martes, 1 de agosto de 2017

Domingo 06 de Agosto de 2017

Transfiguración del Señor

“CONTEMPLAR LA BELLEZA DE DIOS NOS ANIMA Y TRANSFORMA”

PRIMERA LECTURA
DANIEL 7,9-10.13-14

“Su vestido era blanco como nieve”

Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La primera lectura del libro de Daniel nos recuerda que Israel como el mundo de aquel tiempo y lugar se encontraba en un proceso de helenización. La fuerza de la cultura griega invadía todo y se extendía con rapidez. Toda una nueva forma de entender la vida. Esto trajo una crisis profunda en todos los que se encontraban con su cultura y su fe. Con la llegada de Antíoco IV Epífanes, lo que en un primer momento no era más que una mayor promoción de la cultura griega, va a dar paso a una persecución abierta de los judíos que siguen fieles a su fe. A la irracionalidad de la intolerancia se suma la irracionalidad de la violencia. La «cultura superior» lleva consigo la prepotencia y termina por masacrar a personas sencillas, inocentes, que lo único que pretenden es vivir en paz ¿quiénes son los bárbaros?. En este clima surge el libro de Daniel invitando a resistir, retomando acontecimientos del pasado anima a resistir también ahora.
En la segunda parte del libro de Daniel se cambia de género literario a un sentido simbólico y apocalíptico, este capítulo del texto de hoy, hace de bisagra entre las dos partes del libro. Los símbolos que utiliza el profeta Daniel, intentaban presentar las grandes opciones de Dios para el presente mediante símbolos litúrgicos, cósmicos y sobrenaturales. El blanco representa la máxima santidad, la presencia divina. Los tronos simbolizan la capacidad para gobernar la historia. El hijo del hombre, aquel ser humano capaz de hacer realidad la voluntad de Dios.

SALMO RESPONSORIAL: 96
R. / El Señor reina, altísimo sobre la tierra

El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono. R.

Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

Porque tú eres, Señor,
altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre todos los dioses. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este salmo es un himno de alabanza a la realeza de Dios, quien manifiesta su grandeza en los fenómenos naturales y en los juicios de la historia. Se anuncia la venida de la luz para los justos. Es la luz anunciada es Cristo, que al venir a este mundo ilumina a toda la humanidad.
SEGUNDA LECTURA
2PEDRO 1,16-19

“Esta voz del cielo la oímos nosotros”

Queridos hermanos: Cuando os dimos a conocer el poder y la última venida de nuestro Señor Jesucristo, no nos fundábamos en fábulas fantásticas, sino que habíamos sido testigos oculares de su grandeza. Él recibió de Dios Padre honra y gloria, cuando la Sublime Gloria le trajo aquella voz: "Éste es mi Hijo amado, mi predilecto." Esta voz, traída del cielo, la oímos nosotros, estando con él en la montaña sagrada. Esto nos confirma la palabra de los profetas, y hacéis muy bien en prestarle atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día, y el lucero nazca en vuestros corazones. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La segunda lectura, la segunda carta de Pedro es una de las pocas lecturas litúrgicas pertenecientes al último escrito, cronológicamente hablando, del Nuevo Testamento. Este texto trata de alentar a los cristianos de las generaciones siguientes a la primera generación a la permanencia y fidelidad, poniéndolos en guardia frente a posibles desviaciones y persecusiones. La certeza de la victoria total de Cristo se basa, entre otras cosas, en la Transfiguración, una especie de adelanto teológico de lo que Cristo es y representa para todos. El texto se contrapone a mitos y leyendas poco de fiar. Y no es que la transfiguración haya de considerase, un hecho histórico. Se trata, mejor, de una aceptación y muestra de lo que el Señor Jesús, el Hijo de Dios, es y significa para todos los cristianos, que ha de volver a culminar su obra comenzada. Es importante esta mención de Jesucristo como fundamento de la vida presente del cristiano, de su fe, de su realidad histórica en conjunto y, a la vez, la tensión hacia el futuro, hacia la realización completa.

LECTURA DE EVANGELIO
MATEO 17,1-9

“Su rostro resplandecía como el sol”

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías." Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: "Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo." Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: "Levantaos, no temáis." Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: "No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Moisés representa a la ley y Elías a los profetas. La propuesta de Pedro de hacer tres chozas refleja el temor de los discípulos de bajar a Jerusalén, donde les espera el sufrimiento a causa de la Palabra de Jesús. Por eso prefieren la tranquilidad de la montaña. Con la Transfiguración, símbolo de resurrección, Jesús intenta tranquilizarlos confirmando que la vida finalmente triunfará frente a los proyectos de muerte. Jesús dice a sus discípulos que se levanten y no tengan miedo: “acercándose los toca y les alienta”, que es exactamente lo que hace a diario con nosotros cuando estamos angustiados y agobiados. Al final del relato desaparecen Moisés y Elías. Sólo ha quedado Jesús, el Hijo amado y predilecto, a quien hay que escuchar. El evangelista quiere dejar claro en las comunidades cristianas que el Antiguo Testamento, la realidad que nos rodea, nuestras actuaciones y relaciones, toda nuestra vida debemos leerla y vivirla desde Jesús. Él es nuestro punto de referencia. La experiencia de Jesús, a pesar de las dificultades, debe ser una experiencia extraordinaria que transfigure nuestro miedo en gozo y que nos anime a bajar de la montaña para enfrentar la realidad con la Palabra y con el testimonio.

