lunes, 1 de abril de 2019

Jueves 18 de Abril de 2019

Jueves Santo

EL SIGNO DEL AMOR SIN LÍMITES

PRIMERA LECTURA
ÉXODO 12,1-8.11-14

“Prescripciones sobre la cena pascual”

 En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: "Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: "El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido.

Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, comeréis panes sin fermentar y verduras amargas. Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor. Esta noche pasaré por todo el país de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos, de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre será vuestra señal en las casas donde estéis: cuando vea la sangre, pasaré de largo; no os tocará la plaga exterminadora, cuando yo pase hiriendo a Egipto. Este día será para vosotros memorable, en él celebraréis la fiesta del Señor, ley perpetua para todas las generaciones." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Esta lectura nos habla sobre las tradiciones centrales de la fe judía. Al parecer, la pascua fue originalmente una fiesta de pastores celebrada en primavera: en ella se ofrecían a Dios los primeros corderillos del rebaño. Posteriormente (fusión de las dos culturas) se añadió a ella la fiesta de los agricultores, en la que éstos también ofrecían sus primeros frutos. Pero la pascua recibe su sentido más profundo y definitivo cuando se empieza a relacionar con la salida de los hebreos de Egipto. Entonces se convierte en la fiesta de la liberación.
Esto comenzó así un año en que los egipcios no permitieron a los hebreos salir de sus dominios a celebrar la fiesta y fue cuando Dios dio instrucciones a Moisés para que la comunidad realizara el sacrificio de pascua: al atardecer se matará un cordero o un cabrito de un año, macho y sin defecto, se rociará con su sangre las jambas y el dintel de la puerta de sus casas; de noche se comerá la cena de la liberación: cordero y pan ácimo (los pies descalzos, ceñida la cintura y un bastón en la mano, en plan de marcha desde aquella tierra de esclavitud hacia otro país de libertad).  Más tarde, el Señor que herirá de muerte a los  primogénitos de los egipcios, pasará de largo o saltará las puertas de los hebreos marcadas con la sangre del cordero. De ahí que al menos en este contexto, pascua signifique paso, pasar de largo, saltarse. Siempre, en adelante, se celebrará la pascua, año tras año, y cuando los hebreos, israelitas y judíos sean un pueblo asentado en su propia tierra, la que Dios les había prometido, acudirán a Jerusalén a celebrar la pascua y  las  familias se reunirán a comer el cordero y el pan ácimo.
SALMO RESPONSORIAL: 115
R. / El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.

¿Como pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R.

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
hijo de tu esclava;
rompiste mis cadenas. R.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R.

OREMOS CON EL SALMO
Alguien que ha experimentado la protección divina en una grave aflicción  da gracias al Señor por su bondad y proclama ante la comunidad los beneficios recibidos de Dios. Nuestra Eucaristía es la acción de gracias de la iglesia por los beneficios recibidos mediante Cristo y así repite con el salmista. “Alzaré la copa de la salvación invocando su nombre”.

SEGUNDA LECTURA
1CORINTIOS 11,23-26

Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor

Hermanos: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía." Lo mismo hizo con él cáliz, después de cenar, diciendo: "Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía." Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Encontramos aquí el testimonio más antiguo de la celebración eucarística. Pablo transmite la tradición que él recibió de los discípulos de Jesús, al mismo tiempo que muestra que la eucaristía no es una celebración que recuerda un hecho pasado, sino que está abierta al futuro, a todos los tiempos, porque en ella anunciamos la muerte del Señor, la obra salvadora de Dios que ofrece a todos, en todas las épocas. La Pascua judía tiene para los cristianos un nuevo sentido; como el texto del éxodo narraba la celebración litúrgica judía, Pablo muestra la celebración litúrgica cristiana como una nueva pascua, con el anuncio de la liberación bajo el signo de la sangre que ahora se ha transformado en pan y vino.
Pablo dirige su atención sobre todo a la asamblea y muestra como una celebración indigna de la Eucaristía desemboca en el menosprecio del Cuerpo de Cristo constituido por la asamblea y cómo ésta es el símbolo de la reunión de todos los hombres y mujeres en el reino y en el Cuerpo de Cristo. Una comunidad dividida por el odio y el desprecio a los demás no puede dar testimonio de esa unión, es más bien un escándalo.

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 13,1-15

“Los amó hasta el extremo”

