viernes, 1 de marzo de 2013

Miércoles 6 de marzo de 2013


“QUIEN APRENDE EL SENTIDO DE LA LIBERTAD APRENDE LOS MANDAMIENTOS”

PRIMERA LECTURA
DEUTERONOMIO 4,1.5-9

“Poned por obra los mandatos”

Moisés habló al pueblo, diciendo: "Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os mando cumplir. Así viviréis y entraréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar. Mirad, yo os enseño los mandatos y decretos que me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella. Ponedlos por obra, que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos que, cuando tengan noticia de todos ellos, dirán: "Cierto que esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente."

Y, en efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros, siempre que lo invocamos? Y, ¿cuál es la gran nación, cuyos mandatos y decretos sean tan justos como toda esta ley que hoy os doy? Pero, cuidado, guárdate muy bien de olvidar los sucesos que vieron tus ojos, que no se aparten de tu memoria mientras vivas; cuéntaselos a tus hijos y nietos."  Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Uno puede decir que todos los pecados nacen de la mala memoria. En la primera lectura de hoy encontramos una fuerte exhortación: "no te olvides de lo que vieron tus ojos". Una advertencia que bien podemos considerar nacida de la experiencia, porque es muy cierto que hemos visto maravillas y es cierto también que las hemos olvidado. No es la menor de las desdichas humanas eso de que haya tantos males que al recordarlos nos parecen tan recientes y tan capaces de afectarnos, mientras la niebla de un recuerdo borroso e inocuo se apodera de los bienes que también tuvo el pasado.

 Por algo san Agustín, y después de él santa Catalina de Siena, hablaron de la memoria como de una de las "potencias" o "facultades" del alma. La memoria tiene poder porque somos en buena parte lo que recordamos ser. Es la memoria, en efecto, esa potencia que unifica nuestro ser a lo largo de la línea del tiempo, de modo tal que sin ella no tendríamos más que instantes inconexos, carentes de sentido y de vigor. Gracias a la memoria no tenemos que reinventar cada día lo que significa "vivir".

 Recordar las maravillas que hizo el Señor es el principio ineludible para reconocer su grandeza, admirar su poder y agradecer su misericordia. Y ciertamente no es posible una vida agradable a Dios sin estas tres cosas.

 Además, la obediencia a los mandatos divinos es dura, casi imposible, si nos quedamos mirando lo que hay que hacer; es suave, en cambio, posible e incluso deleitable, si atendemos a quién nos los ha mandado y qué planes de gracia y salvación ha dispuesto a favor nuestro. Todo, pues, depende de la memoria.

SALMO RESPONSORIAL: 147
R. / Glorifica al Señor, Jerusalén.

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza. R.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 5,17-19

“Quien cumpla y enseñe será grande”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Uno de los puntos débiles del cristianismo católico ha sido la exagerada supremacía de la ley, de la norma, del Derecho Canónico. Muchas veces anteponemos la norma y el canon al mensaje de Jesús. Tal vez una de las causas por las que muchas personas abandonan la Iglesia es por la presentación legalista que se hace de la religión cristiana. Jesús sabía que la voluntad del Padre-Dios es lo mejor que le puede pasar a la humanidad. Jesús sabe que no vino a abolir la ley original del pueblo de Israel. Pero sabemos que Jesús criticó con fuerza y audacia el cúmulo de legislaciones y preceptos que opacaban y escondían el rostro misericordioso de Dios, convirtiéndolo en una especie de tirano, en un ser cruel y mezquino. Cuando Jesús se enfrenta con la Ley, es porque ésta se había vuelto enemiga del ser humano, con el falso pretexto de que el ser humano agradara a Dios; hasta el punto de que la ley fue signo de muerte y exclusión para leprosos, mujeres, niños, extranjeros y pecadores. Más que cumplir leyes por temor, ser cristiano es vivir en fidelidad y lealtad el proyecto de Jesús, aunque esa manera de vivir traiga consigo persecución y muerte.

ORACIÓN
Señor ayúdanos a entender que tus mandamientos no son para esclavizar, sino para que vivamos en el amor una verdadera organización social, solidaria y respetuosa, donde prevalece el valor por la  vida, como nos lo enseñas tu Jesús. No se trata de cumplirlos porque si, sino porque de corazón estamos convencidos del verdadero sentido que tienen y por eso los practicamos y los enseñamos bajo la guía de tu Espíritu. Amén.     

