miércoles, 1 de junio de 2022

Domingo 05 de Junio de 2022

 

PENTECOSTÉS

 

PENTECOSTÉS: UN DILUVIO DE AMOR PARA NOSOTROS DE PARTE DE DIOS

 

PRIMERA LECTURA

HECHOS 2,1-11

 

“Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar”

 

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.

Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos preguntaban: "¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua."  Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

El Espíritu Santo  es la misma vida de Dios. En la Biblia es sinónimo de vitalidad, de dinamismo y novedad. El Espíritu animó la misión de Jesús y se encuentra también a la raíz de la misión de la Iglesia. El evento de Pentecostés nos remonta al corazón mismo de la experiencia cristiana y eclesial: una experiencia de vida nueva con dimensiones universales

 

La primera lectura es el relato del evento de Pentecostés. En ella se narra el cumplimiento de la promesa hecha por Jesús al final del evangelio de Lucas y al inicio del libro de los Hechos (Lc 24,49: “Por mi parte, les voy a enviar el don prometido por mi Padre... quédense en la ciudad hasta que sean revestidos de la fuerza que viene de lo alto”; Hch 1,5.8: “Ustedes serán bautizados con Espíritu Santo dentro de pocos días... ustedes recibirán la fuerza del Espíritu Santo”)

 

Con esta narración Lucas profundiza un aspecto fundamental del misterio pascual: Jesús resucitado ha enviado el Espíritu Santo a la naciente comunidad, capacitándola para una misión con horizonte universal. El relato inicia dando algunas indicaciones relativas al tiempo, al lugar y a las personas implicadas en el evento. Todo ocurre “al llegar el día de Pentecostés” (Hch 2,1). Pentecostés es una fiesta judía conocida como “fiesta de las semanas”. o “fiesta de la cosecha” (Ex 23,16), que se celebraba siete semanas después de la pascua. Parece ser que en algunos ambientes judíos, en esta fiesta se celebraban las grandes alianzas de Dios con su pueblo, particularmente la del Sinaí que estaba directamente relacionada con el don de la Ley. Aunque Lucas no desarrolla esta temática en el relato de Pentecostés, seguramente conocía esta tradición y es probable que haya querido asociar el don del Espíritu, enviado por Cristo resucitado, al don de la Ley recibido en el Sinaí. En la comunidad  contemporánea a Jesús, Pentecostés había llegado a ser la fiesta de la Nueva Alianza que aseguraba la efusión del Espíritu de Dios al nuevo pueblo purificado ( Jer 31,31-34)

 

El texto de los Hechos da otra indicación: “estaban todos juntos en un mismo lugar” (Hch 2,1). Con estas palabras se quiere sugerir que los presentes estaban unidos, no sólo en un mismo sitio, sino con el corazón. Lucas imaginara a los creyentes en oración, esperando la venida del Espíritu, de la misma forma que Jesús estaba orando cuando el Espíritu bajó sobre él en el bautismo (Lc 3,21).

 

Y la venida del Espíritu significó para aquel puñado de discípulos el fin del miedo y del temor. Las puertas de la comunidad se abrieron. Nació una comunidad humana, libre como viento, como fuego ardiente. No sin razón dice Pablo: "Donde hay Espíritu de Dios hay libertad", y donde hay libertad, autonomía (el ser humano -y su bien- se hacen ley), y donde hay autonomía, se fomenta la pluralidad y la individualidad, como camino de unidad, y resplandece la verdad, porque el Espíritu es veraz y nos guiará por el camino de la verdad, de la autenticidad, de la vida, como dice Juan en su evangelio. Que venga un nuevo Pentecostés sobre nuestras vidas, familias, comunidades, sobre nuestro mundo –es nuestra oración- para acabar con esta ola de intolerancia e intransigencia que nos invade por doquier.

 

SALMO RESPONSORIAL: 103

R. / Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

 

Bendice, alma mía, al Señor:

¡Dios mío, qué grande eres!

Cuántas son tus obras, Señor;

la tierra está llena de tus criaturas. R.

 

Les retiras el aliento, y expiran

y vuelven a ser polvo;

envías tu aliento, y los creas,

y repueblas la faz de la tierra. R.

 

Gloria a Dios para siempre,

goce el Señor con sus obras.

Que le sea agradable mi poema,

y yo me alegraré con el Señor. R.

