miércoles, 1 de diciembre de 2021

Lunes 27 de Diciembre de 2021

 San Juan apóstol y evangelista

 

“OJOS A LO ALTO, MIRADA A LO PROFUNDO”

 

PRIMERA LECTURA

1JUAN 1,1-4

 

“Os anunciamos lo que hemos visto y oído”

 

Queridos hermanos: Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos: la Palabra de la vida (pues la vida se hizo visible), nosotros la hemos visto, os damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba con el Padre y se nos manifestó. Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos, para que estéis unidos con nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto, para que nuestra alegría sea completa. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Dos características se destacan indudablemente, en los escritos del apóstol Juan; dos notas que parecen contradecirse en términos físicos, pero se complementan bellamente cuando se trata de espiritualidad: altura y profundidad, es decir: ojo a lo alto y mirada a lo profundo.

La audacia de su mensaje compite con la belleza de su expresión, de modo que el corazón creyente, cuando de veras lee a Juan, llega a sentir esa especie de embriaguez deliciosa que se siente en los lugares altísimos, cuando todo se hace visible y adquiere por así decirlo su lugar en el conjunto sobrecogedor e imponente. Apegado a lo concreto y a lo real, mira qué nos ofrece: "lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de la vida...". No es un vendedor de quimeras, no es un soñador atorado en sus ilusiones: es ante todo un testigo. Es difícil saber cuál podría ser la "gran palabra", el concepto clave de la enseñanza de Juan: Lo más seguro es decir que, más que una palabra o una única idea, en el corazón de la doctrina de Juan tenemos un conjunto armonioso y complementario de experiencias vividas desde Dios y hacia Dios. En este sentido el término clave sería "comunión". Estar "en comunión" es precisamente participar-de, recibir y compartir, aprender y ejercer un lenguaje, vivir lo mismo aunque no en la misma forma, en fin, llegar a ser con el otro. "Estar en comunión", es respirar de un mismo Espíritu, tener unas experiencias comunes, haber aprendido juntos un modo de hablar sobre el Señor, llorar con las lágrimas del hermano y reír con su sola sonrisa.

 

SALMO RESPONSORIAL: 96

R/ Alegraos, justos, con el Señor.

 

El Señor reina, la tierra goza,

se alegran las islas innumerables.

Tiniebla y nube lo rodean

justicia y derecho sostienen su trono. R.

 

Los montes se derriten como cera

ante el dueño de toda la tierra;

los cielos pregonan su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

 

Amanece la luz para el justo,

y la alegría para los rectos de corazón.

Alegraos, justos, con el Señor,

celebrad su santo nombre. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Este Salmo es un himno de alabanza a la realeza de Dios, quien manifiesta su grandeza en los fenómenos naturales y en los juicios de la historia, se anuncia la venida de la luz para los justos. Esa luz anunciada es Cristo, “que al venir a este mundo ilumina a toda la humanidad”    

 

LECTURA DEL EVANGELIO

JUAN 20,2-8     

 

“El otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro”

 

El primer día de la semana, María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto." Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

En el contexto de Navidad,  hoy el evangelio nos hace  meditar sobre la Resurrección, a través de la fe y del testimonio de Juan.

Celebramos hoy la fiesta del Apóstol Juan, quién narró, de manera exquisita, la vida y obra de Jesús de Nazaret en un relato evangélico: el cuarto Evangelio. En este relato, la comunidad de Juan dejó bien claro, desde el prólogo, que el Verbo se hizo carne y puso su morada en medio del mundo. Esta realidad de la encarnación, pero también de la muerte y resurrección de Jesús, es lo que en definitiva tiene que regir la vida de todo hombre y mujer que quiera adherirse a Él. Celebrar la fiesta de este Apóstol en días de Navidad, es una invitación a dejar que la novedad de Jesús de Nazaret haga nueva nuestra vida, a fin de poder ser testimonio delante del mundo del amor de Dios que quiere la vida en abundancia y la felicidad total para sus hijos e hijas. Si le creemos a Jesús ¿Aceptamos su propuesta novedosa? ¿Estamos dispuestos a ir hasta las últimas consecuencias aceptando el Reino que Jesús predicó?

