domingo, 1 de diciembre de 2013

Martes 24 de Diciembre de 2013


“EL REINO DE DIOS ES DE LUZ PERPETUA”

Estamos ya en vísperas de la celebración de la Navidad. En la noche nos reuniremos como Iglesia, como familia de Dios, y cantaremos con los ángeles que anuncian el nacimiento del Salvador: “Gloria a Dios en el cielo y paz a los hombres de buena voluntad”. Como preparación para este gran acontecimiento, hoy las lecturas nos presentan la promesa de Dios a David de una dinastía eterna y, en el evangelio, la alabanza de Zacarías que canta el cumplimiento de las profecías mesiánicas con la llegada de “el Sol que nace de lo alto”, es decir, Cristo Jesús.

PRIMERA LECTURA
2SAMUEL 7,1-5.8B-12.14A.16

El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor
Cuando el rey David se estableció en su palacio, y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al profeta Natán: "Mira, yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda." Natán respondió al rey: "Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo."
Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor: "Ve y dile a mi siervo David: "Esto dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Yo te saqué de los ariscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, y, además, el Señor te comunica que te dará una dinastía. Y cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Nos dice la primera lectura que el rey David después de un largo período de guerrilla contra los filisteos, se encontraba, por fin, en paz en la ciudad de Jerusalén, donde se había hecho construir un palacio real. Sin embargo, le inquietaba vivir como rey mientras Dios, representado en el Arca de la Alianza , no tenía todavía una Casa. Entonces, se hace el propósito de construir un Templo, una casa para Dios.
Pero Dios a través del profeta Natán, le recuerda a David quién es el protagonista en su historia personal y en la de Israel. Antes de ser rey, David era un simple pastor. Pero Dios lo eligió para liderar a su pueblo y hacer de él una comunidad de hermanos. Por eso, será Dios quien le construya una “Casa” (descendencia) a David y no al contrario. Esta descendencia será en principio, Salomón, pero eterna en Jesús. La iniciativa es de Dios y sólo Él puede mantener su promesa . ¡Hay que permanecer humilde delante de Dios…. Incluso cuando se es el rey David!. No somos nosotros quienes damos a Dios, ¡Dios es el que nos da!.
SALMO RESPONSORIAL: 88
R./Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: "Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad." R.

Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
"Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades." R.

Él me invocará: "Tú eres mi padre
mi Dios, mi Roca salvadora."
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Lamentación con ocasión de la derrota sufrida por la nación y por la humillación del rey, que parecen contradecir las promesas hechas a David y sus descendientes.
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 1,67-79
Nos visitará el sol que nace de lo alto
En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo: "Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas. Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN                                              
Zacarías había quedado mudo. Le había pedido certeza al arcángel Gabriel, un modo de asegurarse él, porque no podía sentirse seguro con la sola palabra del mensajero. Ya que no le han bastado las palabras, el ángel le da una dura señal de certeza: lo deja mudo. Si la palabra del cielo no le convence, que se quede sin palabras en la tierra. Mudo y todo, Zacarías hace finalmente caso, ahora que ya se siente seguro: se une a su mujer y en el silencio engendra. De su silencio saldrá la Voz; en el silencio fue concebido Juan, el Bautista.
El evangelio de hoy nos transporta al momento bello y solemne en que ese silencio se quiebra. Todo hay que notarlo: Zacarías es interrogado por el nombre de su hijo, su único, y él renuncia a su propio nombre para dar a su hijo un nombre que expresa y canta la misericordia: "misericordia o gracia de Dios" es el nombre de Juan, según la etimología común. Sus primeras palabras, pues, son para alabar la misericordia, después de haberse desprendido, en cierto modo, de su propio derecho como padre.
Zacarías canta y alaba a Dios a boca llena, no el día del nacimiento de Juan, sino el día de la circuncisión, que es el día en que los niños judíos recibían su nombre, de acuerdo con lo que sucedió el día en que Dios hizo pacto con Abraham y le dio este nombre en lugar de Abram ( Génesis 17). El día en que renace la voz es el día de darle nombre al niño. El día también en que ese niño entra en la alianza, con su hijo, que entra en el Pacto, Zacarías renueva su propio Pacto.
De este modo se cumple, de modo inesperado y profético, lo que el ángel le había dicho al mismo anciano: "irá delante de Él en el espíritu y poder de Elías para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los desobedientes a la actitud de los justos, a fin de preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto" (Lucas 1,17). Bien podemos decir que esto se cumple ya el día mismo en que Juan está entrando en la alianza de Abraham: están volviendo "los corazones de los padres a los hijos" y "los desobedientes a la actitud de los justos", aunque ese padre sea el propio padre de Juan, y ese desobediente se llame Zacarías.
Juan es aquí el "profeta del Altísimo", y también el que va "delante del Señor". Anuncia, porque es profeta, y muestra, porque va delante. Su voz tiene el tono ardoroso del que espera y el entusiasmo maravilloso del que ve llegar al esperado. En él se abrazan la esperanza y la llegada. Su alma conoce los dolores de la ausencia y el gozo de la presencia.

