martes, 1 de noviembre de 2016

Domingo 06 de Noviembre 2016


“NO ES DIOS DE MUERTOS SINO DE VIVOS”

PRIMERA LECTURA
2MACABEOS 7, 1-2. 9-14

“El rey del universo nos resucitará para una vida eterna”

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley. Uno de ellos habló en nombre de los demás: "¿Qué pretendes sacar de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres."  El segundo, estando para morir, dijo: "Tú, malvado, nos arrancas la vida presente; pero, cuando hayamos muerto por su ley, el rey del universo nos resucitará para una vida eterna." Después se divertían con el tercero. Invitado a sacar la lengua, lo hizo en seguida, y alargó las manos con gran valor. Y habló dignamente: "De Dios las recibí, y por sus leyes las desprecio; espero recobrarlas del mismo Dios." El rey y su corte se asombraron del valor con que el joven despreciaba los tormentos. Cuando murió este, torturaron de modo semejante al cuarto. Y, cuando estaba para morir, dijo: "Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se espera que Dios mismo nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida." Palabra de Dios
REFLEXIÓN
El hilo que parece unir más claramente las lecturas de hoy, especialmente a la primera con el evangelio, es la resurrección. En este caso, no la resurrección de Cristo, que está siempre en el trasfondo de toda predicación porque es el corazón de la fe, sino nuestra resurrección. El contexto en la primera lectura es de persecución: judíos llevados al extremo de la humillación con tal de hacerlos rechazar sus leyes y su fe. El perseguidor, un tirano cruel y sanguinario, no logra sin embargo su propósito cuando tiene que enfrentarse con unos jóvenes audaces y demasiado firmes en sus principios. Es entonces cuando ellos, como empujados por las circunstancias, reclaman el señorío para Dios. Y como no parece que Dios reine cuando el torturador logra su propósito y siega la vida de un inocente, la única respuesta posible es: hay algo después de esta vida.
Para nosotros los creyentes no existe la reencarnación sino la resurrección y la Vida Eterna. Nuestro espíritu no va de cuerpo en cuerpo purificándose, sino que tenemos una sola oportunidad, en esta vida, para realizarnos  y para responder al amor de Dios con nosotros. Pero somos débiles y frágiles; entonces la misericordia y el perdón de Dios nos alcanzan, nos lavan y purifican, para ofrecernos la posibilidad de vivir plenamente junto a Dios, en unión con todos a aquellos que han aceptado el amor y han luchado por vivir aquí de acuerdo al Evangelio. Ahora bien el tema de la resurrección no surgió con la fe de Israel, sino que brotó con fuerza y como respuesta al sufrimiento y martirio, por ser fieles a la ley de Dios. ¿Cuál es la respuesta del Dios Justo y Bueno a quienes ofrecen su vida por afirmar la fe?. De ahí brotó la convicción que encontramos en esta lectura. Quien muere por defender y testimoniar la Ley de Dios, recibirá la resurrección y la Vida Eterna. El creyente fiel muere, sí; pero resucita para la vida plena y verdadera en Dios. Quien da la vida humana por su Dios, recibe del Señor la Vida Eterna del mismo Dios.
SALMO RESPONSORIAL: 16
R./Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi suplica,
que en mis labios no hay engaño. R.

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,
y no vacilaron mis pasos.
Yo te invoco porque tú me respondes,
 Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras. R.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia,
 y al despertar me saciaré de tu semblante. R.

OREMOS CON EL SALMO
La situación en que se recitaba este Salmo es idéntica a la que se describe a propósito del Salmo 7: un inocente –acusado y perseguido injustamente– expone su caso al Señor en demanda de justicia. La súplica se alterna con las declaraciones de inocencia y con una descripción de la maldad de sus perseguidores. En el versículo final, el salmista manifiesta su certeza de que alcanzará el favor divino.
SEGUNDA LECTURA
2TESALONICENSES 2, 16-3, 5

“El Señor os dé fuerza para toda clase de palabras y de obras buenas”
Hermanos: Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado tanto y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza, os consuele internamente y os dé fuerza para toda clase de palabras y de obras buenas. Por lo demás, hermanos, rezad por nosotros, para que la palabra de Dios siga el avance glorioso que comenzó entre vosotros, y para que nos libre de los hombres perversos y malvados, porque la fe no es de todos. El Señor, que es fiel, os dará fuerzas y os librará del Maligno. Por el Señor, estamos seguros de que ya cumplís y seguiréis cumpliendo todo lo que os hemos enseñado. Que el Señor dirija vuestro corazón, para que améis a Dios y tengáis la constancia de Cristo. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Pablo está diciendo aquí, que la Palabra de Dios capacita al creyente para vivir en este mundo de maldad. La Palabra es la que establece firmemente al creyente en su andar por esta tierra. Por lo que debemos estar cimentados en ella. Y vemos luego en el texto su ruego: orad por nosotros. La oración es algo en lo cual cada creyente se puede implicar, es algo que todos los creyentes debemos practicar diariamente, constantemente sin descansar. Oración y Palabra de Dios. Cada trabajo u obra que se lleve a cabo, para tener éxito, tendría que estar respaldada por la oración y Palabra de Dios.
Pablo les había guiado al Señor, les había enseñado, no solo les estaba instruyendo en la Palabra, sino que también estaba intentando consolarlos y aconsejarlos. Y una de sus pedidos a ellos fue que oraran.

