sábado, 1 de marzo de 2014

Miércoles 26 de Marzo de 2014


“CUMPLIR LA PALABRA DESDE SU ESPÍRITU”

PRIMERA LECTURA
DEUTERONOMIO 4,1.5-9

“Poned por obra los mandatos”

Moisés habló al pueblo, diciendo: "Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os mando cumplir. Así viviréis y entraréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar. Mirad, yo os enseño los mandatos y decretos que me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella. Ponedlos por obra, que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos que, cuando tengan noticia de todos ellos, dirán: "Cierto que esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente."

Y, en efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros, siempre que lo invocamos? Y, ¿cuál es la gran nación, cuyos mandatos y decretos sean tan justos como toda esta ley que hoy os doy? Pero, cuidado, guárdate muy bien de olvidar los sucesos que vieron tus ojos, que no se aparten de tu memoria mientras vivas; cuéntaselos a tus hijos y nietos." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Los discursos del Deuteronomio se sitúan a la entrada a la tierra prometida, eso quiere decir que hay como dos proclamaciones de la ley.
Una primera proclamación apenas salidos de Egipto, cuando llegan al Sinaí; y una segunda proclamación, una generación después, unos cuarenta años después, de acuerdo con los relatos del Pentateuco, cuando ya van a entrar a la tierra prometida.

Esto tiene su significado, desde luego. La primera proclamación de la Ley como esta en el Éxodo, es como el código que sella la pertenencia a Dios que les ha dado la libertad. La segunda proclamación de la Ley, la que se hace a las puertas de la tierra prometida, es como una invitación a conservar la libertad.

En el Éxodo, el punto de referencia es el Faraón y la tierra de esclavitud, la tierra de Egipto; en el Deuteronomio el punto de referencia es Canaán y los cuentos paganos, los cuentos idolátricos que había en esta tierra de Canaán.

Entonces el argumento en la primera proclamación de la Ley es: "Acuérdate que yo con poder te saqué de Egipto" Exodo 20,2. El argumento en el Deuteronomio es: "No imites las costumbres idolátricas de esa tierra donde vas a entrar" Deuteronomio 4,2.

Esta nueva proclamación de la Ley sucede de alguna manera también en nosotros. Cuando Dios nos da su Ley, nos la da por las razones del Éxodo o por las razones del Deuteronomio.

Dios da estos mandatos, sus preceptos, sus provisiones, sus consejos, por una parte, para consolidar la libertad, para recordarnos que Él es el Señor, y también nos da su Ley y nos da sus mandatos para que nosotros, que ya hemos sido liberados por Él, no caigamos en nueva idolatría.
Lo primero es la proclamación de nuestra libertad para sólo servir a Dios, y lo segundo es la confirmación de esa libertad para no caer en nuevas idolatrías.
Hemos escuchado, en el libro del Deuteronomio, una invitación a obedecer la Ley.

Moisés está comunicando los mandamientos de Dios al pueblo. Pero antes de dar un lista de ordenanzas y decretos los invita a que muevan su corazón hacia Dios, les invita a la obediencia.
La obediencia es una palabra que no es muy popular, lo mismo que no es popular la ley. Obrar fuera de la ley parece reportar muchos beneficios. Y por eso la ley, y correspondientemente la obediencia, no tienen demasiada popularidad.
El tema de la obediencia, entonces, es un tema que tiene que ver con el buen orden de la familia, tiene que ver con la educación, porque sin obediencia es imposible que se pueda dar alguna educación.
¿Cómo haremos nosotros para acercarnos de una manera nueva a la obediencia para descubrir las bondades de la obediencia, para convencernos de lo que significa obedecer?
La obediencia es un acto que involucra todo lo que nosotros somos, y precisamente la obediencia fue lo que más brilló en el momento final de la vida de Cristo.

SALMO RESPONSORIAL: 147
R. / Glorifica al Señor, Jerusalén.

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza. R.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Canto de acción de gracias a Dios por la reconstrucción de Jerusalén y el regreso de los derrotados, y de alabanza por la providencia con que gobierna el universo. La restauración de Jerusalén es anticipo y símbolo de la redención obrada por Dios en Cristo. Él sigue presente en medio de su pueblo y le ofrece diariamente pruebas de su amor.
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 5,17-19

“Quien cumpla y enseñe será grande”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Jesús declara que no ha venido a abolir la ley, sino a llevarla a su plenitud. La ley surgió en el pueblo de Israel como garantía de su libertad y de su identidad como pueblo. Por lo tanto, el espíritu de la ley es liberador, dignificador y garante de unas relaciones justas para todo el pueblo. Pero con el trascurrir del tiempo este espíritu se fue perdiendo. Vinieron las instituciones religiosas (el templo) y políticas (la monarquía) que reprodujeron las estructuras opresoras de los otros pueblos. Entonces el espíritu igualitario y justo que caracterizó los orígenes tribales de Israel se fue ahogando en medio de tanto precepto minucioso y deshumanizante. La ley que fundamentaba la justicia se convirtió en un instrumento de dominación y deshumanización. Tal vez lo mismo ha pasado con la propuesta de Jesús: el Reino. La excesiva institucionalización del mensaje evangélico fue opacando poco a poco la fuerza liberadora de la Buena Noticia de la salvación anunciada y testimoniada por Jesús. No se trata de acabar con las leyes o las instituciones, sino hacer que éstas vuelvan a ser garantía de libertad y de la dignidad para todos los seres humanos, preferencialmente para los empobrecidos y excluidos de nuestra sociedad.

ORACIÓN
Ya terminando este mes, en que vamos siguiendo el proceso del tiempo de cuarenta días de preparación para la Pascua, que es más un tiempo espiritual, que ritual, te damos gracias Señor, porque cada día nos llevas  a comprender que la ley sin amor es letra muerta. Tal vez podemos ser muy religiosos(as), pero… ¿Qué nos falta para que, más que cumplirla, vivamos el sentido de tu Palabra desde el Espíritu que nos cambia y transforma en personas que ejercen los preceptos de  un Dios como Tú?. Amén

“El creyente debe siempre discernir si su práctica religiosa es un medio o un fin”

Jueves 27 de Marzo de 2014


“SI NO SE ESCUCHA SU VOZ SE PUEDE ESTAR CONTRA ÉL”

PRIMERA LECTURA
JEREMÍAS 7,23-28

“Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios”

Así dice el Señor: "Ésta fue la orden que di a vuestros padres: "Escuchad mi voz. Yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo; caminad por el camino que os mando, para que os vaya bien." Pero no escucharon ni prestaron oído, caminaban según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, me daban la espalda y no la frente. Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy les envié a mis siervos, los profetas, un día y otro día; pero no me escucharon ni prestaron oído: endurecieron la cerviz, fueron peores que sus padres. Ya puedes repetirles este discurso, que no te escucharán; ya puedes gritarles, que no te responderán. Les dirás: "Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios, y no quiso escarmentar. La sinceridad se ha perdido, se la han arrancado de la boca."" Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Jeremías tiene fama de quejumbroso. Tanto, que existe la expresión "jeremiada" para indicar una queja especialmente dolida y fastidiosa.

Sin embargo, es injusto quedarnos con la ambigüedad de la palabra "fastidio". Hay cosas que nos fastidian porque son malas, pero también hay bienes que fastidian porque nuestra conciencia queda descubierta y denunciada por ellos. Tal es el caso del bien inmenso de la verdad. Muchas verdades se vuelven "fastidiosas" porque dañan negocios turbios, avisan sobre mentiras astutas o desenmascaran las intenciones aviesas de los que se quieren hacer pasar por buenos.

De aquí deducimos dos conclusiones: primera, que el camino del Señor supone amenazas. Por lo pronto, la... fastidiosa amenaza de ser perseguido sólo por hacer ver cosas que son ciertas. Segunda, que si queremos ser del Señor tenemos que asumir el "riesgo" de ser limpiados en el crisol de la denuncia.

Es fácil, en efecto, situarse automáticamente en el papel de profeta y víctima, y condenar a todos con todos los dedos de nuestras manos. Pero, ¿qué, si de pronto Dios tiene en su plan que también nosotros seamos corregidos, denunciados o desenmascarados? A veces pasa que el genuino profeta se conoce no tanto por lo que denuncia en otros sino por lo que está dispuesto a admitir en sí mismo.

SALMO RESPONSORIAL: 94
R. / Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
 y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras." R.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 11,14-23

“El que no está conmigo está contra mí”

En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: "Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios."

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: "Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Jesús realiza acciones que liberan a las personas oprimidas por muchas afecciones y opresiones. De esta forma, su palabra queda ratificada por sus hechos. Hay coherencia entre el decir y el hacer de Jesús. Las gentes de su tiempo tenían que callar forzosamente ante tanta corrupción y represión por parte de los gobernantes nacionales e imperiales. Jesús devuelve la palabra a los enmudecidos. La palabra significa visualización-revelación de la interioridad de la persona. Al devolverles la palabra, Jesús está desencadenando a las personas de la esclavitud del silencio y del anonimato. Esta acción de Jesús es un desafío para los dirigentes políticos y religiosos de entonces. Por eso, tratan de acallar también a Jesús, desacreditándolo y descalificándolo. Si realiza acciones prodigiosas, liberadoras, dicen que es por la acción del demonio (Belcebú); pero Jesús los confronta y cuestiona: Él combate el espíritu del mal en nombre del Dios de la vida, el Dios del Reino. Por eso, toda acción que implica liberar al ser humano de cualquier tipo de opresión o esclavitud es signo tangible de la presencia activa del Reino en medio de la humanidad. –Devolver la palabra a los acallados de la historia es también nuestra misión de seguidores de Jesús.

