martes, 1 de octubre de 2024

Lunes 21 de Octubre de 2024

 Santa Laura Montoya

 

 

“TRABAJAR POR EL BIEN”

 

PRIMERA LECTURA

Efesios 2, 1-10

 

Nos ha hecho vivir con Cristo y nos ha sentado en el cielo con Él

 

Hermanos: Hubo un tiempo en que estabais muertos por vuestros delitos y pecados, cuando seguíais la corriente del mundo presente, bajo el jefe que manda en esta zona inferior, el espíritu que ahora actúa en los rebeldes contra Dios. Antes procedíamos nosotros también así; siguiendo los deseos de la carne, obedeciendo los impulsos de la carne y de la imaginación; y, naturalmente, estábamos destinados a la reprobación, como los demás. Pero Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos has hecho vivir con Cristo -por pura gracia estáis salvados-, nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con él. Así muestra a las edades futuras la inmensa riqueza de su gracia, su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque estáis salvados por su gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir. Somos, pues, obra suya. Nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que él nos asignó para que las practicásemos. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Pablo recuerda a los Efesios: "No se debe a vosotros..." Es maravilloso saberse amado pero hay algo en el orgullo humano que quiere siempre encontrar un motivo para ese amor. La razón es que si Dios tenía un buen motivo en mí para amarme, entonces bien se ve lo bueno que soy. Uno trata de ser bueno por propia fuerza, por propio impulso; eso seduce nuestra vanidad y mima a nuestro ego. Uno trata de convencerse de que es lo suficientemente sagaz, sabio, virtuoso, inocente, bello o fuerte como para "merecer" que lo salven. La Biblia no respalda esas aspiraciones. Dios me ha salvado por puro amor, por puro regalo. Lo bueno que había en mí no alcanzaba su verdadera meta, pues tanta inteligencia no me hizo descubrir al Dios que se esconde en los humildes, y tantas riquezas no me sirvieron para ganarme a un Dios que se pone del lado de los pobres.

Así que uno tiene escoger: ¿quiero con mis obras convencer a Dios de que me ame o quiero ser la obra de un Dios que me ha amado sin que yo en realidad lo mereciera?

 

Salmo responsorial: 99

R. / El Señor nos hizo y somos suyos.

 

Aclama al Señor, tierra entera,

servid al Señor con alegría,

entrad en su presencia con vítores. R.

 

Sabed que el Señor es Dios:

que él nos hizo y somos suyos,

su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

 

Entrad por sus puertas con acción de gracias,

por sus atrios con himnos,

dándole gracias y bendiciendo su nombre. R.

 

"El Señor es bueno,

su misericordia es eterna,

su fidelidad por todas las edades." R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Este salmo es un canto que invita a la alegría y a la acción de gracias, dirigida a toda la comunidad que le aclama en el momento de ingresar al Templo. Israel reconoce con gratitud su condición de “Pueblo” y “rebaño” del único Dios. El amor de Dios por su pueblo se ha manifestado de manera más evidente en Jesucristo, Pastor presente en medio de nosotros(as).   

 

LECTURA DEL EVANGELIO

Lucas 12, 13-21

 

Lo que has acumulado, ¿de quién será?

 

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: "Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia." Él le contestó: "Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?" Y dijo a la gente: "Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno -ande sobrado, su vida no depende de sus bienes." Y les propuso una parábola: "Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: "¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha." Y se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida." Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?" Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios."  Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Jesús nos invita a enriquecernos ante Dios. La abundancia de posesiones era en la antigüedad identificado con la tranquilidad e, incluso, con la felicidad, pero bien se sabía por el sentido común cuán frágiles eran las seguridades provenientes de las posesiones. A cada época de bonanza le sigue una de escasez, y con frecuencia la precariedad sobreviene por las veleidades de gobernantes incapaces que piensan más en sus intereses particulares que en el bien común. Jesús nos invita a desafiar esas seguridades con el cultivo de la espiritualidad como auténtica fuente de seguridad y felicidad. Para él, la vida es más que la suma de los procesos biológicos, económicos y sociales. La vida es un don y, como tal, debe ser a su vez donado en abundancia, ya que la vida, como bien principal, no se puede retener, pero sí se puede entregar. La herencia que Jesús nos ha dejado es precisamente ese espíritu de vida, amor y felicidad. – Nuestra cultura promueve valoraciones excesivas respecto a los bienes económicos y sociales, ya que pone en ellos la seguridad única y última de la existencia; sin embargo, la consecuencia de esta actitud es el vacío afectivo y existencial, ya que la consecución de estos bienes no produce inmediatamente el efecto que pretenden.

