lunes, 1 de junio de 2015

Jueves 25 de junio de 2015

“LA COHERENCIA, UN CAMINO DE TESTIMONIO TOTAL”

PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 16,1-12.15-16

“Agar dio un hijo a Abrán, y Abrán lo llamó Ismael”

Saray, la mujer de Abrán, no le daba hijos; pero tenía una sierva egipcia llamada Hagar. Y Saray dijo a Abrán: "El Señor no me deja tener hijos; llégate a mi sierva a ver si ella me da hijos." Abrán aceptó la propuesta. A los diez años de habitar Abrán en Canaán, Saray, la mujer de Abrán, tomó a  Agar, la esclava egipcia, y se la dio a Abrán, su marido, como esposa. Él se llegó a Agar, y ella concibió. Y, al verse encinta, le perdió el respeto a su señora. Entonces Saray dijo a Abrán: "Tú eres responsable de esta injusticia; yo he puesto en tus brazos a mi esclava, y ella, al verse encinta, me pierde el respeto. Sea el Señor nuestro juez." Abrán dijo a Saray: "De tu esclava dispones tú; trátala como te parezca." Saray la maltrató, y ella se escapó.
El ángel del Señor la encontró junto a la fuente del desierto, la fuente del camino de Sur, y le dijo: "Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y adónde vas?" Ella respondió: "Vengo huyendo de mi señora." El ángel del Señor le dijo: "Vuelve a tu señora y sométete a ella." Y el ángel del Señor añadió: "Haré tan numerosa tu descendencia que no se podrá contar." Y el ángel del Señor concluyó: "Mira, estás encinta y darás a luz un hijo y lo llamarás Ismael, porque el Señor te ha escuchado en la aflicción. Será un potro salvaje: él contra todos y todos contra él; vivirá separado de sus hermanos."
Agar dio un hijo a Abrán, y Abrán llamó Ismael al hijo que le había dado Hagar. Abrán tenía ochenta y seis años cuando Agar dio a luz a Ismael. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
El mundo en el que Dios empezó a revelar su amor fue definitivamente un mundo muy distinto del nuestro. Aunque el nuestro es así distinto precisamente porque Dios se empezó a revelar en ese que era tan diferente de lo que somos. Ahí empezó un camino de revelación progresiva de su gracia, que finalmente condujo a la plenitud que es Cristo, en quien brilla con toda su fuerza la verdad de Dios.

Hay muchas cosas extrañas en el relato de la primera lectura de hoy. Sara diciéndole al esposo que tenga un hijo con una criada, Agar; luego esta criada burlándose de su señora; luego el ángel que dice a Agar, que se ha escapado aburrida de malos tratos, que vuelva al servicio de la señora. Por último, un hijo, Ismael, que es inocente de todo pero que llevará una vida marcada por conflictos. ¿Qué sentido hay en todo esto?. Tal vez descubrir que no hay mucho sentido sea ya un buen descubrimiento. Si miramos qué criterios se dan en esta cadena de hechos absurdos, vemos que, quitando la indicación del ángel, todo lo demás es puro razonar "según el mundo". Y es la visión del mundo la que quiere "ayudar" a Dios a que cumpla sus promesas, y de ahí sale la idea que Sara tiene de que su esposo tenga un hijo con su criada. Es la carne, en forma de satisfacción del bien natural logrado, lo que hace que Agar se vuelva en desprecio hacia su señora. Es la carne, en forma de envidia e impaciencia, la que hace que Sara maltrate a Agar, y es de nuevo la carne la que lleva a Agar a huir al desierto, sin tener ni sustento ni dirección ni esperanza ninguna. Aprendemos de todo esto, como decía Pablo: "el que siembra en el mundo, en el mundo cosechará". De hecho, lo que Dios había prometido no se cumplirá a través de Ismael sino del que es llamado "hijo de la promesa," Isaac.

SALMO RESPONSORIAL: 105
R. / Dad gracias al Señor porque es bueno.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
¿Quién podrá contar las hazañas de Dios,
pregonar toda su alabanza? R.

Dichosos los que respetan el derecho
y practican siempre la justicia.
Acuérdate de mí por amor a tu pueblo. R.

Visítame con tu salvación:
 para que vea la dicha de tus escogidos,
y me alegre con la alegría de tu pueblo,
y me gloríe con tu heredad. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Todo lo que hemos encontrado en la primera lectura, lo canta regocijado el salmista en este texto que era, seguramente, usado en el culto durante las celebraciones de las fiestas de Israel, especialmente en la Pascua que rememoraba la acción salvífica de Dios. Se hacen ídolos y  olvidaron a su salvador que había hecho prodigios en Egipto, pero por la intercesión de su elegido Dios perdona  a su pueblo. Así Jesús entregando su vida, logra reconciliarnos con el Dios de la vida y el amor.     

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 7,21-29

“La casa edificada sobre roca y la casa edificada sobre arena”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día muchos dirán: "Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?" Yo entonces les declararé: "Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados."
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente." Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, y no como los escribas. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La vida trae consigo muchas dificultades, y más, la vida cristiana las traerá por añadidura. Por eso, debemos construir nuestra casa sobre la roca que es Jesús mismo, para soportar todas las adversidades que se nos vengan. Quien no vaya cimentando su opción de vida cristiana en Cristo, fácilmente sucumbirá ante la calamidad. Por eso, no todo el que diga ¡Señor! de pura boca puede decir que anda en la luz. Jesús es bien claro: “Quien escucha estas palabras mías y no las pone en práctica…”, quien sabiendo lo que tiene que hacer no lo hace, ése no es digno de llamarse discípulo de Cristo. ¡Ha sido una ruina terrible! Es un hombre necio. En cambio, “quien escucha la palabra y la pone en práctica”, ése sí es digno de llamarse discípulo de Cristo, hombre prudente, que sabe lo que quiere y a dónde va. El que confía plenamente en el Señor, no le teme a ninguna tempestad; ni esa tempestad derrumbará lo que ha construido con esfuerzo y dedicación, con escucha atenta y disponibilidad.

