lunes, 1 de diciembre de 2014

Jueves 25 de Diciembre de 2014


Natividad del Señor

            “HOY NOS HA NACIDO NUESTRO LIBERADOR: ¡FELIZ NAVIDAD!”

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 52,7-10
 “Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios”
¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: "Tu Dios es rey"! Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
El Antiguo Testamento contenía una orden muy severa: "no puedes ver mi rostro; porque nadie puede verme, y vivir". ¡Oh dura prohibición! ¡Sólo él es el Dios vivo, y sin embargo no puede vérsele y tener vida!
Hoy ese límite ha sido transpuesto, y el trasgresor no merece castigo, porque es el mismo Dios. Isaías, cantor de la esperanza en el Dios vivo, lo había proclamado: "tus centinelas alzan la voz y todos a una gritan alborozados, porque ven con sus propios ojos al Señor que retorna a Sión" (Is 52,8). Para el gran profeta, "ver a Dios" era ver restaurada la ciudadela de Sión; es más grande lo que hemos recibido: es la humanidad entera la que ha sido restaurada y hoy se recuesta en el regazo de María para delicia de cuantos quieran ver al Recién Nacido.
Cuando Isaías decía: "verá la tierra la salvación" era ese un ver pasivo, era ver que Dios salía a salvar a los suyos; es más grande lo que hemos recibido: no el reino de Judá sino cada pueblo, cada raza y cada nación está en deuda con el Niño del pesebre; hemos visto que es grande para salvarnos.
Las buenas noticias alegran la vida de la gente, y esa alegría alborozada se manifiesta en palabras de cariño y gratitud para el portador de ellas. Es lo que describe Isaías en este canto del cual sólo tomamos dos estrofas. La alegría de los pisoteados es inmensa ante el anuncio de las buenas noticias de la liberación; la bota opresora ha sido vencida y ahora los desterrados podrán volver a su terruño, a su ciudad. Quien anuncia la liberación es siempre bienvenido, bien acogido por quien aspira ser liberado.

SALMO RESPONSORIAL 97
R/Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.

Tañed la cítara para el Señor
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R.


SEGUNDA LECTURA
HEBREOS 1,1-6

“Dios nos ha hablado por su Hijo”
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado que los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: "Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado", o: "Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo"? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: "Adórenlo todos los ángeles de Dios." Palabra del Señor.
REFLEXIÓN

Un decreto de amor nos cobija, una palabra de gracia nos protege, un designio de misericordia ha sido pronunciado a favor de nosotros. Es Cristo, es él, en la humildad de Belén, quien nos invita a aprender el lenguaje siempre antiguo y siempre nuevo del amor. Junto al pesebre la humanidad recomienza, en el seno de María todo tiene una nueva oportunidad, un nuevo principio.
El lenguaje que triunfa no es el de los hombres. Las palabras humanas desfallecen persiguiéndose unas a otras. Son como las olas, que en su vaivén viajan sin llegar y se mueven sin cambiar. La Palabra Divina es distinta, porque tiene una fuente y un término, a saber, el misterio de Dios, misterio que no se esconde al revelarse pero que en su revelación nos desborda con su riqueza, profundidad y hermosura


LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 1,1-18

“ La Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros”
En principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: "Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."  Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN

Este evangelio de Navidad nos presenta dos elementos importantes para la vida del cristiano: la Palabra y la Luz. La Palabra que nos viene de Dios se encarnó en Jesús hace más de dos mil años y vino a traernos un mensaje esperanzador. Sus palabras de vida eterna, como las describió Pedro, promueven vida digna para todos los seres humanos. Esa Palabra que existía desde la eternidad se manifestó humanamente en la persona de Jesús, quien habitó entre nosotros y vive hoy presente en medio de la humanidad sufriente y necesitada. Por medio de la Palabra somos iluminados y enviados a anunciar el Evangelio a todos los pueblos del planeta. Jesús es esa Luz verdadera que ilumina a toda persona. El vino al mundo, pero fue rechazado por los suyos y sigue siendo rechazado hoy por los que no comparten su proyecto de vida. Nuestra misión como seguidores de Cristo es la de ser testigos de esa Palabra y luz del mundo. Por eso, acoger la Navidad que hoy celebramos con gozo y esperanza requiere acoger de verdad el mensaje que vino a traernos el Redentor: “Ámense unos a otros como los he amado Yo”.
Celebramos el misterio de  Jesús hecho hombre. Dios asume la condición humana en Jesús
de Nazaret. Los evangelios enfatizan las condición humilde de su nacimiento y señalan como condición para ese nacimiento la aceptación profunda y consciente por parte de José y de María, la lógica del actuar de Dios sucediendo en un pueblo pobre y sencillo. Hermanos y hermanas, ser seguidor de Jesús es asumir su mismo camino, el camino de la encarnación en los retos y desafíos de una cultura y de una época; una obediencia incondicional a Dios hasta la muerte. Por eso celebrar la Navidad no es solo un recuerdo, es luchar dentro de nuestros pueblos y nuestras circunstancias para que la dignidad de hombres y mujeres sea respetada, para que tengamos  condiciones dignas de vida, y por hacer de nuestros países lugares más acordes al sueño de Dios, el Reino. En este espíritu, esencia del cristianismo, ¡Feliz Navidad para todos!

