martes, 1 de marzo de 2016

Sábado 26 de Marzo de 2016

  
VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA
Sábado Santo

La vigilia pascual se inicia con la experiencia del fuego nuevo, y la luz que con este fuego va iluminando poco a poco el recinto sagrado. Nuestra historia ha sido una historia de tinieblas y de muerte, una historia que parece no poder ver un camino de salida. Pero de la tumba vacía surge la luz, de la muerte surge el fuego-luz que anuncia que podemos creer en la vida, que podemos encontrar el camino en medio de la oscuridad, que la muerte no es la última palabra para el hombre. Por el fuego nuevo, por la luz del Cirio Pascual, por la luna llena que ilumina el firmamento en esta noche pascual, empezamos a experimentar en nuestra vida las consecuencias de la Resurrección de Jesús.
Las lecturas nos conducen desde la experiencia de la creación hasta la tumba vacía, porque la Resurrección es agradecer los hermosos dones gratuitos de Dios que rodean nuestra existencia. Es vivir como el pueblo de Israel, la experiencia de la salida de la esclavitud a la libertad, una experiencia que pasa por el contacto con el agua del Mar Rojo y para nosotros por la de las aguas bautismales; un camino guiado por la columna de fuego y por la nube que conduce a Israel de la experiencia de muerte a la vida.
La Bendición del Fuego nuevo
En medio de las tinieblas del pecado y de la muerte, la bendición del fuego nuevo tiene como finalidad proporcionar la llama para encender el cirio pascual, que representa a Cristo Resucitado. A medida que el cirio avanza se va iluminando el templo, y de la llama del cirio se van encendiendo las velas de los presentes en el templo; se disipan las tinieblas cuando se propaga la salvación a partir del Resucitado. El Cirio Pascual permanecerá todo el año en el templo, como símbolo memorial de la celebración pascual.

“EL ESPLENDOR DE LA PALABRA DE DIOS DA VIDA”

PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 1,1-2,2

“Vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno”
REFLEXIÓN
Toda la creación es la obra del amor de Dios Padre que quiso preparar para el hombre un lugar hermoso y adaptado a su dignidad de imagen de Dios. Al ser humano le corresponde el compromiso de continuar y conservar esta creación. Nos recuerda que toda realidad humana, todo el mundo como habitación humana es una buena obra de Dios. El cristianismo no condena  aquello que es humano, ni mira con suspicacia la realidad del mundo. Porque es obra de Dios y Él vio que “todo era muy bueno”, especialmente el hombre hecho a imagen suya.  La pascua no es condenación de la realidad humana, no es un esperar otro mundo despreciando este, sino un redescubrir la voluntad de Dios –a menudo estropeada por el hombre. El paso a la mayor vida que ofrece la Resurrección de Jesús no es negación de lo que llamamos lo “natural” sino valoración para ir más allá.

SALMO RESPONSORIAL: 103.
R. / Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Bendice, alma mía, al Señor; ¡
Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R.

Asentaste la tierra sobre sus cimientos,
y no vacilará jamás;
la cubriste con el manto del océano,
y las aguas se posaron sobre las montañas. R.

De los manantiales sacas los ríos,
para que fluyan entre los montes;
junto a ellos habitan las aves del cielo,
y entre las frondas se oye su canto. R.

Desde tu morada riegas los montes,
y la tierra se sacia de tu acción fecunda;
 haces brotar hierba para los ganados,
y forraje para los que sirven al hombre. R.

Cuántas son tus obras, Señor,
y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas.
¡Bendice, alma mía, al Señor! R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Canto de alabanza a Dios por las maravillas de su acción creadora, desde el comienzo y en cada momento. Reconocer la belleza de la creación es reconocer la sabiduría del Creador. La grandeza de esta acción de Dios se perfecciona en la nueva creación realizada en Cristo y llegará a su término en los nuevos cielos y en la nueva tierra que esperamos.

SEGUNDA LECTURA
ÉXODO 14, 15-15, 1

“Los israelitas en medio del mar a pie enjuto”

REFLEXIÓN
Los israelitas eran esclavos en Egipto, eran un pueblo sometido a otro pueblo. Pero Dios vio la miseria y las penalidades del pueblo, escuchó sus clamores y le abre un camino de salvación al pueblo esclavo y salva a Israel del poder del faraón. Nos presenta la salida de Egipto con el paso del Mar Rojo, este texto se describe  con un género literario propio, que caracteriza las narraciones de los orígenes todos  los pueblos. Sin el Éxodo posiblemente Israel, como pueblo, habría desaparecido de la historia.

TERCERA LECTURA
ISAÍAS 54, 5-14

“Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor”

REFLEXIÓN
Canta la fecundidad de la nueva Jerusalén. Nos muestra al pueblo de Israel que, en el exilio, se encuentra en una situación como la de una esposa abandonada, el abandono en que Dios tiene a su pueblo no es más que aparente y “por un instante”, porque Él mismo va a recobrar a su pueblo “con gran cariño”, ya que le ama con “misericordia eterna· de la que jamás se echará atrás.

