jueves, 1 de diciembre de 2022

Sábado 24 de Diciembre de 2022

 

“SE QUIEBRA EL SILENCIO, RENACE LA VOZ”

 

PRIMERA LECTURA

2SAMUEL 7,1-5.8B-12.14A.16

 

“El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor”

 

Cuando el rey David se estableció en su palacio, y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al profeta Natán: "Mira, yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda." Natán respondió al rey: "Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo."

Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor: "Ve y dile a mi siervo David: "Esto dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Yo te saqué de los ariscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombre jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, y, además, el Señor te comunica que te dará una dinastía. Y cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre."  Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

El rey David, una vez consolidada la situación militar y política del pueblo, lleno de buena intención religiosa, quiere construir un Templo para el Arca de la Alianza, o sea, una casa para Dios, dando por finalizada la etapa de la inestabilidad y de las peregrinaciones.

Natán le anuncia de parte de Dios que no será él, David, quien regale una casa a Dios, sino Dios quien le asegura a David una casa y una descendencia duradera, que en primer término es su hijo Salomón, pero que se entendió siempre como un anuncio del rey mesiánico futuro. Dios que le ha ayudado hasta ahora en sus empresas, le seguirá ayudando a él y a sus sucesores. La palabra “casa” juega, así con su doble sentido de edificio material y de dinastía familiar. Son los planes de Dios, y no los nuestros, los que van conduciendo la marcha de la historia. Durante mucho tiempo la profecía de Natán sostuvo la esperanza de Israel en la llegada de un rey bueno. La realidad histórica, por el contrario, fue muy amarga, pues los reyes hicieron verdaderos atropellos y abusos para con el pueblo. La esperanza, sin embargo, se mantuvo, a pesar de todo.

 

SALMO RESPONSORIAL: 88

R./Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

 

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,

 anunciaré tu fidelidad por todas las edades.

Porque dije: "Tu misericordia es un edificio eterno,

más que el cielo has afianzado tu fidelidad." R.

 

Sellé una alianza con mi elegido,

jurando a David, mi siervo:

"Te fundaré un linaje perpetuo,

edificaré tu trono para todas las edades." R.

 

Él me invocará: "Tú eres mi padre,

mi Dios, mi Roca salvadora."

Le mantendré eternamente mi favor,

y mi alianza con él será estable. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Esta es una lamentación con ocasión de la derrota sufrida por la nación y por la humillación del rey, que parecen contradecir las promesas hechas a David y sus descendientes. Como parte de la historia de salvación, las vicisitudes del pueblo de Israel, hacen parte de nuestra propia historia y nos ayudan a comprender mejor los caminos de Dios.  

 

 

LECTURA DEL EVANGELIO

LUCAS 1,67-79

 

“Nos visitará el sol que nace de lo alto”

 

En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo: "Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas. Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz." Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN                                                 

Zacarías había quedado mudo. Le había pedido certeza al arcángel Gabriel, un modo de asegurarse él, porque no podía sentirse seguro con la sola palabra del mensajero. Ya que no le han bastado las palabras, el ángel le da una dura señal de certeza: lo deja mudo. Si la palabra del cielo no le convence, que se quede sin palabras en la tierra. Mudo y todo, Zacarías hace finalmente caso, ahora que ya se siente seguro: se une a su mujer y en el silencio engendra. De su silencio saldrá la Voz; en el silencio fue concebido Juan, el Bautista.

El evangelio de hoy nos transporta al momento bello y solemne en que ese silencio se quiebra. Todo hay que notarlo: Zacarías es interrogado por el nombre de su hijo, su único, y él renuncia a su propio nombre para dar a su hijo un nombre que expresa y canta la misericordia: "misericordia o gracia de Dios" es el nombre de Juan, según la etimología común. Sus primeras palabras, pues, son para alabar la misericordia, después de haberse desprendido, en cierto modo, de su propio derecho como padre.

