martes, 1 de marzo de 2011

Lunes, 14 de marzo de 2011

“EL AMOR ES LA FUENTE DE LA VIDA”


PRIMERA LECTURA
LEVITICO 19,1-2.11-18

“JUZGA CON JUSTICIA A TU CONCIUDADANO”

El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:
"Dile a la comunidad israelita lo siguiente:
"Sean ustedes santos, pues yo, el Señor su Dios, soy santo.
"No roben. No mientan ni se engañen unos a otros.
"No hagas promesas falsas en mi nombre, pues profanas el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor.
"No uses la violencia contra tu prójimo ni le arrebates lo que es suyo.
"No retengas la paga del trabajador hasta el día siguiente.
"No maldigas al sordo.
"No pongas ningún tropiezo en el camino del ciego. Muestra tu reverencia a Dios. Yo soy el Señor.
"No actúes con injusticia cuando dictes sentencia: ni favorezcas al débil, ni te rindas ante el poderoso. Apégate a la justicia cuando dictes sentencia.
"No andes con chismes entre tu gente.
"No tomes parte en el asesinato de tu prójimo. Yo soy el Señor.
"No abrigues en tu corazón odio contra tu hermano.
"Reprende a tu prójimo cuando debas reprenderlo. No te hagas cómplice de su pecado.
"No seas vengativo ni rencoroso con tu propia gente. Ama a tu prójimo, que es como tú mismo. Yo soy el Señor.

REFLEXIÓN
Repasemos con calma los preceptos de la primera lectura y encontraremos una fuente preciosa de sabiduría y humanidad.
Mas hoy queremos destacar un hecho: la fuerza positiva de un buen "no". Alguien dijo que el hombre es el único ser que tiene la facultad de decirse "no" a sí mismo. Los animales o las plantas obedecen a sus ciclos y a sus estímulos. Comen, beben, duermen o se aparean según esas reglas internas que no quebrantan ni pueden quebrantar. Sólo el ser humano puede sentir el deseo, tener la oportunidad de realizarlo y sin embargo decirse "no".
El "no", aunque es por definición una negación, tiene también un aspecto positivo. Decirse que no es un modo de disponer de sí mismo, de adueñarse de la propia vida. El que quiere dormir y hacer pereza toda una mañana pero se dice que "no" crea una disciplina, y con ella un hábito. Fortalecido por ese hábito llega a dominar un arte, aprender un idioma, lograr interpretar un difícil instrumento musical... ¡todo nace de un "no" dicho con amorosa constancia!
También las sociedades necesitan aprender a decirse "no" ante ciertas prácticas que destruirían su propio tejido. Los grupos humanos que se abstienen de los caminos fáciles pero degradantes del robo, el adulterio o el soborno institucionalizado. Ese "no" como esfuerzo colectivo brinda también un precioso fruto colectivo que puede medirse en términos de paz, progreso, seguridad, confianza mutua, actitud creativa y gozo compartido. Así entendemos la fuerza de amor que tienen los preceptos de Dios: cada cosa que nos ha ordenado es para nuestro bien.
SALMO RESPONSORIAL: 18
R: Tus palabras, Señor, son espíritu y vida

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 25,31-46

“VER A DIOS EN EL PRÓJIMO”

Cuando el Hijo del hombre venga, rodeado de esplendor y de todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso. La gente de todas las naciones se reunirá delante de él, y él separará unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Y dirá el Rey a los que estén a su derecha: 'Vengan ustedes, los que han sido bendecidos por mi Padre; reciban el reino que está preparado para ustedes desde que Dios hizo el mundo. Pues tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; anduve como forastero, y me dieron alojamiento. Estuve sin ropa, y ustedes me la dieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a verme.' Entonces los justos preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer? ¿O cuándo te vimos con sed, y te dimos de beber? ¿O cuándo te vimos como forastero, y te dimos alojamiento, o sin ropa, y te la dimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?' El Rey les contestará: 'Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron.'
"Luego el Rey dirá a los que estén a su izquierda: 'Apártense de mí, los que merecieron la condenación; váyanse al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Pues tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; anduve como forastero, y no me dieron alojamiento; sin ropa, y no me la dieron; estuve enfermo, y en la cárcel, y no vinieron a visitarme.' Entonces ellos le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o como forastero, o falto de ropa, o enfermo, o en la cárcel, y no te ayudamos?' El Rey les contestará: 'Les aseguro que todo lo que no hicieron por una de estas personas más humildes, tampoco por mí lo hicieron.' Esos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna."

REFLEXIÓN:
Como la Cuaresma es tiempo de conversión, no cabe duda que uno del los enemigos a vencer es este, el egoísmo. Y las lecturas de hoy quieren invitarnos a superar ese egoísmo.
El capítulo número diecinueve del libro Levítico y el capítulo veinticinco del evangelio según San Mateo viene en nuestra ayuda.
Según estos dos textos el primer paso que hay que dar es la justicia, y el segundo paso es la caridad. La justicia me lleva a ponerle un límite a mi egoísmo, por ejemplo, si tengo empleados, hay una justicia que me dice que tengo que pagar unos suledos, unas prestaciones, y de ese modo mi afán desmedido de riqueza se ve contenido, contenido por la justicia.
Lo mismo en otros planos, por ejemplo, en la vida familiar. Es posible que alguna persona sienta un vehemente deseo de apoderarse de la esposa de un conocido suyo, pero hay un orden de justicia. El orden de la familia, el orden del matrimonio le pone un límite a esa ansia de placer, y ahí queda frenado ese modo de egoísmo que es buscar la propia complacencia.
Ya la justicia, de la que habla este capítulo diecinueve del Levítico, es una victoria que ayuda a limitar nuestras pretensiones, pero hay que ir más allá; ir más allá es descubrir, más allá del orden de la estricta justicia, que hay un cantidad de personas que han caído al borde del camino y que necesitan una mano.
Y de eso nos habla Jesús en este pasaje del capítulo veinticinco de San Mateo, y nos dice algo muy importante, y es que Él ha tomado ese lugar, Él ha tomado, podríamos decir, una opción radical por esos pobres, de modo que lo que hacemos a esas personas lo hacemos por Jesús, sea bueno o sea malo.
Si hacemos un bien a esos hermanos tan caídos, se lo hemos hecho a Jesús; y si hacemos un mal, lo hemos cometido contra Jesús.
Justicia, primero; y caridad, misericordia, después, la gran respuesta a una enfermedad que agobia al mundo: el egoísmo. ¡Vamos a vencerlo en el Nombre de Cristo!

PARA REFLEXIONAR
¿Busco y vivo en el modelo de santidad que me presenta hoy el Señor?

ORACIÓN
Tu Palabra Señor es eterna, no cambia, es la única verdad verdadera y ella me invita a caminar por sendas de justicia y de paz, libera mi corazón de toda envidia, odio y violencia, aparta mis pasos de la mentira y el egoísmo, quiero aprender de tí a vivir en el amor, Tú que eres un juez justo y un Padre misericordioso. Amén.

Martes 15 de marzo 2011

“LA ORACIÓN ES EL MOTOR EN LA VIDA DE FE DEL DISCÍPULO(A)”


PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 55, 10-11

“LA PALABRA QUE FECUNDA Y DA BUEN FRUTO”


"Así como la lluvia y la nieve bajan del cielo, y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, y producen la semilla para sembrar y el pan para comer, así también la palabra que sale de mis labios no vuelve a mí sin producir efecto, sino que hace lo que yo quiero y cumple la orden que le doy.

REFLEXIÓN

La primera lectura nos presenta la imagen viva de la eficacia de la Palabra, de la cual dice Dios: "no volverá a mí sin resultado". Acerquémonos a esta imagen y descubramos su sabor y su fuerza nutritiva.
Nieve y lluvia "bajan del cielo". Pertenecen al ámbito de aquello que el hombre no domina. Son un regalo. Así es también la Palabra.
Hay que "empapar" la tierra para fecundarla. Así también la Palabra hace su obra "empapándonos", es decir: colmándonos interiormente, penetrándonos, llenando nuestros vacíos interiores. Cuando esto permitimos a la Palabra nos fecunda y hace dar fruto.
Lluvia y nieve "vuelven" al cielo. Así también la Palabra: a nosotros llega y de nosotros sale. Viene sola pero no retorna sola, pues ha hecho posible el milagro del pan y de la semilla. La Palabra llega del cielo como enseñanza y vuelve al cielo como plegaria y como alabanza. En nuestras súplicas de hijos y en nuestra gratitud habla la Palabra con la fuerza de sus frutos.

SALMO RESPONSORIAL: 33
R: El Señor libra de sus angustias a los justos.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 6, 7-15

Y “CUANDO OREN NO USEN MUCHAS PALABRAS

"Y al orar no repitan ustedes palabras inútiles, como hacen los paganos, que se imaginan que cuanto más hablen más caso les hará Dios. No sean como ellos, porque su Padre ya sabe lo que ustedes necesitan, antes que se lo pidan. Ustedes deben orar así: 'Padre nuestro[ que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra, así como se hace en el cielo. Danos hoy el pan que necesitamos. Perdónanos el mal que hemos hecho, así como nosotros hemos perdonado a los que nos han hecho mal. No nos expongas a la tentación, sino líbranos del maligno.'
"Porque si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, su Padre que está en el cielo los perdonará también a ustedes; pero si no perdonan a otros, tampoco su Padre les perdonará a ustedes sus pecados.

REFLEXIÓN:

La oración que educa para el Reino. El Padrenuestro no lo podemos orar en toda su profundidad si no es dentro de una comunidad de hermanos y hermanas, en la que se experimenta a Dios como Padre-Madre de todos. La verdad del evangelio consiste esencialmente en una nueva práctica de hermandad, de comunión de mesa, de bienes y de vida. Eso es lo que experimentamos cuando estamos en nuestras pequeñas comunidades fraternas y solidarias. Allí se viven las nuevas relaciones de igualdad y se van superando los antivalores que esclavizan. Es allí donde mejor resuenan las palabras de la oración que nos enseñó Jesús: Padre nuestro, Madre nuestra. Padre y Madre de todos los que nos reconocemos con la misma dignidad, igualdad y derechos; donde nadie es discriminado, donde nadie queda fuera, donde nadie es más que los otros. Todos somos servidores, hijos e hijas del mismo Padre del cielo, que dio los bienes de la tierra para que todo el mundo tenga cada día el pan que necesita. ¿Qué le está faltando a nuestra Iglesia…, que el Padre nuestro no resuena como denuncia de la injusticia en que vivimos?

PARA REFLEXIONAR:

¿Tomo la Palabra del Señor como manual y guía para mi vida?
¿Es la oración, el tiempo de intimidad con el Señor, prioridad en mi vida?


ORACIÓN

Tú Palabra Señor es eterna, no cambia, es la verdad, me invita a caminar por sendas de justicia y paz, libera mi corazón de toda envidia, odio y violencia; aparta mis pasos de la mentira y el egoísmo. Señor quiero aprender a vivir bajo la guía de tu Palabra, que ésta no se devuelva vacía sino que de abundante y buen fruto. Amén

Miércoles 16 de marzo 2011

“MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIOS, DICE EL SEÑOR”

PRIMERA LECTURA
JONÁS 3, 1-10

“LOS NINIVITAS SE ARREPIENTEN Y SE CONVIERTEN”

El Señor se dirigió por segunda vez a Jonás, y le dijo: "Anda, vete a la gran ciudad de Nínive y anuncia lo que te voy a decir."
Jonás se puso en marcha y fue a Nínive, como el Señor se lo había ordenado. Nínive era una ciudad tan grande que para recorrerla toda había que caminar tres días. Jonás entró en la ciudad y caminó todo un día, diciendo a grandes voces: "¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!"
Los habitantes de la ciudad, grandes y pequeños, creyeron en Dios, proclamaron ayuno y se pusieron ropas ásperas en señal de dolor. Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, también él se levantó de su trono, se quitó sus vestiduras reales, se puso ropas ásperas y se sentó en el suelo. Luego, el rey y sus ministros dieron a conocer por toda la ciudad el siguiente decreto: "Que nadie tome ningún alimento. Que tampoco se dé de comer ni de beber al ganado y a los rebaños. Al contrario, vístanse todos con ropas ásperas en señal de dolor, y clamen a Dios con todas sus fuerzas. Deje cada uno su mala conducta y la violencia que ha estado cometiendo hasta ahora; tal vez Dios cambie de parecer y se calme su ira, y así no moriremos."
Dios vio lo que hacía la gente de Nínive y cómo dejaba su mala conducta, y decidió no hacerles el daño que les había anunciado.

REFLEXIÓN

El texto de hoy es tomado del libro de Jonás, nos cuenta como este profeta es enviado a una ciudad, Nínive, lugar que viene a ser como el resumen de todo lo que desagrada a Dios. Nínive es la capital del Imperio Asirio, un imperio idólatra, sanguinario, arrogante, expansivo, agresivo. Nínive es el centro de toda esa corrupción, y Jonás es un hombre enviado a predicar conversión en este sitio.

Encontramos que es un relato en el cual la simbología numérica esta marcando las condiciones del anuncio. Nínive es una ciudad muy grande; tres días hacían falta para atravesarla. El anuncio de los cuarenta días, sirven para recordar los cuarenta días del diluvio o los cuarenta años del Éxodo; en fin; el tamaño del anuncio es un desafío para el profeta. Y para sorpresa de todo el mundo, Nínive escucha al profeta, y no sólo lo escucha sino que lo obedece, una muestra de las proporciones del poder de Dios, al tiempo que la conversión de este pueblo de paganos se constituye además en una fuerte crítica para el mismo pueblo judío, de duro corazón.
El profeta entra a Nínive con un mensaje que es como un látigo, entra a decir: "Esta ciudad va a ser arrasada dentro de cuarenta días" Jonás 3,4. Y los habitantes de Nínive, los ninivitas, escuchan y acogen esa palabra de Jonás. Y este lugar, que era como el centro de la corrupción en el mundo entero, se convierte en un testimonio y en un ejemplo de lo que significa aceptar la voz de Dios, de lo que significa decirle "sí" al Señor. En efecto, los ninivitas entran en un proceso de conversión, y entran todos, desde el rey hasta el último labriego, todos entran en ese proceso.
Por eso esta lectura se encuentra en la Cuaresma, porque continuamente en este tiempo se nos está hablando de conversión.
Y como veremos más adelante en el evangelio de hoy encontramos a Cristo exaltando la conversión ejemplar de los ninivitas y quejándose de la incredulidad y dureza de corazón de los israelitas, porque los de su tiempo, sus contemporáneos no terminan de creerle, no terminan de aceptar el mensaje, no se convierten, no quieren obedecer la voz de Dios.
Entonces Cristo critica a esa generación que sigue pidiendo señales y señales, y les dice: "No se les va a dar ninguna señal sino la señal de Jonás" indicando así que su muerte, y la victoria de su resurrección, es lo único que quedará para ellos.

¿Pero que implica convertirse? En este libro nos describen tres cosas muy concretas: primera, Convertirse implica clamar y llamar a Dios. Los ninivitas llamaron al Señor, es que solamente en Dios está la posibilidad de un cambio en nuestras vidas. Llamarlo porque nos hemos extraviado. En segundo lugar, ellos hicieron penitencia, ayuno, o sea nos exige sacrificio. Muchas veces llegamos al pecado porque nos dejamos llevar por nuestro gusto y capricho; tenemos que tener determinados limites.
Y tercero, se arrepintieron y dejaron de obrar el mal. Examinar nuestros caminos, mirar qué tenemos que reformar, a quienes estamos dañando, hiriendo, rectificar nuestros caminos reconociendo nuestros errores. Eso es conversión. Y esta es la Cuaresma: tiempo de conversión.


SALMO RESPONSORIAL: 50
R: Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 11, 29-32


“JONÁS SIGNO PARA NÍNIVE, JESÚS SIGNO PARA NOSOTROS”


La multitud seguía juntándose alrededor de Jesús, y él comenzó a decirles: "La gente de este tiempo es malvada; pide una señal milagrosa, pero no va a dársele más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para la gente de Nínive, también el Hijo del hombre será una señal para la gente de este tiempo. En el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, la reina del Sur se levantará y la condenará; porque ella vino de lo más lejano de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y lo que hay aquí es mayor que Salomón. También los de Nínive se levantarán en el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, y la condenarán; porque los de Nínive se volvieron a Dios cuando oyeron el mensaje de Jonás, y lo que hay aquí es mayor que Jonás.
REFLEXIÓN:

Cuando no podemos conectarnos a internet, decimos: No hay señal, no hay conexión. Entre Jesús y su generación no había conexión. Pedían señales y signos. También a nosotros nos falta fe en Jesús y en su proyecto, que crece en lo pequeño y madura en la perseverancia fiel y sincera. Porque no podíamos ver a Dios, él se hizo hombre y unificó en Jesús lo que vemos y lo que creemos. Jesús es la mayor Señal del Padre. Él supera a Jonás y a Salomón. Su muerte y resurrección será el signo de la fidelidad del Padre a todo lo que él hizo para inaugurar su Reino en nuestra historia. Pero la generación de Jesús, con el cerebro lavado por el ritualismo y la religión de la retribución, no supo ver los signos de Dios en Jesús. Hoy vemos a muchos cristianos buscando milagros y signos espectaculares. ¿Qué o quién nos lavó el cerebro? ¿Qué o quién nos volvió ciegos al evangelio? Y ¿cómo nos libraremos de la terrible amenaza de no haber sabido ver, en la entrega servicial de Jesús, el Rostro de Dios?


PARA REFLEXIONAR:

1. ¿En este tiempo de cuaresma estamos haciendo el ejercicio honesto de reconocer nuestros errores, de evaluar que tenemos que cambiar, queremos dejar que el Señor actúe, escuchamos y nos disponemos como los ninivitas?
2. ¿Le creemos a Jesús, creemos en su proyecto de vida?

ORACIÓN
Señor te pedimos que dispongas nuestros oídos para la escucha de tu palabra y escucha de tu voluntad para nosotros. Señor ayúdanos a que no endurezcamos nuestro corazón, que conservemos una mente amplia y abierta al cambio y a tu acción poderosa en nosotros. Amén

Jueves 17 de marzo 2011

“MÁS QUE PEDIRLE A DIOS, ES ESCUCHARLO CUANDO LO INVOCAMOS”

PRIMERA LECTURA
ESTER 14, 1.3-5.12-14

“NO TENGO OTRO AUXILIO FUERA DE TI, SEÑOR”

En aquellos días, la reina Ester, temiendo el peligro inminente, acudió al Señor y rezó así al Señor, Dios de Israel: "Señor mío, único rey nuestro. Protégeme, que estoy sola y no tengo otro defensor fuera de ti, pues yo misma me he expuesto al peligro. Desde mi infancia oí, en el seno de mi familia, cómo tú, Señor, escogiste a Israel entre las naciones, a nuestros padres entre todos sus antepasados, para ser tu heredad perpetua; y les cumpliste lo que habías prometido. Atiende, Señor, muéstrate a nosotros en la tribulación, y dame valor, Señor, rey de los dioses y señor de poderosos. Pon en mi boca un discurso acertado cuando tenga que hablar al león; haz que cambie y aborrezca a nuestro enemigo, para que perezca con todos sus cómplices. A nosotros, líbranos con tu mano; y a mí, que no tengo otro auxilio fuera de ti, protégeme tú, Señor, que lo sabes todo."

REFLEXIÓN
Las lecturas de hoy nos hablan de la insistencia en la oración, podemos resumir su enseñanza, sintetizándola en un solo pensamiento: la oración es la clave, la oración abre posibilidades insospechadas. Y nos presentan como modelo orante a Ester, aquella reina legendaria judía que por medio de su profeta logró cambiar el corazón del rey pagano que estaba tan mal aconsejado, de modo que dejara de perseguir al pueblo judío y más bien se convirtiera en su aliado.
Pero la fuerza de la convicción en las palabras de Ester, estuvo no tanto en sus encantos femeninos, que los tenía, cuanto en esta oración que le hemos escuchado en el día de hoy.
Miremos lo que significa una persona sin oración y esa misma persona cuando se resuelve a orar, hay tanta diferencia que casi parece que fueran dos personas diferentes.
Ester, sin oración, ¿qué es? Una mujer que pertenece al pueblo perseguido. Pensemos lo que significa este escrito, especialmente viniendo de una cultura que más bien se caracteriza por despreciar la opinión de la mujer.
En la sociedad judía una mujer no podía servir de testigo. Y se trata aquí no sólo de una mujer, sino de una que pertenece al pueblo perseguido, al pueblo odiado. No es nada, es menos que nada. Esa misma mujer, con oración, es la fuente de la victoria.
Por este motivo, tenemos derecho a buscar la fuerza de la oración en todos los seguidores de Cristo. Todas esas cosas que nos parecen raras, exageradas o imposibles serán posibles en nosotros, si tienen su fuente en la oración.

SALMO RESPONSORIAL: 137
R: Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 7, 7-12

“PEDIR, BUSCAR Y LLAMAR A LA PUERTA”

"Pidan, y Dios les dará; busquen, y encontrarán; llamen a la puerta, y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abre.
"¿Acaso alguno de ustedes sería capaz de darle a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿O de darle una culebra cuando le pide un pescado? Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a quienes se las pidan!
"Así pues, hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes; porque en eso se resumen la ley y los profetas.

REFLEXIÓN:

¿Por qué necesita Dios que le pidamos si él ya sabe lo que necesitamos?

Porque la oración es en nuestras manos la herramienta que nos educa para hablar con nuestro Padre. Y es la herramienta que Él tiene en sus manos para educarnos en su amistad. No tenemos más que ver a los niños malcriados a quienes nunca se les negó nada, para darnos cuenta del bien que nos hace la oración de súplica sencilla, confiada y agradecida. El Señor nos dice, pidan, llamen, busquen, pero nosotros no pedimos, ni buscamos, ni llamamos como Él quiere. Es importante saber pedir, saber buscar y saber llamar, la mejor manera de saber si estamos haciendo o no lo correcto, en este sentido, está en procurar hacer ante todo y en todo momento la voluntad de Dios; y está en el bien del hombre, en esa búsqueda de nuestro propio bien y del bien de los demás; es el parámetro dentro del cual debemos pedir, debemos buscar y debemos llamar con la certeza de que Dios acudirá con prontitud en nuestro auxilio.
Esta enseñanza de Jesús además termina con la llamada “Regla de oro”: “Traten a los demás como quieren que los demás les traten”. El curioso dinamismo del eco… Y con esto, Jesús resumió sencillamente todos los libros del Antiguo Testamento. Nuestro trato con los demás como única posibilidad de descubrir el trato que Dios quiere con nosotros. Esto es de una profundidad muy grande. La única imagen que yo creo tener de la generosidad de Dios está en aquella generosidad que sucede en mí. La única imagen que yo puedo tener del perdón de Dios, está en el perdón que existe en mí, es decir, en aquello que no ha sido perdonado y el perdón que yo puedo dar a otras personas.

PARA REFLEXIONAR:

¿Le damos la importancia y creemos en el poder que tiene la oración en nuestras vidas?
¿En nuestro encuentro con el Señor, escuchamos a Dios ?

ORACIÓN
Señor te pedimos nos hagas hombres y mujeres de oración, que nuestra intimidad y confianza en ti aumenten cada día, que entendamos que vale la pena depender de ti, que tu nunca defraudas al que en ti confía. Señor queremos estar prestos a escuchar tu voz, y sobre todo a que sigas cambiando nuestros corazones. Amén

Viernes 18 de marzo 2011


“DIOS NO APRUEBA LA INJUSTICIA NI EL SUFRIMIENTO HUMANO”

PRIMERA LECTURA
EZEQUIEL 18, 21-28


“¿ACASO QUIERO YO LA MUERTE DEL MALVADO, Y NO QUE SE CONVIERTA DE SU CONDUCTA Y QUE VIVA?”