 

SEGUNDA LECTURA

1 CORINTIOS 12,3b-7.12-13

 

“Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo”

 

Hermanos: Nadie puede decir "Jesús es Señor", si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

En esta segunda lectura Pablo enseña que el Espíritu se manifiesta en dones y carismas, que reparte soberanamente en cada creyente para el bien común. Los carismas son múltiples y variados, responden a necesidades concretas de la iglesia en cada época, y a cada quien este Espíritu regala su manifestación. El mismo Pablo, en el capítulo 14 de la primera Carta a los Corintios, insiste por siete veces, que el objetivo de los carismas es “la edificación de la  comunidad”. Por lo mismo el Espíritu de Jesús es el gran constructor de la comunión en la Iglesia; con sus carismas él edifica la unidad y la solidaridad entre los hermanos. Necesitamos también de este Espíritu porque somos débiles, sembramos con frecuencia la discordia y la división, nos dejamos llevar de intereses personales y dejamos que el orgullo dirija con frecuencia nuestras acciones. El Señor resucitado nos quiere fuertes, valientes, generosos, dedicados a construir la comunión y la paz entre los hermanos.; por eso nos ofrece el don del Espíritu y con él somos capaces de edificar la iglesia y realizar la misión que el mismo Señor nos dio de ser testigos suyos por donde vayamos.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

JUAN 20,19-23

 

“Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo”

 

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en su casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a vosotros." Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envió yo." Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos."   Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Lucas ha utilizado en la primera lectura  el símbolo del viento para hablar del don del Espíritu como nos lo describe Hechos: “De repente vino del cielo un ruido, semejante a una ráfaga de viento impetuoso y llenó la casa donde se encontraban” (Hch 2,2). Aunque los discípulos estaban a la espera del cumplimiento de la promesa del Señor resucitado, el evento ocurre “de repente” y, por tanto, en forma imprevisible.  El evangelista quería describir el descenso del Espíritu Santo como poder, como potencia y dinamismo. No es extraño, por tanto, que el viento sea uno de los símbolos bíblicos del Espíritu. Miremos el gesto de Jesús en el evangelio, cuando “sopla” sobre los discípulos y les dice: “Reciban el Espíritu Santo” (Jn 20,22).

Y veamos el otro elemento  descrito el fuego, “Aparecieron lenguas como de fuego, que se repartían y se posaban sobre cada uno de ellos” (Hch 2,3). El fuego, que es símbolo de Dios como fuerza irresistible y trascendente. Todo lo que entra en contacto con el Señor, como sucede con el fuego, queda transformado. El fuego es también expresión del misterio de la trascendencia divina. En efecto, el ser humano no puede retener el fuego entre sus manos, siempre se le escapa; y, sin embargo, el fuego lo envuelve con su luz y lo conforta con su calor. Así es el Espíritu: poderoso, irresistible, trascendente.

 

La fuerza interior y transformadora del Espíritu, descrita  con los símbolos del viento y del fuego, se vuelve ahora capacidad de comunicación que inaugura la eliminación de la antigua división entre los seres humanos a causa de la confusión de lenguas en Babel (Gen 11).  “Y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según el Espíritu Santo les concedía expresarse” (v. 4). En Jerusalén, en el espacio abierto donde hay gente de todas las naciones (v. 5), en la plaza y en la calle, el Espíritu reconstruye la unidad de la humanidad entera e inaugura la misión universal de la Iglesia. El Espíritu de Pentecostés inaugura una nueva experiencia religiosa en la historia de la humanidad: la misión universal de la Iglesia. La palabra de Dios, gracias a la fuerza del Espíritu, será pronunciada una y otra vez a lo largo de la historia en diversas lenguas y será encarnada en todas las culturas.

 

Y Juan nos dice como los discípulos tenían las puertas cerradas queriendo recordarnos  el miedo de los discípulos que todavía no creen, y al mismo tiempo quiere ser un testimonio de la nueva condición corporal de Jesús que se hará presente en el lugar. Jesús atravesará ambas barreras: las puertas exteriores cerradas y el miedo interior de los discípulos. A pesar de todo, están juntos, reunidos, lo que parece ser en la narración una condición necesaria para el encuentro con el Resucitado. Jesús “se presentó en medio de ellos” nos dice el evangelio. El texto habla de “resurrección” como venida del Señor. Cristo Resucitado no se va, sino que viene de forma nueva y plena a los suyos, y les comunica cuatro dones fundamentales: la paz, el gozo, la misión, y el Espíritu Santo.