Nos dice también en este texto: Que el Señor es “fiel y nos afirmará y guardará del mal." Nosotros no hemos cumplido con Él pero sin embargo Él nunca nos ha abandonado. El es fiel, es siempre fiel, a pesar de nuestras infidelidades. Al final del texto los encomienda al Señor, con la confianza en que  cumplirán y continuarían cumpliendo lo que sus maestros les habían enseñado y nos llama a hacerlo a nosotros también, seguir en el camino, continuar firmes en Dios, pacientes y constantes, hasta las últimas consecuencias en nuestro diario vivir, con la esperanza de la llegada del Señor Jesucristo.

LECTURA DEL EVAGELIO
LUCAS 20, 27-38

“No es Dios de muertos, sino de vivos”
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella." Jesús les contestó: "En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob". No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Los saduceos eran los más conservadores en el judaísmo de la época de Jesús. Pero sólo en sus ideas, no en su conducta. Consideraban como revelados por Dios sólo los primeros cinco libros de la Biblia, que atribuían a Moisés. Los profetas, los escritos apocalípticos, todo lo referente por tanto al Reino de Dios, a la otra vida... lo consideraban ideas “liberacionistas” de resentidos sociales. Para ellos no existía otra vida, la única vida que existía era la presente, y en ella se consideraban eran los privilegiados, por eso, pensaban que no había que esperar otra.  Mantenían una posición cómoda: por un lado, la apariencia de piedad; por otro, un estilo de vida de acuerdo a las costumbres paganas de los romanos, sus amigos, de quienes recibían privilegios y concesiones que agrandaban sus fortunas. Los fariseos eran lo opuesto a ellos, tanto en sus esperanzas como en su estilo de vida austero y apegado a la ley de la pureza. Una de las convicciones que tenían más firmemente arraigadas era la fe en la resurrección. Pero muchos concebían la resurrección como la continuación de la vida terrena, sólo que para siempre, ya sin muerte.
 Jesús estaba ya en la recta final de su vida pública. El último servicio que estaba haciendo a la Causa del Reino –en lo que se jugaba la vida–, era desenmascarar las intenciones torcidas de los grupos religiosos de su tiempo. Había declarado a los del Sanedrín incompetentes para decidir si tenían o no autoridad para hacer lo que hacían; a los fariseos y a los herodianos los había tachado de hipócritas, ahora se enfrentó con los saduceos y dejó en claro ante todos la incompetencia que tenían incluso en aquello que consideraban su especialidad:  la ley de Moisés.
¿Pero cuál es la enseñanza de hoy de la comunidad de Lucas para nosotros? La respuesta de Jesús hace quedar mal a los saduceos, pero nos da una enseñanza valiosa. Primero: afirma la existencia de una vida futura, en Dios, en paralelo con esta vida humana e histórica que llevamos actualmente. La vida actual es temporal y pasajera; la vida futura será eterna y permanente. En segundo lugar, dice claramente que no todas las personas serán consideradas aptas para acceder a esta nueva situación. Sólo quienes hayan sido considerados dignos de esta vida eterna serán galardonados con ella. La vida eterna es un don y un regalo de Dios para sus elegidos, para los que respondan a su acción.  En tercer lugar, en la vida eterna no hay necesidad de contraer matrimonio, porque todos seremos hijos de Dios y hermanos entre nosotros. Y porque nadie morirá, no habrá necesidad de contraer matrimonio para perpetuar la especie. Allí seremos todos hijos de Dios e hijos  de la resurrección.  El cuarto elemento, es que en la vida futura seremos como ángeles en la presencia de Dios. En la época de Jesús, los ángeles constituían los servidores más cercanos de Dios, siempre junto a su trono, para darle gloria y alabanza. Lo que significa, entonces, que en la resurrección se dará una cercanía grande junto a Dios y un participar de su vida para siempre. Felicidad, plenitud, gozo profundo, unidad e intimidad con Dios, comunión con los hermanos que acceden a la vida eterna. 
Esto fue lo que comprendió desde el principio la Iglesia, y por eso nos propone una consecuencia: la vida eterna se conquista desde aquí, se recibe al mismo tiempo como don. Se conquista en la lucha y en el esfuerzo por acoger el Reino de Dios entre nosotros y por vivir de acuerdo al Evangelio de Jesús. Pero se recibe como don de la gracia y de la misericordia de Dios. Pero más aún, la vida eterna se puede acoger y experimentar desde aquí, en el hoy de cada día, cuando nos abrimos al amor de Dios y los hermanos y nos esforzamos por edificar un mundo más humano y fraterno. Revisemos pues, nuestra fe y dejemos de lado toda visión que no va de acuerdo con el mensaje de Dios.  
  
