martes, 1 de diciembre de 2015

Viernes 25 de Diciembre de 2015

Natividad del Señor
“¡NACIÓ CRISTO! NACIÓ LA PAZ, NACIÓ EL AMOR”

Hoy celebramos la fiesta del nacimiento de Jesús de Nazaret. Navidad es un tiempo precioso para adorar. Adorar es dejarnos conquistar por el amor, dejarnos invadir por la belleza, abrir las puertas a la pureza y darle permiso a la humildad para que irrumpa suavemente llenando todo de orden y sentido. El alma humana necesita adorar porque si no tiene hacia dónde dirigirse se precipita monstruosamente sobre sí misma, y se recome en su egoísmo y su nada. Mas, ¿qué o quién es digno de adoración? La respuesta brota en Navidad: hay Uno que es adorable. Uno que no engaña si le creemos, que no decepciona si en él confiamos; hay Uno que cumple todo lo que promete y que rebasa nuestros mejores deseos; Uno que nos ama bien y que desde su primer aliento de vida, hasta su último suspiro sólo conoce el lenguaje del amor. Hoy es Niño en el pesebre, mañana Sacerdote en la Cruz. Se llama Jesús.

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 52,7-10
Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios
¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: "Tu Dios es rey"! Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
La lectura de Isaías es un canto de alabanza de la próxima liberación de Jerusalén. Dos imágenes enmarcan la lectura, por una parte la de los mensajeros que sobre los montes de Judá traen la noticia de la próxima liberación, y gritan: ¡Yahvé reina! La segunda imagen es la de los centinelas que prorrumpen en júbilo porque ven el retorno de Yahvé a Sión y exclaman alborozados como el Señor ha consolado a su pueblo y ha rescatado a Jerusalén. Y es que en el contexto en que se escribe el libro de Isaías, la mayoría del pueblo de Israel se encuentra exiliado en Babilonia, son esclavos de los Asirios. Sin embargo, ven como muy positivo que Darío asuma el poder, pues ponen sus esperanzas en que él será el «rescatador», que les permitirá retornar a su tierra. Esta realidad es inminente, por lo que el escritor canta ya la alegría del retorno a la tierra. Para nosotros hoy, esos pies del mensajero anuncian el nacimiento del Señor, y nosotros, como los centinelas, proclamamos alegres la presencia del salvador que se hace vida en medio de nosotros.

SALMO RESPONSORIAL: 97
R./Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.

Tañed la cítara para el Señor
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
La proclamación de la realeza del Señor es asociada en este himno a dos acontecimientos decisivos de su obra salvífica: la creación y el juicio (v. 10). La primera establece en la naturaleza el orden querido por Dios (Gn. 1. 31); el segundo restablece en la historia el orden quebrantado por la injusticia. Por eso, no sólo los hombres (vs. 1-10), sino todos los seres creados (vs. 11-12) son invitados a celebrar jubilosamente la llegada del Señor, que viene a instaurar definitivamente su justicia (v. 13).

SEGUNDA LECTURA
HEBREOS 1,1-6

“Dios nos ha hablado por el Hijo”
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado que los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: "Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado", o: "Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo"? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: "Adórenlo todos los ángeles de Dios." Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La carta a los Hebreos refuerza aún más la alegría de esta celebración de la Natividad del Señor Jesús. Expresa que «muchas veces y de múltiples maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas, pero en estos últimos tiempos nos habló por medio de su Hijo a quien instituyó heredero de todo. Estamos en los últimos tiempos pues la revelación ha llegado a su plenitud en Jesucristo. Él es imagen de Dios invisible, quien le ve a él ve al Padre; pues al asumir la condición humana y al nacer en un establo, como un hombre pobre; Dios se ha manifestado como solidario con todos los hombres de la tierra y por medio de Jesús ha mostrado el camino de la salvación.

