martes, 1 de octubre de 2024

Viernes 04 de Octubre de 2024

 

 


“UN DESENLACE INESPERADO”

 

PRIMERA LECTURA

JOB 38, 1. 12-21; 40, 3-5

 

¿Has mandado a la mañana o has entrado por los hontanares del mar?

 

El Señor habló a Job desde la tormenta: "¿Has mandado en tu vida a la mañana o has señalado su puesto a la aurora, para que agarre la tierra por los bordes y sacuda de ella a los malvados, para que la transforme como arcilla bajo el sello y la tiña como la ropa; para que les niegue la luz a los malvados y se quiebre el brazo sublevado? ¿Has entrado por los hontanares del mar o paseado por la hondura del océano? ¿Te han enseñado las puertas de la muerte o has visto los portales de las sombras? ¿Has examinado la anchura de la tierra? Cuéntamelo, si lo sabes todo. ¿Por dónde se va a la casa de la luz y dónde viven las tinieblas? ¿Podrías conducirlas a su país o enseñarles el camino de casa? Lo sabrás, pues ya habías nacido entonces y has cumplido tantísimos años." Job respondió al Señor: "Me siento pequeño, ¿qué replicaré? Me taparé la boca con la mano; he hablado una vez, y no insistiré, dos veces, y no añadiré nada."  Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

El libro de Job llega a su clímax en el encuentro tan deseado entre este hombre, cargado de dolor y preguntas, y Dios, que se supone que por fin va a responder. Sin embargo, y para sorpresa de todos, Dios no llega cargado de respuestas sino con su propia serie de cuestiones y preguntas para Job. Y ciertamente es interesante ver el talante de las cuestiones que plantea Dios según el relato. El argumento de Job frente a sus amigos fue siempre: "yo no merezco sufrir porque soy inocente." El argumento de los amigos a lo largo de todo el libro fue: "Tú en realidad no eres inocente y por eso es justo que sufras." Los dos esquemas parten de la base de que el sufrimiento no debe llegar a una vida justa y pura, y en cambio debe llegar, como castigo, a las vidas perversas. Esa base es la que Dios cuestiona cuando sale al encuentro de Job. Las palabras de Dios marcan sobre todo los límites de Job como creatura. En un discurso profundo y resonante, Dios pone en cuestión el conocimiento sobre la vida del que parecen estar tan seguros tanto Job como sus adversarios. Y en un lenguaje más sencillo dice:  "¿Y cómo sabes tú lo que deberían ser las cosas, si no sabes en realidad cómo son ni con qué propósito fueron hechas?"

 

Este es un lenguaje que suena duro, si pensamos en todas las tragedias que ha pasado Job. Dios en realidad no le dice por qué le ha sucedido todo lo que le ha sucedido sino que le recuerda que la ignorancia es parte de su condición, parte de su existencia, y que pretender buscar otras razones no es tan razonable porque las razones últimas de los bienes o males que nos llegan descansan en las razones últimas de la Creación.  El libro de Job nos conduce, a una respuesta paradójica: es mejor admitir que desconocemos las razones últimas de la vida y la existencia y que por lo mismo desconocemos por qué y para qué existe el mal. El mal no tiene esclarecimiento total. Se da y sabemos que está, y sabemos que es vencido de muchas maneras.

Más que explicar al mal, necesitamos aprender a ir más allá de él sosteniéndonos en lo que sigue habiendo de verdad y de bondad en nuestra existencia, que indudablemente es siempre inmenso. Tal lenguaje será siempre enigmático.  Hasta donde es posible, su enigma se aclara en la luz de la Pascua, cuando al máximo mal, la muerte en la cruz, le suceda el máximo bien, la gloria de Dios en la Resurección.

 

 

Salmo responsorial: 138

R. / Guíame, Señor, por el camino eterno.

 

Señor, tú me sondeas y me conoces;

me conoces cuando me siento o me levanto,

de lejos penetras mis pensamientos;

distingues mi camino y mi descanso,

todas mis sendas te son familiares. R.