Jueves 07 de Marzo de 2013



“LA CUARESMA NOS INVITA A LA ESCUCHA ATENTA DE LA VOZ DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
JEREMÍAS 7,23-28

“Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios”

Así dice el Señor: "Ésta fue la orden que di a vuestros padres: "Escuchad mi voz. Yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo; caminad por el camino que os mando, para que os vaya bien." Pero no escucharon ni prestaron oído, caminaban según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, me daban la espalda y no la frente. Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy les envié a mis siervos, los profetas, un día y otro día; pero no me escucharon ni prestaron oído: endurecieron la cerviz, fueron peores que sus padres. Ya puedes repetirles este discurso, que no te escucharán; ya puedes gritarles, que no te responderán. Les dirás: "Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios, y no quiso escarmentar. La sinceridad se ha perdido, se la han arrancado de la boca."  Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Jeremías tiene fama de quejumbroso. Tanto, que existe la expresión "jeremiada" para indicar una queja especialmente dolida y fastidiosa.

Sin embargo, es injusto quedarnos con la ambigüedad de la palabra "fastidio". Hay cosas que nos fastidian porque son malas, pero también hay bienes que fastidian porque nuestra conciencia queda descubierta y denunciada por ellos. Tal es el caso del bien inmenso de la verdad. Muchas verdades se vuelven "fastidiosas" porque dañan negocios turbios, avisan sobre mentiras astutas o desenmascaran las intenciones aviesas de los que se quieren hacer pasar por buenos.

De aquí deducimos dos conclusiones: primera, que el camino del Señor supone amenazas. Por lo pronto, la... fastidiosa amenaza de ser perseguido sólo por hacer ver cosas que son ciertas. Segunda, que si queremos ser del Señor tenemos que asumir el "riesgo" de ser limpiados en el crisol de la denuncia.

Es fácil, en efecto, situarse automáticamente en el papel de profeta y víctima, y condenar a todos con todos los dedos de nuestras manos. Pero, ¿qué, si de pronto Dios tiene en su plan que también NOSOTROS seamos corregidos, denunciados o desenmascarados? A veces pasa que el genuino profeta se conoce no tanto por lo que denuncia en otros sino por lo que está dispuesto a admitir en sí mismo.

 SALMO RESPONSORIAL: 94
R. / Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras." R.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 11,14-23

“El que no está conmigo está contra mí”

En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: "Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios."

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: "Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Jesús “estaba expulsando un demonio que era mudo”. Desentrañemos los símbolos del relato: El endemoniado representa la parte del pueblo sometida a la institución oficial ideologizada. Es quien ha acogido, sin espíritu crítico, la doctrina oficial proclamada por los letrados y juristas pertenecientes al partido farisaico. Los fariseos, sin embargo, no aparecen aquí para nada. El demonio hace “mudo” al enfermo por haber “escuchado” (acogido) una ideología que contraria al plan de Dios y que le ha dejado sin voz ni voto. Son los fanáticos del sistema quienes han vendido la libertad de expresión (que produce “mudos”) por unas cuantas monedas, quedando incapacitados para para poder escuchar a quien cuestionara su seguridad. La mudez es, en el lenguaje bíblico, signo de cerrazón a la Palabra de Dios. La liberación del hombre mudo desencadena un enfrentamiento abierto. Hay dos clases de adversarios: los que representan a la institución oficial y que acusan a Jesús de endemoniado, y los que se aprovechan de la nueva situación creada por la liberación del pueblo y tratan de comprometerlo pública y políticamente. – Y nosotros, ¿nos sentimos también enmudecidos por el cúmulo de normas y leyes que nos impiden seguir más libre y alegremente a Jesús?

ORACIÓN
Gracias Señor porque nos has llamado a ser tus discípulos y discípulas, por eso nos capacitas para sentamos a la escucha del Maestro que eres Tú. Por favor mantén nuestros oídos atentos a Ti, a tu Palabra  que nos lleva a percibir los signos de los tiempos y a obrar bajo tu guía. Amén.