Zacarías canta y alaba a Dios a boca llena, no el día del nacimiento de Juan, sino el día de la circuncisión, que es el día en que los niños judíos recibían su nombre, de acuerdo con lo que sucedió el día en que Dios hizo pacto con Abraham y le dio este nombre en lugar de Abram ( Génesis 17). El día en que renace la voz es el día de darle nombre al niño. El día también en que ese niño entra en la alianza, con su hijo, que entra en el Pacto, Zacarías renueva su propio Pacto.

De este modo se cumple, de modo inesperado y profético, lo que el ángel le había dicho al mismo anciano: "irá delante de Él en el espíritu y poder de Elías para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los desobedientes a la actitud de los justos, a fin de preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto" (Lucas 1,17). Bien podemos decir que esto se cumple ya el día mismo en que Juan está entrando en la alianza de Abraham: están volviendo "los corazones de los padres a los hijos" y "los desobedientes a la actitud de los justos", aunque ese padre sea el propio padre de Juan, y ese desobediente se llame Zacarías. Juan es aquí el "profeta del Altísimo", y también el que va "delante del Señor". Anuncia, porque es profeta, y muestra, porque va delante. Su voz tiene el tono ardoroso del que espera y el entusiasmo maravilloso del que ve llegar al esperado. En él se abrazan la esperanza y la llegada. Su alma conoce los dolores de la ausencia y el gozo de la presencia.

 

ORACIÓN

Padre Dios que grande y maravilloso eres, gracias por permanecer siempre fiel, por darnos cada día una nueva oportunidad de encontrarte y entregarnos a tu amor. Bendito y alabado seas, Buen Señor, que vienes a nuestra vida, y nos visitas e iluminas en medio de tantas tinieblas que acompañan a veces nuestro mundo. Señor Jesús tu eres la luz del mundo y todos necesitamos que sigas iluminando con esa luz nuestra existencia por siempre y que la llama de tu amor nos renueve y nos haga mejores seres humanos cada día. Amén. 

 “No permitas que las luces y las fiestas opaquen el verdadero sentido de esta noche, y di con gozo MARANATHA (“EL SEÑOR VIENE”)” 


Domingo 25 de Diciembre de 2022

  Natividad del Señor

 

“¡NACIÓ JESÚS, NACIÓ LA PAZ, NACIÓ EL AMOR!”

 

Inauguramos hoy el tiempo de Navidad, celebrando la fiesta del nacimiento de Jesús, celebración de júbilo y alegría para los cristianos, quienes lo reconocemos como iniciador de un camino universal ofrecido por Dios a toda la Humanidad.

 

PRIMERA LECTURA

ISAÍAS 52,7-10

 

 “Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios”

 

¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: "Tu Dios es rey"! Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

El Antiguo Testamento contenía una orden muy severa: "no puedes ver mi rostro; porque nadie puede verme, y vivir". ¡Oh dura prohibición! ¡Sólo él es el Dios vivo, y sin embargo no puede vérsele y tener vida! Hoy ese límite ha sido transpuesto, y el trasgresor no merece castigo, porque es el mismo Dios. Isaías, cantor de la esperanza en el Dios vivo, lo había proclamado: "tus centinelas alzan la voz y todos a una gritan alborozados, porque ven con sus propios ojos al Señor que retorna a Sión" (Is 52,8). Para el gran profeta, "ver a Dios" era ver restaurada la ciudadela de Sión; es más grande lo que hemos recibido: es la humanidad entera la que ha sido restaurada y hoy se recuesta en el regazo de María para delicia de cuantos quieran ver al Recién Nacido.

Cuando Isaías decía: "verá la tierra la salvación" era ese un ver pasivo, era ver que Dios salía a salvar a los suyos; es más grande lo que hemos recibido: no el reino de Judá sino cada pueblo, cada raza y cada nación está en deuda con el Niño del pesebre; hemos visto que es grande para salvarnos.