 

¿Adónde iré lejos de tu aliento,

adónde escaparé de tu mirada?

Si escalo el cielo, allí estás tú;

si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R.

 

Si vuelo hasta el margen de la aurora,

si emigro hasta el confín del mar,

allí me alcanzará tu izquierda,

me agarrará tu derecha. R.

 

Tú has creado mis entrañas,

me has tejido en el seno materno.

Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente,

porque son admirables tus obras. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

La experiencia de fe lleva al salmista a un diálogo en que se expresa el misterio de Dios y la absoluta dependencia del ser humano respecto de él, y le pide protección y guía. También San Pablo exclama: “¡Qué abismo el de la generosidad, de la sabiduría y de la providencia de Dios! ¡Qué insondables son sus juicios y que insospechables sus caminos!”  

   

LECTURA DEL EVANGELIO

LUCAS 10, 13-16

 

Quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado

 

En aquel tiempo dijo Jesús: "¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Tú, Cafarnaúm, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado". Palabra del Señor

 

REFLEXIÓN

La oferta evangelizadora de Jesús y de los apóstoles no puede ser rechazaba si va acompañada de los milagros del reino. Pero las distracciones de la vida secan el corazón, sellan su capacidad de recibir el agua limpia de la palabra de vida. Las amenazas de Jesús no pueden interpretarse como una condena sin remedio, sino como un aviso para seguir atentos a los signos de los tiempos. Ahora nos toca a nosotros continuar esta tarea bien unidos a Él. Ahora somos la prolongación de la presencia de Jesús. El verdadero problema es que nosotros no siempre hacemos bien el trabajo, no predicamos acompañando los milagros, los signos del reino con la predicación. El reto es que nuestras vidas, el modelo de comunidades cristianas a las que pertenecemos no son de verdad “milagrosas”, es decir, cargadas de signos del reino, vidas consoladoras del sufrimiento de las personas, vidas proféticas, anunciadoras de otro modelo de sociedad y de trato a la madre tierra. Causa mucha alegría escuchar de labios de Jesús: El que a ustedes escucha a mí me escucha.

 

ORACIÓN

Señor, a veces nos hemos sentido sin fuerzas y abandonados por Ti, ante tantas adversidades, nos cansamos y ya no damos más, pero al buscarte en la oración y en tu Palabra comprendemos las maravillas que haces y que aunque esperar en Ti difícil es, a su debido tiempo das la respuesta, pero nunca nos abandonas y esto nos da fuerza para resistir. Oramos, damos gracias y bendecimos la vida de Liliana García en su cumpleaños. Amén

 

“No necesitas entender a Dios para aceptar sus planes, sólo dile sí a su voluntad sabiendo que más allá de lo que alcances a ver está su plan en el que está todo su amor”


Sábado 05 de Octubre de 2024

 


“LA SABIDURÍA DIVINA”

 

PRIMERA LECTURA

JOB  42, 1-3. 5-6. 12-16

 

“Ahora te han visto mis ojos, por eso me retracto”

 

Job respondió al Señor: "Reconozco que lo puedes todo, y ningún plan es irrealizable para ti, yo, el que te empaño tus designios con palabras sin sentido; hablé de grandezas que no entendía, de maravillas que superan mi comprensión. Te conocía sólo de oídas, ahora te han visto mis ojos; por eso, me retracto y me arrepiento, echándome polvo y ceniza." El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio; sus posesiones fueron catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil borricas. Tuvo siete hijos y tres hijas: la primera se llamaba Paloma, la segunda Acacia, la tercera Azabache. No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre les repartió heredades como a sus hermanos. Después Job vivió cuarenta años, y conoció a sus hijos y a sus nietos y a sus biznietos. Y Job murió anciano y satisfecho. Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