Los dones pascuales por excelencia son la paz (el shalom bíblico) y el gozo (la járis bíblica), que no son dados para el goce egoísta y exclusivo, sino para que se traduzcan en misión universal. La  misión que el Hijo ha recibido del Padre ahora se vuelve misión de la Iglesia: el perdón de los pecados y la destrucción de las fuerzas del mal que oprimen al ser humano. Para esto Jesús dona el Espíritu a los discípulos.  El don del Espíritu el Señor Resucitado inicia un mundo nuevo, y con el envío de los discípulos se inaugura un nuevo Israel que cree en Cristo y testimonia la verdad de la resurrección. Como “seres humanos nuevos”, llenos del aliento del Espíritu en virtud de la resurrección de Jesús, deberán continuar la misión del “Cordero que quita el pecado del mundo”: la misión de la Iglesia que continúa la obra de Cristo realiza la renovación de la humanidad como en una nueva obra creadora en virtud del poder vivificante del Resucitado, una misión a la cual estamos enviados también nosotros hoy.

 

ORACIÓN

Gracias Señor porque nos enviaste el regalo de tu Espíritu Santo, que nos revela el verdadero sentido de la comunidad discipular, la que en torno a ti esta llamada a compartir la vida, la Palabra y a actuar según tu modelo de vida, siempre pensando en el servicio misericordioso entre si y hacia quienes más lo necesiten. Por favor Señor que esa fuerza irrumpa constantemente en nuestro ser,  y en nuestras experiencias comunitarias para poder transmitir verdaderamente tu   Reino. Señor que podamos vivir un nuevo y verdadero Pentecostés. Oramos y recordamos a Rosa Martínez que está en la presencia del Señor. Amén.

 

“El Espíritu Santo limpia, transforma, da fecundidad, nos envía como testigos para que otros se contagien de esta gracia y alegría, para que también vivan como nosotros Pentecostés”

Lunes 06 de Junio de 2022

 

“NADA HUMANIZA TANTO COMO LAS BIENAVENTURANZAS”

 

PRIMERA LECTURA

1REYES 17, 1-6

 

“Elías sirve al Señor, Dios de Israel”

 

En aquellos días, Elías, el tesbita, de Tisbé de Galaad, dijo a Acab: "¡Vive el Señor, Dios de Israel, a quien sirvo! En estos años no caerá rocío ni lluvia si yo no lo mando."

Luego el Señor le dirigió la palabra: "Vete de aquí hacia el oriente y escóndete junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Bebe del torrente y yo mandaré a los cuervos que te lleven allí la comida."  Elías hizo lo que le mandó el Señor, y fue a vivir junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Los cuervos le llevaban pan por la mañana y carne por la tarde, y bebía del torrente. Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

Con estos textos del libro de Reyes, reflexionaremos el ministerio del profeta Elías.  Elías vivió y ministró durante el tiempo del reino dividido, bajo el rey Acab, uno de los reyes más corruptos y malvados de Israel. Debido al pecado de Salomón, el reino había sido dividido en dos partes unos 60 años antes. En el norte, la región conocida como Israel, existió una sucesión de reyes malos. Dios, sin embargo, no dejó a Israel sin testimonio. Envió a sus mensajeros para llamar a los israelitas al arrepentimiento. Elías fue uno de estos grandes mensajeros. El nombre de Elías significa “El Señor es mi Dios”. Durante sus años de profeta, el conflicto con el pueblo de Israel, era que debían escoger a quien adorar, al Señor o a Baal, Elías es escogido por  Dios, para llamar a los hijos  de Israel para volverse a Dios y  ser fieles a Él.

En su reinado, Acab y su esposa Jezabel seguían desobedeciendo a Dios,  Acab construyó en Samaria, un templo a Baal, considerado el dios de la lluvia; decían que Baal cabalgaba sobre las nubes, y lo buscaban para garantizar una buena cosecha. Hoy este texto nos presenta una drástica acción del profeta, en virtud de su palabra poderosa, este hombre de Dios azota al reino de Israel, que ha caído en esa espantosa e insufrible idolatría, diciendo que no llovería hasta que  el (Elías)  diera la palabra,  con esto estaba atacando directamente la eficacia de la falsa adoración a Baal que había establecido Acab.  Luego  Dios aparta a Elías de la presencia de Acab, e incluso lo esconde, después de darle su mensaje de juicio.