ORACIÓN
Señor ayúdanos a cimentar nuestra vida,  nuestros planes y proyectos, en Ti que eres la verdadera roca que nunca se derrumba y nunca falla; que guiados por tu Palabra y por tu Espíritu Santo tomemos tu camino para optar por  las mejores decisiones, Señor queremos edificar nuestra vida  en el amor, la solidaridad, la misericordia, el perdón, la equidad, ayúdanos a que no lo hagamos solo de palabra sino con nuestras obras. Amén.


“La vida nueva consiste más que en hablar de Dios, en mostrarlo a través de una vida coherente, sencilla y alegre, ”

Viernes 26 de junio de 2015


“PARA JESUCRISTO CADA SER HUMANO ES ÚNICO Y SAGRADO”

PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 17,1.9-10.15-22

“Circuncidad a todos vuestros varones en señal de mi pacto. Sara te va a dar un hijo”

Cuando Abrán tenía noventa y nueve años, se le apareció el señor y le dijo: "Yo soy el Dios Saday. Camina en mi presencia con lealtad." Dios añadió a Abrahán: "Tú guarda mi pacto, que hago contigo y tus descendientes por generaciones. Éste es el pacto que hago con vosotros y con tus descendientes y que habéis de guardar: circuncidad a todos vuestros varones." Dios dijo a Abrahán: "Saray, tu mujer, ya no se llamará Saray, sino Sara. La bendeciré, y te dará un hijo, y lo bendeciré; de ella nacerán pueblos y reyes de naciones."
Abrahán cayó rostro en tierra y se dijo sonriendo: "¿Un centenario va a tener un hijo, y Sara va a dar a luz a los noventa?" Y Abrahán dijo a Dios: "Me contento con que te guardes vivo a Ismael." Dios replicó: "No; es Sara quien te va a dar un hijo, a quien llamarás Isaac; con él estableceré mi pacto y con sus descendientes, un pacto perpetuo. En cuanto a Ismael, escucho tu petición: lo bendeciré, lo haré fecundo, lo haré multiplicarse sin medida, engendrará doce príncipes, y haré de él un pueblo numeroso. Pero mi pacto lo establezco con Isaac, el hijo que te dará Sara el año que viene por estas fechas." Cuando Dios terminó de hablar con Abrahán, se retiró.  Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Ya parecía poco probable, humanamente hablando, que Abraham pudiera ser padre cuando engendró a Ismael, que nació de la criada Agar. Del todo imposible que siendo casi centenario, pudiera llegar a ser padre de Isaac, engendrándolo en su propia esposa, estéril y de muy avanzada edad. Pero Dios lo hizo. Y si recorremos la Biblia, encontramos que nuestro Dios es el Dios de los imposibles, el Dios que parece gozarse abriendo caminos donde no los había. Contemos esterilidades vencidas: Sara, como estamos viendo, estéril. Rebeca, esposa de Isaac, estéril (Génesis 25,21); Raquel, la esposa preferida de Jacob, estéril (Génesis 29,31); la mamá de Sansón, estéril (Jueces 13,2); Ana, madre de Samuel, estéril (1 Samuel 1,2); Isabel, la mamá de Juan Bautista, estéril (Lucas 1,7). Todo esto indica que Dios se goza en vencer imposibles y mostrar así que él y sólo él es creador de todos.
Bien lo resume en poesía el profeta Isaías: "Grita de júbilo, oh estéril, la que no ha dado a luz; prorrumpe en gritos de júbilo y clama en alta voz, la que no ha estado de parto; porque son más los hijos de la desolada que los hijos de la casada--dice el Señor. Ensancha el lugar de tu tienda, extiende las cortinas de tus moradas, no escatimes; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas. Porque te extenderás hacia la derecha y hacia la izquierda; tu descendencia poseerá naciones, y poblarán ciudades desoladas. No temas, pues no serás avergonzada; ni te sientas humillada, pues no serás agraviada; sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y del oprobio de tu viudez no te acordarás más. Porque tu esposo es tu Hacedor, el Señor de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor es el Santo de Israel, que se llama Dios de toda la tierra. Porque como a mujer abandonada y afligida de espíritu, te ha llamado el Señor, y como a esposa de la juventud que es repudiada --dice tu Dios. Por un breve momento te abandoné, pero con gran compasión te recogeré. En un acceso de ira escondí mi rostro de ti por un momento, pero con misericordia eterna tendré compasión de ti --dice el Señor tu Redentor." (Isaías 54,1-8)
SALMO RESPONSORIAL: 127
R./Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
La felicidad de los justos -constituida por los sencillos goces de la vida familiar- es el tema central de este hermoso poema. Al final del Salmo (v. 5), el horizonte se amplía, y la felicidad personal aparece estrechamente vinculada con la prosperidad de Jerusalén, centro de la vida nacional y fuente de bendición para todo Israel.
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 8,1-4
“Si quieres, puedes limpiarme”