Job aparece en la Biblia como un hombre justo. Es alguien que practica escrupulosamente la Ley, como se ve claramente en los largos diálogos que tiene con sus amigos. Sin embargo, llegados al final del libro que lleva su nombre, oímos algo sorprendente: este hombre que sólo puede ser calificado de muy religioso sólo conocía a Dios "de oídas." La gran paradoja de Job es que está lleno de religión y vacío de Dios. Aunque "vacío" es un calificativo extremo, tal vez. Algo tiene de Dios, pero es sólo la noticia externa. Otros le han dicho. Tiene noticia de Dios y ha deducido muchas cosas de lo que Dios "debe" ser pero en realidad no se ha encontrado con Él.

 

Por cierto, muchos protestantes usan un argumento semejante a este en contra de los católicos, pues arguyen que la mayor parte de los católicos saben de religión pero no conocen el poder de la redención ni la obra personal de Cristo en ellos. Aunque el nivel de su ataque y las intenciones que ellos tengan pueden cuestionarse, creo que es saludable que nos dejemos cuestionar por Job, y sobre todo: es muy necesario que pidamos al Espíritu Santo la gracia de una experiencia viva, real, palpable del amor divino en nuestras vidas.

 

Salmo responsorial: 118

R. / Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo.

 

Enséñame a gustar y a comprender,

porque me fío de tus mandatos. R.

 

Me estuvo bien el sufrir,

así aprendí tus mandamientos. R.

 

Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos,

que con razón me hiciste sufrir. R.

 

Por tu mandamiento subsisten hasta hoy,

porque todo está a tu servicio. R.

 

Yo soy tu siervo: dame inteligencia,

y conoceré tus preceptos. R.

 

La explicación de tus palabras ilumina,

da inteligencia a los ignorantes. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Este salmo el más largo de todos, presenta la excelencia de la ley de Dios, entendida como la manifestación de la voluntad de Dios para el ser humano. Su cumplimiento le asegura el bienestar y la dicha. La urgencia de cumplir siempre la voluntad de Dios nace de la misma fe. Para nosotros se trata de “la ley perfecta del amor” que se encuentra en el Evangelio y se encarna en el seguimiento de Cristo.  

 

LECTURA DEL EVANGELIO

Lucas 10, 17-24

 

Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo

 

En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre." Él les contestó: "Veía a Satanás caer del cielo como un rato. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo." En aquel momento, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar." Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: "¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron." Palabra del Señor

 

REFLEXIÓN

Al retorno triunfante de los Setenta y Dos, Jesús cuida de que su misión y sus discípulos no caigan en la tentación del triunfalismo. Y, para contrarrestar esta amenaza, Jesús les ofrece dos antídotos que los preservarán de la tentación de la violencia y del prestigio, el primer antídoto es saber que se está obrando la voluntad de Dios. Los nombres inscritos en el cielo simbolizan el libro de la vida, que es una nueva forma de ver, sentir y actuar la salvación mediante la lucha contra las fuerzas del mal. El segundo antídoto consiste en reconocer que con Jesús se inaugura un momento nuevo en la historia, en el que las personas que han asimilado sus enseñanzas, no obstante su condición humilde, son capaces de obrar de manera eficaz en la transformación de las realidades del mundo.

Por eso miremos como la comunidad que camina en nombre de Jesús lleva consigo un proyecto tan bello que hasta los poderes instalados en este mundo se rinden ante el testimonio de sus anunciadores. Las fuerzas del mal retrocederán gradualmente. Pero su alegría más grande es porque sus nombres ya están en la lista de Dios. Este es para Jesús el método del actuar de Dios desde la pequeñez y la gratuidad. Y resulta tan hermoso experimentar este actuar de Dios que provoca en labios de Jesús, y unidos a Él en nuestros propios labios, un himno de la alegría, una alabanza, un método de oración para copiarlo y expresarlo en nuestras reuniones, en nuestras lecturas orantes de la palabra. Alabamos a Dios porque ha revelado a la gente sencilla, a esa gente de los barrios marginados, a esas mujeres luchadoras incansables en su trabajo evangelizador, a esas comunidades eclesiales de base insertas en la vida del pueblo. A tanta gente sencilla que no aparece en las portadas de los periódicos pero que van tejiendo la vida digna con los valores del evangelio.