Las buenas noticias alegran la vida de la gente, y esa alegría se manifiesta en palabras de cariño y gratitud para el portador de ellas. Es lo que describe Isaías en este canto del cual sólo tomamos dos estrofas. La alegría de los pisoteados es inmensa ante el anuncio de las buenas noticias de la liberación; la bota opresora ha sido vencida y ahora los desterrados podrán volver a su terruño, a su ciudad. Quien anuncia la liberación es siempre bienvenido, bien acogido por quien aspira ser liberado.

 

SALMO RESPONSORIAL 97

R/ Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,

porque ha hecho maravillas:

su diestra le ha dado la victoria,

su santo brazo. R.

 

El Señor da a conocer su victoria,

revela a las naciones su justicia:

se acordó de su misericordia y su fidelidad

en favor de la casa de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

la victoria de nuestro Dios.

Aclama al Señor, tierra entera;

gritad, vitoread, tocad. R.

 

Tañed la cítara para el Señor

suenen los instrumentos:

con clarines y al son de trompetas,

aclamad al Rey y Señor. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

 

Este salmo corresponde a un himno de alabanza dirigido a Yahvé porque ha obrado maravillas y porque ha revelado la justicia a las naciones acordándose de la lealtad de Dios a Israel. El salmista invita a toda la creación (mar, ríos y montes) a aclamara Yahvé que llega a juzgar el mundo con justicia y los pueblos con equidad. Esa felicidad la compartimos nosotros con el salmista cuando recibimos a Jesús que llega, que nace. Él es Dios mismo que se convierte en Buena Noticia, anuncio de salvación para todos los pueblos, que asume nuestra condición humana y por ello estamos alegres y cantamos llenos de júbilo y esperanza.

 

SEGUNDA LECTURA

HEBREOS 1,1-6

 

“Dios nos ha hablado por su Hijo”

En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado que los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: "Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado", o: "Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo"? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: "Adórenlo todos los ángeles de Dios." Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN


Un decreto de amor nos cobija, una palabra de gracia nos protege, un designio de misericordia ha sido pronunciado a favor de nosotros. Es Cristo, es él, en la humildad de Belén, quien nos invita a aprender el lenguaje siempre antiguo y siempre nuevo del amor. Junto al pesebre la humanidad recomienza, en el seno de María todo tiene una nueva oportunidad, un nuevo principio.

El lenguaje que triunfa no es el de los hombres. Las palabras humanas desfallecen persiguiéndose unas a otras. Son como las olas, que en su vaivén viajan sin llegar y se mueven sin cambiar. La Palabra Divina es distinta, porque tiene una fuente y un término, a saber, el misterio de Dios, misterio que no se esconde al revelarse pero que en su revelación nos desborda con su riqueza, profundidad y hermosura.

 

 

LECTURA DEL EVANGELIO

JUAN 1,1-18

“La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”

En principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. [Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.] La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. [Juan da testimonio de él y grita diciendo: "Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."" Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.] Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

 

Este evangelio de Navidad nos presenta dos elementos importantes para la vida del cristiano: la Palabra y la Luz. La Palabra que nos viene de Dios se encarnó en Jesús hace más de dos mil años y vino a traernos un mensaje esperanzador. Sus palabras de vida eterna, como las describió Pedro, promueven vida digna para todos los seres humanos. Esa Palabra que existía desde la eternidad se manifestó humanamente en la persona de Jesús, quien habitó entre nosotros y vive hoy presente en medio de la humanidad sufriente y necesitada. Por medio de la Palabra somos iluminados y enviados a anunciar el Evangelio a todos los pueblos del planeta. Jesús es esa Luz verdadera que ilumina a toda persona. El vino al mundo, pero fue rechazado por los suyos y sigue siendo rechazado hoy por los que no comparten su proyecto de vida. Nuestra misión como seguidores de Cristo es la de ser testigos de esa Palabra y luz del mundo. Por eso, acoger la Navidad que hoy celebramos con gozo y esperanza requiere acoger de verdad el mensaje que vino a traernos el Redentor: “Ámense unos a otros como los he amado Yo”.

Celebramos el misterio de  Jesús hecho hombre. Dios asume la condición humana en Jesúsde Nazaret. Los evangelios enfatizan las condición humilde de su nacimiento y señalan como condición para ese nacimiento la aceptación profunda y consciente por parte de José y de María, la lógica del actuar de Dios sucediendo en un pueblo pobre y sencillo.

Hermanos y hermanas, ser seguidor de Jesús es asumir su mismo camino, el camino de la encarnación en los retos y desafíos de una cultura y de una época; una obediencia incondicional a Dios hasta la muerte. Estamos  invitados a asumir en nuestra vida como cristianos  los valores y realidades de los lugares donde vivimos; mirar hacia abajo, a los que son vistos por la sociedad como poca cosa, y reconocer que en ellos la revelación de Dios  también acontece. Buscamos las seguridades en nuestras vidas, pero la novedad de la encarnación de Jesús es el riesgo de abandonar la seguridad del Padre para asumir la inseguridad de la condición humana y de la condición humana pobre, por eso es que creer en Jesús implica el riesgo de dejarlo todo para seguirle. Celebrar la Navidad no es solo un recuerdo, es luchar dentro de nuestros pueblos y nuestras circunstancias para que la dignidad de hombres y mujeres sea respetada, para que tengamos  condiciones dignas de vida, justicia social,  equidad, solidaridad,  por hacer de nuestros países lugares más acordes al sueño de Dios, al Reino de Dios. En este espíritu, esencia del cristianismo, ¡Feliz Navidad para todos!

 

ORACIÓN

 Señor, hoy celebramos con infinita alegría el que hayas llegado al mundo para ayudarnos a entender de dónde venimos, cuál es la razón de ser en este paso por la tierra y cómo podemos volver a amistarnos con el Padre Creador. Que a partir de esta Navidad continuemos viviendo, con esa misma alegría, el caminar contigo; aprendiendo a conocerte cada vez más, a través de Tu Palabra, la oración y el verdadero encuentro comunitario y recibiendo tu Espíritu de amor y liberación, que nos ayuda a ser y hacer más como Tú. Oramos , damos gracias y bendecimos la vida de Luz Padilla en su cumpleaños. Amén

 

“Jesucristo recién nacido nos enseña a vivir. en particular nos enseña que hacer con las cargas y decepciones que vamos encontrando por el camino. Su sola presencia en medio de nosotros transforma esa decepción en profundo asombro y gratitud y nos dispone para servir a los hermanos como él lo hizo”

Lunes 26 de Diciembre de 2022

 

San Esteban

 

“QUE NUESTRAS OPCIONES SEAN SEGÚN JESUCRISTO”

 

PRIMERA LECTURA

HECHOS 6,8-10;7,54-60

 

“Veo el cielo abierto”

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Oyendo estas palabras, se recomían por dentro y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo: "Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios." Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: "Señor Jesús, recibe mi espíritu." Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado." Y, con estas palabras, expiró. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Entre el día de ayer y el de hoy se dan inmensos contrastes. Ayer celebrábamos un nacimiento; hoy recordamos una muerte. Ayer se proclama la paz en cánticos del cielo; hoy un alud de insultos y pedradas que  ejercen violencia en la tierra. Ayer nos hemos gozado viendo el triunfo del amor; hoy parecieran imponer su lenguaje la intransigencia y el odio. Más hay también nexos profundos entre ambas celebraciones. La muerte de Esteban no es otra cosa que un nacimiento, un nacer para el cielo, y lo dice Esteban: “veo los cielos abiertos”. "nació Cristo en la tierra para que Esteban pudiera nacer para el cielo".

 Además, la paz de la natividad, según comentábamos en otra ocasión, no es ausencia de problemas sino superación interior del poder tiránico que los problemas quieren tener sobre nosotros. De acuerdo con ello, no están distantes la paz de la Navidad, en medio de tantos sinsabores, y la paz del martirio de Esteban, en medio de tantos insultos y piedras. Finalmente, es un mismo amor el que vence los obstáculos para que Cristo venga al mundo y el que vence las agresiones que pretenden impedir su reinado en nuestros corazones. El amor hizo la Navidad; el amor hizo al primer mártir.