En aquel tiempo, al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente. En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo: "Señor, si quieres, puedes limpiarme." Extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Quiero, queda limpio." Y en seguida quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: "No se lo digas a nadie, pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés."  Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Una vez proclamadas las palabras de la nueva Ley por Jesús en el sermón de la montaña, Mateo se propone mostrar la manera cómo Jesús pone en práctica aquello que proclamaba. Un leproso se acerca y se postra ante Jesús; por ser leproso, era un excluido, debía apartarse de los demás para evitar hacer impuros a quienes entrasen en contacto con él. Este leproso transgredió las normas legalistas de su religión. No le dice a Jesús que lo toque, pues cree que con la sola voluntad del “Señor” es suficiente para alcanzar la sanación. Una actitud que revela la fe que el hombre tiene en las obras de Jesús. El hombre padece dos enfermedades: la lepra, que lo convierte en impuro, y la enfermedad de la exclusión a la que era condenado por la sociedad. Jesús se compadece, lo toca y lo sana de su segunda enfermedad, la exclusión. En seguida lo cura de la lepra. Si el leproso transgrede la ley al aproximarse a Jesús, Jesús también la transgrede al tocarle para poder ayudarlo. De esta manera se revela un nuevo rostro de Dios, un Dios que va mucho más allá de los falsos legalismos sociales y religiosos. Un Dios que sana nuestras heridas y humillaciones.

ORACIÓN
Señor, cuantas formas de rechazo y exclusión existen hoy en nuestra entorno y realidad, cuantas veces discriminamos a otros y les cerramos las puertas; te pedimos que nos sanes de nuestras enfermedades sociales de marginación y exclusión hacia los demás, y así nos des la capacidad de aceptar y reconocer en el otro a un hijo o hija de Dios que merece respeto y dignidad. Amén.


 “El ser humano es la cumbre de la creación y por eso tiene una dignidad inviolable”

Sábado 27 de Junio de 2015


“NO BASTA CON DECIR “TENGO FE”, HAY QUE DEMOSTRARLO”

PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 18,1-15

“¿Hay algo difícil para Dios? Cuando vuelva a visitarte, Sara habrá tenido un hijo”
En aquellos días, el Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda, porque hacía calor. Alzó la vista y vio a tres hombres en pie frente a él. Al verlos, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda y se prosternó en tierra, diciendo: "Señor, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo. Haré que traigan agua para que os lavéis los pies y descanséis junto al árbol. Mientras, traeré un pedazo de pan para que cobréis fuerzas antes de seguir, ya que habéis pasado junto a vuestro siervo." Contestaron: "Bien, haz lo que dices." Abrahán entró corriendo en la tienda donde estaba Sara y le dijo: "Aprisa, tres cuartillos de flor de harina, amásalos y haz una hogaza." El corrió a la vacada, escogió un ternero hermoso y se lo dio a un criado para que lo guisase en seguida. Tomó también cuajada, leche, el ternero guisado y se lo sirvió. Mientras él estaba en pie bajo el árbol, ellos comieron. Después le dijeron: "¿Dónde está Sara, tu mujer?" Contestó: "Aquí, en la tienda." Añadió uno: "Cuando vuelva a ti, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo." Sara lo oyó, detrás de la entrada de la tienda. Abrahán y Sara eran ancianos, de edad muy avanzada, y Sara ya no tenía sus períodos. Sara se rió por lo bajo, pensando: "Cuando ya estoy seca, ¿voy a tener placer con un marido tan viejo?" Pero el Señor dijo a Abrahán: "¿Por qué se ha reído Sara, diciendo: "Cómo que voy a tener un hijo, a mis años"? ¿Hay algo difícil para Dios? Cuando vuelva a visitarte por esta época, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo." Pero Sara, que estaba asustada, lo negó: "No me he reído". Él replicó: "No lo niegues, te has reído." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Hermosa lectura se nos presenta hoy en el libro del Génesis, la fe de Abraham, su espera contra toda esperanza, está a punto de ser premiada. Dios se aparece de nuevo y renueva su promesa. Los planes de Dios siguen adelante, aunque humanamente parezcan irrealizables.   El Señor Dios hace una visita a un hogar estéril y lo vuelve un hogar y un lugar fecundo. Si Dios visita mi esterilidad, la vence; si Dios visita mi desierto, lo vence; si Dios visita mi depresión, la vence. El Señor Dios visita a dos ancianos y les da un regalo de juventud. Si Dios visita mi cansancio, me descansa; si él llega a mi desilusión, la transforma; si él me levanta de la tumba, viviré por los siglos.
El Señor Dios visita a Abraham y Sara y hace una promesa. La promesa se cumple. Si me fío de la palabra de Dios no seré defraudado. Si escucha la promesa de mi Señor soy invencible. Y todo, todo se basa en una pregunta, una maravillosa pregunta: "¿hay algo difícil para Dios?". Esa pregunta es mi gran respuesta. Es el cimiento inamovible de mi fe.
SALMO RESPONSORIAL
INTERLECCIONAL: LUCAS 1
R./“El Señor se acuerda de la misericordia”

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador. R.

Porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es Santo. R.

