jueves, 1 de marzo de 2018

Lunes 05 de Marzo de 2018


“OBSTÁCULOS PARA LA FE”

PRIMERA LECTURA
2REYES 5,1-15A

“Muchos leprosos había en Israel, sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio”

En aquellos días, Naamán, general del ejército del rey sirio, era un hombre que gozaba de la estima y del favor de su señor, pues por su medio el Señor había dado la victoria a Siria. Era un hombre muy valiente, pero estaba enfermo de lepra. En una incursión, una banda de sirios llevó de Israel a una muchacha, que quedó como criada de la mujer de Naamán, y dijo a su señora: "Ojalá mi señor fuera a ver al profeta de Samaría: él lo libraría de su enfermedad." Naamán fue a informar a su señor: "La muchacha israelita ha dicho esto y esto." El rey de Siria le dijo: "Ven, que te doy una carta para el rey de Israel." Naamán se puso en camino, llevando tres quintales de plata, seis mil monedas de oro y diez trajes. Presentó al rey de Israel la carta, que decía así: "Cuando recibas esta carta, verás que te envío a mi ministro Naamán para que lo libres de su enfermedad."

Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras, exclamando: "¿Soy yo un dios capaz de dar muerte o vida, para que éste me encargue de librar a un hombre de su enfermedad? Fijaos bien, y veréis cómo está buscando un pretexto contra mí." El profeta Eliseo se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras y le envió este recado: "¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y verá que hay un profeta en Israel. Naamán llegó con sus caballos y su carroza y se detuvo ante la puerta de Eliseo. Eliseo le mandó uno a decirle: "Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia." Naamán se enfadó y decidió irse, comentando: "Yo me imaginaba que saldría en persona a verme, y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad. ¿Es que los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, no valen más que toda el agua de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y quedar limpio?" Dio media vuelta y se marchaba furioso. Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron: "Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, lo harías. Cuanto más si lo que te prescribe para quedar limpio es simplemente que te bañes." Entonces Naamán bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta, y su carne quedó limpia como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo: "Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Naamán había ganado muchas guerras pero estaba perdiendo su batalla contra la lepra. La lepra era el punto negro, el gran lunar, el centro de su vergüenza. La lepra era el espacio de derrota de un hombre acostumbrado a triunfar. Pero los hechos se dieron de tal modo que ese espacio de derrota se volviera un espacio de triunfo, no suyo, sino de Dios. Es una especie de constante esto en la Biblia: aquello que nos avergüenza y nos deshonra es a menudo la grieta por la que el plan de Dios se cuela en nuestros planes. Dios irrumpe por la brecha abierta que dejan nuestras derrotas y problemas no resueltos. De este modo transforma lo más bajo en lo más alto. Cuando somos así salvos no cabe espacio para el orgullo sino sólo proclamación de la piedad y el poder de Dios.

Naamán se cargó unas cuantas arrobas de regalos para el rey de Israel: "diez barras de plata, seis mil monedas de oro, diez vestidos nuevos...". Eliseo no acepta los regalos. No por falta de educación sino porque Naamán debía entender que las relaciones con el Dios de Israel no eran comparables a las relaciones políticas entre los reyes que este general conocía.  En las leyes de la diplomacia los "regalos" son el método usual para buscar el favor o gracia del rey o soberano a quien se ofrecen. Tal recurso es superfluo cuando se trata del Dios Altísimo, el Dios de Israel: nada le hace falta y su gracia no está en subasta al mejor postor.  Aceptar este lenguaje es maravilloso y a la vez difícil. Maravilloso porque nos introduce en la dimensión del amor sin intereses. Difícil porque implica reconocer la radical indigencia que tenemos en aquellas cosas que son tan importantes en nuestra vida como era la salud en la vida de Naamán.

SALMO RESPONSORIAL: 41
R. /Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?

Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca 
a ti, Dios mío. R.

Tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios? R.

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío. R.

OREMOS CON EL SALMO
En este salmo, el poeta, lejos de Jerusalén, expresa la nostalgia de otros tiempos y el deseo de regresar a la ciudad para poder entrar a la presencia de Dios, al templo. Todo ser humano puede repetir con San Agustín: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti…”

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 4,24-30

“Jesús, igual que Elías y Eliseo, no ha sido enviado únicamente a los judíos”

En aquel tiempo, dijo Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret: "Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio." Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Este pasaje forma parte de un texto más amplio (Lc 4,16-30). El contexto es el anuncio de la misión de Jesús en la sinagoga de Nazaret. Jesús declara públicamente que en él mismo la ley y los profetas han llegado a su plena realización. En él se cumplen las promesas del Señor. Con Jesús se ha inaugurado el tiempo de la liberación y de la salvación para el pueblo. Jesús denuncia la ceguedad de los dirigentes religiosos del pueblo, a quienes cuesta reconocer su mesianismo, y anuncia que los paganos, excluidos y marginados son también destinatarios del evangelio. La propuesta del Reino de Dios no tiene límites ni fronteras. Cuando hoy se habla de pluralismo religioso, diálogo ecuménico, a muchos católicos nos cuesta aceptar que la Buena Nueva también se haya revelado en otras expresiones religiosas o en otras culturas diferentes a la nuestra. A veces pensamos celosamente que nosotros somos los poseedores exclusivos, propietarios de la salvación. Jesús nos desafía para que nos abramos de corazón a todas las personas de buena voluntad y asumamos una mentalidad pluralista y diversa, que tanto nos cuesta. Nuestro mundo necesita personas y comunidades solidarias y dialogantes, capaces de crear ambientes de paz y comprensión.

