jueves, 1 de febrero de 2018

Domingo 11 de Febrero de 2018

  
“DIOS ACOGE A LOS IMPUROS”

Las lecturas del día de hoy nos permiten descubrir la diferencia entre frenar el mal y darle la victoria al bien. Lo que quería la Ley de Moisés, y que aparece en el Libro Levítico, era frenar el mal, ponerle un límite al poder del mal, aislando aquello que se considera peligroso para la sociedad. Es un avance, no es resolver el problema, pero por lo menos es frenarlo. Lo que hace en cambio Jesucristo es darle otro sentido y darle la victoria al bien. Jesús toma a uno que está afectado por ese mal, lo transforma, lo sana, y lo reintegra a la sociedad.
   
PRIMERA LECTURA
LEVÍTICO 13,1-2.44-46

“El leproso tendrá su morada fuera del campamento”
 
El Señor dijo a Moisés y a Aarón: "Cuando alguno tenga una inflamación, una erupción o una mancha en la piel, y se le produzca la lepra, será llevado ante Aarón, el sacerdote, o cualquiera de sus hijos sacerdotes. Se trata de un hombre con lepra: es impuro. El sacerdote lo declarará impuro de lepra en la cabeza. El que haya sido declarado enfermo de lepra andará harapiento y despeinado, con la barba tapada y gritando: "¡Impuro, impuro!" Mientras le dure la afección, seguirá impuro; vivirá solo y tendrá su morada fuera del campamento." Palabra de Dios


REFLEXIÓN

En la tradición judía como nos lo muestra la primera del libro de  Levítico del Antiguo Testamento,  la enfermedad era interpretada como una maldición divina, un castigo, una consecuencia del pecado de la persona enferma o de su familia. Porque entonces se la consideraba contagiosa, la lepra común estaba regulada por una rígida normativa que excluía a la persona afectada de la vida social. (Ha durado muchos siglos la falsa creencia de que la lepra fuese tan fácilmente contagiable). El enfermo de lepra era un muerto en vida, y lo peor era que la enfermedad era considerada normalmente incurable. Los sacerdotes tenían la función de examinar las llagas del enfermo, y en caso de diagnosticarlas efectivamente como síntomas de la presencia de lepra, la persona era declarada «impura», con lo que resultaba condenada a salir de la población, a comenzar a vivir en soledad, a malvivir indignamente, gritando por los caminos «¡impuro, impuro!», para evitar encontrarse con personas sanas a las que poder contagiar. En realidad, todo el sistema normativo religioso generaba una permanente exclusión de personas por motivos de sexo, salud, condición social, edad, religión, nacionalidad.


SALMO RESPONSORIAL: 31
R./  Tú eres mi refugio, me rodeas de cantos de liberación.

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito. R.

Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: "Confesaré al Señor mi culpa"
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R.

Alegraos, justos, y gozad con el Señor;
aclamadlo, los de corazón sincero. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este poema  expresa la felicidad de un pecador que ha obtenido el perdón divino, contraponiéndola a las aflicciones que provienen del pecado, expresa acción de gracias a Dios por el perdón recibido y una instrucción sobre la confianza en el amor de Dios. Todos debemos reconocernos pecadores perdonados por Dios, quien nos envió a su Hijo para asegurarnos el perdón y toda la inmensidad de su amor, lo cual debemos fortalecer con nuestras acciones…

SEGUNDA LECTURA
1CORINTIOS 10,31-11,1

“Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo”

 Hermanos: Cuando comáis o bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios. No deis motivo de escándalo a los judíos, ni a los griegos, ni a la Iglesia de Dios, como yo, por mi parte, procuro contentar en todo a todos, no buscando mi propio bien, sino el de la mayoría, para que se salven. Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo. Palabra del Señor


REFLEXIÓN
La segunda lectura, que sigue, es un camino independiente frente a la relación entre la primera y la tercera, es un bello texto de Pablo que habla de la integralidad de la espiritualidad. La espiritualidad no es tan «espiritual»; de alguna manera es también «material». No queremos ser «espirituales» si ello significara quedarnos con el espíritu y despreciar el cuerpo o la materia.