ORACIÓN
Buen Padre-Madre Dios, ayúdanos a caminar siempre  por el camino que tú nos muestras, a permanecer en constante comunión contigo para ser de los tuyos, más que de las posibilidades que el mundo distractor nos ofrece. No permitas que te ofendamos, aun cuando los problemas y necesidades nos hagan desfallecer y cuestionarte, te lo pedimos. Amén

“Terrible posibilidad del ser humano es salirse de la comunicación amorosa con Dios hasta llegar a ponerse en contra de Él”


Viernes 28 de Marzo de 2014


LA CREACIÓN ES OBRA DE DIOS, NO ES DIOS”

PRIMERA LECTURA
OSEAS 14,2-10

“No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos”

Así dice el Señor: "Israel, conviértete al Señor Dios tuyo, porque tropezaste por tu pecado. Preparad vuestro discurso, volved al Señor y decidle: "Perdona del todo la iniquidad, recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios. No nos salvará Asiria, no montaremos a caballo, no volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos. En ti encuentra piedad el huérfano."

Yo curaré sus extravíos, los amaré sin que lo merezcan, mi cólera se apartará de ellos. Seré para Israel como rocío, florecerá como azucena, arraigará como el Líbano. Brotarán sus vástagos, será su esplendor como un olivo, su aroma como el Líbano. Vuelven a descansar a su sombra; harán brotar el trigo, florecerán como la viña; será su fama como la del vino del Líbano. Efraín, ¿qué te importan los ídolos? Yo le respondo y le miro: yo soy como un ciprés frondoso: de mí proceden tus frutos. ¿Quién es el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda? Rectos son los caminos del Señor: los justos andan por ellos, los pecadores tropiezan en ellos." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

Ante las amenazas, ¿qué hacer?
Resulta que los dos vecinos más grandes, más terribles eran Egipto y Asiria; los israelitas tuvieron esta tentación: "Cuando nos ataquen lo Egipcios nos aliamos con los asirios y cuando nos ataquen los asirios nos aliamos con los egipcios".
Pero Dios quería una cosa distinta, Dios no estaba de acuerdo en que ellos estuvieran buscando esas alianzas. Dios quería, sobre todo, que los israelitas buscaran la alianza con Él y confiaran en Él, pero eso no es lo que ellos habían hecho y por eso ellos dicen la oración que leímos en la Primera Lectura.
Ahí escuchábamos: "No nos salvará Asiria: no montaremos a caballo, no volveremos a llamar Dios la obra de nuestras manos". Porque ellos habían puesto su confianza en las alianzas con los grupos de poder, y ellos habían creído, que consiguiendo las armas fuertes de la época, es decir, los caballos, esa era el arma fuerte de la época, con eso ya tenían.
Y Dios les hace ver que si no tienen alianza con Él, entonces no importa que tengan las armas fuertes, no importa que tengan aliados fuertes, les va ir muy mal. Esta   enseñanza es también para nosotros. La fuerza no está en buscarse aliados que uno crea muy fuertes, ahí no está lo principal; la fuerza no está en buscarse armas que sean muy buenas, ahí no está lo principal; la verdadera fuerza está en Dios, en la alianza con Dios.
Los israelitas, finalmente, no entendieron ese mensaje y finalmente, cuando ya estaban divididos, reino del sur y reino del norte, el reino del norte se perdió, se lo tragó vivo Asiria; Asiria se tragó a Israel.
Israel, tanto estar buscando a ver quién le  protegía, con quién hacía alianza, pues uno de esos aliados se tragó al reino de Israel y por eso sólo quedó el reino de Judá.
¿Qué fue lo que llegó hasta los tiempos de  Jesucristo? ¿Cuáles son nuestros aliados y en quién estamos poniendo nuestra confianza?
Los pactos no son lo más fuerte, las armas no son lo más fuerte, lo más fuerte es Dios, y el que se vuelve a Dios de todo corazón, ese encuentra el verdadero pacto y la verdadera fuerza.

