martes, 1 de febrero de 2022

Domingo 20 de Febrero de 2022

 

“AMAR DESINTERESADAMENTE”

 

PRIMERA LECTURA

1SAMUEL 26, 7-9, 12-13, 22-23

 

“El Señor te puso hoy en mis manos, pero yo no quise atentar contra ti”

En aquellos días, Saúl emprendió la bajada hacia el páramo de Zif, con tres mil soldados israelitas, para dar una batida en busca de David. David y Abisay fueron de noche al campamento; Saúl estaba echado, durmiendo en medio del cercado de carros, la lanza hincada en tierra a la cabecera. Abner y la tropa estaban echados alrededor. Entonces Abisay dijo a David: "Dios te pone el enemigo en la mano. Voy a clavarlo en tierra de una lanzada; no hará falta repetir el golpe. "Pero David replicó: "¡No lo mates!, que no se puede atentar impunemente contra el ungido del Señor. "David tomó la lanza y el jarro de agua de la cabecera de Saúl, y se marcharon. Nadie los vio, ni se enteró, ni se despertó: estaban todos dormidos, porque el Señor les había enviado un sueño profundo. 
 David cruzó a la otra parte, se plantó en la cima del monte, lejos, dejando mucho espacio en medio, y gritó: "Aquí está la lanza del rey. Que venga uno de los mozos a recogerla. El Señor pagará a cada uno su justicia y su lealtad. Porque él te puso hoy en mis manos, pero yo no quise atentar contra el ungido del Señor." Palabra de Dios.

 


REFLEXIÓN

El rey David es una de las figuras más relevantes del Antiguo Testamento, no sólo por sus logros militares o políticos sino porque su manera de gobernar quedó como una especie de referencia perpetua hasta el punto que Jesús mismo fue llamado "hijo de David" en los evangelios.

En esta primera lectura leemos como David perdona la vida de Saúl. El texto pretende mostrar cómo en la vida de David la misericordia está unida a su valentía.

En los días de David la gente pudo experimentar cómo podría ser el mundo si Dios reinara. La imagen más concreta del "reino de Dios" que aquellos hebreos podían tener era la de los tiempos de David. Así por ejemplo, cuando la multitud aclama a Cristo que entra en Jerusalén el saludo es: "Bendito el reino de nuestro padre David que viene; ¡Hosanna en las alturas!" (Marcos 11,10).

Y si nos preguntamos qué hace de David el rey por antonomasia, y su reinado el punto de referencia para todas las generaciones, una buena respuesta es que David es un rey en el que reina Dios. No es un santo, en el sentido actual de la palabra; la Biblia misma recuerda de sus miserias y pecados (2 Samuel, capítulo 11). Y sin embargo, si es un hombre sensible a la presencia y al querer de Dios.

Para David, Saúl no es simplemente su enemigo. Es enemigo suyo pero es también el ungido del Señor, porque Dios lo escogió y lo ungió como rey. David no anhela tanto llegar al poder, ni detesta tanto a Saúl, que lo ha odiado sin razón, como para despreciar el mandato, la palabra y la unción del Señor. David, podríamos decir, no quiere salir con su plan "a como dé lugar" sino que sabe apreciar el estilo de Dios; él respeta ese estilo y sabe preferir ese plan. Y David muestra su misericordia respetándole la vida a Saúl, y su fidelidad a Dios, reconociéndolo como su ungido. David termina la escena dejando todo en manos de Dios: “Yahvé devolverá a cada uno según sus méritos y fidelidad, pues te había entregado en mi poder, pero no he querido levantar mi mano contra ti por ser el ungido de Yahvé” (1 Sam 26,23).

 SALMO RESPONSORIAL 102

R./ El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura. R.

El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas. R.

Como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos; como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles. R.


OREMOS CON EL SALMO

Este salmo, es un canto de alabanza a Dios por la bondad que ha tenido con el pueblo y con el salmista en particular. En medio de la fragilidad del ser humano se revela la grandeza del amor de Dios. Al asumir el Hijo de Dios nuestra propia fragilidad, nos permite participar con él de la misma herencia y nos revela la inmensidad del amor de Dios. 