 

ORACIÓN

Señor queremos enriquecernos en ti, en nuestra espiritualidad, ayúdanos a desapegarnos de nuestro bienes materiales y entender que nuestra vida en Ti tiene sentido si caminamos contigo, aprendiendo a hacer el bien como tú, libre de represiones, apegos, criticas, y afanes superfluos y sin sentido; ayúdanos para que nuestro  principal interés sea buscar tu  Reino y vivir desde aquí la plenitud de una existencia con propósito en, por y para el bienestar común. Amén

 

 

“Ante Dios vale una vida en amor que produce justicia, paz y servicio, no en la acumulación de riqueza”

Martes 22 de Octubre de 2024

 


“¿ESTAMOS PREPARADOS(AS)?”

 

PRIMERA LECTURA

Efesios 2, 12-22

 

Él es nuestra paz, Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa

 

Hermanos: Antes no teníais un Mesías, erais extranjeros a la ciudadanía de Israel y ajenos a las instituciones portadoras de la promesa. En el mundo no teníais ni esperanza ni Dios. Ahora, en cambio, estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio. Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.

Por lo tanto, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo. Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

La primera lectura de hoy nos recuerda que la paz verdadera tiene un precio. En el mundo antiguo, allá en el siglo I, los judíos y los no judíos (esto es, los llamados "gentiles") se despreciaban mutuamente, llegando en algunas ocasiones a la segregación o el odio. Las razones suenan extrañas a nuestros oídos: los judíos veían con desaprobación y repugnancia las costumbres libertinas de los paganos, y estos veían con extrañeza y suspicacia las costumbres particulares del pueblo de Abraham y de Moisés. Por eso Pablo habló de un "muro" que separaba a "los dos pueblos." Ahora, sin embargo, el mismo apóstol dice que el muro ha sido derribado y que el que lo ha logrado, el que ha vencido al odio y traído la paz, se llama Jesucristo. Pero ello tuvo un precio.

 

El precio de la paz fue el sacrificio de Cristo. Pablo lo describe gráficamente diciendo que Cristo derribó el muro "con su carne." Derribar un muro con la propia carne es destrozar la propia carne, y eso es exactamente lo que ha hecho Nuestro Señor. El lugar de la paz no es la mesa de negociación entre intereses humanos sino la mesa del altar y del sacrificio. No se alcanza la paz mirándonos unos a otros sino mirando  juntos hacia la Cruz que denuncia todas nuestras miserias y también las sana.

 

Salmo responsorial: 84

R. / Dios anuncia la paz a su pueblo.

 

Voy a escuchar lo que dice el Señor:

"Dios anuncia la paz

a su pueblo y a sus amigos."

La salvación está ya cerca de sus fieles,

y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

 

La misericordia y la fidelidad se encuentran,

la justicia y la paz se besan;

la fidelidad brota de la tierra,

y la justicia mira desde el cielo. R.

 

El Señor nos dará la lluvia,

y nuestra tierra dará su fruto.

