martes, 1 de noviembre de 2011

Miércoles, 16 de noviembre de 2011

“QUIEN PRACTICA LA JUSTICIA RECIBE BENDICIÓN"

PRIMERA LECTURA

2 MACABEOS 7, 1. 20-31


“EL CREADOR DEL UNIVERSO LES DEVOLVERÁ EL ALIENTO Y LA VIDA”


En aquellos días, arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la ley. Pero ninguno más admirable y digno de recuerdo que la madre. Viendo morir a sus siete hijos en el espacio de un día, lo soportó con entereza, esperando en el Señor. Con noble actitud, uniendo un temple viril a la ternura femenina, fue animando a cada uno, y les decía en su lengua: "Yo no sé cómo aparecisteis en mi seno; yo no os di el aliento ni la vida, ni ordené los elementos vuestro organismo. Fue el creador del universo, el que modela la raza humana y determina el origen de todo. Él, con su misericordia, os devolverá el aliento y la vida, si ahora os sacrificáis por la ley."
Antíoco creyó que la mujer lo despreciaba, y sospechó que lo estaba insultando. Todavía quedaba el más pequeño, y el rey intentaba persuadirlo, no sólo con palabras, sino que le juraba que si renegaba de sus tradiciones lo haría rico y feliz, lo tendría por amigo y le daría algún cargo. Pero como el muchacho no hacía ningún caso, el rey llamó a la madre y le rogaba que aconsejase al chiquillo para su bien. Tanto le insistió, que la madre accedió a persuadir al hijo; se inclinó hacia él y, riéndose del cruel tirano, habló así en su idioma: "Hijo mío, ten piedad de mí, que te llevé nueve meses en el seno, te amamanté y crié tres años y te he alimentado hasta que te has hecho un joven. Hijo mío, te lo suplico, mira el cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contiene y verás que Dios lo creó todo de la nada, y el mismo origen tiene el hombre. No temas a ese verdugo, no desmerezcas de tus hermanos y acepta la muerte. Así, por la misericordia de Dios, te recobraré junto con ellos."
Estaba todavía hablando, cuando el muchacho dijo: "¿Qué esperáis? No me someto al decreto real. Yo obedezco los preceptos de la ley dada a nuestros antepasados por medio de Moisés. Pero tú, que has tramado toda clase de crímenes contra los hebreos, no escaparás de las manos de Dios."


REFLEXIÓN
La primera lectura nos deja ver el rostro impresionante de la fe en momentos de máxima prueba. Es una hora de confrontación total: un poder altivo, en este caso el de Antíoco Epífanes, y unos muchachos inconmovibles en su fe, y además soportados por la palabra de una creyente fenomenal: la propia madre.
El mensaje se pude resumir en una frase, tomada del salmo 63: "tu gracia vale más que la vida". La peor amenaza del peor de los tiranos será siempre: "te voy a torturar hasta matarte". Cuando una persona encuentra una razón y una fuerza para sobreponerse a esa suprema intimidación, ya no se le puede hacer nada más. Se ha vuelto invencible. Despedazarás su cuerpo, pero no su resolución. Y eso, en el fondo, te convierte en un perdedor.
Esta es la lógica maravillosa de los mártires, la lógica que hizo posible, unos pocos siglos después de estos Macabeos que hoy admiramos, que los cristianos resultara más fuertes que el Imperio Romano y permitieran la extensión del Reino de Dios.

SALMO RESPONSORIAL: 16
R./ Al despertar, Señor, me saciaré de tu semblante.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 19, 11-28


“¿PORQUÉ NO PUSISTE MI DINERO EN EL BANCO?”


En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén, y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro. Dijo, pues: "Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: "Negociad mientras vuelvo."
Sus conciudadanos, que le aborrecían, enviaron tras él una embajada para informar: "No queremos que él sea nuestro rey." Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: "Señor, tu onza ha producido diez." Él le contestó: "Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades." El segundo llegó y dijo: "Tu onza, señor, ha producido cinco." A ése le dijo también: "Pues toma tú el mando de cinco ciudades." El otro llegó y dijo: "Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo, porque eres un hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras." Él le contestó: "Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses."
Entonces dijo a los presentes: "Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez." Le replicaron: "Señor, si ya tiene diez onzas." "Os digo: 'Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.' Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia."" Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.


REFLEXIÓN
A los discípulos se les exhorta una vez más a la vigilancia en espera de la manifestación del Señor, y se les insta a que produzcan fruto con los dones que libre y generosamente se les ha confiado. La parábola pretende corregir la impresión de la gente de que el Reino de Dios se manifestaría de un momento a otro. Esto incrementa la necesidad de una actitud vigilante, añadiendo la dimensión de tener que comportarse de acuerdo a aquello que se les ha confiado.
Podemos reflexionar sobre con qué actitud administramos nuestros dones: Si de un modo obediente, haciendo que lo recibido se multiplique; o si de un modo temeroso, o incluso egoísta. Ambas actitudes plantean la cuestión no solamente en términos personales, sino también en términos colectivos, ya que, al habérsenos confiado estos dones, hemos sido elegidos para anunciar el Reino a los demás. Por tanto, si nuestros talentos se multiplican, lo harán para nosotros y para los demás, principalmente para los preferidos de Dios, y si guardamos esos talentos de forma mezquina, nadie se beneficiará con ellos, ni siquiera nosotros mismos.


ORACIÓN
Señor nos has dado muchos dones y talentos, te pedimos nos ayudes a ser buenos administradores de estos dones, a no ser egoístas ni temerosos, a compartirlos con otros, a ponerlos al servicio de los demás, para que el milagro de la multiplicación también ocurra en nosotros . Amén.

Jueves, 17 de noviembre de 2011

“DIOS ESCUCHA EL CLAMOR DE SU PUEBLO”

PRIMERA LECTURA
MACABEOS 2,15-29


“VIVIREMOS SEGÚN LA ALIANZA DE NUESTROS PADRES”


En aquellos días, los funcionarios reales encargados de hacer apostatar por la fuerza llegaron a Modín, para que la gente ofreciese sacrificios, y muchos israelitas acudieron a ellos. Matatías se reunió con sus hijos, y los funcionarios del rey le dijeron: "Eres un personaje ilustre, un hombre importante en este pueblo, y estás respaldado por tus hijos y parientes. Adelántate el primero, haz lo que manda el rey, como lo han hecho todas las naciones, y los mismos judíos, y los que han quedado en Jerusalén. Tú y tus hijos recibiréis el título de grandes del reino, os premiarán con oro y plata y muchos regalos." Pero Matatías respondió en voz alta: "Aunque todos los súbditos en los dominios del rey le obedezcan, apostatando de la religión de sus padres, y aunque prefieran cumplir sus órdenes, yo, mis hijos y mis parientes viviremos según la alianza de nuestros padres. El cielo nos libre de abandonar la ley y nuestras costumbres. No obedeceremos las órdenes del rey, desviándonos de nuestra religión a derecha ni a izquierda."

Nada más decirlo, se adelantó un judío, a la vista de todos, dispuesto a sacrificar sobre el ara de Modín, como lo mandaba el rey. Al verlo, Matatías se indignó, tembló de cólera y en un arrebato de ira santa corrió a degollar a aquel hombre sobre el ara. Y entonces mismo mató al funcionario real, que obligaba a sacrificar, y derribó el ara. Lleno de celo por la ley, hizo lo que Fineés a Zamrí, hijo de Salu. Luego empezó a gritar a voz en cuello por la ciudad: "El que sienta celo por la ley y quiera mantener la alianza, ¡que me siga!" Después se echó al monte con sus hijos, dejando en el pueblo cuanto tenía. Por entonces, muchos bajaron al desierto para instalarse allí, porque deseaban vivir según derecho y justicia.

REFLEXIÓN
Después del testimonio de algunos mártires judíos durante la represión del rey Antíoco Epífanes, esta lectura nos narra la total contraposición y ruptura definitiva de un grupo fiel a la Alianza contra el régimen pagano.
Matatías (don de Dios), campesino de familia sacerdotal, constata que su pueblo, nacido para la libertad, ha sido esclavizado saqueado. Su conciencia religiosa la dice que no es posible seguir viviendo sin hacer algo por cambiar tal situación. Pero los funcionarios del imperio intentan seducirlo para que viole la Ley de Dios y tratan de comprar su conciencia y la de sus hijos ofreciéndoles títulos y riquezas. Sin embargo, Matatías, en clara opción por el Dios de sus padres y en fidelidad a la Alianza, rechaza la oferta y organiza una resistencia armada contra el imperio, desde las montañas de Judá.

SALMO RESPONSORIAL: 49
R./ Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 19,41-45

“¡SI COMPRENDIERAS LO QUE CONDUCE A LA PAZ!”


Cuando llegó cerca de Jerusalén, al ver la ciudad, Jesús lloró por ella, diciendo: "¡Si en este día tú también entendieras lo que puede darte paz! Pero ahora eso te está escondido y no puedes verlo. Pues van a venir para ti días malos, en que tus enemigos harán un muro a tu alrededor, y te rodearán y atacarán por todos lados, y te destruirán por completo. Matarán a tus habitantes, y no dejarán en ti ni una piedra sobre otra, porque no reconociste el momento en que Dios vino a visitarte.

REFLEXIÓN
Lucas va construyendo la gran subida de Jesús a Jerusalén, que comienza en Lc 9, 51. Al llegar allí es recibido en clima de fiesta, pero luego será rechazado y sufrirá el castigo.

Jesús, cerca ya de Jerusalén, llora al divisar la ciudad. El texto evoca la ruina de Jerusalén en el 587 aC. y probablemente también la destrucción ocurrida en el año 70 dC. Dios ha visitado Jerusalén en la persona de su Hijo Jesús, pero ella no lo ha reconocido, porque los caminos que conducen a la paz están ocultos.

En nuestro mundo, la desigualdad entre ricos y pobres, cada vez mayor y más escandalosa, es en muchos casos negada y ocultada por quienes tienen poder y gobiernan las naciones. Cuando esto sucede, la paz es imposible de alcanzar, porque se nos condena a vivir en una sociedad violenta que excluye a los más vulnerables: niños, jóvenes, mujeres y ancianos.

Reconocer hoy lo que conduce a la paz es salir al encuentro, acercarnos y acompañar a las víctimas de la pobreza y la exclusión, generando de manera creativa alternativas con la calidad del Evangelio, que favorezcan el desarrollo de la vida.
Se acerca el tiempo del Adviento, con el cual iniciaremos un nuevo año litúrgico. Una y otra vez se nos dirá que hemos de estar vigilantes, porque Dios viene continuamente a nuestras vidas, y es una pena que nos encuentre dormidos, bloqueados por preocupaciones sin importancia, distraídos en valores que no son decisivos. No dejemos escapar tantas oportunidades que nos pone Dios en el camino para alcanzar la verdadera felicidad. Que nuestra vida sea un motivo para que Jesucristo se alegre porque hemos comprendido su mensaje.