CARTA A LOS ROMANOS
ROMANOS  6, 3-11
Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más
REFLEXIÓN
El apóstol Pablo nos enseña que por el bautismo también el cristiano pasa de la muerte a la vida. Ese misterio pascual de Jesús, misterio de muerte y resurrección es nuestro propio misterio, porque el cristiano, mediante el bautismo, está muerto al pecado y vivo para Dios. En Cristo Jesús el cristiano vive el misterio de Cristo muerto y resucitado cada día en los momentos de tristeza y gozo, de enfermedad y salud, cuando pecamos y sentimos que Dios Padre nos acoge con misericordia. Lo vivimos especialmente en los sacramentos. Cada sacramento que recibimos es una reactualización del misterio Pascual, y esto lo vemos muy clara en el texto de Romanos que acabamos de escuchar.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 24,1-12
¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando las aromas que habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y, entrando, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas, despavoridas, miraban al suelo, y ellos les dijeron: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado. Acordaos de lo que os dijo estando todavía en Galilea: "El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar." Recordaron sus palabras, volvieron del sepulcro y anunciaron todo esto a los once y a los demás. María Magdalena, Juana y María, la de Santiago, y sus compañeras contaban esto a los apóstoles. Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron. Pedro se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose, vio sólo las vendas por el suelo. Y se volvió admirándose de lo sucedido. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La narración de la tumba vacía del Evangelio de Lucas pone en la boca de los ángeles vestidos de blanco, el significado de la Resurrección de Jesús para las mujeres que fueron al sepulcro al amanecer del primer día de la semana, y para todos nosotros: no podemos buscar a Jesús entre los muertos, porque está vivo, en medio de nosotros. Sólo nos corresponde descubrir el rostro de Jesús en las miles de personas que pasan por la calle, en los niños tristes y desnutridos, en las mujeres que necesitan un trozo de pan para ellas y sus hijos; en todos los hombres y mujeres que por diferentes caminos buscan a Jesús.
Las mujeres además sintieron miedo. La gozosa realidad de la Pascua es una invitación a dejar atrás el miedo. ¿Qué miedos? Hay una primera respuesta: "No temas al enemigo ya vencido. No temas a los que Cristo ya derrotó." Esos que ya han sido vencidos: la mentira del mundo, la fuerza del pecado, el imperio de la muerte: ya no los temamos más. Pero también las mujeres sintieron temor al encuentro con la gloria divina reflejada en el personaje celestial. Ese temor es como un reconocimiento de la distancia que nos separa del infinitamente puro, el infinitamente bueno, el infinitamente veraz y santo. La invitación del Resucitado mismo es una declaración de que esa distancia ha quedado vencida por la Pascua.
ORACIÓN
Hoy nos reúnes en comunidad en torno a la vivencia de tu muerte, pero en vigilia, simbólicamente te acompañamos y esperamos tu resurrección, como familias y comunidades discipulares.  Gracias amado Dios porque con la luz y el agua nos ayudas a renovar nuestro compromiso personal y comunitario de llevar la Buena Noticia liberadora y reconciliadora por todas partes, con la certeza que si volvemos el rostro a ti seremos tus hijos e hijas.  Amén 
“La Palabra abre nuestros ojos para contemplar las acciones de Dios a través de la historia y nos pone en camino hacia el encuentro con el Resucitado”
manifestarse en nuestra existencia porque él no aceptó su muerte con la resignación de quien se somete a un destino ineludible, sino como quien acepta una misión de Dios. Por eso su muerte condena la injusticia de los crímenes y asesinatos, pero nos pide hacer algo contra la injusticia porque no solo condena la explotación de los oprimidos, sino que nos pide mejorar su situación; la muerte de Jesús no solo es un rechazo del abandono de las muchedumbres, sino que nos exige que nos acerquemos al desvalido. Su muerte no es solamente un recuerdo que revivimos cada año, sino un llamado a mejorar el mundo, a destruir las estructuras de pecado; a restablecer las condiciones de paz; a construir una sociedad basada en la concordia, la colaboración y la justicia.  Jesús sigue muriendo en nuestros barrios marginados, en los soldados y guerrilleros que yacen en las selvas, en los secuestrados y prisioneros, en los enfermos y en los ignorantes. A nosotros nos toca hacer que se grito de desesperación que Jesús pronunció cuando dijo “Padre, por qué me has abandonado” se convierta en el grito de esperanza: “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”.


