miércoles, 1 de enero de 2020

Lunes 06 de Enero de 2020


“DISCERNIR EN NUESTRA REALIDAD LA PRESENCIA DEL REINO DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
1JUAN 3,22-4,6

“Examinad si los espíritus vienen de Dios”

Queridos hermanos: Cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.
Queridos: no os fiéis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo. Podréis conocer en esto el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús no es de Dios: es del Anticristo. El cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo. Vosotros, hijos míos, sois de Dios y lo habéis vencido. Pues el que está en vosotros es más que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo y el mundo los escucha. Nosotros somos de Dios. Quien conoce a Dios nos escucha, quien no es de Dios no nos escucha. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Es sumamente valiosa por esto la síntesis que nos ofrece este capítulo tercero de la primera carta de Juan: "éste es su mandamiento: que creamos en la persona de Jesucristo, su Hijo, y nos amemos los unos a los otros" (1 Jn 3,23). Esta es la vida cristiana: creer y amar. ¿En dónde se encuentran el creer y el amar? En Jesucristo. Creemos que su misterio no es una fábula, porque sucedió, Jesús se hizo hombre,  en una historia como nosotros y como nuestra historia. Amamos, porque nuestra existencia como la suya sólo puede ser espejo de la vida nueva que hemos recibido y que proviene de él, de su carne misma.
SALMO RESPONSORIAL: 2
R. / Te daré en herencia las naciones.

Voy a proclamar el decreto del Señor;
el me ha dicho:
"Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.
Pídemelo: te daré en herencia las naciones,
en posesión, los confines de la tierra." R.

Y ahora, reyes, sed sensatos;
escarmentad, los que regís la tierra:
servid al Señor con temor,
rendidle homenaje temblando. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 4,12-17.23-25

“Está cerca el reino de los cielos”
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: "País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló."
Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: "Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos." Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo. Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba. Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Trasjordania. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
El ministerio profético de Jesús de Nazaret comienza después del arresto de Juan el Bautista. La tarea de Jesús es proclamar con su palabra, y con el testimonio de su vida, la llegada inminente del Reinado o soberanía de Dios en el mundo. Esta novedad, de la que habla Jesús, tiene que expresarse en dimensiones horizontales: la vida de todos los hombres y mujeres; y de igual manera en dimensiones verticales: en una buena y sana relación con Dios.
No se puede experimentar la conversión al Reino de Dios de espalda a la vida de la gente con quienes compartimos esta historia. Tal como nos lo recuerda la teología de la liberación: no podemos seguir proclamando un Reino sin Dios; tampoco un Dios sin Reino. Esto significa que la experiencia de Dios ha de reflejarse en la manera como vivimos y en el cómo estamos trabajando para transformar la historia y, toda transformación de la historia no puede prescindir de una experiencia vital y profunda del Dios liberador que nos reveló Jesús. Que durante todo este año nuestra experiencia de fe se manifieste en la vida y que en nuestra vida reflejemos el rostro del Dios bondadoso, Padre de Jesús.

ORACIÓN


Señor Jesús, hoy queremos dejar que nuestro corazón sea el lugar sagrado de encuentro entre tu amor que nos busca en las tinieblas de nuestro pecado, desesperación y angustia, y los temores y dudas que no permiten confiar plenamente en tu misericordia, para descubrir que Tú no eres un verdugo que nos castiga, sino nuestro Padre que nos ama y nos levanta para que vivamos en libertad. Regálanos tú Espíritu para discernir tu presencia y tu Reino en medio de nuestra realidad. Amén.  

Martes 07 de Enero de 2020


“EXPERIMENTARSE AMADO DE FORMA INTEGRAL”

PRIMERA LECTURA
1JUAN 4,7-10

“Dios es amor”

Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Con la misma metodología del sujeto y el predicado podemos acercarnos a una comprensión recta del gran enunciado de Juan: "Dios es amor". ¡Atención! No dijo: "el amor es Dios"; no proclamó la divinidad del amor, de cualquier amor por ser amor; dijo: "Dios es amor". El sujeto, a quien queremos conocer un poco más, un poco mejor, es DIOS; el predicado, lo que consideramos más cercano y conocido es: "amor".
¿Y en dónde o cómo hemos conocido qué es amor y qué es amar? Muy claramente lo dice el apóstol: "Dios ha manifestado el amor que nos tiene enviando al mundo a su Hijo único, para que vivamos por él. El amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros primero, y envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados." (1 Jn 4,9-10).
Una vez más, entonces: el amor ha adquirido su nombre, su rostro y su significado en Jesucristo. Por él y en él sabemos qué quiere decir amar. Jesús es nuestro diccionario. Jesús hecho hombre, la historia de Jesús, la conducta de Jesús es la luz que ilumina la verdad de nuestras palabras. Porque no son nuestras palabras quienes le miden, sino que es él, la Palabra, quien calibra y autoriza o desautoriza nuestras palabras. Dejémonos amar y comprometámonos a amar con su amor y como Él lo hace.

SALMO RESPONSORIAL: 71
R. / Que todos los pueblos de la tierra se postren ante ti, Señor.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
 para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R.

Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre. R.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar, 
del Gran Río al confín de la tierra. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 6,34-44

“Jesús se revela como profeta en la multiplicación de los panes”

En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma. Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: "Estamos en despoblado, y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer." Él les replicó: "Dadles vosotros de comer." Ellos le preguntaron: "¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?" Él les dijo: "¿Cuántos panes tenéis? Id a ver." Cuando lo averiguaron le dijeron: "Cinco, y dos peces."
Él les mandó que hicieran recostarse a la gente sobre la hierba en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de ciento y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Nuestro mundo está padeciendo una crisis profunda de amor. Esta crisis, entre otras cosas, está anclada a una crisis profunda de fe. Quien no ama no puede decir que cree. Estamos llamados a revisar nuestras prácticas de amor, para tener claridad a qué Dios es al que estamos siguiendo.
Cristo es la expresión más concreta y real del amor. En Él, el Padre Dios amó al mundo hasta el extremo. La multiplicación de los panes que la Palabra nos presenta hoy es expresión del amor sin medida que Jesús tiene por la humanidad, en especial por la humanidad que padece, en carne propia, la violencia, la miseria y la exclusión. Este sencillo texto manifiesta en cortas líneas que Dios, a través de Jesús, se compadece, por puro amor, de los hombres y mujeres sin mirar la condición moral de los mismos.
Hemos de lograr la síntesis perfecta de toda persona que cree: fe y amor. Esta es la clave. Vivir este binomio hoy, es la tarea urgente que se le exige a todo bautizado que asuma la causa de Jesús hasta las últimas consecuencias. Como tarea nos queda unir intensamente la fe y el amor. ¡Que no se nos quede en meras intenciones¡

ORACIÓN

Buen Padre, te damos gracias por este nuevo día, te alabamos y te bendecimos, por tu Bendita Palabra que  nos da vida; te pedimos que en esta tu Palabra, por la fuerza del Espíritu Santo hoy nuestra vida y la de nuestra familia sea inundada por los ríos de vida nueva, de tu amor, un amor que se refleje en la reconciliación, comprensión, en el diálogo, en la tolerancia  y en la capacidad de aceptar a los demás, con sus limitaciones, reconociendo también sus virtudes para sentirnos todos amados y salir adelante juntos. Amén. 

Miércoles 8 de Enero de 2020

“HACER POSIBLE Y VISIBLE EL AMOR DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
1JUAN 4,11-18

“Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros”

Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él. En esto ha llegado el amor a su plenitud con nosotros: en que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo. No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El amor perfecto expulsa el temor. El amor hace visible a Dios, pues "a Dios nadie lo ha visto nunca; si nosotros nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros". Sucede así porque el amor hizo visible a Dios, según las palabras del arcángel a la Santa María Virgen: "el Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra" (Lc 1,35). Jesús hecho hombre es la manifestación visible, el punto hacia donde nuestros ojos pueden dirigirse cuando quieren saber qué significa "amor".
Ahora somos nosotros, es nuestra conducta, nuestro modo de ser en este mundo, quien irradia el misterio divino. Hemos recibido la vida "que se ha manifestado" (1 Jn 1,2) y por eso manifestamos esa vida como la manifestó Jesús, en el amor de unos por otros. Es el fruto natural de aquello que hemos recibido creyendo en al Autor de la Vida. De esta manera, la fe se vuelve amor; la escucha a la Palabra se vuelve obediencia a sus mandamientos; la profesión de la fe se vuelve un modo de ser y vivir.
Es lógico entonces afirmar que quien permanece en este amor que brota de la revelación divina lleva a Dios en sí, y quien le tiene no le teme. No tememos la llegada porque ya nos gozamos en la presencia. Y sin embargo, es más lo que esperamos que lo que tenemos. Esperamos el día del juicio, pero ese juicio no cambia sino que perfecciona lo que ya sido juzgado y expulsado de nosotros, es decir, el pecado y al autor del pecado. No tememos porque ya hemos pasado por ese juicio y ese juicio fue libertad para nosotros y castigo para la maldad que nos hacía daño.
SALMO RESPONSORIAL: 71
R. / Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R.
Que los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.
Que los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan. R.