"Y si el malvado se aparta de todos los pecados que cometía, y cumple todas mis leyes y hace lo que es recto y justo, ciertamente vivirá y no morirá. Yo no volveré a acordarme de todo lo malo que hizo, y él vivirá por hacer lo que es recto. Yo no quiero que el malvado muera, sino que cambie de conducta y viva. Yo, el Señor, lo afirmo.
"Pero si el justo deja de actuar rectamente, y hace todo lo malo y detestable que hace el malvado, ¿piensan ustedes que habrá de seguir viviendo? Yo no volveré a acordarme de todo lo bueno que haya hecho: morirá por culpa de su infidelidad y de sus pecados. Ustedes dirán que yo no estoy actuando con justicia; pero escucha, pueblo de Israel, ¿piensan ustedes que yo no estoy actuando bien? ¿No será más bien lo contrario, que son ustedes los que están actuando mal? Si el justo deja de hacer lo bueno y hace lo malo, morirá por culpa de sus malas acciones. Por el contrario, si el malvado se aparta de su maldad y hace lo que es recto y justo, salvará su vida. Si abre los ojos y se aparta de todas las maldades que había hecho, ciertamente vivirá y no morirá.

REFLEXIÓN

Dios abre su corazón: no quiere la muerte. Él es el Dios vivo, el Dios que da la vida, el Dios que vence la muerte. Dios no quiere la muerte; como nos lo dice claramente en Deuteronomio 30,19-20: "Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra vosotros de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia, amando al Señor tu Dios, escuchando su voz y allegándote a Él; porque eso es tu vida y la largura de tus días, para que habites en la tierra que el Señor juró dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob"
La condición para que el pecador viva es simplemente que se aparte de aquello que le mata, es decir, del pecado. Así entendemos que arrepentirse es un acto de supervivencia y un modo sencillo y directo de amarse rectamente a sí mismo. Cosa que es bueno saber en todo tiempo pero que resulta tanto más saludable en el tiempo de cuaresma, tiempo por excelencia para el arrepentimiento y la conversión.
Toda conversión es la historia de un hombre que deja lo que le mata, le destruye y se vuelve hacia quien es Vida. Y así como el que se vuelve al sol necesariamente es iluminado, así también quien vuelve a mirar a Dios es vivificado.

SALMO RESPONSORIAL: 129
R: Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 5,20-2


“VE PRIMERO A RECONCILIARTE CON TU HERMANO”


"Porque les digo a ustedes que, si no superan a los maestros de la ley y a los fariseos en hacer lo que es justo ante Dios, nunca entrarán en el reino de los cielos.

"Ustedes han oído que a sus antepasados se les dijo: 'No mates, pues el que mate será condenado.' Pero yo les digo que cualquiera que se enoje con su hermano, será condenado. Al que insulte a su hermano, lo juzgará la Junta Suprema; y el que injurie gravemente a su hermano, se hará merecedor del fuego del infierno.
"Así que, si al llevar tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve primero a ponerte en paz con tu hermano. Entonces podrás volver al altar y presentar tu ofrenda.
"Si alguien te lleva a juicio, ponte de acuerdo con él mientras todavía estés a tiempo, para que no te entregue al juez; porque si no, el juez te entregará a los guardias y te meterán en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo.

REFLEXIÓN:

El Reino de Dios es gratis, pero no rebajado. Si, cuando oímos hablar sobre la gratuidad del Reino, creímos que nos libraríamos del esfuerzo, nos equivocamos. Si creímos que la Ley era exigente e importante y el evangelio una baratija, nos equivocamos, Dios nos muestra la radicalidad del Reino, con nada de mediocridad y compromiso al ciento por ciento. El reino es gratis y jamás lo mereceremos, pero exige todo el esfuerzo que brota de un corazón que ama, con generosidad y alegría. Donde otros ponen esfuerzos por buscar méritos, éxito o dinero, los discípulos de Jesús pondremos doble esfuerzo por servir, ser fieles, honestos, constructivos y espirituales. Donde otros se esfuercen solamente por cumplir, los discípulos de Jesús pondremos en activo todas nuestras fuerzas para amar, ya que Dios está llamando desde el hermano a ser tratado sin enojo, ni rencilla, sin envidia ni competición. Ésa es la radicalidad del Reino, yugo suave que el amor hace ligero. Y, por si esto fuera poco, Jesús añade la enseñanza de reconciliarnos con el hermano ofendido antes de presentar la ofrenda en el altar. El perdón es mucho más que una experiencia religiosa, es una experiencia profundamente humana y liberadora, que ayuda a madurar, a crecer en la conciencia de nuestros límites y a liberar nuestras potencialidades para amar.

PARA REFLEXIONAR:
1. ¿Estoy tomando en serio el trabajar, el esforzarme por el Reino de Dios, más que por mis intereses personales?

ORACIÓN
Señor no queremos ser generadores de muerte, de un vivir sin sentido, sino de vida. Amado Dios ayúdanos a ser esforzados y comprometidos en la construcción de tu Reino, a ser honestos, fieles, justos, solidarios con tu proyecto. Amén

Sábado, 19 de marzo de 2011

“EL SER HUMANO NO SE JUSTIFICA POR CUMPLIR PRECEPTOS RELIGIOSOS SINO POR VIVIR COMO JESÚS”


PRIMERA LECTURA
SAMUEL 7,4-5a.12-14a.16


“YO SERÉ PARA ÉL, PADRE, Y ÉL, SERÁ PARA MÍ, HIJO”

En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: "Ve y dile a mi siervo David: "Esto dice el Señor: Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre."

REFLEXIÓN

Dios prometió a David, por boca del profeta Natán, que consolidaría su descendencia en el trono de Judá. Y así se cumplió visiblemente, por lo menos en el curso de unos siglos, pues mientras que los reyes del reino del Norte, el reino de Israel, se sucedían uno tras otro por las vías de hecho sin llegar a consolidar una dinastía, en el reino del Sur, el de Judá, la palabra dada se cumplía una generación tras otra. Fue así como pudo sostenerse el cetro de David a sus descendientes, por varias centurias.
Mas la profecía quedó en entredicho con el terrible acontecimiento del exilio. Desterrados a Babilonia, los israelitas vieron cómo sus más caras instituciones se derrumbaban estrepitosamente: el tempo profanado, el rey cautivo, la tierra antes prometida hoy abandonada... La palabra divina parecía irse al traste en medio de la devastación y agrietarse como se habían agrietado los muros de Jerusalén, impotentes ante la altanería y la agresividad del impío invasor, Nabucodonosor.
Dios había dicho que la dinastía de David no caería, y sin embargo los hechos estaban desmintiendo a Dios. ¿Quién, cuál sucesor de David podía ser llamado rey en medio de la humillación del destierro? Todo parecía sepultado bajo montañas de escombros y despojos de destrucción. Y sin embargo, siglos después, hay un hombre, de nombre José, cuyo primer título es "descendiente de David". ¡José es aquel por quien se sigue cumpliendo la promesa! José es el vínculo humildísimo, oculto a ojos del mundo y de su propio pueblo, por el que habría de brillar la increíble fidelidad de Dios.

SALMO RESPONSORIAL: 88
R: Su linaje será perpetuo.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 1,16.18-21.24a


“JOSÉ HIZO LO QUE LE HABÍA MANDADO EL ÁNGEL DEL SEÑOR”

Jacob fue padre de José, el marido de María, y ella fue madre de Jesús, al que llamamos el Mesías.
De modo que hubo catorce generaciones desde Abraham hasta David, catorce desde David hasta la cautividad de los israelitas en Babilonia, y otras catorce desde la cautividad hasta el Mesías.
El origen de Jesucristo fue este: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José; pero antes que vivieran juntos, se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo.
María tendrá un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados."
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: "La virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrán por nombre Emanuel" (que significa: "Dios con nosotros").
Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y tomó a María por esposa.

REFLEXIÓN

La grandeza de la santidad de María y la infinita santidad de Jesucristo de tal modo nos deslumbran que en medio de tantísima luz queda como oculta la santidad, que no es pequeña, del buen José.
José, un hombre justo, un hombre que escuchó la voz de Dios. José es de algún modo contrario a todo lo que nos propone el mundo. Al pensar en cuál es el ideal masculino, qué es un hombre de éxito para el mundo, qué es una persona respetable, qué es ser feliz, si estas preguntas las queremos responder de acuerdo con los valores de nuestro tiempo, José quedaría muy mal calificado.
Según el mundo se supone que para ser feliz, hay que tener gran importancia, hay que tener gran dinero, hay que tener gran poder. Todas las cosas que no tuvo José. Es tan fuerte esta imagen de la felicidad, es tan fuerte esta especie de estereotipo que tenemos de hombre en nuestro tiempo, que incluso nos puede parecer sencillamente imposible algunas de las cualidades, de las bondades, de las gracias que recibió José.
José no aparece haciendo nada para sí mismo, y precisamente su plan es hacer el plan de Dios, un hombre dócil, obediente a las sugerencias de Dios, dispuesto a cumplir la voluntad de Dios. José con la sencillez, la oración, con el amor, con la humildad, con la fidelidad, con la obediencia, es una victoria de Dios sobre los valores de esta tierra.
Un hombre feliz, un hombre gozoso, un hombre que tenía una alegría distinta, realmente, un hombre de éxito. Un hombre al que las cosas le salieron bien. Un hombre que tenía cada día nuevos motivos para alegrarse y para bendecir a Dios.
Esta alegría perfumada de José, este maravilloso amor, este gozo maravilloso del corazón de José, este gozo lleno de generosidad y obediencia, éste es el que necesitamos hoy para nosotros.

PARA REFLEXIONAR:
¿Cómo José buscamos vivir el plan de Dios en nosotros, escuchamos su plan y le decimos Si al llamado?

ORACIÓN
Ayúdanos Señor a comprometernos en tu causa, a cumplir tu plan en nosotros, a ser solícitos con nuestros hermanos, a sentirnos solidarios con nuestra comunidad. Amén

Domingo 20 de marzo de 2011

“SOLO UNA FE AUTÉNTICA NOS LLEVA A CONFIGURARNOS CON JESÚS”


PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 12,1-4a


“VOCACIÓN DE ABRAHAM PADRE DEL PUEBLO DE DIOS”


Un día el Señor le dijo a Abram: "Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te voy a mostrar. Con tus descendientes voy a formar una gran nación; voy a bendecirte y hacerte famoso, y serás una bendición para otros. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; por medio de ti bendeciré a todas las familias del mundo."
Abram salió de Harán tal como el Señor se lo había ordenado.

REFLEXIÓN
Abraham y Sara pertenecían a un clan de pastores seminómadas, de los muchos que buscaban pastos para sus rebaños lejos de las ciudades-estado que, por los años 1800 aC. se estaban organizando en Mesopotamia y a lo largo de las costas del Mediterráneo. Abraham fue uno de los muchos grupos que emigraban, lo mismo que hoy, «buscando la vida». En ese andar luchando por la vida descubrieron el llamado de Dios a dejarlo todo y fiarse de su promesa de vida. Dios promete a Abraham que será padre de un pueblo numeroso y que tendrá una tierra, la “tierra prometida”. Es lo que anhelan sus corazones, lo que necesitan para vivir una vida humana y digna. Hoy son muchas las “minorías abrahámicas” que siguen escuchando el llamado de Dios, que les invita a buscar nuevas formas de “vida prometida” para todos los hijos de Dios. Hoy también hay muchísimos desplazados por el sistema neoliberal globalizado, que crea marginación y expulsa a los más débiles de sus tierras. Son los nuevos Abrahán y Sara, que lo dejan todo en busca de la vida digna que se les está negando.

