sábado, 1 de diciembre de 2012

Viernes 07 de Diciembre de 2012



“EL SEÑOR SE MUESTRA MISERICORDIOSO CON LOS QUE CONFÍAN EN EL”


El reinado de Dios no puede entenderse sólo como manifestaciones de realidades espirituales, sino que abarca cada aspecto de la vida del ser humano, por eso la liturgia de hoy habla de signos de sanación y redención. Los sordos oirán, los ciegos verán la luz, los oprimidos despejarán, los tiranos y cínicos serán aniquilados. Pero la salvación de Dios también tiene su repercusión en la naturaleza: “El desierto se convertirá en un jardín y el jardín en bosque”. El ser humano no puede alcanzar su plenitud si no vive en armonía con toda la obra de la creación.


PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 29,17-24

 “Aquel día, verán los ojos de los ciegos”

Así dice el Señor: "Pronto, muy pronto, el Líbano se convertirá en vergel, el vergel parecerá un bosque; aquel día, oirán los sordos las palabras del libro; sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos. Los oprimidos volverán a alegrarse con el Señor, y los más pobres gozarán con el Santo de Israel; porque se acabó el opresor, terminó el cínico; y serán aniquilados los despiertos para el mal, los que van a coger a otro en el hablar y, con trampas, al que defiende en el tribunal, y por nada hunden al inocente."

Así dice a la casa de Jacob el Señor, que rescató a Abrahán: "Ya no se avergonzará Jacob, ya no se sonrojará su cara, pues, cuando vea mis acciones en medio de él, santificará mi nombre, santificará al Santo de Jacob y temerá al Dios de Israel. Los que habían perdido la cabeza comprenderán, y los que protestaban aprenderán la enseñanza."

REFLEXIÓN
Es interesante recordar la etimología de la palabra "enfermedad". El enfermo es el "in-firmus", el que no está firme, el que tambalea. Y así sucede: la enfermedad nos quebranta, es decir: nos quiebra. Por ello los milagros de curación física tienen una fuerza persuasiva particular, pues no sólo se trata del bien de la salud sino de devolver "firmeza" al que decaía y se derrumbaba. El Dios que se muestra capaz de vencer a la enfermedad es el Dios que así se revela capaz de devolver a su vigor y firmeza la obra que Él mismo ha creado. Las lecturas de ayer nos hablaban de la firmeza que sólo Dios concede; hoy nos hablan de la fortaleza que sólo Él restaura.
Es interesante destacar en la primera lectura que la salud tiene un propósito, según vemos. Por ejemplo, los sordos no recuperan simplemente la capacidad de oír, esto es, de oír cualquier cosa, sino que recuperan el oído para oír la palabra del Señor. La salud recobrada, pues, no es sólo un bien que Dios da, sino un camino que abre para que a través de sus dones le conozcamos a Él mismo


SALMO RESPONSORIAL: 26
R. /  El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R.

Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 9,27-31

 “Jesús cura a dos ciegos que creen en él”

En aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando: "Ten compasión de nosotros, Hijo de David." Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo: "¿Creéis que puedo hacerlo?" Contestaron: "Sí, Señor." Entonces les tocó los ojos, diciendo: "Que os suceda conforme a vuestra fe." Y se les abrieron los ojos.

 Jesús les ordenó severamente: "¡Cuidado con que lo sepa alguien!" Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.

REFLEXIÓN:

La designación de Jesús como “Hijo de David”, como lo refiere este texto, no es simplemente un título o una alabanza, lo identifica como el Mesías prometido y largamente anunciado en las Escrituras, el cual debía de nacer de la descendencia de David; así, todos los que en Jesús somos hijos de Dios, nos integramos a su misma realeza.
La ceguera de estos hombres es una situación que les impide abrir los ojos ante aquellos que los tienen excluidos de la sociedad por su supuesta situación de impureza. Les impide actuar, enfrentarse contra el sistema opresor. Jesús cura a dos ciegos que creen en él. Ellos confían en el poder liberador que tiene Jesús para sanarlos y dan prueba de una auténtica fe. Jesús les acepta esa fe, pero les abre los ojos para que vean que él es radicalmente diferente a lo que ellos suponían. Jesús libera haciéndolos conscientes de su situación. Los ciegos recuperan la visión y superan la perspectiva de una liberación puramente nacionalista. Recuperar la vista es hacerse sujetos sociales dignos, con los mismos derechos de vida y de reconocimiento. Ellos no se pueden contener y salen a anunciar la obra de Jesús como personas reconocidas y redignificadas por Jesús.