La justicia marchará ante él,

la salvación seguirá sus pasos. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

La experiencia del poder salvador de Dios en la historia de Israel, permite al salmista pedir a Dios que continúe y lleve a término esa acción salvadora. Su acción garantiza al pueblo la paz y la libertad. Esa experiencia se hace plena en el acto salvador por excelencia realizado por Dios en la muerte y resurrección de Jesús. La Justicia liberadora de Dios ofrece la paz a toda la humanidad.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

Lucas 12, 35-38

 

Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentre en vela

 

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas; vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os seguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.   Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

El evangelio hace un llamado a estar atentos para socorrer al hermano necesitado y empobrecido, es necesaria una respuesta urgente, oportuna y eficaz frente a tantas dificultades por las que pasan las comunidades y familias. Los seguidores de Jesús, no solo deben comprendan su mensaje, sino que deben hacer realidad sus enseñanzas en la práctica de la justicia. La alegría que mueve a Jesús está  dada por el sentimiento que le causa saber que su padre Dios es el amigo fiel, leal, el compañero que está dispuesto a servir. Por eso dice el texto “Dichosos los sirviente a quienes el amo al llegar encuentre despiertos…” para Jesús presidir la comunidad del Reino tiene sentido porque se sirve, porque se comparte la vida con los compañeros y porque se celebra la esperanza de luchar por un mundo mejor. Desde esta perspectiva esta parábola es la realidad que convierte a Dios en un amigo cercano, fiel, en quien podemos confiar.

Reflexionemos:  ¿Qué imagen de Dios tengo? ¿Cómo sé que Dios acompaña mi caminar?

 

ORACIÓN

Tú nos sorprendes, porque en lugar de servirte, nos sirves, solo debemos disponernos para confiar que estás actuando en nuestra vida y mantenernos atentos, preparados y vigilantes para tus manifestaciones, nos invitas también a salir luego a servir, compartir la vida, y construir comunidades que buscan un mundo mejor. Nos ponemos en tus manos Señor, ayúdanos a cumplir tu voluntad. Amén 

 

“Debemos permanecer con el traje festivo de la caridad, del amor que Dios nos ha dado como don y como tarea para el servicio a los demás”

 

Miércoles 23 de Octubre de 2024

 

  

“EL SEÑOR YA ESTA AQUÍ”

 

PRIMERA LECTURA

Efesios 3, 2-12

                          

El misterio de Cristo ha sido revelado ahora: que también los gentiles son coherederos de la promesa

 

Hermanos: Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro. Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, del que os he escrito arriba brevemente. Leedlo y veréis cómo comprendo yo el misterio de Cristo, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa de Jesucristo, por el Evangelio, del cual yo soy ministro por la gracia que Dios me dio con su fuerza y su poder. A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo. Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

San Pablo siente un gozo singular al descubrir y descubrirnos la grandeza y hermosura de su propia misión, que describe con estas palabras: "anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios." Los dos verbos de destacar son "anunciar" y "aclarar." .

Pablo dio siempre una gran importancia a este misterio de la "extensión" del amor divino a los pueblos paganos. Es un "misterio" porque los datos que venían del Antiguo Testamento hablaban de unas promesas para el pueblo de Abraham pero dejaban en penumbra el destino de los demás pueblos. El problema, enunciado de modo sintético, es: ¿cómo pueden salvarse los que dan culto a los ídolos y han mostrado ser enemigos del pueblo de Dios? La respuesta, en la que se cifra todo el misterio del que habla este apóstol, es: pueden salvarse si el anuncio del amor misericordioso llega hasta ellos y ellos acceden a creer.

 

El mensaje de la gracia acontece en una comunidad real y sólo a través de ella se hace presente en medio de los incrédulos, los paganos, los herejes y los enemigos de la fe. Por lo mismo, el misionero no es un solitario ni un aventurero sino un enviado de la comunidad, un testigo que porta el fuego que ha conocido en la celebración común de la fe.

 

SALMO RESPONSORIAL: Interleccional: Isaías 12, 2-6

R. / Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador.

 

Él es mi Dios y Salvador:

confiaré y no temeré,

porque mi fuerza y mi poder es el Señor,

él fue mi salvación.

Y sacaréis aguas con gozo

de las fuentes de la salvación. R.

 

Dad gracias al Señor,

invocad su nombre,

contad a los pueblos sus hazañas,

proclamad que su nombre es excelso. R.

