lunes, 1 de junio de 2026

JUNIO 2026

 

“GUARDA TU LENGUA”

 

Ponemos cerrojo a nuestra casa, echamos llave al cajón de nuestro escritorio, le ponemos clave secreta a nuestro computador, celular, cuenta de correo electrónico, instalamos alarma en nuestro carro, a nuestra casa, pero acaso ¿Hemos reparado en cuidar la seguridad de nuestros labios?…. Pensemos cuantas veces pecamos de imprudentes al hablar. Un sabio consejo bíblico dice: “Señor, ponme en la boca un centinela; un guardia a la puerta de mis labios” Salmo 141,3. El sabio siempre piensa lo que dice, el necio en cambio siempre dice lo piensa. Hay una muy corta distancia entre lo que pensamos y en lo que decimos, una brecha muy pequeña. Si no cultivamos la disciplina de pensar antes de hablar, correremos serios riesgos y nos podremos ver envueltos en situaciones en que tendremos que pedir perdón a diario. ¿Será nuestro caso?. Si nuestra lengua nos mete en problemas muy a menudo, necesitamos contratar un servicio urgente de guardia y cerrojo  para nuestros labios. Muchas veces asociamos a alguien que levanta la voz en actitud exigente, como alguien de carácter fuerte, cuando en realidad es totalmente lo contrario, ya que una persona iracunda, tiene realmente una gran debilidad para controlarse. Pierde fácilmente las riendas de su temperamento y se rompe como una represa dejando una multitud de damnificados a su paso (Proverbios 25,28). Por eso la Palabra nos dice hoy: “controlemos nuestra lengua” (Salmo 34,13), ya que el que espera antes de responder, el que cuenta hasta diez, o hasta cien, muchas veces, ese es un hombre sabio que  evitará causar muchas heridas, peleas, muchos problemas y se evitará muchos males. 

En el mundo, hay tantas víctimas de maltrato verbal tendidas a la vera del camino, por una palabra mal dada, con heridas profundas, difíciles de sanar. El abuso verbal es mucho peor que el físico y hay personas, nos lo dice la Biblia, que sus palabras son como golpes de espada. Reflexionemos: ¿Cómo podemos asegurarnos que con nuestras palabras no ofenderemos a nadie?,  reflexionemos en clave de justicia, ¿Cuántas veces juzgamos injustamente y hablamos de otros  sin medir el daño que causamos?. ¿Cuántos comentarios dañinos, críticas destructivas, ofensas salen de nuestra boca a diario?, ¿Cuántas palabras de maldición y no de bendición salen de nuestros labios?

Deberíamos tener una alarma instalada que se activa en nuestro interior antes de hablar, que nos lleve a tener  un control interior efectivo; Dios nos ofrece su Espíritu Santo, para que actúe en nosotros y nos controle. Como hombres y mujeres en Dios, confesémosle nuestra debilidad  y pidámosle que su Espíritu Santo  nos ayude y opere en nuestro interior para actuar, vivir y hablar sabiamente.

 

“ES MEJOR SER REY DE TU SILENCIO QUE ESCLAVO DE TUS PALABRAS”

 

PROMESA BÍBLICA DEL MES

“LO QUE SALE DE NUESTRA BOCA,  REFLEJA LO QUE HAY EN NUESTRO CORAZÓN

Mateo 12,34

 

ORACIÓN AL COMENZAR EL DÍA

Señor, deseo comenzar el día en tu presencia. Decirte que te siento en cada manifestación de la naturaleza, en el techo que me resguarda, en mis seres queridos, en el agua que limpia y sacia mi sed, en el alimento diario, en la mano que se extiende para servir, en la necesidad que tengo de Ti  y en la certeza que me da tu Espíritu Santo de tu bello amor, ese que me das aún sin merecerlo,  que me puede llenar de esperanza y me lleva a buscarte cada día, en cada circunstancia, en cada encuentro comunitario, porque me siento tu criatura, oveja de tu rebaño, tu discípulo(a). Ayúdame a tomar decisiones apropiadas para seguir desarrollando mi proyecto de vida en Ti; que todo lo que haga esté bajo la luz de tu Espíritu.  Gracias porque existe la esperanza de un cambio personal y social si me dispongo a adherirme más a la acción de Tu Ser.