 

 ORACIÓN

Cuando nos sabemos amados por ti, sin ningún interés, sino por tu don misericordioso, no nos queda  más que dejarnos amar y corresponder  con nuestra fe, transformación de vida, trato a los demás  y evangelización. Ayúdanos, por favor a continuar anunciando tu proyecto de vida con corazón dispuesto y generoso a la acción de Dios. Amén      

 

“Cristo quiere hacer camino con nosotros, quiere trabajar a partir de lo que somos y así paso a paso llevarnos a lo que Él sabe que podemos llegar a ser”

Martes 28 de Diciembre de 2021

 Santos Inocentes

        APRENDIENDO A DISCERNIR CUÁLES SON LOS CAMINOS DE DIOS”

   

Los días de la semana posterior a la Navidad conforman una "octava" es decir, un conjunto de ocho días que prolongan la meditación y la celebración de la fiesta mayor que les precede. En la actualidad se conserva sólo dos octavas: la de Pascua y la de Navidad.

En la octava de Navidad no es tan fácil descubrir un hilo conductor, si vemos una variedad de fiestas que la tradición de veinte siglos nos ha entregado para estos días: Ayer  San Juan Evangelista, y hoy  los Santos Inocentes.

 

PRIMERA LECTURA

1JUAN 1,5-2,2

 

“La sangre de Jesús nos limpia los pecados”

 

Queridos hermanos: Os anunciamos el mensaje que hemos oído a Jesucristo: Dios es luz sin tiniebla alguna. Si decimos que estamos unidos a él, mientras vivimos en las tinieblas, mentimos con palabras y obras. Pero, si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados. Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y no poseemos su palabra. Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Continuamos hoy la lectura de la primera carta de Juan. El autor nos introduce en el primera gran tema de su exposición: En Jesucristo Dios ha manifestado su luz, y todo aquel que crea en Él debe caminar en la luz, es decir vivir en comunión con Dios, reconociendo que sólo por su poder podrá pasar de las tinieblas a la luz. No se trata de entrar en estados de angustia o complejos de culpa, sino de reconocer humildemente que tendemos al mal, a lo fácil, a lo que no es de Dios. Nadie puede decir que no tiene pecado. Sería engañarse a sí mismo e ir contra la luz. El Jesús de quien habla Juan es el que ha venido en Navidad y, a la vez, el de la Cruz, el que con su sangre nos purifica de todo pecado, no solo a nosotros, sino a todo el mundo. Él es quien aboga ante el Padre por nosotros y nos fortalece para vivir en la luz.

 

La invitación de Juan es a que vivamos en coherencia con nuestra fe en el amor de Dios, manifestado en Jesucristo, a través de una conducta coherente, hecha de alegría y a la vez de seriedad exigente con nosotros mismos. Porque el pecado no se puede conjugar con la luz. La luz, en el lenguaje bíblico, es sinónimo de alegría, de vida, de verdad, de bondad, de pureza. Lo contrario de todo esto es  tinieblas, oscuridad, o  penumbra, situaciones en la que a veces vivimos.

 

SALMO RESPONSORIAL: 123

R./Hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador.

 

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,

cuando nos asaltaban los hombres,

nos habrían tragado vivos:

tanto ardía su ira contra nosotros. R.

 

Nos habrían arrollado las aguas,

llegándonos el torrente hasta el cuello;

nos habrían llegado hasta el cuello

las aguas espumantes. R.

 

La trampa se rompió, y escapamos.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor,

que hizo el cielo y la tierra. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

En este canto de liberación, Israel agradece al Señor que lo haya salvado de un gravísimo peligro. Varias imágenes se suceden para describir vívidamente la seriedad de la amenaza: las aguas torrenciales, las fieras a punto de devorar, la trampa del cazador. Dios los ha salvado, ha sido su auxilio, su gran esperanza.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

MATEO 2,13-18

 

“Herodes mandó matar a todos los niños en Belén”

 

Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo." José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: "Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto." Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: "Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven". Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Los  sistemas de poder, al sentirse amenazados, no tienen problema en eliminar y asesinar, hasta la vida de los inocentes. El egoísmo no conoce límites. Es esto lo que recuerda el relato evangélico de hoy. Herodes al sentirse amenazado pierde los estribos y declara la muerte a todos aquellos que están al servicio de la vida. Eso suele pasar en la vida cotidiana en los países de nuestro continente, también al interior de las religiones. La experiencia de Jesús, al ser vivida de manera radical, se convierte en una amenaza para los sistemas de poder. Hoy, se hace necesario que el cristianismo llegue a ser una propuesta amenazante para los detentadores de poder del mundo. No podemos seguir viviendo un cristianismo sin profecía, sin compromiso serio y profundo, en favor de la vida digna y contra las políticas de muerte, vengan de los sectores que vengan. ¿Te animas a vivir como Jesús vivió y a experimentar la marginación, la violencia que le impusieron a él y a los que fueron fieles a su causa? 