ORACIÓN
Señor Jesús, te damos infinitas gracias, te alabamos y bendecimos por hacernos dignos de la vida eterna y llamarnos a actuar en todo como hijos tuyos e hijos de la resurrección. Que la vida nueva, que Tú viniste a traernos por el Espíritu Santo, nos llene, nos transforme y nos haga verdaderos testigos alegres de la vida plena que vamos a gozar cuando nos llames a tu presencia. Amén.

“Las recetas de la eterna juventud no proporcionan una vida feliz”



Lunes 07 de Noviembre 2016


“CUIDADOSOS(AS) CON NUESTRA CONDUCTA DE VIDA”

PRIMERA LECTURA
TITO 1, 1-9

“Establece servidores siguiendo las instrucciones que te dí”
Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, para promover la fe de los elegidos de Dios, y el conocimiento de la verdad, según la piedad apoyada en la esperanza de la vida eterna. Dios, que no miente, había prometido esa vida desde tiempos inmemoriales; al llegar el momento, la ha manifestado abiertamente con la predicación que se me ha confiado, según lo dispuso Dios, nuestro salvador. Querido Tito, verdadero hijo mío en la fe que compartimos; te deseo la gracia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, salvador nuestro. Mi intención al dejarte en Creta era que pusieras en regla lo que faltaba y establecieses presbíteros en cada ciudad, siguiendo las instrucciones que te di.
El candidato, que sea un hombre sin tacha, fiel a su única mujer, con hijos creyentes, que no sean indóciles ni acusados de mala conducta. Porque el obispo, siendo administrador de Dios, tiene que ser intachable, no arrogante ni colérico, no dado al vino ni pendenciero, ni tampoco ávido de ganancias. Al contrario, ha de ser hospitalario, amigo de lo bueno, prudente, justo, fiel, dueño de sí.
Debe mostrar adhesión a la doctrina cierta, para ser capaz de predicar una enseñanza sana y de rebatir a los adversarios.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La  lectura de hoy nos permite asomarnos a un momento muy singular de la vida de la Iglesia primitiva. Una primera generación de testigos declina y es preciso que el mensaje sea custodiado en su pureza y ofrecido con vigor a todos y en todas partes. Semejante coyuntura no podía escapar a la preocupación del apóstol que, precisamente porque no ha vivido para sí mismo sino para el Evangelio, escribe con rasgos vigorosos y profundos para definir en cuanto le es posible el cauce de la obra de la gracia en favor del pueblo santo.
Es hermoso percibir el alto sentido de responsabilidad que siente el apóstol. Sabe que la predicación es el gran instrumento querido por Dios para la realización de un designio antiguo y maravilloso, como no hay otro: la vida eterna. Este es el telón de fondo de toda su reflexión sobre la vida y el ministerio de los pastores al servicio de la Iglesia de Cristo.
Esta vida, por lo demás, no es una pura promesa, ni apunta sólo hacia el futuro. Tiene ya su expresión en fe concreta. La fe es la circulación vital que liga a Pablo con Tito, a quien escribe, y por eso lo llama "verdadero hijo en la fe que compartimos". Así como en un organismo animal todo se pierde si deja de circular la sangre, así también, en este organismo vivo que es la Iglesia todo depende de la circulación vital de la fe.

R./ Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
 el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R

OREMOS CON EL SALMO
En este salmo, después de enunciar las condiciones morales para que el culto  Dios tenga sentido, se dramatiza la entrada de Dios, Rey de la gloria, en el templo. Este Salmo se aplica a la entrada de Cristo al santuario celestial, a su glorificación definitiva. Nos habla también de la conducta de los que buscan al Señor que debe corresponder a su profesión de fe. 

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 17,1-6

“Si siete veces vuelve tu hermano arrepentido, perdónalo”

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: -Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: "Lo siento", lo perdonarás. Los apóstoles le pidieron al Señor: -«Auméntanos la fe.» El Señor contestó: -Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar." Y os obedecería. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Jesús enseña a sus discípulos el elemento fundamental para permanecer unidos como comunidad alternativa y ser signo verdadero de la misericordia de Dios: la corrección fraterna. Únicamente quien tiene el don de la fe es capaz de perdonar ilimitadamente a su hermano, pues no tiene en cuenta la falta, el error, sino que tiene como prioridad la persona y su proceso de vida; el que actúa así es porque mira a su hermano y a su comunidad con los ojos de Dios y a reflexionado profundamente su querer: una comunidad fraterna y solidaria. El evangelio nos enseña que el perdón es un proceso de conversión personal y comunitario movido únicamente por la fe, por la acción misericordiosa de Dios con el fin de conducir a la comunidad a la santidad, es decir, a una vida regida por el amor y el servicio mutuo. El perdón entre los hermanos, así como el arrepentimiento y la corrección fraterna, es necesario para toda comunidad de creyentes, porque es la mejor forma de expresar que creemos en la misericordia de Dios y en una forma distinta de relacionarnos, en la que no nos condenamos ni nos juzgamos, sino que nos arrepentimos, enmendamos el error y perdonamos.