ORACIÓN
Señor ayúdanos a llevar un amor semejante al tuyo, que en medio de  nuestra realidad logremos también ofrendar nuestra vida por el bien de otros. Que con el cambio de nuestras actitudes y palabras, podamos ir siendo más radicales en nuestro  servicio, que entendamos el propósito  para el que nos tienes en  este mundo y transformemos las realidades, especialmente las de los más pobres y desvalidos.  Amén 


“Jesús, capaz de ser soberano y dueño de sí mismo, no obstante los desprecios y ultrajes”

Domingo 27 de Marzo de 2016

Pascua de Resurrección

“CREER CON EL CORAZÓN EN CRISTO RESUCITADO Y DAR TESTIMONIO”

PRIMERA LECTURA
HECHOS DE LOS APÓSTOLES 10,34a.37-43

“Hemos comido y bebido con Él después de su resurrección

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: "Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección. Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados."  Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Para este domingo de Pascua nos ofrece la liturgia como primera lectura uno de los discursos de Pedro una vez transformado por la fuerza de Pentecostés: aquel que pronunció en casa del centurión Cornelio, a propósito del consumo de alimentos puros e impuros, lo que estaba en íntima relación con el tema del anuncio del Evangelio a los no judíos y de su ingreso a la naciente comunidad cristiana. El discurso de Pedro es un resumen de la proclamación típica del Evangelio que contiene los elementos esenciales de la historia de la salvación y de las promesas de Dios cumplidas en Jesús. Pedro y los demás apóstoles predican la muerte de Jesús a manos de los judíos, pero también su resurrección por obra del Padre, porque “Dios estaba con él”. De modo que la muerte y resurrección de Jesús son la vía de acceso de todos los hombres y mujeres, judíos y no judíos, a la gran familia surgida de la fe en su persona como Hijo y Enviado de Dios, y como Salvador universal; una familia donde no hay exclusiones de ningún tipo. Ese es uno de los principales signos de la resurrección de Jesús y el medio más efectivo para comprobar al mundo que él se mantiene vivo en la comunidad.
Una comunidad, un pueblo, una sociedad donde hay excluidos o marginados, donde el rigor de las leyes divide y aparta a unos de otros, es la antítesis del efecto primordial de la Resurrección; y en mucho mayor medida si se trata de una comunidad o de un pueblo que dice llamarse cristiano.
SALMO RESPONSORIAL: 117
R. /Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia. R.

La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa.
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor. R.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Este magnífico canto de acción de gracias celebra una victoria de Israel, en la que se puso de manifiesto una vez más el amor del Señor hacia su Pueblo (vs. 1-4) y su invencible poder (vs. 15-16). La referencia explícita a dos acciones cultuales  -la liturgia de entrada al Santuario (vs. 19-20) y la procesión de la comunidad hacia el altar (v. 27)- destaca con particular relieve el carácter litúrgico del Salmo. En esa liturgia de acción de gracias, la función principal corresponde al rey, que describe la acción salvadora de Dios en primera persona del singular (vs. 5-14, 17-18, 21), mostrando así su condición de representante y portavoz de todo el Pueblo. La liturgia cristiana confirió a este Salmo un significado “pascual”, y lo utiliza para cantar la victoria de Cristo.
SEGUNDA LECTURA
COLOSENSES 3,1-4

“Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo”
Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en la gloria. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Pablo a su vez saca las consecuencias de la experiencia pascual para nosotros. “Tú dices  que Cristo es tu vida, que has resucitado con él: busca entonces, los bienes del cielo, anhela las cosas que expresan la Vida verdadera, porque has muerto y tu vida está con Cristo junto a Dios. Y cuando Cristo aparezca glorioso, tú aparecerás también revestido de gloria con él” ¿Cuáles son las cosas, las experiencias, los bienes que nos permiten sentir y vivir la Vida verdadera en nosotros?  El amor, la generosidad, el servicio, la solidaridad con los otros, la fraternidad, la oración y la intimidad con el Señor……todo esto nos llena de gozo profundo, de alegría inmensa, de vida plena.  Todo esto es experiencia pascual.  Cuando amamos y perdonamos a los demás, Cristo vive y ha resucitado. Cuando nos damos con generosidad a los hermanos y los servimos con alegría, Cristo vive y ha  resucitado, cuando compartimos solidariamente nuestros bienes y nuestro amor para construir fraternidad, Cristo vive y ha resucitado. Cuando alabamos y cantamos agradecidos al Señor, Cristo vive y ha resucitado.
LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 20,1-9

“Él había de resucitar de entre los muertos.”

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto." Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La resurrección de Jesús comporta un "no" rotundo a la impunidad y a la violencia. Jesús no resucita para reivindicar su muerte, sino para proclamar que la Vida plena es la voluntad de Dios. Ni los verdugos, ni los acusadores, ni los traidores tienen la última palabra. Sólo Dios lleva la voz cantante, pues sólo Él es capaz de dirigir la historia de manera imprevista e insospechada.  La fiesta cristiana de la Pascua es, sobre todo, una fiesta de la vida recuperada, de la vida auténtica, de la capacidad de mantener la propuesta de Dios por encima de la mezquindad y la sordidez que imponen ciertas instituciones sociales.