ORACIÓN
Amado Padre, te pedimos que hoy nos hagas sensibles a Ti, a tu Palabra, a tus signos; que estemos prestos a estudiar y a acoger tus mensajes, que veamos con claridad tu proyecto para con nosotros. Rechaza lo que en nosotros no sea de bendición para los demás. Envíanos  a ser portador de la Buena Nueva especialmente a los pecadores y excluidos y a tener una visión y mentalidad abierta,  ecuménica, para con todos  los que nos rodean. Amén.

“Queremos un mundo en el que la vulnerabilidad sea reconocida como lo esencial en lo humano. Que lejos de debilitarnos nos fortalece y dignifica. Un lugar de encuentro común que nos humaniza”(Papa Francisco)


Martes 06 de Marzo de 2018

 “ACEPTA SEÑOR HOY NUESTRO CORAZÓN ADOLORIDO Y NUESTRO ESPÍRITU HUMILLADO”

PRIMERA LECTURA
DANIEL 3,25.34-43

“Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde”

En aquellos días, Azarías se detuvo a orar y, abriendo los labios en medio del fuego, dijo: "Por el honor de tu nombre, no nos desampares para siempre, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia. Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo; por Israel, tu consagrado; a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como la arena de las playas marinas. Pero ahora, Señor, somos el más pequeño de todos los pueblos; hoy estamos humillados por toda la tierra a causa de nuestros pecados. En este momento no tenemos príncipes, ni profetas, ni jefes; ni holocausto, ni sacrificios, ni ofrendas, ni incienso; ni un sitio donde ofrecerte primicias, para alcanzar misericordia.  Por eso, acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, como un holocausto de carneros y toros o una multitud de corderos cebados. Que éste sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable en tu presencia: porque los que en ti confían no quedan defraudados. Ahora te seguimos de todo corazón, te respetamos y buscamos tu rostro, no nos defraudes, Señor. Trátanos según tu piedad, según tu gran misericordia. Líbranos con tu poder maravilloso y da gloria a tu nombre, Señor." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Hay una situación de extrema indigencia: la de aquel que reconoce su propio límite y admite que ha pecado. Y es en esa situación, precisamente cuando ninguna explicación cabe, en donde brilla con mayor intensidad la verdad del corazón del hombre y la verdad del corazón de Dios. Es lo que nos ofrece la lectura de hoy: una preciosa joya que muestra el genuino arrepentimiento. Verdad del corazón humano, porque la soberbia hizo de este recinto, el corazón, un aula de mentiras que se acostumbró a oírse sólo a sí mismo. Y así enceguecidos, de repente nos estrellamos con la realidad, y entre los añicos de nuestros desastres y catástrofes descubrimos que todo era falso, que nuestra imagen era sólo fachada, que nuestro orgullo tenía bases engañosas, que no éramos tan buenos ni tan justos ni tan agradables como creíamos. Entonces brota como borbotones la verdad, de la que se ha dicho que duele. Pero lo que duele no es la verdad sino tener que romper tantas mentiras.
En la auténtica contrición, ese dolor santo de haber pecado, aparece también la verdad del corazón de Dios. El enemigo malo, Satanás, ha querido desde el principio desfigurar el rostro de Dios. Al hablar con la mujer en el Edén empieza por calumniar al Creador: "¿es verdad que Dios les ha dicho que no coman de NINGÚN árbol...?" (Gén 3,1). Esta imagen desfigurada es indispensable para efectos del proyecto de nuestro enemigo: apenas aparece la verdad de Dios nos arrojamos en sus brazos. Pues bien: las lágrimas de la contrición limpian nuestros ojos para ver el rostro amoroso y perdonador del Dios Eterno.

SALMO RESPONSORIAL: 24
R. / Señor, recuerda tu misericordia.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este salmo es un canto a la bondad y al amor de Dios y petición humilde de orientación y enseñanza. El cristiano sabe que el amor de Dios se hizo presente de manera nueva e insuperable en la persona de Jesús. Él es quien debe guiarlo y enseñarle la verdad que conduce a la vida.  

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 18,21-35

“Si cada cual no perdona de corazón a su hermano, tampoco el Padre os perdonará”

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: "Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?" Jesús le contesta: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.

Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano." Palabra del Señor


REFLEXIÓN
El perdón es el aspecto fundamental de la vida cristiana. Veamos como la parábola de Jesús, bien podría llamarse la parábola de la indignación. Cuando la leemos, sentimos indignación y rabia por la actitud del sirviente. ¿Cómo puede alguien comportarse así? Lastimosamente ocurre más de lo que creemos. ¿Cuántas veces al día nos perdona Dios como personas, familias, naciones y mundo? Sin embargo, al mirar nuestras familias, los resentimientos resquebrajan el amor y la unidad. El odio, la soberbia, la prepotencia son actitudes “normales” en las relaciones entre las personas y las comunidades y en las relaciones internacionales. Continuamente estamos presenciando conflictos internacionales, entre los países, entre pueblos, etnias y familias enteras. Basta una pequeña ofensa o mal entendido para que se produzca un conflicto, a veces con consecuencias irreparables. La violencia, la guerra, la agresividad y la venganza, personal o institucional, son tendencias que han acompañado al ser humano a lo largo de toda su historia. En muchas naciones, la falta de perdón mata miles de personas por las guerras, el hambre, la inmigración. Y el mundo, pareciera no perdonarle a Dios el habernos entregado una creación buena y nos vengamos intentando destruir el medio ambiente y la creación en general. No basta indignarnos, es necesario perdonar y crear ambientes adecuados para el perdón. 
La propuesta de Jesús para nosotros es:  Perdonar siempre, en todo momento y circunstancia, sin medir la gravedad de los acontecimientos. Perdonar significa aceptar, acoger, comprender, sanar las heridas causadas por el acto ofensivo. ¡Cuánta urgencia tiene nuestro mundo de un “auténtico perdón” que contribuya a la creación de un ambiente de paz y justicia entre toda la humanidad! Trabajemos incansablemente para que nuestras pequeñas comunidades de fe sean verdaderas fuentes de perdón y reconciliación. Así estaremos contribuyendo a la paz para todos los seres humanos.

ORACIÓN
Señor, Dios de misericordia, que sientes ternura por tus hijos y te compadeces de nuestras miserias, enséñanos  hoy a romper con las limitadas barreras humanas que condicionan nuestro perdón y misericordia para con los demás. Queremos ser como Tú, amar como Tú y  perdonar como Tú perdonas. Hoy con nuestro corazón adolorido nos acercamos a Ti a pedirte ayuda Señor. Amén.


“Reconciliarse es abrir una puerta a todas y cada una de las personas que han vivido la dramática realidad del conflicto” (Papa Francisco)

Miércoles 07 de Marzo de 2018


“LEY DE LIBERTAD”

PRIMERA LECTURA
DEUTERONOMIO 4,1.5-9

“Poned por obra los mandatos”

Moisés habló al pueblo, diciendo: "Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os mando cumplir. Así viviréis y entraréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar. Mirad, yo os enseño los mandatos y decretos que me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella. Ponedlos por obra, que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos que, cuando tengan noticia de todos ellos, dirán: "Cierto que esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente."
Y, en efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros, siempre que lo invocamos? Y, ¿cuál es la gran nación, cuyos mandatos y decretos sean tan justos como toda esta ley que hoy os doy? Pero, cuidado, guárdate muy bien de olvidar los sucesos que vieron tus ojos, que no se aparten de tu memoria mientras vivas; cuéntaselos a tus hijos y nietos."  Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Los discursos del Deuteronomio se sitúan a la entrada a la tierra prometida, eso quiere decir que hay como dos proclamaciones de la ley. Una primera proclamación apenas salidos de Egipto, cuando llegan al Sinaí; y una segunda proclamación, una generación después, unos cuarenta años después, cuando ya van a entrar a la tierra prometida. Esto tiene su significado, desde luego. La primera proclamación de la Ley como esta en el Éxodo, es como el código que sella la pertenencia a Dios que les ha dado la libertad. La segunda proclamación de la Ley, en Deuteronomio es la que se hace a las puertas de la tierra prometida, es como una invitación a conservar la libertad.

Esta nueva proclamación de la Ley sucede de alguna manera también en nosotros. Cuando Dios nos da su Ley, nos la da por las razones del Éxodo o por las razones del Deuteronomio.  Dios da estos mandatos, sus preceptos, sus provisiones, sus consejos, por una parte, para consolidar la libertad, es la proclamación de nuestra libertad para sólo servir a Dios, para recordarnos que Él es el Señor, y también nos da su Ley y nos da sus mandatos para que nosotros, que ya hemos sido liberados por Él, no caigamos en nueva idolatría.
Moisés está comunicando los mandamientos de Dios al pueblo. Pero antes de dar un lista de ordenanzas y decretos los invita a que muevan su corazón hacia Dios, les invita a la obediencia.
La obediencia es una palabra que no es muy popular, lo mismo que no es popular la ley. Obrar fuera de la ley parece reportar muchos beneficios. ¿Cómo haremos nosotros para acercarnos de una manera nueva a la obediencia para descubrir las bondades de la obediencia, para convencernos de lo que significa obedecer? La obediencia es un acto que involucra todo lo que nosotros somos, y precisamente la obediencia fue lo que más brilló en el momento final de la vida de Cristo.
SALMO RESPONSORIAL: 147
R. /Glorifica al Señor, Jerusalén.