 

Gracias por el padre de la tierra que me regalaste,  clamo por su salud física y espiritual; que los padres de estas nuevas generaciones anhelen parecerse más a Ti para ser ejemplo de sus renuevos. Pongo en tus manos todas mis decisiones y las decisiones de todos los que me rodean, que sean siempre cimentadas y  guiadas por ti, enviamos y bendecimos muy especialmente a todos los que buscan nuevas oportunidades en otros lugares que tu mano, tu manto y tu Espíritu siempre les cobije. Me voy a mis quehaceres, seguro(a) de tu compañía y protección. Amén  

 

ORACIÓN AL FINALIZAR EL DÍA

Señor, ya en la quietud de esta noche deseo volver a tu presencia para darte infinitas gracias por el día, las vivencias positivas o negativas propias de la existencia. Te entrego a cada miembro de mi familia y amigos(as)que ya se encuentran descansando o terminando su jornada, gracias por protegernos de todo mal y por la fuerza que nos da tu Espíritu para sobre llevar las cargas del día.

Precioso Maestro, sé que continúas trabajando con martillo en mano y mucho fuego para restaurar mi ser, darme más discernimiento, confianza y esperanza para no desfallecer y ser cada vez mejor persona, atenta a las necesidades de mi prójimo y que se disponga a luchar por una sociedad  más justa y solidaria, desde tu propuesta de amor y respeto por la vida.

Recibo este momento de paz al estar contigo, y como dice el salmista: me acuesto en paz y a punto me duermo porque solo Tú, Señor, me da seguridad (Salmo 4). Bendito eres Tú ahora y por siempre. Amén  

 

 

CUMPLEAÑOS JUNIO

2. Humberto González

4. Gladys Lancheros

5. Rosa Martínez

7. Paulina Zambrano

8. Mariana Acevedo y Aurita Solís

10. Mauricio Franco y Nohora Guevara

13. Lucero González,  Rosa Duarte y Mary Rodríguez

14. Arturo Díaz

16. María del Carmen Vargas

18. Teresa Riaño y Giovanny Táutiva

22. Blanca Pérez

23. Elida Acevedo, Obdulio Franco y María Garzón

24. Nubia Ochoa

28. Yolanda Mateus

29. Juan Esteban Henao

Lunes 01 de Junio de 2026

 

“BUENOS ADMINISTRADORES(AS) DE LO QUE DIOS NOS CONFÍA”

 

PRIMERA LECTURA

2PEDRO 1,2-7

 

“Nos ha dado los inapreciables bienes prometidos, con los cuales podéis participar del mismo ser de Dios”

 

Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo les ha cabido en suerte una fe tan preciosa como a nosotros. Crezca vuestra gracia y paz por el conocimiento de Dios y de Jesús, nuestro Señor. Su divino poder nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, dándonos a conocer al que nos ha llamado con su propia gloria y potencia. Con eso nos ha dado los inapreciables y extraordinarios bienes prometidos, con los cuales podéis escapar de la corrupción que reina en el mundo por la ambición, y participar del mismo ser de Dios. En vista de eso, poned todo empeño en añadir a vuestra fe la honradez, a la honradez el criterio, al criterio el dominio propio, al dominio propio la constancia, a la constancia la piedad, a la piedad el cariño fraterno, al cariño fraterno el amor. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Esta lectura, es ante todo una invitación a crecer.  Notemos, ante todo, que el mundo en que vivimos se mueve vertiginosamente, el motor de toda esa actividad frenética es casi siempre en parte la codicia, en sus diversas formas: afán de dinero, de poder, de prestigio o placer. Detrás de ese afán, un amor desenfrenado a los bienes de esta tierra, un amor desordenado e impetuoso  que pasa por encima del hermano pequeño o débil.

Por ese amor, la gente  se dedica a prepararse cada vez mejor, para ser más competitivo, para entrar con mejores garantías al "mercado." Se  acumulan postgrados, empresas que inviertan inmensas sumas en investigación y desarrollo. ¡Quieren crecer! ¡No quieren quedarse atrás!

Frente a toda esa actividad nuestra pregunta es, y  qué pasa con nuestra  vida de fe. Preguntémonos con sinceridad: ¿hay en nosotros un apetito y amor siquiera comparable  por la Palabra de Dios? El apóstol san Pedro no dice hoy: "poned todo empeño en añadir a vuestra fe la honradez, a la honradez el criterio, al criterio el dominio propio, al dominio propio la constancia, a la constancia la piedad, a la piedad el cariño fraterno, al cariño fraterno el amor." ¡Es toda una escalera, y la meta es el verdadero amor!

Hoy somos invitados a crecer; a subir esa escalera; a competir en el "mercado" pero no para ganar “monedas”, “cosas superfluas que pasan”, que tendremos que dejar cuando nos vayamos de esta tierra, sino para acumular los verdaderos tesoros que nunca se oxidan, que jamás mueren, que de verdad tienen sentido y nos llevan a la vida eterna.

