martes, 1 de marzo de 2011

Domingo 20 de marzo de 2011

“SOLO UNA FE AUTÉNTICA NOS LLEVA A CONFIGURARNOS CON JESÚS”


PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 12,1-4a


“VOCACIÓN DE ABRAHAM PADRE DEL PUEBLO DE DIOS”


Un día el Señor le dijo a Abram: "Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te voy a mostrar. Con tus descendientes voy a formar una gran nación; voy a bendecirte y hacerte famoso, y serás una bendición para otros. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; por medio de ti bendeciré a todas las familias del mundo."
Abram salió de Harán tal como el Señor se lo había ordenado.

REFLEXIÓN
Abraham y Sara pertenecían a un clan de pastores seminómadas, de los muchos que buscaban pastos para sus rebaños lejos de las ciudades-estado que, por los años 1800 aC. se estaban organizando en Mesopotamia y a lo largo de las costas del Mediterráneo. Abraham fue uno de los muchos grupos que emigraban, lo mismo que hoy, «buscando la vida». En ese andar luchando por la vida descubrieron el llamado de Dios a dejarlo todo y fiarse de su promesa de vida. Dios promete a Abraham que será padre de un pueblo numeroso y que tendrá una tierra, la “tierra prometida”. Es lo que anhelan sus corazones, lo que necesitan para vivir una vida humana y digna. Hoy son muchas las “minorías abrahámicas” que siguen escuchando el llamado de Dios, que les invita a buscar nuevas formas de “vida prometida” para todos los hijos de Dios. Hoy también hay muchísimos desplazados por el sistema neoliberal globalizado, que crea marginación y expulsa a los más débiles de sus tierras. Son los nuevos Abrahán y Sara, que lo dejan todo en busca de la vida digna que se les está negando.

Abram es el padre del pueblo y el primer creyente. Para ser bendecido y llegar a ser una bendición para todos, tuvo que dejarlo todo: casa, tierra y familia, con el fin de ir donde el Señor Dios le indicaba e iniciar una experiencia nueva que lo haría padre de una gran multitud.

SALMO RESPONSORIAL: 32
R: Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

SEGUNDA LECTURA
TIMOTEO 1,8b-10



“DIOS NOS LLAMA Y NOS ILUMINA”



Antes bien, con las fuerzas que Dios te da, acepta tu parte en los sufrimientos que vienen por causa del evangelio. Dios nos salvó y nos ha llamado a formar un pueblo santo, no por lo que nosotros hayamos hecho, sino porque ese fue su propósito y por la bondad que ha tenido con nosotros desde la eternidad, por Cristo Jesús. Esa bondad se ha mostrado gloriosamente ahora en Cristo Jesús nuestro Salvador, que destruyó el poder de la muerte y que, por el evangelio, sacó a la luz la vida inmortal.


REFLEXIÓN
Esta lectura nos asegura que la Palabra de Dios no está encadenada. Ella hace su propio camino en medio de los muchos caminos del pueblo. Aunque hagamos muchas lecturas interesadas de ella, el Espíritu siempre encontrará las formas de echarla a volar, sobre todo en manos de los que buscan mejores situaciones de vida en dignidad y justicia, como Abrahán y Sara, o como los desplazados de hoy. Todos ellos, minorías abrahámicas o mayorías desplazadas, están pronunciando con su vida el rechazo a este sistema excluyente que ha perdido la brújula, y que podría encontrarla con la Buena Noticia de Jesucristo.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 17,1-9


“SU ROSTRO RESPLANDECÍA COMO EL SOL ”


Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de Santiago, y se fue aparte con ellos a un cerro muy alto. Allí, delante de ellos, cambió la apariencia de Jesús. Su cara brillaba como el sol, y su ropa se volvió blanca como la luz. En esto vieron a Moisés y a Elías conversando con Jesús. Pedro le dijo a Jesús:
--Señor, ¡qué bien que estemos aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

Mientras Pedro estaba hablando, una nube luminosa se posó sobre ellos, y de la nube salió una voz, que dijo: "Este es mi Hijo amado, a quien he elegido: escúchenlo."

Al oír esto, los discípulos se postraron con la cara en tierra, llenos de miedo. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo:

--Levántense; no tengan miedo.

Y cuando miraron, ya no vieron a nadie, sino a Jesús solo.

Mientras bajaban del cerro, Jesús les ordenó:

--No cuenten a nadie esta visión, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado.

REFLEXIÓN:

Acabamos de iniciar el tiempo de Cuaresma. Estamos preparándonos para la celebración de la Pascua de Jesucristo. La Iglesia nos ha invitado especialmente a la oración, a sacrificios voluntarios, al ayuno, y también a compartir nuestros bienes con los más necesitados.

Se trata de que el corazón se quebrante, se abra para que pueda recibir, pero también se abra para que pueda dar. Lamentablemente el corazón a veces se vuelve impermeable y entonces no puede recibir ni dar.

La Cuaresma es un tiempo para aflojar y para ablandar el corazón. El camino de la Cuaresma no es un camino a ciegas, no es el puro esfuerzo nuestro por cambiar, sino es un camino que se alumbra con la luz de Cristo, y es un camino que conduce hacia la plenitud de la luz que hay en la Pascua de Jesucristo.
La escena de la transfiguración que nos relatan los evangelios es también un símbolo de esas otras muchas experiencias de transfiguración que todos experimentamos. La vida diaria se vuelve gris, monótona, cansada, y nos deja desanimados, sin fuerzas para caminar. Pero he aquí que hay momentos especiales, con frecuencia inesperados, en que una luz prende en nuestro corazón, y los ojos mismos del corazón nos permiten ver mucho más lejos y mucho más hondo de lo que estábamos mirando hasta ese momento. La realidad es la misma, pero nos aparece transfigurada, con otra figura, mostrando su dimensión interior, esa en la que habíamos creído, pero que con el cansancio del caminar habíamos olvidado. Esas experiencias, nos permiten renovar nuestras energías, e incluso entusiasmarnos para continuar marchando luego, ya sin visiones, pero «como si viéramos al Invisible». El sentido entonces de esta celebración, es que nosotros tengamos luz para nuestro propio camino y que sepamos a qué clase de vida hemos sido llamados.
Todos necesitamos esas experiencias, como los discípulos de Jesús la necesitaron. Nosotros no podemos encontrarnos con Jesús en el Tabor de Galilea. Necesitamos buscar nuestro Tabor particular, las fuentes que nos dan fuerzas, las formas con las que nos arreglamos para lograr renovar nuestro compromiso primero, siendo la oración, y la escucha de la palabra, sin duda, los más importantes.

PARA REFLEXIONAR:
¿Cuál es el sentido que tiene la lectura del pasaje de la Transfiguración en el tiempo de Cuaresma?


ORACIÓN

Señor Jesús queremos subir contigo a la montaña, con una mirada limpia contemplar tu rostro, y que en esta experiencia maravillosa de contemplación y de cercanía contigo, de escucha de tu palabra, tu nos sigas trasformando, cambiando, reconstruyendo y que volvamos a nuestra vida diaria llenos de tí, dispuestos a comunicar y compartir con otros la Vida nueva que nos has dado. Amén.

Lunes 21 de marzo de 2011

“ REFLEJAR EL ROSTRO DE DIOS"


PRIMERA LECTURA
DANIEL 9,4b-10

“HEMOS PECADO, HEMOS HECHO LO MALO, LE HEMOS DADO LA ESPALDA A DIOS ”

Oré al Señor mi Dios, y le hice esta confesión:
'Señor, Dios grande y poderoso, que siempre cumples tus promesas y das pruebas de tu amor a los que te aman y cumplen tus mandamientos: hemos pecado y cometido maldad; hemos hecho lo malo; hemos vivido sin tomarte en cuenta; hemos abandonado tus mandamientos y decretos. No hemos hecho caso a tus siervos los profetas, los cuales hablaron en tu nombre a nuestros reyes, jefes y antepasados, y a todo el pueblo de Israel. Tú, Señor, eres justo, pero nosotros los judíos nos sentimos hoy avergonzados; tanto los que viven en Jerusalén como los otros israelitas, los de cerca y los de lejos, que viven en los países adonde tú los arrojaste por haberse rebelado contra ti. Nosotros, Señor, lo mismo que nuestros reyes, jefes y antepasados, nos sentimos avergonzados porque hemos pecado contra ti. Pero de ti, Dios nuestro, es propio el ser compasivo y perdonar. Nosotros nos hemos rebelado contra ti y no te hemos escuchado, Señor y Dios nuestro, ni hemos obedecido las enseñanzas que nos diste por medio de tus siervos los profetas.

REFLEXIÓN

La preciosa lectura del libro de Daniel que hemos escuchado hoy en el capítulo noveno de este profeta, es un ejemplo magnífico de lo que significa el arrepentimiento. Es interesante ver cómo hay una madurez en el pueblo de Dios, un pueblo que admite se ha equivocado y está arrepentido. Que difícil es para el ser humano entrar en sí mismo y reconocer que también tiene una responsabilidad y de que se ha equivocado. Al reconocerlo hay un aspecto hermoso y fecundo en esta actitud, porque en el momento en el que se admite la responsabilidad, en ese momento nace la esperanza de una oportunidad.
Esta es nuestra invitación para este tiempo de Cuaresma, reconocer que tenemos cosas por cambiar, cosas que tenemos que mejorar, reconocer nuestra infidelidad.
Recordemos hoy: "Tenemos una responsabilidad, tenemos un espacio de libertad; Dios nos bendice con su perdón y podemos y debemos empezar experimentar una vida nueva".


SALMO RESPONSORIAL: 78
R: Señor no nos trates como merecen nuestros pecados.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 6, 36-38

“ NO JUZGUEN Y NO SERÁN JUZGADOS ”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Sean ustedes compasivos, como también vuestro Padre es compasivo. "No juzguen a otros, y Dios no los juzgará a ustedes. No condenen a otros, y Dios no los condenará a ustedes. Perdonen, y Dios los perdonará. Den a otros, y Dios les dará a ustedes. Les dará en su bolsa una medida buena, apretada, sacudida y repleta. Con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les devolverá a ustedes."

REFLEXIÓN:

Hay una casa misteriosa donde sólo puede entrar una persona cada vez. Cuando las personas salen de la casa, nadie concuerda con nadie con respecto a lo que vieron adentro. Vi un viejo con cara de vinagre, dijo un viejo con cara de vinagre. Vi una mujer triste, dijo una mujer triste... Era simplemente una casa de espejos. Igual que nuestra vida. Nos toca la difícil tarea de reflejar el rostro de un Dios compasivo. Y el evangelio nos da la receta: No juzgar, no condenar, dar mucho y generosamente, y medir con la medida justa. Un Dios compasivo es quien nos alienta, acompaña y nos da fuerzas para afrontar la complejidad de la vida que nos ha tocado vivir. Aunque hemos sido creados a la imagen y semejanza de Dios, se nos fue desfigurando el rostro y ni siquiera nos percatamos de ello por obra de costosos maquillajes. Seguir a Jesús implica vivir una vida diferente, ser reflejo de su amor, de su presencia. ¿Se nos esta notando?

