jueves, 1 de enero de 2026

ENERO 2026

 

“SU PALABRA DÍA A DÍA NOS TRANSFORMA”

 

Dando gracias y bendiciendo sinceramente a nuestro Buen Dios, quiero  iniciar este nuevo año; confiado en su amor misericordioso y en su poder sin límites que nos hace vencedores. Seguro que a lo largo de este año tendremos que enfrentar batallas o situaciones de adversidad, quiero desde hoy motivarles e invitarles a que lo hagamos siempre confiados en la generosidad de nuestro Dios y diciéndole como el salmista: “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿De quién podre tener miedo?, el Señor defiende y protege mi vida ¿A quién habré de temer?”(Salmo 27). Abandonados en esta confianza en el Señor, seguros(as) que en el encuentro con su Palabra día a día conoceremos, amaremos, seguiremos y serviremos más a la persona maravillosa de Jesús. El encuentro con esta bendita Palabra es la única garantía que vamos a poder enfrentar y derrotar  todas nuestras adversidades y adversarios. La Palabra de Dios es fuente de luz y de fe; esto lo afirma San Pablo en la carta a los Romanos 10,17: “La fe nace del oír  y el mensaje que se escucha es la Palabra de Cristo”. El encuentro diario con esta Palabra nos fortalece en nuestra fe y nos da la plena certeza que el Señor esta a nuestro lado en todas las situaciones cotidianas. Por duras que sean algunas pruebas que nos angustian, no olvidemos que “En todo interviene Dios para el bien de los que le aman”  (Romanos 8,28). Anteriormente decimos que la Palabra es luz que nos ilumina el camino es decir se hace discernimiento; y el discernimiento es clave en todas las decisiones que tengamos que tomar en este nuevo año; el salmista llega a confesar: “Tu Palabra es lámpara a mis pies y una luz en mi camino”. Escuchar la Palabra de Dios, meditarla, creerla, guardarla en el corazón y ponerla por obra es la seguridad de tomar sabias y prudentes decisiones en nuestra vida. El creyente que quiera construir su vida sobre una roca firme y orientarla con seguridad esta invitado a seguir estos anteriores consejos.

Sé que comenzando año todavía estamos inundados con el espíritu de alegría, esperanza y ánimo de la Navidad; sé que todavía están vivos muchos sueños, metas y proyectos; pero hay que tener cuidado que no se nos empiece a infiltrar el espíritu del desencanto, desánimo y pereza, cuando van apareciendo los problemas y las dificultades. En el encuentro diario con esa Palabra nuestra expectativa debe ir creciendo aún en momentos de dificultades. No olvidar que así como al pueblo en la antigüedad para cada uno de nosotros hoy, comenzando este nuevo año Dios sigue teniendo un propósito o gran deseo para con nuestras vidas: “Llevarnos a la tierra prometida”.  Para ello nos recuerda el ejemplo de un servidor que es llamado Caleb que a diferencia de los demás en los momentos de la prueba supo ser fiel y seguir por encima de todo al Buen Dios y por eso pudo entrar a la bendición que es la Tierra Prometida.

Que este nuevo año 2026 desde sus comienzos sea un batallar y esforzarnos día a día como fruto del encuentro con su Palabra para ir entrando poco a poco al cumplimiento y realización de todas esas maravillosas promesas del amor de Dios que podríamos llamar Tierra Prometida o desarrollo de la felicidad plena o realización de las diferentes áreas de nuestra existencia humana.

Los animo a seguir caminando juntos(as) en este camino de búsqueda hacia el verdadero sentir de nuestra existencia.  

Roberto Zamudio

 

PROMESA BÍBLICA DEL MES

 “A mi siervo Caleb, por cuanto fue fiel y hubo en el él otro espíritu y decidió seguirme lo meteré a él y a su descendencia en la tierra prometida”. Números 14,24  

 