ORACIÓN
Tus lágrimas, Jesús, son una de las muchas pruebas de su real humanidad. Como todos nosotros, experimentaste en este mundo la alegría, la paz que viene de Dios, el dolor y la tristeza. Quisiste pasar por todo esto, para mostrarnos que en toda circunstancia es posible sentir la compañía de tu Padre y su infinito amor. Gracias por tu humildad, que nos revela el camino de la salvación. Jamás permitas que te de motivos de tristeza. Amén.

Viernes, 18 de noviembre de 2011

“MI CASA ES CASA ABIERTA DE ORACIÓN



PRIMERA LECTURA
PRIMER LIBRO DE MACABEOS 4,36-37.52-59



“EL PUEBLO ENTERO CELEBRÓ UNA GRAN FIESTA”



En aquellos días, Judas y sus hermanos propusieron: "Ahora que tenemos derrotado al enemigo, subamos a purificar y consagrar el templo." Se reunió toda la tropa, y subieron al monte Sión. El año ciento cuarenta y ocho, el día veinticinco del mes noveno, que es el de Casleu, madrugaron para ofrecer un sacrificio, según la ley, en el nuevo altar de los holocaustos recién construido. En el aniversario del día en que lo habían profanado los paganos, lo volvieron a consagrar, cantando himnos y tocando cítaras, laúdes y platillos. Todo el pueblo se postró en tierra, adorando y alabando a Dios, que les había dado éxito. Durante ocho días, celebraron la consagración, ofreciendo con júbilo holocaustos y sacrificios de comunión y de alabanza. Decoraron la fachada del templo con coronas de oro y rodelas. Consagraron también el portal y las dependencias, poniéndoles puertas. El pueblo entero celebró una gran fiesta, que canceló la afrenta de los paganos.

Judas, con sus hermanos y toda la asamblea de Israel, determinó que se conmemorara anualmente la nueva consagración del altar, con solemnes festejos, durante ocho días, a partir del veinticinco del mes de Casleu.

REFLEXIÓN
Seguimos leyendo y meditando la historia de los Macabeos, hoy contemplamos la victoria final de Judas y sus hermanos sobre las tropas de Antíoco y la fiesta de la purificación y consagración del Templo de Jerusalén el día en que se cumplía el aniversario de su profanación por parte de los paganos. La fiesta duró ocho días y quedó institucionalizada para celebrase anualmente con el nombre de fiesta de la Dedicación (en hebreo “Hanukkah”, llamada también “fiesta de las luminarias”, porque en ella se encendían muchas lámparas.
Recordemos, que, para Israel, el Templo es signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Por eso, aunque había tantas cosas que sanar y reconstruir a muchos niveles luego de la tiranía de Antíoco, urgía recomponer el templo como signo eficaz de la unidad del pueblo de la Alianza.


SALMO RESPONSORIAL: 1 CRÓNICAS 29,10-13
R. / Alabamos, Señor, tu nombre glorioso.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 19,45-48


“HAN CONVERTIDO LA CASA DE DIOS EN UNA CUEVA DE LADRONES”



Después de esto, Jesús entró en el templo y comenzó a echar de allí a los que estaban vendiendo, y les dijo:
--En las Escrituras se dice: 'Mi casa será casa de oración' pero ustedes han hecho de ella una cueva de ladrones.

Todos los días Jesús enseñaba en el templo, y los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y también los jefes del pueblo andaban buscando cómo matarlo. Pero no encontraban la manera de hacerlo, porque toda la gente estaba pendiente de lo que él decía.

REFLEXIÓN
Jesús, Mesías humilde y pacífico, purifica el Templo. Al entrar, echa a los que se apoderaron de la Casa de Dios para hacerla como una cueva de asaltantes. La Casa de Dios es lugar de encuentro, alegría, fiesta y oración para el pueblo, tantas veces humillado en su dignidad y avasallado en sus derechos. Hacia el Templo peregrinan los pobres para encontrarse con Dios que los hace libres.


El Templo dejó de ser casa de oración para convertirse en cueva de asaltantes. Allí escondidos esperan al acecho los mercaderes, que se adueñan de los bienes y de la vida de los más pobres. Jesús pone las cosas en su lugar. Para que el pueblo pueda disfrutar del Templo, que es Casa de oración, los mercaderes deben alejarse de él.


En el Templo ahora purificado ya, Jesús enseña diariamente a un pueblo que está pendiente de sus palabras. La Iglesia, Pueblo de Dios, encuentra su razón de ser cuando se pone a la escucha de la palabra de Jesús y se dispone a vivirla. Hoy se necesita una Iglesia que, renovada por la Palabra, sea un recinto de verdad y de amor.


ORACIÓN
Bendito y alabado seas, Jesucristo porque has hecho de mi un santuario de tu Santo Espíritu. No acabo de comprender la magnitud de esa gracia, pero me comprometo a luchar para que nada ni nadie mancille esa dignidad que me has concedido. Renuévame cada día para ser un digno testigo de tu resurrección. Amén.

Sábado, 19 de noviembre de 2011

“EL SEÑOR ES UN DIOS DE VIVOS ”


PRIMERA LECTURA
PRIMER LIBRO DE MACABEOS 4,36-37.52-59

“POR EL DAÑO QUE HICE EN JERUSALÉN QUE HICE EN JERUSALÉN MUERO DE TRISTEZA”


En aquellos días, el rey Antíoco recorría las provincias del norte, cuando se enteró de que en Persia había una ciudad llamada Elimaida, famosa por su riqueza en plata y oro, con un templo lleno de tesoros: escudos dorados, lorigas y armas dejadas allí por Alejandro, el de Filipo, rey de Macedonia, que había sido el primer rey de Grecia. Antíoco fue allá e intentó apoderarse de la ciudad y saquearla; pero no pudo, porque los de la ciudad, dándose cuenta de lo que pretendía, salieron a atacarle. Antíoco tuvo que huir, y emprendió el viaje de vuelta a Babilonia, apesadumbrado.
Entonces llegó a Persia un mensajero, con la noticia de que la expedición militar contra Judá había fracasado: Lisias, que había ido como caudillo de un ejército poderoso, había huido ante el enemigo; los judíos, sintiéndose fuertes con las armas y pertrechos, y el enorme botín de los campamentos saqueados, habían derribado el arca sacrílega construida sobre el altar de Jerusalén, habían levantado en torno al santuario una muralla alta como la de antes, y lo mismo en Betsur, ciudad que pertenecía al rey. Al oír este informe, el rey se asustó y se impresionó de tal forma que cayó en cama con una gran depresión, porque no le habían salido las cosas como quería.
Allí pasó muchos días, cada vez más deprimido. Pensó que se moría, llamó a todos sus grandes y les dijo: "El sueño ha huido de mis ojos; me siento abrumado de pena y me digo: "¡A qué tribulación he llegado, en qué violento oleaje estoy metido, yo, feliz y querido cuando era poderoso!" Pero ahora me viene a la memoria el daño que hice en Jerusalén, robando el ajuar de plata y oro que había allí, y enviando gente que exterminase a los habitantes de Judá, sin motivo. Reconozco que por eso me han venido estas desgracias. Ya veis, muero de tristeza en tierra extranjera."

REFLEXIÓN

Terminamos hoy, la historia de los Macabeos, con el relato de la muerte del rey Antíoco, el impío rey que les había perseguido. El autor sagrado lee la muerte del rey, moribundo y abandonado de todos, desde la perspectiva de la fe, poniendo en sus labios unas confesiones que servirán de lección y escarmiento a todo aquél que quiera arrogarse el protagonismo, rebelándose contra la voluntad de Dios.
Los Libros de los Macabeos nos han acercado a un momento casi desesperado de la historia del pueblo hebreo. La verdad es que, aunque el destierro a Babilonia terminó, y aunque algunos (no muchos, proporcionalmente) de los judíos retornaron a Jerusalén y a Judá, el hecho es que la independencia como tal no se recuperó desde ese momento, y en realidad nunca volvió, hasta bien entrado el siglo XX, aunque en condiciones completamente diversas.
Entendemos así que la lucha de los Macabeos era como la erupción de un volcán. Al modo de las ollas a presión que sueltan chorros de vapor sólo al alcanzar su tope, así esta erupción de rabia encajonada. En este contexto comprendemos el anhelo de justicia y castigo que se transparenta en la primera lectura de hoy. El final desesperado y amargo del rey tirano es claramente leído como un mensaje del cielo que desaprueba su cruel y funesto desempeño.
Para nosotros, ya cristianos, este lenguaje puede sonarnos un poco brutal. La descripción minuciosa de la caída del déspota rechina con nuestro sentido de la compasión. Pero, si somos honestos, admitiremos que más de una vez hemos querido la derrota y el castigo para los perversos de nuestro tiempo.
Eso no significa que no haya habido avances con la llegada del Evangelio. Todo ha quedado iluminado por Cristo. Pero la luz de Cristo no es "magia", es un efecto progresivo de la en nuestra conciencia, que descubre con sorpresa agradecida el amor inmerecido. Sólo así, sólo a precio de amarnos así, hasta la sangre, logró Cristo que pensáramos más en la conversión de nuestros enemigos, que en el castigo que creemos que se merecen.

SALMO RESPONSORIAL: 9
R. / Gozaré, Señor, de tu Salvación.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 20,27-40



“NO ES DIOS DE MUERTOS, SINO DE VIVOS”


En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella."
Jesús les contestó: "En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob". No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos." Intervinieron unos escribas: "Bien dicho, Maestro." Y no se atrevían a hacerle más preguntas.


REFLEXIÓN
Los saduceos eran uno de los grupos judíos de la época de Jesús, surgidos en torno al sacerdocio y la aristocracia, que mantenía buenas relaciones con aquellos que ejercían el dominio romano en Israel. Ellos le presentan a Jesús un caso construido sobre la Ley del Levirato, (Dt. 25, 5-6), queriendo demostrar con ello que la resurrección es imposible. La Ley del Levirato establecía que si un hombre casado moría sin dejar hijos, su hermano debía casarse con la viuda para darle descendencia. Si una mujer tenía así sucesivamente varios maridos, ¿cuál de ellos sería su esposo en la vida futura? Como para los saduceos el caso no tenía salida, la resurrección tampoco tenía sentido para ellos.
La respuesta de Jesús en Lucas hace notar que el matrimonio es una realidad temporal y que la resurrección no es una prolongación de esta vida sin más. La vida resucitada es una vida para Dios y junto a Dios. Este texto quiere indicar que Dios es Dios de vivos y en ese sentido los patriarcas viven. Como ellos, todos somos llamados a compartir esa vida plena junto a Dios para siempre.


ORACIÓN
Señor Jesús, aunque la inteligencia del hombre, llegue a los más grandes descubrimientos , aunque la mentalidad capitalista ponga como supremo dios al dinero, aunque la razón humana niegue tu existencia. Señor hoy declaramos que creemos en tu palabra, en tu resurrección, en que velas por nosotros en cada momento de nuestra existencia, creemos en ti y esa es suficiente razón para existir y ser feliz. Amén.