ORACIÓN
Maestro, nos enseñaste el valor de vivir en comunidad, de aprender a perdonarnos y a organizarnos para poder llevar un trabajo en la fraternidad, la tolerancia y la unión de fuerzas, ayúdanos a mantenernos firmes en ti para reproducir tu amor misericordioso. Amén.


“El testimonio de vida es primordial en el anuncio y acogida del Evangelio”

Martes 08 de Noviembre 2016


“SOMOS Y LE PERTENECEMOS AL SEÑOR”

PRIMERA LECTURA
TITO 2, 1-8. 11-14

“Llevemos una vida religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición del Dios y Salvador nuestro, Jesucristo”
Querido hermano: Habla de lo que es conforme a la sana doctrina. Di a los ancianos que sean sobrios, serios y prudentes; que estén robustos en la fe, en el amor y en la paciencia. A las ancianas, lo mismo: que sean decentes en el porte, que no sean chismosas ni se envicien con el vino, sino maestras en lo bueno, de modo que inspiren buenas ideas a las jóvenes, enseñándoles a amar a los maridos y a sus hijos, a ser moderadas y púdicas, a cuidar de la casa, a ser bondadosas y sumisas a los maridos, para que no se desacredite la palabra de Dios.  A los jóvenes, exhórtalos también a ser prudentes, presentándote en todo como un modelo de buena conducta. En la enseñanza sé íntegro y grave, con un hablar sensato e intachable, para que la parte contraria se abochorne, no pudiendo criticarnos en nada.  Porque ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo. Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras.   Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Cuando el apóstol Pablo ve llegada la hora de entregar el relevo a la próxima generación, una de sus mayores preocupaciones es, sin duda, qué va a pasar con el mensaje. Toda su vida ha estado dedicada a transmitir una buena nueva, la gran noticia de la salvación por la fe en la gracia de Cristo; pero este mensaje está en peligro, porque, como escuchábamos en la lectura de ayer, hay enemigos de la cruz, que son también enemigos de la gracia. ¿Cómo defender el verdadero mensaje, es decir, la "sana doctrina" de esta amenaza?. Como buen estratega, Pablo descubre cuáles son los flancos en mayor riesgo y trata de adelantarse a los movimientos del adversario. Su experiencia, intensa y extensa, le ha llevado a definir zonas de riesgo en las que ya ha visto daño. Por eso, al dar unas recomendaciones sobre la conducta de los miembros de la comunidad cristiana, añade a modo de justificación: "para que no se hable mal de la Palabra de Dios". Es una preocupación evidente y fuerte, pues más adelante también dice: "nuestros adversarios... no podrán decir nada malo de nosotros". El gran peligro para el mensaje es una vida incoherente; así como la gran bendición para la vida es el mensaje en toda su pureza y su fuerza. Pablo intenta asegurar ambas cosas: que la doctrina sea "sana" y que la vida sea "irreprochable". Una predicación sana limpia la vida; una vida limpia conserva la sana la predicación.
SALMO RESPONSORIAL: 36
R. / El Señor es quien salva a los justos.

Confía en el Señor y haz el bien,
habita tu tierra y practica la lealtad;
sea el Señor tu delicia,
y él te dará lo que pide tu corazón. R.

El Señor vela por los días de los buenos,
y su herencia durará siempre.
El Señor asegura los pasos del hombre,
se complace en sus caminos. R.

Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una casa;
pero los justos poseen la tierra,
la habitarán por siempre jamás. R.

OREMOS CON EL SALMO
La prosperidad que encuentra muchas veces los malos puede ser una tentación para los fieles. El salmista, en la perspectiva antigua de una justicia de Dios realizada aquí en la tierra, asegura que esa prosperidad es solo aparente y pasajera. El justo debe confiar en el Señor y seguir haciendo el bien.  El Nuevo Testamento nos asegura que la amistad con Dios no puede ser frustrada ni siquiera por la muerte. El Reino de Dios empieza en el tiempo  presente, pero solo tiene su plenitud en la vida eterna de Dios. 

