viernes, 1 de julio de 2016

Lunes 25 de Julio de 2016

Santiago, apóstol

“EL VERDADERO PODER ES  EL DEL SERVICIO Y LA ENTREGA POR AMOR”

PRIMERA LECTURA
2 CORINTIOS 4,7-15

“Llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús”

Hermanos: Este tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros.
Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: "Creí, por eso hablé", también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros. Todo es para vuestro bien. Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Pablo nos ofrece en esta  lectura, toda una teología sobre el servicio y ministerio de la Palabra. Es un apóstol que habla desde su propia experiencia, desde una vida íntimamente relacionada con Cristo y consagrada por entero a predicar  al Mesías Salvador entre todos los pueblos. Pablo entiende que su ministerio es una participación en la muerte y resurrección de Jesucristo. Si en la muerte de Jesús triunfa la fuerza vivificante del Espíritu Santo, también triunfa la extraordinaria fuerza de Dios en medio de la debilidad de quienes anunciamos el evangelio. Pues el “evangelio es fuerza de Dios para salvar a los creyentes”. Que esta fuerza es de Dios y no de los hombres se ve con claridad precisamente al considerar las múltiples debilidades de quienes anuncian el evangelio.  Pablo  manifiesta, no solo a sí mismo sino a toda la  comunidad de Corinto que somos “vasijas de barro” en  las  manos del Creador,  que por dentro llevamos un tesoro muy grande, que es Jesucristo, salvación de Dios para toda la humanidad. Pablo, resume sus tareas apostólicas: “Nos aprietan, pero no nos aplastan, estamos apurados, pero no nos desesperamos”.  En todo nos sentimos unidos a Cristo. La comunidad se ha solidarizado con Cristo en los sufrimientos, con la esperanza de que también ella participará de su triunfo: “Quien resucitó al Señor Jesús también con Él nos resucitará a nosotros”. El discípulo(a) misionero(a), es ante todo ministro(a) o servidor(a) de la comunidad y para ello debe prepararse sabiendo que parte de su equipaje misionero va a ser el sufrimiento por Cristo, siendo consciente de que lleva un tesoro en vasija de barro. Todos somos frágiles, por las enfermedades, dificultades que nos aprietan desde afuera y por la debilidad que sentimos desde adentro. Esto nos debe hacer humildes y realistas.
Como Pablo, debemos confiar en Dios, no dejándonos amilanar ni desilusionar por las dificultades y debilidades personales y comunitarias. Hoy él nos da un ejemplo magnífico de valentía y generosidad en medio de las tribulaciones, siguiendo de esta manea los pasos de Jesús, que se entregó totalmente para liberar a la humanidad del yugo que la oprimía.

SALMO RESPONSORIAL: 125
R./ ¡Haz que cambie nuestra suerte!

 Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos pareció que estábamos soñando.
 Entonces nuestra boca y nuestros labios
se llenaron de risas y gritos de alegría; R

Entonces los paganos decían:
«¡El Señor ha hecho grandes cosas por ellos!»
 Sí, el Señor había hecho grandes cosas por nosotros,
y estábamos alegres.
 ¡Señor, haz que cambie de nuevo nuestra suerte,
como cambia el desierto con las lluvias! R.

 Los que siembran con lágrimas,
cosecharán con gritos de alegría.
 Aunque lloren mientras llevan el saco de semilla,
volverán cantando de alegría,
con manojos de trigo entre los brazos. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
El tono de este poema -como el del Salmo 85- refleja elocuentemente la situación espiritual de los israelitas al término del exilio. El edicto de Ciro (538 a. C.), que autorizó la vuelta de los cautivos a la patria, había provocado un inesperado cambio político y era motivo de la más intensa alegría. Pero al mismo tiempo, la restauración nacional se realizaba en medio de muchas dificultades, y los vaticinios proféticos (Is. 40 - 55) no acababan de cumplirse plenamente. Por eso Israel pide al Señor que “cambie la suerte” de Sión (v. 4), para que la fatigosa siembra se transforme en una gozosa cosecha (vs. 5-6)
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 20,20-28

“Mi cáliz lo beberéis”

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: "¿Qué deseas?" Ella contestó: "Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda." Pero Jesús replicó: "No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?" Contestaron: "Lo somos." Él les dijo: "Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre." Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: "Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La memoria festiva de un apóstol es siempre estimulante para renovar nuestro modelo de iglesia. Por encima de todo, un apóstol es un testigo del Resucitado. Por un lado vemos a Santiago, una madre, unos discípulos dentro del esquema injusto de este mundo. Con ansias de poder, de prestigio, de protagonismo. Y la envidia rondando en la mente de los que no pueden escalar esos honores. Es el esquema del mesianismo de la toma de poder para oprimir a los demás. Lo increíble del texto evangélico es que todo esto sucede camino de Jerusalén. Para los discípulos, en su mente, es la ciudad del poder, del templo separado de la vida. Para Jesús es la ciudad donde se mata a los profetas. Dos músicas diferentes. Pero la fiesta de hoy nos hace comprender el cambio, la ruptura, el bautismo de sangre de estos testigos que experimentaron la novedad del Resucitado y se convirtieron en sus mensajeros hasta sufrir el martirio. Una fiesta para reflexionar sobre nuestro modelo de Iglesia. Puestos en una balanza, qué predomina hoy más en nuestras estructuras sociales y eclesiales: el servicio, la fraternidad o la sed de poder y de prestigio? 

ORACIÓN
Amado Dios, ayúdanos para que el anuncio del Evangelio refleje signos que generan vida, con nuestras actitudes y obras, que no perdamos el norte, que entendamos el propósito que tienes para con nosotros, danos de tu fortaleza y guía para hacerlo. Que al igual que los apóstoles, contemos con la luz de tu Espíritu, para que con sincera disposición nos entreguemos a dar y ayudar como tú lo hacías. Amén.


“Pidamos la gracia de entrar en la dinámica del servicio humilde y desinteresado a ejemplo de Jesús ”

Martes 26 de Julio de 2016


.“DICHOSOS(AS) POR VER LO QUE VEMOS Y OIR LO QUE OÍMOS ”

PRIMERA LECTURA
JEREMÍAS 14, 17-22

“Recuerda, Señor, y no rompas tu alianza con nosotros”
Mis ojos se deshacen en lágrimas, día y noche no cesan: por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo, una herida de fuertes dolores.  Salgo al campo: muertos a espada; entro en la ciudad: desfallecidos de hambre; tanto el profeta como el sacerdote vagan sin sentido por el país. ¿Por qué has rechazado del todo a Judá? ¿Tiene asco tu garganta de Sión? ¿Por qué nos has herido sin remedio? Se espera la paz, y no hay bienestar, al tiempo de la cura sucede la turbación. Señor, reconocemos nuestra impiedad, la culpa de nuestros padres, porque pecamos contra ti. No nos rechaces, por tu nombre, no desprestigies tu trono glorioso; recuerda y no rompas tu alianza con nosotros. ¿Existe entre los ídolos de los gentiles quien dé la lluvia? ¿Soltarán los cielos aguas torrenciales? ¿No eres, Señor, Dios nuestro, nuestra esperanza, porque tú lo hiciste todo?. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Las acciones simbólicas les sirven a los profetas para expresar su mensaje con una pedagogía popular. En este caso, Jeremías hace el gesto del cinturón de lino. Un cinturón de lino puede ser un adorno muy hermoso, ceñido al vestido. Pero si se deja mojar y no se cuida, se estropea y ya no sirve para nada. Así le pasa al de Jeremías: escondido en el río Éufrates, al cabo de un tiempo, está ya totalmente podrido y no se puede ni presentar. La intención es simbólica. El cinturón es el pueblo de Israel, que en otro tiempo fue tan hermoso que el mismo Dios se “lo ponía” como adorno y se alegraba de él. Pero la idolatría lo ha estropeado. Ya aquí, en un su tierra, tentado por otros dioses. Pero mucho más en los países paganos del Norte: el Eufrates en Babilonia, que sería el lugar del destierro y de la contaminación. No hace falta pensar que Jeremías viajó hasta allá (más de mil kilómetros). Es un gesto que simboliza los “viajes” que el pueblo infiel hace fuera de la casa paterna. Y, entonces, Israel ya no sirve para nada.  

SALMO RESPONSORIAL: 78
R./ Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre.

No recuerdes contra nosotros
las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R.

Socórrenos, Dios, salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R.

Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte.
Mientras, nosotros, pueblo tuyo,
ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
contaremos tus alabanzas
de generación en generación. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 13, 36-43

“Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo”
En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: "Acláranos la parábola de la cizaña en el campo". El les contestó: "El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su Reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga". Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La parábola de la cizaña es un mensaje de Jesús para tiempos de crisis y tiene doble enseñanza para la comunidad cristiana. Primero, los miembros de la comunidad no pueden prescindir de vivir en un mundo donde el bien tiene que abrirse camino con capacidad de convivir en medio de las situaciones complejas y contradictorias que producen las dinámicas del mal: corrupción, guerra, discriminación e impunidad. Ante esto, la crisis es la oportunidad para no perder la esperanza, la resistencia, la lucidez histórica y las acciones que redunden en justicia y reconciliación. El segundo mensaje va dirigido al interior de la comunidad eclesial. No podemos negar que la Iglesia se ha visto cuestionada y exigida a “sanearse” al interior de ella misma. El reino de Dios que es siempre una propuesta, en y para la libertad. Queda en nuestras manos acogerlo o rechazarlo. ¿Cómo vivir en el mundo sin ser del mundo?.
 
ORACIÓN
Padre Bueno, Bendito seas por este nuevo comienzo, por este nuevo día. Haznos trigo que ha sido sembrado por ti, que nuestro crecimiento a través de tu Palabra se convierta en una multiplicada bendición para los otros. Haznos tuyos, para que todo lo que hoy vivamos sea para  gloria del Padre Dios. Enséñanos para saber descubrir en mi vida y en la vida de los demás, el trigo pero también la cizaña, a diferenciar de los peces buenos de los peces malos. Amén


Quien se abre a la acción de Dios puede experimentar su  presencia, su acompañamiento y comprender su propuesta de amor”

Miércoles 27 de Julio de 2016


“EL INFINITO VALOR DEL REINO DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
JEREMÍAS 15, 10. 16-21

“¿Por qué se ha vuelto crónica mi llaga? Si vuelves, estarás en mi presencia”

¡Ay de mí, madre mía, que me engendraste hombre de pleitos y contiendas para todo el país! Ni he prestado ni me han prestado, y todos me maldicen. Cuando encontraba palabras tuyas, las devoraba; tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque tu nombre fue pronunciado sobre mí, Señor, Dios de los ejércitos. No me senté a disfrutar con los que se divertían; forzado por tu mano, me senté solitario, porque me llenaste de ira. ¿Por qué se ha vuelto crónica mi llaga, y mi herida enconada e incurable? Te me has vuelto arroyo engañoso, de aguas inconstantes.

Entonces respondió el Señor: "Si vuelves, te haré volver a mí, estarás en mi presencia; si separas lo precioso de la escoria, serás mi boca. Que ellos se conviertan a ti, no te conviertas tú a ellos. Frente a este pueblo te pondré como muralla de bronce inexpugnable; lucharán contra ti y no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte y salvarte -oráculo del Señor-. Te libraré de manos de los perversos, te rescataré del puño de los opresores." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Jeremías es de las pocas figuras grandes del Antiguo Testamento que no vivió en matrimonio. La soledad de su voz hizo parejas con la soledad de su propia existencia. Si Oseas pudo denunciar la infidelidad del pueblo desde su propia experiencia de hombre casado con una mujer infiel, Jeremías pudo mostrar la soledad de Dios desde su realidad de hombre obligado a la soledad. Por otra parte, esta soledad del profeta no es puro vacío. Podemos equipararla con el hambre, un hambre particular que se convierte en deseo de recibir y "devorar" la Palabra de Dios. Su drama no es puro dolor, sino también consuelo y alegría. Semejante ambivalencia entre el gozo y el sufrimiento la volveremos a encontrar en la Cruz y la Resurrección. Será sello de nuestra Pascua, en realidad, conocer del dolor y poder ir más allá del dolor.
Un hombre solo parece un monumento a la debilidad. Su opinión no cuenta, no hay nadie de su lado y carece del respaldo y cariño que dan una esposa y unos hijos. Y sin embargo, Dios le declara que lo hace fuerte como el bronce. Se necesitaba fe para fiarse de eso. La fortaleza de Jeremías es sencillamente la de la verdad. La verdad aparecerá y la mentira caerá por su propio peso. Quien anunció verdad será reivindicado, así ahora parezca solo; quien anunció mentira quedará confundido así ahora parezca fuerte. Es así de claro, así de difícil y así de hermoso.


SALMO RESPONSORIAL: 58
R. / Dios es mi refugio en el peligro.

Líbrame de mi enemigo, Dios mío;
protégeme de mis agresores;
líbrame de los malhechores,
sálvame de los hombres sanguinarios. R.

Mira que me están acechando,
y me acosan los poderosos:
sin que yo haya pecado ni faltado, Señor,
sin culpa mía, avanzan para acometerme. R.

Estoy velando contigo, fuerza mía,
porque tú, oh Dios, eres mi alcázar;
que tu favor se adelante, oh Dios,
y me haga ver la derrota del enemigo. R.

Pero yo cantaré tu fuerza,
por la mañana aclamaré tu misericordia;
porque has sido mi alcázar
y mi refugio en el peligro. R.

Y tañeré en tu honor, fuerza mía,
porque tú, oh Dios, eres mi alcázar. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS A SU CONTEXTO
Nueva suplica a Dios de un hombre que se encuentra en medio de una gran maldad de dentro y de fuera. Él está seguro de que Dios vendrá en su ayuda. La lucha con los poderes del mal, en el interior y exterior del ser humano, debe fundarse en la confianza del poder de Dios y en la certeza de su amor.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 13, 44-46

“Vende todo lo que tiene y compra el campo”

