domingo, 1 de diciembre de 2013

Martes 17 de Diciembre de 2013


“LA EVANGELIZACIÓN”
PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 49,2.8-10

No se apartará de Judá el cetro
En aquellos días, Jacob llamó a sus hijos y les dijo: "Reuníos, que os voy a contar lo que os va a suceder en el futuro; agrupaos y escuchadme, hijos de Jacob, oíd a vuestro padre Israel: A ti, Judá, te alabarán tus hermanos, pondrás la mano sobre la cerviz de tus enemigos, se postrarán ante ti los hijos de tu padre. Judá es un león agazapado, has vuelto de hacer presa, hijo mío; se agacha y se tumba como león o como leona, ¿quién se atreve a desafiarlo? No se apartará de Judá el cetro, ni el bastón de mando de entre sus rodillas, hasta que venga aquel a quien está reservado, y le rindan homenaje los pueblos." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
En la primera lectura de hoy, por ejemplo, encontramos una antigua promesa, está al final del libro del Génesis, el primer libro de la Biblia, y en el capítulo 49 se nos presenta al Patriarca Jacob, el padre de las doce tribus de Israel, bendiciendo a cada uno de sus hijos, que es una manera de decir, bendiciendo a cada una de esas tribus.
Y hay una promesa, una promesa de un cetro para la tribu de Judá. De ahí viene la palabra "judío", y de esta tribu de Judá viene Nuestro Señor Jesucristo. Esto es lo que también nos recuerda el capítulo primero del evangelio de hoy, que es la genealogía de Jesucristo.
En esa lista de nombres, la mayor parte extraños para nuestros oídos, lo que hay que destacar es que Jesús es parte de nuestra familia, y es parte de nuestra familia porque ha querido ser parte del pueblo elegido, el pueblo judío. Desde Abraham hasta David, desde David hasta el tiempo del destierro, y desde el tiempo del destierro hasta el nacimiento del Mesías, hay una línea continua que nos habla de la presencia de Jesús en nuestra carne.
SALMO RESPONSORIAL: 71
R./Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R.

Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre. R.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R.

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 1,1-17

Genealogía de Jesucristo, hijo de David
Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.
David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amós, Amós a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Mesías, catorce.
REFLEXIÓN
El evangelio de hoy es la presentación simbólica y numérica que hace Mateo de los orígenes de Jesús en tres grupos de catorce generaciones, mostrando a Jesús como el Mesías esperado. Se presenta a Jesús como depositario de la acción histórica de Dios en favor de Israel. Jesús aparece en la línea generacional de hombres que definieron y marcaron en su momento la Historia de Israel. Pero hay un detalle: María no pertenece a la genealogía presentada en el Evangelio. En el pueblo judío, las genealogías se elaboran a partir de los hombres. Pero sorprende que Mateo ponga a cinco mujeres entre los ascendientes de Jesús: Tamar, Rahab, Ruth, la mujer de Urías y María. ¿Por qué ellas? ¿Por qué no una matriarca, o una mujer sobresaliente en el éxodo o una reina? Es la pregunta que Mateo nos deja rondando en la cabeza. Las cuatro primeras son extranjeras, dan a luz desde otros esquemas y no cumplen con los requisitos de las leyes de purificación del judaísmo.  Ellas, desde sus iniciativas poco convencionales, fueron las que dieron continuidad al linaje y trajeron la salvación de Dios a todo el pueblo. Esto nos debe hacer pensar y cuestionar la rigidez con que valoramos las normas y las tradiciones.

ORACIÓN

Bendito Señor, te damos gracias de nuevo por este encuentro de vida y bendición contigo a través de tu palabra. Señor tu nos has seducido, nos enamoras con todos los signos de bondad y misericordia. Nos  enseñas que es posible vivir mejor y ser feliz en todo desde tu propuesta del verdadero amor.   Queremos ser mujeres y hombres distintos, por eso Buen Señor síguenos enseñando a amar como tú nos amas. Amén.

Miércoles 18 de Diciembre de 2013


“DIOS SE REVELA COMO EL ETERNAMENTE FIEL”

