viernes, 1 de abril de 2016

Viernes 15 de Abril de 2016


“CONVIVIR CON JESÚS PRODUCE ALIENTO DE VIDA”

PRIMERA LECTURA
HECHOS DE LOS APÓSTOLES 9,1-20

“Es un instrumento elegido por mí para dar a conocer mi nombre a los pueblos”

En aquellos días, Saulo seguía echando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor. Fue a ver al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, autorizándolo a traerse presos a Jerusalén a todos los que seguían el nuevo camino, hombres y mujeres. En el viaje, cerca ya de Damasco, de repente, una luz celeste lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz que le decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Preguntó él: "¿Quién eres, Señor?" Respondió la voz: "Soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate, entra en la ciudad, y allí te dirán lo que tienes que hacer." Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber.
Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión: "Ananías." Respondió él: "Aquí estoy, Señor." El Señor le dijo: "Ve a la calle Mayor, a casa de Judas, y pregunta por un tal Saulo de Tarso. Está orando, y ha visto a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista." Ananías contestó: "Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén. Además, trae autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre." El Señor le dijo: "Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para dar a conocer mi nombre a pueblos y reyes, y a los israelitas. Yo le enseñaré lo que tiene que sufrir por mi nombre." Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo: "Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y te llenes de Espíritu Santo." Inmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó, y lo bautizaron. Comió, y le volvieron las fuerzas. Se quedó unos días con los discípulos de Damasco, y luego se puso a predicar en las sinagogas, afirmando que Jesús es el Hijo de Dios.  Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Al leer  hoy por extenso el relato de la conversión de Pablo, uno no sabe que admirar más: el plan sorprendente de Dios, la respuesta de Pablo o  la actitud acogedora de la comunidad de Damasco. La iniciativa ha sido de Cristo Jesús. Pablo era de las últimas personas que uno esperaría que fueran llamadas como apóstoles de Cristo. Dios nos sorprende siempre: tanto en el AT como en el NT, la elección que hace de las personas parece a veces la menos indicada para los fines que se pretenden conseguir. : "Soy Jesús, a quien tú persigues” elegir como testigo suyo al que más está persiguiendo a su comunidad?. Ante las reticencias lógicas de Ananías, Jesús responde defendiendo a Pablo:  "Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para dar a conocer mi nombre”

SALMO RESPONSORIAL: 116
R. / Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos. R.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R.


OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS A SU CONTEXTO
Este es el salmo más breve. En el original hebreo está compuesto sólo por diecisiete palabras, nueve de las cuales son las particularmente importantes. Es una invitación universal a alabar al Señor. La Iglesia universaliza aún más esta invitación. Verdaderamente, estas pocas palabras de oración son significativas y profundas para exaltar la alianza entre el Señor y su pueblo, dentro de una perspectiva universal.

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 6,52-59
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida
En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?" Entonces Jesús les dijo: "Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre." Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN

El texto que leemos este día es muy claro: Jesús entrega su carne y su sangre por la vida del mundo. Cuando Juan habla de “carne” se está refiriendo sencillamente al “hombre”, al ser humano real y concreto que se encuentra inmerso en la historia, al ser humano en toda su fragilidad. Ser “carne” es vivir como hombre, sentir como hombre; es tener un cuerpo mediante el cual es posible expresarse. Jesús entonces es carne, es un ser humano, es un hombre real que se entrega totalmente por nosotros, porque comprende su existencia orientada no para sí mismo, sino para los otros.
Jesús nos oferta el camino de su propia vida, expresado en su cuerpo y su sangre. Sus interlocutores lo mal interpretan, se escandalizan y discuten entre ellos. Él desea participarnos su misma vida para que estemos en comunión con él. Esta comunión de vida, o comunión vital que hemos dicho antes, es condición necesaria para esa otra comunión resultante de la mesa compartida y que nosotros denominamos como comunión eucarística o sacramental. Si no hay comunión de vida, tampoco hay comunión de mesa y esta última pierde su fundamento. La falta de correspondencia entre ambas, falsea la práctica sacramental eucarística, pues olvidamos que la vida antecede a la práctica sacramental y que ésta es para la vida. ¿Somos conscientes de que no estamos en comunión eucarística con el Señor si no estamos en comunión con él en una vida como la suya?
ORACIÓN
Ayúdanos por favor, Bendito Dios, a escuchar tu voz que quiere asignarnos una tarea evangelizadora,  sabemos y creemos que eres alimento verdadero, que da la liberación a las personas, a las familias y a las naciones. Como tus seguidores te pedimos,  danos entendimiento en el Espíritu para comprender como quieres que transmitamos tu mensaje, tu existencia y proyecto. Amén


“El bautismo más que un sacramento es un compromiso de conversión y evangelización para ser generadores de vida”

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Mensaje o Intercesión por: