viernes, 1 de julio de 2022

Jueves 28 de Julio de 2022

 

 

“BARRO EN MANOS DEL ALFARERO”

 

PRIMERA LECTURA

JEREMÍAS 18, 1-6

 

“Como está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano”

 

Palabra del Señor que recibió Jeremías: Levántate y baja al taller del alfarero, y allí te comunicaré mi palabra." Bajé al taller del alfarero, que estaba trabajando en el torno. A veces, le salía mal una vasija de barro que estaba haciendo, y volvía a hacer otra vasija, según le parecía al alfarero.

 

Entonces me vino la palabra del Señor: ¿Y no podré yo trataros a vosotros, casa de Israel, como este alfarero? -oráculo del Señor-. Mirad: como está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano, casa de Israel."  Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

Una nueva acción simbólica de la profecía de Jeremías nos deja una enseñanza imborrable: la caricia vigorosa del alfarero hace posible el milagro de la belleza en el barro; la gracia poderosa del Señor hace posible la vida divina en la existencia humana. Las manos son el símbolo y el instrumento primero del poder. Ya el filósofo Aristóteles destacaba el papel de la mano como vehículo de la voluntad; luego los antropólogos destacaron el diseño de la mano humana, con el pulgar opuesto a los otros dedos, cosa que permite asir, sujetar y "manejar." En un sentido más trivial, ¿qué sucede con mucha frecuencia cuando descansamos o trabajamos? El "ratón" del computador o el "control remoto" del televisor o equipo de sonido suelen estar en nuestras manos. Nos dan una sensación de "poder" que ha sido estudiada también: nos encanta tener el control.

 

Jeremías le da la vuelta a ese cuadro: se trata no de llenarnos de poder sino de permitir que el poder de Dios obre; se trata no de tener a Dios en nuestras manos sino de ponernos en sus manos. En ello está nuestra real posibilidad de ser felices y de realizarnos en plenitud, pero también está el sacrificio de ser remodelados incluso en aquellas cosas que quizá preferíamos o no queríamos soltar.

 

SALMO RESPONSORIAL: 145

R. / Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob.

 

Alaba, alma mía, al Señor:

alabaré al Señor mientras viva,

tañeré para mi Dios mientras exista. R.

 

No confiéis en los príncipes,

seres de polvo que no pueden salvar;

exhalan el espíritu y vuelven al polvo,

ese día perecen sus planes. R.

 

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,

el que espera en el Señor, su Dios,

que hizo el cielo y la tierra,

el mar y cuanto hay en él. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

La alabanza expresada en este Salmo se fundamenta en el poder creador del Señor y en su bondad para con los pobres y oprimidos. Los motivos para alabar a Dios están precedidos de una exhortación sapiencial y de una “bienaventuranza”. El salmista invita a los fieles a no confiar en los poderosos, porque de ellos no puede venir la salvación; proclama la felicidad de los que confían en el Señor. Jesús proclamó el Reino de Dios y lo hizo presente con sus obras de compasión y poder.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

MATEO 13, 47-53

 

“Reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran”

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?" Ellos le contestaron: "Sí." Él les dijo: "Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo bueno y lo antiguo." Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí. Palabra del Señor

 

REFLEXIÓN

Aquí termina el sermón de las parábolas en el evangelio de Mateo. Es una parábola síntesis. El Reino es una pesca con peces de toda especie. Exige trabajo y dedicación pero tiene como final una pesca abundante. Como en la parábola del trigo y la cizaña, en la pesca hay peces que no sirven. Hay plenitud y abundancia, pero hay un discernimiento final de la historia donde solo permanecen los pescados del Reino. Al final, Jesús nos pone un ejemplo hermoso para explicar mejor su mensaje. El maestro de la ley, convertido en discípulo del Reino, debe sacar, como el padre de familia, las cosas antiguas y las nuevas para ponerlas en diálogo. Debe hacer memoria de la ley y los profetas, de la marcha del pueblo del primer testamento y de la novedad del Reino. No es destrucción de lo antiguo sino plenitud. En América Latina retomamos las antiguas tradiciones de los pueblos indígenas, afrodescendientes y mestizos y la ponemos en diálogo con las palabras del evangelio. ¿Contribuimos como cristianos en potenciar los nuevos caminos de la interculturalidad, que tiene como objetivo no solo reconocer la diferencia cultural, sino sobre todo, construir proyectos comunes que protejan la vida humana y ecológica?

 

ORACIÓN

De rodillas ante ti Señor reconocemos que estamos en tu precioso regazo, nos ponemos delante de ti,  queremos ser barro en tus manos, que tú seas nuestro alfarero, sigue obrando en nuestras vidas, quitando lo que no sea tuyo, lo que impide que construyamos tu Reino a plenitud. Saca de nuestra vida tantos miedos, angustias, incertidumbre, falta de fe,  falta de amor, queremos vivir y caminar con la certeza de que siempre nos guías y nos acompañas. Amén.

 

 “Dejemos que Dios  moldee nuestro barro y nos guíe para tomar sabias decisiones”

Viernes 29 de Julio de 2022

 Santa Marta

 

“MUJER DE FE Y ESPERANZA”

 

 PRIMERA LECTURA

1JUAN 4, 7-16

 

“Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros”

 

Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, parta que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados. Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

El tema del texto de la carta de Juan que leemos hoy es el amor fraterno; pues Juan no pierde de vista un momento la situación de la comunidad cristiana. Por eso se refiere concretamente a este amor, lo cual no excluye, sin embargo, la necesidad de amar a todos aunque no sean cristianos.

El amor, que debe ser el fundamento de toda comunidad cristiana y de todo cristiano, su distintivo, procede de Dios, y no debe confundirse con aquel amor con que pueden amarse los hombres en el mundo. Los que aman como Dios ama son Hijos de Dios, vienen de Dios, lo mismo que el amor que en ellos se manifiesta. Pero el que no ama de esa manera no tiene nada en común con Dios y tampoco puede conocerlo. El conocimiento de Dios es inseparable del amor que viene de Dios.

 

En Jesucristo, Dios nos da la prueba definitiva de su amor. Así, nos muestra que el amor no es sólo una propiedad más entre otras propiedades divinas, sino la misma esencia de Dios; pues nos da lo mejor que tiene y nos lo da sin reservas, nos da a su “Hijo único”. Y el amor que viene de Dios y se manifiesta plenamente en Jesucristo es amor desinteresado. Por lo tanto, el amor de Dios no es la respuesta al amor que los hombres ya le teníamos, sino el principio del amor que debemos tenernos los unos a los otros.

 

SALMO RESPONSORIAL 33

R. / Bendigo al Señor en todo momento

 

Bendigo al Señor en todo momento,

su alabanza está siempre en mi boca;

mi alma se gloría en el Señor:

que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

 

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,

ensalcemos juntos su nombre.

Yo consulté al Señor, y me respondió,

me libró de todas mis ansias. R.

 

Contempladlo, y quedaréis radiantes,

vuestro rostro no se avergonzará.

Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

y lo salva de sus angustias. R.

 

El ángel del Señor acampa

en torno a sus fieles y los protege

Gustad y ved qué bueno es el Señor,

dichoso el que se acoge a él. R:

 

Todos sus santos, temed al Señor,

porque nada les falta a los que le temen;

los ricos empobrecen y pasan hambre

/los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Este Salmo es un himno de alabanza al Señor  por su palabra creadora y su dominio de la historia.
El plan de Dios es un plan de salvación que no pueden frustrar los planes humanos adversos; que incorpora en su realización las acciones de los hombres, conocidos por Dios. La confianza, como enlace del hombre con el plan de Dios, se convierte en factor histórico activo, para encarnarse en la historia de la salvación.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

JUAN 11,19-27

 

“Creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios”

 

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá." Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará." Marta respondió: "Sé que resucitará en la resurrección del último día." Jesús le dice: "Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?" Ella le contestó: "Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo." Palabra del Señor.

 

 

REFLEXIÓN

Hoy celebramos la fiesta de una fiel discípula de Jesús, Marta. La casa de Marta, María y Lázaro  en Betania, significó para Jesús y para su movimiento, un centro de apoyo sicológico, un espacio para los itinerantes del movimiento de Jesús en las casas, un inicio de la Iglesia primitiva fundada en las casas. En las casas se vivía el proyecto del resucitado y servían como soporte económico para los itinerantes.

 

Marta aparece en las tradiciones del evangelio de san Juan en relatos que desembocan en la glorificación de Jesús. Marta significa “señora”. Atenta a la presencia del Maestro, fue discípula ejemplar. En un delicado reproche por la muerte de su hermano, Jesús la invita a abrir su mirada al horizonte de Dios. Ella accede a dejar en manos de Jesús su corazón inquieto, da un salto de fe y se confía a esa promesa de vida perdurable más allá de la muerte. Marta se convierte en creyente de la vida, que cree en Jesús por encima de la muerte.  Marta es portavoz femenina de la fe en Cristo Resucitado. Mujer de familia a la que le tocó luchar y padecer las contrariedades de la vida, hizo cuanto pudo para mantener ese vínculo de unidad entre hermanos, desafiando a la misma muerte. Ella es hermana de ese ejército de madres, hijas y hermanas de nuestro pueblo que rescatan numerosas vidas con sus lágrimas y sacrificios.

ORACIÓN

Gracias Señor porque nos amas, nos cuidas y nos proteges. Hoy celebrando a Marta de Betania, hoy nos muestras como cuando parece que no hay esperanza, que todo ha fallado, es cuando la verdadera  fe alcanza su verdadera estatura, que como Marta creyó en ti, así nuestra fe se levante de todo dolor y decepción y creamos que tu todo lo puedes, Gracias Señor porque con tu amistad y misericordia, haces y  harás maravillas en nuestras vidas. Amén

 

“Acoger a Cristo, creer en él, creer en su Resurrección, estar a su servicio, y nunca perder la esperanza; lecciones de Martha de Betania”

Sábado 30 de Julio de 2022

 

.“EL PROFETA DA LA VIDA POR LA JUSTICIA Y LA VERDAD ”

 

PRIMERA LECTURA

JEREMÍAS 26, 11-16. 24

 

“Ciertamente me ha enviado el Señor a vosotros, a predicar estas palabras”

 

En aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los príncipes y al pueblo: "Este hombre es reo de muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como lo habéis oído con vuestros oídos." Jeremías respondió a los príncipes y al pueblo: El Señor me envió a profetizar contra este templo y esta ciudad las palabras que habéis oído.  Pero, ahora, enmendad vuestra conducta y vuestras acciones, escuchad la voz del Señor, vuestro Dios; y el Señor se arrepentirá de la amenaza que pronunció contra vosotros. Yo, por mi parte, estoy en vuestras manos: haced de mí lo que mejor  os parezca. Pero, sabedlo bien: si vosotros me matáis, echáis sangre inocente sobre vosotros, sobre esta ciudad y sus habitantes. Porque ciertamente me ha enviado el Señor a vosotros, a predicar a vuestros oídos estas palabras." Los príncipes del pueblo dijeron a los sacerdotes y profetas: Este hombre no es reo de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Señor, nuestro Dios." Entonces Ajicán, hijo de Safán, se hizo cargo de Jeremías, para que no lo entregaran al pueblo para matarlo.  Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

 

La primera lectura, del libro del profeta de Jeremías, nos deja ver un momento dramático del ministerio de este hombre de Dios, enfrentado por las circunstancias a decir lo que nadie quiere oír y a no poder callar lo que sabe que sólo le atrae enemistad y persecución. Las cosas alcanzan una tensión máxima cuando empiezan a deliberar si Jeremías merece o no la muerte. Algunos dicen que sí, presentando al profeta como un enemigo del templo, y por lo tanto, como enemigo de Dios y de la Ley; otros en cambio dicen que no puede merecer la muerte porque precisamente ha hablado de parte de ese mismo Dios. Las cosas se dan de tal modo que el profeta mismo poco puede hacer y casi le toca convertirse en espectador angustiado de las deliberaciones y decisiones de otros sobre sí mismo.

El profeta Jeremías es el ejemplo del verdadero profeta, vemos como es acusado de alta traición porque denuncia aquello que las autoridades civiles y religiosas están haciendo mal, y su mensaje es fiel al querer de Dios para su pueblo, no al querer de las autoridades. Son momentos difíciles para Jeremías; sus palabras proféticas desbaratan los sesudos cálculos políticos de unos y la irreligiosidad de otros. Ante la ejecución inminente del profeta un amigo acude a su rescate. Siglos más tarde como lo veremos en el evangelio de hoy y bajo circunstancias similares, el profeta Juan no correrá con la misma suerte. La identidad bautismal del cristiano tiene en sus venas el adn de los profetas, como lo han demostrado mártires y santos que, apegados a la palabra de Dios, se han opuesto al absolutismo de reyes y gobiernos. Hoy, más que nunca, la palabra profética pasa por el crisol del discernimiento personal y comunitario que nos debe llevar a revisar nuestros procesos evangelizadores y nuestro compromiso concreto con las causas que abraza el Reino de Dios. ¿Preguntémonos cómo discernimos en  la voluntad de Dios en nuestras  decisiones cotidianas? Oremos hoy  por una Iglesia profética y comprometida y unos mejores gobernantes que busquen la  verdad, la paz y la justicia social.

 

SALMO RESPONSORIAL: 68

R. / Escúchame, Señor, el día de tu favor

 

Arráncame del cieno, que no me hunda;

líbrame de los que me aborrecen,

y de las aguas sin fondo.

Que no me arrastre la corriente,

que no me trague el torbellino,

que no se cierre la poza sobre mí. R.

 

Yo soy un pobre malherido;

Dios mío, tu salvación me levante.

Alabaré el nombre de Dios con cantos,

proclamaré su grandeza con acción de gracias. R.

 

Miradlo, los humildes, y alegraos,

buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

Que el Señor escucha a sus pobres,

no desprecia a sus cautivos. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Lamentación de profunda emotividad de alguien que sufre profundas aflicciones y clama a Dios para que le socorra a él personalmente y a todo el pueblo. Salmo frecuentemente citado en el Nuevo Testamento que lo entiende como referido a Cristo, el justo sufriente por excelencia, que confía plenamente en Dios 

 

LECTURA DEL EVANGELIO

MATEO 14, 1-12

 

“Herodes mandó decapitar a Juan, y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús”

 

En aquel tiempo oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús, y dijo a sus ayudantes: "Ese es Juan Bautista que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los Poderes actúan en él". Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado por motivo de Herodías, mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: "Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista". El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre.  Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron y fueron a contárselo a Jesús.  Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

El evangelio narra con abundancia de detalles la corrupción y la crueldad de los gobernantes de Galilea, que no dudaban en eliminar todo lo que se oponía a sus intereses. Las palabras de Juan el Bautista y el movimiento de Jesús fueron víctimas de estos gobernantes. Sus palabras no dejaban dormir al tirano Herodes Antipas hijo del Herodes el grande, el genocida de los niños inocentes de Belén.

Herodes Antipas tiene una imagen sobre Juan el Bautista, miedosa y supersticiosa. Su conciencia le grita, pero tiene miedo que Juan promueva un movimiento en su contra. Según el historiador de la época, Flavio Josefo, Herodes mandó matar a Juan Bautista porque temía que fuera a provocar un levantamiento popular en su contra. La condena a muerte del profeta Juan se decide en una orgía, en medio de un derroche de comida y bebida, fruto de los impuestos que empobrecen al pueblo de Galilea. El texto revela la bajeza moral, la cobardía, el alejamiento del sufrimiento del pueblo y todas las actitudes que se oponen al anuncio de la Buena Nueva del Reino. ¿Qué hacemos los cristianos ante las nuevas muestras de poder, intolerancia y violencia que siguen dejando víctimas y sufrimiento?

 

ORACIÓN

Señor, necesitamos tanto deponer incluso nuestra propia vida para decir a los demás lo que no corresponde a tu proyecto de amor. Por favor ayúdanos y fortalécenos,  para denunciar, a no callar por temor y/o hacernos los indiferentes ante todas aquellas actitudes, situaciones, comportamientos y realidades que  nos  apartan y apartan a otros de ti Amén.

  

 “Denunciemos con valentía la injusticia, y la corrupción que Dios reprueba ” 

Domingo 31 de Julio de 2022

 

 

“EVITAR LA AVARICIA Y BUSCAR LOS BIENES QUE VIENEN DE DIOS ”

 

PRIMERA LECTURA

ECLESIASTÉS 1, 2; 2, 21-23

 

“¿Qué saca el hombre de todos los trabajos?”

 

¡Vanidad de vanidades, dice Qohelet; vanidad de vanidades, todo es vanidad! Hay quien trabaja con sabiduría, ciencia y acierto, y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado. También esto es vanidad y grave desgracia. Entonces, ¿qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol?  De día su tarea es sufrir y penar, de noche no descansa su mente. También esto es vanidad.  Palabra de Dios

 

REFLEXIÓN

La 1ª lectura nos enfrenta con preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez. El Eclesiastés pertenece a un grupo de libros que llamamos sapienciales. La “sabiduría” es un amplio concepto que puede englobar desde la habilidad manual de un artesano hasta el arte para desenvolverse en la sociedad, la madurez intelectual... representa una actitud de personas y pueblos cuya finalidad es encontrar respuestas a los grandes interrogantes y misterios de la existencia humana.

La enseñanza del Señor en este domingo, a través de la Palabra, puede pisar más de un callo, y esto duele en el alma. Es una palabra dirigida directamente contra la avaricia y la codicia en nuestra vida y en nuestra historia. La avaricia nos aparece como la actitud desmedida de acaparar y poseer, sin pensar en los otros; es un egoísmo desmedido. La codicia es el deseo desmedido de tener por tener, de tener para humillar a otros, sintiéndose más que los demás; de tener para sentirse pleno, pero sin  saber qué hacer con tanto dinero o con tantos bienes.

En este contexto, e libro de Eclesiastés es bien concreto y deja preguntas sin responder: Trabajar y que otros lo vayan a disfrutar sin esfuerzo, ¿Tiene algún sentido? ¿No es vanidad?  Sudar la gota amarga por años, con sacrificio y esfuerzo, para que los hijos o herederos se queden con todo y no sean agradecidos, sino que malgasten lo que a uno le costó lágrimas, ¿Tiene algún sentido?. También esto es vanidad. 

  

SALMO RESPONSORIAL: 89

R./ Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

 

Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: "Retornad, hijos de Adán."

 Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó; una vela nocturna. R.

 

Los siembras año por año, como hierba que se renueva:

que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca. R.

 

Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?

Ten compasión de tus siervos. R.

 

Por la mañana sácianos de tu misericordia,

y toda nuestra vida será alegría y júbilo.

Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

La súplica contenida en este Salmo está motivada por largos años de penosos sufrimientos. En ella, la comunidad de Israel ruega al Señor que le conceda una alegría comparable a las tribulaciones vividas hasta el presente. El Salmo no apunta específicamente a una situación particular -hambre, sequía o guerra- sino que parece referirse, de manera general, a las penalidades cotidianas, tanto de los individuos como de la nación. Por eso, la súplica va precedida de una profunda meditación sobre la precariedad y la miseria de la vida humana, contrapuesta a la eternidad y soberanía de Dios. La conclusión del salmista es que la verdadera sabiduría consiste en reconocer la brevedad de la vida. El verso inicial confiere a todo el Salmo un tono de esperanzada confianza.

 

SEGUNDA LECTURA

COLOSENSES 3, 1-5. 9-11

 

“Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo”

 

Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba,  donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria. En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo. En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y escitas, esclavos y libres, porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos. Palabra del Señor

 

REFLEXIÓN

La intención de la carta a los cristianos de Colosas es afirmar la supremacía de Jesucristo por encima de toda realidad cósmica, terrena o supraterrenal. Algunos pretendían introducir en la comunidad ideas filosóficas sobre el mundo de los poderes angélicos, y unas prácticas inspiradas en ritos mágicos y mistéricos que confundían y amenazaban con destruir el misterio de Cristo entre los creyentes. Por eso, se presenta a Jesús como Señor de toda la creación y único salvador del mundo

En ese contexto de pensamiento, el bautismo introduce al cristiano en la posesión ya presente de la salvación, no como algo conseguido de manera estática, sino en movimiento, en progreso, dinámico, y «en combate». El bautismo nos une a Cristo y nos hace participar de sus riquezas: “fuimos sepultados con Cristo y luego resucitados por haber creído en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos” (2,12). Muertos y resucitados con Cristo debemos buscar lo que Cristo buscó, las cosas de arriba.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

LUCAS 12, 13-21

 

“Lo que has acumulado, ¿de quién será?”

 

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: "Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia." Él le contestó: "Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?" Y dijo a la gente: "Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes." Y les propuso una parábola: "Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha." Y se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida." Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será? " Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios."  Palabra del Señor

 

REFLEXIÓN

El evangelio de hoy va en la misma línea sapiencial que la 1ra lectura: el ser humano busca sin descanso la alegría y la felicidad, pero en torno a esta búsqueda planean serios peligros. Uno de ellos: poner la felicidad en la acumulación insaciable de bienes, la codicia. A Jesús, como Maestro, se le acercan dos hermanos en litigio y le suplican que ponga orden, que haga justicia. Jesús sabe ponerse en su sitio: él no ha venido al mundo como juez jurídico, legal. Va más allá de lo externo: “Él sacará a la luz los pensamientos íntimos de los hombres” (Lc 2, 35b), va a la raíz de los problemas, que está en el corazón del ser humano. Para Él es más importante desenmascarar la codicia que nos domina, que hacer valer los derechos de cada uno. Con lo primero, se conseguirá lo segundo. Sus palabras son magistrales: “eviten toda clase de codicia, porque aunque uno lo tenga todo, no son sus posesiones las que le dan vida”. Jesús no invita al conformismo. Lo primero es la justicia, querida por Dios, predicada por Jesús: que todos tengan pan, educación, techo... fruto de la comunión, de la solidaridad, nuevo nombre de la justicia, eso es el Reino, la Nueva Humanidad. Pero puede ocurrir que cuando tengamos lo justo, lo que nos corresponde como hijos y hermanos, ambicionemos más.  

Pensemos hoy,  el  dinero y los bienes en abundancia,  ¿Nos dan la felicidad?, o por el contrario, ¿amargan la vida?. A cuántos hermanos, la abundancia desmedida de dinero y de bienes materiales, en un mundo pobre e injusto, les quita la paz, les exige contratar guardaespaldas , les roba la libertad para actuar. Miremos por ejemplo  los mafiosos, paramilitares o políticos corruptos. ¿Disfrutaron de sus millones?, ¿Gozaron de la felicidad o vivieron en zozobra continua, pensando que en cualquier momento los podrían descubrir o matar?

La enseñanza de hoy no va contra las posesiones o el tener bienes de cualquier tipo. El mensaje se refiere  al modo de tener y guardar. Es lo que el evangelio distingue entre ser rico para los hombres y ser rico para Dios.  El primero acapara, amontona sin medida, no sueña sino en pasarla bien y darse la buena vida, pero nunca le llega el momento, porque siempre querrá tener más. Y lo peor, el día que menos piense le llega la muerte y no podrá llevar consigo ninguno de sus bienes. El que es rico para Dios  en cambio, “trabaja con sabiduría, ciencia y acierto”, consigue dinero bien habido y bienes que no son fruto del robo o la injusticia, pero no se apega a ellos, los comparte con generosidad, los pone al servicio de los demás, en obras sociales y de generosidad.  Es feliz porque sigue a Jesús, y como lo dice la escritura:  “Hay más alegría en dar que en recibir” (Hechos 20,35). Esta persona amontona las riquezas en el cielo, porque ha sido generoso, y el Señor no se deja ganar en generosidad.  El que es rico para Dios sabe bien que su mayor tesoro no es el dinero o las posesiones, sino Cristo, el Señor, Él es su centro y sentido de su vida; los bienes son secundarios y pasajeros, pero de forma generosa y desprendida, son una oportunidad para ganarse la Vida Eterna.

 

ORACIÓN

Maestro Jesús, cuantas veces, nos aferramos tanto a los pocos bienes que tenemos o al dinero que conseguimos con nuestro trabajo. Perdónanos porque a veces nuestro deseo y pensamiento y también nuestra acción es la de acumular fortunas que no sabemos aprovechar ni administrar sabiamente. Toca nuestro corazón, rompe con toda atadura de apego al dinero y a las cosas materiales. Danos más bien tu Espíritu para que generosamente podamos compartir sin ningún interés con los demás, sin buscar nunca agradecimiento ni recompensa, para encontrar solo en ti la riqueza fundamental. Señor Jesús que seas tú nuestro único y verdadero tesoro, toma el control del área económica y financiera de nuestras vidas y a través de tu Espíritu haznos buenos y sabios administradores. Amén 

 

“La vida verdadera no está en tener y acumular sino en el compartir y dar con generosidad”