PRIMERA LECTURA
JEREMÍAS 23,5-8

Suscitaré a David un vástago legítimo
"Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre: "El-Señor-nuestra-justicia". Por eso, mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que no se dirá: "Vive el Señor, que sacó a los israelitas de Egipto", sino que se dirá: "Vive el Señor, que sacó a la raza de Israel del país del Norte y de los países adonde los expulsó, y los trajo para que habitaran en sus campos." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Salir del pecado es el gran éxodo. Un éxodo mayor que salir del poder del faraón, e incluso más grande que volver del destierro a Babilonia. Jesús es el nuevo y mayor Moisés, que conduce al pueblo, cruzando las aguas del bautismo, hacia la tierra de prometida.
Lo mejor que podía imaginar Jeremías, en cuanto a éxodos, era la salida del país del destierro y la reconstrucción de Judá y de Israel en unidad. Es un modo de referirse al tiempo casi idílico del reinado de David. En Jeremías, sobre todo, es sensible esa añoranza de aquel reinado en que hubo paz en las fronteras y unidad entre Judá e Israel. Jesús será entonces el nuevo y mayor David, que, venciendo sobre nuestros enemigos, da unidad y paz a la Casa de Dios.
En la Eucaristía degustamos una señal de ese amor salvador y de ese poder redentor. En la Eucaristía Dios detiene el imperio de la muerte y nos deja gustar el sabor de la paz y de la unidad. En la Eucaristía los bienes anunciados se dejan sentir como bienes ya presentes. ¡Bendito Dios!
SALMO RESPONSORIAL: 71
R./Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R.

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas;
bendito por siempre su nombre glorioso;
que su gloria llene la tierra.
¡Amén, amén! R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 1,18-24

Jesús nacerá de María, desposada con José, hijo de David
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados."
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: "Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"." Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
En María, Dios une sus acciones pasadas a una nueva y novedosa acción: la creación de
un nuevo pueblo y de un nuevo reinado. Y esto se hace por la irrupción del Espíritu en la historia de Israel, rompiendo el machismo ancestral y creando una nueva situación con una nueva solución. Por otra parte, muchos textos del Antiguo Testamento (Gn 16,7; Jue 13,1-5; Sal 130,8; Is 7,14),  hacen referencia e  indican que en Jesús se cumplen las Escrituras. Hoy aparece también la figura de José con su particular situación; pero él, como María, da un sí al plan de Dios en su vida. Los dos se convierten en metáfora de la responsabilidad que cada uno tiene que descubrir y asumir en los proyectos de Dios. Ellos (María y José) y ellas (las mujeres de la genealogía) nos muestran cómo actúa Dios a través de mediadores concretos y sencillos, donde menos se piensa, para el beneficio de la humanidad. La lógica del actuar de Dios va sucediendo en medio del pueblo y con personajes sencillos. En cuanto a nosotros, decir sí al proyecto de Dios y a su voluntad es decirle sí a que nazca en nosotros aquél que nos trae vida en abundancia.

ORACIÓN

Padre misericordioso, a veces nos hemos enfriado en nuestra relación contigo, por eso hoy queremos volver al primer amor; ayúdanos a través de tu Espíritu a regresar a ese bello momento cuando tu misericordia y tu amor primero nos sedujeron y nos trasformaron. Gracias por darnos hoy una nueva oportunidad de volver a ti; queremos volver a ser parte de tu equipo de trabajo, ser tus servidores(ras). Envíanos de nuevo a la gran misión a anunciar la Buena Nueva a los necesitados, queremos ser signos de sanación en medio de la enfermedad, queremos atraer a muchos de nuevo al portal de Belén, donde queremos todos te sigan y te sigamos descubriendo a ti, Dios Bello e inocente, niño pequeño y frágil, delante tuyo ponemos nuestra vida, nuestra familia y de nuevo nos consagramos en tu servicio. Amén     

Jueves 19 de Diciembre de 2013


“ANUNCIAR BUENAS NOTICIAS DE PARTE DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
JUECES 13,2-7.24-25ª