Hoy nos resta decir y preguntarnos: ¿En quién hemos puesto nuestra confianza?, cuando tomamos en serio y mal entendida la libertad humana, que implica también nuestra espantosa capacidad de obstinación, nuestro orgullo y nuestra codicia, nuestro deseo de poder pueden llegar a crecer hasta volvernos monstruos insaciables. Sólo cuando los recursos se acaban empezamos a descubrir la locura de nuestros proyectos y el desastre que podemos causar no sólo para  nosotros, sino para los que  nos rodean.

 

SALMO RESPONSORIAL: 120

R. / Nuestro auxilio es el nombre del Señor,  que hizo el cielo y la tierra.

 

Levanto mis ojos a los montes:

¿de dónde me vendrá el auxilio?

El auxilio me viene del Señor,

que hizo el cielo y la tierra. R.

 

No permitirá que resbale tu pie,

tu guardián no duerme;

no duerme ni reposa

el guardián de Israel. R.

 

El Señor te guarda a su sombra,

está a tu derecha;

de día el sol no te hará daño,

ni la luna de noche. R.

 

El Señor te guarda de todo mal,

él guarda tu alma;

el Señor guarda tus entradas y salidas,

ahora y por siempre. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Este Salmo es un canto de confianza segura en el Señor, el único que puede ayudar. La ayuda material es símbolo de realidades más profundas, intuidas en el “por siempre” con que  termina el salmo. 

 

LECTURA DEL EVANGELIO

MATEO 5, 1-12

 

“Dichosos los pobres en el espíritu”

 

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar enseñándoles: "Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán "los hijos de Dios". Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten, y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros". Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

La lectura del Sermón de la Montaña, o himno de las Bienaventuranzas, hay que leerlo siempre conservando el espíritu original que lo inspiró. Este resumen que Jesús presenta responde a la lógica del Reino de Dios que él vivió en su propia historia. Las Bienaventuranzas no responden a una lógica humana. Más aún, una lectura en lógica puramente humana las haría simplemente incomprensibles. Desde la originalidad bíblica del Antiguo Testamento, hay una preferencia por los desheredados de la vida porque su pobreza y su realidad de marginación los hacían capaces de abrirse y confiar plenamente en Dios y en su designio salvador. Las Bienaventuranzas forman un todo. Son un conjunto indivisible. No se puede escoger una de ellas y dejar de lado las otras. O se asumen todas o no se asume ninguna. Ellas son una exigencia de fidelidad que conducen a la felicidad.

 

Veamos también que en las Bienaventuranzas Jesús no es un predicador que anuncia mirando solo a Dios que lo envió; sabe mirar a las personas concretas: enfermos, oprimidos, pobres, prostitutas, sufrientes. De igual forma, escuchando a Dios, sabe atender la voz de las personas que se dirigen a él con invocaciones, lamentos y preguntas. Surge entonces la pregunta: ¿Por qué son bienaventurados los sin ventura? El término “bienaventurado” no es un adjetivo; es un sustantivo propio dirigido a quienes les ha sido negada la felicidad, la plenitud, la conciencia, la alegría en un sistema injusto. Por ello se convierten en los primeros destinatarios de la misión en la comunidad de vida fundada por Jesús. No debemos pensar que se trata de una oferta para la eternidad, porque es aquí y ahora. Se trata de un espacio comunitario donde estamos invitados a dar sentido a nuestra existencia, donándola. Como los que seguían a Jesús, hoy, nosotros, sedientos de felicidad verdadera ¿Dónde creemos que está el sentido de la vida cristiana?  ¿Revisamos permanentemente nuestra vida de cristiano desde las Bienaventuranzas? ¿Somos fieles a las exigencias que presenta las Bienaventuranzas?

 

ORACIÓN

Señor, fácilmente decimos que dependemos de ti y que Tú nos das todo, que eres y serás siempre nuestro proveedor, pero cuando el mundo nos presenta sus riquezas, muchas veces dudamos y nos desviamos. Señor requerimos de tu fuerza sobrenatural para tomar tus Bienaventuranzas y hacerlas vida en nosotros y con los que nos rodean, queremos mantener la certeza, la confianza, la esperanza, en que la verdadera riqueza eres tú, y que nuestro propósito debe ser  la búsqueda de tu Reino, de tu voluntad, creemos en tu providencia, y en que eres la roca que nos sostiene. Amén.