ORACIÓN
Amado Señor que bien se está en tu presencia. Ayúdanos por favor a escucharte más y a reconocerte como la luz que ilumina nuestro paso por esta  tierra.  Que no nos cansemos de buscarte en la Palabra y  oración diaria para poder salir a la acción, maravillados por tu orientación  y comunicación con nosotros. Amén


“Como reflejo de Jesucristo, seamos resplandor de  bondad y misericordia en nuestra vida diaria”

Lunes 07 de Agosto de 2017


“EL SEÑOR ESCUCHA NUESTRAS ANGUSTIAS”


PRIMERA LECTURA
NÚMEROS 11,4B-15

“Yo solo no puedo cargar con este pueblo”

En aquellos días, los israelitas dijeron: "¡Quién pudiera comer carne! Cómo nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, y de los pepinos y melones y puerros y cebollas y ajos. Pero ahora se nos quita el apetito de no ver más que maná." El maná se parecía a semilla de coriandro con color de bedelio; el pueblo se dispersaba a recogerlo, lo molían en el molino o lo machacaban con el almirez, lo cocían en la olla y hacían con ello hogazas que sabían a pan de aceite. Por la noche caía el rocío en el campamento y, encima de él, el maná.

Moisés oyó cómo el pueblo, familia por familia, lloraba, cada uno a la entrada de su tienda, provocando la ira del Señor; y disgustado, dijo al Señor: "¿Por qué tratas mal a tu siervo y no le concedes tu favor, sino que le haces cargar con todo este pueblo? ¿He concebido yo a todo este pueblo o lo he dado a luz, para que me digas: "Coge en brazos a este pueblo, como una nodriza a la criatura, y llévalo a la tierra que prometí a sus padres"? ¿De dónde sacaré pan para repartirlo a todo el pueblo? Vienen a mí llorando: "Danos de comer carne". Yo solo no puedo cargar con todo este pueblo, pues supera mis fuerzas. Si me vas a tratar así, más vale que me hagas morir; concédeme este favor, y no tendré que pasar tales penas." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Leeremos durante cuatro días algunos pasajes del libro de Números, que debe su nombre a que empieza con los censos de las tribus. Allí se continúa la historia de la peregrinación del pueblo de Israel por el desierto desde el Sinaí hasta Moab, a las puertas de la tierra prometida: los cuarenta años de odisea desde Egipto a Canaán. El desierto fue una dura prueba para el pueblo de Israel. Aunque continúan experimentando la cercanía de Dios, que los alimenta con el maná, empiezan a quejarse con Moisés, aburridos de este alimento. Añoran la vida que llevaban en Egipto, a pesar de ser esclavos. La impaciencia del pueblo, que olvida todo lo que Dios y Moisés ha hecho por el, se va contra él… Y Moisés también se desanima y, tentado de echarlo todo a rodar, se refugia en la oración, una oración muy humana y sentida. ¿Porqué tratas mal a tu siervo… porque le haces cargar con todo este pueblo?” La crisis es fuerte “ Yo solo no puedo cargar con todo este pueblo. Si me vas a tratar así, más vale que me hagas morir”

Moisés aparece en un momento realmente de exasperación, Moisés que es un líder en todo sentido, un hombre profundamente espiritual, con tiempos de oración y ayuno en el Monte Sinaí, un hombre de santidad, y sin embargo, lo encontramos quejándose, gimiendo… pero aún así, sigue adelante, sigue con la tarea, ora, y de la oración saca nuevas fuerzas, habla con Dios, y de la Palabra de Dios saca nueva luz y sigue conduciendo al pueblo. Es un hombre, es un hombre frágil como nosotros, se cansa como nosotros, pero también nos está indicando a todos en dónde está la fuente viva y en dónde podemos renovar nuestra esperanza, de donde saldrán las ganas de seguir adelante, de dónde se puede arrebatar la victoria. La perseverancia en la fe de Moisés va más allá del cansancio.
Nosotros al igual también tenemos nuestros momentos de crisis y desánimo; vemos muy poco fruto en el trabajo que estamos realizando, la rutina, la vida de cada día nos produce cansancio, nuestras cargas se hacen más pesadas, nuestras tareas y metas se ven cada vez más lejanas, más difíciles e imposibles. ¿Pero en aquellos momentos de crisis que tipo de oración brota de nuestro corazón? ¿Hacemos realmente una oración sincera y realista, en la que exponemos con confianza a Dios nuestra situación? ¿Pasamos tiempo con Él y le buscamos de todo corazón?. En aquellas circunstancias el Señor nos invita a renovar nuestras fuerzas, a buscarle de todo corazón como lo hizo Moisés, a beber de su fuente, a cobrar nuevos ánimos y seguir adelante.

SALMO RESPONSORIAL: 80
R. /Aclamad a Dios, nuestra fuerza.

Mi pueblo no escuchó mi voz,
Israel no quiso obedecer:
los entregué a su corazón obstinado,
para que anduviesen según sus antojos. R.

¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!:
en un momento humillaría a sus enemigos
y volvería mi mano contra sus adversarios. R.

Los que aborrecen al Señor te adularían,
y su suerte quedaría fijada;
te alimentaría con flor de harina,
te saciaría con miel silvestre. R.

OREMOS CON EL SALMO
El salmista invita al pueblo a volverse a Dios, a volver al camino, a recordar las lecciones de la historia, a  recordar la liberación de la esclavitud, a escuchar la voz de Dios,  a ser fieles a Él, para poder obtener bendición.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 14,13-21

“Alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición y dio los panes a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente”

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: "Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer." Jesús les replicó: "No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer." Ellos le replicaron: "Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces." Les dijo: "Traédmelos." Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Jesús se aleja de los centros urbanos al enterarse de la atroz muerte de Juan Bautista, pero las multitudes le siguen. Jesús sana a los enfermos que se suman a la multitud. Así da cumplimiento a un propósito que ha asumido y que ha compartido con la comunidad que camina en pos de él (Mt 9,36). Propósito que ha comenzado con la comunicación de la palabra, la misión compartida, la lucha solidaria contra el mal y asumir la responsabilidad pastoral. En este episodio la comunidad (Jesús y discípulos más cercanos) amplía sus límites en el momento en que el mismo Jesús comienza a compartir su propio alimento, de modo que se solidarizan con el pueblo de Israel, que busca el camino del Señor con sincero corazón. El alimento compartido es escaso, sin embargo la bendición que se imparte al comenzar la cena y la generosidad al repartirlo y compartirlo hace que sea abundante.
Jesús con su signos del reino nos traza el camino para repartir los panes y los peces, la comida, las medicinas, los conocimientos, la vida. El secreto está en el repartir no en el acumular. en sentir lástima, compadecerse, curar dolencias, ponerse en grupos, dirigir una plegaria al que nos regaló la vida, el pan y todo lo que necesitamos para vivir, y recoger lo sobrante, no para guardarlo en una multinacional especuladora sino en 12 canastos, símbolo de un pueblo organizado.
La precariedad de recursos no es un obstáculo ni para seguir a Jesús ni para hacer realidad su propuesta. Los doce canastos llenos de sobras simbolizan la eficacia de esa acción profética de Jesús, que convierte la escasez en abundancia, es una ocasión para la solidaridad y que siempre habrá una ocasión para compartir.

ORACIÓN
Gracias Señor porque te compadeces y nos ayudas con nuestros problemas,  nuestras frustraciones, dolores enfermedades y necesidades. Sentimos tu presencia que consuela, reprende cuando es necesario y sobre todo nos indica el camino de la paz en medio de la tormenta. Señor queremos seguir tu ejemplo, queremos ser sensibles a tu Espíritu, a las necesidades de los demás, que aún en medio de nuestra necesidad, seamos solidarios y capaces de dar de lo que tenemos, que nuestro sentido no sea  acumular sino compartir y repartir. Amén


“Jesús nos tiende su mano para colocarnos de nuevo en la barca de la comunidad”

Martes 08 de Agosto de 2017


“¿SOMOS GUÍAS CIEGOS?”


PRIMERA LECTURA
NÚMEROS 12,1-13

“Moisés no es como los otros profetas; ¿cómo os habéis atrevido a hablar contra él?”

En aquellos días, María y Aarón hablaron contra Moisés, a causa de la mujer cusita que había tomado por esposa. Dijeron: "¿Ha hablado el Señor sólo a Moisés? ¿No nos ha hablado también a nosotros?" El Señor lo oyó. Moisés era el hombre más sufrido del mundo. El Señor habló de repente a Moisés, Aarón y María: "Salid los tres hacia la tienda del encuentro." Y los tres salieron. El Señor bajó en la columna de nube y se colocó a la entrada de la tienda, y llamó a Aarón y María. Ellos se adelantaron, y el Señor les dijo: "Escuchad mis palabras: Cuando hay entre vosotros un profeta del Señor, me doy a conocer a él en visión y le hablo en sueños; no así a mi siervo Moisés, el más fiel de todos mis siervos. A él le hablo cara a cara; en presencia y no adivinando contempla la figura del Señor. ¿Cómo os habéis atrevido a hablar contra mi siervo Moisés?"
La ira del Señor se encendió contra ellos, y el Señor se marchó. Al apartarse la nube de la tienda, María tenía toda la piel descolorida, como nieve. Aarón se volvió y la vio con toda la piel descolorida. Entonces Aarón dijo a Moisés: "Perdón, Señor; no me exijas cuentas del pecado que hemos cometido insensatamente. No la dejes a María como un aborto que sale del vientre, con la mitad de la carne comida. Moisés suplicó al Señor: "Por favor, cúrala." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Parecería lo más lógico que cuando Dios suscita a un líder para bien de todos, todos lo acojan y vean en él un regalo que la Providencia les concede. Pero el mundo de los humanos no está hecho de manera lógica, y por eso lo más común no es lo más lógico ni lo más frecuente. Hoy tenemos en la primera lectura una escena bochornosa de envidias de familia.
El pecado ocupa mucho espacio en la Biblia, precisamente porque toda la revelación bíblica es un relato estupendo de cómo el pecado no tiene la última palabra. Pero lo que aparece en primer lugar es cómo el pecado trae consecuencias y cómo esas consecuencias recaen sobre el mismo pecador, como le sucedió a María, celosa del puesto de privilegio de su hermano Moisés en los planes de Dios. Pero luego vemos viene el arrepentimiento. El que siente que se ha equivocado,  se aterra, se asusta, pero ese disgusto es bueno en la medida en que invita a la conversión y mueve a pedir ayuda, como hemos visto también en el relato de hoy. Y así, una historia de pecado no es una historia de fracaso sino, en último término, una preciosa historia de gracia.
SALMO RESPONSORIAL: 50
R./ Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente. R.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este Salmo, es designado tradicionalmente con el nombre de Miserere, es la súplica penitencial por excelencia. El salmista es consciente de su profunda miseria y experimenta la necesidad de una total transformación interior, para no dejarse arrastrar por su tendencia al pecado. Por eso, además de reconocer sus faltas y de implorar el perdón divino, suplica al Señor que lo renueve íntegramente, “creando” en su interior “un corazón puro”.
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 14,22-36