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 6,45-52

“Lo vieron andar sobre el lago”
Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús en seguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar.
Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra. Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían sobresaltado. Pero él les dirige en seguida la palabra y les dice: "Ánimo, soy yo, no tengáis miedo." Entró en la barca con ellos, y amainó el viento. Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Ayer se nos recordaba el binomio fundamental en la vida de un cristiano: fe– amor. Hoy se nos indica que hay otro binomio contraproducente, por demás, para la vida de un creyente y que es contrario a la experiencia de Dios que nos legó Jesús de Nazaret. Dicho binomio es: amor y temor. Quien ama tira fuera el temor, tal como nos lo recuerda Juan. Dios es amor, esto nos lo dejó claro Jesús. Pero hemos de limpiar la vida de toda señal de temor, para disponernos a tener una experiencia de fe novedosa.
Uno de los grandes problemas en la vivencia cristiana es todo el sistema de temor que se predica, y que a lo largo de la historia se ha enseñado, como vital e importante para la vivencia de nuestra fe. Se ha logrado así que el cristianismo se manifieste como una experiencia religiosa lúgubre, carente de alegría y de gozo. Para ser cristiano hemos de vivir en el amor y desde el amor. Para capacitarnos y llegar a una experiencia profunda de esto, es importante sacar el temor de la vida. Quien en su interior sienta un mínimo de temor no está viviendo en fidelidad lo enseñado por Jesús.  Creámosle a Él, confiemos en Él.
 Miremos como  Cristo quería llevar a sus discípulos y muchas veces lo hace con nosotros, a las tierras de sus miedos. También el miedo necesita ser evangelizado. El temor puede tener gran dominio y es capaz de adueñarse de nuestras decisiones y preferencias. Cristo se hace presente en ese "mar" de nuestros temores más profundos para liberar, para “sacar”,  de nosotros la fuerza que la oscuridad, la debilidad,  la ignorancia. Él es el Señor, y su señorío estará por encima del viento, el mar, las tormentas, las dificultades, los recuerdos o las  historias dolorosas de nuestro pasado. Sólo es el Rey y Rey de nuestra vida y existencia. Sólo Él.

ORACIÓN

Bendito Padre hoy queremos experimentar, cómo en tu amor misericordioso Tú nos  sanas y liberas del pecado que hay en nuestro corazón (mente y sentimientos), ese que no nos permite ser felices, que nos mantiene atados en el sufrimiento, hoy nos  presentamos delante de Ti, reconociendo nuestra pequeñez y limitación, nuestros temores,  pero también tu poder, misericordia y fuerza, para ponerte de lado y defender al pobre y desvalido, porque creemos firmemente que un corazón contrito y humillado Tú no lo desprecias. Amén.  

Jueves 09 de Enero de 2020


“AMAR DESDE EL AMOR EXCLUSIVO DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
1JUAN 4,19-5,4

“Quien ama a Dios, ame también a su hermano”

Queridos hermanos: Nosotros amamos a Dios, porque él nos amó primero. Si alguno dice: "Amo a Dios", y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Y hemos recibido de él este mandamiento: Quien ama a Dios, ame también a su hermano. Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a Dios que da el ser ama también al que ha nacido de él.
En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues en esto consiste el amor de Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Un hecho en el que no solemos reparar es que el amor cristiano es fundamentalmente amor a los hermanos. El amor cristiano no es una vaga simpatía por la humanidad ni una romántica declaración del bien de la raza humana; tampoco puede traducirse en simple filantropía o en un programa político o de construcción de la sociedad, así se trate de aquella sociedad que nos parece que retrata mejor los valores del Reino.
El amor predicado por el apóstol es aquel que nace ante la obra del amor. Así como en el plano puramente humano amamos lo amable, según los sentidos o según los intereses, así en este nivel de la vida de la gracia que ha llegado por Jesús amamos lo amable, es decir, amamos la obra que Dios ha hecho en alguien, arrancándolo de las tinieblas y acercándolo a la luz.
Estamos dispuestos a pensar el amor cristiano como una realidad sin fronteras y parece que al decir que amamos a los nacidos de Dios estamos encerrándonos sólo en los que son o piensan como nosotros. La cosa es más compleja. Cada amor se define por su objetivo, el amado, pero también por su motivo, su causa. El amor cristiano tiene siempre una causa: Dios y lo que nace de Dios. Esto implica que amamos a los que ya son de Dios y amamos a los que no son para que sean de él, para que nazcan de él. Amamos a todos pero esto no quiere decir que aprobamos ni que estamos de acuerdo con todos ni que nos parecen iguales todos.
Con otras palabras: amamos a los que ya son hermanos, porque sentimos y sabemos que han nacido de Dios, y amamos a los que no lo son para que un día estén en comunión con nosotros, y con el Padre y el Hijo.
Seguramente nos puede extrañar la frase del apóstol Juan: "sus mandamientos no son pesados" (1 Jn 5,3). Es una expresión que deberíamos leer en paralelo con aquello que nos dice el Señor en alguna parte del Evangelio: "mi yugo es suave"  En contraste con las obligaciones onerosas de los fariseos, Jesús habla de un yugo suave, y su apóstol nos habla de mandamientos que no son pesados.  La clave está en ese concepto que Juan nos ha venido repitiendo: nacidos de Dios. Por eso dice: "Todo el que ha nacido de Dios vence al mundo" (1 Jn 5,4). Nacer de Dios es empezar a tener la vida de Dios. Y con la vida que él nos da están también la fuerza y la gracia para realizar lo que a él le agrada. Lo difícil, pues, no es obedecer a Dios, sino obedecerlo sin tener por dentro su vida.
SALMO RESPONSORIAL: 71
R. / Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R.

Él rescatará sus vidas de la violencia,
su sangre será preciosa a sus ojos.
Que recen por él continuamente
y lo bendigan todo el día. R.

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 4, 14-22ª

“Volvió con la fuerza del Espíritu”
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor." Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: "Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír." Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN:
En el evangelio de hoy, Jesús es presentado como poseedor del Espíritu Santo. Esto significa que su predicación está acreditada por el mismo Dios y, por consiguiente, está dirigida a los privilegiados del Padre: los necesitados. La intención, pues, de este relato de Lucas es dar a conocer el rostro de Jesús, que es asumido como el “Salvador”. Esta concepción salvífica de Jesús es evidenciada a lo largo del evangelio de Lucas (por ejemplo, Jesús en las bienaventuranzas se dirige a los pobres reales, a los que pasan hambre y lloran de verdad) y es de relevante importancia porque con ella se quiere expresar que con Jesús la promesa de salvación ha llegado a su pleno cumplimiento. En la acción solidaria y fraterna de Jesús con los pobres y pecadores se expresan desde ya signos elocuentes de la presencia salvífica y liberadora de Dios en la historia; es decir, que en Jesús se cumplen las esperanzas más profundas del pueblo creyente y se hace realidad el Reino de Dios. Es importante que reconozcamos en Jesús su capacidad salvífica, la cual se expresa eficazmente en el amor desinteresado por los pobres.

ORACIÓN

Señor Jesús,  creemos firmemente que Tú eres un Dios de amor, misericordia y de victoria, que tienes poder, y que con la sangre de tu Hijo, hoy limpias y sanas todo nuestro ser. Estamos seguros de que con tu poder maravilloso hoy nos levantas de nuestras dificultades y postraciones, nos alientas con tu Espíritu para enfrentar todo lo que se opone a la construcción de tu amor que es nuestra felicidad. Amén.    

Viernes 10 de Enero de 2020


“TESTIGOS FIELES DEL AMOR REDENTOR DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
1ª JUAN 5,5-13


“La gloria del Señor amanece sobre tí”


Queridos hermanos: ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Éste es el que vino con agua y con sangre: Jesucristo. No sólo con agua, sino con agua y con sangre; y el Espíritu es quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los testigos: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres están de acuerdo.

Si aceptamos el testimonio humano, más fuerza tiene el testimonio de Dios. Éste es el testimonio de Dios, un testimonio acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios tiene dentro el testimonio. Quien no cree a Dios le hace mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y éste es el testimonio: Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo tiene la vida, quien no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Os he escrito estas cosas a los que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que os deis cuenta de que tenéis vida eterna.  Palabra del Señor.


REFLEXIÓN
La comunidad de Juan nos motiva a creer y crecer en la fe en Jesucristo, el enviado y testigo del Padre, la fe según Juan se traduce en vida. Esa es la gran afirmación de la primera lectura de hoy nuestra fe puesta no en algo “sino en alguien: Jesucristo el Señor es la que nos hace fuertes frente a las amenazas del mundo: el sufrimiento, las dificultades, las persecuciones, la enfermedad y el miedo…… El abandono confiado en el Señor y su proyecto de vida nos mantiene despiertos, con capacidad de lucha de superación hacia el futuro. La fe cristiana es confianza plena en el Dios que hace posible lo que parece imposible, que cumple sus promesas a veces por caminos desconocidos para nosotros.
Para la comunidad de Juan, el testimonio que Dios da acerca de Jesús su hijo es triple: el Espíritu, el agua y la sangre. El Espíritu desciende sobre Jesús en el Jordán el día de su bautismo, donde el Padre lo declara como su Hijo y lo capacita para su misión mesiánica. Y, al morir en la cruz, de su costado herido brota “sangre y agua”, como signos de salvación y santificación para su Iglesia lo cual atestigua el mismo Espíritu.
Por lo tanto, todo aquel que opta libremente por Jesucristo, aceptándolo en su corazón como Señor y salvador y siendo bautizado en su nombre, asume su redención y acepta convertirse en Templo vivo del Espíritu Santo.


SALMO RESPONSORIAL: 147
R: / Glorifica al Señor, Jerusalén.

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 5, 12-16
Una vez, estando Jesús en un pueblo, se presentó un hombre lleno de lepra; al ver a Jesús cayó rostro a tierra y le suplicó: "Señor, si quieres puedes limpiarme." Y Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo: "Quiero, queda limpio." Y en seguida le dejó la lepra. Jesús le recomendó que no lo dijera a nadie, y añadió: "Ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés para que les conste."
Se hablaba de él cada vez más, y acudía mucha gente a oírle y a que los curara de sus enfermedades. Pero él solía retirarse a despoblado para orar. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El relato que leemos hoy está íntimamente conectado con el discurso inaugural de la misión de Jesús, leído en el día de ayer; pues la curación del leproso es un signo que confirma la solidaridad y la misericordia que tiene Jesús para con los pobres, siendo éstos los destinatarios primeros de su misión. El leproso que se le presenta a Jesús es un hombre excluido a nivel religioso, ya que la lepra, en el Antiguo Testamento, era considerada como un castigo de Dios (Lv.13,46); asimismo, es un excluido a nivel social, pues por ser un hombre impuro, ninguna persona podía entrar en contacto con él. Jesús rompe con esta comprensión religiosa y social al entrar en contacto directo con la persona; es decir, al iniciar un diálogo profundo con el leproso, en el que Jesús se da cuenta de su padecimiento y de su fe. La tradición evangélica recuerda varios casos de curaciones de leprosos. Sin negar la realidad de un trasfondo histórico, podemos suponer que la insistencia sobre el tema se debe al hecho de que el judaísmo consideraba estas curaciones como uno de los signos de la llegada de los tiempos mesiánicos. La curación ofrece un orden típico: a la súplica del enfermo responde Jesús: Quiero, queda limpio (5,13). Evidentemente hay un milagro externo, sin embargo el centro del relato no se encuentra en la narración del hecho, sino en las palabras finales: “Ve a presentarte al sacerdote…” (5,14). El leproso se hallaba excluido del pueblo de Israel, era un manchado y no podía tomar parte en la liturgia de la oración, en la alegría de las fiestas.

El milagro entonces consiste en reincorporar al leproso a la comunidad, devolviéndole así su dignidad como persona y como hijo predilecto de Dios. La sanación es una respuesta eficaz por parte de Jesús a la fe del leproso.

ORACIÓN

Permítenos Señor, iniciar en Ti este día, que con tu bendita Palabra Tú seas la luz que guía nuestros pasos, la fuerza que le da ardor y pasión a nuestros corazones, el sentido de todo cuanto realizamos; la certeza de nuestras decisiones, la alegría de nuestra vida. Que esta Palabra sea hoy vida en nuestras vidas y que podamos llevarla como testimonio de tu amor a muchos que no la conocen. Desde ya, Señor Jesús, gracias por todo lo que nos vas a regalar en este día y en este nuevo año, por estar siempre con nosotros; bendice a todos los que amamos y, especialmente a los que no les tenemos mucho afecto, estamos alejados, y a todos los que se han declarado nuestros enemigos. Amén.        

Sábado 11 de Enero de 2014


“VIVIR EN ACTITUD DE CONFIANZA RESPECTO A DIOS”

PRIMERA LECTURA
1 JUAN 5,14-21

“Nos escucha en lo que pedimos”

Queridos hermanos: En esto está la confianza que tenemos en él: en que si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha. Y si sabemos que nos escucha en lo que le pedimos, sabemos que tenemos conseguido lo que le hayamos pedido.
Si alguno ve que su hermano comete un pecado que no es de muerte, pida y Dios le dará vida -a los que cometan pecados que no son de muerte, pues hay un pecado que es de muerte, por el cual no digo que pida-. Toda injusticia es pecado, pero hay pecado que no es de muerte.
Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Engendrado de Dios lo guarda, y el Maligno no llega a tocarle. Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero yace en poder del Maligno. Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al Verdadero. Nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo. Éste es el Dios verdadero y la vida eterna. Hijos míos, guardaos de los ídolos. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La primera lectura nos recuerda hoy que mientras vivamos en Cristo Jesús confiados en Él y en sintonía profunda con su persona y su proyecto de vida, nuestra oración cobra poder porque aprendemos a pedir según su voluntad, con la certeza de ser escuchados. Puede que en el seguimiento del Señor tengamos algunas caídas que pueden debilitar nuestra relación con Él, disminuyendo nuestra capacidad de percepción de su voluntad, pero Él mismo viene en nuestra ayuda, endereza nuestros pasos, y no nos deja abandonados a nuestra suerte, porque permanece siempre fiel a su amor misericordioso.

Alejarnos de Dios es entrar en el mundo de la muerte, lejos de la comunión de la vida con Él. Cuando el ser humano se hace dios de sí mismo y criterio de su propia conducta egoísta y autosuficiente, está negando a Jesucristo que es la vida misma y crea de esta manera las condiciones para su propio fracaso y derrota, pues se convierte en idolatra. Tal vez una de las grandes razones aparte de la búsqueda desmesurara del tener, placer y poder es la mentalidad relativista del mundo actual en que vivimos, que lo hace creer que nada es malo y que la fe en Dios es un estorbo para su realización personal. Por eso estamos llamados, en cuanto a discípulos(as) de Jesucristo, a mantenernos vigilantes y abiertos a sus bendiciones, y dispuestos a llevar su Buena Noticia a quienes viven alejados de Él.

