sábado, 1 de agosto de 2026

Lunes 03 de Agosto de 2026

 

“LA FRÁGIL BARCA DE NUESTRA EXISTENCIA”

 

 

 

PRIMERA LECTURA

JEREMÍAS 28, 1-17

 

“Ananías, el Señor no te ha enviado, y tú has inducido al pueblo a una falsa confianza”

 

Al principio del reinado de Sedecías en Judá, el mes quinto, Ananías, hijo de Azur, profeta natural de Gabaón, me dijo en el templo, en presencia de los sacerdotes y de toda la gente: Así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: "Rompo el yugo del rey de Babilonia. Antes de dos años devolveré a este lugar todo el ajuar del templo que Nabucodonosor, rey de Babilonia, cogió y se llevó a Babilonia. A Jeconías, hijo de Joaquín, rey de Judá, y a todos los judíos desterrados en Babilonia yo los haré volver a este lugar -oráculo del Señor-, porque romperé el yugo del rey de Babilonia.""

 

El profeta Jeremías respondió al profeta Ananías, en presencia de los sacerdotes y del pueblo que estaba en el templo; el profeta Jeremías dijo: Amén, así lo haga el Señor. Que el Señor cumpla tu profecía, trayendo de Babilonia a este lugar todo el ajuar del templo y a todos los desterrados. Pero escucha lo que yo te digo a ti y a todo el pueblo: "Los profetas que nos precedieron, a ti y a mí, desde tiempo inmemorial, profetizaron guerras, calamidades y epidemias a muchos países y a reinos dilatados. Cuando un profeta predecía prosperidad, sólo al cumplirse su profecía era reconocido como profeta enviado realmente por el Señor."

 

Entonces Ananías le quitó el yugo del cuello al profeta Jeremías y lo rompió, diciendo en presencia de todo el pueblo: Así dice el Señor: "Así es como romperé el yugo del rey de Babilonia, que llevan al cuello tantas naciones, antes de dos años." El profeta Jeremías se marchó por su camino.

 

Después que el profeta Ananías rompió el yugo del cuello del profeta Jeremías, vino la palabra del Señor a Jeremías: Ve y dile a Ananías: "Así dice el Señor: Tú has roto un yugo de madera, yo haré un yugo de hierro. Porque así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: Pondré yugo de hierro al cuello de todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia; y se le someterán, y hasta las bestias del campo le entregaré."

El profeta Jeremías dijo a Ananías profeta: Escúchame, Ananías; el Señor no te ha enviado, y tú has inducido a este pueblo a una falsa confianza. Por eso, así dice el Señor: "Mira: yo te echaré de la superficie de la tierra; este año morirás, porque has predicado rebelión contra el Señor."

Y el profeta Ananías murió aquel mismo año, el séptimo mes. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

La primera lectura nos presenta el contraste entre dos profetas, uno falso, de nombre Ananías y otro verdadero, llamado Jeremías. La característica externa más sobresaliente del falso profeta es que pretendía decir lo que la gente quería oír, es decir, que los amagos de invasión que ya se habían presentado no iban a pasar de ser amagos. Jeremías, en cambio, tuvo que decir la parte que la gente no quería escuchar: que las cosas se iban a poner mucho peor, como efectivamente se pusieron. 

Ananías es un profeta que quiso ser demasiado aceptado y para eso modeló su lenguaje haciéndolo aceptable. En realidad estaba haciendo un daño a la gente, como se lo denunció Jeremías, pues le dijo: "has predicado rebelión contra el Señor." Esta denuncia del verdadero profeta es interesante porque solemos pensar que rebelarse contra Dios es tomar una actitud altanera y grosera, y no es así; por lo menos no es así forzosamente.

Hay una rebelión que consiste en gritar que uno no cree más en Dios; pero hay otra, más sutil pero no menos mala, que consiste en cambiar a Dios, en sustituirlo por algo o alguien, aunque sin hacer ruido. Como cuando ya no oramos pero sí hacemos "meditación zen," o cuando ya no perdonamos pero sí hacemos "higiene mental," o cuando ya no alabamos a Dios pero sí "entramos en armonía con el cosmos." Al final terminamos cambiando a Dios y olvidando el sacrificio de Jesús, esa es rebelión; esa es la rebelión que predicó Ananías...vista en versión del siglo XXI.

SALMO RESPONSORIAL: 118

R. / Instrúyeme, Señor, en tus leyes

 

Apártame del camino falso,

y dame la gracia de tu voluntad. R.

 

No quites de mi boca las palabras sinceras,

porque yo espero en tus mandamientos. R.

 

Vuelvan a mí tus fieles

que hacen caso de tus preceptos. R.

 

Sea mi corazón perfecto en tus leyes,

así no quedaré avergonzado. R.

 

Los malvados me esperaban para perderme,

pero yo meditaba tus preceptos. R.

 

No me aparto de tus mandamientos,

porque tú me has instruido. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Por su gran extensión y su estructura singular, este Salmo se distingue notablemente de todos los demás. En términos generales, se lo puede definir como una meditación sapiencial sobre las excelencias de la "Ley del Señor". Pero el salmista no expone su pensamiento en un tono impersonal, sino que reitera constantemente sus expresiones de amor y fidelidad a la voluntad divina, y suplica al Señor que le dé nueva luz y lo consuele en las aflicciones de  la vida.


LECTURA DEL EVANGELIO

MATEO 14, 22-36

 

“Mándame ir hacia ti andando sobre el agua”

 

Después que sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaron a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento les era contrario. De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo enseguida: "¡Animo, soy yo, no tengáis miedo! Pedro le contestó: "Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua". Él  le dijo: "Ven". Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: "Señor, sálvame". En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: "¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?

En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo: "Realmente eres Hijo de Dios". Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y trajeron donde él a todos los enfermos. Le pedían tocar siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron curados. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

 

Los discípulos y Jesús inician una travesía al otro lado del lago a tierra de paganos. Aparecen dos símbolos, la montaña que evoca el encuentro con Dios previo a un momento significativo, y la barca que simboliza la comunidad que inicia su vida misionera. En ese itinerario a la misión, se presentan vientos contrarios y en medio de las dificultades las comunidades son llamadas a aprender a resistir fortalecidas con la fe en Jesús que los envía. Hay un contraste, Jesús está en paz y los discípulos con miedo ante la turbulencia. El recorrido en el lago refleja las dificultades de la propuesta cristiana porque cuesta pasar a la misión y a la generosidad. Somos llamados a vencer el miedo para continuar su apostolado en las periferias geográficas y existenciales necesitadas de la Palabra de Dios. Pedro es el modelo de discípulo que se hunde por la falta de fe en Jesús, pero el mismo Jesús es el que lo salva sustentando la fe de los discípulos ¿Cómo vencemos el miedo en nuestra vida cristiana?

 

ORACIÓN

Jesús misericordioso, gracias por tu Palabra donde nos enseñas, nos exhortas y nos invitas a volver a Ti, a confiar plenamente en ti y hacerte nuestro compañero de camino. Ayúdanos  a no retroceder, a tenerte delante siempre de nosotros, te suplicamos auméntanos la fe, que podamos entender que solo tú puedes guiarnos en medio del lago y de la tormenta. . Amén.

 

“Si te embarcas en el proyecto de Dios, pídele una fe profunda que sin miedo  te lleve  a andar sobre el agua”

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