El ángel anuncia el nacimiento de Sansón
En aquellos días, había en Sorá un hombre de la tribu de Dan, llamado Manoj. Su mujer era estéril y no había tenido hijos. El ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo: "Eres estéril y no has tenido hijos. Pero concebirás y darás a luz un hijo; ten cuidado de no beber vino ni licor, ni comer nada impuro, porque concebirás y darás a luz un hijo. No pasará la navaja por su cabeza, porque el niño estará consagrado a Dios desde antes de nacer. Él empezará a salvar a Israel de los filisteos."
La mujer fue a decirle a su marido: "Me ha visitado un hombre de Dios que, por su aspecto terrible, parecía un mensajero divino; pero no le pregunté de dónde era, ni él me dijo su nombre. Sólo me dijo: "Concebirás y darás a luz un hijo: ten cuidado de no beber vino ni licor, ni comer nada impuro; porque el niño estará consagrado a Dios desde antes de nacer hasta el día de su muerte."" La mujer de Manoj dio a luz un hijo y le puso de nombre Sansón. El niño creció y el Señor lo bendijo. Y el espíritu del Señor comenzó a agitarlo. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Las lecturas de hoy nos presentan el anuncio de dos nacimientos. La llegada de cada ser humano a este mundo es una inmensa pregunta al futuro. La Historia misma es ante todo el tejido de las decisiones, pequeñas o grandes, que vamos tomando, y por ello la voluntad de cada persona es un elemento más de libertad para el conjunto de la humanidad. En este caso los dos nuevos seres humanos tendrán una característica en común: una inmensa fortaleza. La proverbial fuerza física de Sansón y el poder de la denuncia de hacen pareja. Aunque, si bien lo pensamos, hay varios contrastes entre estos dos formidables siervos de Dios. Veamos.
Sansón es la imagen de un hombre que quiere cambiar su entorno; Juan Bautista es aquella voz que llama a cada uno a revisar su propia vida. Sansón mira y hace mirar hacia fuera; Juan mira y hace mirar hacia adentro. Como Sansón actúa hacia fuera, desconoce su propio interior, y allí, en su mundo interior de afectos, es atrapado por un cariño que finalmente lleva al desastre su camino. En paralelo: como Juan denuncia la infidelidad interior, la del corazón, es encarcelado por un rey impío que vive encadenado a una pasión ilícita. Finalmente: aunque Sansón fue atrapado por ese afecto interior, al final de sus días ejerció a su modo su vocación y puso su fortaleza al servicio del plan divino. Paralelamente, aunque Juan fue encarcelado en su cuerpo, su profetismo obró en libertad y su martirio dejó una página imborrable de santidad y fidelidad que todavía hoy nos libera y hace inmenso bien.
Tanto Sansón como Juan son hombres grandes. Mas su grandeza proviene no sólo de sus obras sino de su misma existencia, pues la existencia de ambos es en sí misma una señal de la acción de Dios. Se suponía que ellos no podían existir; han llegado a ser porque una barrera, la de la esterilidad, ha sido vencida. Evidentemente el aspecto de "regalo" que tiene la existencia se hace más patente cuando esa misma existencia parecía negada de entrada por un muro de muerte llamado esterilidad.
Zacarías no alcanza a creer en el tamaño del regalo; le abruma el don. O tal vez siente que ese regalo llega ya muy tarde o no llega del modo que él lo quisiera. Al fin y al cabo, la fecundidad humana es algo que parece estar en nuestro control, y por ello no es fácil recibir una fecundidad como simple y sencilla dádiva. Sin embargo, ese regalo, simple y sencillo regalo, es lo que viene a ofrecernos Jesucristo. Su regalo se llama gracia.
Nuestra vida es estéril o por lo menos amenazada de esterilidad. La esterilidad de la vida se llama absurdo, falta de sentido. Necesitamos ser salvados de esa esterilidad y los precios textos de hoy nos enseñan que sólo un camino es posible: el regalo, la gracia, el don. A nosotros, como a Zacarías, puede parecernos que algo tan pequeño como una predicación, una absolución o una celebración eucarística es incapaz de transformar mucho en nuestros absurdos. También nosotros, como él, solemos preguntar: "¿cómo estaré seguro de eso?, ¿cómo sabré que así sucederá?". Y sin embargo, en eso tan humilde, tan pequeño , habita el don capaz de cambiar nuestra historia y renovar al mundo.
SALMO RESPONSORIAL: 70
R./Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria.

Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú.
Dios mío, líbrame de la mano perversa. R.

Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza
y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías. R.

Contaré tus proezas, Señor mío,
narraré tu victoria, tuya entera.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
El salmista apela a su larga experiencia de anciano para expresar, en medio de la aflicción, su confianza inalterable en la ayuda del Señor. Él quiere dejar un testimonio de la gracia de Dios a las generaciones venideras.  Mezcla la petición con la acción de gracias. 
La comunidad en su oración también recurre a la memoria del pasado, expresa en el presente su fe y su confianza, y apoyada en la esperanza tiende la mirada hacia la consumación definitiva del Reino de Dios.
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 1,5-25

El ángel Gabriel anuncia el nacimiento de Juan Bautista
En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor. Pero el ángel le dijo: "No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto."
Zacarías replicó al ángel: "¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada." El ángel le contestó: "Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento."
El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santua.rio. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: "Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
El anuncio del nacimiento de Juan, la circunstancia de su concepción, su estilo de vida,
pero sobre todo su predicación van a originar un creciente movimiento popular que las
autoridades de Jerusalén, y en especial Herodes Antipas, veían con mucha reocupación.
Juan es el fruto esperado de una pareja anciana que siempre hizo lo bueno a los ojos de
Dios. En ellos se confirma que la necesidad de los seres humanos está muy cerca del
corazón de Dios. Isabel, la humillada públicamente, ha sido enaltecida públicamente por
Dios. Sin embargo, la fragilidad del corazón humano llenó de dudas a Zacarías. La mudez de su fe quedó reflejada en la ausencia de su voz. Y en medio del silencio de Zacarías Isabel mantenía su voz de fidelidad al proyecto de Dios. – Juan el Bautista será un personaje grande y estará al servicio de Dios como precursor del Mesías, como un nuevo Elías que ha de mostrar a Jesús como el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Él menguará, mientras Jesús irá surgiendo en su ministerio. Él enseñará a reconocer en el obrar de Jesús la presencia del que estaban esperando. Este Adviento necesita que nazcan nuevos precursores: Nosotros.