ORACIÓN
 Señor, hoy celebramos con infinita alegría el que hayas llegado al mundo para ayudarnos a entender de dónde venimos, cuál es la razón de ser en este paso por la tierra y cómo podemos volver a amistarnos con el Padre Creador. Que a partir de esta Navidad continuemos viviendo, con esa misma alegría, el caminar contigo; aprendiendo a conocerte cada vez más, a través de Tu Palabra, la oración y el verdadero encuentro comunitario y recibiendo tu Espíritu de amor y liberación, que nos ayuda a ser y hacer más como Tú. Amén

“Y que el Dios de la vida, de la paz y del perdón, se haga presente en nuestros corazones, nuestras familias, nuestras instituciones y en nuestro país”


Viernes 26 de Diciembre de 2014


San Esteban
“QUIENES SUFREN POR LA CAUSA DE JESÚS SON GUÍADOS(AS) POR EL ESPÍRITU SANTO”

PRIMERA LECTURA
HECHOS 6,8-10;7,54-60

“Veo el cielo abierto”

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Oyendo estas palabras, se recomían por dentro y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo: "Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios." Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: "Señor Jesús, recibe mi espíritu." Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado." Y, con estas palabras, expiró. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Entre el día de ayer y el de hoy se dan inmensos contrastes. Ayer celebrábamos un nacimiento; hoy recordamos una muerte. Ayer se proclama la paz en cánticos del cielo; hoy un alud de insultos y pedradas que  ejercen violencia en la tierra. Ayer nos hemos gozado viendo el triunfo del amor; hoy parecieran imponer su lenguaje la intransigencia y el odio. Más hay también nexos profundos entre ambas celebraciones. La muerte de Esteban no es otra cosa que un nacimiento, un nacer para el cielo, y lo dice Estebán: “veo los cielos abiertos”. "nació Cristo en la tierra para que Esteban pudiera nacer para el cielo".
Además, la paz de la natividad, según comentábamos en otra ocasión, no es ausencia de problemas sino superación interior del poder tiránico que los problemas quieren tener sobre nosotros. De acuerdo con ello, no están distantes la paz de la Navidad, en medio de tantos sinsabores, y la paz del martirio de Esteban, en medio de tantos insultos y piedras. Finalmente, es un mismo amor el que vence los obstáculos para que Cristo venga al mundo y el que vence las agresiones que pretenden impedir su reinado en nuestros corazones. El amor hizo la Navidad; el amor hizo al primer mártir.
SALMO RESPONSORIAL: 30
R. / A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame. R.

A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.
Te has fijado en mi aflicción. R.

Líbrame de los enemigos que me persiguen;
haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
En este salmo hay elementos de petición de ayuda, que hace alguien injustamente perseguido, combinados con la acción de gracias por la liberación concedida. De todas maneras se expresa un profundo sentimiento de confianza en el poder y amor de Dios.
Las últimas palabras de Jesús en la Cruz son una cita del verso 6 de este salmo. En Él se cumple perfectamente la confianza absoluta en el amor de Dios, y en su resurrección se realiza con plenitud la liberación de la muerte y del mal, prenda y garantía de nuestra liberación definitiva.    

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 10,17-22

“No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "No os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará."

