sábado, 1 de junio de 2013

Miércoles 19 de junio de 2013


“LA CERTEZA DE QUE EL PADRE NO NOS ABANDONA”

PRIMERA LECTURA
 2CORINTIOS 9,6-11

“Al que da de buena gana lo ama Dios”

Hermanos: El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; y el que siembra generosamente, generosamente cosechará. Cada uno dé como haya decidido su conciencia: no a disgusto ni por compromiso; porque al que da de buena gana lo ama Dios. Tiene Dios poder para colmaros de toda clase de favores, de modo que, teniendo siempre lo suficiente, os sobre para obras buenas. Como dice la Escritura: "Reparte limosna a los pobres, su justicia es constante, sin falta." El que proporciona semilla para sembrar y pan para comer os proporcionará y aumentará la semilla, y multiplicará la cosecha de vuestra justicia. Siempre seréis ricos para ser generosos, y así, por medio nuestro, se dará gracias a Dios. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
En la primera lectura continuamos escuchando a Pablo respecto al tema de la colecta para la comunidad de Jerusalén. Al parecer, no ha sido fácil mover a los corintios a la generosidad, por lo cual les presenta nuevos argumentos: primero, en el campo de la cosecha depende de lo generosa que haya sido la siembra; segundo, Dios nos ha colmado de toda clase de favores, por lo mismo, es lógico que seamos generosos con los demás; tercero, Dios premiará con creces nuestra generosidad; y cuarto, hay que dar con alegría, “no a disgusto ni por compromiso”, pues “al que da de buena gana lo ama Dios”.
Teológicamente, el mensaje de Pablo acentúa dos ideas fundamentales: 1. Dios recompensa siempre la generosidad del hombre que da de buen grado. Los valores espirituales que vienen de él sobrepasan los bienes materiales que el hombre se procura.  El efecto de la generosidad se traduce en el crecimiento de la comunidad gracias a una auténtica comunidad de bienes. Pero, fundamentalmente quiere dejar claro que la generosidad para con los hermanos conduce a los beneficiarios a una actitud de “acción de gracias” a Dios. De tal forma que todo lo bueno que hagamos a favor de los demás que no sea para ostentación y alabanza nuestra, sino para la gloria de Dios; de lo contrario, nuestra recompensa se habrá perdido en un aplauso humano. Que nuestro servicio de caridad sea hecho siempre con alegría, sabiendo que, especialmente en el servicio a los pobres, necesitados y enfermos, estamos sirviendo y asistiendo al mismo Cristo.

SALMO RESPONSORIAL: 111
R./Dichoso quien teme al Señor.

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R.

En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo. R.

Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 6,1-6.16-18

“Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
En el contexto judío, había unos personajes que eran expertos en fingir “actos de misericordia” para que el público los viera y los alabara por su “gran bondad”. Se trataba de los fariseos. A ellos se refiere Jesús cuando expresa: “Como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente los alabe”. Mateo presenta las tres obras buenas principales para los judíos: ayuno, oración y limosna, con la finalidad de acercar más la persona a Dios. El llamado de atención que hace Jesús a sus discípulos (a ti y a mí) es que no seamos como ellos, que, cuando hagamos estas obras, las realicemos más bien en secreto, porque el Padre que ve lo secreto lo recompensará. Es un reto para cada uno de nosotros, especialmente en nuestro tiempo en que los medios de difusión masiva promocionan el heroísmo, la exaltación, el exhibicionismo, y menosprecian el anonimato: no vales. La gente se esfuerza por llegar a hacerse personaje público, pero poco a poco va perdiendo lo fundamental: la identidad.

A Dios se le agrada “de corazón” no con apariencias. Jesús conoce muy bien cuan profunda es la tendencia del ser humano a buscarse a sí mismo. Es por eso que el Señor quiere enseñarnos a reorientar continuamente nuestro corazón. Jesús nos asegura que el Padre está en nuestro interior, en lo secreto de nuestro corazón. Él conoce nuestras búsquedas, nuestras luchas y también nuestros esfuerzos y nos dará todo lo que necesitamos para ser felices, para ser discípulos auténticos de Cristo, para verdaderamente hermanos e hijos de Dios, hijos del Reino.

