lunes, 1 de febrero de 2016

Miércoles, 24 de Febrero de 2016


“HUMILDAD Y SERVICIO FRENTE A PUESTOS Y AMBICIONES”

PRIMERA LECTURA
JEREMÍAS 18,18-20

“Venid, lo heriremos con su propia lengua”
Dijeron: "Venid, maquinemos contra Jeremías, porque no falta la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta; venid, lo heriremos con su propia lengua y no haremos caso de sus oráculos." Señor, hazme caso, oye cómo me acusan. ¿Es que se paga el bien con mal, que han cavado una fosa para mí? Acuérdate de cómo estuve en tu presencia, intercediendo en su favor, para apartar de ellos tu enojo.   Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Si hay cosa absurda y dolorosa en esta tierra es lo que nos cuenta la primera lectura: el sufrimiento de Jeremías, imagen de todos los que sufren por ser buenos. Cosa tan chocante como ver prosperar a los malvados, y descubrir que la intriga, la violencia o la trampa logran su cometido.
Sin embargo, hay otro enfoque sobre este asunto. El que es bueno mientras recibe cosas buenas y deja de serlo cuando las pierde demuestra que no amaba tanto la bondad como su recompensa. Dicho de otro modo: el que sigue siendo bueno cuando la bondad no es buen negocio demuestra que en realidad sí es lo que parece ser. La maldad es el crisol en que se refina la verdad de la bondad.
El argumento que utilizan los enemigos de Jeremías es abominable, es su actuar brutal que considera que siempre se puede reemplazar a una persona por otra que haga el mismo oficio: "tendamos un lazo a Jeremías, porque no le va a faltar doctrina al sacerdote, consejo al sabio, ni inspiración al profeta". Bajo esa consigna es posible matar a cualquiera, porque la vida humana queda reducida a moneda que vale en la medida de su utilidad. Es como si razonaran así: "¿Qué trae el tal Jeremías? ¿Doctrina? Ya nos la dan los sacerdotes. ¿Consejos? Para eso tenemos sabios. ¿Inspiración y oráculos? Por ahí andan profetas. Conclusión: no nos hace falta Jeremías". Pero en esa lista de escalofriante pragmatismo olvidaron algo: Jeremías es un intercesor. Ese aspecto de la vida del profeta está oculto a ojos de ellos y por eso sólo aparece en el secreto de la oración profunda y humilde de este hombre admirable.
Jeremías es un intercesor. Es alguien capaz de hacer oración por los enemigos. Es uno que tiene la suficiente fuerza interior como para no dejarse infectar por el odio de sus adversarios, y en esto se muestra superior a ellos. Alguien así... es irreemplazable.

SALMO RESPONSORIAL: 30
R. / Sálvame, Señor, por tu misericordia.

Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás. R.

Oigo el cuchicheo de la gente,
y todo me da miedo;
se conjuran contra mí
y traman quitarme la vida. R.

Pero yo confío en ti, Señor,
te digo: "Tú eres mi Dios."
En tu mano están mis azares:
líbrame de los enemigos que me persiguen. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
En este Salmo se combinan una súplica confiada (vs. 2-l9) y un canto de acción de gracias (vs. 20-25). En primer lugar, un hombre acusado y perseguido injustamente se pone en las manos de Dios (v. 6) y le ruega que lo salve. Luego el mismo salmista expresa su reconocimiento al Señor, por haber experimentado la protección divina y verse libre de peligro. Las última palabras de Cristo en la cruz son una cita del verso 6. En Él se cumple perfectamente la confianza absoluta en el amor de Dios, y en su resurrección se realiza con plenitud la liberación de la muerte y el mal, prenda y garantía de nuestra liberación definitiva.     

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 20,17-28
“Lo condenarán a muerte”
En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: "Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará."
Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: "¿Qué deseas?" Ella contestó: "Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda." Pero Jesús replicó: "No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?" Contestaron: "Lo somos." Él les dijo: "Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre."
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: "Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La ambición de poder y de prestigio está enraizada en el corazón del ser humano. Los discípulos de Jesús, particularmente sus más íntimos amigos, no escapan a esta realidad tan humana. La madre, como todas las madres, quiere lo mejor para sus hijos. Ella, la madre de los hijos del Zebedeo, no ha logrado entender, cómo tampoco los demás, cuál es el camino de Jesús: la cruz, la entrega, la donación de sí mismo que trae como consecuencia el sufrimiento y el desprestigio. Su expectativa está lejos de la de Jesús. No han comprendido que el Reino de Dios, que les propone Jesús, no se fundamenta sobre el soberbio poder de los demás reinos de este mundo. El Reino de Dios acontece desde dentro, desde lo más profundo de la persona humana. Cuando el ser humano abra de par en par las puertas a Dios y se deje “gobernar” libremente por Él, entonces habrá comprendido que no es el poder sino el servir, no es el prestigio sino la humildad lo que estructura el proyecto de Dios. Tampoco nosotros escapamos de este deseo interno de ambición de poder y prestigio. A veces las comunidades eclesiales se convierten en campos de batalla para alcanzar poder. Revisemos cómo vivimos y asumimos nuestro servicio a la comunidad de fe a la que pertenecemos.

ORACIÓN
Señor, perdónanos porque muchas veces, nos olvidamos de la esencia de tu proyecto, y predomina en nosotros el deseo de prestigio, la ambición de poder y tener y pasamos por encima de las personas que nos rodean, especialmente del pobre y necesitado. Te necesitamos Señor, imprégnanos de tu Bendito Espíritu Santo, que sea Él que dirija nuestra vida, pon en nosotros un corazón humilde, sencillo, dispuesto a servir y pasar por la  cruz. Amén

“Hacerse esclavo libremente y por amor, es mejor que aspirar a cargos importantes, privilegios o prebendas”


Jueves 25 de Febrero de 2016


“LIBRES PARA OPTAR POR EL BIEN”

PRIMERA LECTURA
JEREMÍAS 17,5-10

“Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor”
Así dice el Señor: "Maldito quien confía en el hombre, y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor. Será como un cardo en la estepa, no verá llegar el bien; habitará la aridez del desierto, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto. Nada más falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo entenderá? Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta, según el fruto de sus acciones." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Al  profeta Jeremías le tocó vivir uno de los tiempos más duros del pueblo de Dios, ya sólo quedaba el reino del sur, que tenía su capital en Jerusalén, le tocó primero anunciar y luego padecer el destierro. Vino un pueblo cruel, el pueblo de los caldeos, y se llevó al destierro a los habitantes del reino del sur, también llamado reino de Judá. Incendiaron, saquearon, violaron y se llevaron al destierro lo mejor de la raza de Judá. A Jeremías se le atribuye  el libro que lleva su nombre  y el de  las Lamentaciones; así  Jeremías de muchos modos expresó la tristeza y el dolor por el destierro,  ya que  fue lo más humillante,  lo más triste, lo más duro que tuvo que vivir, él con el pueblo de Dios. Jeremías nos va enseñar  cómo asumir, como enfrentar  el dolor, la tragedia y el desierto, nos muestra y nos dice que Dios no deja de ser Dios aunque tengamos dolor y tristeza.
Las palabras de Jeremías  en este texto son duras: “Maldito quien confía en el hombre y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor”, "Maldito quien confía en el hombre apartando del Señor su confianza". Jeremías  se dio cuenta de que aquellas personas que se apartan de Dios y creen que porque tienen amigos o influencias, porque pertenecen a este grupo, o a ese reino, ya con eso tienen, pero esas personas traen las peores calamidades para ellas mismas y para su pueblo. Pero Jeremías no se queda maldiciendo tiene también una palabra de bendición: “Bendito quien confía en el Señor.”  Estas palabras valen mucho porque salieron de un corazón que pasó por la violencia, por la barbarie, por la crueldad, por las lágrimas, por el hambre, por la sangre. Y este hombre que pasó por todas esas cosas, tiene una bendición en el corazón. “Bendito, bendito quien confía en el Señor”.  Así como el metal se acrisola en el fuego, así también el corazón humano se vuelve oro puro cuando ha pasado por el sufrimiento y conserva su confianza en Dios, entonces esa persona es verdaderamente fiel, es verdaderamente amiga de Dios.
En este tiempo de Cuaresma, la iglesia que es Madre, quiere que nosotros nos alimentemos con los ejemplos que valen la pena,  que reflexionemos, corrijamos nuestro camino, nos sanemos con el testimonio de estos hombres verdaderamente grandes. Y la grandeza de Jeremías fue mantenerse agarrado de  Dios, abrazado de Dios, poniendo su confianza en Dios, aunque todo se derrumbara. El pecado realmente es  darle la espalda a Dios, es no creerle a Dios, es apartarse de Él, el enemigo en últimas, nos hace creer que nuestra felicidad, nuestro poder, que nuestra vida no nos la va a dar Dios, sino otros. Sigamos  entonces el camino de la Cuaresma, traigamos nuestro corazón e invitemos a otros, traigamos el corazón de este pueblo, el de nuestra familia, y  pongámoslo sobre el altar, que allí junto al corazón de Jesucristo, y lleno de amor, recibiremos el Espíritu de Dios que nos transforma y que hará nacer en nosotros un tiempo nuevo.


SALMO RESPONSORIAL: 1
R. / Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R.

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R.

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R.


OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
El Salterio comienza con esta “Bienaventuranza”, que es como el prólogo de todo el Libro. La exclamación inicial  –“¡Feliz el hombre...!”–; se explicita a lo largo del Salmo mediante la contraposición de dos imágenes poéticas: el árbol desbordante de vitalidad simboliza la felicidad de los justos; la paja arrastrada por el viento representa la ruina final de los impíos. Así se expresa uno de los temas centrales del Salterio y de toda la Biblia: la conducta de cada hombre está sometida al Juicio de Dios, y el mundo está gobernado por la justicia divina.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 16,19-31

“Recibiste tus bienes, y Lázaro males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces”
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: "Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle la llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas." Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros." El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento." Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen." El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán." Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El texto del rico Epulón y el pobre Lázaro ha sido utilizado para predicar la resignación y la sumisión en este mundo ya que en la vida eterna se cambiarán los papeles, pero el sentido de la narración es señalar que quien se deja llevar por la tentación de la avaricia ya se está condenando porque está cerrando su corazón al único bien, la única riqueza que es Dios y los únicos tesoros auténticos que son los hermanos y hermanas, especialmente lo más pobres de nuestra sociedad. El llamado de atención que hace Jesús es a centrar la vida en lo que vale la pena, el Reino de Dios. Los bienes están orientados para satisfacer las necesidades básicas que como seres humanos tenemos para vivir dignamente. Cuando la ambición de la riqueza invade el corazón humano y se convierte en obsesión no importa pasar por encima de la dignidad de otros, incluso, destruyendo vidas, para lograr su cometido. Reflexionemos hoy: ¿Cómo se vive la opción por la justicia, la paz y la ecología en tu familia y en tu comunidad de fe?

ORACIÓN
Señor nuestras debilidades afectivas y emocionales nos pueden llevar a poner en el centro de la vida a otras personas, animales, proyectos o cosas, apartándote a ti del corazón. Te pedimos que nos ayudes a no anteponer nada que no seas Tú en nuestra vida, que entendamos que sólo en ti debemos colocar nuestra confianza y el sentido de nuestra existencia, para caminar en tu  amor y al final podamos volver a ti, plenamente, porque te tuvimos como eje principal de nuestra vida terrena. Amén


“Nadie puede amasar una fortuna sin volver harina a los demás”

Viernes, 26 de Febrero de 2016


“CUANDO EL EVANGELIZADOR SE VUELVE INCÓMODO ”

PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 37,3-28

“Ahí viene el de los sueños, vamos a matarlo”
Israel amaba a José más que sus otros hijos, porque le había nacido en la vejez. Por eso mandó que le confeccionaran una túnica especial de mangas largas. Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo. Sus hermanos fueron a apacentar las ovejas de su padre a Siquén. Israel dijo a José: "Tus hermanos deben estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos."
José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde lejos. Antes de que se acercara, maquinaron su muerte. Se decían unos a otros: "Ahí viene el de los sueños. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en qué paran sus sueños." Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo: "No le quitemos la vida." Y añadió: "No derraméis sangre; echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongáis las manos en él." Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre. Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica con mangas, lo cogieron y lo echaron en un pozo vacío, sin agua. Y se sentaron a comer. Levantando la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto. Judá propuso a sus hermanos: "¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pondremos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra." Los hermanos aceptaron. Al pasar unos comerciantes madianitas, tiraron de su hermano, lo sacaron del pozo y se lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas. Éstos se llevaron a José a Egipto. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Los viernes de Cuaresma nos van preparando para el viernes de la Semana Mayor; cada viernes de Cuaresma es como una pequeña estación que hacemos para mirar con detención a la cruz, para mirar la muerte del Señor.  Y esas son las lecturas que haremos, lecturas que nos hablan de traición, de persecución y de muerte; que nos muestran como ya en el Antiguo Testamento, aunque veladamente, se iba anunciando cuál va a ser el camino de la salvación y se nos iba enseñando que ese camino pasa por la traición, por el destierro, por la muerte.

Las dos lecturas de hoy, nos presentan un cuadro triste, el cuadro de la envidia. Los hermanos de José, hijos de Jacob, como él, le han oído a este muchacho unos sueños, eran unos sueños extraños y más bien antipáticos. José, por ejemplo, soñó alguna vez que sus hermanos eran como espigas y que todos se inclinaban ante él. Los hermanos estaban fastidiados con que José se considerara tan importante, le envidiaban, a tal punto que lo odiaban y  estaban dispuestos incluso a matarlo, y por poco hacen.
Pero veamos como los planes perversos de los hermanos de José, terminan convirtiéndose en un camino de salvación para ellos mismos y para el plan de Dios. Y así como esclavo fue José a tierra de Egipto. Las intenciones de los hermanos no eran intenciones buenas, sino perversas; pero Dios se valió de esas intenciones perversas para abrir un camino de salvación,  si José no hubiera llegado a Egipto, no hubiera interpretado los sueños del faraón y seguramente los egipcios tampoco hubieran hecho bodegas, ni hubieran almacenado alimento. Los sueños de José  hicieron que los hermanos odiaran a José; casi  lo llevan a la muerte, pero por esos benditos sueños, José supo que venía un hambre terrible, y José llegó a ser el administrador de Egipto. Dios sabe transformar las cosas malas en cosas buenas. José permaneció pegado a Dios, y Dios le transformó una desgracia terrible en una oportunidad magnífica.
Dios no  nos va a suprimir las luchas y los odios que nos rodean, por arte de magia, pero, a través de esos mismos odios, a través de esas mismas luchas, Dios va abriendo un camino sorprendente, muchas veces un camino inesperado. No sabemos qué está preparando Dios y Dios sabe preparar sorpresas que nadie se imagina, hay que dejarnos acompañar por  Dios, hay que seguir pegados de Dios, sin murmurar, sin juzgar, sin maldecir, sin condenar, seguros de que Dios tiene fuerzas inesperadas y sigue mostrando en las cosas pequeñas y grandes que aquél que pone su confianza en Él, no saldrá defraudado.

SALMO RESPONSORIAL: 104
R. / Recordad las maravillas que hizo el Señor.

Llamó al hambre sobre aquella tierra:
cortando el sustento de pan;
por delante había enviado a un hombre,
a José, vendido como esclavo. R.

Le trabaron los pies con grillos,
le metieron el cuello en la argolla,
hasta que se cumplió su predicción,
y la palabra del Señor lo acreditó. R.

El rey lo mandó desatar,
el señor de pueblos le abrió la prisión,
lo nombró administrador de su casa,
señor de todas sus posesiones. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Este Salmo “histórico” es la proclamación de las maravillas que realizó el Señor para la salvación de su Pueblo. Las acciones divinas se enumeran a partir de la Alianza de Dios con Abraham (vs. 8-9), y el designio salvífico es presentado como una prueba constante de la fidelidad de Dios, que lleva a su cumplimiento las promesas hechas al Patriarca (vs. 44-45). La alabanza, la acción de gracias y la obediencia a los preceptos divinos deben ser la respuesta de Israel a la obra de Dios.
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 21,33-43.45-46

“Éste es el heredero: venid, lo mataremos”
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?"
Le contestaron: "Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos." Y Jesús les dice: "¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos." Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El conflicto de Jesús con las autoridades religiosas judías se agudiza. La parábola llamada “los viñadores asesinos” coloca el punto de quiebre con escribas y fariseos. Quienes han detentado el poder político y religioso en el pasado de Israel rechazaron y asesinaron a los profetas que denunciaron las injusticias y violencias contra los pobres, los forasteros, los huérfanos y las viudas. Ahora ellos también buscan eliminar a Jesús, el Hijo, enviado del Padre para denunciar la falsedad de su sistema religioso-político y anunciar la irrupción del Reinado como Dios como propuesta alternativa de vida abundante para todos. Cuando el evangelizador se vuelve incómodo porque interpela y confronta entonces es necesario aniquilarlo, desaparecerlo, desprestigiarlo para que no siga siendo estorbo. Cuando una propuesta social o, incluso, eclesial se muestra como alternativa novedosa, fundada en la equidad, la dignidad y la justicia hay que detenerla y “se vale todo”. ¿Qué signos proféticos como los de Jesús descubres hoy en tu medio social y eclesial?

ORACIÓN
Señor, es evidente que este mundo se mueve en medio de la injusticia de los opresores, especialmente  en contra de los más desprotegidos; te pedimos nos ayudes a luchar y trabajar por una realidad  más digna, justa, donde se viva la solidaridad, la equidad, la generosidad, el amor. Danos de la fuerza de tu Espíritu Santo para no cansarnos y desfallecer en el intento, a pesar de las circunstancias y danos el discernimiento para leer los signos y señales que se presentan en nuestra vida. Amén


“Jesús anhela que sus seguidores(as) continúen su obra luchando por la justicia social”

Sábado 27 de Febrero de 2016


“LA MISERICORDIA DE DIOS ES INFINITA”

PRIMERA LECTURA
MIQUEAS 7,14-15.18-20

“Arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos”
Señor, pastorea a tu pueblo con el cayado, a las ovejas de tu heredad, a las que habitan apartadas en la maleza, en medio del Carmelo. Pastarán en Basán y Galaad, como en tiempos antiguos; como cuando saliste de Egipto y te mostraba mis prodigios. ¿Qué Dios como tú, que perdonas el pecado y absuelves la culpa al resto de tu heredad? No mantendrá por siempre la ira, pues se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse y extinguirá nuestras culpas, arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos. Serás fiel a Jacob, piadoso con Abrahán, como juraste a nuestros padres en tiempos remotos. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Nuestro mundo mide la grandeza en términos de poder, fuerza, riqueza, ostentación o capacidad de daño. La Biblia conoce un modo distinto de medir el poder: es más fuerte el que puede perdonar más. ¿De quién sino del Espíritu Santo podría venir una frase tan sorprendente como esta que hemos escuchado en la primera lectura: "¿Qué Dios hay como tú, que quitas la iniquidad y pasas por alto la rebeldía del resto de tu heredad?"