REFLEXIÓN
Hoy estamos recordando a San Esteban, ya no un niño pequeño, sino un hombre hecho y derecho. Y estamos mirando, no el comienzo sino el final de la vida, pero como lo dijimos previamente, esa muerte es en realidad el comienzo de otra vida.
Ayer abundaba la palabra amor, y abundaban los cantos de alegría. El evangelio de hoy en cambio, nos presenta una perspectiva bastante oscura: "Todos os odiarán por mi Nombre" dice el texto. ¿pero qué tiene de odioso el Nombre de Jesús? , si Jesús lo que viene a anunciar es amor, misericordia, salvación. Pues porque Jesús viene  anunciar también, justicia, solidaridad, equidad, que rayan con buena parte de los principios que sigue el mundo.
Jesús no vino a esta tierra para enseñarnos sólo a ser buenas personas. Para ser buenas personas no necesitábamos de Jesús, el nos quiere en una dimensión que va más allá,  porque Jesús se dio todo, asimismo Jesús lo pide todo.  
Pero las dimensiones de la entrega de Jesucristo son más grandes, implican pasar por la Cruz. Jesús llega al extremo de la Cruz,  es un extremo de desolación, pero al mismo tiempo es una raíz de esperanza. En la Cruz encontramos toda esa tragedia del egoísmo humano, pero también encontramos que hasta el peor de los pecadores, tiene una luz de esperanza. Y la manera de amar de Jesús es al extremo, y es al extremo, porque Él quiere tener una palabra de amor que pueda llegar a todos, una palabra de amor que no excluya a nadie.   Ese amor total de Jesucristo está mostrando, que todos los rincones del corazón humano pueden ser alcanzados por el poder de Dios. Y aquí es donde el extremo de amor que Él da, se convierte en un extremo de exigencia, donde  Él se convierte en el Rey de todo lo que yo soy, Él se convierte en el Señor de toda mi existencia y quiere que renuncie  a los pequeños o grandes  imperios que me dominan.  Jesús entra en conflicto con todos los imperios del mundo. Y es allí donde el mundo nos odiará….   Pero sólo el que persevere  hasta el final se salvará (Mateo 10,22).

ORACIÓN
Señor como quisiéramos tener el gran don de darlo todo por tu causa. Ser mujeres y hombres llenos de la gracia del Espíritu y sabiduría, para anunciar y denunciar, como lo hacían los profetas, como lo hicieron tus apóstoles, como lo hizo Esteban y como lo hiciste tu y como lo siguen haciendo muchos(as)  discípulos(as) hoy. Amén.


“También nosotros(as) estamos llamados (as) a dar testimonio claro e irrefutable del amor de Dios y su proyecto de misericordia, aunque cueste la vida”.

Sábado 27 de Diciembre de 2014


San Juan apóstol y evangelista

Hoy celebramos la fiesta de San Juan evangelista. Según la tradición, se le identificaba como
autor del Cuarto Evangelio, de las tres Cartas Joánicas y del Apocalipsis con el “discípulo amado”. Hoy sabemos que los autores de estos escritos sagrados son otros, pero que pertenecieron a las comunidades evangelizadas por Juan. El evangelio de Juan se caracteriza
por ser de una hondura espiritual y teológica que lo hace diferente de los otros tres evangelios sinópticos. También se ha llamado a este evangelio el “evangelio de los signos” ya que todas las acciones de Jesús están relacionadas con los signos mesiánicos que evidencian la llegada del Reino de Dios.

“ANUNCIAR A JESÚS ES PARTICIPAR EN EL MISTERIO DEL AMOR”

PRIMERA LECTURA
1JUAN 1,1-4

“Os anunciamos lo que hemos visto y oído”
Queridos hermanos: Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos: la Palabra de la vida (pues la vida se hizo visible), nosotros la hemos visto, os damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba con el Padre y se nos manifestó. Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos, para que estéis unidos con nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto, para que nuestra alegría sea completa. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Dos características destacan indudablemente, en los escritos del apóstol Juan; dos notas que parecen contradecirse en términos físicos, pero se complementan bellamente cuando se trata de espiritualidad: altura y profundidad, es decir: ojo a lo alto y mirada a lo profundo.
La audacia de su mensaje compite con la belleza de su expresión, de modo que el corazón creyente, cuando de veras lee a Juan, llega a sentir esa especie de embriaguez deliciosa que se siente en los lugares altísimos, cuando todo se hace visible y adquiere por así decirlo su lugar en el conjunto sobrecogedor e imponente. Apegado a lo concreto y a lo real, mira qué nos ofrece: "lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de la vida...". No es un vendedor de quimeras, no es un soñador atorado en sus ilusiones: es ante todo un testigo. Es difícil saber cuál podría ser la "gran palabra", el concepto clave de la enseñanza de Juan: Lo más seguro es decir que, más que una palabra o una única idea, en el corazón de la doctrina de Juan tenemos un conjunto armonioso y complementario de experiencias vividas desde Dios y hacia Dios. En este sentido el término clave sería "comunión". Estar "en comunión" es precisamente participar-de, recibir y compartir, aprender y ejercer un lenguaje, vivir lo mismo aunque no en la misma forma, en fin, llegar a ser con el otro. "Estar en comunión", es respirar de un mismo Espíritu, tener, haber aprendido juntos un modo de hablar sobre el Señor, llorar con las lágrimas del hermano y reír con su sola sonrisa.