Pablo está en esa línea: «ya sea que comáis o que bebáis o que hagáis cualquier otra cosa...». No sólo las actividades tradicionalmente tenidas como religiosas, o espirituales, tienen que ver con la espiritualidad, sino también actividades muy materiales, preocupaciones muy humanas, como el comer y beber, o cualquier otra actividad de nuestra vida, pueden, deben ser integradas en el campo de nuestra espiritualidad (que ya no resultará pues «solamente espiritual»). Nuestra vida de fe puede y debe santificar toda nuestra vida humana, tenemos que ser personas integrales, en todas nuestras preocupaciones y trabajos, no sólo cuando tenemos la suerte de poder dedicar nuestro tiempo a actividades «estrictamente religiosas», como podrían ser la oración o el ir a la iglesia.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 1,40-45

“La lepra se le quitó y quedó limpio”

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: "Si quieres, puedes limpiarme." Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Quiero: queda limpio." La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: "No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés." Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes. Palabra del Señor.


REFLEXIÓN
Este hombre enfermo de lepra, seguramente cansado de su condición, se acerca a Jesús y se arrodilla, poniendo en él toda su confianza: «si quieres, puedes limpiarme». Jesús, se compadece y le toca, rompiendo no sólo una costumbre, sino una norma religiosa sumamente rígida. Jesús se salta la ley que margina y que excluye a la persona. Jesús pone a la persona por encima de la ley, incluso de la ley religiosa. La religión de Jesús no está contra la vida, sino, al contrario: pone en el centro la vida de las personas. La vida y las personas por encima de la ley, no al revés.

Jesús le pide silencio, y le envía al sacerdote como signo de su reinclusión en la dinámica social, «para que sirva de testimonio» de que Dios desea y puede actuar aun por encima de las normas, recuperando la vida y la dignidad de sus hijos e hijas. Pero este hombre no hace caso de tal secreto, rompe el silencio, y se pone a pregonar con entusiasmo su experiencia de liberación. No parece servirse de la mediación del sacerdote o de la institución del templo, sino que se auto-incluye y toma la decisión autónoma de divulgar la Buena Noticia. Esto hace que Jesús no pueda ya presentarse en público en las ciudades sino en los lugares apartados, pues al asumir la causa de los excluidos, Jesús se convierte en un excluido más. Sin embargo, allí a las afueras, está brotando la nueva vida y quienes logran descubrirlo van también allí a buscar a Jesús.

Es una página recurrente en los evangelios: Jesús cura, sana a los enfermos. No sólo predica, sino que cura («no es lo mismo predicar que dar trigo», dice el refrán). Palabra y hechos. Decir y hacer. Anuncio y construcción. Teoría y práctica. Liberación integral: espiritual y corporal. Y ésa es su religión: el amor, el amor liberador, por encima de toda ley que aliene. La ley consiste precisamente en amar y liberar, por encima de todo.

ORACIÓN
Gracias, Buen Señor, porque nos amas y nos acoges, a pesar de nuestras miserias y nuestras enfermedades. Gracias porque entregaste tu vida por nosotros aun sabiendo que éramos injustos; pero nos amaste hasta el extremo. Sabemos que siempre nos has querido sanos Señor,  enséñanos a vivir como tú y a ser capaces  de mantener un corazón abierto al dolor y las necesidades de los demás,                    a no ser excluyentes y que mostremos siempre tu rostro de amor. Amén 

“No es Dios quien excluye y margina sino nosotros mismos, nuestras leyes e instituciones”


Lunes 12 de Febrero de 2018


“¡QUE INCRÉDULOS SOMOS!”
  
PRIMERA LECTURA
SANTIAGO 1,1-11

“Al ponerse a prueba vuestra fe, os dará constancia, y seréis perfectos e íntegros”

Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, saluda a las doce tribus dispersas. Hermanos míos, teneos por muy dichosos cuando os veáis asediados por toda clase de pruebas. Sabed que, al ponerse a prueba vuestra fe, os dará constancia. Y si la constancia llega hasta el final, seréis perfectos e íntegros, sin falta alguna. En caso de que alguno de vosotros se vea falto de sabiduría, que se la pida a Dios. Dios da generosamente y sin echar en cara, y él se la dará. Pero tiene que pedir con fe, sin titubear lo más mínimo, porque quien titubea se parece al oleaje del mar sacudido y agitado por el viento. Un individuo así no se piense que va a recibir nada del Señor; no sabe lo que quiere y no sigue rumbo fijo. El hermano de condición humilde esté orgulloso de su alta dignidad, y el rico, de su pobre condición, pues pasará como la flor del campo: sale el sol y con su ardor seca la hierba, cae la flor, y su bello aspecto perece; así se marchitará también el rico en sus empresas. Palabra de Dios