ORACIÓN
Señor, ¡cuan grandes son tus obras frente a nuestras necesidades y limitaciones, cuando ves que tenemos la certeza de tu actuar en nuestra vida!Ayúdanos a que seamos muchos y muchas quienes al adherirnos a ti, gocemos de esas respuestas de amor desde tu perfecta voluntad. Amén   

Sábado 08 de Diciembre de 2012


Inmaculada Concepción

POR SU OBEDIENCIA SE NOS HA DADO LA LIBERACIÓN

PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 3,9-15.20

“Establezco hostilidades entre tu estirpe y la de la mujer”

Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre: "¿Dónde estás?" Él contestó: "Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí." El Señor le replicó: "¿Quién te informó de que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?" Adán respondió: "La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí." El Señor dijo a la mujer: "¿Qué es lo que has hecho?" Ella respondió: "La serpiente me engañó, y comí." El Señor Dios dijo a la serpiente: "Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón."

El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.

REFLEXIÓN

Esta primera lectura forma parte del relato yavista sobre la creación, cuyo esquema podríamos resumirlo así: creado el hombre en una tierra desierta es trasladado al jardín del Edén. Allí el Señor le impone un mandato; si lo cumple, vivirá feliz en el jardín…. Pero el hombre rompe el pacto y es expulsado del Edén. Aunque no se diga explícitamente, este esquema es un relato de Alianza. Muchas veces Israel ha roto el pacto con su Dios; la consecuencia no se hace esperar: el mal irrumpe en la historia del pueblo elegido.
El mal de Israel siempre se debe a la ruptura de esa Alianza. Y la meditación de esta continua experiencia vivida lleva al autor sagrado a interpretar el origen del mal en este mundo bueno, creado por Dios, como un acto libre del hombre. Las buenas relaciones del hombre con Dios y con su mujer se han roto. No olvidemos nunca que esa es una interpretación entre las muchas que se han dado a lo largo de la historia para explicar el origen del mal en nuestro mundo. El problema siempre es apremiante y miles de páginas impresas han tratado de explicarlo de alguna manera.


SALMO RESPONSORIAL: 97


Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
 su santo brazo. R.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.

 SEGUNDA LECTURA
Efesios 1,3-6.11-12

“Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo”

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.

REFLEXIÓN

A diferencia de lo que es habitual en las cartas de Pablo, la carta a los Efesios no incluye al empezar ninguna acción de gracias con referencia a la vida concreta de la comunidad a la cual se dirige, sino que se dispara de entrada con una acción de gracias por la obra salvadora de Dios, de la cual hoy leemos unos breves fragmentos, recortados, con el objeto de hacer resaltar, en esta fiesta, el hecho de que Dios elige a los suyos para su obra.
El himno comienza desde el cielo y desde antes del tiempo: todo proviene de Dios y es él quien lo ha realizado todo, según su voluntad. Se puede destacar que este “destino a ser sus hijos” no se refiere a la predestinación individual, sino que tiene un sentido general, referido a todos de manera colectiva. Se puede destacar un tema que se irá repitiendo a lo largo de la carta: que las obras salvadoras de Dios son fuente de alabanza de Dios mismo.
LECTURA DEL EVANGELIO

Lucas 1,26-38
  
“Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel.

REFLEXIÓN

El pasaje del evangelio de hoy resalta la convergencia de toda la historia de la salvación y el cumplimiento de las promesas en la persona de Jesús, el cual nació de María, la joven campesina de Nazareth, gracias a que ella acogió con obediencia y fidelidad el mensaje del Señor. La actitud de esta mujer y su camino de fe fue ejemplar en ella predominó la disponibilidad, la apertura a la iniciativa de Dios, la atención y observancia de su palabra.
María, mujer pobre, humilde y sencilla, de un lugar muy lejano del Templo de Jerusalén, le dice “sí” al proyecto de Dios, acepta lo increíble y lo más deseado en la historia de su pueblo, ser la madre del Mesías.
Los grandes planes de Dios suceden en lo sencillo, en lo que no es importante para la estructura social, política, económica y religiosa, es decir, en lo cotidiano, en los pobres. El evangelista encierra esta ejemplaridad espiritual de María en una frase muy sencilla: “Cúmplase en mi como tú lo has dicho”. María es la llena de gracia, no porque su humanidad fuera superior, sino por su humildad. Por eso Dios la enriqueció de dones que no guardó para sí, sino que comparte con todos la que la hemos aceptado como la discípula perfecta, modelo de mujer, de hija, de madre, de esposa. Su capacidad de percibir y acoger el misterio de Dios se deja ver en su turbación que no es miedo ni vergüenza, más bien reconocimiento de su condición de criatura y de pequeñez ante el creador. Con su apertura total al dinamismo de Dios, el momento definitivo de la historia comienza para la humanidad.
Celebrar la Inmaculada Concepción de María es comprometernos con los planes de Dios para con la humanidad: la salvación para todos, sin exclusiones ni divisiones. Y de preguntarnos cómo estamos aceptando hoy la voluntad de Dios en nuestra propia vida.
Las palabras: “No temas……el Señor está contigo”, nos recuerdan también que Dios está con nosotros y que hacemos parte de su proyecto salvador, porque los grandes planes de Dios suceden en lo sencillo de nuestra humanidad, traspasando barreras culturales o sociales.
  