En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: "El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder, y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Las dos parábolas nos señalan que el Reino de Dios ya está entre nosotros. Tiene el valor de un tesoro o una perla fina. Es importante anotar que el hombre encuentra el tesoro sin estar buscándolo, lo que indica que el Reino es pura gratuidad, es un regalo de Dios que obtenemos aún sin merecerlo. Las parábolas expresan la inmensa alegría por el hallazgo y por la transformación total de la propia vida al encontrarlo. Cuando Jesús dice venderlo todo nos está diciendo que hay que vender toda la vida anterior para adquirir el tesoro del Reino. Que hay que organizar el corazón y la mente con valores nuevos. Que hay que hacer una revolución espiritual que contagie a todos del afán por comprar el tesoro del amor de Dios. Que hay que venderlo todo para volver a Dios y a los hermanos. Encontrar el Reino es un don, un regalo, pero es también una búsqueda permanente. Por eso Jesús decía “Busquen primero el reinado de Dios y su Justicia”. ¿En nuestra vida cristiana dedicamos tiempo a buscar los tesoros del amor, la fraternidad, la justicia, el perdón…? ¿Hemos “vendido” todo lo que nos impide disfrutar del tesoro de Dios?

ORACIÓN
Señor, eres el único camino que tenemos para cambiar nuestra vida, para sacar todos aquellos comportamientos, sentimientos, pensamientos y resentimientos; todo esto gracias a tu ayuda, tu gracia, tu presencia y la acción del Espíritu Santo. Ayúdanos Señor para valorar, agradecer y permanecer en ti que eres el mejor tesoro que podemos encontrar. Amén.


“Cuando se busca a Dios de todo corazón, se encuentra  el tesoro escondido que  cambia la vida ”

Jueves 28 de Julio de 2016

“EL VALOR DEL DISCERNIMIENTO”

PRIMERA LECTURA
JEREMÍAS 18, 1-6

“Como está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano”

Palabra del Señor que recibió Jeremías: Levántate y baja al taller del alfarero, y allí te comunicaré mi palabra." Bajé al taller del alfarero, que estaba trabajando en el torno. A veces, le salía mal una vasija de barro que estaba haciendo, y volvía a hacer otra vasija, según le parecía al alfarero.

Entonces me vino la palabra del Señor: ¿Y no podré yo trataros a vosotros, casa de Israel, como este alfarero? -oráculo del Señor-. Mirad: como está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano, casa de Israel."  Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Una nueva acción simbólica de la profecía de Jeremías nos deja una enseñanza imborrable: la caricia vigorosa del alfarero hace posible el milagro de la belleza en el barro; la gracia poderosa del Señor hace posible la vida divina en la existencia humana. Las manos son el símbolo y el instrumento primero del poder. Ya el filósofo Aristóteles destacaba el papel de la mano como vehículo de la voluntad; luego los antropólogos destacaron el diseño de la mano humana, con el pulgar opuesto a los otros dedos, cosa que permite asir, sujetar y "manejar." En un sentido más trivial, ¿qué sucede con mucha frecuencia cuando descansamos o trabajamos? El "ratón" del computador o el "control remoto" del televisor o equipo de sonido suelen estar en nuestras manos. Nos dan una sensación de "poder" que ha sido estudiada también: nos encanta tener el control.

Jeremías le da la vuelta a ese cuadro: se trata no de llenarnos de poder sino de permitir que el poder de Dios obre; se trata no de tener a Dios en nuestras manos sino de ponernos en sus manos. En ello está nuestra real posibilidad de ser felices y de realizarnos en plenitud, pero también está el sacrificio de ser remodelados incluso en aquellas cosas que quizá preferíamos o no queríamos soltar.

SALMO RESPONSORIAL: 145
R. / Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob.

Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista. R.

No confiéis en los príncipes,
seres de polvo que no pueden salvar;
exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
ese día perecen sus planes. R.

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS A SU CONTEXTO
La alabanza expresada en este Salmo se fundamenta en el poder creador del Señor y en su bondad para con los pobres y oprimidos. Los motivos para alabar a Dios están precedidos de una exhortación sapiencial y de una “bienaventuranza”. El salmista invita a los fieles a no confiar en los poderosos, porque de ellos no puede venir la salvación; proclama la felicidad de los que confían en el Señor. Jesús proclamó el Reino de Dios y lo hizo presente con sus obras de compasión y poder.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 13, 47-53

“Reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran”

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?" Ellos le contestaron: "Sí." Él les dijo: "Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo bueno y lo antiguo." Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí. Palabra del Señor

REFLEXIÓN
Aquí termina el sermón de las parábolas en el evangelio de Mateo. Es una parábola síntesis. El Reino es una pesca con peces de toda especie. Exige trabajo y dedicación pero tiene como final una pesca abundante. Como en la parábola del trigo y la cizaña, en la pesca hay peces que no sirven. Hay plenitud y abundancia, pero hay un discernimiento final de la historia donde solo permanecen los pescados del Reino. Al final, Jesús nos pone un ejemplo hermoso para explicar mejor su mensaje. El maestro de la ley, convertido en discípulo del Reino, debe sacar, como el padre de familia, las cosas antiguas y las nuevas para ponerlas en diálogo. Debe hacer memoria de la ley y los profetas, de la marcha del pueblo del primer testamento y de la novedad del Reino. No es destrucción de lo antiguo sino plenitud. En América Latina retomamos las antiguas tradiciones de los pueblos indígenas, afrodescendientes y mestizos y la ponemos en diálogo con las palabras del evangelio. ¿Contribuimos como cristianos en potenciar los nuevos caminos de la interculturalidad, que tiene como objetivo no solo reconocer la diferencia cultural, sino sobre todo, construir proyectos comunes que protejan la vida humana y ecológica?