 

“La verdadera felicidad se encuentra  al hacer felices a los demás”

 

Martes 07 de Junio de 2022

 

“EL MUNDO NECESITA QUE LE DEMOS SABOR Y LUZ”

 

PRIMERA LECTURA

1REYES 17, 7-16

 

“La orza de harina no se vació, como lo había dicho el Señor por medio de Elías”

 

En aquellos días, se secó el torrente donde se había escondido Elías, porque no había llovido en la región.  Entonces el Señor dirigió la palabra a Elías: "Anda, vete a Sarepta de Fenicia a vivir allí; yo mandaré a una viuda que te dé la comida." Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí a una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: "Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba." Mientras iba a buscarla, le gritó: "Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan." Respondió ella: "Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos." Respondió Elías: "No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel: "La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra.""

Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo.  Ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías. Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

La primera lectura nos presenta un testimonio eminente de lo que puede y lo que logra la fe llevada al extremo. En la Biblia, particularmente en el Antiguo Testamento, la viuda es la imagen misma de la persona en necesidad, la que carece de recursos y de apoyos. Esto precisamente es lo que viene a destacar el relato: quien carece de apoyos y avanza apoyándose sólo en Dios muestra en ello una fe inmensa, y una fe así no quedará sin respuesta.

La verdad es que no sabemos qué es peor, si no haber creído o creer sólo a medias. La fe total logra victorias, la fe mediocre amontona dudas y fracasos. La exigencia, aparentemente irracional, de Elías, empujó a aquella mujer a ese tipo de fe, y así le dio la victoria.

 

 

SALMO RESPONSORIAL: 4

R. / Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro.

 

Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;

tú que en el aprieto me diste anchura,

ten piedad de mí y escucha mi oración.

Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor,

amaréis la falsedad y buscaréis el engaño? R.

 

Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,

y el Señor me escuchará cuando lo invoque.

Temblad y no pequéis,

reflexionad en el silencio de vuestro lecho. R.

 

Hay muchos que dicen: "¿Quién nos hará ver la dicha,

si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?"

Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría

que si abundara en trigo y en vino. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

La confianza en el amor de Dios se hace más desinteresada cuando nos parece que Dios está lejos,  cuando pensamos tener razones para desconfiar cuando nos falla el apoyo de las cosas humanas. Jesús nos invita a confiar siempre en la bondad y el amor de Dios nuestro Padre.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

MATEO 5, 13-16

 

“Vosotros sois la luz del mundo”

 

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo de un celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo". Palabra  del Señor.

 

REFLEXIÓN

El evangelio de hoy está situado inmediatamente después de las Bienaventuranzas. Jesús utiliza dos imágenes –la sal y la luz– centradas en la identidad de los discípulos, introducida por la fórmula «ustedes son...» (5,13.14), que resalta el aquí y ahora. No se trata de “tener que ser” en el futuro sino de redescubrir quiénes en realidad somos y cuál es nuestra misión en el mundo. Somos nosotros, esa sal y esa luz, quienes podemos dar sabor e iluminar tanta realidad insípida y en tinieblas. Cuando somos signos visibles, generando cambios concretos, inauguramos ese mundo alternativo basado en los valores del Evangelio. Cuando el servicio desinteresado es parte de nuestra vida y nos esforzamos en defender toda causa justa, hacemos que crezca la esperanza y que venga el Reino de Dios. Somos sal y luz cuando, en complicidad con el Espíritu, denunciamos todo proyecto de muerte y no tenemos miedo a perder poder y privilegios. ¿Qué cambios concretos nos hacen ser sal y luz para nuestra familia y tu comunidad?.

 

 

 

 

Las imágenes de la sal y la luz nos remiten a una reflexión profunda sobre la autenticidad de nuestro compromiso cristiano. ¿Qué sabor tiene nuestra vida para que agrade y atraiga a la comunidad cristiana en el seguimiento de Jesús? El Señor nos llama para que nuestra vida se revista de muchos valores y actitudes que construyan comunidad de hermanos y hermanas. Valores de solidaridad, compasión, cuidado, amor, amistad y fraternidad.