El pasaje del evangelio de hoy resalta la convergencia de toda la historia de la salvación y el cumplimiento de las promesas en la persona de Jesús, el cual nació de María, la joven campesina de Nazareth, gracias a que ella acogió con obediencia y fidelidad el mensaje del Señor. La actitud de esta mujer y su camino de fe fue ejemplar en ella predominó la disponibilidad, la apertura a la iniciativa de Dios, la atención y observancia de su palabra.
María, mujer pobre, humilde y sencilla, de un lugar muy lejano del Templo de Jerusalén, le dice “sí” al proyecto de Dios, acepta lo increíble y lo más deseado en la historia de su pueblo, ser la madre del Mesías.
Los grandes planes de Dios suceden en lo sencillo, en lo que no es importante para la estructura social, política, económica y religiosa, es decir, en lo cotidiano, en los pobres. El evangelista encierra esta ejemplaridad espiritual de María en una frase muy sencilla: “Cúmplase en mi como tú lo has dicho”. María es la llena de gracia, no porque su humanidad fuera superior, sino por su humildad. Por eso Dios la enriqueció de dones que no guardó para sí, sino que comparte con todos la que la hemos aceptado como la discípula perfecta, modelo de mujer, de hija, de madre, de esposa. Su capacidad de percibir y acoger el misterio de Dios se deja ver en su turbación que no es miedo ni vergüenza, más bien reconocimiento de su condición de criatura y de pequeñez ante el creador. Con su apertura total al dinamismo de Dios, el momento definitivo de la historia comienza para la humanidad.
Celebrar la Inmaculada Concepción de María es comprometernos con los planes de Dios para con la humanidad: la salvación para todos, sin exclusiones ni divisiones. Y de preguntarnos cómo estamos aceptando hoy la voluntad de Dios en nuestra propia vida.
Las palabras: “No temas……el Señor está contigo”, nos recuerdan también que Dios está con nosotros y que hacemos parte de su proyecto salvador, porque los grandes planes de Dios suceden en lo sencillo de nuestra humanidad, traspasando barreras culturales o sociales.

ORACIÓN
Gracias Padre porque a través de la Mujer que escogiste como Madre de tu Hijo, nos enseñas el verdadero sentido de la obediencia, de la entrega confiada para ser  tomada como instrumento y permitir que llegue el que nos libera de nuestras cegueras y nos convierte en seres dignos del único y verdadero Dios de la vida y el amor. Amén.

Domingo 09 de Diciembre de 2012


“PREPAREMOS EL CAMINO DEL SEÑOR”

PRIMERA LECTURA
BARUC 5, 1-9

“Dios mostrará tu esplendor”

Jerusalén, despójate de tu vestido de luto y aflicción y vístete las galas perpetuas de la gloria que Dios te da, envuélvete en el manto de la justicia de Dios y ponte en la cabeza la diadema de la gloria del Eterno, porque Dios mostrará tu esplendor a cuantos viven bajo el cielo.

Dios te dará un nombre para siempre: "Paz en la justicia" y "Gloria en la piedad".

Ponte en pie, Jerusalén, sube a la altura, mira hacia el oriente y contempla a tus hijos, reunidos de oriente a occidente a la voz del Santo, gozosos invocando a Dios.

A pie se marcharon, conducidos por el enemigo, pero Dios te los traerá con gloria, como llevados en carroza real.

Dios ha mandado abajarse a todos los montes elevados y a las colinas encumbradas, ha mandado llenarse a los barrancos hasta allanar el suelo,

para que Israel camine con seguridad, guiado por la gloria de Dios.

Ha mandado al boscaje y a los árboles aromáticos hacer sombra a Israel.