ORACIÓN
Durante estos días el Evangelio nos ha llevado a identificar los valores cristianos con la actitud de Cristo, pero estas actitudes solo pueden brotar si logramos pegarnos de Ti y de tu Palabra. Por eso Señor ayúdanos a mantenernos orantes, buscando estar cerca del Padre y de Ti a través de tu Espíritu Santo, solo así lograremos alcanzar la promesa de una vida nueva desde esta tierra. Amén.    

Jueves 20 de junio de 2013


“LA MEJOR RESPUESTA AL AMOR DE DIOS: LA GRATITUD”


PRIMERA LECTURA
2CORINTIOS 11,1-11

“Os anuncié de balde el Evangelio de Dios”
Hermanos: Ojalá me toleraseis unos cuantos desvaríos; bueno, ya sé que me los toleráis. Tengo celos de vosotros, los celos de Dios; quise desposaros con un solo marido, presentándoos a Cristo como una virgen intacta. Pero me temo que, igual que la serpiente sedujo a Eva con su astucia, se pervierta vuestro modo de pensar y abandone la entrega y fidelidad a Cristo. Se presenta cualquiera predicando un Jesús diferente del que yo predico, os propone un espíritu diferente del que recibisteis, y un Evangelio diferente del que aceptasteis, y lo toleráis tan tranquilos. ¿En qué soy yo menos que esos superapóstoles? En el hablar soy inculto, de acuerdo; pero en el saber no, como os lo he demostrado siempre y en todo. ¿Hice mal en abajarme para elevaros a vosotros? Lo digo porque os anuncié de balde el Evangelio de Dios. Para estar a vuestro servicio, tuve que saquear a otras Iglesias, aceptando un subsidio; mientras estuve con vosotros, aunque pasara necesidad, no me aproveché de nadie; los hermanos que llegaron de Macedonia proveyeron a mis necesidades. Mi norma fue y seguirá siendo no seros gravoso en nada. Lo digo con la verdad de Cristo que poseo; nadie en toda Acaya me quitará esta honra. ¿Por qué?, ¿porque no os quiero? Bien lo sabe Dios.
REFLEXIÓN
Entre las varias dificultades que encontró Pablo con la comunidad de Corinto una fue tener que entrar en competencia con otros predicadores y con otras ofertas, a veces de corte próximo al cristianismo. Era una situación esperable, dada la tremenda afición de aquellos griegos para estar pendientes de novedades, curiosidades y todo tipo de historias con tal de que fueran amables al oído. Esta propensión a lo curioso y al último chisme hacía de los corintios presa fácil de un amplio espectro de embaucadores y falsos predicadores que, para ganarse discípulos, se jactaban de su ciencia profunda y de sus poderes maravillosos.
Pablo entonces acepta el juego, pero le da la vuelta. Su "ciencia" es ante todo la de la Cruz, donde nada parece comprensible ni amable a nuestra inteligencia; sus "poderes" son especialmente sus dolores y sufrimientos por razón de amor a Dios y a los discípulos. Y así, con un toque de ironía, nos ha dejado un retrato conmovedor de su sacrificio, su compromiso por causa del Evangelio. Un ejemplo, que más allá de las trivialidades corintias, es espejo de cuánto puede el amor en un genuino servidor de Cristo.

SALMO RESPONSORIAL: 110
R. / Justicia y verdad son las obras de tus manos, Señor.

Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
 dignas de estudio para los que las aman. R.

Esplendor y belleza son su obra,
su generosidad dura por siempre;
 ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente. R.

Justicia y verdad son las obras de sus manos,
todos sus preceptos merecen confianza:
son estables para siempre jamás,
se han de cumplir con verdad y rectitud. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 6,7-15

“Vosotros rezad así”
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis.
Vosotros rezad así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
En el evangelio continuamos sentados a los pies del Maestro en el Sermón e la Montaña, para aprender a orar y a vivir como hijos de Dios. Enseñándoles el Padre Nuestro, Jesús comparte con los discípulos, la relación de amor que vive con el Padre; a quien también ellos se pueden dirigir “sin mucha palabrería”, pues tienen puesta su confianza en Él, y saben que los ama y conoce sus necesidades. Por razones de espacio, no nos podemos detener en un análisis detallado de esta maravillosa oración; tomaremos solamente las dos primeras palabras, las cuales consideramos clave para entender todo su contenido.

