miércoles, 1 de abril de 2026

ABRIL 2026

 

“PASCUA: ESPERANZA DE VIDA PARA TODOS LOS CRUCIFICADOS DE HOY”

 

En medio de los momentos difíciles que atravesamos, que gran noticia la que nos recuerda la Palabra del Señor para estos nuevos días del tiempo de Pascua: “Que la vida venció la muerte”.

La fiesta de la Pascua es el momento central en la celebración cristiana y el motor o eje de la vida de todo creyente, desde la cual brota toda una fuerza vivificante en medio de las realidades y adversidades del mundo. Podríamos decir en un primer instante que la Pascua Judía es la antesala o puerta que nos lleva a la Pascua Cristiana; vale la pena resaltar que la primera es celebración del acontecimiento de Dios pasando por en medio de su pueblo Israel para liberarlo de la esclavitud de Egipto, mientras que en la segunda es Jesucristo, el Hijo del Dios vivo que se ofrece como el Cordero Pascual que se ofrecía en la fiesta judía, quien pasa por la existencia de la humanidad no solo liberándola del pecado, sino abriéndole las puertas a la vida eterna. La Pascua, como “Paso”, es la fuerza que mueve la vida del discípulo y le da verdadero sentido a su existencia, para vivir como verdadero hijo de Dios y experimentar la vida del Resucitado, siendo capaz de entregarse completamente a los demás en servicio ya que ha sido salvado primero por el gran amor de Dios a la humanidad. No es la Pascua un acontecimiento pasado, sino siempre actual, que debe mover al cristiano(a) a salir de su oscuridad, de las tinieblas que le embargan, de la enfermedad que le oprime, de los miedos que le paralizan, de los problemas que lo intranquilizan, de las esperanzas rotas que lo desaniman, de tantas tristezas y vacíos acumulados que desfiguran su rostro, a la novedad de la vida que se impone por encima de la muerte.

La Pascua es la celebración de Dios que es Padre-Madre, quien en su indescriptible amor por su creación no se cansa de salir al encuentro de la humanidad para bendecir los caminos de dolor y de sufrimiento que se han ido labrando como consecuencia del pecado y a entregarse, por cada uno de nosotros. Por eso la Pascua debe ser un tiempo de gracia para la comunidad, un tiempo festivo, un tiempo para celebrar la vida por encima de las tentativas de la cultura de la muerte que quiere imponerse; la Pascua nos da firmeza para mantenernos de pie en medio de tantas adversidades, y como un faro que ilumina el horizonte del ser humano para llenarlo de una esperanza, donde el mundo será un lugar mucho mejor para todos, pues será presencia de Dios y su Reino de vida. Por lo tanto, en un primer momento Pascua es toda una experiencia personal de encuentro con el resucitado. Pero a continuación debe ser un compromiso de solidaridad con el otro(a), con el que comparte conmigo este universo, con aquel que se configura en mi hermano, mi hermana, mi madre y mi padre. Pascua es la buena noticia de Jesucristo a sus discípulos de ayer, de hoy y de siempre. Hemos de ser, por tanto, como cristianos verdaderos y más en estos días de dificultad, signos unos de otros de la Pascua del resucitado. Que iluminados, quizás por la oración del santo de Asís, podamos día a día compartir la oración o consigna: de llevar la alegría a los tristes, el amor a los que odian, el perdón a los que ofenden y han sido ofendidos, la esperanza a los que han sido separados de ella, la seguridad y certeza a todos los que están viviendo momentos de profundo miedo y la vida a aquellos que constantemente son amenazados de perderla y se encuentran excluidos, marginados, solos y desanimados. En definitiva, la celebración pascual en nuestras vidas es la ratificación de que ya no somos esclavos, sino libres, ya no somos extraños sino hijos, ya no somos condenados, ya no somos excluidos sino incorporados al amor del Padre, que se da por cada uno de nosotros. Este es nuestro futuro que se hace realidad en nuestro presente gracias a la resurrección de Jesucristo. No olvidemos la primera palabra del Resucitado a María Magdalena: “No tengan miedo”. Que en estos días todas estas palabras del resucitado se conviertan en fuerza motivadora para nuestras vidas, invitándonos a vivir esa pascua en: …