SEGUNDA LECTURA

1CORINTIOS 15, 45-49

 

“Somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial”

Hermanos: El primer hombre, Adán, fue un ser animado. El último Adán, un espíritu que da vida. No es primero lo espiritual, sino lo animal. Lo espiritual viene después. El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo hombre es del cielo. Pues igual que el terreno son los hombres terrenos; igual que el celestial son los hombres celestiales. Nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial. Palabra del Señor.



REFLEXIÓN

Pablo sigue empeñado en su reflexión sobre la resurrección de los muertos. 1Cor 15,35-58 trae algunos argumentos sobre el modo de nuestra resurrección corporal. En el texto de hoy, Pablo recoge algunas interpretaciones judías que identifican al Adán del primer capítulo del Génesis como el creado a imagen de Dios y por tanto como ser celestial; en cambio, el del capítulo 2 corresponde al Adán sacado del barro y por tanto, un ser terreno y mortal. Jesucristo es el Adán espiritual a quien deben asemejarse los creyentes. Hay que anotar que los judíos no entendían lo espiritual como lo inmaterial, sino como lo que es dinámico, activo, que anima y da vida. Los cristianos en cambio conocemos las dos facetas, en cuanto que nacemos como el Adán terrestre, pecador y corruptible, pero estamos llamados a ser semejantes al Adán espiritual, que es Cristo, que nos anima y nos da vida en abundancia.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

LUCAS 6, 27-38 

 “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian.

Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué merito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen.

Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué merito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.

¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos.

Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros. Palabra del Señor.


REFLEXIÓN

Seguimos con el “sermón del llano”. Después de una primera parte de bienaventuranzas y “Ayes”, Jesús inicia la segunda parte invitando a todos los que lo escuchan a cultivar un amor misericordioso y universal para llegar a ser como el Padre que está en los cielos. Si a los pobres los había llamado bienaventurados sin exigirles ningún comportamiento ético previo, ahora, si quieren seguir siéndolo deben llenarse del modo de ser cristiano. Para esto, se necesita según Jesús, algunos principios fundamentales.

En primer lugar, el amor a los enemigos. El AT ve en el odio a los enemigos algo natural (Sal 35), Jesús en cambio une el amor a los enemigos con el amor al prójimo. Los padres de la Iglesia, vieron en el perdón a los enemigos, la gran novedad de la ética cristiana algunos filosófos cristianos decían: “Alegrarse de la desgracia del otro, odiar a los enemigos, devolver mal por mal, son actos prohibidos, mientras que se exige benevolencia y el socorro ofrecido al enemigo necesitado”. La novedad de Jesús supera por tanto la ley del talión “ojo por ojo y diente por diente”, que rigió por siglos la justicia de Israel. No significa que estamos exentos de tener enemigos, menos aún, los que al estilo de Jesús luchamos contra la injusticia, la intolerancia, la corrupción, la violencia, etc. De lo que se trata es de no asumir actitudes condenatorias, sino de abrir los espacios y posibilidades para que los “enemigos” encuentren el camino de la conversión y reconciliación. Que vean en nosotros el amor del Padre y el testimonio vivo de lo agradable que es vivir como hermanos.

Un segundo principio es “al que te golpee en una mejilla preséntale también la otra. Al que te arrebate el manto, entrégale también el vestido. Da al que te pide, y al que te quita lo tuyo, no se lo reclames”. Jesús no intenta reducirnos a la pasividad, el conformismo o la resignación (se trata de ser mansos, pero no “mensos”). No se trata de renunciar a nuestros derechos ni de callarnos frente a las injusticias, sino de renunciar a la violencia como medio absoluto para resolver las diferencias y los conflictos, también, renunciar a nuestras comodidades o a nuestras prendas más preciadas para darla a los que más las necesitan. En este sentido, Jesús supera el concepto de compartir que se tenía hasta el momento, pues ya no basta solo compartir el “pan con el hambriento...” sino entregarlo todo, incluso hasta la propia vida.