ORACIÓN AL COMENZAR EL DÍA

El primer sentimiento, pensamiento y palabra comenzando este nuevo año es: “GRACIAS BENDITO ALABADO Y ADORADO SEAS POR SIEMPRE, PADRE DIOS”. Gracias por el renovar tú venida en mi vida, en la Navidad que acabo de celebrar. Gracias por este nuevo año 2026 que estoy iniciando, que de antemano quiero que sea para ti, y desde tu nombre y presencia para nuestros hermanos como bendición. Reconozco que te necesito más que ayer, más que el año anterior, por eso Buen Dios no te canses de seguir viniendo y naciendo a través de esta cartillita y diferentes circunstancias a mi vida y la de los que me rodean. Ayúdame a seguir creciendo en fe, en esperanza, en misericordia, perdón y solidaridad con nuestros hermanos. Dame del Espíritu de valentía que le diste a tu siervo Caleb y empújame con autoridad a enfrentar y derrotar a los Jericós (Obstáculos) que se me presentaran en este nuevo año.  Renuévame  cada vez más, con la luz, sabiduría y visión de tu Espíritu Santo. Llévame a hacer cada mes y cada día de este año una oportunidad de encuentro contigo, con tu creación, con nuestros hermanos y con nosotros mismos. Colócame personal y comunitariamente en sintonía con los diferentes temas, reflexiones y propuestas que a través de esta cartillita seguiré lanzando en tu nombre a mis hermanos(as). Ayúdame a seguir avanzando en el proceso de cambio y transformación. Que pueda hacer del encuentro diario contigo una oportunidad para experimentar buenas noticias, y ser instrumento o motivo de una “Buena Noticia para los demás”. En tu Buen Nombre Señor Jesús, Dios de la vida, quiero iniciar este nuevo día y este nuevo año, seguro(a) que tu bendición siempre va a estar conmigo. Amén  

 

 

ORACIÓN AL FINALIZAR EL DÍA

 

Amado Dios, de igual manera como inicié el día en la mañana, ahora al llegar la noche me dispongo a ir al descanso no sin antes: Reconocer, valorar, agradecer y bendecir todas las muestras y signos de tu bondad que a lo largo de este día me han acompañado. Gracias por todo lo vivido, aprendido y compartido a lo largo de este día. He experimentado tu amor en cada oportunidad y circunstancia que hoy he tenido que enfrentar. Gracias por regalarme nuevas fuerzas, cuando mi cuerpo por el trabajo físico se sintió desfallecer, gracias por tu Espíritu de vida que me animó para seguir adelante cuando tuve que enfrentar momentos difíciles en este día. Inúndame a esta hora de la guía y animación de tu Espíritu Santo para que a través de Él pueda prepararme para un buen descanso; ayúdame a controlar y dominar esa nuestra naturaleza humana que tanto se equivoca en los momentos de relacionarme y convivir con mi prójimo. Me abandono a esta hora en ti, en tus manos tiernas de Madre y Padre,  someto mi sueño y el reposo que me provees para recuperar  fuerzas y así estar preparado para el día de mañana que con ilusión y esperanza quiero desde ya empezar a vivir. Gracias y Bendito seas por siempre. Amén   

 

CUMPLEAÑOS 

Saludamos con especial cariño a cada una y cada uno de ustedes y en oración agradecemos al Dios de la vida y el amor por el regalo de un nuevo año de sus benditas vidas.

 

1 Diana Carolina Franco e Irma Garzón

4. Janet Romero

5. Nazly Hurtado y Francisco Zamudio

6. Martha Prada

7. Beatriz Hernández y Rosalba Avendaño

15. Rosa Reina 

20. Magda Táutiva

24.  Luz Marina Triana

 

Jueves 01 de Enero de 2026

 

“LA BENDICIÓN BAJO EL SIGNO DE LA MATERNIDAD”

 

Litúrgicamente, hoy es la fiesta de «Santa María Madre de Dios»; es también la «octava, o los ocho días de Navidad» y por tanto el recuerdo de «la circuncisión de Jesús», celebración judía que se celebraba al octavo día del nacimiento del niño, y en la que se le imponía el nombre. Pero hoy es también el primer día de nuestro año civil, celebración de «¡Año Nuevo!», y de la Jornada Mundial por la Paz.

 

PRIMERA LECTURA

NÚMEROS 6, 22-27

 

“Invocarán mi Nombre sobre los israelitas, Y yo los bendeciré”

 

El Señor habló a Moisés: "Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas: "El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz". Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré. Palabra de Dios.