PARA REFLEXIONAR:
Preguntémonos hoy, ¿por qué juzgamos si Dios no nos juzga? ¿Por qué condenamos si él no nos condena? Si de verdad andamos con Jesús, ¿Se nos nota su paso en nuestra vida?

ORACIÓN

Señor queremos hoy ponernos en tus manos, reconocemos que te hemos fallado, cuantas veces nos hemos equivocado, hemos sido infieles a pesar de tu fidelidad; reconocemos nuestra falta de amor por otros, nuestra falta de entrega y de compromiso. Señor en este tiempo de Cuaresma queremos poner delante de ti nuestro corazón, ayúdanos a ser diferentes y a ser reflejo de tu amor. Amén

Martes 22 de marzo de 2011

“VIVIR SIN HIPOCRESÍA, VIVIR CON HUMILDAD”

PRIMERA LECTURA
ISAIAS 1,10.16-20

“APRENDED A OBRAR BIEN, BUSCAD EL DERECHO”

Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma;
escucha la enseñanza de nuestro Dios
pueblo de Gomorra:
¡Lavaos, purificaos
¡Aparten de mi vista sus maldades!
¡Dejen de hacer el mal!
¡Aprendan a hacer el bien,
esfuércense en hacer lo que es justo,
ayuden al oprimido,
hagan justicia al huérfano,
defiendan los derechos de la viuda!"
El Señor dice:
"Vengan, vamos a discutir este asunto.
Aunque sus pecados sean como el rojo más vivo,
yo los dejaré blancos como la nieve;
aunque sean como tela teñida de púrpura,
yo los dejaré blancos como la lana.
Si aceptan ser obedientes,
comerán de lo mejor que produce la tierra;
pero si insisten en ser rebeldes,
morirán sin remedio en la guerra."
El Señor mismo lo ha dicho.

REFLEXIÓN
El profeta Isaías utiliza unos nombres cargados de un significado casi que macabro en el mundo bíblico: Sodoma y Gomorra, equivalen al reinado del pecado, de la injusticia, del abandono total a Dios y a sus mandatos. En estos términos se refiere al pueblo de Israel para testimoniar con ello hasta dónde han caído en pecado. Quiere estremecer el espíritu de muchos de sus oyentes, razón por la cual seguidamente lanza una exhortación al arrepentimiento y a la conversión.
Isaías nos enseña los pasos fundamentales para esta liberación: deja de hacer el mal, aprende a hacer el bien, busca la justicia, haz bien al necesitado. Destaquemos que se trata ante todo de acciones y no de sentimientos o afectos. No hay que esperar a sentirnos con ganas de ser buenos para empezar a ser buenos. Las "ganas" pueden estar o no, pero seguramente no nos vamos a deleitar en el bien cuando empezamos a educarnos en el bien. Al principio no tendrá buen sabor, y por eso no se nos pide que nos guste sino que lo hagamos.
Todo el pecado que Israel ha cometido es perdonado por Yahve que los acoge en su misericordia, que los restablecerá y les dará la dignidad perdida desde que entró en el hombre el pecado (Gen.3).

SALMO RESPONSORIAL: 49
R./ Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 23,1-12

“NO HACEN LO QUE DICEN”

Después de esto, Jesús dijo a la gente y a sus discípulos: "Los maestros de la ley y los fariseos enseñan con la autoridad que viene de Moisés. Por lo tanto, obedézcanlos ustedes y hagan todo lo que les digan; pero no sigan su ejemplo, porque ellos dicen una cosa y hacen otra. Atan cargas tan pesadas que es imposible soportarlas, y las echan sobre los hombros de los demás, mientras que ellos mismos no quieren tocarlas ni siquiera con un dedo. Todo lo hacen para que la gente los vea. Les gusta llevar en la frente y en los brazos porciones de las Escrituras escritas en anchas tiras, y ponerse ropas con grandes borlas. Quieren tener los mejores lugares en las comidas y los asientos de honor en las sinagogas, y desean que la gente los salude con todo respeto en la calle y que los llame maestros.
"Pero ustedes no deben pretender que la gente los llame maestros, porque todos ustedes son hermanos y tienen solamente un Maestro. Y no llamen ustedes padre a nadie en la tierra, porque tienen solamente un Padre: el que está en el cielo. Ni deben pretender que los llamen guías, porque Cristo es su único Guía. El más grande entre ustedes debe servir a los demás. Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido.

REFLEXIÓN:
Jesús utiliza en el evangelio de hoy la enseñanza por contraste. Los fariseos se creían un punto de referencia, y lo eran, aunque no del modo que imaginaban sino al contrario: lejos de ser espejos de bondad, aquí el Señor los trata como monumentos bien visibles a la hipocresía, hasta el punto que en el lenguaje común de hoy, decir a alguien "fariseo" es como decirle "hipócrita".

La consigna de la hipocresía esta en que: "todo lo hacen para que los vea la gente". Es el arte de parecer bueno, y por tanto, de renunciar a la posibilidad de serlo realmente. Lo grave no está en que la fachada sea hermosa, sino que ha sido embellecida para descuidar el resto de la casa.
El remedio de la hipocresía pasa por la humildad, si el hipócrita quiere parecer más de lo que es, el humilde procura que su bondad, su inteligencia o su riqueza no aparezcan. Jesús lo ejemplifica refiriéndose a los títulos que eran más apetecibles para los fariseos: querían ser vistos como "maestros", "padres" y "guías". Pero lo peor aún no eran los títulos, sino el creer y hacer del autoritarismo una forma del servicio. Es necesario un cambio de esta estructura mental, pero para hacerlo primero es necesario un cambio profundo de los corazones. Éste es un llamado también para nosotros. No es posible la solidaridad que nos hace hermanos sin nuevas relaciones basadas en la sencillez y en la justicia. No llamar a nadie mayor es convertir nuestra fe en lo que siempre quiso Jesús: igualdad y servicio.

La cuaresma, pues, es tiempo para quitarse no sólo el peso muerto del pecado sino también el estorboso peso de la imagen decorada que queremos proyectar muchas veces. Cambiarla por la vía ágil de la sencillez y por el camino llano de la humildad del corazón que avanza sin pretensiones al encuentro de Aquel que nos conoce bien y nos ama: Dios, el Señor.

PARA REFLEXIONAR:
1. ¿Embellecemos nuestra fachada y le damos la mayor importancia, descuidando el resto de la casa…. descuidando principalmente nuestro interior?
2.¿Cual es nuestro concepto de “quien es el más importante”, cual es mi concepto de humildad?

ORACIÓN
Señor, gracias por tu Bendita Palabra que nos anima, cada día nos hablas de cómo vivir un tiempo nuevo de Cuaresma, queremos volvernos a ti, seguir disponiendo nuestros corazones para tu acción, queremos vivir con trasparencia, con humildad, ayúdanos Señor a ser auténticos testigos de la Buena Noticia y hacerla vida en servicio con los que nos rodean. Amén

Miércoles 23 de marzo de 2011

“LA ARMONÍA DE NUESTRA VIDA DEPENDE DE LA RECTITUD DE CONCIENCIA”

PRIMERA LECTURA
JEREMÍAS 18,18-20

“VENGAN, LO HERIREMOS CON SU PROPIA LENGUA”

La gente dijo: "Vamos a preparar un plan para deshacernos de Jeremías. Jamás faltarán sacerdotes que nos instruyan, ni sabios que nos den consejos, ni profetas que nos comuniquen la palabra de Dios. Acusémoslo, para que lo maten. No hagamos caso a nada de lo que dice."
Oración de Jeremías
¡Señor, préstame atención!
¡Oye lo que dicen mis enemigos!
¿Es con el mal como se paga el bien?
¡Ellos han cavado mi sepultura!
Recuerda que me he enfrentado contigo
para hablarte en favor de ellos,
para pedirte que apartaras de ellos tu ira.

REFLEXIÓN
El profeta siguiendo la vocación a la que se resiste, pero que siente que es más grande que su propia voluntad, había denunciado los pecados del pueblo y, es especial los pecados de los jefes del pueblo, de los representantes oficiales de la ley religiosa; era su deber como profeta, y lo hacía en nombre de Dios para suscitar la conversión. Pero ahora, se ve envuelto en una persecución. Le acusan de “perturbador del orden” y lo espían para sorprenderlo en algo de qué acusarle, para acabar con él y desentenderse de su palabra.
Por otra parte no pueden dejar de reconocerle como profeta, pero se dicen que si acaban con él, no van contra el profetismo, ni contra las instituciones religiosas que regían a Israel; y es que ellos querían esas instituciones, pero de modo que pudiesen utilizarles a su antojo teñido de religión. El profeta se lamenta ante Dios de que los mismos a quienes él sirve la palabra y por quienes intercede, le persigan.

SALMO RESPONSORIAL: 30
R: Sálvame, Señor por tu misericordia

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 20,17-28

“NO SABEN LO QUE PIDEN”

Jesús, yendo ya de camino a Jerusalén, llamó aparte a sus doce discípulos y les dijo:
--Como ustedes ven, ahora vamos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley, que lo condenarán a muerte y lo entregarán a los extranjeros para que se burlen de él, lo golpeen y lo crucifiquen; pero al tercer día resucitará.

La madre de los hijos de Zebedeo, junto con sus hijos, se acercó a Jesús y se arrodilló delante de él para pedirle un favor. Jesús le preguntó:
--¿Qué quieres?
Ella le dijo:
--Manda que en tu reino uno de mis hijos se siente a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Jesús contestó:
--Ustedes no saben lo que piden. ¿Pueden beber el trago amargo que voy a beber yo?
Ellos dijeron:
--Podemos.
Jesús les respondió:
--Ustedes beberán este trago amargo, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí darlo, sino que se les dará a aquellos para quienes mi Padre lo ha preparado.
Cuando los otros diez discípulos oyeron esto, se enojaron con los dos hermanos. Pero Jesús los llamó, y les dijo:
--Como ustedes saben, entre los paganos los jefes gobiernan con tiranía a sus súbditos, y los grandes hacen sentir su autoridad sobre ellos. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que entre ustedes quiera ser grande, deberá servir a los demás; y el que entre ustedes quiera ser el primero, deberá ser su esclavo. Porque, del mismo modo, el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por una multitud.

REFLEXIÓN:
Cristo llama a los discípulos y les cuenta por anticipado cuál va a ser su destino: "al Hijo del hombre lo van a rechazar, lo van a juzgar, lo van a entregar en manos de los paganos y va a ser torturado y va a morir; pero después resucitará" San Mateo 20,18-20. Mostrándonos tan abiertamente su propio destino, Cristo Jesús estaba haciendo muchas cosas en el corazón de aquellos discípulos.

En primer lugar, quería corregir esa tentación que ellos siempre tuvieron: la tentación de imaginarse el amanecer del Reino de Dios como un éxito social, político que se suponía que los iba a poner a ellos en los cargos de gran importancia, porque ya vemos que incluso dos de los discípulos más queridos, Santiago y Juan andaban buscando estos primeros puestos.

Cristo quería corregir esa ambición mostrándoles que el destino de Él no era el de los grandes poderíos, el de los grandes aplausos, sino más bien el destino del oprobio, del rechazo. De ese modo quería corregir en ellos esas pretensiones de poder y de gloria humana.

Por otra parte, hablándoles así, Jesús los estaba preparando, porque definitivamente el acontecimiento de la Cruz, por más palabras y por más explicaciones que nos den, la Cruz es un gran misterio, es un enigma que reta a nuestra inteligencia, que nos deja desconcertados y tal vez desanimados.

Jesús, hablándoles varias veces sobre ese destino y mostrándoles que después de la muerte viene la resurrección, estaba curando en ellos ese escándalo que debía de causarles la Cruz.

La cruz debía causar a ellos un profundo desaliento, y si Cristo no les hubiera anunciado a ellos que ese misterio de la Cruz estaba en el camino, seguramente ellos habían salido despavoridos de la vocación a la que el mismo Cristo los había llamado, y entonces todo su trabajo se hubiera perdido.

Cristo les habla de su destino para que ellos sepan a qué atenerse, para que no se hagan ilusiones, para que descubran que el mismo Cristo -por decirlo de algún modo- tenía pleno control de la situación. Cristo no ha perdido el control de la situación, Cristo es el Señor de los acontecimientos, Cristo es el Señor de la Historia.

Aunque sucedan cosas tan terribles como la prisión, los azotes, la burla, las espinas, los clavos, la cruz, el sepulcro; aunque todo eso suceda., Cristo sigue siendo el Señor de la Historia.

Esas palabras, esas advertencias con las que Cristo advertía a sus discípulos, tenían también otro objetivo: que ellos supieran que Dios no fue dormido, ni fue distraído, ni estaba muerto. Dios sigue reinando incluso en este acontecimiento desconcertante de la Cruz.

PARA REFLEXIONAR:
1. ¿Me resisto al llamado de ser profeta ( anunciar y denunciar) en mi realidad?
2. ¿Entiendo lo que significa pasar por la Cruz y estoy listo y dispuesto a hacerlo?

ORACIÓN
Danos valentía, Señor, para ir en busca del sentido de nuestra existencia, para aceptar el llamado que nos haces de ser testigos de tu Reino, de hacerlo sin miedo y sin escondernos, de pasar por la Cruz, como tu lo has hecho. Amén.

Jueves, 24 de marzo de 2011

“LA FELICIDAD DEPENDE DE NOSOTROS MISMOS”

PRIMERA LECTURA
JEREMÍAS 17,5-10

“MALDITO QUIEN CONFIA EN EL HOMBRE, BENDITO QUIEN CONFÍA EN DIOS”

El Señor dice:
"Maldito aquel que aparta de mí su corazón,
que pone su confianza en los hombres
y en ellos busca apoyo.
Será como la zarza del desierto,
que nunca recibe cuidados:
que crece entre las piedras,
en tierras de sal, donde nadie vive.
"Pero bendito el hombre que confía en mí,
que pone en mí su esperanza.
Será como un árbol plantado a la orilla de un río,
que extiende sus raíces hacia la corriente
y no teme cuando llegan los calores,
pues su follaje está siempre frondoso.
En tiempo de sequía no se inquieta,
y nunca deja de dar fruto.
"Nada hay tan engañoso y perverso
como el corazón humano.
¿Quién es capaz de comprenderlo?
Yo, el Señor, que investigo el corazón
y conozco a fondo los sentimientos;
que doy a cada cual lo que se merece,
de acuerdo con sus acciones."

REFLEXIÓN
Al Profeta Jeremías le tocó vivir uno de los tiempos más duros del pueblo de Dios, ya sólo quedaba el reino del sur, porque hay que recordar que según nos cuenta el Antiguo Testamento, se dividieron los hebreos. El reino del Norte y el reino del Sur. Pero ya el reino del norte se había acabado y sólo quedaba el reino del sur que tenía su capital en Jerusalén.

Pero fue desastroso lo que tuvo que vivir Jeremías, porque le tocó anunciar y luego le tocó padecer el destierro. Vino un pueblo cruel, el pueblo de los caldeos, y se llevó al destierro a los habitantes del reino del sur, también llamado reino de Judá. De ahí viene la palabra “judío”. Este destierro tuvo lugar en el siglo VI antes de Cristo.

Jeremías nos va enseñar entonces cómo tenemos que aprovechar el dolor, la tragedia y la calamidad. Es lo que nos indica el texto de hoy. Las palabras de Jeremías son duras porque lo que le había tocado vivir fue muy duro.

“Maldito quien confía en el hombre y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor” Jeremías 17,5.

Qué palabra tan dura la palabra de maldición: "Maldito quien confía en el hombre apartando del Señor su confianza" Jeremías 17,5, peor, repito, Jeremías tuvo que hablar así por que la vida le llevó a hablar así.

Y él se dio cuenta de que aquellas personas que se apartan de Dios y creen que porque tienen amigos o porque pertenecen a este grupo o a este otro grupo, a este partido o a este otro partido, a este reino o a este otro reino, que ya con eso tienen, esas personas traen la peores calamidades para ellas mismas y para su pueblo.

Jeremías no se queda en la palabra de maldición, tiene una palabra de bendición: “Bendito quien confía en el Señor” Jeremías 17,7.

Estas palabras valen mucho porque salieron de un corazón que pasó por la violencia, por la barbarie, por la crueldad, por las lágrimas, por el hambre, por la sangre.

Bendito, quien confía en el Señor; así como el metal se acrisola en el fuego, así también el corazón humano se vuelve oro puro cuando ha pasado por el sufrimiento y conserva su confianza en Dios. Entonces, ese metal es oro puro, entonces esa persona es verdaderamente fiel, es verdaderamente amiga de Dios. Y eso fue lo que vivió Jeremías.

Toda persona cuando descarga su corazón en Dios, descubre que hay vida, que hay gracia, que hay perdón, siente la amistad, la sonrisa, el abrazo, el cuidado, el amor de Dios y se convierte en una fuente de amor, en una raíz de paz, en el comienzo de un mundo nuevo según la voluntad del Señor.

SALMO RESPONSORIAL: 1
R: / Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 16,19-31

“RECIBISTE TUS BIENES EN VIDA, Y LÁZARO MALES”

La parábola del rico y el pobre Lázaro
"Había un hombre rico, que se vestía con ropa fina y elegante y que todos los días ofrecía espléndidos banquetes. Había también un pobre llamado Lázaro, que estaba lleno de llagas y se sentaba en el suelo a la puerta del rico. Este pobre quería llenarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas. Un día el pobre murió, y los ángeles lo llevaron a sentarse a comer al lado de Abraham. El rico también murió, y fue enterrado.
"Y mientras el rico sufría en el lugar adonde van los muertos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro sentado a su lado. Entonces gritó: '¡Padre Abraham, ten lástima de mí! Manda a Lázaro que moje la punta de su dedo en agua y venga a refrescar mi lengua, porque estoy sufriendo mucho en este fuego.' Pero Abraham le contestó: 'Hijo, acuérdate que en vida tú recibiste tu parte de bienes, y Lázaro su parte de males. Ahora él recibe consuelo aquí, y tú sufres. Aparte de esto, hay un gran abismo entre nosotros y ustedes; de modo que los que quieren pasar de aquí allá, no pueden, ni de allá tampoco pueden pasar aquí.'
"El rico dijo: 'Te suplico entonces, padre Abraham, que mandes a Lázaro a la casa de mi padre, donde tengo cinco hermanos, para que les llame la atención, y así no vengan ellos también a este lugar de tormento.' Abraham dijo: 'Ellos ya tienen lo escrito por Moisés y los profetas: ¡que les hagan caso!' El rico contestó: 'Padre Abraham, eso no basta; pero si un muerto resucita y se les aparece, ellos se convertirán.' Pero Abraham le dijo: 'Si no quieren hacer caso a Moisés y a los profetas, tampoco creerán aunque algún muerto resucite.'

REFLEXIÓN:
Es interesante en este orden de ideas que el nombre del rico no aparece por ninguna parte. Para él Lázaro no existía, pero ante Dios es Lázaro el que tiene nombre. Su historia y su dolor son preciosos ante los ojos de Dios, mientras que la comedia de placer del ricachón no tiene valor ni nombre en los cielos.
Ante Dios, pues, tenemos rostro en cuanto tenemos necesidad. Los rasgos de nuestra necesidad son los rasgos de nuestro rostro en el Cielo. Un hipotético ser "carente de necesidades" es un ser carente de Dios y es irreconocible para Dios, porque es un ser que niega su propia condición de dependencia creatural con el Dios único que a todos da el ser y lo conserva. Este tiempo de cuaresma, pues, nos invita con fuerza a reconocernos en la hondura de nuestras necesidades y carencias, como camino de encuentro con el Dios vivo.

PARA REFLEXIONAR:

1. ¿En quién estoy poniendo mi confianza diariamente, esté en dificultades o teniendo una vida cómoda?
2. ¿Descubro a Lázaro en las personas que están a mi alrededor, o simplemente me hago el o la desentendida ante su situación?

ORACIÓN
Señor, hoy te pedimos perdón porque no hemos reconocido tu rostro en nuestros hermanos más necesitados y muchas veces hemos discriminado a aquellos que no pertenecen a nuestro círculo social. Señor, danos un corazón generoso para poder compartir lo que hemos recibido de Tí. Amén

Viernes 25 de marzo de 2011

“LA FAMILIA ES LA OBRA MÁS GRANDE DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
ISAIAS 7,10-14; 8-10

“MIRAD LA VIRGEN ESTÁ ENCINTA”

El Señor dijo también a Ahaz: "Pide al Señor tu Dios que haga un milagro que te sirva de señal, ya sea abajo en lo más profundo o arriba en lo más alto."
Ahaz contestó: "No, yo no voy a poner a prueba al Señor pidiéndole una señal."
Entonces Isaías dijo:
"Escuchen ustedes, los de la casa real de David.
¿Les parece poco molestar a los hombres,
que quieren también molestar a mi Dios?
Pues el Señor mismo les va a dar una señal:
La joven está encinta
y va a tener un hijo,
al que pondrá por nombre Emanuel.
Hagan planes, que serán desbaratados;
propongan lo que quieran, que no se realizará,
porque Dios está con nosotros.

REFLEXIÓN
El Señor toma la iniciativa y ofrece generosamente un signo al rey para confirmar su palabra y robustecerle su fe vacilante. Se le da amplitud a Ahaz para que escoja el signo que quiera, no importa que éste supere el horizonte de lo humano que es la tierra; aún se le presenta todo el dominio de Dios como terreno posible para que él pida el signo que quiera. La respuesta del Rey se interpreta desde la falsa religiosidad; de hecho, su declaración de no querer pedir signos a Dios para no tentarlo como lo hizo el pueblo en el desierto (Ex.17,7) expresa su falta de fe y se vuelve una tentación a Dios mismo.

SALMO RESPONSORIAL: 39
R: /Aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad.

6 Tú no te complaces en los sacrificios
ni en las ofrendas de cereales;
tampoco has pedido holocaustos
ni ofrendas para quitar el pecado.
En cambio, me has abierto los oídos.

7 Por eso he dicho: Aquí estoy,
tal como el libro dice de mí.

8 A mí me agrada hacer tu voluntad, Dios mío;
¡llevo tu enseñanza en el corazón!

9 En presencia de tu pueblo numeroso
he dado a conocer lo que es justo.
¡Tú bien sabes, Señor, que no he guardado silencio!