ORACIÓN

Padre Dios que grande y maravilloso eres, gracias por permanecer siempre fiel, por darnos cada día una nueva oportunidad de encontrarte y entregarnos a tu amor. Bendito y alabado seas, Buen Señor, que vienes a nuestra vida, y nos visitas e iluminas en medio de tantas tinieblas que acompañan a veces nuestro mundo. Señor Jesús tu eres la luz del mundo y todos necesitamos que sigas iluminando con esa luz nuestra existencia por siempre y que la llama de tu amor nos renueve y nos haga mejores seres humanos cada día. Amén.  

Miércoles 25 de Diciembre de 2013

Natividad del Señor

“CONTEMPLAR EL ROSTRO DEL DIOS CERCANO”

Hoy celebramos la fiesta del nacimiento de Jesús de Nazaret. Navidad es un tiempo precioso para adorar. Adorar es dejarnos conquistar por el amor, dejarnos invadir por la belleza, abrir las puertas a la pureza y darle permiso a la humildad para que irrumpa suavemente llenando todo de orden y sentido. El alma humana necesita adorar porque si no tiene hacia dónde dirigirse se precipita monstruosamente sobre sí misma, y se recome en su egoísmo y su nada. Mas, ¿qué o quién es digno de adoración? La respuesta brota en Navidad: hay Uno que es adorable. Uno que no engaña si le creemos, que no decepciona si en él confiamos; hay Uno que cumple todo lo que promete y que rebasa nuestros mejores deseos; Uno que nos ama bien y que desde su primer aliento de vida, hasta su último suspiro sólo conoce el lenguaje del amor. Hoy es Niño en el pesebre, mañana Sacerdote en la Cruz. Se llama Jesús.

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 52,7-10
Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios
¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: "Tu Dios es rey"! Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
La lectura de Isaías es un canto de alabanza de la próxima liberación de Jerusalén.
Dos imágenes enmarcan la lectura, por una parte la de los mensajeros que sobre los montes de Judá traen la noticia de la próxima liberación, y gritan: ¡Yahvé reina! La segunda imagen es la de los centinelas que prorrumpen en júbilo porque ven el retorno de Yahvé a Sión y exclaman alborozados como el Señor ha consolado a su pueblo y ha rescatado a Jerusalén. Y es que en el contexto en que se escribe el libro de Isaías, la mayoría del pueblo de Israel se encuentra exiliado en Babilonia, son esclavos de los Asirios. Sin embargo, ven como muy positivo que Darío asuma el poder, pues ponen sus esperanzas en que él será el «rescatador», que les permitirá retornar a su tierra. Esta realidad es inminente, por lo que el escritor canta ya la alegría del retorno a la tierra. Para nosotros hoy, esos pies del mensajero anuncian el nacimiento del Señor, y nosotros, como los centinelas, proclamamos alegres la presencia del salvador que se hace vida en medio de nosotros.

SALMO RESPONSORIAL: 97
R./Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.

Tañed la cítara para el Señor
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R.

SEGUNDA LECTURA
HEBREOS 1,1-6

Dios nos ha hablado por el Hijo
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado que los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: "Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado", o: "Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo"? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: "Adórenlo todos los ángeles de Dios." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
La carta a los Hebreos refuerza aún más la alegría de esta celebración de la Natividad
del Señor Jesús. Expresa que «muchas veces y de múltiples maneras habló Dios en el
pasado a nuestros padres por medio de los profetas, pero en estos últimos tiempos nos
habló por medio de su Hijo a quien instituyó heredero de todo. Estamos en los últimos tiempos pues la revelación a llegado a su plenitud en Jesucristo. Él es imagen de Dios invisible, quien le ve a él ve al Padre; pues al asumir la condición humana y al nacer en
un establo, como un hombre pobre; Dios se ha manifestado como solidario con todos los hombres de la tierra y por medio de Jesús ha mostrado el camino de la salvación.
LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 1,1-18

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros
En principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. [Juan da testimonio de él y grita diciendo: "Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."" Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
La liturgia de hoy proclama el prólogo del evangelio de Juan. Un texto bien solemne, y muy especial. Haríamos mal en leerlo como cualquier otro de los relatos evangélicos de la  Navidad, en torno al nacimiento de Jesús, como los evangelios de la infancia. En todo caso, es un texto clave, uno de los pocos textos de los que se puede decir que han sido sencillamente decisivos para la configuración concreta del desarrollo del cristianismo.

