miércoles, 1 de junio de 2011

Lunes 13 de junio de 2011

“COMBATIMOS EL MAL CON OBRAS DE BIEN”


PRIMERA LECTURA
2DA CORINTIOS 6,1-10


“NUNCA DAMOS A NADIE MOTIVO DE ESCÁNDALO”


Ahora pues, como colaboradores en la obra de Dios, les rogamos a ustedes que no desaprovechen la bondad que Dios les ha mostrado. Porque él dice en las Escrituras: "En el momento oportuno te escuché; en el día de la salvación te ayudé."
Y ahora es el momento oportuno. ¡Ahora es el día de la salvación!
En nada damos mal ejemplo a nadie, para que nuestro trabajo no caiga en descrédito. Al contrario, en todo damos muestras de que somos siervos de Dios, soportando con mucha paciencia los sufrimientos, las necesidades, las dificultades, los azotes, las prisiones, los alborotos, el trabajo duro, los desvelos y el hambre. También lo demostramos por nuestra pureza de vida, por nuestro conocimiento de la verdad, por nuestra tolerancia y bondad, por la presencia del Espíritu Santo en nosotros, por nuestro amor sincero, por nuestro mensaje de verdad y por el poder de Dios en nosotros. Usamos las armas de la rectitud, tanto para el ataque como para la defensa. Unas veces se nos honra, y otras veces se nos ofende; unas veces se habla bien de nosotros, y otras veces se habla mal. Nos tratan como a mentirosos, a pesar de que decimos la verdad. Nos tratan como a desconocidos, a pesar de que somos bien conocidos. Estamos medio muertos, pero seguimos viviendo; nos castigan, pero no nos matan. Parecemos tristes, pero siempre estamos contentos; parecemos pobres, pero enriquecemos a muchos; parece que no tenemos nada, pero lo tenemos todo.

REFLEXIÓN
Pablo, como colaborador de Dios, vuelve a exhortar a la comunidad cristiana de Corinto a que se convierta, a no seguir rechazado el Evangelio. Pablo nos da en estos versículos el retrato de lo que deber ser un servidor del Evangelio. El “mensajero” se debe identificar con el “mensaje” a ejemplo de Cristo. Para reforzar su mensaje de conversión cita al profeta Isaías (49,8), diciéndoles que el tiempo favorable y de salvación ha llegado ya.

Pablo y la comunidad de Corinto tuvieron relaciones en diversas fases, en ocasiones muy tensas, a su llegada, según cuenta él mismo, fue sobre todo la acción sensible del Espíritu Santo la que le abrió puerta en la atención y luego en el corazón de los corintios. Acostumbrados a oír toda clase de discursos religiosos y filosóficos, y a presenciar todo tipo de prácticas que hoy llamaríamos mentales o mágicas, su mente curiosa y voluble quedó fascinada por el tema de los carismas del Espíritu Santo, de modo que Pablo tuvo que instruirlos ampliamente sobre el sentido de estos dones, para que pudieran dar a cada uno su valor propio y sobre todo para que entendieran que lo primero es la edificación de la comunidad y el ejercicio sincero y continuo de la caridad.


Los corintios veían en los carismas especies de "poderes" en los que primaba los extraordinario, lo vistoso o lo que diera realce en medio de los demás hermanos. No fue poca tarea para el apóstol enfatizar en su enseñanza que el gran "poder" que buscamos no es el que halaga la vanidad o el que sirve para conseguir seguidores.
El gran poder es el de la Cruz, es el del amor hasta el extremo, pues sólo en la sorprendente y casi escandalosa humillación de la Cruz hemos recibido la posibilidad de creer a fondo y sin reservas en el amor de Dios. El Señor Jesús nos ha manifestado qué significa un amor incondicional, puro y eficaz, y esto no es fruto de una obra que hayamos hecho ni es algo que pueda aprenderse como se aprenden las artes de la magia o los capítulos de las iniciaciones filosóficas que los corintios conocían.


Todas las crisis, persecuciones, las incomprensiones y cárceles, los naufragios y azotes, las humillaciones y burlas, todo ello es a los ojos de Pablo una "prueba" de su propia misión, en dos sentidos: primero, porque muestra la sinceridad y pureza de su intención; segundo, porque le une y abraza al contenido de su propia predicación.
Esto nos ayuda a entender el lenguaje usado por Pablo donde relata sus infortunios. En ellos siente que le "persigue" el misterio del amor más grande, el misterio del amor del crucificado.


SALMO RESPONSORIAL: 97
R: El Señor da a conocer su victoria

LECTURA DEL EVANGELIO

MATEO 5, 38-42


“LOS RECONOCERÁN POR EL AMOR”


Ustedes han oído que se dijo: 'Ojo por ojo y diente por diente.' Pero yo les digo: No resistas al que te haga algún mal; al contrario, si alguien te pega en la mejilla derecha, ofrécele también la otra. Si alguien te demanda y te quiere quitar la camisa, déjale que se lleve también tu capa. Si te obligan a llevar carga una milla, llévala dos. A cualquiera que te pida algo, dáselo; y no le vuelvas la espalda al que te pida prestado.
REFLEXIÓN:
En este pasaje el evangelista presenta la famosa : “Ojo por ojo, diente por diente”, que lo que hace es generar más violencia de la que ya hay. Mahatma Gandhi decía con gran ironía: “Si aplicamos el ojo por ojo, pronto el mundo se quedará ciego”. La venganza es violencia y engendra violencia. Por tal motivo, Jesús presenta una nueva forma de actuar frente al mal que nos inflijan. Pareciera absurda la propuesta de Jesús, “colocar la otra mejilla”, “darle también el manto”; pero es que el Reino no se construye con la violencia, sino con la paz, la justicia, la verdad, el amor. Jesús mismo nos dio ejemplo de vida al comportarse como el “Siervo Sufriente” que no apartó su cara frente a los insultos, a las bofetadas y flagelos. Nos enseña a no responder al mal con el mal, sino, como dice San Pablo en Rom 12,17.21: “A nadie devuelvas mal por mal. Vence al mal haciendo el bien”. La propuesta evangélica de la no-violencia tiene que ser un ejercicio eficaz para ir asumiendo un nuevo estilo de vida.



FRASE PARA RECORDAR EL DIA DE HOY

EL AMOR SE MANIFIESTA MEJOR CON HECHOS QUE CON PALABRAS


ORACIÓN
Señor Jesús, quiero poder mirar la vida de una forma diferente como tú lo haces, dame la gracia de servir a los demás sin cálculo y sin medida como tu lo hiciste, dame la fortaleza necesaria para vivir tu enseñanza de amor. Arranca de mi corazón todo sentimiento de odio, de resentimiento, de deseo de venganza, y haz que camine según tu Espíritu. Dame un nuevo corazón, Señor. Amén

Martes 14 de junio de 2011

“EL AMOR ES EL MOTOR DE LA VIDA”

PRIMERA LECTURA
2 CORINTIOS 8,1-9



“SE HIZO POBRE POR USTEDES, PARA ENRIQUECERLES CON SU POBREZA”

Ahora, hermanos, queremos contarles cómo se ha mostrado la bondad de Dios en las iglesias de Macedonia. A pesar de las pruebas por las que han tenido que pasar, son muy felices; y a pesar de ser muy pobres, sus ofrendas han sido tan generosas como si fueran ricos. Yo soy testigo de que han ofrendado espontáneamente según sus posibilidades, y aun más allá de ellas. Por su propia iniciativa nos rogaron mucho que les permitiéramos tomar parte en esta ayuda para el pueblo de Dios. Y hasta hicieron más de lo que esperábamos, pues se ofrendaron a sí mismos, primero al Señor y luego a nosotros, conforme a la voluntad de Dios. Por eso hemos rogado a Tito que recoja entre ustedes esta bondadosa colecta que él comenzó antes a recoger. Pues ustedes, que sobresalen en todo: en fe, en facilidad de palabra, en conocimientos, en buena disposición para servir y en amor que aprendieron de nosotros, igualmente deben sobresalir en esta obra de caridad.
No les digo esto como un mandato; solamente quiero que conozcan la buena disposición de otros, para darles a ustedes la oportunidad de demostrar que su amor es verdadero. Porque ya saben ustedes que nuestro Señor Jesucristo, en su bondad, siendo rico se hizo pobre por causa de ustedes, para que por su pobreza ustedes se hicieran ricos.



REFLEXIÓN
Uno de los varios objetivos que Pablo tenía en la que nosotros llamamos "Segunda Carta a los Corintios" es motivar a estos fieles cristianos a mostrar su solidaridad económica a través de un proyecto grande: una colecta para apoyar a los cristianos de Palestina (Jerusalén). Pablo amó mucho ese proyecto, según podemos entender de sus escritos, y ello seguramente se debía a que veía en él algo más que una recolección y distribución de limosnas. Esta gran colecta era entre otras cosas un signo visible de unidad. Y esto, ya hermoso en sí mismo, se hacía más significativo por una circunstancia: se trataba de la unidad entre los convertidos del judaísmo y los convertidos del paganismo. Se trataba ni más ni menos que de aprender a dar signos claros de presencia solidaria y de apoyo generoso, allí donde antes sólo habían germinado el odio, la ironía y el resentimiento.



Para los cristianos gentiles el poder colaborar en dicha colecta era una oportunidad de reconocer y estar agradecidos por el pueblo judío, pues allí comenzó el anuncio del evangelio. Pablo quiere provocar la generosidad de los corintios y para ello, les habla de la actitud de las iglesias de Macedonia: aunque muy pobres, eran muy generosos, lo cual atribuye Pablo a la gracia de Dios. Él les había dado la voluntad de dar de lo poco que tenían, y hacerlo con gozo. Los macedonios demostraron que la madurez espiritual conduce a la generosidad material. Por lo tanto los corintios, que tenían más dinero y se consideraban a sí mismos más sobresalientes que otros, debían ser aún más generosos. Pablo, ante todo, quiere que los fieles sean conscientes para descubrir el bien recibido. Sin humillarlos les recuerda los tesoros que han llegado a sus vidas por el ministerio del Evangelio, porque sabe que sólo puede dar el que ha recibido.

También hay otra razón más fuerte para dar por la cual debe hacerse manifiesta la solidaridad: el ejemplo supremo de Jesús, que “siendo rico, por amor de vosotros se hizo pobre, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”. El discípulo de Cristo se siente solidario de sus hermanos por las mismas razones que los demás hombres, pero su actuación prolonga la de Cristo Salvador, y la riqueza de la que participa junto con sus hermanos se convierte en el signo auténtico de la salvación de Dios puesta de manifiesto a través de la salvación de los hombres. Toda esta escena de vida cristiana, es un manantial de enseñanzas aplicables a nuestra vida, dos mil años después. En todo esto aprendemos que el amor debe dar señales, que las comunidades de creyentes deben apoyarse y que toda contribución verdadera y generosa nace de descubrir cuánto nos ha enriquecido el amor de Dios en Cristo Jesús.

SALMO RESPONSORIAL: 145
R: Alaba, alma mía, al Señor



LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 5,43-48



“HACE SALIR EL SOL SOBRE MALOS Y BUENOS”



"También han oído que se dijo: 'Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.' Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, y oren por quienes los persiguen. Así ustedes serán hijos de su Padre que está en el cielo; pues él hace que su sol salga sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos. Porque si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué premio recibirán? Hasta los que cobran impuestos para Roma se portan así. Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? Hasta los paganos se portan así. Sean ustedes perfectos, como su Padre que está en el cielo es perfecto.