 

 

REFLEXIÓN
En Números encontramos la llamada bendición aaronítica (de Aarón), porque se afirma que Dios la reveló a Moisés para que éste a su vez la enseñara a Aarón y a sus hijos, los sacerdotes de Israel, para que con ella bendijeran al pueblo. Seguramente fue usada ampliamente en el antiguo Israel. Incluso se ha encontrado grabada en plaquetas metálicas para llevar al cuello, o atada de algún modo al cuerpo. Bien nos viene una bendición de parte de Dios al comenzar el año: que su rostro amoroso brille sobre todos nosotros como prenda de paz. La paz tan anhelada por la humanidad entera, y lamentablemente tan esquiva. Pero es que no basta con que Dios nos bendiga por medio de sus sacerdotes. No basta que él nos muestre su rostro. Aquí no se trata de bendiciones mágicas sino de un llamado a empeñarnos también nosotros en la consecución y construcción de la paz: con nosotros mismos, en nuestro entorno, con los cercanos y los lejanos, con la naturaleza tan maltratada por nosotros y nuestras codicias; un llamado a buscar paz con Dios y la Paz de Dios.

 

Buen comienzo del año en bendición y recibiendo la bendición de Dios. Los refranes populares han consagrado ese deseo de "volver a comenzar" que sentimos todos al llegar esta fecha: "Año nuevo, vida nueva". Se quisieran olvidar los errores, borrar toda culpa que moleste nuestra conciencia, estrenar una página nueva del libro de nuestra vida, y empezarla dando un buen paso, dando rienda suelta a los mejores deseos de nuestro corazón... Por eso es bueno comenzar el año con una bendición en los labios, después de escuchar la bendición de Dios en su Palabra.

 

Bendigamos al Señor por todo lo que hemos vivido hasta ahora, y por el nuevo año que aparece ante nuestros ojos: nuevos días por delante, nuevas oportunidades, tiempo a nuestra disposición... Alabemos al Señor por la misericordia que ha tenido con nosotros hasta ahora. Y también porque nos va a permitir ser también nosotros una bendición en este nuevo año que comienza: bendición para los hermanos, para todos los que nos rodean y bendición para Dios mismo. Año nuevo, vida nueva, bendición de Dios.

 

 

SALMO RESPONSORIAL: 66
R: El Señor tenga piedad y nos bendiga.

 

El Señor tenga piedad y nos bendiga,

ilumine su rostro sobre nosotros;

conozca la tierra tus caminos,

todos los pueblos tu salvación. R.

 

Que canten de alegría las naciones,

porque riges el mundo con justicia,

riges los pueblos con rectitud

y gobiernas las naciones de la tierra. R.

 

Oh Dios, que te alaben los pueblos,

que todos los pueblos te alaben.

Que Dios nos bendiga; que le teman

hasta los confines del orbe. R.

 

SEGUNDA LECTURA
GÁLATAS 4,4-7

 

“Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer”

 

Hermanos: Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama: "¡Abbá! (Padre)." Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios. Palabra del Señor.

 

 

REFLEXIÓN
En Gálatas encontramos una apretada síntesis de lo que Pablo nos enseña en tantos otros pasajes de sus cartas. En primer lugar, nos dice que el tiempo que vivimos es de plenitud, porque en él Dios ha enviado a su Hijo, no de cualquier manera, sino «nacido de mujer y nacido bajo la ley», es decir, semejante en todo a nosotros y en nuestra humanidad. Pero este abajamiento del Hijo de Dios, nos ha alcanzado la más grande de las gracias: la de llegar a ser, todos nosotros los seres humanos, sin exclusión alguna, hijos de Dios, capaces de llamarlo «Abba», es decir, Padre. Nuestra condición filial fundamenta una nueva dignidad de seres humanos libres, herederos del amor de Dios. Parecerían hermosas palabras, nada más, frente a tantos sufrimientos y miserias que todavía experimentamos, pero se trata de que pongamos de nuestra parte para que la obra de Jesucristo se haga realidad. Se trata de que nos apropiemos de nuestra dignidad de hijos libres, rechazando los males personales y sociales que nos agobian, luchando juntos contra ellos. Esto implica una tarea y una misión: la de hacernos verdaderos hijos de Dios, y a nuestros hermanos que conozcan esta dignidad.