Miremos el texto del evangelio de hoy, donde Juan nos presenta a María Magdalena madrugando para ir al sepulcro de Jesús. “Todavía estaba oscuro”, subraya el evangelista. Es preciso tener en cuenta ese detalle, porque a Juan le gusta jugar con esos símbolos en contraste: luz-tinieblas, mundo-espíritu, verdad-falsedad, etc. María, pues, permanece todavía a oscuras; no ha experimentado aún la realidad de la Resurrección. Al ver que la piedra con que habían tapado el sepulcro se halla corrida, no entra, como lo hacen las mujeres en el relato lucano, sino que se devuelve para buscar a Pedro y al “otro discípulo”. Ella permanece sometida todavía a la figura masculina; su reacción natural es dejar que sean ellos quienes vean y comprueben, y que luego digan ellos mismos qué fue lo que vieron. Este es otro contraste con el relato lucano. Pero incluso entre Pedro y el otro discípulo al que el Señor “quería mucho”, existe en el relato de Juan un cierto rezago de relación jerárquica: pese a que el “otro discípulo” corrió más, debía ser Pedro, el de mayor edad, quien entrase primero a mirar. Y en efecto, en la tumba sólo están las vendas y el sudario; el cuerpo de Jesús ha desaparecido. Viendo esto creyeron, entendieron que la Escritura decía que él tenía que resucitar, y partieron a comunicar tan trascendental noticia a los demás discípulos. La estructura simbólica del relato queda perfectamente construida.
La acción transformadora más palpable de la resurrección de Jesús fue a partir de entonces su capacidad de transformar el interior de los discípulos -antes disgregados, egoístas, divididos y atemorizados- para volver a convocarlos o reunirlos en torno a la causa del Evangelio y llenarlos de su espíritu de perdón.  La pequeña comunidad de los discípulos no sólo había sido disuelta por el «ajusticiamiento» de Jesús, sino también por el miedo a sus enemigos y por la inseguridad que deja en un grupo la traición de uno de sus integrantes. Los corazones de todos estaban heridos. A la hora de la verdad, todos eran dignos de reproche: nadie había entendido correctamente la propuesta del Maestro. Por eso, quien no lo había traicionado lo había abandonado a su suerte. Y si todos eran dignos de reproche, todos estaban necesitados de perdón. Volver a dar cohesión a la comunidad de seguidores, darles unidad interna en el perdón mutuo, en la solidaridad, en la fraternidad y en la igualdad, era humanamente un imposible. Sin embargo, la presencia y la fuerza interior del «Resucitado» lo logró.
Cuando los discípulos de esta primera comunidad sienten interiormente esta presencia transformadora de Jesús, y cuando la comunican, es cuando realmente experimentan su resurrección. Y es entonces cuando ya les sobran todas las pruebas exteriores de la misma. El contenido simbólico de los relatos del Resucitado actuante que presentan a la comunidad, revela el proceso renovador que opera el Resucitado en el interior de las personas y del grupo.
Magnífico ejemplo de lo que el efecto de la Resurrección puede producir también hoy entre nosotros, en el ámbito personal y comunitario. La capacidad del perdón; de la reconciliación con nosotros mismos, con Dios y con los demás; la capacidad de reunificación; la de transformarse en proclamadores eficientes de la presencia viva del Resucitado, puede operarse también entre nosotros como en aquel puñado de hombres tristes, cobardes, divididos a quienes transformó el milagro de la Resurrección.

ORACIÓN
Bendito Jesús, que entraste triunfante en Jerusalén para sellar tu misión, concédenos  la
gracia de recibirte glorioso en nuestro corazón. Que este tiempo donde se renueva el acontecimiento que da sentido a nuestra fe y esperanza, mantengamos una actitud orante, de recogimiento e interiorización con el propósito de reforzar el magnífico sentido de tu padecimiento, muerte en cruz, sepultura y el triunfo definitivo de la vida sobre el mayor pecado, estar apartados del Padre Dios, y continuar así nuestro caminar contigo. Amén 


Con la vida y la palabra damos testimonio que Jesús está vivo  y  que su amor permanece”

Lunes 28 de Marzo de 2016


“CORRIERON A DAR LA NOTICIA”

PRIMERA LECTURA
HECHOS DE LOS APOSTOLES 2,14.22-23

Dios resucitó a este Jesús, y todos nosotros somos testigos
El día de Pentecostés, Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les dirigió la palabra: "Judíos y vecinos todos de Jerusalén, escuchad mis palabras y enteraos bien de lo que pasa. Escuchadme, israelitas: Os hablo de Jesús Nazareno, el hombre que Dios acreditó ante vosotros realizando por su medio los milagros, signos y prodigios que conocéis. Conforme al designio previsto y sancionado por Dios, os lo entregaron, y vosotros, por mano de paganos, lo matasteis en una cruz. Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte; no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a él: "Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón, exulta mi lengua, y mi carne descansa esperanzada. Porque no me entregarás a la muerte ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia."
Hermanos, permitidme hablaros con franqueza: El patriarca David murió y lo enterraron, y conservamos su sepulcro hasta el día de hoy. Pero era profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo; cuando dijo que "no lo entregaría a la muerte y que su carne no conocería la corrupción", hablaba previendo la resurrección del Mesías. Pues bien, Dios resucitó a este Jesús, de lo cual todos nosotros somos testigos. Ahora, exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo que estaba prometido, y lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo."  Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Algo nuevo ha pasado, eso decíamos en el comentario del evangelio en la vigilia pascual. Esta lectura nos deja frente a esta realidad. El que hacía pocos días le había negado, asustado ante los guardias y las criadas del palacio de Pilatos, jurando que ni le conocía, ahora comienza, ante el pueblo y luego ante las autoridades de Israel, una serie de testimonios a cuál más intrépidos, que iremos leyendo a lo largo de esta semana.  Entre sus negaciones y su testimonio ha habido un acontecimiento decisivo: la resurrección de Jesús y el envío  de su Espíritu en Pentecostés. Pedro y los suyos  han madurado mucho en la fe. Esta primera predicación de Pedro es una catequesis clara y contundente sobre la persona de Jesús, dirigida precisamente a los habitantes de Jerusalén, los que habían estado más directamente implicados en su muerte: “vosotros,  lo matasteis en una cruz. Pero Dios lo resucitó y nosotros somos testigos”, Pedro centra con decisión su anuncio en la muerte y Resurrección de Jesús.