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: "Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?" Jesús le replicó: "Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde." Pedro le dijo: "No me lavarás los pies jamás." Jesús le contestó: "Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo." Simón Pedro le dijo: "Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza." Jesús le dijo: "Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos." Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos estáis limpios."
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: "¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis." Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Jesús antes de partir de esta vida, quiere que sus discípulos comprendan, con un gesto simbólico, lo que significa su misión: el lavatorio de los pies es la expresión del compromiso por el servicio a la comunidad que se le ha encargado. Es muy significativo que en el lugar en que los evangelios sinópticos colocan la última cena, Juan, sin decir una palabra sobre esta cena, describe el signo más diciente del amor y del servicio,  en el momento en que su misión termina, Jesús quiere demostrar su compromiso definitivo con la humanidad por medio del servicio.
El lavado de los pies era un gesto que en la antigüedad mostraba acogida y hospitalidad; de ordinario lo hacía un esclavo o una mujer, la esposa a su marido, los hijos o las hijas al padre un gesto de consideración para con los huéspedes. Jesús rompe con la tradición: no pide ayuda. Él, que preside la cena y dentro de ella, realiza el lavatorio de los pies, demostrando que no hay alguno mayor que pudiera ser el primero; la comunidad de sus discípulos se conforma en la igualdad y en la libertad como fruto del amor; y el Señor se convierte en el servidor, porque la verdadera grandeza no está en el honor humano sino en el amor que transforma a los hombres y mujeres en la presencia de Dios en el mundo. Nos dice el  Juan que Jesús  se levantó de la mesa, dejó el manto y, tomando un paño, se lo ató a la cintura,  cada uno de estos detalles revelan el verdadero sentido de la acción que va a ejecutar: el verdadero amor se traduce en acciones concretas de servicio. Cuando se dice que Jesús dejó el manto se expresa cómo deja de lado su vida, la vida que él da por sus amigos. Luego toma un paño, como el que usaban los sirvientes que es, por lo tanto, símbolo del servicio. Niega la validez de los valores que el mundo ha creado; al ponerse de rodillas ante sus discípulos, Jesús, Dios entre los hombres, destruye la imagen de Dios creada por la religión: Dios recupera su verdadero rostro con el servicio. Dios no actúa como un soberano celeste, sino como un servidor del hombre porque el Padre que no ejerce dominio sino que comunica vida y amor.  Lo que Dios hace por el hombre es levantarlo a su propio nivel; Jesús es el Señor, pero al lavar los pies a los suyos haciéndose su servidor, les da también a ellos la categoría de señores. Su servicio por tanto elimina todo rango porque en la comunidad que él funda cada uno ha de ser libre; son todos señores por ser todos servidores, y el amor produce libertad.
Sus discípulos tendrán la misma misión: crear una comunidad de hombres y mujeres iguales y libres porque el poder que se pone por encima del hombre, se pone por encima de Dios. Jesús destruye toda pretensión de poder, ya que la grandeza y el poderío humanos no son valores a los que él renuncia por humildad, sino una injusticia que no puede aceptar. Pedro rechaza que el Señor le lave los pies lo que indica que éste no ha entendido la acción de Jesús. Él piensa en un Mesías glorioso, lleno de poder y de riqueza y no admite la igualdad. Aún no sabe lo que significa amor, pues no deja que Jesús le manifieste la grandeza de su amor y su medida: igual que yo he hecho con vosotros, hagáis también vosotros. La medida de nuestro amor a los demás es la medida en que Jesús nos ha amado, se puede hacer realidad si nos identificamos con él. Para que al que al final podamos decir como Pablo: No soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en mí (Gal 2,20).
También hoy es la fiesta de los ministros en la Iglesia. Es el día de recordar el espíritu del Señor en el servicio. El no vino para ser servido sino para servir. Una Iglesia pobre, que sirve, estará siempre cerca de los que aspiran a una liberación material y espiritual, de los que han emprendido el camino del éxodo.

ORACIÓN
Señor tu nos amas hasta el extremo, más allá de lo imaginado, por eso has logrado rescatarnos, liberarnos para volver a encontrarnos con el Padre, queremos seguirte y ser tus verdaderos discípulos, ayúdanos a entender y vivir nuestra vida  en humildad y en servicio a los demás. Te necesitamos y te amamos, gracias por abajarte a nosotros(as), que podamos hacerlo también con todos los que nos rodean, especialmente los más necesitados. Amén.


“La señal de quien sigue a Jesús en verdad, es el amor mutuo que se expresa con acciones concretasen favor de los demás”

Viernes 19 de Abril de 2019


Pasión del Señor

“TOMÓ SOBRE SÍ LAS CULPAS DE TODA LA HUMANIDAD”

En este día, marcado por el dolor más grande, la primera frase que escucharemos un grito de esperanza: "Mi siervo tendrá éxito, crecerá y llegará muy alto....". Todo lo que sigue es espantoso en la visión de Isaías y más terrible aún en el drama del calvario. Pero ese sufrimiento inmenso no puede, no debe callar el primer enunciado: "tendrá éxito". Ése, el Cristo de la cruz, herido; el Señor insultado y escarnecido; el Rey de burlas y de blasfemias, ése, precisamente ese, "tendrá éxito".

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 52,13-53,12

Él fue traspasado por nuestras rebeliones
Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano, así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito. ¿Quien creyó nuestro anuncio?, ¿a quién se reveló el brazo del Señor? Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado. Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado; pero él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron. Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino; y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron. Le dieron sepultura con los malvados, y una tumba con los malhechores, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca.
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación; verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tomo el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.  Palabra de Dios
REFLEXIÓN
Nos encontramos con el cuarto Canto del Siervo. Presenta rasgos parecidos a los de los salmos de lamentaciones, da detalles sobre los sufrimientos del protagonista: desprecio, enfermedad, desfiguración, cárcel, muerte entre malhechores, abatimiento, sepultura deshonrosa, etc.  El profeta afirma insistentemente que el Siervo no sufrió por sus propios pecados, sino a causa y a favor de los demás miembros de su pueblo.  Él  justifica a muchos, es decir, restablece las relaciones justas entre los hombres y Dios.  En efecto, al inicio y al final es Dios quien habla de su Siervo, que “tendrá éxito y subirá y crecerá mucho” porque “cargó sobre él todos nuestros crímenes”, y así, “intercedió por los pecadores”.  Pero en el resto del Cántico  hablan unos “nosotros” que al contemplar todo lo que le ha sucedido al Siervo de Dios, confiesan el propio pecado, por el cual el propio Siervo ha padecido hasta morir.