REFLEXIÓN:
Hoy continuamos el evangelio de ayer: Cultivamos la actitud de la no-violencia, del perdón y la reconciliación, para llegar a la perfección que es. Jesús propone algo que es difícil de llevar a cabo: “Amar a nuestros enemigos”, en contraposición del “odiar a los enemigos”, que es lo instintivo y, aparentemente, lo más lógico. ¿Por qué perdonar a quien me ha hecho tanto daño? Vivimos en un mundo donde la guerra, la violencia, la muerte nos rondan buscando a quién devorar. La propuesta del Reino se basa en el amor. El Reino de Dios se construye a fuerza de amor, no de violencia y agresividad. Quien ama es capaz de dar hasta su propia vida por los demás, perdonando inclusive a los que le persiguen, maltratan y asesinan. Este es el milagro del amor: El amor a los enemigos. Esa es la propuesta del Maestro. Esta frase hace posible, en el seguidor de Cristo, la relación filial con el Padre. Sólo así podremos llegar a ser sus hijos, siendo semejantes a Jesús, y llegar a ser misericordiosos como lo es él, nuestro Padre Dios.

PARA REFLEXIONAR
1. ¿Estamos dispuestos a amar y buscar el bien de los que se comportan como enemigos nuestros, de los que nos han hecho daño, de los que nos han dado la espalda, nos rechazan y critican?
2. ¿Vamos, a manifestar de qué amor hemos nacido, y de que amor seguimos recibiendo?

ORACIÓN
Señor enséñanos a amar como tú lo haces, a amar como tú quieres que amemos, a comportarnos como verdaderos Hijos tuyos, a ofrecer nuestro amor y a mostrar misericordia a aquellas personas de quienes no nos sentimos amados. Amén.

Miércoles 15 de junio de 2011

“¿COMPARTIMOS DE VERDAD CON ALEGRÍA?”

PRIMERA LECTURA
2 CORINTIOS 9,6-11



“SIEMPRE SERÁN USTEDES RICOS PARA SER GENEROSOS”


Acuérdense de esto: El que siembra poco, poco cosecha; el que siembra mucho, mucho cosecha. Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, y no de mala gana o a la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría. Dios puede darles a ustedes con abundancia toda clase de bendiciones, para que tengan siempre todo lo necesario y además les sobre para ayudar en toda clase de buenas obras. La Escritura dice: "Ha dado abundantemente a los pobres, y su generosidad permanece para siempre. Dios, que da la semilla que se siembra y el alimento que se come, les dará a ustedes todo lo necesario para su siembra, y la hará crecer, y hará que la generosidad de ustedes produzca una gran cosecha. Así tendrán ustedes toda clase de riquezas y podrán dar generosamente. Y la colecta que ustedes envíen por medio de nosotros, será motivo de que los hermanos den gracias a Dios.

REFLEXIÓN

En la primera lectura continuamos escuchando a Pablo respecto al tema de la colecta para la comunidad de Jerusalén. Al parecer, no ha sido fácil mover a los corintios a la generosidad, por lo cual les presenta nuevos argumentos: primero, en el campo de la cosecha depende de lo generosa que haya sido la siembra; segundo, Dios nos ha colmado de toda clase de favores, por lo mismo, es lógico que seamos generosos con los demás; tercero, Dios premiará con creces nuestra generosidad; y cuarto, hay que dar con alegría, “no a disgusto ni por compromiso”, pues “al que da de buena gana lo ama Dios”.
Teológicamente, el mensaje de Pablo acentúa dos ideas fundamentales: 1. Dios recompensa siempre la generosidad del hombre que da de buen grado. Los valores espirituales que vienen de él sobrepasan los bienes materiales que el hombre se procura. 2. El efecto de la generosidad se traduce en el crecimiento de la comunidad gracias a una auténtica comunidad de bienes. Pero, fundamentalmente quiere dejar claro que la generosidad para con los hermanos conduce a los beneficiarios a una actitud de “acción de gracias” a Dios. De tal forma que todo lo bueno que hagamos a favor de los demás que no sea para ostentación y alabanza nuestra, sino para la gloria de Dios; de lo contrario, nuestra recompensa se habrá perdido en un aplauso humano. Que nuestro servicio de caridad sea hecho siempre con alegría, sabiendo que, especialmente en el servicio a los pobres, necesitados y enfermos, estamos sirviendo y asistiendo al mismo Cristo.


SALMO RESPONSORIAL: 111

R: Dichoso quien teme al Señor



LECTURA DEL EVANGELIO

MATEO 6,1-6. 16-18



“TU PADRE, QUE VE ENLO ESCONDIDO,TE RECOMPENSARÁ”


"No hagan sus buenas obras delante de la gente solo para que los demás los vean. Si lo hacen así, su Padre que está en el cielo no les dará ningún premio.
"Por eso, cuando ayudes a los necesitados, no lo publiques a los cuatro vientos, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente hable bien de ellos. Les aseguro que con eso ya tienen su premio. Cuando tú ayudes a los necesitados, no se lo cuentes ni siquiera a tu amigo más íntimo; hazlo en secreto. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu premio.
Jesús enseña a orar
"Cuando ustedes oren, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que con eso ya tienen su premio. Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre en secreto. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu premio.
"Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas, que aparentan tristeza para que la gente vea que están ayunando. Les aseguro que con eso ya tienen su premio. Tú, cuando ayunes, lávate la cara y arréglate bien, para que la gente no note que estás ayunando. Solamente lo notará tu Padre, que está en lo oculto, y tu Padre que ve en lo oculto te dará tu recompensa.

REFLEXIÓN:
En el contexto judío, había unos personajes que eran expertos en fingir “actos de misericordia” para que el público los viera y los alabara por su “gran bondad”. Se trataba de los fariseos. A ellos se refiere Jesús cuando expresa: “Como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente los alabe”. Mateo presenta las tres obras buenas principales para los judíos: ayuno, oración y limosna, con la finalidad de acercar más la persona a Dios. El llamado de atención que hace Jesús a sus discípulos (a ti y a mí) es que no seamos como ellos, que, cuando hagamos estas obras, las realicemos más bien en secreto, porque el Padre que ve lo secreto lo recompensará. Es un reto para cada uno de nosotros, especialmente en nuestro tiempo en que los medios de difusión masiva promocionan el heroísmo, la exaltación, el exhibicionismo, y menosprecian el anonimato: no vales. La gente se esfuerza por llegar a hacerse personaje público, pero poco a poco va perdiendo lo fundamental: la identidad.


A Dios se le agrada “ de corazón” no con apariencias. Jesús conoce muy bien cuan profunda es la tendencia del ser humano a buscarse a sí mismo. Es por eso que el Señor quiere enseñarnos a reorientar continuamente nuestro corazón. Jesús nos asegura que el Padre está en nuestro interior, en lo secreto de nuestro corazón. Él conoce nuestras búsquedas, nuestras luchas y también nuestros esfuerzos y nos dará todo lo que necesitamos para ser felices, para ser discípulos auténticos de Cristo, para verdaderamente hermanos e hijos de Dios, hijos del Reino.

PARA REFLEXIONAR:
¿Somos generosos para Dios? ¿Somos generosos con los que nos rodean? ¿Somos generosos con nuestro tiempo, con nuestra disposición, con nuestro servicio, con nuestra escucha, con nuestros bienes materiales y espirituales?

ORACIÓN
Señor queremos abrir nuestro corazón en oración, en reparación, en generosidad, en solidaridad para ti y para todos los que nos rodean. Ayúdanos Señor a actuar con transparencia, no buscando reconocimiento, ni exaltación, sino buscando y trabajando silenciosamente para que tu Reino se haga realidad. Amén.

Jueves, 16 de junio de 2011

“APRENDIENDO DEL SACERDOCIO DE JESUCRISTO”


PRIMERA LECTURA
2 CORINTIOS 11,1-11


“CARACTERÍSTICAS DE UN VERDADERO EVANGELIZADOR"


¡Ojalá me soportaran ustedes un poco de locura! Como quiera que sea, sopórtenme. Porque el celo que siento por ustedes es un celo que viene de Dios. Yo los he comprometido en casamiento con un solo esposo, Cristo, y quiero presentarlos ante él puros como una virgen. Pero temo que, así como la serpiente engañó con su astucia a Eva, también ustedes se dejen engañar, y que sus pensamientos se aparten de la actitud sincera y pura hacia Cristo. Ustedes soportan con gusto a cualquiera que llega hablándoles de un Jesús diferente del que nosotros les hemos predicado; y aceptan de buena gana un espíritu diferente del Espíritu que ya recibieron y un evangelio diferente del que ya han aceptado. Pues bien, yo no me siento inferior en nada a esos superapóstoles que vinieron después. Aunque yo sea torpe en mi modo de hablar, no lo soy en cuanto a conocimientos; y esto se lo hemos demostrado a ustedes siempre y en todos nuestros hechos.
¿Será que hice mal en anunciarles el evangelio de Dios sin cobrarles nada, humillándome yo para enaltecerlos a ustedes? Les he quitado su dinero a otras iglesias, al aceptar que ellos me pagaran para poder servirles a ustedes. Y cuando estando entre ustedes necesité algo, nunca fui una carga para ninguno; pues los hermanos que llegaron de Macedonia me dieron lo que necesitaba. Procuré no ser una carga para ustedes, y así seguiré haciéndolo. Tan seguro estoy de que conozco la verdad de Cristo, como de que nadie me va a quitar este motivo de orgullo en toda la región de Acaya. ¿Por qué hablo así? ¿Será porque no los quiero a ustedes? ¡Dios sabe que sí los quiero!


REFLEXIÓN
Entre las varias dificultades que encontró Pablo con la comunidad de Corinto una fue tener que entrar en competencia con otros predicadores y con otras ofertas, a veces de corte próximo al cristianismo. Era una situación esperable, dada la tremenda afición de aquellos griegos para estar pendientes de novedades, curiosidades y todo tipo de historias con tal de que fueran amables al oído. Esta propensión a lo curioso y al último chisme hacía de los corintios presa fácil de un amplio espectro de embaucadores y falsos predicadores que, para ganarse discípulos, se jactaban de su ciencia profunda y de sus poderes maravillosos.
Pablo entonces acepta el juego, pero le da la vuelta. Su "ciencia" es ante todo la de la Cruz, donde nada parece comprensible ni amable a nuestra inteligencia; sus "poderes" son especialmente sus dolores y sufrimientos por razón de amor a Dios y a los discípulos. Y así, con un toque de ironía, nos ha dejado un retrato conmovedor de su sacrificio, su compromiso por causa del Evangelio. Un ejemplo, que más allá de las trivialidades corintias, es espejo de cuánto puede el amor en un genuino servidor de Cristo.


SALMO RESPONSORIAL: 110
R: Justicia y verdad son las obras de tus manos, Señor.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 6,7-15


“Y VOSOTROS ORAD ASÍ"

"Y al orar no repitan ustedes palabras inútiles, como hacen los paganos, que se imaginan que cuanto más hablen más caso les hará Dios. No sean como ellos, porque su Padre ya sabe lo que ustedes necesitan, antes que se lo pidan. Ustedes deben orar así: 'Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra, así como se hace en el cielo Danos hoy el pan que necesitamos. Perdónanos el mal que hemos hecho, así como nosotros hemos perdonado a los que nos han hecho mal. No nos expongas a la tentación, sino líbranos del maligno.'
"Porque si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, su Padre que está en el cielo los perdonará también a ustedes; pero si no perdonan a otros, tampoco su Padre les perdonará a ustedes sus pecados.

REFLEXIÓN:
En el evangelio continuamos sentados a los pies del Maestro en el Sermón e la Montaña, para aprender a orar y a vivir como hijos de Dios. Enseñándoles el Padre Nuestro, Jesús comparte con los discípulos, la relación de amor que vive con el Padre; a quien también ellos se pueden dirigir “sin mucha palabrería”, pues tienen puesta su confianza en Él, y saben que los ama y conoce sus necesidades. Por razones de espacio, no nos podemos detener en un análisis detallado de esta maravillosa oración; tomaremos solamente las dos primeras palabras, las cuales consideramos clave para entender todo su contenido.

La palabra “Padre” es la traducción de la palabra “Abba”, expresión de familiaridad propia del niño en la relación con su papá, que fue utilizada por Jesús con Dios. En español podríamos decir: “Papaíto, papito lindo”. Esto nos deja entender que Jesús trató siempre a Dios con la confianza de un niño a su papá, y así quiere que hagamos también nosotros. La Palabra “Nuestro” nos hace reconocer que es la paternidad de Dios donde se fundamenta nuestra fraternidad; somos hermanos, en cuanto hijos amados del Padre.

El Padre nuestro contiene, según el evangelio de Mateo, siete peticiones: tres en relación con Dios y cuatro en relación con nosotros. En las tres primeras, Jesús nos enseña que la oración es salir de sí mismo y entrar en síntoma con el corazón del Padre para saber y querer lo que Él quiere de nosotros, porque sabemos que el Padre nos ama y nos quiere felices. En las cuatro siguientes, nos hace mirar al Padre como el dador de todo bien, que cuida y se compadece de sus hijos. Estas peticiones están marcadas por un hondo sentido de solidaridad y de fraternidad que agrada al Padre y le permite ver y escuchar en nosotros la oración de Jesús, su Hijo amado. El Padre Nuestro identifica nuestros sentimientos con los de Jesús, nos hace partícipes de su identidad, oramos en Él, por Él y como Él.

ORACIÓN
Padre maravilloso, Papito Dios, queremos orar como tu hijo Jesús lo hacía, nos abandonamos en tus mano y te damos gracias por tu actuar en nosotros. Estamos dispuestos a todo, estamos dispuestos a hacer tu voluntad, que tu querer sea nuestro querer. Nos entregamos a Ti con todo el amor de nuestro corazón, porque confiamos totalmente en ti, porque eres nuestro Padre. Amén

Viernes, 17 de junio de 2011

“DECISIONES”



PRIMERA LECTURA
2ª DE CORINTIOS 11,18.21b-30



“SI HAY QUE PRESUMIR, PRESUMIRÉ DE MI DEBILIDAD”



¡Ya que hay tantos que se glorían de sus propios méritos, también yo me gloriaré! Pero si los otros se atreven a jactarse, también yo me atreveré, aunque esto sea una locura. ¿Son ellos hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? Yo también. ¿Son siervos de Cristo? Yo lo soy más que ellos, aunque al decir esto hablo como un loco. Yo he trabajado más que ellos, me han encarcelado más veces que a ellos, he sido azotado más que ellos, y muchas veces he estado en peligro de muerte. En cinco ocasiones los judíos me castigaron con los treinta y nueve azotes. Tres veces me apalearon, y una me apedrearon. En tres ocasiones se hundió el barco en que yo viajaba, y, a punto de ahogarme, pasé una noche y un día en alta mar. He viajado mucho, y me he visto en peligros de ríos, en peligros de ladrones, y en peligros entre mis paisanos y entre los extranjeros. También me he visto en peligros en la ciudad, en el campo y en el mar, y en peligros entre falsos hermanos. He pasado trabajos y dificultades; muchas veces me he quedado sin dormir; he sufrido hambre y sed; muchas veces no he comido; he sufrido por el frío y por la falta de ropa.

Además de estas y otras cosas, cada día pesa sobre mí la preocupación por todas las iglesias. Si alguien enferma, también yo enfermo; y si hacen caer a alguno, yo me indigno. Si de algo hay que gloriarse, me gloriaré de las cosas que demuestran mi debilidad.

REFLEXIÓN
Pablo concluye su alegato contra los con una frase llena de la sabiduría de la Cruz: "si se trata de presumir, presumiré de mis debilidades".
En efecto, es por lo menos extraña esa carta de presentación de este hombre que por lo visto sólo tiene para contar infortunios, traiciones padecidas, enfermedades y cárceles, dolores y desconciertos.
Pero si lo pensamos, mejor encontraremos una profunda lógica en todo esto. ¿En dónde nos mostró Dios la fuerza de su amor, si no fue en la debilidad de la carne rota de Cristo en la Cruz? ¿En dónde aprendimos la ciencia del perdón y el canto de la misericordia, si no fue en la locura de la Sangre y en el escandaloso silencio del Madero?
Si pues la cátedra de Cristo tiene tales señales y si esos son los capítulos de su doctrina, ¿por qué extrañarnos de la frase de su apóstol, cuando se mira a sí mismo y se reconoce tan cercano al padecimiento de amor de su Señor?
Continuamos escuchando las duras palabras de Pablo a los corintios, quien les dice que ha sido demasiado blando con ellos, pues se han doblegado fácilmente ante la predicación de aquellos que se creen "super-apóstoles". Pablo les dice que, si se trata de méritos, él los supera, y, aclarando que va a hablar como necio, enumera una paradójica lista en su largo camino apostólico cargando la cruz: sufrimientos, privaciones, fatigas, persecuciones, castigos, peligros de muerte, etc. Sólo “la cruz de Cristo“ que lleva a cuestas un apóstol confirma su legitimidad y el poder de su apostolado. Ninguno de aquellos supuestos apóstoles podría soportar una confrontación con la abnegación y los sacrificios con que Pablo va llevando a cabo su ministerio. ¿En qué se apoyan, para poner en duda la autoridad del Apóstol? Pues sencillamente en el hecho de que Pablo no hacía valer su derecho, propio de todo apóstol, de ser mantenido por la comunidad.
Al final, alude al sufrimiento quizás más intenso y evangélico que está viviendo mientras escribe: su preocupación por las iglesias que ha fundado y que le hace estar en ascuas, enfermo de ansiedad como lo está ahora, a causa de la debilidad de los corintios.



SALMO RESPONSORIAL: 33
R./ El Señor libra a los justos de sus angustias.

LECTURA DEL EVANGELIO
Mateo 6,19-23


“DONDE ESTÁ TU TESORO, ALLÍ ESTÁ TU CORAZÓN”



"No amontonen riquezas aquí en la tierra, donde la polilla destruye y las cosas se echan a perder, y donde los ladrones entran a robar. Más bien amontonen riquezas en el cielo, donde la polilla no destruye ni las cosas se echan a perder ni los ladrones entran a robar. Pues donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón.

"Los ojos son la lámpara del cuerpo; así que, si tus ojos son buenos, todo tu cuerpo tendrá luz; pero si tus ojos son malos, todo tu cuerpo estará en oscuridad. Y si la luz que hay en ti resulta ser oscuridad, ¡qué negra será la oscuridad misma!

REFLEXIÓN
Damos un paso más en nuestro aprendizaje a los pies de Jesús en el Sermón de la Montaña. El Señor nos presenta dos recomendaciones en relación con los bienes materiales, explicitando así cómo vivir la pobreza de la primera de las bienaventuranzas: no acumular bienes y no mirar el mundo con ojos malos. Acumulamos porque no confiamos. El acumular tesoros en el cielo se trata de saber donde colocar el fundamento de nuestra existencia. Si lo colocamos en los bienes materiales de esta tierra, corremos siempre el peligro de perder lo que acumulamos; en cambio, si lo colocamos en Dios, nadie va a poder destruirlo y tendremos la libertad interior de compartir con los demás los bienes que poseemos, creando una convivencia comunitaria que favorezca el compartir y la ayuda mutua; ése es el mayor tesoro, porque allí vive Dios.
Ahora bien, para entender lo que Jesús pide, es necesario tener ojos nuevos. La peor enfermedad que se pueda imaginar es una persona encerrada en si misma y en sus bienes y la confianza que tiene sólo en ellos. ¡Es la enfermedad de la mezquindad! Quien mira la vida con esa mirada vivirá en la tristeza y en la oscuridad. El remedio para curar esta enfermedad es la conversión, el cambio de mentalidad. Poniendo el fundamento de la vida en Dios, la mirada se vuelve generosa y la vida se vuelve luminosa, pues hace nacer el compartir y la fraternidad.

PARA REFLEXIONAR:

¿Dónde está mi riqueza: en el dinero o en la fraternidad?
¿Cúal es la luz que tengo en mis ojos para mirar la vida, los acontecimientos?

ORACIÓN
Señor Jesús, hoy te agradezco todo lo que me has dado, pero te pido que me liberes de todos mis apegos a las cosas materiales, dame un corazón generoso para poder compartir mis riquezas. Señor que Tú seas el Único fundamento y la Única Seguridad con que yo pueda contar en cada momento de mi vida. Amén.

Sábado 18 de junio de 2011

“LA CREACIÓN ES OBRA DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
2CORINTIOS 12, 1-10


“TE BASTA MI GRACIA; LA FUERZA SE REALIZA EN LA DEBILIDAD”


Nada gana uno con gloriarse de sí mismo. Sin embargo, tengo que hablar de las visiones y revelaciones que he recibido del Señor. Conozco a un seguidor de Cristo, que hace catorce años fue llevado al tercer cielo. No sé si fue llevado en cuerpo o en espíritu; Dios lo sabe. Pero sé que ese hombre (si en cuerpo o en espíritu, no lo sé, solo Dios lo sabe) fue llevado al paraíso, donde oyó palabras tan secretas que a ningún hombre se le permite pronunciarlas. Yo podría gloriarme de alguien así, pero no de mí mismo, a no ser de mis debilidades. Aunque si quisiera yo gloriarme, eso no sería ninguna locura, porque estaría diciendo la verdad; pero no lo hago, para que nadie piense que soy más de lo que aparento o de lo que digo, juzgándome por lo extraordinario de esas revelaciones. Por eso, para que yo no me crea más de lo que soy, he tenido un sufrimiento, una especie de espina clavada en el cuerpo, que como un instrumento de Satanás vino a maltratarme. Tres veces le he pedido al Señor que me quite ese sufrimiento; pero el Señor me ha dicho: "Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad." Así que prefiero gloriarme de ser débil, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Y me alegro también de las debilidades, los insultos, las necesidades, las persecuciones y las dificultades que sufro por Cristo, porque cuando más débil me siento es cuando más fuerte soy.

REFLEXIÓN
Continuamos leyendo a Pablo en su argumentación frente a los cristianos de Corinto, respecto a quienes los quieren desviar de la verdad del evangelio. Les dice que podría gloriarse de visiones, de gracias, de carismas, de fenómenos místicos, pero que la fuerza de su testimonio no radica en eso. El único criterio de su ministerio apostólico es la flaqueza: saber aceptar con alegría y paciencia todo lo que une su vida a la humillación del Señor a quien sirve. No es masoquismo o culto al dolor, sino la alegría de ser “fuerte”, de ser más fuerte que el mal, de ser capaz de dominarlo. Pablo no presume de sí mismo, pues sabe que el fuerte es Cristo, quien triunfa en la persona de Apóstol.

Pablo realmente no resultó maestro de la humildad de la Cruz por puro gusto o por casualidad. En él, como también ha sucedido o sucederá en nosotros, el amor a la Cruz fue fruto de un camino que pasó por presiones exteriores y desfallecimientos interiores. En efecto, estas son las dos cosas que nos humillan: reconocernos pequeños frente a lo que nos amenaza, y reconocernos frágiles en cuanto a nuestras fuerzas, convicciones y virtudes. Pablo habla de un “aguijón” o “espina” clavada en su cuerpo que le golpea. No podemos saber con exactitud a que se refiere. Lo que si podemos decir es que esta “espina” implicaba para él, un serio obstáculo para su obra misionera. Sin embargo, los límites personales son superados por una confianza total en el poder y la gracia de Dios. La gloria del Evangelio consiste en que nuestra debilidad podemos encontrar esta maravillosa gracia; porque cuando llegamos al fondo de nuestra indefensión es cuando se le ofrece a Dios la oportunidad de intervenir.

SALMO RESPONSORIAL: 33
R: Gusten y vean qué es el Señor


LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 6, 24-34


“NO PUEDEN SERVIR A DIOS Y AL DINERO….”


"Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y a las riquezas.
"Por lo tanto, yo les digo: No se preocupen por lo que han de comer o beber para vivir, ni por la ropa que necesitan para el cuerpo. ¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Miren las aves que vuelan por el aire: no siembran ni cosechan ni guardan la cosecha en graneros; sin embargo, el Padre de ustedes que está en el cielo les da de comer. ¡Y ustedes valen más que las aves! En todo caso, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora?
"¿Y por qué se preocupan ustedes por la ropa? Fíjense cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su lujo, se vestía como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¡con mayor razón los vestirá a ustedes, gente falta de fe! Así que no se preocupen, preguntándose: '¿Qué vamos a comer?' o '¿Qué vamos a beber?' o '¿Con qué vamos a vestirnos?' Todas estas cosas son las que preocupan a los paganos, pero ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que las necesitan. Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas. No se preocupen por el día de mañana, porque mañana habrá tiempo para preocuparse. Cada día tiene bastante con sus propios problemas.


REFLEXIÓN:
Ayer hablábamos de la consecuencia que ocasiona el estar apegado a lo material: la esclavitud. No queremos decir que lo material sea malo en sí; simplemente que, cuando eso material esclaviza a la persona, se vuelve alienante y dañino. Lo material, y, en el caso del evangelio de hoy, el dinero, es un medio para nuestra subsistencia; no es el fin último de nuestra existencia, como muchas veces se toma. “No pueden estar ustedes al servicio de Dios y del dinero”, nos dice el Señor. Un siervo de Dios no tiene amor al dinero, sino a su proyecto de vida, en el que el dinero juega un papel importante, pero no fundamental. Jesús quiere fundamentar la felicidad de cada uno en encontrarse consigo mismo, para no dejarse vencer por los bienes materiales, que hacen descuidar los pequeños gozos de la vida y agobiarse por el consumismo. “No anden angustiados por la comida para conservar la vida o por la ropa para cubrir el cuerpo”, nos dice Jesús. Pareciera que Jesús estuviera promoviendo el no hacer nada, porque el Padre nos lo dará todo. La bien llamada providencia de Dios significa abandonarse con plena confianza a las manos del Padre. Y la actitud del discípulo ante esa providencia no es quedarse quieto y esperar a ver qué pasa, sino buscar ante todo el Reino de Dios y su justicia, que se traduce en hacer en todo la voluntad del Padre y trabajar por un mundo mejor.

PARA REFLEXIONAR:
1. ¿Cuál es el “Señor” de nuestro corazón? ¿A quién le damos prioridad?
2. ¿En quién ponemos nuestra confianza, nuestros proyectos, nuestras preocupaciones y alegrías del vivir de cada día?



FRASE PARA RECORDAR EL DÍA DE HOY
“DE DIOS RECIBIMOS, TANTO CUANDO ESPERAMOS” (San Juan de la Cruz)


ORACIÓN
Señor, no hay riqueza que se compare, ni piedra preciosa que alcance tu esplendor. Tú eres nuestro tesoro, el dueño de nuestro corazón, eres la fuente inagotable de alegría y bendición para nuestra vida. Por eso Señor, nos abandonamos en ti y nos comprometemos a seguir buscando y construyendo tu Reino seguros de que lo demás vendrá por añadidura. Amén

Domingo, 19 de junio de 2011

“¿CUÁL ES EL LUGAR DONDE SE REVELA LA VOLUNTAD DE DIOS?"


Celebramos hoy la Trinidad, la solemnidad de esta fiesta, nos sitúa ante la realidad del Dios cristiano y nos interroga por nuestra fe. En lo más profundo de nuestro ser experimentamos la necesidad de Dios, pero la Palabra del Señor nos pregunta cuál es la identidad del Dios en quien creemos.

PRIMERA LECTURA
ÉXODO 34,4b-6.8-9

“SEÑOR, SEÑOR, DIOS COMPASIVO Y MISERICORDIOSO”


Al día siguiente, muy temprano, tomó las dos tablas de piedra y subió al monte Sinaí, tal como el Señor se lo había ordenado. Entonces el Señor bajó en una nube y estuvo allí con Moisés, y pronunció su propio nombre. Pasó delante de Moisés, diciendo en voz alta:

--¡El Señor! ¡El Señor! ¡Dios tierno y compasivo, paciente y grande en amor y verdad!
Rápidamente Moisés se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, y adoró al Señor diciendo:

--¡Señor! ¡Señor! Si en verdad me he ganado tu favor, acompáñanos. Esta gente es realmente muy terca, pero perdónanos nuestros pecados y maldad, y acéptanos como tu pueblo.

REFLEXIÓN
Nos habla de la experiencia maravillosa que tuvo Moisés con Dios. Acababa de pasar por la situación dolorosa del pecado de la comunidad (Ex.32) y en un grito anhelante, en medio de su fracaso, como guía del pueblo, le dijo a Dios. “¡Déjame ver tu gloria!” (Ex.33,18). Necesitaba sentir y experimentar a Dios para continuar su misión. Subió, entonces, al monte de Dios con dos tablas de piedra, para que el Señor escribiera en ellas las Palabras de Vida que el mismo Moisés había roto en su desespero. Allí, en el monte, invocó a Dios, y el Señor pasó por delante de él gritando su propia identidad: “¡Yahvé, Yavhé, Dios compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor y fidelidad!”. La doble repetición del nombre de Dios nos remite a la experiencia inicial de Moisés (Ex.3,14) cuando preguntó a Dios por su identidad y el Señor respondió “Yo soy el que está siempre contigo”. Es un Dios presente y actuante en nuestra vida.

SALMO RESPONSORIAL: Daniel 3
R./ A ti gloria y alabanza por los siglos.

"Bendito eres, Señor, Dios de nuestros antepasados,
digno de honor y de toda alabanza por siempre.
Bendito tu nombre santo y glorioso,
digno de todo honor y de toda alabanza por siempre.
Bendito eres en tu santo y glorioso templo,
digno de todo honor y de toda gloria por siempre.
Bendito eres tú, que te sientas en trono de rey,
digno de todo honor y de toda alabanza por siempre.
Bendito eres tú, que estás sentado sobre querubines
y con tu mirada penetras los abismos,
digno de honor y de toda alabanza por siempre.
Bendito eres en la bóveda del cielo,
digno de alabanza y de gloria por siempre.

SEGUNDA LECTURA
2ª CORINTIOS 13,11-13


“ALÉGRENSE, ANÍMENSE, TENGAN UN MISMO SENTIR, VIVAN EN PAZ”

Para terminar, hermanos, deseo que vivan felices y que busquen la perfección en su vida. Anímense y vivan en armonía y paz; y el Dios de amor y de paz estará con ustedes. Salúdense los unos a los otros con un beso santo. Todos los hermanos en la fe les mandan saludos.

Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la participación del Espíritu Santo estén con todos ustedes.

REFLEXIÓN
Nos desvela el misterio de un Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, mediante el saludo trinitario a la asamblea: "la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con ustedes"

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 3,16-18


“DIOS MANDÓ A SU HIJO PARA QUE EL MUNDO SE SALVE POR ÉL”


"Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.
"El que cree en el Hijo de Dios, no está condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado por no creer en el Hijo único de Dios.

REFLEXIÓN
Es uno de esos textos cumbres de la literatura bíblica que revelan una luz especial: "tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo" (Jn 3,16).

Éstos serían como los versículos fundamentales para nuestra fiesta. En primer lugar el Dios de Israel y de Jesús, es un Dios inserto en la historia. El antiguo y nuevo Pueblo de Dios no llegaron a la experiencia de Dios, ni por la naturaleza (religiones naturalistas, tendentes a divinizar la creación), ni por la filosofía (la filósofía, que a través de las causas segundas, llega a una primera causa: Dios), sino por la historia. Imposible proclamar a este Dios, dejando de lado los grandes acontecimientos salvíficos: que "nació de María, la virgen, que padeció bajo Poncio Pilatos, que fue crucificado, muerto y sepultado", etc., son datos históricos puntuales. Dejar de lado la historia, sería no fundamentar la fe. Un Dios desentendido de la historia no sería el Dios de los cristianos. En segundo lugar, en esta historia llena de luces y de sombras, pero guiada de la mano de Yahveh, se va dando un avance; lo que los teólogos han llamado "la revelación progresiva". Cuando éramos niños tuvimos una experiencia de Dios que fue madurando poco a poco hasta hacernos adultos... El misterio de Dios uno y la trinidad es fruto de esta experiencia de revelación progresiva en la historia. Revelación cumbre, expresión de maduración: Dios no es un ser aislado, desentendido de las realidades temporales, solitario. Es un Dios comunitario, familia, sociedad, fraternidad, etc. Por eso, la cumbre de toda la revelación bíblica es ésta: Dios es amor. Y el amor nunca es soledad, aislamiento, sino comunión, cercanía, diálogo, alianza.

Dios es todo un proyecto de vida que revela la naturaleza misma del alma humana, creada a imagen y semejanza de Dios. De este modo podemos entender cómo la misma humanidad siente esa necesidad de alianza, aun en medio de la pluralidad. Vivimos en una casa común, somos una familia (humana), tenemos las mismas necesidades, los mismos problemas. Dios en esta hora de la historia habla a través de esos signos de un mundo en búsqueda.

No hay que estar rompiéndose la cabeza para intentar comprender, desde nuestra lógica natural, un misterio que nos es dado por revelación, y que sólo puede ser aceptado plenamente por la fe. A Dios nadie lo ha visto jamás, sólo el Hijo que estaba en el seno del Padre, es quien nos lo ha dado a conocer (Jn 1,18). La fe ciertamente que pasa del oído a la mente, de la mente al corazón, y del corazón a la vida. Y Dios revela estas cosas a la gente sencilla, y las esconde a los sabios de este mundo. Esta es la lógica y la sabiduría de nuestro Dios, muy distinta y muy distante de la lógica natural, marcada por los egoísmos humanos. Dios entra más fácilmente en el corazón del niño que en el del adulto, en el corazón del humilde que en el del soberbio, en el corazón del débil que en el del fuerte.

PARA REFLEXIONAR
1. ¿Cuál es el Dios en el que tú crees?
2. ¿Qué puede significar para ti, que Dios sea lento para la cólera y rico en amor y fidelidad?
3. ¿Mi esfuerzo por el bienestar personal sacrifica la felicidad de otras personas?

ORACIÓN

Señor, ayúdanos a entregarnos con decisión a nuestra vocación como hijos tuyos. Que sepamos salirnos de nuestro mundo para donarnos a otros y ser testimonio vivo para los que nos rodean. Señor y Padre Bueno gracias por crearnos, porque nos hiciste tus hijos en Jesús. Gracias Jesús por redimirnos, nos compraste a precio de Sangre con tu entrega en la cruz. Gracias Espíritu Santo por guiarnos e iluminarnos, porque nos mantienes fuertes y alegres en el amor. Al Padre, al Hijo y al Espíritu, la gloria por siempre jamás. Amén.

Lunes 20 de junio de 2011

“JUZGUEN BIEN”

PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 12, 1-9



“Y DIOS LLAMÓ A ABRAM”



Un día el Señor le dijo a Abram: "Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te voy a mostrar. Con tus descendientes voy a formar una gran nación; voy a bendecirte y hacerte famoso, y serás una bendición para otros. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; por medio de ti bendeciré a todas las familias del mundo."
Abram salió de Harán tal como el Señor se lo había ordenado. Tenía setenta y cinco años cuando salió de allá para ir a la tierra de Canaán. Con él se llevó a su esposa Sarai y a su sobrino Lot, y también todas las cosas que tenían y la gente que habían adquirido en Harán. Cuando llegaron a Canaán, Abram atravesó toda esa región hasta llegar a Siquem, donde está la encina sagrada de Moré. Los cananeos vivían entonces en aquella región. Allí el Señor se le apareció y le dijo: "Esta tierra se la voy a dar a tu descendencia."
Entonces Abram construyó un altar en honor del Señor, porque allí se le había aparecido. Luego se fue a la región montañosa que está al este de la ciudad de Betel, y allí puso su
campamento. Betel quedaba al oeste de donde él había acampado, y la ciudad de Ai al este. En ese lugar Abram construyó otro altar e invocó el nombre del Señor. Después siguió su camino, poco a poco, hacia la región del Négueb.



REFLEXIÓN
El texto de la primera lectura marca un comienzo de lo que se llama la “revelación histórica” de Dios, es decir, la irrupción de Dios en la conciencia humana. Dios llama a Abram, hombre de edad avanzada, sin tierra ni heredero, y que aparentemente no ha construido nada. Abram escucha el llamado y cree, lo deja todo, se somete a la dirección divina aún sin tener la certeza de lo que le deparará el futuro, y avanza con la mirada fija en la promesa divina; su vida entra, así, en una nueva dimensión. Notemos que este capítulo comienza con las palabras: “dijo Dios”, son las mismas palabras, que dan inicio a una nueva humanidad con Noe ( Génesis 9,1); lo cual nos está indicando que con el llamado a Abram, Dios está iniciando algo nuevo. Nace así, la historia del pueblo particular de Dios.

El llamado implica una ruptura, una renuncia desde la fe, dejar la propias seguridades desde las confianza en la voz de Dios que llama. Como no se puede avanzar en la vida hacia lo nuevo sin dejar lo viejo, como no se puede crecer y madurar sin dejar lo anterior para acceder a algo mejor, no hay fe sin rupturas. La fe, luego, nos lleva a enfrentar otras rupturas más dolorosas con las que nos ponemos más enteramente al servicio de Dios. El verdadero discípulo será siempre un errante en busca de más justicia y de una más alta perfección.

SALMO RESPONSORIAL: 32
R: Dichoso el pueblo que el Señor escogió como heredad



LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 7, 1-5



“HIPÓCRITA, SACA PRIMERO LA VIGA DE TU OJO”



"No juzguen a otros, para que Dios no los juzgue a ustedes. Pues Dios los juzgará a ustedes de la misma manera que ustedes juzguen a otros; y con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les dará a ustedes. ¿Por qué te pones a mirar la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no te fijas en el tronco que tú tienes en el tuyo? Y si tú tienes un tronco en tu propio ojo, ¿cómo puedes decirle a tu hermano: 'Déjame sacarte la astilla que tienes en el ojo'? ¡Hipócrita!, saca primero el tronco de tu propio ojo, y así podrás ver bien para sacar la astilla que tiene tu hermano en el suyo.



REFLEXIÓN:
Este pasaje evangélico nos da a conocer que la verdadera justicia viene de Dios. No tenemos derecho a condenar al otro cuando ni siquiera nos molestamos en mirar cuáles son nuestras propias limitaciones y defectos. Primero miremos la viga que tenemos en nuestro propio ojo, para luego sacar la pelusa que tiene la otra persona. Las actitudes de intolerancia e incomprensión que muchas veces adoptamos frente al pecado del otro, muestran la incapacidad que tenemos de amar, de perdonar, de ser misericordiosos como lo es nuestro Padre del cielo. Quien ama ve las caídas del hermano con ojos de amor y de perdón. Quien aborrece al otro por su debilidad muestra que en él no habita Dios. No se trata de dejar pasar las cosas; sino que más bien se trata de no condenar al que comete alguna falta; de corregirlo fraternalmente con la intención de que cambie de actitud y vuelva sus ojos al Padre. Que el Señor no nos llame “hipócritas” por nuestras actitudes condenatorias. Más bien, que nos diga: “Éste es mi hijo muy amado”.


PARA REFLEXIONAR
Jesús no nos prohíbe corregir a otros, ¿ Pero cuando lo hacemos, lo hacemos con un corazón amoroso y sencillo que busca ayudar a los demás?. ¿Antes de hacerlo miramos primero nuestros errores y defectos?

ORACIÓN
Señor, danos las fuerzas necesarias para dar un mayor ejemplo y testimonio de vida, tal como Tú quieres que sea. Danos Señor humildad para reconocer nuestras faltas y disculpar las de mis hermanos, pero también concédenos ayudarlos a corregirse con un corazón puro que busca sólo su bien. Amén

Martes, 21 de junio de 2011

“EL OTRO ERES TÚ”



PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 13,2.5-18





"NO HAYA DISPUTAS ENTRE NOSOTROS DOS, PUES SOMOS HERMANOS"



Abram era muy rico, pues tenía oro, plata y muchos animales. Lot también era muy rico, pues, al igual que su tío Abram, tenía muchas ovejas y vacas, y gente que acampaba con él; pero el lugar donde estaban no bastaba para alimentar a tantos animales. Ya no podían vivir juntos, pues los que cuidaban el ganado de Abram se peleaban con los que cuidaban el ganado de Lot. Además, en aquel tiempo, los cananeos y ferezeos todavía vivían allí. Así que un día Abram le dijo a Lot: "Tú y yo somos parientes, así que no está bien que haya pleitos entre nosotros, ni entre tus pastores y los míos. Ahí está toda la tierra, para que escojas. Por favor, sepárate de mí. Si tú te vas al norte, yo me voy al sur, y si tú te vas al sur, yo me voy al norte."

Lot miró por todo el valle del río Jordán y vio que, hasta el pueblecito de Sóar, el valle tenía bastante agua y era como un gran jardín. Se parecía a Egipto. (Esto era así antes de que el Señor destruyera las ciudades de Sodoma y Gomorra.) Entonces Lot escogió todo el valle del Jordán, y se fue al oriente del lugar donde estaban. De esta manera, Abram y Lot se separaron. Abram se quedó en Canaán, y Lot se fue a vivir a las ciudades del valle, cerca de la ciudad de Sodoma, donde toda la gente era muy mala y cometía horribles pecados contra el Señor.

Después que Lot se fue, el Señor le dijo a Abram: "Desde el lugar donde estás, mira bien al norte y al sur, al este y al oeste; yo te daré toda la tierra que ves, y para siempre será tuya y de tus descendientes. Yo haré que ellos sean tantos como el polvo de la tierra. Así como no es posible contar los granitos de polvo, tampoco será posible contar tus descendientes. ¡Levántate, recorre esta tierra a lo largo y a lo ancho, porque yo te la voy a dar!"

Así pues, Abram levantó su campamento y se fue a vivir al bosque de encinas de un hombre llamado Mamré, cerca de la ciudad de Hebrón. Allí construyó un altar en honor del Señor.


REFLEXIÓN
Hay varios temas que se entrecruzan en la primera lectura de hoy. Por una parte, es un ejemplo hermoso ver que estos parientes, tío y sobrino, Abraham y Lot, buscan una solución pacífica a sus diferencias. Es Abraham, el mayor, quien deja escoger al más joven, de modo que no haya división ni conflicto entre ellos. Obrando así, Abraham se exponía a quedarse con la parte menos apetecible de la tierra que tenían al frente, y de hecho eso fue lo que sucedió, pero este patriarca mostró su sabiduría prefiriendo perder eso y no la buena relación con su sobrino. Ese es un tema, que nos sirve de ejemplo.

Pero hay otro tema, apenas sugerido pero quizá más sugerente. Al describir la tierra que Lot escoge, la Biblia usa estas palabras: "era como el paraíso." Nosotros recordamos que Dios prohibió a nuestros primeros padres volver al paraíso (Génesis 3,24). Alguien podría pensar que es un acto de dureza. En realidad, más que parte del castigo es parte de la salvación, como podemos aprender de los hechos que acontecieron a Lot y su familia. Esa tierra que "era como el paraíso" será el escenario de acontecimientos bochornosos y dolorosos. Esa es la tierra de Sodoma, donde la abundancia de bienes y placeres ha creado una raza de gente dedicada sólo a complacerse a sí misma y a buscar la satisfacción en el refinamiento y la exquisitez hasta llegara a la depravación. Lo que parecía un paraíso se convirtió en un infierno.

Si Dios, pues, prohibió a nuestros padres volver al paraíso, aquello fue un acto de misericordia que quería buscar medio para salvarlos, pues para un corazón próximo al pecado la abundancia de bienes asegurados y crecientes no es algo bueno, sino algo que conduce a la idolatría de la comodidad, la vanidad y el culto al placer.

SALMO RESPONSORIAL: 14
R./ Señor, ¿Quién puede hospedarse en tu tienda?

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 7,6.12-14





"TRATAD A LOS DEMÁS COMO QUEREIS QUE ELLOS OS TRATEN"





"No den las cosas sagradas a los perros, no sea que se vuelvan contra ustedes y los hagan pedazos. Y no echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen.
"Así pues, hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes; porque en eso se resumen la ley y los profetas.

"Entren por la puerta angosta. Porque la puerta y el camino que llevan a la perdición son anchos y espaciosos, y muchos entran por ellos; pero la puerta y el camino que llevan a la vida son angostos y difíciles, y pocos los encuentran.

REFLEXIÓN
Así como Abraham elige “el camino más estrecho”, Jesús va a realzar la importancia de dicho criterio para entrar en el Reino. Pero antes, da a sus discípulos un par de indicaciones:

1. Les advierte que, debido a los ataques y persecuciones que sufrirán, deben ser “prudentes” cuando prediquen el evangelio, por lo cual no deben hacerlo ante cualquiera: “no den a los perros lo que es santo, ni echen sus perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas y después volviéndose los despedacen” hay acontecimientos, misterios, eventos que son propios de la comunidad y que no entiende una persona de fuera. Contar a los recién convertidos sucesos internos de la comunidad puede significar exponerlas al desprestigio o la insensatez de quien aprovecha cualquier excusa para criticar. Personas así son capaces de practicar injusticias con el prójimo cuando están en juego sus intereses personales.
2. Que cada uno busque el interés del otro como si fuese el propio. Es la llamada “regla de oro”. “todo cuanto quieran que les hagan los hombres háganselo también ustedes a ellos”. Se trata del principio de la “reciprocidad”, que sintetiza toda la enseñanza del Sermón de la Montaña sobre la Justicia del Reino.

Por tanto entrar por la puerta estrecha en el Reino, significa no dejarnos llevar por los criterios de acción de la masa, sino seguir una vía fatigosa. El camino que lleva a la vida no es largo ni cómodo, sino fatigante y estrecho; es necesario afrontarlo con dificultad “y pocos son los que lo encuentran”. Pero la elección que se tome es decisiva: están en juego la vida eterna o la ruina eterna. Quien quiera entrar en la vida eterna tendrá que asumir las dolorosas renuncias que implica. Para un discípulo de Jesús el comportamiento de la masa no es criterio de acción.

PARA REFLEXIONAR
Tenemos claro el objetivo para el cual hemos venido, para dónde vamos y en qué estamos?

ORACIÓN
Señor, estoy cansado de las envidias, los egoísmos y la mentalidad de competencia que me empuja a pasar por encima de los demás. Inspírame pensamientos positivos hacia el prójimo y haz que busque siempre hacerles el bien, servirlos y amarlos de todo corazón. Amén.

Miércoles 22 de junio de 2011

“¡CUÍDENSE DE LOS FALSOS PROFETAS!”





PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 15,1-12.17-18



"¡ABRAM CREYÓ AL SEÑOR!"



Después de esto, el Señor le habló a Abram en una visión y le dijo:
--No tengas miedo, Abram, porque yo soy tu protector. Tu recompensa va a ser muy grande.
Pero Abram le contestó:
--Señor y Dios, ¿de qué me sirve que me des recompensa, si tú bien sabes que no tengo hijos? Como no me has dado ningún hijo, el heredero de todo lo que tengo va a ser Eliézer de Damasco, uno de mis criados.
El Señor le contestó:
--Tu heredero va a ser tu propio hijo, y no un extraño.
Entonces el Señor llevó a Abram afuera, y le dijo:
--Mira bien el cielo, y cuenta las estrellas, si es que puedes contarlas. Pues bien, así será el número de tus descendientes.
Abram creyó al Señor, y por eso el Señor lo aceptó como justo y le dijo:
--Yo soy el Señor; yo te saqué de Ur de los caldeos para darte esta tierra como herencia.
Pero, Señor y Dios, ¿cómo podré estar seguro de que voy a heredar esta tierra? --contestó Abram.
Y Dios le dijo:
--Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, de tres años cada uno, y también una tórtola y un pichón de paloma.
Abram trajo todos estos animales a Dios, los partió por la mitad y puso una mitad frente a otra; pero no partió las aves. Y los buitres bajaban sobre los cuerpos de los animales muertos, pero Abram los espantaba. Cuando empezaba a anochecer, Abram se quedó profundamente dormido. De pronto lo rodeó una gran oscuridad y sintió mucho miedo.
Cuando ya era de noche y todo estaba oscuro, apareció un horno que echaba humo y una antorcha encendida que pasaba por en medio de los animales partidos. Aquel mismo día el Señor hizo una alianza con Abram y le dijo:
--Esta tierra se la daré a tus descendientes, desde el río de Egipto hasta el río grande, el Éufrates.




REFLEXIÓN
Es maravilloso pensar que todos nosotros somos como esas estrellas que veía Abraham en esa noche; en esa noche se le prometió a Abraham descendencia abundantísima, y nosotros somos esa descendencia; Dios nos pensaba con amor; Abraham nos miraba con ilusión en esa noche, y puede decirse que de la fe de este solo hombre, de esa fe que se sobrepone a las aves rapaces y a los terrores nocturnos, de esa fe hemos nacido todos nosotros. Somos inmensos como las estrellas del cielo, como la arena de las playa marinas.

Qué fruto maravilloso el que ha dado esta fe de Abraham, una fe probada hasta el extremo del sacrificio de su hijo, pero aunque no se tratara sólo de ese heroísmo, probada por su misma soledad, por la soledad del desierto; creyente en medio de un país de idólatras, Abraham es como una antorcha que brilla en la noche, y por eso Dios se le presenta también como un fuego nocturno que da garantía de la fidelidad de la promesa.

En esa noche, Abraham lo único que pudo ver fue ese fuego, unos animales feroces, unas aves rapaces y su corazón asustado. La mejor parte de la promesa no la pudo ver, pero sin esa fe de él no estaríamos nosotros aquí.

Nosotros no vamos a ver la mayor parte de lo que estamos sembrando, es necesario que lo sembremos como Abraham, en fe, con esa mezcla de humildad y de miedo que da la fe; con esa mezcla de confianza, de alegría, de desconcierto que tiene la fe, así hay que sembrar; hay que sembrar más allá de nuestros miedos, más allá de la noche, más allá del cansancio, más allá de las aves rapaces hay que sembrar, que si la semilla es buena, el fruto dirá qué fue lo que se sembró.

SALMO RESPONSORIAL: 104
R./ El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 7,15-20

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:"Cuídense de esos mentirosos que pretenden hablar de parte de Dios. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces. Ustedes los pueden reconocer por sus acciones, pues no se cosechan uvas de los espinos ni higos de los cardos. Así, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo. El árbol bueno no puede dar fruto malo, ni el árbol malo dar fruto bueno. Todo árbol que no da buen fruto, se corta y se echa al fuego. De modo que ustedes los reconocerán por sus acciones.

REFLEXIÓN
En la comunidad todo árbol (persona) que no dé buenos frutos será cortado. En nuestro mundo estamos llenos de espinos y lobos rapaces, y nuestras comunidades cristianas no son excepción. Pero, ¿cómo identificar a esas personas? Por sus frutos los conocerán. Quien hace las cosas sólo por ser reconocido, quien muestra intereses egoístas frente al hermano, quien quiere ser siempre el primero, el mandamás, y no se pone a servir desinteresadamente a los demás, ése no es de Cristo, porque él nos enseñó que la vida de un verdadero hijo de Dios es estar siempre dispuesto a servir sin ningún interés, haciendo presente el Reino en medio de todos. Dar frutos buenos no es más que amar y servir a la comunidad, a la humanidad. Al que ama no le cuesta dar esos frutos; es más, los expresa espontáneamente con su testimonio de vida, con el cariño desinteresado. Son valores que tenemos que ir rescatando en nuestro ser como cristianos, y seguir trabajando para que en el mundo sean erradicados el odio y la violencia. Esos son frutos imprescindibles para hacer presente el Reino en medio de todos.

ORACIÓN
Mi Señor y Salvador, en estos tiempos que corren escucho tantas voces y recibo tantas propuestas de salvación, que mi corazón se angustia y se confunde. Has que mire siempre tu rostro y viva tan unido a Ti que nada ni nadie me quite el gozo de saberme tuyo y de saberte mío. Amén

Jueves, 23 de junio de 2011

“CUMPLIR LA VOLUNTAD DEL SEÑOR Y PRACTICAR EL AMOR”


PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 16,1-12.15-16


“AGAR DIO UN HIJO A ABRAM, Y ABRAM LO LLAMÓ ISMAEL”


Sarai no podía darle hijos a su esposo Abram, pero tenía una esclava egipcia que se llamaba Agar. Entonces le dijo a Abram:
--Mira, el Señor no me ha permitido tener hijos, pero te ruego que te unas a mi esclava Agar, pues tal vez tendré hijos por medio de ella.

Abram aceptó lo que Sarai le dijo, y entonces ella tomó a Agar la egipcia y se la dio como mujer a Abram, cuando ya hacía diez años que estaban viviendo en Canaán. Abram se unió a Agar, la cual quedó embarazada; pero cuando se dio cuenta de su estado comenzó a mirar a su señora con desprecio. Entonces Sarai le dijo a Abram:
--¡Tú tienes la culpa de que Agar me desprecie! Yo misma te la di por mujer, y ahora que va a tener un hijo se cree más que yo. Que el Señor diga quién tiene la culpa, si tú o yo.

Y Abram le contestó:
--Mira, tu esclava está en tus manos; haz con ella lo que mejor te parezca.

Entonces Sarai comenzó a maltratarla tanto, que Agar huyó. Pero un Ángel del Señor la encontró en el desierto, junto al manantial que está en el camino de Sur, y le preguntó:

--Agar, esclava de Sarai, ¿de dónde vienes, y a dónde vas? --Estoy huyendo de mi señora Sarai --contestó ella. Entonces el Ángel del Señor le dijo: --Regresa al lado de tu señora, y obedécela en todo. Además el Ángel del Señor le dijo: "Aumentaré tanto tus descendientes, que nadie los podrá contar. Estás encinta y tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Ismael, porque el Señor escuchó tu aflicción. Será arisco como un potro salvaje; luchará contra todos, y todos contra él; pero él afirmará su casa aunque sus hermanos se opongan." Y Agar le dio un hijo a Abram, y él lo llamó Ismael. Abram tenía ochenta y seis años cuando Ismael nació.


REFLEXIÓN
El mundo en el que Dios empezó a revelar su amor fue definitivamente un mundo muy distinto del nuestro. Aunque el nuestro es así distinto precisamente porque Dios se empezó a revelar en ese que era tan diferente de lo que somos. Ahí empezó un camino de revelación progresiva de su gracia, que finalmente condujo a la plenitud que es Cristo, en quien brilla con toda su fuerza la verdad de Dios.

Hay muchas cosas extrañas en el relato de la primera lectura de hoy. Sara diciéndole al esposo que tenga un hijo con una criada, Agar; luego esta criada burlándose de su señora; luego el ángel que dice a Agar, que se ha escapado aburrida de malos tratos, que vuelva al servicio de la señora. Por último, un hijo, Ismael, que es inocente de todo pero que llevará una vida marcada por conflictos. ¿Qué sentido hay en todo esto?

Tal vez descubrir que no hay mucho sentido sea ya un buen descubrimiento. Si miramos qué criterios se dan en esta cadena de hechos absurdos, vemos que, quitando la indicación del ángel, todo lo demás es puro razonar "según el mundo". Y es la visión del mundo la que quiere "ayudar" a Dios a que cumpla sus promesas, y de ahí sale la idea que Sara tiene de que su esposo tenga un hijo con su criada. Es la carne, en forma de satisfacción del bien natural logrado, lo que hace que Agar se vuelva en desprecio hacia su señora. Es la carne, en forma de envidia e impaciencia, la que hace que Sara maltrate a Agar, y es de nuevo la carne la que lleva a Agar a huir al desierto, sin tener ni sustento ni dirección ni esperanza ninguna. Aprendemos de todo esto, como decia Pablo: "el que siembra en el mundo, en el mundo cosechará". De hecho, lo que Dios había prometido no se cumplirá a través de Ismael sino del que es llamado "hijo de la promesa," Isaac.

nadie puede burlarse de Dios. Lo que se siembra se cosecha.

SALMO RESPONSORIAL: 105
R./ Dad gracias al Señor porque es bueno


LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 7,21-29



“NO TODO EL QUE DICE “SEÑOR, SEÑOR”, ENTRARÁ EN EL REINO”

"No todos los que me dicen: 'Señor, Señor', entrarán en el reino de los cielos, sino solamente los que hacen la voluntad de mi Padre celestial. Aquel día muchos me dirán: 'Señor, Señor, nosotros comunicamos mensajes en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros.' Pero entonces les contestaré: 'Nunca los conocí; ¡aléjense de mí, malhechores!'

"Por tanto, el que me oye y hace lo que yo digo, es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Vino la lluvia, crecieron los ríos y soplaron los vientos contra la casa; pero no cayó, porque tenía su base sobre la roca. Pero el que me oye y no hace lo que yo digo, es como un tonto que construyó su casa sobre la arena. Vino la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y la casa se vino abajo. ¡Fue un gran desastre!"
Cuando Jesús terminó de hablar, toda la gente estaba admirada de cómo les enseñaba, porque lo hacía con plena autoridad, y no como sus maestros de la ley.

REFLEXIÓN
La vida trae consigo muchas dificultades, y más, la vida cristiana las traerá por añadidura. Por eso, debemos construir nuestra casa sobre la roca que es Jesús mismo, para soportar todas las adversidades que se nos vengan. Quien no vaya cimentando su opción de vida cristiana en Cristo, fácilmente sucumbirá ante la calamidad. Por eso, no todo el que diga ¡Señor! de pura boca puede decir que anda en la luz. Jesús es bien claro: “Quien escucha estas palabras mías y no las pone en práctica…”, quien sabiendo lo que tiene que hacer no lo hace, ése no es digno de llamarse discípulo de Cristo. ¡Ha sido una ruina terrible! Es un hombre necio. En cambio, “quien escucha la palabra y la pone en práctica”, ése sí es digno de llamarse discípulo de Cristo, hombre prudente, que sabe lo que quiere y a dónde va. El que confía plenamente en el Señor, no le teme a ninguna tempestad; ni esa tempestad derrumbará lo que ha construido con esfuerzo y dedicación, con escucha atenta y disponibilidad.

ORACIÓN
Señor, Tú eres mi roca, mi refugio, la fortaleza que me protege cuando el mal toca a las puertas de mi vida. Lejos de Ti todo es angustia, soledad, miseria, hambre, desnudez, depresión y muerte. No permitas que me aparte de Ti ni que me salga del espacio de la salvación que eres Tú mismo. Amén.

Viernes 24 de junio de 2011

“LLAMADO DESDE EL SENO MATERNO”


Se celebra hoy en la Iglesia el nacimiento del precursor del Señor, Juan el Bautista, cuya figuran retoman todas las lecturas.

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 49,1-6


“EL SEÑOR ME LLAMÓ DESDE EL SENO DE MI MADRE Y PRONUNCIÓ MI NOMBRE”


Óiganme, países del mar, préstenme atención, naciones lejanas: El Señor me llamó desde antes de que yo naciera; pronunció mi nombre cuando aún estaba yo en el seno de mi madre.
Convirtió mi lengua en espada afilada, me escondió bajo el amparo de su mano, me convirtió en una flecha aguda y me guardó en su aljaba. Me dijo: "Israel, tú eres mi siervo, en ti me mostraré glorioso." Y yo que había pensado: "He pasado trabajos en vano, he gastado mis fuerzas sin objeto, para nada." En realidad mi causa está en manos del Señor, mi recompensa está en poder de mi Dios. He recibido honor delante del Señor mi Dios, pues él ha sido mi fuerza. El Señor, que me formó desde el seno de mi madre para que fuera su siervo, para hacer que Israel, el pueblo de Jacob, se vuelva y se una a él, dice así: "No basta que seas mi siervo solo para restablecer las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo haré que seas la luz de las naciones, para que lleves mi salvación hasta las partes más lejanas de la tierra."


REFLEXIÓN
En Isaías se habla de un siervo elegido por Dios desde el seno materno para ser portador de un mensaje muy importante para todas las naciones, un mensaje que les afecta directamente, el mensaje de salvación; y Dios mismo es el garante de que dicha misión se cumpla.

SALMO RESPONSORIAL: 138
R: Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente
SEGUNDA LECTURA
HECHOS 13, 22-26


“A USTEDES SE LES HA ENVIADO ESTE MENSAJE DE SALVACIÓN”


Más tarde, Dios quitó de su puesto a Saúl, y les dio por rey a David, de quien dijo: 'He encontrado que David, hijo de Jesé, es un hombre que me agrada y que está dispuesto a hacer todo lo que yo quiero.' Uno de los descendientes de este mismo David fue Jesús, a quien Dios envió para salvar a Israel, como había prometido. Antes que Jesús viniera, Juan anunciaba el mensaje a todo el pueblo de Israel, diciéndoles que debían volverse a Dios y ser bautizados. Y cuando Juan se iba acercando al fin de su vida, dijo: 'Yo no soy lo que ustedes piensan; pero después de mí viene uno a quien yo ni siquiera merezco desatarle las sandalias de los pies.'
"Hermanos descendientes de Abraham, y ustedes, los extranjeros que tienen temor de Dios: este mensaje de salvación es para nosotros.


REFLEXIÓN
En el libro de Hechos, Pablo hace una breve síntesis de la historia de la salvación, destacando la figura del rey David y la promesa de parte de Dios que de su descendencia sacaría un salvador para Israel, lo cual se cumpliría en Jesús. De repente, inserta en la narración al Bautista empalmándolo con sus antecesores y colocándolo como el último eslabón de la acción de Dios para preparar la venida del Salvador. Juan no apunta hacia sí mismo, sino hacia Cristo, tal como dice la tradición sobre el Bautista; lo realmente importante es la palabra de salvación, el Señor Jesús, y Juan está en función de él.


LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 1, 57-60.80


“JUAN ES SU NOMBRE”


Al cumplirse el tiempo en que Isabel debía dar a luz, tuvo un hijo. Sus vecinos y parientes fueron a felicitarla cuando supieron que el Señor había sido tan bueno con ella. A los ocho días, llevaron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías. Pero su madre dijo:
--No. Tiene que llamarse Juan.
Le contestaron:
--No hay nadie en tu familia con ese nombre.
Entonces preguntaron por señas al padre del niño, para saber qué nombre quería ponerle. El padre pidió una tabla para escribir, y escribió: 'Su nombre es Juan.' Y todos se quedaron admirados. En aquel mismo momento Zacarías volvió a hablar, y comenzó a alabar a Dios. Todos los vecinos estaban asombrados, y en toda la región montañosa de Judea se contaba lo sucedido. Todos los que lo oían se preguntaban a sí mismos: "¿Qué llegará a ser este niño?" Porque ciertamente el Señor mostraba su poder en favor de él.
El niño crecía y se hacía fuerte espiritualmente, y vivió en los desiertos hasta el día en que se dio a conocer a los israelitas.

REFLEXIÓN:
Hoy celebramos como Iglesia el nacimiento de Juan el Bautista, el hombre de quien Jesús diría: “No ha existido hombre más grande nacido de mujer que Juan”. El evangelio se detiene más detalladamente en la figura de Juan y su elección de parte de Dios, atestiguada por las características de su nacimiento: de una pareja de ancianos, cuya mujer es estéril. Humanamente era imposible esa concepción y ese nacimiento, pero ante Dios no existen imposibles y por eso los ancianos han podido recibir el don de un niño. En aquel nacimiento han intervenido dos factores: la realidad biológica de los padres que se aman y, de manera decisiva, el poder de Dios que guía la historia de los hombres. Sobre ese fondo se entiende por qué el nombre de aquel niño, (Juan= Dios es misericordioso) no es el que se esperaba. Siguiendo la tradición de la familia y suponiendo que el niño les pertenece, los parientes quieren llamarle Zacarías. Los padres, sin embargo, saben que el niño es un regalo de Dios y Dios le ha destinado a realizar su obra.
Él es el único santo al cual se le celebra la fiesta de su nacimiento. Y Juan, el Bautista, es llamado < el último profeta del Antiguo Testamento> fue una persona radical, que realizó su ministerio (bautizar y llamar a la conversión de los pecados) en el río Jordán. Bautizó al Señor y lo presentó como “el Cordero de Dios”. Vestía con piel de camello y se alimentaba de frutas silvestres, raíces, langostas y miel silvestre. No tenía otro interés más que el de anunciar la venida inminente del Reino de Dios. Por la forma cómo predicaba, en un momento se pensó que él era el Cristo. Juan decía de sí mismo: “Yo soy la voz que grita en el desierto” (Jn 1,23). Fue esa voz de anuncio y denuncia la que lo llevó a la muerte. Estando en la cárcel, Juan criticó fuertemente la unión entre Herodes y Herodías. Esto le causó la decapitación hacia el año 35 d.C., aproximadamente.
ORACIÓN
Padre de amor, Tú que llamaste a Juan cuando aún estaba en las entrañas maternas y lo elegiste para que preparara los caminos de Hijo, danos ánimos para seguir siempre a Cristo con la misma fidelidad con que Juan lo precedió. Amén

Sábado 25 de junio de 2011

“UNIVERSALIDAD DE LA IGLESIA”

PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 18,1-15


“¿HAY ALGO DIFÍCIL PARA DIOS?”

El Señor se le apareció a Abraham en el bosque de encinas de Mamré, mientras Abraham estaba sentado a la entrada de su tienda de campaña, como a mediodía. Abraham levantó la vista y vio que tres hombres estaban de pie frente a él. Al verlos, se levantó rápidamente a recibirlos, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, y dijo:
--Mi señor, por favor le suplico que no se vaya en seguida. Si a usted le parece bien, voy a pedir un poco de agua para que se laven los pies y luego descansen un rato bajo la sombra del árbol. Ya que han pasado por donde vive este servidor suyo, les voy a traer algo de comer para que repongan sus fuerzas antes de seguir su camino.
--Bueno, está bien --contestaron ellos.
Abraham entró en su tienda de campaña y le dijo a Sara:
--¡Rápido! Toma unos veinte kilos de la mejor harina y haz unos panes.
Luego Abraham corrió a donde estaba el ganado, escogió el mejor de los becerros, y se lo dio a uno de sus sirvientes, quien lo preparó inmediatamente para la comida. Además del becerro, Abraham les ofreció cuajada y leche, y estuvo atento a servirles mientras ellos comían debajo del árbol.
Al terminar de comer, los visitantes le preguntaron a Abraham:
--¿Dónde está tu esposa Sara?
--Allí, en la tienda de campaña --respondió él.
Entonces uno de ellos dijo:
--El año próximo volveré a visitarte, y para entonces tu esposa Sara tendrá un hijo.
Mientras tanto, Sara estaba escuchando toda la conversación a espaldas de Abraham, a la entrada de la tienda. Abraham y Sara ya eran muy ancianos, y Sara había dejado de tener sus periodos de menstruación. Por eso Sara no pudo aguantar la risa, y pensó: "¿Cómo voy a tener este gusto, ahora que mi esposo y yo estamos tan viejos?" Pero el Señor le dijo a Abraham:
--¿Por qué se ríe Sara? ¿No cree que puede tener un hijo a pesar de su edad? ¿Hay acaso algo tan difícil que el Señor no pueda hacerlo? El año próximo volveré a visitarte, y para entonces Sara tendrá un hijo.
Al escuchar esto, Sara tuvo miedo y quiso negar. Por eso dijo:
--Yo no me estaba riendo.
Pero el Señor le contestó:
--Yo sé que te reíste.

REFLEXIÓN
El Señor Dios hace una visita a un hogar estéril y lo vuelve un hogar y un lugar fértil y fecundo. Si Dios visita mi esterilidad, mi infecundidad la vence; si Dios visita mi desierto, lo vuelve oasis; si Dios visita mi depresión, la vuelve alegría. El Señor Dios visita a dos ancianos y les da un regalo de juventud, un hijo, una nueva ilusión. Si Dios visita mi cansancio, me descansa; si él llega a mi desilusión, la transforma; si él me levanta de la tumba, me da vida, viviré por los siglos. El Señor Dios visita a Abraham y Sara y hace una promesa. La promesa se cumple. Si me fío de la palabra de Dios no seré defraudado. Si escucha la promesa de mi Señor soy invencible. Y todo, todo se basa en una pregunta, una maravillosa pregunta: "¿hay algo difícil para Dios?". Esa pregunta es mi gran respuesta. Es el cimiento inamovible de mi fe.

SALMO RESPONSORIAL: LUCAS 1
R: El Señor se acuerda de su misericordia

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 8, 5-17


“BASTA QUE LO DIGAS Y MI CRIADO QUEDARÁ SANO”



Al entrar Jesús en Cafarnaúm, un capitán romano se le acercó para hacerle un ruego. Le dijo:
--Señor, mi criado está en casa enfermo, paralizado y sufriendo terribles dolores.
Jesús le respondió:
--Iré a sanarlo.
El capitán contestó:
--Señor, yo no merezco que entres en mi casa; solamente da la orden, y mi criado quedará sano. Porque yo mismo estoy bajo órdenes superiores, y a la vez tengo soldados bajo mi mando. Cuando le digo a uno de ellos que vaya, va; cuando le digo a otro que venga, viene; y cuando mando a mi criado que haga algo, lo hace.
Jesús se quedó admirado al oir esto, y dijo a los que le seguían:
--Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel con tanta fe como este hombre. Y les digo que muchos vendrán de oriente y de occidente, y se sentarán a comer con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos, pero los que deberían estar en el reino, serán echados a la oscuridad de afuera. Entonces vendrán el llanto y la desesperación.
Luego Jesús dijo al capitán:
--Vete a tu casa, y que se haga tal como has creído.
En ese mismo momento el criado quedó sano.
Jesús sana a la suegra de Pedro
Jesús fue a casa de Pedro, donde encontró a la suegra de este en cama y con fiebre. Jesús tocó entonces la mano de ella, y la fiebre se le quitó, así que ella se levantó y comenzó a atenderlo.
Jesús sana a muchos enfermos
Al anochecer llevaron a Jesús muchas personas endemoniadas; y con una orden expulsó a los espíritus malos, y también sanó a todos los enfermos. Esto sucedió para que se cumpliera lo que anunció el profeta Isaías, cuando dijo: "Él tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades."

REFLEXIÓN:
El encuentro de Jesús con el centurión romano genera en éste un acto de generosidad hacia su criado que estaba enfermo. Su petición no es para sí mismo, sino para su criado. Jesús, como es característico en él, quiere ir a ver al criado (acto de presencia), pero el centurión se niega a esta petición por creerse de que el Maestro entre en su casa. Con ello expresa el mayor acto de fe que Jesús haya visto en Israel: “Basta que digas una palabra y mi muchacho quedará sano”. La confianza puesta en Jesús por parte del centurión va más allá de los límites físicos. Reconoce en Jesús al Señor, al enviado por Dios para el bien de la humanidad. Jesús comunica una palabra de vida y esperanza al centurión: “Ve y que suceda como has creído”. Recordemos que el centurión es un pagano y además forma parte del Imperio que oprimía al pueblo de Jesús; pero Jesús no se niega ante la urgencia de este hombre. Nos damos cuenta aquí de la finalidad del Reino de Dios establecido por Jesús: La salvación-sanación-liberación de todo el mundo. El mensaje evangélico es para todos.
ORACIÓN
Jesús, mi Señor y Salvador, creemos en ti, esperamos en ti, descansamos en ti, danos la capacidad Señor de confiar siempre en ti. Nada es imposible para ti, nos dices hoy, esa es nuestra gran certeza y nuestra gran esperanza. Amén

Domingo, 26 de junio de 2011

“SOMOS MIEMBROS DE UN SOLO CUERPO”


PRIMERA LECTURA
DEUTERONOMIO 8,2-3.14b-16ª

“EL MANÁ”



Acuérdense de todo el camino que el Señor su Dios les hizo recorrer en el desierto durante cuarenta años, para humillarlos y ponerlos a prueba, a fin de conocer sus pensamientos y saber si iban a cumplir o no sus mandamientos. Y aunque los hizo sufrir y pasar hambre, después los alimentó con maná, comida que ni ustedes ni sus antepasados habían conocido, para hacerles saber que no solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de los labios del Señor. No se llenen de orgullo ni se olviden del Señor su Dios, que los sacó de Egipto, donde eran esclavos; que los hizo marchar por el grande y terrible desierto, lleno de serpientes venenosas y escorpiones, y donde no había agua. Pero él sacó agua de una dura roca y les dio de beber, y en el desierto los alimentó con maná.

REFLEXIÓN
Moisés, les recuerda a los hebreos que han conocido un alimento nuevo: el maná. Se han saciado con una comida que no conocieron sus padres y la fuerza que han recibido les ha permitido superar la escasez propia del desierto. En esto hay una enseñanza para nosotros.

Podemos comparar nuestra vida, o parte de ella, con ese desierto, no tanto por las incomodidades sino por la imposibilidad real que a veces encontramos para seguir adelante. Hay incomodidades en todas partes; lo propio, en cambio, del desierto es que se extiende delante de nosotros como una amenaza a la vida misma. Quien alguna vez haya sentido que se le extingue la vida, o el sentido de la vida o las ganas de seguir viviendo, entiende también el significado profundo de este desierto en el que Dios concedió un pan que era absolutamente nuevo para ellos.

El Deuteronomio pone en boca de Moisés tres grandes y solemnes discursos ante el pueblo, antes de entrar en la tierra prometida. Algunos han catalogado el Deuteronomio como el "testamento de Moisés", refiriéndose a sus últimas palabras, llenas de unción y de una honda espiritualidad. Moisés hace memoria del pasado, para dar sentido al hoy de cada generación. La primera palabra de nuestro texto es "recuerda". Recordar, hacer memoria, conectar con el pasado glorioso, es parte de la historia de fe, o de la salvación. Dios no sólo ha irrumpido en un momento dado en la historia de este pueblo, sino que ha estado presente en todos los momentos alegres y tristes. Nunca le ha abandonado. Más aún las pruebas sufridas en el desierto, fueron necesarias para madurar, para confiar, para vivir exclusivamente de Yahvé, sin apoyos humanos. El desierto es símbolo de la fe pura. El hambre, necesidad básica y urgente se convirtió en prueba para medir la fe-confianza en el Dios que sacia plenamente. Más tarde en una sociedad próspera y consumista el pueblo se olvidó de Yahveh. Fue entonces cuando estos discursos de Moisés adquirieron plena actualidad. Se les recuerda que: "no sólo de pan vive el ser humano sino de cuanto sale de la boca de Dios". Recuérdese que Mateo retomará este verso para enfrentar las tentaciones de Jesús. En la fiesta de hoy proclamamos a Jesús, Pan de vida, ante las hambres de nuestros desiertos. El es el verdadero maná que Dios da a la humanidad. Todos los demás panes (el dinero, el sexo, el consumismo, la fama, el poder...) no logran saciar plenamente las ansias de hambre del corazón humano, más aún dejan un hambre mayor... Viene entonces Jesús con su palabra y sus gestos, con su propuesta de Reino y Alianza y hace posible un mundo lleno de posibilidades en donde todo se comparte y nadie pasa necesidad.

SALMO RESPONSORIAL: 147
R./ Glorifica al Señor, Jerusalén.
SEGUNDA LECTURA
PRIMERA DE CORINTIOS 10,16-17


“FORMAMOS UN SOLO CUERPO PORQUE COMEMOS EL MISMO PAN”



Cuando bebemos de la copa bendita por la cual bendecimos a Dios, participamos en común de la sangre de Cristo; cuando comemos del pan que partimos, participamos en común del cuerpo de Cristo. Aunque somos muchos, todos comemos de un mismo pan, y por esto somos un solo cuerpo.


REFLEXIÓN
Pablo orienta a una comunidad de los peligros de división. Aprovecha el contexto comunitario de la Eucaristía para hacer algunas aplicaciones prácticas a este respecto. La palabra clave es: el Cáliz, el Pan... ¿no nos "une" a todos, en la sangre, en el cuerpo de Cristo?. El tema es: La unión de todos en el cuerpo y la sangre de Cristo. De este modo revela el grave compromiso de unidad (común - unión) entre todos. Beber el Cáliz, comer el Pan...expresan el hondo sentido de una fe comprometida por la unidad, la fraternidad, el amor, la solidaridad, la entrega, a los hermanos en Cristo. Si esto no está claro, nuestras Eucaristías están vacías de sentido, o son un mero rito religioso intimista, muy lejos de lo que lo que Pablo quiso inculcar a su comunidad. Acto seguido el Apóstol de los gentiles remacha el tema con la comparación "el Pan es uno... nosotros somos muchos"... para concluir que al comulgar "formamos un solo cuerpo". La unidad en la universalidad, es un tema de gran actualidad. Pero también "el cuerpo" expresa la dimensión sacramental de la Iglesia que en la diversidad de razas y culturas visibiliza al Cristo total.

LECTURA DEL EVANGELIO

JUAN 6,51-58


“MI CARNE ES VERDADERA COMIDA”


Yo soy ese pan vivo que ha bajado del cielo; el que come de este pan, vivirá para siempre. El pan que yo daré es mi propia carne. Lo daré por la vida del mundo."

Los judíos se pusieron a discutir unos con otros:

--¿Cómo puede este darnos a comer su propia carne?

Jesús les dijo:

--Les aseguro que si ustedes no comen la carne del Hijo del hombre y beben su sangre, no tendrán vida. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo lo resucitaré en el día último. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, vive unido a mí, y yo vivo unido a él. El Padre, que me ha enviado, tiene vida, y yo vivo por él; de la misma manera, el que se alimenta de mí, vivirá por mí. Hablo del pan que ha bajado del cielo. Este pan no es como el maná que comieron los antepasados de ustedes, que a pesar de haberlo comido murieron; el que come de este pan, vivirá para siempre
.

REFLEXIÓN
El capítulo 6 del evangelio según San Juan está consagrado al llamado "discurso eucarístico". Los versos del 51-59 revelan una unidad en la expresión: "vivirá para siempre", con la que comienza y termina nuestro texto. Jesús mediante una fórmula de auto revelación se declara: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo". Los judíos no entendían. Sucede lo mismo en nuestros días. Sin fe es imposible entender este gran misterio. Aunque lo explique el mismo Jesús, sin fe es imposible captar el sentido que encierran estas palabras y su alcance en la vida. Partiendo entonces de la fe, podemos afirmar con propiedad que Jesús es el Pan de Vida. Es decir, es aquel que ha venido, no de este mundo limitado e insaciable, sino de arriba, de Dios, para saciar definitivamente toda hambre enraizada en el corazón humano. Las profundas insatisfacciones, que son muchas, el cansancio de la vida, el sin sentido, los anhelos del corazón... encuentran en este Pan de vida un remedio saludable. La terrible soledad se transforma en habitación de comunión de vida. El hombre ya no vive para sí, es un consagrado, un poseído por una presencia transformadora que le eterniza y da pleno sentido a su existencia. Este Evangelio describre la relación que hace de esta comida (única y sin precedentes), con el sacrificio de Jesús: se trata de comer su cuerpo, beber su sangre. Al comulgar el cuerpo y la sangre de Cristo el cristiano no solo recibe, se identifica, se une a... sino que es capacitado para dar, ofrecer, entregar una vida digna... a semejanza de aquel a quien comulga.

ORACIÓN
Te damos gracias Jesús, por el Pan de Vida que nos regalas, con el nos alimentas en nuestro caminar hacia el cielo y nos unes en tu Cuerpo como un solo Pueblo. Danos siempre de este Pan y renueva nuestra vida para que en todo momento te demos gracias y seamos ofrenda viva para tu gloria. Amén.