Domingo, 20 de noviembre de 2011

“JESUCRISTO REY DE UNIVERSO”


PRIMERA LECTURA

EZEQUIEL 34,11-12.15-17


“YO MISMO BUSCARÉ A MIS OVEJAS”


"Yo, el Señor, digo: Yo mismo voy a encargarme del cuidado de mi rebaño. Como el pastor que se preocupa por sus ovejas cuando están dispersas, así me preocuparé yo de mis ovejas; las rescataré de los lugares por donde se dispersaron en un día oscuro y de tormenta.
Yo mismo seré el pastor de mis ovejas, yo mismo las llevaré a descansar. Yo, el Señor, lo afirmo. Buscaré a las ovejas perdidas, traeré a las extraviadas, vendaré a las que tengan alguna pata rota, ayudaré a las débiles, y cuidaré a las gordas y fuertes. Yo las cuidaré como es debido. "Yo, el Señor, digo: Escuchen, ovejas mías: Voy a hacer justicia entre los corderos y los cabritos.

REFLEXIÓN
Terminamos el año litúrgico con esta fiesta grande de Jesucristo Rey del universo.
La imagen del pastor nos parece acogedora y amorosa; la imagen del juez nos parece severa y casi amenazante. Uno de los propósitos de la celebración de hoy es que sepamos complementar una imagen con la otra: nuestro benigno pastor será también nuestro juez; nuestro juez insobornable es hoy nuestro pastor. Así nos lo enseña Ezequiel.
El Dios que busca a las ovejas es el mismo que juzga a las ovejas. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que el amor incondicional e inagotable nos conduce a un terreno en el que no vale disculpa alguna. Precisamente porque Dios nos ha amado sin medida nos ha quitado toda posibilidad de engañarnos. No hay excusas para el que se sabe amado, radicalmente amado, gratuitamente amado, infinitamente amado. El amor total elimina al engaño. El amor total hace brotar la verdad total.

SALMO RESPONSORIAL:22
R. / El Señor es mi pastor, nada me falta.

SEGUNDA LECTURA
PRIMERA CORINTIOS 15,20-26.28

Y ASI DIOS SERÁ PARA TODOS”

Pero lo cierto es que Cristo ha resucitado. Él es el primer fruto de la cosecha: ha sido el primero en resucitar. Así como por causa de un hombre vino la muerte, también por causa de un hombre viene la resurrección de los muertos. Y así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos tendrán vida. Pero cada uno en el orden que le corresponda: Cristo en primer lugar; después, cuando Cristo vuelva, los que son suyos. Entonces vendrá el fin, cuando Cristo derrote a todos los señoríos, autoridades y poderes, y entregue el reino al Dios y Padre. Porque Cristo tiene que reinar hasta que todos sus enemigos estén puestos debajo de sus pies; y el último enemigo que será derrotado es la muerte. Y cuando todo haya quedado sometido a Cristo, entonces Cristo mismo, que es el Hijo, se someterá a Dios, que es quien sometió a él todas las cosas. Así, Dios será todo en todo.

REFLEXIÓN
San Pablo nos ofrece otra perspectiva sobre el misterio magnífico que hoy celebramos. El reinado de Cristo parecerá en plenitud sólo al final. Nuestra historia, pues, tiene una dirección. No es el monótono repetirse que parecía amenazarnos desde los estribillos del Eclesiastés: "Nada nuevo bajo el sol" (Qo 1,9). Cristo le da la dirección, el sentido a la historia. Él es el sentido de la historia y sin él la historia humana, individual o colectiva, es sólo una sucesión de deseos que no satisfacen.
Pablo nos presenta al universo sometido a Cristo. La consumación consiste en eso: el sometimiento a Jesucristo. Entonces es posible apresurar la consumación. No es una fecha exterior al mundo, que caiga sobre el mundo porque "estaba escrita" en algún lugar. Es a la vez algo inconcebible y algo concebido; algo que viene de la más absoluta trascendencia, y que sin embargo se despliega desde las entrañas de nuestra historia. Apresuramos la consumación cuando apresuramos el reinado de Jesucristo.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 25,31-46

¿CUÁNDO TE VIMOS HAMBRIENTO, SEDIENTO, EMIGRANTE Y ENFERMO?

"Cuando el Hijo del hombre venga, rodeado de esplendor y de todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso. La gente de todas las naciones se reunirá delante de él, y él separará unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Y dirá el Rey a los que estén a su derecha: 'Vengan ustedes, los que han sido bendecidos por mi Padre; reciban el reino que está preparado para ustedes desde que Dios hizo el mundo. Pues tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; anduve como forastero, y me dieron alojamiento. Estuve sin ropa, y ustedes me la dieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a verme.' Entonces los justos preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer? ¿O cuándo te vimos con sed, y te dimos de beber? ¿O cuándo te vimos como forastero, y te dimos alojamiento, o sin ropa, y te la dimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?' El Rey les contestará: 'Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos mí "os más humildes, por mí mismo lo hicieron.'


Luego el Rey dirá a los que estén a su izquierda: 'Apártense de mí, los que merecieron la condenación; váyanse al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Pues tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; anduve como forastero, y no me dieron alojamiento; sin ropa, y no me la dieron; estuve enfermo, y en la cárcel, y no vinieron a visitarme.' Entonces ellos le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o como forastero, o falto de ropa, o enfermo, o en la cárcel, y no te ayudamos?' El Rey les contestará: 'Les aseguro que todo lo que no hicieron por una de estas personas más humildes, tampoco por mí lo hicieron.' Esos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna."


REFLEXIÓN
Fijémonos primero en Jesús. Es el Hijo del Hombre anunciado por Daniel que viene con poder sobre las nubes del cielo, para juzgar a todas las naciones y pueblos de la historia. Es el Pastor que conoce a sus ovejas, las reúne, las separa, las alimenta y les da el premio merecido. Jesús es también, el Rey después de su triunfo sobre el pecado y a muerte, se sienta ahora en el trono para reina y ser Señor de vivos y muertos, tiene en su mano el poder y la gloria y domina sobre todas las naciones. Pero, sobre todo, Jesús se identifica con “los más pequeños”, con los hambrientos y sedientos, con los desplazados y sin techo, con los enfermos y encarcelados de la historia.
Este contraste maravilloso entre el poder y la debilidad, entre la grandeza y la sencillez, es lo que hace más atrayente la figura de Jesús para nosotros. Él es grande y poderoso, está lleno de gloria y majestad y, con todo, se hace presente a nosotros en los más pequeños y en los pobres, se identifica con ellos, se hace uno de ellos y espera ser reconocido en ellos. Su gloria y su poder no tienen sentido sino al servicio de los pequeños y los débiles de la historia.
Una segunda mirada va dirigida a nosotros los creyentes. Somos su pueblo, ovejas de su rebaño y súbditos de su reino. Pero nos jugamos la vida con nuestras propias acciones a favor o en contra de los hermanos. Sepamos o no, seamos conscientes o no, nuestros actos de amor y de servicio al otro son los que conquistan el reino y la vida eterna o los que desperdician la vida y nos conducen a la condenación definitiva.
Notemos cómo en la enseñanza de hoy, el diálogo con el Juez eterno se da después de la sentencia y no antes, porque las acciones de la vida diaria son las que adquieren la Vida o la Muerte eterna. El servicio y el amor a los hermanos son definitivos; el Juez divino sólo confirmará lo que ya nosotros hemos decidido con nuestra vida.
Que el Señor nos conceda discernimiento, para saber orientar nuestra vida al servicio de los hermanos. Que seamos, también conscientes del peso efectivo que tienen nuestras acciones, por pequeñas que sean. Con ellas bien asumidas y vividas, estamos conquistando la Vida verdadera y disponiendo nuestro corazón para llegar a ser para siempre los benditos del Padre en la experiencia de su Reino.


ORACIÓN
Señor Jesús, Tú eres nuestro Rey, nuestro verdadero Pastor, nuestro Señor, queremos ser y permanecer como ovejas en tu redil. Sigue Señor apacentándonos y guiándonos. Somos tuyos desde siempre y para siempre, queremos permanecer en tu Reino, ayúdanos a ser ejemplo vivo de tu habitar en nosotros, con nuestras obras de servicio y amor a favor de los hermanos. Enséñanos a permanecer fieles, para que un día podamos cantar tu gloria en la asamblea de los santos. Amén.

Lunes, 21 de noviembre de 2011

“UNA GENEROSIDAD DIFERENTE: LLAMADA ENTREGA TOTAL”


PRIMERA LECTURA
DANIEL1,1-6.8-20


“NO SE ENCONTRÓ A NINGUNO COMO DANIEL”


Durante el tercer año del reinado de Joaquim, rey de Judá, el rey Nabucodonosor de Babilonia llegó a Jerusalén y rodeó la ciudad con su ejército. El Señor dejó que Nabucodonosor capturara a Joaquim, y que también cayeran en su poder gran parte de los utensilios del templo de Dios. Nabucodonosor se llevó los prisioneros a Babilonia, y puso los utensilios sagrados en el tesoro del templo de sus dioses; además, ordenó a Aspenaz, jefe del servicio de palacio, que de entre los israelitas de familia real y de familias distinguidas trajera jóvenes bien parecidos, sin ningún defecto físico, cultos e inteligentes, entendidos en todos los campos del saber y aptos para servir en el palacio real. A ellos se les enseñaría el lenguaje y la literatura de los caldeos. Nabucodonosor ordenó también que a esos jóvenes se les diera todos los días de los mismos alimentos y vinos que a él le servían, y que los educaran durante tres años, al cabo de los cuales quedarían a su servicio.


Entre estos jóvenes estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de la tribu de Judá. Daniel hizo el propósito de no contaminarse con la comida y el vino del rey, y pidió al jefe del servicio de palacio que no le obligara a contaminarse con tales alimentos. Por obra de Dios, el jefe del servicio de palacio vio con buenos ojos a Daniel, pero le dijo:
--Tengo miedo de mi señor, el rey. Él me ha dicho lo que ustedes deben comer y beber, y si los ve con peor aspecto que los otros jóvenes, serán ustedes la causa de que el rey me condene a muerte.
Daniel habló entonces con el mayordomo a quien el jefe del servicio de palacio había encargado el cuidado de Daniel, Ananías, Misael y Azarías, y le dijo:
--Ruego a usted que haga una prueba con estos servidores suyos: ordene usted que durante diez días nos den de comer solamente legumbres, y de beber solamente agua. Pasado ese tiempo, compare usted nuestro aspecto con el de los jóvenes alimentados con la misma comida que se sirve al rey, y haga entonces con nosotros según lo que vea.
El mayordomo estuvo de acuerdo, y durante diez días hizo la prueba con ellos. Pasados los diez días, el aspecto de ellos era más sano y más fuerte que el de todos los jóvenes que comían de la comida del rey. Así pues, el mayordomo se llevaba la comida y el vino que ellos tenían que comer y beber, y les servía legumbres.
A estos cuatro jóvenes, Dios les dio inteligencia y entendimiento para comprender toda clase de libros y toda ciencia. Daniel entendía además el significado de toda clase de visiones y sueños. Al cumplirse el plazo que el rey había señalado para que le fueran presentados los jóvenes, el jefe del servicio de palacio los llevó a su presencia. El rey habló con ellos y, entre todos los jóvenes, no encontró ni uno solo que pudiera compararse con Daniel, Ananías, Misael y Azarías, quienes, por lo tanto, quedaron al servicio del rey. En todos los asuntos que requerían sabiduría e inteligencia, y sobre los cuales les preguntó el rey, los encontró diez veces más sabios que todos los magos y adivinos que había en su reino.