SALMO  RESPONSORIAL: 30
R. / Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu

A ti, Señor, me acojo:
no quede yo nunca defraudado;
Tú, que eres justo, ponme a salvo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
Tú, el Dios leal, me librarás. R.

Soy la burla de todos mis enemigos,
la irrisión de mis vecinos,
el espanto de mis conocidos;
me ven por la calle, y escapan de mí.
Me han olvidado como a un muerto,
me han desechado como a un cachorro inútil. R.

Pero yo confío en ti, Señor,
te digo: "Tú eres mi Dios."
En tu mano están mis azares;
líbrame de los enemigos que me persiguen. R.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
Sed fuertes y valientes de corazón,
los que esperáis en el Señor. R.

OREMOS CON EL SALMO
La composición de este salmo permite ver la profundidad de la fe del hombre bíblico, su movimiento siempre termina en Dios, más allá de toda circunstancia. El comienzo es la súplica de un acusado inocente expuesto a la persecución: es un maldito, excluido de la comunidad, y “que produce miedo a sus amigos”, se huye de él como de un espanto. Pero la parte final del salmo es la dulce oración de intimidad de  éste hombre  moribundo que  pesar de lo que está padeciendo, continúa cantando la felicidad de su vida en la intimidad con Dios.       
SEGUNDA LECTURA
HEBREOS 4,14-16;5,7-9

Aprendió a obedecer  y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación
Hermanos: Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un sumo sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios. No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado con todo exactamente como nosotros, menos en el pecado. Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente.  Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
El autor de la carta a los Hebreos presenta a Jesús como Sumo Sacerdote, no solamente como el responsable del sacrificio como lo era en el antiguo testamento, sino como el hombre lleno de misericordia, que asumió todos los sufrimientos del ser humano hasta la muerte, de tal manera que se convirtió en el modelo para todos los hombres. Su vida estuvo siempre condicionada a la voluntad del Padre, aún en el sufrimiento. A este sumo sacerdote podemos acercarnos con libertad, sin miedo, porque en su trono abunda la gracia y por su misericordia conseguiremos el apoyo necesario.
Cristo fue llamado por Dios de la misma manera que Aarón y según el orden de Melquisedec, pero ya no para ofrecer el sacrificio y las oblaciones, porque él mismo es la víctima. Es un nuevo tipo de sacerdote que proporciona la salvación a cuantos se aproximan a él y su gran tarea es conducirlos al Padre.
LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 18,1-19,42

Pasión de N.S. Jesucristo según San Juan
REFLEXIÓN
Cristo sufre voluntariamente y sufre inocentemente. Acoge con su sufrimiento aquel interrogante que, puesto muchas veces por los hombres, ha sido expresado, en un cierto sentido, de manera radical en el Libro de Job. Sin embargo, Cristo no sólo lleva consigo la misma pregunta (y esto de una manera todavía más radical, ya que Él no es sólo un hombre como Job, sino el unigénito Hijo de Dios), pero lleva también el máximo de la posible respuesta a este interrogante. Cristo da la respuesta al interrogante sobre el sufrimiento y sobre el sentido del mismo, el cual está integrado de una manera indisoluble con las enseñanzas de la Buena Nueva.
Esta es la palabra última y sintética de esta enseñanza: "la doctrina de la Cruz", como dirá un día San Pablo. Esta "doctrina de la Cruz" llena con una realidad definitiva la imagen de los antiguos profetas. Muchos lugares, muchos discursos durante la predicación pública de Cristo atestiguan cómo El acepta ya desde el inicio este sufrimiento, que es la voluntad del Padre para la salvación del mundo. Sin embargo, la oración en Getsemaní tiene aquí una importancia decisiva. Las palabras: "Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz; sin embargo, no se haga como yo quiero, sino como quieres tú"; y a continuación: "Padre mío, si esto no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad", tienen una mayor  elocuencia. Prueban la verdad de aquel amor, que el Hijo unigénito da al Padre en su obediencia.

Y al final Jesús muere abandonado por todos; sus discípulos huyen, los judíos lo desprecian; esa tarde en la cruz colgaba el cuerpo de un ajusticiado, condenado por la justicia humana y rechazado por su pueblo. Parecía que el odio hubiera vencido sobre el amor; el poder sobre la debilidad de un hombre; la tinieblas sobre la luz; la muerte sobre la vida. Aquella tarde cuando las tinieblas cayeron sobre el monte Calvario parecía que todo había terminado y los enemigos de Jesús podían por fin descansar tranquilos. Pero he aquí que en lo más profundo de los acontecimientos, la realidad era distinta. Jesús no era un vencido, sino un triunfador; no lo aprisionaba la muerte, sino que se había liberado de su abrazo mortal; lo que parecía oprobio se transformó en gloria; había vencido la cruz y le había dado un nuevo sentido,  y lo que muchos pensaban que era el fin, no era sino el comienzo de una nueva etapa de la historia de la salvación. La cruz dejó de ser un instrumento de tortura, para convertirse en el trono de gloria, le dio un nuevo sentido de la cruz a nuestras vidas, del nuevo rey y la corona de espinas que ciñó su cabeza es ahora una diadema de honor. Al morir Jesús dio otro visión a la muerte, a la vida, al dolor. La muerte de Jesús significó un cambio en la vida de la humanidad. Ese cambio debe manifestarse en nuestra existencia porque él no aceptó su muerte con la resignación de quien se somete a un destino ineludible, sino como quien acepta una misión de Dios. La muerte de Jesús no solo es un rechazo del abandono de las muchedumbres, sino que nos exige que nos acerquemos al desvalido. Su muerte no es solamente un recuerdo que revivimos cada año, sino un llamado a mejorar el mundo, a destruir las estructuras de pecado; a restablecer las condiciones de paz; a construir una sociedad basada en la concordia, la colaboración y la justicia.  A nosotros nos toca hacer que ese grito de desesperación que Jesús pronunció cuando dijo “Padre, por qué me has abandonado” se convierta en el grito de esperanza: “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”.