Abram es el padre del pueblo y el primer creyente. Para ser bendecido y llegar a ser una bendición para todos, tuvo que dejarlo todo: casa, tierra y familia, con el fin de ir donde el Señor Dios le indicaba e iniciar una experiencia nueva que lo haría padre de una gran multitud.

SALMO RESPONSORIAL: 32
R: Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

SEGUNDA LECTURA
TIMOTEO 1,8b-10



“DIOS NOS LLAMA Y NOS ILUMINA”



Antes bien, con las fuerzas que Dios te da, acepta tu parte en los sufrimientos que vienen por causa del evangelio. Dios nos salvó y nos ha llamado a formar un pueblo santo, no por lo que nosotros hayamos hecho, sino porque ese fue su propósito y por la bondad que ha tenido con nosotros desde la eternidad, por Cristo Jesús. Esa bondad se ha mostrado gloriosamente ahora en Cristo Jesús nuestro Salvador, que destruyó el poder de la muerte y que, por el evangelio, sacó a la luz la vida inmortal.


REFLEXIÓN
Esta lectura nos asegura que la Palabra de Dios no está encadenada. Ella hace su propio camino en medio de los muchos caminos del pueblo. Aunque hagamos muchas lecturas interesadas de ella, el Espíritu siempre encontrará las formas de echarla a volar, sobre todo en manos de los que buscan mejores situaciones de vida en dignidad y justicia, como Abrahán y Sara, o como los desplazados de hoy. Todos ellos, minorías abrahámicas o mayorías desplazadas, están pronunciando con su vida el rechazo a este sistema excluyente que ha perdido la brújula, y que podría encontrarla con la Buena Noticia de Jesucristo.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 17,1-9


“SU ROSTRO RESPLANDECÍA COMO EL SOL ”


Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de Santiago, y se fue aparte con ellos a un cerro muy alto. Allí, delante de ellos, cambió la apariencia de Jesús. Su cara brillaba como el sol, y su ropa se volvió blanca como la luz. En esto vieron a Moisés y a Elías conversando con Jesús. Pedro le dijo a Jesús:
--Señor, ¡qué bien que estemos aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

Mientras Pedro estaba hablando, una nube luminosa se posó sobre ellos, y de la nube salió una voz, que dijo: "Este es mi Hijo amado, a quien he elegido: escúchenlo."

Al oír esto, los discípulos se postraron con la cara en tierra, llenos de miedo. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo:

--Levántense; no tengan miedo.

Y cuando miraron, ya no vieron a nadie, sino a Jesús solo.

Mientras bajaban del cerro, Jesús les ordenó:

--No cuenten a nadie esta visión, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado.

REFLEXIÓN:

Acabamos de iniciar el tiempo de Cuaresma. Estamos preparándonos para la celebración de la Pascua de Jesucristo. La Iglesia nos ha invitado especialmente a la oración, a sacrificios voluntarios, al ayuno, y también a compartir nuestros bienes con los más necesitados.

Se trata de que el corazón se quebrante, se abra para que pueda recibir, pero también se abra para que pueda dar. Lamentablemente el corazón a veces se vuelve impermeable y entonces no puede recibir ni dar.

La Cuaresma es un tiempo para aflojar y para ablandar el corazón. El camino de la Cuaresma no es un camino a ciegas, no es el puro esfuerzo nuestro por cambiar, sino es un camino que se alumbra con la luz de Cristo, y es un camino que conduce hacia la plenitud de la luz que hay en la Pascua de Jesucristo.
La escena de la transfiguración que nos relatan los evangelios es también un símbolo de esas otras muchas experiencias de transfiguración que todos experimentamos. La vida diaria se vuelve gris, monótona, cansada, y nos deja desanimados, sin fuerzas para caminar. Pero he aquí que hay momentos especiales, con frecuencia inesperados, en que una luz prende en nuestro corazón, y los ojos mismos del corazón nos permiten ver mucho más lejos y mucho más hondo de lo que estábamos mirando hasta ese momento. La realidad es la misma, pero nos aparece transfigurada, con otra figura, mostrando su dimensión interior, esa en la que habíamos creído, pero que con el cansancio del caminar habíamos olvidado. Esas experiencias, nos permiten renovar nuestras energías, e incluso entusiasmarnos para continuar marchando luego, ya sin visiones, pero «como si viéramos al Invisible». El sentido entonces de esta celebración, es que nosotros tengamos luz para nuestro propio camino y que sepamos a qué clase de vida hemos sido llamados.
Todos necesitamos esas experiencias, como los discípulos de Jesús la necesitaron. Nosotros no podemos encontrarnos con Jesús en el Tabor de Galilea. Necesitamos buscar nuestro Tabor particular, las fuentes que nos dan fuerzas, las formas con las que nos arreglamos para lograr renovar nuestro compromiso primero, siendo la oración, y la escucha de la palabra, sin duda, los más importantes.

PARA REFLEXIONAR:
¿Cuál es el sentido que tiene la lectura del pasaje de la Transfiguración en el tiempo de Cuaresma?


ORACIÓN

Señor Jesús queremos subir contigo a la montaña, con una mirada limpia contemplar tu rostro, y que en esta experiencia maravillosa de contemplación y de cercanía contigo, de escucha de tu palabra, tu nos sigas trasformando, cambiando, reconstruyendo y que volvamos a nuestra vida diaria llenos de tí, dispuestos a comunicar y compartir con otros la Vida nueva que nos has dado. Amén.

Lunes 21 de marzo de 2011

“ REFLEJAR EL ROSTRO DE DIOS"


PRIMERA LECTURA
DANIEL 9,4b-10

“HEMOS PECADO, HEMOS HECHO LO MALO, LE HEMOS DADO LA ESPALDA A DIOS ”

Oré al Señor mi Dios, y le hice esta confesión:
'Señor, Dios grande y poderoso, que siempre cumples tus promesas y das pruebas de tu amor a los que te aman y cumplen tus mandamientos: hemos pecado y cometido maldad; hemos hecho lo malo; hemos vivido sin tomarte en cuenta; hemos abandonado tus mandamientos y decretos. No hemos hecho caso a tus siervos los profetas, los cuales hablaron en tu nombre a nuestros reyes, jefes y antepasados, y a todo el pueblo de Israel. Tú, Señor, eres justo, pero nosotros los judíos nos sentimos hoy avergonzados; tanto los que viven en Jerusalén como los otros israelitas, los de cerca y los de lejos, que viven en los países adonde tú los arrojaste por haberse rebelado contra ti. Nosotros, Señor, lo mismo que nuestros reyes, jefes y antepasados, nos sentimos avergonzados porque hemos pecado contra ti. Pero de ti, Dios nuestro, es propio el ser compasivo y perdonar. Nosotros nos hemos rebelado contra ti y no te hemos escuchado, Señor y Dios nuestro, ni hemos obedecido las enseñanzas que nos diste por medio de tus siervos los profetas.

REFLEXIÓN

La preciosa lectura del libro de Daniel que hemos escuchado hoy en el capítulo noveno de este profeta, es un ejemplo magnífico de lo que significa el arrepentimiento. Es interesante ver cómo hay una madurez en el pueblo de Dios, un pueblo que admite se ha equivocado y está arrepentido. Que difícil es para el ser humano entrar en sí mismo y reconocer que también tiene una responsabilidad y de que se ha equivocado. Al reconocerlo hay un aspecto hermoso y fecundo en esta actitud, porque en el momento en el que se admite la responsabilidad, en ese momento nace la esperanza de una oportunidad.
Esta es nuestra invitación para este tiempo de Cuaresma, reconocer que tenemos cosas por cambiar, cosas que tenemos que mejorar, reconocer nuestra infidelidad.
Recordemos hoy: "Tenemos una responsabilidad, tenemos un espacio de libertad; Dios nos bendice con su perdón y podemos y debemos empezar experimentar una vida nueva".


SALMO RESPONSORIAL: 78
R: Señor no nos trates como merecen nuestros pecados.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 6, 36-38

“ NO JUZGUEN Y NO SERÁN JUZGADOS ”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Sean ustedes compasivos, como también vuestro Padre es compasivo. "No juzguen a otros, y Dios no los juzgará a ustedes. No condenen a otros, y Dios no los condenará a ustedes. Perdonen, y Dios los perdonará. Den a otros, y Dios les dará a ustedes. Les dará en su bolsa una medida buena, apretada, sacudida y repleta. Con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les devolverá a ustedes."

REFLEXIÓN:

Hay una casa misteriosa donde sólo puede entrar una persona cada vez. Cuando las personas salen de la casa, nadie concuerda con nadie con respecto a lo que vieron adentro. Vi un viejo con cara de vinagre, dijo un viejo con cara de vinagre. Vi una mujer triste, dijo una mujer triste... Era simplemente una casa de espejos. Igual que nuestra vida. Nos toca la difícil tarea de reflejar el rostro de un Dios compasivo. Y el evangelio nos da la receta: No juzgar, no condenar, dar mucho y generosamente, y medir con la medida justa. Un Dios compasivo es quien nos alienta, acompaña y nos da fuerzas para afrontar la complejidad de la vida que nos ha tocado vivir. Aunque hemos sido creados a la imagen y semejanza de Dios, se nos fue desfigurando el rostro y ni siquiera nos percatamos de ello por obra de costosos maquillajes. Seguir a Jesús implica vivir una vida diferente, ser reflejo de su amor, de su presencia. ¿Se nos esta notando?

PARA REFLEXIONAR:
Preguntémonos hoy, ¿por qué juzgamos si Dios no nos juzga? ¿Por qué condenamos si él no nos condena? Si de verdad andamos con Jesús, ¿Se nos nota su paso en nuestra vida?

ORACIÓN

Señor queremos hoy ponernos en tus manos, reconocemos que te hemos fallado, cuantas veces nos hemos equivocado, hemos sido infieles a pesar de tu fidelidad; reconocemos nuestra falta de amor por otros, nuestra falta de entrega y de compromiso. Señor en este tiempo de Cuaresma queremos poner delante de ti nuestro corazón, ayúdanos a ser diferentes y a ser reflejo de tu amor. Amén

Martes 22 de marzo de 2011

“VIVIR SIN HIPOCRESÍA, VIVIR CON HUMILDAD”

PRIMERA LECTURA
ISAIAS 1,10.16-20

“APRENDED A OBRAR BIEN, BUSCAD EL DERECHO”

Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma;
escucha la enseñanza de nuestro Dios
pueblo de Gomorra:
¡Lavaos, purificaos
¡Aparten de mi vista sus maldades!
¡Dejen de hacer el mal!
¡Aprendan a hacer el bien,
esfuércense en hacer lo que es justo,
ayuden al oprimido,
hagan justicia al huérfano,
defiendan los derechos de la viuda!"
El Señor dice:
"Vengan, vamos a discutir este asunto.
Aunque sus pecados sean como el rojo más vivo,
yo los dejaré blancos como la nieve;
aunque sean como tela teñida de púrpura,
yo los dejaré blancos como la lana.
Si aceptan ser obedientes,
comerán de lo mejor que produce la tierra;
pero si insisten en ser rebeldes,
morirán sin remedio en la guerra."
El Señor mismo lo ha dicho.

REFLEXIÓN
El profeta Isaías utiliza unos nombres cargados de un significado casi que macabro en el mundo bíblico: Sodoma y Gomorra, equivalen al reinado del pecado, de la injusticia, del abandono total a Dios y a sus mandatos. En estos términos se refiere al pueblo de Israel para testimoniar con ello hasta dónde han caído en pecado. Quiere estremecer el espíritu de muchos de sus oyentes, razón por la cual seguidamente lanza una exhortación al arrepentimiento y a la conversión.
Isaías nos enseña los pasos fundamentales para esta liberación: deja de hacer el mal, aprende a hacer el bien, busca la justicia, haz bien al necesitado. Destaquemos que se trata ante todo de acciones y no de sentimientos o afectos. No hay que esperar a sentirnos con ganas de ser buenos para empezar a ser buenos. Las "ganas" pueden estar o no, pero seguramente no nos vamos a deleitar en el bien cuando empezamos a educarnos en el bien. Al principio no tendrá buen sabor, y por eso no se nos pide que nos guste sino que lo hagamos.
Todo el pecado que Israel ha cometido es perdonado por Yahve que los acoge en su misericordia, que los restablecerá y les dará la dignidad perdida desde que entró en el hombre el pecado (Gen.3).