SALMO RESPONSORIAL: 96
R/ Alegraos, justos, con el Señor.

El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean
justicia y derecho sostienen su trono. R.

Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia
y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

Amanece la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Himno de alabanza a la realeza de Dios, quien manifiesta su grandeza en los fenómenos naturales y en los juicios de la historia, se anuncia la venida de la luz para los justos.
Esa luz anunciada es Cristo, “que al venir a este mundo ilumina a toda la humanidad” (Jn1,9)   

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 20,2-8
“El otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro”
El primer día de la semana, María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto." Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
REFLEXIÓN
El evangelio nos presenta al que era muy amigo de Jesús (en otras versiones, el que Jesús más quería) como uno de los primeros testigos de la Resurrección al lado de María Magdalena y de Pedro. Estos discípulos, que estuvieron con Jesús, que escucharon sus palabras y fueron testigos de sus obras, no habían comprendido que según las escrituras Jesús debía resucitar de entre los muertos; y ahora el discípulo que era muy amigo de Jesús ve y cree: Jesús ha resucitado, su proyecto de vida, de justicia ha triunfado sobre la muerte. El evangelio de hoy nos invita a realizar nuestro discipulado en comunidad, a ser testigos de la llegada de quien vence la muerte. Llegar a entender que Jesús había resucitado no fue de la noche a la mañana, sino que pasaron varios años para lograr comprender el misterio de Dios. Hoy, la fe que se nos ha sido trasmitida por tradición nos invita a creer en ese Jesús que nace en medio de nosotros como el Hijo de Dios que busca la construcción del reino de vida, que vence toda clase de muerte, que está en nuestras familias, en las comunidades para darnos vida y vida en abundancia.

ORACIÓN
Cuando nos sabemos amados por ti, sin ningún interés, sino por tu don misericordioso, no nos queda  más que dejarnos amar y corresponder  con nuestra fe, transformación de vida, trato a los demás  y evangelización. Ayúdanos, por favor a continuar anunciando tu proyecto de vida con corazón dispuesto y generoso a la acción de Dios. Amén                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            


“No basta con declarar el evangelio, hay que trasmitirlo, como la que ha corrido al encuentro del que se ha hecho Humano y ha Amado hasta el extremo”

Domingo 28 de diciembre de 2014


SAGRADA FAMILIA
“ES BENDECIDO QUIEN HONRA A SUS PADRES”

PRIMERA LECTURA
ECLESIÁSTICO 3, 2-6. 12-14

“El que teme al Señor honra a sus padres”

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha.
Hijo mío, sé constante en honrar  a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.  Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
En la primera lectura, tomada del libro del Eclesiástico, escuchamos los consejos que un hombre, Ben Sirac, que vivió varios siglos antes de Jesucristo, da a sus hijos. El respeto y la veneración de éstos hacia sus padres es cosa agradable a los ojos de Dios, que éste no dejará sin recompensa. Los hijos que veneren a sus padres serán venerados a su vez por sus propios hijos. Todos estos consejos, aun conservando hoy plena validez, parecen insuficientes, puesto que están dados desde una mentalidad estrictamente rural, en donde otros aspectos de la vida familiar no son tenidos en cuenta. No sólo importa hablar hoy del respeto que los hijos deber a los padres, sino de la actitud de éstos con relación a los hijos. Esta insuficiencia resulta particularmente notable en momentos como los actuales, cuando la familia tiene planteados problemas de pérdida de sus funciones.
Desde una perspectiva cristiana, la familia continúa teniendo una función insustituible: ser una comunidad de amor en donde los que la integran puedan abrirse a los demás con una total sinceridad y confianza. Dejando aparte un poco,  los consejos que da San Pablo en la segunda lectura algunos circunstanciales y muy ligados a las costumbres y mentalidad de la época, la exhortación a la mansedumbre, a la paciencia, al perdón y, sobre todo, al amor, es algo realmente básico para la familia de nuestro tiempo.
SALMO RESPONSORIAL: 127, 1-2. 3. 4-5
R. / Dichosos los que temen al Señor
Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás, dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
 que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.


OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
La felicidad de los justos -constituida por los sencillos goces de la vida familiar- es el tema central de este hermoso poema. Al final del Salmo (v. 5), el horizonte se amplía, y la felicidad personal aparece estrechamente vinculada con la prosperidad de Jerusalén, centro de la vida nacional y fuente de bendición para todo Israel.