ORACIÓN
Señor ayúdanos a llevar un amor semejante al tuyo, que en medio de  nuestra realidad logremos también ofrendar nuestra vida por el bien de otros. Que con el cambio de nuestras actitudes y palabras, podamos ir siendo más radicales en nuestro  servicio, que entendamos el propósito  para el que nos tienes en  este mundo y transformemos las realidades, especialmente las de los más pobres y desvalidos.  Amén 


 “Asumir la cruz con actitud cristiana, es no dejarse llevar por la desesperación sino por el ejemplo de Jesús”

Sábado 20 de Abril de 2019

Vigilia Pascual en la Noche Santa

Esta es la noche más santa, la Pascua, la del paso de lo viejo a lo nuevo, a la tierra nueva y al cielo nuevo, la de la creación en Cristo. El cosmos entero se configura a Cristo, su principio. Cristo muerto y resucitado. Por eso la liturgia nos inunda de luz, agua, aceite santo, cánticos y aclamaciones, porque cielo y tierra aclaman la victoria más portentosa de Dios: la victoria sobre la muerte. ¡Cristo ha resucitado!  La victoria de Cristo es también nuestra, desde que decidimos unir nuestra muerte a la suya para surgir de las aguas bautismales resucitados. Su vida nueva es nuestra. La vida del Resucitado es la que anima todos los momentos del creyente. Atrás quedaron sepultados miedos y tristezas: revistámonos de Cristo. Demos lugar al azoro de la sorpresa, dejemos que el Creador nos renueve completamente, para ir a Galilea. Allá será la reunión con todos los discípulos.
Veamos como las lecturas de hoy nos conducen desde la experiencia de la creación hasta la tumba vacía, porque Resurrección es agradecer los hermosos dones gratuitos de Dios que rodean nuestra existencia. Es vivir como el pueblo de Israel, la experiencia de la salida de la esclavitud a la libertad, una experiencia que pasa por el contacto con el agua del Mar Rojo y para nosotros por la de las aguas bautismales; un camino guiado por la columna de fuego y por la nube que conduce a Israel de la experiencia de muerte a la de la vida.
La Bendición del fuego nuevo;En medio de las tinieblas del pecado y de la muerte, la bendición del fuego nuevo tiene como finalidad proporcionar la llama para encender el cirio pascual, que representa a Cristo Resucitado. A medida que el cirio avanza se va iluminando el templo, y de la llama del cirio se van encendiendo las velas de los presentes en el templo; se disipan las tinieblas cuando se propaga la salvación a partir del Resucitado. El Cirio Pascual permanecerá todo el año en el templo, como símbolo memorial de la celebración pascual.

“SE INAUGURA UN NUEVO DÍA”

PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 1,1-2,2

“Vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno”

REFLEXIÓN
Toda la creación es la obra del amor de Dios Padre que quiso preparar para el hombre un lugar hermoso y adaptado a su dignidad de imagen de Dios. Al ser humano le corresponde el compromiso de continuar y conservar esta creación.
Nos recuerda que toda realidad humana, todo el mundo como habitación humana es una buena obra de Dios. El cristianismo no condena  aquello que es humano, ni mira con suspicacia la realidad del mundo. Porque es obra de Dios y Él vio que “todo era muy bueno”, especialmente el hombre hecho a imagen suya.  La pascua no es condenación de la realidad humana, no es un esperar otro mundo despreciando este, sino un redescubrir la voluntad de Dios –a menudo estropeada por el hombre. El paso a la mayor vida que ofrece la Resurrección de Jesús no es negación de lo que llamamos lo “natural” sino valoración para ir más allá.

SALMO RESPONSORIAL: 103.
R. / Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Bendice, alma mía, al Señor; ¡
Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R.

Asentaste la tierra sobre sus cimientos,
y no vacilará jamás;
la cubriste con el manto del océano,
y las aguas se posaron sobre las montañas. R.

De los manantiales sacas los ríos,
para que fluyan entre los montes;
junto a ellos habitan las aves del cielo,
y entre las frondas se oye su canto. R.

Desde tu morada riegas los montes,
y la tierra se sacia de tu acción fecunda;
 haces brotar hierba para los ganados,
y forraje para los que sirven al hombre. R.

Cuántas son tus obras, Señor,
y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas.
¡Bendice, alma mía, al Señor! R.