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 1,1-18

“La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”
En principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. [Juan da testimonio de él y grita diciendo: "Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."" Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La liturgia de hoy proclama el prólogo del evangelio de Juan. Un texto bien solemne, y muy especial. Es un texto clave,  que ha sido sencillamente decisivo para la configuración concreta del desarrollo del cristianismo.  Este evangelio de Navidad nos presenta dos elementos importantes para la vida del cristiano: la Palabra y la Luz. La Palabra que nos viene de Dios se encarnó en Jesús hace más de dos mil años y vino a traernos un mensaje esperanzador. Sus palabras de vida eterna, como las describió Pedro, promueven vida digna para todos los seres humanos. Esa Palabra que existía desde la eternidad se manifestó humanamente en la persona de Jesús, quien habitó entre nosotros y vive hoy presente en medio de la humanidad sufriente y necesitada. Por medio de la Palabra somos iluminados y enviados a anunciar el Evangelio a todos los pueblos del planeta. Jesús es esa Luz verdadera que ilumina a toda persona. El vino al mundo, pero fue rechazado por los suyos y sigue siendo rechazado hoy por los que no comparten su proyecto de vida. Nuestra misión como seguidores de Cristo es la de ser testigos de esa Palabra y luz del mundo. Por eso, acoger la Navidad que hoy celebramos con gozo y esperanza requiere acoger de verdad el mensaje que vino a traernos el Redentor: “Ámense unos a otros como los he amado Yo”.
Y alegrémonos,  hoy es  Navidad, ¡Aleluya! Un decreto de amor nos cobija, una palabra de gracia nos protege, un designio de misericordia ha sido pronunciado a favor de nosotros. Es Cristo, es él, en la humildad de Belén, quien nos invita a aprender el lenguaje siempre antiguo y siempre nuevo del amor. Junto al pesebre la humanidad recomienza, en el seno de María todo tiene una nueva oportunidad, un nuevo principio. El lenguaje que triunfa no es el de los hombres. Las palabras humanas desfallecen persiguiéndose unas a otras. Son como las olas, que en su vaivén viajan sin llegar y se mueven sin cambiar. La Palabra Divina es distinta, porque tiene una fuente y un término, a saber, el misterio de Dios, misterio que no se esconde al revelarse pero que en su revelación nos desborda con su riqueza, profundidad y hermosura. 
Hoy   el Niño Jesús ha nacido, y nace en nuestro corazón,  dentro cada uno de nosotros. Démosle la libertad completa. Feliz Navidad.

ORACIÓN
Señor Jesús, gracias por haber venido a nuestra vida; Padre Bueno gracias por habernos regalado a tu Hijo como Salvador. Felicitaciones y bendiciones a ti Buen Señor en este tu nuevo cumpleaños. Clamamos hoy a ti, fortaleza para nuestro carácter, sabiduría para nuestro pensar y en la toma de decisiones, llena hoy lo más profundo de nuestro ser con tu bendito amor que todo lo inunda y lo transforma. Nace transformando, sanando y liberando las raíces de nuestro dolor y tristeza, enfermedad y opresión. Que tu Santo Espíritu nos lleve a un nuevo tiempo de dar frutos en abundancia. Síguenos mostrando el camino y danos la decisión de seguir buscando y trabajando por tu Reino. Nos alegramos hoy en ti porque es Navidad. “Tú Señor Jesús eres la gran razón de la Navidad”. Amén.     


“¡Que Navidad sea en nuestras familias y comunidades, tiempo de encuentro, reconciliación y esperanza prolongada!”

Sábado 26 de Diciembre de 2015

San Esteban mártir
“DAR TESTIMONIO DE CRISTO CON LA VIDA”

PRIMERA LECTURA
HECHOS 6,8-10;7,54-60

“Veo el cielo abierto”
En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Oyendo estas palabras, se recomían por dentro y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo: "Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios." Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: "Señor Jesús, recibe mi espíritu." Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado." Y, con estas palabras, expiró. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Hoy en la Iglesia celebramos la memoria de Esteban, primer mártir de la fe. Su testimonio es una muestra de radicalidad y compromiso. Hoy encontramos una bonita oportunidad para preguntarnos: ¿Hasta dónde puede llegar nuestro compromiso de fe?. Dice la Palabra de Dios que Esteban, elegido para servir a las viudas de origen griego, entra en conflicto con otras personas de la sinagoga de los libertos. Él hace una exposición magistral de la historia de salvación que concluye en Jesús. Naturalmente, todo esto incomoda a sus opositores que se valen de mentiras para enjuiciarlo y posteriormente matarlo. La fe y el amor de Esteban son tan grandes que, aun ante los dolores de la muerte, es capaz de amar; y pide a Dios que no les tenga en cuenta ese pecado a los torturadores, a la vez que ve a Dios y a Jesús a su derecha. Ésa parece ser la suerte de los auténticos seguidores de Jesús, enfrentar mil adversidades con la fuerza y sabiduría que provienen del Espíritu Santo.

SALMO RESPONSORIAL: 30
R./A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame. R.

A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.
Te has fijado en mi aflicción. R.

Líbrame de los enemigos que me persiguen;
haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
En este salmo hay elementos de petición de ayuda, que hace alguien injustamente perseguido, combinados con la acción de gracias por la liberación concedida. De todas maneras se expresa un profundo sentimiento de confianza en el poder y amor de Dios. Las últimas palabras de Jesús en la Cruz son una cita del verso 6 de este salmo. En Él se cumple perfectamente la confianza absoluta en el amor de Dios, y en su resurrección se realiza con plenitud la liberación de la muerte y del mal, prenda y garantía de nuestra liberación definitiva.
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 10,17-22

