lunes, 1 de diciembre de 2025

Sábado 27 de Diciembre de 2025

 San Juan apóstol y evangelista

 

“ANUNCIAR A JESÚS ES PARTICIPAR EN EL MISTERIO DEL AMOR”

 

PRIMERA LECTURA

1JUAN 1,1-4

 

“Os anunciamos lo que hemos visto y oído”

 

Queridos hermanos: Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos: la Palabra de la vida (pues la vida se hizo visible), nosotros la hemos visto, os damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba con el Padre y se nos manifestó. Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos, para que estéis unidos con nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto, para que nuestra alegría sea completa. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Dos características destacan indudablemente, en los escritos del apóstol Juan; dos notas que parecen contradecirse en términos físicos, pero se complementan bellamente cuando se trata de espiritualidad: altura y profundidad, es decir: ojo a lo alto y mirada a lo profundo.

La audacia de su mensaje compite con la belleza de su expresión, de modo que el corazón creyente, cuando de veras lee a Juan, llega a sentir esa especie de embriaguez deliciosa que se siente en los lugares altísimos, cuando todo se hace visible y adquiere por así decirlo su lugar en el conjunto sobrecogedor e imponente. Apegado a lo concreto y a lo real, mira qué nos ofrece: "lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de la vida...". No es un vendedor de quimeras, no es un soñador atorado en sus ilusiones: es ante todo un testigo. Es difícil saber cuál podría ser la "gran palabra", el concepto clave de la enseñanza de Juan: Lo más seguro es decir que, más que una palabra o una única idea, en el corazón de la doctrina de Juan tenemos un conjunto armonioso y complementario de experiencias vividas desde Dios y hacia Dios. En este sentido el término clave sería "comunión". Estar "en comunión" es precisamente participar-de, recibir y compartir, aprender y ejercer un lenguaje, vivir lo mismo aunque no en la misma forma, en fin, llegar a ser con el otro. "Estar en comunión", es respirar de un mismo Espíritu, tener, haber aprendido juntos un modo de hablar sobre el Señor, llorar con las lágrimas del hermano y reír con su sola sonrisa.

 

SALMO RESPONSORIAL: 96

R/ Alegraos, justos, con el Señor.

 

El Señor reina, la tierra goza,

se alegran las islas innumerables.

Tiniebla y nube lo rodean

justicia y derecho sostienen su trono. R.

 

Los montes se derriten como cera

ante el dueño de toda la tierra;

los cielos pregonan su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

 

Amanece la luz para el justo,

y la alegría para los rectos de corazón.

Alegraos, justos, con el Señor,

celebrad su santo nombre. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Este Salmo es un himno de alabanza a la realeza de Dios, quien manifiesta su grandeza en los fenómenos naturales y en los juicios de la historia, se anuncia la venida de la luz para los justos.Esa luz anunciada es Cristo, “que al venir a este mundo ilumina a toda la humanidad” (Jn1,9)   

 

LECTURA DEL EVANGELIO

JUAN 20,2-8

 

“El otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro”

 

El primer día de la semana, María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto." Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

El evangelio nos presenta al que era muy amigo de Jesús (en otras versiones, el que Jesús más quería) como uno de los primeros testigos de la Resurrección al lado de María Magdalena y de Pedro. Estos discípulos, que estuvieron con Jesús, que escucharon sus palabras y fueron testigos de sus obras, no habían comprendido que según las escrituras Jesús debía resucitar de entre los muertos; y ahora el discípulo que era muy amigo de Jesús ve y cree: Jesús ha resucitado, su proyecto de vida, de justicia ha triunfado sobre la muerte. El evangelio de hoy nos invita a realizar nuestro discipulado en comunidad, a ser testigos de la llegada de quien vence la muerte. Llegar a entender que Jesús había resucitado no fue de la noche a la mañana, sino que pasaron varios años para lograr comprender el misterio de Dios. Hoy, la fe que se nos ha sido transmitida por tradición nos invita a creer en ese Jesús que nace en medio de nosotros como el Hijo de Dios que busca la construcción del reino de vida, que vence toda clase de muerte, que está en nuestras familias, en las comunidades para darnos vida y vida en abundancia.

