domingo, 1 de enero de 2012

Martes, 17 de enero de 2012

SAN ANTONIO, ABAD

“EL SÁBADO SE HIZO PARA EL HOMBRE”



PRIMERA LECTURA
1SAMUEL 16, 1-13


UNGIÓ SAMUEL A DAVID EN MEDIO DE SUS HERMANOS, Y EN AQUEL MOMENTO LO INVADIÓ EL ESPÍRITU DEL SEÑOR”


En aquellos días, el Señor dijo a Samuel: "¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si yo lo he rechazado como rey de Israel? Llena tu cuerno de aceite y vete. Voy a enviarte a Jesé, de Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mí". Samuel contestó: "¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me mata". El Señor le dijo: "Llevas una novilla y dices que vas a hacer un sacrificio al Señor. Convidas a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que tienes que hacer; me ungirás al que yo te diga".

Samuel hizo lo que le mandó el Señor. Cuando llegó a Belén, los ancianos del pueblo fueron ansiosos a su encuentro: "¿Vienes en son de paz?" Respondió: "Sí, vengo a hacer un sacrificio al Señor. Purificaos y venid conmigo al sacrificio".

Purificó a Jesé y a sus hijos y los convidó al sacrificio. Cuando llegaron, vio a Eliab y se dijo: "Sin duda está ante el Señor su ungido". Pero el Señor dijo a Samuel: "No mires su apariencia ni su gran estatura, pues yo le he descartado. La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón".

Jesé llamó a Abinadab y lo hizo pasar ante Samuel; y Samuel dijo: "Tampoco a éste lo ha elegido el Señor". Jesé hizo pasar a Sama; y Samuel dijo: "Tampoco a éste lo ha elegido el Señor". Hizo pasar Jesé sus siete hijos ante Samuel, pero Samuel dijo: "A ninguno de éstos ha elegido el Señor". Preguntó entonces Samuel a Jesé: "¿No quedan ya más muchachos?" El respondió: "Todavía falta el más pequeño, que está guardando el rebaño". Dijo entonces Samuel a Jesé: "Manda que lo traigan, porque no comeremos hasta que haya venido". Mandó, pues, que lo trajeran; era rubio, de bellos ojos y hermosa presencia. Dijo el Señor: "Levántate y úngelo, porque éste es".

Tomó Samuel el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento invadió a David el espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante. Samuel emprendió la vuelta a Ramá.

REFLEXIÓN
Tal vez lo que más llama la atención, es que Jesé ni siquiera contaba en el número de sus hijos a David. Cuando le preguntó Samuel por los hijos, Jesé no pensó en David, al que sólo veía como un cuidador de ovejas.
Y la enseñanza es clara: la mirada de Dios no es como la de los hombres. Allí donde la misma familia de David no veía nada, Dios vio todo. Si lo pensamos bien, hay un misterio en esa mirada de Dios. Él, que lo ha creado todo, no necesita ver que algo que ya existe, pues es Él mismo quien todo lo trae a la existencia.
La vocación, entonces, no consiste tanto en que Dios reconoce que alguien ya tiene lo que Él quisiera, sino en que Él crea en alguien, algo que no tenía, hasta hacerlo una nueva persona.

SALMO RESPONSORIAL: 88
R. / Encontré a David mi siervo.

Un día hablaste en visión a tus amigos:
He ceñido la corona a un héroe,
he levantado a un soldado sobre el pueblo. R.

Encontré a David mi siervo
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso. R.

El me invocará: Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora,
y yo lo nombraré mi primogénito,
excelso entre los reyes de la tierra. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 2, 23-28

“EL SÁBADO SE HIZO PARA EL HOMBRE, Y NO EL HOMBRE PARA EL SÁBADO”


Un sábado atravesaba el Señor un sembrado; mientras andaban, los discípulos iban arrancando espigas. Los fariseos le dijeron: "Oye, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?" El les respondió: "¿No habéis leído nunca lo que hizo David cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre? Entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros". Y añadió: "El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado".

REFLEXIÓN
La religión nos puede liberar o bien paralizar. Y, al igual que la religión, cualquiera otra dimensión fundamental humana puede liberarnos o someternos. El dilema se nos puede presentar no en forma de una gran discusión doctrinal sino, como ocurre en el evangelio, a partir de un pequeño detalle de la vida cotidiana. Los discípulos son amonestados por otros judíos por el simple hecho de arrancar unas espigas y darse un bocadito en sábado. Para nosotros este gesto puede parecer insignificante, pero, para una persona cuya religiosidad raya con el fanatismo, esto es un verdadero acto sacrílego.

Pero lo mismo podrían decir esas personas si miraran las costumbres de nuestra época. No comprenderían por qué pasamos tantas horas frente a un televisor, o por qué consideramos banal que unas pocas personas consuman agua por toneladas, mientras otros no tienen agua potable para cocinar. Cada diminuto gesto de nuestra vida cotidiana puede tener un enorme significado y se puede convertir en un camino hacia la humanización o, por el contrario, hacia nuestra propia pequeñez.

¿Nos liberamos en los gestos de nuestra vida diaria o dejamos a las costumbres decidir por nosotros?

ORACIÓN
Te doy gracias y te alabo Señor, por el amor que me tienes; porque estás siempre dispuesto a bendecirme, a llenarme de tus dones. Aquí estoy en este nuevo día para bendecirte pero también para pedirte que me dejes vivir en tu libertad, en la libertad de tu Espíritu, para que lo nuevo de tu Reino quepa en mi corazón. Amén.

MIÉRCOLES, 18 de enero de 2012

“LA LEY O LA MISERICORDIA”



PRIMERA LECTURA
1 SAMUEL 17, 32--51

“VENCIÓ DAVID AL FILISTEO CON LA HONDA Y UNA PIEDRA”

En aquellos días, Saúl mandó llamar a David, y éste le dijo: "Majestad, no os desaniméis. Este servidor tuyo irá a luchar con ese filisteo". Pero Saúl le contestó: "No podrás acercarte a ese filisteo para luchar con él, porque eres un muchacho, y él es un guerrero desde mozo". David replicó: "El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las garras oso, me librará de las manos de este filisteo". Entonces Saúl le dijo: "Anda con Dios".

Agarró la cayada, escogió cinco cantos de arroyo, se los echó al zurrón, empuñó la honda y se acercó al filisteo. Este, precedido de su escudero, iba avanzando, acercándose a David; lo miró de arriba abajo y lo despreció, porque era un muchacho de buen color y guapo, y le gritó: "¿Soy yo un perro, para que vengas a mi con un palo?" Luego maldijo a David, invocando a sus dioses, y le dijo: "Ven acá, y echaré tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo".

Pero David le contestó: "Tú vienes hacia mí armado de espada, lanza y jabalina; yo voy hacia ti en nombre del Señor de los ejércitos, Dios de las huestes de Israel, a las que has desafiado. Hoy te entregará el Señor en mis manos, te venceré, te arrancaré la cabeza de los hombros y echaré tu cadáver y los cadáveres del campamento filisteo a las aves del cielo y las fieras de la tierra; y todo el mundo reconocerá que hay un Dios en Israel; y todos los aquí reunidos reconocerán que el Señor da la victoria sin necesidad de espadas ni lanzas, porque ésta es una guerra del Señor y él os entregará en nuestro poder.

Cuando el filisteo se puso en marcha y se acercaba en dirección a David, éste salió de la formación y corrió velozmente en dirección al filisteo; echó mano al zurrón, sacó una piedra, disparó la honda y le pegó al filisteo en la frente: la piedra se le clavó en la frente, y cayó de bruces en tierra. Así venció David al filisteo, con la honda y una piedra; lo mató de un golpe, sin empuñar espada. David corrió y se paró junto al filisteo, le agarró la espada, la desenvainó y lo remató, cortándole la cabeza.


REFLEXIÓN
Conviene destacar en este texto qué es lo mueve a David: "Yo voy contra ti en nombre del Señor Todopoderoso, dice David al filisteo, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien tú has desafiado." El nombre de este sentimiento vigoroso, que en un momento dado puede darnos fuerza extraordinaria y gran sagacidad, es celo y es fe. En últimas, proviene del amor y en realidad es una forma de amor a la gloria de Dios. De hecho, la gran preocupación de David se resume en que "toda la tierra sabrá que Israel tiene un Dios." Y la victoria, según vimos, fue suya.
De otra parte miremos al filisteo gigante, fanfarrón, maldiciente, mal encarado, guerrero desde joven, que resulta vencido de un solo golpe, sirve sobre todo para hacer un contraste entre la mirada de Dios y la mirada del hombre, como nos lo decían las lecturas de ayer.
Ya ayer se nos hablaba de que David era de buena presencia, era bien parecido. Y el filisteo en cambio, era seguramente uno de esos hombres con cara de matón, de "conmigo nadie se mete", de "conmigo la tienen perdida", que infundía terror. Y desde luego que con esas características y con esos deseos, sólo podía despreciar la agilidad, la juventud, la inexperiencia y la belleza de David. Pero en realidad lo que está detrás en este relato, no es sólo la pelea entre el filisteo y David, sino también entre Saúl y David.
¿Cómo era Saúl? Saúl era alto, era jefe por naturaleza, sobresalía ante todo el ejército, era de buena familia, hijo de Quis, un benjaminita. Por eso parecía que lo más normal, era que él fuera el rey de Israel. Pero aquí es donde está el problema. Este filisteo era también alto, más alto que Saúl. Saúl era un guerrero, pero el filisteo era más guerrero; es decir, lo había sido desde antes. Saúl tenía fuerza, el filisteo tenía mucha más fuerza.
Esto significa que cuando se pone la confianza en las cualidades humanas, y uno cree que ellas le van a salvar, siempre resulta algún otro, que tiene las mismas cualidades, pero que las puede aplicar para el mal. Por ejemplo, si uno confía que será la inteligencia de alguien la que nos va a dar la victoria, pues sucede que un malvado, que tenga más inteligencia que ése, será el que nos va a dar la derrota. Por eso Saúl tiene que recluirse en sus tiendas, tiene que recluirse en su casa, medio avergonzado, medio angustiado, porque en el fondo, no puede hacer frente al filisteo.
Saúl, con todas sus cualidades, no tiene nada que hacer frente al verdadero peligro. ¿Por qué? Porque teniendo estas cualidades, se tiene en realidad solamente a sí mismo. Saúl entonces realmente, ha sido vencido por el filisteo.
David en cambio es un muchacho pequeño, frágil, al que ni siquiera le sirve la armadura. La armadura defiende, pero hace pesado al guerrero. David es un hombre ágil, y sobre todo, es un hombre que cuenta fundamentalmente con Dios. El desenlace del relato lo hemos escuchado, y es que David sí logra la victoria, una victoria que es de David, una victoria que es de todo Israel, pero en realidad, una victoria que es de Dios.
Lo que va a seguir entonces, es que el pueblo de Dios reconoce que la victoria ha sido de Dios. Porque una persona así no tenía ninguna esperanza. Ni ante los israelitas, ni ante los filisteos tenía ninguna esperanza de vencer. Si ha vencido, ha sido por su confianza en el Señor: el que ha vencido es el Señor.
Esta va a ser la característica de este líder; esta va a ser la característica de este rey. David va a ser un rey de tal naturaleza, que cuando él vence, el que vence es Dios, y es una victoria con estilo, con belleza, con gracia; es una victoria en la gracia de Dios.
En nuestra época, ya no tenemos nuestra confianza puesta en escuderos, en armaduras, en pesadas lanzas, en espadas o cosas parecidas. Pero sí tenemos nuestra confianza en otro tipo de armas y en otro tipo de armaduras.
A David le quedaba grande y pesada la armadura. Sin la armadura, pudo correr, tirar la piedra, y vencer. Si David hubiera tenido la armadura para defenderse de una lanzada o de un golpe de espada, la armadura le hubiera servido sólo de estorbo, para quedarse plantado, esperando la muerte. Hay vidas en las que sucede eso. Hay vidas que están tan defendidas, o que pretenden defenderse tanto, personas que tienen tan pesadas armaduras, que sólo le sirven de cárcel, y que sólo le sirven de red, para que estén ahí quietas, paralizadas en el momento del golpe de gracia.
David es un hombre sin armadura, Jesús es un hombre sin armadura; no sólo sin armadura, sino estuvo desnudo e indefenso en la cruz.
Un hombre así, sin defensa, un hombre sin armadura, ése es el que verdaderamente puede moverse con agilidad, percibir el soplo del Espíritu, ser dócil a su acción. Despojémonos de nuestras armaduras, confiemos en el Señor, creámosle al Espíritu de Dios, y obtengamos la gracia y la victoria con el Señor.


