miércoles, 1 de agosto de 2012

Miércoles 08 de Agosto de 2012


"TENER UNA FE Y ESPERANZA FIRME EN EL DIOS LIBERADOR"

PRIMERA L ECTURA
Jeremías 31, 1-7 

“Con amor eterno te amé”

En aquel tiempo -oráculo del Señor-, seré el Dios de todas las tribus de Israel, y ellas serán mi pueblo. Así dice el Señor: "Halló gracia en el desierto el pueblo escapado de la espada; camina Israel a su descanso, el Señor se le apareció de lejos. Con amor eterno te amé, por eso prolongué mi misericordia. Todavía te construiré, y serás reconstruida, doncella de Israel; todavía te adornarás y saldrás con panderos a bailar en corros; todavía plantarás viñas en los montes de Samaria, y los que plantan cosecharán.

"Es de día", gritarán los centinelas en la montaña de Efraín: "Levantaos y marchemos a Sión, al Señor, nuestro Dios."" Porque así dice el Señor: "Gritad de alegría por Jacob, regocijaos por el mejor de los pueblos: proclamad, alabad y decid: "El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel.""  Palabra de Dios. 

REFLEXIÓN
Con la fama de triste que tiene Jeremías, tal vez no esperaríamos una declaración de amor tan clara y tan bella como la que hemos encontrado hoy. Es Dios mismo quien nos dice estas palabras, que deben ser saboreadas: "Con amor eterno te amo, por eso te mantengo mi favor; te edificaré de nuevo y serás reedificada, doncella de Israel; de nuevo tomarás tus panderetas y saldrás a bailar alegremente."

Es importante recordar con frecuencia ese fondo de amor inagotable que está ahí, muy adentro de todo el lenguaje de los profetas, incluso si el deber les impone, como le impuso a Jeremías, hablar fuerte en contra de las hipocresías e injusticias del pueblo. En realidad es que este es un criterio para distinguir al verdadero profeta del falso: el verdadero habla desde el amor, también cuando corrige y exhorta.

 Un ejemplo reciente y una aplicación de este criterio lo tenemos en los típicos análisis de la realidad social que hace unos años eran punto de partida ineludible en todo estudio sobre la Iglesia en América Latina. Por aquella época algunos pensaban que el análisis marxista era, si no el único, sí el más apropiado para descubrir los engaños sociales y pecados colectivos de la región.

El problema es que este análisis, que ciertamente tomaba ribetes proféticos en su ardor, dejaba siempre un sabor de encono, de desquite, de venganza de los pobres y desposeídos. Tal profetismo tenía entrañas de ira y en su fondo último parecía siempre preferible vencer al opositor y no convertirlo. Según lo que hemos visto hoy, se entiende que la Iglesia tuviera que intervenir y hacer ver que no cualquier análisis se puede usar, sobre todo si sus presupuestos contradicen las entrañas de caridad y de amor que son evidentes en los genuinos profetas, como Jeremías.


SALMO. Interleccional: Jeremías 31
R. / El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.

Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,
anunciadla en las islas remotas:
"El que dispersó a Israel lo reunirá,
lo guardará como un pastor a su rebaño." R.

"Porque el Señor redimió a Jacob,
lo rescató de una mano más fuerte."
Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor. R.

Entonces se alegrará la doncella en la danza,
gozarán los jóvenes y los viejos;
convertiré su tristeza en gozo,
los alegraré y aliviaré sus penas. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
Mateo 15, 21-28

“Mujer, qué grande es tu fe”

En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: "Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo". El no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: "Atiéndela, que viene detrás gritando". El les contestó: "Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel". Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió de rodillas: "Señor, socórreme". El le contestó: "No está bien echar a los perros el pan de los hijos". Pero ella repuso: "Tienes razón, Señor, pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos". Jesús le respondió: "Mujer, ¡qué grande es tu fe!; que se cumpla lo que deseas". En aquel momento quedó curada su hija. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La comunidad del evangelista Mateo afronta un dilema: ¿Atendemos primero a los necesitados ‘de casa’ o atendemos a los ‘de fuera’? Para el evangelista la respuesta es clara: la misión de Jesús dio prioridad a los ‘de casa’, a las ovejas perdidas de Israel; pero sus seguidores, siguiendo su ejemplo, deben abrirse a los ‘de fuera’, a las naciones. La acción de Jesús con los de casa es el modelo a seguir con los de fuera, con los extranjeros, como con la mujer del pasaje de hoy que sorprende a todos por su persistencia y por la extraordinaria grandeza de su fe. Jesús conoce los riesgos de su acción entre los paganos, por eso da una respuesta sacada de la sabiduría popular de su pueblo. La mujer responde con la misma sabiduría para mostrar cómo la oferta de Dios, si bien pasa primero por los necesitados de Israel, beneficia a todas las personas, porque si se trata de la gracia de Dios, incluso las migajas son suficientes.  Nosotros afrontamos un desafío semejante; corremos el riesgo de dar tanta importancia a las urgencias internas de nuestras propias comunidades cristianas que olvidamos que nuestra vocación es un llamado pascual a abrirnos a las urgencias del ‘resto’ de la humanidad.

ORACIÓN
Ayúdanos a confiar en tu inmensa bondad y sabiduría,  a tener la certeza de que es en tu perfecta voluntad en que nos haces vivir para ser personas libres, sanas, que luchan por un mundo diferente, basado en tu pedagogía: la del verdadero amor. Ese que lleva a pensamientos, sentimientos y actitudes de no discriminación, de justicia, solidaridad, misericordia y ternura. Amén  

Jueves 09 de Agosto de 2012


"NO SIEMPRE ES FÁCIL COMPRENDER LAS BUENAS NOTICIAS DE DIOS"

PRIMERA LECTURA
Jeremías 31, 31-34

“Haré una alianza nueva y no recordaré sus pecados”

"Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No como la alianza que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto: ellos quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor -oráculo del Señor-.

Sino que así será la alianza que haré con ellos, después de aquellos días -oráculo del Señor-: Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano, diciendo: "Reconoce al Señor." Porque todos me conocerán, desde el pequeño al grande -oráculo del Señor-, cuando perdone sus crímenes y no recuerde sus pecados."  Palabra de Dios.

reflexión
La lectura de hoy nos invita a descubrir el límite de la alianza que se celebró con Moisés como mediador. De esa alianza lo único que se dice es que los antiguos padres la rompieron y de ahí sólo vino el escarmiento. Es decir, el ciclo propio de esa alianza es: un pacto razonable, una infracción sin disculpa, un castigo lógico pero también espantoso. El tiempo del pacto fue con Moisés; infracción fue prácticamente todo lo que siguió en el desierto, con los jueces y con los reyes; el castigo será la deportación.

Todo eso es lógico pero la lógica no salva a nadie. La lógica sólo establece que hay una proporción entre la ofensa y el castigo, pero no tiene fuerza para evitar la ofensa ni tampoco para hacer que nazca vida a partir del castigo. Según esto mismo, el amor tiene algo de ilógico, o de absurdo, si se quiere. Amar es interrumpir el curso lógico de los acontecimientos interponiendo en la mitad un nuevo comienzo que se llama "perdón" y cuya esencia se llama "gracia."

El nuevo comienzo en este mensaje de Jeremías es precisamente la Nueva Alianza de la que aquí se empieza a hablar y que vendrá a celebrarse sólo con Jesucristo. Exactamente eso es lo que oímos en la Eucaristía: "Este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la Alianza nueva y eterna..."


Salmo responsorial: 50
r. / Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. R.


Lectura del evangelio
Mateo 16, 13-23


Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los cielos”

En aquel tiempo llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo y preguntaba a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Ellos contestaron: Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas. El les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". Jesús le respondió: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo". Y les mandó a los discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

Desde entonces empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los senadores, sumos sacerdotes y letrados, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: "¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte". Jesús se volvió y dijo a Pedro: "Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Qué significa “pensar como Dios”? La cultura nos enseña a pensar únicamente en términos de conveniencia económica. Si es productiva, si es rentable, si se ajusta al presupuesto, entonces cualquier cosa es buena. Hace dos mil años pensaban un poco distinto. En esa época, si algo era socialmente reconocido, si daba prestigio, si hacía parte de la tradición, entonces era bueno. Para Pedro el anuncio de la pasión era inaceptable, porque Jesús tenía que pasar por la cruz. Y eso era un castigo para forajidos y rebeldes. Los mismos discípulos pensaban que sólo había tres cosas socialmente aceptables: cumplir la Ley, expulsar a los romanos y salvar a la nación. Pero en esto Jesús los contradice, porque asume la voluntad de Dios y no se somete a la opinión generalizada. Para Jesús lo importante es el amor, la justicia y la verdad, es decir, algo que no le interesaba a casi nadie en esa época y mucho menos ahora. Jesús no quiere ser famoso, sino obediente a la voluntad de su Padre amado. Y ese pensamiento, en aquella época como ahora, era poco popular. Pero Dios no está interesado en las encuestas de popularidad, sino en la vida plena y abundante para todos.

ORACIÓN 
Dios, necesitamos tanto vivir en tu Espíritu Santo, que nos da luz para poder entender tus planes de amor liberador. Que difícil es, aún hoy, comprender tu lógica: ¡Que para que otros vivan tengamos que morir o ver morir a quienes amamos e incluso perdonar a quienes les quitan de nuestro lado! No nos cabe en la limitada mente; solo tu Espíritu nos lo hace captar y asumir. Amén  

Viernes 10 de Agosto de 2012



"SERVIR A LOS DEMÁS CON LOS BIENES Y CON LA PROPIA VIDA"


PRIMERA LECTURA
2da de corintios 9, 6-10

 “Al que da de buena gana lo ama dios”

Hermanos: Recuerden que el que poco siembra, cosecha poco, y el que mucho siembra, cosecha mucho. Cada cual dé lo que su corazón le diga y no de mala gana ni por compromiso, pues Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmarlos de toda clase de favores, a fin de que, teniendo siempre todo lo necesario, puedan participar generosamente en toda obra buena. Como dice la Escritura: “Repartió a manos llenas a los pobres; su justicia permanece eternamente”.
Dios, que proporciona semilla al sembrador y le da pan para comer, les proporcionará a ustedes una cosecha abundante y multiplicará los frutos de su justicia.

REFLEXIÓN
En su segunda carta a la comunidad cristiana de Corinto, Pablo continúa el tema de la colecta para la comunidad de Jerusalén, motivándolos y ofreciéndoles más argumentos para que sean generosos en sus ofrendas;  en la cultura del campo, la cosecha siempre depende de lo generosa que haya sido la siembra; como es tu semilla así va a ser  tu cosecha. Si Dios nos ha colmado de toda clase de favores o bendiciones, lo lógico de nosotros es que seamos generosos con los demás; Dios nos premiará y jamás se dejará ganar en generosidad; pero hay que dar con un corazón desinteresado y con buena cara, “no ha disgusto ni por compromiso”. No se trata sólo de dar o compartir bienes materiales; hay que compartir con el otro la misma vida. No solamente con los de cerca sino también con los lejanos. Nuestra ofrenda tendría que ser integral (material, afectiva y espiritual). Deberíamos ofrendar nuestro tiempo para el servicio a los demás. El compartir generosamente con los otros es optar por la luz del Señor que se hace brillo intenso que hay entre tantas tinieblas que hay en este mundo. En una sociedad que camina entre tanta oscuridad si somos caritativos, le devolvemos al Señor algo que Él con tanta bondad nos ha dado y habrá un poco más de luz en medio de tantas tinieblas.       


SALMO RESPONSORIAL: 111 
R/ Dichoso el que se apiada y presta.

Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R.

El que se apiada y presta,
y administra rectamente su asuntos.
El justo jamás vacilara,
su recuerdo será perpetuo. R

El que es caritativo no temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón esta seguro, sin temor,
sus enemigos serán derrotados.R

Reparte ofrendas a los pobres,
su caridad es constante, sin falta,
por eso siempre alzará la frente con dignidad. R

LECTURA DEL EVANGELIO
juan 12, 24-26

“si el grano de trigo muere, producirá mucho fruto”

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, asegura para la vida eterna.
El que quiera servirme que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre». Palabra de Dios.

REFLEXIÓN 
La comunidad de Juan en la misma línea de Pablo a los corintios nos recuerda que no se produce vida (fruto) sin dar la propia; amar es darse sin límites, hasta desaparecer, si es necesario. Solamente el don de entrega libera las bendiciones capacidades y talentos del ser humano. La muerte en el que es capaz de dar fruto no es un suceso aislado, sino la culminación de un proceso generoso de donación de si mismo. La fecundidad no depende de la transmisión de una religión o de una doctrina, sino de una muestra extrema de amor. Lo contrario que es tener apego a la propia vida es signo de destrucción total. Sólo quien no teme a la muerte puede entregarse hasta el fin, llevando su vida a su completo éxito.

El verdadero discípulo(a) colabora con el,  en la tarea de la evangelización, del anuncio del mandamiento nuevo del amor, aún en medio de la hostilidad y persecución. El que le colabora se encuentra como su Maestro, en la esfera del Espíritu. El hombre libre posee su vida, su presente, y en cada presente puede entregarse del todo; la entrega total en cada momento es el significado de “morir”. A este lo honrará el Padre como a un hijo. Podremos hacer muchas cosas, tener muchos estudios, o tener posesiones, pero nunca debemos perder de vista que lo importante es el bien que hacemos a los demás. Esa tiene que acabar siendo nuestra más  importante y auténtica riqueza.         

ORACIÓN
Esta es otra Palabra difícil de vivir, Señor, sobre todo cuando el mismo ser humano desvió tu proyecto comunitario de solidaridad y fraternidad. Por favor imprégnanos del servicio natural, el tuyo, que da, entrega, atiende con disposición, diligencia, generosidad y  desinterés, es decir ese que fluye fácilmente sin ni siquiera proponérselo. Amén      

Sábado 11 de agosto de 2012


"LA FE ES LA VIDA DEL JUSTO Y AQUELLO QUE HACE POSIBLE LO IMPOSIBLE"

PRIMERA LECTURA
Habacuc 1, 12-2, 4

“El justo vivirá por su fe”

¿No eres tú, Señor, desde antiguo mi santo Dios que no muere? ¿Has destinado al pueblo de los caldeos para castigo; oh Roca, le encomendaste la sentencia? Tus ojos son demasiado puros para mirar el mal, no puedes contemplar la opresión. ¿Por qué contemplas en silencio a los bandidos, cuando el malvado devora al inocente?

Tú hiciste a los hombres como peces del mar, como reptiles sin jefe: los saca a todos con el anzuelo, los apresa en la red, los reúne en la nasa, y después ríe de gozo; ofrece sacrificios al anzuelo, incienso a la red, porque con ellos cogió rica presa, comida abundante. ¿Seguirá vaciando sus redes, matando pueblos sin compasión?

Me pondré de centinela, en pie vigilaré, velaré para escuchar lo que me dice, qué responde a mis quejas. El Señor me respondió así: "Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido. La visión espera su momento, se acercará su término y no fallará; si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse. El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe."  Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
El profeta Habacuc hace en el día de hoy algunas preguntas de esas que "siempre quisimos saber." Es en el fondo el antiguo tema del éxito del malvado y de la impotencia del bueno para lograr siquiera su propia seguridad personal. La pregunta que Habacuc le hace a Dios nos parece casi agresiva: "¿Cómo puedes contemplar en silencio a los traidores, soportar al malvado que devora a quien es mejor que él?" De este sólo hecho aprendemos que hemos de ser comprensivos si alguna vez oímos a alguien lamentándose ante Dios: los profetas lo hicieron.
Y sin embargo, profetas como Habacuc no estaban huyendo de Dios; su intención no era blasfemar ni volverse ateos ni cambiar de religión. Es normal sentir desconcierto cuando vemos triunfar impunemente la injusticia, y sería signo de grave desorden que a uno no le importara ver pisoteado el Derecho. Pero tendremos buen cuidado siguiendo el ejemplo de Habacuc, de seguir aceptando y creyéndole  a Dios a pesar de que no lo entendamos. El ejemplo nos lo da lo que hemos oído en la primera lectura: "Voy a colocarme en mi puesto de guardia, estaré de pie sobre la muralla, atento para oír lo que el Señor me dice."
Y lo que el Señor dice es que las cosas terminan cambiando. Habrá que vigilar "sobre la muralla" y probablemente esperar un poco o mucho, pero al final la luz de la salvación aparece. Entonces llegaremos a entender "lo que siempre quisimos saber."

Salmo responsorial: 9
r. / No abandonas, Señor, a los que te buscan.

Dios está sentado por siempre
en el trono que ha colocado para juzgar.
Él juzgará el orbe con justicia
y regirá las naciones con rectitud. R.

El será refugio del oprimido,
su refugio en los momentos de peligro.
Confiarán en ti los que conocen tu nombre,
porque no abandonas a los que te buscan. R.

Tañed en honor del Señor, que reside en Sión;
narrad sus hazañas a los pueblos;
él venga la sangre, él recuerda
y no olvida los gritos de los humildes. R.

Lectura del evangelio
Mateo 17, 14-20

“Si tuvierais fe, nada os sería imposible”

En aquel tiempo se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: "Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques: muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo. Jesús contestó: "¡Gente sin fe y perversa! ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo". Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño.

Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: "¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?" Les contestó: "Por vuestra poca fe. Os aseguro que, si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible".
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Un grano de mostaza es tan grande como uno de arena, es decir, apenas uno o dos milímetros. Las palabras de Jesús son un duro cuestionamiento para sus discípulos. Ellos se presentan como personas religiosas, pero carecen de la materia prima: la fe. Esa carencia hace ineficaz sus acciones; en particular cuando se enfrentan a una persona atrapada entre polaridades, entre puntos irreconciliables como el fuego y el agua. La fe tiene un potencial transformador: hace que seamos capaces de confiar en el poder de Dios para aliviar el dolor de las personas. La fe es un escudo: nos permite afrontar el mal que se apodera de las personas y las somete. La fe es una fuerza extraordinaria: vence la inercia de las costumbres y nos empuja hacia lo nuevo.  ¿Qué nos pide Jesús? Que poseamos el equivalente a un granito de esa fe para desatar nuestro potencial humano y posibilitar la acción divina. Eso nos exigiría superar la desconfianza radical que nos impide creer en nosotros mismos y, sobre todo, el temor a abrirnos al prójimo. De la misma manera, nos obligaría a buscar esa verdad que nos manifiesta en el libro de la Biblia, libro de la Palabra de Dios.

ORACIÓN
Señor, vivimos tantas circunstancias y problemas en nuestra vida; en este mundo tan difícil, que a veces flaqueamos y nos rebelamos porque no entendemos y nuestra certeza en Ti se va debilitando. Por favor ayúdanos a que nuestra fe sea más ciega, segura en que todo se vive con un propósito y que en tu gran sabiduría y voluntad, lo que para Ti debe ser, será, aunque parezca increíble. Amén

Domingo 12 de agosto 2012


"VIVAMOS DEL PAN QUE NOS FORTALECE Y NOS DA COMUNIÓN CON EL PADRE"

PRIMERA LECTURA
1Reyes 19,4-8

“Con la fuerza de aquel alimento, caminó hasta el monte de Dios”

En aquellos días, Elías continuó por el desierto una jornada de camino, y, al final, se sentó bajo una retama y se deseó la muerte: "¡Basta, Señor! ¡Quítame la vida, que yo no valgo más que mis padres!" Se echó bajo la remata y se durmió. De pronto un ángel lo tocó y le dijo: "¡Levántate, come!" Miró Elías, y vio a su cabecera un pan cocido sobre piedras y un jarro de agua. Comió, bebió y se volvió a echar. Pero el ángel del Señor le volvió a tocar y le dijo: "¡Levántate, come!, que el camino es superior a tus fuerzas." Elías se levantó, comió y bebió, y, con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
La primera lectura nos deja ver el espantoso desaliento que padece uno de los hombres más grandes del Antiguo Testamento.

Se trata de Elías, el campeón de la fe, el gigante de la profecía, que abrumado por la soledad y las persecuciones se deja caer en el sueño de la depresión, no sin antes anunciar su absoluta amargura: "¡Basta, Señor! Quítame la vida, que no soy mejor que mis antepasados".

Elías había dado lo que podía dar. Se ha agotado tratando de sostener en sí mismo y en los demás la fe verdadera, en tiempos en que todo parecía ser devorado por la religión cómoda, prometedora y libertina de Baal. El fruto de su predicación es inmenso, si pensamos en lo que logró y en los testimonios que leemos en la Biblia, pero el costo es muy alto en términos de soledad y de zozobra. Finalmente, el peso doblega a nuestro héroe, que se derrumba en silencio, en una caverna sin nombre. Allí envía Dios a su ángel, para que lo consuele y levante, pero sobre todo para darle pan y nuevas fuerzas.

Salmo responsorial: 33
R. / Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.

SEGUNDA LECTURA
Efesios 4,30-5,2

“Vivid en el amor como Cristo”

Hermanos: No pongáis triste al Espíritu Santo de Dios con que él os ha marcado para el día de la liberación final. Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo. Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La segunda lectura es la continuación de esta exhortación apostólica que desciende a detalles hablando de aquello que el cristiano debe evitar (aspecto negativo) o debe hacer (aspecto positivo). Así, el cristiano puede trabajar en la edificación de la iglesia y no entristecer al Espíritu rompiendo la unidad  Este modo de vivir encuentra su fundamento en aquello que Cristo ha realizado o el Padre ha cumplido por Cristo. Vivir de manera cristiana y vivir en el amor como Cristo y el Padre  (Mt 5,48). Como el Padre perdona, así debemos  hacer como cristianos. ( Mt 6,12.14-15). Como Cristo ama y se dona en sacrificio, así debemos hacer como  cristianos. La unidad es fruto del sacrificio personal. El tema de la imitación de Dios, consecuencia y expresión de ser hijos suyos, revela la referencia evangélica de esta exhortación de Efesios. El Espíritu es el elemento determinante del comportamiento cristiano. En línea con otros pasajes paulinos sobre el Espíritu, en éste su recepción se vincula (indirectamente) al bautismo y se le considera como sello/marca que identificará  a cuantos pertenecen a Cristo.

LECTURA DEL EVANGELIO
Juan 6,41-51

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: "Yo soy el pan bajado del cielo", y decían: "No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?" Jesús tomó la palabra y les dijo: "No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios." Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan de vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El evangelio de Juan que hoy leemos comienza con el escándalo que se produce en los judíos porque Jesús se equipara al pan; pero más aun porque dice que ha “bajado del cielo”. Para ellos esto no tiene explicación, puesto que conocen a Jesús desde su infancia y saben quiénes son sus padres. Para ellos su vecino Jesús, visto en su sola dimensión humana, no guarda relación alguna con las promesas del Padre y con su proyecto de justicia revelado desde antiguo.

Juan utiliza esta figura del escándalo y del no poder ver más allá de la dimensión humana de Jesús, para dar a conocer la dimensión que encierra la persona y la obra del Maestro. En primer lugar, la adhesión a Jesús es obra también de Dios; es él mismo quien suscita la fe del creyente y lo atrae a través de su hijo.

Conocer a Jesús es apenas un primer paso en el cual se encuentran sus paisanos; pero adherir la propia fe a él es el siguiente paso, que exige un despojarse totalmente para poder encontrar en él el camino que conduce al Padre. Sólo este segundo momento permite descubrir que Dios se está revelando en Jesús tal cual es; esto es, un Dios íntimamente comprometido con la vida del ser humano y su quehacer.

Jesús propone asumir el paso de la vida humana con un total compromiso. El alimento, que es indispensable para vivir, es utilizado como metáfora para hacer ver que más allá de la dimensión humana de cada persona hay otra dimensión que requiere también ser alimentada. El ser humano, llamado a trascenderse a sí mismo, tiene que esforzarse también continuamente para que su ciclo de vida no se quede sólo en lo material, sino que alcance su dimensión espiritual.

Así pues, el conocimiento y aceptación de la propuesta de Jesús alimenta esa dimensión trascendente del ser humano, que es la entrega total y absoluta a la voluntad del Padre; y la voluntad del Padre no es otra que la búsqueda y realización de la Utopía de la Justicia en el mundo en todos los ámbitos (Reinado de Dios), para que haya «vida abundante para todos»

ORACIÓN
Gracias Papito Dios porque Tú nos das alimento, no solo material, sino el más importante, el  espiritual, que es el que sobre todo nos mantiene a cada uno(a) y a todos unidos a Ti para recobrar fuerzas. Que la oración, la Palabra y el compartir comunitario en la mesa de la vida no nos falte. Por favor. Amén    

Lunes 13 de agosto 2012


“DIOS NUNCA ABANDONA A SU PUEBLO COMO NO ABANDONÓ A SU HIJO EN LA MUERTE”

PRIMERA LECTURA
Ezequiel 1, 2-5. 24-28c

“Era la apariencia visible de la gloria del Señor”

El año quinto de la deportación del rey Joaquín, el día cinco del mes cuarto, vino la palabra del Señor a Ezequiel, hijo de Buzi, sacerdote, en tierra de los caldeos, a orillas del río Quebar.

Entonces se apoyó sobre mí la mano del Señor, y vi que venía del norte un viento huracanado, una gran nube y un zigzagueo de relámpagos. Nube nimbada de resplandor, y, entre el relampagueo, como el brillo del electro.

En medio de éstos aparecía la figura de cuatro seres vivientes; tenían forma humana. Y oí el rumor de sus alas, como estruendo de aguas caudalosas, como la voz del Todopoderoso, cuando caminaban; griterío de multitudes, como estruendo de tropas; cuando se detenían, abatían las alas. También se oyó un estruendo sobre la plataforma que estaba encima de sus cabezas; cuando se detenían, abatían las alas.

