martes, 1 de enero de 2019

Sábado 05 de Enero de 2019


“VENIMOS DE ORIENTE PARA ADORAR AL REY”

PRIMERA LECTURA
1JUAN 3,11-21

“Hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos”

Queridos hermanos: Éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros. No seamos como Caín, que procedía del Maligno y asesinó a su hermano. ¿Y por qué lo asesinó? Porque sus obras eran malas, mientras que las de su hermano eran buenas. No os sorprenda, hermanos, que el mundo os odie; nosotros hemos pasado de la muerte a la vida: lo sabemos porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida. Y sabéis que ningún homicida lleva en sí vida eterna. En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos.

Pero si uno tiene de qué vivir y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestra conciencia ante él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios.

REFLEXIÓN
En la Primera Carta de Juan, que venimos meditando en Navidad, hay una analogía profunda y muy fecunda entre la verdad de Cristo y la verdad de la vida cristiana.
Una imagen de Cristo como una especie de idea, o de luz inmaterial, o de portador de un conocimiento,  era lo que predicaban los herejes a los que combate el apóstol Juan en esta carta.
Porque no debemos pensar que este apóstol escribió este mensaje sólo como una meditación sabrosa sobre el amor,  aunque tanto se mencione el amar en sus capítulos. Esta carta proviene de un contexto de polémica, y la polémica es con aquellos que querían mirar la revelación cristiana como una especie de precioso relato o de brillantísima teoría. Frente a ellos, Juan presenta lo que ha "tocado." No arguye desde una solidez de razones ni desde una explosión de emociones sino desde la fe que brota un Jesús crucificado y realmente glorioso.
 La verdad de la  Encarnación es de tal modo central en esta Carta, que probablemente sea esa la razón fundamental para que la Iglesia nos invite a meditarla en la Navidad, cuando Jesús hecho  hombre, el Hijo de Dios, está ante nuestros ojos y nuestro corazón.

SALMO RESPONSORIAL: 99
R. / Aclama al Señor, tierra entera.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre. R.

"El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades." R.

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 1,43-51

“Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”

En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: "Sígueme." Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice: "Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret." Natanael le replicó: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?" Felipe le contestó: "Ven y verás."

Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: "Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño." Natanael le contesta: "¿De qué me conoces?" Jesús le responde: "Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi." Natanael respondió: "Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel." Jesús le contestó: "¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores." Y le añadió: "Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Natanael conocía bastante bien las escrituras, hasta el punto de ser conocido como doctor de la ley. Por esta razón Felipe le habla de “aquel de quien se ha hablado en la ley y los profetas”. Natanael estaba sentado debajo de una higuera, costumbre propia de los sabios de la época. Al sabio rabínico Natanael Felipe le propone la conversión a una nueva sabiduría, la de Jesús; por eso le invita a “venir y ver”. La palabra “VER” designa para Juan no sólo una mirada material sobre la humanidad de Jesús, sino una contemplación de su gloria y de su divinidad. La conversión de Natanael se lleva a cabo gradualmente. En un primer momento “ve” a Jesús hijo de José. En otro momento, lo acepta como Mesías y finalmente reconoce su divinidad (cielo abierto, ángeles, etc.).

Estamos invitados a dar un salto cualitativo en nuestro seguimiento a Jesús, que consiste en fortalecer nuestra fe, para ver con los ojos de Jesús la parte del mundo que se pierde en la injusticia y el egoísmo, y, conociendo la realidad, unirnos con la parte del mundo solidario para luchar por su total transformación.

ORACIÓN

Bendito Señor, abre nuestros ojos para adentrarnos cada día más en el misterio de tu amor.  Abre nuestros oídos y corazón para recibir la Buena Nueva de la liberación. ¡Oh Dios! Prepáranos para los tiempos que se avecinan  y que nos exigen una total entrega y adhesión a Tí.  Dale sentido a nuestra vida. Amén

Domingo, Enero 06 de 2019


“VIVIR COMO HIJOS DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 60,1-6

“LA GLORIA DEL SEÑOR AMANECE SOBRE TÍ ”

Levántate, Jerusalén, envuelta en resplandor, porque ha llegado tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti. La oscuridad cubre la tierra, la noche envuelve a las naciones, pero el Señor brillará sobre ti y sobre ti aparecerá su gloria. Las naciones vendrán hacia tu luz, los reyes vendrán hacia el resplandor de tu amanecer. Levanta los ojos, y mira a tu alrededor: todos se reúnen y vienen hacia ti. Tus hijos vendrán desde lejos; tus hijas serán traídas en brazos. Tú, al verlos, estarás radiante de alegría, tu corazón se llenará de gozo; te traerán los tesoros de los países del mar, te entregarán las riquezas de las naciones. Te verás cubierta de caravanas de camellos que vienen de Madián y de Efá; vendrán todos los de Sabá, cargados de oro y de incienso, y proclamarán las acciones gloriosas del Señor.