SALMO RESPONSORIAL: 143
R. / Bendito el Señor, mi Roca.

Bendito el Señor, mi Roca, que adiestra
mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea. R.

Mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos. R.

Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas;
para ti, que das la victoria a los reyes
y salvas a David, tu siervo.
Defiéndeme de la espada cruel. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 3, 1-6

“¿ESTÁ PERMITIDO EN SÁBADO SALVARLE LA VIDA A UN HOMBRE O DEJARLO MORIR?”


En aquel tiempo entró Jesús otra vez en la sinagoga y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenía la parálisis: "Levántate y ponte ahí en medio". Y a ellos les preguntó: "¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?" Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de ira y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: "Extiende el brazo". Lo extendió y quedó restablecido.

En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.

REFLEXIÓN
No sólo la acción es origen del mal. La omisión y la permisión también lo son. Jesús reta a sus adversarios con un dilema ético: salvar o destruir. Sus adversarios callan y su silencio se convierte en cómplice de un sistema que, aunque en su origen fue ideado para liberar, se convierte en nueva causa de angustia y de dolor para los más débiles, por causa de unas interpretaciones restringidas y tendenciosas. El sábado, o día de reposo, es en su origen un rotundo gesto de libertad y de gracia. Una vez cada siete días todos tienen oportunidad de descansar de las arduas labores y pueden rendir culto al Dios que con su mano los ha liberado. Incluso el esclavo que vive sujeto de pies y manos puede verse libre de su carga. Pero, las interpretaciones erróneas lo convierten en una carga irresistible. ¿Cómo pudo ese día de gracia convertirse en un día de dolor y vergüenza?

También nosotros podemos convertir oportunidades de gracia y de encuentros familiares y eclesiales en cargas insufribles y molestas. Tenemos los medios para recibir la salvación, pero nuestros hábitos de consumo y nuestro sedentarismo nos pueden volver esclavos del ocio o del lucro y la eficiencia.

ORACIÓN
Vuelvo a ti, Señor misericordioso, con gratitud. Hoy te pido, Señor tu libertad en mí; dame la capacidad para quitarme todo cuanto me oprime. Déjame respirar el aire fresco de tu amor, que nos restaura nos hace sentir capaces de levantarnos y seguir luchando por salir adelante en el nombre tuyo Señor Jesús. Amén.

Jueves, 19 de enero de 2012

“UNA GRAN MULTITUD SE TRASLADÓ A DONDE JESÚS ESTABA”


PRIMERA LECTURA
1SAMUEL 18, 6-9

"MI PADRE SAÚL TE BUSCA PARA MATARTE "


Cuando volvieron de la guerra, después de haber matado David al filisteo, las mujeres de todas las poblaciones de Israel salieron a cantar y recibir con bailes al rey Saúl, al son alegre de panderos y sonajas. Y cantaban a coro esta copla: "Saúl mató a mil, David a diez mil". A Saúl le sentó mal aquella copla, y comentó enfurecido: "¡Diez mil a David, y a mí mil! ¡Ya sólo le falta ser rey!" Y a partir de aquel día Saúl le tomó ojeriza a David.

Delante de su hijo Jonatán y de sus ministros, Saúl habló de matar a David. Jonatán, hijo de Saúl, quería mucho a David y le avisó: "Mi padre Saúl te busca para matarte. Estate atento mañana y escóndete en sitio seguro; yo saldré e iré al lado de mi padre, al campo donde tú estés; le hablaré de ti y, si saco algo en limpio, te lo comunicaré. Así pues Jonatán habló a su padre Saúl en favor de David: "¡Que el rey no ofenda a su siervo David! El no te ha ofendido, y lo que él hace es en tu provecho: se jugó la vida cuando mató al filisteo y el Señor dio a Israel una gran victoria; bien que te alegraste al verlo. ¡No vayas a pecar derramando sangre inocente, matando a David sin motivo!" Saúl hizo caso a Jonatán y juró: "¡Vive Dios, no morirá!"

Jonatán llamó a David y le contó la conversación; luego lo llevó donde Saúl, y David siguió en palacio como antes.

REFLEXIÓN
De la primera lectura de hoy podemos aprender que la transición del reinado de Saúl al de David no fue fácil. Lo lógico, lo esperado, era que el sucesor de Saúl fuera un descendiente suyo. Pero Dios había descartado a Saúl, como el mismo profeta Samuel había tenido que aprender, no sin dolor. Y sabemos la causa de este rechazo a Saúl. No es exactamente porque él fuera el más pecador de los seres humanos. Muy al contrario, en la larga serie de los reyes en Jerusalén hubo gente mucho más "perversa", si se quiere. Lo grave de Saúl fue la desobediencia: su manera de imponer su voluntad interpretando a capricho los designios de Dios. Un rey así, lejos de ayudar al reinado de Dios, iba simplemente a impedirlo.
En todo caso, a Samuel le tocó la peor parte, en cierto sentido, porque tuvo que presenciar la caída de Saúl sin contar todavía con la consolidación de David. Además, a medida que Saúl entendía que el elegido era David, más se llenaba se odio hacia él y más lo atacaba. El drama es que Saúl sabía en el fondo de su corazón la verdad de todo esto, pero no podía aceptar esa verdad. Sabía, pero odiaba lo que sabía. Sin duda sorprende que en medio de estos sentimientos tan oscuros de Saúl haya podido nacer una amistad tan ejemplar como la que se dio entre David y el propio hijo de Saúl, Jonatán. Podemos decir que fue como un signo con el que el Señor bendijo aún la memoria de la familia del rey rechazado y obstinado, y fue también un modo de mostrarnos que su gracia puede crecer y prosperar hasta en las circunstancias más adversas.


SALMO RESPONSORIAL: 55
R. / En Dios confío y no temo.

Misericordia, Dios mío, que me hostigan,
me atacan y me acosan todo el día;
todo el día me hostigan mis enemigos,
me atacan en masa. R.

Anota en tu libro mi vida errante,
recoge mis lágrimas en tu odre, Dios mío.
Que retrocedan mis enemigos cuando te invoco
y así sabré que eres mi Dios. R.

En Dios, cuya promesa alabo,
en el Señor, cuya promesa alabo,
en Dios confío y no temo;
¿qué podrá hacerme un hombre? R.

Te debo, Dios mío, los votos que hice;
los cumpliré con acción de gracias. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 3, 7-12

Los espíritus inmundos gritaban: "Tú eres el Hijo de Dios", pero Jesús les prohibía que lo diesen a conocer
En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo siguió una muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén y de Idumea, de la Transjordania, de las cercanías de Tiro y Sidón. Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar el gentío.

Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo. Cuando lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando: "Tú eres el Hijo de Dios". Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

ORACIÓN
Señor Jesús, tu sigues estando cerca, aunque no te veamos. Nos quieres sanar y liberar. Quieres seguir anunciando la Buena Noticia a nuestras vidas, lo haces por medio de tu bendita palabra que nos libera y guía. LLénanos hoy de tu bendición y sigue actuando en transformación en nuestras vidas. Amén.

VIERNES, 20 de enero de 2012

“JESÚS SUBIO AL MONTE Y EN ORACIÓN ESCOGIÓ A SUS DISCÍPULOS”



PRIMERA LECTURA
1Samuel 24, 3-21

No extenderé la mano contra él, porque es el ungido del Señor
En aquellos días, Saúl, con tres mil soldados de todo Israel, marchó en busca de David y su gente hacia las Peñas de los Rebecos; llegó a unos apriscos de ovejas junto al camino, donde había una cueva, y entró a hacer sus necesidades. David y los suyos estaban en lo más hondo de la cueva, y le dijeron a David sus hombres: "Este es el día del que te dijo el Señor: "Yo te entrego tu enemigo. Haz con él lo que quieras"". Pero él les respondió: "¡Dios me libre de hacer eso a mi señor, el ungido del Señor, extender la mano contra él!" Y les prohibió enérgicamente echarse contra Saúl, pero él se levantó sin meter ruido y le cortó a Saúl el borde del manto, aunque más tarde le remordió la conciencia por haberle cortado a Saúl el borde del manto.