SALMO RESPONSORIAL: 149
R: El Señor ama a su pueblo.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey. R.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas,
con vítores a Dios en la boca;
es un honor para todos sus fieles. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 3,22-30

“Nadie puede tomarse algo para si mismo”
En aquel tiempo, fue Jesús con sus discípulos a Judea, se quedó allí con ellos y bautizaba. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salín, porque había allí agua abundante; la gente acudía y se bautizaba. A Juan todavía no le habían metido en la cárcel.
Se originó entonces una discusión entre un judío y los discípulos de Juan acerca de la purificación; ellos fueron a Juan y le dijeron: "Oye, rabí, el que estaba contigo en la otra orilla del Jordán, de quien tú has dado testimonio, ése está bautizando, y todo el mundo acude a él." Contestó Juan: "Nadie puede tomarse algo para sí, si no se lo dan desde el cielo. Vosotros mismos sois testigos de que yo dije: "Yo no soy el Mesías, sino que me han enviado delante de él." El que lleva a la esposa es el esposo; en cambio, el amigo del esposo, que asiste y lo oye, se alegra con la voz del esposo; pues esta alegría mía está colmada. Él ha de ir aumentando en importancia, y yo disminuyendo. Palabra del Señor.


REFLEXIÓN
El evangelio de hoy nos trae un tema distinto. Juan, el Bautista, se despide. Su misión ha concluido. Su dedo ya señala al Esperado, el Bendito Mesías, y sus palabras ya anuncian al Cordero que quita el pecado. Ha preparado la Boda de su Amigo; ha vivido para ver el gran momento; toda su energía y su tiempo han sido también su ofrenda, y la hora de la ofrenda mayor ha llegado.
Lo que permanece en el fondo de esta sección del evangelio de Juan es la pregunta por la superioridad del ministerio de Jesús, representado concretamente en su actividad bautismal. Los discípulos de Juan se sienten confrontados al ver el éxito de la acción liberadora de Jesús y su acogida por muchos miembros del pueblo. La respuesta de Juan a la queja de sus discípulos muestra la nobleza que le caracteriza, pues es consciente de que su misión es diferente a la de Jesús; su misión consistió en preparar el camino, en ser el precursor del Mesías, y no en suplantar o sustituir al Novio, él es el amigo del Novio, el encargado de los preparativos de la boda. La importancia del testimonio del Bautista se encuentra en su capacidad para rechazar cualquier tipo de envidia y en expresar su alegría por la presencia de Jesús en medio del pueblo. Jesús es el Novio, es el mediador entre Dios y la Humanidad, es quien, junto con la novia (la comunidad de creyentes), verdaderamente llenan de gozo y vida la fiesta. El verdadero protagonista de nuestra acción evangelizadora es Jesús de Nazaret y no nosotros mismos; es Jesús quien debe crecer en el corazón del mundo.
La actitud del Bautista es modelo para nosotros, como él, debemos hacer que Jesús sea recibido por todos, que crezca en el amor y en la fe que le deben los suyos, que ocupe el primer lugar en las vidas de todos aquellos a quienes se proclame el evangelio.

ORACIÓN
En este nuevo día,  te alabamos y bendecimos, Buen Señor, hoy disponemos nuestra vida para que vengas a reinar en nuestro corazón y  en todos los corazones de nuestro hogar, te dejamos plena libertad para que apartes de nosotros el mal, el pecado, manifestado en la envidia, el rencor, el odio. Que a través de tu Espíritu, tu santa y poderosa Palabra, siembre hoy en nosotros semillas de paz, conversión, amor misericordioso, reconciliación, tolerancia,  entrega al servicio a los demás y la verdadera felicidad. Amén.


Domingo 12 de Enero de 2020

Bautismo del Señor

“AL SERVICIO DE LA REVELACIÓN DEL ROSTRO DE DIOS”

Hoy es el primer domingo del “tiempo ordinario”; se acabaron los “tiempos fuertes” de la liturgia, el adviento y la navidad; vuelve la vida ordinaria… Un adagio clásico decía: decía: “in ordinariis, non ordinarius”, para expresar la meta de quien quiere ser santo (‘extraordinario’) en las cosas ordinarias, en la vida diaria… Al comenzar el “tiempo ordinario” debemos renovar nuestro deseo de vivir “extraordinariamente”.
Y hoy, como comunidad de creyentes, celebramos el Bautismo de Jesús y, junto con  Él, nuestro bautismo. Así pues, las lecturas de este día nos ofrecen tres elementos que identifican el verdadero Bautismo en el Señor.

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 42,1-4.6-7

“Mira a mi siervo, a quien prefiero”

Así dice el Señor: "Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas. Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas." Palabra de Dios.


REFLEXIÓN
Un primer elemento lo encontramos en el texto de Isaías, quien nos habla de la actitud del siervo de Dios; éste ha sido llamado y asistido por el Espíritu para llevar a cabo una especial misión en el pueblo de Israel: hacer presente con su vida la actitud misma de Dios para con la humanidad; es decir, evidenciar que Dios instaura su justicia y su luz por medio de la debilidad del ser humano. Por tanto, la tarea de todo bautizado es testimoniar que Dios está actuando en su vida; signo de ello es su manera de existir en medio de la comunidad; debe ser una existencia que promueva la solidaridad y la justicia con los más débiles, pues en ellos Dios actúa y salva y en ellos se hace presente la liberación querida por Dios.