SALMO RESPONSORIAL: 80
R. / Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz.

Oigo un lenguaje desconocido:
"Retiré sus hombros de la carga,
y sus manos dejaron la espuerta.
Clamaste en la aflicción, y te libré. R.

Te respondí oculto entre los truenos,
te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.
Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;
¡ojalá me escuchases, Israel! R.

No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto. R.

¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!:
te alimentaría con flor de harina,
te saciaría con miel silvestre." R.
OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
El salmista invita al pueblo a celebrar una fiesta y a recordar las lecciones de la historia, para poder obtener las bendiciones divinas. La fiesta cristiana también es un recuerdo de la historia de liberación y una constante invitación a ser fieles a Dios

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 12,28B-34

“El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás”

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: "¿Qué mandamiento es el primero de todos?" Respondió Jesús: "El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos."

El escriba replicó: "Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios." Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: "No estás lejos del reino de Dios." Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El amor es el fundamento de la ley antigua. La pregunta del maestro de la ley por el mandamiento más importante da pie para que Jesús pueda confirmar este principio fundamental de la ley. El amor a Dios implica la totalidad de la persona. Nada puede sustituir al amor de Dios. El amor a Dios trae consecuencias directas para las relaciones de las personas: el amor al próximo guarda estrecha coherencia con el amor a Dios. El amor a Dios pasa, necesariamente, por el amor a las personas que están cerca, sin importar quiénes sean. Y el amor a sí mismo está relacionado con el respeto por la dignidad personal; implica valorarse a sí mismo. Hoy hemos creado muchos dioses que desplazan al verdadero Dios: el mercado, el internet, el deporte, etc. Son verdaderos ídolos que nos “engañan” y nos sacan de la realidad. Por otra parte, ¡cuánto nos cuesta reconocer en el rostro de las demás personas el mismo rostro de Dios! Tampoco la persona humana se autovalora: la droga, el alcohol, la prostitución, la promiscuidad, la guerra, la violencia intrafamiliar, etc. Esto demuestra que el amor, como principio de humanización, es el permanente ausente de nuestro mundo.

ORACIÓN
Gracias Señor, Dios Nuestro, porque nos llevas a reflexionar que aunque tu creación nos  sorprende  y maravilla, ella no se debe a sí misma, no es un fin en sí misma, sino que nos hace ver tu grandeza y  amor al crearla con esplendor y belleza. Tú eres el único y verdadero Dios, Padre y Madre  que ama sin medida  y a quien debemos amar por sobre todas las cosas. Amén
 “Si sirves a la naturaleza ella te servirá a Ti, para eso fue creada”

Sábado 29 de Marzo de 2014


“ANTE TODO LA MISERICORDIA PARA CON EL PRÓJIMO”

PRIMERA LECTURA
OSEAS 6,1-6

“Quiero misericordia, y no sacrificios”

Vamos a volver al Señor: él, que nos despedazó, nos sanará; él, que nos hirió, nos vendará. En dos días nos sanará; al tercero nos resucitará; y viviremos delante de él. Esforcémonos por conocer al Señor: su amanecer es como la aurora, y su sentencia surge como la luz. Bajará sobre nosotros como lluvia temprana, como lluvia tardía que empapa la tierra.

"¿Qué haré de ti, Efraín? ¿Qué haré de ti, Judá? Vuestra piedad es como nube mañanera, como rocío de madrugada que se evapora. Por eso os herí por medio de los profetas, os condené con la palabra de mi boca. Quiero misericordia, y no sacrificios; conocimiento de Dios, más que holocaustos." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Hoy el amor es comparado con el agua. Amor de Dios, que es como lluvia de primavera, y fecunda la tierra de admirable modo; amor de Israel, que es como rocío engañoso pronto a evaporarse sin dejar más rastro que su recuerdo.
 La lluvia empapa; el rocío apenas moja. El amor de Dios penetra; el amor humano, si no tiene más cimiento que su gusto o conveniencia inmediata, apenas moja, de inmediato se evapora y deja tras de sí un horrible vacío.
Primera enseñanza y primer cuestionamiento: ¿tu amor es lluvia que fecunda y transforma, o rocío que embellece sólo un instante, y desaparece?
SALMO RESPONSORIAL: 50
R. / Quiero misericordia, y no sacrificios.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias. R.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 18,9-14


“El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no”

En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: "Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo." El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador." Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La persona humana tiende a justificarse y auto-elogiarse. Este es el sentido de esta parábola, en la que la actitud prepotente y autosuficiente del fariseo contrasta con la actitud humilde y arrepentida del publicano. Los fariseos se consideraban personas sumamente religiosas, mientras que los publicanos -como recaudadores de impuestos- eran considerados pecadores e impuros; eran odiados y rechazados por la gente del común. El hecho de comprar los derechos para cobrar impuestos y luego colocar cargas arancelarias sumamente pesadas sobre la gente los hacía doblemente despreciables. Jesús no justifica la injusticia y la codicia del publicano de ninguna manera, sino que hace ver la actitud de arrepentimiento y el deseo de conversión que muestra el publicano. Éste sólo se limita a reconocer su pequeñez y su miseria delante de Dios; mientras el fariseo, embelesado en su prepotencia y soberbia religiosa, no es capaz de reconocer su realidad también pecadora. – Puede ser que estos dos modos de vida se den cita en nosotros: a veces nos creemos superiores a los demás. Pensamos que ya tenemos ganada la salvación porque practicamos ritos y cumplimos normas. Tal vez la actitud del publicano nos enseñe la humildad y la necesidad de la gracia de Dios para poder vivir la fidelidad al evangelio.

ORACIÓN
Señor, por favor ayúdanos a hacernos justos ante ti, no por las obras y sacrificios que hagamos, sino por nuestra capacidad para escuchar, la paciencia y la atención cargada de ternura y compasión para con mis semejantes. Si Amado Dios, queremos tener las cualidades tuyas que tanto te agradan, ser compasivos, lentos a la cólera, rico en piedad, justos  y misericordiosos. Amén


 “Ayudar al prójimo es mostrar al verdadero JESUCRISTO  que este mundo necesita”

Domingo 30 de Marzo de 2014


“LA UNIVERSALIDAD DE LA LIBERACIÓN DE DIOS”


Las lecturas de hoy nos presentan a Jesucristo como el ungido, el nuevo David, el rey colmado tanto de poder como de bondad. Su ministerio es arrancarnos de las tinieblas, sanar nuestra ceguera, regalarnos nueva luz.

PRIMERA LECTURA
1SAMUEL 16,1B.6-7.10-13a

“David es ungido rey de Israel”

En aquellos días, el Señor le dijo a Samuel: "Llena la cuerna de aceite y vete, por encargo mío, a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos me he elegido un rey." Cuando llegó, vio a Eliab y pensó: "Seguro, el Señor tiene delante a su ungido." Pero el Señor le dijo: "No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura. Lo rechazo. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón." Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel; y Samuel le dijo: "Tampoco a éstos los ha elegido el Señor." Luego preguntó a Jesé: "¿Se acabaron los muchachos?" Jesé respondió: "Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas." Samuel dijo: "Manda por él, que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue." Jesé mandó a por él y lo hizo entrar: era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo. Entonces el Señor dijo a Samuel: "Anda, úngelo, porque es éste." Samuel tomó la cuerna de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento, invadió a David el espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
El  pueblo de Dios se planteó desde antiguo un gran problema: ¿cómo saber quién es el enviado de Dios? Muchos aparecían haciendo alarde de sus habilidades físicas, de su astucia, de su sabiduría, incluso, de su profunda religiosidad, pero era muy difícil saber quién procedía de acuerdo con la voluntad del Señor y quien quería ser líder únicamente para obtener el poder.
En la época de Samuel la situación era realmente complicada. El profeta, movido por el Espíritu de Dios, buscó un líder que sacara al pueblo del difícil atolladero de la crisis interna de las instituciones tribales y de la amenaza de los filisteos. Surgió Saúl, un muchacho distinguido, de buena familia y de extraordinaria complexión física. Los hebreos más pudientes lo apoyaron de inmediato, esperando que el nuevo rey lograra controlar el avance de los filisteos. Sin embargo, el nuevo rey en poco tiempo se convirtió en un tirano insoportable que agravó el conflicto interno y que, por sus constantes cambios de comportamiento, comprometió seriamente la seguridad de las tierras cultivables. Samuel, entonces, pensó que la solución era ungir un nuevo rey, una persona que se pudiera hacer cargo de la situación. La unción profética se convirtió, en aquel momento, en el medio por el cual se legitimaba la acción de un nuevo líder ‘salvador’ del pueblo.  De este modo, la unción de los caudillos de Israel pasó a ser un símbolo de esperanza en un futuro mejor, más acorde con los planes de Dios.
Y fue elegido David gracias a la mirada de Samuel dirigida por Dios que supo ir más allá de las apariencias. Podemos bien decir que Samuel tenía una "luz" de la que carecía el común de la gente y que con esa luz pudo ver las cosas un poco a la manera de Dios. Por eso rechazo lo que parecía evidente y se inclinó por el candidato que nadie hubiera pensado, el menor de los hijos, David, que ni siquiera era contado como hijo, porque recibía tratamiento de siervo y cuidador de rebaños.  Es elogiada la belleza de David, pero hay algo ahí: la hermosura, señal de armonía y de salud, habla también de un corazón que transparenta algo interior, su corazón sabe remontarse por encima de lo exterior y también tiene algo de la luz del profeta que mira más allá de las apariencias. Esas dos miradas se encuentran y Samuel pronuncia el veredicto de parte de Dios: "¡éste es!"
SALMO RESPONSORIAL: 22
R / El señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar,
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mí,
 enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por los años sin término. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Dos imágenes, la del pastor y la del banquete, sirven al salmista para expresar la relación personal de amistad con Dios. Esas imágenes también las usa Cristo: Él es el buen pastor y nos invita a su mesa, en la que se nos entrega en persona.   
SEGUNDA LECTURA
EFESIOS 5,8-14

“Levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz”

Hermanos: En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz -toda bondad, justicia y verdad son fruto de luz-, buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciadlas. Pues hasta da vergüenza mencionar las cosas que ellos hacen a escondidas. Pero la luz, denunciándolas, las pone al descubierto, y todo descubierto es luz. Pero eso dice: "Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Cuando Dios elige no se fija en las apariencias, sino en la docilidad del corazón, la humildad y la sabiduría. Esta es la reacción, hermanos y hermanas, ante el Cristo que se entrega por amor, ser humildes y reconocer que la vista la tenemos de Cristo, y tratar de ver siempre, a la luz de sus criterios, la historia del mundo; nuestras relaciones sociales, políticas, económicas, no con autosuficiencia de fariseos, sino con humildad de quien no tenía luz pero que gracias a la fe, Dios le está prestando su luz. Somos pobres, los que tenemos fe somos los más pobres, pero en la medida en que confesemos nuestra pobreza, Dios nos dará luz. Así como el autosuficiente, el orgulloso, el que desprecia a los demás y los considera como ciegos y se siente capaz de juzgar a todos porque él tiene la suprema verdad, ese ya es un ciego. He venido a traer un juicio -dice Cristo- un juicio que no necesito aplicarlo, ustedes mismos se lo están aplicando. El que crea en mí, ya ve y recibe un juicio absolutorio. El que rechaza mi doctrina, el que me rechaza a mí, el que rechaza mi Iglesia, el que rechaza mi predicación, ya se juzga a sí mismo, está ciego, no tiene la luz.
LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 9,1-41

“Fue, se lavó, y volvió con vista”

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. [Y sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿quien pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?" Jesús contestó: "Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo."

Dicho esto,] escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: "Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado." Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: "¿No es ése el que se sentaba a pedir?" Unos decían: "El mismo." Otros decían: "No es él, pero se le parece." Él respondía: "Soy yo."

[Y le preguntaban: "¿Y cómo se te han abierto los ojos?" Él contestó: "Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver." Le preguntaron: "¿Dónde está él?" Contestó: "No sé."]

Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: "Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo." Algunos de los fariseos comentaban: "Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado." Otros replicaban: ¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?" Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: "Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?" Él contestó: "Que es un profeta."

[Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: "¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?" Sus padres contestaron: "Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse." Sus padres respondieron así porque tenían miedo los judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: "Ya es mayor, preguntádselo a él."

Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: "Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador." Contestó él: "Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo." Le preguntan de nuevo: ¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?" Les contestó: "Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez?; ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?" Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron: "Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos de dónde viene." Replicó él: "Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder."]

Le replicaron: "Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?" Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: "¿Crees tú en el Hijo del hombre?" Él contestó: "¿Y quién es, Señor, para que crea en él?" Jesús les dijo: "Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es." Él dijo: "Creo, señor." Y se postró ante él.