La palabra “Padre” es la traducción de la palabra “Abba”, expresión de familiaridad propia del niño en la relación con su papá, que fue utilizada por Jesús con Dios. En español podríamos decir: “Papaíto, papito lindo”. Esto nos deja entender que Jesús trató siempre a Dios con la confianza de un niño a su papá, y así quiere que hagamos también nosotros. La Palabra “Nuestro” nos hace reconocer que es la paternidad de Dios donde se fundamenta nuestra fraternidad; somos hermanos, en cuanto hijos amados del Padre.

El Padre nuestro contiene, según el evangelio de Mateo, siete peticiones: tres en relación con Dios y cuatro en relación con nosotros. En las tres primeras, Jesús nos enseña que la oración es salir de sí mismo y entrar en síntoma con el corazón del Padre para saber y querer lo que Él quiere de nosotros, porque sabemos que el Padre nos ama y nos quiere felices. En las cuatro siguientes, nos hace mirar al Padre como el dador de todo bien, que cuida y se compadece de sus hijos. Estas peticiones están marcadas por un hondo sentido de solidaridad y de fraternidad que agrada al Padre y le permite ver y escuchar en nosotros la oración de Jesús, su Hijo amado. El Padre Nuestro identifica nuestros sentimientos con los de Jesús, nos hace partícipes de su identidad, oramos en Él, por Él y como Él.

ORACIÓN
De Ti hemos recibido gratis absolutamente todo lo que somos y tenemos. Nos has regalado la vida, las personas lindas a nuestro alrededor, las dificultades que nos ayudas a soportar, la naturaleza, la solidaridad, la misericordia, y sobre todo tu amor: moriste en la Cruz por nosotros. Como no decirte desde el corazón y con nuestra vida: “Yo te doy gracias, gracias Señor. Gracias mi Señor Jesús”.Amén.

Viernes 21 de junio de 2013


“EL EVANGELIO ABARCA TODA LA PERSONA DEL PREDICADOR”

PRIMERA LECTURA
2CORINTIOS 11,18.21B-30

“Aparte de todo lo demás, la carga de cada día, la preocupación por todas las Iglesias”

Hermanos: Son tantos los que presumen de títulos humanos, que también yo voy a presumir. Pues, si otros se dan importancia, hablo disparatando, voy a dármela yo también. ¿Que son hebreos?, también yo; ¿que son linaje de Israel?, también yo; ¿que son descendientes de Abrahán?, también yo; ¿que sirven a Cristo?, voy a decir un disparate: mucho más yo.
Les gano en fatigas, les gano en cárceles, no digamos en palizas, y en peligros de muerte, muchísimos; los judíos me han azotado cinco veces, con los cuarenta golpes menos uno; tres veces he sido apaleado, una vez me han apedreado, he tenido tres naufragios y pasé una noche y un día en el agua. Cuántos viajes a pie, con peligros de ríos, con peligros de bandoleros, peligros entre mi gente, peligros entre gentiles, peligros en la ciudad, peligros en despoblado, peligros en el mar, peligros con los falsos hermanos. Muerto de cansancio, sin dormir muchas noches, con hambre y sed, a menudo en ayunas, con frío y sin ropa. Y, aparte de todo lo demás, la carga de cada día, la preocupación por todas las Iglesias. ¿Quién enferma sin que yo enferme?; ¿quién cae sin que a mí me dé fiebre? Si hay que presumir, presumiré de lo que muestra mi debilidad. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Pablo concluye su alegato contra los con una frase llena de la sabiduría de la Cruz: "si se trata de presumir, presumiré de mis debilidades".
En efecto, es por lo menos extraña esa carta de presentación de este hombre que por lo visto sólo tiene para contar infortunios, traiciones padecidas, enfermedades y cárceles, dolores y desconciertos.
Pero si lo pensamos, mejor encontraremos una profunda lógica en todo esto. ¿En dónde nos mostró Dios la fuerza de su amor, si no fue en la debilidad de la carne rota de Cristo en la Cruz? ¿En dónde aprendimos la ciencia del perdón y el canto de la misericordia, si no fue en la locura de la Sangre y en el escandaloso silencio del Madero?
Si pues la cátedra de Cristo tiene tales señales y si esos son los capítulos de su doctrina, ¿por qué extrañarnos de la frase de su apóstol, cuando se mira a sí mismo y se reconoce tan cercano al padecimiento de amor de su Señor?
Continuamos escuchando las duras palabras de Pablo a los corintios, quien les dice que ha sido demasiado blando con ellos, pues se han doblegado fácilmente ante la predicación de aquellos que se creen "super-apóstoles". Pablo les dice que, si se trata de méritos, él los supera, y, aclarando que va a hablar como necio, enumera una paradójica lista en su largo camino apostólico cargando la cruz: sufrimientos, privaciones, fatigas, persecuciones, castigos, peligros de muerte, etc. Sólo “la cruz de Cristo“ que lleva a cuestas un apóstol confirma su legitimidad y el poder de su apostolado. Ninguno de aquellos supuestos apóstoles podría soportar una confrontación con la abnegación y los sacrificios con que Pablo va llevando a cabo su ministerio. ¿En qué se apoyan, para poner en duda la autoridad del Apóstol? Pues sencillamente en el hecho de que Pablo no hacía valer su derecho, propio de todo apóstol, de ser mantenido por la comunidad.
Al final, alude al sufrimiento quizás más intenso y evangélico que está viviendo mientras escribe: su preocupación por las iglesias que ha fundado y que le hace estar en ascuas, enfermo de ansiedad como lo está ahora, a causa de la debilidad de los corintios.
SALMO RESPONSORIAL: 33
R. / El Señor libra a los justos de sus angustias.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
 que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avengonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 6, 19-23