Cuando Saúl salió de la cueva y siguió su camino, David se levantó, salió de la cueva detrás de Saúl y le gritó: "¡Majestad!" Saúl se volvió a ver, y David se postró rostro en tierra rindiéndole vasallaje. Le dijo: "¿Por qué haces caso a lo que dice la gente, que David anda buscando tu ruina? Mira, lo estás viendo hoy con tus propios ojos: el Señor te había puesto en mi poder dentro de la cueva; me dijeron que te matara, pero te respeté y dije que no extendería la mano contra mi señor, porque eres el ungido del Señor. Padre mío, mira en mi mano el borde de tu manto: si te corté el borde del manto y no te maté, ya ves que mis manos no están manchadas de maldad, ni de traición, ni de ofensa contra ti, mientras que tú me acechas para matarme. Que el Señor sea nuestro juez. Y que él me vengue de ti; que mi mano no se alzará contra ti. Como dice el viejo refrán: "La maldad sale de los malos...", mi mano no se alzará contra ti. ¿Tras de quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién vas persiguiendo? ¡A un perro muerto, a una pulga! El Señor sea juez y sentencie nuestro pleito, vea y defienda mi causa, librándome de tu mano".

Cuando David terminó de decir esto a Saúl, Saúl exclamó: "Pero ¿es ésta tu voz, David, hijo mío?" Luego levantó la voz, llorando, mientras decía a David: "¡Tú eres inocente, y no yo! Porque tú me has pagado con bienes, y yo te he pagado con males; y hoy me has hecho el favor más grande, pues el Señor me entregó a ti y tú no me mataste. Porque si uno encuentra a su enemigo, ¿lo deja marchar por las buenas? ¡El Señor te pague lo que hoy has hecho conmigo! Ahora, mira, sé que tú serás rey y que el reino de Israel se consolidará en tu mano".

REFLEXIÓN
David no era un hombre pacífico, en el sentido usual de esa palabra. Acostumbrado a enfrentar fieras y bestias, ya en sus tiempos de pastor, luego sabía bien que la ley en el combate suele ser: matar o morir. Y sin embargo, no atenta contra su evidente enemigo, Saúl, que ciertamente lo busca para matarlo. ¿Por qué?
Lo que hace diferente a Saúl en la opinión de David no es visible con ojos corporales. Resulta que Saúl ha sido ungido por Dios. Por respeto a esa unción, David respeta también al que la ha recibido; detiene su mano ante el ungido, aunque no se lo merezca.
Reconocer la presencia de Dios allí donde parece menos encontrarse es un don peculiar que de algún modo anticipa la mirada misericordiosa y creativa de Jesucristo, el que llamó a los pecadores para arrepentirse y convocó a los enfermos más que a los que se creían sanos.




SALMO RESPONSORIAL: 56
R/ Misericordia, Dios mío, misericordia.

Misericordia, Dios mío, misericordia,
que mi alma se refugia en ti;
me refugio a la sombra de tus alas,
mientras pasa la calamidad. R.

Invoco al Dios Altísimo, al Dios
que hace tanto por mí.
Desde el cielo me enviará la salvación,
confundirá a los que ansían matarme,
enviará su gracia y su lealtad. R.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.
Por tu bondad, que es más grande
que los cielos; por tu fidelidad,
que alcanza a las nubes. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 3, 13-19



“LLAMÓ A LOS QUE QUISO Y LOS HIZO SUS COMPAÑEROS”



En aquel tiempo, Jesús subió a la montaña, llamó a los que quiso, y se fueron con él. A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges -Los Truenos-; Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, que lo entregó.

REFLEXIÓN
Jesús elige el grupo de los Doce para que vivan con él y para ser los primeros multiplicadores de su acción evangelizadora. Este texto debe ser leído en la lógica del seguimiento y del discipulado y no bajo una interpretación jerarquizante y exclusivista. Estos doce son llamados dentro de un grupo mayor de seguidores que, de acuerdo a sus posibilidades, continúan aprendiendo directamente de Jesús y acompañándolo en muchas de sus actividades. Los Doce son llamados a intensificar su experiencia, no a imponer sus criterios a los compañeros y compañeras del grupo. Ese llamado también implica la asunción de una preparación para la misión. El siguiente capítulo Marcos nos dará la síntesis de las enseñanzas de Jesús arropadas en imágenes y en un lenguaje sencillo y comprensible para todos. Además de la convivencia con Jesús y del envío a predicar, los Doce reciben también el poder para luchar contra el mal. La expulsión del maligno completa los tres elementos que caracterizan el llamado de los Doce. ¿Quiénes son estos hombres que reciben tal responsabilidad y reconocimiento dentro del grupo de seguidores de Jesús? Pues son personas simples y sencillas como nosotros, que ponen al servicio del evangelio todas sus capacidades y recursos.

ORACIÓN
Gracias, Señor Jesús por llamarnos, y darnos la posibilidad de ser tus discípulos (las) según tu corazón. Ayúdanos a responder a ese llamado generoso que nos haces, respondiéndote con unas mentes atentas, un corazón generoso para amar, unas manos prestas para trabaja, unos pies que no se cansen para sembrar el bien, y una boca que no se limite para anunciar la Buena Nueva de tu amor que nos transforma. Amén.

Sábado, 21 de enero de 2012

SANTA INES



“MUCHOS DECÍAN QUE SE HABÍA VUELTO LOCO”


PRIMERA LECTURA
2SAMUEL 1, 1-27


¡CÓMO CAYERON LOS VALIENTES EN MEDIO DEL COMBATE!

En aquellos días, al volver de su victoria sobre los amalecitas, David se detuvo dos días en Sicelag. Al tercer día de la muerte de Saúl, llegó uno del ejército con la ropa hecha jirones y polvo en la cabeza; cuando llegó, cayó a tierra, postrándose ante David. David le preguntó: "¿De dónde vienes?" Respondió: "Me he escapado del campamento israelita" David dijo: "¿Qué ha ocurrido? Cuéntame".

El respondió: "Pues que la tropa ha huido de la batalla y ha habido muchas baja entre la tropa y muchos muertos, y hasta han muerto Saúl y su hijo Jonatán".

Entonces David agarró sus vestiduras y las rasgó, y sus acompañantes hicieron lo mismo. Hicieron duelo, lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl, y por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor, por la casa de Israel, porque habían muerto a espada. Y dijo David: "¡Ay, la flor de Israel herida en tus alturas! ¡Cómo cayeron los valientes! Saúl y Jonatán, mis amigos queridos: ni vida ni muerte los pudo separar; más rápidos que águilas, más bravos que leones. Muchachas de Israel, llorad por Saúl, que os vestía de púrpura y de joyas, que enjoyaba con oro vuestros vestido. ¡Cómo cayeron los valientes en medio del combate! ¡Jonatán, herido en tus alturas! ¡Cómo sufro por ti, Jonatán, hermano mío! ¡Ay, cómo te quería! Tu amor era para mí más maravilloso que el amor de mujeres. ¡Cómo cayeron los valientes, los rayos de la guerra perecieron!"

REFLEXIÓN
David lamenta la muerte de Saúl y de su hijo Jonatán, el texto describe el llanto de David, un llanto que es de verdad. Recuerda y elogia a Saúl son sus cualidades verdaderas: “La flor de Israel hería en tus alturas; ¡cómo cayeron los valientes!" 2 Samuel 1,19, describiendo a Saúl como valiente. Y llama a Saúl y Jonathan, "rayos de la guerra" 2 Samuel 1,27, "rápidos como águilas, bravos como leones" 2 Samuel 1,23. David no hace un estéril y convencional discurso, no dice mentiras Pero sobre todo, David llora por algo, que es la unción de Saúl, ya que Saúl era un ungido del Señor".
David llora por la herida que recibe la unción de Dios. Reconocer en la otra persona sus valores reales, sin añadirle los que no tiene, y sin quitarle los defectos que sí tiene, esa es una cualidad de David. Pero reconocer la unción de Dios, reconocer que hay quien tiene poder en él, y quien lo tiene destinado para algo y quien le ha dado Espíritu para algo, David sabe reconocer el valor de la unción, del plan de Dios en una persona.
Hay tres llantos en David. Un llanto por una cualidad humana perdida, en este caso, Saúl que es un valiente, y hay un pesar que se pierdan esas cualidades, llanto por una cualidad humana perdida, por un bien humano perdido; hay un llanto porque el plan de Dios ha quedado herido, ese es el más alto, ese es el más espiritual, ese es el más profundo; y hay otro llanto, porque mi afecto personal ha quedado solo, ha perdido algo, ha perdido a alguien, ha perdido a Jonatán su amigo, por el cual tenía un gran afecto y amistad .
Y esos tres llantos distintos nos revelan tres amores distintos que puede haber en el corazón humano. De amor a lo bueno, a lo grande, a lo valioso, eso corresponde al llanto por Saúl, que era hombre muy valiente; el amor a mis amigos, mis sentimientos, mi gente con la que compartimos, ese es el llanto de mis sentimientos, de mis afectos, ese es el llanto que David hace por Jonatán. Y el llanto porque la causa de Dios ha quedado en entredicho, porque el plan de Dios ha sido herido, porque a Él se le ha desatendido, porque a Él no se le ha obedecido. Son tres llantos y tres amores distintos, David, ama lo grande y bello, ama a sus amigos, ama la causa de Dios; tres amores distintos.
Que Dios nuestro Señor infunda su Espíritu de amor en nosotros, para que en nosotros crezcan también estos tres amores. Sobre todo, desde luego, pidámosle para que crezca el amor a su unción, a su mismo Espíritu, a su plan entre nosotros. Y que los otros amores, el amor de sentimiento y el amor por lo grande, que esos otros amores vayan de la mano con el amor de Dios y al plan de Dios.


SALMO RESPONSORIAL: 79
R. / Que brille tu rostro, Señor, y nos salve.

Pastor de Israel, escucha,
tú que guías a José como a un rebaño;
tú que te sientas sobre querubines,
resplandece ante Efraím, Benjamín y Manasés.
Despierta tu poder y ven a salvarnos. R.

Señor Dios de los ejércitos,
¿hasta cuándo estarás airado
mientras tu pueblo te suplica?
Les diste a comer llanto,
a beber lágrimas a tragos;
nos entregaste a las contiendas
de nuestros vecinos, nuestros enemigos
se burlan de nosotros. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 3, 20-21

“UN EVANGELIO DE LOCURA”
“SU FAMILIA DECÍA QUE NO ESTABA EN SUS CABALES”


En aquel tiempo volvió Jesús con sus discípulos a casa y se juntó tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.