 

Salmo responsorial: 90

R. / Dios mío, confío en ti.

 

Tú que habitas al amparo del Altísimo,

que vives a la sombra del Omnipotente,

di al Señor: "Refugio mío, alcázar mío,

Dios mío, confío en ti." R.

 

"Se puso junto a mí: lo libraré;

lo protegeré porque conoce mi nombre,

 me invocará y lo escucharé.

Con él estaré en la tribulación." R.

 

"Lo defenderé, lo glorificaré,

lo saciaré de largos días

y le haré ver mi salvación." R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Una sola idea se repite a lo largo de todo este Salmo: los que se refugian en el Señor pueden afrontar confiadamente cualquier dificultad, porque cuentan con la constante y eficaz protección divina. Muchas expresiones tienen evidentemente un carácter hiperbólico, pretenden destacar la excepcional providencia con que el Señor cuida de sus fieles.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

MARCOS 12,1-12

 

“Agarraron al hijo querido, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña”

 

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos: "Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. Les envió otro criado; a éste lo insultaron y lo descalabraron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos los apalearon o los mataron. Le quedaba uno, su hijo querido. Y lo envió el último, pensando que a su hijo lo respetarían. Pero los labradores se dijeron: "Éste es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia." Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Acabará con los ladrones y arrendará la viña a otros. ¿No habéis leído aquel texto: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”?  Intentaron echarle mano, porque veían que la parábola iba por ellos; pero temieron a la gente, y, dejándolo allí, se marcharon. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

La viña es uno de los símbolos proféticos que representan al pueblo de Israel. Esa viña está en manos de unos arrendatarios que se niegan a entregar el fruto a su debido tiempo. La situación del pueblo en la época de Jesús es absolutamente desesperada. Están en manos de príncipes usurpadores y familias sacerdotales abusivas que controlan el Templo e incrementan sin clemencia la carga de impuestos. La parábola no puede ser más oportuna al señalar cómo esos encargados abusan de sus cargos y no temen matar al «hijo amado» para quedarse con la herencia. El hijo amado, como lo ha señalado el evangelista en diversas ocasiones, es Jesús que vive ese amor filial como el rasgo esencial de su espiritualidad. – Ahora bien, podríamos contentarnos pensando que esa parábola era sólo para ese tiempo, omitiendo descubrir cómo en nuestras comunidades y en la sociedad unos pocos se adueñan del espacio común y despojan a los demás. Se nombran a sí mismos propietarios y los demás se convierten en inquilinos. La parábola nos recuerda cómo todos somos huéspedes de este mundo que Dios nos ha dado a todos y cómo estamos llamados a respetar los términos que hacen posible una convivencia pacífica y armoniosa.

 

ORACIÓN

Amado Dios, eres nuestro buen  viñador, nos has amado tanto que enviaste a tu amado Hijo solo por amor para salvarnos. Señor gracias, por tu amor inmenso hacia nosotros, que podamos ser  fieles a ti, a tu proyecto, te pedimos nos guíes para ser  buenos administradores, que podamos dar el fruto que esperas de nosotros, Amén.  

 

“Dios nos ha dado todo lo necesario para alcanzar la salvación por eso el desaliento no debe vencernos. A pesar de las dificultades, debemos seguir evangelizando, llevando esperanza, amor y gracia al mundo”

 

Martes 02 de Junio 2026

 

 

“SER ASTUTOS CUANDO SE PONE EN DUDA LA SANTIDAD DE DIOS”

 

PRIMERA LECTURA

2PEDRO 3,12-15a.17-18

 

“Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva

 

Queridos hermanos: Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables. Considerad que la paciencia de Dios es nuestra salvación. Así, pues, queridos hermanos, vosotros estáis prevenidos; estad en guardia para que no os arrastre el error de esos hombres sin principios, y perdáis pie. Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien sea la gloria ahora y hasta el día eterno. Amén.

 

REFLEXIÓN

 

La primera lectura de hoy utiliza dos verbos que aparentemente se contradicen: esperar y apresurar. Podemos pensar, en efecto, que esperar es no hacer nada. Confundimos "esperar" con el simple "aguardar." Para la Biblia, en cambio, existe la "esperanza activa," que se caracteriza precisamente porque "apresura" la llegada de aquel que esperamos.

La esperanza es una nota muy característica de nuestra fe cristiana, quizá la que más. La esperanza mira al futuro con la certeza de un algo que es invisible o incluso inexistente para los demás. Y el futuro, que es un libro cerrado para nuestros cálculos humanos, es también el gran libro en que podemos encontrar  manifiesto el poder de Dios. Precisamente porque nuestras cuentas nunca pueden agarrar por completo el futuro, sabemos que el futuro le pertenece a Dios.