“No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre”
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "No os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará." Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Es Navidad, y parece contradictorio que los cristianos, que apenas estamos empezando a celebrar el nacimiento del Salvador, celebremos la muerte de Esteban.
En el texto de hoy el evangelista Mateo nos pone en perspectiva lo que significa seguir a Jesús. Nos muestra cuáles son las exigencias y riesgos con los que tiene que contar un auténtico discípulo de Cristo. La comunidad mateana estaba pasando por situaciones de sufrimientos y persecuciones, situación que también tuvo que pasar Jesús. Recordemos que los cristianos fueron expulsados por los judíos en el año 70, por el hecho de anunciar la Buena Nueva de Jesucristo. Tuvieron que comparecer ante tribunales, fueron maltratados y ultrajados. Pero no todo es dolor, sufrimientos y contradicciones; también hay un mensaje de aliento y esperanza para todos aquéllos que se arriesguen asumir este camino liberador: ¡no se preocupen por lo que van a decir! Esa confianza fue la que tuvo el santo que celebramos en este día, san Esteban, quien fue el primer mártir del cristianismo. Anunció incansablemente el Evangelio, fue apresado y lo llevaron ante el Sanedrín para interrogarlo. Fue calumniado y posteriormente apedreado por los judíos. Hombres como Esteban que, sin importar las consecuencias, no se cansan de anunciar la justicia, la verdad, el amor y misericordia de Dios, es lo que necesita nuestro mundo, tan lleno de injusticias, guerras, hambre, cobardías, inconsecuencias…

ORACIÓN
Buen Señor, nos unimos hoy a toda la creación que canta un himno de gratitud, alabanza y bendición por tu nacimiento; nuestro ser te alaba hoy y te bendice. Que cada latido de nuestro corazón llegue a tu oído como la mejor melodía y que nuestras oraciones se eleven a ti como incienso agradable.   Danos la valentía para ser testimonio de tu amor, para no apartarnos nunca de tu camino, para que ni los miedos, ni las persecuciones, amenazas nos alejen de ti, porque nada ni nadie nos robe la bendición, te lo pedimos Señor. Amén. 

“Ilumina con tu ejemplo el camino del otro, anuncia la paz, defiende la vida , irradia armonía espiritual y sacia de pan y esperanza a los necesitados”


Domingo 27 de Diciembre de 2015

Fiesta de la Sagrada Familia de Jerusalén

“ABRIR LAS PUERTA DEL HOGAR A DIOS”

Celebramos hoy la fiesta de la Sagrada Familia. Los textos de la liturgia hacen referencia a temas familiares. En medio del tiempo de Navidad la Iglesia fija nuestra atención en una realidad muy humana de la vida de Jesús: como todo ser humano Él contó con una familia que lo crió. Tuvo un padre y una madre humanos, un ambiente vital en el que se levantó hasta llegar a ser un adulto, que lo modeló y preparó para realizar su misión.

PRIMERA LECTURA

“El que teme al Señor honra a sus padres”
Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre la prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos, y cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
La primera lectura está tomada del libro de Ben Sirá o “Sirácida” (llamado también antiguamente “Eclesiástico”). En él se nos brindan enseñanzas para saber vivir en la presencia de Dios y en la comunidad humana. Muchas de dichas enseñanzas tienen que ver con la familia.  En el texto, escuchamos los consejos que un hombre, Ben Sirac, que vivió varios siglos antes de Jesucristo, da a sus hijos. El respeto y la veneración de éstos hacia sus padres es cosa agradable a los ojos de Dios, que éste no dejará sin recompensa. Los hijos que veneren a sus padres serán venerados a su vez por sus propios hijos. Todos estos consejos, aún conservan hoy plena validez, aunque parecen insuficientes, puesto que están dados desde una mentalidad estrictamente rural, en donde otros aspectos de la vida familiar no son tenidos en cuenta. No sólo importa hablar hoy del respeto que los hijos deber a los padres, sino de la actitud de éstos con relación a los hijos. Esta insuficiencia resulta particularmente notable en momentos como los actuales, cuando la familia tiene planteados problemas de pérdida de sus funciones.
Desde una perspectiva cristiana, la familia continúa teniendo una función insustituible: ser una comunidad de amor en donde los que la integran puedan abrirse a los demás con una total sinceridad y confianza. La exhortación a la mansedumbre, a la paciencia, al perdón y, sobre todo, al amor, es algo realmente básico para la familia de nuestro tiempo.
SALMO 127
R./Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos. R
Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
La felicidad de los justos -constituida por los sencillos goces de la vida familiar- es el tema central de este hermoso poema. Al final del Salmo (v. 5), el horizonte se amplía, y la felicidad personal aparece estrechamente vinculada con la prosperidad de Jerusalén, centro de la vida nacional y fuente de bendición para todo Israel.