REFLEXIÓN
La misión de Jesús desata el asombro de los creyentes sencillos, la oposición de escribas y fariseos y el rechazo de sus propios parientes. Marcos es el único evangelista que resalta la tremenda oposición que suscitó la acción de Jesús, y no duda en señalarnos la confusión que la actitud de Jesús genera entre sus allegados. Al parecer, la reacción de la parentela de Jesús se desata cuando se enteran de la conformación de un grupo permanente de seguidores de Jesús. El texto indica que sus familiares no aceptan el estilo profético que Jesús asume y el hecho de que encuentre tanta acogida en Cafarnaún y sus alrededores. Nosotros debemos preguntarnos si no nos ocurre nada semejante. Muchas veces nos contentamos con una existencia tranquila en la medida que lo permiten las circunstancias, pero nos angustiamos cuando un hermano, un hijo o incluso uno de nuestros padres se dedica mucho a actividades que consideramos propias de profetas o de gente religiosa. Todo está bien mientras no desafíen nuestras convicciones. Pero, aceptar el evangelio significa colocarse fuera de sí a la escucha de Dios y al servicio de los otros

¿Queremos una religión que nos tranquilice o una que nos mueva?

ORACIÓN
Señor, abre nuestro corazón hoy para escucharte a través de tu palaba, ser dóciles a la misión que hoy quieres encomendarnos; danos oídos atentos a tu propuesta, queremos hoy dejarnos seducir por la fuerza de tu palabra, que ella sea para nosotros luz en nuestro caminar, fortaleza en medio de nuestras debilidades. Hoy te pedimos que podamos sentir y asumir como tu, la locura del Reino que todo lo hace nuevo. Amén.

DOMINGO, 22 de enero de 2012

TERCER DOMINGO ORDINARIO


“LA CONVERSIÓN”

La realidad más visible en las lecturas de hoy está, sin duda, en el arrepentimiento. Jonás predica en la ciudad pagana por excelencia, Nínive; Cristo predica en Galilea. El mensaje, sin embargo, es distinto, por lo menos en su aspecto exterior: "Dentro de cuarenta días Nínive será destruida", dice Jonás; "El Reino de Dios ha llegado", anuncia Jesús. Podemos mirar en estas expresiones diversas las dos caras del mensaje que llama a la conversión.

PRIMERA LECTURA
JONÁS 3,1-5.10


“LOS NINIVITAS SE CONVIRTIERON DE SU MALA VIDA”



En aquellos días, vino la palabra del Señor sobre Jonás: "Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo." Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: "¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!" Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños. Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.

REFLEXIÓN
Jonás hoy presenta un contenido positivo: el profeta atiende el mandato de Dios, que le envía a predicar, va, predica, y además tiene éxito su predicación, pues la ciudad se arrepiente.

El comentario más simple a este texto puede ir por la línea de la importancia de la predicación profética para la conversión de los que están alejados de Dios. Es un tema conocido. Y, como decíamos, hace un paralelismo con el texto del evangelio: Jesús es un nuevo profeta, que empalma con la línea de los profetas clásicos, que también se lanza por los caminos para predicar un mensaje de conversión.

Para unos oyentes más críticos, esta lectura es preocupante. Porque el conjunto entero de lo que en ella se expresa pertenece a un marco de comprensión hoy insostenible: un Dios arriba, directamente imaginado como un gran rey, que envía su mensajero para predicar un mensaje de conversión, mensaje que antes no pudo surtir efecto porque el profeta no quiso ir a predicar, pero que ahora es atendido y obedecido por los ninivitas. «Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó». Esta imagen de un Dios arriba, que toma decisiones, envía mensajeros, les insiste, se comunica con los seres humanos por medio de esos mensajeros profetas, y que «al ver» las obras de penitencia «se compadece y se arrepiente de la catástrofe con que había amenazado a la ciudad»... es, obviamente, humana, muy humana, demasiado humana sin duda. Es, claramente, un «antropomorfismo». Dios no es un Señor que esté ahí «arriba, ahí afuera», ni que esté enviando mensajeros, ni es alguien que pueda amenazar, ni que se pueda arrepentir... Hoy sabemos que Dios no es así, que lo que llamamos «Dios» es en realidad un misterio que no puede ser reducido a esta imaginación.

Pero sepamos que Dios siempre se quiere hacer cercano, cercano a nosotros, que es un Dios que escucha, un Dios que se compadece de todo hombre arrepentido, y no es ajeno nunca a nuestra realidad.

SALMO RESPONSORIAL: 24
R. / Señor, enséñame tus caminos.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R.

SEGUNDA LECTURA
1CORINTIOS 7,29-31


“LA REPRESENTACIÓN DE ESTE MUNDO SE TERMINA”


Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante. Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo es

tuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.

REFLEXIÓN
Esta lectura también puede iluminarse hoy con la del evangelio de Marcos: ante el reinado de Dios que ha sido instaurado por la actuación de Jesús -su predicación, sus milagros, sus controversias, especialmente su muerte y resurrección-, todas las realidades humanas adquieren un nuevo sentido: comprar, vender, llorar, reírse, casarse o permanecer célibe, todo es diferente y su valor distinto. Lo absolutamente definitivo es el ejercicio de la voluntad salvífica de Dios que Jesús vino a poner en marcha. Por eso Pablo puede afirmar que "la presentación de este mundo se termina", es decir, que Dios hace nuevas todas las cosas realizando la utopía de su Reino en donde pobres y tristes, enfermos y condenados, excluidos y ofendidos de la tierra son rescatados y acogidos, y en donde los ricos y los poderosos son llamados urgentemente a la conversión.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 1,14-20

“CONVERTÍOS Y CRECED EN EL EVANGELIO”



Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio."

Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

REFLEXIÓN
Después de narrarnos los comienzos del evangelio con Juan Bautista, con la unción mesiánica de Jesús en el río Jordán y con sus tentaciones en el desierto, Marcos nos relata, en unas frases muy condensadas, los comienzos de la actividad pública de Jesús: es el humilde carpintero de Nazaret que ahora recorre su región, la próspera pero malafamada Galilea, predicando en las aldeas y ciudades, en los cruces de los caminos, en las sinagogas y en las plazas. Su voz llega a quien quiera oírlo, sin excluir a nadie, sin exigir nada a cambio. Una voz desnuda y vibrante como la de los antiguos profetas. Marcos resume el entero contenido de la predicación de Jesús en estos dos momentos: el reinado de Dios ha comenzado –es que se ha cumplido el plazo de su espera– y ante el reinado de Dios sólo cabe convertirse, acogerlo, aceptarlo con fe.

Muchos reinados recordaban los judíos que escuchaban a Jesús: el muy reciente reinado de Herodes el Grande, sanguinario y ambicioso; el reinado de los asmoneos, descendientes de los libertadores Macabeos, reyes que habían ejercido simultáneamente el sumo sacerdocio y habían oprimido al pueblo, tanto o más que los ocupadores griegos, los seléucidas. Recordaban también a los viejos reyes del remoto pasado, convertidos en figuras de leyendas doradas, David y su hijo Salomón, y la lista tan larga de sus descendientes que por casi 500 años habían ejercido sobre el pueblo un poder totalitario, casi siempre tiránico y explotador. ¿De qué rey hablaba ahora Jesús? Del anunciado por los profetas y anhelado por los justos. Un rey divino que garantizaría a los pobres y a los humildes la justicia y el derecho y excluiría de su vista a los violentos y a los opresores. Un rey universal que anularía las fronteras entre los pueblos y haría confluir a su monte santo a todas las naciones, incluso a las más bárbaras y sanguinarias, para instaurar en el mundo una era de paz y fraternidad.

Este «Reinado de Dios» que Jesús anunciaba hace 2000 años por Galilea, sigue siendo la esperanza de todos los pobres de la tierra. Ese reino que ya está en marcha desde que Jesús lo proclamara, porque lo siguen anunciando sus discípulos, los que Él llamó en su seguimiento para confiarles la tarea de pescar en las redes del Reino a los seres humanos de buena voluntad. Es el Reino que proclama la Iglesia y que todos los cristianos del mundo se afanan por construir de mil maneras, todas ellas reflejo de la voluntad amorosa de Dios: curando a los enfermos, dando pan a los hambrientos, calmando la sed de los sedientos, enseñando al que no sabe, perdonando a los pecadores y acogiéndolos en la mesa fraterna; denunciando, con palabras y actitudes, a los violentos, opresores e injustos.

ORACIÓN
Comenzando un día nuevo contigo, Buen Señor de la Vida, te damos gracias por esta nueva oportunidad de encuentro contigo a través de tu palabra. Quizás tu sabes bien lo que hoy te voy a pedir, ¡Tantas veces te lo ha dicho mi corazón!. Sólo deseo amarte más en este día. Mi amado Jesús tu eres el mejor de mis amigos, más aún, mi único y verdadero amigo. Tú eres mi Hermano y mi Padre, mi Dios y mi Todo. Hoy quiero convertirme y regresar a ti. Tú eres todo para mí y yo quiero ser todo para ti. Amén

Lunes, 23 de enero de 2012

“TÚ NO ENTRARÁS AQUI”


PRIMERA LECTURA
2 SAMUEL 5, 1-10



“TÚ SERÁS EL PASTOR DE MI PUEBLO ISRAEL”


En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: "Hueso y carne tuya somos; ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además, el Señor te ha prometido "Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tu serás el jefe de Israel"".
Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel. Tenía treinta años cuando empezó a reinar y reinó cuarenta años; en Hebrón reinó sobre Judá siete años y medio, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre Israel y Judá. El rey y sus hombres marcharon sobre Jerusalén, contra los jebuseos que habitaban el país. Los jebuseos dijeron a David: "No entrarás aquí. Te rechazarán los ciegos y los cojos. (Era una manera de decir que David no entraría)". Pero David conquistó el alcázar de Sión, o sea, la llamada: "Ciudad de David".
David iba creciendo en poderío y el Señor de los ejércitos estaba con él.