REFLEXIÓN
Durante esta última semana del año litúrgico leeremos algunos textos del libro de Daniel. Este escrito sitúa los acontecimientos en tiempos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, quien llevó al destierro al pueblo de Israel; pero fue escrito hacia al año 170 antes de Cristo, cuando el pueblo judío estaba sufriendo el ataque4 del rey Antíoco Epíanes. Daniel no es el autor del libro, sino su protagonista.

El texto de hoy nos habla de la fidelidad de cuatro jóvenes a sus valores religiosos judíos, en medio de los halagos y las tentaciones del ambiente pagano de la corte real. Dios está con ellos y tanto en salud ente todos los jóvenes al servicio del rey. La lección es clara para los judíos que estaban luchando por resistir a la tentación paganizante de Antíoco: sigan teniendo esperanza y sean fieles a la Alianza, en medio de esa persecución, como lo fueron Daniel y sus compañeros en circunstancias parecidas o peores.

También hoy, cuando nos sentimos tentados a seguir los criterios de un mundo materialista, que pretende ignorar la existencia de Dios y rendir culto a lo pasajero, podemos encontrar en el testimonio de los cuatro jóvenes la motivación para mantenernos firmes en la fe, aún en medio de la prueba. Los cristianos nos damos cuenta, sobre todo cuando escuchamos y meditamos la Palabra de Dios, que no podemos seguir la mentalidad de la sociedad en que vivimos, aunque sea mayoritariamente aplaudida.


SALMO RESPONSORIAL: DEUTERONOMIO 3,52-56
R. / ¡A ti gloria y alabanza por los siglos!

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 21,1-4


“ENTREGANDO TODO LO QUE SE TIENE ”


Jesús estaba viendo a los ricos echar dinero en los cofres de las ofrendas, y vio también a una viuda pobre que echaba dos moneditas de cobre. Entonces dijo:
--De veras les digo que esta viuda pobre ha dado más que todos; pues todos dan ofrendas de lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir.


REFLEXIÓN
Jesús fija sus ojos en el gesto de una viuda. Mientras los ricos echaban grandes donativos en el arca del Templo, la pobre viuda ofreció todo lo que tenía para vivir. Unos versículos antes de este texto, Jesús denuncia la codicia de los letrados que devoran los bienes de las viudas aparentando agradar a Dios.
La situación de las viudas, junto con la de los huérfanos y extranjeros, resultaba bastante insegura en el pueblo de Israel. Por esto existían leyes que las protegían (Ex 22, 21; Dt 10, 18; etc.). A su favor intercedían una y otra vez los profetas (Is 1, 17; Jer 7, 6; etc.). También en la primitiva Iglesia se las sostenía (Hch 6, 1ss), y visitarlas en sus dificultades es alabado por el apóstol Santiago (1, 27) como verdadero culto a Dios.
El gesto de la viuda, destacado por Lucas en este texto, está cargado de contenido evangélico. Ella, sumamente necesitada de ayuda, es la que se abre a dar sin medida las monedas que posee. Jesús valora la generosidad y el desprendimiento total que manifiestan la madurez de la fe y la confianza en el Dios de la vida, que no abandona nunca a los pobres.

Nuestro llamado es el mismo, a ser generosos como lo hizo la viuda, a echar nuestros dos reales para el bien común. Que a pesar del cansancio, de nuestras ocupaciones, del apresuramiento, sigamos trabajando por otros, que seamos capaces de caminar "la milla más" por otros. Talvez nadie se de cuenta, talvez nadie nos aplauda. Pero Dios si se da cuenta, siempre lo ve y lo esta viendo, y sonríe cada vez que lo hacemos y escribe nuestra historia en esos momentos en el Libro de la Vida.


PARA REFLEXIONAR

¿Estamos dando lo mejor de nosotros?

¿Somos generosos, pero con el desprendimiento y la generosidad que nos enseña hoy la "viuda" del evangelio?


ORACIÓN
Señor tu eres nuestro verdadero Maestro, queremos poder seguir perteneciendo a tu escuela, una escuela donde nos enseñas a pensar diferente, una escuela de servicio, de Amor, una escuela que nos enseña a vivir una generosidad diferente, un llamado a entregarlo todo por otros, a caminar una milla más, sobre todo por los más pobres y necesitados. Amén.

Martes, 22 de noviembre de 2011

“JESÚS DUEÑO DEL TIEMPO”

PRIMERA LECTURA
DANIEL 2,32-45

“EL DIOS DEL CIELO SUSCITARÁ UN REINO QUE JAMÁS SERÁ DESTRUÍDO”



"En el sueño, Su Majestad veía que en su presencia se levantaba una estatua muy grande y brillante, y de aspecto terrible. La cabeza de la estatua era de oro puro; el pecho y los brazos, de plata; el vientre y los muslos, de bronce; las piernas, de hierro; y una parte de los pies era de hierro, y la otra de barro. Mientras Su Majestad la estaba mirando, de un monte se desprendió una piedra, sin que nadie la empujara, y vino a dar contra los pies de la estatua y los destrozó. En un momento, el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro quedaron todos convertidos en polvo, como el que se ve en verano cuando se trilla el trigo, y el viento se lo llevó sin dejar el menor rastro. Pero la piedra que dio contra la estatua se convirtió en una gran montaña que ocupó toda la tierra.
"Este es el sueño. Y ahora voy a explicar a Su Majestad lo que el sueño significa. Su Majestad es el más grande de todos los reyes, porque el Dios del cielo le ha dado el reino, el poder, la fuerza, el honor y el dominio sobre todos los lugares habitados por hombres, animales y aves; él lo ha puesto todo bajo el poder de Su Majestad, que es la cabeza de oro. Después del reino de Su Majestad habrá otro reino inferior al suyo, y luego un tercer reino de bronce, que dominará sobre toda la tierra. Vendrá después un cuarto reino, fuerte como el hierro; y así como el hierro lo destroza todo y lo destruye, así ese reino destrozará y destruirá a todos los otros reinos.
"Su Majestad vio también que una parte de los pies y de los dedos era de barro, y la otra, de hierro; esto quiere decir que será un reino dividido, aunque con algo de la fortaleza del hierro, pues Su Majestad vio que el hierro estaba mezclado con el barro. Los dedos de los pies eran en parte de hierro y en parte de barro, y eso significa que el reino será fuerte y débil al mismo tiempo. Y así como Su Majestad vio el hierro mezclado con el barro, así los gobernantes de este reino se unirán por medio de alianzas matrimoniales; pero no podrán formar un solo cuerpo entre sí, como tampoco puede el hierro mezclarse con el barro. Durante el gobierno de estos reyes, el Dios del cielo establecerá un reino que jamás será destruido ni dominado por ninguna otra nación, sino que acabará por completo con todos los demás reinos, y durará para siempre. Eso es lo que significa la piedra que Su Majestad vio desprenderse del monte, sin que nadie la hubiera empujado; piedra que convirtió en polvo el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha revelado a Su Majestad lo que va a pasar en el futuro. El sueño es verdadero, y su interpretación, cierta."


REFLEXIÓN
Nabucodonosor, rey de Babilonia, tuvo un sueño que no pudo ser interpretado por ninguno de los sabios de su corte. Entonces, cuando da la orden de que todos los sabios sean ejecutados, aparece en escena Daniel que, lleno de la sabiduría de Dios, adivina e interpreta el sueño del rey.
Los materiales con que está hecha la estatua y la interpretación que se hace en ella está en relación con cuatro etapas de la historia antigua, en las que se sucedieron cuatro imperios poderosos. El oro, metal más valioso, representa el imperio babilónico más poderoso; a éste le seguirá uno de plata, el de los medos; luego otro de bronce, el de los persas; y finalmente, uno de hierro y otro de barro, que representan a Asiria y Egipto, donde se concentró el imperio griego. En este último se detiene más el autor del libro de Daniel, porque es el que están padeciendo los judíos cuando se escribe el libro , y está representado en el rey Antíoco Epífanes. Esta gran mole, sin embargo, es derribado por una simple esquirla desprendida de una gran roca, que representa el Reino de Dios.
Muchos imperios e ideologías se han ido sucediendo a lo largo de la historia. Así como nacen en algún momento caen, porque tienen pies de barro. Esto debería hacernos más humildes, evitando la tentación de poner demasiado entusiasmo en alguna institución o en algún ídolo. Y lo mismo habría que decir de nosotros mismos, que también tenemos pies de barro y somos frágiles: no podemos confiar demasiado en nuestras propias fuerzas. Todo es caduco, Cristo es el único ayer,, hoy y siempre.

SALMO RESPONSORIAL: 3,57-61
R. / Ensálcenlo con himnos por los siglos.


"Bendigan al Señor, todas sus obras,
canten en su honor eternamente. R./
Bendíganlo, ángeles del Señor,
canten en su honor eternamente. R./
Bendice, cielo, al Señor,
canta en su honor eternamente. R./
Bendice al Señor, agua que estás encima del cielo,
canta en su honor eternamente. R./
Bendigan al Señor, todos sus astros,
canten en su honor eternamente. R./

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 21,5-11


“NO QUEDARÁ PIEDRA SOBRE PIEDRA”


Algunos estaban hablando del templo, de la belleza de sus piedras y de las ofrendas votivas que lo adornaban. Jesús dijo:
--Vendrán días en que de todo esto que ustedes están viendo no quedará ni una piedra sobre otra. Todo será destruido.
Entonces le preguntaron:
--Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto? ¿Cuál será la señal de que estas cosas ya están a punto de suceder?
Jesús contestó: "Tengan cuidado para no dejarse engañar. Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: 'Yo soy', y 'Ahora es el tiempo.' Pero ustedes no los sigan. Y cuando tengan noticias de guerras y revoluciones, no se asusten, pues esto tiene que ocurrir primero; sin embargo, aún no habrá llegado el fin."
Siguió diciéndoles: "Una nación peleará contra otra y un país hará guerra contra otro. Habrá grandes terremotos, y hambres y enfermedades en diferentes lugares, y en el cielo se verán cosas espantosas y grandes señales.