SEGUNDA LECTURA
“La vida de familia vivida en el Señor”
Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El pasaje de la carta paulina a los Colosenses es una exhortación a la vida de amor en el seno de una comunidad cristiana. Si Dios nos amó y nos perdonó en Jesucristo, también nosotros debemos amarnos y perdonarnos los unos a los otros. La Iglesia es como una gran familia que vive en la presencia del padre Dios con los sentimientos tan elevados y nobles que San Pablo enumera en su carta: misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión, perdón mutuo, paz... Se nos llega a decir que somos un solo cuerpo y que Cristo es como el árbitro en nuestro corazón.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS  2, 41-52
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: "Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados." Él les contesto: "¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?" Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
El evangelio de Lucas en el que se nos cuenta la pérdida del niño Jesús en el Templo, fue escrito probablemente unos cincuenta años después de este suceso. Doce años es, aproximadamente, la época en que los niños comienzan a sentirse independientes. La sabiduría de Cristo ha consistido para Lucas en entregarse desde su joven edad “a su Padre”, sin que esto quiera decir que supiera ya adónde le llevaría esa entrega. Pero en ella va incluida ciertamente la decisión de anteponer su cumplimiento a toda otra consideración. Sus padres no tienen aún esa sabiduría. María parece que llega a presentirla. Pero, de todas formas, respetan ya en su hijo una vocación que trasciende el medio familiar. Y esto es algo muy valioso para cada una de nuestras familias. La educación de los hijos tiene que comenzar por una actitud de sincero respeto. Si no, es imposible que surja la compresión y el amor.
Lucas nos presenta a la familia de Jesús cumpliendo sus deberes religiosos (vv. 41-42). El niño desconcierta a sus padres quedándose por su cuenta en la ciudad de Jerusalén. A los tres días, un lapso de tiempo cargado de significación simbólica, lo encuentran. Sigue un diálogo difícil, suena a desencuentro; comienza con un reproche: “¿Por qué nos has hecho esto?”. La pregunta surge de la angustia experimentada (v. 48). La respuesta sorprende: “¿Por qué me buscaban?” (v. 49), sorprende porque la razón parece obvia. Pero el segundo interrogante apunta lejos: “¿No sabían que yo debía estar en las cosas de mi Padre?”. María y José no comprendieron estas palabras de inmediato, estaban aprendiendo (v.50). La fe, la confianza, suponen siempre un itinerario. En cuanto creyentes, María y José maduran su fe en medio de perplejidades, angustias y gozos. Las cosas se harán paulatinamente más claras. Lucas hace notar que María “conservaba todas las cosas en su corazón” (v. 51). La meditación de María le permite profundizar en el sentido de la misión de Jesús. Su particular cercanía a él no la exime del proceso, del paso por momentos difíciles, que la llevará a la comprensión de los designios de Dios. Ella es como primera discípula, la primera evangelizada por Jesús.
No es fácil entender los planes de Dios. Ni siquiera María “entiende”. Pero hay tres exigencias fundamentales para entrar en comunión con Dios: 1) Buscarlo (José y María “se pusieron a buscarlo”); 2) Creer en Él (María es “la que ha creído”); y 3) Meditar la Palabra de Dios (“María conservaba esto en su corazón”).

ORACIÓN
Buen Señor Jesús, gracias por permitirnos contemplar que tu familia y experiencia en ella, fueron como las de una familia como la nuestra. Hoy aprendemos que hay que dar oportunidad al proceso de crecimiento y, si hay valores profundos como la experiencia de la fe y la participación en tu familia elegida, así se podrá construir con alegría y seguridad una verdadera familia que desde la diversidad siempre busca vivir en la unidad, el amor, el dialogo y el respeto mutuo. Bendice en este tiempo nuestras familias, que cada una de ellas sea reflejo de la tuya. Ayúdanos a crecer en amor, fe, alegría y tu paz. Amén.   

“Cuando padres e hijos respiran juntos un clima de fe, poseen una energía que les permite afrontar pruebas también difíciles” (Papa Francisco)

Lunes 28 de Diciembre de 2015


Santos Inocentes
“LOS NIÑOS, EL ROSTRO TIERNO DE DIOS”
   
Los días de la semana posterior a la Navidad conforman una "octava" es decir, un conjunto de ocho días que prolongan la meditación y la celebración de la fiesta mayor que les precede. En la actualidad se conserva sólo dos octavas: la de Pascua y la de Navidad.
En la octava de Navidad no es tan fácil descubrir un hilo conductor, si vemos una variedad de fiestas que la tradición de veinte siglos nos ha entregado para estos días: San Esteban, San Juan Evangelista, y ahora los Santos Inocentes.