Y por encima de la plataforma, que estaba sobre sus cabezas, había una especie de zafiro en forma de trono; sobre esta especie de trono sobresalía una figura que parecía un hombre. Y vi un brillo como de electro (algo así como fuego lo enmarcaba) de lo que parecía su cintura para arriba, y de lo que parecía su cintura para abajo vi algo así como fuego. Estaba nimbado de resplandor. El resplandor que lo nimbaba era como el arco que aparece en las nubes cuando llueve. Era la apariencia visible de la gloria del Señor. Al contemplarla, caí rostro en tierra.   Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
La primera lectura de hoy se halla al comienzo de la profecía de Ezequiel. Lo más importante es que se trata de un texto vocacional, es decir, un pasaje que nos cuenta cómo Ezequiel fue llamado al ministerio profético.
Aunque el lenguaje resulta un poco extraño y decididamente recargado para nuestro gusto y para los estilos actuales de escribir y hablar, el mensaje central parece claro: estamos ante una manifestación de la gloria de Dios y Ezequiel está sobrecogido, abrumado por la belleza y potencia que se muestra ante sus ojos. Su respuesta es básicamente rendirse ante la majestad divina.
Entre tantos símbolos podemos encontrar algo que se repite: la luz. Toda esta visión de Ezequiel habla de luz, luz del relámpago, del fuego, de las piedras preciosas, del arco iris. Al profeta casi se le acaban las palabras queriendo grabar en nuestro corazón que hay mucha luz cuando Dios se manifiesta, una luz de victoria, de soberanía, de imperio.
Y luego otra metáfora que se halla más de una vez en la Biblia: el ruido de muchas aguas, el fragor de aguas caudalosas. Esta comparación alude a un sonido que se impone. Si hemos tenido la experiencia de estar cerca de una catarata o de un arroyo o quebrada grande, sabemos que es casi imposible hablar, porque esa "voz" lo llena todo. La explicación física es que el agua al rebotar y colisionar produce ondas en casi todas las frecuencias auditivas, impidiendo así que otras ondas se escuchen. Mas lo que importa aquí es el significado: cuando llega Dios hay un mensaje, una "voz" que lo colma todo y que no da espacio para más "voces." Su palabra es sencillamente definitiva.

Salmo responsorial: 148
R. /  Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.
Alabadlo, todos sus ángeles;
alabadlo, todos sus ejércitos. R.

Reyes y pueblos del orbe,
príncipes y jefes del mundo,
los jóvenes y también las doncellas,
los viejos junto con los niños. R.

Alaben el nombre del Señor,
el único nombre sublime.
Su majestad sobre el cielo y la tierra. R.

El acrece el vigor de su pueblo.
Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
Mateo 17, 22-27

“Lo matarán, pero resucitará. Los hijos están exentos de impuestos”

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos la Galilea, les dijo: "Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres; lo matarán, pero resucitará al tercer día". Ellos se pusieron muy tristes.

Cuando llegaron a Cafarnaúm, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: "¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? Contestó: "Sí". Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: "¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?" Contestó "A los extraños". Jesús les dijo: "Entonces los hijos están exentos. Sin embargo, para no darles mal ejemplo, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti".  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Hoy, al igual que hace dos milenios, hay impuestos de todo y para todo. Pero, en la tierra de Jesús, los impuestos se pagaban por partida doble: para las autoridades romanas y para las autoridades judías. ¿En qué terminaban esos impuestos? Muy pocas veces en obras de beneficio público. La mayoría de las veces se utilizaban para cubrir las extravagancias de los reyes herodianos e inútiles campañas guerreras para hostigar a los vecinos. El evangelio nos narra el pago del impuesto por parte de Jesús, no porque esté de acuerdo con ese sistema, sino porque sus exigencias de justicia van más allá de las reformas al sistema tributario. Jesús sabe que los reyes judíos estaban obligados por la ley a tratar a sus súbditos como hermanos (Deuteronomio 17, 14-20) y que, por lo mismo, toda carga tributaria que no redundara en beneficio público era injusta e innecesaria.  En la actualidad la mayor parte de nosotros no percibimos las implicaciones de nuestras acciones. Somos conscientes solo de una parte de los tributos que nuestras sociedades nos exigen y que van más allá del dinero: la televisión captura nuestro tiempo libre y nuestra imaginación; las redes virtuales atrapan nuestros afectos y, por último, la publicidad acapara nuestras devociones. ¿Cómo podemos liberarnos de esta realidad?

ORACIÓN
Dios Padre y Madre, hoy te damos gracias,  porque nos revelas como te preocupas por nosotros con bondad y misericordia, así como lo hiciste por tu amado Hijo, a quien le permitiste llevar a feliz término su principal misión en esta tierra y hoy puedes Tú y Él, habitar en nuestros corazones y nosotros sentir y vivir la certeza de tu bendita existencia en la nuestra. Gracias

Martes 14 de agosto de 2012

“LA PALABRA DE DIOS ES LA VIDA DEL DISCÍPULO Y LA FUERZA DE LA COMUNIDAD”



PRIMERA LECTURA
EZEQUIEL 2, 8-3, 4

“ME DIO A COMER EL VOLUMEN, Y ME SUPO EN LA BOCA DULCE COMO LA MIEL”

Así dice el Señor: Tú, hijo de Adán, oye lo que te digo: ¡No seas rebelde, como la casa rebelde! Abre la boca y come lo que te doy."

