miércoles, 1 de noviembre de 2017

Sábado 25 de Noviembre de 2017


“DIOS ESTA SIEMPRE A FAVOR DE LA VIDA”

PRIMERA LECTURA
1MACABEOS 6,1-13

“Por el daño que hice en Jerusalén muero de tristeza”

En aquellos días, el rey Antíoco recorría las provincias del norte, cuando se enteró de que en Persia había una ciudad llamada Elimaida, famosa por su riqueza en plata y oro, con un templo lleno de tesoros: escudos dorados, lorigas y armas dejadas allí por Alejandro, el de Filipo, rey de Macedonia, que había sido el primer rey de Grecia. Antíoco fue allá e intentó apoderarse de la ciudad y saquearla; pero no pudo, porque los de la ciudad, dándose cuenta de lo que pretendía, salieron a atacarle. Antíoco tuvo que huir, y emprendió el viaje de vuelta a Babilonia, apesadumbrado.
Entonces llegó a Persia un mensajero, con la noticia de que la expedición militar contra Judá había fracasado: Lisias, que había ido como caudillo de un ejército poderoso, había huido ante el enemigo; los judíos, sintiéndose fuertes con las armas y pertrechos, y el enorme botín de los campamentos saqueados, habían derribado el arca sacrílega construida sobre el altar de Jerusalén, habían levantado en torno al santuario una muralla alta como la de antes, y lo mismo en Betsur, ciudad que pertenecía al rey. Al oír este informe, el rey se asustó y se impresionó de tal forma que cayó en cama con una gran depresión, porque no le habían salido las cosas como quería. Allí pasó muchos días, cada vez más deprimido. Pensó que se moría, llamó a todos sus grandes y les dijo: "El sueño ha huido de mis ojos; me siento abrumado de pena y me digo: "¡A qué tribulación he llegado, en qué violento oleaje estoy metido, yo, feliz y querido cuando era poderoso!" Pero ahora me viene a la memoria el daño que hice en Jerusalén, robando el ajuar de plata y oro que había allí, y enviando gente que exterminase a los habitantes de Judá, sin motivo. Reconozco que por eso me han venido estas desgracias. Ya veis, muero de tristeza en tierra extranjera." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Terminamos hoy, la historia de los Macabeos, con el relato de la muerte del rey Antíoco, el impío rey que les había perseguido. El autor sagrado lee la muerte del rey, moribundo y abandonado de todos, desde la perspectiva de la fe, poniendo en sus labios unas confesiones que servirán de lección y escarmiento a todo aquél que quiera arrogarse el protagonismo, rebelándose contra la voluntad de Dios. Los Libros de los Macabeos nos han acercado a un momento casi desesperado de la historia del pueblo hebreo. La verdad es que, aunque el destierro a Babilonia terminó, y aunque algunos (no muchos, proporcionalmente) de los judíos retornaron a Jerusalén y a Judá, el hecho es que la independencia como tal no se recuperó desde ese momento, y en realidad nunca volvió, hasta bien entrado el siglo XX, aunque en condiciones completamente diversas.
Entendemos así que la lucha de los Macabeos era como la erupción de un volcán. Al modo de las ollas a presión que sueltan chorros de vapor sólo al alcanzar su tope, así esta erupción de rabia encajonada. En este contexto comprendemos el anhelo de justicia y castigo que se transparenta en la primera lectura de hoy. El final desesperado y amargo del rey tirano es claramente leído como un mensaje del cielo que desaprueba su cruel y funesto desempeño. Para nosotros, ya cristianos, este lenguaje puede sonarnos un poco brutal.
 Eso no significa que no haya habido avances con la llegada del Evangelio. Todo ha quedado iluminado por Cristo. Pero la luz de Cristo no es "magia", es un efecto progresivo de la en nuestra conciencia, que descubre con sorpresa agradecida el amor inmerecido. Sólo así, sólo a precio de amarnos así, hasta la sangre, logró Cristo que pensáramos más en la conversión de nuestros enemigos, que en el castigo que creemos que se merecen.
SALMO RESPONSORIAL: 9
R. / Gozaré, Señor, de tu salvación.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
proclamando todas tus maravillas;
me alegro y exulto contigo
y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo. R.

Porque mis enemigos retrocedieron,
cayeron y perecieron ante tu rostro.
Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío
y borraste para siempre su apellido. R.

Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron,
su pie quedó prendido en la red que escondieron.
Él no olvida jamás al pobre,
ni la esperanza del humilde perecerá. R.

OREMOS CON EL SALMO
Israel experimenta de manera especial la predilección de Dios cuando se ve atacado por sus enemigos. El salmista pide también protección a Dios frente  sus propios adversarios. La iglesia y cada cristiano tienen que confiar en el poder de Dios, que se manifiesta de diversas maneras. La presencia de Dios puede experimentarse también en el abatimiento. El Señor dijo a Pablo: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se muestra mejor en los débiles”. (2 Cor. 12, 9)   

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 20,27-40

“No es Dios de muertos, sino de vivos”
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella."
Jesús les contestó: "En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob". No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos." Intervinieron unos escribas: "Bien dicho, Maestro." Y no se atrevían a hacerle más preguntas. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
En el evangelio de hoy, una pregunta hecha a Jesús por un grupo de saduceos tratando de ridiculizarlo, se convierte para nosotros, oyentes y servidores de la Palabra, en fundamento de esperanza: ¿De cuál de los siete maridos será la mujer cuando resuciten? (Dt 25,5ss) ¡Ojo! La clave de comprensión de la lectura no está en el maridaje sino en el resucitar. Si concebimos la resurrección desde los esquemas terrenales, como una prolongación de esta vida y no como una plenitud de la existencia donde no hay necesidades afectivas que satisfacer, no estamos entendiendo nada como los saduceos. La resurrección es la vida en y desde Dios, en tanto que dicha vida humaniza y posibilita la realización personal en plenitud. Hemos de asumir la tarea de comprometernos por la vida y rechazar la “cultura de la muerte” en la que vivimos. Estamos llamados a ser distribuidores de vida, gestores de esperanza y estrategas de humanización. Con este trasfondo vayamos dando la bienvenida al tiempo que vamos a empezar de adviento-navidad.


 ORACIÓN
Padre Bueno, Dueño y Señor del mundo y de la vida; estamos hoy sedientos de ti, de tu bondad, misericordia, de tu compañía, de tu guía y fortaleza. Hemos buscado saciar nuestra sed en otras fuentes, pero todas ellas están contaminadas y oscuras. Tú el Dios de la vida, y que das vida verdadera, dame hoy del agua nueva que salta para la vida eterna. Amén.  

“La vocación de toda mujer y hombre es llegar a compartir esa vida plena con Dios”


Domingo 26 de Noviembre de 2017


Jesucristo Rey del Universo


“UN REINADO SIN FIN”

PRIMERA LECTURA
EZEQUIEL 34,11-12.15-17
“A vosotras, mis ovejas, voy a juzgar entre oveja y oveja” 

Así dice el Señor Dios: "Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro. Como sigue el pastor el rastro de su rebaño, cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré, sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones. Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear -oráculo del Señor Dios-. Buscaré las ovejas perdidas, recogeré a las descarriadas; vendaré a las heridas; curaré a las enfermas: a las gordas y fuertes las guardaré y las apacentaré como es debido. Y a vosotras, mis ovejas, así dice el Señor: Voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
La imagen del pastor nos parece acogedora y amorosa; la imagen del juez nos parece severa y casi amenazante. Uno de los propósitos de la celebración de hoy es que sepamos complementar una imagen con la otra: nuestro benigno pastor será también nuestro juez; nuestro juez insobornable es hoy nuestro pastor. Así nos lo enseña Ezequiel.
El Dios que busca a las ovejas es el mismo que juzga a las ovejas. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que el amor incondicional e inagotable nos conduce a un terreno en el que no vale disculpa alguna. Precisamente porque Dios nos ha amado sin medida nos ha quitado toda posibilidad de engañarnos. No hay excusas para el que se sabe amado, radicalmente amado, gratuitamente amado, infinitamente amado. El amor total elimina al engaño. El amor total hace brotar la verdad total.

SALMO RESPONSORIAL : 22
R./ El Señor es mi pastor, nada me falta. 

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar. R.

Me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre. R.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este "Salmo de David",  es un Salmo impregnado de confianza, el Salmista expresa su serena certeza de que es guiado y protegido, puesto a salvo de todo peligro, porque el Señor es su pastor.  Incluso en el desierto, lugar de carencia y de muerte, no disminuye la certeza de una radical presencia de vida, hasta el punto que se puede decir: “nada me falta”. El pastor, de hecho, tiene en el corazón el bien de su grey, adecua sus propios ritmos y sus propias exigencias a las de sus ovejas, camina y vive con ellas, guiándolas por senderos “justos”, es decir adaptados a ellas, con atención a sus necesidades y no a las propias. La seguridad de su rebaño es su prioridad y a esto obedece su guía.