Y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
A los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos. R.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
como lo había prometido a nuestros padres
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R.
OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
María, inspirándose en la tradición del Antiguo Testamento, celebra con el cántico del Magníficat las maravillas que Dios realizó en ella. Ese cántico es la respuesta de la Virgen al misterio de la Anunciación: el ángel la había invitado a alegrarse; ahora María expresa el júbilo de su espíritu en Dios, su salvador. Su alegría nace de haber experimentado personalmente la mirada benévola que Dios le dirigió a ella, criatura pobre y sin influjo en la historia. Con la expresión Magníficat, versión latina de una palabra griega que tenía el mismo significado, se celebra la grandeza de Dios, que con el anuncio del ángel revela su omnipotencia, superando las expectativas y las esperanzas del pueblo de la alianza e incluso los más nobles deseos del alma humana.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 8,5-17
“Vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob”
En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: "Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho." Jesús le contestó: "Voy yo a curarlo." Pero el centurión le replicó: "Señor, no soy quién soy yo para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace." Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: "Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; en cambio, a los ciudadanos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Y al centurión le dijo: "Vuelve a casa, que se cumpla lo que has creído." Y en aquel momento se puso bueno el criado.
Al llegar Jesús a casa de Pedro, encontró a la suegra en cama con fiebre; la cogió de la mano, y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirles. Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él, con su palabra, expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: "Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Cuando el cristianismo nació como movimiento social y religioso, su reducida cantidad de integrantes le permitía tener un diálogo abierto y creativo con la gran variedad de expresiones religiosas del momento. La manifestación de fe del centurión sobrepasa las expectativas de todos, incluso del mismo Jesús, que queda sorprendido con la respuesta clara y serena del oficial romano. El centurión no pedía un favor para él, sino para uno de su ‘casa’; para una persona que, aunque vivía bajo el régimen de la servidumbre, estaba bajo su directa responsabilidad. El centurión reconocía incluso, con gran humildad, que él, como soldado, también estaba sujeto a un ordenamiento superior. Y lo más sorprendente de la escena es que el oficial romano se coloca prácticamente “a las órdenes” de Jesús, contraviniendo todas las reglas sociales. Sin embargo, Jesús viendo la poderosa fe del centurión, se salta todas estas barreras y, por medio del mismo oficial, comunica una palabra de vida, fe y esperanza a toda la ‘casa’ del oficial romano. Jesús accede a la sanación porque la fe del centurión no le da más alternativa. También nosotros por medio de la fe podemos sanar a esta sociedad enferma, cuyas lacras nos parecen a veces insanables. Pero no olvidemos que “para Dios nada es imposible” (Lc 1,37).

ORACIÓN
Gracias Señor por tu fidelidad,  porque permaneces siempre con nosotros(as). Ayúdanos hoy a corresponder desde nuestra fe y nuestro compromiso a esa cercanía. Que hoy tu Palabra sea fortaleza para nuestra vida sobre todo en los momentos de necesidad y dificultad, queremos creer en ti, en que eres Dios de los imposibles, ¿acaso hay algo difícil para ti?; queremos tener la fe que tuvo el centurión  y   declarar  como él: “que una sola palabra tuya bastará para sanarnos. Amén. 

Tengamos la fe encendida, también en los momentos difíciles y de oscuridad”

Domingo 28 de junio de 2015

“¡SOMOS MENSAJEROS DE LA VIDA!”

PRIMERA LECTURA
SABIDURÍA 1,13-15;2,23-24

“La muerte entró en el mundo por la envidia del diablo”
Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo impera en la tierra. Porque la justicia es inmortal. Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entró en el mundo por la envidia del diablo; y los de su partido pasarán por ella. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
En esta primera lectura del libro del Sabiduría se nos invita a contemplar la palabra de Dios,  como fuente creadora y en ella   encontrar el alimento de nuestra fe. La acción creadora y salvadora de Dios con la humanidad, despierta expresiones de admiración y de reconocimiento. Dios creó al hombre bueno en esencia. El está llamado para la vida, pero también la muerte, entro en Él por el pecado infundido por el enemigo. A lo largo de la historia el acecho del mal  sobre el ser humano siempre le ha obstaculizado ese camino de perfección al que un día fue destinado.      
SALMO RESPONSORIAL: 29
R./Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.

Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Este Salmo es un canto de acción de gracias después de una enfermedad grave (vs. 2-5, 13). El salmista reconoce que el Señor lo puso en peligro de muerte por un pecado de presunción (v. 7); pero luego, en respuesta a su plegaria (vs. 9-11), le dio una prueba evidente de su misericordia (v. 6), haciendo que su dolor se convirtiera en alegría (v. 12). La alegría que experimentamos después de un grave peligro nos permite sentir más vivamente la fuerza de la nueva vida de Cristo resucitado.
SEGUNDA LECTURA
2CORINTIOS 8,7.9.13-15