REFLEXIÓN
Este texto de Lucas pertenece al llamado “apocalipsis sinóptico” y tiene sus paralelos en Mc 13 y Mt 24. Está formado por un entrelazamiento de tradiciones cristianas y de la apocalíptica judía, que reflejan el ambiente y la situación de la primera guerra de los romanos contra los judíos desde el 66 al 70 d. C.
Este texto hace referencia al Templo, que era una construcción sobresaliente. Representaba la unión del pueblo judío y su fe monoteísta. Jesús no comparte la admiración y el entusiasmo que sentían sus discípulos por esa obra arquitectónica y les afirma que será destruido.
Este texto es un conjunto de advertencias que Jesús dirige a la Iglesia, llamada a perseverar en la fe y enviada a anunciar la Buena Noticia en medio de los acontecimientos históricos y naturales y sus correspondientes peligros. El mensaje busca que la comunidad de creyentes sostenga su esperanza y no desplace su atención hacia los acontecimientos, buscando en ellos señales del fin. Por el contrario, el fin no llegará enseguida; la misión de la Iglesia debe continuar.

ORACIÓN
Si Tú estás conmigo, Señor, ¿a quién temeré? Si Tú me sostienes, ¿quién me hará temblar? Ni la angustia, ni el hambre, ni los problemas, ni la muerte, me pueden apartar de tu amor. Aunque tiemble la tierra y se estremezcan los astros, nada temo, porque Tú me acompañas. Amén

Miércoles, 23 de noviembre de 2011

“PERSEVERANTES HASTA EL FINAL , DANDO TESTIMONIO”

PRIMERA LECTURA
DANIEL 5,1-6.13-14.16-17.23-28

“ALCANZADO POR LA JUSTICIA DE DIOS”


En aquellos días, el rey Baltasar ofreció un banquete a mil nobles del reino, y se puso a beber delante de todos. Después de probar el vino, mandó traer los vasos de oro y plata que su padre, Nabucodonosor, había cogido en el templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y concubinas. Cuando trajeron los vasos de oro que habían cogido en el templo de Jerusalén, brindaron con ellos el rey y los nobles, sus mujeres y concubinas. Apurando el vino, alababan a los dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera. De repente, aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo sobre el revoco del muro del palacio, frente al candelabro, y el rey veía cómo escribían los dedos. Entonces su rostro palideció, la mente se le turbó, le faltaron las fuerzas, las rodillas le entrechocaban.
Trajeron a Daniel ante el rey, y éste le preguntó: "¿Eres tú Daniel, uno de los judíos desterrados que trajo de Judea el rey, mi padre? Me han dicho que posees espíritu de profecía, inteligencia, prudencia y un saber extraordinario. Me han dicho que tú puedes interpretar sueños y resolver problemas; pues bien, si logras leer lo escrito y explicarme su sentido, te vestirás de púrpura, llevarás un collar de oro y ocuparás el tercer puesto en mi reino."
Entonces Daniel habló así al rey: "Quédate con tus dones y da a otros tus regalos. Yo leeré al rey lo escrito y le explicaré su sentido. Te has rebelado contra el Señor del cielo, has hecho traer los vasos de su templo, para brindar con ellos en compañía de tus nobles, tus mujeres y concubinas. Habéis alabado a dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera, que ni ven, ni oyen, ni entienden; mientras que al Dios dueño de vuestra vida y vuestras empresas no lo has honrado. Por eso Dios ha enviado esa mano para escribir ese texto. Lo que está escrito es: "Contado, Pesado, Dividido". La interpretación es ésta: "Contado": Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el límite; "Pesado": te ha pesado en la balanza y te falta peso; "Dividido": tu reino se ha dividido y se lo entregan a medos y persas."


REFLEXIÓN
Este Baltasar, de la primera lectura, es la imagen viva del hombre endiosado por el inmenso poder que tiene, por su propia jactancia, por la felicidad que supuestamente puede darse (banquetes, lujos, placeres), y sobre todo por el deseo de hacer público que no respeta autoridad alguna por encima de sí mismo y de sus creencias (por eso lo de beber precisamente en las copas del templo de Jerusalén).
Este hombre endiosado se ve obligado a contemplar cómo un poder "intruso" se inmiscuye en su vida y en su recinto. Como en el caso del ricachón que derribó sus graneros y que sólo hablaba consigo mismo ( Lc 12,16-21), al cual Dios interrumpió llamándolo "necio", así también aquí, toda la necedad de Baltasar queda en evidencia y él mismo descubre una verdad que le resulta bastante amarga: "no soy Dios."
Descubramos, sin embargo, que esa es una mala noticia para quien ve en Dios su enemigo o por lo menos a alguien que le hace competencia. Para quien ve en Dios su fuente, su Padre, su amigo, su Salvador, es una gran noticia que Dios está cerca. Por eso la proximidad del Señor es en realidad la puerta de salvación para todos.

SALMO: DANIEL 3, 62-67
R./ ¡Ensálcenlo con himnos por los siglos!.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 21, 12-19


“NO SE PERDERÁ NI UN CABELLO DE SU CABEZA”


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Os echarán mano, os perseguirán, estregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas."


REFLEXIÓN
Estos versículos hablan de la persecución que ineludiblemente sufrirán los discípulos. El término “entregar”, que se refiere a las aflicciones que padece una Iglesia perseguida, mantiene una estrecha relación con la pasión de Jesús.
El sufrimiento que experimenta la comunidad cristiana se convertirá en ocasión para dar testimonio. Jesús mismo guiará a los testigos en su testimonio, que nadie podrá resistir ni refutar. En esta texto hay un llamado claro a la esperanza, al compromiso, al testimonio, para que la Iglesia sea fiel hasta el final. La misma exhortación pretende ayudar a la comunidad de los seguidores de Jesús para que, asumiendo con realismo su situación en medio de la crudeza del imperio romano, pueda proyectarse hacia el futuro desarrollando la misión que Jesús le ha encomendado.
La Palabra invita a confiar en el Señor, quien permitirá a sus discípulos enfrentar las situaciones difíciles, con la certeza de saber que él siempre está presente y que nunca abandona a los suyos.

ORACIÓN
Señor tú conoces nuestra realidad, conoces las situaciones difíciles de nuestra vida, te pedimos nos ayudes a perseverar a pesar de todo, a vivir sostenidos en ti y en tu palabra, a dar testimonio verdadero, a mantenernos firmes a pesar de las persecuciones y dificultades. Amén.

Jueves, 24 de noviembre de 2011

“EN JESÚS LLEGA LA HORA DE LA LIBERACIÓN”

PRIMERA LECTURA
DANIEL 6,11-27

“DANIEL EN EL FOSO”


En aquellos días, unos hombres espiaron a Daniel y lo sorprendieron orando y suplicando a su Dios. Entonces fueron a decirle al rey: "Majestad, ¿no has firmado tú un decreto que prohíbe hacer oración, durante treinta días, a cualquier dios o cualquier hombre fuera de ti, bajo pena de ser arrojado al foso de los leones?" El rey contestó: "El decreto está en vigor, como ley irrevocable de medos y persas." Ellos le replicaron: "Pues Daniel, uno de los deportados de Judea, no te obedece a ti, majestad, ni al decreto que has firmado, sino que tres veces al día hace oración a su Dios."
Al oírlo, el rey, todo sofocado, se puso a pensar la manera de salvar a Daniel, y hasta la puesta del sol hizo lo imposible por librarlo. Pero aquellos hombres le urgían, diciéndole: "Majestad, sabes que, según la ley de medos y persas, un decreto o edicto real es válido e irrevocable." Entonces el rey mandó traer a Daniel y echarlo al foso de los leones. El rey dijo a Daniel: "¡Que te salve ese Dios a quien tú veneras tan fielmente!" Trajeron una piedra, taparon con ella la boca del foso, y el rey la selló con su sello y con el de sus nobles, para que nadie pudiese modificar la sentencia dada contra Daniel. Luego el rey volvió a palacio, pasó la noche en ayunas, sin mujeres y sin poder dormir. Madrugó y fue corriendo al foso de los leones. Se acercó al foso y gritó afligido: "¡Daniel, siervo del Dios vivo! ¿Ha podido salvarte de los leones ese Dios a quien veneras tan fielmente?" Daniel le contestó: "¡Viva siempre el rey! Mi Dios envió su ángel a cerrar las fauces de los leones, y no me han hecho nada, porque ante él soy inocente, como tampoco he hecho nada contra ti."
El rey se alegró mucho y mandó que sacaran a Daniel del foso. Al sacarlo, no tenía ni un rasguño, porque había confiado en su Dios. Luego mandó el rey traer a los que habían calumniado a Daniel y arrojarlos al foso de los leones con sus hijos y esposas. No habían llegado al suelo, y ya los leones los habían atrapado y despedazado. Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas de la tierra: "¡Paz y bienestar! Ordeno y mando que en mi imperio todos respeten y teman al Dios de Daniel. Él es el Dios vivo que permanece siempre. Su reino no será destruido, su imperio dura hasta el fin. Él salva y libra, hace signos y prodigios en el cielo y en la tierra. Él salvó a Daniel de los leones."

REFLEXIÓN
Nos impacta en la primera lectura la imagen de Daniel, honesto y perseguido, rodeado de peligros y sin embargo a salvo. Todo se reúne para hacer de este uno de esos relatos que, una vez escuchados, sencillamente no podemos olvidar: la tensión de una noche de pesadilla que se convierte en una alborada de gozo; la dulce sensación de ver triunfar el bien y de descubrir que hay un límite para la iniquidad de los malvados; la actitud serena pero tan digna de este hombre condenado en su inocencia, que sin embargo no se rinde a los poderes de la tierra sino que se abandona en las manos del rey de los Cielos...
Hay también una denuncia sutil, sobre el poder de aquellos reyes que se endiosan a sí mismos. Es el caso que este gran rey, Darío, supuestamente el más poderoso hombre de aquella época, resulta obligado a condenar a alguien de cuya inocencia está convencido. Es casi cómica después la imagen de este poderoso señor incapaz de conciliar el sueño, porque ha obrado en contra de sí mismo. Y luego su júbilo por la victoria de Daniel no es sino el reconocimiento de su descanso al ver que hubo uno más grande, Dios, que sí fue capaz de salvar a sus amigos.

SALMO RESPONSORIAL: Daniel 3,68-74

R/ ¡Ensálcenlo con himnos por los siglos!.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 21,20-28


“JERUSALÉN SERÁ PISOTEADA POR LOS PAGANOS”


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que está cerca su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora.
Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación."