ORACIÓN
De rodillas ante ti Señor reconocemos que estamos en tu precioso regazo, nos ponemos delante de ti,  queremos ser barro en tus manos, que tú seas nuestro alfarero, sigue obrando en nuestras vidas, quitando lo que no sea tuyo, lo que impide que construyamos tu Reino a plenitud. Saca de nuestra vida tantos miedos, angustias, incertidumbre, falta de fe,  falta de amor, queremos vivir y caminar con la certeza de que siempre nos guías y nos acompañas. Amén.


“Donde hay fe, hay amor.; donde hay amor hay paz; donde hay paz esta Dios y donde esta Dios no falta nada”

Viernes 29 de Julio de 2016

Santa Marta

“LLAMADAS(OS) A SER PERSONAS DE FE ESPERANZA Y CARIDAD”


PRIMERA LECTURA
1JUAN 4, 7-16

“Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros”

Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, parta que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados. Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El tema del texto de la carta de Juan que leemos hoy es el amor fraterno; pues Juan no pierde de vista un momento la situación de la comunidad cristiana. Por eso se refiere concretamente a este amor, lo cual no excluye, sin embargo, la necesidad de amar a todos aunque no sean cristianos.
El amor, que debe ser el fundamento de toda comunidad cristiana y de todo cristiano, su distintivo, procede de Dios, y no debe confundirse con aquel amor con que pueden amarse los hombres en el mundo. Los que aman como Dios ama son Hijos de Dios, vienen de Dios, lo mismo que el amor que en ellos se manifiesta. Pero el que no ama de esa manera no tiene nada en común con Dios y tampoco puede conocerlo. El conocimiento de Dios es inseparable del amor que viene de Dios.

En Jesucristo, Dios nos da la prueba definitiva de su amor. Así, nos muestra que el amor no es sólo una propiedad más entre otras propiedades divinas, sino la misma esencia de Dios; pues nos da lo mejor que tiene y nos lo da sin reservas, nos da a su “Hijo único”. Y el amor que viene de Dios y se manifiesta plenamente en Jesucristo es amor desinteresado. Por lo tanto, el amor de Dios no es la respuesta al amor que los hombres ya le teníamos, sino el principio del amor que debemos tenernos los unos a los otros.

SALMO RESPONSORIAL 33
R. / Bendigo al Señor en todo momento

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

 Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R:

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre
/los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUEMONOS A SU CONTEXTO
Himno de alabanza a Yahvé por su palabra creadora y su dominio de la historia.
El plan de Dios es un plan de salvación que no pueden frustrar los planes humanos adversos; que incorpora en su realización las acciones de los hombres, conocidos por Dios. La confianza, como enlace del hombre con el plan de Dios, se convierte en factor histórico activo, para encarnarse en la historia de la salvación.

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 11,19-27

“Creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios”

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá." Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará." Marta respondió: "Sé que resucitará en la resurrección del último día." Jesús le dice: "Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?" Ella le contestó: "Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo." Palabra del Señor.


REFLEXIÓN
Hoy celebramos la fiesta de una fiel discípula de Jesús. La casa de Marta, María y Lázaro significó para Jesús y para su movimiento, un centro de apoyo sicológico, un espacio para los itinerantes del movimiento de Jesús en las casas, un inicio de la Iglesia primitiva fundada en las casas. En las casas se vivía el proyecto del resucitado y servían como soporte económico para los itinerantes. Marta busca a Jesús para defender a su hermano muerto. Cree en la resurrección prometida desde afuera, ahora por Jesús, entiende que Jesús es el Dios del vida. De sus labios, al igual que Pedro, brota una de las profesiones de fe más antiguas del cristianismo, Tu eres el Mesías, el Hijo de Dios que tenía que venir a este mundo. Se convierte así, en la mujer que centra su discipulado en la defensa de la vida. Por eso se atreve a luchar contra la muerte incluso cuando parece que ya la muerte ha vencido. Marta es la discípula de Jesús, creyente de la vida, que cree en El por encima de la muerte. ¿Qué hacemos hoy para renovar nuestra opción por el Dios de la vida y por la vida del pueblo?