“Vuestra abundancia remedia la falta que tienen los hermanos pobres”
Hermanos: Ya que sobresalís en todo: en la fe, en la palabra, en el conocimiento, en el empeño y en el cariño que nos tenéis, distinguíos también ahora por vuestra generosidad. Porque ya sabéis lo generoso que fue nuestro Señor Jesucristo: siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza. Pues no se trata de aliviar a otros, pasando vosotros estrecheces; se trata de igualar. En el momento actual, vuestra abundancia remedia la falta que ellos tienen; y un día, la abundancia de ellos remediará vuestra falta; así habrá igualdad. Es lo que dice la Escritura: "Al que recogía mucho no le sobraba; y al que recogía poco no le faltaba." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
En esta segunda lectura a los corintios, Pablo invita a la comunidad a una mayor generosidad y solidaridad con quien está sufriendo necesidad . Esta situación la estaban padeciendo algunos en la comunidad de Corinto, tal vez como se ve hoy en muchos casos: mientras unos no tenían lo suficiente, otros tenían de sobra y desperdiciaban; y eso se refiere no solamente a lo económico, sino al mismo crecimiento emocional y espiritual de la comunidad. Por eso el énfasis en la invitación del apóstol a compartir y ser generosos con  todos los bienes tanto materiales como espirituales, a ejemplo de Cristo que  “siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza y hacer un mundo más igualitario donde la abundancia de unos remedie la carencia de otros, y brote la igualdad.”.
Un verdadero milagro que está en nuestras manos realizar para devolver la vida a cuantos carecen de las mínimas condiciones de vida, para hacer de nuevo el milagro del maná por el que Dios impedía que unos acumulasen lo que era necesario para otros: “al que recogía mucho no le sobraba y al que recogía poco no le faltaba” (Ex 16,18). Un mundo de iguales, un mundo regido por un Dios que, como dice el libro de la Sabiduría, “no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera.. Dios creó al ser humano para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser”... Por eso como  hermanos cristianos siempre hemos  de buscar, la justicia, solidaridad y equidad.
LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 5,21-43

“Contigo hablo, niña, levántate”
En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: "Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva." Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba.
Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: "¿Quién me ha tocado el manto?" Los discípulos le contestaron: "Ves como te apretuja la gente y preguntas "¿Quién me ha tocado?"" Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. Él le dijo: "Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud."
Todavía estaba hablando, cuando] llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: "Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?" Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: "No temas; basta que tengas fe." No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo: "¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida." Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y dijo: "Talitha qumi" (que significa: "Contigo hablo, niña, levántate"). La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Jairo viene de vuelta de la sinagoga. A pesar de ser jefe de esa institución no ha encontrado en ella la salvación para su hija; el judaísmo, representado por la institución más importante después del templo, no conduce a la vida; la hija de Jairo, imagen del pueblo, está abocada a una muerte irremediable. Por eso Jairo, tal vez desesperado y desilusionado con aquel viejo sistema, acude a Jesús, buscando vida para su hija. Y estando con él se entera de que su hija ha muerto: ¿Para qué molestar más al maestro?, le dicen. La gente piensa que se molesta al maestro pidiéndole que dé vida. No saben que “el ha venido para que tengan vida y vida abundante”, como dice el evangelista Juan. Jesús, en estas circunstancias extremas, no se intimida: “No temas, ten fe y basta...” Para quien cree –y Jairo ha comenzado ya a adherirse a Jesús, a creer en él, en la medida en que se ha distanciado de la sinagoga-, la muerte es un sueño del que se puede despertar. Los primeros cristianos lo entendieron así cuando comenzaron a llamar a la necrópolis (= ciudad de los muertos) cementerio (= dormitorio). No lo ve así la gente que, al enterarse de la muerte de la hija de Jairo, lloraba gritando sin parar –gesto de desesperanza total-, y que, cuando Jesús dice que la niña “no está muerta, sino dormida”, se reía de él considerando la situación irreversible. Ante tanta incredulidad no hay nada que hacer. Por eso, Jesús echa fuera a la gente –para quien no cree, la muerte es el final- y entra adonde está la niña con sus padres junto con tres de sus discípulos a quienes quiere mostrar especialmente la fuerza de vida que hay en él.
Curiosamente estos tres discípulos están presentes también en la transfiguración y en el Huerto y, en ambas escenas, se duermen. Este sueño es todo un símbolo. En la Transfiguración, Jesús habla con Moisés y Elías de su éxodo –esto es, de su paso de la muerte a la vida-; en el Huerto, Jesús pide a Dios fuerzas para aceptar el camino que le lleva a la muerte, como paso para la vida definitiva. Pedro, Santiago y Juan no tienen interés en aceptar este camino del maestro hacia la muerte, porque –al igual que los judíos- no creen que sea un paso hacia la vida definitiva. Tal vez, por esto, para que aprendan que Jesús es la imagen de un Dios que da vida, Jesús se los lleva consigo. Sorprende, no obstante, que, cuando Jesús devuelve la vida a la niña, insista vivamente a los discípulos para que no digan nada a nadie. Orden lógica, pues todavía no están capacitados para digerir y asimilar y proclamar este mensaje de vida.
Se asemeja a veces la sinagoga, de la que Jairo es jefe, a nuestra vieja iglesia y a algunos de sus jefes, que no son capaces de sanar los males del mundo por estar centrados en mantener unas estructuras que no dan vida. Al igual que Jairo, nuestra iglesia, si quiere seguir siendo la iglesia de Jesús, tendrá que salir al encuentro del maestro, rompiendo viejas estructuras que la mantienen cerrada al mundo. Y en ese encuentro con Jesús y su evangelio, oirá las mismas palabras que Jesús le dirigió a Jairo: “No temas, ten fe y basta”. Tal vez sea este el mal de nuestra iglesia: tiene demasiado miedo y poca fe, y este miedo a perder seguridades, prestigio y poder le impide lanzarse a la aventura de remediar los males de un mundo abocado a la muerte; tal vez tenga que adherirse más al mensaje de Jesús y a su estilo de vida pobre, libre, solidario y entregado a los que viven en las márgenes del mundo. Sólo así podrá devolver la vida a tanto muerto que hay vivo, a tantos que gritan llorando sin parar, lamentándose de que no es posible luchar contra este injusto sistema mundano que ha marginado a tanta gente, llevándola a las puertas de la muerte.