Y alegrémonos  hoy es  Navidad, ¡Aleluya! Un decreto de amor nos cobija, una palabra de gracia nos protege, un designio de misericordia ha sido pronunciado a favor de nosotros. Es Cristo, es él, en la humildad de Belén, quien nos invita a aprender el lenguaje siempre antiguo y siempre nuevo del amor. Junto al pesebre la humanidad recomienza, en el seno de María todo tiene una nueva oportunidad, un nuevo principio.
El lenguaje que triunfa no es el de los hombres. Las palabras humanas desfallecen persiguiéndose unas a otras. Son como las olas, que en su vaivén viajan sin llegar y se mueven sin cambiar. La Palabra Divina es distinta, porque tiene una fuente y un término, a saber, el misterio de Dios, misterio que no se esconde al revelarse pero que en su revelación nos desborda con su riqueza, profundidad y hermosura. 
Hoy   el Niño Jesús ha nacido, y nace en nuestro corazón,  dentro cada uno de nosotros. Démosle la libertad completa. Feliz Navidad.

ORACIÓN

Señor Jesús, gracias por haber venido a nuestra vida; Padre Bueno gracias por habernos regalado a tu Hijo como Salvador. Felicitaciones y bendiciones a ti Buen Señor en este tu nuevo cumpleaños. Clamamos hoy a ti, fortaleza para nuestro carácter, sabiduría para nuestro pensar y en la toma de decisiones, llena hoy lo más profundo de nuestro ser con tu bendito amor que todo lo inunda y lo transforma. Nace transformando, sanando y liberando las raíces de nuestro dolor y tristeza, enfermedad y opresión. Que tu Santo Espíritu nos lleve a un nuevo tiempo de dar frutos en abundancia. Síguenos mostrando el camino y danos la decisión de seguir buscando y trabajando por tu Reino. Me alegro hoy en ti porque es Navidad. “Tú Señor Jesús eres la gran razón de la Navidad”. Amén.      

Jueves 26 de Diciembre de 2013


San Esteban mártir
“LA CRUZ ESTA PRESENTE DESDE EL NACIMIENTO”

PRIMERA LECTURA
HECHOS 6,8-10;7,54-60

Veo el cielo abierto
En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Oyendo estas palabras, se recomían por dentro y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo: "Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios." Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: "Señor Jesús, recibe mi espíritu." Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado." Y, con estas palabras, expiró. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Hoy en la Iglesia celebramos la memoria de Esteban, primer mártir de la fe. Su testimonio es una muestra de radicalidad y compromiso. Hoy encontramos una bonita oportunidad para preguntarnos: ¿Hasta dónde puede llegar nuestro compromiso de fe?
Dice la Palabra de Dios que Esteban, elegido para servir a las viudas de origen griego, entra en conflicto con otras personas de la sinagoga de los libertos. Él hace una exposición magistral de la historia de salvación que concluye en Jesús. Naturalmente, todo esto incomoda a sus opositores que se valen de mentiras para enjuiciarlo y posteriormente matarlo. La fe y el amor de Esteban son tan grandes que, aun ante los dolores de la muerte, es capaz de amar; y pide a Dios que no les tenga en cuenta ese pecado a los torturadores, a la vez que ve a Dios y a Jesús a su derecha. Ésa parece ser la suerte de los auténticos seguidores de Jesús, enfrentar mil adversidades con la fuerza y sabiduría que provienen del Espíritu Santo.

SALMO RESPONSORIAL: 30
R./A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame. R.

A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.
Te has fijado en mi aflicción. R.

Líbrame de los enemigos que me persiguen;
haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
En este salmo hay elementos de petición de ayuda, que hace alguien injustamente perseguido, combinados con la acción de gracias por la liberación concedida. De todas maneras se expresa un profundo sentimiento de confianza en el poder y amor de Dios.
Las últimas palabras de Jesús en la Cruz son una cita del verso 6 de este salmo. En Él se cumple perfectamente la confianza absoluta en el amor de Dios, y en su resurrección se realiza con plenitud la liberación de la muerte y del mal, prenda y garantía de nuestra liberación definitiva.
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 10,17-22

No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "No os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Es Navidad, y parece contradictorio que los cristianos, que apenas estamos empezando
a celebrar el nacimiento del Salvador, celebremos la muerte de Esteban. El texto de Hechos tiene más elementos de tiempo pascual que de Navidad. Resuenan motivos de muerte y de Viernes Santo, hay persecuciones y lapidación, acusaciones y falsos testigos, y muerte, y palabras de optimismo y de perdón. El salmo de hoy es de  confianza en el Padre y lo leemos en el relato de la Pasión de Jesús. Pero es que así es la Vida. El niñito que apenas acaba de nacer está llamado a dar la vida, a gastarla, a ser signo de contradicción, a padecer persecuciones, a ser vigilado y acusado por falsos testigos. Todo es un contraste en la vida de Jesús y en la vida de los que escuchen su voz y sigan tras su proyecto. Toda comunidad, todo grupo que siga las huellas de Jesús está convocado y llamado a padecer su misma suerte. Lo dice con mucha claridad el Evangelio. Esteban y todos los Esteban que han existido en estos 20 siglos de cristianismo nos concientizan, nos ponen los pies en la tierra y no nos dejan llevarnos por la euforia que produce la alegría.