[Jesús añadió: "Para un juicio he venido ya a este mundo; para que los que no ve vean, y los que ven queden ciegos." Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron: "¿También nosotros estamos ciegos?" Jesús les contestó: "Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste."] Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Aprendamos en este cuarto domingo, de la comunidad discípula y misionera de hombres y mujeres de Juan. Cuando Dios elige a alguien (Ungir), no ve las apariencias sino lo profundo del ser, es decir el corazón.   Y cualquier elección o llamado es siempre iniciativa suya (misericordia o gratuidad de la salvación). Hace ocho días el encuentro era con una excluida, la mujer; hoy un enfermo, el ciego. Desde el pensamiento y doctrina del Antiguo Testamento de la retribución, los defectos físicos y la enfermedad se consideraban como pecado, alejamiento y castigo de Dios. Hoy Jesús en el evangelio corrige esa  creencia y grave error: “ni el ciego pecó, ni sus padres, su enfermedad o ceguera es para que se manifiesten en él las obras o gloria de Dios”. Luego, escupe en la tierra y con la saliva hace barro, lo unta en los ojos del ciego y lo envía a lavarse en la piscina de Siloé (que significa enviado). El ciego va se baña y vuelve a Jesús curado. Este es el signo; Jesús es el gran enviado del Padrea para ser “Luz del mundo. El viene a iluminar las tinieblas que hay en el interior y la vida de todo ser humano. Con la sanación del ciego, están haciendo una nueva humanidad, también del barro, como la primera, es decir la de Adán y Eva; transformadora, tan profunda que hastasus vecinos dudaban si el ciego era el mismo o no. Fariseos y sacerdotes creen ver, pero en realidad están ciegos, encerrados como muchos hoy en su egoísmo sectarismo, encerrados en sus propios prejuicios y credos que no sanan sino enferma, no liberan sino atan; mienten cuando dicen que son muy religiosos, que ellos si ven. Las etapas de la curación del ciego, que le llama primero “ese hombre”, luego “profeta” y finalmente “Señor”, ejemplifican o son testimonio del verdadero camino a seguir en la fe de todo discípulo. El que era ciego mantiene su actitud de absoluta confianza y total aceptación en Jesús y su proyecto de vida: “¡creo Señor!”  y se postró ante él y lo adoró. El apóstol Pablo nos recuerda que antes del bautismo éramos tinieblas, pero a partir de Jesús, somos “Luz  en el Señor” (Efesios 5,8-14). El bautizado (discípulo) es una nueva persona, “iluminada” que se compromete a ser “luz”, viviendo de un modo distinto en esta sociedad. 

ORACIÓN
Bendito Dios, tú no te fijas en las apariencias sino en lo que hay en los corazones de todos los seres humanos, porque nos dotaste, más que de un cuerpo físico de un espíritu que unido a ti es luz, capaz de realizar las obras más grandes y maravillosas por amor. Ayúdanos  para no caer en mezquindades, sino comprometidos(as) con tu Palabra ir más allá de nuestros límites, no solo como personas, sino como comunidades de discípulos(as) misioneros, liberadores., seguidores tuyos. Amén 


“No fueron los clavos los que retuvieron a Cristo en la Cruz, sino su amor por toda la humanidad”

Lunes 31 de marzo de 2014


“EL SEÑOR DESTRUIRÁ CUANTO AMENACE LA VIDA”

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 65,17-21

 Ya no se oirán gemidos ni llantos
Así dice el Señor: "Mirad: yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva: de lo pasado no habrá recuerdo ni vendrá pensamiento, sino que habrá gozo y alegría perpetua por lo que voy a crear. Mirad: voy a transformar a Jerusalén en alegría, y a su pueblo en gozo; me alegraré de Jerusalén y me gozaré de mi pueblo, y ya no se oirán en ella gemidos ni llantos; ya no habrá allí niños malogrados ni adultos que no colmen sus años, pues será joven el que muera a los cien años, y el que no los alcance se tendrá por maldito. Construirán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán sus frutos."

REFLEXIÓN
Tal es el compromiso de Dios con la vida, que anuncia “la creación de un cielo nuevo y una tierra nueva”, sin recuerdo ni memoria del pasado. Este nuevo Génesis se presenta como un tiempo para la alegría y el gozo renovados, para desterrar los gemidos y el llanto y hacer fructificar la vida y los esfuerzos de todos, sin que nadie se malogre.
Qué consuelo recibir las palabras de Isaías hoy, es verdad que la cuaresma tiene que ser tiempo de cuestionamiento y reflexión interior pero eso no significa que no quede espacio para la alegría, la sonrisa y la esperanza.
"Convertiré en gozo a Jerusalén", ha dicho el Señor. Semejante promesa es más de lo que podíamos soñar. Jerusalén es el lugar del desastre, el lugar de la deshonra, el lugar de la humillación, si pensamos en el destierro a Babilonia. ¡Y Dios anuncia que Jerusalén será un gozo!

Estas expresiones no intentan ilusionarnos o endulzarnos el oído. Manifiestan el poder de Dios, que ha CREADO todas las cosas, y que por eso mismo puede VOLVER A CREAR. La expresión que utiliza es precisa: "habrá alegría y gozo eterno por lo que voy a crear". En la Biblia este verbo, crear, tiene un contenido muy fuerte y está reservado sólo para Dios.
La enseñanza entonces de esta primera lectura es que la obra del perdón al pueblo pecador sólo puede ser descrita como una NUEVA CREACIÓN, algo que sólo Dios puede hacer y que sólo Él sabe hacer. Y ante esa obra enteramente suya nosotros sentiremos gozo indescriptible, más aún que si hubiéramos acompañado al Altísimo el día en que dijo: "¡Que haya luz!" (Gén 1,3).