“Mándame ir hacia ti andando sobre el agua”
Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: "¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!" Pedro le contestó: "Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua." Él le dijo: "Ven." Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: "Señor, sálvame." En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: "¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?" En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo: "Realmente eres Hijo de Dios." Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y trajeron donde él a todos los enfermos. Le pedían tocar siquiera la orla de su manto, y cuantos la tocaron quedaron curados. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Este evangelio es una secuencia de la multiplicación y reparto de los panes y los peces. Jesús prefiere irse a la montaña a orar porque quisieron hacerle rey. Los apóstoles están en esa misma lógica de aprovechar el momento exitoso de Jesús, capaz de proporcionar comida al pueblo hambriento y aprovechar para conseguir alguna cuota de poder en ese mesianismo de ambiciones políticas que llevan en la cabeza y llevarán muy adentro hasta la muerte de Jesús. Por eso les manda embarcarse, seguir la tarea, insertarse en la vida de otras comunidades anunciando allí la oferta del reino y es ahí donde sienten el naufragio, por la falta de fe, por el despiste total sobre la identidad de Jesús. Sin Él se hunden en la barca. Deben dejar esas pretensiones triunfalistas de un mesianismo al estilo de los poderes injustos de este mundo. Eso nos pasa, como iglesia, como comunidad, cuando buscamos fama, poder, éxito en lugar de embarcarnos hacia las otras orillas llevando y mirando solo Jesús y haciéndolo  como nuestro verdadero guía.

ORACIÓN
Señor Jesús, nos alegramos de nuevo hoy, en este encuentro contigo a través de tu Palabra. Hoy te pedimos Buen Señor, que continúes guiando e iluminando nuestro camino  para que avancemos hacia el verdadero seguimiento y compromiso con tu Reino. A través de tu Espíritu camina hoy Señor, sobre las diferentes aguas pesadas y tormentosas de nuestros problemas que nos cargan y entristecen. Danos hoy tu fuerza y la esperanza para salir victoriosos en tu nombre. Amén. 


“En el Reino de Dios la única y principal “ley” es el amor solidario y misericordioso”

Miércoles 09 de Agosto de 2017


“FORTALECIENDO NUESTRA FE”

PRIMERA LECTURA
NÚMEROS 13,1-2.25; 14,1.26-30.34-35

“Despreciaron una tierra envidiable”

En aquellos días, el Señor dijo a Moisés en el desierto de Farán: "Envía gente a explorar el país de Canaán, que yo voy a entregar a los israelitas: envía uno de cada tribu, y que todos sean jefes." Al cabo de cuarenta días volvieron de explorar el país; y se presentaron a Moisés, a Aarón y a toda la comunidad israelita, en el desierto de Farán, en Cadés. Presentaron su informe a toda la comunidad y les enseñaron los frutos del país. Y les contaron: "Hemos entrado en el país adonde nos enviaste; es una tierra que mana leche y miel; aquí tenéis sus frutos. Pero el pueblo que habita el país es poderoso, tienen grandes ciudades fortificadas (hemos visto allí hijos de Anac). Amalec vive en la región del desierto, los hititas, jebuseos y amorreos viven en la montaña, los cananeos junto al mar y junto al Jordán."

Caleb hizo callar al pueblo ante Moisés y dijo: "Tenemos que subir y apoderarnos de esa tierra, porque podemos con ella." Pero los que habían subido con él replicaron: "No podemos atacar al pueblo, porque es más fuerte que nosotros." Y desacreditaban la tierra que habían explorado delante de los israelitas: "La tierra que hemos cruzado y explorado es una tierra que devora a sus habitantes; el pueblo que hemos visto en ella es de gran estatura. Hemos visto allí gigantes, hijos de Anac: parecíamos saltamontes a su lado, y así nos veían ellos." Entonces toda la comunidad empezó a dar gritos, y el pueblo lloró toda la noche. El Señor dijo a Moisés y Aarón: "¿Hasta cuándo seguirá esta comunidad malvada protestando contra mí? He oído a los israelitas protestar de mí. Pues diles: "Por mi vida -oráculo del Señor-, que os haré lo que me habéis dicho en la cara; en este desierto caerán vuestros cadáveres, y de todo vuestro censo, contando de veinte años para arriba, los que protestasteis contra mí no entraréis en la tierra donde juré que os establecería. Sólo exceptúo a Josué, hijo de Nun, y a Caleb, hijo de Jefoné. Contando los días que explorasteis la tierra, cuarenta días, cargaréis con vuestra culpa un año por cada día, cuarenta años. Para que sepáis lo que es desobedecerme. Yo, el Señor, juro que trataré así a esta comunidad perversa que se ha amotinado contra mí: en este desierto se consumirán y en él morirán." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