ORACIÓN
Gracias Señor porque nos amas, nos cuidas y nos proteges. Hoy nos queremos dejar  guiar por ti, nos cubrimos y cubrimos  a todos los nuestros con tu amor. Gracias porque aunque somos indignos(as) ante un Dios tan grande y tan misericordioso, nos  has perdonado y liberado. Con tu amistad y misericordia, haces maravillas en nuestras vidas. Amén
“ Dime como amas y te diré como es tu Dios “


Sábado 30 de Julio de 2016


.“EL PROFETA DE LA VIDA POR LA JUSTICIA Y LA VERDAD ”

PRIMERA LECTURA
Jeremías 26, 11-16. 24

“Ciertamente me ha enviado el Señor a vosotros, a predicar estas palabras”

En aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los príncipes y al pueblo: "Este hombre es reo de muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como lo habéis oído con vuestros oídos." Jeremías respondió a los príncipes y al pueblo: El Señor me envió a profetizar contra este templo y esta ciudad las palabras que habéis oído.  Pero, ahora, enmendad vuestra conducta y vuestras acciones, escuchad la voz del Señor, vuestro Dios; y el Señor se arrepentirá de la amenaza que pronunció contra vosotros. Yo, por mi parte, estoy en vuestras manos: haced de mí lo que mejor  os parezca. Pero, sabedlo bien: si vosotros me matáis, echáis sangre inocente sobre vosotros, sobre esta ciudad y sus habitantes. Porque ciertamente me ha enviado el Señor a vosotros, a predicar a vuestros oídos estas palabras." Los príncipes del pueblo dijeron a los sacerdotes y profetas: Este hombre no es reo de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Señor, nuestro Dios." Entonces Ajicán, hijo de Safán, se hizo cargo de Jeremías, para que no lo entregaran al pueblo para matarlo.  Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

La primera lectura, del libro del profeta de Jeremías, nos deja ver un momento dramático del ministerio de este hombre de Dios, enfrentado por las circunstancias a decir lo que nadie quiere oír y a no poder callar lo que sabe que sólo le atrae enemistad y persecución. Las cosas alcanzan una tensión máxima cuando empiezan a deliberar si Jeremías merece o no la muerte. Algunos dicen que sí, presentando al profeta como un enemigo del templo, y por lo tanto, como enemigo de Dios y de la Ley; otros en cambio dicen que no puede merecer la muerte porque precisamente ha hablado de parte de ese mismo Dios. Las cosas se dan de tal modo que el profeta mismo poco puede hacer y casi le toca convertirse en espectador angustiado de las deliberaciones y decisiones de otros sobre sí mismo.

 Por otra parte, es interesante ver cuáles son las partes a favor o en contra de Jeremías. En contra van los sacerdotes (que ven disminuirse el culto en el templo, por las críticas de Jeremías a la hipocresía de ese culto) y van los demás profetas (que pierden popularidad al ser denunciados como farsantes que sólo endulzan el oído de la gente). A favor van "los jefes," especies de líderes por tribus y "el pueblo entero." Es en cierto modo, la gente, el sentido de la fe de la gente, quien percibe que Jeremías lo está arriesgando todo, hasta su propia vida, por ser fiel al Señor. Eso lo salvará.

Salmo responsorial: 68
R. / Escúchame, Señor, el día de tu favor

Arráncame del cieno, que no me hunda;
líbrame de los que me aborrecen,
y de las aguas sin fondo.
Que no me arrastre la corriente,
que no me trague el torbellino,
que no se cierre la poza sobre mí. R.

Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias. R.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Lamentación de profunda emotividad de alguien que sufre profundas aflicciones y clama a Dios para que le socorra a él personalmente y a todo el pueblo. Salmo frecuentemente citado en el Nuevo Testamento que lo entiende como referido a Cristo, el justo sufriente por excelencia, que confía plenamente en Dios 
LECTURA DEL EVANGELIO
Mateo 14, 1-12

“Herodes mandó decapitar a Juan, y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús”

En aquel tiempo oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús, y dijo a sus ayudantes: "Ese es Juan Bautista que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los Poderes actúan en él". Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado por motivo de Herodías, mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: "Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista". El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre.  Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron y fueron a contárselo a Jesús.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El evangelio narra con abundancia de detalles la corrupción y la crueldad de los gobernantes de Galilea, que no dudaban en eliminar todo lo que se oponía a sus intereses. Las palabras de Juan el Bautista y el movimiento de Jesús fueron víctimas de estos gobernantes. Sus palabras no dejaban dormir al tirano Herodes Antipas hijo del Herodes el grande, el genocida de los niños inocentes de Belén.
Herodes Antipas tiene una imagen sobre Juan el Bautista, miedosa y supersticiosa. Su conciencia le grita, pero tiene miedo que Juan promueva un movimiento en su contra. Según el historiador de la época, Flavio Josefo, Herodes mandó matar a Juan Bautista porque temía que fuera a provocar un levantamiento popular en su contra. La condena a muerte del profeta Juan se decide en una orgía, en medio de un derroche de comida y bebida, fruto de los impuestos que empobrecen al pueblo de Galilea. El texto revela la bajeza moral, la cobardía, el alejamiento del sufrimiento del pueblo y todas las actitudes que se oponen al anuncio de la Buena Nueva del Reino. ¿Qué hacemos los cristianos ante las nuevas muestras de poder, intolerancia y violencia que siguen dejando víctimas y sufrimiento?