SALMO RESPONSORIAL: 15
R. / Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: "Tú eres mi bien."
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
La confianza y el gozo profundo que brotan de la intimidad con Dios, son los sentimientos predominantes en este Salmo. Los vs. 5-6 permiten suponer que su autor es un levita – es decir, una persona consagrada al culto de Dios en el Templo de Jerusalén– que se encuentra en un grave peligro y acude al Señor, fuente de vida, para que lo libre de la muerte . El Nuevo Testamento asigna a este Salmo un sentido mesiánico, citándolo como un anuncio anticipado de la Resurrección de Cristo (vs. 8-11).

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 28,8-15

“Comunicad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán”
 En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: "Alegraos." Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: "No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán." Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles: "Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros." Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Por medio de la Octava de Pascua, que iniciamos hoy, la Iglesia celebra con gozo el misterio de la resurrección de Jesús, el Cristo. Es una semana que se considera como un solo día, como un Domingo de Pascua prolongado, en donde los creyentes celebramos con alegría la Gran Noticia de la resurrección; es una bella manera de expresar que Jesús sigue actuando en medio de la comunidad humana, que está presente en la historia, a través de su Palabra liberadora. El evangelio que leemos hoy nos presenta dos mensajes diferentes que surgen del hecho de que el sepulcro del Señor está vacío. Por un lado, el mensaje que elabora la institución religiosa de Jerusalén, que se encarga de desprestigiar la acción de los seguidores de Jesús; y por otro, el mensaje comunicado por las mujeres, que tiene como fin anunciarles a los discípulos dónde pueden encontrar al Maestro. Es interesante la misión que Jesús encarga a estas mujeres, pues se convierten en verdaderas anunciadoras de la Buena Noticia; son discípulas con un mensaje válido y fundamental para la comunidad. Un mensaje (kerigma) que se hace experiencia gracias a la fe y al testimonio de hombres y mujeres que han puesto su corazón en la esperanza del Reino.

ORACIÓN
Amado Dios, tal vez no alcanzamos a medir el hecho de habernos hecho testigos de tu resurrección, ¡como nos dignificaste y nos diste un papel protagónico en todo el proceso de tu vida muerte y resurrección!, que hoy  debemos mantener y promover.  Señor ayúdanos a todos y todas a levantar la mirada hacia tu dimensión maravillosa, pero con los pies bien puestos en la tierra para estar atentos(as) a las necesidades de nuestro prójimo y seguir siendo signo de resurrección. Amén.

 “Solo con el encuentro con el Resucitado se superan nuestras dudas y temores”


Martes 29 de Marzo de 2016


“PASAR DE LA TRISTEZA A LA ALEGRÍA”

PRIMERA LECTURA
HECHOS DE LOS APÓSTOLES 2,36-41

“Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo”
El día de Pentecostés, decía Pedro a los judíos: "Todo Israel esté cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías." Estas palabras les traspasaron el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: "¿Qué tenemos que hacer, hermanos?" Pedro les contestó: "Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos y, además, para todos los que llame el Señor, Dios nuestro, aunque estén lejos."  Con estas y otras muchas razones les urgía, y los exhortaba diciendo: "Escapad de esta generación perversa." Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unos tres mil. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Seguimos con el discurso de Pedro que iniciamos ayer. Si bien es cierto que poníamos el énfasis en la nueva valentía del apóstol, hoy quisiéramos quedarnos con su discurso que podemos sintetizar diciendo que Pedro proclama el acontecimiento de la Pascua desde la perspectiva mesiánica: al Jesús a quien sus enemigos han llevado a la muerte, Dios, al resucitarle, le ha constituido Señor y Mesías, le ha “autenticado” ante todos en el acontecimiento de la Pascua. Lucas nos describe el camino de la iniciación cristiana, con sus diversas etapas, primero muchos oyentes se dejan convencer por el testimonio de Pedro y preguntan ¿qué hemos de hacer? Luego de eso, Pedro les dice que se conviertan, que abandonen su camino anterior, equivocado, propio de una “generación perversa”, o sea que crean en Cristo Jesús y los que crean, que reciban el bautismo de agua en nombre de Jesús, bautismo que les dará el perdón de sus pecados y el don del Espíritu, bautismo que es universal, para todos los que se sientan llamados por Dios y así se incorporan a la comunidad del Resucitado, que empieza a crecer nada menos que con tres mil nuevos miembros.