 

ORACIÓN

Cuando nos sabemos amados por ti, sin ningún interés, sino por tu don misericordioso, no nos queda  más que dejarnos amar y corresponder  con nuestra fe, transformación de vida, trato a los demás  y evangelización. Ayúdanos, por favor a continuar anunciando tu proyecto de vida con corazón dispuesto y generoso a la acción de Dios. Amén.      

 

 

“Llevemos un mensaje de paz y esperanza al mundo carente de amor”

Domingo 28 de Diciembre de 2025

 SAGRADA FAMILIA

 

“ES BENDECIDO QUIEN HONRA A SUS PADRES”

 

PRIMERA LECTURA

ECLESIÁSTICO 3, 2-6. 12-14

 

“El que teme al Señor honra a sus padres”

 

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar  a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.  Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

En la primera lectura, tomada del libro del Eclesiástico, escuchamos los consejos que un hombre, Ben Sirac, que vivió varios siglos antes de Jesucristo, da a sus hijos. El respeto y la veneración de éstos hacia sus padres es cosa agradable a los ojos de Dios, que éste no dejará sin recompensa. Los hijos que veneren a sus padres serán venerados a su vez por sus propios hijos. Todos estos consejos, aun conservando hoy plena validez, parecen insuficientes, puesto que están dados desde una mentalidad estrictamente rural, en donde otros aspectos de la vida familiar no son tenidos en cuenta. No sólo importa hablar hoy del respeto que los hijos deber a los padres, sino de la actitud de éstos con relación a los hijos. Esta insuficiencia resulta particularmente notable en momentos como los actuales, cuando la familia tiene planteados problemas de pérdida de sus funciones.

Desde una perspectiva cristiana, la familia continúa teniendo una función insustituible: ser una comunidad de amor en donde los que la integran puedan abrirse a los demás con una total sinceridad y confianza. Dejando aparte un poco,  los consejos que da San Pablo en la segunda lectura algunos circunstanciales y muy ligados a las costumbres y mentalidad de la época, la exhortación a la mansedumbre, a la paciencia, al perdón y, sobre todo, al amor, es algo realmente básico para la familia de nuestro tiempo.

 

SALMO RESPONSORIAL: 127, 1-2. 3. 4-5

R. / Dichosos los que temen al Señor

 

Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos.

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás, dichoso, te irá bien. R.

 

Tu mujer, como parra fecunda,

en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de tu mesa. R.

 

Ésta es la bendición del hombre

que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,

 que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida. R.

 

 

OREMOS CON EL SALMO

La felicidad de los justos -constituida por los sencillos goces de la vida familiar- es el tema central de este hermoso poema. Al final del Salmo, el horizonte se amplía, y la felicidad personal aparece estrechamente vinculada con la prosperidad de Jerusalén, centro de la vida nacional y fuente de bendición para todo Israel.

 

SEGUNDA LECTURA

COLOSENSES 3, 12-21

 

“La vida de familia vivida en el Señor”

 

Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión.  Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada.  Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.  Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Pablo da algunos consejos para la convivencia con otros. Se requiere humildad, acogida mutua y paciencia. Y si fuese necesario, perdón. Así procede Dios con nosotros. Su actitud debe ser el modelo de la nuestra. Pero, “por encima de todo”, está el amor, de Él tenemos que revestirnos, dice Pablo empleando una metáfora frecuente en sus cartas. De este modo “la paz de Cristo” presidirá en nuestros corazones.

Si el amor es el vínculo que une a las personas, la paz se irá construyendo en un proceso, los desencuentros irán desapareciendo (los enfrentamientos también) y las relaciones se harán cada vez más trasparentes. En el marco de la familia humana, esos lazos son detallados en el texto del Eclesiástico (3,3-17).

 

LECTURA DEL EVANGELIO

MATEO 2,13-15.19-23

 

“Coge al niño y a su madre y huye a Egipto” 

 

Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo." José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: "Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto".

Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño." Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

En el evangelio de San Mateo se nos presenta un momento concreto de la vida de la sagrada familia: el de su huida a Egipto para evitar la persecución desatada por Herodes. ¿Acaso no debemos admirar la valentía, la solicitud y la prudencia con que José cumple las instrucciones del ángel, y la docilidad de María? ¿Acaso no es el pasaje un ejemplo de la providencia paternal de Dios sobre estos humildes esposos, a los cuales ha confiado los primeros pasos de su enviado? José buscó para los suyos, siguiendo las inspiraciones divinas, un lugar tranquilo y seguro, en donde pudieran vivir honestamente, dedicados a sus humildes oficios, en la paz doméstica. Por todo esto la Iglesia propone a las familias cristianas este ejemplo: el de la sagrada familia de Nazaret, en la que seguramente se daban las virtudes de que se nos habla en las dos primeras lecturas.