SALMO RESPONSORIAL: 49
R./ Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 23,1-12

“NO HACEN LO QUE DICEN”

Después de esto, Jesús dijo a la gente y a sus discípulos: "Los maestros de la ley y los fariseos enseñan con la autoridad que viene de Moisés. Por lo tanto, obedézcanlos ustedes y hagan todo lo que les digan; pero no sigan su ejemplo, porque ellos dicen una cosa y hacen otra. Atan cargas tan pesadas que es imposible soportarlas, y las echan sobre los hombros de los demás, mientras que ellos mismos no quieren tocarlas ni siquiera con un dedo. Todo lo hacen para que la gente los vea. Les gusta llevar en la frente y en los brazos porciones de las Escrituras escritas en anchas tiras, y ponerse ropas con grandes borlas. Quieren tener los mejores lugares en las comidas y los asientos de honor en las sinagogas, y desean que la gente los salude con todo respeto en la calle y que los llame maestros.
"Pero ustedes no deben pretender que la gente los llame maestros, porque todos ustedes son hermanos y tienen solamente un Maestro. Y no llamen ustedes padre a nadie en la tierra, porque tienen solamente un Padre: el que está en el cielo. Ni deben pretender que los llamen guías, porque Cristo es su único Guía. El más grande entre ustedes debe servir a los demás. Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido.

REFLEXIÓN:
Jesús utiliza en el evangelio de hoy la enseñanza por contraste. Los fariseos se creían un punto de referencia, y lo eran, aunque no del modo que imaginaban sino al contrario: lejos de ser espejos de bondad, aquí el Señor los trata como monumentos bien visibles a la hipocresía, hasta el punto que en el lenguaje común de hoy, decir a alguien "fariseo" es como decirle "hipócrita".

La consigna de la hipocresía esta en que: "todo lo hacen para que los vea la gente". Es el arte de parecer bueno, y por tanto, de renunciar a la posibilidad de serlo realmente. Lo grave no está en que la fachada sea hermosa, sino que ha sido embellecida para descuidar el resto de la casa.
El remedio de la hipocresía pasa por la humildad, si el hipócrita quiere parecer más de lo que es, el humilde procura que su bondad, su inteligencia o su riqueza no aparezcan. Jesús lo ejemplifica refiriéndose a los títulos que eran más apetecibles para los fariseos: querían ser vistos como "maestros", "padres" y "guías". Pero lo peor aún no eran los títulos, sino el creer y hacer del autoritarismo una forma del servicio. Es necesario un cambio de esta estructura mental, pero para hacerlo primero es necesario un cambio profundo de los corazones. Éste es un llamado también para nosotros. No es posible la solidaridad que nos hace hermanos sin nuevas relaciones basadas en la sencillez y en la justicia. No llamar a nadie mayor es convertir nuestra fe en lo que siempre quiso Jesús: igualdad y servicio.

La cuaresma, pues, es tiempo para quitarse no sólo el peso muerto del pecado sino también el estorboso peso de la imagen decorada que queremos proyectar muchas veces. Cambiarla por la vía ágil de la sencillez y por el camino llano de la humildad del corazón que avanza sin pretensiones al encuentro de Aquel que nos conoce bien y nos ama: Dios, el Señor.

PARA REFLEXIONAR:
1. ¿Embellecemos nuestra fachada y le damos la mayor importancia, descuidando el resto de la casa…. descuidando principalmente nuestro interior?
2.¿Cual es nuestro concepto de “quien es el más importante”, cual es mi concepto de humildad?

ORACIÓN
Señor, gracias por tu Bendita Palabra que nos anima, cada día nos hablas de cómo vivir un tiempo nuevo de Cuaresma, queremos volvernos a ti, seguir disponiendo nuestros corazones para tu acción, queremos vivir con trasparencia, con humildad, ayúdanos Señor a ser auténticos testigos de la Buena Noticia y hacerla vida en servicio con los que nos rodean. Amén

Miércoles 23 de marzo de 2011

“LA ARMONÍA DE NUESTRA VIDA DEPENDE DE LA RECTITUD DE CONCIENCIA”

PRIMERA LECTURA
JEREMÍAS 18,18-20

“VENGAN, LO HERIREMOS CON SU PROPIA LENGUA”

La gente dijo: "Vamos a preparar un plan para deshacernos de Jeremías. Jamás faltarán sacerdotes que nos instruyan, ni sabios que nos den consejos, ni profetas que nos comuniquen la palabra de Dios. Acusémoslo, para que lo maten. No hagamos caso a nada de lo que dice."
Oración de Jeremías
¡Señor, préstame atención!
¡Oye lo que dicen mis enemigos!
¿Es con el mal como se paga el bien?
¡Ellos han cavado mi sepultura!
Recuerda que me he enfrentado contigo
para hablarte en favor de ellos,
para pedirte que apartaras de ellos tu ira.

REFLEXIÓN
El profeta siguiendo la vocación a la que se resiste, pero que siente que es más grande que su propia voluntad, había denunciado los pecados del pueblo y, es especial los pecados de los jefes del pueblo, de los representantes oficiales de la ley religiosa; era su deber como profeta, y lo hacía en nombre de Dios para suscitar la conversión. Pero ahora, se ve envuelto en una persecución. Le acusan de “perturbador del orden” y lo espían para sorprenderlo en algo de qué acusarle, para acabar con él y desentenderse de su palabra.
Por otra parte no pueden dejar de reconocerle como profeta, pero se dicen que si acaban con él, no van contra el profetismo, ni contra las instituciones religiosas que regían a Israel; y es que ellos querían esas instituciones, pero de modo que pudiesen utilizarles a su antojo teñido de religión. El profeta se lamenta ante Dios de que los mismos a quienes él sirve la palabra y por quienes intercede, le persigan.

SALMO RESPONSORIAL: 30
R: Sálvame, Señor por tu misericordia

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 20,17-28

“NO SABEN LO QUE PIDEN”

Jesús, yendo ya de camino a Jerusalén, llamó aparte a sus doce discípulos y les dijo:
--Como ustedes ven, ahora vamos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley, que lo condenarán a muerte y lo entregarán a los extranjeros para que se burlen de él, lo golpeen y lo crucifiquen; pero al tercer día resucitará.

La madre de los hijos de Zebedeo, junto con sus hijos, se acercó a Jesús y se arrodilló delante de él para pedirle un favor. Jesús le preguntó:
--¿Qué quieres?
Ella le dijo:
--Manda que en tu reino uno de mis hijos se siente a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Jesús contestó:
--Ustedes no saben lo que piden. ¿Pueden beber el trago amargo que voy a beber yo?
Ellos dijeron:
--Podemos.
Jesús les respondió:
--Ustedes beberán este trago amargo, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí darlo, sino que se les dará a aquellos para quienes mi Padre lo ha preparado.
Cuando los otros diez discípulos oyeron esto, se enojaron con los dos hermanos. Pero Jesús los llamó, y les dijo:
--Como ustedes saben, entre los paganos los jefes gobiernan con tiranía a sus súbditos, y los grandes hacen sentir su autoridad sobre ellos. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que entre ustedes quiera ser grande, deberá servir a los demás; y el que entre ustedes quiera ser el primero, deberá ser su esclavo. Porque, del mismo modo, el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por una multitud.

REFLEXIÓN:
Cristo llama a los discípulos y les cuenta por anticipado cuál va a ser su destino: "al Hijo del hombre lo van a rechazar, lo van a juzgar, lo van a entregar en manos de los paganos y va a ser torturado y va a morir; pero después resucitará" San Mateo 20,18-20. Mostrándonos tan abiertamente su propio destino, Cristo Jesús estaba haciendo muchas cosas en el corazón de aquellos discípulos.

En primer lugar, quería corregir esa tentación que ellos siempre tuvieron: la tentación de imaginarse el amanecer del Reino de Dios como un éxito social, político que se suponía que los iba a poner a ellos en los cargos de gran importancia, porque ya vemos que incluso dos de los discípulos más queridos, Santiago y Juan andaban buscando estos primeros puestos.

Cristo quería corregir esa ambición mostrándoles que el destino de Él no era el de los grandes poderíos, el de los grandes aplausos, sino más bien el destino del oprobio, del rechazo. De ese modo quería corregir en ellos esas pretensiones de poder y de gloria humana.

Por otra parte, hablándoles así, Jesús los estaba preparando, porque definitivamente el acontecimiento de la Cruz, por más palabras y por más explicaciones que nos den, la Cruz es un gran misterio, es un enigma que reta a nuestra inteligencia, que nos deja desconcertados y tal vez desanimados.

Jesús, hablándoles varias veces sobre ese destino y mostrándoles que después de la muerte viene la resurrección, estaba curando en ellos ese escándalo que debía de causarles la Cruz.

La cruz debía causar a ellos un profundo desaliento, y si Cristo no les hubiera anunciado a ellos que ese misterio de la Cruz estaba en el camino, seguramente ellos habían salido despavoridos de la vocación a la que el mismo Cristo los había llamado, y entonces todo su trabajo se hubiera perdido.

Cristo les habla de su destino para que ellos sepan a qué atenerse, para que no se hagan ilusiones, para que descubran que el mismo Cristo -por decirlo de algún modo- tenía pleno control de la situación. Cristo no ha perdido el control de la situación, Cristo es el Señor de los acontecimientos, Cristo es el Señor de la Historia.

Aunque sucedan cosas tan terribles como la prisión, los azotes, la burla, las espinas, los clavos, la cruz, el sepulcro; aunque todo eso suceda., Cristo sigue siendo el Señor de la Historia.

Esas palabras, esas advertencias con las que Cristo advertía a sus discípulos, tenían también otro objetivo: que ellos supieran que Dios no fue dormido, ni fue distraído, ni estaba muerto. Dios sigue reinando incluso en este acontecimiento desconcertante de la Cruz.

PARA REFLEXIONAR:
1. ¿Me resisto al llamado de ser profeta ( anunciar y denunciar) en mi realidad?
2. ¿Entiendo lo que significa pasar por la Cruz y estoy listo y dispuesto a hacerlo?

ORACIÓN
Danos valentía, Señor, para ir en busca del sentido de nuestra existencia, para aceptar el llamado que nos haces de ser testigos de tu Reino, de hacerlo sin miedo y sin escondernos, de pasar por la Cruz, como tu lo has hecho. Amén.

Jueves, 24 de marzo de 2011

“LA FELICIDAD DEPENDE DE NOSOTROS MISMOS”

PRIMERA LECTURA
JEREMÍAS 17,5-10

“MALDITO QUIEN CONFIA EN EL HOMBRE, BENDITO QUIEN CONFÍA EN DIOS”

El Señor dice:
"Maldito aquel que aparta de mí su corazón,
que pone su confianza en los hombres
y en ellos busca apoyo.
Será como la zarza del desierto,
que nunca recibe cuidados:
que crece entre las piedras,
en tierras de sal, donde nadie vive.
"Pero bendito el hombre que confía en mí,
que pone en mí su esperanza.
Será como un árbol plantado a la orilla de un río,
que extiende sus raíces hacia la corriente
y no teme cuando llegan los calores,
pues su follaje está siempre frondoso.
En tiempo de sequía no se inquieta,
y nunca deja de dar fruto.
"Nada hay tan engañoso y perverso
como el corazón humano.
¿Quién es capaz de comprenderlo?
Yo, el Señor, que investigo el corazón
y conozco a fondo los sentimientos;
que doy a cada cual lo que se merece,
de acuerdo con sus acciones."