Porque Dios guiará a Israel con alegría a la luz de su gloria, con su justicia y su misericordia. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
El tiempo de adviento es tiempo de esperanza y de apertura al cambio: cambio de vestido y de nombre (Baruc), cambio de camino (Isaías). Cambiar, para que todos puedan ver la salvación de Dios.
En un bello poema Baruc canta con fe jubilosa la hora en que el Eterno va a cumplir las promesas mesiánicas, va a crear la nueva Jerusalén, va a dar su salvación. Jerusalén es presentada como una “Madre” enlutada por sus hijos expatriados. Dios regala a Sión, su esposa, la salvación como manto regio, le ciñe como diadema la “Gloria” del Eterno. La Madre desolada que vio partir a sus hijos, esclavos y encadenados, los va a ver retornar libres y festejados como un rey cuando va a tomar posesión de su trono. Le da un nombre nuevo simbólico: “Paz de Justicia-Gloria de Misericordia”; es decir, Ciudad-Paz por la salvación recibida de Dios. Ciudad-Gloria por el amor misericordioso que le tiene Dios.
Haciéndose eco de los profetas del destierro, Baruc dice una palabra consoladora a un pueblo que pasa dificultad: “El Señor se acuerda de ti” (5,5). Ya el segundo Isaías se había preguntado: “¿Puede una madre olvidarse de su criatura? (...) pues aunque ella se olvide, yo no me olvidaré” (Is 49,15). El Dios fiel no se olvida de Jerusalén, su esposa, que es invitada ahora a despojarse del luto y vestir “las galas perpetuas de la Gloria que Dios te da” (5,1). Es la salvación que Dios ofrece para los que ama, de los que se acuerda en su amor.
¿Dónde está hoy nuestro profetismo cristiano? El profeta no es un adivino, ni alguien que pre-dice los acontecimientos futuros. El profeta se enfrenta a todo poderío personal y social, habla desde el “clamor de los pobres” y pretende siempre que haya justicia. Obviamente le preocupa el futuro del pueblo, la situación sangrante de los pobres. Los profetas surgen en los momentos de crisis y de cambios para avizorar una situación nueva, llena de libertad, de justicia, de solidaridad, de paz.
La misión del profeta cristiano es cuestionar los “sistemas” contrarios al Espíritu, defender a toda persona atropellada y a todo pueblo amenazado, alentar esperanzas en situaciones catastróficas y promover la conversión hacia actitudes solidarias. Tiene experiencia del pueblo, y contacto con Dios (es un místico), y de ahí obtiene la fuerza para su misión. Por medio de los profetas, Dios guía a su pueblo “con su justicia y su misericordia” (Bar 5,9). El profeta “allana los caminos” a seguir.


SALMO RESPONSORIAL: 125, 1-2AB. 2CD-3. 4-5. 6
R. / El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R.

Hasta los gentiles decían:
"El Señor ha estado grande con ellos."
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R.

Al ir, iba llorando, llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R.

SEGUNDA LECTURA
FILIPENSES 1, 4-6. 8-11

“Que lleguéis al día de Cristo limpios e irreprochables”

Hermanos: Siempre que rezo por todos vosotros, lo hago con gran alegría.

Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy.

Ésta es mi convicción: que el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena la llevará adelante hasta el día de Cristo Jesús.

Testigo me es Dios de lo entrañablemente que os echo de menos, en Cristo Jesús.

Y esta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores.

Así llegaréis al día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios. Palabra del Señor.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 3, 1-6

“Todos verán la salvación de Dios”