Mirando un poco más allá del cuadro idílico de la casa de Nazaret, podemos hacernos esta reflexión: la familia no fue para Jesús un obstáculo a la hora de emprender su tarea salvadora. Seguramente María sintió la separación de su hijo. Como toda madre hubiera querido retenerlo junto a la seguridad de su amor. Pero, como toda madre consciente, comprendió que su hijo debía ser él mismo, debía encontrar el sentido y la meta de su existencia, y a este deber ella se plegó humilde y amorosamente, ella que sabía de escuchar la Palabra y acogerla en el corazón.

 

El Evangelio de hoy también pinta con suficiente sencillez y claridad el drama del Jesús niño, como un migrante forzoso más sobre esta tierra. Como aquellos pequeños de África o de Asia, de Venezuela, Colombia, Bolivia, centroamérica,  que son arrancados de su suelo y deben partir a prisa, sin entender nada, hacia tierras desconocidas. Las causas pueden ser naturales, como la falta de lluvias, o humanas, como la violencia. No podemos separar el destino de Cristo del de tantos desplazados que pasan necesidad lejos de su lugar de sustento.

Estos desplazamientos suelen destruir las familias, desmembrarlas, someterlas a tensiones extremas que terminan por reventar los lazos del amor, la fidelidad y la confianza. Cuando pensamos en la situación de los migrantes o de los desplazados por la violencia es fácil caer en cuenta de sus duras condiciones de escasez, junto a eso está aconteciendo siempre un dolor emocional que no es menor. Consuela mucho saber que el momento de penuria que vivió la Sagrada Familia no la destruyó sino que la unió más en el amor mutuo y en la absoluta confianza en Dios.

 

ORACIÓN

Señor  y Dios Familia, gracias te damos hoy por todo tu amor y bendición derramados, en nuestras vidas, a través de esos seres maravillosos, pero también limitados que tú nos has regalado, como papá y mamá, por medio de los cuales tú nos diste la vida. Bendícelos, protégeles, regálales la salud y también sabiduría, serenidad y paciencia, para que puedan enfrentar las adversidades de la enfermedad y la vejez. A los que ya han partido concédeles el verdadero reposo, la vida eterna, la victoria de la resurrección y la gracia de contemplarte eternamente. Amén.  

 

“El don de la familia, desde el origen de la creación, es para cuidar y proteger la vida”

Lunes 29 de Diciembre de 2025

 

“AMOR PURO Y GENEROSO”

 

PRIMERA LECTURA

1JUAN 2,3-11

 

“Quien ama a su hermano permanece en la luz”

 

Queridos hermanos: En esto sabemos que conocemos a Jesús: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: "Yo le conozco", y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él. Quien dice que permanece en él debe vivir como vivió él. Queridos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que tenéis desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que habéis escuchado. Y, sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo -lo cual es verdadero en él y en vosotros-, pues las tinieblas pasan, y la luz verdadera brilla ya. Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano está aún en las tinieblas. Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. Pero quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Juan nos dice dónde está la prueba de la verdadera fe: “En esto sabemos que le conocemos, en que guardamos sus mandamientos”. Y no como los gnósticos fines de primer siglo, contra los que escribe esta carta, que daban la prioridad absoluta al saber (“gnosis, conocimiento), y con eso se sentían salvados, sin prestar gran atención a las consecuencias de vida. No actuaban según ese conocimiento de Dios. El que cree conocer a Dios y luego no vive según Dios es un mentiroso, la verdad no está en él. Mientras que “quien guarda su Palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud”. Más en concreto todavía, para Juan la demostración de que hemos dejado la oscuridad y entrado en la luz, es si amamos al hermano: “Quien dice, que está en la luz y aborrece al hermano, está aún en las tinieblas”, “no sabe a dónde va” y seguramente tropezará, porque “las tinieblas han cegado sus ojos”. Es la consecuencia de haber conocido el misterio del amor de Dios en esta Navidad: también nosotros tenemos que imitar su gran mandamiento, que es el amor. La teoría es fácil. La práctica no lo es tanto: y las dos deben ir juntas.

SALMO 95

R./ Alégrese el cielo, goce la tierra. 

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,

cantad al Señor, toda la tierra;

cantad al Señor, bendecid su nombre. R.

 

Proclamad día tras día su victoria.

Contad a los pueblos su gloria,

 sus maravillas a todas las naciones. R.

 

El Señor ha hecho el cielo;

 honor y majestad lo preceden,

 fuerza y esplendor están en su templo. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

El salmista tiene la certeza de que Israel ha experimentado los milagros de Dios, el himno parte de la conciencia de Dios como soberano de la historia y de todo lo que existe. La invitación a entonar el himno a toda la creación genera una alegría universal que parte de Israel que proclama mundialmente al Señor. La misión de Israel es que el mundo vibre por Dios como ellos lo hacen, que lo conozcan y admiren su Nombre, que vivan como Él quiere y  así tengan felicidad.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

LUCAS 2,22-35

 

“Mis ojos han visto a tu salvación”

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones." Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel." Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María su madre: "Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma." Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Conforme a la Ley judía, todo primogénito varón debía ser presentado en el Templo, y Jesús no fue la excepción. María y José se presentan con un par de tórtolas y dos pichones, según lo previsto por la Ley, dándonos a conocer su situación de “pobres”. La condición social de la Sagrada Familia de Nazaret no era la mejor, pero Dios se fijó en esa humilde pareja para hacerse presente en medio de nosotros. Y todavía hay más. En el momento de la presentación, el que recibe al niño en sus brazos es un anciano llamado Simeón, que significa “Dios ha escuchado”, pero, como lo dice el texto, es un “hombre honrado y piadoso que esperaba la liberación de Israel y se guiaba por el Espíritu Santo”, y nos da a conocer el plan salvador de Dios en Jesús. Por eso, Lucas lo que quiere resaltar y pone en boca de Simeón es que Jesús es el Liberador, es el Salvador que ha venido a instaurar la paz, que ha venido a iluminar no sólo a los de Israel, sino también a los paganos (extranjeros). Ya podemos morir en paz porque nosotros también hemos conocido al Salvador y proclamamos su proyecto del reino. 

 

ORACIÓN

Señor te declaramos y creemos que eres nuestro único salvador y liberador; acudimos a tu presencia porque sabemos que muchas puertas se abrirán a nuestro alrededor, porque  muchas maravillas veremos pasar, tenemos fe en que muchas circunstancias  cambiaran, creemos en ti,  tenemos la certeza que tú nos escuchas y cumples tus promesas, no en nuestro tiempo, sino en tu tiempo. Haznos perseverantes en la oración, en la lectura y escucha de tu Palabra y firmes y transparentes con nuestro testimonio de vida. Oramos damos gracias y bendecimos las vidas de Lucila Mojica y Teresa Díaz en su cumpleaños. Amén

 

 

“Dejar el egoísmo y optar por la solidaridad, fraternidad y la entrega es un desafío en el mundo de hoy” 

Martes 30 de Diciembre de 2025

 

“QUIEN SE ACERCA A LA VOLUNTAD DE DIOS VIVIRÁ”

 

PRIMERA LECTURA

1JUAN 2,12-17

 

“El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”

 

Os escribo, hijos míos, que se os han perdonado vuestros pecados por su nombre. Os escribo, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os escribo, jóvenes, que ya habéis vencido al Maligno. Os repito, hijos, que ya conocéis al Padre. Os repito, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os repito, jóvenes, que sois fuertes y que la palabra de Dios permanece en vosotros, y que ya habéis vencido al Maligno. No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, no está en él el amor del Padre. Porque lo que hay en el mundo -las pasiones de la carne, y la codicia de los ojos, y la arrogancia del dinero, eso no procede del Padre, sino que procede del mundo. Y el mundo pasa, con sus pasiones. Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

En el texto de san Juan descubrimos uno de los añejos criterios éticos del pueblo de Dios para vivir bien: el amor a lo duradero. Ese criterio viene formulado en términos negativos como que el mundo es transitorio. Lo que el Anciano afirma, en realidad, es lo pasajero que es la vida humana. Por longeva que sea la persona, los días se van rápido. Esta verdad se les podría esconder a los todavía jóvenes, pero no a los padres ni a los mayores. Hay que enfocarse en lo que vale, en lo que permanece. El motivo que funda el singular comportamiento cristiano es el conocimiento de Dios; conocer a Dios no es asunto de libros teológicos, sino de obrar en consecuencia con lo que el Hijo, Cristo, ha dado a conocer de Dios Padre. Conocer a Dios es tener la experiencia de su amor en Cristo. De esta conciencia nace lo consecuente; una cristo-práctica que consiste en la fidelidad a los mandamientos de Dios.