 

ORACIÓN

Bendito Padre, te pedimos nos des la fuerza para no dejarnos vencer por el mal, danos de tu paz, de tu guía para no seguir las lógicas del mundo, que esclavizan, tiranizan, destruyen, destierran. Oramos hoy muy especialmente por los niños, pero también por todos los pueblos maltratados, desprotegidos, asesinados, vulnerados, desterrados, desplazados, explotados, víctimas de violencia, te pedimos nos ayudes a luchar por ellos, por nuestras familias, por un mundo, más justo, solidario, menos hostil, equitativo,  ayúdanos a ser constructores de paz, constructores de tu Reino. Amén. 

 

“La historia de la humanidad ha girado entre dos poderes: los que reconocen al único poderoso que es Dios y los que no se inclinan ante el Señor e impiden a toda costa  que Él reine”

Miércoles 29 de Diciembre de 2021

 

 “ LA LUZ DE CRISTO DA SENTIDO A LA EXISTENCIA”

 

PRIMERA LECTURA

1JUAN 2,3-11

 

“Quien ama a su hermano permanece en la luz”

 

Queridos hermanos: En esto sabemos que conocemos a Jesús: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: "Yo le conozco", y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él. Quien dice que permanece en él debe vivir como vivió él.

Queridos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que tenéis desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que habéis escuchado. Y, sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo -lo cual es verdadero en él y en vosotros-, pues las tinieblas pasan, y la luz verdadera brilla ya. Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano está aún en las tinieblas. Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. Pero quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

La Primera Carta de Juan ya tuvo que tratar el tema de la gente que se creía muy iluminada pero que llevaba una vida oscura. Lo básico es que la vida tiene que resplandecer, y que una luz que se queda en el nivel del conocimiento no es la luz verdadera.

Juan nos dice dónde está la prueba de la verdadera fe: “en esto sabemos que le conocemos, en que guardamos sus mandamientos”. Y no como los gnósticos de fines del primer siglo, contra los que escribe esta carta, que daban prioridad absoluta al saber (gnosis: conocimiento), y con eso se sentían salvados, sin prestar gran atención a las consecuencias de la vida. No actuaban según ese conocimiento de Dios.

Más en concreto todavía, para Juan la demostración de que hemos dejado la oscuridad y entrado en la luz, es si amamos al hermano. Es la consecuencia de haber conocido el misterio del amor de Dios en esta Navidad: también nosotros tenemos que imitar su gran mandamiento, que es el amor. La teoría es fácil. La práctica no lo es tanto y las dos deben ir juntas.

 

SALMO RESPONSORIAL: 95

R/Alégrese el cielo, goce la tierra.

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,

cantad al Señor, toda la tierra;

cantad al Señor, bendecid su nombre. R.

 

Proclamad día tras día su victoria.

 Contad a los pueblos su gloria,

sus maravillas a todas las naciones. R.

 

El Señor ha hecho el cielo;

 honor y majestad lo preceden,

fuerza y esplendor están en su templo. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

La proclamación de la realeza del Señor es asociada en este himno a dos acontecimientos decisivos de su obra salvadora: la creación y el juicio. La primera establece en la naturaleza el orden querido por Dios; el segundo restablece en la historia el orden quebrantado por la injusticia. Por eso, no sólo los hombres, sino todos los seres creados son invitados a celebrar jubilosamente la llegada del Señor, que viene a instaurar definitivamente su justicia.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

LUCAS 2,22-35

 

“Luz para alumbrar a las naciones”

 

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones."

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel."  Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María su madre: "Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma."  Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

En tiempos de Jesús era costumbre presentar al niño ante el Señor en el Templo de Jerusalén y ofrecer un sacrificio de purificación por él. Los pudientes sacrificaban un ternero, otros un cordero, y los más pobres un par de tórtolas. Lo que significa que José y María eran pobres, recalcándose así, nuevamente, el origen humilde de Jesús. Este niño es el que despierta el canto del viejo Simeón. Quien reconoce al Mesías es una persona pobre, en este caso un anciano. Al final se termina poniendo de manifiesto el destino de Jesús como signo de contradicción; y María también sufrirá por su hijo, compartirá el dolor de aquél que morirá en defensa de la vida. Muchos tienen el deseo de recibir al Salvador, el que traerá la justicia. Creer en un Dios hecho niño y pobre nos encara con un compromiso inaplazable por la justicia y la solidaridad. Debemos ver a Dios en lo pequeño, en los despreciados por la sociedad, en los pobres que claman justicia y dignidad. Hoy son nuestros pueblos los que escuchan y buscan la liberación de tantas situaciones infrahumanas. Recibamos al niño Jesús en el rostro de los necesitados de nuestra sociedad.