REFLEXIÓN
La historia de David es una que no podía existir. El papá casi no lo cuenta como hijo suyo; Goliat lo desprecia de corazón; Saúl quiere matarlo; los filisteos lo ven como un incapaz. Las apuestas siempre fueron en su contra; la gente que le rodeó siempre pareció demasiado pobre, demasiado sucia, demasiado digna de ser excluida. Y sin embargo, ahí le vemos: es él quien conquista Jerusalén; es él quien encuentra una morada para el Dios de Jacob; es él la imagen más acabada del Reino de Dios en todo el Antiguo Testamento.
La Biblia tampoco "canoniza" a David, simplemente. Es un hombre valiente pero puede ser engañador; es fuerte pero se deja llevar del egoísmo; es enamorado de Dios pero el corazón se le va detrás de más de una mujer. Ni siquiera él mismo es la mejor recomendación para sí mismo. Y esto no nos escandaliza, porque David fue, si bien lo pensamos, una creación de la gracia de Dios, que así quiso anticipar tantos rasgos del mensaje de la gracia que Cristo traería a esta tierra.


SALMO RESPONSORIAL: 88
R: Mi fidelidad y misericordia / lo acompañarán.


Un día hablaste en visión a tus amigos:
He ceñido la corona a un héroe,
he levantado a un soldado sobre el pueblo. R.

Encontré David mi siervo
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso. R.


Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
por mi nombre crecerá su poder:
extenderé su izquierda hasta el mar
y su derecha hasta el Gran Río. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 3, 22-30



“SÁTANAS ESTÁ PERDIDO”



En aquel tiempo, unos letrados de Jerusalén decían: "Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios". El los invitó a acercarse y les puso estas comparaciones: "¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil, no puede subsistir; una familia dividida, no puede subsistir. Si satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre".
Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.


REFLEXIÓN
Los opositores dirigen a Jesús graves acusaciones, merecedoras de la pena de muerte. Pero, en su polémica no se dan cuenta que al descalificar la acción de Jesús descalifican la acción de Dios y, en definitiva, se descalifican ellos mismos. Al contrario de sus adversarios, Jesús tiene la capacidad de reconocer el bien y el amor allí donde se manifiestan, y de descubrir el mal, por camuflado y oculto que se encuentre. Para Jesús, el bien, el amor y el respeto rebasan las fronteras geográficas, étnicas o religiosas. Por esta razón acoge a los pecadores, cena en compañía de cobradores de impuestos, sana enfermos y libera poseídos; de igual forma renuncia a cualquier argumento que, aunque le permita someter a un adversario, lo ponga en riesgo de desconocer la acción de Dios en el mundo. Hoy los medios masivos de información quieren convencernos de la legitimidad de echar mano de cualquier recurso para descalificar al adversario, incluso bajo el pretexto de nobles causas.

Nosotros, como cristianos, debemos resistir y combatir tales pretensiones en nuestras palabras y en nuestras obras, porque eso contradice lo fundamental de Dios: el amor y el respeto.

ORACIÓN
Danos hoy Señor, un corazón nuevo y dispuesto, un corazón abierto y palpitante. Danos un corazón hoy como el tuyo lleno de amor, con una infinita capacidad de perdón y con una ternura capaz de sanar heridas profundas. Abre nuestra mente a tu palabra, pero que las ideas sean más que razones, que sean el motor de nuestros actos, porque queremos vivir según tu lógica que va más allá que el egoísmo, que hoy y siempre triunfe el amor sobre el odio, la paz sobre la violencia. Queremos, Señor Jesús, que vivas y reines entre nosotros. Amén.

Martes, 24 de enero de 2012

SAN FRANCISCO DE SALES

“SE QUEDARON FUERA”


PRIMERA LECTURA
2 SAMUEL 6,12b-15.17-19

“IBAN LLEVANDO DAVID Y LOS ISRAELITAS EL ARCA DEL SEÑOR ENTRE VÍTORES”


En aquellos días, fue David y llevó el arca de Dios desde la casa de Obededom a la Ciudad de David, haciendo fiesta. Cuando los portadores del arca del Señor avanzaron seis pasos, sacrificó un toro y un ternero cebado. E iba danzando ante el Señor con todo entusiasmo, vestido sólo con un roquete de lino. Así iban llevando David y los israelitas el arca del Señor entre vítores y al sonido de las trompetas. Metieron el arca del Señor y la instalaron en su sitio, en el centro de la tienda que David le había preparado. David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión al Señor y, cuando terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en el nombre del Señor de los ejércitos; luego repartió a todos, hombres y mujeres de la multitud israelita, un bollo de pan, una tajada de carne y un pastel de uvas pasas a cada uno. Después se marcharon todos, cada cual a su casa.

REFLEXIÓN
La primera lectura nos ha presentado una fiesta, una de las más grandes fiestas que se recuerda en el Antiguo Testamento. Ayer oíamos cómo Dios le dio la victoria al rey David, para que pudiera tomarse la ciudad de Jerusalén y particularmente ese lugar bello que se llama el monte Sión, que es el centro espiritual, podríamos decir, desde el cual se va a irradiar la fe a todo el pueblo de Dios.
Ahora hay que llevar el arca del Señor hacia ese lugar que él ha conquistado. Porque David es consciente que tuvo la victoria, no por sus méritos, sino sobre todo, por la presencia, la fortaleza que le dio Dios.
Y entonces se organiza una gran fiesta, una procesión inmensa; hombres, mujeres, niños, todos participan. Hay danza, hay sacrificios de alabanza, hay cantos, hay júbilo y hay comida para todos. La procesión va avanzando hacia el monte Sión, y el día termina en una gran calma. Todos comieron pan, carne, pastel de uvas, y después cada uno se fue a su casa. Dios en esa escena, nos está mostrando lo que significa la alegría sana. Dios nos quiere también alegres, pero sana y santamente alegres. Dios quiere la alegría de todo el pueblo, una alegría limpia, una alegría que no deje remordimiento. Dios quiere la alegría que termina en la paz. Y esa escena del Antiguo Testamento nos presenta un retrato de la hermosa alegría, que conduce a la paz cuando Dios está en medio de su pueblo.
Nuestro Dios, no es un Dios aburrido, no es un Dios triste. Mal hacemos nosotros cuando presentamos nuestro camino con Él, como una cosa aburrida, como una cosa triste y tediosa. Con nuestro tedio, con nuestro aburrimiento, con nuestra falta de alegría, le estamos quitando seguidores a Dios. Tenemos el deber de presentar a nuestro Dios como lo que Él es, fuente de toda bondad, un Dios que se goza caminando con su pueblo, que quiere estar en medio de todos, y que quiere que los bienes alcancen para todos, como en esta hermosa fiesta que fue dirigida por el rey David.
Que Dios colme nuestra alegría, nos ayude a construir la justicia, y aliente nuestra esperanza hasta el día en que estemos en su presencia.

SALMO RESPONSORIAL: 23
R: ¿Quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor en persona.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra. R.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 3,31-35


“EL QUE CUMPLE LA VOLUNTAD DE DIOS, ÉSE ES MI HERMANO Y MI HERMANA Y MI MADRE”


En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: "Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan." Les contestó: "¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?" Y, paseando la mirada por el corro, dijo: "Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre."

REFLEXIÓN:

Seguir a Jesús significa aprender a obedecer a Dios. Y obedecer a Dios significa desandar muchos aprendizajes que han forjado nuestra vida. Los parientes de Jesús se rigen por la costumbre. Son personas muy religiosas, pero que piensan como todos los vecinos: que eso de anunciar el evangelio a los pobres es un asunto de los profesionales de la religión. Es decir, que ser sabio, profeta o consagrado es una tarea de un selecto grupo de élite y que quienes se atrevan a cambiar esa costumbre son locos o por lo menos hijos desobedientes. Jesús es plenamente consciente de esta limitación de su cultura y, en general, de casi toda cultura. Por eso decide escuchar primero a Dios y discernir su voluntad para decidir en libertad. Cierta gente de espíritu maligno, sus adversarios y hasta su familia intentan sacarlo de la familia del Reino que él está inaugurando con sus palabras y acciones. Él sabe cuál es su centro e invita a quienes lo buscan a buscar ese centro por medio de la escucha de la palabra de Dios y del discernimiento de su voluntad.

¿Queremos ser los hermanos y hermanas de Jesús que lo escuchan con atención o preferimos quedarnos afuera?

ORACIÓN
Gracias, Bendito Dios, por este nuevo día que nos regalas. Gracias porque vamos creciendo en el conocimiento de nuestra fe por medio de este devocional “Día a día con tu palabra”. No queremos quedarnos afuera de tu proyecto; queremos ser uno de tus discípulos(las), misioneros(ras), queremos seguir atreviéndonos a buscar y a hacer tu bendita voluntad. Llénanos de la sabiduría de tu Espíritu, para que podamos comprender y trabajar para que tu voluntad se siga dando en nosotros y en tu comunidad de casa abierta. Amén.

Miércoles, 25 de enero de 2012

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO APÓSTOL


“SAULO, ¿PORQUÉ ME PERSIGUES?”



PRIMERA LECTURA
HECHOS 22,3-16


“LEVÁNTATE, RECIBE EL BAUTISMO QUE, POR LA INVOCACIÓN DEL NOMBRE DE JESÚS LAVARÁ TUS PECADOS ”


En aquellos días, dijo Pablo al pueblo: "Yo soy judío, nací en Tarso de Cilicia, pero me crié en esta ciudad; fui alumno de Gamaliel y aprendí hasta el último detalle de la ley de nuestros padres; he servido a Dios con tanto fervor como vosotros mostráis ahora. Yo perseguí a muerte este nuevo camino, metiendo en la cárcel, encadenados, a hombres y mujeres; y son testigos de esto el mismo sumo sacerdote y todos los ancianos. Ellos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y fui allí para traerme presos a Jerusalén a los que encontrase, para que los castigaran. Pero en el viaje, cerca ya de Damasco, hacia mediodía, de repente una gran luz del cielo me envolvió con su resplandor, caí por tierra y oí una voz que me decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Yo pregunté: "¿Quién eres, Señor?" Me respondió: "Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues." Mis compañeros vieron el resplandor, pero no comprendieron lo que decía la voz. Yo pregunté: "¿Qué debo hacer, Señor?" El Señor me respondió: "Levántate, sigue hasta Damasco, y allí te dirán lo que tienes que hacer." Como yo no veía, cegado por el resplandor de aquella luz, mis compañeros me llevaron de la mano a Damasco.
Un cierto Ananías, devoto de la Ley, recomendado por todos los judíos de la ciudad, vino a verme, se puso a mi lado y me dijo: "Saulo, hermano, recobra la vista." Inmediatamente recobré la vista y lo vi. Él me dijo: "El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que vieras al Justo y oyeras su voz, porque vas a ser su testigo ante todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, no pierdas tiempo; levántate, recibe el bautismo que, por la invocación de su nombre, lavará tus pecados."


