“COHERENCIA
DE VIDA Y CARIDAD”
PRIMERA LECTURA
ROMANOS 1,16-25
“Conociendo los hombres a Dios, no le
han dado la gloria que Dios merecía”
Por eso no tienes disculpa, tú que
juzgas a otros, no importa quién seas. Al juzgar a otros te condenas a ti
mismo, pues haces precisamente lo mismo que hacen ellos. Pero sabemos que Dios
juzga conforme a la verdad cuando condena a los que así se portan. En cuanto a
ti, que juzgas a otros y haces lo mismo que ellos, no creas que vas a escapar
de la condenación de Dios. Tú desprecias la inagotable bondad, tolerancia y
paciencia de Dios, sin darte cuenta de que es precisamente su bondad la que te
está llevando a convertirte a él. Pero tú, como eres terco y no has querido volverte
a Dios, estás amontonando castigo sobre ti mismo para el día del castigo,
cuando Dios se manifestará para dictar su justa sentencia y pagar a cada uno
conforme a lo que haya hecho. Dará vida eterna a quienes, buscando gloria,
honor e inmortalidad, perseveraron en hacer lo bueno; pero castigará con enojo
a los rebeldes, es decir, a los que están en contra de la verdad y a favor de
la maldad. Habrá sufrimiento y angustia para todos los que hacen lo malo, para
los judíos en primer lugar, pero también para los que no lo son. En cambio,
Dios dará gloria, honor y paz a todos los que hacen lo bueno, a los judíos en
primer lugar, pero también a los que no lo son. Porque Dios juzga
imparcialmente. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
¿Qué critica con
dolor el apóstol? Que no se le da la gloria a Dios; que razonamientos inútiles
ofuscan la mente de la gente, que entonces se llena de ídolos de toda clase, que viven bajo la gran impureza mundana..
Por eso preguntamos:
¿de qué siglo es esto? Respuesta: es de todos los siglos; es de todos los
tiempos; es lo que sucede cuando Dios no reina en nuestras vidas.
SALMO RESPONSORIAL: 18
R. / El cielo proclama la gloria de
Dios.
El cielo proclama la
gloria de Dios,
el firmamento pregona
la obra de sus manos:
el día al día le pasa
el mensaje,
la noche a la noche se
lo susurra. R.
Sin que hablen, sin
que pronuncien,
sin que resuene su
voz,
a toda la tierra
alcanza su pregón
y hasta los límites
del orbe su lenguaje. R.
OREMOS
CON EL SALMO
Este salmo hace la alabanza de la
revelación de Dios, primero en las obras de la creación y luego en la ley, para
terminar con una humilde oración. La revelación de Dios tiene su punto
culminante en Jesús, Palabra definitiva de Dios, camino, verdad y vida.
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 11,37-41
“Den como limosna lo que tienen y todo
será puro”
Cuando Jesús dejó de hablar, un fariseo
lo invitó a comer en su casa, y Jesús entró y se sentó a la mesa. El fariseo se
extrañó al ver que no había cumplido con la ceremonia de lavarse antes de
comer. Pero el Señor le dijo:
--Ustedes los fariseos limpian por
fuera el vaso y el plato, pero por dentro ustedes están llenos de lo que han
conseguido por medio del robo y la maldad. ¡Necios! ¿No saben que el que hizo
lo de fuera, hizo también lo de dentro? Den ustedes sus limosnas de lo que está
dentro, y así todo quedará limpio. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
¿Dónde está la esencia de la fe? ¿En
los ritos externos? ¿En mantener tradiciones antiguas que no tienen sentido?
¿En el cumplimiento estricto de preceptos religiosos y moralizantes? Eso es
precisamente lo que le cuestiona Jesús al fariseo: lavarse las manos antes de
comer, no por cuestiones higiénicas sino por razones de pureza legal religiosa.
De nada sirve realizar actos piadosos, practicar ritos religiosos si el corazón
no se ha convertido de verdad. Si lo que se cree y se celebra no se manifiesta
en el modo de proceder con el prójimo. Si se está absolutamente cerrado en sí
mismo. Según Jesús, lo que purifica no son los rituales sino la compasión y la
solidaridad, la capacidad de salir de sí mismo. Ya decía con toda razón San
Juan de la Cruz “al final de la tarde nos examinarán en el amor”. Ese será el
criterio de bondad o de maldad de nuestros actos. Haz una revisión de vida para
detectar la autenticidad de tu experiencia de fe.
ORACIÓN
En este nuevo día, reconocemos a la
Creación como signo de tu Palabra, en esta creación afirmamos, que no estamos
solos, que te pertenecemos. Te invitamos Señor a que sigas entrando en nuestra
casa, en nuestro corazón, sigue sanándonos, restaurándonos, liberándonos, que
nuestras actitudes, sean de hombres y mujeres nuevos, llenos de amor y
misericordia para con los demás; que antes que cumplir ritos, sea nuestro
actuar el de salir de nosotros mismos al servicio de los demás, al que más lo
necesita. Amén.
“El ser humano manifiesta su limpieza de corazón en
lo que hace, dice, ve, piensa y sirve”
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