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza. R.

Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este Salmo es  un canto de acción de gracias a Dios por la reconstrucción de Jerusalén y el regreso de los derrotados, y de alabanza por la providencia con que gobierna el universo. La restauración de Jerusalén es anticipo y símbolo de la redención obrada por Dios en Cristo. Él sigue presente en medio de su pueblo y le ofrece diariamente pruebas de su amor.  


LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 5,17-19
“Quien cumpla y enseñe será grande”
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos." Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Jesús, Dios hace nuevas todas las cosas. Con Jesús se inaugura una nueva alianza, un Nuevo Testamento y un nuevo pueblo de Dios. Lo nuevo no significa eliminar el pasado, sino de hacer una relectura con las novedades del presente. La ley surgió en Israel como memoria histórica de la libertad conquistada por Dios en tierras de Egipto, como una luz para iluminar al pueblo en su camino hacia la tierra prometida y, como una carta de navegación para leer siempre la voluntad de Dios y llegar a buen puerto. Jesús se da cuenta que en Israel, la libertad se ha perdido, la luz se ha apagado y la voluntad de Dios dejó de cumplirse. El pueblo de Dios estaba a la deriva, no por falta de la palabra de Dios, sino porque esta no se cumplía. Las instituciones religiosas y políticas terminaron pervirtiendo la ley y los profetas. Jesús busca rescatar la tradición, renovarla y darle cumplimiento, en perspectiva de Reino de Dios. No basta conocer la Palabra sino hacer la voluntad de Dios.

ORACIÓN
Señor Jesús, enséñanos hoy, a vivir en plenitud como hijos tuyos, y en esa experiencia de vida comprendamos la inmensidad de tu amor por nosotros; Enséñanos a guardar tus mandamientos de amor y seguir construyendo tu Reino de vida, a cumplir tu voluntad . Amén.


“Creamos sinceramente en la bondad de los mandamientos de Dios, no los sintamos como un peso”

Jueves 08 de Marzo de 2018


“EL MAL SE ADUEÑA DEL CORAZÓN”

PRIMERA LECTURA
JEREMÍAS 7,23-28

“Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios”

Así dice el Señor: "Ésta fue la orden que di a vuestros padres: "Escuchad mi voz. Yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo; caminad por el camino que os mando, para que os vaya bien." Pero no escucharon ni prestaron oído, caminaban según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, me daban la espalda y no la frente. Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy les envié a mis siervos, los profetas, un día y otro día; pero no me escucharon ni prestaron oído: endurecieron la cerviz, fueron peores que sus padres. Ya puedes repetirles este discurso, que no te escucharán; ya puedes gritarles, que no te responderán. Les dirás: "Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios, y no quiso escarmentar. La sinceridad se ha perdido, se la han arrancado de la boca." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Jeremías tiene fama de quejumbroso. Tanto, que existe la expresión "jeremiada" para indicar una queja especialmente dolida y fastidiosa. Sin embargo, es injusto quedarnos con la ambigüedad de la palabra "fastidio". Hay cosas que nos fastidian porque son malas, pero también hay bienes que fastidian porque nuestra conciencia queda descubierta y denunciada por ellos. Tal es el caso del bien inmenso de la verdad. Muchas verdades se vuelven "fastidiosas" porque dañan negocios turbios, avisan sobre mentiras astutas o desenmascaran las intenciones malintencionadas de los que se quieren hacer pasar por buenos.

De aquí deducimos dos conclusiones: primera, que el camino del Señor supone amenazas. Por lo pronto, la... fastidiosa amenaza de ser perseguido sólo por hacer ver cosas que son ciertas. Segunda, que si queremos ser del Señor tenemos que asumir el "riesgo" de ser limpiados en el crisol de la denuncia. Es fácil, en efecto, situarse automáticamente en el papel de profeta y víctima, y condenar a todos con todos los dedos de nuestras manos. Pero, ¿qué, si de pronto Dios tiene en su plan que también nosotros seamos corregidos, denunciados o desenmascarados? A veces pasa que el genuino profeta se conoce no tanto por lo que denuncia en otros sino por lo que está dispuesto a admitir en sí mismo.


SALMO RESPONSORIAL: 94
R. /Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras." R.