REFLEXIÓN
Esta carta de Santiago puede considerarse como una colección de enseñanzas sobre diversos aspectos prácticos de la vida cristiana. Es el escrito del Nuevo Testamento que muestra mayor semejanza con las enseñanzas de los sabios del Antiguo Testamento. El tema de la sabiduría aparece en varios lugares de la carta. Esta sabiduría, como se entiende en la Biblia, no se refiere tanto a los conocimientos científicos sobre el mundo, ni es principalmente una teoría sobre Dios o sobre el hombre, sino que es saber ordenar toda la vida humana según la voluntad de Dios, es el arte de saber vivir rectamente. La carta hace referencia a Jesucristo, pero no desarrolla otros temas característicos de la predicación cristiana primitiva, como el de su muerte y resurrección. Se insiste, en cambio, en la necesidad de poner en práctica el mensaje recibido, en mostrar la fe con los hechos, en soportar las pruebas, y en dominar la lengua.

SALMO RESPONSORIAL: 118
R. / Cuando me alcance tu compasión, viviré, Señor.

Antes de sufrir, yo andaba extraviado,
pero ahora me ajusto a tu promesa. R.

Tú eres bueno y haces el bien;
instrúyeme en tus leyes. R.

Me estuvo bien el sufrir,
así aprendí tus mandamientos. R.

Más estimo yo los preceptos de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R.

Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos,
que con razón me hiciste sufrir. R.

Que tu bondad me consuele,
según la promesa hecha a tu siervo. R.

OREMOS CON EL SALMO
Es un Salmo muy especial, único en su género, por su extensión: está compuesto por 176 versículos divididos en 22 estrofas de ocho versículos cada una. Este salmo es un imponente y solemne canto sobre la Torá del Señor, es decir, sobre su Ley, término que, en su acepción más amplia y completa, se ha de entender como enseñanza, instrucción, directriz de vida; la Torá es revelación, es Palabra de Dios que interpela al hombre y provoca en él la respuesta de obediencia confiada y de amor generoso.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 8,11-13

¿Por qué esta generación reclama un signo?

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: "¿Por qué esta generación reclama un signo? Os aseguro que no se le dará un signo a esta generación." Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla. Palabra del Señor

REFLEXIÓN
Los fariseos representan al grupo de personas que no creen en Jesús porque no se ajusta a su manera de pensar. Pidiendo una señal del cielo están diciendo que Jesús no les dice nada de Dios. No ven nada porque no quieren ver. Jesús suspira profundamente, con tristeza. Son personas obstinadas que no quieren ver lo que Dios está haciendo en favor de los marginados y empobrecidos. Ante esta mentalidad no hay posibilidades para la acción de Dios. La Persona de Jesús, sus acciones liberadoras, sus gestos de misericordia y su perdón generoso eran la gran señal de que el Reino de Dios se estaba inaugurando en el mundo. Pero ellos no lo ven, porque no quieren ver que son cómplices con la opresión que lastima a la gente. Ante la incomprensión obstinada, la cerrazón voluntaria del corazón, la exigencia de que Dios actúe de acuerdo a sus ideas, Jesús no puede hacer nada. Jesús no cae en la tentación de hacer para ellos un milagro, porque donde no hay fe sincera en Él no hay milagros que valgan.

ORACIÓN
Te damos gracias, te alabamos y bendecimos, Buen Señor. Clamamos hoy a ti nos llenes de tu Espíritu Santo, ilumina nuestra vida con Él, para que podamos ver las señales de vida que tu colocas en nuestro camino. Permítenos encontrar tu presencia en la comunidad que ora, se alimenta y va haciendo camino con tu Palabra en el servicio a los necesitados, en el amor y perdón a los demás.  Amén


“En la cruz encontramos la gran señal del amor de Dios, no necesitamos de signos o milagros”

Martes 13 de Febrero de 2018


“¿DE QUÉ NOS PREOCUPAMOS?”

PRIMERA LECTURA
SANTIAGO 1,12-18

“Dios no tienta a nadie”

Queridos hermanos: Dichoso el hombre que soporta la prueba, porque, una vez aquilatado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que lo aman. Cuando alguien se ve tentado, no diga que Dios lo tienta; Dios no conoce la tentación al mal y él no tienta a nadie. A cada uno le viene la tentación cuando su propio deseo lo arrastra y seduce; el deseo concibe y da a luz el pecado, y el pecado, cuando se comete, engendra muerte. Mis queridos hermanos, no os engañéis.
Todo beneficio y todo don perfecto viene de arriba, del Padre de los astros, en el cual no hay fases ni períodos de sombra. Por propia iniciativa, con la palabra de la verdad, nos engendró, para que seamos como la primicia de sus criaturas. Palabra del Señor

REFLEXIÓN
La pedagogía del apóstol Santiago es bien conocida por su cierta rudeza. Santiago utiliza extensamente un método judío de argumentación, que es la diatriba. El propósito con este método es desarmar toda posible objeción contraria a la tesis que se quiere plantear. El que habla usa un estilo demoledor no porque quiera demoler a sus opositores sino porque quiere mostrar de una vez por todas que no hay excusas ni impedimentos para asumir con toda el alma lo que se está predicando. Santiago nos habla de tentaciones, pruebas, autoengaños…. Es fácil buscar excusas y decir cosas como: "Dios me puso una prueba tan difícil que no la pude soportar." Y entrar luego a quejarnos de la dureza de la vida o cobijarnos todos en la fragilidad humana. Pero Santiago nos quiere ante todo honestos: no le echemos la culpa a Dios; no nos disculpemos tan fácilmente; vayamos al centro y raíz real de nuestras faltas. Según este apóstol, esa causa está en lo que deseamos; en nuestros deseos y nuestros actos.
Pero reconocer el origen de nuestros males no es suficiente si no atendemos también al origen de nuestros bienes. Por eso él escribe: "Todo regalo valioso y todo don perfecto viene de arriba, del Padre de las luces, en quien no hay cambios ni períodos de sombra." De este modo, el capricho de nuestros deseos queda vencido por la libre voluntad del que nos rescata de ellos y nos envuelve  con su  amor salvador.
SALMO RESPONSORIAL: 93
R. /  Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor.

Dichoso el hombre a quien tú educas,
al que enseñas tu ley,
dándole descanso tras los años duros. R.

Porque el Señor no rechaza a su pueblo,
ni abandona su heredad:
el justo obtendrá su derecho,
y un porvenir los rectos de corazón. R.

Cuando me parece que voy a tropezar,
tu misericordia, Señor, me sostiene;
cuando se multiplican mis preocupaciones,
tus consuelos son mi delicia. R.

OREMOS CON EL SALMO
El salmista comienza con una angustiosa invocación al Señor, para que se manifieste como juez de la tierra y castigue a los opresores de su Pueblo, luego presenta un severo reproche a los que ponen en duda el triunfo final de la justicia.  Por último, el salmista se reconforta a sí mismo, fundado en su propia experiencia de la intervención salvadora de Dios y en la seguridad de que el Señor no puede estar de parte de la injusticia.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 8,14-21

“Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes”
       
En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les recomendó: "Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes." Ellos comentaban: "Lo dice porque no tenemos pan." Dándose cuenta, les dijo Jesús: "¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?" Ellos contestaron: "Doce." "¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?" Le respondieron: "Siete." Él les dijo: "¿Y no acabáis de entender?" Palabra del Señor

REFLEXIÓN
Los discípulos están en el mar y se dan cuenta que no tienen pan, se sienten inseguros, a la intemperie, tienen miedo de pasar necesidad como pasan tantos días los pobres del mundo. El milagro de la solidaridad que ayudó a multiplicar el pan para todos y que sobraran muchas canastas, no los ha hecho confiados en el Reino. Siguen pensando que la solución es económica, que lo que hizo Jesús fue algo improvisado y que salvó la situación por un momento. Esa es la levadura (mentalidad) de los fariseos y de Herodes. No entienden que detrás de lo que había hecho Jesús, hay un proyecto de compartir solidario que es el único que puede restablecer la igualdad y hacer que sobre el pan. Ni los fariseos comprendían a Jesús ni los discípulos lo comprenden. Nosotros, ¿lo comprendemos? ¿Qué mentalidad egoísta, consumista, individualista, se apoderó de nosotros que nos alejó de la simplicidad del Evangelio? Tenían un pan en la barca: Jesús, pero no confiaban en Él. Pidamos al Señor que alimente nuestra vida con la levadura del Evangelio y no la del poder. 

ORACIÓN
Padre misericordioso, no queremos  que pases por nuestra vida sin dejar huella. Queremos que hoy habites  en  nuestro ser, abre nuestro  ojos  Señor, queremos verte; nuestros  oídos para poder escucharte,  nuestro  corazón para que podamos experimentar y comprender tu amor que nos libera. Que entendamos que tu eres el verdadero Pan vivo, que sacia todas nuestras necesidades, que aprendamos a confiar plenamente en ti;  ayúdanos a entender tu proyecto y ponerlo en práctica en la realidad que vivimos día a día. Amén  


“Para construir un mundo más equitativo y justo se necesitan personas que sepan permanecer en el sendero de la rectitud y superar sus propias debilidades y afanes”

Miércoles 14 de Febrero de 2018

Miércoles de Ceniza

“¡PODEMOS CAMBIAR!”

PRIMERA LECTURA
JOEL 2,12-18

“Rasgad los corazones y no las vestiduras”

"Ahora -oráculo del Señor- convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor, Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas." Quizá se arrepienta y nos deje todavía su bendición, la ofrenda, la libación para el Señor, vuestro Dios.
Tocad la trompeta en Sión, proclamad el ayuno, convocad la reunión. Congregad al pueblo, santificad la asamblea, reunid a los ancianos. Congregad a muchachos y niños de pecho. Salga el esposo de la alcoba, la esposa del tálamo. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: "Perdona, Señor, a tu pueblo; no entregues tu heredad al oprobio, no la dominen los gentiles; no se diga entre las naciones: ¿Dónde está su Dios? El Señor tenga celos por su tierra, y perdone a su pueblo."  Palabra de Dios

REFLEXIÓN
La drástica expresión de la primera lectura nos impacta: "desgarren los corazones". Sin embargo, un corazón desgarrado es un corazón próximo al encuentro con el Señor, por más de una razón. Ante todo, un corazón desgarrado es un corazón ABIERTO. Cerramos el corazón cuando no queremos escuchar; lo cerramos cuando no queremos sentir; lo clausuramos cuando preferimos no compadecernos de nadie si no es de nosotros mismos; lo sellamos a fuego cuando pretendemos que podemos resolverlo todo y que no hace falta un Dios en nuestra vida. Un corazón cerrado es un sepulcro. Abrir el corazón es dejarlo respirar, dejarlo escuchar, dejarlo sentir.
Un corazón desgarrado es un corazón DOLIENTE. El pecado nos atrajo con la seducción de la alegría. El pecado utilizó a la belleza y se hizo acompañar de la risa para envolvernos en su encanto mentiroso. Dejar estas mieles duele y abandonar estas caricias es duro. Pero en ese dolor empieza un camino de genuina salvación, y por eso hemos de considerar como bendito ese sufrimiento primero que nos desprende por fin del engaño.

SALMO RESPONSORIAL: 50
R. / Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces. R.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este Salmo  -designado tradicionalmente con el nombre de Miserere- es la súplica penitencial por excelencia. El salmista es consciente de su profunda miseria y experimenta la necesidad de una total transformación interior, para no dejarse arrastrar por su tendencia al pecado. Por eso, además de reconocer sus faltas y de implorar el perdón divino, suplica al Señor que lo renueve íntegramente, “creando” en su interior “un corazón puro”.

SEGUNDA LECTURA
2CORINTIOS 5,20-6,2

“Reconciliaos con Dios; ahora es tiempo favorable”

Hermanos: Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios. Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque él dice: "En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda"; pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación. Palabra del Señor

REFLEXIÓN
A la vista de estos llamados de la gracia en la voz de Nuestro Señor y de sus profetas entendemos la expresión apremiante de San Pablo en la segunda lectura de hoy: " ¡En nombre de Cristo les suplicamos que se dejen reconciliar con Dios!". Esta época, esta cuaresma, es "un tiempo favorable". Lo mejor que podía sucedernos quiere sucedernos. Dios quiere llegar a nuestra vida y reconstruirla. Dios sabe quiénes somos; conoce lo escondido, y así como somos nos acepta; aunque no para dejarnos cuales somos sino para hacernos cada vez más imagen y semejanza suya. Este es el tono sereno y profundo de gozo que se esconde detrás de la penitencia que hoy empezamos.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 6,1-6.16-18

“Tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.  Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.  Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará." Palabra del Señor

REFLEXIÓN
Reflexionemos profundamente el tiempo que empezamos hoy con el Miércoles de Ceniza: la Cuaresma, considerado también  «un tiempo fuerte», un tiempo con su peculiaridad propia, con su sentido de preparación de la Pascua.  Hagámoslo con la frase común al colocarnos la ceniza: “Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás”, frase que nos recuerda, según el Génesis, que Dios creó al ser humano de dos materias primas, barro y Espíritu. El barro simboliza fragilidad humana y el Espíritu la fuerza o soplo divino. Barro (cuerpo) y Espíritu son como nuestros pies para caminar con seguridad y firmeza. Ambos los debemos cuidar con esmero.  Tenemos  cuarenta días para repensar nuestra viva y buscar una verdadera conversión, que es volver a Dios y a los hermanos. Días de preparación para celebrar la gran fiesta de Pascua, el triunfo de la vida sobre la muerte.
Mateo hoy  con el evangelio nos propone trabajar tres obras de misericordia, la limosna, la oración y el ayuno.  Pero pareciera que para Jesús,  los signos externos no tienen ningún sentido si no nacen del corazón, de una “recta intención”, de una auténtica actitud de conversión, de un compromiso real con el Reino de Dios,  de lo contrario, estarán cubiertas de hipocresía y soberbia, perdiendo su sentido a los ojos de Dios.  Estas tres obras deben estar íntimamente conectados con un compromiso de vida que contribuya a transformar el ambiente en que vivimos. La solidaridad, la justicia, la honradez y la apuesta por la paz son la expresión de una auténtica conversión que nace de lo profundo del ser humano. Prueba vivir una buena Cuaresma, no te arrepentirás.

ORACIÓN
Señor, tú que lo ves  y conoces todo,  sondea nuestro corazón y la intención de nuestros actos. En este tiempo de Cuaresma que iniciamos hoy llévanos a descubrir en la discreción y el anonimato el sentido de hacer el bien sin buscar el reconocimiento de los demás, sino la alegría de servir. Que en este tiempo de cuaresma rumbo hacia la pascua con tu ayuda podamos tener una conversión sincera. Amén

“Cuaresma es tiempo de cambio, no la dejemos pasar en vano, detengámonos lo suficiente para reconciliarnos con Dios y pactar conversión de vida”


Jueves 15 de Febrero de 2018


“EL ÚNICO CAMINO”

PRIMERA LECTURA
DEUTERONOMIO 30,15-20

“Hoy te pongo delante bendición y maldición”

Moisés habló al pueblo, diciendo: "Mira: hoy te pongo delante la vida y el bien, la muerte y el mal. Si obedeces los mandatos del Señor, tu Dios, que yo te promulgo hoy, amando al Señor, tu Dios, siguiendo sus caminos, guardando sus preceptos, mandatos y decretos, vivirás y crecerás; el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para conquistarla. Pero, si tu corazón se aparta y no obedeces, si te dejas arrastrar y te prosternas dando culto a dioses extranjeros, yo te anuncio hoy que morirás sin remedio, que, después de pasar el Jordán y de entrar en la tierra para tomarla en posesión, no vivirás muchos años en ella. Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra; te pongo delante vida y muerte, bendición y maldición. Elige la vida, y viviréis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, pegándote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que había prometido dar a tus padres Abrahán, Isaac y Jacob." Palabra de Dios
REFLEXIÓN
Dios nos invita a elegir y a la vez nos apremia a tomar una determinada opción. Parece contradictorio: el Dios que me hizo capaz de bien y de mal luego me invita a que elija el bien y rechace el mal. Tal vez por eso algún existencialista dijo que el hombre estaba "condenado" a ser libre. ¿Por qué Dios, que sabe cuál es mi bien, abre para mí la tremenda posibilidad de no elegir ese bien?.  Es que el bien no es en primer lugar una "cosa" que hacemos, sino aquello que somos, aquello que alcanzamos ser a través de los que decimos, pensamos, optamos y vivimos. Miremos en cambio en contraste con nosotros,  por ejemplo, a  los planetas, siguiendo rígidamente sus órbitas, o las plantas, cumpliendo las leyes de la biología, o los animales, obedeciendo sin protestas el curso de sus instintos. Esos bienes existen y tiene la altura y cualidad de los seres que los realizan, pero no pueden elevarse de allí a la consideración de su propio ser o de su propio obrar. Desconocen la majestad que revelan en una armonía que les precede y les domina en silencio.
Algo distinto quiso Dios para nosotros. Sólo en nosotros el pensamiento se levanta a la consideración de su propio origen y de su último fin. Somos las únicas creaturas visibles que pueden decir "no" a sus propios impulsos y detenerse a sí mismos en el curso de los deseos que parecerían inevitables.  Dios, pues, nos ha creado con su poder, nos educa con su sabiduría y nos mueve con su amor. Quiere hacer verdad y realidad en nosotros un bien nuevo, un bien inédito entre las creaturas visibles: el bien de aquel que, en libertad, con lucidez y amor, se levanta sobre sí mismo y saluda con gratitud a su Hacedor.
SALMO RESPONSORIAL: 1
R./ Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R.

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R.

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este primer Salmo expresa el sentimiento de un hombre que eleva sus ojos a la situación entera del mundo, y considera cómo algunos avanzan y otros caen. Cristo fue el primero de los bienaventurados, así como Adán lo fue de los ignominiosos. Pero se ha de notar que todos concuerdan en una cosa y difieren en dos. Concuerdan en que todos buscan la felicidad, pero difieren en la manera de dirigirse hacia ella, y al final de esto, en que algunos la alcanzan, y otros no.


LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 9,22-25

“El que pierda su vida por mi causa la salvará”

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día." Y, dirigiéndose a todos, dijo: "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?" Palabra del Señor


REFLEXIÓN
Las palabras y obras de Jesús, cuestionan fuertemente la hipocresía, la ambición y el poder de quienes ejercían el gobierno político y religioso en Israel. Cuando la verdad se hace insoportable, los poderosos buscan la manera de eliminarla para que prevalezca la falsedad con la que justifican sus privilegios. La historia está por cambiar y Jesús es la garantía de que ello ocurra. Jesús está dispuesto a soportar la tortura y la muerte a cambio de una explosión de luz y esperanza para los pobres. Quien quiera seguirlo, debe saber que es un camino con altos y bajos, donde no prima el triunfalismo ni los aplausos, porque lo importante, es el compromiso de donar la vida para que el mundo tenga vida. Hay preocupación en el mundo, porque en este “mercado” de la globalización, valores como la humildad, el servicio, la misericordia, están en plena devaluación. Muchos piensan que invertir en estos valores no trae ganancia. Jesús tiene una pregunta ¿de qué sirve invertir en la ambición, la corrupción, la intolerancia, si se pierde la felicidad, el amor y la tranquilidad?

ORACIÓN
Buen Jesús, ayúdanos a cuidar nuestra alma como el tesoro más sagrado. Que entendamos que de nada  vale ganar el mundo entero si no te tenemos a ti; si tu no habitas en nuestros sueños, ni estas en nuestros planes, nada  tiene sentido. Tu Señor eres nuestro gran tesoro y no te queremos perder, que el mundo, el poder, la ambición, las riquezas no nos desvíen del camino. Señor Jesús, tu eres todo para nosotros. Amén

“La práctica consciente y voluntaria del mal no construye al ser humano, sino que lo arruina”


Viernes 16 de Febrero de 2018


“¿DEBEMOS AYUNAR?”
PRIMERA LECTURA
ISAIAS 58,1-9a

“El ayuno que quiere el Señor”

Así dice el Señor Dios: "Grita a plena voz, sin cesar, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados. Consultan mi oráculo a diario, muestran deseo de conocer mi camino, como un pueblo que practicara la justicia y no abandonase el mandato de Dios. Me piden sentencias justas, desean tener cerca a Dios. "¿Para qué ayunar, si no haces caso?; ¿mortificarnos, si tú no te fijas?" Mirad: el día de ayuno buscáis vuestro interés y apremiáis a vuestros servidores; mirad: ayunáis entre riñas y disputas, dando puñetazos sin piedad. No ayunéis como ahora, haciendo oír en el cielo vuestras voces. ¿Es ése el ayuno que el Señor desea, para el día en que el hombre se mortifica?, mover la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor?
El ayuno que yo quiero es éste: Abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo, y no cerrarte a tu propia carne. Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: "Aquí estoy." Palabra de Dios

REFLEXIÓN
Una de las prácticas  propias de la cuaresma, desde los primeros siglos del cristianismo, es el ayuno. Pero las raíces de esta práctica se extienden aún más atrás, hasta los tiempos mismos de los profetas y aún de Moisés. Grandes, pues son los bienes del ayuno, pero como casi todo lo bueno, era susceptible de desfiguración y fue perdiendo su verdadero sentido. Es lo que denuncia Isaías en su vigoroso texto de la primera lectura de hoy: "utilizan el día del ayuno para hacer lo que les da la gana y explotar a sus trabajadores; ayunan entre pleitos y riñas golpeando criminalmente con el puño". Lo grave aquí no es ayunar, sino utilizar el día de ayuno para hacer prevalecer los propios intereses. La maldad está en aparentar, de modo que el corazón se endurece precisamente cuando se muestra como más piadoso y atento al querer de Dios.
Dice el texto: "El ayuno que yo quiero es abrir las prisiones injustas, dejar libres a los oprimidos, partir su pan con el hambriento" Isaías 58,6.   Es así entonces que lo primero que debe ayunar es la injusticia. Antes que abstenerse de alimentos hay que abstenerse de pecados, sobre todo de los que lastiman a los hermanos, empezando por los más pobres. Pero más que ayunar el alimento es  ante todo compartirlos con los que no lo tienen. Así entendemos cómo la perfección del ayuno está en la caridad a la que dispone.

SALMO RESPONSORIAL: 50
R. / Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces. R.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias. R.

OREMOS CON EL SALMO
El salmo 50 es el salmo cuaresmal por excelencia. Se le sitúa entre los salmos de súplica individual y data del final de la época monárquica. El sentido profundo del pecado sólo existe para poder captar mejor la dimensión del perdón divino

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 9,14-15

“Cuando se lleven al novio, entonces ayunarán”

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: "¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?" Jesús les dijo: "¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán." Palabra del Señor

REFLEXIÓN
Jesús responde a los discípulos de Juan con una comparación. Su presencia en el mundo es como una fiesta de bodas, donde él representa el novio y los discípulos a los “amigos del novio”  Para los discípulos de Juan el problema es el ayuno, sin embargo, su verdadero problema es que no reconocen la presencia de Jesús, quien, se casa con el nuevo pueblo de Dios y establece así, una nueva alianza. En una fiesta de esta magnitud no se ayuna. Pero hay tiempos, como los nuestros, donde las decisiones y los proyectos de quienes ejercen el poder en el mundo, ven en la propuesta del Reino no una fiesta sino una amenaza para sus intereses. Un mundo que pasa más tiempo de luto que de fiesta. Son entonces, tiempo de ayuno para dejar de consumir mentiras presentadas como verdades; tiempo de ayuno para alimentar nuestra conciencia de la verdad de Dios, que es el amor entrañable por el prójimo. Tiempo de ayuno para volver a Dios y celebrar con gozo, la fiesta de la pascua. No perdamos nunca la alegría de Jesús.

ORACIÓN
Padre Bueno, son muchas las angustias y miedos que aquejan nuestra vida y nuestro corazón, los avatares de cada día que nos resultan difíciles de sobrellevar si tu no nos sostienes  Jesús llena hoy nuestra vida de alegría y esperanza y en el de todos aquellos que se encuentran atribulados. Necesitamos de ti Señor  que en este  tiempo de cuaresma, podamos ofrecerte la penitencia y el ayuno que a ti te agrada. Amén  


“No podemos decir que estamos alabando y agradando a Dios, cuando despreciamos o somos indiferentes al clamor del hermano necesitado”