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: "Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
En el evangelio, al llegar la plenitud de los tiempos, el mismo Dios anuncia la cercanía del Reino por medio de Juan y asegura con Isaías que “todos verán la salvación de Dios” (Lc 3,6). Para el Dios que llega con el don de la salvación debemos preparar el camino en el hoy de nuestra propia historia.
Juan Bautista, profeta precursor de Jesús, fue hijo de un “mudo” (pueblo en silencio) que renunció al “sacerdocio” (a los privilegios de la herencia), y de una “estéril” (fruto del Espíritu). Le “vino la palabra” estando apartado del poder y en el contacto con la bases, con el pueblo. La palabra siempre llega desde el desierto (donde sólo hay palabra) y se dirige a los instalados (entre quienes habitan los ídolos) para desenmascararlos. La palabra profética le costó la vida a Juan. Su deseo profético es profundo y universal: “todos verán la salvación de Dios”. La salvación viene en la historia (nuestra historia se hace historia de salvación), con una condición: la conversión (“preparad el camino del Señor”).
La invitación de Isaías, repetida por Juan Bautista y corroborada por Baruc, nos invita a entrar en el dinamismo de la conversión, a ponernos en camino, a cambiar. Cambiar desde dentro, creciendo en lo fundamental, en el amor para “aquilatar lo mejor” (Flp 1,10). Con la penetración y sensibilidad del amor escucharemos las exigencias del Señor que llega y saldremos a su encuentro “llenos de los frutos de justicia” (1,11).
Esa renovación desde dentro tiene su manifestación externa porque se “abajan los montes”, se llenan los valles, se endereza lo torcido y se iguala lo escabroso (Bar 5,7). Se liman asperezas, se suprimen desigualdades y se acortan distancias para que la salvación llegue a todos. La humanidad transformada es la humanidad reconciliada e igualada, integrada en familia de fe: “los hijos reunidos de Oriente a Occidente” (Bar 5,5). Convertirse entonces es ensanchar el corazón y dilatar la esperanza para hacerla a la medida del mundo, a la medida de Dios. Una humanidad más igualitaria y respetuosa de la dignidad de todos es el mejor camino para que Dios llegue trayendo su salvación. A cada uno corresponde examinar qué renuncias impone el enderezar lo torcido o abajar montes o rellenar valles. Nuestros caminos deben ser rectificados para que llegue Dios.
Adviento es el tiempo litúrgico dedicado por antonomasia a la esperanza. Y esperar es ser capaz de cambiar, y ser capaz de soñar con la Utopía, y de provocarla, aun en aquellas situaciones en las que parece imposible.
Dejémonos impregnar por la gracia de este acontecimiento que se nos aproxima, dejemos que estas celebraciones de la Eucaristía y de la liturgia de estos días nos ayuden a profundizar el misterio que estamos por celebrar.
Unidos en la esperanza caminamos juntos al encuentro con Dios. Pero al mismo tiempo, Él camina con nosotros señalando el camino porque “Dios guiará a Israel entre fiestas, a la luz de su Gloria, con su justicia y su misericordia” (Bar 5,9).
ORACIÓN
En este segundo domingo de adviento, en que recordamos la promesa hecha realidad en Jesús, te pedimos que nos ayudes por favor a no desfallecer en seguir preparando el camino, para llegar a Ti, de quienes aún no han vivido esta experiencia maravillosa de esperarte y recibirte para que te hagas el centro de la vida personal, familiar, social y del mundo entero. Amén.

Lunes 10 de Diciembre de 2012


“ÉL VIENE A LIBERARNOS, CONTEMPLEMOS SUS MARAVILLAS”

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 35,1-10

“Dios viene en persona y os salvará”

El desierto y el yermo se regocijarán, se alegrarán el páramo y la estepa, florecerá como flor de narciso, se alegrará con gozo y alegría. Tiene la gloria del Líbano, la belleza del Carmelo y del Sarión. Ellos verán la gloria del Señor, la belleza de nuestro Dios. Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, decid a los cobardes de corazón: "Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite; viene en persona, resarcirá y os salvará."

Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará. Porque han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa; el páramo será un estanque, lo reseco, un manantial. En el cubil donde se tumbaban los chacales brotarán cañas y juncos. Lo cruzará una calzada que llamarán Vía Sacra: no pasará por ella el impuro y los inexpertos no se extraviarán. No habrá por allí leones, ni se acercarán las bestias feroces; sino que caminarán los redimidos y volverán por ella los rescatados del Señor. Vendrán a Sión con cánticos: en cabeza, alegría perpetua; siguiéndolos, gozo y alegría. Pena y aflicción se alejarán.  Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

El Profeta Isaías anima la esperanza de Israel en el tiempo de crisis que están viviendo e invita al gozo, ya que Dios vendrá y los salvará, los redimidos de Yavhé volverán con alegría del destierro; Dios les acompaña y actúa a su favor en medio de su pueblo. El Señor no ignora la dificultad y el temor, pero tiene la fuerza para animar la fe de su pueblo.

 Y veamos aquí que Dios en persona viene y rescata a su pueblo. La noticia no puede ser mayor en su contenido y en su carga de esperanza. Vamos a ver la gloria de Dios, vamos a presenciar su formidable poder y a ver en acción su justicia.
Para los judíos este texto significaba algo muy concreto: el tiempo del destierro acabará, y las tierras áridas del camino que nos llevó a Babilonia ahora tendrán que presenciar la hermosa caravana de los rescatados. La "gloria de Dios" no era otra cosa que ese noble espectáculo en que brillaba con la elocuencia de los hechos quién era y es el Dios verdadero.
De allí podemos tomar enseñanza nosotros. Nosotros somos la gloria de Dios; somos la expresión visible de su poder; somos la señal de su compasión y de la hondura de su ciencia. Nuestra existencia redimida es un canto al que nos redimió, y por donde vayan nuestros pasos resonará el ritmo del corazón que nos amó hasta el extremo.
  