OREMOS CON EL SALMO
Este es un canto de alabanza al Señor de la creación y de la alianza. Era utilizado por los judíos en las ceremonias de renovación de la Alianza, en la que los levitas invitan a la asamblea a participar activamente en la celebración. La nueva alianza sellada con la Sangre de Cristo exige igualmente una correspondencia generosa al amor de Dios, pero más desde la razón y el corazón.



LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 11,14-23
“El que no está conmigo está contra mí”
En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: "Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios."
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: "Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama."  Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Las reacciones del pueblo frente a Jesús son diferentes, lo alaban, lo admiran y otros como en nuestro texto, lo critican y descalifican. El hombre mudo representa a las personas que se habían dejado someter y manipular por la ideología oficial de Israel. Jesús decide liberar al mudo de los demonios espirituales, sociales y legales, que le impiden tener voz en su comunidad. Un sector del pueblo, alienado por esta ideología, después que el hombre ha recobrado su voz, interpretan la acción de Jesús como un milagro del demonio. Jesús sabe que el pueblo está dividido, por esto, lo invita a ponerse de su lado, el lado de Dios. Hoy, muchas de nuestras instituciones gubernamentales, eclesiales y familiares, sufren del síndrome de la “mudez y la sordera”, frente a un evangelio que quiere despertar el sentido crítico y la libertad de los pueblos. También son muchos los hombres y mujeres que siguen siendo condenados  o silenciados, por querer devolverle la voz a pueblos sin vida, sin justicia y sin libertad.  ¿Cómo sanar la mudez en el mundo de hoy?

ORACIÓN
Muchas veces, Señor, nuestros actos y nuestras palabras no han dado testimonio de que somos tuyos (as) y te pertenecemos; no queremos que nuestro corazón se divida entre el mundo y Tú proyecto. Ayúdanos  a serte fieles, a no dar excusas y a permanecer en tu amor. Amén


“El ser humano en manos de una vida que le da la espalda a Dios, se destroza a sí mismo y busca destruir a los demás”

Viernes 09 de Marzo de 2018


“UN SOLO MANDAMIENTO”

PRIMERA LECTURA
OSEAS 14,2-10

“No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos

Así dice el Señor: "Israel, conviértete al Señor Dios tuyo, porque tropezaste por tu pecado. Preparad vuestro discurso, volved al Señor y decidle: "Perdona del todo la iniquidad, recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios. No nos salvará Asiria, no montaremos a caballo, no volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos. En ti encuentra piedad el huérfano."
Yo curaré sus extravíos, los amaré sin que lo merezcan, mi cólera se apartará de ellos. Seré para Israel como rocío, florecerá como azucena, arraigará como el Líbano. Brotarán sus vástagos, será su esplendor como un olivo, su aroma como el Líbano. Vuelven a descansar a su sombra; harán brotar el trigo, florecerán como la viña; será su fama como la del vino del Líbano. Efraín, ¿qué te importan los ídolos? Yo le respondo y le miro: yo soy como un ciprés frondoso: de mí proceden tus frutos. ¿Quién es el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda? Rectos son los caminos del Señor: los justos andan por ellos, los pecadores tropiezan en ellos."  Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Ante las amenazas, ¿qué hacer? Resulta que los dos vecinos más grandes, más terribles eran Egipto y Asiria; los israelitas tuvieron esta tentación: "Cuando nos ataquen lo Egipcios nos aliamos con los asirios y cuando nos ataquen los asirios nos aliamos con los egipcios". Pero Dios quería una cosa distinta, Dios no estaba de acuerdo en que ellos estuvieran buscando esas alianzas. Dios quería, sobre todo, que los israelitas buscaran la alianza con Él y confiaran en Él, pero el pueblo de Israel no lo hizo. Ellos habían puesto su confianza en las alianzas con los grupos de poder,  habían creído, que consiguiendo las armas fuertes de la época, es decir, los caballos,  con eso ya tenían. Y Dios les hace ver que si no tienen alianza con Él, entonces no importa que tengan las armas fuertes, no importa que tengan aliados fuertes, les va ir muy mal.
La fuerza no está en buscarse aliados que uno crea muy fuertes; la fuerza no está en buscarse armas que sean muy buenas, ahí no está lo principal; la verdadera fuerza está en Dios, en la alianza con Dios. Los israelitas, finalmente, no entendieron ese mensaje y finalmente, cuando ya estaban divididos, reino del sur y reino del norte, el reino del norte se perdió.
 Reflexionemos  hoy ¿Cuáles son nuestros aliados y en quién estamos poniendo nuestra confianza? Los pactos no son lo más fuertes, las armas no son lo más fuerte, lo más fuerte es Dios, y el que se vuelve a Dios de todo corazón, ese encuentra el verdadero pacto y la verdadera fuerza.

SALMO RESPONSORIAL: 80
R. / Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz.

Oigo un lenguaje desconocido:
"Retiré sus hombros de la carga,
y sus manos dejaron la espuerta.
Clamaste en la aflicción, y te libré. R.