 

SALMO RESPONSORIAL: 95

R./ Alégrese el cielo, goce la tierra

 

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,

 aclamad la gloria y el poder del Señor,

aclamad la gloria del nombre del Señor. R.

 

Entrad en sus atrios trayéndole ofrendas,

postraos ante el Señor en el atrio sagrado,

tiemble en su presencia la tierra toda. R.

 

Decid a los pueblos: "El Señor es rey,

él afianzó el orbe, y no se moverá;

él gobierna a los pueblos rectamente." R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Este salmo es un canto de los desterrados que, desde Babilonia, retornan a Israel, para gozar en ella de la libertad. También habla del triunfo final de Dios en el último día; y también de la vocación sacerdotal de todos los hijos e hijas de Dios, que consiste en invitar a los seres humanos a celebrar a Dios. Nuestro día no sólo debe cantar al Señor, sino ser también una invitación a las familias de los pueblos a que aclamen la gloria y el poder del Señor.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

LUCAS 2,36-40

 

“Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación”

En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Ayer contemplamos al anciano Simeón. Hoy le corresponde el turno a una anciana, Ana, que tiene el carácter de profetiza. Ella anuncia la liberación para el pueblo personificada en la persona de Jesús. El evangelio de Lucas incorpora en los llamados relatos de infancia a varios ancianos con características proféticas o sacerdotales: Zacarías, Isabel, Simeón y Ana. ¿Cuál es la intención catequética del evangelista? Es afirmar la esperanza del pequeño resto de Israel, de aquel pequeño grupo que seguía fiel a las promesas de Dios y esperaba el tiempo de la liberación del pueblo que debería inaugurar y realizar el Mesías prometido y esperado. A veces perdemos la esperanza fácilmente ante tantas dificultades que nos presenta la vida. Dios se nos oscurece en el horizonte de nuestra existencia. No vemos claro el camino a seguir y todo se nos presenta sospechosamente confuso. Se necesita tener un corazón como el de Zacarías, Isabel, Simeón y Ana para no perder la confianza y la esperanza en Dios. A veces la pérdida de valores éticos, morales, espirituales, sociales nos hunden en el profundo sinsentido. Entonces necesitamos una palabra como la de Simeón para recuperar las ganas de seguir soñando y diseñando otro mundo distinto. 

 

ORACIÓN

Ayúdanos, Buen Señor, finalizando este año a llenarnos de fortaleza y sabiduría para interpretar los signos de los tiempos y servirte desde nuestra realidad con un corazón amoroso y misericordioso hacia los demás, entregando todas nuestras facultades y talentos al servicio del evangelio de la vida.Amén.

 

 

“La vida de los que deciden, con su gracia, servir a Dios con toda su existencia, está cargada de sentido y significado”

Miércoles 31 de Diciembre de 2025

 

“HEMOS CONTEMPLADO LA GLORIA DE DIOS ”

 

 Hoy acaba un año, y es preciso que demos gracias a Dios por la vida que sigue siendo posible a pesar de las múltiples adversidades. Que sea la bendición de Dios la que colme hoy y siempre nuestro ser, nuestras familias y comunidades; que, hecho el balance de fin de año, seamos capaces de ver el paso de Dios por nuestra historia.

 

PRIMERA LECTURA

1 JUAN 2,18-21

 

“Estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis” 

 

Hijos míos, es el momento final. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es el momento final. Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros. En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis. Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

San Juan nos habla de la presencia de muchos "anticristos," pero sus palabras no son un grito de pánico sino un mensaje de esperanza porque lo que quiere es recordarnos la fuerza de la unción que hemos recibido junto con nuestra fe. Así como Isaías, Juan Bautista y María nos acompañaron durante el Adviento, así también, durante estos días fugaces de Navidad, que forman parte de la octava de Navidad, tenemos como guía, a Juan, que ha sido comparado con el águila por la altura de su reflexión y por su capacidad de acercarse a la luz.