Y el tiempo de la espera del que nos habla el texto,  no es un tiempo perdido, no es un tiempo vacío, es también un tiempo para crecer. Pedro nos indica que es un tiempo que está lleno de nuestro crecimiento en la gracia y está lleno de la manifestación de la paciencia y la misericordia del Señor.  Hay una madurez, una  plenitud, en la vida cristiana,  plenitud a la que estamos llamados.  Es un tiempo para desplegar la fuerza de nuestro amor, es un tiempo para crecer y ese crecimiento se da en circunstancias de lucha, en circunstancias de combate, en medio de las dificultades y  en circunstancias de fortaleza.

Vivamos nuestra esperanza cristiana, como esa  fuerza que  transforma nuestro presente, que cuanto más comprendamos que Cristo es Señor de la Historia, más deseemos su retorno y más queramos vivir en pleno acuerdo con la obra suave y vigorosa a la vez de su Espíritu Santo.

 

SALMO RESPONSORIAL: 89

R. / Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

 

Antes que naciesen los montes

o fuera engendrado el orbe de la tierra,

desde siempre y por siempre tú eres Dios. R.

 

Tú reduces el hombre a polvo,

diciendo: "Retornad, hijos de Adán."

Mil años en tu presencia

son un ayer, que pasó;

una vela nocturna. R.

 

Aunque uno viva setenta años,

y el más robusto hasta ochenta,

la mayor parte son fatiga inútil,

porque pasan aprisa y vuelan. R.

 

Por la mañana sácianos de tu misericordia,

y toda nuestra vida será alegría y júbilo.

Que tus siervos vean tu acción,

y sus hijos tu gloria. R.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

MARCOS 12, 13-17

 

“Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios”

 

En aquel tiempo, enviaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le dijeron: "Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en lo que la gente sea, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?" Jesús, viendo su hipocresía, les replicó: "¿Por qué intentáis cogerme? Traedme un denario, que lo vea." Se lo trajeron. Y él les preguntó: "¿De quién es esta cara y esta inscripción?" Le contestaron: "Del César." Les replicó: "Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios, a Dios." Se quedaron admirados.   Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Jesús afronta un dilema: si da la razón a sus adversarios, legitima la explotación del pueblo; si no les da la razón, contraviene el orden que legitima la tributación desmesurada. Jesús toma una tercera vía al señalar cómo las exigencias de Dios son de orden ético y no tributario. Por esta razón, para Dios el problema no era el tributo, sino el servicio. El gobernante de turno exige dinero a cambio de orden; el Dios de Israel propone el servicio como un camino de realización humana. De modo que el problema no es la licitud de los impuestos romanos o la legalidad del colaboracionismo de las autoridades del Templo. El problema es la elección que se debe hacer entre la lógica del amor y de la libertad y la lógica de la servidumbre y del poder.  En nuestro tiempo, como en aquel, las personas que se comprometen a diario en el seguimiento de Jesús deben elegir entre una lógica y la otra, entre la servidumbre y el servicio, entre el poder y el amor. Esa elección es la que en último término nos coloca de parte de Jesús y nos saca de la situación del adversario o, peor aún, del espectador indiferente.

 

ORACIÓN

Aunque haya quienes nos quieran confundir, Señor, tu Espíritu nos dará la astucia para defender tu propuesta de un mundo cargado de afecto no de dinero y poder que enceguece el corazón y lleva a cometer injusticia, desigualdad e irrespeto por la vida. Te amamos y hemos optado por Ti en gratitud por tu gran entrega. Gracias precioso  Dios nuestro. Amén

 

“No olvidemos que no trabajamos solo para esta tierra, sino para la tierra nueva y el cielo nuevo, para la eternidad; tampoco olvidemos que Dios está teniendo paciencia con todos nosotros”

 

Miércoles 03 de Junio de 2026

 “GRACIA, MISERICORDIA Y PAZ”

 

 

PRIMERA LECTURA

2TIMOTEO 1,1-3.6-12

 

“Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos”

 

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, llamado a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido; te deseo la gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.

