lunes, 1 de junio de 2020

Miercóles 24 de Junio de 2020

Natividad de San Juan Bautista

“UN NIÑO CON LA MISIÓN DE ANUNCIAR LA SALVACIÓN”


PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 49,1-6

“Te hago luz de las naciones”

Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: "Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso." Mientras yo pensaba: "En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas", en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios. Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel -tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza-: "Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra."  Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
En Isaías se habla de un siervo elegido por Dios desde el seno materno para ser portador de un mensaje muy importante para todas las naciones, un mensaje que les afecta directamente, el mensaje de salvación; y Dios mismo es el garante de que dicha misión se cumpla, habla también del ministerio profético delante de las naciones, preparando los caminos de Dios.

Quisieramos además resaltar dos elementos del texto: Primero es que toda misión, y sea la del profeta como la del siervo o la del precursor o cualquier otro, va íntimamente unida a un encuentro o una llamada. Por eso el siervo presenta sus credenciales: él es llamado por el Señor desde el seno materno. El evangelista hoy nos recuerda cómo, en el encuentro de María, portadora de Jesús, con su prima Isabel, Juan salta de alegría en el seno de esta. 
La segunda es el encuentro con Dios, el verdadero encuentro con Él, un encuentros que es capaz  de llevarnos hacia los demás, la verdadera experiencia que nos lleva a una total transformación de nuestra vida y nos lleva a iniciar el camino hacia la misión.

Tras el encuentro con la divinidad, Juan, el siervo, como discípulo verdadero, continúa siendo humano, es de carne y hueso, pero con una fuerza especial, ya que se siente portador de la palabra divina.  Ninguna fuerza por muy hostil que sea, le aterroriza. Su palabra es penetrante, como la espada, y de gran alcance, como la flecha.        

SALMO RESPONSORIAL: 138
R. / Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente.

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras.
Conocías hasta el fondo de mi alma. R.

No desconocías mis huesos,
cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R.

OREMOS CON EL SALMO
La experiencia de fe lleva al salmista a un diálogo en que expresa el misterio de Dios y la absoluta dependencia del hombre respecto de él y le pide protección y guía. También San Pablo exclama !“¡Qué abismo el de la generosidad, de la sabiduría y de la providencia de Dios! ¡Qué insondables son sus juicios y qué insospechables sus caminos!”(Rom, 11,34-35)    

SEGUNDA LECTURA
HECHOS 13,22-26

“Antes de que llegara Cristo, Juan predicó”

En aquellos días, dijo Pablo: "Dios nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: "Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos." Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: "Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias." Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: a vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
En el libro de Hechos, Pablo hace una breve síntesis de la historia de la salvación, destacando la figura del rey David y la promesa de parte de Dios que de su descendencia sacaría un salvador para Israel, lo cual se cumpliría en Jesús. De repente, inserta en la narración al Bautista empalmándolo con sus antecesores y colocándolo como el último eslabón de la acción de Dios para preparar la venida del Salvador. Juan no apunta hacia sí mismo, sino hacia Cristo, tal como dice la tradición sobre el Bautista; lo realmente importante es la palabra de salvación, el Señor Jesús, y Juan está en función de él.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 1,57-66.80

“El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre”

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban. A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: "¡No! Se va a llamar Juan." Le replicaron: "Ninguno de tus parientes se llama así." Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. El pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre." Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: "¿Qué va ser este niño?" Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


Este día hacemos memoria del nacimiento milagroso de Juan Bautista, hijo de Isabel y del sacerdote Zacarías, según el testimonio de la Escritura. La figura de Juan el Bautista es una de las más relevantes dentro de los evangelios, pues es uno de los últimos profetas que encarnan con su testimonio el proyecto de Yahvé en clave de Justicia. Hoy se necesitan este tipo de profetas, ante los modelos de gobiernos y nacionalismos extremos, se hacen urgentes hombres y mujeres que contagien como Juan, del significado del proyecto del Reino, que denuncien todo aquello en contra de la vida y, sobre todo, que iluminen con su palabra y testimonio las implicaciones que tiene vivir de acuerdo con la justicia y la misericordia. Que esta conmemoración del nacimiento de Juan siga cultivando en nuestra espiritualidad cristiana la vocación misionera y de paso nos invite a repensar nuestra fe en Jesús en clave profética en comunión con el plan salvador de Dios.