SEGUNDA LECTURA
COLOSENSES 3, 12-21
“La vida de familia vivida en el Señor”
Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión.  Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro.
El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada.  Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.  Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.  Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Pablo da algunos consejos para la convivencia con otros. Se requiere humildad, acogida mutua y paciencia. Y si fuese necesario, perdón. Así procede Dios con nosotros. Su actitud debe ser el modelo de la nuestra (v.12-13). Pero, “por encima de todo”, está el amor, de Él tenemos que revestirnos, dice Pablo empleando una metáfora frecuente en sus cartas (v.14). De este modo “la paz de Cristo” presidirá en nuestros corazones (v.15).
Si el amor es el vínculo que une a las personas, la paz se irá construyendo en un proceso, los desencuentros irán desapareciendo (los enfrentamientos también) y las relaciones se harán cada vez más trasparentes. En el marco de la familia humana, esos lazos son detallados en el texto del Eclesiástico (3,3-17).
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 2, 22-40
Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones."
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel." Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: "Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma."
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
En el evangelio de Lucas hacemos el ejercicio de contemplación sobre el tema de la familia y nos encontramos tres veces con la mención de “los padres de Jesús” cumpliendo un misión dentro del plan de ellos. Ellos lo llevan a Jerusalén para presentarlo al Dios Padre y entregárselo como ofrenda. Te invito a que nos detengamos un momento en los personajes que intervienen en este relato familiar del Evangelio. María y José se manifiestan como fieles cumplidores de los preceptos del Señor. Van al templo a cumplir con ritos de purificación de la madre y ofrecimiento del primogénito. Los ancianos Simeón y Ana simbolizan la esperanza espiritual y profética del pequeño resto de Israel que ven en el niño que ha nacido el cumplimiento de la promesas de Dios.  El niño crece en sabiduría y de gracia, es decir, se va formando para realizar la misión encomendada por el Padre. Probablemente hoy ha cambiado la manera de entender la familia Las relaciones no pueden ser verticales, piramidales y autoritarias, sino horizontales, es decir, comunitarias y dialogantes. Difícil tarea, pero es la más cercana al evangelio de Jesús. Hoy en el día de la familia, desde el modelo de la Gran familia de Nazaret nos podríamos preguntar ¿Cómo está tu vida familiar? ¿Cómo crecer en sabiduría y gracia delante de la comunidad y del Señor? ¿Cómo está  hoy a realidad de la familia en tu entorno y en el mundo en general?
Todos en la familia desde el amor nacido de Dios hemos de ser constructores de paz y testimonio del servicio solidario desde la oración y el alimento de la Palabra de Dios. Recordemos que el amor venido de Dios tiene como cuna o fuente la familia; de la cual Dios espera relaciones bondadosas, amables, misericordiosas y tolerantes. Al terminar este año litúrgico y aproximarnos también al final del año civil es una buena oportunidad de revisión en familia de la manera como vivimos nuestros afectos, la experiencia de la fe y el servicio; bien podríamos tener aquí a través de este compartir en el Día a Día la Palabra, una ayuda valiosa para seguir descubriendo lo que Dios quiere y espera de nuestras familias. 
ORACIÓN

Señor  y Dios Familia, gracias te damos hoy por todo tu amor y bendición derramados, en nuestras vidas, a través de esos seres maravillosos, pero también limitados que tú nos has regalado, como papá y mamá, por medio de los cuales tú nos diste la vida. Bendícelos, protégeles, regálales la salud y también sabiduría, serenidad y paciencia, para que puedan enfrentar las adversidades de la enfermedad y la vejez. A los que ya han partido concédeles el verdadero reposo, la vida eterna, la victoria de la resurrección y la gracia de contemplarte eternamente. Amén.  

“El don de la familia, desde el origen de la creación, es para cuidar y proteger la vida”

Lunes 29 de Diciembre de 2014


“ AMAR AL HERMANO ES PERMANECER EN LA LUZ PARA DAR TESTIMONIO”

PRIMERA LECTURA
1JUAN 2,3-11

“Quien ama a su hermano permanece en la luz”