PRIMERA LECTURA
1JUAN 1,5-2,2

“La sangre de Jesús nos limpia los pecados”
Queridos hermanos: Os anunciamos el mensaje que hemos oído a Jesucristo: Dios es luz sin tiniebla alguna. Si decimos que estamos unidos a él, mientras vivimos en las tinieblas, mentimos con palabras y obras. Pero, si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados. Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y no poseemos su palabra. Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Continuamos hoy la lectura de la primera carta de Juan. El autor nos introduce en el primera gran tema de su exposición: En Jesucristo Dios ha manifestado su luz, y todo aquel que crea en Él debe caminar en a luz, es decir vivir en comunión con Dios, reconociendo que sólo por su poder podrá pasar de las tinieblas a la luz. No se trata de entrar en estados de angustia o complejos de culpa, sino de reconocer humildemente que tendemos al mal, a lo fácil, a lo que no es de Dios. Nadie puede decir que no tiene pecado. Sería engañarse a sí mismo e ir contra la luz. El Jesús de quien habla Juan es el que ha venido en Navidad y, a la vez, el de la Cruz, el que con su sangre nos purifica de todo pecado, no solo a nosotros, sino a todo el mundo. Él es quien aboga ante el Padre por nosotros y nos fortalece para vivir en la luz.

La invitación de Juan es a que vivamos en coherencia con nuestra fe en el amor de Dios, manifestado en Jesucristo, a través de una conducta coherente, hecha de alegría y a la vez de seriedad exigente con nosotros mismos. Porque el pecado no se puede conjugar con la luz. La luz, en el lenguaje bíblico, es sinónimo de alegría, de vida, de verdad, de bondad, de pureza. Lo contrario de todo esto es  tinieblas, oscuridad, o  penumbra en la que a veces vivimos.

SALMO RESPONSORIAL: 123
R./Hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador.

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros. R.

Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumantes. R.

La trampa se rompió, y escapamos.
Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
En este canto de liberación, Israel agradece al Señor que lo haya salvado de un gravísimo peligro. Varias imágenes se suceden para describir vívidamente la seriedad de la amenaza: las aguas torrenciales (v. 4), las fieras a punto de devorar (v. 6), la trampa del cazador (v. 7). Sin embargo, faltan alusiones concretas a una situación histórica precisa, y no es fácil decidir si la liberación es el retorno del exilio babilónico o una victoria en tiempos de los Macabeos.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 2,13-18

“Herodes mandó matar a todos los niños en Belén”
Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo." José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: "Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto." Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: "Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven". Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Para Mateo, que nos presenta a Jesús como el nuevo Moisés, es muy importante referirse a la infancia de Moisés en Egipto y compararla con la infancia de Jesús. Moisés casi muere por el mandato del Faraón cuando manda matar a todos los niños varones, Jesús también casi muere por el mandato de Herodes el Grande que manda matar a todos los niños menores de dos años. Y al citar al profeta “de Egipto llamé a mi hijo” identifica a Jesús con el nuevo Moisés que liberará al pueblo de la esclavitud y la opresión. Mateo nos muestra que, al igual que en tiempos de Egipto, el Reino anunciado por Jesús es el nuevo éxodo para el pueblo de Dios. – Celebrar hoy a los Santos Inocentes es celebrar la memoria dolorosa de los 25.000 niños que mueren cada día de hambre en el mundo, de los dos millones de niños que en la última década fueron asesinados en guerras y los 150 millones de niños que son explotados laboralmente. Ellos son los santos inocentes de hoy, y su celebración debe ser un grito de protesta por tanta infamia y un grito mayor de compromiso cristiano por evitarlo.

ORACIÓN
Bendito Padre, te pedimos nos des la fuerza para no dejarnos vencer por el mal, danos de tu paz, de tu guía para no seguir las lógicas del mundo, que esclavizan, tiranizan, destruyen, destierran. Oramos hoy muy especialmente por los niños, pero también por todos los pueblos maltratados, desprotegidos, asesinados, vulnerados, desterrados, explotados, te pedimos nos ayudes a luchar por ellos, por nuestras familias, por un mundo, más justo, solidario, no hostil, equitativo,  ayúdanos a ser constructores de paz, constructores de tu Reino. Amén. 

“De esto necesitan los niños: del amor del padre y de la madre. Esto es lo que les da seguridad y lo que, al crecer, permite el descubrimiento del sentido de la vida”
 (Benedicto XVI)


Martes 29 de Diciembre de 2015


“AMOR PURO Y GENEROSO”

PRIMERA LECTURA
1JUAN 2,3-11

“Quien ama a su hermano permanece en la luz”