Vi entonces una mano extendida hacia mí, con un documento enrollado. Lo desenrolló ante mí: estaba escrito en el anverso y en el reverso; tenía escritas elegías, lamentos y ayes.

Y me dijo: Hijo de Adán, come lo que tienes ahí, cómete este volumen y vete a hablar a la casa de Israel." Abrí la boca y me dio a comer el volumen, diciéndome: Hijo de Adán, alimenta tu vientre y sacia tus entrañas con este volumen que te doy." Lo comí, y me supo en la boca dulce como la miel. Y me dijo: Hijo de Adán, anda, vete a la casa de Israel y diles mis palabras." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
La lectura nos presenta la extraña imagen de un hombre que se come un libro. Para mayor paradoja, el libro tiene escritos en él lamentos, pero es dulce al paladar.

Lo primero que hay que aprender de esa imagen es que nadie puede hablar de parte de Dios si no ha escuchado a Dios. El orden propio de las cosas va según lo dice el lema de los dominicos: Contemplar y llevar a los demás el fruto de lo contemplado.

Obsérvese que la Palabra, simbolizada en ese rollo, se recibe de la mano misma de Dios. Es obvio que Dios ha utilizado muchas mediaciones pero finalmente es Él y sólo Él quien ejerce su gracia y su acción en nosotros.

SALMO RESPONSORIAL: 118
R. / ¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor!

Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R.

Tus preceptos son mi delicia,
tus decretos son mis consejeros. R.

Más estimo yo los preceptos de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R.

¡Qué dulce al paladar tu promesa
más que miel en la boca! R.

Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón. R.

Abro la boca y respiro,
ansiando tus mandamientos. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 18, 1-5. 10. 12-14

“CUIDADO CON DESPRECIAR A UNO DE ESTOS PEQUEÑOS”

En aquel momento, se acercaron los discípulos de Jesús y le preguntaron: ¿Quien es el más importante en el reino de los cielos?

Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí.

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial.

¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.

Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
En las sociedades antiguas uno de los valores fundamentales era el honor. Y el deshonor era fuertemente temido, al punto que muchas personas preferían morir a caer en deshonor. Uno de los honores más grandes era ser importante y reconocido, porque el individuo anónimo y desconocido era despreciado. Jesús cambia esa manera de pensar, y el evangelista nos lo hace saber a través de la imagen del «pequeño» y de la «oveja perdida». El «pequeño» no sólo representa al niño que por su dependencia, ignorancia y debilidad era considerado insignificante. «Pequeños» eran también todas las personas sencillas, pacíficas y anónimas que no tenían el ánimo ni los medios sociales para ocupar un lugar en la escala de los honores. Jesús toma como modelo cristiano a esas personas, que, sin dejarse aplastar por los valores sociales al uso, colocan toda su existencia al servicio de la vida. De igual forma pasa con la «oveja perdida». El evangelio nos recuerda que en la comunidad no hay lugar para la exclusión y para la indiferencia. Si alguien se extravía, la comunidad no puede desentenderse, sino que tiene la misión de reintegrar a esa persona extraviada.

¿Cuál es nuestra actitud ante las personas anónimas y ante aquellas que consideramos «extraviadas”?

ORACIÓN
Señor que no desfallezcamos en que tu Palabra sea la columna vertebral de nuestra vida y trabajo misionero. Que se haga vida en nosotros y la podamos transmitir con el poder de tu Espíritu a tus pequeños y a los necesitados de Ti. Como a Ezequiel danos las herramientas personales y comunitarias para que crezcan en Ti. Amén

Miércoles 15 de agosto 2012


Fiesta de la Asunción

"MARÍA HA DEJADO A DIOS SER PODEROSO EN SU VIDA Y EN LA HISTORIA DE SU PUEBLO"

PRIMERA L ECTURA
Apocalipsis 11,19a;12,1.3-6a.10 ab

“Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal”

Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de la alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas. Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera. Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios. Se oyó una gran voz en el cielo: "Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
 La primera lectura nos enseña a mostrar las señales con que Dios invita a la esperanza. Aparece la lucha a muerte del dragón contra la mujer y su descendencia (Cristo y los cristianos). La aparición del arca de la alianza de Dios ( Números 10,33-36); 1Sam 4,6-7) señala el hoy de la presencia de Dios en medio de los seres humanos, ya derrotados el pecado y el mal. Las dos señales que aparecen en el cielo, la mujer y el dragón, deben ser interpretadas por la asamblea litúrgica en el espacio-tiempo. La mujer es el pueblo de Dios; es más, representa la asamblea del pueblo de Dios reunida ya, ahora y aquí, la comunidad cristiana.  El dragón es el mal, que actúa insertándose en la historia humana, y sobre todo desde los centros de poder (las siete cabezas con siete diademas), para intentar destruir la unidad y la comunión de la asamblea dominical (arroja a la tierra parte de las estrellas). El poder de este mundo se opone al alumbramiento de la mujer (se opone a Cristo) y quiere destruir su fruto (los cristianos). El Cristo elevado y sentado en el Trono de Dios señala la derrota de Satanás. La Iglesia en el desierto, huye del mal y es sostenida por Dios, como Jesús. La glorificación de Cristo, una vez para siempre, es la garantía que nunca jamás nada impedirá que El sea dado a luz por la asamblea, por la comunidad cristiana en el hoy, en el espacio-tiempo, hasta su venida en la plenitud de la gloria. María asunta es figura de la Iglesia, tanto la celestial como la que camina dando a luz a Cristo para el ser humano de hoy, y prefigura la victoria final de toda la Iglesia con Cristo, por él y en él.