ORACIÓN

Buen Señor, nos unimos hoy a toda la creación que canta un himno de gratitud, alabanza y bendición a ti; nuestro ser te alaba hoy y te bendice. Que cada latido de nuestro corazón llegue a tu oído como la mejor melodía y que nuestras oraciones se eleven a ti como incienso agradable. No permitas que nos alejemos de ti. Cuídanos  Señor, y más bien que, como un guardián vigilante podamos permanecer atentos a la espera de tu regreso o verdadera Navidad. Amén.   

Viernes 27 de Diciembre de 2013


San Juan apóstol y evangelista

“TESTIMONIANDO LO VIVIDO EN LA COMUNIDAD”

Hoy celebramos la fiesta de San Juan, Apóstol y evangelista. Hacemos memoria de un testigo de la resurrección, que nos invita a nosotros también a ser testigos, a creer y palpar la presencia de Cristo resucitado en la comunidad.

PRIMERA LECTURA
1JUAN 1,1-4

Os anunciamos lo que hemos visto y oído
Queridos hermanos: Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos: la Palabra de la vida (pues la vida se hizo visible), nosotros la hemos visto, os damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba con el Padre y se nos manifestó. Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos, para que estéis unidos con nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto, para que nuestra alegría sea completa. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Dos características se destacan indudablemente, en los escritos de Juan; dos notas que parecen contradecirse en términos físicos, pero se complementan bellamente cuando se trata de espiritualidad: altura y profundidad, es decir: ojo a lo alto y mirada a lo profundo. Este es el evangelista que hunde su mirada en el misterio admirable del Verbo, donde la audacia de su mensaje compite con la belleza de su expresión. Apegado a lo concreto y a lo real, nos dice: "lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de la vida...". No es un vendedor de quimeras, no es un soñador atorado en sus ilusiones: es ante todo un testigo. Es también difícil saber cuál podría ser la "gran palabra", el concepto clave de la enseñanza de Juan: ¿la Palabra?, ¿la pareja ver-creer?, ¿la vida? Lo más seguro es decir que, más que una palabra o una única idea, en el corazón de la enseñanza de Juan tenemos un conjunto armonioso y complementario de experiencias vividas desde Dios y hacia Dios. En este sentido el término clave es la "comunión". Estar "en comunión" es precisamente participar-de, recibir y compartir, aprender y ejercer un lenguaje, vivir lo mismo aunque no en la misma forma, en fin, llegar a ser con el otro. Estar en “comunión”, es respirar de un mismo Espíritu, haber aprendido juntos un modo de hablar sobre el Señor, llorar con las lágrimas del hermano y reír con su sola sonrisa.

SALMO RESPONSORIAL: 96
R./Alegraos, justos, con el Señor.
El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono. R.

Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

Amanece la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Himno de alabanza a la realeza de Dios, quien manifiesta su grandeza en los fenómenos naturales y en los juicios de la historiada .Se anuncia la venida de la luz para los justos.
Esa luz anunciada es Cristo, “que al venir a este mundo ilumina a toda la humanidad” (Jn1,9)

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 20,2-8

El otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro
El primer día de la semana, María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto." Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Juan, el apóstol (y evangelista) que celebramos hoy, está íntimamente relacionado con la persona de Jesús. Él fue quien en la Cena “reclinó su cabeza en el pecho del Señor”, quien recibió a la Madre de Jesús al pie de la Cruz y el primero de los apóstoles que creyó en la Resurrección. Pero Juan es también el que proclama con más fuerza y convicción el Misterio de la Encarnación, llegando a expresar sintéticamente la teología de la Humanidad de Dios con la bella frase “La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”. Por eso es bueno celebrar su memoria dentro de la Octava de Navidad y leer hoy su Carta en la que nos habla de todo “lo que ha contemplado con sus propios ojos, lo que ha oído, lo que tocaron sus manos”.
Juan logró compartir momentos muy íntimos de Jesús: lo encontró en la ribera del lago, fue testigo, junto a Pedro y Santiago, de la , Transfiguración, lo acompañó en su agonía en Getsemaní, y fue el único de los Apóstoles que lo vio morir y sepultar. Descubrió en esta relación la Humanidad del Mesías y llegó a comprender que “Dios es amor”. Por eso simboliza al discípulo amado.