Nos habla también de la regla de oro de la convivencia humana: “tratar bien al otro, como quisiéramos que nos trataran a nosotros. La prueba mayor de “tratar bien” es hacerlo con los enemigos, que significa el amor por todos aquellos que con sus obras hacen del mundo un caos, la tolerancia por lo que piensan diferente, la comprensión por los que escogen caminos diferentes, etc.  Lo que pide Jesús es que la iniciativa del amor, del perdón, de la bendición la llevemos los cristianos.  Y nos habla de un tercer principio para vivir al modo cristiano: “Sean misericordiosos como es misericordioso el Padre de ustedes”. La misericordia se presenta como un elemento constitutivo del ser cristiano, porque lo es también de Dios, el que tiene misericordia establece una relación de hermanos para encontrar juntos el camino del Señor.

En cuarto lugar, tenemos tres exhortaciones que concretan la actitud misericordiosa de todo cristiano. La primera “No juzguen y no serán juzgados” (v. 37). Esto no significa perder la capacidad de opinar sobre lo bueno o lo malo, sino de destruir al hermano a través de la crítica, el chisme y la calumnia. Si esta primera exhortación se dice en negativo, la segunda será en positivo: “perdonen y serán perdonados. La misericordia no se entiende sin la capacidad de perdonar, porque es en este momento cuando las comunidades llegan a vivir realmente como hermanos. La última exhortación es: “Den y se les dará”. La misericordia encuentra su punto más alto en el dar y darse. El testimonio de Jesús fue de entrega total por la causa de Dios. Dios lo entregó todo, hasta su propio Hijo. ¿Y nosotros? Entregamos lo que nos sobra o solo lo menos importante. Dar hasta la propia vida por el hermano es la manera más auténtica de vivir el cristianismo.

 

ORACIÓN

Señor hoy en tu Palabra nos invitas a vivir una vida  conforme a tus principios,  a tratar a los demás  como nos gustarían nos trataran, a no juzgar, a amar al prójimo, amar a nuestros enemigos,  a ser misericordiosos, a dar, hasta darlo todo, inclusive nuestra propia vida; sabemos que el camino no es fácil, sabemos que podemos caer y que somos débiles, te suplicamos nos ayudes para poder hacerlo, que tu Espíritu nos sostenga y nos mantenga firmes para que seamos testimonio vivo y fiel de tu Reino. Amén.

 

“Hagamos el bien sin esperar nada”

Lunes 21 de Febrero de 2022

 

 “BUSCAR LA VERDADERA SABIDURÍA, UN DEBER COMO CRISTIANOS”

 

PRIMERA LECTURA

SANTIAGO 3,13-18

 

“Si tenéis el corazón amargado por la envidia y las rivalidades, no andéis gloriándoos”

 

Queridos hermanos: ¿Hay alguno entre vosotros sabio y entendido? Que lo demuestre con una buena conducta y con la amabilidad propia de la sabiduría. Pero, si tenéis el corazón amargado por la envidia y las rivalidades, no andéis gloriándoos, porque sería pura falsedad. Esa sabiduría no viene del cielo, sino que es terrena, animal, diabólica. Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males. La sabiduría que viene de arriba ante todo es pura y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera. Los que procuran la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Los acontecimientos científicos que vive nuestro tiempo nos proveen de un ejemplo elocuente de la diferencia entre conocimiento y sabiduría. Podemos amontonar conocimientos como para clonar seres humanos, pero ¿es eso sabio? ¿Adónde nos conduce? ¿Qué hará de la especie humana el concepto de utilizar un embrión para hacer repuestos que curen la enfermedad de otro ser humano? Santiago da unos criterios de lo que es verdadera sabiduría: "intachable, pero además pacífica, tolerante, conciliadora, compasiva, fecunda, imparcial y sincera." El desenlace de esta sabiduría es vida, paz, salvación. Su raíz no está en la rivalidad ni en la ambición. Logra lo que quiere y no tiene que quitárselo a nadie, porque lo produce desde sí misma. Esta es la clase de conocimiento que Cristo trajo al mundo y que los que son de Cristo saben testificar con sus vidas. 

 

SALMO RESPONSORIAL: 18

R. / Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

 

 

La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma;

el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante. R.