SALMO   RESPONSORIAL: 32
R. / La misericordia del Señor llena la tierra.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Este himno es una invitación a celebrar la omnipotencia de la Palabra de Dios, puesta de manifiesto en la creación del mundo, y a reconocer el designio divino que dirige todos los acontecimientos, en especial el destino del Pueblo elegido. La frustración de los planes de las naciones no es más que el reverso de esa solicitud universal de Dios, siempre dispuesto a eliminar los obstáculos que se oponen a los designios de su Providencia. Pero Dios no está presente únicamente en los grandes acontecimientos de la historia, sino que penetra en el corazón de cada hombre y vela sobre los detalles más pequeños de la vida cotidiana (vs. 13-15, 18-19).
LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 20,11-18

“He visto al Señor”
En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella les contesta: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto." Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: "Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?" Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: "Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré." Jesús le dice: "¡María!" Ella se vuelve y le dice: "¡Rabboni!", que significa: "¡Maestro!" Jesús le dice: "Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro." María Magdalena fue y anunció a los discípulos: "He visto al Señor y ha dicho esto." Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
El relato que leemos hoy nos enseña la nueva relación que se instaura entre Dios y el ser humano ahora que Jesús ha resucitado. María Magdalena continúa creyendo que Jesús irremediablemente ha muerto y por tal razón busca y solicita con preocupación su cadáver; María, igual que los otros seguidores del Maestro, ha dado por finalizado un proyecto de vida alternativo, pues el líder ha sido asesinado por las autoridades del momento. Es necesaria entonces la intervención de Jesús para que María vuelva a creer, para que nuevamente se encienda con fuerza la llama de la fe.

Y veamos como el texto de hoy es un itinerario espiritual que recorre María Magdalena, del llanto (v. 11), al testimonio público del Resucitado (v. 18), pasando por el encuentro y reconocimiento de su Señor (vv. 14-17). Sus lágrimas no desmerecen su búsqueda, al contrario, la cualifican, porque las lágrimas nos hacen más humanos y nos dispone para la experiencia del encuentro con el Resucitado. Así, lo que empezó siendo un lugar de desconsuelo y pérdida se transforma en un lugar que revela la presencia de Dios dándole un nuevo sentido. El lecho de muerte queda lleno de la presencia de Dios. Entre lágrimas y palabras toma forma la experiencia del encuentro con el Resucitado, que se vuelve evidente cuando el Maestro llama a María por su nombre. Es una experiencia que, aunque personal (He visto al Señor), no se puede confinar al ámbito de lo estrictamente personal (suéltame…ve a decir a mis hermanos…). En su Padre y Dios, Jesús culmina su camino, por eso vuelve a Él. María es delegada para anunciar esa buena noticia a los otros. Así, “la amada” es “la enviada”. Todo el que es enviado es porque es amado. ¿Y nosotros, a quién buscamos? ¿Y a quién hemos visto? 


 ORACIÓN
Señor resucitado, quienes te hemos experimentado y hoy vivimos contigo nos corresponde, como Pablo, estar convencidos(as) que la fe se alcanza por la predicación de la Palabra y el testimonio de vida. Ayúdanos a no apagar el fuego de comunicar a los demás  la experiencia del encuentro contigo. Amén 


“Que las realidades que nos impiden reconocer a Cristo Resucitado no empañen el gozo de estar con Él”

Miércoles 30 de Marzo de 2016


“ENCONTRARLO EN LA PALABRA Y EL COMPARTIR DE LA MESA”

PRIMERA LECTURA
HECHOS DE LOS APÓSTOLES 3,1-10

Te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo, echa a andar

En aquellos días, subían al templo Pedro y Juan, a la oración de media tarde, cuando vieron traer a cuestas a un lisiado de nacimiento. Solían colocarlo todos los días en la puerta del templo llamada "Hermosa", para que pidiera limosna a los que entraban. Al ver entrar en el templo a Pedro y a Juan, les pidió limosna. Pedro, con Juan a su lado, se le quedó mirando y le dijo: "Míranos." Clavó los ojos en ellos, esperando que le dieran algo. Pedro le dijo: "No tengo plata ni oro, te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, echa a andar." Agarrándolo de la mano derecha lo incorporó. Al instante se le fortalecieron los pies y los tobillos, se puso en pie de un salto, echó a andar y entró con ellos en el templo por su pie, dando brincos y alabando a Dios. La gente lo vio andar alabando a Dios; al caer en la cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado en la puerta Hermosa, quedaron estupefactos ante lo sucedido. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
En el texto de la primera lectura, se nos narra la curación de un paralítico por parte de Pedro y Juan que representan a la nueva comunidad de Jesús (nueva por ser renovada en la experiencia de la resurrección). El texto nos ubica diciendo que, el pobre mendigo estaba a la puerta del templo, la mirada fija del mendigo que espera algo, la mirada también fija de Pedro, el contacto de la mano, las palabras breves solemnes, “en nombre de Jesucristo Nazareno, levántate y anda” y la curación progresiva del hombre hasta seguirles dando brincos al templo, ante la admiración de la gente. La fuerza salvadora, que en vida de Jesús brotada de él, curando a los enfermos y resucitando a los muertos, es ahora energía pascual que sigue activa: el Resucitado está presente, aunque invisible y actúa a través de su comunidad, en concreto a través de los apóstoles, a los que había enviado a “proclamar el Reino de Dios y a curar”. No  tendrán medios económicos, pero si participan de la fuerza del Señor.