El episodio que relata la primera lectura tiene importancia en la historia de Israel, porque viene a explicar porque entraron a Canaán sólo después de cuarenta años, el tiempo de una generación, cuando la marcha desde Egipto hasta Palestina podía haberse hecho en unos meses. El informe de los exploradores presenta dos caras: primero, las condiciones de la tierra son muy buenas (muy fértil) y, segundo, los pobladores de aquella tierra no están dispuestos a cederla a otros (se presentan como gigantes). A las puertas mismas de la tierra prometida, cuando ya poco falta para alcanzar lo esperado por tanto tiempo, algunos israelitas reaccionan con pesimismo, con duda, se desaniman y desaniman a los demás, y presentan esa tierra como un imposible. Les falta confianza en Dios y prefieren no acometer todavía a la “conquista” de Canaán, a pesar de que hay un grupo el de Caleb, que si estaría dispuesto. El “castigo” (así lo ve Israel) son los cuarenta años de peregrinación por el desierto. Ellos se lo han buscado con su pereza, su indecisión, su falta de iniciativa y valentía. Finalmente “la generación del desierto” no entrara en la tierra prometida. (Excepto Josué y Caleb).

En el fondo vemos la ambivalencia del corazón, que quiere creer, que quiere esperar y quiere amar, pero las tres cosas le cuestan extraordinariamente, el término de nuestra fe, esperanza y amor, es algo que nos rebasa, algo que sólo podemos conquistar si Dios lo conquista para nosotros primero. Es una batalla en la que hay que rendirse para vencer: rendirse a Dios confiando en él y vencer con él, confiando en que todo lo puede. La tierra prometida era eso: tierra. Nosotros tenemos promesas mejores que el pueblo del Antiguo Testamento. Tenemos un cielo prometido. Y cuando llegue la hora de cerrar los ojos a esta tierra y entrar en ese cielo, necesitaremos toda nuestra fe, toda nuestra esperanza y todo nuestro amor. Tendremos que rendirnos de corazón ante el Señor, confiar el Él y seguir trabajando con ilusión, seguros de que la gracia Dios sigue actuando y realiza maravillas en nosotros.

SALMO RESPONSORIAL: 105
R. / Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.

Hemos pecado con nuestros padres,
hemos cometido maldades e iniquidades.
Nuestros padres en Egipto
no comprendieron tus maravillas. R.

Bien pronto olvidaron sus obras,
y no se fiaron de sus planes:
ardían de avidez en el desierto
y tentaron a Dios en la estepa. R.

Se olvidaron de Dios, su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en el país de Cam,
portentos junto al mar Rojo. R.

Dios hablaba ya de aniquilarlos;
pero Moisés, su elegido,
se puso en la brecha frente a él,
para apartar su cólera del exterminio. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este salmo es una alabanza al amor de Dios y reconocimiento de los pecados del pueblo desde el comienzo hasta una situación actual de miseria. Es una invocación a la misericordia de Dios. Al proclamar el amor de Dios, debemos al mismo tiempo reconocer nuestra miseria e infidelidad. Por eso en el “Padre Nuestro” pedimos  a diario perdón a Dios por nuestras faltas y que nos libre del mal.
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 15,21-28

“Mujer, qué grande es tu fe”

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: "Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo." Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: "Atiéndela, que viene detrás gritando." Él les contestó: "Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel." Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: "Señor, socórreme." Él le contestó: "No está bien echar a los perros el pan de los hijos." Pero ella repuso: "Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos." Jesús le respondió: "Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas." En aquel momento quedó curada su hija. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Jesús encuentra en la mujer extranjera la fe que les faltaba a sus discípulos en la barca. Jesús no le pone la cosa fácil a la buena mujer. Primero hace como si no la hubiese oído. Luego le pone dificultades que parecen duras: lo de Israel y los paganos, o lo de los hijos y los perritos. Pero ella no parece interpretar tan negativas estas palabras y reacciona con humildad e insistencia. Aquella mujer pagana es un modelo de fe, su oración por su hija enferma, es sencilla y honda: “Ten compasión de mi”. No se da por vencida ante la respuesta de Jesús y va respondiendo a las “dificultades” que la ponen a prueba.