Te respondí oculto entre los truenos,
te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.
Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;
¡ojalá me escuchases, Israel! R.

No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto. R.

¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!:
te alimentaría con flor de harina,
te saciaría con miel silvestre." R.

OREMOS CON EL SALMO
El salmista invita al pueblo a celebrar una fiesta y a recordar las lecciones de la historia, para poder obtener las bendiciones divinas. La fiesta cristiana también es un recuerdo de la historia de salvación y una constante invitación a ser fieles a Dios.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 12,28b-34

“El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: "¿Qué mandamiento es el primero de todos?" Respondió Jesús: "El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos." El escriba replicó: "Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios." Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: "No estás lejos del reino de Dios." Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas. Palabra del Señor
REFLEXIÓN
El amor es el fundamento de la ley antigua. La pregunta del maestro de la ley por el mandamiento más importante da pie para que Jesús pueda confirmar este principio fundamental de la ley. El amor a Dios implica la totalidad de la persona. Nada puede sustituir al amor de Dios.
El maestro de la ley está empeñado en la búsqueda auténtica de la verdad y quiere saber la opinión de Jesús sobre el precepto más importante. La preocupación podría surgir del exagerado número de preceptos, que podían llegar hasta 613, que confundía e impedía cumplir lo realmente importante. La respuesta de Jesús une el amor a Dios y el amor al prójimo, combinando el texto de Dt 6,4-5 con Lv 19,18. La novedad de su respuesta radica en la afirmación de que “no hay mandamiento mayor que estos”. Con estas palabras, Jesús firma un testamento o un credo de fe, para quienes quieran acompañarlo en la construcción del reino. En adelante, cualquier observancia religiosa y actitud de vida, carecen de significado sino tienen el sello del amor. En otras palabras “Misericordia quiero y no sacrificios” El camino más seguro para encontrar a Dios es a través del amor al prójimo y, cuando amamos al prójimo, entramos en oración con Dios. Unas palabras de San Agustín para nuestra reflexión de cuaresma, “Ama y haz lo que quieras…”

ORACIÓN
Padre Dios de amor que has creado todo para nuestro bien. Queremos hoy darte gracias, adorarte y ofrendarte nuestra vida. Enséñanos a  amar sin medida como Tú lo haces. A reconocer en nuestros hermanos tu rostro, para que de nuestro ser brote misericordia por la humanidad. ¡Oh Padre Bueno! Perfecciónanos en tu amor. Amén


“El amor no es un acto deliberado, espontáneo y libre, sino la entrega más bondadosa y compasiva a Dios y al prójimo, sin esperar nada a cambio”

Sábado 10 de Marzo de 2018

“YO CONFIESO…”

PRIMERA LECTURA
OSEAS 6,1-6

“Quiero misericordia, y no sacrificios”

Vamos a volver al Señor: él, que nos despedazó, nos sanará; él, que nos hirió, nos vendará. En dos días nos sanará; al tercero nos resucitará; y viviremos delante de él. Esforcémonos por conocer al Señor: su amanecer es como la aurora, y su sentencia surge como la luz. Bajará sobre nosotros como lluvia temprana, como lluvia tardía que empapa la tierra.  "¿Qué haré de ti, Efraín? ¿Qué haré de ti, Judá? Vuestra piedad es como nube mañanera, como rocío de madrugada que se evapora. Por eso os herí por medio de los profetas, os condené con la palabra de mi boca. Quiero misericordia, y no sacrificios; conocimiento de Dios, más que holocaustos."  Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Hoy el amor es comparado con el agua. Amor de Dios, que es como lluvia de primavera, y fecunda la tierra de admirable modo; amor de Israel, que es como rocío engañoso pronto a evaporarse sin dejar más rastro que su recuerdo.  La lluvia empapa; el rocío apenas moja. El amor de Dios penetra; el amor humano, si no tiene más cimiento que su gusto o conveniencia inmediata, apenas moja, de inmediato se evapora y deja tras de sí un horrible vacío. Primera enseñanza y primer cuestionamiento: ¿tu amor es lluvia que fecunda y transforma, o rocío que embellece sólo un instante, y desaparece?

SALMO RESPONSORIAL: 50
R. / Quiero misericordia, y no sacrificios.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias. R.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este salmo presenta la confesión de un pecador arrepentido, que pide a Dios perdón e implora la misericordia divina. En la parábola del hijo prodigo y del padre compasivo, nos habla Jesús de la alegría que siente Dios por todo pecador que confiesa su pecado y vuelve a Él.  


LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 18,9-14

“El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no”

En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: "Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo." El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador." Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido." Palabra del Señor

REFLEXIÓN
Jesús  contrapone dos modelos de vida cristiana. Uno de ellos, está representado en la actitud de un fariseo que ora y actúa de manera arrogante y autosuficiente. Su oración parece un monólogo para autoalabarse y solicitar el aplauso de Dios. Se siente superior, aparte de los demás y, con la autoridad para juzgar severamente a su prójimo. Estamos ante una aplicación concreta del evangelio de ayer. El fariseo cumple con toda la observancia religiosa, pero carece de misericordia y amor al prójimo. En el otro lado está el recaudador de impuestos, quien ora a Dios con sencillez, humildad y absoluta confianza. Dios prefiere la oración del publicano, no porque justifique la injusticia y codicia propia de los recaudadores, quienes explotaban a los más pobres, sino que valora su humildad, arrepentimiento y deseo de conversión. En nuestras vidas, puede ser que estos dos modos de vida se den cita en nosotros: seguramente hemos tenido momentos de fariseos, pero también de publicanos, momentos de arrogancia en que nos creemos superiores a los demás y, otros, donde con humildad, ponemos nuestra confianza en la misericordia de Dios. Pensamos que ya tenemos ganada la salvación porque practicamos ritos y cumplimos normas. Tal vez la actitud del publicano nos enseñe la humildad y la necesidad de la gracia de Dios para poder vivir la fidelidad al evangelio. Reflexionemos: ¿Que prima hoy en nuestra vida?

ORACIÓN
Señor Jesús, reconocemos que nos hemos equivocado,  que en ocasiones nuestra oración no ha sido sincera y la vanagloria se ha apoderado de nosotros. Enséñanos a bajar la cabeza, a doblar nuestras rodillas, a abrir nuestro corazón con humildad para que, como el publicano, podamos decirte: “Oh Dios, ten compasión de nosotros,  humildes pecadores”. Amén.

“Los sacrificios y ofrendas que hagamos a Dios por nuestras faltas, no son nada si no van acompañados de reconocimiento, humildad y restitución”


Domingo 11 de Marzo de 2018


“EL LOCO AMOR DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
2CRONICAS 36,14-16.19-23

“La ira y la misericordia del Señor se manifiestan en la deportación y en la liberación del pueblo”

En aquellos días, todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, según las costumbres abominables de los gentiles, y mancharon la casa del Señor, que él se había construido en Jerusalén. El Señor, Dios de sus padres, les envió desde el principio avisos por medio de sus mensajeros, porque tenía compasión de su pueblo y de su morada. Pero ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas, hasta que subió la ira del Señor contra su pueblo a tal punto que ya no hubo remedio. Los caldeos incendiaron la casa de Dios y derribaron las murallas de Jerusalén; pegaron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos preciosos. Y a los que escaparon de la espada los llevaron cautivos a Babilonia, donde fueron esclavos del rey y de sus hijos hasta la llegada del reino de los persas; para que se cumpliera lo que dijo Dios por boca del profeta Jeremías: "Hasta que el país haya pagado sus sábados, descansará todos los días de la desolación, hasta que se cumplan los setenta años."

En el año primero de Ciro, rey de Persia, en cumplimiento de la palabra del Señor, por boca de Jeremías, movió el Señor el espíritu de Ciro, rey de Persia, que mandó publicar de palabra y por escrito en todo su reino: "Así habla Ciro, rey de Persia: "El Señor, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra. Él me ha encargado que le edifique una casa en Jerusalén, en Judá. Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, ¡sea su Dios con él, y suba!" Palabra de Dios


REFLEXIÓN
Este texto resume en apretadísima síntesis los acontecimientos que marcaron el comienzo y luego el final del destierro de los judíos a Babilonia, cosas todas sucedidas en el siglo VI antes de Cristo. El destierro fue para los judíos algo así como beberse el cáliz de la muerte. Perdieron no sólo su tierra y sus bienes, sino numerosas vidas, libertad, soberanía, el templo e incluso la fe en el Dios de la Alianza quedó severamente golpeada: ¿dónde estaba el Dios Salvador mientras el hambre conducía a los más horribles  excesos a los habitantes de Jerusalén? El golpe terrible del destierro desmoronó mucho pero no todo en Judá. La meditación profunda y sentida en estos acontecimientos produjo páginas de un dolor impresionante, que podemos leer por ejemplo en el libro de las Lamentaciones, pero también trajo un espíritu nuevo, un espíritu de humildad y reconocimiento de las propias culpas que llevó finalmente a la única conclusión posible, la que hemos oído en la primera lectura: "ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus advertencias y se mofaron de sus profetas, hasta que la ira del Señor contra su pueblo llegó a tal grado, que ya no hubo remedio".
Esta viva conciencia del pecado y de la infidelidad pertinaz del pueblo condujo, sin embargo, a un descubrimiento maravilloso: aunque nosotros seamos infieles, Dios es el siempre fiel; aunque en nosotros haya maldad, la maldad no tiene poder sobre Dios. Y así fue entrando en la conciencia del pueblo una certeza maravillosa: la bondad de Dios, cuando supera a nuestra maldad manifiesta, es puro regalo, es GRACIA. Y el poder de Dios, cuando se impone más allá de los caprichos y egoísmos humanos, es PROVIDENCIA.
SALMO RESPONSORIAL: 136
R./ Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras. R.

