miércoles, 1 de abril de 2026

ABRIL 2026

 

“PASCUA: ESPERANZA DE VIDA PARA TODOS LOS CRUCIFICADOS DE HOY”

 

En medio de los momentos difíciles que atravesamos, que gran noticia la que nos recuerda la Palabra del Señor para estos nuevos días del tiempo de Pascua: “Que la vida venció la muerte”.

La fiesta de la Pascua es el momento central en la celebración cristiana y el motor o eje de la vida de todo creyente, desde la cual brota toda una fuerza vivificante en medio de las realidades y adversidades del mundo. Podríamos decir en un primer instante que la Pascua Judía es la antesala o puerta que nos lleva a la Pascua Cristiana; vale la pena resaltar que la primera es celebración del acontecimiento de Dios pasando por en medio de su pueblo Israel para liberarlo de la esclavitud de Egipto, mientras que en la segunda es Jesucristo, el Hijo del Dios vivo que se ofrece como el Cordero Pascual que se ofrecía en la fiesta judía, quien pasa por la existencia de la humanidad no solo liberándola del pecado, sino abriéndole las puertas a la vida eterna. La Pascua, como “Paso”, es la fuerza que mueve la vida del discípulo y le da verdadero sentido a su existencia, para vivir como verdadero hijo de Dios y experimentar la vida del Resucitado, siendo capaz de entregarse completamente a los demás en servicio ya que ha sido salvado primero por el gran amor de Dios a la humanidad. No es la Pascua un acontecimiento pasado, sino siempre actual, que debe mover al cristiano(a) a salir de su oscuridad, de las tinieblas que le embargan, de la enfermedad que le oprime, de los miedos que le paralizan, de los problemas que lo intranquilizan, de las esperanzas rotas que lo desaniman, de tantas tristezas y vacíos acumulados que desfiguran su rostro, a la novedad de la vida que se impone por encima de la muerte.

La Pascua es la celebración de Dios que es Padre-Madre, quien en su indescriptible amor por su creación no se cansa de salir al encuentro de la humanidad para bendecir los caminos de dolor y de sufrimiento que se han ido labrando como consecuencia del pecado y a entregarse, por cada uno de nosotros. Por eso la Pascua debe ser un tiempo de gracia para la comunidad, un tiempo festivo, un tiempo para celebrar la vida por encima de las tentativas de la cultura de la muerte que quiere imponerse; la Pascua nos da firmeza para mantenernos de pie en medio de tantas adversidades, y como un faro que ilumina el horizonte del ser humano para llenarlo de una esperanza, donde el mundo será un lugar mucho mejor para todos, pues será presencia de Dios y su Reino de vida. Por lo tanto, en un primer momento Pascua es toda una experiencia personal de encuentro con el resucitado. Pero a continuación debe ser un compromiso de solidaridad con el otro(a), con el que comparte conmigo este universo, con aquel que se configura en mi hermano, mi hermana, mi madre y mi padre. Pascua es la buena noticia de Jesucristo a sus discípulos de ayer, de hoy y de siempre. Hemos de ser, por tanto, como cristianos verdaderos y más en estos días de dificultad, signos unos de otros de la Pascua del resucitado. Que iluminados, quizás por la oración del santo de Asís, podamos día a día compartir la oración o consigna: de llevar la alegría a los tristes, el amor a los que odian, el perdón a los que ofenden y han sido ofendidos, la esperanza a los que han sido separados de ella, la seguridad y certeza a todos los que están viviendo momentos de profundo miedo y la vida a aquellos que constantemente son amenazados de perderla y se encuentran excluidos, marginados, solos y desanimados. En definitiva, la celebración pascual en nuestras vidas es la ratificación de que ya no somos esclavos, sino libres, ya no somos extraños sino hijos, ya no somos condenados, ya no somos excluidos sino incorporados al amor del Padre, que se da por cada uno de nosotros. Este es nuestro futuro que se hace realidad en nuestro presente gracias a la resurrección de Jesucristo. No olvidemos la primera palabra del Resucitado a María Magdalena: “No tengan miedo”. Que en estos días todas estas palabras del resucitado se conviertan en fuerza motivadora para nuestras vidas, invitándonos a vivir esa pascua en: …

-          la vida personal

-          la familia

-          la iglesia

-          la sociedad

-          la ecología

-          el trabajo

Bendiciones para este nuevo mes y sigamos dejando que la buena noticia de la vida la podamos:

 

“ESCUCHAR-CREER Y CELEBRAR”.

 

 

 

ORACIÓN AL COMENZAR EL DÍA

 

Buenos días Señor. Gracias porque una y otra vez nos dices que nos amas, nos lo has revelado a través del kerigma. Nos mostraste con tus manos extendidas en la cruz, el cumplimiento de la promesa de salvación, con tu resurrección que hoy nos permite vivir una nueva Pascua, en alegría y gozo al revivir este hermoso misterio, donde lo que más querías era hacer visible, tangible y posible tu amor, para que todos los seres humanos fuéramos liberados y llegáramos al conocimiento de la verdad. Oh Señor cuánto necesitamos en el mundo entero vivir contigo, se acabaría tanta maldad, desunión, egoísmo y destrucción.

Ayúdanos por favor en este día a comprender y estar más pegaditos a ti, sentir tu abrazo y cubrimiento porque nos amas más que una madre a sus hijos, a tal punto que entregaste a tu Hijo para demostrarlo. Que nuestro corazón se entregue a ti por completo a tal punto que se note hoy con nuestros sentimientos, pensamientos, palabras y acciones, que caminamos contigo.

Necesitamos estar orantes por todas las situaciones que vivimos y por las que los que están apartados de ti, viven. Gracias Señor por amarnos, enseñarnos a amarte y a ser verdaderamente libres caminando y actuando bajo tu ejemplo y tus preceptos, cada día de nuestra existencia. Amén

 

ORACIÓN AL FINALIZAR EL DÍA

 

Buenas noches Señor, en este momento nos cubrimos con tu presencia, dándote gracias por lo vivido hoy y destinando un espacio para retomar tu Palabra y reflexionar. Ayúdanos a hacer una evaluación de lo que aconteció hoy en nuestra vida, en el país y en el mundo. Ayúdanos a desatar todo aquello que no nos deja recibir integralmente la liberación por la que moriste en la cruz y resucitaste. Sí Señor, tenemos un camino de esperanza en medio de la oscuridad en que parece estar sumida la existencia humana, porque somos privilegiados al tenerte a ti, porque aunque no se terminen los problemas, nos sabemos cubiertos y guiados por ti y depende de nuestra comunión contigo y tu Palabra si queremos afrontarlos con paz y sabiduría, seguros(as) que actuarás en el momento en que tú lo dispongas.

Que esta oscuridad sea signo de tu luz que irrumpe en quienes, enceguecidos(as), permanecen encadenados(as) en estilos de vida que en nada tienen que ver con la que nos indicas para vivir como tú quieres  en orden, justicia y amor, sino que dañan y destruyen lo más sagrado que has creado, al ser humano y la madre naturaleza.

Te pedimos que tu bendición nos acompañe esta noche y nos regales un bello amanecer. Amén

 

PROMESA BÍBLICA DEL MES

 

“Jesús el Crucificado, ha resucitado”  Marcos 16,6 

     

       

CUMPLEAÑOS DE ABRIL

 

1. Martha Cecilia Ochoa

8. Claudia Torres

9. Santiago Castaño

28. Ana Rita Reina y Claudia Patricia Herrera

30. Julia Leyva

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