 

SALMO RESPONSORIAL: 30

R. / A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

 

Sé la roca de mi refugio,

un baluarte donde me salve,

tú que eres mi roca y mi baluarte;

por tu nombre dirígeme y guíame. R.

 

A tus manos encomiendo mi espíritu:

tú, el Dios leal, me librarás.

Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.

Te has fijado en mi aflicción. R.

 

Líbrame de los enemigos que me persiguen;

haz brillar tu rostro sobre tu siervo,

sálvame por tu misericordia. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

En este salmo hay elementos de petición de ayuda, que hace alguien injustamente perseguido, combinados con la acción de gracias por la liberación concedida. Expresa un profundo sentimiento de acción de gracias

 

LECTURA DEL EVANGELIO

MATEO 10,17-22

 

“No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre”

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "No os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Hoy estamos recordando a San Esteban y estamos mirando, no el comienzo sino el final de la vida, pero como lo dijimos previamente, esa muerte es en realidad el comienzo de otra vida. Ayer abundaba la palabra amor, y abundaban los cantos de alegría. El evangelio de hoy en cambio, nos presenta una perspectiva bastante oscura: "Todos os odiarán por mi Nombre" dice el texto. ¿pero qué tiene de odioso el Nombre de Jesús? , si Jesús lo que viene a anunciar es amor, misericordia, salvación. Pues porque Jesús viene  anunciar también, justicia, solidaridad, equidad, que rayan con buena parte de los principios que sigue el mundo.

Jesús no vino a esta tierra para enseñarnos sólo a ser buenas personas. Para ser buenas personas no necesitábamos de Jesús, el nos quiere en una dimensión que va más allá,  porque Jesús se dio todo, asimismo Jesús lo pide todo. Pero las dimensiones de la entrega de Jesucristo son más grandes, implican pasar por la Cruz. Jesús llega al extremo de la Cruz,  es un extremo de desolación, pero al mismo tiempo es una raíz de esperanza. En la Cruz encontramos toda esa tragedia del egoísmo humano, pero también encontramos que hasta el peor de los pecadores, tiene una luz de esperanza. Y la manera de amar de Jesús es al extremo, y es al extremo, porque Él quiere tener una palabra de amor que pueda llegar a todos, una palabra de amor que no excluya a nadie.   Ese amor total de Jesucristo está mostrando, que todos los rincones del corazón humano pueden ser alcanzados por el poder de Dios. Y aquí es donde el extremo de amor que Él da, se convierte en un extremo de exigencia, donde  Él se convierte en el Rey de todo lo que yo soy, Él se convierte en el Señor de toda mi existencia y quiere que renuncie  a los pequeños o grandes  imperios que me dominan.  Jesús entra en conflicto con todos los imperios del mundo. Y es allí donde el mundo nos odiará….   Pero sólo el que persevere  hasta el final se salvará (Mateo 10,22).

 

ORACIÓN

Señor como quisiéramos tener el gran don de darlo todo por tu causa. Ser mujeres y hombres llenos de la gracia del Espíritu y sabiduría, para anunciar y denunciar, como lo hacían los profetas, como lo hicieron tus apóstoles, como lo hizo Esteban y como lo hiciste tú y como lo siguen haciendo muchos(as)  discípulos(as) hoy. Amén.