ORACIÓN
Señor, al especial Juan, le hiciste desde el vientre de su madre, Isabel,  tu escogido para preparar el camino a tu Hijo. Gracias Señor por el ejemplo de ese hombre fiel a ti. Gracias porque a toda persona sobre la tierra, desde que es tejida en las entrañas maternas, nos destinas la gran misión de una vida en el Espíritu. Perdónanos por ser tan de dura cerviz, por no seguir siempre tus caminos y desviar el rumbo, por olvidarnos del otro, por no tratarle con misericordia, por dejarte a un lado, ayúdanos oh Dios a atender tu llamado y volvernos siempre a Ti.  Oramos, damos gracias y bendecimos  la vida de  Nubia Ochoa en su cumpleaños. Amén.


“Estamos llamados a ser como Juan, precursores que preparan los corazones para que Cristo obre, anunciando conversión, siendo humildes y fieles a la verdad”.

Jueves 25 de Junio de 2020


“ACOGER LA PALABRA DE DIOS PARA PONERLA EN PRÁCTICA”

PRIMERA LECTURA
2REYES 24, 8-17

“Nabucodonosor deportó a Jeconías y a todos los ricos de Babilonia”

Cuando Jeconías subió al trono tenía dieciocho años, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba Nejustá, hija de Elnatán, natural de Jerusalén. Hizo lo que el Señor reprueba, igual que su padre. En aquel tiempo, los oficiales de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la cercaron. Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén cuando sus oficiales la tenían cercada. Jeconías de Judá se rindió al rey de Babilonia, con su madre, sus ministros, generales y funcionarios. El rey de Babilonia los apresó el año octavo de su reinado. Se llevó los tesoros del templo y del palacio y destrozó todos los utensilios de oro que Salomón, rey de Israel, habla hecho para el templo según las órdenes del Señor. Deportó a todo Jerusalén, los generales, los ricos -diez mil deportados-, los herreros y cerrajeros; sólo quedó la plebe.
Nabucodonosor deportó a Jeconías a Babilonia. Llevó deportados, de Jerusalén a Babilonia, al rey y sus mujeres, sus funcionarios y grandes del reino, todos los ricos-siete mil deportados-, los herreros y cerrajeros-mil deportados-, todos aptos para la guerra. En su lugar nombró rey a su tío Matanías, y le cambió el nombre en Sedecías. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
No hay en el Antiguo Testamento un momento más dramático y triste que el destierro a Babilonia. No sólo por el hecho mismo de salir de la propia tierra, sino porque las certezas más hondas del alma judía se vieron puestas a prueba en esos años terribles. ¿En qué quedan la Alianza, el Templo, las promesas de Dios, la convicción de ser el pueblo elegido, si vemos que un general altanero y blasfemo puede llegar a burlarse de todo, a triturarlo todo, a profanarlo todo...?
La primera lectura de hoy relata de un modo notablemente breve ese momento en que el rey mismo, Jeconías, y la ciudad santa, Jerusalén, quedan en poder del enemigo. La fe queda desnuda a esas horas; queda sin piso; queda sin arropo ni amigos. Pero queda. Lo más grande del destierro no será la envalentonada de Nabucodonosor, ni la crueldad de los que saciaron su sevicia en inocentes. Lo más grande será que el pueblo que vuelva del Destierro, el Pequeño resto que habrá de quedar, buscará servir a Dios con una libertad y sinceridad que antes no existieron.

SALMO RESPONSORIAL: 78
R./Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre.

Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,
 han profanado tu santo templo,
han reducido Jerusalén a ruinas.
Echaron los cadáveres de tus siervos
en pasto a las aves del cielo,
 y la carne de tus fieles
a las fieras de la tierra. R.

Derramaron su sangre como agua
en torno a Jerusalén,
y nadie la enterraba.
Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor?
¿Vas a estar siempre enojado?
¿Arderá como fuego tu cólera? R.

No recuerdes contra nosotros
las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R.

Socórrenos, Dios, salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R.

OREMOS CON EL SALMO
El motivo de esta súplica nacional es la deplorable situación en que se encuentra Israel: los paganos han devastado y profanado la herencia del Señor; muchos fieles han caído bajo la espada, sus cadáveres han sido abandonados a las aves de rapiña y los pueblos vecinos celebran esa derrota. El salmista reconoce que la tragedia nacional es el justo castigo de reiteradas infidelidades; pero hace presente al Señor que esa derrota compromete la gloria de su Nombre, ya que Israel es su Pueblo y su “rebaño”.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 7, 21-29

“La casa edificada sobre la roca y la casa edificada sobre arena.”
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No todo el que me dice: "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día muchos dirán: "Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?" Yo entonces les declararé: "Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados." El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

 El final del discurso de la montaña de Mateo concluye con esta bella metáfora. En efecto, el centro de toda la enseñanza de esta parábola se distingue entre el escuchar y el hacer. La razón es que no se puede seguir a Jesús y su proyecto sin que esto tenga implicaciones dentro de la vida. Las consecuencias de escuchar o no escuchar, de hacer o no hacer quedan explicadas con la imagen de la casa destruida o que se mantiene en pie. Dentro de esta parábola, la casa simboliza a la persona y la roca representa la solidez, la consistencia de vivir y de asumir una vida de fe que se compromete en escuchar y hacer vida las enseñanzas de Jesús. El signo de la casa completamente arruinada simboliza el fracaso en el juicio final (Mt 25,31), pues esa persona no ha vivido la justicia ni la misericordia. Ante este relato, ¿podemos evaluar dentro de nuestra vida cuán comprometida está con el proyecto de Jesús?