SALMO RESPONSORIAL: 84
R/ Nuestro Señor viene y nos salvará.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
"Dios anuncia la paz / a su pueblo y sus amigos."
 La salvación está ya cerca de sus fieles,
 y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R.
  
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 5,17-26
  
“Hoy hemos visto cosas admirables”

Un día estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor lo impulsaba a curar.

Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de introducirlo para colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo, a causa del gentío, subieron a la azotea y, separando las losetas, lo descolgaron con la camilla hasta el centro, delante de Jesús. Él, viendo la fe que tenían, dijo: "Hombre, tus pecados están perdonados."

Los escribas y los fariseos se pusieron a pensar: "¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?" Pero Jesús, leyendo sus pensamientos, les replicó: "¿Qué pensáis en vuestro interior? ¿Qué es más fácil: decir "tus pecados quedan perdonados", o decir "levántate y anda"? Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados -dijo al paralítico-: A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa." Él, levantándose al punto, a la vista de ellos, tomó la camilla donde estaba tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios.

Todos quedaron asombrados, y daban gloria a Dios, diciendo llenos de temor: "Hoy hemos visto cosas admirables."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La expresión conmovida y conmovedora de la multitud en el evangelio de hoy hace eco maravilloso de lo anunciado por el profeta en la primera lectura de hoy. "Hoy hemos visto cosas extraordinarias" (Lc.5,26). La salud del paralítico engendra este grito de admiración. El paralítico sanado es "gloria" de Dios, y el lugar donde esa sanación ha sucedido, esto es, la palabra y el corazón de Cristo, son la fuente reveladora de esa gloria.

Veamos como la  salvación que Jesucristo nos ofrece no es sólo de cuerpo, sino es integral. En su proceso de bendición Jesús primero sana del interior (alma) y luego si obra la curación física de la persona. El pasaje del evangelio de hoy deja ver los contrastes que se pueden presentar en el anuncio del evangelio. Por una parte, una fe poco madura de multitudes que es movida más por lo sentimental y por el deseo de ver milagros, frente a una actitud de verdadera aceptación y confianza, que es la de aquellos que superan todo obstáculo para acercarse a Jesús y lograr de Él la devolución de la salud del cuerpo y del espíritu. Por otra parte, la fe de todos estos que creen, aunque sea de manera imperfecta, se contrapone a la actitud de quienes buscan desvirtuar el anuncio a como dé lugar, estos están representados en los maestros de la ley y los escribas.

El evangelio, además, deja ver la validez de la oración y los buenos actos de caridad y misericordia que podemos hacer unos por otros. Podríamos decir que el enfermo que es curado cumple un papel pasivo, los que hacen por acercarlo a Jesús (los camilleros) son quienes lo llevan y cumplen un papel activo, sin embargo a pesar de que Jesús ve la fe de aquellos camilleros no les dirige la palabra sino que perdona y sana al que lo está necesitando, seguramente todos los que vieron aquel milagro salieron trasformados por eso al final dice el pasaje que quedaron atónitos y decían: “Hoy hemos visto maravillas”

ORACIÓN
Señor Jesús gracias por ayudarnos a reconciliar con el Padre Dios, que es el principal paso a la liberación de nuestra existencia, que también  nos conduce a identificar y gozarnos con todas tus acciones poderosas en favor no sólo del ser humano sino de toda la obra creadora. Bendito sea tu nacimiento y paso por esta tierra y por nuestra vida, ayer, hoy, mañana y por siempre. Amén

Martes 11 de Diciembre de 2012


 “DIOS CONSUELA SU PUEBLO Y ESPERA QUE NINGUNO SE PIERDA”

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 40,1-11

“Dios consuela a su pueblo”
"Consolad, consolad a mi pueblo -dice vuestro Dios-; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados."
Una voz grita: "En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos -ha hablado la boca del Señor-." Dice una voz: "Grita." Respondo: "¿Qué debo gritar?" "Toda carne es hierba y su belleza como flor campestre: se agosta la hierba, se marchita la flor, cuando el aliento del Señor sopla sobre ellos; se agosta la hierba, se marchita la flor, pero la palabra de nuestro Dios permanece por siempre."
Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas, di a las ciudades de Judá: "Aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda. Mirad, viene con él su salario, y su recompensa lo precede. Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres."