Hoy  como  cristianos estamos invitados a ser agentes de liberación para el hombre y la mujer de hoy.  Los cristianos estamos llamados a ser liberadores, tal como lo fue Jesús de Nazaret.

 

ORACIÓN

Finalizando este año, reconocemos todos los signos de bondad y misericordia para con nosotros. Gracias Señor, porque has dispuesto que tu Hijo fuera la luz que vino a iluminar nuestro sendero y a guiar todos los pueblos en la búsqueda de la verdad, la paz y la vida plena. Continúa Buen Señor haciéndonos animadores y motivándonos a seguir nuestro caminar hacia tu Reino. Oramos, damos gracias y bendecimos la vida de Lucila Mojica en su cumpleaños. Amén.

 

 

“La fe es un don de Dios que debemos pedir y cultivar”

 

Jueves 30 de Diciembre de 2021

 

 “JESÚS ES EL ROSTRO VISIBLE DEL AMOR DE DIOS”

 

PRIMERA LECTURA

1JUAN 2,12-17

 

“El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” 

Os escribo, hijos míos, que se os han perdonado vuestros pecados por su nombre. Os escribo, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os escribo, jóvenes, que ya habéis vencido al Maligno. Os repito, hijos, que ya conocéis al Padre. Os repito, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os repito, jóvenes, que sois fuertes y que la palabra de Dios permanece en vosotros, y que ya habéis vencido al Maligno. No améis al mundo ni lo que hay en el mundo.

Si alguno ama al mundo, no está en él el amor del Padre. Porque lo que hay en el mundo -las pasiones de la carne, y la codicia de los ojos, y la arrogancia del dinero-, eso no procede del Padre, sino que procede del mundo. Y el mundo pasa, con sus pasiones. Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


La construcción del breve pasaje que hemos escuchado en la primera lectura de hoy no deja de tener su interés. El apóstol escribe pero no lanzando al vacío sus palabras. Tiene en mente a sus destinatarios; probablemente desfilan rostros concretos ante sus ojos mientras se esfuerza en dar el sentido propio a su mensaje. La redacción de cada "dedicatoria" es semejante: "Les escribo a ustedes... porque... " Y la razón es siempre una obra que Dios ha hecho. Algo interesante es que, aunque el apóstol mencione con nombres y características más o menos propias a los destinatarios del mensaje, en realidad no tiene palabras distintas para unos u otros. Los destinatarios son distintos pero el mensaje es el mismo. Quizá sea esta la clave: aunque cada uno necesita una razón particular para escuchar, no necesita escuchar un mensaje distinto, sino aquel que hace bien a todos, pues así es el Evangelio: único y sin embargo distinto en cada oído y cada corazón. O como la lluvia, que siendo única produce tan distintos frutos.

El apóstol Juan nos invita hoy también  a hacer una elección: pasar o permanecer.  Lo propio del mundo es la volatilidad. El mundo no es firme. Sus motores son, según san Juan, los apetitos desordenados, la codicia y el afán de riquezas; semejantes motores nunca descansan ni conceden verdadera saciedad, y por eso todo lo que aman lo desechan. Embarcarse en ese amor es someterse a no permanecer.  En Cristo, Dios nos ha mostrado un amor que permanece. Es este otro un amor que tiene puerto, porque tiene fuente y término. A medida que el cristiano bebe de esa fuente y a la vez alcanza el fin propio de su existencia experimenta descanso, acogida, firmeza.  La elección entonces es: ¿quieres ser juguete de los vientos o quieres encontrar ya tu lugar? El infierno es como divagar en el hastío de lo que no conduce a nada; el Cielo es llegar a tu lugar.

 

SALMO RESPONSORIAL: 95

R./ Alégrese el cielo, goce la tierra

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,

aclamad la gloria y el poder del Señor,

aclamad la gloria del nombre del Señor. R.