-          la vida personal

-          la familia

-          la iglesia

-          la sociedad

-          la ecología

-          el trabajo

Bendiciones para este nuevo mes y sigamos dejando que la buena noticia de la vida la podamos:

 

“ESCUCHAR-CREER Y CELEBRAR”.

 

 

 

ORACIÓN AL COMENZAR EL DÍA

 

Buenos días Señor. Gracias porque una y otra vez nos dices que nos amas, nos lo has revelado a través del kerigma. Nos mostraste con tus manos extendidas en la cruz, el cumplimiento de la promesa de salvación, con tu resurrección que hoy nos permite vivir una nueva Pascua, en alegría y gozo al revivir este hermoso misterio, donde lo que más querías era hacer visible, tangible y posible tu amor, para que todos los seres humanos fuéramos liberados y llegáramos al conocimiento de la verdad. Oh Señor cuánto necesitamos en el mundo entero vivir contigo, se acabaría tanta maldad, desunión, egoísmo y destrucción.

Ayúdanos por favor en este día a comprender y estar más pegaditos a ti, sentir tu abrazo y cubrimiento porque nos amas más que una madre a sus hijos, a tal punto que entregaste a tu Hijo para demostrarlo. Que nuestro corazón se entregue a ti por completo a tal punto que se note hoy con nuestros sentimientos, pensamientos, palabras y acciones, que caminamos contigo.

Necesitamos estar orantes por todas las situaciones que vivimos y por las que los que están apartados de ti, viven. Gracias Señor por amarnos, enseñarnos a amarte y a ser verdaderamente libres caminando y actuando bajo tu ejemplo y tus preceptos, cada día de nuestra existencia. Amén

 

ORACIÓN AL FINALIZAR EL DÍA

 

Buenas noches Señor, en este momento nos cubrimos con tu presencia, dándote gracias por lo vivido hoy y destinando un espacio para retomar tu Palabra y reflexionar. Ayúdanos a hacer una evaluación de lo que aconteció hoy en nuestra vida, en el país y en el mundo. Ayúdanos a desatar todo aquello que no nos deja recibir integralmente la liberación por la que moriste en la cruz y resucitaste. Sí Señor, tenemos un camino de esperanza en medio de la oscuridad en que parece estar sumida la existencia humana, porque somos privilegiados al tenerte a ti, porque aunque no se terminen los problemas, nos sabemos cubiertos y guiados por ti y depende de nuestra comunión contigo y tu Palabra si queremos afrontarlos con paz y sabiduría, seguros(as) que actuarás en el momento en que tú lo dispongas.

Que esta oscuridad sea signo de tu luz que irrumpe en quienes, enceguecidos(as), permanecen encadenados(as) en estilos de vida que en nada tienen que ver con la que nos indicas para vivir como tú quieres  en orden, justicia y amor, sino que dañan y destruyen lo más sagrado que has creado, al ser humano y la madre naturaleza.

Te pedimos que tu bendición nos acompañe esta noche y nos regales un bello amanecer. Amén

 

PROMESA BÍBLICA DEL MES

 

“Jesús el Crucificado, ha resucitado”  Marcos 16,6 

     

       

CUMPLEAÑOS DE ABRIL

 

1. Martha Cecilia Ochoa

8. Claudia Torres

9. Santiago Castaño

28. Ana Rita Reina y Claudia Patricia Herrera

30. Julia Leyva

Miércoles 01 de Abril de 2026

 

“POCO HA CONQUISTADO QUIÉN NO EXPERIMENTADO Y VENCIDO EL SUFRIMIENTO”

 