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 17, 7-10

“Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer”
En aquel tiempo dijo el Señor: "Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: "En seguida, ven y ponte a la mesa"? ¿No le diréis: "Prepárame la cena, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú"? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: "Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer."   Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Humanamente se entiende que toda acción, toda obra que realizamos, sea gratificada, compensada con algo, resaltada ante los demás; eso nos hace sentir bien, forma parte de los estímulos que necesitamos para crecer, para demostrar nuestras capacidades y talentos. Sin embargo, Jesús nos plantea hoy otra cosa muy diferente: no hay que esperar gratificaciones, ni aplausos, ni menciones especiales por las tareas que realizamos en la construcción del Reino, nos basta con saber que cada buena acción es un granito de arena que ponemos para que el Reino crezca; además, la gratificación más grande, la mejor compensación -porque sí la hay- es ver cómo el Padre multiplica por ciento el granito de arena que cada uno ponemos para la construcción de su Reino.
No se trata, por tanto, de buscar reconocimientos y aplausos; por quedarse en esto, muchos se sienten frustrados, su autoestima anda “bajo cero”, sus hermanos son unos inconscientes, unos ciegos y torpes que no ven las cosas buenas que hago... En estos casos, no estoy aportando a la construcción del Reino; tal vez estaré más bien luchando por inflar mi ego, pero no al Reino. Digamos con fe: “gracias, Señor, por permitirme trabajar en tu Reino; aumenta mis fuerzas, pero sobre todo, mi fe”.   

ORACIÓN
Señor ayúdanos a reflejar que te pertenecemos, que estamos a tu servicio, amando, dando y entregando con desinterés y gratuidad, y que solo estamos cumpliendo lo que nos has encomendado como tus discípulos(as). Muchos(as) necesitamos de esta gracia y muchos(as) otros lo viven y son ejemplo, gracias por ellos y ellas. Amén 


“Dedícate  más a escuchar que a hablar, a admirar que ser admirado(a), a servir más que a ser servido(a)”

Miércoles 09 de Noviembre de 2016


DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE LETRÁN

“TEMPLOS VIVOS DEL ESPÍRITU”

La Catedral de San Juan de Letrán es la iglesia que sirve de sede al sucesor del apóstol Pedro, es decir, al Papa. Este, pues, es un día para meditar en el misterio y la bendición que significa el templo, y así lo sugieren las lecturas de hoy: el templo renovado de Jerusalén, según la visión de Ezequiel; el templo que forman los creyentes, según la doctrina del apóstol; el templo que es Cristo mismo según nos enseña el Evangelio.

PRIMERA LECTURA
EZEQUIEL 47, 1-2, 8-9, 12

 “El Señor me llevó en éxtasis a la tierra de Israel”

En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán del templo manaba agua hacia levante -el templo miraba a levante-.
El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar. Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho. Me dijo: -«Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente. A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales.» Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
El profeta Ezequiel tiene una profunda fe en la posibilidad de reconstruir a Israel, rehacerlo según el sueño que Yahvé tiene de su pueblo, por eso tiene un texto como este y como el de los huesos secos. En la fiesta que celebramos hoy de la Dedicación de la Basílica de Letrán, es bueno saber que en la mentalidad de la Biblia, del altar del Señor puede surgir la vida nueva que se quiere. El templo y su altar son muestras de la presencia de Dios en medio de su pueblo; por eso afirma que del altar sale un torrente de agua que transforma la muerte en vida, que purifica y reconstruye todo lo que encuentra a su paso. En este sentido, acercarnos al altar del Señor es buscar que nos purifique de los pecados que hemos cometido y que nos reconstruya haciendo fluir la verdadera vida en nosotros. Todos tenemos algo que renovar en nuestra historia, hay dolores, fallas, rupturas o problemas que nos gustaría sanar, dejar atrás y el profeta hoy nos propone un camino: dejar que el agua que baja del lado derecho del templo nos purifique y nos haga seres nuevos.   

R. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar.
Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:  R.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.
Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno, y se tambalea la tierra. R.

Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:
Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.
«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra». R.

OREMOS CON EL SALMO
Este Salmo es un himno a Dios presente en medio de su pueblo. Esa presencia le asegura la protección cuando sobreviene calamidades físicas, cuando los enemigos lo rodean, pues Dios en medio de su pueblo se hace más real con la encarnación del Hijo de Dios, quien es con toda verdad “Dios con nosotros” y quien nos asegura la paz.  