SEGUNDA LECTURA
1 CORINTIOS 15,20-26.28
“Devolverá a Dios Padre su reino, y así Dios lo será todo para todos”
Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza. Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Y, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
San Pablo nos ofrece otra perspectiva sobre el misterio magnífico que hoy celebramos. El reinado de Cristo parecerá en plenitud sólo al final. Nuestra historia, pues, tiene una dirección. No es el monótono repetirse que parecía amenazarnos desde los estribillos del Eclesiastés: "Nada nuevo bajo el sol" (Ecle 1,9). Cristo le da la dirección, le da el sentido a la historia. Él es el sentido de la historia y sin él la historia humana, individual o colectiva, es sólo una sucesión de deseos que no satisfacen, pero con Él y su Reinado la vida  adquiere un nuevo valor, una nueva esperanza. Pablo nos presenta al universo sometido a Cristo. La consumación consiste en eso: el sometimiento a Jesucristo. No es una fecha exterior al mundo, que caiga sobre el mundo porque "estaba escrita" en algún lugar. Es algo que viene de la más absoluta trascendencia, y  se despliega desde las entrañas de nuestra historia.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 25, 31-36
“Se sentará en el trono de su gloria y separará a unos de otros”
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis."
Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de deber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
El evangelio de la comunidad de Mateo, muestra el poder de Cristo como Rey que hace la voluntad de su Padre. Con una bendición invita a los salvados a entrar al reino que ya está presente pero al que sólo pueden entrar en el momento en que el mismo Rey de la orden. Esta es una invitación a todos nosotros para que en el momento del llamado al Reino, estemos preparados, habiendo sido justos, misericordiosos, caritativos y serviciales con nuestros hermanos. A la luz del pasaje de Mateo, que leemos hoy, queda claro que si hemos de ser juzgados, la materia exclusiva de ese juicio será el amor; y la calidad de mi amor la voy determinando yo en cada momento de mi vida; así que no hay lugar para sorpresas cuando nos encontremos cara a cara con Dios y Jesús como rey, que antes de ser juez, importante es pastor que ama y siente compasión por sus ovejas.        

ORACIÓN
Señor Jesucristo, te reconocemos como nuestro Rey y te amamos con todo nuestro corazón. Queremos establecer tu Reino amando y sirviendo a los hermanos, pero también proclamando tus maravillas entre nosotros. Queremos que tú vivas y reines en nuestro corazón. Que tú seas conocido amado y servido como Rey a través de nuestras vidas. Señor Jesús, vida de nuestra vida, vive y reina en nosotros eternamente. Amén.


“Heredero del Reino es cualquier persona que hace el bien y practica la justicia”

Lunes 27 de Noviembre de 2017


“PERSONAS GENEROSAS EN LA ENTREGA”

PRIMERA LECTURA
DANIEL 1,1-6.8-20

“No se encontró a ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías”

El año tercero del reinado de Joaquín, rey de Judá, llegó a Jerusalén Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la asedió. El Señor entregó en su poder a Joaquín de Judá y todo el ajuar que quedaba en el templo; se los llevó a Senaar, y el ajuar del templo lo metió en el tesoro del templo de su dios. El rey ordenó a Aspenaz, jefe de eunucos, seleccionar algunos israelitas de sangre real y de la nobleza, jóvenes, perfectamente sanos, de buen tipo, bien formados en la sabiduría, cultos e inteligentes, y aptos para servir en palacio, y ordenó que les enseñasen la lengua y literatura caldeas. Cada día el rey les pasaría una ración de comida y de vino de la mesa real. Su educación duraría tres años, al cabo de los cuales, pasarían a servir al rey. Entre ellos, había unos judíos: Daniel, Ananías, Misael y Azarías.
Daniel hizo propósito de no contaminarse con los manjares y el vino de la mesa real, y pidió al jefe de eunucos que lo dispensase de aquella contaminación. El jefe de eunucos, movido por Dios, se compadeció de Daniel y le dijo: "Tengo miedo al rey, mi señor, que os ha asignado la ración de comida y bebida; si os ve más flacos que vuestros compañeros, me juego la cabeza." Daniel dijo al guardia que el jefe de los eunucos había designado para cuidarlo a él, a Ananías, a Misael y a Azarías: "Haz una prueba con nosotros durante diez días: que nos den legumbres para comer y agua para beber. Compara después nuestro aspecto con el de los jóvenes que comen de la mesa real y trátanos luego según el resultado." Aceptó la propuesta e hizo la prueba durante diez días. Al acabar, tenían mejor aspecto y estaban más gordos que los jóvenes que comían de la mesa real. Así que les retiró la ración de comida y de vino y les dio legumbres. Dios les concedió a los cuatro un conocimiento profundo de todos los libros del saber. Daniel sabía además interpretar visiones y sueños.
Al cumplirse el plazo señalado por el rey, el jefe de eunucos se los presentó a Nabucodonosor. Después de conversar con ellos, el rey no encontró ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías, y los tomó a su servicio. Y en todas las cuestiones y problemas que el rey les proponía, lo hacían diez veces mejor que todos los magos y adivinos de todo el reino. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Durante esta última semana del año litúrgico leeremos algunos textos del libro de Daniel. Este escrito sitúa los acontecimientos en tiempos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, quien llevó al destierro al pueblo de Israel; pero fue escrito hacia al año 170 antes de Cristo, cuando el pueblo judío estaba sufriendo el ataque del rey Antíoco Epíanes. Daniel no es el autor del libro, sino su protagonista. El texto de hoy nos habla de la fidelidad de cuatro jóvenes a sus valores religiosos judíos, en medio de los halagos y las tentaciones del ambiente pagano de la corte real. Dios está con ellos. La lección es clara para los judíos que estaban luchando por resistir a la tentación paganizante de Antíoco: sigan teniendo esperanza y sean fieles a la Alianza, en medio de esa persecución, como lo fueron Daniel y sus compañeros en circunstancias parecidas o peores.
De su combate y de su victoria podemos aprender mucho nosotros. Es importante que captemos el tamaño del desafío que enfrentan estos muchachos. Las circunstancias son adversas en grado sumo, por la altanería del poder al que se ven sometidos y por la falta de las seguridades a las que estaban acostumbrados. Las seguridades usuales para los judíos eran su tierra, su rey, su templo, su alianza. De esas cuatro, las tres primeras han caído en el tiempo al que alude el relato de hoy. Están fuera de su tierra, no tienen rey, el templo está profanado y en ruinas. Sin embargo, ellos creen en el vigor de la alianza, que según entienden se expresa en la ley de Moisés, y por eso se aferran a esa ley sin descuidar las cosas pequeñas, como es el caso con las prohibiciones de alimentos. De este modo, aunque muchas cosas habían sido pero ya no eran, ellos no se quedan lamentando lo perdido sino que dan fuerza a lo que está vigente. Su visión se concentra en lo que tienen ahora y pueden hacer ahora, de cara a un futuro mejor y más cerca de ese Dios que parece escondido. Esa actitud puede servirnos mucho y muy a menudo a nosotros también.
INTERLECCIONAL: DANIEL 3,52-56
R. / A ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso. R.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R.

Bendito eres sobre el trono de tu reino. R.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
sondeas los abismos. R.

Bendito eres en la bóveda del cielo. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
El capítulo 3 del libro de Daniel, es la historia dramática que sucedió en tres jóvenes hebreos. Habla a los judíos de aquellos días, para que tuvieran fe, ya que Dios los preservaría en su tribulación, no importaba la situación por la cual tenían que pasar.
Por supuesto esta historia también nos habla tanto de nuestros tormentos en nuestra fe en Dios. La máxima lección que nos deja se podría resumir en que nuestra fe en Dios puede superar todo sufrimiento. Este salmo es un hermoso himno de alabanza y bendición al Dios de la victoria.
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 21,1-4

“Vio una viuda pobre que echaba dos reales”
En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo: "Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir." Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
El evangelio de hoy lleva hasta las últimas consecuencias la solidaridad humana: la viuda del evangelio lo da todo, literalmente –dice el texto griego– “toda la vida que tenía”. Dar de lo que sobra es muy fácil. Pero dar o desprenderse de lo esencial que sostiene la vida es lo realmente crucial, valioso y evangélico. Vivir en una época de crisis económicas, de países embargados, de sociedades saqueadas económica, política y religiosamente, nos puede ir insensibilizando progresivamente hasta el punto de sucumbir a la mentalidad pasmosa del “todo da igual”. Dicho de otro modo. El mero cumplimiento de las obligaciones, el seguir las reglas al pie de la letra, no nos suele llevar a ninguna pasión profunda, a ningún encuentro humano y transformador, sino que nos  lleva a ser indiferentes, a dejarnos llevar por la  corriente del mundo.  Sin duda, lo que se hace costumbre y normal, se banaliza y deja de ser impactante. El mayor gesto de solidaridad humana tiene lugar cuando nos damos nosotros mismos, desprendiéndonos de actitudes asistencialistas, competitivas y opresoras.