Entrad en sus atrios trayéndole ofrendas,

postraos ante el Señor en el atrio sagrado,

tiemble en su presencia la tierra toda. R.

Decid a los pueblos: "El Señor es rey,

él afianzó el orbe, y no se moverá;

él gobierna a los pueblos rectamente." R.

 


OREMOS CON EL SALMO

Este salmo es un canto de los desterrados que, desde Babilonia, retornan a Israel, para gozar en ella de la libertad. También habla del triunfo final de Dios en el último día; y también de la vocación sacerdotal de todos los hijos e hijas de Dios, que consiste en invitar a los seres humanos a celebrar a Dios. Nuestro día no sólo debe cantar al Señor, sino ser también una invitación a las familias de los pueblos a que aclamen la gloria y el poder del Señor.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

LUCAS 2,36-40

 

“Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación”

 

En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

 Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Ayer contemplamos al anciano Simeón. Hoy le corresponde el turno a una anciana, Ana, que tiene el carácter de profetiza. Ella anuncia la liberación para el pueblo personificada en la persona de Jesús. El evangelio de Lucas incorpora en los llamados relatos de infancia a varios ancianos con características proféticas o sacerdotales: Zacarías, Isabel, Simeón y Ana. ¿Cuál es la intención del evangelista? Es afirmar la esperanza del pequeño resto de Israel, de aquel pequeño grupo que seguía fiel a las promesas de Dios y esperaba el tiempo de la liberación del pueblo que debería inaugurar y realizar el Mesías prometido y esperado. A veces perdemos la esperanza fácilmente ante tantas dificultades que nos presenta la vida. Dios se nos oscurece en el horizonte de nuestra existencia. No vemos claro el camino a seguir y todo se nos presenta sospechosamente confuso. Se necesita tener un corazón como el de Zacarías, Isabel, Simeón y Ana para no perder la confianza y la esperanza en Dios. A veces la pérdida de valores éticos, morales, espirituales, sociales nos hunden en el profundo sin sentido. Entonces necesitamos una palabra como la de Ana para recuperar las ganas de seguir soñando y diseñando otro mundo distinto. 

ORACIÓN 

Ayúdanos, Buen Señor, finalizando este año a llenarnos de fortaleza y sabiduría, a ejemplo de tantas personas a tu servicio a lo largo de la historia, como Simeón y Ana, a interpretar los signos de los tiempos, a anunciarte en cada momento de nuestra vida, para servirte desde nuestra realidad con un corazón amoroso y misericordioso hacia los demás, entregando todas nuestras facultades y talentos al servicio del evangelio de la vida. Amén 

 

 

 “La vida de los que deciden, con su gracia, servir a Dios con toda su existencia, está cargada de sentido y significado”

Viernes 31 de Diciembre de 2021

 

“LA MISERICORDIA DE DIOS SE PROLONGA EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS”

 

 Hoy acaba un año, y es preciso que demos gracias a Dios por la vida que sigue siendo posible a pesar de las múltiples adversidades. Que sea la bendición de Dios la que colme hoy y siempre nuestro ser, nuestras familias y comunidades; que, hecho el balance de fin de año, seamos capaces de ver el paso de Dios por nuestras vidas.

 

PRIMERA LECTURA

1 JUAN 2,18-21

 

“Estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis”

Hijos míos, es el momento final. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es el momento final. Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros. En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis. Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad. Palabra del Señor

 


REFLEXIÓN

San Juan nos habla de la presencia de muchos "anticristos," pero sus palabras no son un grito de pánico sino un mensaje de esperanza porque lo que quiere es recordarnos la fuerza de la unción que hemos recibido junto con nuestra fe. Así como Isaías, Juan Bautista y María nos acompañaron durante el Adviento, así también, durante estos días fugaces de Navidad, que forman parte de la octava de Navidad, tenemos como guía, a Juan, que ha sido comparado con el águila por la altura de su reflexión y por su capacidad de acercarse a la luz.

 

SALMO RESPONSORIAL 95

R./Alégrese el cielo, goce la tierra.

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,

cantad al Señor, toda la tierra;

cantad al Señor, bendecid su nombre,

proclamad día tras día su victoria. R.

 

Alégrese el cielo, goce la tierra,

retumbe el mar y cuanto lo llena;

vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,

aclamen los árboles del bosque. R.