Doy gracias a Dios, a quien sirvo con pura conciencia, como mis antepasados, porque tengo siempre tu nombre en mis labios cuando rezo, de noche y de día. Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio. De este Evangelio me han nombrado heraldo, apóstol y maestro, y ésta es la razón de mi penosa situación presente; pero no me siento derrotado, pues sé de quién me he fiado y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para asegurar hasta el último día el encargo que me dio. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

El saludo de Pablo a su querido discípulo Timoteo es una buena síntesis de la vida cristiana en su dinamismo en el tiempo: gracia, misericordia y paz. La gracia habla del pasado y la redención recibida, pues "por gracia hemos sido salvados" (Ef 2,8). La misericordia habla del presente, en aquello que Dios nos concede, porque "de generación en generación es su misericordia para aquellos que le temen" (Lc 1,50), y también en el presente de lo que hoy quiere Dios de nosotros, pues nos dice: "misericordia quiero, y no sacrificios" (Mt 9,13). La paz, en cambio, apunta siempre hacia el futuro, porque está escrito del Mesías: "Él será nuestra paz" (Miq 5,5). De modo que aunque toda nuestra historia personal y comunitaria está marcada por la gracia, la misericordia y la paz, también es verdad que estos tres nobles deseos son como un resumen del camino que vamos recorriendo escoltados por la gracia y atraídos por la paz.

Pablo invita a su discípulo también a "reavivar el don recibido." De lo cual  aprendemos que lo que Dios nos ha dado es como una semilla y que estamos llamados a cultivarla. Pero en otro sentido, queda sugerido aquí que es posible que dejemos morir o por lo menos dejar a la obra de Dios empobrecerse y marchitarse en nosotros. Preguntémonos: ¿Hemos dejado morir en nosotros los dones de Dios?, ¿Qué cosas buenas o prácticas hacíamos y nos traían mucho bien, pero hemos dejado de hacer?, ¿Qué puertas abiertas para hacer el bien estaban muy abiertas pero hoy las cerramos?

 

SALMO RESPONSORIAL: 122

R. / A ti, Señor, levanto mis ojos.

 

A ti levanto mis ojos,

a ti que habitas en el cielo.

Como están los ojos de los esclavos

fijos en las manos de sus señores. R.

 

Como están los ojos de la esclava

fijos en las manos de su señora,

así están nuestros ojos

en el Señor, Dios nuestro,

esperando su misericordia. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

El Salmista declara su intención y acción,  para levantar sus ojos al Señor. Esto significa que sus ojos no están en sus circunstancias o en sí mismo, sino en el Señor. Es bueno tener a alguien a quien mirar. El Salmista miro tan alto que ya no había nada más arriba. No miró a los montes, sino que miró al Dios creador de las colinas. Y  al recordar donde está Dios, el Salmista crece en seguridad y confianza. En la tierra puede no haber misericordia o esperanza, pero en Dios encuentra toda la misericordia y ayuda.

 

 LECTURA DEL EVANGELIO

MARCOS 12,18-27

 

“No es Dios de muertos, sino de vivos”

 

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito: "Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano." Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella."

 

Jesús les respondió: "Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: "Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob"? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados." Palabra del Señor

 

REFLEXIÓN

 

La resurrección es vista como una «nueva vida» y no como esta misma vida terrenal repetida una y otra vez.

Ahora toca a los saduceos el turno de desafiar a Jesús. Le plantean un caso muy difícil para poderle atrapar. Cuentan el caso de una mujer que se casó siete veces para tener descendencia de acuerdo a la ley del levirato, y le preguntan quién será su marido cuando los muertos resuciten. Los saduceos, élite social compuesta por hombres de poder y negocios, que no creen en la resurrección, plantean su ejemplo trasladando la situación de este mundo a un hipotético escenario. Suponen al Reino como una continuidad del mundo actual. En el ejemplo, no plantean una relación de amor de esa mujer con los siete hermanos sino una relación basada en la necesidad de herederos, protección y compensaciones. ¿Cuánto hay de interés, de conveniencia y de amor en las relaciones de muchas parejas y matrimonios que conocemos?. El dinero, las convenciones y las leyes vacías, son un ídolo de muerte. Jesús, por su parte, nos plantea que el Padre es un Dios de vida, un Dios de amor. 

 

ORACIÓN

Gracias Señor por enviarnos tu Espíritu Santo, te pedimos que sea Él quien siga reavivando nuestra vida, que no dejemos morir, ni marchitar la semilla que has sembrado en nosotros,  que Él sea el fuego que levanta nuestro ser y nuestro espíritu, que nos ayude a superar todo momento de angustia, desilusión,  desesperanza y estos tiempos de dificultad. Ayúdanos a dar fruto, un fruto que permanece y se extiende a todos los que nos rodean. Amén

 

 

“El enemigo quiere que nos encerremos  y no demos fruto, el Espíritu de Dios nos reaviva y nos da nuevas fuerzas”