“Donde está tu tesoro, allí está tu corazón”
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No atesoréis tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen, donde los ladrones abren boquetes y los roban. Atesorad tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que se los coman, ni ladrones que abran boquetes y roben. Porque donde está tu tesoro, allí está tu corazón.
La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Y si la única luz que tienes está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!" Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Damos un paso más en nuestro aprendizaje a los pies de Jesús en el Sermón de la Montaña. El Señor nos presenta dos recomendaciones en relación con los bienes materiales, explicitando así cómo vivir la pobreza de la primera de las bienaventuranzas: no acumular bienes y no mirar el mundo con ojos malos. Acumulamos porque no confiamos. El acumular tesoros en el cielo se trata de saber donde colocar el fundamento de nuestra existencia. Si lo colocamos en los bienes materiales de esta tierra, corremos siempre el peligro de perder lo que acumulamos; en cambio, si lo colocamos en Dios, nadie va a poder destruirlo y tendremos la libertad interior de compartir con los demás los bienes que poseemos, creando una convivencia comunitaria que favorezca el compartir y la ayuda mutua; ése es el mayor tesoro, porque allí vive Dios.
Ahora bien, para entender lo que Jesús pide, es necesario tener ojos nuevos. La peor enfermedad que se pueda imaginar es una persona encerrada en si misma y en sus bienes y la confianza que tiene sólo en ellos. ¡Es la enfermedad de la mezquindad! Quien mira la vida con esa mirada vivirá en la tristeza y en la oscuridad. El remedio para curar esta enfermedad es la conversión, el cambio de mentalidad. Poniendo el fundamento de la vida en Dios, la mirada se vuelve generosa y la vida se vuelve luminosa, pues hace nacer el compartir y la fraternidad.

ORACIÓN
 Señor te suplicamos nos ayudes para que nuestra vida sea Evangelio, que con nuestros hechos reflejemos lo que Tú deseas que seamos, seres de paz, justicia y solidaridad. No solo sirviendo en la iglesia, eso es una parte, sino sobre todo en medio de quienes convivimos y compartimos la cotidianidad; con nuestras acciones como miembros de una sociedad, sembrando la civilización del amor en esa parte del mundo que se encuentra sumido en el desamor. Amén.

Sábado 22 de junio 2013


“SABER ABANDONARSE A LA FUERZA DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
2 CORINTIOS 12,1-10