Así que Jesús nos identifica como la sal de la tierra y la luz del mundo, en una sociedad que ha perdido muchos sabores y sentidos de la vida. La violencia, la injusticia, la indiferencia y la insensibilidad campean por todos lados. Para muchas hermanas y hermanos la vida les es insípida, pues sus horizontes existenciales carecen de sentido. En nuestra vida cristiana, muchas veces, no tomamos conciencia del compromiso que representa ser luz para el mundo. Jesús tomó la imagen de una ciudad en los montes, imposible de ser ocultada. También nos habló sobre la luz que no puede tener el destino de ser puesta dentro de un cajón. Por el contrario, lo que prueba la eficacia de la luz son las buenas obras que nos propongamos hacer.Y reflexionemos hoy: ¿Somos  luz y sal en medio de las realidades en las que nos movemos: familia, barrio, parroquia, trabajo, escuela o universidad, amigos? 

 

ORACIÓN

Amado Dios, por favor ayúdanos a que tu Palabra, que es alimento para nuestro ser, nos impulse para llevar sabor y luz en los espacios donde a diario nos desenvolvemos. Si somos tus discípulos(as) y servidores(as) que reflejemos en nuestra familia, comunidad en el Espíritu y sociedad que habitas en nosotros. Oramos y recordamos hoy en su cumpleaños a Paulina Zambrano que se encuentra en la presencia del Señor . Amén

 

“La Palabra de Dios quiere transformarnos para que le demos un sentido pleno a nuestra existencia y para que  le demos sabor a la vida de los que nos rodean e iluminemos a nuestros hermanos”

Miércoles 08 de Junio de 2022

 

 “UNA PRUEBA DE FUEGO, UNA PRUEBA DE FE”

 

PRIMERA LECTURA

1REYES 18, 20-39

 

“Que sepa este pueblo que tú eres el Dios verdadero, y que tú les cambiarás el corazón”

 

En aquellos días, el rey Ajab despachó órdenes a todo Israel, y los profetas de Baal se reunieron en el monte Carmelo. Elías se acercó a la gente y dijo: "¿Hasta cuándo vais a caminar con muletas? Si el Señor es el verdadero Dios, seguidlo; si lo es Baal, seguid a Baal."

La gente no respondió una palabra. Entonces Elías les dijo: "He quedado yo solo como profeta del Señor, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. Que nos den dos novillos: vosotros elegid uno; que lo descuarticen y lo pongan sobre la leña, sin prenderle fuego; yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña, sin prenderle fuego. Vosotros invocaréis a vuestro dios, y yo invocaré al Señor; y el dios que responda enviando fuego, ése es el Dios verdadero."Toda la gente asintió: "¡Buena idea!"

Elías dijo a los profetas de Baal: "Elegid un novillo y preparadlo vosotros primero, porque sois más. Luego invocad a vuestro dios, pero sin encender el fuego." Cogieron el novillo que les dieron, lo prepararon y estuvieron invocando a Baal desde la mañana hasta mediodía: "¡Baal, respóndenos!" Pero no se oía una voz ni una respuesta, mientras brincaban alrededor del altar que habían hecho. Al mediodía, Elías empezó a reírse de ellos: "¡Gritad más fuerte! Baal es dios, pero estará meditando, o bien ocupado, o estará de viaje; ¡a lo mejor está durmiendo y se despierta!" Entonces gritaron más fuerte; y se hicieron cortaduras, según su costumbre, con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre por todo el cuerpo. Pasado el mediodía, entraron en trance, y así estuvieron hasta la hora de la ofrenda. Pero no se oía una voz, ni una palabra, ni una respuesta. Entonces Elías dijo a la gente: "¡Acercaos!" Se acercaron todos, y él reconstruyó el altar del Señor, que estaba demolido: cogió doce piedras, una por cada tribu de Jacob, a quien el Señor había dicho: "Te llamarás Israel"; con las piedras levantó un altar en honor del Señor, hizo una zanja alrededor del altar, como para sembrar dos fanegas; apiló la leña, descuartizó el novillo, lo puso sobre la leña y dijo: "Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre la víctima y la leña." Luego dijo: "¡Otra vez!" Y lo hicieron otra vez. Añadió: "¡Otra vez!" Y lo repitieron por tercera vez. El agua corrió alrededor del altar, e incluso la zanja se llenó de agua. Llegada la hora de la ofrenda, el profeta Elías se acercó y oró: "¡Señor, Dios de Abrahán, Isaac e Israel! Que se vea hoy que tú eres el Dios de Israel, y yo tu siervo, que he hecho esto por orden tuya. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que sepa este pueblo que tú, Señor, eres el Dios verdadero, y que eres tú quien les cambiará el corazón." Entonces el Señor envió un rayo que abrasó la víctima, la leña, las piedras y el polvo, y secó el agua de la zanja. Al verlo, cayeron todos sobre su rostro, exclamando: "¡El Señor es el Dios verdadero! ¡El Señor es el Dios verdadero!"  Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

