“EL AMOR ABUNDANTE DE DIOS”
PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 55,1-3
“Venid y comed”
Así
dice el Señor: "Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no
tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde.
¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da
hartura? Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos.
Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme, y viviréis. Sellaré con vosotros
alianza perpetua, la promesa que aseguré a David." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Las tres lecturas de hoy repican como campanas de
pascua el tema del amor abundante de Dios. Nuestro Dios no es tacaño ni
mezquino; es generoso, más allá de todo lo que podemos imaginar o afirmar. Y
tal es su magnificencia el da sin esperar nada a cambio. La palabra clave del
Nuevo Testamento y quizá de toda la Biblia lleva ese sello de que es gratis,
por lo que hablamos de la palabra gracia. Dios es un Dios compasivo, un Dios
que sana, multiplica panes, regala perdón, ofrece alimento, sabiduría,
vida.
Por otra parte este texto
que leemos hoy nos invita a hacer una valoración existencial de la
Palabra de Dios, nos habla del hambre y la sed
que son mecanismos fundamentales de los seres vivos. Todo ser viviente
necesita nutrición e hidratación, pero en los seres humanos, estas necesidades
biológicas tienen carácter social. El autor toma, entonces, esta necesidad
vital y la traslada al campo de la fe para mostrarnos que para el creyente la
Palabra de Dios es algo más que una comunicación divina, es la que alimenta
nuestro ser y nos vivifica.
Isaías nos hace una invitación a degustar con sabiduría todos los
dones que Dios nos ofrece, sabiendo que lo mejor que podemos ofrecer nosotros
mismos es una gratitud activa, que revierte sobre los menos favorecidos los
dones que unos pocos acaparan. Lo mismo ocurre con la Palabra de Dios, debe ser
entregada con sabiduría y generosidad de modo que el pueblo de Dios no
desfallezca. La Palabra de Dios nos invita y convoca a hacer de este ‘valle de
lágrimas’ un jardín frondoso donde florezca la justicia y la sabiduría.
SALMO RESPONSORIAL: 144
R./Abres tú la mano, Señor, y nos
sacias de favores.
El Señor es clemente y
misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus
criaturas. R.
Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo
viviente. R.
El Señor es justo en todos sus
caminos,
es bondadoso en todas sus acciones
cerca está el Señor de los que lo
invocan,
de los que lo invocan
sinceramente. R.
OREMOS CON EL SALMO
Este salmo es una alabanza al amor de Dios, que se basa en
el poder creador del Señor y en su bondad para con los pobres y oprimidos.
Invita a los fieles a no confiar en los poderosos, porque de ellos no puede
venir la salvación. También proclama la felicidad de los que confían en el Señor.
SEGUNDA LECTURA
ROMANOS 8,35.37-39
“Ninguna criatura podrá apartaros
del amor de Dios, manifestado en Cristo”
Hermanos:
¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la
persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? Pero en
todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido
de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro,
ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos
del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Si
creer significa aceptar no sólo lo que Dios nos da sino sobre todo aceptar al
Dios que nos lo da, uno entiende que no es posible acoger la gracia de Dios sin
llegar a ser creaturas nuevas, dispuestas a vivir no según la lógica
antigua del egoísmo y la satisfacción sino a la manera nueva, con la lógica de
la donación y la santidad, como nos mostró Cristo, y como nos ha dicho Pablo.
El amor que nos ofrece Dios tiene expresión en regalos concretos, como el
pan multiplicado como nos muestra la lectura del evangelio, pero es ante
todo un amor que quiere QUEDARSE en nosotros, habitar en nosotros. Ese amor es
el don mismo del Espíritu Santo, y de ese amor nada, ni nadie puede
separarnos, como bien explica Pablo en esta segunda lectura de hoy.
LECTURA
EL EVANGELIO
MATEO
14,13-21
“Comieron todos hasta quedar
satisfechos”
REFLEXIÓN
En el evangelio de Mateo, la multiplicación y los peces nos evoca
la gran tentación de considerar que únicamente la satisfacción de las
necesidades básicas nos conduce al Reino. Jesús se preocupó de que sus
discípulos fueran mediadores efectivos frente a las necesidades del pueblo,
pero no recurriendo a la mentalidad mercantilista que reduce todo a la
presencia o ausencia de dinero (Mt 14,15). Es muy fácil, a falta de un
benefactor, despedir a la multitud hambrienta para que cada cual consiga lo
necesario. Pero Jesús no quiere eso; él pide a sus seguidores que sean ellos
mismos quienes se ofrezcan a ser agentes de la solidaridad, ofreciendo lo que
son y todo (lo poco) que tienen. Entonces la ración de tres personas, cinco
panes y dos peces, se convierte en el incentivo para que todos aporten desde su
pobreza y pueda ser alimentado todo el pueblo de Dios, que es lo que simbolizan
las doce canastas. En la intención del evangelista, Jesús demuestra de este
modo que el problema no es la carencia de recursos, sino la falta de
solidaridad. «Cuando el pobre crea en el pobre, ya podremos cantar ¡Libertad!»,
dice un canto Salvadoreño.
El problema de la humanidad no es únicamente la satisfacción de
las necesidades básicas, sino, también, hacer surgir y formar una consciencia que
exija la justa distribución de los recursos, que lleve a que la humanidad
cultive lo mejor de sí y lo entregue como solidaridad y justicia en un proyecto
social alternativo al proyecto egoísta.
Lo que nos acerca a Jesús no son los muchos rezos o ceremonias,
sino el amor incondicional a su Causa, ¡el Reino, la Utopía! Algo que hizo
diferente a Jesús de todos los predicadores de la época fue su capacidad para
despertar los mejores sentimientos de la gente: amor, generosidad, solidaridad
y respeto. Nosotros deberíamos amar a Jesús con el mismo tipo de amor con el
que él nos ama. Si el nos amó con un amor solidario, generoso, compasivo...
nosotros no podemos responderle solo con plegarias o explosiones de
emotividad, porque esto no sería un amor comprometido. Por eso, si entendemos
con qué amor Jesús nos amó, estaremos seguros de lo que proclama Pablo hoy en
la segunda lectura: nada nos podrá separar del amor de Cristo.
ORACIÓN
Gracias
Señor, porque te compadeces de nosotros y no solo calmas nuestras penurias, sin
pedir nada a cambio para ti, sino que nos transformas a nosotros mismos, para
ser mejores seres humanos, que amen como Tú. Ayúdanos para que te busquemos, no
para satisfacer nuestros apetitos y antojos, sino nuestras verdaderas
necesidades que incluyen un cambio, una conversión, en nuestro ser integral. Oramos, damos gracias y
bendecimos la vida de Valentina Suavita en su cumpleaños. Amèn.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Mensaje o Intercesión por: