domingo, 1 de diciembre de 2019

Miércoles 25 de Diciembre de 2019


Natividad del Señor

            “HOY NOS HA NACIDO NUESTRO LIBERADOR: ¡FELIZ NAVIDAD!”

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 52,7-10

 “Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios”

¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: "Tu Dios es rey"! Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La lectura de Isaías es un canto de alabanza de la próxima liberación de Jerusalén. Dos imágenes enmarcan la lectura, por una parte la de los mensajeros que sobre los montes de Judá traen la noticia de la próxima liberación, y gritan: ¡Yahvé reina! La segunda imagen es la de los centinelas que prorrumpen en júbilo porque ven el retorno de Yahvé a Sión y exclaman alborozados cómo el Señor ha consolado a su pueblo y ha rescatado a Jerusalén. Y es que en el contexto en que se escribe el libro de Isaías, la mayoría del pueblo de Israel se encuentra exiliado en Babilonia, son esclavos de los asirios. Sin embargo, ven como muy positivo que Darío asuma el poder, y ponen sus esperanzas en que el será el «rescatador», que les permitirá retornar a su tierra. Esta realidad es inminente, por lo que el escritor canta ya la alegría del retorno a la tierra. Para nosotros hoy, esos pies del mensajero anuncian el nacimiento del Señor, y nosotros, como los centinelas, proclamamos alegres la presencia del Salvador que se hace vida en medio de nosotros.
SALMO RESPONSORIAL 97
R/Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.

Tañed la cítara para el Señor
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R.

OREMOS CON EL SALMO
El salmo responsorial corresponde a un himno de alabanza dirigido a Yahvé porque ha obrado maravillas y porque ha revelado la justicia a las naciones acordándose de la lealtad de Dios a Israel. El salmista invita a toda la creación (mar, ríos y montes) a aclamar a Yahvé que llega a juzgar el mundo con justicia y los pueblos con equidad. Esa felicidad la compartimos nosotros con el salmista cuando recibimos a Jesús que llega, que nace. Él es Dios mismo que se convierte en Buena Noticia, anuncio de salvación para todos los pueblos, que asume nuestra condición humana y por ello estamos alegres y cantamos llenos de júbilo y esperanza.


SEGUNDA LECTURA
HEBREOS 1,1-6

“Dios nos ha hablado por su Hijo”
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado que los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: "Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado", o: "Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo"? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: "Adórenlo todos los ángeles de Dios." Palabra del Señor.
REFLEXIÓN

Un decreto de amor nos cobija, una palabra de gracia nos protege, un designio de misericordia ha sido pronunciado a favor de nosotros. Es Cristo, es él, en la humildad de Belén, quien nos invita a aprender el lenguaje siempre antiguo y siempre nuevo del amor. Junto al pesebre la humanidad recomienza, en el seno de María todo tiene una nueva oportunidad, un nuevo principio.
El lenguaje que triunfa no es el de los hombres. Las palabras humanas desfallecen persiguiéndose unas a otras. Son como las olas, que en su vaivén viajan sin llegar y se mueven sin cambiar. La Palabra Divina es distinta, porque tiene una fuente y un término, a saber, el misterio de Dios, misterio que no se esconde al revelarse pero que en su revelación nos desborda con su riqueza, profundidad y hermosura

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 1,1-18

“ La Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros”
En principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: "Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."  Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN

Este evangelio de Navidad nos presenta dos elementos importantes para la vida del cristiano: la Palabra y la Luz. La Palabra que nos viene de Dios se encarnó en Jesús hace más de dos mil años y vino a traernos un mensaje esperanzador. Sus palabras de vida eterna, como las describió Pedro, promueven vida digna para todos los seres humanos. Esa Palabra que existía desde la eternidad se manifestó humanamente en la persona de Jesús, quien habitó entre nosotros y vive hoy presente en medio de la humanidad sufriente y necesitada. Por medio de la Palabra somos iluminados y enviados a anunciar el Evangelio a todos los pueblos del planeta. Jesús es esa Luz verdadera que ilumina a toda persona. El vino al mundo, pero fue rechazado por los suyos y sigue siendo rechazado hoy por los que no comparten su proyecto de vida. Nuestra misión como seguidores de Cristo es la de ser testigos de esa Palabra y luz del mundo. Por eso, acoger la Navidad que hoy celebramos con gozo y esperanza requiere acoger de verdad el mensaje que vino a traernos el Redentor: “Ámense unos a otros como los he amado Yo”.
Celebramos el misterio de  Jesús hecho hombre. Dios asume la condición humana en Jesús
de Nazaret. Los evangelios enfatizan las condición humilde de su nacimiento y señalan como condición para ese nacimiento la aceptación profunda y consciente por parte de José y de María, la lógica del actuar de Dios sucediendo en un pueblo pobre y sencillo. Hermanos y hermanas, ser seguidor de Jesús es asumir su mismo camino, el camino de la encarnación en los retos y desafíos de una cultura y de una época; una obediencia incondicional a Dios hasta la muerte. Por eso celebrar la Navidad no es solo un recuerdo, es luchar dentro de nuestros pueblos y nuestras circunstancias para que la dignidad de hombres y mujeres sea respetada, para que tengamos  condiciones dignas de vida, y por hacer de nuestros países lugares más acordes al sueño de Dios, el Reino. En este espíritu, esencia del cristianismo, ¡Feliz Navidad para todos!

ORACIÓN
 Señor, hoy celebramos con infinita alegría el que hayas llegado al mundo para ayudarnos a entender de dónde venimos, cuál es la razón de ser en este paso por la tierra y cómo podemos volver a amistarnos con el Padre Creador. Que a partir de esta Navidad continuemos viviendo, con esa misma alegría, el caminar contigo; aprendiendo a conocerte cada vez más, a través de Tu Palabra, la oración y el verdadero encuentro comunitario y recibiendo tu Espíritu de amor y liberación, que nos ayuda a ser y hacer más como Tú. Amén


“Y que el Dios de la vida, de la paz y del perdón, se haga presente en nuestros corazones, nuestras familias, nuestras instituciones y en nuestro país”

Jueves 26 de Diciembre de 2019


San Esteban

“QUIENES SUFREN POR LA CAUSA DE JESÚS SON GUÍADOS(AS) POR EL ESPÍRITU SANTO”

PRIMERA LECTURA
HECHOS 6,8-10;7,54-60

“Veo el cielo abierto”

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Oyendo estas palabras, se recomían por dentro y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo: "Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios." Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: "Señor Jesús, recibe mi espíritu." Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado." Y, con estas palabras, expiró. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Entre el día de ayer y el de hoy se dan inmensos contrastes. Ayer celebrábamos un nacimiento; hoy recordamos una muerte. Ayer se proclama la paz en cánticos del cielo; hoy un alud de insultos y pedradas que  ejercen violencia en la tierra. Ayer nos hemos gozado viendo el triunfo del amor; hoy parecieran imponer su lenguaje la intransigencia y el odio. Más hay también nexos profundos entre ambas celebraciones. La muerte de Esteban no es otra cosa que un nacimiento, un nacer para el cielo, y lo dice Estebán: “veo los cielos abiertos”. "nació Cristo en la tierra para que Esteban pudiera nacer para el cielo".
Además, la paz de la natividad, según comentábamos en otra ocasión, no es ausencia de problemas sino superación interior del poder tiránico que los problemas quieren tener sobre nosotros. De acuerdo con ello, no están distantes la paz de la Navidad, en medio de tantos sinsabores, y la paz del martirio de Esteban, en medio de tantos insultos y piedras. Finalmente, es un mismo amor el que vence los obstáculos para que Cristo venga al mundo y el que vence las agresiones que pretenden impedir su reinado en nuestros corazones. El amor hizo la Navidad; el amor hizo al primer mártir.

SALMO RESPONSORIAL: 30
R. / A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame. R.

A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.
Te has fijado en mi aflicción. R.

Líbrame de los enemigos que me persiguen;
haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia. R.

OREMOS CON EL SALMO
En este salmo hay elementos de petición de ayuda, que hace alguien injustamente perseguido, combinados con la acción de gracias por la liberación concedida. De todas maneras se expresa un profundo sentimiento de confianza en el poder y amor de Dios. Las últimas palabras de Jesús en la Cruz son una cita del verso 6 de este salmo. En Él se cumple perfectamente la confianza absoluta en el amor de Dios, y en su resurrección se realiza con plenitud la liberación de la muerte y del mal, prenda y garantía de nuestra liberación definitiva.    

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 10,17-22

“No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "No os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará."

REFLEXIÓN
Hoy estamos recordando a San Esteban, ya no un niño pequeño, sino un hombre hecho y derecho. Y estamos mirando, no el comienzo sino el final de la vida, pero como lo dijimos previamente, esa muerte es en realidad el comienzo de otra vida. Ayer abundaba la palabra amor, y abundaban los cantos de alegría. El evangelio de hoy en cambio, nos presenta una perspectiva bastante oscura: "Todos os odiarán por mi Nombre" dice el texto. ¿pero qué tiene de odioso el Nombre de Jesús? , si Jesús lo que viene a anunciar es amor, misericordia, salvación. Pues porque Jesús viene  anunciar también, justicia, solidaridad, equidad, que rayan con buena parte de los principios que sigue el mundo.
Jesús no vino a esta tierra para enseñarnos sólo a ser buenas personas. Para ser buenas personas no necesitábamos de Jesús, el nos quiere en una dimensión que va más allá,  porque Jesús se dio todo, asimismo Jesús lo pide todo.  Pero las dimensiones de la entrega de Jesucristo son más grandes, implican pasar por la Cruz. Jesús llega al extremo de la Cruz,  es un extremo de desolación, pero al mismo tiempo es una raíz de esperanza. En la Cruz encontramos toda esa tragedia del egoísmo humano, pero también encontramos que hasta el peor de los pecadores, tiene una luz de esperanza. Y la manera de amar de Jesús es al extremo, y es al extremo, porque Él quiere tener una palabra de amor que pueda llegar a todos, una palabra de amor que no excluya a nadie.   Ese amor total de Jesucristo está mostrando, que todos los rincones del corazón humano pueden ser alcanzados por el poder de Dios. Y aquí es donde el extremo de amor que Él da, se convierte en un extremo de exigencia, donde  Él se convierte en el Rey de todo lo que yo soy, Él se convierte en el Señor de toda mi existencia y quiere que renuncie  a los pequeños o grandes  imperios que me dominan.  Jesús entra en conflicto con todos los imperios del mundo. Y es allí donde el mundo nos odiará….   Pero sólo el que persevere  hasta el final se salvará (Mateo 10,22).

ORACIÓN
Señor como quisiéramos tener el gran don de darlo todo por tu causa. Ser mujeres y hombres llenos de la gracia del Espíritu y sabiduría, para anunciar y denunciar, como lo hacían los profetas, como lo hicieron tus apóstoles, como lo hizo Esteban y como lo hiciste tu y como lo siguen haciendo muchos(as)  discípulos(as) hoy. Amén.


“Con la asistencia del Espíritu Santo, seremos valientes defensores de la verdad”

Viernes 27 de Diciembre de 2019


San Juan apóstol y evangelista

“ANUNCIAR A JESÚS ES PARTICIPAR EN EL MISTERIO DEL AMOR”

PRIMERA LECTURA
1JUAN 1,1-4

“Os anunciamos lo que hemos visto y oído”
Queridos hermanos: Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos: la Palabra de la vida (pues la vida se hizo visible), nosotros la hemos visto, os damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba con el Padre y se nos manifestó. Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos, para que estéis unidos con nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto, para que nuestra alegría sea completa. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Dos características destacan indudablemente, en los escritos del apóstol Juan; dos notas que parecen contradecirse en términos físicos, pero se complementan bellamente cuando se trata de espiritualidad: altura y profundidad, es decir: ojo a lo alto y mirada a lo profundo.
La audacia de su mensaje compite con la belleza de su expresión, de modo que el corazón creyente, cuando de veras lee a Juan, llega a sentir esa especie de embriaguez deliciosa que se siente en los lugares altísimos, cuando todo se hace visible y adquiere por así decirlo su lugar en el conjunto sobrecogedor e imponente. Apegado a lo concreto y a lo real, mira qué nos ofrece: "lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de la vida...". No es un vendedor de quimeras, no es un soñador atorado en sus ilusiones: es ante todo un testigo. Es difícil saber cuál podría ser la "gran palabra", el concepto clave de la enseñanza de Juan: Lo más seguro es decir que, más que una palabra o una única idea, en el corazón de la doctrina de Juan tenemos un conjunto armonioso y complementario de experiencias vividas desde Dios y hacia Dios. En este sentido el término clave sería "comunión". Estar "en comunión" es precisamente participar-de, recibir y compartir, aprender y ejercer un lenguaje, vivir lo mismo aunque no en la misma forma, en fin, llegar a ser con el otro. "Estar en comunión", es respirar de un mismo Espíritu, tener, haber aprendido juntos un modo de hablar sobre el Señor, llorar con las lágrimas del hermano y reír con su sola sonrisa.

SALMO RESPONSORIAL: 96
R/ Alegraos, justos, con el Señor.

El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean
justicia y derecho sostienen su trono. R.

Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia
y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

Amanece la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este Salmo es un himno de alabanza a la realeza de Dios, quien manifiesta su grandeza en los fenómenos naturales y en los juicios de la historia, se anuncia la venida de la luz para los justos.
Esa luz anunciada es Cristo, “que al venir a este mundo ilumina a toda la humanidad” (Jn1,9)   

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 20,2-8
“El otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro”
El primer día de la semana, María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto." Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
El evangelio nos presenta al que era muy amigo de Jesús (en otras versiones, el que Jesús más quería) como uno de los primeros testigos de la Resurrección al lado de María Magdalena y de Pedro. Estos discípulos, que estuvieron con Jesús, que escucharon sus palabras y fueron testigos de sus obras, no habían comprendido que según las escrituras Jesús debía resucitar de entre los muertos; y ahora el discípulo que era muy amigo de Jesús ve y cree: Jesús ha resucitado, su proyecto de vida, de justicia ha triunfado sobre la muerte. El evangelio de hoy nos invita a realizar nuestro discipulado en comunidad, a ser testigos de la llegada de quien vence la muerte. Llegar a entender que Jesús había resucitado no fue de la noche a la mañana, sino que pasaron varios años para lograr comprender el misterio de Dios. Hoy, la fe que se nos ha sido transmitida por tradición nos invita a creer en ese Jesús que nace en medio de nosotros como el Hijo de Dios que busca la construcción del reino de vida, que vence toda clase de muerte, que está en nuestras familias, en las comunidades para darnos vida y vida en abundancia.

ORACIÓN
Cuando nos sabemos amados por ti, sin ningún interés, sino por tu don misericordioso, no nos queda  más que dejarnos amar y corresponder  con nuestra fe, transformación de vida, trato a los demás  y evangelización. Ayúdanos, por favor a continuar anunciando tu proyecto de vida con corazón dispuesto y generoso a la acción de Dios. Amén.      


“Llevemos un mensaje de paz y esperanza al mundo carente de amor”

Sábado 28 de diciembre de 2019

Santos Inocentes
“LOS NIÑOS, EL ROSTRO TIERNO DE DIOS”
   
Los días de la semana posterior a la Navidad conforman una "octava" es decir, un conjunto de ocho días que prolongan la meditación y la celebración de la fiesta mayor que les precede. En la actualidad se conserva sólo dos octavas: la de Pascua y la de Navidad.
En la octava de Navidad no es tan fácil descubrir un hilo conductor, si vemos una variedad de fiestas que la tradición de veinte siglos nos ha entregado para estos días: San Esteban, San Juan Evangelista, y ahora los Santos Inocentes.

PRIMERA LECTURA
1JUAN 1,5-2,2

“La sangre de Jesús nos limpia los pecados”
Queridos hermanos: Os anunciamos el mensaje que hemos oído a Jesucristo: Dios es luz sin tiniebla alguna. Si decimos que estamos unidos a él, mientras vivimos en las tinieblas, mentimos con palabras y obras. Pero, si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados. Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y no poseemos su palabra. Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Continuamos hoy la lectura de la primera carta de Juan. El autor nos introduce en el primera gran tema de su exposición: En Jesucristo Dios ha manifestado su luz, y todo aquel que crea en Él debe caminar en a luz, es decir vivir en comunión con Dios, reconociendo que sólo por su poder podrá pasar de las tinieblas a la luz. No se trata de entrar en estados de angustia o complejos de culpa, sino de reconocer humildemente que tendemos al mal, a lo fácil, a lo que no es de Dios. Nadie puede decir que no tiene pecado. Sería engañarse a sí mismo e ir contra la luz. El Jesús de quien habla Juan es el que ha venido en Navidad y, a la vez, el de la Cruz, el que con su sangre nos purifica de todo pecado, no solo a nosotros, sino a todo el mundo. Él es quien aboga ante el Padre por nosotros y nos fortalece para vivir en la luz.

La invitación de Juan es a que vivamos en coherencia con nuestra fe en el amor de Dios, manifestado en Jesucristo, a través de una conducta coherente, hecha de alegría y a la vez de seriedad exigente con nosotros mismos. Porque el pecado no se puede conjugar con la luz. La luz, en el lenguaje bíblico, es sinónimo de alegría, de vida, de verdad, de bondad, de pureza. Lo contrario de todo esto es  tinieblas, oscuridad, o  penumbra en la que a veces vivimos.

SALMO RESPONSORIAL: 123
R./Hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador.

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros. R.

Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumantes. R.

La trampa se rompió, y escapamos.
Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R.

OREMOS CON EL SALMO
En este canto de liberación, Israel agradece al Señor que lo haya salvado de un gravísimo peligro. Varias imágenes se suceden para describir la seriedad de la amenaza: las aguas torrenciales, las fieras a punto de devorar, la trampa del cazador. Sin embargo, faltan alusiones concretas a una situación histórica precisa, y no es fácil decidir si la liberación es el retorno del exilio babilónico o una victoria en tiempos de los Macabeos.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 2,13-18

“Herodes mandó matar a todos los niños en Belén”
Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo." José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: "Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto." Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: "Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven". Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Para Mateo, que nos presenta a Jesús como el nuevo Moisés, es muy importante referirse a la infancia de Moisés en Egipto y compararla con la infancia de Jesús. Moisés casi muere por el mandato del Faraón cuando manda matar a todos los niños varones, Jesús también casi muere por el mandato de Herodes el Grande que manda matar a todos los niños menores de dos años. Y al citar al profeta “de Egipto llamé a mi hijo” identifica a Jesús con el nuevo Moisés que liberará al pueblo de la esclavitud y la opresión. Mateo nos muestra que, al igual que en tiempos de Egipto, el Reino anunciado por Jesús es el nuevo éxodo para el pueblo de Dios. – Celebrar hoy a los Santos Inocentes es celebrar la memoria dolorosa de los 25.000 niños que mueren cada día de hambre en el mundo, de los dos millones de niños que en la última década fueron asesinados en guerras y los 150 millones de niños que son explotados laboralmente. Ellos son los santos inocentes de hoy, y su celebración debe ser un grito de protesta por tanta infamia y un grito mayor de compromiso cristiano por evitarlo.

ORACIÓN
Bendito Padre, te pedimos nos des la fuerza para no dejarnos vencer por el mal, danos de tu paz, de tu guía para no seguir las lógicas del mundo, que esclavizan, tiranizan, destruyen, destierran. Oramos hoy muy especialmente por los niños, pero también por todos los pueblos maltratados, desprotegidos, asesinados, vulnerados, desterrados, explotados, te pedimos nos ayudes a luchar por ellos, por nuestras familias, por un mundo, más justo, solidario, no hostil, equitativo,  ayúdanos a ser constructores de paz, constructores de tu Reino. Amén. 

“De esto necesitan los niños: del amor del padre y de la madre. Esto es lo que les da seguridad y lo que, al crecer, permite el descubrimiento del sentido de la vida”

 (Benedicto XVI)

Domingo 29 de Diciembre de 2019

SAGRADA FAMILIA

“ES BENDECIDO QUIEN HONRA A SUS PADRES”

PRIMERA LECTURA
ECLESIÁSTICO 3, 2-6. 12-14

“El que teme al Señor honra a sus padres”

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar  a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
En la primera lectura, tomada del libro del Eclesiástico, escuchamos los consejos que un hombre, Ben Sirac, que vivió varios siglos antes de Jesucristo, da a sus hijos. El respeto y la veneración de éstos hacia sus padres es cosa agradable a los ojos de Dios, que éste no dejará sin recompensa. Los hijos que veneren a sus padres serán venerados a su vez por sus propios hijos. Todos estos consejos, aun conservando hoy plena validez, parecen insuficientes, puesto que están dados desde una mentalidad estrictamente rural, en donde otros aspectos de la vida familiar no son tenidos en cuenta. No sólo importa hablar hoy del respeto que los hijos deber a los padres, sino de la actitud de éstos con relación a los hijos. Esta insuficiencia resulta particularmente notable en momentos como los actuales, cuando la familia tiene planteados problemas de pérdida de sus funciones.
Desde una perspectiva cristiana, la familia continúa teniendo una función insustituible: ser una comunidad de amor en donde los que la integran puedan abrirse a los demás con una total sinceridad y confianza. Dejando aparte un poco,  los consejos que da San Pablo en la segunda lectura algunos circunstanciales y muy ligados a las costumbres y mentalidad de la época, la exhortación a la mansedumbre, a la paciencia, al perdón y, sobre todo, al amor, es algo realmente básico para la familia de nuestro tiempo.

SALMO RESPONSORIAL: 127, 1-2. 3. 4-5
R. / Dichosos los que temen al Señor

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás, dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
 que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.


OREMOS CON EL SALMO
La felicidad de los justos -constituida por los sencillos goces de la vida familiar- es el tema central de este hermoso poema. Al final del Salmo, el horizonte se amplía, y la felicidad personal aparece estrechamente vinculada con la prosperidad de Jerusalén, centro de la vida nacional y fuente de bendición para todo Israel.

SEGUNDA LECTURA
COLOSENSES 3, 12-21

“La vida de familia vivida en el Señor”

Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión.  Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada.  Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.  Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.  Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Pablo da algunos consejos para la convivencia con otros. Se requiere humildad, acogida mutua y paciencia. Y si fuese necesario, perdón. Así procede Dios con nosotros. Su actitud debe ser el modelo de la nuestra. Pero, “por encima de todo”, está el amor, de Él tenemos que revestirnos, dice Pablo empleando una metáfora frecuente en sus cartas. De este modo “la paz de Cristo” presidirá en nuestros corazones.
Si el amor es el vínculo que une a las personas, la paz se irá construyendo en un proceso, los desencuentros irán desapareciendo (los enfrentamientos también) y las relaciones se harán cada vez más trasparentes. En el marco de la familia humana, esos lazos son detallados en el texto del Eclesiástico (3,3-17).

LECTURA DEL EVANGELIO

“Coge al niño y a su madre y huye a Egipto” 

Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo." José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: "Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto".
Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño." Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
En el evangelio de San Mateo se nos presenta un momento concreto de la vida de la sagrada familia: el de su huida a Egipto para evitar la persecución desatada por Herodes. ¿Acaso no debemos admirar la valentía, la solicitud y la prudencia con que José cumple las instrucciones del ángel, y la docilidad de María? ¿Acaso no es el pasaje un ejemplo de la providencia paternal de Dios sobre estos humildes esposos, a los cuales ha confiado los primeros pasos de su enviado? José buscó para los suyos, siguiendo las inspiraciones divinas, un lugar tranquilo y seguro, en donde pudieran vivir honestamente, dedicados a sus humildes oficios, en la paz doméstica. Por todo esto la Iglesia propone a las familias cristianas este ejemplo: el de la sagrada familia de Nazaret, en la que seguramente se daban las virtudes de que se nos habla en las dos primeras lecturas.
Mirando un poco más allá del cuadro idílico de la casa de Nazaret, podemos hacernos esta reflexión: la familia no fue para Jesús un obstáculo a la hora de emprender su tarea salvadora. Seguramente María sintió la separación de su hijo. Como toda madre hubiera querido retenerlo junto a la seguridad de su amor. Pero, como toda madre consciente, comprendió que su hijo debía ser él mismo, debía encontrar el sentido y la meta de su existencia, y a este deber ella se plegó humilde y amorosamente, ella que sabía de escuchar la Palabra y acogerla en el corazón.

El Evangelio de hoy también pinta con suficiente sencillez y claridad el drama del Jesús niño, como un migrante forzoso más sobre esta tierra. Como aquellos pequeños de África o de Asia, de Venezuela, Colombia o de Bolivia, que son arrancados de su suelo y deben partir a prisa, sin entender nada, hacia tierras desconocidas. Las causas pueden ser naturales, como la falta de lluvias, o humanas, como la violencia. No podemos separar el destino de Cristo del de tantos desplazados que pasan necesidad lejos de su lugar de sustento.
Estos desplazamientos suelen destruir las familias, desmembrarlas, someterlas a tensiones extremas que terminan por reventar los lazos del amor, la fidelidad y la confianza. Cuando pensamos en la situación de los migrantes o de los desplazados por la violencia es fácil caer en cuenta de sus duras condiciones de escasez, junto a eso está aconteciendo siempre un dolor emocional que no es menor. Consuela mucho saber que el momento de penuria que vivió la Sagrada Familia no la destruyó sino que la unió más en el amor mutuo y en la absoluta confianza en Dios.

ORACIÓN
Señor  y Dios Familia, gracias te damos hoy por todo tu amor y bendición derramados, en nuestras vidas, a través de esos seres maravillosos, pero también limitados que tú nos has regalado, como papá y mamá, por medio de los cuales tú nos diste la vida. Bendícelos, protégeles, regálales la salud y también sabiduría, serenidad y paciencia, para que puedan enfrentar las adversidades de la enfermedad y la vejez. A los que ya han partido concédeles el verdadero reposo, la vida eterna, la victoria de la resurrección y la gracia de contemplarte eternamente. Amén.  

“El don de la familia, desde el origen de la creación, es para cuidar y proteger la vida”

Lunes 30 de Diciembre de 2019

“QUIEN SE ACERCA A LA VOLUNTAD DE DIOS VIVIRÁ”

PRIMERA LECTURA
1JUAN 2,12-17

“El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”

Os escribo, hijos míos, que se os han perdonado vuestros pecados por su nombre. Os escribo, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os escribo, jóvenes, que ya habéis vencido al Maligno. Os repito, hijos, que ya conocéis al Padre. Os repito, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os repito, jóvenes, que sois fuertes y que la palabra de Dios permanece en vosotros, y que ya habéis vencido al Maligno. No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, no está en él el amor del Padre. Porque lo que hay en el mundo -las pasiones de la carne, y la codicia de los ojos, y la arrogancia del dinero-, eso no procede del Padre, sino que procede del mundo. Y el mundo pasa, con sus pasiones. Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
En el texto de san Juan descubrimos uno de los añejos criterios éticos del pueblo de Dios para vivir bien: el amor a lo duradero. Ese criterio viene formulado en términos negativos como que el mundo es transitorio. Lo que el Anciano afirma, en realidad, es lo pasajero que es la vida humana. Por longeva que sea la persona, los días se van rápido. Esta verdad se les podría esconder a los todavía jóvenes, pero no a los padres ni a los mayores. Hay que enfocarse en lo que vale, en lo que permanece. El motivo que funda el singular comportamiento cristiano es el conocimiento de Dios; conocer a Dios no es asunto de libros teológicos, sino de obrar en consecuencia con lo que el Hijo, Cristo, ha dado a conocer de Dios Padre. Conocer a Dios es tener la experiencia de su amor en Cristo. De esta conciencia nace lo consecuente; una cristo-práctica que consiste en la fidelidad a los mandamientos de Dios.
SALMO RESPONSORIAL: 95
R./ Alégrese el cielo, goce la tierra

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
 aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor. R.

Entrad en sus atrios trayéndole ofrendas,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda. R.

Decid a los pueblos: "El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente." R.

OREMOS CON EL SALMO
Este salmo es un canto de los desterrados que, desde Babilonia, retornan a Israel, para gozar en ella de la libertad. También habla del triunfo final de Dios en el último día; y también de la vocación sacerdotal de todos los hijos e hijas de Dios, que consiste en invitar a los seres humanos a celebrar a Dios. Nuestro día no sólo debe cantar al Señor, sino ser también una invitación a las familias de los pueblos a que aclamen la gloria y el poder del Señor.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 2,36-40

“Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación”
En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Ayer contemplamos al anciano Simeón. Hoy le corresponde el turno a una anciana, Ana, que tiene el carácter de profetiza. Ella anuncia la liberación para el pueblo personificada en la persona de Jesús. El evangelio de Lucas incorpora en los llamados relatos de infancia a varios ancianos con características proféticas o sacerdotales: Zacarías, Isabel, Simeón y Ana. ¿Cuál es la intención catequética del evangelista? Es afirmar la esperanza del pequeño resto de Israel, de aquel pequeño grupo que seguía fiel a las promesas de Dios y esperaba el tiempo de la liberación del pueblo que debería inaugurar y realizar el Mesías prometido y esperado. A veces perdemos la esperanza fácilmente ante tantas dificultades que nos presenta la vida. Dios se nos oscurece en el horizonte de nuestra existencia. No vemos claro el camino a seguir y todo se nos presenta sospechosamente confuso. Se necesita tener un corazón como el de Zacarías, Isabel, Simeón y Ana para no perder la confianza y la esperanza en Dios. A veces la pérdida de valores éticos, morales, espirituales, sociales nos hunden en el profundo sinsentido. Entonces necesitamos una palabra como la de Simeón para recuperar las ganas de seguir soñando y diseñando otro mundo distinto. 

ORACIÓN
Ayúdanos, Buen Señor, finalizando este año a llenarnos de fortaleza y sabiduría para interpretar los signos de los tiempos y servirte desde nuestra realidad con un corazón amoroso y misericordioso hacia los demás, entregando todas nuestras facultades y talentos al servicio del evangelio de la vida.Amén.


“La vida de los que deciden, con su gracia, servir a Dios con toda su existencia, está cargada de sentido y significado”

Martes 31 de Diciembre de 2019

“LA MISERICORDIA DE DIOS SE HIZO CARNE”

 Hoy acaba un año, y es preciso que demos gracias a Dios por la vida que sigue siendo posible a pesar de las múltiples adversidades. Que sea la bendición de Dios la que colme hoy y siempre nuestro ser, nuestras familias y comunidades; que, hecho el balance de fin de año, seamos capaces de ver el paso de Dios por nuestra historia.

PRIMERA LECTURA

“Estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis” 

Hijos míos, es el momento final. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es el momento final. Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros. En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis. Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
San Juan nos habla de la presencia de muchos "anticristos," pero sus palabras no son un grito de pánico sino un mensaje de esperanza porque lo que quiere es recordarnos la fuerza de la unción que hemos recibido junto con nuestra fe. Así como Isaías, Juan Bautista y María nos acompañaron durante el Adviento, así también, durante estos días fugaces de Navidad, que forman parte de la octava de Navidad, tenemos como guía, a Juan, que ha sido comparado con el águila por la altura de su reflexión y por su capacidad de acercarse a la luz.

SALMO RESPONSORIAL 95
 R./Alégrese el cielo, goce la tierra.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria. R.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R.

Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R.

OREMOS CON EL SALMO
Hay que recitar este salmo con los "ángeles de Navidad" que "cantaron aquella noche": "Gloria a Dios, paz a los hombres".¡El cielo se alegra, la tierra exulta!" "¡Gloria a Dios!" "¡Adorad a Dios!" "¡El Señor es rey! Que nuestra oración jamás olvide esta actitud. La adoración, es el fundamento de todo primer descubrimiento de Dios. Y la revelación de la proximidad de Dios que se hizo "uno de nosotros", que se hizo "niño" en Navidad "no disminuye en nada este sentimiento de adoración.

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN  1,1-18

“La Palabra se hizo carne” 

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Estos días anteriores hemos reflexionado sobre el nacimiento de Jesús. Hoy nos volvemos a centrar en el acontecimiento de la Encarnación, desde un lenguaje poético y muy teológico, pero no por ello incomprensible. Con estos textos volvemos a celebrar, agradeciendo a Dios, desde la oración y la meditación, el que nos haya enviado a su Hijo, nacido de mujer, para poner su tienda entre nosotros. “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”. Por esta razón, los seres humanos hemos alcanzado un lugar privilegiado en los planes de Dios, porque Dios nos eligió como morada de su Palabra. – Estamos a las puertas de un nuevo año, en este fin de año es importante hacer una revisión de nuestra vida. Podemos preguntarnos: ¿qué hemos hecho para ir formando reino en medio de nuestros hermanos? ¿Qué hemos dejado de hacer? Son preguntas existenciales que nos invitan a seguir trabajando para que el reino inaugurado por Jesús llegue a toda la humanidad. Que seamos testigos del Evangelio en un mundo donde reinan el odio, la discordia, las injusticias. Que seamos luz en las tinieblas que acechan a nuestra humanidad, planteando alternativas distintas al orden social injusto que actualmente impera, donde los pobres son cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos. Que esa Palabra creadora de Dios nos desafíe a  promocionar la vida, la justicia y el amor. El mundo necesita más que nunca que quienes nos llamamos cristianos demos testimonio de aquél que nos ha enviado a ser promotores de paz y verdad. Que esa Palabra que se hizo carne y habita entre nosotros nos dé la gracia de ser fieles discípulos suyos.

Que todas nuestras reflexiones, revisiones y planes, los pongamos en el Señor de la Historia de nuestras vidas, familias y la vivencia de nuestros grupos y comunidades. Pongamos también en él nuestra esperanza y el mundo en que vivimos. El nacimiento de Jesús es el nacimiento de la paz, así lo presentó el ángel a los pastores y así lo dice el Apóstol: “Él es nuestra paz”.  Nuestro deseo de corazón es que finalicemos en paz este año 2019, que ya se acaba, y que comencemos el 2020 con la paz que nos trae Jesús.

ORACIÓN
Señor Jesús, tu lo eres todo, lo conoces todo, lo penetras y contienes todo. Tú, que existes desde siempre y para siempre, has que recordemos que fuimos creados para ti, para servirte y para adorarte. Que podamos seguirte encontrándonos contigo en la intimidad de nuestra alma y descubrir que nos has amado desde siempre y por toda la eternidad. Te alabamos, te bendecimos y te damos gracias por todo este caminar bíblico en este año que hoy termina. Gracias por el día a día, por amarnos y bendecirnos tanto. Te amamos y desde ya acogemos en gratitud el nuevo año que colocamos entre tus manos. Amén.


“Que en este nuevo año nos esforcemos por ser luz en medio de las tinieblas que acechan a nuestra humanidad, promocionando la vida, la justicia y el amor”