Queridos hermanos: En esto sabemos que conocemos a Jesús: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: "Yo le conozco", y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él. Quien dice que permanece en él debe vivir como vivió él. Queridos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que tenéis desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que habéis escuchado. Y, sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo -lo cual es verdadero en él y en vosotros-, pues las tinieblas pasan, y la luz verdadera brilla ya. Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano está aún en las tinieblas. Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. Pero quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Juan nos dice dónde está la prueba de la verdadera fe: “En esto sabemos que le conocemos, en que guardamos sus mandamientos”. Y no como los gnósticos fines de primer siglo, contra los que escribe esta carta, que daban la prioridad absoluta al saber (“gnosis, conocimiento), y con eso se sentían salvados, sin prestar gran atención a las consecuencias de vida. No actuaban según ese conocimiento de Dios. El que cree conocer a Dios y luego no vive según Dios es un mentiroso, la verdad no está en él. Mientras que “quien guarda su Palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud”. Más en concreto todavía, para Juan la demostración de que hemos dejado la oscuridad y entrado en la luz, es si amamos al hermano: “Quien dice, que está en la luz y aborrece al hermano, está aún en las tinieblas”, “no sabe a dónde va” y seguramente tropezará, porque “las tinieblas han cegado sus ojos”. Es la consecuencia de haber conocido el misterio del amor de Dios en esta Navidad: también nosotros tenemos que imitar su gran mandamiento, que es el amor. La teoría es fácil. La práctica no lo es tanto: y las dos deben ir juntas.
SALMO 95

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
 sus maravillas a todas las naciones. R.

El Señor ha hecho el cielo;
 honor y majestad lo preceden,
 fuerza y esplendor están en su templo. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
El salmista tiene la certeza de que Israel ha experimentado los milagros de Dios, el himno parte de la conciencia de Dios como soberano de la historia y de todo lo que existe. La invitación a entonar el himno a toda la creación genera una alegría universal que parte de Israel que proclama mundialmente al Señor. La misión de Israel es que el mundo vibre por Dios como ellos lo hacen, que lo conozcan y admiren su Nombre, que vivan como Él quiere y  así tengan felicidad.
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 2,22-35

“Mis ojos han visto a tu salvación”
Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones." Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel." Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María su madre: "Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Conforme a la Ley judía, todo primogénito varón debía ser presentado en el Templo, y Jesús no fue la excepción. María y José se presentan con un par de tórtolas y dos pichones, según lo previsto por la Ley, dándonos a conocer su situación de “pobres”. La condición social de la Sagrada Familia de Nazaret no era la mejor, pero Dios se fijó en esa humilde pareja para hacerse presente en medio de nosotros. Y todavía hay más. En el momento de la presentación, el que recibe al niño en sus brazos es un anciano llamado Simeón, que significa “Dios ha escuchado”, pero, como lo dice el texto, es un “hombre honrado y piadoso que esperaba la liberación de Israel y se guiaba por el Espíritu Santo”, y nos da a conocer el plan salvífico de Dios en Jesús. Por eso, Lucas lo que quiere resaltar y pone en boca de Simeón es que Jesús es el Liberador, es el Salvador que ha venido a instaurar la paz, que ha venido a iluminar no sólo a los de Israel, sino también a los paganos (extranjeros). Ya podemos morir en paz porque nosotros también hemos conocido al Salvador y proclamamos su proyecto del reino. 

ORACIÓN
Señor te declaramos y creemos que eres nuestro único salvador y liberador; acudimos a tu presencia porque sabemos que muchas puertas se abrirán a nuestro alrededor, porque  muchas maravillas veremos pasar, tenemos fe en que muchas circunstancias  cambiaran, creemos en ti,  tenemos la certeza que tú nos escuchas y cumples tus promesas, no en nuestro tiempo, sino en tu tiempo. Haznos perseverantes en la oración, en la lectura y escucha de tu Palabra y firmes y trasparentes con nuestro testimonio de vida. Amén


“Dejar el egoísmo y optar por la solidaridad, fraternidad y la entrega es un desafío en el mundo de hoy” 

Miércoles 30 de Diciembre de 2015

“JESÚS ES EL ROSTRO DEL AMOR DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
1JUAN 2,12-17

“El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”