OREMOS CON EL SALMO
Este Salmo es un canto de alabanza a Dios por las maravillas de su acción en la creación, desde el comienzo y en cada momento. Reconocer la belleza de la creación es reconocer la sabiduría del Creador. La grandeza de la acción creadora de Dios se perfecciona en la nueva creación realizada en Cristo y llegará a su término en los nuevos cielos y la nueva tierra que esperamos. 

SEGUNDA LECTURA
ÉXODO 14, 15-15, 1

“Los israelitas en medio del mar a pie enjuto”

REFLEXIÓN
Los israelitas eran esclavos en Egipto, eran un pueblo sometido a otro pueblo. Pero Dios vio la miseria y las penalidades del pueblo, escuchó sus clamores y le abre un camino de salvación al pueblo esclavo y salva a Israel del poder del faraón. Nos presenta la salida de Egipto con el paso del Mar Rojo, este texto se describe  con un género literario propio, que caracteriza las narraciones de los orígenes todos  los pueblos. Sin el Éxodo posiblemente Israel, como pueblo, habría desaparecido de la historia.

TERCERA LECTURA
ISAÍAS 54, 5-14

“Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor”

REFLEXIÓN
Este texto canta la fecundidad de la nueva Jerusalén. Nos muestra al pueblo de Israel que, en el exilio, se encuentra en una situación como la de una esposa abandonada, el abandono en que Dios tiene a su pueblo no es más que aparente y “por un instante”, porque Él mismo va a recobrar a su pueblo “con gran cariño”, ya que le ama con “misericordia eterna· de la que jamás se echará atrás.

CARTA A LOS ROMANOS
ROMANOS  6, 3-11
“Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más”
REFLEXIÓN
El apóstol Pablo nos enseña que por el bautismo también el cristiano pasa de la muerte a la vida. Ese misterio pascual de Jesús, misterio de muerte y resurrección es nuestro propio misterio, porque el cristiano, mediante el bautismo, está muerto al pecado y vivo para Dios. En Cristo Jesús el cristiano vive el misterio de Cristo muerto y resucitado cada día en los momentos de tristeza y gozo, de enfermedad y salud, cuando pecamos y sentimos que Dios Padre nos acoge con misericordia. Lo vivimos especialmente en los sacramentos. Cada sacramento que recibimos es una reactualización del misterio Pascual, y esto lo vemos muy clara en el texto de Romanos que acabamos de escuchar.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 24,1-12

REFLEXIÓN
Así comienza el Evangelio de esta noche de Pascua: las mujeres son las que madrugan para ir al sepulcro, con los aromas, símbolos del amor que sienten por Jesús; deseaban ofrecerle el perfume de sus corazones.  Las mujeres son guiadas al sepulcro por el amor. El sepulcro está vacío. La invitación es que abandonemos también nuestros sepulcros vacíos en esta noche. 
Las mujeres entran y no hallan el cuerpo de Jesús... Se encuentran con “dos hombres, con vestidos refulgentes”, que les preguntan “¿por qué buscan entre los muertos al que vive?”. Las invitan a buscar al Resucitado en el lugar adecuado. Ellas buscan al difunto, y no al viviente que es Jesús, puesto que todavía no han tenido la experiencia del Resucitado.   A Jesús, Resucitado hay que buscarlo en la vida, donde hay vida. No en lo que ya está muerto. No tenemos que buscarlo ya en los sepulcros vacíos sin  sentido. Al Resucitado no tenemos que buscarlo en una fe rutinaria, vacía de experiencia. Jesús no es un muerto, está vivo, y nos hace vivir. ¿Podemos hacer esta noche una opción por la Vida y por el bien? . ¿Por qué entonces, nos encerramos en un sentimiento de decepción, de fracaso y de desesperanza ante la vida, si el Señor vive, y no estamos solos ni perdidos? ¿Por qué nos instalamos en la tristeza frente al futuro si la Vida ha vencido la muerte?
“No está aquí. Ha resucitado”. Ésta es la palabra central de la historia, para todos los cristianos; la palabra que nosotros queremos cantar con alegría. Jesús Resucitado está ahí siempre como una luz en medio de la oscuridad del mundo. Está como un fuego en nuestra noche que da luz y calor. Por eso, hoy es la Fiesta de la Vida, la Fiesta de la esperanza . Que la Luz Pascual ahuyente las tinieblas del miedo y de la tristeza y que rompa las cadenas de la violencia y del odio, que la alegría se imponga sobre la tristeza, que la solidaridad prevalezca sobre la injusticia, que la esperanza pueda al desencanto. Este mundo nuestro puede cambiar: es posible la vida y la esperanza: desde que tu tumba, Cristo, fue encontrada vacía y te vieron resucitado, ha comenzado el tiempo en que toda la creación canta tu nombre... Sostennos en el compromiso de construir un mundo más humano y solidario. “Un mundo donde brille tu Justicia y tu Paz empape la Tierra”.

ORACIÓN
Muchos seguidores tuyos  de aquella época, creyeron que tu vida que iluminaba a cada paso a quienes más lo necesitaba, se había apagado y tus enemigos cantaban victorias porque creyeron vencerte, muchos otros mantenían el amor y la esperanza que les había irradiado tu compartir en el amor y la amistad. Que en esos momentos de oscuridad y sin salida, nosotros también sigamos creyendo en ti, no perdamos la esperanza y encontremos  la certeza de tu plan de bendición para nuestra vida, para así vivir plenamente tu Resurrección. Amén.