Viernes 08 de Marzo de 2013



“AMAR Y SERVIR SÓLO AL ÚNICO DIOS VERDADERO”

PRIMERA LECTURA
OSEAS 14,2-10

“No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos”

Así dice el Señor: "Israel, conviértete al Señor Dios tuyo, porque tropezaste por tu pecado. Preparad vuestro discurso, volved al Señor y decidle: "Perdona del todo la iniquidad, recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios. No nos salvará Asiria, no montaremos a caballo, no volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos. En ti encuentra piedad el huérfano."

Yo curaré sus extravíos, los amaré sin que lo merezcan, mi cólera se apartará de ellos. Seré para Israel como rocío, florecerá como azucena, arraigará como el Líbano. Brotarán sus vástagos, será su esplendor como un olivo, su aroma como el Líbano. Vuelven a descansar a su sombra; harán brotar el trigo, florecerán como la viña; será su fama como la del vino del Líbano. Efraín, ¿qué te importan los ídolos? Yo le respondo y le miro: yo soy como un ciprés frondoso: de mí proceden tus frutos. ¿Quién es el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda? Rectos son los caminos del Señor: los justos andan por ellos, los pecadores tropiezan en ellos." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Todo pecado es una falsa confianza. Es apoyarse en algo que no es firme, que nos va a engañar, que se va a quebrar, que no va a permanecer. Por lo mismo, convertirse es descubrir o redescubrir lo que significa apoyarse en el que es firme, que no se va a quebrar, que no nos va a traicionar. Convertirse es aprender a confiar.

 Debería entonces ser muy sencillo convertirse; pero, como se ve, todo depende del momento en que uno empiece a darse cuenta de que está en el lugar equivocado. En cierto sentido a uno tiene que fallarle "Asiria" para poder decir como el profeta: "ya no nos salvará Asiria". Y por eso es difícil arrepentirse: no porque sea difícil acercarse al Dios de amor y salud, sino porque para acercarse a Él uno tiene que haber descubierto las grietas y caídas de los falsos cimientos.

El tema del arrepentimiento nos conduce al tema de la gracia. Bendito Dios. Siempre sucede así.

El arrepentimiento nos lleva a una verdad: somos más capaces de herir que de sanar. Tenemos más poder para destruir que para construir. Por eso los despojos de nuestra vida rota son a veces la única ofrenda que podemos presentar ante Dios. Y esa verdad nuestra le arranca de las entrañas su propia y maravillosa verdad: "Yo perdonaré sus infidelidades, dice el Señor; los amaré aunque no lo merezcan". He aquí el rostro vivo de la gracia.

Lo más grande que puede pasarle a uno en la vida es descubrir la palabra "gracia". Y para eso existe la cuaresma.


SALMO RESPONSORIAL: 80
R. /Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz.

Oigo un lenguaje desconocido:
"Retiré sus hombros de la carga,
y sus manos dejaron la espuerta.
Clamaste en la aflicción, y te libré. R.

Te respondí oculto entre los truenos,
te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.
Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;
¡ojalá me escuchases, Israel! R.

No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto. R.

¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!:
te alimentaría con flor de harina,
te saciaría con miel silvestre." R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 12,28B-34

“El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás”
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: "¿Qué mandamiento es el primero de todos?" Respondió Jesús: "El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos."

El escriba replicó: "Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios." Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: "No estás lejos del reino de Dios." Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Contemplemos la anchura del amor que Jesús proclama. Ser cristiano es vivir en profundidad el amor. Sin amor es imposible seguir a Jesús y proseguir su obra. Hoy por hoy, entre los cristianos, el gran peligro no está tanto en el posible olvido de esa centralidad del amor, como en reducirlo a una de sus dimensiones. Porque el amor evangélico es tridimensional: Hay un amor que viene de Dios al ser humano (Jesús descubre que Dios nos ama); hay un amor que sube del ser humano a Dios (Jesús recuerda que ese Dios quiere ser amado); y hay un tercer amor de los hermanos entre sí (Jesús recuerda que el amor al hermano y a Dios son inseparables). Y hoy en la Iglesia parece como si nos hubiéramos repartido ese triple amor, en lugar de sumar los tres amores. Ciertos grupos de corte carismático parecen poner todo su entusiasmo en exaltar el amor de Dios al ser humano. Están luego los piadosos, que sólo se preocupan por su amor a Dios. Y están las personas de talante netamente social, que centran y reducen todo su amor al amor a los hermanos. Tres maneras de mutilar y por tanto de falsificar el auténtico amor evangélico.

ORACIÓN
Ayúdanos a no poner nuestra confianza en nadie más sino en Ti, porque es tu diestra la que nos sostiene; los seres humanos nos podemos fallar unos a otros, las imágenes y sacramentos no salvan. Solo siguiendo tus pasos y amándote podemos vivir en la paz que produce el reconocerte como el único y verdadero Dios Padre y Madre de la vida y el amor. Amén.

Sábado 09 de Marzo de 2013


  Sábado 3ª semana de Cuaresma

“DELANTE DE DIOS LO IMPORTANTE ES LA MISERICORDIA”

PRIMERA LECTURA
OSEAS 6,1-6

“Quiero misericordia, y no sacrificios”

Vamos a volver al Señor: él, que nos despedazó, nos sanará; él, que nos hirió, nos vendará. En dos días nos sanará; al tercero nos resucitará; y viviremos delante de él. Esforcémonos por conocer al Señor: su amanecer es como la aurora, y su sentencia surge como la luz. Bajará sobre nosotros como lluvia temprana, como lluvia tardía que empapa la tierra.

"¿Qué haré de ti, Efraín? ¿Qué haré de ti, Judá? Vuestra piedad es como nube mañanera, como rocío de madrugada que se evapora. Por eso os herí por medio de los profetas, os condené con la palabra de mi boca. Quiero misericordia, y no sacrificios; conocimiento de Dios, más que holocaustos."  Palabra de Dios.

REFLEXIÓN:
El profeta nos recuerda que Dios conoce el corazón de los hombres, sabe quien lo busca sinceramente y quien no. El discurso puesto en boca del pueblo pareciera una actitud de conversión a tener en cuenta como válida y duradera, pero el Profeta la denuncia como falsa y efímera. Miremos con calma la palabra que nos da. Ante todo esa "misericordia" es una palabra hebrea de no fácil traducción. Es la famosa "jésed" que significa también "lealtad", "fidelidad", "piedad" y "gracia"... Indica la dulzura de un lenguaje común, algo así como esa atmósfera de entendimiento en el amor que tienen quienes comparten unas mismas convicciones, unos mismos afectos, es decir: los que están en comunión. Cuando el Señor dice: "yo quiero jésed y no sacrificios", está refiriéndose a esa relación entrañable de proximidad y amor. Los "sacrificios" son un modo de establecer un pacto con Dios, un modo de negociar con él. Y eso es detestable para quien quiere que exista una atmósfera de amor y comunión. El sacrifico y el holocausto tienen una lógica que puede volverse ciega y mezquina en su repetición: hago esto y Dios hará aquello. Es preciso estar conscientes, darse cuenta de quién es el que nos llama y con quién estamos tratando. No es una ley anónima, no es una energía sin nombre, no es destino ciego: es el Dios vivo y verdadero y hay que saber quién es Él y qué quiere para agradarle y vivir la "jésed" que Él espera de nosotros.

SALMO RESPONSORIAL: 50
R. / Quiero misericordia, y no sacrificios.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias. R.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 18,9-14

“EL PUBLICANO REGRESÓ A SU CASA JUSTIFICADO, EL FARISEO NO”

Jesús contó esta otra parábola para algunos que, seguros de sí mismos por considerarse justos, despreciaban a los demás: "Dos hombres fueron al templo a orar: el uno era fariseo, y el otro era uno de esos que cobran impuestos para Roma. El fariseo, de pie, oraba así: 'Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás, que son ladrones, malvados y adúlteros, ni como ese cobrador de impuestos. Yo ayuno dos veces a la semana y te doy la décima parte de todo lo que gano.' Pero el cobrador de impuestos se quedó a cierta distancia, y ni siquiera se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: '¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!' Les digo que este cobrador de impuestos volvió a su casa ya justo, pero el fariseo no. Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido." Palabra del Señor.