Os escribo, hijos míos, que se os han perdonado vuestros pecados por su nombre. Os escribo, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os escribo, jóvenes, que ya habéis vencido al Maligno. Os repito, hijos, que ya conocéis al Padre. Os repito, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os repito, jóvenes, que sois fuertes y que la palabra de Dios permanece en vosotros, y que ya habéis vencido al Maligno. No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, no está en él, el amor del Padre. Porque lo que hay en el mundo -las pasiones de la carne, y la codicia de los ojos, y la arrogancia del dinero-, eso no procede del Padre, sino que procede del mundo. Y el mundo pasa, con sus pasiones. Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
La construcción del breve pasaje que hemos escuchado en la primera lectura de hoy no deja de tener su interés. El apóstol escribe pero no lanzando al vacío sus palabras. Tiene en mente a sus destinatarios; probablemente desfilan rostros concretos ante sus ojos mientras se esfuerza en dar el sentido propio a su mensaje. La redacción de cada "dedicatoria" es semejante: "Les escribo a ustedes... porque... " Y la razón es siempre una obra que Dios ha hecho. Meditemos un instante en esto. ¿Qué significa algo como: "te escribo porque conoces al que es desde el principio"? ¿Es un modo de recordar las bases, para seguir levantando el edificio espiritual? ¿Es una advertencia velada de lo que puede estar en peligro? ¿Es un modo discreto de indicar que existe un lenguaje común? ¿El apóstol está diciendo que escribe a cada uno de esos grupos de la comunidad para atraer la atención de todos, para recordar la obra que ha visto que Dios hizo en cada uno de esos grupos, o para sugerir las diversas relaciones que han de permanecer en el seno de la comunidad cristiana?
Probablemente nunca tengamos respuesta plena a estos interrogantes, pero es bueno plantearlos para percibir la hondura de la Palabra. Algo interesante es que, aunque el apóstol mencione con nombres y características más o menos propias a estos destinatarios, en realidad no tiene palabras distintas para unos u otros. Los destinatarios son distintos pero el mensaje es el mismo. Quizá sea esta la clave: aunque cada uno necesita una razón particular para escuchar, no necesita escuchar un mensaje distinto, sino aquel que hace bien a todos, pues así es el Evangelio: único y sin embargo distinto en cada oído y cada corazón. O como la lluvia, que siendo única produce tan distintos frutos.
SALMO 95
R./ Alégrese el cielo, goce la tierra.
Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor. R.

Entrad en sus atrios trayéndole ofrendas,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda. R.

Decid a los pueblos: "El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente." R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Este salmo de la misa de media noche en la fiesta de Navidad nos invita con insistencia a "cantar". La palabra se repite tres veces al comienzo de las tres primeras líneas. Más adelante, por tres veces, vuelve la insistencia: "Dad gloria al Señor"... "Dad gloria al Señor"... "¡Dad pues gloria al Señor!".Quién es el invitado a la fiesta? Primero el pueblo de Dios, Israel. Y el nuevo Israel. Observemos ya, que los creyentes no tienen derecho a guardar para ellos solos la "Buena Nueva de la salvación". La Navidad hay que celebrarla "con todo el mundo". "Contad a los pueblos su gloria, y sus maravillas a todas las naciones". ¡La Iglesia, pueblo de alabanza a Dios, debe ser misionera, es decir, encargada de convocar a todos los hombres a la fiesta de Dios, fiesta universal, Pero no es solamente Israel quien debe alabar. "Todas las familias de los pueblos"... están convocadas al Templo
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 2,36-40

“Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén”
En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
En el Templo de Jerusalén, exactamente en el atrio de las mujeres, está Ana, una mujer con una triple exclusión: es mujer, es viuda y es anciana; y, al igual que Simeón, otro anciano del que hablan los versículos precedentes, perseveró muchos años esperando al Salvador. Ana sabe leer los signos de los tiempos y descubre la mano de Dios en la historia y en la cotidianidad de los que visitan el templo. Ana abre sus ojos cansados y viejos y descubre en Jesús al Mesías esperado, al que muchos excluidos como ella esperan para que surja un nuevo orden. Dios, hecho carne en Jesús, llena las expectativas de un pueblo cansado de opresiones políticas y religiosas. El texto termina con el retorno de la familia a Nazaret, donde en un hogar sencillo, pobre y callado, Jesús va a crecer y a fortalecerse en sabiduría, y donde sentirá la presencia del favor de Dios que lo acompaña. ¿Somos como Ana, profetas propagadores de esperanza en la liberación de Dios? ¿A dónde tendríamos que volver para comenzar a crecer en el amor de Dios? ¿Qué hacer para ayudarle al mundo a crecer en sabiduría, justicia y amor?

ORACIÓN
Bendito Dios te damos gracias, te alabamos y te bendecimos, te reconocemos como niños que saben poco de las cosas de tu Reino, pero que quieren seguir creciendo en el conocimiento, fe y sabiduría que vienen de ti. Señor Jesús por favor derrama sobre nuestra vida tu santo  y poderoso Espíritu y sobre todos aquellos que anhelan y esperan tu presencia. Te pedimos por todos aquellos que urgentemente finalizando este año necesitan encontrar la perla más preciosa, que eres tú,  Buen Señor Jesús. Amén.


“Que nuestra espiritualidad se fundamente en el Espíritu de Jesús y éste nos inspire a reconocer, cantar y vivir las maravillas de Dios”  

Jueves 31 de Diciembre de 2015

“LA MISERICORDIA DE DIOS SE HIZO CARNE”

 Hoy acaba un año, y es preciso que demos gracias a Dios por la vida que sigue siendo posible a pesar de las múltiples adversidades. Que sea la bendición de Dios la que colme hoy y siempre nuestro ser, nuestras familias y comunidades; que, hecho el balance de fin de año, seamos capaces de ver el paso de Dios por nuestra historia.