SEGUNDA LECTURA
1CORINTIOS 3,9b-11.16-17

Somos compañeros de trabajo al servicio de Dios, y ustedes son un sembrado y una construcción que pertenecen a Dios. Yo fui el maestro albañil al cual Dios en su bondad encargó poner los fundamentos, y otro está construyendo sobre ellos. Pero cada uno debe tener cuidado de cómo construye,  pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, que es Jesucristo. ¿Acaso no saben ustedes que son templo de Dios, y que el Espíritu de Dios vive en ustedes?.  Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios es santo, y ese templo son ustedes mismos. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El sentido más profundo al que nos lleva el mensaje de Pablo a la comunidad de Corinto y de hecho todo el mensaje de la liturgia de hoy es a considerarnos templos del Espíritu. La invitación del apóstol es clave como miembros del cuerpo de Cristo ( Iglesia) estamos llamados a un óptimo y sano comportamiento para no desentonar en la actitud para con los demás hermanos que formamos la comunidad. La comunidad de Corinto que sabe que por su historia, que la ciudad ha sido reconstruida un siglo antes, por eso Pablo el apóstol les dice: “Ustedes son la edificación de Dios. Yo, como buen arquitecto,  he puesto solamente los cimientos pero es otro que construye; pero nadie puede poner otros cimientos que el que ya está puesto, es decir Jesucristo”. Y agrega: “ ¿No saben ustedes que son el templo verdadero y vivo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?”, quien destruye el santuario de Dios que soy tu y soy yo, será destruido por Dios, porque el santuario de Dios ( la vida) es santo y ustedes son su santuario. Jesús es el templo y nosotros su santuario. El mensaje nos debe llevar con urgencia a cuidad y respetar la vida humana, por ser él la habitación de Dios, lugar de gracia y bendición para nosotros y los demás.              

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 2, 13-22

“No conviertan la casa de mi Padre en un negocio"
Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: -«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»  Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: -«¿Qué signos nos muestras para obrar así?» Jesús contestó: -«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.» Los judíos replicaron:«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»  Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo habla dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Veamos, en primera instancia, la actitud de los personajes en el relato: los discípulos captan el evento como un rasgo del celo de Jesús por el templo. Los judíos, por su lado, rechazaban ese suceso pues ellos no ven problema en la relación templo-mercado-negocio, ni aceptan la autoridad de Jesús para cambiar dicha práctica. Las autoridades religiosas interpretan el hecho como una auténtica provocación; se trata de una conducta rebelde y desafiante. Además está cerca la fiesta de la pascua, en la cual se celebra la liberación de la esclavitud de Egipto, el texto comienza con esta alusión y termina con el anuncio de la pascua de Jesús. El maestro ingresa al templo, el lugar propuesto desde antiguo, en Israel, como espacio privilegiado donde se celebra la comunión y el encuentro entre Dios y el pueblo de sus preferencias.

Pero en tiempos de Jesús, el templo ya cumple otras funciones: el mercado, los sacrificios, las monedas, las ofrendas, las alcancías, etc., sin embargo, cada vez se aleja más del ideal de Dios.
El azote de Jesús muestra su intención, este sistema debe ser destruido y cambiado por uno nuevo donde ya no prime la injusticia, y la opresión. Su interés es arrancar de raíz y para siempre todo sistema interesado que no busque el bien común. La expulsión de todos y de las “ovejas” posee un sentido especial: oveja, en griego da a entender el falso pastor que se quiere meter al rebaño y someter con mentiras a las inocentes ovejas. Por eso Jesús reacciona y libera a los suyos. Jesús aprovecha este escenario para insistir en la necesidad de destruir el viejo templo y construir uno nuevo, que es Jesús mismo. Pero ni los discípulos, ni los judíos entendieron el mensaje que él les quería dar. El templo en tiempos de Jesús como lo puede ser hoy era una “cueva de ladrones opresores”, no solo por el mercado de la religión, sino también por su convivencia con el dios dinero.

Ahora bien, la palabra no está destinada a los muros o las columnas sino, desde luego, a las personas, es decir, a la comunidad. La palabra de los apóstoles (Ef 2,20; Col 2,7) edifica a la comunidad, y es ella, en realidad, el templo que en el que Dios quiere habitar.

ORACIÓN
Buen Señor, llegar a ser templos tuyos es un gracia grande y una gran responsabilidad. Es dejar que tú vivas y reines en nosotros, con tus sentimientos, tus criterios, tu estilo y sobretodo, con tu propio amor. Queremos hoy abrirnos a ti, que tu vivas  y reines en nosotros y nos enseñes a amar como tu amas, para servir con alegría a nuestro prójimo y construir un mundo nuevo. Bendícenos en esta tarea y moldéanos con la acción de tu Santo Espíritu.  Amén


“El verdadero lugar de encuentro entre Dios y el ser humano es la persona de Jesús”

Jueves 10 de Noviembre 2016


“EL REINO DE DIOS: UNA REALIDAD PALPABLE”