“La dignidad humana dañada por habernos separado de Dios, ha sido reconstruida con la fuerza del amor”

Domingo 21 de Abril 2019


Domingo de Pascua

“CRISTO HA RESUCITADO, ALELUYA”

PRIMERA LECTURA
HECHOS DE LOS APÓSTOLES 10,34a.37-43

“Hemos comido y bebido con Él después de su resurrección

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: "Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección. Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados."  Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Pedro, por su parte, a un grupo de paganos (el centurión Cornelio y su familia)  les anuncia el evangelio que transforma: Jesús de Nazaret, ungido por el Espíritu y el poder de Dios, pasó haciendo el bien y curando a los que estaban bajo el dominio del diablo. Los judíos lo mataron colgándolo de un madero, pero Dios lo resucitó y le dio el poder manifestarse a testigos escogidos. Nosotros somos esos testigos, porque comimos y bebimos con él. Les anunciamos que Él está vivo y que todo el que “cree en Él recibe el perdón de los pecados”. Tal es la misión recibida: contar la experiencia e invitar a otros a abrir su vida y su corazón al Amor que salva, al Señor que vive, al Redentor que libera y nos ofrece la Vida en plenitud. ¡Cristo no está muerto. Él vive! ¡Aleluya! Él vive en mí y en todo aquel que cree en Él. ¡Él quiere vivir y reinar en el corazón de todo aquel que se abre a su acción, escucha su Palabra y cree que Él es el Mesías de Dios!
SALMO RESPONSORIAL: 117
R. /Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia. R.

La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa.
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor. R.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.

OREMOS CON EL SALMO
Este Salmo es acción de gracias recitada alternadamente entre un personaje (quizás el rey) que da gracias a Dios por haberle dado la victoria sobre sus enemigos y el coro de sacerdotes que lo reciben en el templo. El nuevo Testamento aplica partes de este salmo a Cristo y la liturgia cristiana lo refiere a su gran victoria sobre la muerte, su resurrección, el día en que Dios demostró su poder y trajo alegría al mundo entero.   
SEGUNDA LECTURA
COLOSENSES 3,1-4

“Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo”
Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en la gloria. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Pablo a su vez saca las consecuencias de la experiencia pascual para nosotros. “Tú dices  que Cristo es tu vida, que has resucitado con él: busca entonces, los bienes del cielo, anhela las cosas que expresan la Vida verdadera, porque has muerto y tu vida está con Cristo junto a Dios. Y cuando Cristo aparezca glorioso, tú aparecerás también revestido de gloria con él” ¿Cuáles son las cosas, las experiencias, los bienes que nos permiten sentir y vivir la Vida verdadera en nosotros?  El amor, la generosidad, el servicio, la solidaridad con los otros, la fraternidad, la oración y la intimidad con el Señor……todo esto nos llena de gozo profundo, de alegría inmensa, de vida plena.  Todo esto es experiencia pascual.  Cuando amamos y perdonamos a los demás, Cristo vive y ha resucitado. Cuando nos damos con generosidad a los hermanos y los servimos con alegría, Cristo vive y ha  resucitado, cuando compartimos solidariamente nuestros bienes y nuestro amor para construir fraternidad, Cristo vive y ha resucitado. Cuando alabamos y cantamos agradecidos al Señor, Cristo vive y ha resucitado.
LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 20,1-9

“Él había de resucitar de entre los muertos.”

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto." Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN

El evangelio de Juan nos presenta a María Magdalena madrugando para ir al sepulcro de Jesús. “Todavía estaba oscuro”, subraya el evangelista. Es preciso tener en cuenta ese detalle, María, pues, permanece todavía a oscuras; no ha experimentado aún la realidad de la Resurrección. Al ver que la piedra con que habían tapado el sepulcro se halla corrida, no entra, como lo hacen las mujeres en el relato lucano, sino que se devuelve para buscar a Pedro y al “otro discípulo”. Ella permanece sometida todavía a la figura masculina; su reacción natural es dejar que sean ellos quienes vean y comprueben, y que luego digan ellos mismos qué fue lo que vieron. Y en efecto, en la tumba sólo están las vendas y el sudario; el cuerpo de Jesús ha desaparecido. Viendo esto creyeron, entendieron que la Escritura decía que él tenía que resucitar, y partieron a comunicar tan trascendental noticia a los demás discípulos. La estructura simbólica del relato queda perfectamente construida.  La acción transformadora más palpable de la resurrección de Jesús fue a partir de entonces su capacidad de transformar el interior de los discípulos -antes disgregados, egoístas, divididos y atemorizados- para volver a convocarlos o reunirlos en torno a la causa del Evangelio y llenarlos de su espíritu de perdón.  La pequeña comunidad de los discípulos no sólo había sido disuelta por el «ajusticiamiento» de Jesús, sino también por el miedo a sus enemigos y por la inseguridad que deja en un grupo la traición de uno de sus integrantes.
Los corazones de todos estaban heridos. A la hora de la verdad, todos eran dignos de reproche: nadie había entendido correctamente la propuesta del Maestro. Por eso, quien no lo había traicionado lo había abandonado a su suerte. Y si todos eran dignos de reproche, todos estaban necesitados de perdón. Volver a dar cohesión a la comunidad de seguidores, darles unidad interna en el perdón mutuo, en la solidaridad, en la fraternidad y en la igualdad, era humanamente un imposible. Sin embargo, la presencia y la fuerza interior del «Resucitado» lo logró.  Cuando los discípulos de esta primera comunidad sienten interiormente esta presencia transformadora de Jesús, y cuando la comunican, es cuando realmente experimentan su resurrección. Y es entonces cuando ya les sobran todas las pruebas exteriores de la misma. El contenido simbólico de los relatos del Resucitado actuante que presentan a la comunidad, revela el proceso renovador que opera el Resucitado en el interior de las personas y del grupo.
Magnífico ejemplo de lo que el efecto de la Resurrección puede producir también hoy entre nosotros, en el ámbito personal y comunitario. La capacidad del perdón; de la reconciliación con nosotros mismos, con Dios y con los demás; la capacidad de reunificación; la de transformarse en proclamadores eficientes de la presencia viva del Resucitado, puede operarse también entre nosotros como en aquel puñado de hombres tristes y cobardes a  quienes transformó el milagro de la Resurrección.