“Muy a gusto presumo de mis debilidades”
Hermanos: Toca presumir. Ya sé que no está bien, pero paso a las visiones y revelaciones del Señor. Yo sé de un cristiano que hace catorce años fue arrebatado hasta el tercer cielo, con el cuerpo o sin cuerpo, ¿qué sé yo?, Dios lo sabe. Lo cierto es que ese hombre fue arrebatado al paraíso y oyó palabras arcanas, que un hombre no es capaz de repetir; con el cuerpo o sin cuerpo, ¿qué sé yo?, Dios lo sabe. De uno como ése podría presumir; lo que es yo, sólo presumiré de mis debilidades.
Y eso que, si quisiera presumir, no diría disparates, diría la pura verdad; pero lo dejo, para que se hagan una idea de mí sólo por lo que ven y oyen. Por la grandeza de estas revelaciones, para que no tenga soberbia, me han metido una espina en la carne: un ángel de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces he pedido al Señor verme libre de él; y me ha respondido: "Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad." Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Continuamos leyendo a Pablo en su argumentación frente a los cristianos de Corinto, respecto a quienes los quieren desviar de la verdad del evangelio. Les dice que podría gloriarse de visiones, de gracias, de carismas, de fenómenos místicos, pero que la fuerza de su testimonio no radica en eso. El único criterio de su ministerio apostólico es la flaqueza: saber aceptar con alegría y paciencia todo lo que une su vida a la humillación del Señor a quien sirve. No es masoquismo o culto al dolor, sino la alegría de ser “fuerte”, de ser más fuerte que el mal, de ser capaz de dominarlo. Pablo no presume de sí mismo, pues sabe que el fuerte es Cristo, quien triunfa en la persona de Apóstol.

Pablo realmente no resultó maestro de la humildad de la Cruz por puro gusto o por casualidad. En él, como también ha sucedido o sucederá en nosotros, el amor a la Cruz fue fruto de un camino que pasó por presiones exteriores y desfallecimientos interiores. En efecto, estas son las dos cosas que nos humillan: reconocernos pequeños frente a lo que nos amenaza, y reconocernos frágiles en cuanto a nuestras fuerzas, convicciones y virtudes. Pablo habla de un “aguijón” o “espina” clavada en su cuerpo que le golpea. No podemos saber con exactitud a que se refiere. Lo que si podemos decir es que esta “espina” implicaba para él, un serio obstáculo para su obra misionera. Sin embargo, los límites personales son superados por una confianza total en el poder y la gracia de Dios. La gloria del Evangelio consiste en que nuestra debilidad podemos encontrar esta maravillosa gracia; porque cuando llegamos al fondo de nuestra indefensión es cuando se le ofrece a Dios la oportunidad de intervenir.
SALMO RESPONSORIAL: 33
R. / Gustad y ved qué bueno es el Señor.
El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que lo temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
¿hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad? R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 6,24-34

“No os agobiéis por el mañana”
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?
¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y yo os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Ayer hablábamos de la consecuencia que ocasiona el estar apegado a lo material: la esclavitud. No queremos decir que lo material sea malo en sí; simplemente que, cuando eso material esclaviza a la persona, se vuelve alienante y dañino. Lo material, y, en el caso del evangelio de hoy, el dinero, es un medio para nuestra subsistencia; no es el fin último de nuestra existencia, como muchas veces se toma. “No pueden estar ustedes al servicio de Dios y del dinero”, nos dice el Señor. Un siervo de Dios no tiene amor al dinero, sino a su proyecto de vida, en el que el dinero juega un papel importante, pero no fundamental. Jesús quiere fundamentar la felicidad de cada uno en encontrarse consigo mismo, para no dejarse vencer por los bienes materiales, que hacen descuidar los pequeños gozos de la vida y agobiarse por el consumismo. “No anden angustiados por la comida para conservar la vida o por la ropa para cubrir el cuerpo”, nos dice Jesús. Pareciera que Jesús estuviera promoviendo el no hacer nada, porque el Padre nos lo dará todo. La bien llamada providencia de Dios significa abandonarse con plena confianza a las manos del Padre. Y la actitud del discípulo ante esa providencia no es quedarse quieto y esperar a ver qué pasa, sino buscar ante todo el Reino de Dios y su justicia, que se traduce en hacer en todo la voluntad del Padre y trabajar por un mundo mejor.