Dios no nos trata como enemigos, sino que se pone a nuestro lado contra nuestro enemigo, que es también su enemigo: el pecado. Por eso el perdón es parte de su estrategia de amor con nosotros. Como dice el salmo 103: "él aparta de nosotros nuestros delitos", con lo cual le quita al arrogante su presa, que éramos nosotros mismos. Dicho de otro modo: perdonar demuestra el poder de Dios porque es la victoria contra uno que era inmensamente más fuerte que nosotros: el pecado, y detrás de él, Satanás.

SALMO RESPONSORIAL: 102
R./El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R.

No está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R.


OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Este himno de alabanza a Dios comienza en forma de diálogo entre el salmista y su propia alma, y luego continúa en el estilo propio de los himnos. Su tema es la infinita bondad del Señor, que se brinda incesantemente a los hombres, en especial a los débiles y a los oprimidos. La actitud de Dios hacia los pecadores no es la de un Juez inapelable, sino la de un Padre bondadoso, que conoce a fondo la miseria del hombre. El poema concluye con una invitación a bendecir a Dios, dirigida a todo el universo.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 15,1-3.11-32

“Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido”
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: "Ése acoge a los pecadores y come con ellos." Jesús les dijo esta parábola: "Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros."
Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Qué lejos estamos de la imagen de Dios con respeto a Jesús. Nos gusta un Dios majestuoso, solemne, pero lejano, legislador, castigador. Un Dios que infunde miedo y angustia. Esa imagen de Dios ha atravesado todos los siglos de la historia de la iglesia y ha llegado hasta nuestros días. La manifestación más palpable de esta imagen es la tendencia a las mortificaciones y penitencias exageradas para calmar la ira de Dios y evitar el castigo. Jesús revela otra imagen de Dios. Es ante todo “Abbá” (papito). Un Abbá con entrañas de madre. Nos ha creado libres y es garante de nuestra libertad. No quiere esclavos sino autónomos, capaces de decidir por sí mismo aunque nos equivoquemos. Siempre nos espera, nos acoge, nos perdona, se alegra enormemente con nuestro retorno, sean las veces que sean. Es un Dios, padre, bondadoso, misericordioso. Pero que difícil asumir esta imagen de Dios y vivir como tal. ¿Será posible que esta cuaresma nos ayude a vivir la conversión como un retorno a los brazos amorosos del Padre Dios?

ORACIÓN
Gracias Señor, porque hoy nos llevas a comprender el verdadero significado de la misericordia, que no es lástima, sino sentir y acompañar el dolor del ser que sufre, desde el corazón, y dándose para mitigar su dolor. Por eso, Dios reconocemos tu amor y tu grandeza, pues fuiste capaz de dar no solo el corazón sino darte a ti mismo en la persona de tu Hijo, Jesucristo, con tal de brindarnos la oportunidad de volver a reconciliarnos contigo. Señor nos comprometemos a seguirte y te pedimos nos ayudes a dar  también  una respuesta  de misericordia a todos los que nos rodean.  Amén 


“Que esta cuaresma nos ayude a vivir la conversión como un retorno a los brazos amorosos del Padre Dios”

Domingo 28 de Febrero de 2016


“DIOS ESPERA QUE DEMOS FRUTOS”