ORACIÓN
 Señor queremos ser barro en tus manos  y que Tú seas nuestro alfarero, que no nos guíen los intereses del mundo, sino tú y tu Palabra, ayúdanos a que nuestra vida sea cimentada en Ti que eres la roca;  aumenta nuestra fe y que nada ni nadie nos desvíe en cumplir  tu voluntad.  Amén


“Solo la vivencia de la Palabra de Dios garantiza estabilidad y firmeza en  la existencia ”

Viernes 26 de Junio de 2020


“UNA  FE GENUINA QUE SANA TODAS NUESTRAS LEPRAS”

PRIMERA LECTURA
2REYES 25, 1-12

“Marchó Judá al destierro”

El año noveno del reinado de Sedecías, el día diez del décimo mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a Jerusalén con todo su ejército, acampó frente a ella y construyó torres de asalto alrededor. La ciudad quedó sitiada hasta el año once del reinado de Sedecías, el día noveno del mes cuarto. El hambre apretó en la ciudad, y no había pan para la población.
Se abrió brecha en la ciudad, y los soldados huyeron de noche por la puerta entre las dos murallas, junto a los jardines reales, mientras los caldeos rodeaban la ciudad, y se marcharon por el camino de la estepa. El ejército caldeo persiguió al rey; lo alcanzaron en la estepa de Jericó, mientras sus tropas se dispersaban abandonándolo. Apresaron al rey y se lo llevaron al rey de Babilonia, que estaba en Ribla, y lo procesó. A los hijos de Sedecías los hizo ajusticiar ante su vista; a Sedecías lo cegó, le echó cadenas de bronce y lo llevó a Babilonia. El día primero del quinto mes, que corresponde al año diecinueve del reinado de Nabucodonosor en Babilonia, llegó a Jerusalén Nabusardán, jefe de la guardia, funcionario del rey de Babilonia. Incendió el templo, el palacio real y las casas de Jerusalén, y puso fuego a todos los palacios. El ejército caldeo, a las órdenes del jefe de la guardia, derribó las murallas que rodeaban a Jerusalén.
Nabusardán, jefe de la guardia, se llevó cautivos al resto del pueblo que había quedado en la ciudad, a los que se habían pasado al rey de Babilonia y al resto de la plebe. De la clase baja dejó algunos como viñadores y hortelanos. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
El día nefasto del destierro de los judíos a Babilonia, que hemos escuchado en la primera lectura de hoy, es probablemente lo más triste que podemos encontrar en todo el Antiguo Testamento. Fue aquel el día en que parecía imposible creer en un Dios que guardaba silencio mientras su templo era devorado por las llamas, mientras el rey huía como un cobarde para luego ser atrapado y humillado hasta el extremo.
¿Qué podemos aprender de semejantes hechos? ¿Por qué se lee todavía en nuestras iglesias? El dolor pasado tuvo sus antecedentes y desconocer esos antecedentes y descuidar sus causas es disponernos a repetir lo mismo. Así como Europa conserva las ruinas de Auschwitz para no olvidar hasta dónde pueden llegar el racismo y la tiranía, así también nosotros leemos estos textos para entender adónde habrá de conducirnos el olvido de Dios y de sus mandatos si no nos enmendamos y arrepentimos.
SALMO RESPONSORIAL: 136
R./ Que se me pegue la lengua al paladar, si no me acuerdo de ti

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras. R.

Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
"Cantadnos un cantar de Sión." R.
¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha. R.

Que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este salmo es una canción del exilio.  En su cautividad y dispersión, el pueblo recordaba a Sion  y cantaba y  lloraba, por la muerte de tantos seres amados, por la pérdida de casi todo lo que poseían, por la pérdida de un pasado tan tranquilo y bendecido, por la débil naturaleza de su futuro. Pero el salmista jura que nunca se olvidara de la ciudad santa, si le fallara en acordarse, entonces su lengua perdería su habilidad para cantar.
No podemos olvidarnos de la presencia y realeza de Dios, de su amor y su perdón, nunca olvidarnos de las promesas de Dios a pesar de las circunstancias, debemos siempre perseverar, esperando en Él.


LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 8, 1-4

“Si quieres, puedes limpiarme”
En aquel tiempo, al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente. En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo: "Señor, si quieres, puedes limpiarme". Extendió la mano y lo tocó diciendo: "¡Quiero, queda limpio!" Y en seguida quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: "No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés". Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
En tiempos de Jesús, la lepra era de las peores enfermedades que podía caer sobre el ser humano, además de ser a veces incurable, significaba de manera absoluta la exclusión de la comunidad: ni la familia ni nadie podía acercarse ni tener contacto con ellos. En Mateo esta sanación del leproso viene luego del sermón de la montaña, y en ese contexto, se debe comprender que Jesús como intérprete de la Torá, no se queda únicamente en el discurso, sino que hace posible poner en práctica lo dicho: traer la salvación a los hombres como parte de la voluntad salvadora de Dios. Fuera de cualquier protocolo, este leproso sale al encuentro de Jesús para pedirle que lo sane y, Jesús no lo rechaza. Antes bien, cumple con devolver la salud y hace posible con ello la vida. A la luz de evangelio, ¿Quiénes son hoy los excluidos de nuestra historia? ¿les reconocemos? ¿podemos pasar del discurso al hecho como Jesús con acciones concretas a favor de éstos excluidos?

ORACIÓN
Señor sabemos y creemos que estás vivo, que tu poder está latente y que tu compasión por nosotros es infinita; creemos que hoy puedes limpiarnos y sanarnos. Te pedimos  que tomes todas nuestras lepras, extiendas tu mano sobre nosotros y nos hagas personas nuevas. Amén


“La genuina humildad es la que deja todo en las manos de Cristo, la que no trata de imponer su voluntad sino que se abandona a la misericordia infinita de Jesús”

Sábado 27 de Junio de 2020


“UN EXTRANJERO MODELO DE FE Y MISERICORDIA”

PRIMERA LECTURA
LAMENTACIONES 2, 2. 10-14. 18-19

“Grita al Señor, laméntate, Sión”

El Señor destruyó sin compasión todas las moradas de Jacob, con su indignación demolió las plazas fuertes de Judá; derribó por tierra, deshonrados, al rey y a los príncipes. Los ancianos de Sión se sientan en el suelo y callan, se echan polvo en la cabeza y se visten de sayal; las doncellas de Jerusalén humillan hasta el suelo la cabeza. Se consumen en lágrimas mis ojos, de amargura mis entrañas; se derrama por tierra mi hiel, por la ruina de la capital de mi pueblo; muchachos y niños de pecho desfallecen por las calles de la ciudad. Preguntaban a sus madres: "¿Dónde hay pan y vino?", mientras desfallecían, como los heridos, por las calles de la ciudad, mientras expiraban en brazos de sus madres. ¿Quién se te iguala, quién se te asemeja, ciudad de Jerusalén? ¿A quién te compararé, para consolarte, Sión, la doncella? Inmensa como el mar es tu desgracia: ¿quién podrá curarte?. Tus profetas te ofrecían visiones falsas y engañosas; y no te denunciaban tus culpas para cambiar tu suerte, sino que te anunciaban visiones falsas y seductoras. Grita con toda el alma al Señor, laméntate, Sión; derrama torrentes de lágrimas, de día y de noche; no te concedas reposo, no descansen tus ojos. Levántate y grita de noche, al relevo de la guardia; derrama como agua tu corazón en presencia del Señor; levanta hacia él las manos por la vida de tus niños, desfallecidos de hambre en las encrucijadas. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
En medio de la tristeza propia de los acontecimientos que cuenta la primera lectura, cuando el asedio a Jerusalén y el destierro a Babilonia, hay preciosas enseñanzas que no debemos dejar perder.  Una muy importante es esta: al engaño sólo puede seguirle el desengaño. Las llamadas que Dios hacía con insistencia, clamando la conversión de su pueblo, fueron ahogadas por voces  de los falsos profetas, que inducían a una falsa seguridad. A este engaño siguió el amargo desengaño, pero ya era demasiado tarde.
El texto nos muestra un canto de dolor: por la ciudad destruida, los ancianos silenciosos, las lágrimas en los ojos de todos, los niños desfalleciendo de hambre. Pero el autor invita al pueblo a dirigirse a Dios en oración y sus manos alzadas al cielo. La oración se la pone en los labios el salmo que leeremos hoy, que por una parte, sigue describiendo con trazos plásticos la desgracia del pueblo y, a la vez, le invita a elevar a Dios estas palabras: “No olvides sin remedio la vida de tus pobres… acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo, que el humilde no se marche defraudado”.

SALMO RESPONSORIAL: 73
R./No olvides sin remedio la vida de tus pobres.