PRIMERA LECTURA
1 JUAN 2,18-21

“Estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis” 
Hijos míos, es el momento final. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es el momento final. Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros. En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis. Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
San Juan nos habla de la presencia de muchos "anticristos," pero sus palabras no son un grito de pánico sino un mensaje de esperanza porque lo que quiere es recordarnos la fuerza de la unción que hemos recibido junto con nuestra fe. Así como Isaías, Juan Bautista y María nos acompañaron durante el Adviento, así también, durante estos días fugaces de Navidad, que forman parte de la octava de Navidad, tenemos como guía, a Juan, que ha sido comparado con el águila por la altura de su reflexión y por su capacidad de acercarse a la luz.

SALMO 95
 R./Alégrese el cielo, goce la tierra.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria. R.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R.

Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO

Hay que recitar este salmo con los "ángeles de Navidad" que "cantaron aquella noche": "Gloria a Dios, paz a los hombres". Nosotros junto con ellos cantemos también "alegría en el cielo, fiesta en la tierra"... "¡El cielo se alegra, la tierra exulta!" "¡Gloria a Dios!" "¡Adorad a Dios!" "¡El Señor es rey! Que nuestra oración jamás olvide esta actitud. La adoración, el sentimiento de anonadamiento, es el fundamento de todo primer descubrimiento de Dios. Dios es el "totalmente Otro", el trascendente, aquel que supera toda imaginación. Y la revelación de la proximidad de Dios que se hizo "uno de nosotros", que se hizo "niño" en Navidad "no disminuye en nada este sentimiento de adoración: paradójicamente la infinidad de Dios brilla hasta en el exceso de amor que lo hizo nacer en un pesebre de animales".

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN  1,1-18

“La Palabra se hizo carne” 
En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Estos días anteriores hemos reflexionado sobre el nacimiento de Jesús. Hoy nos volvemos a centrar en el acontecimiento de la Encarnación, desde un lenguaje poético y muy teológico, pero no por ello incomprensible. Con estos textos volvemos a celebrar, agradeciendo a Dios, desde la oración y la meditación, el que nos haya enviado a su Hijo, nacido de mujer, para poner su tienda entre nosotros. “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”. Por esta razón, los seres humanos hemos alcanzado un lugar privilegiado en los planes de Dios, porque Dios nos eligió como morada de su Palabra. – Estamos a las puertas de un nuevo año, en este fin de año es importante hacer una revisión de nuestra vida. Podemos preguntarnos: ¿qué hemos hecho para ir formando reino en medio de nuestros hermanos? ¿Qué hemos dejado de hacer? Son preguntas existenciales que nos invitan a seguir trabajando para que el reino inaugurado por Jesús llegue a toda la humanidad. Que seamos testigos del Evangelio en un mundo donde reinan el odio, la discordia, las injusticias. Que seamos luz en las tinieblas que acechan a nuestra humanidad, planteando alternativas distintas al orden social injusto que actualmente impera, donde los pobres son cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos. Que esa Palabra creadora de Dios nos desafíe a  promocionar la vida, la justicia y el amor. El mundo necesita más que nunca que quienes nos llamamos cristianos demos testimonio de aquél que nos ha enviado a ser promotores de paz y verdad. Que esa Palabra que se hizo carne y habita entre nosotros nos dé la gracia de ser fieles discípulos suyos.

Que todas nuestras reflexiones, revisiones y planes, los pongamos en el Señor de la Historia de nuestras vidas, familias y la vivencia de nuestros grupos y comunidades. Pongamos también en él nuestra esperanza y el mundo en que vivimos. El nacimiento de Jesús es el nacimiento de la paz, así lo presentó el ángel a los pastores y así lo dice el Apóstol: “Él es nuestra paz”.  Nuestro deseo de corazón es que finalicemos en paz este año 2015, que ya se acaba, y que comencemos el 2016 con la paz que nos trae Jesús. ¡Feliz Año Nuevo 2016!

ORACIÓN
Señor Jesús, tu lo eres todo, lo conoces todo, lo penetras y contienes todo. Tú, que existes desde siempre y para siempre, has que recordemos que fuimos creados para ti, para servirte y para adorarte. Que podamos seguirte encontrándonos contigo en la intimidad de nuestra alma y descubrir que nos has amado desde siempre y por toda la eternidad. Te alabamos, te bendecimos y te damos gracias por todo este caminar bíblico en este año que hoy termina. Gracias por día a día, amarnos y bendecirnos tanto. Te amamos y desde ya acogemos en gratitud el nuevo año que colocamos entre tus manos. Amén.


“Que en este nuevo año nos esforcemos por ser luz en medio de las tinieblas que acechan a nuestra humanidad, promocionando la vida, la justicia y el amor” 


“Deseamos que este nuevo año 2016 la felicidad que proporciona el Espíritu de Dios  envuelva nuestra vida,  la de nuestras familias y comunidades”