REFLEXIÓN

La primera lectura nos ofrece una de las páginas más emotivas de la profecía de Isaías. El grito de amor y compasión nos traspasa: "¡consuelen a mi pueblo!". No estamos ante un juez implacable, ni frente a una norma anónima; no nos gobierna una ley inexorable, ni un destino ciego. Por grande y santo que sea el cielo, por puro y bello que sea Dios, sabe de tierras y miserias; entiende de dolores y pecados. En lo más alto hay un corazón. La suprema palabra no es una idea seca y fría, sino un corazón que palpita, que ama y que a su hora sabe gritar: "¡consuelen a mi pueblo!".
Ahora bien, el consuelo sólo es comprensible después del tiempo duro. Y el tiempo duro en el contexto de esta profecía tiene nombre propio: “el destierro”. Sólo que hay dos durezas en el destierro, como en todos los dolores que se enmarcan en la providencia de Dios: la dureza del castigo y la dureza de la medicina. Uno puede mirar los tiempos duros sólo como tiempos amargos, o puede mirarlos como purificación y preparación para una realidad nueva. El consuelo existe para quien espera un “tiempo nuevo”.
El pueblo ha pecado; el pueblo ha sido humillado pero el pueblo ha aprendido una lección. ¿Cuál? Sólo Dios es grande. Hay una ganancia neta y es la derrota de la soberbia y el rebrotar de la gratitud y la admiración por la grandeza y la misericordia de Dios.

SALMO RESPONSORIAL: 95
R/  Nuestro Dios llega con poder.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
 proclamad día tras día su victoria. R.

Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones.
Decid a los pueblos: "El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente." R.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque,
delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra: / regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R.

LECTURA DELL EVANGELIO
MATEO 18,12-14

“Dios no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños”
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

La imagen del pastor se usa con frecuencia en los escritos bíblicos precisamente porque representa alguien que está siempre con su rebaño, lo cuida y hasta expone su vida por él. El nombre de “pastor” era dado simbólicamente a los líderes políticos y religiosos. Los pastores propiamente dichos no eran vistos con buenos ojos en la época de Jesús; a pesar de que su profesión era importante, estaban marginados por motivos ético-religiosos, pues se dudaba de su pureza desde el punto de vista legal.Un hombre tiene cien ovejas y se le pierde una y deja las otras para ir a buscar la que se le ha perdido y cuando la halla, su alegría es inmensa porque la ha encontrado. Mateo nos presenta la parábola de un pastor cuyo único medio de subsistencia son las ovejas que posee. El vive y muere por sus ovejas, ellas son la razón de su vida.

Mateo y su comunidad nos muestran en este pequeño relato, usando la imagen de las ovejas, la lógica de Dios. Dios no opta por la marginación y exclusión de los pequeños, por el contrario, acoge a los débiles. Todas las ovejas son importantes en el proyecto de Dios, de igualdad y de justicia. El Señor que viene es como un pastor que no hace diferencia con sus ovejas. Dios es el padre misericordioso, que a pesar de nuestras debilidades nos ama entrañablemente, nos escucha y nos perdona. El versículo 10, anterior al pasaje que leemos hoy, nos da la mejor pista para comprender el mensaje. A los “pequeños” Dios siempre los cuida. La oveja que se extravía es uno de esos pequeños. Dios actúa a través de la comunidad, por tanto somos todos responsables de esos pequeños que identificamos con los pobres, los huérfanos, los enfermos, los desprotegidos, los excluidos, los faltos de instrucción, étc, a quienes se puede engañar haciendo que se pierdan. El Señor vino a salvar precisamente a aquellos quienes la sociedad no valora sino que desprecia, vino a dignificar y valorar al hombre. Miremos hoy en nuestra realidad de qué manera Dios se muestra misericordioso para con aquellos que son olvidados y despreciados y cómo nosotros somos medios de ese amor.
Son también “pequeños” quienes pueden apartarse del redil por cualquier circunstancia. La conducta de la comunidad y de sus dirigentes debe imitar la actitud de Dios en Jesucristo, que no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños y deja a los otros para ir a buscar al extraviado. El acento en torno a la responsabilidad de la comunidad, y más en este tiempo de Adviento, nos ayuda a examinar nuestras acciones, a veces carentes de misericordia, fraternidad y de valoración de las personas.