ORACIÓN
Dios nuestro te haces cercano de quienes te buscamos con confianza, seguros de tu bondad y tu poder, dejando todo a tu disposición, recibiendo tu instrucción para hacer lo que nos corresponde para tener una vida digna y entregada a tu causa. Gracias porque te preocupas por nuestras necesidades y las suples de la mejor manera. Amén.
ia, y] � r �� hz� amor: moriste en la Cruz por nosotros. Como no decirte desde el corazón y con nuestra vida: “Yo te doy gracias, gracias Señor. Gracias mi Señor Jesús”.


oman","& � f ' �� hz� hos es inconcebible el perdonar y hasta amar a quienes les han hecho tanto daño; pero  Señor, en este sistema de vida donde prevalece el valor por la muerte que lleva a destruir familias enteras, te damos gracias porque se dan testimonios de personas a quienes en su corazón se ha sembrado el perdón en medio del dolor. Si Señor porque en Ti si es posible. Amén    

Domingo 23 de junio de 2013


“LA NECESIDAD DE LA CRUZ EN LA VIDA DEL CRISTIANO”

PRIMERA LECTURA
ZACARÍAS 12, 10-11; 13, 1

“Mirarán al que atravesaron”
Así dice el Señor: "Derramaré sobre la dinastía de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de clemencia.
Me mirarán a mí, a quien traspasaron, harán llanto como llanto por el hijo Único, y llorarán como se llora al primogénito.
Aquel día, será grande el luto en Jerusalén, como el luto de Hadad-Rimón en el valle de Meguido."
Aquel día, se alumbrará un manantial, a la dinastía de David y a los habitantes de Jerusalén, contra pecados e impurezas. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
La primera lectura hace referencia a los tiempos mesiánicos. “Derramaré sobre la casa de David un espíritu de gracia y oración. Y mirarán al que traspasaron” y llorarán como quien llora a un primogénito. El “traspasado” recuerda al Siervo de Yahveh, figura de Cristo en su Pasión. San Juan concluye la crucifixión de Jesús diciendo: “para que se cumplan las Escrituras: mirarán al que traspasaron”. Dios concede la conversión del corazón por medio de una víctima que es Cristo, el Siervo paciente; su cuerpo traspasado se mirará con la mirada salvadora de la fe.

SALMO RESPONSORIAL: 62
R. / Mi alma está sedienta de Ti, Señor, Dios mío.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R.

Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
 mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R.

SEGUNDA LECTURA
GÁLATAS 3, 26-29

“Los que habéis sido bautizados os habéis revestido de Cristo”

Hermanos: Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.
Los que os habéis incorporado a Cristo por el bautismo os habéis revestido de Cristo.
Ya no hay distinción entre judíos y gentiles, esclavos y libres, hombres y mujeres, porque todos sois uno en Cristo Jesús.
Y, si sois de Cristo, sois descendencia de Abrahán y herederos de la promesa. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
En la segunda lectura de hoy, el tema de la ley mosaica como innecesaria y abolida después de la venida de Cristo, pues la fe en él es lo que nos justifica ante Dios, es el problema básico de la carta a los Gálatas, en que Pablo responde a los judeocristianos que no acertaban a desprenderse de las formas judaizantes y que veían con recelo la doctrina y la praxis del apóstol.

Por eso, después de afirmar la función transitoria y pedagógica de la ley, afirma Pablo el paso a la realización actual de las promesas en la venida de Cristo y en la fe del Evangelio. Cristo es el acontecimiento decisivo de la historia de salvación; por la fe en él y por el bautismo somos constituidos todos en hijo de Dios, somos justificados. Al decir todos acentúa Pablo que no solamente los judíos, sino también las demás razas y pueblos.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 9, 18-24

“Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho”
Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?"
Ellos contestaron: "Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas."
Él les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?"
Pedro tomó la palabra y dijo: "El Mesías de Dios."
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día."
Y, dirigiéndose a todos, dijo: "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Tres partes componen la lectura: 1). La confesión mesiánica de Pedro (vv. 18-21); 2). El primer anuncio de la Pasión (v. 22); Lucas ha omitido la reprimenda que Jesús dirige a Pedro, cuando éste, ante el anuncio de la Pasión, se opone a ello; 3). Las condiciones para el seguimiento de Cristo (vv. 23-24).
Lucas es el único que nota significativamente la oración de Jesús que precede la confesión de mesianidad y al anuncio de la Pasión (v. 18). Como la figura del Mesías en la mente de los apóstoles estaba teñida de triunfalismos terrenos, Jesús les educa en ese gran misterio del Reino: su propia Pasión y Muerte (v. 22). Sigue finalmente un pasaje que nos recuerda el discurso apostólico de Mt. 10: condiciones que Jesús pide a sus seguidores: abnegación, disponibilidad absoluta y sufrimiento efectivo (vv. 23-24).