SALMO RESPONSORIAL: 104
R. / Que se alegren los que buscan al Señor.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas. R.

Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro. R.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.

Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Este Salmo “histórico” es la proclamación de las maravillas que realizó el Señor para la salvación de su Pueblo. Las acciones divinas se enumeran a partir de la Alianza de Dios con Abraham (vs. 8-9), y el designio salvífico es presentado como una prueba constante de la fidelidad de Dios, que lleva a su cumplimiento las promesas hechas al Patriarca (vs. 44-45). La alabanza, la acción de gracias y la obediencia a los preceptos divinos deben ser la respuesta de Israel a la obra de Dios. Una parte de este Salmo se vuelve a encontrar en 1 Crón. 16. 8-22, en el contexto de una acción litúrgica.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 24,13-35

“Lo reconocieron al partir el pan”
Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: "¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?" Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: "¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?" Él les preguntó: "¿Qué?" Ellos le contestaron: "Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; como lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron."
Entonces Jesús les dijo: "¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?" Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura. Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo: "Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída." Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.
Ellos comentaron: "¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?" Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: "Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón." Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.  Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La resurrección de Jesús comporta un "no" rotundo a la impunidad y a la violencia. Jesús no resucita para reivindicar su muerte, sino para proclamar que la Vida plena es la voluntad de Dios. Ni los verdugos, ni los acusadores, ni los traidores tienen la última palabra. Sólo Dios lleva la voz cantante, pues sólo Él es capaz de dirigir la historia de manera imprevista e insospechada. La fiesta cristiana de la Pascua es, sobre todo, una fiesta de la vida recuperada, de la vida auténtica, de la capacidad de mantener la propuesta de Dios por encima de la mezquindad y la sordidez que imponen ciertas instituciones sociales. La Pascua no es una fiesta que nace del deseo de celebrar algún sentimiento, sino del deseo de reivindicar una esperanza sostenida con la intransigencia de la generosidad.
Reflexionemos más sobre la Pascua a través de este texto del evangelio que  leemos hoy en el camino de Emaús donde Jesús rehace la confianza de sus discípulos en él. La pascua había roto sus cálculos y echado por el suelo sus planes. Sus palabras evidencian el peligro de las falsas expectativas, incompatibles con los planes del maestro, y la necesidad de dar espacio a la vida en nuestros encuentros con los otros. Jesús les recuerda lo que la ley y los profetas decían sobre él. La palabra, bien explicada y de manera procesual hace que sus corazones vuelvan a arder, preparándolos para participar de la fracción del pan, en la que los gestos y las palabras familiares, les abren los ojos y le reconocen, aunque él se desaparece, pues la fe y la confianza renovada, ya no hacen indispensable la presencia física. La experiencia del encuentro con el Señor es tan radical, que los dos discípulos “al instante” regresan a contar a la comunidad lo sucedido. La pedagogía de Jesús da frutos inmediatos, los discípulos de Emaús están de vuelta y, el tejido de las relaciones comunitarias se ha rehecho. La comunidad recobra su valor como ámbito privilegiado para compartir la fe. ¿La comunidad es también para nosotros un ámbito privilegiado para compartir la fe?

ORACIÓN
Señor, tenemos la  fe, la esperanza y el amor para reconocerte, vivir gozosos(as) y no parar de  compartir de ti al prójimo, para que también abran sus ojos, transformen su realidad, generen perspectivas, creen un ámbito de vida más digno y el corazón se llene de amor por Ti y tu mensaje. Ayúdanos a mantener ese ardor y a no desfallecer. Amén                                                                                                                                                                                                                                                                                  
 “En el camino de nuestra vida tenemos que saber reconocer la presencia del Maestro que se acerca”

Jueves 31 de Marzo de 2016


“EL MAESTRO VIVO Y RESUCITADO QUIERE HACERNOS  SUS TESTIGOS”