 REFLEXIÓN
Un cristianismo marcado por el signo de la piedad moralizante hace creer que unos cristianos son mejores que otros. Lucas viene contraponiendo dos maneras de acercarse a Dios. El juez y la viuda, primera pareja que muestra que Dios está de parte de los oprimidos; la siguiente pareja está compuesta por Juan el Bautista y el mismo Jesús. En cada una de ellas, Lucas contrapone dos maneras de orar. En el texto de hoy contrapone la oración arrogante del fariseo a la sencilla y confiada del recaudador de impuestos. El fariseo, satisfecho por su condición de hombre justo, no pide nada a Dios. Por su fidelidad a la observancia religiosa, es Dios quien le tendría que estar agradecido. La otra figura es el recaudador de impuestos. Su oración es una petición, reconociendo su condición de pecador. Su petición confiada obtendrá la misericordia de Dios, mientras que la acción de gracias arrogante del fariseo, que cree que se lo merece todo por sus obras, será rechazada. Lucas contrasta la figura del creyente seguro de sí mismo con la del marginado religiosamente, que confía en el amor y misericordia de Dios.
El evangelio de hoy nos dice: ¡No! Ante Dios no podemos llegar con orgullo, haciendo alarde de nuestras capacidades mundanas, despreciando a los que “tienen” menos. Es preciso reconocer ante sí y ante Dios nuestra pequeñez, y que estamos dispuestos a transformarnos y a hacer el bien, multiplicando solidaridad, construyendo igualdad, demostrando con gestos visibles y concretos fraternidad. Jesús sabía muy bien que, para que acaeciera el Reino, Dios había elegido a los pequeños.

ORACIÓN
Señor que con la ayuda de Tu Palabra, estamos reconociendo que nos quieres semejantes a Ti en amor y misericordia. Qué doloroso es ver como aún nos falta tanto para reflejar  un nuevo rostro tuyo. Has que nos  duelan las entrañas ante el dolor ajeno, así como Tú  te condoliste por nosotros(as).

Domingo 10 de Marzo de 2013


 Domingo 4º de Cuaresma

“EL SEÑOR RENUEVA NUESTRA VIDA SI ABRIMOS EL CORAZÓN”

PRIMERA LECTURA
JOSUÉ 5, 9a. 10-12

“El pueblo de Dios celebra la Pascua, después de entrar en la tierra prometida”

En aquellos días, el Señor dijo a Josué: "Hoy os he despojado del oprobio de Egipto."

Los israelitas acamparon en Guilgal y celebraron la Pascua al atardecer del día catorce del mes, en la estepa de Jericó.

El día siguiente a la Pascua, ese mismo día, comieron del fruto de la tierra: panes ázimos y espigas fritas.

Cuando comenzaron a comer del fruto de la tierra, cesó el maná. Los israelitas ya no tuvieron maná, sino que aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
La primera lectura, nos presenta un elemento fundamental para la liturgia, que es la celebración de la Pascua en el desierto. Algo importante ha terminado, el camino por el desierto,  el  “oprobio de Egipto”.

En los vv.10-12 el texto nos habla también del  fin del maná, que es el símbolo de la peregrinación por el desierto. Egipto y desierto han llegado a su fin, ahora se está en la tierra que nos alimenta y donde debemos ser fieles a la alianza expresada en la circuncisión, alianza que ha hecho que dejen de ser “gentiles”, para pasar a ser “pueblo”. La temática de la alimentación (“comer”, “pascua”, “maná”) marca esta unidad. Es interesante que el éxodo comienza con una pascua y finaliza con otra, como la peregrinación está marcada por la aparición del maná y clausurada por su culminación.

Esta celebración no sólo marca la culminación de un período sino el comienzo de uno nuevo, y este período está marcado por la memoria de los acontecimientos salvadores de Dios en el éxodo y el desierto. Es interesante notar la importancia que da esta unidad a los tiempos: “catorce del mes”, “día siguiente”, “ese mismo día”, “al día siguiente”, “aquel año”, un tiempo nuevo ha comenzado, y la celebración de la pascua es signo de ello.
  
SALMO RESPONSORIAL: 33
R. / Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
 me libró de todas mis ansias. R.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha y lo salva de sus angustias. R.

SEGUNDA LECTURA
2 CORINTIOS 5, 17-21

“Dios, por medio de Cristo, nos reconcilió consigo”
Hermanos: El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado.
Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación.
Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación.
Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio.
En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.
Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Pablo nos ha dicho cómo se ve él ante Dios. Ahora señala que todo esto es obra de Cristo. Un nuevo juego de opuestos entre uno y todos da sentido a la muerte de Cristo. Y porque estamos reconciliados -se reconcilia el mundo, Somos solidarios con la muerte de Cristo, como su muerte es solidaria con nosotros, no debe preocuparnos que se desmorone el hombre exterior que llevamos; por el contrario, eso significa una muerte a ese hombre y la irrupción de la novedad de Cristo en nosotros, un nuevo hombre interior que nace, novedad que es presentada como nueva creación. 