PRIMERA LECTURA
FILEMON 7-20

“Recíbelo no como esclavo, sino como un hermano querido”
Querido hermano: Me alegró y animó mucho tu caridad, hermano, porque tú has aliviado los sufrimientos de los santos. Por eso, aunque tengo plena libertad en Cristo para mandarte lo que conviene hacer, prefiero rogártelo apelando a tu caridad, yo, Pablo, anciano y prisionero por Cristo Jesús. Te recomiendo a Onésimo, mi hijo, a quien he engendrado en la prisión, que antes era tan inútil para ti, y ahora, en cambio, es tan útil para ti y para mí; te lo envío como algo de mis entrañas. Me hubiera gustado retenerlo junto a mí, para que me sirviera en tu lugar, en esta prisión que sufro por el Evangelio; pero no he querido retenerlo sin contar contigo; así me harás este favor, no a la fuerza, sino con libertad. Quizá se apartó de ti para que lo recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino mucho mejor: como hermano querido. Si yo lo quiero tanto, cuánto más lo has de querer tú, como hombre y como cristiano. Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí mismo. Si en algo te ha perjudicado y te debe algo, ponlo en mi cuenta; yo, Pablo, te firmo el pagaré de mi puño y letra, para no hablar de que tú me debes tu propia persona. Por Dios, hermano, a ver si me das esta satisfacción en el Señor; alivia mi ansiedad, por amor a Cristo.  Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La carta a Filemón, un documento breve y de tono coloquial, deja asomar una lógica diversa. Pablo renuncia a su autoridad y quiere hablar en nombre del amor. Su planteamiento es fascinante en su sencillez. Resulta que Filemón era dueño de un esclavo llamado Onésimo, que se fugó y fue a parar junto a Pablo. Tanto Filemón como Onésimo han sido evangelizados por Pablo y el incidente de la fuga motiva una carta tan cálida en su expresión como profunda en sus propuestas.
Pablo no propone una ley que prohíba la esclavitud; ni siquiera pide que se proscriba esa palabra. Pero dinamita por dentro la idea de que alguien pueda disponer de otra persona a su antojo. A Filemón le recuerda que Cristo es Señor de todos; todos somos esclavos de este Bendito Señor, que ha sido primero en servirnos y primero en amarnos. No importa entonces tanto cómo nos llamemos en una escala social, importa lo que seamos en la asamblea de los elegidos y redimidos.
Es una revolución extraña a nuestros ojos, quizá porque estamos acostumbrados a cambiar primero los nombres de las cosas para luego decir que las cosas son distintas. Aquí Pablo procede al revés: no cambia los nombres pero hace nacer realidades nuevas. No proclama unos "Derechos Humanos", pero los hace realidad. Los cambios de palabras a menudo son instrumento de propaganda o de demagogia. Los cambios de corazones y en los hechos son obras del amor de Dios.

SALMO RESPONSORIAL: 145
R. / Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob.

Que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos. R.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este Salmo es un canto de alabanza al reinado de Dios en favor de los necesitados. Jesús proclamó el reinado de Dios. Y lo hizo presente con sus obras de compasión y de poder. 

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 17, 20-25

"El Reino de Dios está entre ustedes"
En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el Reino de Dios, Jesús les contestó: "El Reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el Reino de Dios está dentro de vosotros". Dijo a sus discípulos: "Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del hombre, y ni podréis. Si os dicen que está aquí o está allí, no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación".  Palabra del Señor.
REFLEXIÓN

El evangelio ofrece dos episodios. Jesús responde por un lado a los fariseos sobre la venida del Reino y por el otro a los discípulos sobre la llegada del Hijo del Hombre. Lo que queda claro es que no necesitamos saber con exactitud cómo ni cuándo acontecerá la llegada definitiva del Reino. La respuesta a los discípulos es advertir que el día del Hijo del Hombre no va a llegar tan pronto como lo desean, ni de la manera como se lo imaginan respondiendo así a la comunidad que estaba inquieta por el retraso de la vuelta de Jesús pues a veces, como nos sucede, la esperanza puede perder su objetivo y existe el riesgo de caer en el desánimo y la rutina. Jesús recuerda eso sí, que el Reino llegará entre padecimientos y rechazos ¿Si la llegada definitiva y plena del Reino fuera hoy, estaría preparado para recibirlo?

ORACIÓN
Señor, tu ejemplo de vida nos lleva a caer en cuenta que estás entre nosotros, que haces comunidad con quienes nos unimos entorno a un Dios tan amoroso y misericordioso, que no debemos esperar a pasar a tu dimensión para vivir desde aquí tu Reino de fraternidad, justicia, casa y mesa de la vida. Por favor ayúdanos a estar siempre abiertos para nuestros hermanos y hermanas de comunidad. Amén


“El Reino de Dios se hace vida en medio del silencio, la sencillez y la humildad”

Viernes 11 de Noviembre 2016


“UN TIEMPO DESCONOCIDO”