REFLEXIÓN
Al Profeta Jeremías le tocó vivir uno de los tiempos más duros del pueblo de Dios, ya sólo quedaba el reino del sur, porque hay que recordar que según nos cuenta el Antiguo Testamento, se dividieron los hebreos. El reino del Norte y el reino del Sur. Pero ya el reino del norte se había acabado y sólo quedaba el reino del sur que tenía su capital en Jerusalén.

Pero fue desastroso lo que tuvo que vivir Jeremías, porque le tocó anunciar y luego le tocó padecer el destierro. Vino un pueblo cruel, el pueblo de los caldeos, y se llevó al destierro a los habitantes del reino del sur, también llamado reino de Judá. De ahí viene la palabra “judío”. Este destierro tuvo lugar en el siglo VI antes de Cristo.

Jeremías nos va enseñar entonces cómo tenemos que aprovechar el dolor, la tragedia y la calamidad. Es lo que nos indica el texto de hoy. Las palabras de Jeremías son duras porque lo que le había tocado vivir fue muy duro.

“Maldito quien confía en el hombre y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor” Jeremías 17,5.

Qué palabra tan dura la palabra de maldición: "Maldito quien confía en el hombre apartando del Señor su confianza" Jeremías 17,5, peor, repito, Jeremías tuvo que hablar así por que la vida le llevó a hablar así.

Y él se dio cuenta de que aquellas personas que se apartan de Dios y creen que porque tienen amigos o porque pertenecen a este grupo o a este otro grupo, a este partido o a este otro partido, a este reino o a este otro reino, que ya con eso tienen, esas personas traen la peores calamidades para ellas mismas y para su pueblo.

Jeremías no se queda en la palabra de maldición, tiene una palabra de bendición: “Bendito quien confía en el Señor” Jeremías 17,7.

Estas palabras valen mucho porque salieron de un corazón que pasó por la violencia, por la barbarie, por la crueldad, por las lágrimas, por el hambre, por la sangre.

Bendito, quien confía en el Señor; así como el metal se acrisola en el fuego, así también el corazón humano se vuelve oro puro cuando ha pasado por el sufrimiento y conserva su confianza en Dios. Entonces, ese metal es oro puro, entonces esa persona es verdaderamente fiel, es verdaderamente amiga de Dios. Y eso fue lo que vivió Jeremías.

Toda persona cuando descarga su corazón en Dios, descubre que hay vida, que hay gracia, que hay perdón, siente la amistad, la sonrisa, el abrazo, el cuidado, el amor de Dios y se convierte en una fuente de amor, en una raíz de paz, en el comienzo de un mundo nuevo según la voluntad del Señor.

SALMO RESPONSORIAL: 1
R: / Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 16,19-31

“RECIBISTE TUS BIENES EN VIDA, Y LÁZARO MALES”

La parábola del rico y el pobre Lázaro
"Había un hombre rico, que se vestía con ropa fina y elegante y que todos los días ofrecía espléndidos banquetes. Había también un pobre llamado Lázaro, que estaba lleno de llagas y se sentaba en el suelo a la puerta del rico. Este pobre quería llenarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas. Un día el pobre murió, y los ángeles lo llevaron a sentarse a comer al lado de Abraham. El rico también murió, y fue enterrado.
"Y mientras el rico sufría en el lugar adonde van los muertos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro sentado a su lado. Entonces gritó: '¡Padre Abraham, ten lástima de mí! Manda a Lázaro que moje la punta de su dedo en agua y venga a refrescar mi lengua, porque estoy sufriendo mucho en este fuego.' Pero Abraham le contestó: 'Hijo, acuérdate que en vida tú recibiste tu parte de bienes, y Lázaro su parte de males. Ahora él recibe consuelo aquí, y tú sufres. Aparte de esto, hay un gran abismo entre nosotros y ustedes; de modo que los que quieren pasar de aquí allá, no pueden, ni de allá tampoco pueden pasar aquí.'
"El rico dijo: 'Te suplico entonces, padre Abraham, que mandes a Lázaro a la casa de mi padre, donde tengo cinco hermanos, para que les llame la atención, y así no vengan ellos también a este lugar de tormento.' Abraham dijo: 'Ellos ya tienen lo escrito por Moisés y los profetas: ¡que les hagan caso!' El rico contestó: 'Padre Abraham, eso no basta; pero si un muerto resucita y se les aparece, ellos se convertirán.' Pero Abraham le dijo: 'Si no quieren hacer caso a Moisés y a los profetas, tampoco creerán aunque algún muerto resucite.'

REFLEXIÓN:
Es interesante en este orden de ideas que el nombre del rico no aparece por ninguna parte. Para él Lázaro no existía, pero ante Dios es Lázaro el que tiene nombre. Su historia y su dolor son preciosos ante los ojos de Dios, mientras que la comedia de placer del ricachón no tiene valor ni nombre en los cielos.
Ante Dios, pues, tenemos rostro en cuanto tenemos necesidad. Los rasgos de nuestra necesidad son los rasgos de nuestro rostro en el Cielo. Un hipotético ser "carente de necesidades" es un ser carente de Dios y es irreconocible para Dios, porque es un ser que niega su propia condición de dependencia creatural con el Dios único que a todos da el ser y lo conserva. Este tiempo de cuaresma, pues, nos invita con fuerza a reconocernos en la hondura de nuestras necesidades y carencias, como camino de encuentro con el Dios vivo.

PARA REFLEXIONAR:

1. ¿En quién estoy poniendo mi confianza diariamente, esté en dificultades o teniendo una vida cómoda?
2. ¿Descubro a Lázaro en las personas que están a mi alrededor, o simplemente me hago el o la desentendida ante su situación?

ORACIÓN
Señor, hoy te pedimos perdón porque no hemos reconocido tu rostro en nuestros hermanos más necesitados y muchas veces hemos discriminado a aquellos que no pertenecen a nuestro círculo social. Señor, danos un corazón generoso para poder compartir lo que hemos recibido de Tí. Amén

Viernes 25 de marzo de 2011

“LA FAMILIA ES LA OBRA MÁS GRANDE DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
ISAIAS 7,10-14; 8-10

“MIRAD LA VIRGEN ESTÁ ENCINTA”

El Señor dijo también a Ahaz: "Pide al Señor tu Dios que haga un milagro que te sirva de señal, ya sea abajo en lo más profundo o arriba en lo más alto."
Ahaz contestó: "No, yo no voy a poner a prueba al Señor pidiéndole una señal."
Entonces Isaías dijo:
"Escuchen ustedes, los de la casa real de David.
¿Les parece poco molestar a los hombres,
que quieren también molestar a mi Dios?
Pues el Señor mismo les va a dar una señal:
La joven está encinta
y va a tener un hijo,
al que pondrá por nombre Emanuel.
Hagan planes, que serán desbaratados;
propongan lo que quieran, que no se realizará,
porque Dios está con nosotros.

REFLEXIÓN
El Señor toma la iniciativa y ofrece generosamente un signo al rey para confirmar su palabra y robustecerle su fe vacilante. Se le da amplitud a Ahaz para que escoja el signo que quiera, no importa que éste supere el horizonte de lo humano que es la tierra; aún se le presenta todo el dominio de Dios como terreno posible para que él pida el signo que quiera. La respuesta del Rey se interpreta desde la falsa religiosidad; de hecho, su declaración de no querer pedir signos a Dios para no tentarlo como lo hizo el pueblo en el desierto (Ex.17,7) expresa su falta de fe y se vuelve una tentación a Dios mismo.

SALMO RESPONSORIAL: 39
R: /Aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad.

6 Tú no te complaces en los sacrificios
ni en las ofrendas de cereales;
tampoco has pedido holocaustos
ni ofrendas para quitar el pecado.
En cambio, me has abierto los oídos.

7 Por eso he dicho: Aquí estoy,
tal como el libro dice de mí.

8 A mí me agrada hacer tu voluntad, Dios mío;
¡llevo tu enseñanza en el corazón!

9 En presencia de tu pueblo numeroso
he dado a conocer lo que es justo.
¡Tú bien sabes, Señor, que no he guardado silencio!

10 No me he quedado callado acerca de tu justicia;
he hablado de tu fidelidad y salvación.
Jamás he ocultado tu amor y tu verdad
ante tu pueblo numeroso.


R./ Aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad
.

SEGUNDA LECTURA

HEBREOS 10,4-10

“AQUÍ ESTOY OH DIOS, PARA HACER TU VOLUNTAD”

Porque la sangre de los toros y de los chivos no puede quitar los pecados.
El sacrificio de Cristo
Por eso Cristo, al entrar en el mundo, dijo a Dios:
"No quieres sacrificio ni ofrendas,
sino que me has dado un cuerpo.
No te agradan los holocaustos ni las ofrendas para quitar el pecado.
Entonces dije: 'Aquí estoy, tal como está escrito de mí en el libro, para hacer tu voluntad, oh Dios.' " En primer lugar, dice que Dios no quiere ni le agradan sacrificios ni ofrendas de animales, ni holocaustos para quitar el pecado, a pesar de que son cosas que la ley manda ofrecer. Y después añade: "Aquí vengo para hacer tu voluntad." Es decir, que quita aquellos sacrificios antiguos y pone en su lugar uno nuevo. Dios nos ha consagrado porque Jesucristo hizo la voluntad de Dios al ofrecer su propio cuerpo en sacrificio una sola vez y para siempre.

REFLEXIÓN
A través de la obediencia y del amor, Cristo deshizo el camino tortuoso y triste que había tomado la historia humana, por causa de nuestros pecados.

Porque el principio de toda nuestra desgracia está en la desobediencia, y el resultado y fruto primero de esa desobediencia es cortar la unión de amor que teníamos originalmente con el Padre Celestial.

Pues esa desobediencia y ese desamor quedan hoy destruidos en el misterio de la Encarnación de Cristo, el cual desde el primer momento de su existencia, según dice la Carta a los Hebreos, proclama con altísima voz: "Aquí estoy para hacer tu voluntad".

La bendita obediencia de Jesucristo, desde la concepción hasta la muerte en la Cruz, ha destruido nuestras desobediencias; y el bendito amor de Cristo, desde su concepción hasta derramar la última gota de su Sangre en la Cruz, ha vestido de amor nuestra existencia, nos ha dado la ropa apropiada para el banquete celestial, al cual somos todos invitados y a donde habremos de llegar por su gracia, pues Él es fiel a sus promesas.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS1,26-38

“HÁGASE EN MI SEGÚN TU PALABRA”

Un ángel anuncia el nacimiento de Jesús
A los seis meses, Dios mandó al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, donde vivía una joven llamada María; era virgen, pero estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. El ángel entró en el lugar donde ella estaba, y le dijo:
--¡Salve, llena de gracia! El Señor está contigo.
María se sorprendió de estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo:
--María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo, y Dios el Señor lo hará Rey, como a su antepasado David, para que reine por siempre sobre el pueblo de Jacob. Su reinado no tendrá fin.
María preguntó al ángel:
--¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre?
El ángel le contestó:
--El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios. También tu parienta Isabel va a tener un hijo, a pesar de que es anciana; la que decían que no podía tener hijos, está encinta desde hace seis meses. Para Dios no hay nada imposible.
Entonces María dijo:
--Yo soy esclava del Señor; que Dios haga conmigo como me has dicho.
Con esto, el ángel se fue.

REFLEXIÓN:
Para sanar de raíz nuestras vidas, Dios decidió hacerse hombre. Se hizo un Hijo de Hombre. Sencillo, bueno, generoso y trabajador. Necesitaba un lugar para nacer y el Espíritu le preparó el seno de María. Necesitaba una familia para crecer y Dios le dio a José y María, quien guardaba las cosas en su corazón, siempre dispuesta para salir al paso de los nuevos desafíos de Dios. Dios quiso revalorizar a la mujer María.