ORACIÓN

Señor Jesús, te alabamos y te bendecimos, de nuevo en gratitud, nuestros ojos se abren para contemplar tus maravillas; limpia nuestros oídos, purifica nuestro corazón y abre nuestros ojos para no ser ciegos ante tanta bondad tuya. Danos tu Espíritu para que podamos permanecer fieles, para que podamos seguir preparando tu camino y seguir anunciando tu Reino, con la valentía propia de los hijos de Dios. Que tu Espíritu Santo nos sostenga  y nos muestre todo aquello que revelas a los sencillos y más pequeños, a todos tus hijos predilectos. Amen   

Sábado 28 de Diciembre de 2013

Santos Inocentes
“LA SANGRE INOCENTE CLAMA AL CIELO”
   
Los días de la semana posterior a la Navidad conforman una "octava" es decir, un conjunto de ocho días que prolongan la meditación y la celebración de la fiesta mayor que les precede. En la actualidad se conserva sólo dos octavas: la de Pascua y la de Navidad.
En la octava de Navidad no es tan fácil descubrir un hilo conductor, si vemos una variedad de fiestas que la tradición de veinte siglos nos ha entregado para estos días: San Esteban, San Juan Evangelista, y ahora los Santos Inocentes.

PRIMERA LECTURA
1JUAN 1,5-2,2

La sangre de Jesús nos limpia los pecados
Queridos hermanos: Os anunciamos el mensaje que hemos oído a Jesucristo: Dios es luz sin tiniebla alguna. Si decimos que estamos unidos a él, mientras vivimos en las tinieblas, mentimos con palabras y obras. Pero, si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados. Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y no poseemos su palabra.
Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Continuamos hoy la lectura de la primera carta de Juan. El autor nos introduce en el primera gran tema de su exposición: En Jesucristo Dios ha manifestado su luz, y todo aquel que crea en Él debe caminar en a luz, es decir vivir en comunión con Dios, reconociendo que sólo por su poder podrá pasar de las tinieblas a la luz. No se trata de entrar en estados de angustia o complejos de culpa, sino de reconocer humildemente que tendemos al mal, a lo fácil, a lo que no es de Dios. Nadie puede decir que no tiene pecado. Sería engañarse a sí mismo e ir contra la luz. El Jesús de quien habla Juan es el que ha venido en Navidad y, a la vez, el de la Cruz, el que con su sangre nos purifica de todo pecado, no solo a nosotros, sino a todo el mundo. Él es quien aboga ante el Padre por nosotros y nos fortalece para vivir en la luz.

La invitación de Juan es a que vivamos en coherencia con nuestra fe en el amor de Dios, manifestado en Jesucristo, a través de una conducta coherente, hecha de alegría y a la vez de seriedad exigente con nosotros mismos. Porque el pecado no se puede conjugar con la luz. La luz, en el lenguaje bíblico, es sinónimo de alegría, de vida, de verdad, de bondad, de pureza. Lo contrario de todo esto es la tiniebla, la oscuridad, o la penumbra en la que a veces vivimos.

SALMO RESPONSORIAL: 123
R./Hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador.

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros. R.

Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumantes. R.

La trampa se rompió, y escapamos.
Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Después de superar un grave peligro para todo el pueblo, el salmista reconoce que deben la salvación a la ayuda del Señor.
Nosotros debemos proclamar con el salmista que nuestro auxilio está en el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 2,13-18

Herodes mandó matar a todos los niños en Belén
Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo." José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: "Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto." Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: "Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven". Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Para Mateo, que nos presenta a Jesús como el nuevo Moisés, es muy importante
referirse a la infancia de Moisés en Egipto y compararla con la infancia de Jesús. Moisés casi muere por el mandato del Faraón cuando manda matar a todos los niños varones, Jesús también casi muere por el mandato de Herodes el Grande que manda matar a todos los niños menores de dos años. Y al citar al profeta “de Egipto llamé a mi hijo” identifica a Jesús con el nuevo Moisés que liberará al pueblo de la esclavitud y la opresión. Mateo nos muestra que, al igual que en tiempos de Egipto, el Reino anunciado por Jesús es el nuevo éxodo para el pueblo de Dios. – Celebrar hoy a los Santos Inocentes es celebrar la memoria dolorosa de los 25.000 niños que mueren cada día de hambre en el mundo, de los dos millones de niños que en la última década fueron asesinados en guerras y los 150 millones de niños que son explotados laboralmente. Ellos son los santos inocentes de hoy, y su celebración debe ser un grito de protesta por tanta infamia y un grito mayor de compromiso cristiano por evitarlo.

ORACIÓN

Bendito Padre, que podemos decirte hoy, ¿Qué más podemos darte?, ¿Qué podemos hacer para engrandecer tu nombre ante los pueblos?. Tú eres la mejor melodía de nuestra canción, tu eres la razón y sentido de nuestro existir. Tú eres el verdadero gozo de la Navidad. Por ti vale la pena seguir, guerrear, luchar y batallar hasta alcanzar la meta de la salvación. Lléname del gozo que me trae tu Espíritu y permíteme actuar de acuerdo a lo que tu deseas de mi. Amén.    