ORACIÓN
Señor, queremos salir a tu encuentro, y que nada y nadie nos quite la certeza de que basta que tengamos fe y veremos más allá de lo que nuestro ojos pueden ver. Que tu paso por nuestras vidas nos lleve a reconocer tu acción sanadora y liberadora, así seremos hombres y mujeres que desde la libertad se acojan a tu bondad y misericordia.  Amén.


“Anunciemos entonces hoy el Evangelio de la vida, con intrépida fidelidad, como buena noticia para nuestras vidas”

Lunes 29 de Junio de 2015


Fiesta de San Pedro Y San Pablo

“JESUCRISTO, LA GRAN NOVEDAD DE NUESTRA VIDA”
Celebramos hoy la memoria solemne de las dos columnas de la Iglesia de Jesucristo: Pedro y Pablo. Pedro y Pablo son como complementarios: el primero nos habla de firmeza y el segundo de arrojo: dos cosas necesarias para la Iglesia.

PRIMERA LECTURA
HECHOS 12, 1-11

“El Señor me ha librado de las manos de Herodes”

Por aquel tiempo, el rey Herodes comenzó a perseguir a algunos de la iglesia. Ordenó matar a filo de espada a Santiago, el hermano de Juan; y como vio que esto había agradado a los judíos, hizo arrestar también a Pedro. Esto sucedió en los días de la fiesta en que se come el pan sin levadura. Después de arrestarlo, Herodes metió a Pedro en la cárcel, donde estaba vigilado por cuatro grupos de soldados, de cuatro soldados por grupo. Pensaba presentarlo ante el pueblo después de la Pascua. Así que Pedro estaba en la cárcel, bien vigilado, pero los de la iglesia seguían orando a Dios por él con mucho fervor.

La misma noche anterior al día en que Herodes lo iba a presentar ante el pueblo, Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, mientras otros soldados estaban en la puerta vigilando la cárcel. De pronto se presentó un ángel del Señor, y la cárcel se llenó de luz. El ángel tocó a Pedro en el costado, lo despertó, y le dijo: "¡Levántate en seguida!" Al instante, las cadenas cayeron de las manos de Pedro, y el ángel le dijo: "Vístete y ponte las sandalias." Así lo hizo Pedro, y el ángel añadió: "Ponte tu capa y sígueme." Pedro salió tras el ángel, sin saber si era realidad o no lo que el ángel hacía. Más bien le parecía que estaba viendo una visión. Pero pasaron la primera guardia, luego la segunda, y cuando llegaron a la puerta de hierro que daba a la calle, la puerta se abrió por sí sola. Salieron, y después de haber caminado una calle, el ángel lo dejó solo. Pedro comprendió entonces, y dijo: "Ahora veo que verdaderamente el Señor ha enviado a su ángel para librarme de Herodes y de todo lo que los judíos querían hacerme." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La primera lectura nos relata la experiencia “pascual” de Pedro, responsable del nuevo pueblo de Dios (la Iglesia), que se hallaba en la cárcel por orden de Herodes: las instrucciones que le da el ángel son las típicas de la comida pascual del pueblo judío que se prepara para su liberación (de pie, con prisa, la cintura ceñida y sandalias en los pies); pasa, además, por la misma prueba y la misma liberación que su Señor; y la oración de la comunidad acompaña a Pedro en su angustia. No se trata sólo de interceder por Pedro, sino de celebrar la vigilia pascual, pues la liberación de Pedro significa la liberación de la Iglesia.

SALMO RESPONSORIAL: 33
R. /El Señor me libró de todas mis ansias.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
 Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Himno de alabanza a Yahvé por su palabra creadora y su dominio de la historia.
El plan de Dios es un plan de salvación que no pueden frustrar los planes humanos adversos; que incorpora en su realización las acciones de los hombres, conocidos por Dios. La confianza, como enlace del hombre con el plan de Dios, se convierte en factor histórico activo, para encarnarse en la historia de la salvación.

SEGUNDA LECTURA
SEGUNDA CARTA A TIMOTEO 4,6-8. 17-18

“Ahora me espera la corona merecida”

Yo ya estoy para ser ofrecido en sacrificio; ya se acerca la hora de mi muerte. He peleado la buena batalla, he llegado al término de la carrera, me he mantenido fiel. Ahora me espera la corona merecida que el Señor, el Juez justo, me dará en aquel día. Y no me la dará solamente a mí, sino también a todos los que con amor esperan su venida gloriosa.

En mi primera defensa ante las autoridades, nadie me ayudó; todos me abandonaron. Espero que Dios no se lo tome en cuenta. Pero el Señor sí me ayudó y me dio fuerzas, de modo que pude llevar a cabo la predicación del mensaje de salvación y hacer que lo oyeran todos los paganos. Así el Señor me libró de la boca del león, y me librará de todo mal, y me salvará llevándome a su reino celestial. ¡Gloria a él para siempre! Amén. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La segunda lectura nos pone delante la figura de Pablo quien, a pesar de todas las penalidades, soledades, abandonos, persecuciones… ha entregado toda su vida a la causa del Evangelio. El Apóstol Pablo es elocuente en sus palabras: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe", él mira el conjunto de su vida, y de hecho puede hacer ese balance, está lleno de confianza y de paz.