REFLEXIÓN
La época en que se escribe esta parte del libro del profeta Isaías (Tercer Isaías) corresponde a la restauración, es decir, al regreso a Jerusalén de los exiliados en Babilonia, regreso a la gran ciudad de Dios. Cuando este grupo de exiliados llegó a Israel encontró sus ciudades destruidas, sus campos abandonados o apropiados por otras familias, las murallas derruidas y el templo, el lugar donde Yahvé habitaba, incendiado. Esta dramática realidad los desanimó completamente, centrando sus esperanzas y sus motivaciones únicamente en la reconstrucción de sus viviendas y sus campos, dejando de lado la restauración del templo y, con ello, la confianza en la venida gloriosa de Yahvé, quien traería para Israel la salvación plena en la misma historia. Isaías anima la fe de su pueblo, los invita a poner nuevamente su fe y su corazón en la fuerza salvífica de Yahvé, quien traerá la paz y la justicia a su pueblo, por ello Jerusalén será una ciudad radiante, llena de luz, en donde la presencia de Dios como rey hará de ella una nación grande, ante cuya presencia se postrarán todos los pueblos de la tierra. El profeta manifiesta con esta gran revelación que Dios es quien dará inicio a una nueva época para Israel, una época donde reinará la luz de Dios y serán destruidas todas las fuerzas del mal, pues Dios se hace presente en Israel y ya más nadie podrá hacerle daño.

SALMO RESPONSORIAL: 71
R: Se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra.

SEGUNDA LECTURA
EFESIOS 3,2-6

“AHORA HA SIDO REVELADO QUE TAMBIÉN LOS GENTILES SON COHEREDEROS”

Pues ya sin duda sabrán que Dios me ha encargado anunciar a ustedes lo que él, en su bondad, ha dispuesto. Por revelación he conocido el designio secreto de Dios, como ya les escribí brevemente.
Al leerlo, pueden darse cuenta de que conozco este designio secreto realizado en Cristo, que no se dio a conocer a nadie en otros tiempos, pero que ahora Dios ha revelado a sus santos apóstoles y profetas por medio de su Espíritu. El designio secreto es este: que por el evangelio Dios llama a todas las naciones a participar, en Cristo Jesús, de la misma herencia, del mismo cuerpo y de la misma promesa que el pueblo de Israel.

REFLEXIÓN
Esta visión profética posee una comprensión muy reducida de la acción salvífica de Dios, ya que es asumida como una promesa que se cumplirá en beneficio única y exclusivamente del pueblo de Israel y no de toda la tierra. Pablo, a través de la carta a los Efesios, ampliará esa comprensión, afirmando que la salvación venida por Dios, a través de Jesús, es para “todos”, judíos y paganos. El plan de Dios, según Pablo, consiste en formar un solo pueblo, una sola comunidad creyente, un solo cuerpo, una sola Iglesia, un organismo vivo capaz de comunicar a toda la creación la vida y la salvación otorgada por Dios. La carta a los Efesios expresa que el misterio recibido por Pablo consiste en que la Buena Nueva de Cristo se hace efectiva también en los paganos, ellos son coherederos y miembros de ese mismo Cuerpo; esto significa que Dios se ha querido revelar a toda la humanidad, actúa en todos, salva a todos, reconcilia a todos sin excepción.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 2,1-12

“VIMOS SU ESTRELLA Y VENIMOS A ADORARLE”

La visita de los sabios del Oriente
Jesús nació en Belén, un pueblo de la región de Judea, en el tiempo en que Herodes era rey del país. Llegaron por entonces a Jerusalén unos sabios del Oriente que se dedicaban al estudio de las estrellas, y preguntaron:
--¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos salir su estrella y hemos venido a adorarlo.
El rey Herodes se inquietó mucho al oir esto, y lo mismo les pasó a todos los habitantes de Jerusalén. Mandó el rey llamar a todos los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley, y les preguntó dónde había de nacer el Mesías. Ellos le dijeron:
--En Belén de Judea; porque así lo escribió el profeta:
'En cuanto a ti, Belén, de la tierra de Judá,
no eres la más pequeña
entre las principales ciudades de esa tierra;
porque de ti saldrá un gobernante
que guiará a mi pueblo Israel.'

Entonces Herodes llamó en secreto a los sabios, y se informó por ellos del tiempo exacto en que había aparecido la estrella. Luego los mandó a Belén, y les dijo:

--Vayan allá, y averiguen todo lo que puedan acerca de ese niño; y cuando lo encuentren, avísenme, para que yo también vaya a rendirle homenaje.
Con estas indicaciones del rey, los sabios se fueron. Y la estrella que habían visto salir iba delante de ellos, hasta que por fin se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño. Cuando los sabios vieron la estrella, se alegraron mucho. Luego entraron en la casa, y vieron al niño con María, su madre; y arrodillándose le rindieron homenaje. Abrieron sus cofres y le ofrecieron oro, incienso y mirra. Después, advertidos en sueños de que no debían volver a donde estaba Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

REFLEXIÓN:
Hoy celebramos la epifanía del Señor, que significa manifestación. Con el nacimiento de Jesús se nos ofrece una manifestación maravillosa de Dios que cambia todo el sentido de nuestras vidas. Cuando Dios se nos manifiesta y lo acogemos con alegría, se transforman nuestros pensamientos, criterios, cambian nuestros caminos, se iluminan nuestros proyectos y se realizan nuestros sueños.