Sabemos que existe una verdad fundamental: Cristo es el Hijo de Dios. Más esa afirmación central no anula otras que son posibles, que vienen de la Escritura y que hacen mucho bien a nuestro entendimiento y gran misterio de Jesucristo; hoy vamos a centrarnos en Cristo como "Siervo" de Dios.
Partamos de una base: proclamar el señorío de Dios es proclamar nuestra servidumbre hacia Dios. ¿Qué es, en efecto, un señor sin siervos? ¿Hay algo más ridículo que un señor que no tiene quién atienda a sus órdenes ni quién quiera agradarle con sus acciones? Si tomamos en serio que Dios es Señor hemos de tomar en serio que nosotros somos siervos suyos. Y tal es el mensaje de Cristo: mostrándose en obras y palabras como verdadero Siervo de Dios mostró con sus palabras y con sus obras que Dios es el Señor, es decir, mostró que Dios reina; nos dejó ver el Reino de Dios.
Isaías, en la primera lectura además, nos presenta un perfil de un siervo de Dios. De todas las características que él menciona, detengámonos en una, o mejor en la combinación de dos de ellas: compasivo y fuerte. No rompe la caña resquebrajada y a la vez manifiesta firmemente el derecho. Entiende al cansado pero no se cansa; acoge al caído mientras conserva su propio lugar y su propia misión. ¡Admirable virtud, que bien vemos brillar en Jesucristo!

SALMO RESPONSORIAL: 28
R: El Señor bendice a su pueblo con la paz.

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R.

El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: "¡Gloria!"
El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno. R.

SEGUNDA LECTURA
HECHOS DE LOS APÓSTOLES 10,34-38

“Ungidos por Dios con la Fuerza del Espíritu Santo”

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: "Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos. Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él." Palabra del Señor.


REFLEXIÓN
El segundo elemento está presente en el relato de los Hechos de los Apóstoles. La intención central de este relato es afirmar que el mensaje de salvación, vivido y anunciado por Jesús de Nazaret, es para todos sin excepción. La única exigencia para ser partícipe de la obra de Dios es iniciar un proceso de cambio (respetar a Dios y practicar la justicia), que consiste en abrirse a Dios y abandonar toda clase de egoísmo para poder ir, en total libertad, al encuentro del otro, pues es en el otro donde se manifiesta Dios. A ejemplo de Jesús, todo bautizado tiene el deber de pasar por la vida “haciendo el bien”; tiene la tarea constante de cambiar, de despojarse de todo interés egoísta para poder así ser testigo de la salvación.

Vemos en este texto como en casa de Cornelio, un extranjero, Pedro tiene su propia experiencia de la resurrección de Jesús en su vida y al mismo tiempo de la presencia pentecostal del espíritu del resucitado que le da nueva vida. Como resultado de este encuentro con el Dios de la vida representado en Jesús de Nazareth, comienza a abrírsele los ojos para romper con radicalidad, con su cultura y mentalidad judías y entender y aceptar el proyecto universal del Mesías que se ha cumplido en Cristo Jesús.

Con gran convicción Pedro lleno del Espíritu da testimonio de Jesús y lo hace con palabras que muestran su contacto con él; habla de su propia experiencia de haber descubierto a Jesús como el ungido como el Espíritu que pasó por la vida haciendo el bien.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 3,13-17
“Apenas se bautizó Jesús, vio que el Espíritu de Dios se posaba sobre Él.”
En aquel tiempo, fue Jesús de Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: "Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?" Jesús le contestó: "Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así lo que Dios quiere." Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: "Este es mi hijo, el amado, mi predilecto." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El evangelio de Mateo desarrolla el tercer elemento que identifica el verdadero bautismo: La obediencia a la voluntad del Padre. “La justicia plena” a la que se refiere Jesús en el diálogo con Juan el Bautista manifiesta la íntima relación existente entre el Hijo de Dios y el proyecto del Padre. Esto significa que el bautismo es la plenitud de la justicia de Dios, ya que las actitudes y comportamientos de Jesús tienen como fin hacer la voluntad de Dios. Esta obediencia y apertura a la acción de Dios afirma su condición de hijo; es hijo porque obedece y se identifica con el Padre. Esta identidad de Jesús con el Padre (ser Hijo de Dios) se corrobora en los sucesos que acompañan el bautismo: El cielo se abre, desciende el Espíritu y una voz comunica que Jesús es Hijo predilecto de Dios. Es «hijo» a la manera del siervo sufriente de Isaías (Is 42,1): hijo obediente que se encarna en la historia y participa completamente de la realidad humana. El bautismo, en consecuencia, provoca y muestra la actitud de toda persona abierta a la divinidad y voluntad de Dios; y hace asumir, como modo normal de vida, el llamado a ser hijos de Dios, identificándonos en todo con el Padre y procurando, con nuestro actuar, hacer presente la justicia y el amor de Dios. Por desgracia, en la actualidad el bautismo se ha limitado al mero rito religioso, desligándolo de la vida y la experiencia de fe de la persona creyente, hecho fundamental del ser cristiano, pues evoca la vida, la muerte y la resurrección de Cristo y la participación de todo cristiano en este misterio. El bautismo viene a significar en síntesis, y teniendo en cuenta los elementos descritos anteriormente, la entrega generosa a Dios y a los hermanos a ejemplo del mismo Cristo.