ORACIÓN

Señor Jesús, de nuevo al comenzar este día te alabamos, te bendecimos, y te damos gracias, por esta nueva oportunidad de ponernos encontrar contigo en la oración, desde el “día a día con tu palabra”. Gracias por hacernos uno con muchos quizás desde distancias remotas a través de este devocional, gracias por bendecirnos cada día en tu palabra. Nuestra vida se encuentra en la palma de tu mano queremos vivir cumpliendo la misión y el propósito que tú tienes para nuestra vida. Amén 

Viernes 20 de Diciembre de 2013


“SOSTENIDOS(AS) POR LA PALABRA GENERADORA DE VIDA”

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 7,10-14

Mirad: la virgen está encinta
En aquellos días, el Señor habló a Acaz: "Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo." Respondió Acaz: "No la pido, no quiero tentar al Señor." Entonces dijo Dios: "Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros". Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Tiene su gracia la pregunta de Isaías al asustado e incrédulo rey Ajaz, o Acaz: "¿les parece poco cansar a los hombres, que quieren cansar también a Dios?". ¿Por qué le habla de cansar a los hombres? ¿Qué es eso de cansar a Dios?
El sentido de ese "cansar" es algo como "fastidiar, molestar, ser gravoso". No indica la magnitud de un esfuerzo prolongado, concepto que asociamos con el verbo cansar como tal, sino la idea de algo que enfada o disgusta. Acaz "cansa" a los hombres porque su reinado carece del vigor, hoy diríamos del "liderazgo" que le da confianza y alegría a un pueblo. Acaz "cansa" a Dios en cuanto su falta de confianza en el liderazgo de Dios. Dicho de otro modo: Acaz ni guía ni se deja guiar; ni lidera ni deja a Dios tomar control de su vida.
Hay acuerdo entre los exégetas en el sentido de que el anuncio que hace Isaías a Acaz no es en primer lugar una promesa mesiánica. El término utilizado, cuando dice que "la virgen" está encinta y dará a luz un hijo un alude a una concepción o un nacimiento milagroso, pues "virgen" en el hebreo equivale a una joven o doncella, mujer en edad de matrimonio aunque sin hijos, probablemente la esposa o una de las esposas del mismo Acaz.
De acuerdo con esto, el sentido primero de las palabras del profeta sería: "aun en medio de esta crisis política y de esta incertidumbre agobiante, Dios mantiene su promesa a la descendencia de David: así como tú eres rey, ya Dios anuncia heredero, porque habrá un futuro; tenemos a Dios con nosotros".
Este sentido original, si quedar anulado, queda enriquecido al paso del tiempo. Dios no sólo sosiega y da un camino a Acaz. Dios sosiega y abre un camino a la humanidad, que en aquella Virgen por excelencia, recibe al verdadero Emmanuel. Es el misterio gozoso de la Navidad.
SALMO RESPONSORIAL: 23
R./Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R.
¿Quién puede subir al monte del Señor? / ¿Quién puede estar en el recinto sacro? / El hombre de manos inocentes / y puro corazón, / que no confía en los ídolos. R.
Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Después de enunciar las condiciones morales para que el culto a Dios tenga sentido, se dramatiza la entrada de Dios, Rey de la gloria, en el templo.
En la liturgia se aplica este salmo a la entrada de Cristo al santuario celestial, a su glorificación definitiva. De Él también se puede decir que es el Rey de la gloria. La conducta de los que buscan al Señor  debe corresponder a su profesión de fe.
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 1,26-38

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo
A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin."
Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Para entender este evangelio la liturgia nos propone a Isaías, que anuncia el nacimiento
de un hijo al rey Acab, en el seno de una joven doncella, quien, sin ser la reina o alguna de las princesas, se convierte en la madre del Emanuel, del “Dios- con- nosotros”. – El
anuncio del nacimiento de Jesús tendrá sus propias particularidades y nos mostrará los
criterios con los que actúa Dios. Será hijo de una joven judía de Nazaret, que por la intervención de Dios en su vida cambia de planes y esperará un hijo por obra del Altísimo. En María debemos reconocer cuatro tipos de marginación: es mujer, es pobre, es joven y es de Galilea. Pero ella es la elegida de Dios para sus planes y su condición marginal no la deja sin palabras ante la Palabra. Al recibir el anuncio que le revela el actuar de Dios, se sorprende, después pregunta y entra en diálogo, para, finalmente aceptar. María, con su sí trae el Mesías a nuestra Historia. En ese lugar de marginación y pobreza es donde el proyecto de Dios fructifica por medio del sí de María. Ahí muestra Dios su complacencia.
– En este Adviento, digamos en el silencio de nuestro corazón y en la práctica de nuestra vida: que se cumpla en mí tú según tu palabra, Señor.