ORACIÓN
     Bendito Jesús, que has resucitado, se ha cumplido tu  misión, concédenos  la gracia de recibirte glorioso en nuestro corazón, queremos vivir con la alegría de tu resurrección. Que este tiempo donde se renueva el acontecimiento que da sentido a nuestra fe y esperanza, mantengamos una actitud orante, de recogimiento e interiorización con el propósito de reforzar el magnífico sentido de tu padecimiento, muerte en cruz, sepultura y el triunfo definitivo de la vida sobre el mayor pecado, estar apartados del Padre Dios, y continuar así nuestro caminar contigo. Amén 

 “Como la Magdalena, el Cristiano(a) debe madrugar a buscar en su mundo, en su vida y corazón al Jesús resucitado”


Lunes 22 de Abril de 2019


“JESÚS HA RESUCITADO, Y NOSOTROS(AS) SOMOS  SUS TESTIGOS”

PRIMERA LECTURA
HECHOS 2,14.22-33

“Dios resucitó a Jesús, y todos somos testigos”

El día de Pentecostés, Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les dirigió la palabra: "Judíos y vecinos todos de Jerusalén, escuchad mis palabras y enteraos bien de lo que pasa. Escuchadme, israelitas: Os hablo de Jesús Nazareno, el hombre que Dios acreditó ante vosotros realizando por su medio los milagros, signos y prodigios que conocéis. Conforme al designio previsto y sancionado por Dios, os lo entregaron, y vosotros, por mano de paganos, lo matasteis en una cruz. Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte; no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a él: "Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón, exulta mi lengua, y mi carne descansa esperanzada. Porque no me entregarás a la muerte ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia."
Hermanos, permitidme hablaros con franqueza: El patriarca David murió y lo enterraron, y conservamos su sepulcro hasta el día de hoy. Pero era profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo; cuando dijo que "no lo entregaría a la muerte y que su carne no conocería la corrupción", hablaba previendo la resurrección del Mesías. Pues bien, Dios resucitó a este Jesús, de lo cual todos nosotros somos testigos. Ahora, exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo que estaba prometido, y lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo." Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La primera lectura de hoy nos transporta desde el principio al final al tiempo "pascual". Este tiempo litúrgico empieza con la Pascua y se prolonga hasta Pentecostés. Pues bien, precisamente desde el día de Pentecostés nos alcanza la palabra del apóstol Pedro: "A Jesús de Nazaret, que conforme a los planes y propósitos de Dios, fue entregado, ustedes lo mataron, crucificándolo por medio de hombres malvados. Pero Dios lo resucitó, liberándolo de los dolores de la muerte, porque la muerte no podía tenerlo dominado".
Sin Pascua no hay Pentecostés, porque Cristo dijo: "si no me voy, el Espíritu no vendrá para estar con ustedes" (Juan 16,7). Pero sin Pentecostés no es posible recibir ni entender el misterio de la Pascua, pues dijo Cristo también: "Cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a la verdad completa... El Espíritu mostrará mi gloria, porque recibirá de lo que es mío y se lo dará a conocer a ustedes" (Juan 16,13.14).
Así entendemos el vínculo íntimo entre la ascensión de Jesús desde de la tierra, que se celebra en Pascua y el descenso del Espíritu desde el Padre, que se celebra en Pentecostés. Cristo envía al Espíritu, y el Espíritu trae a nosotros su presencia y su gracia.

SALMO RESPONSORIAL: 15
R: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: "Tú eres mi bien."
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 28, 8-15

“Anuncien a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán”
En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: "Alegraos." Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: "No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán." Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles: "Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros." Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN:
Jesús sale al encuentro de las mujeres y las saluda. Ellas le responden “acercándose, abrazando sus pies y adorándolo”. Esta es la experiencia de las mujeres (y de la comunidad) de la resurrección de Jesús. Ni el sepulcro vacío, ni la presencia de un ángel son razón suficiente para creer en la resurrección. El verdadero y único argumento es llegar a sentir vivo al resucitado y expresarle en fe la adoración.
Recordemos y miremos también como todo comenzó en Galilea, región de gente despreciada, lejos de Jerusalén, centro del poder político, económico y religioso. La obra de la evangelización debía recorrer los mismos caminos de Jesús, por eso los discípulos deben volver a Galilea, y comenzar el movimiento de desde la periferia, defendiendo la vida. El Papa Francisco pide que seamos una Iglesia en misión. Siempre es mucho más gratificante arriesgar aunque nos equivoquemos, que permanecer quietos y pasivos. Debemos dejar de ser cristianos de misa y mesa, esperando que las cosas cambien sin mover un dedo. Nuestra fe y el seguimiento de Jesús, debe llevarnos a las Galileas de hoy donde tanta gente espera una mano para salir del desencanto, recuperando la esperanza. Demos gracias al Señor que confía tanto en nosotros que nos hace responsables de la difusión del evangelio. Que como Él, hagamos de las personas, especialmente de las más pobres, el centro de nuestro actuar. Que demos a conocer el Evangelio, de manera nueva y con medios nuevos comprensibles para quienes nos ven y escuchan hoy.