PRIMERA LECTURA

ISAÍAS 50, 4-9

 

“No oculté el rostro  a insultos y salivazos”

 

En aquellos días dijo Isaías: Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor Dios me ha abierto el oído y yo no me he rebelado ni me he echado atrás. Ofrecí la espalda a los que golpeaban, la mejilla a los que mesaban mi barba. No oculté el rostro a insultos y salivazos. Mi Señor me ayudaba, por eso no me quedaba confundido, por eso ofrecí el rostro como pedernal, y sé que no quedaré avergonzado. Tengo cerca a mi abogado, ¿quién pleiteará contra mí? Vamos a enfrentarnos: ¿Quién es mi rival? Que se acerque. Mirad, mi Señor me ayuda: ¿quién probará que soy culpable?  Palabra de Dios

 

REFLEXIÓN

Nos toca el tercer canto del Siervo. Observemos en el texto que sigue la descripción poética de la misión del Siervo, y eso sí, cada vez más cargada de oposición y contradicciones. La misión que le encomienda Dios es saber decir una palabra de aliento al abatido. Pero antes de hablar, antes de usar esa lengua de iniciado, Dios le “espabila el oído para que escuche”.  También en este tercer canto   triunfa la confianza en la ayuda de Dios.

El Siervo de Dios ha sido formado por Dios. Tiene lengua de experto (o de "iniciado"). Sabe oír. Percibe el murmullo divino debajo del ruido y las maniobras del mundo. Es valiente y perseverante, no  se acobarda, no se amilana, sabe quién es su Señor porque sabe de quién es siervo.

 

SALMO RESPONSORIAL: 68

R. /  Señor, que tu bondad me escuche en el día de tu favor.

 

Por ti he aguantado afrentas,

la vergüenza cubrió mi rostro.

Soy un extraño para mis hermanos,

un extranjero para los hijos de mi madre;

porque me devora el celo de tu templo,

y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R

 

La afrenta me destroza el corazón,

y desfallezco.

Espero compasión, y no la  hay,

consoladores, y no los encuentro.

En mi comida me echaron hiel,

para mi sed me dieron vinagre.R

.

Alabaré el nombre de Dios con cantos,

proclamaré su grandeza con acción de gracias.

 Miradlo, los humildes, y alegráos,

buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón.

Que el Señor escucha a sus pobres,

no desprecia a sus cautivos. R

 

OREMOS CON EL SALMO

Este salmo es una lamentación de profunda emotividad de alguien que sufre diversas aflicciones y clama a Dios para que lo socorra a él personalmente y a todo el pueblo. Salmo frecuentemente citado en el Nuevo Testamento que lo entiende como referido a Cristo, el justo sufriente por excelencia, que confía plenamente en Dios. 

 

LECTURA DEL EVANGELIO

MATEO 26, 14-25

 

“Les aseguro que uno de ustedes me entregará”

 

En aquel tiempo, uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: ¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego? Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. El primer día de los ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua? El contesto: Id a casa de Fulano y decidle: "El Maestro dice: mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos". Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los doce. Mientras comían, dijo: Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar. Ellos consternados se pusieron a preguntarle uno tras otro: ¿Soy yo acaso, Señor? El respondió: El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo el Hombre se va como está escrito de él; pero ¡ay del que va a entregar al Hijo del Hombre!, más le valdría no haber nacido. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: ¡Soy yo acaso, Maestro? El respondió: Así es.  Palabra del Señor

 