Domingo 29 de diciembre de 2013

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA DE JERUSALÉN

“¡FAMILIA DEFIENDE TUS BASES CRISTIANAS!”

En medio del tiempo de Navidad la Iglesia fija nuestra atención en una realidad muy
humana de la vida de Jesús: como todo ser humano Él contó con una familia que lo crió.
Tuvo un padre y una madre humanos, un ambiente vital en el que se levantó hasta llegar a ser un adulto, que lo modeló y preparó para realizar su misión.

PRIMERA LECTURA

El que teme al Señor honra a sus padres
Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre la prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos, y cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
La primera lectura está tomada del libro de Ben Sirá o “Sirácida” (llamado
antiguamente “Eclesiástico”. Se prefieren ahora estas designaciones para evitar la confusión muy frecuente con el libro del Eclesiastés o “Qohélet), que pertenece al grupo de los libros sapienciales del Antiguo Testamento. En él se nos brindan enseñanzas para saber vivir en la presencia de Dios y en la comunidad humana. Muchas de dichas enseñanzas tienen que ver con la familia. Seguramente Jesús amó, respetó y obedeció a sus padres como se nos enseña en la lectura. La mayor parte de su vida la pasó en compañía de los suyos, aunque no sabemos casi nada de las circunstancias de ese período de su vida que llamamos “vida oculta”. Los judíos en la época de Jesús, y muchos de los pueblos primitivos, no conocían, ni conocen, las actuales dificultades y crisis por las que atraviesa en nuestra época la institución familiar. Lo normal era que la familia permaneciera unida, que los vínculos entre sus miembros fueran muy estrechos y positivos. Es cierto que entre los judíos existía el divorcio, a favor del varón, y que la mujer estaba completamente sometida a la voluntad de su padre mientras era soltera y de su esposo cuando se casaba; pero esto se vivía con naturalidad, pues no existían los criterios y movimientos de autonomía femenina que existen en nuestra época, ni los juicios de “machismo” o “sexismo” para ciertas actitudes, como tenemos hoy. Otra cosa muy distinta es la actitud de Jesús frente a su familia una vez comenzada su misión. Sabemos por los evangelios que abandonó su casa, que no formó una familia propia sino que se dedicó por entero a su vocación de proclamar la Buena Noticia; que cuando su familia intentó ponerle alguna traba, recordándole quizá sus obligaciones, Jesús reaccionó con independencia soberana. No obstante todo eso, el evangelista san Juan nos presenta a la madre de Jesús al pie de la cruz, y san Lucas la coloca claramente entre los miembros de la Iglesia naciente.

SALMO 127
R./Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos. R
Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
El salmo describe la felicidad doméstica del que es fiel al Señor .La paz en el hogar es prenda de la prosperidad de todo el pueblo y de la iglesia, casa de Dios. 

SEGUNDA LECTURA
La vida de familia vivida en el Señor
Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente.
Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
El pasaje de la carta paulina a los Colosenses es una exhortación a la vida de amor
en el seno de una comunidad cristiana. Si Dios nos amó y nos perdonó en Jesucristo,
también nosotros debemos amarnos y perdonarnos los unos a los otros. La Iglesia es como una gran familia que vive en la presencia del padre Dios con los sentimientos tan elevados y nobles que San Pablo enumera en su carta: misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión, perdón mutuo, paz... Se nos llega a decir que somos un solo cuerpo y que Cristo es como el árbitro en nuestro corazón.

LECTURA DEL EVANGELIO
Coge al niño y a su madre y huye a Egipto 
Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo." José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: "Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto".
Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño." Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
En el evangelio de San Mateo se nos presenta un momento concreto de la vida de la sagrada familia: el de su huida a Egipto para evitar la persecución desatada por Herodes. ¿Acaso no debemos admirar la valentía, la solicitud y la prudencia con que José cumple las instrucciones del ángel, y la docilidad de María? ¿Acaso no es el pasaje un ejemplo de la providencia paternal de Dios sobre estos humildes esposos, a los cuales ha confiado los primeros pasos de su enviado? José buscó para los suyos, siguiendo las inspiraciones divinas, un lugar tranquilo y seguro, en donde pudieran vivir honestamente, dedicados a sus humildes oficios, en la paz doméstica. Por todo esto la Iglesia propone a las familias cristianas este ejemplo: el de la sagrada familia de Nazaret, en la que seguramente se daban las virtudes de que se nos habla en las dos primeras lecturas.
Mirando un poco más allá del cuadro idílico de la casa de Nazaret, podemos hacernos esta reflexión: la familia no fue para Jesús un obstáculo a la hora de emprender su tarea salvadora. Seguramente María sintió la separación de su hijo. Como toda madre hubiera querido retenerlo junto a la seguridad de su amor. Pero, como toda madre consciente, comprendió que su hijo debía ser él mismo, debía encontrar el sentido y la meta de su existencia, y a este deber ella se plegó humilde y amorosamente, ella que sabía de escuchar la Palabra y acogerla en el corazón.