Y María supo responder al reto y designio de Dios. Dijo un SÍ incondicional, y con ese SÍ dijo muchos NO. María dijo no a su comodidad personal. Dijo no a su prestigio de muchacha joven en medio de la sociedad patriarcal de su época. Dijo no a aceptar las cosas simplemente, sin preguntar. Dijo no a su individualismo. Dijo no a sus miedos. Ojalá que con María sepamos decir un SÍ incondicional al Plan de Dios y también muchos No a tanto uso y abuso de las mujeres. Que sepamos decir No a tanta marginación que ya lleva tantos siglos. Que digamos No a tanta teología interesada en rebajar la dignidad de la mujer para justificar posturas patriarcales dentro y fuera de la Iglesia.

PARA REFLEXIONAR:
1. ¿Somos conscientes de que el Señor nos ha hecho un llamado para una misión?
2. ¿Tenemos la disposición que María tuvo para responder y aceptar el encargo que Dios le dio?

ORACIÓN
Señor Jesús, te alabamos y te bendecimos por todo lo que has hecho por nosotros, te declaramos Señor de nuestras vidas y te pedimos que inundes con el amor de tu Santo Espíritu todo nuestro ser, dándonos la oportunidad de vivir plenamente para el Padre y así poder ayudar a construir la comunidad de los que te seguimos. Amén

Sábado, 26 de marzo de 2011

“¿ME PAREZCO AL HIJO MAYOR O AL MENOR?”

PRIMERA LECTURA
MIQUEAS 7,14-15.18-20

“ARROJARÁ A LO HONDO DEL MAR TODOS NUESTROS DELITOS”

¡Cuida, Señor, de tu pueblo,
de las ovejas de tu propiedad,
que están solas en el bosque,
rodeadas de fértiles tierras!
Llévalas, como en tiempos pasados,
a los pastos de Basán y Galaad.
Hazles ver maravillas,
como en los días en que los sacaste de Egipto.
No hay otro Dios como tú,
porque tú perdonas la maldad
y olvidas las rebeliones
de este pequeño resto de tu pueblo.
Tú nos muestras tu amor
y no mantienes tu enojo para siempre.
Ten otra vez compasión de nosotros
y sepulta nuestras maldades.
Arroja nuestros pecados
a las profundidades del mar.
¡Mantén, Señor, la fidelidad y el amor
que en tiempos antiguos prometiste
a nuestros antepasados Abraham y Jacob!

REFLEXIÓN
Nuestro mundo mide la grandeza en términos de poder, fuerza, riqueza, ostentación o capacidad de daño. La Biblia conoce un modo distinto de medir el poder: es más fuerte el que puede perdonar más.
¿De quién sino del Espíritu Santo podría venir una frase tan sorprendente como esta que hemos escuchado en la primera lectura: "¿Qué Dios hay como tú, que quitas la iniquidad y pasas por alto la rebeldía del resto de tu heredad?"
Dios no nos trata como enemigos, sino que se pone a nuestro lado contra nuestro enemigo, que es también su enemigo: el pecado. Por eso el perdón es parte de su estrategia de amor con nosotros. Como dice el salmo 103: "él aparta de nosotros nuestros delitos", con lo cual le quita al arrogante su presa, que éramos nosotros mismos.
Dicho de otro modo: perdonar demuestra el poder de Dios porque es la victoria contra uno que era inmensamente más fuerte que nosotros: el pecado.

SALMO RESPONSORIAL: 102
R: El Señor es compasivo y misericordioso.

1 Bendeciré al Señor con toda mi alma;
bendeciré con todo mi ser su santo nombre.

2 Bendeciré al Señor con toda mi alma;
no olvidaré ninguno de sus beneficios.

3 Él es quien perdona todas mis maldades,
quien sana todas mis enfermedades,

4 quien libra mi vida del sepulcro,
quien me colma de amor y ternura,

5 quien me satisface con todo lo mejor
y me rejuvenece como un águila.

6 El Señor juzga con verdadera justicia
a los que sufren violencia.

7 Dio a conocer sus caminos y sus hechos
a Moisés y al pueblo de Israel.

8 El Señor es tierno y compasivo;
es paciente y todo amor.

9 No nos reprende en todo tiempo
ni su rencor es eterno;

10 no nos ha dado el pago que merecen
nuestras maldades y pecados;

11 tan inmenso es su amor por los que lo honran
como inmenso es el cielo sobre la tierra.

12 Nuestros pecados ha alejado de nosotros,
como ha alejado del oriente el occidente
.
R./

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 15,1-3.11-32

“ESTE HERMANO TUYO ESTABA MUERTO Y HA REVIVIDO”

Todos los que cobraban impuestos para Roma y otra gente de mala fama se acercaban a Jesús, para oírlo. Los fariseos y los maestros de la ley lo criticaban por esto, diciendo:
--Este recibe a los pecadores y come con ellos.
Entonces Jesús les dijo esta parábola
La parábola del padre que recobra a su hijo
Jesús contó esto también: "Un hombre tenía dos hijos, y el más joven le dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de la herencia que me toca.' Entonces el padre repartió los bienes entre ellos. Pocos días después el hijo menor vendió su parte de la propiedad, y con ese dinero se fue lejos, a otro país, donde todo lo derrochó llevando una vida desenfrenada. Pero cuando ya se lo había gastado todo, hubo una gran escasez de comida en aquel país, y él comenzó a pasar hambre. Fue a pedir trabajo a un hombre del lugar, que lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Y tenía ganas de llenarse con las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Al fin se puso a pensar: '¡Cuántos trabajadores en la casa de mi padre tienen comida de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre! Regresaré a casa de mi padre, y le diré: Padre mío, he pecado contra Dios y contra ti; ya no merezco llamarme tu hijo; trátame como a uno de tus trabajadores.' Así que se puso en camino y regresó a la casa de su padre.
"Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión de él. Corrió a su encuentro, y lo recibió con abrazos y besos. El hijo le dijo: 'Padre mío, he pecado contra Dios y contra ti; ya no merezco llamarme tu hijo.' Pero el padre ordenó a sus criados: 'Saquen pronto la mejor ropa y vístanlo; pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el becerro más gordo y mátenlo. ¡Vamos a celebrar esto con un banquete! Porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado.' Comenzaron la fiesta.
"Entre tanto, el hijo mayor estaba en el campo. Cuando regresó y llegó cerca de la casa, oyó la música y el baile. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. El criado le dijo: 'Es que su hermano ha vuelto; y su padre ha mandado matar el becerro más gordo, porque lo recobró sano y salvo.' Pero tanto se enojó el hermano mayor, que no quería entrar, así que su padre tuvo que salir a rogarle que lo hiciera. Le dijo a su padre: 'Tú sabes cuántos años te he servido, sin desobedecerte nunca, y jamás me has dado ni siquiera un cabrito para tener una comida con mis amigos. En cambio, ahora llega este hijo tuyo, que ha malgastado tu dinero con prostitutas, y matas para él el becerro más gordo.'
"El padre le contestó: 'Hijo mío, tú siempre estás conmigo, y todo lo que tengo es tuyo. Pero había que celebrar esto con un banquete y alegrarnos, porque tu hermano, que estaba muerto, ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado.' "

REFLEXIÓN:
En esta parábola es donde mejor presenta Jesús al Dios Padre-Madre. Tiene dos hijos diferentes y los ama inmensamente a los dos. No quiere elegir entre ellos. Son ellos quienes deben creer en tanto amor y gratuidad y recibirse mutuamente como hermanos. Ambos deben aprender del Padre-Madre que el amor no hace cálculos mezquinos, sino que crece en la gratuidad y en la aceptación de los otros tal como son. El hijo mayor refleja a los fariseos, mezquinos y calculadores. El hijo menor a los pecadores que Jesús está recibiendo en su comunidad. Los fariseos lo critican y se niegan a entrar a la fiesta del Reino para no juntarse con ellos. No creen en la capacidad de los demás de arrepentirse y volver a amar. En el fondo han dejado de creer en la capacidad de amar que tiene el Padre-Madre revelado por Jesús.
Los verbos fundamentales de esta parábola son: que el hijo menor "recapacitó" y que el Padre se "conmovió".
Recapacitar, reconsiderar la vida que estamos llevando, descubrir en el fondo de la alforja vacía el llamado de Dios, que todavía tiene sus brazos abiertos y nos está aguardando.
El hijo recapacitó, el padre se conmovió, estas dos acciones van juntas, y así como este hijo se abrazó con su padre, así también cuando el ser humano recapacita, se abraza con Dios que se compadece.
El hijo mayor se quedó fuera de las casa, fuera de la fiesta; el hijo mayor, que sentía envidia por la generosidad del papá con el hijo menor, ese hijo mayor se quedó sin el abrazo, sin la compasión, sin el ternero cebado, sin la música, sin el baile, sin la fiesta, sin la alegría. El hijo mayor, aunque estaba cerca del papá, no lo conocía, estaba en realidad lejos del papá.
Es impresionante lo que le dice el papá al hijo mayor: "Todo lo mío es tuyo" San Lucas 15,31, también esta alegría tendría ser tuya; si todo lo mío es tuyo cuando yo estoy alegre, alégrate tú; si todo lo mío es tuyo cuando yo me compadezco, compadécete tú; cuando yo perdono, perdona tú.
Cristo termina la parábola sin decirnos qué hizo el hijo mayor; no sabemos qué hizo, pero hasta donde llega la parábola, el hijo mayor se quedó sin fiesta, sin ternero, sin abrazo, sin amor, ¿por qué? Porque el hijo mayor no recapacitó, no entró en sí mismo ni se arrepintió, porque no se puso ante Dios con ese corazón abierto.
Si yo abro mi corazón, Dios me abre su corazón; si cierro mi corazón para mí estará cerrado el corazón de Dios. El hijo menor, aunque había cometido muchas locuras, abrió su corazón y encontró abierto el corazón de Dios. El hijo mayor, aunque parecía que se portaba muy bien, cerró su corazón, y por eso encontró cerrado el corazón de su padre.

PARA REFLEXIONAR:
¿A cuál de los tres personajes de la parábola nos parecemos nosotros?

ORACIÓN
Señor gracias por ser un Padre Misericordioso, te pedimos perdones hoy todos nuestro errores, nuestra falta de amor, por todas aquellas veces que hemos dicho NO a tu proyecto, queremos reconocer que te hemos fallado muchas veces y abrir nuestro corazón a su acción. Amén.

Domingo 27 de marzo de 2011

“DAME DEL AGUA QUE DA LA VIDA ETERNA”


Hay un denominador común en las lecturas de este domingo: la sed y el agua. El propósito de hoy: admirar más y más el poder del agua que nos regenera, agua que "salta hasta la vida eterna." La Cuaresma puede ser vista como un camino de recuperación, es también como ir al desierto con el pueblo elegido que ha salido ya de Egipto pero aún no entra a la tierra prometida o es como estar con Jesús en aquel desierto al que fue conducido por el Espíritu Santo. Es normal que se sienta sed, y es bueno: porque esa sed nos conducirá al Manantial de la vida, Jesús.


PRIMERA LECTURA ÉXODO 17,3-7


“¿QUE PUEDO HACER CON ESTE PUEBLO?”


Pero el pueblo tenía sed, y hablaron en contra de Moisés. Decían: --¿Para qué nos hiciste salir de Egipto? ¿Para matarnos de sed, junto con nuestros hijos y nuestros animales? Moisés clamó entonces al Señor, y le dijo: --¿Qué voy a hacer con esta gente? ¡Un poco más y me matan a pedradas! Y el Señor le contestó: --Pasa delante del pueblo, y hazte acompañar de algunos ancianos de Israel. Llévate también el bastón con que golpeaste el río, y ponte en marcha. Yo estaré esperándote allá en el monte Horeb, sobre la roca. Cuando golpees la roca, saldrá agua de ella para que beba la gente. Moisés lo hizo así, a la vista de los ancianos de Israel, y llamó a aquel lugar Meribá porque los israelitas le habían hecho reclamaciones, y también lo llamó Masá porque habían puesto a prueba a Dios, al decir: "¿Está o no está el Señor con nosotros?"