ORACIÓN

Señor de la vida, aquí estamos de nuevo, buscando de corazón tu presencia, gracias por darnos tu vida, tu compañía y especialmente ese bello signo y modelo discipular  que es María como mujer, madre, discípula y maestra, gracias por escuchar nuestras oraciones, todas aquellas intercesiones que podemos levantar a ti. Gracias Señor Jesús porque al nacer de María demostraste que es posible llevar una vida santa, en comunión y servicio contigo en la oración y la palabra. Amén. 

Sábado 21 de Diciembre de 2013


“EL AMADO YA ESTA AQUÍ PARA REVELAR SU ROSTRO”

PRIMERA LECTURA
CANTAR DE LOS CANTARES 2,8-14

Llega mi amado, saltando sobre los montes
¡Oíd, que llega mi amado, saltando sobre los montes, brincando por los collados! Es mi amado como un gamo, es mi amado un cervatillo. Mirad: se ha parado detrás de la tapia, atisba por las ventanas, mira por las celosías.
Habla mi amado y me dice: "¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a mí! Porque ha pasado el invierno, las lluvias han cesado y se han ido, brotan flores en la vega, llega el tiempo de la poda, el arrullo de la tórtola se deja oír en los campos; apuntan los frutos en la higuera, la viña en flor difunde perfume. ¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a mí! Paloma mía, que anidas en los huecos de la peña, en las grietas del barranco, déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz, porque es muy dulce tu voz, y es hermosa tu figura." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Jesucristo viene. El calendario parece acelerarse a medida que se llega esa fecha, entrañable y bella, en que la Iglesia entera se postra llena de gratitud ante el portal de Belén. La noticia, la buena noticia por excelencia, es esta y sólo esta: "¡Jesucristo viene!".
La llegada de Jesús, cuyo solo nombre ya significa salvación, colma nuestra esperanza porque en él está cuanto puede desear rectamente el alma humana. Él es nuestra libertad, nuestra justicia, nuestra salud, nuestra paz. ¡Dichosos nosotros que algo conocemos de los tesoros incalculables del alma de Cristo, y algo hemos saboreado ya de los bienes que él trae a nuestras almas!
Más hay una dimensión, un aspecto de la llegada del Señor que no puede quedar en penumbra: Él es el Amado. Necesitamos salud, justicia, sinceridad, pureza, pero sobre todo, necesitamos amor. Y para nuestra inmensa necesidad de amor, he aquí que viene el Amado. La saciedad que se siente ante Jesús no es sólo la alegría de ver que nuestros problemas logran solución. Él no es solamente el que resuelve nuestros problemas, sino el que colma con su amor inefable y dulcísimo los abismos más hondos del corazón humano. Jesús no viene sólo a poner parches a una vida que podría entenderse sin él: viene a ser nuestra vida en su sentido más pleno y perfecto.
El texto poético del Cantar de los Cantares nos aproxima a esa experiencia, íntima y transformante, descrita en términos esponsales. ¡Oh, qué gozo para la niña enamorada, sentir los pasos del amado! ¡Qué palpitar en su corazón, qué rubor en sus mejillas, qué esplendor de sonrisa en sus labios! "¡Es él, es él!", le grita el corazón, y ella, temerosa y gozosa a la vez, apenas asoma a la ventana, para comprobar con júbilo impetuoso, que lo que anunció el oído ahora pueden disfrutarlo los ojos: sí, es verdad, es Él; el amado está aquí, el invierno se ha acabado; ahora es tiempo de cantos y perfumes, de sonrisa y de danza. ¡Feliz, mil veces feliz el alma que algo semejante sienta aguardando a Jesucristo!
SALMO RESPONSORIAL: 32
R./Aclamad, justos, al Señor, cantadle un cántico nuevo.

Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando los vítores con bordones. R.

El plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad. R.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
 Canto de alabaza a Dios por su poder manifestado en la creación en el gobierno de las naciones, en la ayuda concedida a su pueblo.
El nuevo pueblo de Dios es más extenso que el solo Israel  y tiene motivos más amplios aún para cantar su alabanza, con la humilde confianza de ser objeto del amor de Dios.
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 1,39-45

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
Unos días después, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
En el relato propio y exclusivo de Lucas, sobre el encuentro de María con Isabel,
podemos encontrar dos realidades muy particulares de la historia de Israel: Una mujer
anciana y su esposo, sacerdote ligado al culto del Templo, que encarnan las tradiciones del Judaísmo, frente a una mujer joven, prometida a un descendiente de David, que vive en la periferia de Galilea (es la primera vez que en la Biblia mencionan a Nazaret). La mujer anciana reconoce en la joven, con su saludo alegre, la acción de Dios. Por la boca de Isabel se cita al Antiguo Testamento (Dt 28,4; Jud 13,18-19) entablando una relación
con la Tienda del Encuentro, que contiene la presencia de Dios, y con las mujeres
importantes en la historia del pueblo de Israel. En María se inaugura el Nuevo Testamento. Ella es la nueva tienda donde se revela Dios a la humanidad. Isabel y María son un modelo de Adviento, porque en ellas nos convoca Dios a hacer de la vida un eterno encuentro fraterno y festivo.
Y pensemos en la pregunta de Isabel (¿Quién soy para que me visite la madre de mi Señor?), la cual prolonga nuestra reflexión sobre el gozo ante la llegada de Cristo. Toda la santidad de María es Jesucristo; todo el bien de María es Jesucristo; toda la gracia de María le viene de Él, que es también su belleza, su esplendor, su dulzura. María, evangelizada por el ángel, es ahora evangelizadora. Ha recibido a Jesucristo, en su corazón y en sus entrañas; ahora nos da a Jesucristo, desde su corazón y desde sus entrañas purísimas. Así Ella se convierte en el modelo eminente de la Iglesia misionera, en la que todos tenemos un lugar. Nuestra tarea será la misma: acoger a Jesucristo para dar a Jesucristo, y con Él y por Él, brindar esa alegría que está sobre toda alegría y ese amor que está sobre todo amor.
 Nuestra invitación es  aquí y ahora, pongámonos nosotros también  en camino con María e Isabel y vayamos al encuentro de los otros, para proclamar juntos el día de gracia del Señor.

ORACIÓN

Señor Jesús, a pesar de nuestras dificultades hoy declaramos que creemos en ti, confiamos plenamente en tu sabia y poderosa voluntad. Sabemos que todo lo que anhela nuestro corazón llegara en su justo tiempo y momento si es para el bien de nuestra vida. Que así como María supo esperar y confiar y como premio recibió el regalo más grande del cielo, has que nuestro corazón sepa esperar en ti. Hoy nuestra  alma te alaba, Señor y nuestro espíritu, al igual que el de María proclama tu grandeza. Amén. 

Domingo 22 de Diciembre de 2013


Domingo 4º de Adviento

“PRONTO DIOS REVELARA SU ROSTRO EN EL HIJO”

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 7,10-14

Mirad: la virgen está encinta
En aquellos días, el Señor habló a Acaz: "Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo." Respondió Acaz: "No la pido, no quiero tentar al Señor." Entonces dijo Dios: "Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros". Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
En el texto  de Isaías del día de hoy  resuena ese anuncio esperanzador del nacimiento de alguien que estará permanentemente inserto en medio de su pueblo. Al parecer estas palabras del profeta al rey Acaz se dieron en un contexto en el que las esperanzas del mantenimiento de la seguridad del reino de Judá se centraban más en el poder político y militar, dejando a un lado la confianza en Dios.  Isaías ha visto los afanosos intentos del rey para aliarse con sus vecinos en orden a defenderse de las amenazas del reino del norte, quienes a su vez se han aliado con otros para defenderse del poderoso de turno. Para despertar de nuevo la confianza en Dios, el profeta se vale de un hecho probablemente histórico, el embarazo de alguna de las doncellas del rey. Así como esa joven dará a luz un primogénito, del mismo modo enviará Dios un descendiente davídico que asuma los destinos del pueblo, en medio del cual estará siempre; por eso su nombre “Emmanuel”, Dios con nosotros. Con base en esta profecía, se fue fomentando la idea de que el Mesías nacería de una virgen. Toda primeriza en Israel albergaba la esperanza de ser la madre del Mesías; todo ello debido a la misma terminología empleada tanto en el hebreo como en el griego y luego en nuestra lengua. Cuando Mateo relata la concepción de Jesús, se hace eco de esta profecía de Isaías y lo cita textualmente.