ORACIÓN
Bendito, alabado y adorado seas en este día, Buen Padre Dios. Danos hoy una Palabra con autoridad, una Palabra de bendición, una palabra que sea capaz de sanar y liberar, de construir espacios de reconciliación, una palabra de restauración, que construya puentes de diálogo,  una palabra que edifique a todos, una palabra de esperanza, que motive y lleve a saborear la vida eterna. Amén.    


Lunes,13 de Enero de 2014


“NO APROVECHARSE DEL MAL DEL OTRO”

PRIMERA LECTURA
1SAMUEL 1, 1-8

“Su rival insultaba a Ana, porque el Señor la había hecho estéril”
Había un hombre sufita oriundo de Ramá, en la serranía de Efraím, llamado Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita. Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Fenina; Fenina tenía hijos, y Ana no los tenía. Aquel hombre solía subir todos los años desde su pueblo para adorar y ofrecer sacrificios al Señor de los ejércitos en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor los dos hijos de Elí, Jofní y Finés.
Llegado el día de ofrecer el sacrificio, repartía raciones a su mujer Fenina para sus hijos e hijas, mientras que a Ana le daba sólo una ración; y eso que la quería, pero el Señor la había hecho estéril. Su rival la insultaba, ensañándose con ella para mortificarla, porque el Señor la había hecho estéril. Así hacía año tras año; siempre que subían al templo del Señor, solía insultarla así.
Una vez Ana lloraba y no comía. Y Elcaná, su marido, le dijo: "Ana, ¿por qué lloras y no comes?, ¿por qué te afliges? ¿No te valgo yo más que diez hijos?" Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Es bastante incómoda en todo sentido la situación que describe la primera lectura de hoy: un hombre con dos mujeres, que además pelean entre sí, con el agravante de que la una humilla a la otra por algo de lo que no es culpable: su esterilidad. ¿Se puede aprender algo bueno de semejante cuadro?
Por lo pronto, notemos que Ana ora; su necesidad y su sentirse incomprendida la llevan a orar; Penina no tiene la necesidad y por eso tampoco le importa la oración. Y como no tiene la oración como prioridad en su vida tampoco tiene la cercanía del Dios que se compadece de los necesitados, ni menos conoce la sorpresa de ser escuchada y bendecida.
Desde este punto de vista, lo importante no es tanto el que sean o no mujeres; ni siquiera el tipo de cuestiones que les llevan a tener problemas. Lo que interesa es el contraste de dos actitudes: por un lado la prepotencia de quien se siente fuerte y por consiguiente humilla; por el otro, la indigencia de quien se siente débil y por eso ora. Así entendemos que el orgullo va en parte  más hermanado con la crueldad, mientras que la necesidad suele hacer pareja con la plegaria.
SALMO RESPONSORIAL: 115
R. / Te ofreceré, Señor, / un sacrificio de alabanza.

¿Cómo pagaré al Señor todo
el bien que ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor. R.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo;
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 1,14-20

“Arrepiéntanse y crean en la buena noticia”

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios; convertíos y creed la Buena Noticia".
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres".
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo del Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN:

La actividad profética de Juan el Bautista ha llegado a su fin, dando paso ahora a la proclamación definitiva del Reino de Dios a través de la vida y misión de Jesús de Nazaret. Como vemos, en el evangelio de hoy la actividad pública de Jesús se sintetiza en cuatro verbos fundamentales: Cumplir, estar cerca, arrepentirse y creer. Todos ellos hacen referencia directa a la experiencia vital del Reino de Dios; es decir, a una vida personal y comunitaria rebosante de la presencia de Dios, la cual se identifica por la vivencia consciente y libre de los valores del Reino: la Justicia, la Vida, la Solidaridad, la Misericordia, la Paz, el Amor. Jesús nos hace cercano el Reino de Dios; en él se cumple la promesa de salvación; en él Dios ha decidido actuar, revelar definitivamente todo el amor profundo que siente por la humanidad, inaugurando así un nuevo tiempo, un tiempo de esperanza y salvación. De manera que, es responsabilidad del ser humano acoger este ofrecimiento incondicional de Dios. La conversión y la fe son signos privilegiados de esa acogida, son la exigencia para un verdadero seguimiento del Maestro. Dios nos llama, como a los discípulos, a ser constructores de ese amor ofrecido por Dios en nuestras familias y en nuestras comunidades.

ORACIÓN
Perdónanos las veces que hemos seguido de largo, ignorando el sufrimiento y dolor del otro, perdónanos si en algún momento al caído le hemos caído, si no hemos aprovechado de su sufrimiento y mal. Señor llénanos de tu misericordia. Háblanos, Señor, que te escuchamos, somos tus siervos, estamos aquí para cumplir tu voluntad, para hacer lo que debamos, para construir contigo un camino nuevo que nos lleve a la plenitud, a la realización de nuestros sueños, a la nueva tierra que mana leche y miel. Amén.