PRIMERA LECTURA
2  CARTA DE JUAN 4-9

“Quien permanece en la sana doctrina posee al Padre y al Hijo”
Señora elegida: Me alegré mucho al enterarme de que tus hijos caminan en la verdad, según el mandamiento que el Padre nos dio. Ahora tengo algo que pedirte, señora. No pienses que escribo para mandar algo nuevo, sino sólo para recordaros el mandamiento que tenemos desde el principio, amarnos unos a otros. Y amar significa seguir los mandamientos de Dios. Como oísteis desde el principio, éste es el mandamiento que debe regir vuestra conducta. Es que han salido en el mundo muchos embusteros, que no reconocen que Jesucristo vino en la carne. El que diga eso es el embustero y el anticristo. Estad en guardia, para que recibáis el pleno salario y no perdáis vuestro trabajo. Todo el que se propasa y no permanece en la doctrina de Cristo no posee a Dios; quien permanece en la doctrina posee al Padre y al Hijo. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Leemos hoy un texto de la Segunda carta de Juan y el texto que nos corresponde es simple, profundo y hermoso, nos hace recordar el mandamiento del amor, que siempre nos cuesta. Nos puede más el egoísmo que la entrega y la intransigencia que la tolerancia con los demás. Cuando a Jesús le preguntaron cuál era el mandamiento más importante, contestó que el del amor: “Amar a Dios y amar al prójimo”. Según la carta de Juan, “Este es el mandamiento que debe regir nuestra conducta”. Podemos detenernos un momento y contestar con sinceridad a esta pregunta ¿De veras amamos?. También lo de permanecer en la sana doctrina tiene plena actualidad. Se ve que es viejo eso de que “han salido en el mundo muchos embusteros”, porque ya se queja Juan de ello. No hemos mejorado mucho, porque también ahora nos envuelven ideologías y mentalidades que, clara o sutilmente, pueden minar los fundamentos de nuestra fe y desfigurar el evangelio de Jesús. Tenemos que aceptar la invitación de Juan: “Estad en guardia”, para que sepamos defender nuestra identidad en medio de este mundo tan pluralista. Serenamente nos dice hoy el salmo 118 : “Dichoso el que camina en la voluntad del Señor… te busco de todo corazón, no consientas que me desvíe de tus mandamientos”. 


SALMO RESPONSORIAL: 118
R. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor. R.

Dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R.

Te busco de todo corazón,
no consientas que me desvíe de tus mandamientos. R.

En mi corazón escondo tus consignas,
así no pecaré contra ti. R.

Haz bien a tu siervo: viviré
y cumpliré tus palabras. R.

Ábreme los ojos, y contemplaré
las maravillas de tu voluntad. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este salmo nos presenta las excelencias de la Ley de Dios, entendida como la manifestación de la voluntad de Dios para el ser humano. Su cumplimiento le asegura el bienestar y la dicha. La urgencia de cumplir siempre la voluntad de Dios nace de la misma fe. Para nosotros se trata de “la ley perfecta del amor” que se encuentra en el Evangelio y se encarna en el seguimiento de Cristo.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 17,26-37

“Quien trate de conservar la vida la perderá”

Como pasó en los tiempos de Noé, así pasará también en los días en que regrese el Hijo del hombre. La gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca, y llegó el diluvio y todos murieron. Lo mismo sucedió en los tiempos de Lot: la gente comía y bebía, compraba y vendía, sembraba y construía casas; pero cuando Lot salió de la ciudad de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y todos murieron. Así será el día en que el Hijo del hombre aparezca.
"En aquel día, el que se encuentre en la azotea y tenga sus cosas dentro de la casa, que no baje a sacarlas; y el que esté en el campo, que no regrese a su casa. Acuérdense de la mujer de Lot. El que trate de conservar su vida, la perderá; pero el que la pierda, la conservará. "Les digo que en aquella noche, de dos que estén en una misma cama, uno será llevado y el otro será dejado. De dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra será dejada."
Le preguntaron entonces: --¿Dónde ocurrirá eso, Señor? Y él les contestó: --Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
 Lucas nos ofrece con los ejemplos de Noé y Lot dos comportamientos para estar atentos e imitarlos: el desprendimiento y la mortificación por un lado y la vigilancia y la fe por el otro. Una invitación a estar siempre preparados para el encuentro con Dios. El juicio que nos espera es la manifestación de lo que realmente somos; la muerte nos mostrará toda la verdad sobre nuestra vida. Su llegada detiene nuestras relaciones con Dios y nuestros prójimos: odio y amor; bondad y maldad; egoísmo y generosidad, todo queda inmovilizado en el momento en que cesa la vida terrena y así este “día” será el encuentro con Dios: de alegría o desesperación infinitas, según la orientación que hayamos dado a nuestra existencia. Por esta razón Jesús nos exhorta a darlo todo, aun la propia vida, porque “quien trate de conservar la vida la perderá, pero quien la pierda la conservará” . Reflexionemos hoy ¿Vivimos la presencia viva y eficaz del reino en nuestras vidas?, ¿Le damos prioridad a vivir la fraternidad, la caridad, el servicio y la misericordia con nuestros hermanos?. ¿Qué me preocupa sinceramente de mi vida de peregrino?

ORACIÓN
Señor ayúdanos a vivir de acuerdo con tu verdad según el mandamiento que hemos recibido del Padre a través tuyo y que se resume en el AMOR, que llegara a la plenitud cuando vivamos nuestra pascua y podamos conocer tu dimensión, tu lógica y practicarla sin restricciones. Amén  


“El Reino de Dios no es algo espectacular, acontece en la cotidianidad y la normalidad de la vida”