Queridos hermanos: En esto sabemos que conocemos a Jesús: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: "Yo le conozco", y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él. Quien dice que permanece en él debe vivir como vivió él.
Queridos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que tenéis desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que habéis escuchado. Y, sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo -lo cual es verdadero en él y en vosotros-, pues las tinieblas pasan, y la luz verdadera brilla ya. Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano está aún en las tinieblas. Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. Pero quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La Primera Carta de Juan ya tuvo que tratar el tema de la gente que se creía muy iluminada pero que llevaba una vida oscura. Lo básico es que la vida tiene que resplandecer, y que una luz que se queda en el nivel del conocimiento no es la luz verdadera.
Juan nos dice dónde está la prueba de la verdadera fe: “en esto sabemos que le conocemos, en que guardamos sus mandamientos”. Y no como los gnósticos de fines del primer siglo, contra los que escribe esta carta, que daban prioridad absoluta al saber (gnosis, conocimiento), y con eso se sentían salvados, sin prestar gran atención a las consecuencias de la vida. No actuaban según ese conocimiento de Dios.
Más en concreto todavía, para Juan la demostración de que hemos dejado la oscuridad y entrado en la luz, es si amamos al hermano. Es la consecuencia de haber conocido el misterio del amor de Dios en esta Navidad: también nosotros tenemos que imitar su gran mandamiento, que es el amor. La teoría es fácil. La práctica no lo es tanto y las dos deben ir juntas.

SALMO RESPONSORIAL: 95
R/Alégrese el cielo, goce la tierra.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R.

Proclamad día tras día su victoria.
 Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.

El Señor ha hecho el cielo;
 honor y majestad lo preceden,
fuerza y esplendor están en su templo. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
La proclamación de la realeza del Señor es asociada en este himno a dos acontecimientos decisivos de su obra salvífica: la creación y el juicio. La primera establece en la naturaleza el orden querido por Dios; el segundo restablece en la historia el orden quebrantado por la injusticia. Por eso, no sólo los hombres, sino todos los seres creados son invitados a celebrar jubilosamente la llegada del Señor, que viene a instaurar definitivamente su justicia.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 2,22-35

“Luz para alumbrar a las naciones”
Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones."
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel."
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María su madre: "Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma."  Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
En tiempos de Jesús era costumbre presentar al niño ante el Señor en el Templo de Jerusalén y ofrecer un sacrificio de purificación por él. Los pudientes sacrificaban un ternero, otros un cordero, y los más pobres un par de tórtolas. Lo que significa que José y María eran pobres, recalcándose así, nuevamente, el origen humilde de Jesús. Este niño es el que despierta el canto del viejo Simeón. Quien reconoce al Mesías es una persona pobre, en este caso un anciano. Al final se termina poniendo de manifiesto el destino de Jesús como signo de contradicción; y María también sufrirá por su hijo, compartirá el dolor de aquél que morirá en defensa de la vida. Muchos tienen el deseo de recibir al Salvador, el que traerá la justicia. Creer en un Dios hecho niño y pobre nos encara con un compromiso inaplazable por la justicia y la solidaridad. Debemos ver a Dios en lo pequeño, en los despreciados por la sociedad, en los pobres que claman justicia y dignidad. Hoy son nuestros pueblos los que escuchan y buscan la liberación de tantas situaciones infrahumanas. Recibamos al niño Jesús en el rostro de los necesitados de nuestra sociedad.

ORACIÓN
Gracias, Señor, finalizando este año, reconocemos todos los signos de bondad y misericordia para nosotros. Porque has dispuesto que tu Hijo fuera la luz que vino a iluminar nuestro sendero y a guiar todos los pueblos en la búsqueda de la verdad, la paz y la vida plena. Continúa Buen Señor, dándonos animadores que nos sigan motivando a seguir nuestro caminar hacia tu Reino.     Amén.

“La persona más feliz de las felices es aquella que hace felices a las demás personas”



Martes 30 de Diciembre de 2014


“QUIEN SE ACERCA A LA VOLUNTAD DE DIOS VIVIRÁ”