 

ORACIÓN

Gracias Señor porque nos has hecho tus servidores(as), lo que nos permite una comunión intima contigo para siempre buscarte en medio de la dificultad, discernir de ella y encontrar remanso y respuestas para nuestra vida y nuestro ministerio. Amén

 

“Cuando llegue el momento difícil no te hagas daño, pues no eres dueño de tu vida y sigue confiando en el Dios que supera con su sabiduría toda tu inteligencia”

Domingo 06 de Octubre de 2024

 

 

“EL PLAN DE DIOS”

 

PRIMERA LECTURA

Génesis 2, 18-24

 

Y serán los dos una sola carne

 

El Señor Dios se dijo: "No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle alguien como él que le ayude." Entonces el Señor Dios modeló de arcilla todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo y se los presentó al hombre, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera. Así, el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontraba ninguno como él que lo ayudase. Entonces el Señor Dios dejó caer sobre el hombre un letargo, y el hombre se durmió. Le sacó una costilla y le cerró el sitio con carne. Y el Señor Dios trabajó la costilla que le había sacado al hombre, haciendo una mujer, y se la presento al hombre. El hombre dijo: "¡Ésta es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será Mujer, porque ha salido del hombre. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne."  Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

En la primera lectura nos encontramos con el segundo relato de la creación, que está centrado en la creación del hombre y de la mujer, ambos formados de tierra y aliento divino. Los dos son hechura de Dios, y por lo tanto deberían ser iguales, a pesar de su diversidad. La relación perfecta entre los dos no está garantizada ni escrita en su sangre: es una conquista de la libertad que ellos deben construir. Un proyecto de unidad que compromete la responsabilidad de cada uno.

Tiene una ternura infinita descubrir este Dios que se ocupa de la soledad del hombre, aun después de hacer que desfilen ante sus ojos "todos los animales del campo y todos los pájaros del cielo". Dios que "mira", que "cavila" en su interior y que busca el camino de la felicidad para el hombre. Como fruto de esa "mirada" entrañable, en la que no falta la compasión, llega la mujer. Por eso en los ojos de la mujer hay algo de esa mirada divina que, cuando mira, acaricia, protege, se preocupa, se implica.

 

Salmo responsorial: 127

R. / Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.

 

Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos.

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien. R.

 

Tu mujer, como parra fecunda,

en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de tu mesa. R.

 

Ésta es la bendición del hombre,

que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida. R.

 

Que veas a los hijos de tus hijos.

¡Paz a Israel! R.

 

OREMOS CON EL SALMO

La felicidad de los justos -constituida por los sencillos goces de la vida familiar- es el tema central de este hermoso poema. Al final del Salmo, el horizonte se amplía, y la felicidad personal aparece estrechamente vinculada con la prosperidad de Jerusalén, centro de la vida nacional y fuente de bendición para todo Israel.

 

SEGUNDA LECTURA

HEBREOS 2, 9-11

 

“El santificador y los santificados proceden todos del mismo

 

Hermanos: Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Así, por la gracia de Dios, ha padecido la muerte para bien de todos. Dios, para quien y por quien existe todo, juzgó conveniente, para llevar a una multitud de hijos a la gloria, perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de su salvación. El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

El autor de la carta a los hebreos nos dice que la pasión y la muerte de Jesús no son fines en sí mismos, sino solamente un camino hacia la resurrección y la salvación plena. Los cristianos no nos podemos quedar contemplando al crucificado del viernes santo, construyendo nuestra vida desde el dolor, el sufrimiento y la muerte. La misma epístola nos dice que el propio Jesús “en los días de su vida mortal presentó, con gritos y lágrimas, oraciones y súplicas, al que lo podía salvar de la muerte”. Esto quiere decir que él mismo luchó por encontrar una alternativa que no estaba sujeta a su voluntad sino a hacer la voluntad del Padre. Estamos en hora de superar todo tipo de devoción que se queda en la contemplación de los sufrimientos y dolores de Jesús y construir nuestra vida cristiana desde la esperanza que nos ofrece la resurrección.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