Estar en Cristo, muestra una in-corporación, entrar en un cuerpo, fundirse en la realidad que es Cristo.   Sumergiéndonos en Cristo ya viviremos para él y seremos justicia de Dios.


LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 15, 1-3. 11-32

"Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido"
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: "Ése acoge a los pecadores y come con ellos."

Jesús les dijo esta parábola: "Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna."

El padre les repartió los bienes.

No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.

Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.

Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.

Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros."

Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.

Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. "

Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."

Y empezaron el banquete.

Su hijo mayor estaba en el campo.

Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.

Éste le contesto: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud."

Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.

Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado."

El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Palabra del Señor.

 REFLEXIÓN
Sabemos el lugar central que da el evangelio de Lucas a la “misericordia”. Se ha de ser misericordioso como lo es el Padre (6,36), y -como el “buen samaritano”- el oyente debe “hacer lo mismo”. Asi que mas que llamar esta parábola como la del hijo prodigo, la hemos de llamar la del Padre misericordioso.
Por una parte, nos muestra al hijo menor con una serie de elementos muy críticos para cualquier judío: “país lejano”, “vida libertina/prostitutas”, “pasar necesidad”, “cuidar cerdos”, no le dan ni siquiera algarrobas, que es comida preferentemente de animales (¿las debe robar?), hasta el punto que pretende volver “a su padre” como un asalariado. Hay que prestar atención a palabras como “no merezco” (vv.19.21) y “es bueno/conviene” (v.32), a las que volveremos. Descubriendo su miseria el hijo parte “hacia su padre” (no dice a su casa, aunque se supone “pros”; vv.18.20), el hijo mayor es quien no entra “en la casa” (v.25). El movimiento de partida y regreso del hijo es semejante al perder-encontrar, y más aún a la muerte-resurrección (con este paralelismo termina la intervención del padre y vuelve a repetirse al intervenir el hijo mayor).
El hijo ha preparado un discurso, pero el padre no le permite terminarlo, no se le gana en generosidad e iniciativa: no sólo -contra las costumbres orientales- “corre” al encuentro del hijo al que ve de lejos, sino que le devuelve la filiación que había “perdido”: eso significan el anillo (sello), las sandalias y el mejor vestido, digno de un huésped de honor. La alegría del padre queda reflejada, además, en la fiesta por “este hijo mío”.
El hermano mayor, que viene de cumplir con sus responsabilidades de hijo no quiere ingresar a la casa y participar de la fiesta. Nuevamente el padre sale al encuentro de un hijo y debe escuchar los reproches. El mayor se niega a reconocerlo como hermano (“ese hijo tuyo”) cosa que el padre le recuerda (“tu hermano”). El padre no le niega razón a que el hijo mayor “jamás desobedeció una orden”, es un “siempre fiel”, uno que “está siempre con el padre” y todo lo suyo le pertenece, pero el padre quiere ir más allá de la dinámica de la justicia: el menor “no merece”, pero “es bueno” festejar. La misericordia supone un salir hacia los otros, los pecadores que -por serlo- no merecen, pero el amor es siempre gratuito y va más allá de los merecimientos, mira al caído. Los fariseos y escribas son modelos de grupos “siempre fieles”, pero su negativa a recibir a los hermanos que estaban muertos y vuelven a la vida los puede dejar fuera de la casa y de la fiesta. Los mayores también pueden irse de la casa si no imitan la actitud del padre, o pueden ingresar y festejar si son capaces de recibir a los pecadores y comer con ellos.

ORACIÓN
Mil gracias  te damos  porque nos has renovado,  resucitado y ahora somos  tus hijas(os), has hecho tantas cosas por y en nosotras(os) que las palabras se quedan cortas, pero Tú que conoces nuestro  interior sabes cuánto necesitamos sanar nuestra existencia y lo estás logrado. Gracias. Te amamos.