REFLEXIÓN

Continúa la narración de la traición y la entrega de Jesús por parte de Judas. Judas no renunció a la lógica del dinero y eso lo llevó a no aceptar la radicalidad de la propuesta novedosa de Jesús de Nazaret. En Judas está simbolizada la humanidad entera ávida de poder y de tener, pero también la Iglesia cuando no rompe con la lógica de la acumulación, impidiéndole entrar por la nueva lógica o la anti-lógica de Jesús. El poder religioso y político se vale de la fragilidad y la ambición humana para alcanzar sus objetivos. La codicia y el deseo de poder encienden el corazón humano y los valores y principios ético-morales más profundos quedan vulnerados. Más allá de la visión fatalista que se le ha dado a la traición de Judas, tenemos que mirarnos en ese espejo para confrontar nuestra vida. ¡Cuántas veces vendemos nuestros principios por un puesto, una prebenda, un ascenso o una condecoración! ¡Cuántas personas, hermanas y hermanos nuestros, han abandonado sus compromisos con los empobrecidos y excluidos, para evitarse conflictos, persecuciones o pérdida de prestigio! Ser coherentes, llegar, de verdad, hasta las últimas consecuencias, no es fácil. Se necesita la gracia de Dios y la fuerza fraterna de la comunidad para no claudicar o desfallecer y no vender los principios a cualquier postor. También al interior de la iglesia se da este fenómeno de ambición de poder y de prestigio. Incluso se llega a sacrificar personas con tal de salvaguardar intereses particulares. Se sacrifica la justicia y la verdad por la conveniencia y la seguridad.

 

ORACIÓN

Amado Dios cuando se cae en la ambición se pierde el norte y no se puede ver con los ojos del amor y la amistad que comparte la vida. Toma por favor nuestras debilidades y flaquezas y en ese amor que tú nos tienes ayúdanos a superarlas y haznos  discípulos(as) libres, fieles y que busquen siempre enmendar sus errores para ser verdaderos(as) seguidores(as) de tu Evangelio. Oramos, damos gracias y bendecimos la vida de Marta Ochoa en su cumpleaños. Amén.

 

 

“Tener la certeza de la magnitud del amor de Dios y apartarnos de las propuestas del mundo,  nos permite seguirlo con dedicación, confianza  y respeto”.

 

Jueves 02 de Abril de 2026

 

Jueves Santo

 

“EL SIGNO DEL AMOR SIN LÍMITES”

 

PRIMERA LECTURA

ÉXODO 12,1-8.11-14

 

“Prescripciones sobre la cena pascual”

 

 En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: "Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: "El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido.

 

Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, comeréis panes sin fermentar y verduras amargas. Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor. Esta noche pasaré por todo el país de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos, de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre será vuestra señal en las casas donde estéis: cuando vea la sangre, pasaré de largo; no os tocará la plaga exterminadora, cuando yo pase hiriendo a Egipto. Este día será para vosotros memorable, en él celebraréis la fiesta del Señor, ley perpetua para todas las generaciones." Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

La Pascua siempre ha sido una fiesta de liberación cuyos orígenes se remontan a costumbres anteriores a la Pascua del pueblo judío. En efecto, los pastores nómadas antes de emprender su viaje, en busca de mejores pastos para sus rebaños en la noche de luna llena, más cercana al equinoccio de primavera, sacrificaban un cordero o un cabrito nacido el año anterior, macho, sin defecto; para que no perdiera su energía vital, al comerlo no podían romperle ningún hueso. Además, como estaban en una región desértica, sin agua, el animal no era cocido en agua, sino asado al fuego. Con su sangre rociaban las entradas de sus tiendas de campaña para evitar la entrada de los espíritus malignos portadores de enfermedades y desgracias. Como debían partir antes de la salida del sol, comían de prisa, calzadas las sandalias, el bastón en la mano y listos para partir. El sacrificio y la comida tenían como fin asegurarse la protección de sus dioses en el camino que iban a emprender, donde podían encontrar salteadores y otros peligros.

Estos mismos ritos fueron adoptados por los israelitas cuando celebraron la Pascua; pero para ellos cambiaron de significado. Con la sangre del cordero marcan sus puertas para evitar la entrada del ángel exterminador; el cordero no sólo era inmolado, sino también comido; de esta manera los comensales se comprometían aún más con el misterio de la fiesta. La Pascua entre los judíos, unida indisolublemente a la liberación de Egipto, se reactualizaba en la liturgia, es decir se hacía presente como si ellos fueran los protagonistas y de esta manera el pasado se mantuvo vivo y los proyectaba hacia el futuro.