La audacia de la mujer consiste también no sólo en acercarse a un maestro judío o en superar el obstáculo que representa el grupo de seguidores, sino sobre todo en romper la creencia que considera que fuera de Israel no hay salvación. Y, en mayor medida, su audacia consiste en romper la lógica de la comunidad judía, que, al darles prioridad a ‘las ovejas perdidas de Israel’, ignora las urgencias de los creyentes gentiles. La mujer sobrepasa todos estos obstáculos porque está en juego la vida misma de su hija. Supera los prejuicios por los que Israel excluye a los paganos y, a la vez, supera las diferencias por las que los paganos se distancian de Israel. Se salta, por medio de gritos e insistencia, el obstáculo que representan los discípulos. Quiebra la lógica de la comunidad judía, que fija unas prioridades, sin atender a las urgencias del lugar donde se encuentran realizando la misión. Pero sobre todo, quiebra la lógica de la exclusión para señalar que nadie está por fuera de la salvación.

ORACIÓN
Señor ayúdanos a reconocer tu presencia liberadora en medio de las adversidades y a tener la certeza que sólo en ti alcanzaremos la paz y armonía para con sabiduría, lograr encontrar las respuestas adecuadas. Gracias porque nos permites contar contigo  como Padre y Madre que nos acoge con amor y conoce nuestro corazón. Amén


“Con humildad e insistencia se puede recibir de Jesús la bendiciones que necesitamos”

Jueves 10 de Agosto de 2017

 Fiesta de San Lorenzo, diácono y mártir.

“SERVICIO FECUNDO”


PRIMERA LECTURA
2 CORINTIOS 9,6-10

“Al que da de buena gana lo ama Dios”
Hermanos: Recuerden que el que poco siembra, cosecha poco, y el que mucho siembra, cosecha mucho. Cada cual dé lo que su corazón le diga y no de mala gana ni por compromiso, pues Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmarlos de toda clase de favores, a fin de que, teniendo siempre todo lo necesario, puedan participar generosamente en toda obra buena. Como dice la Escritura: “Repartió a manos llenas a los pobres; su justicia permanece eternamente”. Dios, que proporciona semilla al sembrador y le da pan para comer, les proporcionará a ustedes una cosecha abundante y multiplicará los frutos de su justicia. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La liturgia de hoy, en esta celebración del diácono Lorenzo nos invita de nuevo a reflexionar en el tema del servicio, compartir, negarse en favor de los demás. En esta primera lectura, Pablo invita a la comunidad de Corinto para que no sean tacaños y se unan a la ofrenda a favor de la comunidad de Jerusalén. Les pide que sean generosos, sabiendo que dependiendo de la siembra, así será también la cosecha. Les presenta, además un argumento teológico: “¿Si Dios nos ha colmado de toda clase de favores, porque no compartir con los demás?, es lógico que nosotros seamos generosos con los otros, así Dios siempre premiará, bendecirá y no se dejará ganar en generosidad con el que comparte”. Ahora bien, no se debe dar por un interés egoísta, sino con alegría y amor.
La ofrenda cristiana no consiste en dar de lo que nos sobra, sino en darnos a nosotros mismos con amor en todo lo que compartimos y entregamos. Por tanto la ofrenda no es solo dinero o cosas, sino también la donación generosa de nuestro tiempo, vocación, talentos o carismas a favor de los hermanos que más lo necesiten.
El compartir debe buscar dar una respuesta integral del que lo necesita: en lo económico, en lo intelectual, cultural, en lo emocional,  y en lo espiritual. El compartir solidariamente con lo demás debe ser el gran testimonio de la comunidad del resucitado.    

SALMO RESPONSORIAL: 36
R./ El Señor es quien salva  los justos.

Confía en el Señor y haz el bien,
habita tu tierra y practica la lealtad;
sea el Señor tu delicia,
y él te dará lo que pide tu corazón. R.

Encomienda tu camino al Señor,
confía en él, y él actuará:
hará tu justicia como el amanecer,
tu derecho como el mediodía. R.

Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una casa;
porque el Señor ama la justicia
y no abandona a sus fieles. R.

El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados y los salva
porque se acogen a él. R.

OREMOS CON EL SALMO
Siguiendo el tono de las reflexiones de los sabios, este salmo proclama la felicidad que gozará el que es  justo, bueno, clemente y compasivo. Las bienaventuranzas de Jesús proponen temas complementarios en relación con su proclamación del Reino de Dios, que él hace presente entre las personas.
LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 12, 24-26
“Si el grano de trigo muere, producirá mucho fruto” 
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, asegura para la vida eterna. El que quiera servirme que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre». Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La comunidad de Juan, el discípulo amado, nos invita a reflexionar en la línea de la primera lectura, es decir, en la línea del darse, el compartir. La vida es para entregarla, para darla.  Darla, ofrecerla para las causas del reino es recuperarla y dar frutos de vida y justicia en este mundo.  El Señor Jesús nos recuerda que no se produce vida (fruto sin dar la propia); amar es darse sin límite, hasta desaparecer si es necesario. Solamente donde el amor que se comparte, libera, sana, y se realiza plenamente el ser humano. La muerte misma de quien  ama sin límites    se convierte en la culminación de aquel proceso de donación de sí mismo. “El desarrollo, crecimiento, realización o felicidad plena no depende de una religión o de la transmisión de una doctrina; sino de una muestra extrema de amor (si el grano de trigo no muere, no tendrá vida, permanecerá el sólo).
El verdadero discípulo(a) de Jesús colabora con Él, en la tarea de la construcción de una nueva sociedad: la de la civilización del amor, aún en medio de la hostilidad, los obstáculos y la persecución. Pero también no debe temer porque se encuentra con su maestro   en la dimensión del Espíritu, en el proyecto del hogar del Padre, es decir en el de la casa de Betania, o casa abierta. El hombre y la mujer verdaderamente poseídos por el amor son libres para vivir su presente y en cada presente se entregan totalmente; la entrega total en el amor en cada momento es el significado de morir. Podremos viajar, hacer muchas cosas, o tener grandes posesiones, pero nunca debemos perder de vista que lo importante y donde me estoy jugando el partido importante de la felicidad de la vida es el amor que hacemos compartido, en el servicio a los demás. Ese tiene que acabar siendo nuestro fin o nuestra más importante y auténtica riqueza.     