Lunes 11 de Marzo de 2013


Lunes 4ª semana de Cuaresma

“ATENTOS(AS) Y DESEOSOS(AS) DE VER LA COSAS NUEVAS QUE HACE EL SEÑOR”

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 65,17-21

“Ya no se oirán gemidos ni llantos”

Así dice el Señor: "Mirad: yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva: de lo pasado no habrá recuerdo ni vendrá pensamiento, sino que habrá gozo y alegría perpetua por lo que voy a crear. Mirad: voy a transformar a Jerusalén en alegría, y a su pueblo en gozo; me alegraré de Jerusalén y me gozaré de mi pueblo, y ya no se oirán en ella gemidos ni llantos; ya no habrá allí niños malogrados ni adultos que no colmen sus años, pues será joven el que muera a los cien años, y el que no los alcance se tendrá por maldito. Construirán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán sus frutos."  Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
¿A quién no le gusta un anuncio de alegría? La lectura de Isaías es una promesa de alegría, de salud, de abundancia, paz, seguridad, de bendición. Dios compromete su propia palabra para decir todas las maravillas que van a venir sobre su pueblo elegido. El llanto, la tristeza se alejan, el temor desaparece, la paz se afianza, la esperanza crece, el gozo de todos va en aumento. Es un panorama maravilloso, se parece mucho al paraíso, descrito en Génesis. Pero es que si hay un nuevo paraíso es porque hay primero una nueva creación, y es aquí donde debemos poner el énfasis. Precisamente, las palabras del texto empiezan diciendo: "Olviden lo pasado, voy a hacer un cielo nuevo, voy a hacer una tierra nueva". Es decir, el Dios que lo creó todo puede volver a crearlo todo, Dios tiene suficiente poder y sabiduría para hacer este y muchos más universos, y por eso es posible la nueva creación.

Y esta es una clave muy importante para comprender lo que significa la vida y la obra de Jesucristo; con Él empieza una nueva historia, con Él empieza la nueva creación, y la puerta para asomarnos a esa nueva creación es darle pleno permiso, total autoridad y autorización a Dios para que Él haga todo lo que quiere hacer y esa total autorización, esa absoluta confianza en el Señor, es exactamente lo que significa la palabra "fe".
  
SALMO RESPONSORIAL: 29
R. / Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.

Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 4,43-54

“Anda, tu hijo está curado”

En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había hecho esta afirmación: "Un profeta no es estimado en su propia patria." Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.

Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo: "Como no veáis signos y prodigios, no creéis." El funcionario insiste: "Señor, baja antes de que se muera mi niño." Jesús le contesta: "Anda, tu hijo está curado." El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: "Hoy a la una lo dejó la fiebre." El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: "Tu hijo está curado." Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Jesús, cura al hijo de un funcionario romano. Con sólo su palabra, Jesús cura a distancia; a un extranjero, a un pagano. Jesús rompe fronteras y sumisiones a leyes e instituciones anquilosadas. Ante el rechazo y la incomprensión de los jefes religiosos, Jesús cambia su programa. El episodio anuncia el modo cómo Jesús va a emprender su tarea de salvación. En lo sucesivo irá en busca del ser humano necesitado de vida. La Palabra que es Jesús ha propuesto el cambio de relación entre Dios y el ser humano, con la desaparición de las antiguas instituciones, sustituidas por su persona: comienza la nueva época de la humanidad, un cielo nuevo y una tierra nueva, como lo dice en la primera lectura Isaías. Jesús aparece triunfando sobre la muerte, dando vida y dando una nueva esperanza.

Pero miremos también al funcionario romano, este hombre, es alguien que tiene el poder, pero se da cuenta que algo como la enfermedad de su hijo se escapa de sus manos. Y esa es la clave para la fe: hay cosas que están en nuestras manos, hay cosas que nosotros podemos hacer, pero hay cosas que no podemos; hay cosas en las cuales nuestra única estrategia, la única, es la confianza.. Dios tiene promesas inagotables para nosotros pero hay que abrirse a la fe o confianza radical en el poder de Dios Padre manifiesto en su Hijo para poder experimentarlas, Dios quiere que vivamos en fe pero con un sano equilibrio, con una actitud comprometida, seria y racional en pro de la propia vida.