10 No me he quedado callado acerca de tu justicia;
he hablado de tu fidelidad y salvación.
Jamás he ocultado tu amor y tu verdad
ante tu pueblo numeroso.


R./ Aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad
.

SEGUNDA LECTURA

HEBREOS 10,4-10

“AQUÍ ESTOY OH DIOS, PARA HACER TU VOLUNTAD”

Porque la sangre de los toros y de los chivos no puede quitar los pecados.
El sacrificio de Cristo
Por eso Cristo, al entrar en el mundo, dijo a Dios:
"No quieres sacrificio ni ofrendas,
sino que me has dado un cuerpo.
No te agradan los holocaustos ni las ofrendas para quitar el pecado.
Entonces dije: 'Aquí estoy, tal como está escrito de mí en el libro, para hacer tu voluntad, oh Dios.' " En primer lugar, dice que Dios no quiere ni le agradan sacrificios ni ofrendas de animales, ni holocaustos para quitar el pecado, a pesar de que son cosas que la ley manda ofrecer. Y después añade: "Aquí vengo para hacer tu voluntad." Es decir, que quita aquellos sacrificios antiguos y pone en su lugar uno nuevo. Dios nos ha consagrado porque Jesucristo hizo la voluntad de Dios al ofrecer su propio cuerpo en sacrificio una sola vez y para siempre.

REFLEXIÓN
A través de la obediencia y del amor, Cristo deshizo el camino tortuoso y triste que había tomado la historia humana, por causa de nuestros pecados.

Porque el principio de toda nuestra desgracia está en la desobediencia, y el resultado y fruto primero de esa desobediencia es cortar la unión de amor que teníamos originalmente con el Padre Celestial.

Pues esa desobediencia y ese desamor quedan hoy destruidos en el misterio de la Encarnación de Cristo, el cual desde el primer momento de su existencia, según dice la Carta a los Hebreos, proclama con altísima voz: "Aquí estoy para hacer tu voluntad".

La bendita obediencia de Jesucristo, desde la concepción hasta la muerte en la Cruz, ha destruido nuestras desobediencias; y el bendito amor de Cristo, desde su concepción hasta derramar la última gota de su Sangre en la Cruz, ha vestido de amor nuestra existencia, nos ha dado la ropa apropiada para el banquete celestial, al cual somos todos invitados y a donde habremos de llegar por su gracia, pues Él es fiel a sus promesas.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS1,26-38

“HÁGASE EN MI SEGÚN TU PALABRA”

Un ángel anuncia el nacimiento de Jesús
A los seis meses, Dios mandó al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, donde vivía una joven llamada María; era virgen, pero estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. El ángel entró en el lugar donde ella estaba, y le dijo:
--¡Salve, llena de gracia! El Señor está contigo.
María se sorprendió de estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo:
--María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo, y Dios el Señor lo hará Rey, como a su antepasado David, para que reine por siempre sobre el pueblo de Jacob. Su reinado no tendrá fin.
María preguntó al ángel:
--¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre?
El ángel le contestó:
--El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios. También tu parienta Isabel va a tener un hijo, a pesar de que es anciana; la que decían que no podía tener hijos, está encinta desde hace seis meses. Para Dios no hay nada imposible.
Entonces María dijo:
--Yo soy esclava del Señor; que Dios haga conmigo como me has dicho.
Con esto, el ángel se fue.

REFLEXIÓN:
Para sanar de raíz nuestras vidas, Dios decidió hacerse hombre. Se hizo un Hijo de Hombre. Sencillo, bueno, generoso y trabajador. Necesitaba un lugar para nacer y el Espíritu le preparó el seno de María. Necesitaba una familia para crecer y Dios le dio a José y María, quien guardaba las cosas en su corazón, siempre dispuesta para salir al paso de los nuevos desafíos de Dios. Dios quiso revalorizar a la mujer María.

Y María supo responder al reto y designio de Dios. Dijo un SÍ incondicional, y con ese SÍ dijo muchos NO. María dijo no a su comodidad personal. Dijo no a su prestigio de muchacha joven en medio de la sociedad patriarcal de su época. Dijo no a aceptar las cosas simplemente, sin preguntar. Dijo no a su individualismo. Dijo no a sus miedos. Ojalá que con María sepamos decir un SÍ incondicional al Plan de Dios y también muchos No a tanto uso y abuso de las mujeres. Que sepamos decir No a tanta marginación que ya lleva tantos siglos. Que digamos No a tanta teología interesada en rebajar la dignidad de la mujer para justificar posturas patriarcales dentro y fuera de la Iglesia.

PARA REFLEXIONAR:
1. ¿Somos conscientes de que el Señor nos ha hecho un llamado para una misión?
2. ¿Tenemos la disposición que María tuvo para responder y aceptar el encargo que Dios le dio?

ORACIÓN
Señor Jesús, te alabamos y te bendecimos por todo lo que has hecho por nosotros, te declaramos Señor de nuestras vidas y te pedimos que inundes con el amor de tu Santo Espíritu todo nuestro ser, dándonos la oportunidad de vivir plenamente para el Padre y así poder ayudar a construir la comunidad de los que te seguimos. Amén

Sábado, 26 de marzo de 2011

“¿ME PAREZCO AL HIJO MAYOR O AL MENOR?”

PRIMERA LECTURA
MIQUEAS 7,14-15.18-20

“ARROJARÁ A LO HONDO DEL MAR TODOS NUESTROS DELITOS”

¡Cuida, Señor, de tu pueblo,
de las ovejas de tu propiedad,
que están solas en el bosque,
rodeadas de fértiles tierras!
Llévalas, como en tiempos pasados,
a los pastos de Basán y Galaad.
Hazles ver maravillas,
como en los días en que los sacaste de Egipto.
No hay otro Dios como tú,
porque tú perdonas la maldad
y olvidas las rebeliones
de este pequeño resto de tu pueblo.
Tú nos muestras tu amor
y no mantienes tu enojo para siempre.
Ten otra vez compasión de nosotros
y sepulta nuestras maldades.
Arroja nuestros pecados
a las profundidades del mar.
¡Mantén, Señor, la fidelidad y el amor
que en tiempos antiguos prometiste
a nuestros antepasados Abraham y Jacob!

REFLEXIÓN
Nuestro mundo mide la grandeza en términos de poder, fuerza, riqueza, ostentación o capacidad de daño. La Biblia conoce un modo distinto de medir el poder: es más fuerte el que puede perdonar más.
¿De quién sino del Espíritu Santo podría venir una frase tan sorprendente como esta que hemos escuchado en la primera lectura: "¿Qué Dios hay como tú, que quitas la iniquidad y pasas por alto la rebeldía del resto de tu heredad?"
Dios no nos trata como enemigos, sino que se pone a nuestro lado contra nuestro enemigo, que es también su enemigo: el pecado. Por eso el perdón es parte de su estrategia de amor con nosotros. Como dice el salmo 103: "él aparta de nosotros nuestros delitos", con lo cual le quita al arrogante su presa, que éramos nosotros mismos.
Dicho de otro modo: perdonar demuestra el poder de Dios porque es la victoria contra uno que era inmensamente más fuerte que nosotros: el pecado.

SALMO RESPONSORIAL: 102
R: El Señor es compasivo y misericordioso.

1 Bendeciré al Señor con toda mi alma;
bendeciré con todo mi ser su santo nombre.

2 Bendeciré al Señor con toda mi alma;
no olvidaré ninguno de sus beneficios.

3 Él es quien perdona todas mis maldades,
quien sana todas mis enfermedades,

4 quien libra mi vida del sepulcro,
quien me colma de amor y ternura,

5 quien me satisface con todo lo mejor
y me rejuvenece como un águila.

6 El Señor juzga con verdadera justicia
a los que sufren violencia.

7 Dio a conocer sus caminos y sus hechos
a Moisés y al pueblo de Israel.

8 El Señor es tierno y compasivo;
es paciente y todo amor.

9 No nos reprende en todo tiempo
ni su rencor es eterno;

10 no nos ha dado el pago que merecen
nuestras maldades y pecados;

11 tan inmenso es su amor por los que lo honran
como inmenso es el cielo sobre la tierra.

12 Nuestros pecados ha alejado de nosotros,
como ha alejado del oriente el occidente
.
R./

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 15,1-3.11-32

“ESTE HERMANO TUYO ESTABA MUERTO Y HA REVIVIDO”

Todos los que cobraban impuestos para Roma y otra gente de mala fama se acercaban a Jesús, para oírlo. Los fariseos y los maestros de la ley lo criticaban por esto, diciendo:
--Este recibe a los pecadores y come con ellos.
Entonces Jesús les dijo esta parábola
La parábola del padre que recobra a su hijo
Jesús contó esto también: "Un hombre tenía dos hijos, y el más joven le dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de la herencia que me toca.' Entonces el padre repartió los bienes entre ellos. Pocos días después el hijo menor vendió su parte de la propiedad, y con ese dinero se fue lejos, a otro país, donde todo lo derrochó llevando una vida desenfrenada. Pero cuando ya se lo había gastado todo, hubo una gran escasez de comida en aquel país, y él comenzó a pasar hambre. Fue a pedir trabajo a un hombre del lugar, que lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Y tenía ganas de llenarse con las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Al fin se puso a pensar: '¡Cuántos trabajadores en la casa de mi padre tienen comida de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre! Regresaré a casa de mi padre, y le diré: Padre mío, he pecado contra Dios y contra ti; ya no merezco llamarme tu hijo; trátame como a uno de tus trabajadores.' Así que se puso en camino y regresó a la casa de su padre.
"Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión de él. Corrió a su encuentro, y lo recibió con abrazos y besos. El hijo le dijo: 'Padre mío, he pecado contra Dios y contra ti; ya no merezco llamarme tu hijo.' Pero el padre ordenó a sus criados: 'Saquen pronto la mejor ropa y vístanlo; pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el becerro más gordo y mátenlo. ¡Vamos a celebrar esto con un banquete! Porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado.' Comenzaron la fiesta.
"Entre tanto, el hijo mayor estaba en el campo. Cuando regresó y llegó cerca de la casa, oyó la música y el baile. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. El criado le dijo: 'Es que su hermano ha vuelto; y su padre ha mandado matar el becerro más gordo, porque lo recobró sano y salvo.' Pero tanto se enojó el hermano mayor, que no quería entrar, así que su padre tuvo que salir a rogarle que lo hiciera. Le dijo a su padre: 'Tú sabes cuántos años te he servido, sin desobedecerte nunca, y jamás me has dado ni siquiera un cabrito para tener una comida con mis amigos. En cambio, ahora llega este hijo tuyo, que ha malgastado tu dinero con prostitutas, y matas para él el becerro más gordo.'
"El padre le contestó: 'Hijo mío, tú siempre estás conmigo, y todo lo que tengo es tuyo. Pero había que celebrar esto con un banquete y alegrarnos, porque tu hermano, que estaba muerto, ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado.' "