PRIMERA LECTURA
1JUAN 2,12-17

“El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”
Os escribo, hijos míos, que se os han perdonado vuestros pecados por su nombre. Os escribo, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os escribo, jóvenes, que ya habéis vencido al Maligno. Os repito, hijos, que ya conocéis al Padre. Os repito, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os repito, jóvenes, que sois fuertes y que la palabra de Dios permanece en vosotros, y que ya habéis vencido al Maligno. No améis al mundo ni lo que hay en el mundo.
Si alguno ama al mundo, no está en él el amor del Padre. Porque lo que hay en el mundo -las pasiones de la carne, y la codicia de los ojos, y la arrogancia del dinero-, eso no procede del Padre, sino que procede del mundo. Y el mundo pasa, con sus pasiones. Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La construcción del breve pasaje que hemos escuchado en la primera lectura de hoy no deja de tener su interés. El apóstol escribe pero no lanzando al vacío sus palabras. Tiene en mente a sus destinatarios; probablemente desfilan rostros concretos ante sus ojos mientras se esfuerza en dar el sentido propio a su mensaje. La redacción de cada "dedicatoria" es semejante: "Les escribo a ustedes... porque... " Y la razón es siempre una obra que Dios ha hecho. Meditemos un instante en esto. ¿Qué significa algo como: "te escribo porque conoces al que es desde el principio"? ¿Es un modo de recordar las bases, para seguir levantando el edificio espiritual? ¿Es una advertencia velada de lo que puede estar en peligro? ¿Es un modo discreto de indicar que existe un lenguaje común? ¿El apóstol está diciendo que escribe a cada uno de esos grupos de la comunidad para atraer la atención de todos, para recordar la obra que ha visto que Dios hizo en cada uno de esos grupos, o para sugerir las diversas relaciones que han de permanecer en el seno de la comunidad cristiana?
Probablemente nunca tengamos respuesta plena a estos interrogantes, pero es bueno plantearlos para percibir la hondura de la Palabra.  Algo interesante es que, aunque el apóstol mencione con nombres y características más o menos propias a estos destinatarios, en realidad no tiene palabras distintas para unos u otros. Los destinatarios son distintos pero el mensaje es el mismo. Quizá sea esta la clave: aunque cada uno necesita una razón particular para escuchar, no necesita escuchar un mensaje distinto, sino aquel que hace bien a todos, pues así es el Evangelio: único y sin embargo distinto en cada oído y cada corazón. O como la lluvia, que siendo única produce tan distintos frutos.
Y el apóstol Juan nos invita hoy también  a hacer una elección: pasar o permanecer.  Lo propio del mundo es la volatilidad. El mundo no es firme. Sus motores son, según san Juan, los apetitos desordenados, la codicia y el afán de riquezas; semejantes motores nunca descansan ni conceden verdadera saciedad, y por eso todo lo que aman lo desechan. Embarcarse en ese amor es someterse a no permanecer.  En Cristo, Dios nos ha mostrado un amor que permanece. Es este otro un amor que tiene puerto, porque tiene fuente y término. A medida que el cristiano bebe de esa fuente y a la vez alcanza el fin propio de su existencia experimenta descanso, acogida, firmeza.  La elección entonces es: ¿quieres ser juguete de los vientos o quieres encontrar ya tu lugar? El infierno es como divagar en el hastío de un mareo que no conduce a nada; el Cielo es llegar a tu lugar.
SALMO RESPONSORIAL: 95
R./ Alégrese el cielo, goce la tierra

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
 aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor. R.

Entrad en sus atrios trayéndole ofrendas,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda. R.

Decid a los pueblos: "El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente." R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Este salmo es un canto de los desterrados que, desde Babilonia, retornan a Israel, para gozar en ella de la libertad. También habla del triunfo final de Dios en el último día; y también de la vocación sacerdotal de todos los hijos e hijas de Dios, que consiste en invitar a los seres humanos a celebrar a Dios. Nuestro día no sólo debe cantar al Señor, sino ser también una invitación a las familias de los pueblos a que aclamen la gloria y el poder del Señor.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 2,36-40

“Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación”
En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Ayer contemplamos al anciano Simeón. Hoy le corresponde el turno a una anciana, Ana, que tiene el carácter de profetiza. Ella anuncia la liberación para el pueblo personificada en la persona de Jesús. El evangelio de Lucas incorpora en los llamados relatos de infancia a varios ancianos con características proféticas o sacerdotales: Zacarías, Isabel, Simeón y Ana. ¿Cuál es la intención catequética del evangelista? Es afirmar la esperanza del pequeño resto de Israel, de aquel pequeño grupo que seguía fiel a las promesas de Dios y esperaba el tiempo de la liberación del pueblo que debería inaugurar y realizar el Mesías prometido y esperado. A veces perdemos la esperanza fácilmente ante tantas dificultades que nos presenta la vida. Dios se nos oscurece en el horizonte de nuestra existencia. No vemos claro el camino a seguir y todo se nos presenta sospechosamente confuso. Se necesita tener un corazón como el de Zacarías, Isabel, Simeón y Ana para no perder la confianza y la esperanza en Dios. A veces la pérdida de valores éticos, morales, espirituales, sociales nos hunden en el profundo sinsentido. Entonces necesitamos una palabra como la de Simeón para recuperar las ganas de seguir soñando y diseñando otro mundo distinto. 