Allí los que nos deportaron nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
"Cantadnos un cantar de Sión." R.

¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén
que se me paralice la mano derecha. R.

Que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este salmo es el recuerdo de los tiempos del destierro, después de la destrucción de Jerusalén, y súplica a Dios para que castigue a los opresores. El amor a la Iglesia, nueva Jerusalén, debe hacernos solidarios con sus alegrías y sus penas. 
SEGUNDA LECTURA
EFESIOS 2,4-10

“Estando muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo”

Hermanos: Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo -por pura gracia estáis salvados-, nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con él. Así muestra a las edades futuras la inmensa riqueza de su gracia, su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque estáis salvados por su gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir. Pues somos obra suya. Nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que él nos asignó para que las practicásemos. Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Pablo, después de agradecer el don de la fe, contrasta y contrapone dos tiempos: el de la muerte y el de la resurrección. El tiempo de la muerte,  corresponde a “delitos y pecados” según el “proceder de este mundo” bajo la dominación de Satanás. Es tiempo de esclavitud e infrahumanidad. De ese tiempo Dios rescata tanto a judíos como a gentiles, por ser “rico en misericordia”, vivificándolos “juntamente con Cristo”, por su resurrección. Sólo la gracia mediante el don de la fe puede “explicar” tal sobreabundancia de amor divino. El tiempo de la resurrección es tiempo de “nueva creación” en Cristo Jesús, lo que se expresa en las “buenas obras” practicadas por quienes han sido vivificadas y vivificados. No es de extrañar que la “medida” de las buenas obras sea como la medida de Dios: el amor. El tiempo de la resurrección es el tiempo de afirmación de la vida en el amor. Para la fe cristiana, la muerte (la esclavitud) no tiene la última palabra. Vivir a plenitud como nuevas criaturas el tiempo de la resurrección es el llamado que Pablo hace a lo largo de esta carta a la iglesia nacida entre la gentilidad.
Lo nuevo que nos trae Pablo es un camino para acceder a la gracia. Ese camino se llama la fe. Nuestra salvación es obra de Dios y la manera de recibir esa obra, que es manifiesta en Cristo, y sobre todo en su pasión, es mediante la fe. Reconstruidos en Cristo, es posible orientarnos hacia el bien para el que fuimos creados.

LECURA DEL EVANGELIO
JUAN 3,14-21

“Dios mandó su Hijo al mundo para que el mundo se salve por él”

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: "Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron  la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios." Palabra de Dios
REFLEXIÓN
La segunda parte del diálogo de Jesús con Nicodemo se centra en el que “bajó del cielo” sin dejar de ser “del cielo” “para que todo el que crea tenga vida eterna”. La reflexión de Jesús resalta la relación que hay entre creer y vivir en las obras de la vida eterna, es decir, en el Reino de Dios. “Bajar del cielo” y ser “levantado” es un asunto de amor de Dios.
Y veamos como frente a Ley, el evangelio de Juan propone la dinámica liberadora de la fe en Jesús “levantado” (crucificado), como la serpiente que Moisés levantó en el desierto. Creer es la respuesta al inmenso amor de Dios. Es la reciprocidad del amor. Creer no es un concepto o una doctrina, es un acto de amor por el que surge el reino de Dios. El juicio sobre la humanidad tiene como criterio la fe como acto de amor recíproco. Nuevamente llegamos a la insistencia de Juan. Una humanidad justa y feliz sólo es posible sobre el amor, no sobre la Ley.
Hoy leemos en el evangelio: "tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna". "Creer en el Hijo" es aceptar el regalo de amor que no merecíamos pero que sí necesitábamos,  es reconocernos enfermos y ver en Él nuestra medicina y nuestro médico, es ver que sus heridas son el espejo de las nuestras, pero a la vez, su gloria es anuncio de nuestro destino hacia el Padre.
 Te invitamos a creer en el Hijo. Vamos a creer en la gracia. Vamos a creer en la providencia. Vamos a vivir en la salvación: es regalo y es real para ti, para mí y para todo el que crea en el amor sin límites de Dios.

ORACIÓN
Padre misericordioso, en Cristo nos has amado hasta el extremo y nos has dado vida eterna; por pura gracia nos has salvado y nos  invitas a participar plenamente de la Pascua de tu Hijo Jesús. Purifica hoy nuestra vida de todas las infidelidades y danos la gracia de vivir ya desde ahora, como hombres y mujeres nuevos, que contemplan en la cruz al Redentor y Salvador y viven de acuerdo a su Evangelio y proyecto de vida. Amén.


“Dios quiso hacerse vulnerable y quiso salir a callejear con nosotros, quiso salir a vivir nuestra historia tal como era, quiso hacerse hombre en medio de una contradicción”(Papa Francisco)