En este texto se muestra, el rechazo de este nacimiento por parte de las autoridades políticas representadas en el rey Herodes, quien se inquieta ante la noticia del nacimiento de un nuevo rey. Herodes simboliza la ambición, el egoísmo, la prepotencia, la envidia, la injusticia, el camino del poder.
Y en otro escenario vemos en un lugar de Belén, en un pesebre, la familia de Nazareth, que representa un proyecto de familia de puertas abiertas, de unidad, de justicia, de misericordia y de servicio.

Los magos venidos de oriente encuentran la casa de Belén, ellos son paganos, han visto una luz y una estrella y vienen a Jerusalén para buscar al Rey y Mesías. Existe un juego de contrastes: Jesús nace en medio de su pueblo elegido que se sobresalta con su presencia pero no lo acoge sino que lo va a rechazar más tarde y lo llevará a la cruz. En cambio, los paganos, los de afuera, los extraños descubren el valor de Jesús, lo reconocen como Salvador y lo adoran en su pequeñez. Los propios no tienen la capacidad de leer los signos de la historia y se desentienden; los lejanos se dejan tocar por su luz, por una presencia sencilla, y descubren que tras la presencia de un niño pequeño hay una fuerza salvadora que todo lo transforma.
Los magos venidos de Oriente se vuelven para nosotros un testimonio, ellos viajan de lejos, hacen un camino, buscan, interrogan, hasta descubrir una pequeña luz, que siguen para encontrar al Rey y Señor, una vez que lo encuentran se postran ante Él, lo adoran, se llenan de alegría, son trasformados, y regresan a su tierra por otro camino, con la seguridad de una presencia, con la fuerza de una vida y la alegría de un encuentro.

He ahí la oferta que nos hace el evangelio de hoy. En este año que iniciamos hemos de hacer nuestro propio camino con la dirección del Señor, buscar al Señor con decisión, dispuestos a seguirle y a llevar cabo su proyecto.

ORACIÓN

Señor, Tú que en este día  revelaste a tu Hijo Unigénito por medio de una estrella a los pueblos gentiles; concede a los que ya te conocemos por la fe, poder gozar un día, cara a cara, la hermosura infinita de tu gloria. Amén.      

Lunes, 07 de Enero de 2019


“DESARROLLEMOS EL AMOR QUE NOS HACE VERDADEROS HIJOS DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
PRIMERA DE JUAN 3,22-4,6

"GUIADOS POR EL ESPÍRITU DE DIOS"

……y él nos dará todo lo que le pidamos, porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y su mandamiento es que creamos en su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros como él nos mandó. Los que obedecen sus mandamientos viven en él, y él vive en ellos. Y en esto sabemos que él vive en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado.
Queridos hermanos, no crean ustedes a todos los que dicen estar inspirados por Dios, sino pónganlos a prueba, a ver si el espíritu que hay en ellos es de Dios o no. Porque el mundo está lleno de falsos profetas. De esta manera pueden ustedes saber quién tiene el Espíritu de Dios: todo el que reconoce que Jesucristo vino como hombre verdadero, tiene el Espíritu de Dios. El que no reconoce así a Jesús, no tiene el Espíritu de Dios; al contrario, tiene el espíritu del Anticristo. Ustedes han oído que ese espíritu ha de venir; pues bien, ya está en el mundo.
Hijitos, ustedes son de Dios y han vencido a esos mentirosos, porque el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan de las cosas del mundo, y los que son del mundo los escuchan. En cambio, nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha, pero el que no es de Dios no nos escucha. En esto, pues, podemos conocer quién tiene el espíritu de la verdad y quién tiene el espíritu del engaño.

REFLEXIÓN
Juan nos exhorta al discernimiento, algo que es extraordinariamente actual, porque siempre necesitamos estar despiertos para no dejarnos confundir, y porque el tipo de engaños que él denuncia están hoy muy vivos, sino pensemos en esa difusa religiosidad que se denomina "Nueva Era".
Los anticristos, los grandes enemigos que denuncia Juan, hablarán de él como de un maestro (uno entre muchos); dirán que es puro, bello, majestuoso, luminoso, pero callarán el misterio que da su sentido más hondo a todos esos elogios: él es de nuestra naturaleza; ha cargado sobre sí nuestros delitos, lo que somos; nos conoce por dentro; ha vencido desde dentro con nuestros conflictos, con nuestros enemigos interiores y ahora nos ofrece no sólo su ejemplo sino su preciosa gracia, sin la cual es imposible vencer.
Es sumamente valiosa por esto la síntesis que nos ofrece este capítulo tercero de la primera carta de Juan: "éste es su mandamiento: que creamos en la persona de Jesucristo, su Hijo, y nos amemos los unos a los otros" (1 Jn. 3,23). Esta es la vida cristiana: creer y amar.

SALMO RESPONSORIAL: 2
R: Te daré en herencia las naciones.