REFLEXIÓN:
En esta parábola es donde mejor presenta Jesús al Dios Padre-Madre. Tiene dos hijos diferentes y los ama inmensamente a los dos. No quiere elegir entre ellos. Son ellos quienes deben creer en tanto amor y gratuidad y recibirse mutuamente como hermanos. Ambos deben aprender del Padre-Madre que el amor no hace cálculos mezquinos, sino que crece en la gratuidad y en la aceptación de los otros tal como son. El hijo mayor refleja a los fariseos, mezquinos y calculadores. El hijo menor a los pecadores que Jesús está recibiendo en su comunidad. Los fariseos lo critican y se niegan a entrar a la fiesta del Reino para no juntarse con ellos. No creen en la capacidad de los demás de arrepentirse y volver a amar. En el fondo han dejado de creer en la capacidad de amar que tiene el Padre-Madre revelado por Jesús.
Los verbos fundamentales de esta parábola son: que el hijo menor "recapacitó" y que el Padre se "conmovió".
Recapacitar, reconsiderar la vida que estamos llevando, descubrir en el fondo de la alforja vacía el llamado de Dios, que todavía tiene sus brazos abiertos y nos está aguardando.
El hijo recapacitó, el padre se conmovió, estas dos acciones van juntas, y así como este hijo se abrazó con su padre, así también cuando el ser humano recapacita, se abraza con Dios que se compadece.
El hijo mayor se quedó fuera de las casa, fuera de la fiesta; el hijo mayor, que sentía envidia por la generosidad del papá con el hijo menor, ese hijo mayor se quedó sin el abrazo, sin la compasión, sin el ternero cebado, sin la música, sin el baile, sin la fiesta, sin la alegría. El hijo mayor, aunque estaba cerca del papá, no lo conocía, estaba en realidad lejos del papá.
Es impresionante lo que le dice el papá al hijo mayor: "Todo lo mío es tuyo" San Lucas 15,31, también esta alegría tendría ser tuya; si todo lo mío es tuyo cuando yo estoy alegre, alégrate tú; si todo lo mío es tuyo cuando yo me compadezco, compadécete tú; cuando yo perdono, perdona tú.
Cristo termina la parábola sin decirnos qué hizo el hijo mayor; no sabemos qué hizo, pero hasta donde llega la parábola, el hijo mayor se quedó sin fiesta, sin ternero, sin abrazo, sin amor, ¿por qué? Porque el hijo mayor no recapacitó, no entró en sí mismo ni se arrepintió, porque no se puso ante Dios con ese corazón abierto.
Si yo abro mi corazón, Dios me abre su corazón; si cierro mi corazón para mí estará cerrado el corazón de Dios. El hijo menor, aunque había cometido muchas locuras, abrió su corazón y encontró abierto el corazón de Dios. El hijo mayor, aunque parecía que se portaba muy bien, cerró su corazón, y por eso encontró cerrado el corazón de su padre.

PARA REFLEXIONAR:
¿A cuál de los tres personajes de la parábola nos parecemos nosotros?

ORACIÓN
Señor gracias por ser un Padre Misericordioso, te pedimos perdones hoy todos nuestro errores, nuestra falta de amor, por todas aquellas veces que hemos dicho NO a tu proyecto, queremos reconocer que te hemos fallado muchas veces y abrir nuestro corazón a su acción. Amén.

Domingo 27 de marzo de 2011

“DAME DEL AGUA QUE DA LA VIDA ETERNA”


Hay un denominador común en las lecturas de este domingo: la sed y el agua. El propósito de hoy: admirar más y más el poder del agua que nos regenera, agua que "salta hasta la vida eterna." La Cuaresma puede ser vista como un camino de recuperación, es también como ir al desierto con el pueblo elegido que ha salido ya de Egipto pero aún no entra a la tierra prometida o es como estar con Jesús en aquel desierto al que fue conducido por el Espíritu Santo. Es normal que se sienta sed, y es bueno: porque esa sed nos conducirá al Manantial de la vida, Jesús.


PRIMERA LECTURA ÉXODO 17,3-7


“¿QUE PUEDO HACER CON ESTE PUEBLO?”


Pero el pueblo tenía sed, y hablaron en contra de Moisés. Decían: --¿Para qué nos hiciste salir de Egipto? ¿Para matarnos de sed, junto con nuestros hijos y nuestros animales? Moisés clamó entonces al Señor, y le dijo: --¿Qué voy a hacer con esta gente? ¡Un poco más y me matan a pedradas! Y el Señor le contestó: --Pasa delante del pueblo, y hazte acompañar de algunos ancianos de Israel. Llévate también el bastón con que golpeaste el río, y ponte en marcha. Yo estaré esperándote allá en el monte Horeb, sobre la roca. Cuando golpees la roca, saldrá agua de ella para que beba la gente. Moisés lo hizo así, a la vista de los ancianos de Israel, y llamó a aquel lugar Meribá porque los israelitas le habían hecho reclamaciones, y también lo llamó Masá porque habían puesto a prueba a Dios, al decir: "¿Está o no está el Señor con nosotros?"


REFLEXIÓN


Tenemos el reclamo del pueblo que se muere de sed; y precisamente, porque experimenta tan grande y tan grave necesidad, llega a dudar de Dios: "Sí está Dios en medio de nosotros?" La necesidad profunda que experimenta le hace sentir que Dios lo ha abandonado, y por eso está el tema de la sed y el tema del agua que vendrá a saciar esa sed. El pueblo torturado por la sed no soportó más y terminó hablando mal de Dios y de Moisés, su enviado. Miremos atentamente qué les sucedió a ellos y veámonos quizá retratados en el proceso que hicieron y que les condujo a rebelarse contra Dios. Ante todo, es explicable su disgusto, y muy humano: si hay una sensación poderosamente desagradable, apremiante y agobiante es la sed extrema, la necesidad recibir imperiosamente agua, la debilidad ante la sequedad. Es posible sufrir y confiar o sufrir y ya no confiar. Es posible hacer del dolor del desierto un camino que nos une más a Dios y que nos une también entre nosotros mismos, o un camino que nos aparte de Dios y de los hermanos. Finalmente la decisión no la toman las circunstancias: la tomamos nosotros. El dolor nos obliga a hacer una pregunta. En el caso de los israelitas la pregunta era: ¿Con qué propósito nos sacó Dios de la esclavitud? Esa pregunta se convierte en rebeldía cuando se presupone que Dios no es de fiar. En este caso el interrogante se vuelve a lo que hemos oído: "¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?" Hablando así, el hombre renuncia a apoyarse en Dios sin tampoco encontrar otro apoyo, porque no lo hay. De este modo, la rebeldía se vuelve claudicación, derrota, muerte, apelación a la nada porque perder a Dios, aunque sea sobre la base "razonable" del dolor significa perderlo TODO.


SALMO RESPONSORIAL: 94


R:/ Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “No endurezcáis vuestro corazón”


Vengan, cantemos al Señor con alegría; cantemos a nuestro protector y Salvador. Entremos a su presencia con gratitud, y cantemos himnos en su honor. R.


Vengan, adoremos de rodillas; arrodillémonos delante del Señor, pues él nos hizo. Él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo; somos ovejas de sus prados. R. Escuchen hoy lo que él les dice: "No endurezcan su corazón, como en Meribá; como aquel día en Masá, en el desierto, cuando me pusieron a prueba sus antepasados, aunque habían visto mis obras. R.


SEGUNDA LECTURA


CARTA A LOS ROMANOS 5,1-2.5-8


“EL AMOR HA SIDO DERRAMADO EN NOSOTROS CON EL ESPÍRITU QUE SE NOS HA DADO”


Puesto que Dios ya nos ha hecho justos gracias a la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Pues por Cristo hemos podido acercarnos a Dios por medio de la fe, para gozar de su favor, y estamos firmes, y nos gloriamos con la esperanza de tener parte en la gloria de Dios. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha dado. Pues cuando nosotros éramos incapaces de salvarnos, Cristo, a su debido tiempo, murió por los pecadores. No es fácil que alguien se deje matar en lugar de otra persona. Ni siquiera en lugar de una persona justa; aunque quizás alguien estaría dispuesto a morir por la persona que le haya hecho un gran bien. Pero Dios prueba que nos ama, en que, cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.


REFLEXIÓN


Tenemos a San Pablo hablándonos de una abundancia de amor, un amor que se derrama sobre nuestros corazones; no simplemente se vierte, es un amor que se derrama, es decir, sobreabundante, capaz de colmarnos y capaz de desbordar nuestras expectativas, y capaz también de llegar a otras personas a partir de nosotros. Ese amor abundante es el Espíritu de Dios, es el Espíritu Santo de Dios, el mismo Espíritu que, saciando nuestra sed profunda de amor, nos capacita para que nosotros llevemos este lenguaje del amor divino a otros hermanos.


LECTURA DEL EVANGELIO


JUAN 4,5-42


“UN SURTIDOR DE AGUA QUE SALTA HASTA LA VIDA ETERNA”


De modo que llegó a un pueblo de Samaria que se llamaba Sicar, cerca del terreno que Jacob había dado en herencia a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo. Era cerca del mediodía. Los discípulos habían ido al pueblo a comprar algo de comer. En eso, una mujer de Samaria llegó al pozo a sacar agua, y Jesús le dijo: --Dame un poco de agua. Pero como los judíos no tienen trato con los samaritanos, la mujer le respondió: --¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides agua a mí, que soy samaritana? Jesús le contestó: --Si supieras lo que Dios da y quién es el que te está pidiendo agua, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva. La mujer le dijo: --Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua, y el pozo es muy hondo: ¿de dónde vas a darme agua viva? Nuestro antepasado Jacob nos dejó este pozo, del que él mismo bebía y del que bebían también sus hijos y sus animales. ¿Acaso eres tú más que él? Jesús le contestó: --Todos los que beben de esta agua, volverán a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotará dándole vida eterna. La mujer le dijo: --Señor, dame de esa agua, para que no vuelva yo a tener sed ni tenga que venir aquí a sacar agua. Jesús le dijo: --Ve a llamar a tu marido y vuelve acá. La mujer le contestó: --No tengo marido. Jesús le dijo: --Bien dices que no tienes marido; porque has tenido cinco maridos, y el que ahora tienes no es tu marido. Es cierto lo que has dicho. Al oir esto, la mujer le dijo: --Señor, ya veo que eres un profeta. Nuestros antepasados, los samaritanos, adoraron a Dios aquí, en este monte; pero ustedes los judíos dicen que Jerusalén es el lugar donde debemos adorarlo. Jesús le contestó: --Créeme, mujer, que llega la hora en que ustedes adorarán al Padre sin tener que venir a este monte ni ir a Jerusalén. Ustedes no saben a quién adoran; pero nosotros sabemos a quién adoramos, pues la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora, y es ahora mismo, cuando los que de veras adoran al Padre lo harán de un modo verdadero, conforme al Espíritu de Dios. Pues el Padre quiere que así lo hagan los que lo adoran. Dios es Espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo de un modo verdadero, conforme al Espíritu de Dios. La mujer le dijo: --Yo sé que va a venir el Mesías (es decir, el Cristo); y cuando él venga, nos lo explicará todo. Jesús le dijo: --Ese soy yo, el mismo que habla contigo. En esto llegaron sus discípulos, y se quedaron extrañados de que Jesús estuviera hablando con una mujer. Pero ninguno se atrevió a preguntarle qué quería, o de qué estaba conversando con ella. La mujer dejó su cántaro y se fue al pueblo, donde dijo a la gente: --Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será este el Mesías? Entonces salieron del pueblo y fueron a donde estaba Jesús. Mientras tanto, los discípulos le rogaban: --Maestro, come algo. Pero él les dijo: --Yo tengo una comida, que ustedes no conocen. Los discípulos comenzaron a preguntarse unos a otros: --¿Será que le habrán traído algo de comer? Pero Jesús les dijo: --Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y terminar su trabajo. Ustedes dicen: 'Todavía faltan cuatro meses para la cosecha'; pero yo les digo que se fijen en los sembrados, pues ya están maduros para la cosecha. El que trabaja en la cosecha recibe su paga, y la cosecha que recoge es para vida eterna, para que tanto el que siembra como el que cosecha se alegren juntamente. Pues bien dice el dicho, que 'Unos siembran y otros cosechan.' Y yo los envié a ustedes a cosechar lo que no les costó ningún trabajo; otros fueron los que trabajaron, y ustedes son los que se han beneficiado del trabajo de ellos. Muchos de los habitantes de aquel pueblo de Samaria creyeron en Jesús por lo que les había asegurado la mujer: "Me ha dicho todo lo que he hecho." Así que, cuando los samaritanos llegaron, rogaron a Jesús que se quedara con ellos. Él se quedó allí dos días, y muchos más creyeron al oir lo que él mismo decía. Y dijeron a la mujer: --Ahora creemos, no solamente por lo que tú nos dijiste, sino también porque nosotros mismos le hemos oído y sabemos que de veras es el Salvador del mundo.