 Salmo responsorial: 44
R. / De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.

Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir. R.

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza:
póstrate ante él, que él es tu Señor. R.

Las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real. R.

SEGUNDA L ECTURA
1Corintios 15,20-27ª

“Primero Cristo como primicia; después todos los que son de Cristo”

Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza. 
Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La  lectura nos presenta la afirmación central sobre la resurrección de Cristo y de los muertos: Cristo no es un cadáver que revive, sino que es le Resucitado (el vencedor de la muerte) que causa la resurrección de los muertos. Cristo ha derrotado la muerte (la vencedora de la vida) en su propio terreno, la ha destituido (le ha arrebatado todo su poder sobre la vida), a fin de liberar a todos los que estaban bajo su poder. Cristo resucitado garantiza la resurrección de todos los muertos. Conviene notar el paralelismo alternado: por un ser humano, la muerte; por otro ser humano, la resurrección de los muertos; en Adán, todos murieron; en Cristo, todos vivirán. En definitiva, Pablo afirma que el don de la vida se da en la resurrección de Cristo. María, al frente de los que son de Cristo (15,23), goza de la vida de la gloria del Reino y ya celebra la destitución del único y último enemigo: la muerte.

LECTURA DEL EVANGELIO
Lucas 1,39-56

“El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes”

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludo a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."
María dijo: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia para siempre." María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

La escena del evangelio de hoy se centra en el encuentro de las dos madres y de sus respectivos niños, en la continuidad del designio de Dios (AT y NT), une teológicamente los relatos paralelos de la infancia de Juan (el último profeta del AT) y de Jesús. Y es el Espíritu quien marca esta continuidad. Toda la escena rebosa de teología, y para que no se pierda ni un ápice, Lucas la concluye con el cántico de María, el Magnificat. En este encuentro, Lucas pone en boca de María este himno judeocristiano, que se inspira en el cántico de Ana (1Sam 2,1-10) y en toda la tradición bíblica (sobre todo de los salmos). Himno que expresa la fe y la esperanza de los pobres y humildes del pueblo de Dios. Son los «hijos de Sión», «los pobres del Señor», quienes, en María y con ella, alaban a Dios por las grandes obras que ha hecho en ellos/en ella, por lo que hace en su favor  y, finalmente, por su amor misericordioso a favor de Israel, en conexión con las promesas realizadas y selladas con la bendición de Abraham y a su descendencia. María es también hija de Abraham. Así, en María, en este encuentro entre el AT y el NT, se une la espera con la realización y, al mismo tiempo, se manifiesta la predilección histórica del Señor de Abraham y de María por los pobres de todos los tiempos.

Hoy celebramos la «asunción» gloriosa de María. No se trata de ninguna elevación vertical, de ningún traslado fisico, de ningún viaje sideral. No lo fue la «ascensión» de Jesús; mucho menos lo es en el caso de María. Esa asunción gloriosa es una manera de hablar, que quiere decir algo, muy importante, tiene un valor “simbólico”, no un sentido literal inmediato de las palabras.
Nuestra fe expresa que en María Dios ha dignificado a todos los seres humanos, en especial a las mujeres, convirtiéndolos en plenos participantes de su obra salvífica. El ser humano había echado a perder los planes de Dios con opresiones, violencias y desigualdades. Dios, en Jesús, llama el mundo al nuevo orden, donde todos los seres humanos son igualmente dignos y de este modo se inaugura una nueva era de plenitud.

La fiesta de la «Asunción», nos invita a vivir en el presente el futuro de Dios. María vivió su existencia como una manifestación de la obra salvadora de Dios. No hubo momento de su humilde existencia en el que el amor misericordioso del padre no se hiciera solidaridad, misericordia y compasión con todas las personas que, como ella, vivían situaciones de pobreza y exclusión. María encarnó todos aquellos valores que nos permiten comprender como el futuro de Dios se manifiesta en las limitaciones de nuestro presente. María nos invita a vivir gozosamente la vida como un encuentro permanente con el Dios de la vida y la historia que realiza su obra redentora en las miserias de nuestro mundo y en las limitaciones de nuestra existencia. 

ORACIÓN
Señor que grandes obras haces en tus hijas(os) y en tu pueblo al darles la gracia de volverse a Ti, ser sensibles al sufrimiento de los menos favorecidos y de comprender tu Reino de liberación y justicia. Gracias por esa hermosa Mujer que escogiste como progenitora de tu Hijo y que al asumir tu voluntad, se dispuso a formarlo y devolvértelo, entregándolo a favor del mundo, aunque el dolor  atravesara su corazón  maternal.