SALMO RESPONSORIAL: 23
R./Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Después de enunciar las condiciones morales para que el culto a Dios tenga sentido, se dramatiza la entrada de Dios, Rey de la gloria, en el templo.
En la liturgia se aplica este salmo a la entrada de Cristo al santuario celestial, a su glorificación definitiva. De Él también se puede decir que es el Rey de la gloria. La conducta de los que buscan al Señor  debe corresponder a su profesión de fe.
SEGUNDA LECTURA
ROMANOS 1,1-7

Jesucristo, de la estirpe de David, Hijo de Dios
Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios. Este Evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo, nacido, según la carne, de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios, con pleno poder por su resurrección de la muerte: Jesucristo, nuestro Señor. Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre. Entre ellos estáis también vosotros, llamados por Cristo Jesús. A todos los de Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de los santos, os deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
La segunda lectura está tomada de la carta de san Pablo a los romanos, más exactamente se trata del encabezamiento de la carta. Allí relata Pablo a los cristianos de
Roma su vocación al apostolado, para lo cual fue elegido por el mismo Dios. Para Pablo
está claro que el evangelio que él predica es Jesucristo mismo, su persona, su obra, su
muerte y resurrección. Es muy importante para el apóstol subrayar que este Jesús es
descendiente de David en cuanto a lo humano, pero que Dios le otorgó su Espíritu
constituyéndolo en Mesías todopoderoso, Señor Único, resucitándolo de entre los muertos. Otra cosa que recalca Pablo es que su actividad evangelizadora le ha sido otorgada por puro don, por vocación; de ahí que su preocupación haya sido durante toda su vida el dar a conocer a la noticia de Jesucristo especialmente a los gentiles.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 1,18-24

Jesús nacerá de María, desposada con José, hijo de David
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados." Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: "Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"." Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
En el evangelio, Mateo nos narra el origen de Jesucristo. María estaba desposada con José, pero aún no vivían juntos. Ello indica que estaban en un período que llamaban desposorio o compromiso matrimonial, período que podía durar de seis meses a un año, tiempo prudente para el esposo construir o acondicionar la casa en donde recibiría a su esposa. En el entretiempo la novia seguía viviendo con sus padres, dependiendo de su papá hasta que pasara formalmente a depender de su marido. La promesa de matrimonio o desposorio implicaba completa fidelidad al novio; todo acto de infidelidad era adulterio, y como tal podía ser castigado conforme a la ley mosaica.
En esas circunstancias, pues, nos narra el evangelio que María resultó embarazada; pero aclara diciendo “por obra del Espíritu Santo”. El hecho haría sentir muy mal a José; sin embargo, agrega Mateo, que “era un hombre justo, y para no exponerla a la infamia, decidió abandonarla en secreto”. José hubiera podido hacer valer sus derechos, exigir el castigo previsto por la ley; con todo, sin darse cuenta, va colaborando también él con los planes divinos.
En estos planes divinos no todo está garantizado, pues en ellos también están involucradas la libertad y la voluntad humanas. Es una constatación que podemos hacer en toda la historia de la salvación partiendo desde el mismo paraíso. Parece que los planes de Dios caminaran sobre el filo de la navaja (!). Un ejemplo de ello lo tenemos en el relato que hoy nos cuenta Mateo.
Pero en esos planes hay siempre una cosa muy importante que se llama diálogo. Precisamente en el diálogo con el ángel que le habla en sueños a José se nos muestra cómo Dios va incorporando a su proyecto a sus mismas criaturas. El silencio de aceptación de José es la respuesta que Dios nos pide también a nosotros. Le ponemos muchas trabas y condiciones a la obra de Dios. A veces intentamos “corregir” la manera como Dios actúa; ¡no es necesario! Basta que pongamos nuestra fuerza y voluntad al servicio del plan de Dios, lo demás Él sabe cómo lo hace.
Aunque en nuestro pasaje se resalta la figura de José en su duda, en su aceptación de ser padre de Jesús y de ponerle el nombre, la verdad es que María, que apenas es nombrada, está también allí recordándonos su actitud de fe y sumisión a los planes de Dios que son vida para el hombre y la mujer de todos los tiempos.

ORACIÓN

Padre y Dios misericordioso, gracias por tu bendición y bendiciones. Tú nos amas tanto que nos has dado a tu hijo Jesús como Señor y salvador, y nos permites tener en Él una presencia viva y transformante de tu amor y misericordia. Gracias te damos porque Jesucristo es nuestro Dios y Salvador. Gracias porque en esta nueva Navidad podemos descubrir y acoger a Jesús, como el don por excelencia de tu generosidad. Padre permítenos por favor vivir siempre en Él, con Él y para Él y que demos testimonio a los demás de tanto amor y bendición inmerecida. Amén.   