ORACIÓN
Señor cuando vamos entendiendo tu mensaje, que grato es saber que eres un Dios cuyo proyecto es ocuparse por los menos favorecidos y que siempre estás buscando la igualdad de derechos. Por eso nos invitas a ser sembradores, a seguirte, despojándonos de corazón de todo lo que nos hace insensibles al dolor humano y al amor por todo lo creado. Llénanos del Espíritu Santo  para aprender a dar generosamente y en justicia, como Tú nos das. Amén

“Pasemos a las nuevas generaciones un legado mejor del que recibimos”

Viernes 11 de Agosto de 2017


“DIOS NOS HA AMADO Y NOS HA ELEGIDO”

PRIMERA LECTURA
DEUTERONOMIO 4,32-40

“Amó a tus padres y después eligió a su descendencia”

Moisés habló al pueblo, diciendo: "Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, palabra tan grande como ésta?; ¿se oyó cosa semejante?; ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?; ¿algún dios intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas, signos, prodigios y guerra, con mano fuerte y brazo poderoso, por grandes terrores, como todo lo que el Señor, vuestro Dios, hizo con vosotros en Egipto, ante vuestros ojos?

Te lo han hecho ver para que reconozcas que el Señor es Dios, y no hay otro fuera de él. Desde el cielo hizo resonar su voz para enseñarte, en la tierra te mostró aquel gran fuego, y oíste sus palabras que salían del fuego. Porque amó a tus padres y después eligió a su descendencia, él en persona te sacó de Egipto con gran fuerza, para desposeer ante ti a pueblos más grandes y fuertes que tú, para traerte y darte sus tierras en heredad, cosa que hoy es un hecho. Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
A partir de hoy, y durante cinco días, leeremos algunos pasajes del libro de Deuteronomio (la segunda ley), que contiene la despedida de Moisés, con el repaso que hace de los cuarenta años de marcha por el desierto y las normas (mandamientos) que recuerda a su pueblo. Ahora, cuando están a punto de entrar en Canaán, Moisés antes de morir, les deja como testamento la recomendación de que cumplan con la Alianza: escuchar al Dios que los amó y los eligió para ser su pueblo y que los sacó de la esclavitud de Egipto. Él es el “único Dios” (monoteísmo), que se ha revelado en la historia y exige de los suyos que guarden sus mandamientos.
Con mayor razón nosotros hoy debemos hacer memoria de las maravillas que Dios ha realizado y sigue realizando en nuestra vida, pues nos ha enviado a su Hijo para liberarnos a todos del pecado y de la muerte. Tenemos más razones para sentir admiración y gratitud hacia Dios para responder a su amor con el nuestro, intentando cumplir su voluntad en nuestras vidas.

SALMO RESPONSORIAL: 76
R. /Recuerdo las proezas del Señor.

Recuerdo las proezas del Señor;
sí, recuerdo tus antiguos portentos,
medito todas tus obras
y considero tus hazañas. R.

Dios mío, tus caminos son santos:
¿qué dios es grande como nuestro Dios?
Tú, oh Dios, haciendo maravillas,
mostraste tu poder a los pueblos. R.

Con tu brazo rescataste a tu pueblo,
a los hijos de Jacob y de José.
Guiabas a tu pueblo, como a un rebaño,
por la mano de Moisés y de Aarón. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este Salmo es un himno de alabanza a Dios,  que ha mostrado su grandeza en la creación y en los grandes acontecimientos de la historia. La demostración del poder y el amor de Dios se completa y llega a su culmen en la encarnación y en la obra redentora de Jesucristo. Él es poder y sabiduría de Dios.   


LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 16,24-28

“¿Qué podrá dar un hombre para recobrar su vida?”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del hombre con majestad." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Seguir a Jesús no es huir de sí mismo, del mundo o de la vida. Seguir a Jesús es asumir la condición humana de una manera absolutamente nueva y radical. Negarse a sí mismo es abrazar con tal entusiasmo, alegría y decisión una causa que haga pasar a un segundo plano o haga desaparecer la angustia de ser y existir. Nadie puede olvidarse de sí mismo, si no es plenamente feliz con lo que hace, quiere y busca. Seguir a Jesús es asumir la alegría del día a día, las dificultades, los sinsabores y la plenitud del presente. Cargar con la cruz no se refiere a infligirse castigos, culpas o remordimientos propios o ajenos, sino a aceptar la condición humana limitada por la violencia, el sufrimiento, la inseguridad, el miedo y la incertidumbre. La cruz es la condición existencial del ser humano, que sólo puede ser redimida si se acepta y se soporta solidariamente. Es el reconocimiento del propio pecado cometido por acción, omisión o permisión. Estas dos exigencias confluyen en la condición básica para ser cristiano: Seguir a Jesús es asumir su causa y compartir su fe.