La mención de la sangre  que nos introduce el Antiguo Testamento, nos lleva a la continuidad entre la Pascua judía y la Pascua cristiana. Pascua es la gran fiesta de la liberación de la servidumbre y de la muerte, donde la sangre del cordero juega una función redentora; más aún, como Egipto en el Antiguo Testamento es la tierra del pecado, la salida de Egipto es una liberación de la esclavitud material y de la del pecado. La Biblia concibe la salvación a medida que se desarrolla la revelación como una salvación del pecado. San Pedro desarrollando esta idea nos dice: habéis sido rescatados de vuestro vano vivir según la tradición de nuestros padres, no con plata y oro, sino con la sangre preciosa de Cristo, como cordero sin defecto ni mancha ( 1Pedro  1,18b-19).

 

SALMO RESPONSORIAL: 115

R. / El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.

 

¿Como pagaré al Señor

todo el bien que me ha hecho?

Alzaré la copa de la salvación,

invocando su nombre. R.

 

Mucho le cuesta al Señor

la muerte de sus fieles.

Señor, yo soy tu siervo,

hijo de tu esclava;

rompiste mis cadenas. R.

 

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

invocando tu nombre, Señor.

Cumpliré al Señor mis votos

en presencia de todo el pueblo. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Alguien que ha experimentado la protección divina en una grave aflicción  da gracias al Señor por su bondad y proclama ante la comunidad los beneficios recibidos de Dios. Nuestra Eucaristía es la acción de gracias de la iglesia por los beneficios recibidos mediante Cristo y así repite con el salmista. “Alzaré la copa de la salvación invocando su nombre”.

 

SEGUNDA LECTURA

1CORINTIOS 11,23-26

 

Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor

 

Hermanos: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía." Lo mismo hizo con él cáliz, después de cenar, diciendo: "Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía." Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.  Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Encontramos aquí el testimonio más antiguo de la celebración eucarística. Pablo transmite la tradición que él recibió de los discípulos de Jesús, al mismo tiempo que muestra que la eucaristía no es una celebración que recuerda un hecho pasado, sino que está abierta al futuro, a todos los tiempos, porque en ella anunciamos la muerte del Señor, la obra salvadora de Dios que ofrece a todos, en todas las épocas. La Pascua judía tiene para los cristianos un nuevo sentido; como el texto del éxodo narraba la celebración litúrgica judía, Pablo muestra la celebración litúrgica cristiana como una nueva pascua, con el anuncio de la liberación bajo el signo de la sangre que ahora se ha transformado en pan y vino.

Pablo dirige su atención sobre todo a la asamblea y muestra como una celebración indigna de la Eucaristía desemboca en el menosprecio del Cuerpo de Cristo constituido por la asamblea y cómo ésta es el símbolo de la reunión de todos los hombres y mujeres en el reino y en el Cuerpo de Cristo. Una comunidad dividida por el odio y el desprecio a los demás no puede dar testimonio de esa unión, es más bien un escándalo.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

JUAN 13,1-15

 

“Los amó hasta el extremo”

 

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: "Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?" Jesús le replicó: "Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde." Pedro le dijo: "No me lavarás los pies jamás." Jesús le contestó: "Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo." Simón Pedro le dijo: "Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza." Jesús le dijo: "Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos." Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos estáis limpios."

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: "¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis." Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Jesús antes de partir de esta vida, quiere que sus discípulos comprendan, con un gesto simbólico, lo que significa su misión: el lavatorio de los pies es la expresión del compromiso por el servicio a la comunidad que se le ha encargado. Es muy significativo que en el lugar en que los evangelios sinópticos colocan la última cena, Juan, sin decir una palabra sobre esta cena, describe el signo más diciente del amor y del servicio,  en el momento en que su misión termina, Jesús quiere demostrar su compromiso definitivo con la humanidad por medio del servicio.