ORACIÓN
Señor, necesitamos tanto deponer incluso nuestra propia vida para decir a los demás lo que no corresponde a tu proyecto de amor. Por favor ayúdanos y fortalécenos,  para denunciar, a no callar por temor y/o hacernos los indiferentes ante todas aquellas actitudes, situaciones, comportamientos y realidades que  nos  apartan y apartan a otros de ti Amén.
  

“Denunciemos con valentía la injusticia, y la corrupción que Dios reprueba ” 

Domingo 31 de Julio de 2016


“EVITAR LA AVARICIA Y BUSCAR LOS BIENES QUE VIENEN DE DIOS ”

PRIMERA LECTURA
ECLESIASTÉS 1, 2; 2, 21-23

“¿Qué saca el hombre de todos los trabajos?”

¡Vanidad de vanidades, dice Qohelet; vanidad de vanidades, todo es vanidad! Hay quien trabaja con sabiduría, ciencia y acierto, y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado. También esto es vanidad y grave desgracia. Entonces, ¿qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol?  De día su tarea es sufrir y penar, de noche no descansa su mente. También esto es vanidad.  Palabra de Dios
REFLEXIÓN
La 1ª lectura nos enfrenta con preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez. El Eclesiastés pertenece a un grupo de libros que llamamos sapienciales. La “sabiduría” es un amplio concepto que puede englobar desde la habilidad manual de un artesano hasta el arte para desenvolverse en la sociedad, la madurez intelectual... representa una actitud de personas y pueblos cuya finalidad es encontrar respuestas a los grandes interrogantes y misterios de la existencia humana.
La enseñanza del Señor en este domingo, a través de la Palabra, puede pisar más de un callo, y esto duele en el alma. Es una palabra dirigida directamente contra la avaricia y la codicia en nuestra vida y en nuestra historia. La avaricia nos aparece como la actitud desmedida de acaparar y poseer, sin pensar en los otros; es un egoísmo desmedido. La codicia es el deseo desmedido de tener por tener, de tener para humillar a otros, sintiéndose más que los demás; de tener para sentirse pleno, pero sin  saber qué hacer con tanto dinero o con tantos bienes.
En este contexto, e libro de Eclesiastés es bien concreto y deja preguntas sin responder: Trabajar y que otros lo vayan a disfrutar sin esfuerzo, ¿Tiene algún sentido? ¿No es vanidad? . Sudar la gota amarga por años, con sacrificio y esfuerzo, para que los hijos o herederos se queden con todo y no sean agradecidos, sino que malgasten lo que a uno le costó lágrimas, ¿Tiene algún sentido?. También esto es vanidad.   
SALMO RESPONSORIAL: 89
R./ Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: "Retornad, hijos de Adán."
 Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó; una vela nocturna. R.

Los siembras año por año, como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca. R.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos. R.

Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS A SU CONTEXTO
La súplica contenida en este Salmo está motivada por largos años de penosos sufrimientos. En ella, la comunidad de Israel ruega al Señor que le conceda una alegría comparable a las tribulaciones vividas hasta el presente. El Salmo no apunta específicamente a una situación particular -hambre, sequía o guerra- sino que parece referirse, de manera general, a las penalidades cotidianas, tanto de los individuos como de la nación. Por eso, la súplica va precedida de una profunda meditación sobre la precariedad y la miseria de la vida humana, contrapuesta a la eternidad y soberanía de Dios. La conclusión del salmista es que la verdadera sabiduría consiste en reconocer la brevedad de la vida. El verso inicial confiere a todo el Salmo un tono de esperanzada confianza.

SEGUNDA LECTURA
COLOSENSES 3, 1-5. 9-11

“Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo”

Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba,  donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria. En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo. En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y escitas, esclavos y libres, porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos. Palabra del Señor
REFLEXIÓN
La intención de la carta a los cristianos de Colosas es afirmar la supremacía de Jesucristo por encima de toda realidad cósmica, terrena o supraterrenal. Algunos pretendían introducir en la comunidad ideas filosóficas sobre el mundo de los poderes angélicos, y unas prácticas inspiradas en ritos mágicos y mistéricos que confundían y amenazaban con destruir el misterio de Cristo entre los creyentes. Por eso, se presenta a Jesús como Señor de toda la creación y único salvador del mundo
En ese contexto de pensamiento, el bautismo introduce al cristiano en la posesión ya presente de la salvación, no como algo conseguido de manera estática, sino en movimiento, en progreso, dinámico, y «en combate». El bautismo nos une a Cristo y nos hace participar de sus riquezas: “fuimos sepultados con Cristo y luego resucitados por haber creído en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos” (2,12). Muertos y resucitados con Cristo debemos buscar lo que Cristo buscó, las cosas de arriba.
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 12, 13-21

“Lo que has acumulado, ¿de quién será?”

