“APRENDER A MIRAR,
APRENDER A DISCERNIR”
PRIMERA
LECTURA
EFESIOS 4,
1-6
“Un solo cuerpo, un Señor,
una fe, un bautismo”
Hermanos: Yo, el prisionero por
el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido
convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos
mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el
vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la
esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un
bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y
lo invade todo. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La libertad
es uno de los grandes temas de inspiración para novelas, canciones, poesías,
pinturas, películas y obras de teatro. Es una auténtica aspiración de todo ser
humano. Es un motor para luchar cada día. Es un anhelo profundo de cada
persona. En esta ocasión, Pablo, privado de su "libertad", desde la
cárcel, escribe a la comunidad de Éfeso, invitándolos a vivir en el amor,
movidos por la fe, en un ambiente de libertad. El amor se manifiesta
concretamente en expresiones de respeto, paz, amabilidad y tolerancia.
Pablo
también nos recuerda que en el corazón de la vocación cristiana
nace el compromiso con la unidad de la Iglesia, ésta se expresa en
comportamientos prácticos de humildad, paciencia, justicia, solidaridad y toda
virtud que favorezca el amor. La unidad del cuerpo representa lo visible; la
unidad de espíritu, lo interior; la unidad en la esperanza y en la fe nos
indica que todos caminamos hacia un mismo destino; la unidad del bautismo nos
hace miembros del cuerpo de Cristo, y el vértice de todo, está en la unidad en
el Padre que nos incorpora en la única familia de los hijos de Dios.
La fe no se
reduce a sermones dominicales, es el testimonio vivo de la esperanza y la
caridad a las que nos convoca la Palabra de Dios. Vivamos en unidad, cualquiera
que sea la iglesia a la que pertenezcamos, hacemos parte del único proyecto de
Dios y Él está por encima de nuestras divisiones.
SALMO
RESPONSORIAL: 23
R. / Éste es
el grupo que viene a tu presencia, Señor.
Del Señor es
la tierra y cuanto la llena,
el orbe y
todos sus habitantes:
él la fundó
sobre los mares,
él la
afianzó sobre los ríos. R.
¿Quién puede
subir al monte del Señor?
¿Quién puede
estar en el recinto sacro?
El hombre de
manos inocentes
y puro
corazón,
que no
confía en los ídolos. R.
Ese recibirá
la bendición del Señor,
le hará
justicia el Dios de salvación.
Este es el
grupo que busca al Señor,
que viene a
tu presencia, Dios de Jacob. R.
OREMOS CON
EL SALMO
En la
liturgia se aplica este salmo a la entrada de Cristo al santuario celestial, a
su glorificación definitiva. De él también se puede decir que es el Rey
de la gloria. La conducta de los que buscan al Señor debe corresponder con su
profesión de fe.
LECTURA DEL
EVANGELIO
LUCAS 12,
54-59
“Si sabéis
interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿Cómo no sabéis interpretar el
tiempo presente?”
En aquel
tiempo decía Jesús a la gente: "Cuando veis subir una nube por el
poniente, decís enseguida: "Chaparrón tenemos", y así sucede. Cuando
sopla el sur decís: "Va a hacer bochorno", y lo hace. ¡Hipócritas!:
si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis
juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer?
Cuando te
diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un
acuerdo con él mientras vais de camino; no sea que te arrastre ante el juez, y
el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que
no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo". Palabra
del Señor.
REFLEXIÓN
Jesús no
utiliza para nada el lenguaje religioso de su tiempo. Sus discursos, ejemplos y
manera de dialogar, ya sea en público o en la intimidad con sus discípulos,
expresan con claridad que la esfera en la que Jesús se mueve es esencialmente
laical. La gente de su tiempo, aquellos que le siguen, las multitudes, pero
también los amigos, los muy cercanos, los discípulos, siguen esperando que él
se muestre como un gran líder que toma las armas e implanta una gran batalla
contra los poderes de turno. No terminan de abandonar la idea de un gran Mesías
que responda a la lógica de los poderosos, de los grandes. Tampoco terminan de
entender que la gran revolución, la más importante y la que Dios quiere es la
que hay que realizar al interior del corazón y de la conciencia. Jesús
recrimina el que no sean capaces de comprender los signos de los tiempos, el
que no puedan entender el nuevo mesianismo que se basa no en el poder sino en
el amor de Dios. También nosotros hemos de estar atentos a los signos de los
tiempos para comprender la voluntad de Dios y para reconocerlo donde pareciera
que no se revelase.
ORACIÓN
Padre Bueno,
cuan urgentes son en nuestros días el diálogo y la reconciliación. Desármanos
hoy de tantos sentimientos de odio y venganza que no nos dejan ver la
posibilidad de perdonarnos y construir fraternidad. Déjanos reposar en Ti,
Señor. Que en medio de la diversidad y el pluralismo podamos ser signo de
unidad en los más cercanos. Que ningún sentimiento negativo nos lleve a imponer
nuestra voluntad, lastimando a nuestros hermanos. Que tu Espíritu de paz,
reconciliación, sabiduría nos guie para saber leer los signos y tu
voluntad. Amén.
“Invitados hoy a leer los
"signos de los tiempos", aprender a leer la vida, es decir, a no
limitarnos a "escribir" cada día una página de ese libro que es
vivir: antes de escribir, ¿por qué no leer un poco?”
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