 

SALMO RESPONSORIAL 95

 R./Alégrese el cielo, goce la tierra.

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,

cantad al Señor, toda la tierra;

cantad al Señor, bendecid su nombre,

proclamad día tras día su victoria. R.

 

Alégrese el cielo, goce la tierra,

retumbe el mar y cuanto lo llena;

vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,

aclamen los árboles del bosque. R.

 

Delante del Señor, que ya llega,

ya llega a regir la tierra:

regirá el orbe con justicia

y los pueblos con fidelidad. R.

 

OREMOS CON EL SALMO

Hay que recitar este salmo con los "ángeles de Navidad" que "cantaron aquella noche": "Gloria a Dios, paz a los hombres".¡El cielo se alegra, la tierra exulta!" "¡Gloria a Dios!" "¡Adorad a Dios!" "¡El Señor es rey! Que nuestra oración jamás olvide esta actitud. La adoración, es el fundamento de todo primer descubrimiento de Dios. Y la revelación de la proximidad de Dios que se hizo "uno de nosotros", que se hizo "niño" en Navidad "no disminuye en nada este sentimiento de adoración.

 

LECTURA DEL EVANGELIO

JUAN  1,1-18

 

“La Palabra se hizo carne” 

 

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

Estos días anteriores hemos reflexionado sobre el nacimiento de Jesús. Hoy nos volvemos a centrar en el acontecimiento de la Encarnación, desde un lenguaje poético y muy teológico, pero no por ello incomprensible. Con estos textos volvemos a celebrar, agradeciendo a Dios, desde la oración y la meditación, el que nos haya enviado a su Hijo, nacido de mujer, para poner su tienda entre nosotros. “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”. Por esta razón, los seres humanos hemos alcanzado un lugar privilegiado en los planes de Dios, porque Dios nos eligió como morada de su Palabra. – Estamos a las puertas de un nuevo año, en este fin de año es importante hacer una revisión de nuestra vida. Podemos preguntarnos: ¿qué hemos hecho para ir formando reino en medio de nuestros hermanos? ¿Qué hemos dejado de hacer? Son preguntas existenciales que nos invitan a seguir trabajando para que el reino inaugurado por Jesús llegue a toda la humanidad. Que seamos testigos del Evangelio en un mundo donde reinan el odio, la discordia, las injusticias. Que seamos luz en las tinieblas que acechan a nuestra humanidad, planteando alternativas distintas al orden social injusto que actualmente impera, donde los pobres son cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos. Que esa Palabra creadora de Dios nos desafíe a  promocionar la vida, la justicia y el amor. El mundo necesita más que nunca que quienes nos llamamos cristianos demos testimonio de aquél que nos ha enviado a ser promotores de paz y verdad. Que esa Palabra que se hizo carne y habita entre nosotros nos dé la gracia de ser fieles discípulos suyos.

 

Que todas nuestras reflexiones, revisiones y planes, los pongamos en el Señor de la Historia de nuestras vidas, familias y la vivencia de nuestros grupos y comunidades. Pongamos también en él nuestra esperanza y el mundo en que vivimos. El nacimiento de Jesús es el nacimiento de la paz, así lo presentó el ángel a los pastores y así lo dice el Apóstol: “Él es nuestra paz”.  Nuestro deseo de corazón es que finalicemos en paz este año 2025, que ya se acaba, y que comencemos el 2026 con la paz que nos trae Jesús.

 

ORACIÓN

Señor Jesús, tu lo eres todo, lo conoces todo, lo penetras y contienes todo. Tú, que existes desde siempre y para siempre, has que recordemos que fuimos creados para ti, para servirte y para adorarte. Que podamos seguirte encontrándonos contigo en la intimidad de nuestra alma y descubrir que nos has amado desde siempre y por toda la eternidad. Te alabamos, te bendecimos y te damos gracias por todo este caminar bíblico en este año que hoy termina. Gracias por el día a día, por amarnos y bendecirnos tanto. Te amamos y desde ya acogemos en gratitud el nuevo año que colocamos en tus manos. Amén.

“Que en este nuevo año nos esforcemos por ser luz en medio de las tinieblas que acechan a nuestra humanidad, promocionando la vida, la justicia y el amor”