 

Tañed para el Señor, que hizo proezas,

anunciadlas a toda la tierra;

gritad jubilosos, habitantes de Sión:

"Qué grande es en medio de ti

el santo de Israel." R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Este texto es llamado “El cantico de Isaías”. El nombre de Isaías («Dios-salva») simboliza y localiza la fuente salvadora de Israel. Salvación que, si en el pasado fue liberación de Egipto, en el presente es confianza sin temor. En uno y otro caso es lícito celebrar a Dios como fortaleza, poder y salvación. La iniquidad de Israel consistió en haber abandonado a Dios, fuente inagotable de agua viva, salvadora, y haber excavado cisternas agrietadas que no pueden retener el agua. A pesar de todo, el mensaje de Isaías se abre hacia el futuro al invitar a los sedientos a beber gratuitamente. Quien sienta sed está predispuesto a adherirse a Jesús, la roca de la que mana el agua, nuevo Templo y fuente abierta en Jerusalén

 

LECTURA DEL EVANGELIO

Lucas 12, 39-48

 

Al que mucho se le dió, mucho se le exigirá

 

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Comprended que, si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre". Pedro preguntó: "Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?" El Señor le respondió: "¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo al llegar encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: "Mi amo tarda al llegar", y empieza a pegarle a los mozos y a las muchachas, a comer y deber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere, y no está dispuesto a ponerlo por obra, recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá".  Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Hemos recibido el encargo de ser administradores de los dones que Dios ha repartido desde la creación. En la comunidad cristiana el asunto no se resuelve por quien tiene más o menor riqueza económica. El dilema está en saber administrar los dones-carismas que Dios ha regalado a cada uno de los creyentes para el fortalecimiento y enriquecimiento de la vida comunitaria. La parábola es excepcional. Hoy nos sigue interpelando esta enseñanza de Jesús y nos recuerda que la exigencia de la vida, está siempre al nivel de los dones recibidos. Por ello, hemos de poner a producir lo que Dios nos ha dado, si no lo hacemos, estaremos mal, porque que a quien mucho se le dio, mucho se le exige. Los cristianos hemos recibido de Dios una medida desbordante y sin límites. Dios mismo se nos donó en la persona de su Hijo y no tuvo reparo de participar de nuestra humanidad. Entonces nos ha de surgir una gran pregunta ¿Estamos respondiendo con generosidad al derroche de gracia que Dios nos ha concedido? ¿Estamos administrando con pulcritud y excelencia, por el bien de los hermanos, los dones que de Dios hemos recibido? ¡Cuidado! ¡Se nos dio mucho… se nos exigirá mucho!

 

ORACIÓN

Señor Jesús, sentimos que este es el momento y el tiempo para volver a Tí. Que no dejemos lo importante para un mañana que no sabemos si va a llegar; que no perdamos la oportunidad para poner al servicio de otros todos nuestros dones y cualidades, queremos  comprometernos libremente con tu causa y trabajar como miembros activos de tu comunidad por tu Reino. Que podamos hacer de nuestra vida una dulce morada de tu presencia.  Amén.

 

 

 “Jesús nunca se ha ido, su Espíritu nos acompaña siempre, debemos abrir la mente y el corazón para escucharlo y reconocerlo”

Jueves 24 de Octubre de 2024

 

“SEAMOS VERDADEROS ORANTES”

 

PRIMERA LECTURA

Efesios 3, 14-21

 

Que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios

 

Hermanos: Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios. Al que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.  Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

La primera lectura nos deja ver la vida cristiana como un itinerario. Es grande haberlo comenzado, y eso nos lo otorgó la fe, pero es más grande avanzar y crecer en él, y eso es lo propio de la madurez cristiana. La invitación, pues, es a madurar. ¿Qué implica esa madurez? Apoyémonos en ese texto de la Carta a los Efesios para descubrir algunas de sus notas peculiares. Las palabras claves parecen ser: cristianos robustos, enraizados en el amor, habitados por Cristo, llenos de sabiduría espiritual, esto es, aptos para comprender las dimensiones propias del amor.