REFLEXIÓN
Históricamente, la ciudad de Jerusalén cayó y el Templo fue destruido por los romanos en la guerra del año 70. El evangelista parte de este hecho impactante, reinterpretándolo como un momento determinado por Dios en la historia de la salvación, que marca el fin de una época y el comienzo de otra. Entre la caída de Jerusalén y la llegada de la parusía, Lucas introduce la época de la misión. De esta manera exhorta a los cristianos a no perder el contacto con la realidad histórica buscando la fecha de la segunda venida del salvador.
Con acontecimientos y símbolos, Lucas destaca la importancia de la llegada del Hijo del Hombre. Los cristianos deben aguardar este momento en actitud de expectación gozosa. Como en otros tiempos, también hoy vivimos en un ambiente impregnado de ideas que provienen de corrientes catastróficas. Jugando con la situación delicada del medio ambiente, de guerras, de nuevas enfermedades, etc., transmiten la desesperación y el pesimismo de cara a un futuro próximo posible. Este texto de hoy, más que atemorizarnos por el fin, debe invitarnos a una actitud de optimismo y esperanza y a trabajar con denuedo por el establecimiento del Reino entre nosotros.

ORACIÓN
Señor que grandes y admirables son tu obras, no hay nadie que te iguale ni en el cielo ni en la tierra, tu poder es inigualable, hoy creemos que quien confía en ti no será defraudado, ayúdanos como Daniel a permanecer fieles a ti y a creer y esperar siempre en ti. Amén.

Viernes, 25 de noviembre de 2011

“EL REINO DE DIOS ESTÁ YA ENTRE NOSOTROS”


PRIMERA LECTURA
DANIEL 7, 2-14


“SU DOMINIO ES ETERNO Y NO PASA”



"Yo veía en mi sueño que los cuatro vientos soplaban y agitaban las aguas del gran mar. De repente, cuatro enormes monstruos, diferentes uno del otro, salieron del mar. El primero se parecía a un león, pero tenía alas de águila. Mientras yo lo estaba mirando, le arrancaron las alas, lo levantaron del suelo y lo apoyaron sobre sus patas traseras, poniéndolo de pie como un hombre, y su cerebro se convirtió en el de un ser humano.
"El segundo se parecía a un oso, alzado más de un lado que de otro, el cual tenía tres costillas entre los dientes; y oí que le decían: '¡Anda, come toda la carne que puedas!'
"El tercero se parecía a un leopardo, pero con cuatro alas en la espalda; también vi que tenía cuatro cabezas y que se le entregaba el poder.
"El cuarto monstruo que vi en mis visiones era terrible, espantoso, y de una fuerza extraordinaria. Tenía grandes dientes de hierro; todo lo devoraba y destrozaba, y pisoteaba las sobras. Era un monstruo diferente de todos los que yo había visto en mi sueño, y tenía diez cuernos en la cabeza.
"Mientras yo estaba mirando los cuernos, vi que de entre ellos salía otro cuerno más pequeño, y entonces le arrancaron tres cuernos para dejar lugar al último que le había salido, el cual tenía ojos como los de un ser humano y una boca que hablaba con mucha arrogancia.
"Seguí mirando,
hasta que fueron puestos unos tronos
y un Anciano se sentó.
Su vestido era blanco como la nieve,
y su cabello como lana limpia.
El trono y sus ruedas eran llamas de fuego,
y un río de fuego salía de delante de él.
Miles y miles le servían,
y millones y millones estaban de pie en su presencia.
El tribunal dio principio a la sesión,
y los libros fueron abiertos.
"Yo estaba mirando, atraído por las cosas tan arrogantes que el cuerno pequeño decía; y mientras estaba mirando, mataron al monstruo y lo despedazaron, y luego lo echaron al fuego para que se quemara. También a los otros monstruos se les quitó el poder, pero los dejaron seguir viviendo hasta que les llegara su hora.
"Yo seguía viendo estas visiones en la noche. De pronto:
"Vi que venía entre las nubes
alguien parecido a un hijo de hombre,
el cual fue a donde estaba el Anciano;
y le hicieron acercarse a él.
Y le fue dado el poder, la gloria y el reino,
y gente de todas las naciones y lenguas le servían.
Su poder será siempre el mismo,
y su reino jamás será destruido.


REFLEXIÓN
La imagen de Daniel, honesto y perseguido, rodeado de peligros y sin embargo a salvo! Todo se reúne para hacer de este uno de esos relatos que, una vez escuchados, sencillamente no podemos olvidar: la tensión de una noche de pesadilla que se convierte en una alborada de gozo; la dulce sensación de ver triunfar el bien y de descubrir que hay un límite para la iniquidad de los malvados; la actitud serena pero tan digna de este hombre condenado en su inocencia, que sin embargo no se rinde a los poderes de la tierra sino que se abandona en las manos del rey de los Cielos...

Yo quisiera destacar hoy, sin embargo, un rasgo aparentemente menor de este relato magnífico. Hay en él una denuncia sutil pero muy aguda del poder de aquellos reyes que se endiosan a sí mismos. Es el caso que este gran rey, Darío, supuestamente el más poderoso hombre de aquella época, resulta obligado a condenar a alguien de cuya inocencia está convencido. Es casi cómica después la imagen de este poderoso señor incapaz de conciliar el sueño, porque ha obrado en contra de sí mismo. Y luego su júbilo por la victoria de Daniel no es sino el reconocimiento de su descanso al ver que hubo uno más grande, Dios, que sí fue capaz de salvar a sus amigos.


SALMO RESPONSORIAL: DANIEL 3,75-81
R./ Ensálcenlo con himnos por los siglos.

Bendigan al Señor, montañas y colinas,
canten en su honor eternamente.
Bendigan al Señor, todas las cosas que crecen en la tierra,
canten en su honor eternamente.
Bendigan, manantiales, al Señor,
canten en su honor eternamente.
Bendigan al Señor, mares y ríos,
canten en su honor eternamente.
Bendigan al Señor, ballenas y demás animales del agua,
canten en su honor eternamente.
Bendigan al Señor, todas las aves del cielo,
canten en su honor eternamente.
Bendigan al Señor, todos los animales domésticos y salvajes,
canten en su honor eternamente.


LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 21,29-33


“CIELO Y TIERRA PASARÁN, MÁS MIS PALABRAS NO PASARÁN”



También les puso esta comparación: "Fíjense en la higuera, o en cualquier otro árbol. Cuando ven que brotan las hojas, se dan cuenta ustedes de que ya está cerca el verano. De la misma manera, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el reino de Dios ya está cerca.
"Les aseguro que todo esto sucederá antes que muera la gente de este tiempo. El cielo y la tierra dejarán de existir, pero mis palabras no dejarán de cumplirse.

REFLEXIÓN
En este texto Jesús subraya la atención que hay que tener a la hora de discernir los signos de los tiempos y la esperanza fundada en las palabras de Jesús. Con la parábola, Jesús invita a los discípulos que observan los fenómenos de la naturaleza, a poder interpretar los acontecimientos en el mundo. Como al contemplar los brotes de los árboles frutales se espera el advenimiento del verano, así también con la atenta observación de los signos de los tiempos se conoce la proximidad del Reino de Dios. Ésta es una tarea importante de la comunidad cristiana, la de descubrir los signos de vida que surgen desde las situaciones de muerte aparente, para poder anunciar la llegada de ese tiempo de plenitud.
Al igual que el profeta confía en las palabras de Dios (Is 40,8) así el cristiano alimenta su esperanza en las palabras de Jesús. Todo lo que él ha prometido se cumplirá dentro del desarrollo del proceso histórico.
Este texto nos recuerda una vez más que nuestro Dios es el Dios de la historia. A través de ella vamos descubriendo que él camina con la humanidad.


ORACIÓN
No se cuándo vuelvas, Señor. No conozco la fecha ni el modo en que acontecerá tu llegada. Nadie en este mundo puede señalar ese momento. Sin embargo, te espero con ansias y anhelo ese momento en que me dirás: “has sido un siervo fiel y obediente, pasa a disfrutar del banquete den tu Señor”. Vela conmigo, Señor, hasta disfrutar de ese hermoso día. Amén.

Sábado, 26 de noviembre de 2011

“VELEN Y HAGAN ORACIÓN”



PRIMERA LECTURA

DANIEL 7, 15-27


“MENSAJE FINAL”


Yo, Daniel, me sentía agitado por dentro, y me turbaban las visiones de mi fantasía. Me acerqué a uno de los que estaban allí en pie y le pedí que me explicase todo aquello. Él me contestó, explicándome el sentido de la visión: "Esas cuatro fieras gigantescas representan cuatro reinos que surgirán en el mundo. Pero los santos del Altísimo recibirán el reino y lo poseerán por los siglos de los siglos."
Yo quise saber lo que significaba la cuarta fiera, diversa de las demás; la fiera terrible, con dientes de hierro y garras de bronce, que devoraba y trituraba y pateaba las sobras con las pezuñas; lo que significaban los diez cuernos de su cabeza, y el otro cuerno que le salía y eliminaba a otros tres, que tenía ojos y una boca que profería insolencias, y era más grande que los otros. Mientras yo seguía mirando, aquel cuerno luchó contra los santos y los derrotó. Hasta que llegó el anciano para hacer justicia a los santos del Altísimo, y empezó el imperio de los santos.
Después me dijo: "La cuarta bestia es un cuarto reino que habrá en la tierra, diverso de todos los demás; devorará toda la tierra, la trillará y triturará. Sus diez cuernos son diez reyes que habrá en aquel reino; después vendrá otro, diverso de los precedentes, que destronará a tres reyes; blasfemará contra el Altísimo e intentará aniquilar a los santos y cambiar el calendario y la ley. Dejarán en su poder a los santos durante un año y otro año y otro año y medio. Pero, cuando se siente el tribunal a juzgar, le quitará el poder, y será destruido y aniquilado totalmente. El poder real y el dominio sobre todos los reinos bajo el cielo serán entregados al pueblo de los santos del Altísimo. Será un reino eterno, al que temerán y se someterán todos los soberanos.

REFLEXIÓN
Con el texto de este día llegamos al final de este año litúrgico. Mañana, primer domingo de adviento, se inicia el siguiente año. Y el mensaje final es claro en medio de la compleja red de símbolos de la primera lectura: grandes combates, grandes luchas, pero un solo vencedor y una sola victoria: la del "pueblo de los elegidos del Altísimo", según el bello nombre que nos da Daniel en su texto de hoy.
Así pues deben quedarnos claras las dos cosas: que hay combate y que hay victoria. Como hay combate, debemos prepararnos; como hay victoria, debemos estar firmes nuestros corazones y no cejar en nuestro empeño ni dejar de cantar las alabanzas del Único que es grande y santo.



SALMO RESPONSORIAL: DANIEL 3,82-87
R./ Ensálcenlo con himnos por los siglos.


LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 21,34-36



“ESTÉN SIEMPRE DESPIERTOS Y OREN”


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Tengan cuidado y no dejen que sus corazones se hagan insensibles por los vicios, las borracheras y las preocupaciones de esta vida, para que aquel día no caiga de pronto sobre ustedes como una trampa. Porque vendrá sobre todos los habitantes de la tierra. Estén ustedes siempre despiertos, preparados, orando en todo tiempo, pidiendo fuerza para que puedan escapar de todas estas cosas que van a suceder y para que puedan presentarse delante del Hijo del hombre."