 

Delante del Señor, que ya llega,

ya llega a regir la tierra:

regirá el orbe con justicia

y los pueblos con fidelidad. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Hay que recitar este salmo con los "ángeles de Navidad" que "cantaron aquella noche": "Gloria a Dios, paz a los hombres". Nosotros junto con ellos cantemos también "alegría en el cielo, fiesta en la tierra"... "¡El cielo se alegra, la tierra exulta!" "¡Gloria a Dios!" "¡Adorad a Dios!" "¡El Señor es rey! Que nuestra oración jamás olvide esta actitud. La adoración, el sentimiento de anonadamiento, es el fundamento de todo primer descubrimiento de Dios. Dios, el trascendente, aquel que supera toda imaginación. Y la revelación de la proximidad de Dios que se hizo "uno de nosotros", que se hizo "niño" en Navidad "no disminuye en nada este sentimiento de adoración.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

JUAN  1,1-18

 

“La Palabra se hizo carne”

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: "Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."" Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. Palabra del Señor.

 

 

 

REFLEXIÓN

Estos días anteriores hemos reflexionado sobre el nacimiento de Jesús. Hoy nos volvemos a centrar en el acontecimiento de la Encarnación, desde un lenguaje poético y muy teológico, pero no por ello incomprensible. Con estos textos volvemos a celebrar, agradeciendo a Dios, desde la oración y la meditación, el que nos haya enviado a su Hijo, nacido de mujer, para poner su tienda entre nosotros. “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”. Por esta razón, los seres humanos hemos alcanzado un lugar privilegiado en los planes de Dios, porque Dios nos eligió como morada de su Palabra. Que esa Palabra creadora de Dios nos desafíe a  promocionar la vida, la justicia y el amor. El mundo necesita más que nunca que quienes nos llamamos cristianos demos testimonio de aquél que nos ha enviado a ser promotores de paz y verdad. Que esa Palabra que se hizo carne y habita entre nosotros nos dé la gracia de ser fieles discípulos suyos.

 

Hoy hemos  llegado al último día del año y es el momento oportuno para agradecer al Dios de la vida, de la historia y del tiempo, todas las experiencias vividas durante este año que se nos va. Es el momento de evaluar y asumir que todo, cuanto hemos vivido, ha sido un regalo de Dios, sin merecerlo. No podemos olvidar que nos encontramos en este mundo tan ambivalente, lleno de signos de muerte, pero también repleto de signos de vida, de alegría, de encarnación y resurrección. Es en esta realidad tan compleja, donde el misterio de la Navidad vuelve a aparecer como un gran llamado que nos encamina, hacia la dignidad humana querida por Dios. La Navidad nos conduce a la Epifanía. Y entre estas dos grandes columnas de la revelación cristiana, Dios sigue apostando por la vida en abundancia para todos sus hijos e hijas. Que todo el camino recorrido durante este año, nos haga mucho más conscientes, para asumir nuestra dignidad y nuestra responsabilidad en la construcción de un mundo más justo y más humano.

Que todas nuestras reflexiones, revisiones y planes, los pongamos en el Señor de la Historia de nuestras vidas, familias y la vivencia de nuestros grupos y comunidades. Pongamos también en él nuestra esperanza y el mundo en que vivimos. El nacimiento de Jesús es el nacimiento de la paz, así lo presentó el ángel a los pastores y así lo dice el Apóstol: “Él es nuestra paz”.  Nuestro deseo de corazón es que finalicemos en paz este año 2021,y que comencemos el 2022 con la paz que nos trae Jesús. ¡Feliz Año Nuevo 2021!

 

ORACIÓN

Señor Jesús, tu lo eres todo para nosotros, lo conoces todo, lo penetras y contienes todo. Tú, que existes desde siempre y para siempre, has que recordemos que fuimos creados para ti, para servirte y para adorarte. Que podamos seguirte encontrándonos contigo en la intimidad de nuestra alma y descubrir que nos has amado desde siempre y por toda la eternidad. Te alabamos, te bendecimos y te damos gracias por todo este caminar bíblico en este año que hoy termina. Gracias por día a día, amarnos y bendecirnos tanto. Te amamos y desde ya acogemos en gratitud el nuevo año que colocamos en tus manos. Amén.

 

“Es tiempo de detenernos y  pausar nuestra vida para descubrir la verdadera Vida en Jesucristo, regocijarnos en Aquel que es el Único que  es fuente de amor, vida y esperanza, y decirle: ¡Gracias, gracias, bienvenido siempre a nuestra historia, a nuestra casa, a nuestro corazón, a nuestro caminar en este nuevo año 2022!”