ORACIÓN
Gracias Señor porque vamos a vivir 50 días de fiesta intensamente puesto que ¡Has Resucitado!. La vida no pudo ser retenida por el reino de la muerte y por eso permaneces en nuestro ser y nos vamos preparando para el paso definitivo. Nos queremos dejar capacitar por el Espíritu Santo para ser testigos(as) del poder de Dios en ti que eres el Hijo del Dios Amor. Amén

“Sentir gozo, en medio de las sensaciones propias de nuestra humanidad, nos ayuda a confiar en Él, en el Resucitado y no temer”


Martes 23 de Abril de 2019


“PASAR DE LA TRISTEZA  A LA ALEGRÍA”

PRIMERA LECTURA
HECHOS DE LOS APÓSTOLES 2,36-41

“Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo”

El día de Pentecostés, decía Pedro a los judíos: "Todo Israel esté cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías." Estas palabras les traspasaron el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: "¿Qué tenemos que hacer, hermanos?" Pedro les contestó: "Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos y, además, para todos los que llame el Señor, Dios nuestro, aunque estén lejos."  Con estas y otras muchas razones les urgía, y los exhortaba diciendo: "Escapad de esta generación perversa." Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unos tres mil. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Seguimos con el discurso de Pedro que iniciamos ayer. Si bien es cierto que poníamos el énfasis en la nueva valentía del apóstol, hoy quisiéramos quedarnos con su discurso que podemos sintetizar diciendo que Pedro proclama el acontecimiento de la Pascua desde la perspectiva mesiánica: al Jesús a quien sus enemigos han llevado a la muerte, Dios, al resucitarle, le ha constituido Señor y Mesías, le ha “autenticado” ante todos en el acontecimiento de la Pascua. Lucas nos describe el camino de la iniciación cristiana, con sus diversas etapas, primero muchos oyentes se dejan convencer por el testimonio de Pedro y preguntan ¿qué hemos de hacer? Luego de eso, Pedro les dice que se conviertan, que abandonen su camino anterior, equivocado, propio de una “generación perversa”, o sea que crean en Cristo Jesús y los que crean, que reciban el bautismo de agua en nombre de Jesús, bautismo que les dará el perdón de sus pecados y el don del Espíritu, bautismo que es universal, para todos los que se sientan llamados por Dios y así se incorporan a la comunidad del Resucitado, que empieza a crecer nada menos que con tres mil nuevos miembros.

SALMO   RESPONSORIAL: 32
R. / La misericordia del Señor llena la tierra.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este es un canto de alabanza a Dios por su poder manifestado en la creación, en el gobierno de las naciones, en la ayuda concedida a su pueblo. El nuevo pueblo de Dios es más extenso que el solo Israel y tiene motivos más amplios aún para cantar su alabanza, con la humilde confianza de ser objeto del amor de Dios.

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 20,11-18

“He visto al Señor”
En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella les contesta: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto." Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: "Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?" Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: "Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré." Jesús le dice: "¡María!" Ella se vuelve y le dice: "¡Rabboni!", que significa: "¡Maestro!" Jesús le dice: "Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro."" María Magdalena fue y anunció a los discípulos: "He visto al Señor y ha dicho esto." Palabra del Señor.
REFLEXIÓN

El evangelio muestra el itinerario espiritual que recorre María Magdalena y, en ella, se traza el caminar de la comunidad. Primero, se experimenta el llanto. Las lágrimas denotan un afecto intenso, donde la fe y la incipiente comunidad parecen deshacerse; pero ellas no desmerecen la búsqueda de María, al contrario, la cualifican, porque no se resigna al fracaso, sino que, en el lugar de la pérdida, adquiere una densidad que revela la presencia esperanzadora de Dios. Segundo, acontecen el encuentro y el reconocimiento del Maestro. En medio de la ausencia de sentido, toma forma el encuentro con el Resucitado que confiere identidad a la persona-comunidad (v.16) y les muestra a quiénes pertenecen: a su Padre y Dios. Tercero, tiene lugar la experiencia del testimonio público del Resucitado (v. 18). La experiencia existencial de María y de la comunidad, son la misma que recorre el creyente cuando decide sentirse enviado a anunciar la buena noticia de la resurrección a los otros. ¿Cómo personas pertenecientes a comunidades creyentes, estamos dispuestos a hacer este camino? 

ORACIÓN
Señor Resucitado, a quienes te hemos experimentado y hoy vivimos contigo nos corresponde,  estar convencidos(as) que la fe se alcanza por la predicación de la Palabra y el testimonio de vida. Ayúdanos a no apagar el fuego de comunicar a los demás  la experiencia del encuentro contigo. Amén 

“Si Dios está de nuestro lado, ningún reto queda fuera de nuestro alcance”