ORACIÓN
Gracias Señor porque antes de nuestro amor por ti ha estado tu amor hacia nosotros. Por eso como discípulos(as) queremos confiar nuestra vida a tu acción liberadora y adherirnos a tu Palabra para elegir el camino del amor y del servicio. Ayúdanos por favor a corresponderte como lo mereces. Amén


“La cultura moderna propone el exagerado culto del ser humano por sí mismo, evitémoslo”

Sábado 12 de Agosto de 2017

  
“FE Y PIEDAD”


PRIMERA LECTURA
DEUTERONOMIO 6,4-13

“Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón”

Moisés habló al pueblo, diciendo: "Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria, se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado; las atarás a tu muñeca como un signo, serán en tu frente una señal; las escribirás en las jambas de tu casa y en tus portales. Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra que juró a tus padres -a Abrahán, Isaac y Jacob- que te había de dar, con ciudades grandes y ricas que tú no has construido, casas rebosantes de riquezas que tú nos has llenado, pozos ya excavados que tú no has excavado, viñas y olivares que tú no has plantado, comerás hasta hartarte. Pero, cuidado: no olvides al Señor que te sacó de Egipto, de la esclavitud. Al Señor, tu Dios, temerás, a él sólo servirás, sólo en su nombre jurarás." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Amar a Dios es el primer mandamiento. Primero en la lista, pero sobre todo primero en importancia. De él, del amor a Dios, nace la LUZ para comprender todo lo que el Señor quiere de nosotros, y de ese mismo amor brota la FUERZA para realizar ese mismo querer en nuestra vida. La primera lectura nos habla del amor. Hoy todo el mundo habla del amor, y "hacer el amor" parece cosa tan frecuente, sencilla y casi trivial, que quienes han "hecho el amor" carecen a menudo de todo sentido de pertenencia mutua o de obligación recíproca. Frente a esta banalización del amor, la Escritura nos invita a descubrir el amor ante todo en su fuente. No serán los pantanos del amor trivial ni del amor de compraventa los que nos van a ayudar a descubrir qué significa amar.
En la fuente del amor encontramos a un Dios generoso, santo, puro, cargado de promesas y abundante en vida y verdad. En la fuente del amor nos descubrimos a nosotros mismos capaces de sacrificio, entrega, alegría y de un profundo sentido de vida. Frente a un amor que se desgasta en la vaciedad, hoy la Biblia nos plantea el hermoso desafío del amor sin límites, ese que no teme darse "con todo el corazón y con todas las fuerzas".
SALMO RESPONSORIAL: 17
R./ Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.

Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,
mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R.

Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado mi Dios y Salvador:
tú diste gran victoria a tu rey,
tuviste misericordia de tu Ungido. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este Salmo es una alabanza a Dios (puesta en boca de David) por la protección que obtuvo en su lucha contra diversos enemigos. La presencia de Dios se manifestó en medio de la tormenta. El tono guerrero de este salmo podemos tomarlo como una imagen literaria y aplicarla a  realidades nuevas, en el orden espiritual. También estamos en lucha con el pecado, con el mal, con la muerte. Dios es el único que pude iluminar nuestras tinieblas. Cristo el descendiente de David, es el Rey victorioso.     

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 17,14-20

“Si tuvierais fe, nada os sería imposible”
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: "Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques; muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo." Jesús contestó: "¡Generación perversa e infiel! ¿Hasta cuándo tendré que estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo." Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño. Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: "¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?" Les contestó: "Por vuestra poca fe. Os aseguro que si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible." Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
En este pasaje del evangelio vemos la insistencia de Jesús de reprochar tanto al papá del epiléptico como sobre todo a los discípulos su falta de fe. Jesús lamenta con frecuencia la falta de fe de la gente, pero sobre todo de los discípulos, incluido Pedro. Y al mismo tiempo alaba a la persona que tiene fe. Tanto es así que cuando cura o realiza un milagro no se lo atribuye a sí mismo sino a la fe de la persona que solicita el milagro. “Vete en paz, tu fe te ha salvado” es como un estribillo que se repite. Qué será eso de tener fe que supone una energía interior tan grande hasta trasladar una montaña, las montañas de las crisis, las montañas de los miedos, las montañas de los egoísmos e injusticias. Una fe al menos como un grano de mostaza, como es el inicio del reino de Dios, pequeño pero rebosante de energía, ¡Auméntanos la fe! debe ser la oración constante de nosotros los cristianos y así nada será imposible. 

ORACIÓN
En gratitud y alabanza en este nuevo día, clamamos a ti Buen Padre Dios, pidiéndote que aumentes nuestra fe en medio de nuestras debilidades y nos permitas ser animadores auténticos de nuestros hermanos que están sometidos a la duda y a la incredulidad en medio de su propia adversidad. Ayúdanos a contagiar de ese motor de fe a nuestra familia, a nuestros compañeros de trabajo, estudio y comunidad. Amén. 

“La fuerza salvadora de la Palabra de Dios, sigue actuando en las personas de fe”