REFLEXIÓN:


En el texto de hoy de la Samaritana, Jesús, lleno de cansancio y lleno de sed, tiene sin embargo sed suficiente para descubrir la sed del otro. San Agustín dice: "Jesús le pidió a la Samaritana: "dame de beber", pero en realidad estaba sediento más que del agua que ella pudiera sacar del pozo, estaba sediento de la sed de ella".


Ahora pensemos en cuál es la solución para cada una de estas clases de sed. La sed física la puede calmar ese pozo, la sed de amor quizá un buen esposo, un buen marido, pero la sed de Dios sólo la puede saciar el Espíritu, el Espíritu de Dios. Y por eso Jesús reconstruye, sana, redime la vida de esta mujer, podemos decir de atrás para adelante. Ella creía, cuando iba de camino al pozo, creía que sólo tenía sed de agua; Jesús le ha ayudado a encontrar las otras dos clases de sed que también tiene, su sed espiritual. Conduciéndola a su verdad, el Señor la llevó a descubrir su necesidad, su sed, y a través de ella, la gracia de un agua de vida, agua que sacia y no engaña. Jesús va a sanar la vida de ella de atrás para adelante. Desde la gracia del espíritu de conversión que le da, hasta la gracia de restablecerla en su dignidad de persona digna de ser amada, y hasta también ese don elemental pero necesario de un poco de agua para beber.


Al pozo de los rituales judíos tocaba ir una y otra y otra vez a entresacar poquitos de agua para beber; al pozo del Templo de Jerusalén había que ir una y otra y otra vez, y era un pozo sólo para los judíos. ¿Pero y en Jesús, qué es lo que va a dar Jesús?. Una fuente, Jesús es la fuente, Jesús es capaz de crear, con su palabra y con su fe, fuentes, surtidores de Espíritu en cada corazón que cree, para que nunca más tengamos sed, para que nunca más tengamos que vendernos barato a cualquier amor humano, para que nunca más reneguemos ante Dios ni contra Dios cuando nos falten las cosas necesarias, para que no andemos mendigando en uno o en otro lugar que nos den pedacitos de alegría, poquiticos de amor, sino que busquemos en el verdadero surtidor: Jesús.Y este es el poder que tiene Jesucristo, que aunque venga con vestido pobre y tosco a visitarnos, en Él está la fuerza no sólo de darnos agua, sino de hacernos fuente, para que nos saciemos y saciemos a otros.


Estamos viviendo el tiempo de Cuaresma. La Cuaresma es larga, es desértica, es árida, es dura como la roca que la primera lectura nos recuerda golpeó Moisés, pero de esa roca sale agua; es ardua como esa sed, pero de esa sed sale agua para beber. En esta Cuaresma, el Señor nos invita, a sacar de su agua viva, de su agua nueva, que no es otra realidad sino el Espíritu Santo. El agua nueva, el agua viva que es el amor de Dios. Sólo es Jesús el que hace que nosotros podamos tener vida nueva y un manantial de amor en el corazón.


PARA REFLEXIONAR


1.¿Que áreas de nuestra vida se encuentran secas y necesitan recibir y ser saciadas por el Agua Viva de Jesús? 2.¿En tiempo de dificultad, me comporto como el pueblo de Israel? ¿Desconfió del poder de Dios?


ORACIÓN


Señor, danos de beber, queremos recibir de tu agua viva, beber de tu fuente, no queremos tener más sed, pasa Señor por nuestra vida, que en este tiempo de Cuaresma tu nos sigas transformando y seamos canales de bendición para que otros beban de tu Agua de Vida. Amén.

Lunes, 28 de marzo de 2011

“VIVO POR LA FE EN LA PERSONA DE JESUCRISTO”

PRIMERA LECTURA SEGUNDO LIBRO DE LOS REYES 5,1-15ª


“MUCHOS LEPROSOS HABIA EN ISRAEL, SIN EMBARGO, NINGUNO DE ELLOS FUE CURADO, MÁS QUE NAHAMAN EL SIRIO”

Había un hombre llamado Naamán, jefe del ejército del rey de Siria, muy estimado y favorecido por su rey, porque el Señor había dado la victoria a Siria por medio de él. Pero este hombre estaba enfermo de lepra. En una de las correrías de los sirios contra los israelitas, una muchachita fue hecha cautiva, y se quedó al servicio de la mujer de Naamán. Esta muchachita dijo a su ama: --Si mi amo fuera a ver al profeta que está en Samaria, quedaría curado de su lepra. Naamán fue y le contó a su rey lo que había dicho aquella muchacha. Y el rey de Siria le respondió: --Está bien, ve, que yo mandaré una carta al rey de Israel. Entonces Naamán se fue. Tomó treinta mil monedas de plata, seis mil monedas de oro y diez mudas de ropa, y le llevó al rey de Israel la carta, que decía: "Cuando recibas esta carta, sabrás que envío a Naamán, uno de mis oficiales, para que lo sanes de su lepra." Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó la ropa en señal de aflicción y dijo: --¿Acaso soy Dios, que da la vida y la quita, para que este me mande un hombre a que lo cure de su lepra? ¡Fíjense bien y verán que está buscando un pretexto contra mí! Al enterarse el profeta Eliseo de que el rey se había rasgado la ropa por aquella carta, le mandó a decir: "¿Por qué te has rasgado la ropa? Que venga ese hombre a verme, y sabrá que hay un profeta en Israel." Naamán fue, con su carro y sus caballos, y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo. Pero Eliseo envió un mensajero a que le dijera: "Ve y lávate siete veces en el río Jordán, y tu cuerpo quedará limpio de la lepra." Naamán se enfureció, y se fue diciendo: --Yo pensé que iba a salir a recibirme, y que de pie iba a invocar al Señor su Dios, y que luego iba a mover su mano sobre la parte enferma, y que así me quitaría la lepra. ¿No son los ríos de Damasco, el Abaná y el Farfar, mejores que todos los ríos de Israel? ¿No podría yo haber ido a lavarme en ellos y quedar limpio? Y muy enojado se fue de allí. Pero sus criados se acercaron a él y le dijeron: --Señor, si el profeta le hubiera mandado hacer algo difícil, ¿no lo habría hecho usted? Pues con mayor razón si solo le ha dicho que se lave usted y quedará limpio. Naamán fue y se sumergió siete veces en el Jordán, según se lo había ordenado el profeta, y su carne se volvió como la de un jovencito, y quedó limpio. Entonces él y todos sus acompañantes fueron a ver a Eliseo.


REFLEXIÓN

Naamán había ganado muchas guerras pero estaba perdiendo su batalla contra la lepra. La lepra era el punto negro, el gran lunar, el centro de su vergüenza. La lepra era el espacio de derrota de un hombre acostumbrado a triunfar. Pero los hechos se dieron de tal modo que ese espacio de derrota se volviera un espacio de triunfo, no suyo, sino de Dios. Es una especie de constante esto en la Biblia: aquello que nos avergüenza y nos deshonra es a menudo la grieta por la que el plan de Dios se cuela en nuestros planes. Dios irrumpe por la brecha abierta que dejan nuestras derrotas y problemas no resueltos. De este modo transforma lo más bajo en lo más alto. Cuando somos así salvos no cabe espacio para el orgullo sino sólo proclamación de la piedad y el poder de Dios.

SALMO RESPONSORIAL: 41

R./Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿Cuándo veré el rostro de Dios?


1 Como ciervo sediento en busca de un río, así, Dios mío, te busco a ti.

2 Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo volveré a presentarme ante Dios?

3 Día y noche, mis lágrimas son mi alimento, mientras a todas horas me preguntan: "¿Dónde está tu Dios?"

4 Cuando pienso en estas cosas, doy rienda suelta a mi dolor. Recuerdo cuando yo iba con la gente, conduciéndola al templo de Dios entre gritos de alegría y gratitud. ¡Qué gran fiesta entonces!

5 ¿Por qué voy a desanimarme? ¿Por qué voy a estar preocupado? Mi esperanza he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando. ¡Él es mi Dios y Salvador!

LECTURA DEL EVANGELIO

LUCAS 4,24-30

“JESÚS NO HA SIDO ENVIADO UNICAMENTE A LOS JUDÍOS”

Y siguió diciendo: --Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra. Verdaderamente, había muchas viudas en Israel en tiempos del profeta Elías, cuando no llovió durante tres años y medio y hubo mucha hambre en todo el país; pero Elías no fue enviado a ninguna de las viudas israelitas, sino a una de Sarepta, cerca de la ciudad de Sidón. También había en Israel muchos enfermos de lepra en tiempos del profeta Eliseo, pero no fue sanado ninguno de ellos, sino Naamán, que era de Siria. Al oir esto, todos los que estaban en la sinagoga se enojaron mucho. Se levantaron y echaron del pueblo a Jesús, llevándolo a lo alto del monte sobre el cual el pueblo estaba construido, para arrojarlo abajo desde allí. Pero Jesús pasó por en medio de ellos y se fue.


REFLEXIÓN:

El evangelio de hoy nos sitúa en el comienzo de la predicación de Jesús en Galilea y particularmente en Nazaret. Jesús predica en las sinagogas con la fuerza del espíritu santo quien lo escucha recibe la salvación prometida en los profetas: “Esta escritura que acaban de oír se ha cumplido hoy” (4,21) y todos se admiran de las palabras de “gracia” que salían de su boca (4,22). Jesús acaba de presentar su programa del reinado universal de Dios, gratuito y sin venganzas contra los extranjeros; y lo ha hecho en su propio pueblo, en Nazaret, una comunidad fanáticamente nacionalista. Él está asumiendo la misma postura universalista de Elías y Eliseo, dos profetas que habían vivido ochocientos años antes, en esa región del norte del país. Su memoria estaba viva, por las lecturas que se hacían cada sábado en la sinagoga y por la tradición oral que continuaba en las familias de Galilea. Pero entre la época de los profetas y la de Jesús se había ido consolidando una corriente del reinado de Dios nacionalista y excluyente de los extranjeros, agravada por la ocupación de las fuerzas militares romanas. Jesús aparece presentando a Dios, que ofrece una nueva etapa de misericordia y gratuidad a la humanidad.