 

“Con la asistencia del Espíritu Santo, seremos valientes defensores de la verdad”

 

Martes 27 de Diciembre de 2022

 

San Juan apóstol y evangelista

 

“TESTIGOS FIELES Y CREÍBLES”

 

PRIMERA LECTURA

1JUAN 1,1-4

 

“Os anunciamos lo que hemos visto y oído”

 

Queridos hermanos: Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos: la Palabra de la vida (pues la vida se hizo visible), nosotros la hemos visto, os damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba con el Padre y se nos manifestó. Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos, para que estéis unidos con nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto, para que nuestra alegría sea completa. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

La solemnidad del fragmento que leemos hoy en la primera lectura es impresionante. Hay una resonancia de autoridad, de seguridad. Se puede distinguir dos partes: La primera es como una apertura de un escrito peculiar y único en el Nuevo Testamento. Es una parte que hay que leer poco a poco para saborear el contenido experimentado y vivido. Después entramos en otra parte más directa, más interpelante que nos juzga y nos penetra: si decimos, si confesamos, si caminamos…. El autor ha dejado ya la introducción  y nos habla con la misma solemnidad, con la misma autoridad, pero nos pide cuentas, y, en el fondo, lo hace a la luz del mensaje que nos transmite, a la luz del criterio fundamental de la fe cristiana: la experiencia del logos de la vida.

Hay que prestar atención a la serie de verbos de experiencia que marcan el punto de referencia del testimonio del autor: hemos oído, hemos visto con nuestros ojos, hemos observado, lo que nuestras manos han palpado, lo que hemos visto y hemos oído os lo anunciamos. Pero es importante destacar que lo que anuncia y de lo que da testimonio el autor no es el Verbo visto, palpado y contemplado en el Verbo de la vida: Que Dios es luz. Lo que el autor ha visto palpado, contemplado es que Dios se ha manifestado. El objeto del testimonio del autor va más allá de lo que ven los ojos y palpan las manos.     

 

SALMO RESPONSORIAL: 96

R/ Alegraos, justos, con el Señor.

 

El Señor reina, la tierra goza,

se alegran las islas innumerables.

Tiniebla y nube lo rodean

justicia y derecho sostienen su trono. R.

 

Los montes se derriten como cera

ante el dueño de toda la tierra;

los cielos pregonan su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

 

Amanece la luz para el justo,

y la alegría para los rectos de corazón.

Alegraos, justos, con el Señor,

celebrad su santo nombre. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Este salmo es un himno de alabanza a la realeza de Dios, quien manifiesta su grandeza en los fenómenos naturales y en los juicios de la historia. Se anuncia la venida de la luz para los justos. Es la luz anunciada es Cristo, que al venir a este mundo ilumina a toda la humanidad.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

JUAN 20,2-8

 

“El otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro”

 

El primer día de la semana, María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto." Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró... Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

El evangelio nos presenta al que era muy amigo de Jesús (en otras versiones, el que Jesús más quería) como uno de los primeros testigos de la Resurrección al lado de María Magdalena y de Pedro. Estos discípulos, que estuvieron con Jesús, que escucharon sus palabras y fueron testigos de sus obras, no habían comprendido que según las escrituras Jesús debía resucitar de entre los muertos; y ahora el discípulo que era muy amigo de Jesús ve y cree: Jesús ha resucitado, su proyecto de vida, de justicia ha triunfado sobre la muerte. El evangelio de hoy nos invita a realizar nuestro discipulado en comunidad, a ser testigos de la llegada de quien vence la muerte. Llegar a entender que Jesús había resucitado no fue de la noche a la mañana, sino que pasaron varios años para lograr comprender el misterio de Dios. Hoy, la fe que se nos ha sido trasmitida por tradición nos invita a creer en ese Jesús que nace en medio de nosotros como el Hijo de Dios que busca la construcción del reino de vida, que vence toda clase de muerte, que está en nuestras familias, en las comunidades para darnos vida y vida en abundancia.

 

ORACIÓN

Cuando nos sabemos amados por ti, sin ningún interés, sino por tu don misericordioso, no nos queda  más que dejarnos amar y corresponder  con nuestra fe, transformación de vida, trato a los demás  y evangelización. Ayúdanos, por favor a continuar anunciando tu proyecto de vida con corazón dispuesto y generoso a la acción de Dios. Amén                                                                                                                                                                                                                                                                     

“Llevemos un mensaje de paz y esperanza al mundo carente de amor”