¿Por qué, oh Dios, nos tienes siempre abandonados,
y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño?
Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo,
de la tribu que rescataste para posesión tuya,
del monte Sión donde pusiste tu morada. R.

Dirige tus pasos a estas ruinas sin remedio;
el enemigo ha arrasado del todo el santuario.
Rugían los agresores en medio de tu asamblea,
levantaron sus propios estandartes. R.

En la entrada superior
abatieron a hachazos el entramado;
 después, con martillos y mazas,
destrozaron todas las esculturas.
Prendieron fuego a tu santuario,
derribaron y profanaron la morada de tu nombre. R.

Piensa en tu alianza: que los rincones del país
están llenos de violencias.
Que el humilde no se marche defraudado,
 que pobres y afligidos alaben tu nombre. R.

OREMOS CON EL SALMO
Ante el Templo devastado y profanado por los enemigos de Israel, la comunidad suplica al Señor, se acuerde de su Alianza y se apresure a reparar las afrentas de su Pueblo. Para hacer más apremiante la súplica, se evocan las proezas que realizó el Señor, cuando rescató a Israel de la esclavitud y lo convirtió en su herencia. En medio de la súplica, se intercala un himno al Dios creador, que tiene por finalidad contraponer el poder manifestado en el momento de la creación y su desconcertante silencio presente.
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 8, 5-17

“Vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob”
En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, un centurión se le acercó diciéndole: "Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho". El le contestó: "Voy yo a curarlo". Pero el centurión le replicó: "Señor, ¿quién soy yo para que entres bajo mi techo? Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace". Cuando Jesús lo oyó quedó admirado y dijo a los que le seguían: "Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos; en cambio, a los ciudadanos del Reino los echarán afuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Y al centurión le dijo: "Vuelve a casa, que se cumpla lo que has creído". Y en aquel momento se puso bueno el criado. Al llegar Jesús a casa de Pedro, encontró a la suegra en cama con fiebre; la cogió de la mano, y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirles. Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él con su palabra expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: "El tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades". Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Los versículos que nos trae el evangelio de hoy relatan dos milagros de Jesús, la curación del criado del centurión y la curación de la suegra de Pedro. Dos milagros realizados a personas excluidas por la ley, menospreciadas por el rol que desempeñan en la sociedad. El verdadero milagro en estos acontecimientos es la liberación de los seres humanos al sentir la presencia de Dios cercana a ellos. El centurión que pide a Jesús que sane a su siervo, consciente de ser pecador y excluido por la ley judía, se declara indigno. Pero es un hombre lleno de fe, cree en la misericordia y el poder de Jesús, y por eso se atreve a dirigirse a él. El otro milagro es realizado en una mujer enferma y mayor. El texto no recrea mucho el acontecimiento, pero cuenta cómo Jesús se acerca a ella y la cura; al sentirse sana, la mujer se incorpora al grupo. Ese mismo día curó a varios enfermos. Lo milagroso de los milagros es la liberación profunda de la humanidad. A través de ellos se realiza también una verdadera sanación más allá de la enfermedad física: Jesús demuestra con ellos que para Dios no hay marginados. El centurión, la mujer y los otros enfermos que le traían recibían a Jesús como una revelación que los curaba, les devolvía la vida activa, los ponía en pie, los incorporaba en la comunidad, los humanizaba. Al sanar Jesús a la mujer, relegada por el simple hecho de ser mujer, la incorpora al grupo, la hace compañera de apostolado, activa su espíritu para ponerla al servicio de la comunidad. 

ORACIÓN
Señor tu eres el gran comandante de todas las fuerzas del universo, estas por encima de la enfermedad, por encima de todas nuestros problemas y dificultades, que como el centurión creamos en tu poder, que como él, creamos firmemente en ti, que nuestra fe sea fortalecida y nuestro corazón transformado a tu imagen y semejanza. Oramos, damos gracias y bendecimos  la vida de  Yolanda Mateus en su cumpleaños. Amén.


“La puerta única que hace posible la entrada de los tesoros de amor de Cristo es la fe”

Domingo 28 de Junio de 2020


“HOSPITALIDAD POR FE O TAMBIÉN POR CARIDAD”

PRIMERA LECTURA
2REYES 4, 8-11. 14-16ª

“Ese hombre de Dios es un santo, se quedará aquí”