PRIMERA LECTURA
ÉXODO 3, 1-8A. 13-15

"Yo soy" me envía a vosotros
En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, el monte de Dios. El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.
Moisés se dijo:-"Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver cómo es que no se quema la zarza." Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: "Moisés, Moisés." Respondió él: "Aquí estoy."Dijo Dios: "No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado."Y añadió: "Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob."Moisés se tapó la cara, temeroso de ver a Dios. El Señor le dijo: "He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Voy a bajar a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra, para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel."
Moisés replicó a Dios: "Mira, yo iré a los israelitas y les diré: "El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros."Si ellos me preguntan cómo se llama, ¿qué les respondo?" Dios dijo a Moisés: ""Soy el que soy"; esto dirás a los israelitas: "'Yo-soy' me envía a vosotros"."Dios añadió: "Esto dirás a los israelitas: "Yahvé (Él-es), Dios de vuestros padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Éste es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación". Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
El texto del libro del Éxodo nos presenta una versión -la más conocida, seguramente- de la así llamada vocación de Moisés, que es también la “autopresentación” de Yavé. Muchos elementos podríamos señalar, pero destaquemos solo algunos: Moisés es llamado, y como es frecuente en los relatos de vocación de la Biblia se sigue un esquema similar como lo vemos en el texto: oración y respuesta, promesa de salvación, hay un encargo, una objeción por parte del llamado, un signo visible, y una respuesta final de Dios. Éxodo 4,13-16 y 4,17.
Otro elemento a tener en cuenta es lo que causa la intervención de Dios: lo que le motiva es “el clamor de su pueblo”. El grito de dolor no deja a Dios “fuera” de la historia, no le permite “hacer oídos sordos”, y frente a ese dolor es que elige y envía a su elegido “Moisés”.
Y finalmente digamos algo sobre el ”nombre” de Dios. Entre los antiguos semitas, el “nombre” es el sentido, es su misma existencia. Que Dios tenga nombre, y distinto del nombre que recibió hasta ahora indica que algo ha cambiado, este es un Dios que se muestra a partir de la historia, como un Dios que manda a los que elige para dar respuesta a los clamores que lo conmueven y no lo dejan indiferente. ¿Qué significa el nombre de Dios? Podemos preguntarnos qué significó en su origen, y qué significó para los lectores del Éxodo. No es fácil dar respuesta, lo cierto es que parece incluir el verbo “ser”/“estar”. Las opiniones más sólidas hoy son tres: “YO SOY EL QUE HACE SER”, lo que remite a que Dios es creador; “YO SOY EL QUE SOY” en el sentido de resaltar Dios existe, mientras que los dioses-ídolos no existen, el marco remite en cierto modo a la alianza y destaca la soberanía de Dios que “hace misericordia con quien hace misericordia” (Ex 33,19), es decir: siempre; finalmente, “YO SOY EL QUE ESTARÉ” (con ustedes), es el Dios de la presencia salvadora, el que acompaña la historia. Dios garantiza su presencia y se enfrenta con los dioses de Egipto, ya que el clamor de su pueblo por el sufrimiento no puede quedar impune.
SALMO RESPONSORIAL: 102
R./El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R.

El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés
y sus hazañas a los hijos de Israel. R.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles. R

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Este himno de alabanza a Dios comienza en forma de diálogo entre el salmista y su propia alma (vs. 1-6), y luego continúa en el estilo propio de los himnos. Su tema es la infinita bondad del Señor, que se brinda incesantemente a los hombres, en especial a los débiles (vs. 3-4) y a los oprimidos (v. 6). La actitud de Dios hacia los pecadores no es la de un Juez inapelable, sino la de un Padre bondadoso (vs. 8-13), que conoce a fondo la miseria del hombre (vs. 14-16). El poema concluye con una invitación a bendecir a Dios, dirigida a todo el universo.

SEGUNDA LECTURA
1CORINTIOS 10, 1-6. 10-12
“La vida del pueblo con Moisés en el desierto fue escrita para escarmiento nuestro”
No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, para que no codiciemos el mal como lo hicieron aquéllos. No protestéis, como protestaron algunos de ellos, y perecieron a manos del Exterminador. Todo esto les sucedía como un ejemplo y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades. Por lo tanto, el que se cree seguro, ¡cuidado!, no caiga. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La Primera carta de Pablo a los Corintios presenta muchas dificultades cuando pretendemos “ubicarla”,  sabemos que Pablo contesta preguntas escritas que la comunidad le ha hecho. (7,1). En principio, entonces, el texto de 1 Cor 10,1-13 pertenece al bloque donde Pablo responde acerca de la carne ofrecida a los ídolos. La referencia a las figuras del AT que recuerdan el bautismo y la eucaristía, parecen decir que no se debe creer que por ser partícipes de la comunidad sacramental, no por estar bautizados y tomar parte de la eucaristía tenemos la garantía de no caer (eso sería hacerse un ídolo), de ser idolatras Los israelitas cayeron, y también nosotros debemos cuidarnos de no caer: “el que crea estar de pie cuide de no caer” es la conclusión y la clave del texto.
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 13, 1-9

“Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera”
Eu una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús contestó: "¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera."
Y les dijo esta parábola: "Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde? Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas"."
REFLEXIÓN
Jesús nos enseña, en el texto de hoy a aprender a escuchar la voz de Dios en los acontecimientos de la historia. De hecho sus interlocutores también lo hacían, y por eso van a contarle los hechos, pero escuchaban mal, Dios no decía lo que ellos entendían. Es verdad que Dios habla, pero hay que aprender a escucharlo. Dios no nos dice que los muertos de esos acontecimientos drásticos eran pecadores, de hecho todos lo son. Lo que Dios nos dice es que por serlo, debemos convertirnos y dar frutos de conversión.
Vivimos en sociedades llamadas cristianas. "Occidental y cristiana" se decía, y los frutos fueron torturas, desapariciones, asesinatos, delaciones, miedo, desesperanza... y más todavía: hambre, desocupación, analfabetismo, falta de salud y vivienda, desesperanza... y "por los frutos se conoce el árbol". Hoy, muchos llamados cristianos siguen viviendo su fe muy lejos de los frutos de amor y justicia que nos pide el Evangelio: participan de mesas de dinero, de la tiranía del mercado, pagan sueldos "estrictamente «justos»” y precisamente bajos, están afiliados a partidos que nada tienen que ver con la Doctrina Social de la Iglesia (¿se puede -por ejemplo- ser cristiano y neo-liberal? ¡Ciertamente no!). ¿Y los frutos? Individualismo, hambre, pobreza... Así, por ejemplo, vemos que uno de los problemas que tenemos en América Latina para el reconocimiento “oficial” de nuestros mártires es que quienes los han matado “se llaman ellos mismos cristianos!”, y esto desconcierta a muchos.
No bastan las palabras. De nada sirve una higuera estéril. Una higuera debe dar higos ya que para eso ha sido plantada. Un pueblo redimido por Cristo, debe edificar, con su vida (y con su muerte si fuera necesario) un Reino que dé frutos de verdad, de justicia y de paz, de libertad, de vida y de esperanza.... Estamos lejos, ¡muy lejos! de lograrlo. Es verdad que en decenas de comunidades hay también frutos muy vivos de solidaridad, de paz, de oración, de justicia y de vida, de celebración y de esperanza... y podríamos multiplicar los frutos que vemos en las comunidades. Pero faltan muchos frutos que dar, falta mucha vida que cosechar y alegría que festejar. El continente de la violencia, de la injusticia y el hambre reclama frutos de los cristianos. Y esos frutos deben darse en la historia. Los acontecimientos cotidianos, de dolor y de muerte, que tan frecuentes vivimos en América Latina nos dan una palabra de Dios, una palabra que debemos aprender a escuchar, que debemos comprender para no creer que Dios dice lo que no está diciendo. Jesús nos enseña la “dinámica del fruto” para aprender a reconocer allí un Dios que sigue hablando y que nos sigue llamando a la conversión. No para una conversión individual y personal, sino que dé frutos para los hermanos, para la historia y para la vida. Y la Cuaresma es tiempo oportuno para empezar a darlos...

ORACIÓN
Dios que esperas que los trabajadores de tu viña produzcan amor de entrega, dedicación, justicia, liberación, fraternidad  y paz, llénanos de un estilo de vida que así lo experimentemos y lo transmitamos, te lo pedimos. Nosotros(as) queremos hacerlo, estamos dispuestos(as), solo necesitamos del único poder que es capaz de convertir nuestro interior y hacernos conscientes de lo que nos hace higueras estériles. Toma nuestra mente y corazón, llena nuestra  vida de tu amor. Amén


“Los productos que ofrece la naturaleza deben llegar a la mesa de todo el mundo, especialmente de los que sufren hambre y desnutrición”

Lunes 29 de Febrero de 2016


“LA ACCIÓN MISERICORDIOSA DE DIOS NO CONOCE FRONTERAS NI DISCRIMINA A NADIE”
  
PRIMERA LECTURA
2REYES 5,1-15ª

“Muchos leprosos había en Israel, sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio”
En aquellos días, Naamán, general del ejército del rey sirio, era un hombre que gozaba de la estima y del favor de su señor, pues por su medio el Señor había dado la victoria a Siria. Era un hombre muy valiente, pero estaba enfermo de lepra. En una incursión, una banda de sirios llevó de Israel a una muchacha, que quedó como criada de la mujer de Naamán, y dijo a su señora: "Ojalá mi señor fuera a ver al profeta de Samaría: él lo libraría de su enfermedad." Naamán fue a informar a su señor: "La muchacha israelita ha dicho esto y esto." El rey de Siria le dijo: "Ven, que te doy una carta para el rey de Israel." Naamán se puso en camino, llevando tres quintales de plata, seis mil monedas de oro y diez trajes. Presentó al rey de Israel la carta, que decía así: "Cuando recibas esta carta, verás que te envío a mi ministro Naamán para que lo libres de su enfermedad."
Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras, exclamando: "¿Soy yo un dios capaz de dar muerte o vida, para que éste me encargue de librar a un hombre de su enfermedad? Fijaos bien, y veréis cómo está buscando un pretexto contra mí." El profeta Eliseo se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras y le envió este recado: "¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y verá que hay un profeta en Israel. Naamán llegó con sus caballos y su carroza y se detuvo ante la puerta de Eliseo. Eliseo le mandó uno a decirle: "Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia." Naamán se enfadó y decidió irse, comentando: "Yo me imaginaba que saldría en persona a verme, y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad. ¿Es que los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, no valen más que toda el agua de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y quedar limpio?" Dio media vuelta y se marchaba furioso. Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron: "Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, lo harías. Cuanto más si lo que te prescribe para quedar limpio es simplemente que te bañes."
Entonces Naamán bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta, y su carne quedó limpia como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo: "Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Naamán había ganado muchas guerras pero estaba perdiendo su batalla contra la lepra. La lepra era el punto negro, el gran lunar, el centro de su vergüenza. La lepra era el espacio de derrota de un hombre acostumbrado a triunfar. Pero los hechos se dieron de tal modo que ese espacio de derrota se volviera un espacio de triunfo, no suyo, sino de Dios.
Es una especie de constante en la Biblia: aquello que nos avergüenza y nos deshonra es a menudo la grieta por la que el plan de Dios se cuela en nuestra planes. Dios irrumpe por la brecha abierta que dejan nuestras derrotas y problemas no resueltos. De este modo transforma lo más bajo en lo más alto. Cuando somos así salvos no cabe espacio para el orgullo sino sólo proclamación de la piedad y el poder de Dios.
Naamán se cargó unas cuantas arrobas de regalos para el rey de Israel: "diez barras de plata, seis mil monedas de oro, diez vestidos nuevos...". Eliseo no acepta los regalos. No por falta de educación sino porque Naamán debía entender que las relaciones con el Dios de Israel no eran comparables a las relaciones políticas entre los reyes que este general conocía.   En las leyes de la diplomacia los "regalos" son el método usual para buscar el favor o gracia del rey o soberano a quien se ofrecen. Tal recurso es superfluo cuando se trata del Dios Altísimo, el Dios de Israel: nada le hace falta y su gracia no está en subasta al mejor postor.