El lavado de los pies era un gesto que en la antigüedad mostraba acogida y hospitalidad; de ordinario lo hacía un esclavo o una mujer, la esposa a su marido, los hijos o las hijas al padre un gesto de consideración para con los huéspedes. Jesús rompe con la tradición: no pide ayuda. Él, que preside la cena y dentro de ella, realiza el lavatorio de los pies, demostrando que no hay alguno mayor que pudiera ser el primero; la comunidad de sus discípulos se conforma en la igualdad y en la libertad como fruto del amor; y el Señor se convierte en el servidor, porque la verdadera grandeza no está en el honor humano sino en el amor que transforma a los hombres y mujeres en la presencia de Dios en el mundo. Nos dice el  Juan que Jesús  se levantó de la mesa, dejó el manto y, tomando un paño, se lo ató a la cintura,  cada uno de estos detalles revelan el verdadero sentido de la acción que va a ejecutar: el verdadero amor se traduce en acciones concretas de servicio. Cuando se dice que Jesús dejó el manto se expresa cómo deja de lado su vida, la vida que él da por sus amigos. Luego toma un paño, como el que usaban los sirvientes que es, por lo tanto, símbolo del servicio. Niega la validez de los valores que el mundo ha creado; al ponerse de rodillas ante sus discípulos, Jesús, Dios entre los hombres, destruye la imagen de Dios creada por la religión: Dios recupera su verdadero rostro con el servicio. Dios no actúa como un soberano celeste, sino como un servidor del hombre porque el Padre que no ejerce dominio sino que comunica vida y amor.  Lo que Dios hace por el hombre es levantarlo a su propio nivel; Jesús es el Señor, pero al lavar los pies a los suyos haciéndose su servidor, les da también a ellos la categoría de señores. Su servicio por tanto elimina todo rango porque en la comunidad que él funda cada uno ha de ser libre; son todos señores por ser todos servidores, y el amor produce libertad.

Sus discípulos tendrán la misma misión: crear una comunidad de hombres y mujeres iguales y libres porque el poder que se pone por encima del hombre, se pone por encima de Dios. Jesús destruye toda pretensión de poder, ya que la grandeza y el poderío humanos no son valores a los que él renuncia por humildad, sino una injusticia que no puede aceptar. Pedro rechaza que el Señor le lave los pies lo que indica que éste no ha entendido la acción de Jesús. Él piensa en un Mesías glorioso, lleno de poder y de riqueza y no admite la igualdad. Aún no sabe lo que significa amor, pues no deja que Jesús le manifieste la grandeza de su amor y su medida: igual que yo he hecho con vosotros, hagáis también vosotros. La medida de nuestro amor a los demás es la medida en que Jesús nos ha amado, se puede hacer realidad si nos identificamos con él. Para que al que al final podamos decir como Pablo: No soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en mí (Gal 2,20).

También hoy es la fiesta de los ministros en la Iglesia. Es el día de recordar el espíritu del Señor en el servicio. El no vino para ser servido sino para servir. Una Iglesia pobre, que sirve, estará siempre cerca de los que aspiran a una liberación material y espiritual, de los que han emprendido el camino del éxodo.

 

ORACIÓN

Señor tu nos amas hasta el extremo, más allá de lo imaginado, por eso has logrado rescatarnos, liberarnos para volver a encontrarnos con el Padre, queremos seguirte y ser tus verdaderos discípulos, ayúdanos a entender y vivir nuestra vida  en humildad y en servicio a los demás. Te necesitamos y te amamos, gracias por abajarte a nosotros(as), que podamos hacerlo también con todos los que nos rodean, especialmente los más necesitados. Amén.

 

 

“La señal de quien sigue a Jesús en verdad, es el amor mutuo que se expresa con acciones concretas en favor de los demás”