Un día pasaba Eliseo por Sunam y una mujer rica lo invitó con insistencia a comer. Y, siempre que pasaba por allí, iba a comer a su casa. Ella dijo a su marido: "Me consta que ese hombre de Dios es un santo; con frecuencia pasa por nuestra casa. Vamos a prepararle una habitación pequeña, cerrada, en el piso superior; le ponemos allí una cama, una mesa, una silla y un candil, y así, cuando venga a visitarnos, se quedará aquí."
Un día llegó allí, entró en la habitación y se acostó. Dijo a su criado Guejazi: "¿Qué podríamos hacer por ella?" Guejazi comentó: "Qué sé yo. No tiene hijos, y su marido es viejo." Eliseo dijo: "Llámala." La llamó. Ella se quedó junto a la puerta, y Eliseo le dijo: "El año que viene, por estas fechas, abrazarás a un hijo." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
En la cultura del Antiguo Testamento, y en general, en todo el mundo antiguo, se consideraba que la hospitalidad era un deber sagrado. De un modo un poco abstracto y sin contexto queda esto en el enunciado de una de las obras de misericordia: "dar posada al peregrino." En aquel mundo antiguo era deber acoger porque el que no es acogido queda condenado a muerte. La hostilidad del desierto no perdonaría a un peregrino rechazado. No recibirlo, pues, sería  matarlo. A veces nos preguntamos cómo se puede practicar hoy esta hospitalidad, cuando las condiciones de muchos de los mendigos actuales es diferente de la de sus antecesores en tiempos bíblicos o en culturas distintas. Otras cosas que pueden hacerse hoy es como lo hacen países como Irlanda que tienen albergues para mendigos y hay voluntarios que donan de su tiempo para ayudar a los que no tienen un techo, por ejemplo, sirviéndoles los alimentoso o continuar proyectos como en algunos lugares de Colombia donde  han surgido iniciativas de dar algo de alimento a los habitantes de las calles.
Por otra parte tanto la primera lectura como el evangelio hacen énfasis en un punto adicional. No se habla sólo de hospitalidad sino de recibir "a un hombre de Dios," o recibir "a un profeta porque es profeta," según las palabras de Cristo en el evangelio. Esa expresión que usa Jesús es particularmente significativa. Recibir al profeta "porque es profeta" es aceptar su profecía, es decir, es acoger al Dios que habla a través de un instrumento que en sí mismo es imperfecto. La hospitalidad aquí ya no es sólo caridad sino sobre todo fe: una fe que hace que, al recibir al mensajero de Dios, sea Dios mismo quien nos reciba.
SALMO RESPONSORIAL: 88
R./ Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: "Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad." R.

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
camina, oh Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. R.

Porque tú eres su honor y su fuerza,
y con tu favor realzas nuestro poder.
Porque el Señor es nuestro escudo,
y el Santo de Israel nuestro rey. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este salmo es una lamentación con ocasión de la derrota sufrida por la nación y por la humillación del Rey, que parecen contradecir las promesas hechas a David y sus descendientes. Como parte de la historia de salvación los acontecimientos del pueblo de Israel, hacen parte de nuestra propia historia y nos ayudan a comprender mejor los caminos de Dios.   
SEGUNDA LECTURA
ROMANOS 6,3-4.8-11

“Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que andemos en una vida nueva”
Hermanos: Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios. Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
San Pablo nos dice en esta Segunda lectura como el Bautismo nos une a la muerte y resurrección de Cristo en el sentido de que nos adherimos al Padre y no ya a nosotros mismos. Y también en el sentido de que es el Bautismo el rito mediante el cual expresamos nuestro deseo de realizarnos viviendo el presente y teniendo una visión esperanzadora del futuro, siempre realizándolo en la comunión con Dios. Recordemos que un gran precursor o anunciador fue Juan el Bautista, cuyo apellido textualmente significa eso, Bautismo. Pero ahora ¿qué significa para nosotros Bautismo?, significa sumergirse y adentrarse profundamente en la vida de Dios, no quedarse en la superficie ni en las orillas. Propiamente el Bautismo cristiano es la iniciación, aceptación y compromiso con la persona de Jesucristo; el compromiso en la Biblia se entiende como una aceptación total e integral con la persona, con lo que piensa, dice y hace, es decir un todo. Decir que soy cristiano por la experiencia del bautismo sería conocer, aceptar y comprometerme con la obra y vida del maestro (su pensamiento y propuesta humana, social, económica, política y religiosa), si no es así simplemente este sacramento seguirá siendo para muchos en la iglesia como un simple ritual vacio que no dice nada ni transforma la vida. Por otro lado nuestro Bautismo según Pablo se asemeja además a la muerte de Cristo, nos coloca en la misma situación de Él es decir un día todos los bautizados como Él tenemos que enfrentar el reto de la muerte física, pero gracias al bautismo de Cristo tenemos no solamente la posibilidad sino la esperanza de resucitar como Él  y salir victoriosos de ese trance que es la muerte.        
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 10,37-42