ORACIÓN
Así como nos narra tu Palabra hoy, lo creemos, tenemos la certeza que Tú eres un Dios de novedad, que sanas y restauras la existencia, por eso nos abandonamos confiadamente en Ti, sabiendo que tus palabras y acciones son espíritu y vida  y que continúas renovándonos y actuando en el mundo. Amén

Martes 12 de Marzo de 2013


Martes 4ª semana de Cuaresma

“LA PALABRA DEL SEÑOR TIENE PODER PARA PERDONAR Y SANAR”

PRIMERA LECTURA
EZEQUIEL 47,1-9.12

“Vi que manaba agua del lado derecho del templo, y habrá vida dondequiera que llegue la corriente”

En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán del templo manaba agua hacia levante -el templo miraba a levante-. El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar. Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho. El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia levante. Midió mil codos y me hizo atravesar las aguas: ¡agua hasta los tobillos! Midió otros mil y me hizo cruzar las aguas: ¡agua hasta las rodillas! Midió otros mil y me hizo pasar: ¡agua hasta la cintura! Midió otros mil. Era un torrente que no pude cruzar, pues habían crecido las aguas y no se hacía pie; era un torrente que no se podía vadear. Me dijo entonces: "¿Has visto, hijo de Adán?" A la vuelta me condujo por la orilla del torrente. Al regresar, vi a la orilla del río una gran arboleda en sus dos márgenes.

Me dijo: "Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente. A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales."  Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Uno de los profetas más audiovisuales, en el Antiguo Testamento, es Ezequiel, utiliza muchas imágenes para que queden grabadas en nuestra mente, sino recordemos a Ezequiel y la visión de los huesos secos. Hoy tenemos la imagen de un río que crece solo, y es un río que nace del templo, y es un río que lleva vida y que lleva salud a todas partes. Cuando el profeta Ezequiel imaginaba la nueva Jerusalén, veía brotar una fuente del umbral del mismísimo templo. No hay que tomar todos los detalles en sentido material, ya que son imágenes simbólicas. Dios anuncia aquí unos tiempos maravillosos: del Templo sale una fuente, cuyo curso crece hasta llegar a ser un torrente caudaloso. ¡ABUNDANCIA!

Dios no retiene sus bienes, los reparte generosamente. Se trata de una gracia tan abundante que no tiene precedentes, es un torrente que fertiliza el desierto y limpia las aguas del mar Muerto. En las riberas de este torrente crecen de nuevo los árboles de la vida, y que dan cada mes una nueva cosecha. El evangelio nos deja ver que ese verdadero templo es Cristo, cumpliéndose la visión del profeta, siendo fuente de agua viva y fuente de vida para otros y para nosotros.
  
SALMO RESPONSORIAL: 45
R. / El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 5,1-3.5-16

“Al momento aquel hombre quedó sano”

En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: "¿Quieres quedar sano?" El enfermo le contestó: "Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado." Jesús le dice: "Levántate, toma tu camilla y echa a andar." Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.

Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano: "Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla." El les contestó: "El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar." Ellos le preguntaron: "¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?" Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio, se había alejado. Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: "Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor." Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN:

Este evangelio nos interpela a los que, de una forma u otra, nos sentimos inválidos, paralizados para el amor, la solidaridad, el trabajo por la justicia y la paz; inválidos a causa de las pasiones, odio, codicia, corrupción, egoísmo… Jesús encuentra y sana a un hombre que ha vivido postrado toda su vida, esperando la sanación milagrosa. La figura de este enfermo representa la masa de enfermos y marginados, excluidos de la fiesta. Jesús hace capaz de caminar por su cuenta, de elegir su propio camino, al paralítico que no podía ni moverse. Lo cura y salva con su Palabra, no precisamente con las aguas agitadas de la piscina. El inválido, con su integridad recobrada, se siente auténticamente libre. Jesús, con su actitud positiva y solidaria, comunica vida. Frente a la insolidaridad, Jesús transgrede la ley del sábado, y libera al inválido, aunque su liberación se ve amenazada por el legalismo de unos pocos. Jesús regenera a las personas inválidas y marginadas, Jesús les libera  y les devuelve la vida.

ORACIÓN
El encuentro contigo ha sanado nuestro ser, nos  ha devuelto la confianza en nosotros mismos(as), nos  sentimos perdonados(as) y gozosos(as) al contar con un Dios que nos hizo cargar la camilla para seguir avanzando por la vida contando con Él. Gracias Señor. Amén