 

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón;

la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos. R.

 

La voluntad del Señor es pura y eternamente estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos. R.

 

Que te agraden las palabras de mi boca,

y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,

Señor, roca mía, redentor mío. R. 

 

LECTURA DEL EVANGELIO

MARCOS 9,14-29

 

“Tengo fe, pero dudo, ayúdame”

 

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: "¿De qué discutís?" Uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces." Él les contestó: "¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo." Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó él: "Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos." Jesús replicó: "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Entonces el padre del muchacho gritó: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame." Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él." Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie. Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: "¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?" Él les respondió: "Esta especie sólo puede salir con oración." Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN 

 

La tentación más frecuente de las personas religiosas es la falta de fe. El evangelio nos habla de la falta de fe en la fuerza del evangelio que afecta a los escribas y a los discípulos de Jesús. Para los letrados o escribas, que eran profesionales de la interpretación jurídica de la Biblia, la fe se confunde con mucha frecuencia con la coherencia teórica de sus doctrinas. Bastaba con que sus interpretaciones de la Ley se mantuvieran dentro de los límites fijados por sus maestros para darse por bien servidos. Los discípulos de Jesús se contentaban con intentar cambiar las cosas, pero sin comprometerse realmente. Lo que Jesús propone es que hagamos de la fe una fuerza capaz de cambiar la realidad; en particular la realidad de la miseria, opresión y enfermedad que con frecuencia cerca la vida de las personas y les impide vivir en plenitud, como “Dios manda”.

 

Miremos el clamor y grito del padre del muchacho  "Tengo fe, pero dudo; ayúdame." Esta oración del padre que nos presenta este evangelio es modelo y ejemplo del Dios que se hace cercano y se compadece. La vida cristiana nace, se desarrolla y se consolida en una fe humilde pero decidida. Podríamos preguntarnos: ¿Quién puede presumir de creer lo suficiente? ¿Quién habrá que no necesite purificar su fe y confiar más en Dios, poniendo en práctica aquello que dice creer? Nos recuerda Jesús: «Todo es posible para quien cree», aludiendo a quienes dudan de la intervención de Dios en la historia humana. Siempre es saludable recordar de qué nos ha liberado Dios a cada uno de nosotros. No se trata de acciones mágicas o poderes humanos especiales sino de gestos sanadores y dignificantes. Por eso Jesús increpa a la muchedumbre, llamándola: “gente sin fe”. Indirectamente se lo dice a los discípulos, recordándoles la importancia de la oración.  Jesús también nos quiere orantes y empujarnos a hacer de nuestra fe una fuerza de transformación. Procuremos hacer de nuestra oración una experiencia liberadora y sanadora. ¿Acaso de verdad oramos  para enfrentar con sabiduría y valentía las adversidades de cada día?

 

ORACIÓN 

Padre misericordioso, tu que nos has enseñado el gran valor de la compasión, la caridad y la misericordia, y hoy sobre todo de la fe, ayúdanos a descubrir que la verdadera felicidad consiste en ponernos al servicio de nuestros hermanos, poniendo nuestras necesidades  en segundo lugar. También te queremos pedir que aumentes nuestra fe, que seamos fieles orantes y lo hagamos sin dudar. Oramos, damos gracias y bendecimos la vida de Nubia Forero en su cumpleaños. Amén

 

“La fe abre puertas maravillosas, pero cuando esa fe parece que se hunde necesitamos una especie de fe de segundo grado, que es la fe que Dios  puede darnos, es el empuje del Señor.”