“El que no coge su cruz no es digno de mí. El que os recibe a vosotros me recibe a mí”
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Las exigencias de la cruz cambian para cada generación de creyentes. En la época de Jesús existía la amenaza inminente de la muerte  bien fuera por la cruz o  la espada.  Los cristianos eran vistos como una amenaza para el imperio y, con frecuencia, se les acusaba falsamente y se les martirizo de muchas maneras. Todos estos intentos de bloquear, anular o eliminar la novedad del evangelio fueron vanos porque la fuerza del cristianismo radica en la cruz de Cristo.
Los cristianos de los primeros siglos no anunciaban religiones de salvación, ni sanaciones individuales ni ritos de purificación, anuncian la universalización de la obra salvadora y denunciaron  la injusticia. Anunciar a un Mesías crucificado era, y es, ir en contra de todos los parámetros sociales, de las buenas costumbres e, incluso, de los preceptos de la religión. El anuncio de un Mesías Crucificado era, en realidad, una denuncia vehemente de un sistema de creencias, valores e instituciones que habían hecho de la violencia, la mentira y la opresión los valores indiscutibles de la organización social. ¿Cómo iban a ver con buenos ojos las autoridades de Jerusalén y del imperio y el pueblo alienado que un individuo apoyado por un pequeño grupo de hombres y mujeres cuestionara directamente sus valores y anunciara que otra sociedad era posible? Imposible para la gente, pero no para Dios.
Las comunidades cristianas desde el inicio tuvieron conciencia de la magnitud de la tarea a la que se enfrentaban. La experiencia del resucitado les llevó rápidamente a descubrir que debían superar los  límites de las comunidades palestinas y lanzarse a la misión universal; debían dar prioridad a la construcción de las comunidades y dejar a un lado la tentación de construirse edificios; debían enfocarse sobre los grupos  de excluidos y marginados y dejar de lado los centros de poder; debían asimismo retomar las opciones fundamentales de Jesús y hacerlas vida en todos los rincones del imperio. Por eso, las exigencias para seguir a Jesús se fueron formulando con una claridad y precisión asombrosas en cada comunidad.
Por tanto, no debe sorprendernos que Mateo nos diga con tanta ‘dureza’ las exigencias del seguimiento de Jesús. Sus palabras hieren, pero tienen una virtud medicinal: nos liberan de nuestros propios prejuicios y apegos. Nos dice que  el cristiano que no sea capaz de trascender los estrechos límites de la familia, de la raza o de la nación, no está habilitado para experimentar y dar el amor solidario que propone el evangelio. Y por esa misma razón, el amor a Jesús no se reduce a la pura dimensión íntima, individual y privada. Amar a Jesús es amar lo que él amó, su proyecto, su ideal, su Utopía, el «Reinado de Dios», como él acostumbró a llamarla, con las palabras tradicionales de los profetas. Amar a Jesús es amar a las personas que él amó: pobres, marginados, excluidos, enfermos, abatidos, endemoniados, extranjeros. El amor de Jesús era tan grande que llegó a amar incluso a aquellos que se declararon sus enemigos. Un amor que hoy nos puede parecer desorbitado, desnaturalizado, extremo, pero que para nuestra dicha y quebranto es el amor con el que Dios nos ama. Un amor sin el cual no podemos llamarnos discípulos de Jesús.

ORACIÓN
Señor tu nos enseñas a ser misericordiosos con quienes carecen de ti y entran en una vida de mendicidad o son resultado de la injusticia del mundo, pero también, que acoger a un hijo e hija tuya que se degasta por servirte, es una gran bendición para la evangelización y para nuestra vida. Por favor, haznos instrumentos para bendecir al que va de camino en su servicio a Ti, como también al que no tiene y al más vulnerable. Amén 

“Albergar a un mensajero de Dios, nos hace instrumentos para una bendición mutua”

Martes 30 de Junio de 2020


“EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
AMÓS 3, 1-8; 4, 11-12

“Habla el Señor, ¿quién no profetiza?

Escuchad esta palabra que dice el Señor, hijos de Israel, a todas las familias que saqué de Egipto: "A vosotros solos os escogí, entre todas las familias de la tierra; por eso os tomaré cuentas por vuestros pecados. ¿Caminan juntos dos que no se conocen? ¿Ruge el león en la espesura sin tener presa? ¿Alza su voz el cachorro en la guarida sin haber cazado?. ¿Cae el pájaro por tierra si no hay una trampa? ¿Salta la trampa del suelo sin haber atrapado? ¿Suena la trompeta en la ciudad sin que el pueblo se alarme? ¿Sucede una desgracia en la ciudad que no la mande el Señor?.Que no hará cosa el Señor sin revelar su plan a sus siervos, los profetas.