El Evangelio de hoy también pinta con suficiente sencillez y claridad el drama del Jesús niño, como un migrante forzoso más sobre esta tierra. Como aquellos pequeños de África o de Asia, de Colombia o de Bolivia, que son arrancados de su suelo y deben partir a prisa, sin entender nada, hacia tierras desconocidas. Las causas pueden ser naturales, como la falta de lluvias, o humanas, como la violencia. No podemos separar el destino de Cristo del de tantos desplazados que pasan necesidad lejos de su lugar de sustento.
Estos desplazamientos suelen destruir las familias, desmembrarlas, someterlas a tensiones extremas que terminan por reventar los lazos del amor, la fidelidad y la confianza. Cuando pensamos en la situación de los migrantes o de los desplazados por la violencia es fácil caer en cuenta de sus duras condiciones de escasez, junto a eso está aconteciendo siempre un dolor emocional que no es menor. Consuela mucho saber que el momento de penuria que vivió la Sagrada Familia no la destruyó sino que la unió más en el amor mutuo y en la absoluta confianza en Dios.

ORACIÓN

Dios Padre y Madre bueno, tu enviaste a tu hijo para que naciera y viviera en el seno de una familia humana al lado de José y María, ellos son el modelo de familia humana y creyente que debemos imitar y seguir. Te damos gracias por nuestras familias, por los aciertos y las dificultades, te damos gracias por los padres, los hijos, los hermanos, los abuelos. Tu nos quieres unidos y viviendo en comunión contigo. Que seamos capaces de trabajar con ardor, para vivir los valores cristianos de tu reino y ser testigos ante el mundo que está en crisis de una familia creyente y santa. Bendice a todas las familias, especialmente a las que están divididas. Amén      

Lunes 30 de diciembre de 2013


“HACER LA VOLUNTAD DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre
Os escribo, hijos míos, que se os han perdonado vuestros pecados por su nombre. Os escribo, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os escribo, jóvenes, que ya habéis vencido al Maligno. Os repito, hijos, que ya conocéis al Padre. Os repito, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os repito, jóvenes, que sois fuertes y que la palabra de Dios permanece en vosotros, y que ya habéis vencido al Maligno. No améis al mundo ni lo que hay en el mundo.
Si alguno ama al mundo, no está en él el amor del Padre. Porque lo que hay en el mundo -las pasiones de la carne, y la codicia de los ojos, y la arrogancia del dinero-, eso no procede del Padre, sino que procede del mundo. Y el mundo pasa, con sus pasiones. Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
La construcción del breve pasaje que hemos escuchado en la primera lectura de hoy no deja de tener su interés. El apóstol escribe pero no lanzando al vacío sus palabras. Tiene en mente a sus destinatarios; probablemente desfilan rostros concretos ante sus ojos mientras se esfuerza en dar el sentido propio a su mensaje. La redacción de cada "dedicatoria" es semejante: "Les escribo a ustedes... porque... " Y la razón es siempre una obra que Dios ha hecho. Meditemos un instante en esto. ¿Qué significa algo como: "te escribo porque conoces al que es desde el principio"? ¿Es un modo de recordar las bases, para seguir levantando el edificio espiritual? ¿Es una advertencia velada de lo que puede estar en peligro? ¿Es un modo discreto de indicar que existe un lenguaje común? ¿El apóstol está diciendo que escribe a cada uno de esos grupos de la comunidad para atraer la atención de todos, para recordar la obra que ha visto que Dios hizo en cada uno de esos grupos, o para sugerir las diversas relaciones que han de permanecer en el seno de la comunidad cristiana?
Probablemente nunca tengamos respuesta plena a estos interrogantes, pero es bueno plantearlos para percibir la hondura de la Palabra. Algo interesante es que, aunque el apóstol mencione con nombres y características más o menos propias a estos destinatarios, en realidad no tiene palabras distintas para unos u otros. Los destinatarios son distintos pero el mensaje es el mismo. Quizá sea esta la clave: aunque cada uno necesita una razón particular para escuchar, no necesita escuchar un mensaje distinto, sino aquel que hace bien a todos, pues así es el Evangelio: único y sin embargo distinto en cada oído y cada corazón. O como la lluvia, que siendo única produce tan distintos frutos.
SALMO 95
R./ Alégrese el cielo, goce la tierra.


Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor. R.

Entrad en sus atrios trayéndole ofrendas,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda. R.