Si queremos ir con Jesús tenemos que aceptar sus condiciones y entenderlas como Él las entiende. Negarse a sí mismo equivale a “no tener nada que ver” con la persona de la que se reniega. Negarse a sí mismo es descentrarse, no ser ya el centro de su propio proyecto. Es poner la vida entera al servicio del otro, en este caso el proyecto de Jesús. A esto Jesús le llama perder la vida por él. Y quien lo haga así “ganará”, salvará su vida. La condición que pone Jesús para seguirle no pretende quitarnos valor sino orientar nuestras energías y valores a la construcción del Reino que él inició negándose, también Él, a sí mismo, para cumplir en todo la voluntad del Padre.

ORACIÓN

Señor, ayúdanos como tus seguidores(as) a asumir el compromiso de aceptar y cargar la cruz; que  miremos en los momentos de dificultad y sufrimiento tu triunfo sobre el bien y el mal. Reconociendo que solamente contigo lograremos ser instrumentes de transformación en la familia, comunidad y sociedad. Amén    

Lunes 24 de junio 2013


Fiesta San Juan el Bautista

“LA IDENTIDAD Y LA MISION DE LOS ELEGIDOS DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 49,1-6

“Te hago luz de las naciones”

Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: "Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso." Mientras yo pensaba: "En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas", en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios. Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel -tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza-: "Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
En Isaías se habla de un siervo elegido por Dios desde el seno materno para ser portador de un mensaje muy importante para todas las naciones, un mensaje que les afecta directamente, el mensaje de salvación; y Dios mismo es el garante de que dicha misión se cumpla, habla también del ministerio profético delante de las naciones, preparando los caminos de Dios.

SALMO RESPONSORIAL: 138
R./Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente.

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras.
Conocías hasta el fondo de mi alma. R.

No desconocías mis huesos,
cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R.

SEGUNDA LECTURA HECHOS 13, 22-26

“A ustedes se les ha enviado este mensaje de salvación”

Más tarde, Dios quitó de su puesto a Saúl, y les dio por rey a David, de quien dijo: 'He encontrado que David, hijo de Jesé, es un hombre que me agrada y que está dispuesto a hacer todo lo que yo quiero.' Uno de los descendientes de este mismo David fue Jesús, a quien Dios envió para salvar a Israel, como había prometido. Antes que Jesús viniera, Juan anunciaba el mensaje a todo el pueblo de Israel, diciéndoles que debían volverse a Dios y ser bautizados. Y cuando Juan se iba acercando al fin de su vida, dijo: 'Yo no soy lo que ustedes piensan; pero después de mí viene uno a quien yo ni siquiera merezco desatarle las sandalias de los pies.'
"Hermanos descendientes de Abraham, y ustedes, los extranjeros que tienen temor de Dios: este mensaje de salvación es para nosotros. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN En el libro de Hechos, Pablo hace una breve síntesis de la historia de la salvación, destacando la figura del rey David y la promesa de parte de Dios que de su descendencia sacaría un salvador para Israel, lo cual se cumpliría en Jesús. De repente, inserta en la narración al Bautista empalmándolo con sus antecesores y colocándolo como el último eslabón de la acción de Dios para preparar la venida del Salvador. Juan no apunta hacia sí mismo, sino hacia Cristo, tal como dice la tradición sobre el Bautista; lo realmente importante es la palabra de salvación, el Señor Jesús, y Juan está en función de él.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 1, 57-60.80

“Juan es su nombre”