SALMO RESPONSORIAL : 29
R/ Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.

Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
En este salmo hay elementos de petición de ayuda, que hace alguien injustamente perseguido, combinados con la acción de gracias por la liberación concedida. Las últimas palabras de Cristo en la cruz son una cita del verso 6 de este salmo. En él se cumple perfectamente la confianza absoluta en el amor de Dios y en su resurrección se realiza con plenitud la liberación de la muerte y del mal, prenda y garantía de nuestra liberación definitiva.

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 4,43-54:

Anda, tu hijo está sano
En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había hecho esta afirmación: "Un profeta no es estimado en su propia patria." Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo: "Como no veáis signos y prodigios, no creéis." El funcionario insiste: "Señor, baja antes de que se muera mi niño." Jesús le contesta: "Anda, tu hijo está curado." El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: "Hoy a la una lo dejó la fiebre." El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: "Tu hijo está curado." Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.
REFLEXIÓN
Jesús vivió el contraste del rechazo de los suyos (que vieron y no creyeron) y la acogida de los galileos (que vieron y creyeron). De nuevo, las lecciones nos vienen dadas por los que son despreciados y estimados como gentiles, que parecen tener menos prevenciones (prejuicios). La fe y la apertura que Jesús hubiera deseado encontrar entre los suyos y no encontró, la encuentra ahora entre galileos y paganos. Queda en evidencia que la salvación de Dios no tiene raza ni religión. Donde hay un hombre o una mujer en busca de la vida, ahí sucede el milagro.  
Veamos con más detenimiento  las actitudes de Jesús que nos muestra el texto; estamos acostumbrados a pensar en Jesús de una manera tan tierna, que corremos el riesgo de apelar más a nuestra imaginación que a la revelación que el Señor nos ofrece en su Palabra. La escena de hoy por ejemplo, a pesar de que se trata de una curación, se torna un poco dura.
Un funcionario le pide que vaya a su casa y cure a su hijo. La respuesta de Cristo es dura: " Si no ven signos y prodigios son incapaces de creer". No parece demasiado tierno, sobre todo si pensamos en el drama que vivía aquel hombre...
Si aceptamos que Jesús no tiene que parecerse a nuestra imaginación, admitamos que una y otra vez debemos aprender quién es Él en realidad...En este caso hay una enseñanza que en realidad es muy propia de Jesús: le interesa más nuestra fe que nuestra salud física o nuestro bienestar emocional. Tiene sed de nuestra fe, porque sabe muy bien que la salud del cuerpo o la tranquilidad de una vida sin problemas a la vista no es algo que vaya a estar siempre ni algo con lo que de veras podamos contar.
La enfermedad, las contradicciones, las traiciones de amigos, los accidentes o la muerte misma estarán ahí siempre acechando, y si miramos a Jesús sólo a través del lente de los favores que nos hace para restablecer nuestra salud o conservar nuestro bienestar JAMÁS tendremos verdadera fe.  Y de algún modo eso es lo que hace Jesús "saliéndose con la suya" : templa el arco de la fe de aquel hombre hasta su límite. El funcionario regio le pedía algo que a cualquiera le hubiera parecido en sí mismo un honor: "ven a mi casa". Jesús renuncia a ese honor y en cambio pone en condición de siervo, y siervo obediente, a aquel hombre encumbrado: "cree; tu hijo ya está bien". Una hermosa solución "de compromiso" en la que Cristo rescata lo que a Él más le interesa, es decir, que crezca la fe, mientras concede lo que el atribulado papá pedía, la salud de aquel niño.

ORACIÓN
Señor, hay días que como hoy nos ponemos a pensar en ese paraíso como tan lejano, donde todo será sin gemidos de dolor, llanto, y  sin distinciones, sin  necesidad de tener millones de pesos, para poder gozar de los derechos humanos, será el cielo nuevo y la tierra nueva. Ayúdanos a poder vivirlo desde ya, solo con el sabernos tus hijos e hijas y anhelando comprender tu proyecto de personas humildes y sencillos  que, sanadas por ti van creando pequeños sistemas sociales que desde adentro respetan la vida y no siguen el juego a una sociedad injusta, egoístas, consumista, homicida  y sensacionalista. Amén

 “La verdad se defiende ella misma. La mentira a pesar de correr mucho se destruye ella sola”