Decid a los pueblos: "El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente." R.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 2,36-40

Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén
En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
En el Templo de Jerusalén, exactamente en el atrio de las mujeres, está Ana, una mujer
con una triple exclusión: es mujer, es viuda y es anciana; y, al igual que Simeón, otro
anciano del que hablan los versículos precedentes, perseveró muchos años esperando al
Salvador. Ana sabe leer los signos de los tiempos y descubre la mano de Dios en la historia y en la cotidianidad de los que visitan el templo. Ana abre sus ojos cansados y viejos y descubre en Jesús al Mesías esperado, al que muchos excluidos como ella esperan para que surja un nuevo orden. Dios, hecho carne en Jesús, llena las expectativas de un pueblo cansado de opresiones políticas y religiosas. El texto termina con el retorno de la familia a Nazaret, donde en un hogar sencillo, pobre y callado, Jesús va a crecer y a fortalecerse en sabiduría, y donde sentirá la presencia del favor de Dios que lo acompaña. ¿Somos como Ana, profetas propagadores de esperanza en la liberación de Dios? ¿A dónde tendríamos que volver para comenzar a crecer en el amor de Dios? ¿Qué hacer para ayudarle al mundo a crecer en sabiduría, justicia y amor?

ORACIÓN
Bendito Dios te damos gracias, te alabamos y te bendecimos, te reconocemos como niños que saben poco de las cosas de tu Reino, pero que quiere seguir creciendo en el conocimiento, fe y sabiduría que vienen de ti. Señor Jesús por favor derrama sobre mi vida tu santo  y poderoso Espíritu y sobre todos aquellos que anhelan y esperan tu presencia. Te pido por todos aquellos que urgentemente finalizando año necesitan encontrar la perla más preciosa, que eres tú, mi Buen Señor Jesús. Amén.


Martes 31 de diciembre de 2013


“BAJO LA GUÍA DEL ESPÍRITU DE JESÚS”

Hoy acaba un año, y es preciso que demos gracias a Dios por la vida que sigue siendo posible a pesar de las múltiples adversidades. Que sea la bendición de Dios la que colme hoy y siempre nuestro ser, nuestras familias y comunidades; que, hecho el balance de fin de año, seamos capaces de ver el paso de Dios por nuestra historia.

PRIMERA LECTURA

Estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis 
Hijos míos, es el momento final. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es el momento final. Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros. En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis. Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
San Juan nos habla de la presencia de muchos "anticristos," pero sus palabras no son un grito de pánico sino un mensaje de esperanza porque lo que quiere es recordarnos la fuerza de la unción que hemos recibido junto con nuestra fe.
Así como Isaías, Juan Bautista y María nos acompañaron durante el Adviento, así también, durante estos días fugaces de Navidad, que forman parte de la octava de Navidad, tenemos como guía, a Juan, que ha sido comparado con el águila por la altura de su reflexión y por su capacidad de acercarse a la luz.

SALMO 95
 R./Alégrese el cielo, goce la tierra.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria. R.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R.

Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R.

LECTURA DEL EVANGELIO

JUAN  1,1-18

La Palabra se hizo carne 
En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
REFLEXIÓN
Estos días anteriores hemos reflexionado sobre el nacimiento de Jesús. Hoy nos volvemos a centrar en el acontecimiento de la Encarnación, desde un lenguaje poético y
muy teológico, pero no por ello incomprensible. Con estos textos volvemos a celebrar,
agradeciendo a Dios, desde la oración y la meditación, el que nos haya enviado a su Hijo, nacido de mujer, para poner su tienda entre nosotros. “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”. Por esta razón, los seres humanos hemos alcanzado un lugar privilegiado en los planes de Dios, porque Dios nos eligió como morada de su Palabra. – Estamos a las puertas de un nuevo año, hacemos reflexiones, revisiones y planes, ponemos en el Señor de la Historia nuestras vidas y la vivencia de grupos y comunidades. Pongamos también en él nuestra esperanza y el mundo en que vivimos. El nacimiento de Jesús es el nacimiento de la paz, así lo presentó el ángel a los pastores y así lo dice el Apóstol: “Él es nuestra paz”. Nuestro deseo de corazón es que finalices en paz este año 2013, que ya se acaba, y que comencemos el 2014 con la paz que nos trae Jesús. ¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo!

ORACIÓN
Señor Jesús, tu lo eres todo, lo conoces todo, lo penetras y contienes todo. Tú, que existes desde siempre y para siempre, has que recordemos que fuimos creados para ti, para servirte y para adorarte. Que podamos seguirte encontrando contigo en la intimidad de nuestra alma y descubrir que nos has amado desde siempre y por toda la eternidad. Te alabamos, te bendecimos y te damos gracias por todo este caminar bíblico en este año que hoy termina. Gracias por día a día, amarnos y bendecirnos tanto. Te amamos y desde ya acogemos en gratitud el nuevo año que colocamos entre tus manos. Amén.