Ruge el león, ¿quién no teme? Habla el Señor, ¿quién no profetiza? Os envié una catástrofe como la de Sodoma y Gomorra, y fuisteis como tizón salvado del incendio, pero no os convertisteis a mí -oráculo del Señor-. Por eso, así te voy a tratar, Israel, y, porque así te voy a tratar, prepárate a encararte con tu Dios." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Las sencillas comparaciones que usa el profeta Amós en la primera lectura de hoy nos invitan a reconocer que siempre hay vínculos entre causas y efectos. Ver las consecuencias de los actos y descubrir qué produce cada efecto: tal es el principio de eso que llamamos "leer la vida." En efecto, en la vida hay trazos que podemos reconocer cuando vemos cómo se relacionan unas cosas con otras. Viendo esos trazos aprendemos a reconocer letras y palabras enteras: mensajes que Dios nos hace comprender, si estamos dispuestos a recibírselos.

Un profeta es alguien que lee la vida con la profundidad y la luz que Dios le concede. Por eso el profeta conoce mejor que nadie el sentido del pasado y el futuro al que va el pueblo, muchas veces sin darse cuenta. Dios "revela" sus secretos a los profetas, no porque ellos sean seres especiales sino porque sus ojos se han acostumbrado a la especial claridad que trae la luz divina.

Según eso, ser profeta no es un privilegio para unos pocos, sino la vocación de todos nosotros, en la medida en que TODOS estamos invitados a reconocer los trazos de Dios en nuestra vida y en la vida de nuestros pueblos. Así, de hecho, lo testifica nuestra Iglesia, cuando, al momento de bautizarnos, nos declara partícipes de Cristo "sacerdote, profeta y rey."

SALMO RESPONSORIAL: 5
R. /  Señor, guíame con tu justicia

Tú no eres un Dios que ame la maldad,
ni el malvado es tu huésped,
ni el arrogante se mantiene en tu presencia. R.

Detestas a los malhechores,
destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario y traicionero
lo aborrece el Señor. R.

Pero yo, por tu gran bondad,
entraré en tu casa,
me postraré ante tu templo santo
con toda reverencia. R.

OREMOS CON EL SALMO
El israelita piadoso se acerca al templo y participa del culto para comunicarse con Dios y exponerle sus peticiones. Él sabe que para poder ser escuchado tiene que llevar una conducta recta y santa. Dios no se complace en el mal. El llama a todo cristiano a una vida en santidad y de justicia y le exige apartarse del mal. El sacrificio de la Nueva Alianza es el mismo sacrificio de Cristo, dejado a la Comunidad de seguidores como recuerdo perpetuo. Por ese sacrificio Dios bendice constantemente a su pueblo.    
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 8, 23-27

“Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma”
En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: «¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!» Él les dijo: «¡Cobardes! ¡Qué poca fe!» Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma.

Ellos se preguntaban admirados: «¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!»

Ellos se preguntaban admirados: "¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!" Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La cobardía y la poca fe de los discípulos constituyen la centralidad del mensaje del evangelio. Las imágenes de la barca, la tempestad, el lago y el sueño representan una simbología muy importante en el seguimiento de Jesús. La barca ha simbolizado a la naciente Iglesia y el lago, el poder del Imperio romano. La tempestad puede simbolizar la fuerza que golpea a la comunidad, mientras la imagen de Jesús que duerme, significa que está por encima de su poder, que tiene la capacidad de increpar a los vientos y al lago y asegurar la calma y la tranquilidad para sus discípulos. Mientras ellos, claman por salvarse y no hundirse, Jesús les reclama lo faltos que están de fe. A esta acción de Jesús sobreviene el asombro de los discípulos, preguntándose: “¿Quién es éste, que hasta los vientos y el lago le obedecen?”.

En nuestros días nos sobrevienen dificultades y problemas que nos hacen actuar angustiosamente como los discípulos. Creemos que nos hundimos y que no somos capaces de salir a flote. Clamamos a Dios para venga en nuestra ayuda, porque nuestra fe es insuficiente para vencer los obstáculos y las dificultades. Muchos miedos y temores nos acechan a diario. Pero no nos olvidemos que en medio de la tormenta Dios siempre trae también la paz. Dios no deja de ser Dios ni en la guerra ni en la paz, ni en la tribulación ni en el consuelo, ni en la confusión ni en la claridad.

ORACIÓN
Señor ayúdanos a no ser predicadores(as) vacíos(as), sino que sumergidos en el Espíritu Santo, logremos basarnos en el análisis y reflexión de tu Palabra y así expresar el mensaje que toca corazones para cambiar vidas y sistemas injustos, como Tú lo sabes hacer.  Amén.

”Prestar oído a la Palabra de Dios da espacio a su revelación”