PARA REFLEXIONAR:
1. ¿Qué quiere decir que Jesús predica con la fuerza del Espíritu Santo?

2. ¿En qué forma concreta me estoy acercando diariamente a la Palabra de Dios y qué efectos de cambio constato en mí?

3. ¿Cómo manifestamos que creemos en Jesús, no sólo a nivel individual sino como familia o comunidad? ¿No será que nuestra fe se reduce a unos cortos momentos diarios o semanales que después no tienen que ver nada con nuestra vida?


ORACIÓN

Señor Jesús, Tú eres el que da la vida y la salud, por eso te suplicamos que así como sanaste a Naamán de su lepra, en esta cuaresma, nos sanes de toda la lepra de injusticia y desamor que haya en nuestro corazón. Amén

Martes 29 de marzo de 2011

“A PERDONAR SE APRENDE PERDONANDO”


PRIMERA LECTURA

DANIEL 3,25.34-43


“SEÑOR, ACEPTA NUESTRO CORAZÓN CONTRITO Y NUESTRO ESPÍRITU HUMILDE”


Entonces Azarías,en medio del fuego, empezó a orar y dijo: Por tu mismo honor, no nos abandones del todo, no deshagas tu alianza con nosotros, no retires de nosotros tu misericordia. Hazlo por Abraham tu amigo,por Isaac tu siervo y por Israel consagrado a ti. Tú les prometiste que harías su descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo y como los granos de arena en la playa del mar. Pero, Señor, hemos venido a ser más pequeños que cualquier otra nación; por nuestros pecados estamos humillados en toda la tierra. Actualmente no tenemos ni rey ni profeta ni jefe, ni holocausto ni sacrificio ni ofrenda, ni incienso ni lugar donde ofrecerte los primeros frutos y encontrar tu misericordia. Pero este sacrificio que te ofrecemos hoy, con corazón afligido y espíritu humillado, acéptalo tú como si fuera un holocausto de carneros y novillos, y de miles y miles de corderos gordos, para que te podamos seguir íntegramente, porque los que confían en ti no quedarán en ridículo. Ahora queremos seguirte de todo corazón, te reverenciamos, queremos agradarte; no nos hagas quedar en ridículo. Trátanos según tu bondad y tu gran misericordia. ¡Líbranos, Señor, por tu maravilloso poder; muestra qué glorioso es tu nombre!


REFLEXIÓN

El lenguaje que nos traen las lecturas de hoy es el lenguaje del perdón. La Primera Lectura del libro de Daniel, es una oración muy humilde, muy profunda, muy real, como decimos a veces, muy aterrizada, pidiéndole perdón a Dios, por haberle olvidado, por dejar de hacer su voluntad. Recordemos que estamos en el camino de la Cuaresma, tiempo de reconciliación, tiempo de reconciliarse con Dios, reconciliarse con los hermanos: volver al encuentro, a la plena amistad y comunión con Dios, a formar parte de su proyecto, primero, y luego con los que nos rodean.

Y es que esta lectura tiene algunos pasos para aprender a reconciliarnos. Dice Azarías: "Por el honor de tu nombre no nos desampares para siempre", Azarías reconoce no sus méritos sino el poder y la gloria de Dios. Ese es el primer paso el amor a la gloria de Dios, el reconocer y mostrar lo bueno que Dios es. El segundo paso es la humildad, humildad para ver lo que hemos hecho mal, nuestros límites, nuestro pecado, nuestra debilidad, para reconocer todo lo que Él ha hecho bien. "Yo soy un culpable, Señor, pero quiero que aparezca lo bueno que tú eres; quiero que la gente se dé cuenta del poder que tú tienes, de la misericordia que tú tienes, de la sabiduría que tú tienes". En otro versículo, Azarías le dice a Dios, "No rompas tu alianza", es creer en su fidelidad, él no se apega a sí mismo sino que se apoya en la fidelidad de Dios que es eterna: "Señor, tú eres bueno, tú haces el bien, tú eres fiel, tú permaneces, tú no te "rajas". Tú no te rompes, Tú eres firme, yo quiero apegarme a Ti, porque Tú eres firme, esa es otra etapa en la reconciliación.


Y el último elemento donde Azarías dice: "Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, que ese sea hoy nuestro sacrificio" Daniel 3,39.Dios no quiere cosas, ni tu plata, ni los animales de tus ganados, Dios es el dueño de todo, tiene todas las plantas, todos los campos, todos los ganados, Dios no quiere cosas, a Dios no se le compra con cosas, Dios no necesita nada, Él sabe quiénes somos. Lo que Dios quiere es nuestro corazón contrito, arrepentido, agrietado, deshecho, desmoronado, un corazón sincero y humilde, lo dice Azarías, "Acepta nuestro corazón contrito" Daniel 3,39, un corazón listo para que ser curado, sanado, restaurado y transformado por su amor.


SALMO RESPONSORIAL: 24 R/ Señor, recuerda tu misericordia.

Señor, muéstrame tus caminos; guíame por tus senderos; guíame, encamíname en tu verdad, pues tú eres mi Dios y Salvador. R.

Señor, acuérdate del amor y la ternura que siempre nos has manifestado, pero no te acuerdes de mis pecados ni del mal que hice en mi juventud. R.

El Señor es bueno y justo; él corrige la conducta de los pecadores y guía por su camino a los humildes; ¡los instruye en la justicia! R.


LECTURA DEL EVANGELIO

MATEO 18,21-35

“PERDONAR SIEMPRE”


Entonces Pedro fue y preguntó a Jesús: Señor, ¿cuántas veces deberé perdonar a mi hermano, si me hace algo malo? ¿Hasta siete? Jesús le contestó: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete."Por esto, sucede con el reino de los cielos como con un rey que quiso hacer cuentas con sus funcionarios. Estaba comenzando a hacerlas cuando le presentaron a uno que le debía muchos millones. Como aquel funcionario no tenía con qué pagar, el rey ordenó que lo vendieran como esclavo, junto con su esposa, sus hijos y todo lo que tenía, para que quedara pagada la deuda. El funcionario se arrodilló delante del rey, y le rogó: 'Tenga usted paciencia conmigo y se lo pagaré todo.' Y el rey tuvo compasión de él; así que le perdonó la deuda y lo puso en libertad. "Pero al salir, aquel funcionario se encontró con un compañero suyo que le debía una pequeña cantidad. Lo agarró del cuello y comenzó a estrangularlo, diciéndole: '¡Págame lo que me debes!' El compañero, arrodillándose delante de él, le rogó: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo.' Pero el otro no quiso, sino que lo hizo meter en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Esto dolió mucho a los otros funcionarios, que fueron a contarle al rey todo lo sucedido. Entonces el rey lo mandó llamar, y le dijo: '¡Malvado! Yo te perdoné toda aquella deuda porque me lo rogaste. Pues tú también debiste tener compasión de tu compañero, del mismo modo que yo tuve compasión de ti.' Y tanto se enojó el rey, que ordenó castigarlo hasta que pagara todo lo que debía." Jesús añadió: Así hará también con ustedes mi Padre celestial, si cada uno de ustedes no perdona de corazón a su hermano.


REFLEXIÓN

El Evangelio de este día esta ubicado en el discurso de Jesús sobre las relaciones fraternas propias de la comunidad de los discípulos, nos invita a dirigir nuestra mirada a Dios, para asumir una nueva actitud en relación con quienes nos ofenden y nos coloca ante una enseñanza de Jesús sobre la necesidad de perdón. Este texto esta compuesto por dos partes.

En la primera parte Pedro toma la iniciativa y se acerca a Jesús para preguntarle, cuantas veces tenía que perdonar. La pregunta de Pedro nos deja entender que él había comprendido ya muy bien que la comunidad de Jesús se construye en el perdón recíproco. Es de esta manera como somos identificados como hijos del Padre celestial. Pero Pedro puso un límite ¿Hasta siete veces? pregunta Pedro. La respuesta de Jesús, por su parte, abre el perdón del discípulo hacia un horizonte ilimitado: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (18,22). Por lo tanto, el perdón del discípulo no tiene límites, así como tampoco tiene límites el perdón y la misericordia del Padre hacia nosotros.


En la segunda parte de la parábola está construida a partir del contraste entre la misericordia de un rey que le perdona a un siervo suyo una deuda incalculable y la crueldady dureza de ese mismo siervo que no perdona a su compañero que le debe una pequeña suma de dinero. Según Pablo Freire, el oprimido tiene incrustada en su interior la figura del opresor. Critica y teme al opresor, pero en la primera oportunidad, lo imita. El siervo inmisericorde actúa con su compañero lo mismo que temía que el amo actuara con él. Pero la parábola de Jesús no está hablando de cualquier amo, sino del Padre misericordioso, capaz de perdonar los pecados más profundos y las deudas más inmensas. Él es capaz de un amor y un perdón que no lleva cuenta de las faltas, que no está acechando al pecador para castigarlo. Si entendiéramos esto, tal vez nos sería más fácil empezar a perdonar, a perdonarnos a nosotros mismos y a pedir perdón. Nuestra fe en el Padre perdonador, gratuitamente dadivoso y compasivo, nos lleva a sentir la urgencia de vivir el perdón como algo profundamente enraizado en ella. Sin perdón no hay fe auténtica en Dios ni en el hermano. Solamente si cultivamos la grandeza de pedir perdón y aprendemos a dar el perdón al estilo de Dios, con corazón grande, podremos liberarnos del miedo, de la imagen del opresor que tenemos dentro, y empezar a ser verdaderamente humanos, como Jesús.


PARA REFLEXIONAR:

1. ¿Mi actitud de perdón hacia los demás es siempre abierta y generosa? ¿Puedo mejorar esta actitud con los que me rodean?

2. ¿Cómo he agradecido el perdón que alguna vez he recibido de alguieny especialmente de Dios?

ORACIÓN

Señor, maravillosa es tu misericordia y todos los días la experimentamos de tí, hoy queremos disponer nuestro corazón delante de ti y pedirte perdón por tantas cosas que hemos hecho mal, por desviarnos del camino, por ignorar tu dirección y tu voluntad, por olvidarnos de ti y de tu proyecto. Señor hoy queremos volvernos a ti, experimentar tu perdón, y así mismo te pedimos nos ayudes a no negarnos a perdonar a los demás. Amén.