Marcos 10, 2-16

 

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre

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En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba: "¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?" Él les replicó: "¿Qué os ha mandado Moisés?" Contestaron: "Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio." Jesús les dijo: "Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne". De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre." En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: "Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio." Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: "Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él." Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

En el evangelio, los fariseos ponen a prueba a Jesús preguntándole qué pensaba sobre el divorcio y si era lícito repudiar a una mujer. La respuesta de Jesús es significativa cuando caemos en cuenta de que en el judaísmo, el repudio era algo muy corriente y estaba regulado por la ley. Si Jesús respondía que no era lícito, estaba contra la ley de Moisés. Por eso les devuelve la pregunta y les dice que la ley de Moisés es provisional y que ahora se han inaugurado los tiempos de la plenitud en los que la vida se construye desde un orden social nuevo, en el que el hombre y la mujer forman parte de la armonía y el equilibrio de la creación. La novedad de esta afirmación de Jesús saltaba a la vista; en su interpretación desautorizaba no sólo las opiniones de los maestros de la ley que pensaban que a una mujer se le podía repudiar incluso por una cosa tan insignificante como dejar quemar la comida, sino incluso, relativizaba la misma motivación de la ley de Moisés. Además tiraba por tierra las pretensiones de superioridad de los fariseos, que despreciaban a la mujer, como despreciaban a los niños, a los pobres, a los enfermos, al pueblo. Nuevamente, al defender a la mujer, Jesús se ponía de parte de los rechazados, los marginados, los ‘sin derechos’.

 

Pero como los discípulos en esto compartían las mismas ideas de los fariseos, no entendieron y, ya en casa, le preguntaron sobre lo que acababa de afirmar. Jesús no explicó mucho más, simplemente les amplió las consecuencias de aquello: “Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra la primera; y lo mismo la mujer: si repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio”.

 

El segundo episodio de nuestro evangelio nos presenta un altercado de Jesús con sus discípulos porque ellos no permiten que los niños se acerquen a Jesús para que él los bendiga. Los discípulos pensaban que un verdadero maestro no se debía entretener con niños porque perdía autoridad y credibilidad. Decididamente algo no era claro en ellos. No acababan de asimilar las actitudes de Jesús ni los criterios del Reino. Y Jesús se enojó con ellos; su paciencia también tenía límites y si algo no toleraba era el desprecio hacia los marginados. Y les dijo con mucha energía: dejen que los niños se me acerquen. ¿Con qué derecho se lo impiden, cuando el Padre ha decidido que su Reinado sea precisamente en favor de ellos? ¿No entienden todavía que en el Reino de Dios las cosas se entienden totalmente al contrario que en el mundo?

 

ORACIÓN

Señor, que tardíos somos en comprender el misterio hermoso de la unión de las criaturas más perfectas de tu creación. Como deshonramos, desacreditamos tu proyecto de pareja y de familia no asumimos la responsabilidad y la maravilla de ser cocreadores de tu Reino de amor, armonía y paz. Ayúdanos a transmitir lo que nos has revelado a partir de nuestras equivocaciones, frente a la magnitud de lo que significa: “y los dos serán una sola carne”, que entendamos que las  familias son el soporte de la sociedad, y podamos constituirlas y cimentarlas solo en ti.  Oramos, damos gracias y bendecimos la vida de Yolanda Zamudio en su cumpleaños. Amén

 

“Cada familia debe ser una escuela de amor y paz, basada en parejas que buscan soluciones por medio de la fe, la oración y la confianza en Dios”