ORACIÓN

Que privilegiados  somos Señor al poder comunicarnos contigo, nuestro Hacedor y Liberador. Gracias Señor porque podemos recibir de tu ayuda, cuidado consuelo, para a sí mismo en corresponsabilidad contigo, realizar las obras que a ti te agradan. Gracias por todo Amado Dios. Amén   



Miércoles 12 de Diciembre de 2012



Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe


“UNA MUJER BENDITA ENTRE TODAS NOS OTORGA AL BENDITO DE DIOS”

Hoy la Iglesia Mexicana celebra con gozo la gran fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Son miles y miles de peregrinos los que se congregan en torno a la Guadalupana para venerarla y expresarle el gran afecto que le tienen; lo mismo que hiciera San Juan Diego cuando la madre del Cielo le dirigió la palabra y le mandó que dijera al arzobispo Juan de Zumárraga que le construyeran un templo en su honor en ese lugar. Desde entonces la devoción a la Virgen Morena se ha ido incrementado y extendiendo por toda América, incluso, por otros continentes. Ella es la misma que sale presurosa por las montañas de Judá a compartir con su prima Isabel la Buena Nueva que lleva en sus entrañas. Ella es la que hace saltar de gozo al niño que su pariente lleva en su vientre. Ella es la bendita entre todas las mujeres. Ella es la bienaventurada por haber creído en las promesas de Dios. Pero nuestra devoción a María no puede ser simplemente la manifestación de unos sentimientos externos, sino la contemplación de sus actitudes profundas para asumirlas como criterio de nuestra vida. Como María, aprendamos a acoger, anunciar y asumir el compromiso con todas sus consecuencias.



PRIMERA  LECTURA
ZACARÍAS 2,14-17


“Canto de la Hija de Sión”

Festeja y aclama, joven Sión, que yo vengo a habitar en ti -oráculo del Señor-.

Aquel día se incorporarán al Señor muchos pueblos y serán pueblo mío; habitaré en medio de ti, y sabrás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti.

El Señor tomará a Judá como lote suyo en la tierra santa y volverá a escoger a Jerusalén.

¡Silencio todos ante el Señor, que se levanta en su santa morada!



SALMO RESPONSORIAL 95


Contad las maravillas del Señor a todas las naciones
Cantad al Señor un cántico nuevo, / cantad al Señor, toda la tierra; / cantad al Señor, / bendecid su nombre. R.

Proclamad día tras día su victoria. / Contad a los pueblos su gloria, / sus maravillas a todas las naciones. R.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor, / aclamad la gloria y el poder del Seño, / aclamad la gloria del nombre del Señor. R.

Decid a los pueblos: " El Señor es rey, / el afianzó el orbe, y no se moverá; / él gobierna a los pueblos rectamente."


LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 11, 28-30

Venid a mí todos los que están cansados
En aquel tiempo, exclamó Jesús: "Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera."

REFLEXIÓN
En directa continuidad con la promesa del profeta, Jesús se presenta como el lugar del descanso. El amor de Cristo es incomparable y su compasión no se detiene. Mientras que la voz del Antiguo Testamento nos hace pensar sobre todo en el poder de Dios, un Dios compasivo, el mensaje del evangelio nos muestra primero la compasión de Dios, un Dios que es "fuerte" sobre todo en amar.
¿De qué descanso nos habla Cristo aquí? ¿Cuál es ese reposo que nos anuncia? La interrogación por el descanso se revierte en pregunta por el cansancio. Hoy podemos inquirir qué nos cansa; cuál es nuestro cansancio. ¿Estamos cansados de ser buenos o de querer serlo? ¿Cansados tal vez de que nos decepcionen, porque todos prometen y nadie cumple? ¿Cansados de sobrevivir y de no tener espacio, tiempo o sabiduría para llegar a vivir?
Cristo invita a los cansados a que se acerquen; no dice nada de los que se sienten bien, es decir, de los que están descansados y tranquilos. Su Evangelio existe sólo para los que están necesitados. Su palabra apunta a los que han palpado el borde de sí mismos. Es la lógica de las bienaventuranzas --y las malaventuranzas--. Suena trivial, pero en la lógica de Cristo encontrará descanso sólo el que estaba cansado. Faltó ese texto: "Dichosos los cansados... ¡ay de vosotros, los descansados!".

ORACIÓN
Gracias Señor por haber hecho realidad tu promesa, a través de esta bendita y hermosa mujer, que permitió su seno maternal para que el Rey de los ricos y pobres necesitados de tu misericordia, viniera a esta dimensión humana. ¡Qué mujer llena de sabiduría, centrada en la realidad social de su tiempo, dinámica, que corre la milla adicional por el prójimo..!. Ayúdanos por favor a tomarla como modelo para nuestro ser mujeres y hombres al estilo de Jesús. Amén