Miércoles 30 de marzo de 2011

“LA LEY ES UN MEDIO PERO NO UN FIN”

PRIMERA LECTURA

DEUTERONOMIO 4,1.-5-9

“PON OBRA EN TUS MANDATOS”

"Ahora pues, israelitas, escuchen las leyes y decretos que les he enseñado, y pónganlos en práctica, para que vivan y ocupen el país que el Señor y Dios de sus antepasados les va a dar. Yo les he enseñado las leyes y los decretos que el Señor mi Dios me ordenó, para que los pongan en práctica en el país que van a ocupar. Cúmplanlos y practíquenlos, porque de esta manera los pueblos reconocerán que en ustedes hay sabiduría y entendimiento, ya que cuando conozcan estas leyes no podrán menos que decir: '¡Qué sabia y entendida es esta gran nación!' Porque, ¿qué nación hay tan grande que tenga los dioses tan cerca de ella, como tenemos nosotros al Señor nuestro Dios cada vez que lo invocamos? ¿Y qué nación hay tan grande que tenga leyes y decretos tan justos como toda esta enseñanza que yo les presento hoy? Así pues, tengan mucho cuidado de no olvidar las cosas que han visto, ni de apartarlas jamás de su pensamiento; por el contrario, explíquenlas a sus hijos y a sus nietos.

REFLEXIÓN

En la primera lectura de hoy encontramos una fuerte advertencia: "no te olvides de lo que vieron tus ojos", advertencia que bien podemos considerar nacida de la experiencia, porque es muy cierto que hemos visto maravillas y es cierto también que las hemos olvidado. No es la menor de las desdichas humanas eso de que haya tantos males que al recordarlos nos parecen tan recientes y tan capaces de afectarnos, mientras la niebla de un recuerdo borroso e inocuo se apodera de los bienes y las bendiciones que también tuvimos en el pasado. Por algo san Agustín, habló de la memoria como de una de las "potencias" o "facultades" del alma. La memoria tiene poder porque somos en buena parte lo que recordamos ser. Gracias a la memoria no tenemos que reinventar cada día lo que significa "vivir". Y recordar las maravillas que hizo el Señor es el principio ineludible para reconocer su grandeza, admirar su poder y agradecer su misericordia. Y ciertamente no es posible una vida agradable a Dios sin estas tres cosas. Además, el texto nos habla de la obediencia, la obediencia a los mandatos divinos es dura, casi imposible, si nos quedamos mirando lo que hay que hacer; es suave, en cambio, posible e incluso deleitable, si atendemos a quién nos los ha mandado y qué planes de gracia y salvación ha dispuesto a favor nuestro.

SALMO RESPONSORIAL: 147

R: Glorifica al Señor, Jerusalén. LECTURA DEL EVANGELIO

MATEO 5, 17-19


“QUIEN CUMPLA Y ENSEÑE SERÁ GRANDE”

"No crean ustedes que yo he venido a suprimir la ley o los profetas; no he venido a ponerles fin, sino a darles su pleno valor. Pues les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, no se le quitará a la ley ni un punto ni una letra, hasta que todo llegue a su cumplimiento. Por eso, el que no obedece uno de los mandatos de la ley, aunque sea el más pequeño, ni enseña a la gente a obedecerlo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos. Pero el que los obedece y enseña a otros a hacer lo mismo, será considerado grande en el reino de los cielos.

REFLEXIÓN:

El Evangelio de hoy vuelve a llevarnos al “sermón de la montaña” para centrar la atención de nuestro corazón en Jesús, plenitud de la Ley y los Profetas, el verdadero Maestro –superior a Moisés- que nos hace entrar en el corazón de Dios Padre. Jesús comienza con un planteamiento fundamental: “No piensen que he venido a abolir la ley y los profetas, no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento” , la ley de Dios, entregada al pueblo por mediación de Moisés expresa la voluntad de Dios que quiere que hagamos el bien y evitemos el mal, que busquemos lo que promueve la vida e evitemos lo que genera muerte. ( Deuteronomio 32,47). Jesús entonces no vino a dar una abolición de la Ley sino darle un nuevo sentido, a darle una vivencia más perfecta de ella. Testimonio y proclamación, cumplimiento y enseñanza, son las dos caras de la misma moneda del evangelio de Jesús, del Reino de Dios. El anuncio y la llegada del Reino fue el centro del mensaje de Jesús. Por él vivió, habló, hizo milagros, rezó, lloró, se alegró, discutió, juntó discípulos, expuso la vida, le arrestaron, le condenaron y le asesinaron. El Reino fue su razón de ser y de vivir. La Ley del Reino lleva a plenitud la Ley de Moisés, declarando felices a los pobres, los que lloran, los necesitados de amor, pan y justicia. Jesús no achica las exigencias de la Ley, sino que libera a la Ley de su carga de exclusión y la transforma en plataforma para poder amar más y mejor. Para quien ama como Jesús toda ley ha caducado, porque el amor la ha llevado a plenitud. ¿Qué ley obligaba a la Madre Teresa de Calcuta a una solidaridad “hasta que duela”, como ella decía? La ley del amor. En cambio, para quien no ama todo servicio es carga y hace falta la ley que lo obligue. No es cuestión de ley sí o ley no. Es cuestión de amor si o amor no, es cuestión de presencia de amor o ausencia de amor, es cuestión de vivir en el amor.

PARA REFLEXIONAR:

1. ¿Qué quiere decir Jesús cuando afirma que no vino a abolir la ley sino a darle su cumplimiento? 2. ¿Cómo puedo, o podemos, darle cumplimiento a la ley de Dios a la manera de Jesús?


ORACIÓN

Señor hoy quiero expresarte un canto de alabanza y agradecimiento por tu paso por mi vida, recordar y nunca olvidar todas las maravillas que has hecho en mi, en mi familia, en mi realidad, quiero vivir para construir tu Reino y vivir bajo la ley del amor. Amén.

Jueves, 31 de marzo de 2011

“UN OBRAR JUSTO ES LA MEJOR EXPRESIÓN DE DIOS EN NUESTRA VIDA ”

PRIMERA LECTURA


JEREMÍAS 7,23-28


“AQUÍ ESTÁ LA GENTE QUE NO ESCUCHÓ LA VOZ DEL SEÑOR”


Lo que sí les ordené fue que me obedecieran; pues así yo sería su Dios y ellos serían mi pueblo. Y les dije que se portaran como yo les había ordenado, para que les fuera bien. Pero no me obedecieron ni me hicieron caso, sino que tercamente se dejaron llevar por las malas inclinaciones de su corazón. En vez de volverse a mí, me volvieron la espalda. Desde que sus antepasados salieron de Egipto hasta ahora, yo les he enviado a ustedes, uno tras otro, a todos mis siervos los profetas. Pero ustedes no me obedecieron ni me hicieron caso, sino que se portaron aún más tercamente que sus antepasados. "Tú, Jeremías, diles todas estas cosas, aunque no te hagan caso; grítales, aunque no te respondan. Diles: 'Esta es la nación que no obedece al Señor su Dios ni quiere ser corregida. La sinceridad ha desaparecido por completo de sus labios.' "

REFLEXIÓN
El profeta usando el lenguaje de la alianza, le recuerda al pueblo cuál debe ser su comportamiento frene a Dios; la obediencia. Dios y el pueblo han hecho un pacto que se asemeja al de vasallaje que hace un poderoso con un débil, que tiene un elemento fundamental: Dios no pide tributo sino obediencia (1Sam.15-22) plena y total, de hecho, el culto es consecuencia de esto. Por ello, el pecado es el rompimiento del pacto, esto es, el vivir sin tener en cuenta la voluntad de Dios, vivir de manera obstinada con el corazón endurecido. La comparación que hace Jeremías entre un corazón de piedra y un corazón de carne, explica bien lo que significa endurecer el corazón: es hacerlo de piedra, en el cual no entra nada. Ese es el pecado del hombre tener ojos y no ver, tener oídos y no oír. Esto es, encerrarse en si mismo y no dejar que la Palabra de Dios lo penetre y lo cuestione y lo haga entender la vida de una manera diferente. Otro punto que debe ser meditado por nosotros a raíz de la palabra que hemos leído tiene que ver con la división que se presenta al interior de nuestras comunidades que expresan un poco que nos mueven “poderes” distinto, porque si nos mueve el mismo Espíritu Santo seguro que lo que construiremos será la Unidad. La lógica sencilla usada por Jesús debe hacernos tomar conciencia que debemos ser instrumentos de unidad, no de uniformidad (que es una forma de división) sino de estar unidos en torno al único que puede darle sentido pleno a la vida.


SALMO RESPONSORIAL: 94

R: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “No endurezcáis vuestro corazón.”


LECTURA DEL EVANGELIO

LUCAS 11,14-23

“EL QUE NO ESTÁ CONMIGO ESTÀ CONTRA MÍ ”



Jesús estaba expulsando un demonio que había dejado mudo a un hombre; y cuando el demonio salió, el mudo comenzó a hablar. La gente se admiró de esto, pero algunos dijeron: "Beelzebú, el jefe de los demonios, es quien ha dado a este hombre el poder de expulsarlos." Otros, para tenderle una trampa, le pidieron una señal milagrosa del cielo. Pero él, que sabía lo que estaban pensando, les dijo: "Todo país dividido en bandos enemigos, se destruye a sí mismo y todas sus casas se derrumban una sobre otra. Así también, si Satanás se divide contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su poder? Esto lo digo porque ustedes afirman que yo expulso los demonios por el poder de Beelzebú; pero si es así, ¿quién da a los seguidores de ustedes el poder para expulsarlos? Por eso, ellos mismos los condenarán a ustedes. Porque si yo expulso los demonios por la mano de Dios, eso significa que el reino de Dios ya ha llegado a ustedes. "Cuando un hombre fuerte está bien armado y cuida su casa, lo que en ella guarda está seguro. Pero si otro más fuerte que él viene y lo vence, le quita las armas en que confía, y sus pertenencias, y dispone de ellas. "El que no está a mi favor, está en contra mía, y el que conmigo no recoge, desparrama.

REFLEXIÓN:


El evangelista nos presenta las objeciones planteada por algunos hombres ante las acciones de Jesús. Objeciones que se centran no en la acción misma (echar demonios) sino en el poder con el que lo hace (con el poder de Belcebú). La defensa de Jesús es absolutamente lógica y cotidiana: todo reino dividido es destruido, si Él está actuando con el poder de Belcebú en contra de Belcebú, entonces ellos no deben temer porque eso significa que pronto caerá este reinado. Lo importante es descubrir a Jesucristo como el que tiene poder para liberar al hombre de todas las fuerzas negativas que lo tratan de poseer, eso forma parte de la acción liberadora de Jesucristo. Es decir que quien está con Jesús recoge frutos de vida: recupera la filiación perdida, entra en el corazón del Padre, ama a los hermanos con sus mismos sentimientos, y tiene su mismo Espíritu. Quien no está con él, desparrama (11,23b), pierde su vida, queda indefenso en manos del enemigo. En cambio con Jesús “el más fuerte” (11,22), que ha derrotado definitivamente al maligno, es posible vencer las insidias del mal, y ser los hijos amados del Padre.




PARA REFLEXIONAR: ¿En qué momentos de mi vida he constatado que estoy con Dios? ¿En qué momentos o situaciones he constatado lo contrario?


ORACIÓN Doy gracias por Dios Creador, por Jesús venido a nuestro mundo para mostrarnos una manera de vivir que nos permitirá ser como Él, al servicio del Padre. Tomo conciencia de que tengo un papel que realizar en esta creación. Amén.