REFLEXIÓN
Hoy celebramos y nos regocijamos en la Fiesta de la conversión del San Pablo. Un hombre con una acción apostólica impresionante. Pablo, podemos decir, que es la imagen misma de ese anhelo que todo misionero debe tener, el anhelo de transmitir la buena noticia de Jesús, el anhelo de llevar, hasta los últimos confines, la noticia del Evangelio.
Pablo era un perseguidor de los cristianos, enemigo a muerte del Cristianismo. Pero yendo de camino hacia la ciudad de Damasco, él se encuentra con Jesús. Jesús, con su luz, lo deja deslumbrado y lo deja ciego. Pablo era un hombre muy instruido, por lo pronto sabía el arameo y sabía también el latín o el griego que era más común en el Imperio Romano. Un hombre con estudios, un hombre que había profundizado mucho en las Escrituras, un hombre que seguramente creía que veía muy bien, creía que todo lo tenía muy claro.
Y por eso es bello ver que Jesús derrama tanta luz sobre Pablo en el hecho de la conversión, que, volviéndolo ciego, lo invita a encontrar la verdadera luz.
Una lección también para nosotros hoy, a veces nos fiamos demasiado de nuestra propia opinión, a veces creemos que ya casi todo lo sabemos, pero hay una novedad maravillosa que no es otra sino la novedad del amor gratuito de Dios, y esa novedad hay que descubrirla con ojos nuevos. Dios le dio ojos nuevos a Pablo y quiere que nosotros también tengamos una mirada diferente.

SALMO RESPONSORIAL: 116
R: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos. R.
Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 16, 15-18

“ID AL MUNDO ENTERO Y PROCLAMAD EL EVANGELIO”



En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos."


REFLEXIÓN:
Debemos entender la conversión como un cambio de mentalidad. De hecho, la palabra griega equivalente significa literalmente “transformar la mente” para creer en el evangelio. Sin ese cambio de mentalidad, el evangelio es una locura o una necedad, como lo dice el mismo Pablo. Si estamos completamente alienados por los valores del mundo presente no podremos aceptar la libertad y la verdad de Jesús. O, a todo más, las veremos como algo que le queda bien a él, pero no a las personas que hoy lo siguen. La conversión de Pablo recorre ese mismo camino. Él es un fanático religioso, con educación superior y con todos los medios para llegar a ser un personaje famoso dentro de sus copartidarios; sin embargo, se ve contrariado por el llamado de Jesús, que lo invita a abandonar todo para abrazar el evangelio. Su cambio es tan radical que incluso hoy nos desconcierta. Nosotros, como Pablo, nos aferramos a los valores del mundo presente, incluso a aquellos que consideramos más legitimados por la costumbre religiosa, pero debemos preguntarnos si esos puntos de referencia y esos valores coinciden con la simple y demoledora exigencia del evangelio: el amor y la justicia.

ORACIÓN.
Hoy de damos gracias, Padre Bueno, por el discipulado y misión de Saulo de Tarso. Al igual que él, yo creo firmemente en que tú tienes el poder para iluminar y transformar mi vida con tu palabra, arrancar de mi corazón el pecado que me incapacita para amar a los que me rodean y defenderme de todos los peligros que me acechan. Como San Pablo, yo quiero ser un guerrero “valiente”, dispuesto a seguir dando la buena batalla de la fe. Hoy confió en ti y me pongo en tus manos con infinita confianza. Amén.

Jueves, 26 de enero de 2012

SANTOS TIMOTEO Y TITO


“JESÚS LLAMÓ A OTROS DISCÍPULOS Y LOS MANDÓ A MISIONAR”

PRIMERA LECTURA
2 TIMOTEO 1,1-8


“REFRESCANDO LA MEMORIA DE TU FE SINCERA”


Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, llamado a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido; te deseo la gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Dios, a quien sirvo con pura conciencia, como mis antepasados, porque tengo siempre tu nombre en mis labios cuando rezo, de noche y de día. Al acordarme de tus lágrimas, ansío verte, para llenarme de alegría, refrescando la memoria de tu fe sincera, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice, y que estoy seguro que tienes también tú. Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios.



REFLEXIÓN
Estamos acostumbrados a pensar en los milagros como puntos casi aislados dentro de una larga línea que es la vida. Esta fiesta de hoy nos invita a reflexionar en un milagro que no acaba: la transmisión misma de la fe. Si recordamos a Timoteo y a Tito es fundamentalmente por el papel notable que tuvieron como colaboradores y en cierto modo sucesores del apóstol Pablo en la presidencia y la obra de predicación de las nacientes comunidades cristianas.
En la primera lectura Pablo recuerda cómo la fe cubre ya tres generaciones: a la abuela, la mamá y a Timoteo mismo. Es maravilloso que así se extienda el don de Dios. Pero le recuerda también que él mismo debe cuidar el don recibido, particularmente ese don especial que le fue conferido por imposición de manos. Esta alusión, en su sencillez, nos permite asomarnos a otro milagro que atraviesa los siglos: la sucesión de la fe, la sucesión apostólica.
En nuestra Iglesia nadie se elige a sí mismo para presidir la comunidad. Tampoco es la comunidad la que elige a sus pastores, como una provincia eligiendo su gobernador. La Iglesia nace de la predicación de los apóstoles y es a través de ellos como recibe su alimento que es la Palabra. Esta Palabra conlleva autoridad y tiene poder para edificar a la misma comunidad: de ella brota todo, incluyendo la decisión de quién y cómo ha de prolongar el ministerio de edificar a la comunidad. Por eso nuestros pastores no son, o no deben ser, el resultado de un esfuerzo de autopromoción ni tampoco el fruto de una campaña electoral. Son una expresión, entre tantas, del amor de Dios, de una elección de Dios, que cuida y defiende su obra.

SALMO RESPONSORIAL: 95
R: Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor. R.

Decid a los pueblos: "El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente." R.


LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 10, 1-9

LA MIES ES ABUNDANTE Y LOS OBREROS POCOS”


En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Miras que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, por que el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed los que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios.""

REFLEXIÓN
La misión de los setenta y dos discípulos representa la misión de la totalidad de los animadores cristianos. Es un múltiplo de doce, el número de los que viven con Jesús, y como ellos están llamados a anunciar el evangelio. No obstante, su tarea principal es preparar la llegada de Jesús por medio de tres acciones claves: la disponibilidad, la paz y la sanación. La disponibilidad se manifiesta en no demorar el comienzo de la misión. Han tenido un tiempo considerable de preparación junto a Jesús. Conocen la experiencia de los Doce y no deben esperar más. Por eso abrevian el tiempo; simplifican el equipaje. Anuncian la paz, no la rivalidad con otros grupos religiosos o con otros partidos políticos. La paz es la condición fundamental para que se restablezca la justicia. Por último, operan la curación de todas las heridas, quebrantos, odios y alienaciones que amenazan esa paz que ellos anuncian. Sin la curación, sin la reparación del mal en cada persona, es muy difícil que el mensaje de Jesús eche raíces y transforme esas existencias.

ORACIÓN

Señor, Rey de la Gloria, toma hoy posesión de todo mi ser, y permíteme adorarte plenamente y hacer de mi vida una alabanza a ti. Gracias por llamarme a ser hoy tu nuevo discípulo(a), misionero(a). Amén.

Viernes, 27 de enero de 2012

SANTA ANGELA DE MERECI


“EL REINO ES OBRA DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
2 SAMUEL 11,1-4a.5-10a.13-17



“ME HAS DESPRECIADO, QUEDÁNDOTE CON LA MUJER DE URÍAS”



Al año siguiente, en la época en que los reyes van a la guerra, David envió a Joab con sus oficiales y todo Israel, a devastar la región de los amonitas y sitiar a Rabá. David, mientras tanto, se quedó en Jerusalén; y un día, a eso del atardecer, se levantó de la cama y se puso a pasear por la azotea del palacio, y desde la azotea vio a una mujer bañándose, una mujer muy bella. David mandó a preguntar por la mujer, y le dijeron: "Es Betsabé, hija de Alián, esposa de Urías, el hitita." David mandó a unos para que se la trajesen. Después Betsabé volvió a su casa, quedó encinta y mandó este aviso a David: "Estoy encinta." Entonces David mandó esta orden a Joab: "Mándame a Urías, el hitita." Joab se lo mandó. Cuando llegó Urías, David le preguntó por Joab, el ejército y la guerra. Luego le dijo: "Anda a casa a lavarte los pies." Urías salió del palacio, y detrás de él le llevaron un regalo del rey. Pero Urías durmió a la puerta del palacio, con los guardias de su señor; no fue a su casa.
Avisaron a David que Urías no había ido a su casa. Al día siguiente, David lo convidó a un banquete y lo emborrachó. Al atardecer, Urías salió para acostarse con los guardias de su señor, y no fue a su casa. A la mañana siguiente, David escribió una carta a Joab y se la mandó por medio de Urías. El texto de la carta era: "Pon a Urías en primera línea, donde sea más recia la lucha, y retiraos dejándolo solo, para que lo hieran y muera." Joab, que tenía cercada la ciudad, puso a Urías donde sabía que estaban los defensores más aguerridos. Los de la ciudad hicieron una salida, trabaron combate con Joab y hubo bajas en el ejército entre los oficiales de David; murió también Urías, el hitita.