Al cumplirse el tiempo en que Isabel debía dar a luz, tuvo un hijo. Sus vecinos y parientes fueron a felicitarla cuando supieron que el Señor había sido tan bueno con ella. A los ocho días, llevaron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías. Pero su madre dijo:
--No. Tiene que llamarse Juan.
Le contestaron:
--No hay nadie en tu familia con ese nombre.
Entonces preguntaron por señas al padre del niño, para saber qué nombre quería ponerle. El padre pidió una tabla para escribir, y escribió: 'Su nombre es Juan.' Y todos se quedaron admirados. En aquel mismo momento Zacarías volvió a hablar, y comenzó a alabar a Dios. Todos los vecinos estaban asombrados, y en toda la región montañosa de Judea se contaba lo sucedido. Todos los que lo oían se preguntaban a sí mismos: "¿Qué llegará a ser este niño?" Porque ciertamente el Señor mostraba su poder en favor de él.
El niño crecía y se hacía fuerte espiritualmente, y vivió en los desiertos hasta el día en que se dio a conocer a los israelitas. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Celebramos la fiesta de San Juan Bautista, el precursor, como todos lo conocemos, por su vida y misión y por anunciar y preparar la llegada de los tiempos mesiánicos, que ven su cumplimiento en Jesús.
En el Evangelio de hoy, Lucas vuelve a las narraciones que tienen que ver con Juan Bautista, que van a ocupar los vv. 57-80 del primer capítulo. La narración se centra en cuatro momentos importantes de su vida: El relato de su nacimiento (vv. 57-58), la circuncisión, la imposición del nombre y la manifestación a toda su parentela e incluso a los vecinos de la comarca (vv. 59-66).
En el nacimiento de Juan se cumple lo anunciado a Zacarías y se hace realidad la promesa. La esterilidad de unos padres, vencida por el nacimiento de un hijo, es fuente de alegría, jubilo y regocijo que envuelve y contagia a vecinos y parientes, como ya lo había predicho el mensajero de Dios.
En la narración del nacimiento, Lucas matiza dos aspectos muy importantes: el de la misericordia de Dios que se manifiesta en favor del pueblo, al quitarle la afrenta de la esterilidad que pesaba sobre Isabel, precisamente sobre la esposa de un sacerdote encargado del servicio litúrgico en el templo de Jerusalén, y por otra parte, el significado del nombre de Juan (“Dios ha mostrado su favor”), con el cual se subraya la presencia de la misericordia Divina, que recae no sólo sobre una persona en particular, Isabel en este caso, sino que alcanza a la totalidad del pueblo.
Al relato de nacimiento de Juan sigue el de su circuncisión, imposición del nombre, y su manifestación pública. Por la circuncisión, Juan queda indeleblemente marcado con la “señal de la alianza”, signo visible de la incorporación al pueblo de Israel. Esa marca en la propia carne hace de Juan partícipe de la bendición prometida por el Señor a su pueblo elegido, le capacita para celebrar la Pascua como fiesta de la comunidad y confirma sus esperanzas de compartir con todos sus antepasados la restauración futura y definitiva. El rito de la circuncisión comportaba igualmente la obligación de una escrupulosa observancia de la ley de Moisés. La incorporación del precursor del Mesías al pueblo de Israel es muy importante para Lucas, no sólo porque prefigura la incorporación del propio Jesús a ese mismo pueblo, sino también porque Lucas se esfuerza por demostrar que el cristianismo es una derivación lógica del judaísmo. Por eso tiene que quedar bien claro que los pilares de ese nuevo modo de vida, son de raíces profundamente judías.
La imposición de un nombre como el de “Juan” rompe radicalmente con la tradición familiar. Como era costumbre, los vecinos y parientes dan por hecho que el niño se llamaría como el padre. El acuerdo entre la madre y el padre en un nombre que no era familiar aparece como un signo donde se refleja el favor de Dios. La Misericordia divina no sólo se manifiesta a un matrimonio anciano, de vida intachable, sino que alcanza a la totalidad de Israel. De ahí que al recuperar Zacarías el habla, todos los vecinos se interroguen sobre el futuro de ese niño.
El Evangelio de Lucas nos invita a reflexionar sobre la misericordia, la compasión y la generosidad divina, que caracterizan este nuevo período de la historia de la salvación que comienza a manifestarse con el nacimiento de Juan Bautista. Misericordia sin límites y sin medida, que engrandece y libera, que es signo de vida porque rescata a unos ancianos de la muerte por causa de la esterilidad.
Además, el Evangelio nos interpela sobre nuestra experiencia de la misericordia de Dios, sobre la manera como la estamos haciendo explicita en gestos y actitudes: acogida, solidaridad con los rechazados, invitación a todos aquellos que desean un mundo nuevo “según el corazón de Dios” a comprometerse en la construcción del mismo.

ORACIÓN
Es apremiante la necesidad de enseñar a la nuevas generaciones a descubrir la misión para la cual Tu, les ha dado el don de la vida, por eso en este mundo que los sume en los medios de comunicación distractores, alienantes y, mal utilizados, destructores, te suplicamos Señor, que nos ayudes, impregnando en nuestro ser el amor y la firmeza para instruirlos y llevarlos a Ti. Amén.