Martes 22 de Febrero de 2022

 Cátedra de San Pedro

 

“DIRIGIR AL PUEBLO DE DIOS CON SABIDURÍA Y AMOR”

 

PRIMERA LECTURA

1PEDRO 5,1-4

 

“Presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo”

 

Queridos hermanos: A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Celebrando hoy la cátedra o enseñanza de San Pedro, apóstol de Jesucristo; la primera lectura nos habla en primera persona y hace una presentación de sí mismo, como presbítero,  responsable y testigo de los sufrimientos de Cristo.  A continuación hace unas recomendaciones dirigidas a los animadores o dirigentes responsables de la comunidad, con quienes el apóstol desea compartir el peso y el honor de las responsabilidad que Jesús ha puesto sobre sus hombros.  Insiste en invitarlos a apacentar, a vigilar, cuidar  y  ser modelos para el rebaño. A quienes han sido llamados en la comunidad a ejercer un ministerio de guía (pastor), los debe sostener y animar, el amor desinteresado a sus comunidades. Su espiritualidad debe ser la del servicio total, la plena entrega y la fidelidad sin condiciones. Si permanecen así, “cuando aparezca el supremo pastor, dueño del rebaño, recibirán la corona de la gloria, que no se marchita”.     

 

 

SALMO RESPONSORIAL: 22

R. / El Señor es mi pastor, nada me falta.

 

El Señor es mi pastor,

nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas;

me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre. R.

 

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

 

Preparas una mesa ante mí,

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa. R.

 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Dos imágenes, la del pastor y la del banquete, sirven al salmista para expresar la relación personal  de amistad con Dios. Esas imágenes también las usa Cristo: él es el buen pastor y él nos invita a su mesa comunitaria, en la que se nos entrega en persona. 

 

LECTURA DEL EVANGELIO

MATEO 16,13-19

 

“Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos”

 

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos contestaron: "Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas." Él les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo." Jesús le respondió: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo." Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

En el evangelio, vemos a Jesús preguntando: «¿Quién dice la gente que soy yo?» (Mt 16,14), pregunta que podría ayudarnos a sondear actualmente lo que piensa la gente de Jesús y su causa. Hoy en día algunos ponemos nuestra confianza en falsos mesías, como si viviéramos deslumbrados frente a “falsas promesas” o un velo cubriera nuestros ojos, impidiéndonos dar cabida al proyecto liberador del Reino. Pedro estaba seguro de quién era Jesús para él y cómo lo había ayudado a vencer sus miedos y su egoísmo; así, con esa seguridad necesitamos reconocerlo presente entre nosotros. La fe tiene que ser el oxígeno que dé vitalidad a la Iglesia y la haga salir de sí misma. Dios infunde confianza en Pedro no para hacerlo piedra arrogante sino para que, reconociendo su fragilidad, manifieste a todos la bondad y la misericordia. Grande la tarea de las comunidades creyentes, llamadas a ser signo y fermento de la presencia del mesías en el mundo. ¿En qué o en quién está cimentada nuestra fe? ¡Despertemos  y comprometámonos !

ORACIÓN

 

Bendito Padre, desde siempre nos revelas que toda organización humana requiere una persona que asuma la responsabilidad de la dirección y la principal de ésta es la familia.  Si Señor es urgente que haya padres y madres, así como pastores de la iglesia y gobernantes de las naciones que se apropien de su responsabilidad, pero desde los dones que da tu Espíritu Santo. Amén

 

“Oremos por el ministerio del Papa con insistencia. Pidamos al Señor que pueda guiarnos, que su palabra sea acertada y que cada una de sus decisiones sea para la gloria de Cristo”

Miércoles 23 de Febrero de 2022

 

 “CONFRONTADOS CON EL QUERER DE DIOS”


PRIMERA LECTURA

SANTIAGO 4,13-17

 

¿Qué es vuestra vida? Debéis decir así: "Si el Señor lo quiere"

 

Queridos hermanos: Vosotros decís: "Mañana o pasado iremos a esa ciudad y pasaremos allí el año negociando y ganando dinero". Y ni siquiera sabéis qué pasará mañana. Pues, ¿qué es vuestra vida? Una nube que aparece un momento y en seguida desaparece. Debéis decir así: "Si el Señor lo quiere y vivimos, haremos esto o lo otro." En vez de eso, no paráis de hacer grandes proyectos, fanfarroneando; y toda jactancia de ese estilo es mala cosa. Al fin y al cabo, quien conoce el bien que debe hacer y no lo hace es culpable. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

En la primera lectura de hoy el apóstol Santiago toma una frase que fácilmente sería suscrita por mucha gente. Refiriéndose a la transitoriedad de la existencia humana escribe: "¿Qué es vuestra vida? Una nube que aparece un momento y en seguida desaparece..." Mucha gente siente eso. Sienten que sus vidas son dolorosamente efímeras y contingentes. Algunos o muchos de ellos sacan la conclusión de que su existencia es de poco o ningún valor.