Te daré en herencia las naciones.
Voy a proclamar el decreto del Señor;
el me ha dicho:
"Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.
Pídemelo: te daré en herencia las naciones,
en posesión, los confines de la tierra." R.
Y ahora, reyes, sed sensatos;
escarmentad, los que regís la tierra:
servid al Señor con temor,
rendidle homenaje temblando. R.


LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 4,12-17,23-25

“VUÉLVANSE A DIOS, PORQUE ESTÁ CERCA EL REINO DE LOS CIELOS”

Cuando Jesús oyó que habían metido a Juan en la cárcel, se dirigió a Galilea. Pero no se quedó en Nazaret, sino que se fue a vivir a Cafarnaúm, a orillas del lago, en la región de las tribus de Zabulón y Neftalí. Esto sucedió para que se cumpliera lo que había escrito el profeta Isaías: "Tierra de Zabulón y de Neftalí, al otro lado del Jordán, a la orilla del mar: Galilea, donde viven los paganos. El pueblo que andaba en la oscuridad vio una gran luz; una luz ha brillado para los que vivían en sombras de muerte."
Desde entonces Jesús comenzó a proclamar: "Vuélvanse a Dios, porque el reino de los cielos está cerca."
Jesús recorría toda Galilea, enseñando en la sinagoga de cada lugar. Anunciaba la buena noticia del reino y curaba a la gente de todas sus enfermedades y dolencias. Se hablaba de Jesús en toda la región de Siria, y le traían a cuantos sufrían de diferentes males, enfermedades y dolores, y a los endemoniados, a los epilépticos y a los paralíticos. Y Jesús los sanaba.
Mucha gente de Galilea, de los pueblos de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la región al oriente del Jordán seguía a Jesús.

REFLEXIÓN:
El evangelio que leemos hoy nos muestra, de manera sintética, el contenido fundamental del mensaje anunciado por Jesús: Vuélvanse a Dios, arrepiéntanse que está cerca el reino de los cielos; donde los signos más elocuentes de esa cercanía son la sanación de los enfermos y la enseñanza de la Buena Nueva en las sinagogas. Este texto de Mateo, afirma el inicio de la predicación de Jesús haciendo un llamado a la conversión que es la entrega de todo corazón a Dios, especialmente del pueblo escogido, pero sin quedarse en sus limitaciones. Es un mensaje liberador y sanador de carácter universal (no es sólo para Israel, es también para los paganos), por ello se habla de manera simbólica del retiro de Jesús a Galilea, lugar despreciado por los judíos por la presencia de paganos. Y es también del anuncio de la cercanía del reino, el reino que anuncia Jesús se distancia de la concepción judía, en la que se esperaba la venida definitiva y triunfante de Dios y, con él, la transformación total de la realidad temporal del pueblo de Israel; Jesús entiende el reino como la intervención definitiva de Dios en la historia, donde Dios será soberano al final de los tiempos. Sin embargo, para Jesús el reino se hace ya presente en la historia humana, específicamente en su cercanía con los pobres y pecadores y en el anuncio de la Buena Noticia. Todos estamos llamados a ser signos vivos de la presencia de Dios en nuestras comunidades, a través de la solidaridad y del amor fraterno. Seguirlo, como las multitudes de Galilea, Jerusalén, Judea, es la condición primaria para recibir sus dones y participar de su promesa que es vida abundante.

ORACIÓN
Señor estoy enfermo y necesitado de Tí. Necesito ser curado de tantos males físicos y espirituales que me aquejan. Yo te necesito, el mundo te necesita. Necesito la esperanza que ofrecen tus palabras, la alegría que brinda tu salvación, la bendición que derraman tus promesas. Por favor fortalece mi vida con la fuerza de tu Espíritu Santo, para que pueda entregarme sin reserva al servicio de mis semejantes. Amén.




Martes, 8 de Enero de 2019


 “SI NOS AMAMOS DIOS PERMANECE EN NOSOTROS”

PRIMERA LECTURA
1RA CARTA DEL SAN JUAN 4, 7-10

“DIOS ES AMOR”

Queridos hermanos, debemos amarnos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Dios mostró su amor hacia nosotros al enviar a su Hijo único al mundo para que tengamos vida por él. El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados.

REFLEXIÓN
Una de las características sobre la teología y el lenguaje utilizado por la comunidad de Juan, es, un lenguaje “dualista”, es decir, un lenguaje que presenta realidades opuestas, enfrentadas, que son claramente contradictorias. Aparece contrapuestos la justicia (quien ama) y el pecado ( quien no ama), los hijos de Dios ( los que ha conocido a Dios) y los hijos del mundo ( donde fue enviado el Hijo). Como diciéndonos hay que escoger: vivir según la voluntad de Dios que no es simplemente seguir unas normas de vida, ni ir a un culto, sino vivir en el proyecto de amor de Dios, especialmente a favor de los más pobres y necesitados, de los que no tienen otra esperanza. Lo contrario es la obra del mundo, la guerra la violencia, la explotación, la injusticia, el engaño, son las obras de los hijos del mundo, de los que no conocen su amor.
La palabra nos dice además "Dios es amor", y no "el amor es dios"; ¿Y en dónde o cómo hemos conocido qué es amor y qué es amar? Muy claramente lo dice el apóstol: "Dios ha manifestado el amor que nos tiene enviando al mundo a su Hijo único, para que vivamos por él. El amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros primero, y envió a su Hijo.” (1 Jn 4,9-10).
Una vez más, entonces: el amor ha adquirido su nombre, su rostro y su significado en Jesucristo. Por él y en él sabemos qué quiere decir amar. Jesús es nuestro diccionario. La historia de Jesús, la conducta de Jesús es la luz que ilumina la verdad de nuestras palabras. Porque no son nuestras palabras quienes le miden, sino que es él, la Palabra, quien calibra y autoriza o desautoriza las nuestras.


SALMO RESPONSORIAL: 71
R: Que todos los pueblos te sirvan, Señor

Que todos los pueblos de la tierra se postren ante ti, Señor.
Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R.

Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre. R.

Que en sus días florezca la justicia 
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 6,34-44

“DÉNLES USTEDES DE COMER”

Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud, y sintió compasión de ellos, porque estaban como ovejas que no tienen pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. Por la tarde, sus discípulos se le acercaron y le dijeron:
--Ya es tarde, y este es un lugar solitario. Despide a la gente, para que vayan por los campos y las aldeas de alrededor y se compren algo de comer.
Pero Jesús les contestó:
--Denles ustedes de comer.
Ellos respondieron:
--¿Quieres que vayamos a comprar pan por el equivalente al salario de doscientos días, para darles de comer?
Jesús les dijo:
--¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a verlo.
Cuando lo averiguaron, le dijeron:
--Cinco panes y dos pescados.
Entonces les mandó que hicieran sentar a la gente en grupos sobre la hierba verde; y se sentaron en grupos de cien y de cincuenta. Luego Jesús tomó en sus manos los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los fue dando a sus discípulos para que los repartieran entre la gente. Repartió también los dos pescados entre todos. Todos comieron hasta quedar satisfechos; recogieron los pedazos sobrantes de pan y de pescado, y con ellos llenaron doce canastas. Los que comieron de aquellos panes fueron cinco mil hombres.

REFLEXIÓN:

La actitud que caracteriza y fundamenta la vida y misión de Jesús es la compasión. Esta actitud se comprende como un sentir, en lo más íntimo del corazón, la miseria y el dolor humano, conduciendo así a la persona a un compromiso amoroso con los que sufren cualquier tipo de injusticia o marginación. La multiplicación de los panes relatada en este evangelio expresa de manera simbólica la misión a la cual está llamado Jesús: ser pastor de todos aquellos que se sienten oprimidos y violentados; es decir, conducir al pueblo de Dios por caminos que conduzcan a la vida. De igual forma, este gesto hace presente el amor y la misericordia que tiene Dios por el pueblo hambriento y desesperanzado, y nos muestra de manera clara la idea de cómo es el reino de Dios, concebido como un gran banquete presidido por el Mesías, en el que los pobres serán los invitados de honor. Esta multiplicación hace presente desde ya rasgos fundamentales de la Eucaristía, especialmente como celebración anticipada del reinado de Dios; es decir, como celebración de una vida fundamentada en la solidaridad y la compasión con los más necesitados, a la que todos estamos invitados a asumir como actitud normal de vida.

ORACIÓN 

Señor, tu presencia todo lo hace grande y maravilloso. Tú que me conoces acércame cada día más a ti. Fortalece mi fe en tiempos de dificultad y hazme sensible a tu presencia que libera y transforma. Quiero ser uno contigo, así  como el Padre y Tú son uno en amor, para aprender a  compartir y servir a los que estén o pasen por mi lado. Amén

Miércoles, 9 de Enero de 2019


“EL AMOR DE DIOS EXIGE POSTURAS FIRMES”

PRIMERA LECTURA
PRIMERA CARTA DE JUAN 4,11-18

“SI NOS AMAMOS UNOS A OTROS, DIOS PERMANECE EN NOSOTROS”

Queridos hermanos, si Dios nos ha amado así, nosotros también debemos amarnos unos a otros. A Dios nunca lo ha visto nadie; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor se hace realidad en nosotros. La prueba de que nosotros vivimos en Dios y de que él vive en nosotros, es que nos ha dado su Espíritu. Y nosotros mismos hemos visto y declaramos que el Padre envió a su Hijo para salvar al mundo. Cualquiera que reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, vive en Dios y Dios en él.
Así hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor, y el que vive en el amor, vive en Dios y Dios en él. De esta manera se hace realidad el amor en nosotros, para que en el día del juicio tengamos confianza; porque nosotros somos en este mundo tal como es Jesucristo. Donde hay amor no hay miedo. Al contrario, el amor perfecto echa fuera el miedo, pues el miedo supone el castigo. Por eso, si alguien tiene miedo, es que no ha llegado a amar perfectamente.

REFLEXIÓN

La idea que se maneja en las cartas de Juan es la misma, casi repetida desde diferentes enfoques y argumentos: Vivir en el amor del Padre Dios que nos fue revelado en Jesús. Conocemos su amor, creemos en Jesús y así llegamos a la comunión de vida con él, que es la meta de toda la carta: “Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él”, “Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios”
El amor hace visible a Dios, pues "a Dios nadie lo ha visto nunca; si nosotros nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros". Sucede así porque el amor hizo visible a Dios, Jesús es la manifestación visible, el punto hacia donde nuestros ojos pueden dirigirse cuando quieren saber qué significa "amar".
Ahora está en nosotros, en nuestra conducta, en nuestro modo de ser en este mundo. Hemos recibido la vida "que se ha manifestado" y por eso manifestamos esa vida como la manifestó Jesús, en el amor de unos por otros. Es el fruto natural de aquello que hemos recibido creyendo en el Autor de la vida. De esta manera, la fe se vuelve amor; la escucha a la Palabra se vuelve obediencia a sus mandamientos, a su voluntad; la profesión de la fe se vuelve un modo de ser y vivir.
Es lógico también afirmar que quien permanece en este amor que nace de la revelación divina lleva a Dios en sí, y quien le tiene no le teme. No tememos la llegada porque ya nos gozamos en su presencia. Y sin embargo, es más lo que esperamos que lo que tenemos.
Si vivimos en el amor que nos comunica Dios, ya no tendremos miedo al día del Juicio, ya que él es nuestro Padre y hemos nacido de él, actuaremos en nuestra vida como hijos, que no se mueven por miedo sino por amor. Hemos de amarnos unos a otros, si lo hacemos, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.
“Dios es amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él”. Cada frase de la página tiene una densidad y un mensaje que puede cuestionar nuestras seguridades y llenar de sentido nuestra visión de la vida. Dejemos que él nos siga hablando al corazón y dejémosle actuar en nuestra vida.

SALMO RESPONSORIAL: 71
R: Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.
Dios mío, confía tu juicio al rey, / tu justicia al hijo de reyes, / para que rija a tu pueblo con justicia, / a tus humildes con rectitud. R.

Que los reyes de Tarsis y de las islas / le paguen tributo. / Que los reyes de Saba y de Arabia / le ofrezcan sus dones; / que se postren ante él todos los reyes, / y que todos los pueblos le sirvan. R.

Él librará al pobre que clamaba, / al afligido que no tenía protector; / él se apiadará del pobre y del indigente, / y salvará la vida de los pobres. R.



LECTURA EVANGELIO
MARCOS 6,45-52


“NO TENGAN MIEDO”

Después de esto, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca para que cruzaran el lago antes que él, en dirección a Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y cuando la hubo despedido, se fue al cerro a orar. Al llegar la noche, la barca ya estaba en medio del lago. Jesús, que se había quedado solo en tierra, vio que remaban con dificultad, porque tenían el viento en contra. A la madrugada, fue Jesús hacia ellos caminando sobre el agua, y ya iba a pasar junto a ellos. Cuando lo vieron andar sobre el agua, pensaron que era un fantasma, y gritaron; porque todos lo vieron y se asustaron. Pero en seguida él les habló, diciéndoles:
--¡Calma! ¡Soy yo: no tengan miedo!
Subió a la barca, y se calmó el viento; y ellos se quedaron muy asombrados, porque no habían entendido el milagro de los panes, pues tenían el entendimiento oscurecido.

REFLEXIÓN

La intención del relato que leemos hoy es manifestar el poder de Jesús. Luego de despedir a la gente, Jesús se dirige al monte a orar, signo de su relación íntima con el Padre y muestra de que su poder salvífico viene del mismo Dios; al mismo tiempo, la oración de Jesús se convierte en el ambiente propicio para contemplar y salir al encuentro de los suyos. Mientras Jesús se encuentra en tierra orando, sus discípulos luchan contra el viento, en medio del lago, tratando de llegar a la otra orilla; estos elementos nos indican la inestabilidad de la fe de los discípulos, quienes no se sienten seguros, dudan, tienen miedo, impidiéndoles así reconocer a Jesús como el Hijo de Dios. Jesús entonces es comprendido por Marcos como la única persona que puede dar estabilidad y confianza a la comunidad de creyentes; es quien puede salvar y liberar de la muerte, quien en realidad puede “caminar” por encima del mal, de los problemas, de las dificultades. A pesar de la confusión y de las dudas Jesús sigue con sus discípulos y los exhorta, al igual que a nosotros, a creer en Él, a sostener nuestra esperanza siempre en el resucitado.

ORACIÓN
Señor que nuestro trabajo diario sea una alabanza y una oportunidad para crecer en ti. No nos dejes caer en tentación, ni permitas que la duda nos haga perecer. Que tus palabras sean nuestro alimento y nos restauren las fuerzas. Que en medio de la oscuridad y el sin sentido, podamos con firmeza dar testimonio de ti, porque hemos descubierto que nos amas y siempre estarás con nosotros. Amén 


Jueves, 10 de Enero de 2019


“EL ESPÍRITU NOS HACE TESTIGOS DEL HIJO”

PRIMERA LECTURA
PRIMERA DE JUAN 4,19-5,4

“QUIEN AMA A DIOS, AME TAMBIÉN A SU HERMANO”

Nosotros amamos porque él nos amó primero. Si alguno dice: "Yo amo a Dios", y al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. Pues si uno no ama a su hermano, a quien ve, tampoco puede amar a Dios, a quien no ve. Jesucristo nos ha dado este mandamiento: que el que ama a Dios, ame también a su hermano.
Todo el que tiene fe en que Jesús es el Mesías, es hijo de Dios; y el que ama a un padre, ama también a los hijos de ese padre. Cuando amamos a Dios y hacemos lo que él manda, sabemos que amamos también a los hijos de Dios. El amar a Dios consiste en obedecer sus mandamientos; y sus mandamientos no son una carga, porque todo el que es hijo de Dios vence al mundo. Y nuestra fe nos ha dado la victoria sobre el mundo. El que cree que Jesús es el Hijo de Dios, vence al mundo.