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: "Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia." Él le contestó: "Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?" Y dijo a la gente: "Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes." Y les propuso una parábola: "Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha." Y se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida." Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será? " Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios."  Palabra del Señor
REFLEXIÓN
El evangelio de hoy va en la misma línea sapiencial que la 1ra lectura: el ser humano busca sin descanso la alegría y la felicidad, pero en torno a esta búsqueda planean serios peligros. Uno de ellos: poner la felicidad en la acumulación insaciable de bienes, la codicia. A Jesús, como Maestro, se le acercan dos hermanos en litigio y le suplican que ponga orden, que haga justicia. Jesús sabe ponerse en su sitio: él no ha venido al mundo como juez jurídico, legal. Va más allá de lo externo: “Él sacará a la luz los pensamientos íntimos de los hombres” (Lc 2, 35b), va a la raíz de los problemas, que está en el corazón del ser humano. Para Él es más importante desenmascarar la codicia que nos domina, que hacer valer los derechos de cada uno. Con lo primero, se conseguirá lo segundo. Sus palabras son magistrales: “eviten toda clase de codicia, porque aunque uno lo tenga todo, no son sus posesiones las que le dan vida”. Jesús no invita al conformismo. Lo primero es la justicia, querida por Dios, predicada por Jesús: que todos tengan pan, educación, techo... fruto de la comunión, de la solidaridad, nuevo nombre de la justicia, eso es el Reino, la Nueva Humanidad. Pero puede ocurrir que cuando tengamos lo justo, lo que nos corresponde como hijos y hermanos, ambicionemos más.  
Pensemos hoy,  el  dinero y los bienes en abundancia,  ¿Nos dan la felicidad?, o por el contrario, ¿amargan la vida?. A cuántos hermanos, la abundancia desmedida de dinero y de bienes materiales, en un mundo pobre e injusto, les quita la paz, les exige contratar guardaespaldas , les roba la libertad para actuar. Miremos por ejemplo  los mafiosos, paramilitares o políticos corruptos. ¿Disfrutaron de sus millones?, ¿Gozaron de la felicidad o vivieron en zozobra continua, pensando que en cualquier momento los podrían descubrir o matar?
La enseñanza de hoy no va contra las posesiones o el tener bienes de cualquier tipo. El mensaje se refiere  al modo de tener y guardar. Es lo que el evangelio distingue entre ser rico para los hombres y ser rico para Dios.  El primero acapara, amontona sin medida, no sueña sino en pasarla bien y darse la buena vida, pero nunca le llega el momento, porque siempre querrá tener más. Y lo peor, el día que menos piense le llega la muerte y no podrá llevar consigo ninguno de sus bienes. El que es rico para Dios  en cambio, “trabaja con sabiduría, ciencia y acierto”, consigue dinero bien habido y bienes que no son fruto del robo o la injusticia, pero no se apega a ellos, los comparte con generosidad, los pone al servicio de los demás, en obras sociales y de generosidad.  Es feliz porque sigue a Jesús, y como lo dice la escritura:  “Hay más alegría en dar que en recibir” (Hechos 20,35). Esta persona amontona las riquezas en el cielo, porque ha sido generoso, y el Señor no se deja ganar en generosidad.  El que es rico para Dios sabe bien que su mayor tesoro no es el dinero o las posesiones, sino Cristo, el Señor, Él es su centro y sentido de su vida; los bienes son secundarios y pasajeros, pero de forma generosa y desprendida, son una oportunidad para ganarse la Vida Eterna.
ORACIÓN
Maestro Jesús, cuantas veces, nos aferramos tanto a los pocos bienes que tenemos o al dinero que conseguimos con nuestro trabajo. Perdónanos porque a veces nuestro deseo y pensamiento y también nuestra acción es la de acumular fortunas que no sabemos aprovechar ni administrar sabiamente. Toca nuestro corazón, rompe con toda atadura de apego al dinero y a las cosas materiales. Danos más bien tu Espíritu para que generosamente podamos compartir sin ningún interés con los demás, sin buscar nunca agradecimiento ni recompensa, para encontrar solo en ti la riqueza fundamental. Señor Jesús que seas tú nuestro único y verdadero tesoro, toma el control del área económica y financiera de nuestras vidas y a través de tu Espíritu haznos buenos y sabios administradores. Amén 

“La vida verdadera no está en tener y acumular sino en el compartir y dar con generosidad”