 ORACIÓN
Bendito sea, Dios Uno y Trino. En este nuevo día te damos inmensas gracias, te declaramos de nuevo nuestro amor y nos abandonamos a ti, confiados en tu bendición y amor misericordioso. Hoy queremos desprendernos de nosotros mismos, de nuestros apegos, de nuestro materialismo, ayúdanos a liberarnos de todo lo que no sea tuyo, y a ponerte siempre en  el primer lugar.  Amén.


“Que no nos cueste compartir porque nos apegamos a lo poco que tenemos”

Martes 28 de Noviembre de 2017


“LA PALABRA DE DIOS SE REVELA EN LENGUAJE HUMANO”

PRIMERA LECTURA
DANIEL 2,31-45

“Dios suscitará un reino que nunca será destruido, sino que acabará con todos los demás reinos”

En aquellos días, dijo Daniel a Nabucodonosor: "Tú, rey, viste una visión: una estatua majestuosa, una imagen gigantesca y de un brillo extraordinario; su aspecto era impresionante. Tenía la cabeza de oro fino, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de bronce, las piernas de hierro y los pies de hierro mezclado con barro. En tu visión, una piedra se desprendió sin intervención humana, chocó con los pies de hierro y barro de la estatua y la hizo pedazos. Del golpe, se hicieron pedazos el hierro y el barro, el bronce, la plata y el oro, triturados como tamo de una era en verano, que el viento arrebata y desaparece sin dejar rastro. Y la piedra que deshizo la estatua creció hasta convertirse en una montaña enorme que ocupaba toda la tierra.
Éste era el sueño; ahora explicaremos al rey su sentido. Tú, majestad, rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha concedido el reino y el poder, el dominio y la gloria, a quien ha dado poder sobre los hombres, dondequiera que vivan, sobre las bestias del campo y las aves del cielo, para que reines sobre ellos, tú eres la cabeza de oro. Te sucederá un reino de plata, menos poderoso. Después un tercer reino, de bronce, que dominará a todo el orbe. Vendrá después un cuarto reino, fuerte como el hierro. Como el hierro destroza y machaca todo, así destrozará y triturará a todos. Los pies y los dedos que viste, de hierro mezclado con barro de alfarero, representan un reino dividido; conservará algo del vigor del hierro, porque viste hierro mezclado con arcilla. Los dedos de los pies, de hierro y barro, son un reino a la vez poderoso y débil. Como viste el hierro mezclado con la arcilla, así se mezclarán los linajes, pero no llegarán a fundirse, lo mismo que no se puede alear el hierro con el barro. Durante ese reinado, el Dios del cielo suscitará un reino que nunca será destruido ni su dominio pasará a otro, sino que destruirá y acabará con todos los demás reinos, y él durará por siempre; eso significa la piedra que viste desprendida del monte sin intervención humana y que destrozó el barro, el hierro, el bronce, la plata y el oro. Éste es el destino que el Dios poderoso comunica a su majestad. El sueño tiene sentido, la interpretación es cierta." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Nabucodonosor, rey de Babilonia, tuvo un sueño que no pudo ser interpretado por ninguno de los sabios de su corte. Entonces, cuando da la orden de que todos los sabios sean ejecutados, aparece en escena Daniel que, lleno de la sabiduría de Dios, adivina e interpreta el sueño del rey.
Los materiales con que está hecha la estatua y la interpretación que se hace en ella está en relación con cuatro etapas de la historia antigua, en las que se sucedieron cuatro imperios poderosos. El oro, metal más valioso, representa el imperio babilónico más poderoso; a éste le seguirá uno de plata, el de los medos; luego otro de bronce, el de los persas; y finalmente, uno de hierro y otro de barro, que representan a Asiria y Egipto, donde se concentró el imperio griego. En este último se detiene más el autor del libro de Daniel, porque es el que están padeciendo los judíos cuando se escribe el libro, y está representado en el rey Antíoco Epífanes. Esta gran mole, sin embargo, es derribado por una simple esquirla desprendida de una gran roca, que representa el Reino de Dios.
Muchos imperios e ideologías se han ido sucediendo a lo largo de la historia. Así como nacen en algún momento caen, porque tienen pies de barro. Esto debería hacernos más humildes, evitando la tentación de poner demasiado entusiasmo en alguna institución o en algún ídolo. Y lo mismo habría que decir de nosotros mismos, que también tenemos pies de barro y somos frágiles: no podemos confiar demasiado en nuestras propias fuerzas. Todo es caduco, Cristo es el único que permanece: ayer, hoy y siempre.
INTERLECCIONAL: DANIEL 3,57-61
“Ensalzadlo con himnos por los siglos”.

Criaturas todas del Señor,
bendecid al Señor. R.

Ángeles del Señor: bendecid al Señor. R.

Cielos, bendecid al Señor. R.

Aguas del espacio, bendecid al Señor. R.

Ejércitos del Señor, bendecid al Señor. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS A SU CONTEXTO
El salmo que tomamos hoy, también es del libro de Daniel, ésta oración nos trae una pregunta existencial: ¿Quién puede dejar de alabar el Santo Nombre de Dios?, es decir, que sólo alguien que no es capaz de ver, de percibir la realidad como es, de reconocer y valorar las bendiciones, sólo ese alguien con ceguera espiritual, podría en su dureza de corazón dejar de reconocer la acción maravillosa de Dios en la historia. El Señor lo creo todo para convertirlo en una continua alabanza de su Santo Nombre. Nosotros no fuimos creados, ni llamados a la vida para convertirnos en una ofensa o maldición a Dios; sino para ser signo de bendición al Creador en esta tierra.         

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 21,5-11

“No quedará piedra sobre piedra”
En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: "Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido." Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?" Él contestó: "Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien "El momento está cerca"; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida. Luego les dijo: "Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo." Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
El evangelista Lucas, evocando una serie de dichos de Jesús, trasmite en lenguaje apocalíptico, un mensaje de resistencia y esperanza actual, como lo fue para la comunidad de su tiempo y lo es para la comunidad humana hoy. Hay que vivir la vida con lucidez y sentido del peligro. No podemos dejarnos llevar por lo que digan en el mundo con tantos charlatanes que se nos presentan día a día, con la demagogia de “los políticos en acción” o de la opulencia religiosa, tenemos que saber discernir, guiados por el Espíritu de Dios. Corremos el riesgo de dar culto al mesías político de turno, al bienestar económico, a la farándula o “reality show” que defienden a toda costa la competencia por el dinero y el prestigio. Otro  rasgo a tener en cuenta, tiene que ver con la capacidad de afrontar la vida con esperanza y firmeza de fe a pesar de los obstáculos, rechazos que podamos padecer. Son éstos los signos de que la causa de Jesús acontece en nuestra vida personal y comunitariamente. 

ORACIÓN
No sabemos cuando vuelvas Señor Jesús, no conocemos la fecha, ni el modo en que acontecerá tu llegada, nadie en este mundo puede señalar ese momento. Sin embargo te esperamos con ansias y anhelamos este momento en que nos dirás, vengan siervos y amigos fieles, pasen a disfrutar del banquete de su Señor. Permite que estemos preparados, Buen Señor hasta poder disfrutar contigo de ese hermoso día. Amén. 

“Estemos atentos(as) a los signos de los tiempos que acontecen en la historia”


Miércoles 29 de Noviembre de 2017


“MOMENTO CLAVE PARA EL TESTIMONIO”

PRIMERA LECTURA
DANIEL 5,1-6.13-14.16-17.23-28

“Aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo”

En aquellos días, el rey Baltasar ofreció un banquete a mil nobles del reino, y se puso a beber delante de todos. Después de probar el vino, mandó traer los vasos de oro y plata que su padre, Nabucodonosor, había cogido en el templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y concubinas. Cuando trajeron los vasos de oro que habían cogido en el templo de Jerusalén, brindaron con ellos el rey y los nobles, sus mujeres y concubinas. Apurando el vino, alababan a los dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera. De repente, aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo sobre el revoco del muro del palacio, frente al candelabro, y el rey veía cómo escribían los dedos. Entonces su rostro palideció, la mente se le turbó, le faltaron las fuerzas, las rodillas le entrechocaban.
Trajeron a Daniel ante el rey, y éste le preguntó: "¿Eres tú Daniel, uno de los judíos desterrados que trajo de Judea el rey, mi padre? Me han dicho que posees espíritu de profecía, inteligencia, prudencia y un saber extraordinario. Me han dicho que tú puedes interpretar sueños y resolver problemas; pues bien, si logras leer lo escrito y explicarme su sentido, te vestirás de púrpura, llevarás un collar de oro y ocuparás el tercer puesto en mi reino." Entonces Daniel habló así al rey: "Quédate con tus dones y da a otros tus regalos. Yo leeré al rey lo escrito y le explicaré su sentido. Te has rebelado contra el Señor del cielo, has hecho traer los vasos de su templo, para brindar con ellos en compañía de tus nobles, tus mujeres y concubinas. Habéis alabado a dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera, que ni ven, ni oyen, ni entienden; mientras que al Dios dueño de vuestra vida y vuestras empresas no lo has honrado. Por eso Dios ha enviado esa mano para escribir ese texto. Lo que está escrito es: "Contado, Pesado, Dividido". La interpretación es ésta: "Contado": Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el límite; "Pesado": te ha pesado en la balanza y te falta peso; "Dividido": tu reino se ha dividido y se lo entregan a medos y persas." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
Este Baltasar, de la primera lectura, es la imagen viva del hombre endiosado por el inmenso poder que tiene, por su propia jactancia, por la felicidad que supuestamente puede darse (banquetes, lujos, placeres), y sobre todo por el deseo de hacer público que no respeta autoridad alguna por encima de sí mismo y de sus creencias (por eso lo de beber precisamente en las copas del templo de Jerusalén). Este hombre endiosado se ve obligado a contemplar cómo un poder "intruso" se inmiscuye en su vida y en su recinto. Como en el caso del ricachón que derribó sus graneros y que sólo hablaba consigo mismo ( Lc 12,16-21), al cual Dios interrumpió llamándolo "necio", así también aquí, toda la necedad de Baltasar queda en evidencia y él mismo descubre una verdad que le resulta bastante amarga: "no soy Dios."
Descubramos, sin embargo, que esa es una mala noticia para quien ve en Dios su enemigo o por lo menos a alguien que le hace competencia. Para quien ve en Dios su fuente, su Padre, su amigo, su Salvador, es una gran noticia que Dios está cerca. Por eso la proximidad del Señor es en realidad la puerta de salvación para todos.

INTERLECCIONAL: DANIEL 3,62-67
R. / Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Sol y luna, bendecid al Señor. R.
Astros del cielo, bendecid al Señor. R.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor. R.
Vientos todos, bendecid al Señor. R.
Fuego y calor, bendecid al Señor. R.
Fríos y heladas, bendecid al Señor. R.
   
OREMOS CON EL SALMO
El cántico que se nos presenta el día de hoy en el Salmo, parte de la certeza que tiene la mujer y el hombre bíblico, de que la creación viene de Dios y toda ella alaba y bendice el Santo Nombre del Señor. El texto de hoy forma parte del llamado cántico de los jóvenes que tiene como objetivo invitar a los que lo lean de no hacer caso o desantender la orden del rey, de ser idólatras adorando la estatua de oro. Que quede claro: Sólo hay que adorar y servir al único y verdadero Dios, que da vida y puede salvar. Único Señor, a quien algún día reyes, poderosos y emperadores, tendrán que reconocer.        
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 21, 12-19

“Todos os odiarán por causa mía, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá”
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Os echarán mano, os perseguirán, estregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El evangelista Lucas, al trasmitir esos sombríos presagios de Jesús sobre el futuro de sus discípulos, habla de los sufrimientos que tendrá que atravesar la comunidad cristiana inherentes a su acción evangelizadora. Pero la Palabra también nos invita a confiar en el Señor, quien permitirá a sus discípulos enfrentar las situaciones difíciles, con la certeza de saber que él siempre está presente y que nunca abandona a los suyos.

Pero es importante  entender que la vida es cristianamente auténtica si se vive en tensión, a contrapelo del orden establecido de violencia política y religiosa, en constante apasionamiento por Jesús y su Reino, porque lo que se juega es su identidad que la edifica y le confiere sentido. En la comunidad se necesitan creyentes creíbles que sean testimonio de fe viva; que ayuden a generar esperanza contra toda esperanza, que contagien de entusiasmo, alegría y valentía; que muestren que el evangelio se hace historia y acontece en la memoria de las víctimas, en la lucha de hombres y mujeres por la justicia y la paz de hoy, y en los proyectos de humanización que emergerán de las generaciones futuras. Gracias te damos hoy  Señor, por el testimonio de todos aquellos que han hecho y hacen posible tu Reino en medio de nuestra historia y te pedimos que nos ayudes a seguir su ejemplo. 

ORACIÓN
Muchas veces repetimos con orgullo, Señor, que el ser humano es el culmen de la creación, que todo lo pusiste bajo tu amparo para que lo ejerciéramos para simples administradores de tu Reino, pero muchas veces hemos terminado siendo esclavos de nuestras conquistas y de nuestros caprichos. Queremos dejar que tu Espíritu Santo siga conduciendo los hilos de nuestra historia, ayúdanos a seguir construyendo tu Reino acá en la tierra y te pedimos nos fortalezcas ante las adversidades, persecuciones  que tengamos que atravesar.  Amén 


“El Espíritu Santo nos capacita para dar testimonio de Dios y del Evangelio ante una generación orgullosa e intolerante”

Jueves 30 de Noviembre de 2017

San Andrés apóstol

“LA FE QUE DECLARAMOS CONDUCE  A DIOS”

PRIMERA LECTURA
ROMANOS 10,9-18

“La fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo”

Si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación.
Dice la Escritura: "Nadie que cree en él quedará defraudado." Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues "todo el que invoca el nombre del Señor se salvará". Ahora bien, ¿cómo van a invocarlo si no creen en él?; ¿cómo van a creer, si no oyen hablar de él?; y ¿cómo van a oír sin alguien que proclame?; y ¿cómo van a proclamar si no los envían? Lo dice la Escritura: "¡Qué hermosos los pies de los que anuncian el Evangelio!" Pero no todos han prestado oído al Evangelio; como dice Isaías: "Señor, ¿quién ha dado fe a nuestro mensaje?" Así, pues, la fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo. Pero yo pregunto: "¿Es que no lo han oído?" Todo lo contrario: "A toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los límites del orbe su lenguaje." Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
En la escuela, cuando íbamos a iniciar un nuevo párrafo o un nuevo capítulo siempre oíamos esa expresión del dictado: "punto y aparte". Algo que se cierra y algo nuevo que empieza. Eso es lo que Jesús trae a nuestra vida: punto y aparte. Como sucedió a aquellos primeros llamados por Él: dejaron una vida y empezaron una historia nueva.
Cristo viene, pues, a romper algo en el hilo de nuestra vida; o mejor: viene a revelar la continuidad profunda de nuestro hoy incierto, con su mañana glorioso. No es igual pescar peces que pescar hombres, pero hay una continuidad: pescar. Nuestro hoy y nuestro mañana en Cristo tienen una continuidad; algo que no hemos podido encontrar y que sólo encontraremos al ritmo de su voz.
SALMO RESPONSORIAL: 18
R./ A toda la tierra alcanza su pregón.

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa su mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R.

OREMOS CON EL SALMO
Este salmo hace la alabanza de la revelación de Dios, primero en las obras de a creación y luego en la ley, para terminar con una humilde oración. La revelación de Dios tiene su punto culminante en Jesús, palabra definitiva de Dios, camino, verdad y vida
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 4,18-22

“Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron”
En aquel tiempo, pasando Jesús ante el lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: "Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Encontramos en el evangelio de hoy varios elementos del llamado al seguimiento, que Jesús dirige a todas las personas y comunidades.
Jesús toma la iniciativa. No esperó, sino salió al encuentro y tomó la palabra: “Vengan conmigo...”. El se acerca a nuestra vida cotidiana, en nuestro trabajo, en nuestra comunidad. Tenemos que aprender a ser sensibles a sus acercamientos, en las personas necesitadas, en las situaciones de compromiso en favor de la justicia, en los llamados a defender la vida…
Jesús no nos llama a seguirlo para aislarnos del resto de su pueblo. Nos invita a un servicio para la vida, a realizarse en medio de la comunidad. Él llamó a los discípulos para comprometerles en una misión que suponía seguirle y para transmitirles un mensaje que, a la vez, debe vivirse en el camino.
Esta invitación de Jesús afecta a toda la persona. Por eso, los discípulos no se quedaron con las redes. Fue necesario para ellos un cambio de vida. Así también con nosotros, no podemos seguir siendo iguales, después de acoger la invitación que Jesús nos hace.
Jesús hace también la misma invitación a las comunidades y a nosotros cristianos del presente.

ORACIÓN

Al finalizar este mes, elevamos a ti Buen Señor nuestra oración de  gratitud, alabanza y adoración, por estos treinta días de bendición, “en el día a día con tu Palabra”. Gracias por el regalo de la fe, que nos conduce hacia ti. Pronuncia hoy nuestro nombre y haznos tus discípulos(as), queremos seguir perteneciendo a tu escuela discipular y alimentarnos a diario de tus enseñanzas. Anhelamos aprender más de ti y llevar esa Buena Noticia hasta los confines. Permítenos  ser tus amigos,  servidores y testigos. Amén



“Quien pone la mano en el arado pero mira hacia atrás no es apto para el Reino de los Cielos”