REFLEXIÓN
Un hecho en el que no solemos reparar es que el amor cristiano es fundamentalmente amor a los hermanos. El amor cristiano no es una vaga simpatía por la humanidad ni una romántica declaración del bien de la raza humana; tampoco puede traducirse en simple filantropía o en un programa político o de construcción de la sociedad, así se trate de aquella sociedad que nos parece que retrata mejor los valores del Reino.
El amor predicado por el apóstol es aquel que nace ante la obra del amor. Así como en el plano puramente humano amamos lo amable, según los sentidos o según los intereses, así en este nivel de la vida de la gracia que ha llegado por Jesús amamos lo amable, es decir, amamos la obra que Dios ha hecho en alguien, arrancándolo de las tinieblas y acercándolo a la luz.
Estamos dispuestos a pensar el amor cristiano como una realidad sin fronteras y parece que al decir que amamos a los nacidos de Dios estamos encerrándonos sólo en los que son o piensan como nosotros. La cosa es más compleja. Cada amor se define por su objetivo, el amado, pero también por su motivo, su causa. El amor cristiano tiene siempre una causa: Dios y lo que nace de Dios. Esto implica que amamos a los que ya son de Dios y amamos a los que no son para que sean de Él, para que nazcan de Él.
Con otras palabras: amamos a los que ya son hermanos, porque sentimos y sabemos que han nacido de Dios, y amamos a los que no lo son para que un día estén en comunión con nosotros, y con el Padre y el Hijo.

SALMO RESPONSORIAL: 71
R: Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.
Dios mío, confía tu juicio al rey,
 tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R.

Él rescatará sus vidas de la violencia,
su sangre será preciosa a sus ojos.
Que recen por él continuamente
 y lo bendigan todo el día. R.

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R.


LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 4, 14-22a

“VOLVIÓ CON LA FUERZA DEL ESPÍRITU”

Jesús volvió a Galilea lleno del poder del Espíritu Santo, y se hablaba de él por toda la tierra de alrededor. Enseñaba en la sinagoga de cada lugar, y todos le alababan.
Jesús en Nazaret
Jesús fue a Nazaret, el pueblo donde se había criado. El sábado entró en la sinagoga, como era su costumbre, y se puso de pie para leer las Escrituras. Le dieron a leer el libro del profeta Isaías, y al abrirlo encontró el lugar donde estaba escrito:
"El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha consagrado
para llevar la buena noticia a los pobres;
me ha enviado a anunciar libertad a los presos
y dar vista a los ciegos;
a poner en libertad a los oprimidos;
a anunciar el año favorable del Señor."
Luego Jesús cerró el libro, lo dio al ayudante de la sinagoga y se sentó. Todos los que estaban allí tenían la vista fija en él. Él comenzó a hablar, diciendo:

--Hoy mismo se ha cumplido la Escritura que ustedes acaban de oir.
Todos hablaban bien de Jesús y estaban admirados de las cosas tan bellas que decía. Se preguntaban:
--¿No es este el hijo de José?

REFLEXIÓN:
En el evangelio de hoy, Jesús es presentado como poseedor del Espíritu Santo. Esto significa que su predicación está acreditada por el mismo Dios y, por consiguiente, está dirigida a los privilegiados del Padre: los necesitados. La intención, pues, de este relato de Lucas es dar a conocer el rostro de Jesús, que es asumido como el “Salvador”. Esta concepción salvífica de Jesús es evidenciada a lo largo del evangelio de Lucas (por ejemplo, Jesús en las bienaventuranzas se dirige a los pobres reales, a los que pasan hambre y lloran de verdad) y es de relevante importancia porque con ella se quiere expresar que con Jesús la promesa de salvación ha llegado a su pleno cumplimiento. En la acción solidaria y fraterna de Jesús con los pobres y pecadores se expresan desde ya signos elocuentes de la presencia salvífica y liberadora de Dios en la historia; es decir, que en Jesús se cumplen las esperanzas más profundas del pueblo creyente y se hace realidad el Reino de Dios. Es importante que reconozcamos en Jesús su capacidad salvífica, la cual se expresa eficazmente en el amor desinteresado por los pobres.