ORACIÓN
Ayúdanos, Buen Señor, finalizando este año a llenarnos de fortaleza y sabiduría para interpretar los signos de los tiempos y servirte desde nuestra realidad con un corazón amoroso y misericordioso hacia los demás, entregando todas nuestras facultades y talentos al servicio del evangelio de la vida, que eres tu Señor Jesús. Amén.

“La vida de los que deciden, con su gracia, servir a Dios con toda su existencia, está cargada de sentido y significado”


Miércoles 31 de Diciembre de 2014


“SER DISCÍPULOS, TESTIGOS DE LA PALABRA”

PRIMERA LECTURA
1JUAN 2,18-21

“Estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis”

Hijos míos, es el momento final. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es el momento final. Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros. En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis. Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Harto da qué pensar eso de que en el siglo I ya Juan nos hable de que estamos en la última hora (1 Jn 2,18). Idea que no era sólo suya. La Carta a los Hebreos habla de "estos tiempos, que son los últimos...". Tales palabras resuenan de modo particular en el último día del año civil.
Juan ve llegada la última hora por la multiplicación de anticristos, palabra que aquí debe entenderse en el sentido general de "adversarios de la propagación del Evangelio". Las enseñanzas de estos adversarios pueden deducirse del conjunto de advertencias que trae la Carta. ¿Quién es el embustero sino aquel que niega que Jesús es Cristo. La negación de Jesús es la negación de la verdad, de su promesa de salvación.
Juan hace eco además de la convicción de la Iglesia Primitiva, preocupado por la situación de los creyentes, deteniéndose a explicar los criterios para la verdadera fe: la fidelidad a lo que “habeís oído desde el principio”. El criterio fundamental de la verdadera fe esta ciertamente en lo que se oyó desde el principio, pero no en cuanto al contenido de su doctrina, sino más bien en su esencia en cuanto al Verbo de vida escuchado, visto, palpado, el criterio fundamental es Jesucristo.

SALMO RESPONSORIAL: 95
R. / Alégrese el cielo, goce la tierra.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria. R.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R.

Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R.

OREMOS CON EL SALMO  Y ACERQUÉMONOS A SU CONTEXTO
Este es un salmo real propio del adviento y el nacimiento que nos invita  a meditar sobre la grandeza de Dios liberador, a cantarle y alabarle, en esta época en que celebramos la llegada del Hijo a transformar el corazón y la vida de cada ser humano para que cambie el mundo.

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 1,1-18
“La Palabra se hizo carne”
En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: "Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."  Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Hoy meditamos sobre el “prólogo del Evangelio de San Juan”. En la profundidad de la
teología  joánica se destaca este pasaje, que hace “apertura” de la obra joánica. En la obertura de una obra musical se entrecruzan todos los temas que se van a ejecutar a lo largo de la obra. Así mismo, Juan sintetiza de manera magistral el objetivo y el sentido de su evangelio. El  logos, el Verbo… La Palabra de Dios se humaniza, se sumerge en la historia y en la cultura, por medio de la persona de Jesús, para traer la luz al mundo entero. Es una oferta de salvación de Dios para la humanidad. Pero la humanidad en general, en uso de su libertad, no aceptó esa oferta, sino que la rechazó. La Palabra no fue escuchada ni acogida más que por unos pocos; los oídos de la mayoría se volvieron sordos y el corazón se cerró a esta Palabra de vida y salvación. – Hoy nos preparamos para despedirnos del año 2014 y dar la bienvenida al 2015. Que la Palabra de Dios humanizada en Cristo Jesús sea el criterio de discernimiento para revisar el año vivido y vislumbrar el proyecto para el nuevo año. Demos gracias al Dios de la vida por todos los dones y bendiciones recibidos durante este año que termina y coloquemos nuestros planes para el próximo año en su presencia.

ORACIÓN
Señor Gracias porque nos has permitido nuevamente culminar este año, con todas las vivencias oportunas, fuertes o débiles que tuvimos que experimentar, pero donde siempre sentimos tu amor de Padre y Madre, aun cuando desfallecíamos. Por eso deseamos entregarte de nuevo nuestra vida, decirte que no queremos que se apague esta navidad y que todo lo que aprendimos de Ti, se manifieste en el transcurrir del 2015. Ayúdanos por favor con la fuerza de tu Espíritu a ser testimonio de esa Palabra eterna tuya que se ha hecho carne en la historia y habitó y permanece entre nosotros para que entre Tú y el ser humano no haya distancias, porque  mantenemos la fe, la esperanza y el amor, que producen vida. Amén

“Salgamos cada mañana con la sonrisa en los labios y dispuestos (as) a vivir con sencillez, amor, originalidad y alegría, porque seguimos a Jesús”