 Aceptar este lenguaje es maravilloso y a la vez difícil. Maravilloso porque nos introduce en la dimensión del amor sin intereses. Difícil porque implica reconocer la radical indigencia que tenemos en aquellas cosas que son tan importantes en nuestra vida como era la salud en la vida de Naamán.

SALMO RESPONSORIAL: 41
R./Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?

Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca ti, Dios mío. R.
Tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R.

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
El poeta lejos de Jerusalén, expresa la nostalgia de otros tiempos y el  deseo de regresar a la ciudad  para poder entrar a la presencia de Dios, en aquella época al templo, hoy el corazón, el actuar misericordioso y la esperanza de una plenitud luego del paso definitivo a la dimensión de Dios – amor.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 4,24-30

“Jesús, igual que Elías y Eliseo, no ha sido enviado únicamente a los judíos”
En aquel tiempo, dijo Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret: "Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio."
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El sectarismo, es una mal que nos hace mucho daño. Tengamos en cuenta que la propuesta del Reino de Dios no tiene límites ni fronteras.  Cuando hoy se habla de pluralismo religioso, diálogo ecuménico, a muchos católicos nos cuesta aceptar que la Buena Nueva también se haya revelado en otras expresiones religiosas o en otras culturas diferentes a la nuestra. A veces pensamos celosamente que nosotros somos los poseedores exclusivos, propietarios de la salvación, y, por qué no decirlo, hasta de Dios.. Vemos como cada grupo religioso quiere adueñarse de Dios y de su salvación y acusa a los demás de estar equivocados. Eso mismo le sucedió a Jesús en la sinagoga de Nazaret. Los ortodoxos judíos estaban absolutamente convencidos que fuera de ellos, el pueblo de la elección, no podría acontecer la salvación de Dios. Por eso la dura confrontación de Jesús les fastidió tanto que querían despeñarlo. También la Iglesia en su momento consideraba que fuera de ella no había salvación. Hoy se habla de ecumenismo, de diálogo interreligioso e intercultural; pero no es una tarea fácil. Dialogar con otro implica renunciar a creerse el dueño absoluto de la verdad, el propietario o custodio de la fe verdadera. El diálogo implica reconocer que el otro también tiene parte de la verdad. El diálogo implica un paciente ejercicio de escucha, comprensión y asimilación de la palabra del otro sin descalificarla ni ignorarla. Dialogar es permitir que el otro entre en mi interior y atreverme a entrar en la intimidad del otro. Con absoluto respeto y veneración.
Jesús nos desafía para que nos abramos de corazón a todas las personas de buena voluntad y asumamos una mentalidad pluralista y diversa, que tanto nos cuesta. Nuestro mundo necesita personas y comunidades solidarias y dialogantes, capaces de crear ambientes de paz y comprensión.

ORACIÓN
Bendito Jesús, nos  envías a transmitir tu Palabra a todo el mundo, sin distinción de raza, credo o condición social, a abrir nuestra mente, nuestro corazón, a la pluralidad, a aceptar que no solo nosotros tenemos la razón. Por favor danos la gracia de desarrollar la capacidad de palabra, entendimiento, convencimiento, seguridad, mente abierta, diálogo y autoridad para penetrar los corazones a tal punto que anhelen volver el rostro a Ti y descubran el verdadero sentido del amor en el Espíritu, ese sin fronteras ni barreras y que nos hace verdaderamente libres. Amén 


“El sectarismo es una enfermedad cultural y religiosa que ha hecho mucho daño y aún lo sigue haciendo”