REFLEXIÓN
El evangelio de hoy está en esa misma tónica que la primera lectura: estar despiertos pero no angustiados; atentos pero no desesperados; vigilantes del peligro pero no obsesionados con él. Y sobre todo: orar. Dejar de orar ya es perder.



El texto nos recuerda como las primeras comunidades cristianas compartían con otros grupos religiosos ideas apocalípticas. Creían que las guerras, persecuciones y otras catástrofes eran signos de la proximidad del fin del mundo y de la segunda venida del Señor; y muchos vivían perturbados y asustados (2 Tes 2,2). Sin embargo, lo que esperaban no sucedía y por lo tanto la espera se fue alargando y relajando. El peligro de dejarse llevar por otros atractivos que ofrece la vida era frecuente. En el texto de hoy, Lucas pone en boca de Jesús, palabras dirigidas a la comunidad para reavivar la vigilancia y la oración constante frente a esta relajación. El evangelista insiste en que los cristianos se mantengan en la actitud de espera, sin vivir en pánico y en actitud de oración permanente.



Nosotros también, necesitamos de la oración para que nuestros ojos vean como Dios ve. Necesitamos de la oración para que nuestras fuerzas no sean sólo las nuestras, sino las de Él, necesitamos de la oración ya que Él es el único que conoce, la dirección de nuestra vida y la magnitud de lo que tendremos que vivir y por ende sufrir.



Necesitamos de la oración para que ante la multitud de alternativas que nos ofrece el mundo, no lleguemos al olvido del sentido de la vida en Él, ya que nuestro gran desafío es mantenernos siempre dispuestos, hacia el futuro que Dios desea para nosotros. Necesitamos de la oración para no dejarnos agobiar por las preocupaciones de la vida, sino saber entregárselas solo a Él y para que Él sea el primero en ellas. Necesitamos orar con fe, para que Él sea la única fuerza de nuestra vida.

ORACIÓN
Señor, tu nos llamas a estar despiertos y vigilantes y a estar siempre orantes; no permitas Señor que las preocupaciones de la vida, del presente y del mañana nos dejen perder la paz y perder la esperanza. Te entregamos nuestro ayer, nuestro hoy, nuestro mañana, nuestro todo, confiados en que tu jamás nos abandonas. Amén.

Domingo, 27 de Noviembre de 2011

“ADVIENTO TIEMPO PARA CONSTRUIR Y CAMINAR”


Nos reunimos en asamblea de fe y oración para iniciar un nuevo año litúrgico y con el, un ciclo de vida de experiencia, que no repite sin más las fiestas de cada año, sino que nos permite actualizar en la historia la acción salvadora de Dios con nosotros.

El tiempo del Adviento nos sitúa ante la realidad de la Venida del Señor para salvar. Pero esta Venida tiene tres dimensiones, que están expresadas así: el que vino, el que viene, el que vendrá. El Señor vino a los suyos por la Encarnación de la Palabra eterna en la historia humana; el Señor viene cada día, por su Palabra, sus acciones de poder y sus sacramentos; el Señor vendrá con gloria al final de la historia, para juzgar y reinar, como lo veíamos la semana pasada, al terminar el recorrido por el evangelio de Mateo.

Este tercer domingo, nos sitúa ante la tercera Venida del Señor.

PRIMERA LECTURA
ISAIAS 63,16b17; 64,2b-7




“¡SALES AL ENCUENTRO DEL QUE PRACTICA LA JUSTICIA!”



Señor, eres nuestro padre;
desde siempre eres nuestro redentor.
¿Por qué, Señor, haces que nos desviemos de tus caminos,
y endureces nuestros corazones para que no te respetemos?

Estamos como si tú nunca nos hubieras gobernado,
como si nunca hubiéramos llevado tu nombre.
Entonces tus enemigos conocerían tu nombre
y las naciones temblarían ante ti.
Cuando hiciste cosas terribles que no esperábamos,
cuando bajaste, las montañas temblaron ante ti.
Jamás se ha escuchado ni se ha visto
que haya otro dios fuera de ti
que haga tales cosas
en favor de los que en él confían.
Tú aceptas a quien hace el bien con alegría
y se acuerda de hacer lo que tú quieres.
Tú estás enojado porque hemos pecado;
desde hace mucho te hemos ofendido.
Todos nosotros somos como un hombre impuro;
todas nuestras buenas obras son como un trapo sucio;
todos hemos caído como hojas marchitas,
y nuestros crímenes nos arrastran como el viento.
No hay nadie que te invoque
ni se esfuerce por apoyarse en ti;
por eso te ocultaste de nosotros
y nos has abandonado por causa de nuestra maldad.

REFLEXIÓN
La comunidad judía que retorna del exilio enfrenta un gran desafío: reconstruir los fundamentos de la nación, la ciudad y el Templo. No era una tarea fácil. La mayoría de los exiliados ya se habían organizado en Babilonia y en otras regiones del imperio caldeo. La mayor parte de los que habían llegado desde Judea cincuenta años antes ya habían muerto y los descendientes no sentían gran nostalgia por la tierra de sus padres. Los profetas los habían invitado continuamente a reconocer los errores que habían conducido a la ruina, pero la mayor parte de los exiliados ignoraban a los mediadores de Yahvé.
Algunos tomaron entre sus manos el proyecto de reconstruir la identidad, las instituciones y la vida de la nación. Sin embargo, no contaron inicialmente con mucho apoyo, Parecía una idea loca e innecesaria: para qué volver a Jerusalén si ya no había remedio... Lo mismo nos ocurre a veces a nosotros, vivimos de la nostalgia del pasado pero no nos comprometemos a transformar la realidad del presente. Añoramos otros tiempos en que se vivía mejor, pero no rescatamos los valores que hacen posible una convivencia humana justa y equitativa.

SALMO RESPONSORIAL: 79
R. / Señor, Dios nuestro, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

SEGUNDA LECTURA
PRIMERA DE CORINTIOS 1,3-9



“ÉL LOS MANTENDRÁ FIRMES HASTA EL FINAL”





Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo derramen sobre ustedes su gracia y su paz.
Siempre doy gracias a mi Dios por ustedes, por la gracia que Dios ha derramado sobre ustedes por medio de Cristo Jesús. Pues por medio de él Dios les ha dado toda riqueza espiritual, así de palabra como de conocimiento, ya que el mensaje acerca de Cristo se estableció firmemente entre ustedes. De este modo no les falta ningún don de Dios mientras esperan el día en que aparezca nuestro Señor Jesucristo. Dios los mantendrá firmes hasta el fin, para que nadie pueda reprocharles nada cuando nuestro Señor Jesucristo regrese. Dios siempre cumple sus promesas, y él es quien los llamó a vivir en unión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.



REFLEXIÓN
Dios nos ha enriquecido con sus dones y gracias y quiere que nos mantengamos firmes y fieles hasta el final, para que no tengan de qué acusarnos el día del juicio.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 13,33-37



“¡VELEN PUES NO SABEN CUANDO VENDRÁ EL DUEÑO DE LA CASA!”



"Por lo tanto, manténganse ustedes despiertos y vigilantes, porque no saben cuándo llegará el momento. Deben hacer como en el caso de un hombre que, estando a punto de irse a otro país, encargó a sus criados que le cuidaran la casa. A cada cual le dejó un trabajo, y ordenó al portero que vigilara. Manténganse ustedes despiertos, porque no saben cuándo va a llegar el señor de la casa, si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o a la mañana; no sea que venga de repente y los encuentre durmiendo. Lo que les digo a ustedes se lo digo a todos: ¡Manténganse despiertos!"

REFLEXIÓN
Jesús hace a sus discípulos una recomendación que hoy nos sorprende: mantenerse despiertos. ¡Todo lo contrario de lo que nosotros haríamos! Pero Él tiene sus razones. Si cada día estamos embargados por las preocupaciones más superfluas, lo más seguro es que se nos pase la hora apropiada para realizar la misión que Jesús nos encomienda. Jesús, en el evangelio, nos enseña a estar en guardia contra los que creen que las enseñanzas cristianas son algo superfluo. El evangelio debe ser proclamado donde sea necesario, deber ser colocado donde se vea, debe ponerse al alcance de todos. Nuestra misión es hacer del evangelio una lámpara que ilumine el camino de la vida y nos mantenga en actitud vigilante.
El estado de alerta, la mirada atenta al futuro que evita el la rutina, sí que es una categoría y una dimensión del hombre y de la mujer modernos. Si lo interpretamos como «esperanza», la pertinencia del mensaje aún es más vigente.

PARA REFLEXIONAR
1.¿Se puede decir que mi vida espera algún Advenimiento (con mayúscula)?
2. ¿Es mi vida una vida de esperanza, de tensión, de búsqueda, de utopía, de proyecto histórico?
3. ¿Camino hacia algún sitio, con algún norte? ¿Cuál?

ORACIÓN
Dios, Padre nuestro, al comenzar un nuevo Adviento te pedimos que avives nuestra fe, fortalezcas nuestra esperanza y consolides nuestro amor, de modo que podamos celebrar con verdadero gozo el nacimiento de tu Hijo Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Lunes, 28 de noviembre de 2011

“JESÚS ESPERANZA Y LIBERACIÓN PARA EL PUEBLO”


PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 2,1-5


“JERUSALÉN UNA CASA PARA TODOS LOS PUEBLOS”


Estas son las profecías que Isaías, hijo de Amós, recibió por revelación acerca de Judá y Jerusalén: En los últimos tiempos quedará afirmado el monte donde se halla el templo del Señor. Será el monte más alto, más alto que cualquier otro monte. Todas las naciones vendrán a él; pueblos numerosos llegarán, diciendo: "Vengan, subamos al monte del Señor, al templo del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos y podamos andar por sus senderos." Porque de Sión saldrá la enseñanza del Señor, de Jerusalén vendrá su palabra. El Señor juzgará entre las naciones y decidirá los pleitos de pueblos numerosos. Ellos convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces. Ningún pueblo volverá a tomar las armas contra otro ni a recibir instrucción para la guerra. ¡Vamos, pueblo de Jacob, caminemos a la luz del Señor!

REFLEXIÓN
La primera lectura nos presenta una hermosa visión de la ciudad santa, Jerusalén, como centro bendito de peregrinación de todos los pueblos. Es como un Babel al revés: si en aquella ocasión de un punto todos salieron sin poder entenderse y se alejaron unos de otros, ahora de todos los puntos sale un solo clamor, surgen un solo anhelo, nace un solo lenguaje, de camino hacia una misma meta: Jerusalén. Jerusalén es Babel vencida.
Jerusalén es así el centro del mundo. Mas hay un centro en la misma Jerusalén: el templo; y hay un corazón en el templo: la palabra del Señor. La peregrinación universal hacia Jerusalén no es la búsqueda de un lugar turístico sino es la expresión del hambre profunda que todo ser humano tiene por eso que sólo puede saciarse con la Palabra de Dios. En el fondo todos vienen a la misma ciudad porque a todos les empuja una misma necesidad y les convoca una misma hambre: hambre de la luz, de la verdad, de la vida.