Pablo, en la cárcel, a las puertas de la muerte, utiliza expresiones que denotan plena confianza: "Me aguarda la corona merecida con la que el Señor me premiará en aquel día, y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida" Miren estas palabras que Dios nos conceda decir al final de nuestros días. "El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo" 2 Timoteo 4,18. El Apóstol, a las puertas de la muerte, sabe que no irá para el abismo, sino que, más bien, es alimento de la proclamación del Evangelio, su muerte no es en vano sino va a ser fecunda. Ya en otras ocasiones, apresado entre cadenas, había dicho el Apóstol San Pablo: "Yo estoy apresado, pero la Palabra de Dios no está encadenada" 2 Timoteo 2,9. Él quería, a toda costa, que el Evangelio se difundiera y lo hizo hasta el final. Fundados en Jesucristo, con su vida y con su muerte, con su testimonio, le dan piso a nuestra fe. ¡Benditos Apóstoles!

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 16, 13-19

“Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”

Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos:
--¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?
Ellos contestaron:
--Algunos dicen que Juan el Bautista; otros dicen que Elías, y otros dicen que Jeremías o algún otro profeta.
--Y ustedes, ¿quién dicen que soy? --les preguntó.
Simón Pedro le respondió:
--Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente.
Entonces Jesús le dijo:
Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque esto no lo conociste por medios humanos, sino porque te lo reveló mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra voy a construir mi iglesia; y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que tú ates aquí en la tierra, también quedará atado en el cielo, y lo que tú desates aquí en la tierra, también quedará desatado en el cielo. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN:
La pregunta fundamental que Jesús formula a los discípulos busca definir la concepción que éstos tienen sobre él: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. ¿Qué podemos decir del Señor? Es obvio que diremos lo que conocemos de él. Si tenemos una imagen equivocada de Jesús, ésa es la imagen que vamos a transmitir de él. ¿Y cómo saberlo? Leamos detenidamente los evangelios y confrontémoslos con la concepción que tenemos de Jesús. Pedro responde que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios vivo; a lo que Jesús replica: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra construiré mi Iglesia”. La fiesta que celebramos de los santos Pedro y Pablo, que dieron impulso al cristianismo, propone a la Iglesia dos caras de la misma moneda: Pedro, un humilde pescador, sincero y espontáneo en su trato con los demás, representa al pueblo sencillo; mientras que Pablo, de familia acomodada, ilustrado y conocedor de las Escrituras, representa al pueblo que se siente interpelado por Cristo, y se entrega al servicio de los más necesitados. Ambos con un ímpetu misionero incalculable. Perseguidos, martirizados por profesar la fe en Jesucristo, Pedro y Pablo fueron fieles y por ello dieron hasta dar su propia vida por el Evangelio.

ORACIÓN
Amado Dios, hoy te damos gracias por apóstoles, que como Pedro y Pablo, María de Nazaret y Magdalena, Aquila y Priscila, Francisco de Asís y Clara Favarone, y por tantos y tantas que han asumido la misión y entregado su vida  por la causa del Evangelio, incluso en este tiempo. Despierta en nuestras comunidades el hábito de conocer sus hechos de vida que nos dan ejemplo para nuestro apostolado. Amén


“La fe es un estilo de vida, cuyo fundamento es Cristo  y no una creencia vacía”

Martes 30 de Junio de 2015


“NO TODO VALE, ¡SEÑOR LIBÉRANOS!”

PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 19,15-29
“Ponte a salvo y no mires atrás”

Como ya estaba amaneciendo, los ángeles le dijeron a Lot: --¡De prisa! Levántate y llévate de aquí a tu esposa y a tus dos hijas, si no quieres morir cuando castiguemos a la ciudad.
Pero como Lot se tardaba, los ángeles lo tomaron de la mano, porque el Señor tuvo compasión de él. También tomaron a su esposa y a sus hijas, y los sacaron de la ciudad para ponerlos a salvo. Cuando ya estaban fuera de la ciudad, uno de los ángeles dijo:
--¡Corre, ponte a salvo! No mires hacia atrás, ni te detengas para nada en el valle. Vete a las montañas, si quieres salvar tu vida.
Pero Lot les dijo:
--¡No, señores míos, por favor! Ustedes me han hecho ya muchos favores, y han sido muy buenos conmigo al salvarme la vida, pero yo no puedo ir a las montañas porque la destrucción me puede alcanzar en el camino, y entonces moriré. Cerca de aquí hay una ciudad pequeña, a la que puedo huir. ¡Déjenme ir allá para salvar mi vida, pues realmente es una ciudad muy pequeña!
Entonces uno de ellos dijo:
--Te he escuchado y voy a hacer lo que me has pedido. No voy a destruir la ciudad de que me has hablado, pero ¡anda!, vete allá de una vez, porque no puedo hacer nada mientras no llegues a ese lugar.
Por eso aquella ciudad fue llamada Sóar.
Cuando ya había amanecido y Lot había llegado a Sóar, el Señor hizo llover fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra; las destruyó junto con todos los que vivían en ellas, y acabó con todo lo que crecía en aquel valle. Pero la mujer de Lot, que venía siguiéndole, miró hacia atrás y allí mismo quedó convertida en una estatua de sal.
Al día siguiente por la mañana, Abraham fue al lugar donde había estado hablando con el Señor; miró hacia Sodoma y Gomorra, y por todo el valle, y vio que de toda la región subía humo, como si fuera un horno.  Así fue como Dios destruyó las ciudades del valle donde Lot vivía, Pero Se Acordó De Abraham Y Sacó A Lot Del Lugar De La Destrucción. Palabra De Dios.