REFLEXIÓN
La lectura de hoy nos presenta una historia escandalosa. Es el rey mismo del pueblo de Dios que comete varias faltas: adulterio, mentira, una mentira inteligente, traición, homicidio, abuso de poder; una lista grande de faltas la que se nos presenta hoy.
Esto no es raro en la Biblia. En la Biblia aparecen muchas historias tristes y aparecen muchas historias de pecado, de traición, de adulterio, de perversión, de locura, de avaricia, realmente aparecen todas las llagas de la humanidad. En la Biblia están las llagas de la humanidad, así como en el cuerpo de Cristo crucificado están las llagas de nuestra miseria.
La Biblia no es un libro para olvidarse de cómo es el mundo, no es una especie de refugio, no es un escape. Hay algunos libros piadosos, hay algunos libros espirituales que presentan el encuentro con Dios como una especie de descanso, como una especie de escape de todo lo que nos rodea.
Cuando se habla de Dios como de una especie de luz amable, hermosa, y del encuentro con Dios y la oración como ese encuentro con esa luz, con esa paz, ahí hay algo que es cierto, y eso es bueno, pero el encuentro con Dios no es la búsqueda, dejando atrás los problemas de esta tierra.
Porque entonces cuando volvemos de esa oración a nuestra vida, nos encontramos con los mismos problemas, y en ese caso Dios estaría obrando como una especie de droga que uno se toma, se siente muy bien, pero se pasa el efecto de la droga, y no se encuentra con que sigue igual de pobre, igual de emproblemado, igual de enfermo que al principio.
Entonces, Dios no es una droga, sí es un amigo, sí es una sonrisa, es la luz de nuestra vida, pero Dios no es una droga para que yo me escape con esa droga fuera de mis problemas.
Y por eso el libro más real de este mundo es la Biblia. Cuando uno se encuentra batallas, sangre, traiciones, adulterios en la Biblia, no debe tomar, me parece, la actitud infantil de decir: "Ah, eso tan feo ¿por qué lo pondrán ahí?" Porque sería lo mismo que decir: "¿Y por qué hicieron ese Cristo con esas heridas, y con esa sangre, y con esas llagas?"
No. Hay que encontrarse con las llagas de Cristo y hay que encontrarse con los problemas y las historias escandalosas de la Biblia para también descubrir, a través de la misma Palabra de Dios, cómo es en esa miseria y en esas llagas que obra Dios.
Qué sacaríamos con un médico que fuera experto en sanos, pues muy bueno para conservarles la salud a quienes la tienen, pero los que a caso estamos enfermos, ¿qué? Fíjate cómo Jesús lo dice en algún lugar en el Evangelio: "No necesitan de médico los sanos, sino los enfermos" San Lucas 5,31.
Entonces, Dios viene a nuestras vidas no a ponernos una medalla porque somos buenecitos, ni a ponerle una medalla a los que son buenecitos; Dios viene como médico verdadero para heridas verdaderas.
La primera lectura que hemos escuchado tiene todas estas iniquidades de David, pero ya el salmo que proclamábamos muestra el arrepentimiento del mismo David. Entonces, la Biblia que nos muestra con toda su crudeza el pecado, luego nos muestra con toda claridad cómo arrepentirse del pecado y salir del pecado para encontrarse verdaderamente con Dios.
Así la Biblia obra como una medicina. Leer la Sagrada Escritura y meditarla; encontrar en ella nuestras propias debilidades y problemas, para luego, enseñados por la misma Sagrada Escritura, de cómo salir de esos problemas.
Desde luego, el corazón de la sagrada Escritura, su centro, es Nuestro Señor Jesucristo, y con Él, especialmente con Él, con su vida, con su dolorosa pasión y con su gloriosa resurrección, vamos encontrando la manera de leer toda la Biblia, de asomarnos a toda la Biblia, de amar toda la Biblia, ¿para qué? Para que toda la Biblia sane toda nuestra vida.
Así lo conceda Dios. Más Biblia y habrá más vida. Más Biblia, mucho más Biblia, porque la Biblia es como la vida, pero vista por los ojos de Dios y sanada con las manos de Dios.



SALMO RESPONSORIAL: 50
R: Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces. R.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre. R.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí la culpa. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 4, 26-34

“ECHA SIMIENTE, DUERME, Y LA SEMILLA VA CRECIENDO SIN QUE ÉL SEPA COMO”



En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega."
Dijo también: "¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas." Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.


REFLEXIÓN:
El “eficacismo” amenaza con frecuencia nuestro caminar cristiano.
Caemos frecuentemente en la tentación de recurrir a planificaciones estratégicas en las que calculamos los resultados de acuerdo con nuestros esfuerzos, quitándole así espacio a la gratuidad y a la incertidumbre. La planificación pastoral es necesaria, pero ha de hacerse según el espíritu del evangelio: hacer el mayor esfuerzo con los recursos más eficaces, pero la fructificación se deja en manos de Dios. Algunas veces obtendremos un éxito inesperado; pero casi siempre nos fatigaremos enormemente sin recibir el resultado esperado. En todo caso, una vez hecho nuestro esfuerzo, deberemos confiar los resultados a la bondad y sabiduría de Dios. Las dos parábolas nos hablan del tiempo y de la espera. El tiempo de esperanza activa en la que se cuida el cultivo y se espera la cosecha. El tiempo que necesita la mostaza para convertirse en una frondosa hortaliza, dispuesta a acoger aves que vienen de lejos y no tienen hogar. Lo mismo ocurre en nuestra vida. Hacemos grandes esfuerzos, mas sin los resultados esperados; pero, si hacemos todo según el espíritu de Jesús, sabremos hasta dónde llegamos nosotros, y nos sorprenderemos de ver hasta dónde alcanza Dios.

ORACIÓN
Señor Jesús, has nacer hoy en mi vida tu obra de amor, Señor, reina y actúa en mi; dame apertura para que otros reciban a través mío tu bendición que no se agota cuando se comparte, hazme ir mas allá de mis capacidades y que pueda entender que a pesar de mis limitaciones tu me sigues amando y llamando a tu obra, que cuentas conmigo. Amén.

Sábado, 28 de enero de 2012

SANTO TOMÁS DE AQUINO


“MAESTRO, ¿NO TE IMPORTA QUE NOS HUNDAMOS?”


PRIMERA LECTURA
2 SAMUEL 12,1-7a.10-17


“¡HE PECADO CONTRA EL SEÑOR”


En aquellos días, el Señor envió a Natán a David. Entró Natán ante el rey y le dijo: "Había dos hombres en un pueblo, uno rico y otro pobre. El rico tenía muchos rebaños de ovejas y bueyes; el pobre sólo tenía una corderilla que había comprado; la iba criando, y ella crecía con él y con sus hijos, comiendo de su pan, bebiendo de su vaso, durmiendo en su regazo: era como una hija. Llegó una visita a casa del rico, y no queriendo perder una oveja o un buey, para invitar a su huésped, cogió la cordera del pobre y convidó a su huésped."
David se puso furioso contra aquel hombre y dijo a Natán: "Vive Dios, que el que ha hecho eso es reo de muerte. No quiso respetar lo del otro; pues pagará cuatro veces el valor de la cordera." Natán dijo a David: "¡Eres tú! Pues bien, la espada no se apartará nunca de tu casa; por haberme despreciado, quedándote con la mujer de Urías, el hitita, y matándolo con la espada amonita. Así dice el Señor: "Yo haré que de tu propia casa nazca tu desgracia; te arrebataré tus mujeres y ante tus ojos se las daré a otro, que se acostará con ellas a la luz del sol que nos alumbra. Tú lo hiciste a escondidas, yo lo haré ante todo Israel, en pleno día."" David respondió a Natán: "¡He pecado contra el Señor!" Natán le dijo: "El Señor ha perdonado tu pecado, no morirás. Pero, por haber despreciado al Señor con lo que has hecho, el hijo que te ha nacido morirá."
Natán marchó a su casa. El Señor hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y cayó gravemente enfermo. David pidió a Dios por el niño, prolongó su ayuno y de noche se acostaba en el suelo. Los ancianos de su casa intentaron levantarlo, pero él se negó, ni quiso comer nada con ellos.


SALMO RESPONSORIAL: 50 (51)
R: Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R.

Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R.

REFLEXIÓN

El salmo que acabamos de leer fue escrito por el rey David, en un acto de arrepentimiento después de este múltiple pecado cometido a partir del adulterio con Betsabé, la mujer de Urías.
Este salmo es por excelencia el salmo del arrepentimiento. Pero, lo más bello de este salmo, es que expresando toda la tragedia del pecado, deja bien abiertas las llaves de la misericordia de Dios. Expresando lo terrible de nuestra culpa, expresa también lo fuerte de nuestra confianza en Aquel que nos ha creado.
Una frase que puede ser la síntesis de este salmo, es la petición que hace David al Señor: "Crea en mí un corazón puro". Mas, esa frase tiene historia, no sólo en el rey David, sino también en nosotros. ¿Por qué se habla del corazón? Porque de ahí, como nos dice Jesús en Marcos 7,21-22, "brotan todas las decisiones", de allí brotan los proyectos. Todo lo que nosotros hacemos y dejamos de hacer, todo tiene su comienzo en el corazón.
Por eso, mientras no se sane esa fuente, mientras no aprendamos a amar de otro modo, a desear de otro modo, a esperar de otro modo, a disfrutar de otro modo, a la manera de Jesús, todos estos son actos propios del amor y del afecto no cambiaran, ni adquirirán tampoco un nuevo sentido. Por lo tanto, es necesario pedirle al Señor: "Dame un corazón puro", que también significa un corazón nuevo. Decir esta frase para nuestra vida, implica tener la fuerza necesaria para que nosotros abramos nuestras puertas a Cristo y Él entre, sólo con las puertas abiertas es que Cristo puede llegar a transformarnos a nosotros. Agradezcámosle al Señor esta Palabra, ese testimonio que nos da la Escritura, y pidámosle particularmente por nosotros mismos que de verdad: “Cree en nosotros un corazón puro".


LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 4,35-41

“¿QUIÉN ES ÉSTE? HASTA EL VIENTO Y LAS AGUAS LE OBEDECEN!”


Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: "Vamos a la otra orilla." Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole: "Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?" Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: "¡Silencio, cállate!" El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: "¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?" Se quedaron espantados y se decían unos a otros: "¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!"

REFLEXIÓN:
La barca es un lugar de enseñanza, un medio para marchar a un encuentro espiritual, un puente hacia los territorios extranjeros y un lugar de encuentro con el Jesús vencedor de la muerte. En el evangelio de Marcos hasta ahora los discípulos que le siguen lo han visto realizar acciones maravillosas de curación, de enseñanza y de solidaridad. Quedan aún más sorprendidas por el poder que él tiene para serenar los temores y las dudas de sus seguidores. La borrasca repentina amenaza la barca, pero el mayor riesgo viene de sus tripulantes que se exaltan y no confían en Jesús. La barca, entonces, se les convierte a sus discípulos en desafío: o confían en el maestro o zozobran ante sus propios miedos. Los discípulos quedan sorprendidos por la capacidad de Jesús de someter las amenazas del viento huracanado y el mar agitado.

Nosotros, nos sorprendemos por la actitud de los discípulos, quienes, después de un largo recorrido, aún no confían en Jesús y, menos aún le obedecen. Si vamos a subirnos en esa barca llamada seguimiento de Jesús debemos aprender a obedecerle y a confiar en él; si no prenderemos las alarmas más por nuestros temores que por el peligro real de las amenazas.