 

Elías sometió a los israelitas a una prueba de fuego, literalmente. La expresión que utilizó fue contundente y logró el efecto querido. "El Dios que responda, ese es Dios." Contrasta en la escena la multitud de seguidores de Baal y la soledad de Elías. Es una experiencia que puede aproximarse a lo que alguna vez hemos vivido o viviremos. Como creyentes, más de una vez encontraremos que somos pocos o que estamos solos. Nuestra fe se sentirá puesta a prueba cuando el frío de esa soledad pretenda apagar todo rescoldo de fe en nuestras almas.

Los sacerdotes de Baal hacían oración a su modo. Una especie de oración larga que incluía rituales horrendos como hacerse cortadas y derramar sangre para "convencer" a su dios. La plegaria de Elías, en cambio, es breve, directa, colmada de confianza. No hace un negocio con Dios, no pretende convencerlo. No pide para sí, sino que pide que se manifieste la verdad y la gloria del Dios que sí es. Aprendemos del relato que orar no es convencer a Dios.

 

SALMO RESPONSORIAL:  15

R./ Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

 

Protégeme, Dios mío,

que me refugio en ti;

yo digo al Señor:

"Tú eres mi bien." R.

 

Multiplican las estatuas

de dioses extraños;

no derramaré sus libaciones con mis manos,

ni tomaré sus nombres en mis labios. R.

 

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;

 mi suerte está en tu mano.

Tengo siempre presente al Señor,

con él a mi derecha no vacilaré. R.

 

Me enseñarás el sendero de la vida,

me saciarás de gozo en tu presencia,

de alegría perpetua a tu derecha. R.

 

 

OREMOS CON EL SALMO

La confianza y el gozo profundo que brotan de la intimidad con Dios, son los sentimientos predominantes en este Salmo. Los vs. 5-6 permiten suponer que su autor es un levita – es decir, una persona consagrada al culto de Dios en el Templo de Jerusalén– que se encuentra en un grave peligro y acude al Señor, fuente de vida (v. 11), para que lo libre de la muerte (v. 10).El Nuevo Testamento asigna a este Salmo un sentido mesiánico, citándolo como un anuncio anticipado de la Resurrección de Cristo (vs. 8-11).

 

 

LECTURA DEL EVANGELIO

MATEO 5, 17-19

 

“No he venido a abolir, sino a dar plenitud”

 

«No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los cielos». Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

En el evangelio, Mateo nos muestra cómo Jesús interpreta y explica la Ley. Para algunos escribas y fariseos, Jesús buscaba anular la Ley de Moisés. Sin embargo, su intención era otra. Él mismo dice: «no piensen que he venido a abolir...sino para cumplir» (Mt 5,17). Este cumplimiento implica una nueva manera de interpretar y vivir las prescripciones de la Ley, según el corazón de Dios. No se trata de quedar atrapados en cumplir normas al pie de la letra y de fiscalizar a los demás. Hay personas que disfrutan controlando a los demás siendo más flexibles cuando se trata de ellas mismas. Pero la Ley no es mala en sí; Jesús critica a quienes ponen la ley a su favor y la distorsionan para conseguir sus fines egoístas. Si una ley, por sencilla que sea, produce superioridad de unos sobre otros, condenas injustas, sentimientos de culpa y exclusión, no puede agradar a Dios. Preguntémonos: ¿Las leyes que practicamos nos humanizan y nos comprometen a ser mejores personas?

  ORACIÓN

Señor  que entendamos que tu proyecto de salvación,  no es un endurecimiento de la ley, ni una prolongación de la ley, pero tampoco es un prescindir de ella, como si no tuviera su razón, ni sentido. Señor que nos des de tu sabiduría, de tu lógica, para vivir bajo la ley del amor, para cumplir por convicción tus exigencias, seguir tus propuestas y entender y caminar bajo tu proyecto y llevarlo a su plenitud. Oramos, damos gracias y bendecimos las vidas de Mariana Acevedo en su cumpleaños  de Aurita Solis que  esta en la presencia del Señor.. Amén.

 

“Cristo con su amor nos trae la plenitud de la gracia, obrando en nosotros para que tengamos vida nueva”