ORACIÓN
Jesús te reconozco como el Ungido, como el Hijo del Dios. Hoy mi vida entera te proclama, Señor derrama tu Espíritu Santo en cada rincón de la tierra para que podamos entender que has venido a dar libertad a los cautivos y vista a los que están ciegos. Este es el tiempo de gracia, el tiempo en que nos levantaremos y alzaremos nuestra voz para decir: ¡realmente eres el Hijo de Dios!. Amén

Viernes,11 de Enero de 2019


“EN JESÚS HEMOS CONOCIDO LA VOLUNTAD DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
PRIMERA DE JUAN 5,5-13

“EL ESPÍRITU EL AGUA Y LA SANGRE”

El que cree que Jesús es el Hijo de Dios, vence al mundo.
La venida de Jesucristo quedó señalada con agua y sangre; no solo con agua, sino con agua y sangre. El Espíritu mismo es testigo de esto, y el Espíritu es la verdad. Tres son los testigos: el Espíritu, el agua y la sangre; y los tres están de acuerdo. Aceptamos el testimonio de los hombres, pero el testimonio de Dios es de mucho más valor, porque consiste en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, lleva este testimonio en su propio corazón; el que no cree en Dios, lo hace aparecer como mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Este testimonio es que Dios nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo de Dios, tiene también esta vida; pero el que no tiene al Hijo de Dios, no la tiene.
Despedida
Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.

REFLEXIÓN
Vamos llegando al final de la carta de Juan, aunque hemos pasado por diversos matices, el tema ha sido el mismo y terminará del mismo modo como empezó. Jesús ha venido a este mundo apoyado por los testimonios de Dios. El que cree en el Hijo, cree a Dios y tiene el testimonio de Dios. El testimonio, para Juan, con su lenguaje simbólico, es triple; el Espíritu, el agua y la sangre. Este Jesús, en quien creemos, es el bautizado por el Bautista en el agua del Jordán, con el Espíritu sobre él, y el que al final de su vida derramó su sangre en la cruz, y luego fue resucitado por ese mismo Espíritu. Agua y sangre que son certificadas siempre por el Espíritu, el maestro y el garante de toda fe verdadera. Por eso tenemos que creer el testimonio de Dios sobre Jesús de Nazaret. Pero lo principal es lo que sucede a los que creen en el Enviado de Dios; vencen al mundo y tienen la vida eterna.

SALMO RESPONSORIAL: 147
Glorifica al Señor, Jerusalén.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

Ha puesto paz en tus fronteras,
 te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
 y su palabra corre veloz. R.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R.


LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 5,12-16

Jesús sana a un leproso


Un día, estando Jesús en un pueblo, llegó un hombre enfermo de lepra; al ver a Jesús, se inclinó hasta el suelo y le rogó:--Señor, si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad.
Jesús lo tocó con la mano, diciendo:--Quiero. ¡Queda limpio! Al momento se le quitó la lepra al enfermo, y Jesús le ordenó:--No se lo digas a nadie; solamente ve y preséntate al sacerdote, y lleva por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que conste ante los sacerdotes.
Sin embargo, la fama de Jesús aumentaba cada vez más, y mucha gente se juntaba para oírlo y para que curara sus enfermedades. Pero Jesús se retiraba a orar a lugares donde no había nadie.

REFLEXIÓN
El relato que leemos hoy está íntimamente conectado con el discurso inaugural de la misión de Jesús, leído en el día de ayer; pues la curación del leproso es un signo que confirma la solidaridad y la misericordia que tiene Jesús para con los pobres, siendo éstos los destinatarios primeros de su misión. El leproso que se le presenta a Jesús es un hombre excluido a nivel religioso, ya que la lepra, en el Antiguo Testamento, era considerada como un castigo de Dios (Lv.13,46); asimismo, es un excluido a nivel social, pues por ser un hombre impuro, ninguna persona podía entrar en contacto con él. Jesús rompe con esta comprensión religiosa y social al entrar en contacto directo con la persona; es decir, al iniciar un diálogo profundo con el leproso, en el que Jesús se da cuenta de su padecimiento y de su fe. La tradición evangélica recuerda varios casos de curaciones de leprosos. Sin negar la realidad de un transfondo histórico, podemos suponer que la insistencia sobre el tema se debe al hecho de que el judaísmo consideraba estas curaciones como uno de los signos de la llegada de los tiempos mesiánicos. La curación ofrece un orden típico: a la súplica del enfermo responde Jesús: Quiero, queda limpio (5,13). Evidentemente hay un milagro externo, sin embargo el centro del relato no se encuentra en la narración del hecho, sino en las palabras finales: “Ve a presentarte al sacerdote…” (5,14). El leproso se hallaba excluido del pueblo de Israel, era un manchado y no podía tomar parte en la liturgia de la oración, en la alegría de las fiestas.
El milagro entonces consiste en reincorporar al leproso a la comunidad, devolviéndole así su dignidad como persona y como hijo predilecto de Dios. La sanación es una respuesta eficaz por parte de Jesús a la fe del leproso.

ORACIÓN
Gracias, Señor por sumergirnos en tu amor y proyecto de vida. Que no nos hagamos llamar cristianos simplemente por una tradición, doctrina o ritual vacío; sino porque a pesar de nuestras imperfecciones y limitaciones, te hemos dado oportunidad a ti en nuestra vida para que la acontezcas y la transformes. Amén