ORACIÓN.

Señor Jesús, gracias por este encuentro discipular de tu palabra. Permíteme estar en este día contigo, saber que duermes en mi barca, que a pesar de las tormentas que tu sabes que estoy atravesando no estoy solo, que tú estás conmigo, que pueda despertar a mi realidad de dificultades sabiendo en fe que hoy y siempre una sola palabra tuya bastará para que se calme la tormenta más grande que esté acechando y atacando mi barca. Por el poder de tu Nombre Señor Jesús, en fe yo declaro que esas tormentas hoy ya se calman. Amén.

Domingo, 29 de enero de 2012

IV DOMINGO ORDINARIO


“LA AUTORIDAD DE JESÚS”

PRIMERA LECTURA
DEUTERONOMIO 18,15-20


“SUSCITARÉ UN PROFETA Y PONDRÉ MIS PALABRAS EN SU BOCA”



Moisés habló al pueblo, diciendo: "Un profeta, de entre los tuyos, de entre tus hermanos, como yo, te suscitará el Señor, tu Dios. A él lo escucharéis. Es lo que pediste al Señor, tu Dios, en el Horeb, el día de la asamblea: "No quiero volver a escuchar la voz del Señor, mi Dios, ni quiero ver más ese terrible incendio; no quiero morir." El Señor me respondió: "Tienen razón; suscitaré un profeta de entre sus hermanos, como tú. Pondré mis palabras en su boca, y les dirá lo que yo le mande. A quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas. Y el profeta que tenga la arrogancia de decir en mi nombre lo que yo no le haya mandado, o hable en nombre de dioses extranjeros, ese profeta morirá.""

REFLEXIÓN
La palabra Deuteronomio viene de Deuteros = segundo, y Nomos = ley. Es la segunda versión de la legislación mosaica. El Deuteronomio fue elaborado a partir de pequeños fragmentos que fueron compilados por el autor o los autores a lo largo de más de seiscientos años. El material que conocemos tuvo un origen muy diverso. Una parte pertenece a la gran tradición oral que la confederación de tribus empleó para regular la aplicación de la justicia al interior de la comunidad y entre las tribus durante el tiempo de los Jueces. Otra parte proviene de las tradiciones del reino del Norte, elaborada por grupos que se oponían a la monarquía y proponían legislaciones alternativas para tratar de cambiar el despótico gobierno instalado en Samaría. Otra parte, es elaboración de tradiciones orales del reino del Sur vigentes en tiempos del rey Josías. Esta diversidad fue re-elaborada después del destierro por los sacerdotes y los sabios, hasta alcanzar la forma que hoy conocemos.

El documento tuvo varias ediciones en las que fue sucesivamente ampliado. Insiste en la necesidad de vivir unas relaciones interhumanas justas. La ley no es, en este documento, un conjunto de decretos aislados. Cada precepto está en función de defender la vida y la dignidad de cada persona en la comunidad. La ley expresa la vida íntima de la comunidad, la necesidad de que cada persona tenga lo mínimo para sobrevivir y nadie viva en una situación miserable. De este modo, la ley deja de ser una obligación y pasa a ser un «don» que otorga Dios a todo el pueblo. Este don o alianza se fundamenta en el derecho de cada familia a poseer lo mínimo necesario, esto es, un pedazo de tierra donde pueda cultivar y donde pueda vivir sin ser una carga para los demás: “Como Yavhé ha hecho don de este país su pueblo, nadie puede apropiarse de la tierra” (Deuteronomio 15, 4).

Para este autor la alianza, la ley o «don» debe ser interiorizada. La convivencia en el país que Dios ha dado al Pueblo peregrino exige un cambio de mentalidad que se traduce en una organización social donde el derecho divino prevalece sobre todas las instituciones. Lo central de este derecho es la justicia interhumana, entendida como fundamento de la convivencia social. “El rey debe ser hermano y recortar ventajas e intereses personales. Este abrirse generosamente a los otros es lo que demuestra la pertenencia a Yavhé y lo que permite la pertenencia a este pueblo”.

En esta misma línea se ubica la promesa acerca del profeta venidero. Ese profeta se compara con Moisés. No viene a recordar al pueblo una u otra cosa. Viene para indicar cuál es el rumbo que el pueblo debe seguir. El profeta se preocupará por mantener vivo el Espíritu de la Ley, tema en el que insiste el Deuteronomio, de modo que no se convierta en una mera formalidad, sino que exprese las necesidades vitales de la comunidad y de cada ser humano.

El Deuteronomio da inicio a una tendencia que Jesús llevará adelante. Para Jesús, y en general para todos los profetas, lo fundamental de la ley es preservar la dignidad, la intimidad y el valor de cada ser humano, el derecho a vivir en una comunidad donde sea valorado por lo que es y no por lo que tiene. De este modo, la legislación deja de ser un precepto que rige alguna cosa en particular, y se convierte en expresión de las necesidades vitales del ser humano. A esto llama la Biblia “llevar la Ley en el corazón”.


SALMO RESPONSORIAL: 94
R: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras." R.

SEGUNDA LECTURA
1CORINTIOS 7,32-35


“LA SOLTERA SE PREOCUPA DE LOS ASUNTOS DEL SEÑOR, CONSAGRÁNDOSE A ELLOS”


Hermanos: Quiero que os ahorréis preocupaciones: el soltero se preocupa de los asuntos del Señor, buscando contentar al Señor; en cambio, el casado se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su mujer, y anda dividido. Lo mismo, la mujer sin marido y la soltera se preocupan de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos en cuerpo y alma; en cambio, la casada se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su marido. Os digo todo esto para vuestro bien, no para poneros una trampa, sino para induciros a una cosa noble y al trato con el Señor sin preocupaciones.


REFLEXIÓN
Esta nueva manera de ver la ley de la que hemos hablado, es la que aplica Pablo en la carta a los corintios. Él aconseja, sugiere, opina, exhorta y amonesta teniendo en cuenta la situación de la comunidad, en el marco social, y la situación de la persona, en el marco de la comunidad. No impone criterios rígidos que agobien la conciencia de las personas, sino que busca que cada persona esté a gusto con su situación.

La comunidad, preocupada por opiniones adversas al matrimonio, le pregunta al apóstol Pablo: ¿sería preferible no casarse? Para Pablo lo importante es que cada persona de la comunidad cristiana se sienta a gusto y motivada para servir. Por eso su mensaje no orienta a los que están casados, sino que se preocupa por los judíos y por los esclavos. Los judíos para que no renieguen de su cultura y tradiciones, pero para que tampoco se la impongan a los demás. A los esclavos los anima a no desanimarse por su condición y a buscar una oportunidad para liberarse. De este modo, ninguno se puede sentir ni inferior ni superior a los otros. Todos son iguales porque al interior de la comunidad se respeta la diferencia. Este es el principio de igualdad.

En todos los casos, situaciones, estados civiles, posiciones sociales... Pablo insiste en la urgencia de buscarse un camino para vivir la libertad que nos dejó Cristo y, siendo libres, preparar la irrupción del Reino. El Señor vuelve cuando la comunidad, libre ya de trabas sociales, culturales o ideológicas, da testimonio de un modo de vivir alternativo y liberador.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 1,21-28

“ENSEÑABA CON AUTORIDAD”
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios." Jesús le increpó: "Cállate y sal de él." El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: "¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen." Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.


REFLEXIÓN:
Esta capacidad, para discernir cada situación en particular, fue una de las cosas que más admiró la multitud en Jesús. Mientras otros maestros y líderes respondían con exhaustivas explicaciones y citando códigos, preceptos y doctrinas, Jesús respondía con la verdad simple y llana.
Jesús estaba interesado en la situación particular de cada ser humano: en sus sufrimientos, en las ideas que lo atormentaban, en aquellas cosas que le impedían ser libre y espontáneo. Este interés no obedecía a un interés político encubierto, sino a una genuina valoración de cada persona que encontraba en el camino. Muchos movimientos y grupos muestran interés por los individuos mientras estos sirven a sus intereses proselitistas, mientras son sus adeptos, luego, si disienten, los ignoran o los marginan. Jesús se manifestó abiertamente contra este modo de actuar y lo declaró abiertamente: el sábado, o sea la ley, las costumbres, todo lo prescrito, está al servicio de cada ser humano y no al contrario.
Precisamente, su lucha contra los demonios fue una lucha contra las ideologías instaladas en las sinagogas, que buscaban un mesías glorioso, un militar implacable, un reformador religioso. Jesús nunca se identificó con estos propósitos. Por esta razón, increpa a los “espíritus inmundos” o ideologías opresoras a guardar silencio y a no tratar de seducirlo con falsas aclamaciones y reconocimientos.
El pueblo sencillo reconocía esta lucha contra el formalismo de la ley la ideología que la sustentaba. La propuesta de Jesús los liberaba de la pesada carga moral, económica y cultural que suponía cumplir los más de seis mil preceptos que estaban vigentes para regular todos los aspectos de la vida personal y comunitaria. Mucha gente se preguntaba: ¿no será este hombre el nuevo legislador? ¿No será el hombre prometido como reemplazo del profeta Moisés? ¿No será la propuesta de Jesús, el Reinado de Dios, la “nueva Ley?” ¿Por qué sus acciones liberadoras y su lucha contra el mal son tan eficaces?
Hoy debemos preguntarnos: ¿hemos seguido la propuesta de Jesús de que cada ser humano tenga un valor inalienable? ¿Creemos que nuestra tarea, como anunciadores de la buena nueva, es ayudar a todos los seres humanos a liberarse de las trabas que nos les permiten crecer con libertad y espontaneidad? ¿Tiene carácter normativo la Buena Nueva de Jesús, o la tomamos a la ligera como las noticias de cada día?


PARA REFLEXIONAR
¿Somos verdaderos discípulos de nuestro Maestro? ¿Es nuestra palabra, como la suya, una palabra autorizada y eficaz, que engendra libertad, justicia, paz, esperanza, amor y vida a los hermanos más necesitados?

ORACIÓN
De nuevo delante de ti, Señor Dios de la vida, Maestro de Sabiduría. Señor Jesús, mi Dios y mi todo, apártame en este día de todo lo que no es tuyo, porque quiero unirme enteramente a ti. Tú eres el Dios de mi corazón, mi único tesoro; sólo a ti anhelo y en ti espero. Amén.