Lunes 23 de Diciembre de 2013


“LA ENCARNACIÓN ENALTECE Y DIGNIFICA LA VIDA”

PRIMERA LECTURA
MALAQUÍAS 3,1-4.23-24

Os enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día del Señor
Así dice el Señor: "Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar -dice el Señor de los ejércitos-. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos. Mirad: os enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día del Señor, grande y terrible. Convertirá el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, para que no tenga que venir yo a destruir la tierra." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
El dulce ambiente del pesebre puede ocultarnos el drama inmenso que esconden las pajas, las lágrimas.  Los profetas, en tono como el de Malaquías, hablaron con fuerza y una seriedad infinita sobre la visita de Dios. Y esto es bueno recordarlo para no trivializar la Navidad en el solo despliegue de ternuras humanas y de lazos gratos de antiguas amistades.
Uno puede preguntarse qué pasó. La visita de Dios, el Día del Señor, fue siempre presentado como un acontecimiento terrible y grave. La mansedumbre de Jesús, desde el pesebre mismo, pareciera contradecir todo lo anunciado por los profetas, que nos hablaban de juicio, fuego, conmoción del universo. Por contraste, el que viene es humilde, oculto, más próximo a la ternura que a la dureza. ¿Por qué? Sólo hay dos explicaciones posibles: o Dios cambió sus planes, por así decirlo, o ese "gran día" no ha llegado aún. Una lectura de los textos apocalípticos de los evangelios nos convence de que debemos adoptar la segunda respuesta. El día del fuego, el día de la gran purificación es inseparable de Cristo pero no corresponde al comienzo de su misterio sino a su desenlace, a su gran final, que corresponde a su retorno glorioso.
De esto aprendemos dos cosas. Primera, hay un vínculo profundo que nos une con el judaísmo creyente. De algún modo es cierto que lo que ellos esperan nosotros lo esperamos. El Día grande es objeto de la esperanza judía y de la esperanza cristiana, aunque para nosotros hay una perspectiva y un conocimiento que proviene de la revelación de la Palabra en nosotros.
Segunda cosa que aprendemos: el misterio de Navidad debe ser "completado" con el misterio de la Pascua. El niño está en nuestras manos pero no para hagamos de él lo que nos plazca sino para abrir nuestros corazones con su humildad de modo que toda su salvación se apodere de nosotros y reine en nosotros.
SALMO RESPONSORIAL: 24
R./Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía con sus fieles
y les da a conocer su alianza. R.

LECTURA DE EVANGELIO
LUCAS 1,57-66

El nacimiento de Juan Bautista
A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: "¡No! Se va a llamar Juan." Le replicaron: "Ninguno de tus parientes se llama así." Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre." Todos se quedaron extrañados.
Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: "¿Qué va a ser este niño?" Porque la mano del Señor estaba con él. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Con sencillez y sobriedad Lucas nos relata el nacimiento de Juan como un acontecimiento que produce mucha alegría a amigos y familiares de Zacarías e Isabel. Las felicitaciones eran para la pareja, que de estériles pasaron a ser padre y madre. A los ocho días, en la ceremonia de incorporación al pueblo de Israel, con la circuncisión, el niño recibirá su nombre: Juan, todo un programa de vida y de misión. El nombre lo pondrá la madre, cosa no muy usual en ese tiempo, ya que su padre sigue mudo por la falta de fe que demostró en el anuncio que se le hizo, pero, una vez decidido el nombre, a Zacarías se le suelta la lengua, ya no hay motivo de dudas y él puede ver, plenamente realizado, el milagro que se le anunció. – Sordera y mudez muchas veces van juntas; cuando somos incapaces de oír a Dios, casi siempre nos incapacitamos para hablar con él.  Reflexionemos  hoy : ¿Nos ha preparado este Adviento para escuchar la voz de Dios y sus proyectos? ¿Nos ha preparado para oír lo que tiene planeado con el mundo? ¿Nos ha capacitado para hablar con Él? ¿Hemos crecido en oración y relación con Dios?

ORACIÓN

Bendito Dios, en este nuevo día que tú nos regalas queremos pedirte que a través de la acción de tu Espíritu, por medio de esta tu palabra, tú nos hagas renacer en ti y para ti. Ponemos hoy en tu corazón misericordioso la vida de tantos niños que hoy están naciendo en condiciones tan difíciles, colocamos a muchos médicos, enfermeras, a tantos niños que vienen a la vida lejos de sus padres y sin amor. Muéstranos, Señor la forma correcta de ayudar y mitigar ese dolor y angustia de tantos pequeños, ayúdanos a mostrar a todas las generaciones, que es el tiempo de amar, de perdonar, de regresar a ti, de aceptarte a ti Jesús como nuestro Señor y Salvador. Amén.