SALMO RESPONSORIAL: 121
R./ ¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la casa del Señor”.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 8, 5-11


“UNA PERSPECTIVA UNIVERSAL”


En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: "Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho." Jesús le contestó: "Voy yo a curarlo." Pero el centurión le replicó: "Señor, no soy quien para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace."
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: "Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos."

REFLEXIÓN
En la disciplina militar la obediencia a la autoridad hace que, en virtud de una palabra dada, se realice un hecho. El centurión conocía bien este contexto y por eso, reconociendo la autoridad de Jesús para sanar, le pidió esa palabra. Este gesto suscitó en Jesús admiración por la fe de este soldado pagano.
Este encuentro resalta la apertura del mensaje de Jesús a todos, superando discriminaciones de cualquier tipo, prejuicios y particularismos. El centurión no sólo era un pagano, también era parte de las fuerzas de ocupación que sometían a su pueblo. Pero Jesús trató con él rompiendo la segregación existente entre los judíos y gentiles de su época. De esta manera, llama a sus seguidores a ser puentes y lazos en medio de la división y de las diferencias.


El Adviento es un tiempo de gracia para todos, los cercanos y alejados, Dios quiere salvar a todos, sea cual sea su estado, su historia personal o comunitaria. En medio del desconcierto general de la sociedad, él quiere orientar a todas las personas de buena voluntad y señalarles los caminos de verdadera salvación. Para eso está la Iglesia, que es como un faro que orienta al hombre a la seguridad de Dios. La comunidad cristiana se debe caracterizar por la vivencia de esta apertura y la esperanza alimentada por la Palabra. Hay que tener valentía para poder superar los prejuicios, acoger a las personas por su dignidad de ser hijas de Dios y luchar por la igualdad.


ORACIÓN
Al comenzar este tiempo especial en que nos preparamos para tu venida en el pesebre y tu venida al final de los tiempos, te pedimos, Señor, que dispongas nuestro corazón para contemplar ese misterio de amor y para crecer en oración, humildad y amor. Danos un corazón que sea capaz de acoger a todos los que lo necesiten y de amarte hasta la eternidad. Amén.

Martes , 29 de noviembre de 2011

“LOS HUMILDES ACEPTAN EL PROYECTO DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 11, 1-10


“SOBRE ÉL SE POSARÁ EL ESPÍRITU DEL SEÑOR”


Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor.
No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas; juzgará a los pobres con justicia, con rectitud a los desamparados. Herirá al violento con la vara de su boca, y al malvado con el aliento de sus labios. La justicia será cinturón de sus lomos, y la lealtad, cinturón de sus caderas.
Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos: un muchacho pequeño los pastorea. La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león comerá paja con el buey. El niño jugará en la hura del áspid, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No harán daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país de ciencia del Señor, como las aguas colman el mar. Aquel día, la raíz de Jesé se erguirá como enseña de los pueblos: la buscarán los gentiles, y será gloriosa su morada.


REFLEXIÓN
Jesé es el padre del rey David, cuyo reinado se convirtió en el gran punto de referencia y la medida propia de lo que significa reinar a la manera y al gusto de Dios. En David brilló la fuerza y riqueza interiores de ese "tronco" que es Jesé. El tronco de Jesé se prolongó luego en los hijos y los hijos de los hijos de David, es decir, aquella dinastía que fue anunciada por boca del profeta Natán: "Tu casa y tu reino permanecerán para siempre delante de mí; tu trono será establecido para siempre" (2 Sam 7,16).
Este anuncio maravilloso era como la manifestación visible de la presencia de Dios y de su fidelidad inquebrantable. A pesar de las infidelidades de los sucesores al trono de David, Dios una y otra vez mostró que él permanecía y que defendía a su pueblo. Por ministerio de los profetas reprochaba y corregía, aunque siempre sobre la base de una estabilidad: siempre hay y siempre habrá un sucesor al trono. Pasara lo que pasara, el tronco de Jesé seguía mostrándose fuerte y nuevos brotes, es decir, nuevos reyes, presidían en nombre de Yahvé al pueblo de Judá.
El destierro a Babilonia, quizá el acontecimiento más triste y el punto más bajo de todo el Antiguo Testamento, vino a ser la gran contradicción de todo ese esquema. Un rey ultrajado y cautivo, que además muere sin dejar descendencia al trono, significaba simplemente que la profecía y promesa de Natán a David se desplomaban en el vacío. El pueblo siente: Dios ya no está, su palabra ha caído, su alianza se ha terminado, el tronco de Jesé ha quedado mutilado y seco para siempre...
Con este contexto nos asomamos a la profecía valiente, casi inverosímil que nos presenta Isaías hoy: "saldrá un brote del tronco de Jesé, un retoño brotará de sus raíces" (Is 11,1). Estas palabras muy probablemente fueron anteriores a la catástrofe del destierro, pero eso no las priva del eco impresionante con que debieron retumbar después de los acontecimientos del exilio. Un renuevo... un retoño... un brote... Algo pequeño, casi insignificante, y sin embargo: un anuncio de esperanza, un principio de futuro, un grito de rebeldía contra las fuerzas de la muerte, el desánimo y el fracaso.

SALMO RESPONSORIAL: 71
R./ Que en sus días florezca la justicia y la paz abundante eternamente.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 10, 21 -24


“JESÚS SE LLENÓ DE LA ALEGRÍA DEL ESPÍRITU SANTO”


En aquel tiempo, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó Jesús: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar."
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: "¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron."


REFLEXIÓN
Este texto muestra cómo Jesús supo percatarse de las personas a las que Dios quiso revelarse. No fueron los sabios y entendidos, sino la gente sencilla, los pobres y pequeños. Jesús mismo nació y se formó entre ellos. Los discípulos pertenecían a este grupo. Ellos acogieron el mensaje de Jesús, mientras los doctores de la ley, que pretendían saberlo todo, constantemente pusieron a prueba a Jesús y lo rechazaron.
El mensaje de salvación incluye también a estos pequeños. Es la apertura a una porción de la sociedad que a menudo está excluida. A ellos se dirige Jesús al pronunciar la bienaventuranza de la pobreza (v. 23b), confirmando la Buena Noticia que estaba aconteciendo en medio de ellos.
Jesús llama Padre a Dios. Es el Padre que se preocupa por sus hijos y viene a rescatar a los indefensos, a los que están a la intemperie y a los abandonados.
La comunidad cristiana está llamada a vivir esta preferencia. Sería una contradicción al mensaje de Jesús el que en la misma comunidad se excluyera a los pequeños de hoy y no se les dejara ser protagonistas de la misión para la cual el Señor también los ha llamado.


ORACIÓN
Señor tú te revelas a los humildes y sencillos, Señor que nosotros dejemos nuestra autosuficiencias y vanaglorias, nuestras añadiduras, que de veras busquemos la esencia de tu evangelio, la esencia de ti que naciste en un pesebre. Que nos despojemos de nosotros mismos para buscarte sólo a ti, para buscar de tu presencia y salir a tu encuentro. Amén

Miércoles, 30 de noviembre de 2011

“SÍGANME Y LES HARÉ PESCADORES DE HOMBRES”


PRIMERA LECTURA
ROMANOS 10, 9-18

“NADIE QUE CREE EN ÉL QUEDARA DEFRAUDADO”


Si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación.
Dice la Escritura: "Nadie que cree en él quedará defraudado." Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues "todo el que invoca el nombre del Señor se salvará". Ahora bien, ¿cómo van a invocarlo si no creen en él?; ¿cómo van a creer, si no oyen hablar de él?; y ¿cómo van a oír sin alguien que proclame?; y ¿cómo van a proclamar si no los envían? Lo dice la Escritura: "¡Qué hermosos los pies de los que anuncian el Evangelio!"
Pero no todos han prestado oído al Evangelio; como dice Isaías: "Señor, ¿quién ha dado fe a nuestro mensaje?" Así, pues, la fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo. Pero yo pregunto: "¿Es que no lo han oído?" Todo lo contrario: "A toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los límites del orbe su lenguaje."

REFLEXIÓN
En la escuela, cuando íbamos a iniciar un nuevo párrafo o un nuevo capítulo siempre oíamos esa expresión del dictado: "punto y aparte". Algo que se cierra y algo nuevo que empieza. Eso es lo que Jesús trae a nuestra vida: punto y aparte. Como sucedió a aquellos primeros llamados por Él: dejaron una vida y empezaron una historia nueva.
Cristo viene, pues, a romper algo en el hilo de nuestra vida; o mejor: viene a revelar la continuidad profunda de nuestro hoy incierto con su mañana glorioso. No es igual pescar peces que pescar hombres, pero hay una continuidad: pescar. Nuestro hoy y nuestro mañana en Cristo tienen una continuidad; algo que no hemos podido encontrar y que sólo encontraremos al ritmo de su voz.


SALMO RESPONSORIAL: 18
R./ A toda la tierra alcanza su pregón.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 4,18-22

“INMEDIATAMENTE DEJARON LAS REDES Y LE SIGUIERON”


En aquel tiempo, pasando Jesús ante el lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: "Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.


REFLEXIÓN
Encontramos en el evangelio de hoy varios elementos del llamado al seguimiento, que Jesús dirige a todas las personas y comunidades.
Jesús toma la iniciativa. No esperó, sino salió al encuentro y tomó la palabra: “Vengan conmigo...”. El se acerca a nuestra vida cotidiana, en nuestro trabajo, en nuestra comunidad. Tenemos que aprender a ser sensibles a sus acercamientos, en las personas necesitadas, en las situaciones de compromiso en favor de la justicia, en los llamados a defender la vida…
Jesús no nos llama a seguirlo para aislarnos del resto de su pueblo. Nos invita a un servicio para la vida, a realizarse en medio de la comunidad. Él llamó a los discípulos para comprometerles en una misión que suponía seguirle y para transmitirles un mensaje que, a la vez, debe vivirse en el camino.
Esta invitación de Jesús afecta a toda la persona. Por eso, los discípulos no se quedaron con las redes. Fue necesario para ellos un cambio de vida. Así también con nosotros, no podemos seguir siendo iguales, después de acoger la invitación que Jesús nos hace.
Jesús hace también la misma invitación a las comunidades y a nosotros cristianos del presente.


ORACIÓN
Señor gracias por tu llamado, por escogernos, por mirarnos a los ojos. Gracias por pronunciar nuestro nombre y hacernos tus discípulos. Queremos pertenecer a tu escuela y alimentarnos de tus enseñanzas, de tu Palabra. Anhelamos aprender todo de ti y poder llevar esa buena noticia hasta los confines del mundo. Amén.