jueves, 1 de julio de 2021

Viernes 30 de Julio de 2021

 

 “QUITANDO LO QUE OBSTACULIZA LA FE”

 

PRIMERA LECTURA

LEVÍTICO 23,1.4-11.15-16.27.34b-37

 

“En las festividades del Señor os reuniréis en asamblea litúrgica”

 El Señor habló a Moisés: "Estas son las festividades del Señor, las asambleas litúrgicas que convocaréis a su debido tiempo. El día catorce del primer mes, al atardecer, es la Pascua del Señor. El día quince del mismo mes es la fiesta de los panes ázimos, dedicada al Señor. Comeréis panes ázimos durante siete días. El primer día, os reuniréis en asamblea litúrgica, y no haréis trabajo alguno. Los siete días ofreceréis oblaciones al Señor. Al séptimo, os volveréis a reunir en asamblea litúrgica, y no haréis trabajo alguno."

 

El Señor habló a Moisés: "Di a los israelitas: Cuando entréis en la tierra que yo os voy a dar, y seguéis la mies, la primera gavilla se la llevaréis al sacerdote. Éste la agitará ritualmente en presencia del Señor, para que os sea aceptada; la agitará el sacerdote el día siguiente al sábado. Pasadas siete semanas completas, a contar desde el día siguiente al sábado, día en que lleváis la gavilla para la agitación ritual, hasta el día siguiente al séptimo sábado, es decir, a los cincuenta días, haréis una nueva ofrenda al Señor. El día diez del séptimo mes es el Día de la expiación. Os reuniréis en asamblea litúrgica, haréis penitencia y ofreceréis una oblación al Señor. El día quince del séptimo mes comienza la Fiesta de las tiendas, dedicada al Señor; y dura siete días. El día primero os reuniréis en asamblea litúrgica. No haréis trabajo alguno. Los siete días ofreceréis oblaciones al Señor. Al octavo, volveréis a reuniros en asamblea litúrgica y a ofrecer una oblación al Señor. Es día de reunión religiosa solemne. No haréis trabajo alguno. Éstas son las festividades del Señor en las que os reuniréis en asamblea litúrgica, y ofreceréis al Señor oblaciones, holocaustos y ofrendas, sacrificios de comunión y libaciones, según corresponde a cada día." Palabra de Dios.

 REFLEXIÓN

Recordamos seguramente que cuando Moisés se presentó ante faraón estaba encargado de decirle que los hebreos tenían que celebrar a Dios en el desierto. Como el rey egipcio no los dejó partir, finalmente el brazo poderoso del Señor arrancó a Israel de aquellas garras egipcias que tanto sabían de trabajo y tan poco de fiesta.

 

Porque hay que saber que hay orden de trabajar, pero también la fiesta es un mandato. El que no sabe alegrarse, el que no sabe compartir, el que no sabe agradecer, el que no sabe celebrar, ¿conocerá algo del Dios que da la vida, la libertad y la alegría?. Nadie espera, entonces, que la Iglesia enseña cómo divertirse, cómo celebrar, cómo descansar. Y la Iglesia misma, a veces, ni se lo cree; ¡pero es su deber! La verdad es que sin fiesta la vida es esclavitud, el tiempo es cadena, todo pan es sueldo y toda sonrisa una compra. Hoy esta primera lectura nos invita a tener un tiempo para parar, descansar,  alegrarnos, a celebrar y agradecer al Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL: 80

R. / Aclamad a Dios, nuestra fuerza.

 

Acompañad, tocad los panderos,

las cítaras templadas y las arpas;

tocad la trompeta por la luna nueva,

por la luna llena, que es nuestra fiesta. R.

 

Porque es una ley de Israel,

un precepto del Dios de Jacob,

una norma establecida para José

al salir de Egipto. R.

 

"No tendrás un dios extraño,

no adorarás un dios extranjero;

yo soy el Señor, Dios tuyo,

que te saqué del país de Egipto." R.

 

OREMOS CON EL SALMO

El salmista invita al pueblo a celebrar una fiesta y a recordar las lecciones de la historia, para poder obtener las bendiciones de Dios. La fiesta cristiana también es un recuerdo de la historia de liberación y una constante invitación a ser fieles a Dios.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

MATEO 13,54-58

 

“¿No es el hijo del carpintero? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?”

 

En aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada: "¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?" Y aquello les resultaba escandaloso. Jesús les dijo: "Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta." Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

El obstáculo más evidente de este evangelio, es la incredulidad de algunos paisanos de Jesús. Son ellos los que ponen límite a los milagros. Dice el texto que por ello Jesús “no hizo allí muchos milagros”. A estas personas les faltaba el milagro principal: escuchar a Dios y creer que Él. Creer que Dios se manifiesta en los sencillos y descalificados de la sociedad. Ellos escucharon a Jesús decir “Te alabo Padre porque has revelado estas cosas a la gente sencilla” (Mt 11,25)

En una sociedad materialista donde el prestigio y el poder son valores supremos, se llega a descalificar y excluir a las personas. Jesús denuncia la ceguera ante el profetismo de los sencillos. El texto da pie para pensar en que hubo gente que sí creyó y recibió milagros. Descubrimos gratamente que en medio de las comunidades hay personas que son un rayo de luz y esperanza. Son un ejemplo por seguir. Me puedo preguntar: ¿Soy obstáculo o hilo conductor de luz y esperanza en mi comunidad de fe, entorno familiar, social o laboral?

ORACIÓN

Señor, Tú como un Padre proveedor nos concedes los frutos materiales y espirituales que  necesitamos, por eso hoy también reconocemos tus dones y queremos acogerte y valorar todo lo que haces  sobre nuestra vida, en el mundo y en todo lo creado. Con gratitud y alegría en comunidad celebramos como tus discípulos(as), amigos(as) e hijos(as), tu gran amor. Amén

 

“Dios infunde ánimo nuevo y renovado para caminar como discípulos(as)”

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