 

Cada una de esas expresiones nace de experiencias reales de la vida de fe: Hay que estar "robustos" porque creer es entrar en la batalla y porque hay enfermedades que tratan de apocar y debilitar el alma. Hay que estar enraizados en el amor, pero sólo quien se sabe amado llega a amar y sólo quien está dispuesto a amar soportará los desengaños y dificultades que la vida trae. Hay que estar habitados por Cristo porque ningún otro señor dará su rumbo cierto al barco de nuestra vida y nadie como él podrá defendernos de lo que no vemos. Y hay que estar colmados de sabiduría y capaces de reconocer las dimensiones del amor porque hasta el fin de nuestros días seremos discípulos y porque es necesario para gastar la eternidad admirando el perpetuo milagro insondable del amor divino.

 

Salmo responsorial: 32

R. / La misericordia del Señor llena la tierra.

 

Aclamad, justos, al Señor,

que merece la alabanza de los buenos.

Dad gracias al Señor con la cítara,

tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R.

 

Que la palabra del Señor es sincera,

y todas sus acciones son leales;

él ama la justicia y el derecho,

y su misericordia llena la tierra. R.

 

Pero el plan del Señor subsiste por siempre,

los proyectos de su corazón, de edad en edad.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se escogió como heredad. R.

 

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,

en los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y reanimarlos en tiempo de hambre. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Este himno es una invitación a celebrar la omnipotencia de la Palabra de Dios, puesta de manifiesto en la creación del mundo y a reconocer el designio divino que dirige todos los acontecimientos, en especial el destino del Pueblo elegido. La frustración de los planes de las naciones no es más que el reverso de esa solicitud universal de Dios, siempre dispuesto a eliminar los obstáculos que se oponen a los designios de su Providencia. Pero Dios no está presente únicamente en los grandes acontecimientos de la historia, sino que penetra en el corazón de cada persona y vela sobre los detalles más pequeños de la vida cotidiana.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

Lucas 12, 49-53

 

No he venido a traer paz, sino división

 

"En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo la paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra". Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

El Espíritu Santo es el fuego que Jesús trae a la tierra. No podemos entender el fuego que anuncia Jesús como una realidad de destrucción, de muerte o de juicio aniquilador. El fuego del Espíritu, es el único que pondrá en marcha la nueva humanidad y hará posible que el Reino de Dios se establezca en la historia. Este fuego causará división, porque el Espíritu revelará el sentido verdadero de la historia y el plan que Dios tiene para la humanidad. Ese sentido original del plan de Dios es contrario al egoísmo humano que se ha enseñoreado y que se ha establecido como ídolo, interfiriendo en las relaciones humanas. Es importante que nos preguntemos ¿de parte de quien estoy? ¿Qué ruta estoy siguiendo? ¿Camino según la fuerza del Espíritu o según los intereses del egoísmo humano? En la respuesta que demos a Jesús, está la definición de nuestra propia historia. Jesús viene a tirar por el piso la falsa paz que ofrece el mundo. Entonces dependiendo del lado que nos ubiquemos así estaremos más cercanos al Reino o a las estructuras mundanas de la sociedad. El Reino no se instaura con lazos de sangre y carne, sino con adhesión total a Dios.

 

ORACIÓN

Tu amor maternal y paterno nos llena de alegría y disponibilidad para sobrellevar las mareas y desiertos de nuestra vida. Ayúdanos por favor a asumir que decidirnos por Ti será causa de ir contra la corriente de un mundo que tiene otros valores e intereses y que es el que debemos conquistar para tu Reino. Difícil tarea pero no imposible si Tú nos sostienes y la fuerza de tu Espíritu nos empodera para no desfallecer. Oramos, damos gracias y bendecimos las vidas de Martha Zamudio,  Gloria Forero y Martín Cetina en sus cumpleaños. Amén 

 

“La plenitud de la vida cristiana está en dejar que Jesús reine en nosotros, que cada área de la vida este bajo su control. La oración supera nuestros pensamientos, deseos e imaginación; nos hace entrar en la escala de Dios”