REFLEXIÓN
A pesar de la plegaria de Abraham, Dios no encontró en Sodoma los diez justos que hubieran permitido salvar la ciudad. Sólo Abraham y Lot con su familia se libraron del juicio de Dios. Este castigo de Dios sobre las ciudades de Sodoma y Gomorra se ha convertido en el prototipo de castigo contra la corrupción y la maldad.
Aquellas ciudades, que se hallaban cerca del Mar Muerto, muy posiblemente desapareciendo debido a algún fenómeno natural: el fuego, un terremoto o, tal vez, una erupción, ya que se encontraban en un terreno que presenta características de tipo volcánico. Pero el Génesis, con una clara intención religiosa, atribuye su desaparición al juicio e Dios, que castiga la maldad de sus habitantes.
Pero hay un detalle que puede iluminar nuestra vida: la mujer de Lot cayó en la tentación de mirar atrás y se convirtió en una columna de sal. La leyenda popular debió de explicar así la existencia de una roca de forma caprichosa, en la región estéril y salada del Mar Muerto.

SALMO RESPONSORIAL: 25
R: Señor, guíame con tu justicia

Tengo ante los ojos, Señor, tu bondad.
Escrútame, Señor, ponme a prueba,
sondea mis entrañas y mi corazón,
porque tengo ante los ojos tu bondad,
y camino en tu verdad. R.

No arrebates mi alma con los pecadores,
ni mi vida con los sanguinarios,
que en su izquierda llevan infamias,
y su derecha está llena de sobornos. R.

Yo, en cambio, camino en la integridad;
sálvame, ten misericordia de mí.
Mi pie se mantiene en el camino llano;
en la asamblea bendeciré al Señor. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
El salmista llega al templo, hace declaración de inocencia y pide que Dios, justo juez, dicte sentencia y lo libre de sus acusadores. El cristiano pone su confianza en el amor de Dios que lo ha llamado a la santidad y que en Cristo lo ha librado del poder del pecado.   

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 8,23-27

“Dio una orden terminante a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma”

Jesús subió a la barca, y sus discípulos lo acompañaron. En esto se desató sobre el lago una tormenta tan fuerte que las olas cubrían la barca. Pero Jesús se había dormido. Entonces sus discípulos fueron a despertarlo, diciéndole:
--¡Señor, sálvanos! ¡Nos estamos hundiendo!
Él les contestó:
--¿Por qué tanto miedo? ¡Qué poca fe tienen ustedes!
Dicho esto, se levantó y dio una orden al viento y al mar, y todo quedó completamente tranquilo. Ellos, admirados, se preguntaban:
--¿Pues quién será este, que hasta los vientos y el mar lo obedecen? Palabra del Señor.

REFLEXIÓN:
Los discípulos se sienten apabullados ante la magnitud de las olas. Esta imagen representa a la pequeña comunidad cristiana después de la muerte de Jesús. Antes, cuando estaban en la orilla segura junto al Maestro, se sentían capaces de vencer al mundo; ahora, en medio de las adversidades de la historia, mientras el Maestro yace dormido en el fondo de la barca, todos se aterrorizan y claman a grandes voces.

El “relato simbólico” de este pasaje evangélico quiere darnos a entender que, muchas veces, la poca fe que mostramos en quien nos ha llamado es la causa de las deficiencias y falta de sintonía con el proyecto del Padre: El Reino. La tempestad simboliza los momentos críticos, de dificultad que se presentan en nuestras vidas. Muchas veces queremos renunciar, desistir, abandonar el camino recorrido cuando salen a nuestro encuentro los conflictos, y no nos damos cuenta de que es precisamente en esos momentos cuando nuestra fe se va purificando y haciendo cada vez más fuerte. Otra simbología que nos presenta el texto es la de Jesús durmiendo en medio de la tempestad. Obviamente, nadie podría dormir en medio de una tempestad, y menos como la descrita en el texto. La tranquilidad en que se encuentra Jesús durmiendo se contrapone a la angustia de los discípulos. Esto nos quiere dar a entender, por medio de la simbología utilizada por el evangelista Mateo, la poca comprensión que tuvieron los discípulos del mensaje de Jesús. Simplemente no entendían.

Luego Jesús calma el temor y les exige la respuesta de la fe. Esta imagen de la barca abatida por las olas la podemos aplicar a las comunidades cristianas. En ciertos momentos de la historia se sienten poderosas, capaces de doblegar el destino; sin embargo, ante la vastedad y complejidad de la historia, la comunidad eclesial es apenas un trozo de madera que sobrevive más por la gracia de Dios que por la pericia de pilotos y tripulantes. La única tabla de salvación a la que puede recurrir la comunidad es la experiencia del Resucitado, que le exige la respuesta de la fe y la fidelidad. La tripulación debe sobreponerse, navegar hasta la otra orilla y no ceder a la tentación del pánico o de querer retroceder. 

ORACIÓN

Buen Señor, gracias por el itinerario bíblico que hemos caminado contigo en este mes de junio que hoy termina; gracias por todas las enseñanzas signos de tu amor y bendición.  Gracias por tu Palabra que nos reconforta y nos alienta, queremos seguir navegando contigo y pedirte que a pesar de las tempestades que enfrentamos cada día, no nos desesperemos, no desistamos, no renunciemos a tu proyecto  y siempre confiemos  y tengamos la certeza de que tú estás con nosotros y no nos abandonas. Amén


“El relativismo moral es una dolorosa realidad que ha llevado a la humanidad a tocar fondo”