REFLEXIÓN


Tenemos el reclamo del pueblo que se muere de sed; y precisamente, porque experimenta tan grande y tan grave necesidad, llega a dudar de Dios: "Sí está Dios en medio de nosotros?" La necesidad profunda que experimenta le hace sentir que Dios lo ha abandonado, y por eso está el tema de la sed y el tema del agua que vendrá a saciar esa sed. El pueblo torturado por la sed no soportó más y terminó hablando mal de Dios y de Moisés, su enviado. Miremos atentamente qué les sucedió a ellos y veámonos quizá retratados en el proceso que hicieron y que les condujo a rebelarse contra Dios. Ante todo, es explicable su disgusto, y muy humano: si hay una sensación poderosamente desagradable, apremiante y agobiante es la sed extrema, la necesidad recibir imperiosamente agua, la debilidad ante la sequedad. Es posible sufrir y confiar o sufrir y ya no confiar. Es posible hacer del dolor del desierto un camino que nos une más a Dios y que nos une también entre nosotros mismos, o un camino que nos aparte de Dios y de los hermanos. Finalmente la decisión no la toman las circunstancias: la tomamos nosotros. El dolor nos obliga a hacer una pregunta. En el caso de los israelitas la pregunta era: ¿Con qué propósito nos sacó Dios de la esclavitud? Esa pregunta se convierte en rebeldía cuando se presupone que Dios no es de fiar. En este caso el interrogante se vuelve a lo que hemos oído: "¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?" Hablando así, el hombre renuncia a apoyarse en Dios sin tampoco encontrar otro apoyo, porque no lo hay. De este modo, la rebeldía se vuelve claudicación, derrota, muerte, apelación a la nada porque perder a Dios, aunque sea sobre la base "razonable" del dolor significa perderlo TODO.


SALMO RESPONSORIAL: 94


R:/ Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “No endurezcáis vuestro corazón”


Vengan, cantemos al Señor con alegría; cantemos a nuestro protector y Salvador. Entremos a su presencia con gratitud, y cantemos himnos en su honor. R.


Vengan, adoremos de rodillas; arrodillémonos delante del Señor, pues él nos hizo. Él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo; somos ovejas de sus prados. R. Escuchen hoy lo que él les dice: "No endurezcan su corazón, como en Meribá; como aquel día en Masá, en el desierto, cuando me pusieron a prueba sus antepasados, aunque habían visto mis obras. R.


SEGUNDA LECTURA


CARTA A LOS ROMANOS 5,1-2.5-8


“EL AMOR HA SIDO DERRAMADO EN NOSOTROS CON EL ESPÍRITU QUE SE NOS HA DADO”


Puesto que Dios ya nos ha hecho justos gracias a la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Pues por Cristo hemos podido acercarnos a Dios por medio de la fe, para gozar de su favor, y estamos firmes, y nos gloriamos con la esperanza de tener parte en la gloria de Dios. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha dado. Pues cuando nosotros éramos incapaces de salvarnos, Cristo, a su debido tiempo, murió por los pecadores. No es fácil que alguien se deje matar en lugar de otra persona. Ni siquiera en lugar de una persona justa; aunque quizás alguien estaría dispuesto a morir por la persona que le haya hecho un gran bien. Pero Dios prueba que nos ama, en que, cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.


REFLEXIÓN


Tenemos a San Pablo hablándonos de una abundancia de amor, un amor que se derrama sobre nuestros corazones; no simplemente se vierte, es un amor que se derrama, es decir, sobreabundante, capaz de colmarnos y capaz de desbordar nuestras expectativas, y capaz también de llegar a otras personas a partir de nosotros. Ese amor abundante es el Espíritu de Dios, es el Espíritu Santo de Dios, el mismo Espíritu que, saciando nuestra sed profunda de amor, nos capacita para que nosotros llevemos este lenguaje del amor divino a otros hermanos.


LECTURA DEL EVANGELIO


JUAN 4,5-42


“UN SURTIDOR DE AGUA QUE SALTA HASTA LA VIDA ETERNA”


De modo que llegó a un pueblo de Samaria que se llamaba Sicar, cerca del terreno que Jacob había dado en herencia a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo. Era cerca del mediodía. Los discípulos habían ido al pueblo a comprar algo de comer. En eso, una mujer de Samaria llegó al pozo a sacar agua, y Jesús le dijo: --Dame un poco de agua. Pero como los judíos no tienen trato con los samaritanos, la mujer le respondió: --¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides agua a mí, que soy samaritana? Jesús le contestó: --Si supieras lo que Dios da y quién es el que te está pidiendo agua, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva. La mujer le dijo: --Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua, y el pozo es muy hondo: ¿de dónde vas a darme agua viva? Nuestro antepasado Jacob nos dejó este pozo, del que él mismo bebía y del que bebían también sus hijos y sus animales. ¿Acaso eres tú más que él? Jesús le contestó: --Todos los que beben de esta agua, volverán a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotará dándole vida eterna. La mujer le dijo: --Señor, dame de esa agua, para que no vuelva yo a tener sed ni tenga que venir aquí a sacar agua. Jesús le dijo: --Ve a llamar a tu marido y vuelve acá. La mujer le contestó: --No tengo marido. Jesús le dijo: --Bien dices que no tienes marido; porque has tenido cinco maridos, y el que ahora tienes no es tu marido. Es cierto lo que has dicho. Al oir esto, la mujer le dijo: --Señor, ya veo que eres un profeta. Nuestros antepasados, los samaritanos, adoraron a Dios aquí, en este monte; pero ustedes los judíos dicen que Jerusalén es el lugar donde debemos adorarlo. Jesús le contestó: --Créeme, mujer, que llega la hora en que ustedes adorarán al Padre sin tener que venir a este monte ni ir a Jerusalén. Ustedes no saben a quién adoran; pero nosotros sabemos a quién adoramos, pues la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora, y es ahora mismo, cuando los que de veras adoran al Padre lo harán de un modo verdadero, conforme al Espíritu de Dios. Pues el Padre quiere que así lo hagan los que lo adoran. Dios es Espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo de un modo verdadero, conforme al Espíritu de Dios. La mujer le dijo: --Yo sé que va a venir el Mesías (es decir, el Cristo); y cuando él venga, nos lo explicará todo. Jesús le dijo: --Ese soy yo, el mismo que habla contigo. En esto llegaron sus discípulos, y se quedaron extrañados de que Jesús estuviera hablando con una mujer. Pero ninguno se atrevió a preguntarle qué quería, o de qué estaba conversando con ella. La mujer dejó su cántaro y se fue al pueblo, donde dijo a la gente: --Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será este el Mesías? Entonces salieron del pueblo y fueron a donde estaba Jesús. Mientras tanto, los discípulos le rogaban: --Maestro, come algo. Pero él les dijo: --Yo tengo una comida, que ustedes no conocen. Los discípulos comenzaron a preguntarse unos a otros: --¿Será que le habrán traído algo de comer? Pero Jesús les dijo: --Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y terminar su trabajo. Ustedes dicen: 'Todavía faltan cuatro meses para la cosecha'; pero yo les digo que se fijen en los sembrados, pues ya están maduros para la cosecha. El que trabaja en la cosecha recibe su paga, y la cosecha que recoge es para vida eterna, para que tanto el que siembra como el que cosecha se alegren juntamente. Pues bien dice el dicho, que 'Unos siembran y otros cosechan.' Y yo los envié a ustedes a cosechar lo que no les costó ningún trabajo; otros fueron los que trabajaron, y ustedes son los que se han beneficiado del trabajo de ellos. Muchos de los habitantes de aquel pueblo de Samaria creyeron en Jesús por lo que les había asegurado la mujer: "Me ha dicho todo lo que he hecho." Así que, cuando los samaritanos llegaron, rogaron a Jesús que se quedara con ellos. Él se quedó allí dos días, y muchos más creyeron al oir lo que él mismo decía. Y dijeron a la mujer: --Ahora creemos, no solamente por lo que tú nos dijiste, sino también porque nosotros mismos le hemos oído y sabemos que de veras es el Salvador del mundo.


REFLEXIÓN:


En el texto de hoy de la Samaritana, Jesús, lleno de cansancio y lleno de sed, tiene sin embargo sed suficiente para descubrir la sed del otro. San Agustín dice: "Jesús le pidió a la Samaritana: "dame de beber", pero en realidad estaba sediento más que del agua que ella pudiera sacar del pozo, estaba sediento de la sed de ella".


Ahora pensemos en cuál es la solución para cada una de estas clases de sed. La sed física la puede calmar ese pozo, la sed de amor quizá un buen esposo, un buen marido, pero la sed de Dios sólo la puede saciar el Espíritu, el Espíritu de Dios. Y por eso Jesús reconstruye, sana, redime la vida de esta mujer, podemos decir de atrás para adelante. Ella creía, cuando iba de camino al pozo, creía que sólo tenía sed de agua; Jesús le ha ayudado a encontrar las otras dos clases de sed que también tiene, su sed espiritual. Conduciéndola a su verdad, el Señor la llevó a descubrir su necesidad, su sed, y a través de ella, la gracia de un agua de vida, agua que sacia y no engaña. Jesús va a sanar la vida de ella de atrás para adelante. Desde la gracia del espíritu de conversión que le da, hasta la gracia de restablecerla en su dignidad de persona digna de ser amada, y hasta también ese don elemental pero necesario de un poco de agua para beber.


Al pozo de los rituales judíos tocaba ir una y otra y otra vez a entresacar poquitos de agua para beber; al pozo del Templo de Jerusalén había que ir una y otra y otra vez, y era un pozo sólo para los judíos. ¿Pero y en Jesús, qué es lo que va a dar Jesús?. Una fuente, Jesús es la fuente, Jesús es capaz de crear, con su palabra y con su fe, fuentes, surtidores de Espíritu en cada corazón que cree, para que nunca más tengamos sed, para que nunca más tengamos que vendernos barato a cualquier amor humano, para que nunca más reneguemos ante Dios ni contra Dios cuando nos falten las cosas necesarias, para que no andemos mendigando en uno o en otro lugar que nos den pedacitos de alegría, poquiticos de amor, sino que busquemos en el verdadero surtidor: Jesús.Y este es el poder que tiene Jesucristo, que aunque venga con vestido pobre y tosco a visitarnos, en Él está la fuerza no sólo de darnos agua, sino de hacernos fuente, para que nos saciemos y saciemos a otros.


Estamos viviendo el tiempo de Cuaresma. La Cuaresma es larga, es desértica, es árida, es dura como la roca que la primera lectura nos recuerda golpeó Moisés, pero de esa roca sale agua; es ardua como esa sed, pero de esa sed sale agua para beber. En esta Cuaresma, el Señor nos invita, a sacar de su agua viva, de su agua nueva, que no es otra realidad sino el Espíritu Santo. El agua nueva, el agua viva que es el amor de Dios. Sólo es Jesús el que hace que nosotros podamos tener vida nueva y un manantial de amor en el corazón.


PARA REFLEXIONAR


1.¿Que áreas de nuestra vida se encuentran secas y necesitan recibir y ser saciadas por el Agua Viva de Jesús? 2.¿En tiempo de dificultad, me comporto como el pueblo de Israel? ¿Desconfió del poder de Dios?


ORACIÓN


Señor, danos de beber, queremos recibir de tu agua viva, beber de tu fuente, no queremos tener más sed, pasa Señor por nuestra vida, que en este tiempo de Cuaresma tu nos sigas transformando y seamos canales de bendición para que otros beban de tu Agua de Vida. Amén.