Quedan dos caminos: uno puede decir que la vida es breve y frágil, y de ahí deducir que "es una pasión inútil," como escribieron los existencialistas ateos del siglo XX; o uno puede decir que la vida es frágil y breve y que por eso la mayor prueba de amor es que el Dios que es eterno y fuerte se haya ocupado de nosotros.

 

Por otro lado miremos, como los pequeños descubren la Providencia. No veremos a ningún bebé desesperado por su pequeñez, ya se hable de su reducido tamaño, cortedad de fuerzas, escasez de conocimientos o mínima experiencia de la vida. Los bebés no se desesperan porque saben de quién lo esperan todo.

En la misma línea va la actitud que un cristiano obediente a la enseñanza del apóstol Santiago ha de tomar. La clave al decir: "Si Dios quiere" es estar interiormente seguros que coincidir con la voluntad del que más nos ama es lo mejor que nos puede pasar.

 

 

SALMO RESPONSORIAL: 48

R. / Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

 

Oíd esto, todas las naciones;

escuchadlo, habitantes del orbe:

plebeyos y nobles, ricos y pobres. R.

 

¿Por qué habré de temer los días aciagos,

cuando me cerquen y acechen los malvados,

que confían en su opulencia

y se jactan de sus inmensas riquezas? R.

 

¿Si nadie puede salvarse

ni dar a Dios un rescate?

Es tan caro el rescate de la vida,

que nunca les bastará

para vivir perpetuamente

sin bajar a la fosa. R.

 

Mirad: los sabios mueren,

lo mismo que perecen los ignorantes y necios,

y legan sus riquezas a extraños. R.

 

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO

Reflexión a la manera de los sabios de Israel. Las riquezas no pueden garantizar a los hombres la inmortalidad y a verdadera felicidad. El amor de Dios es el único que puede librar de la muerte. La certeza de que el amor de Dios no es vencido por la muerte se hace más plena con la esperanza de la participación en la victoria de Cristo sobre la muerte. 

 

LECTURA DEL EVANGELIO

MARCOS 9,38-40

 

“El que no está contra nosotros está a favor nuestro”

 

En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: "Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros." Jesús respondió: "No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro."  Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Como personas, nos encasillamos en normas o parámetros que nos impiden abrirnos al Espíritu. También como cristianos sentimos envidia, somos egoístas y nos enojamos porque otros acogen la vida y le dan un sentido distinto; caemos en la tentación de realizar la misión de Dios como un espacio cerrado o una forma de sentirnos privilegiados, creyéndonos dueños de Dios y de la verdad. A pesar de esto, el Espíritu de Dios llega para no ser encasillado bajo estructuras religiosas. Jesús les dice a los discípulos «no se lo impidan» (Mc 9,39), reconociendo que el Espíritu se manifiesta e ilumina a personas que, desde su experiencia y condición, optan por un mundo más humano, y no bajo criterios propiamente religiosos. Reconozcamos con humildad que no siempre nuestros planes y proyectos responden al querer de Dios. Evangelizar no es forzar a otros a que cumplan mandamientos; es más bien dar espacio a la gracia para que transforme y regenere la vida. ¿Descubrimos la bondad de Dios fuera de la Iglesia?

ORACIÓN

Bendito Señor,  ayúdanos a vivir la vida con la certeza de que aunque las cosas puedan estar en nuestras manos resolverlas, solo depende de ti. Ayúdanos  para no caer en esta sociedad que solo busca el placer, el goce y el menor esfuerzo, para que estemos únicamente de tu parte, haciendo lo que nos corresponde según tu parecer que es sabio y basado en el servicio desinteresado desde el amor. Oramos, damos gracias y bendecimos la vida de Juan José Suavita  en su cumpleaños. Amén

 

“Lo propio del evangelizador es ofrecer el mensaje; no creerse dueño de él”