 PRIMERA LECTURA
HECHOS DE LOS APÓSTOLES 3,11-26

“Matasteis al autor de la vida; pero Dios lo resucitó de entre los muertos”
En aquellos días, mientras el paralítico curado seguía aún con Pedro y Juan, la gente, asombrada, acudió corriendo al pórtico de Salomón, donde ellos estaban. Pedro, al ver a la gente, les dirigió la palabra: "Israelitas, ¿por qué os extrañáis de esto? ¿Por qué nos miráis como si hubiéramos hecho andar a éste con nuestro propio poder o virtud? El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilatos,  cuando había decidido soltarlo. Rechazasteis al santo, al justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos. Como éste que veis aquí y que conocéis ha creído en su nombre, su nombre le ha dado vigor; su fe le ha restituido completamente la salud, a vista de todos vosotros. Sin embargo, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, y vuestras autoridades lo mismo; pero Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados; a ver si el Señor manda tiempos de consuelo, y envía a Jesús, el Mesías que os estaba destinado. Aunque tiene que quedarse en el cielo hasta la restauración universal que Dios anunció por boca de los santos profetas antiguos.
Moisés dijo: "El Señor Dios sacará de entre vosotros un profeta como yo: escucharéis todo lo que os diga; y quien no escuche al profeta será excluido del pueblo." Y, desde Samuel, todos los profetas anunciaron también estos días. Vosotros sois los hijos de los profetas, los hijos de la alianza que hizo Dios con vuestros padres, cuando le dijo a Abrahán: "Tu descendencia será la bendición de todas las razas de la tierra." Dios resucitó a su siervo y os lo envía en primer lugar a vosotros, para que os traiga la bendición, si os apartáis de vuestros pecados."  Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Seguimos en el contexto de la curación del paralítico. La gente está admirada y asombrada, por eso Pedro aprovecha la buena disposición para dirigirles una nueva catequesis sobre Jesús, en cuyo nombre ha curado al paralítico. Sus oyentes son judíos y por tanto Pedro argumenta a partir del Antiguo Testamento, de los anuncios de Moisés y los profetas, razonando la “continuidad” entre el “Dios de nuestros padres” y los acontecimientos actuales. Los discursos predicaciones de Pedro ayudan a leer la historia como Historia de la Salvación, que culmina en Cristo, y, después de la venida del Espíritu, en la constitución de la comunidad mesiánica reunida en torno al Señor. El Mesías anunciado ya ha venido, y es el mismo Jesús de Nazaret a quien Israel ha rechazado. Pedro interpela con lenguaje muy directo a los judíos, “al que vosotros entregasteis y rechazasteis… matasteis al autor de la vida” ¡Que contraste: han indultado a un asesino y han asesinado al autor de la vida! Aunque trata de disculparles: “Sé que lo hicisteis por ignorancia, y vuestras autoridades lo mismo”. Pedro, que ha madurado claramente en su fe, afirma ahora lo que nunca había entendido bien: que el Mesías tenía que pasar por la muerte y la cruz. Cuando Jesús se lo anunciaba, en vida, era Pedro quien más reacio se mostraba a aceptar ese mesianismo que predicaba Jesús, ahora, ya sabe que “el Mesías tenía que padecer”.

SALMO RESPONSORIAL: 8
R. / Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

¡Señor, dueño nuestro,
¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder? R.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies. R.

Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Israel experimenta de manera especial la predilección de Dios cuando se ve atacado por o sus enemigos. El salmista pide también protección a Dios frente a sus propios adversarios. La iglesia y cada cristiano debe creer en el poder de Dios, que se manifiesta de diversas maneras. La presencia de Dios puede experimentarse también en el abatimiento. El Señor dijo a Pablo: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se muestra mejor en los débiles “( 2º Cor. 12,9)
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 24,35-48

“Así  estaba  escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día”
En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: "Paz a vosotros." Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: "¿Por qué os alarmáis?, ¿Por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo."
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: "¿Tenéis ahí algo de comer?" Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: "Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse." Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto."  Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La experiencia con el Resucitado, si es auténtica, debe compartirse. Cuando se socializa, la presencia del Señor en la comunidad se hace visible. Jesús certifica la experiencia de los discípulos de Emaús, revelándose en medio de su testimonio. En cierto sentido, es ese testimonio el que acarrea la manifestación del Señor. La presencia del Resucitado trae el don de la Paz. Pero este don, no disipa sus miedos y sus dudas, que degradan aquella presencia real a una presencia fantasmal. Ante esto, Jesús propone una manera nueva de reconocerle que pasa por “mirar” y “tocar” su humanidad transfigurada por la pasión. La vida entregada por amor, nos transforma de tal manera, que sin dejar de ser los mismos, nos hace irreconocibles. A través de este aprendizaje, la comunidad discipular, pasa del miedo y del temor, al gozo y al asombro. La palabra del Señor y el testimonio de la ley y los profetas, terminan de convencer a los discípulos y los cualifica como sus testigos. ¿Nuestra fe en el Resucitado es testimonial, se comparte? ¿La presencia del Señor, en medio de nuestras comunidades, se percibe como una presencia real o se ha degradado a un mero fantasma?

ORACIÓN
 Señor, no ha sido fácil vivir y entender tu sacrificio, perdona si no logramos comprenderlo muy bien, sobre todo rodeados de un mundo cargado de permisividad, libertinaje, facilismo y  confort. Señor que podamos asumir las dificultades, asumir la cruz como tú lo hiciste,  que nos diste el más grande ejemplo de entrega generosa con tu vida. Queremos resucitar contigo, y llevar y ser esperanza para otros; vivir el gozo y la alegría de nuestro encuentro contigo y que nuestra vida sea  testimonio vivo de tu presencia en nosotros.  Amén.


 “Una vez entendido el sentido de las Escrituras, hay que salir a llevar el Evangelio del Resucitado”