 

Nacido de mujer, nacido bajo la ley, nos recuerda Pablo en Gálatas 4,4. Nació en la debilidad, en la pobreza, fuera de la ciudad, en la cueva, porque no hubo para ellos lugar en la posada... Nace en la misma situación que el conjunto del pueblo, los sencillos, los humildes, los sin poder. Este nacimiento real y concreto es asumido por Dios para abrazar en el amor a todos los que la tradición había dejado fuera. Es la visita real de aquel que, por simple misericordia, nos da la gracia de poder llamar a Dios con la familiaridad de Abba -"papito"- y la posibilidad de considerar a todos los hombres y mujeres hermanos muy amados.

 

En Jesús, nacido de María -la mujer que aceptó ser instrumento en las manos de Dios para iniciar la nueva historia- todos los seres humanos hemos sido declarados hijos y no esclavos, hemos sido declarados coherederos, por voluntad del Padre. La bendición o benevolencia de Dios para los seres humanos da un gran paso: Dios ya no bendice con palabras, ahora bendice a todos los seres humanos y aún a toda la creación, con la misma persona de su Hijo, que se hace hermano de todos. Y nadie queda marginado de su amor. "Ha aparecido la bondad de Dios" en Jesús, y es hora de una inmensa alegría, para hacer saber al mundo, que Dios ha florecido en nuestra tierra y todos somos depositarios de esa herencia de felicidad.

 

 

LECTURA DEL EVANGELIO

LUCAS 2, 16-21

 

“Y le pusieron por nombre Jesús”

 

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción. Palabra del Señor.

 

 

REFLEXIÓN:
Lucas nos muestra a un Jesús sencillo, un Jesús que no nace entre los grandes y poderosos del mundo sino entre los pequeños y humildes; como los pastores de Belén, que no son sólo figuras decorativas de nuestros «belenes», pesebres o nacimientos, sino que eran, en los tiempos de Jesús, personas mal vistas, con fama de ladrones, de ignorantes y de incapaces de cumplir la ley religiosa judía. A ellos en primer lugar llaman los «ángeles» a saludar y a adorar al Salvador recién nacido. Ellos se convierten en pregoneros de las maravillas de Dios que habían podido ver y oír por sí mismos. Algo similar pasa con María y José: no eran una pareja de nobles ni de potentados, eran apenas un humilde matrimonio de artesanos, sin poder ni prestigio alguno. Con María, la madre, que «guardaba y meditaba estos acontecimientos en su corazón», y seguramente se alegraba y daba gracias a Dios por ellos, y estaba dispuesta a testimoniarlo delante de los demás, como lo hizo delante de Isabel, entonando el Magníficat.

 

 

La «maternidad divina de María», motivo oficial de la celebración litúrgica de hoy, pero con la imagen conciliar que la Iglesia tiene de María, «la madre de Jesús», una imagen desmitificada, María una mujer sencilla, dispuesta a servir, María como discípula, siempre dispuesta a seguirle y permanecer en el camino hasta el final. Contemplemos a María como nos la describe Lucas, María, Madre de Dios, Madre que recibe a Cristo y que a la vez ofrece a Cristo. Que Ella atraiga para nosotros, y para todos los que amamos, abundantes bendiciones, y que como ella nosotros permanezcamos por la fuerza de su amor en el camino de Jesús y en la construcción de su Reino.

 

Festejemos este Año Nuevo, como un nuevo regalo que el Señor hace a nuestra vida, agradezcámosle con todo el corazón la alegría de vivir, la oportunidad maravillosa que nos da de seguir amando y seguir siendo amados, y la capacidad que nos ha dado para cambiar, rectificar, recapacitar y continuar en su camino.

 

ORACIÓN

 

Con un sentimiento de alabanza y gratitud, a Ti Buen Padre Dios, venimos en este primer día y comienzo del año nuevo; colocando en confianza nuestras vidas en tus benditas manos. Queremos Señor, que a partir de hoy y durante todo este 2026 tu Palabra siga iluminando nuestro camino, queremos creer y guardar esa palabra en nuestro corazón, que ella siga creando en nosotros en todo momento y situación una persona nueva, renuévame por dentro, Señor y sana mis heridas que en ti este sea un año lleno de bendiciones al lado de las personas que amamos, construyendo juntos tu proyecto de vida y felicidad.  Bendícenos y haznos signo de bendición para los demás. Oramos, damos gracias y bendecimos las vidas de Diana Carolina Franco e Irma Garzón en su cumpleaños. Amén      

 

Dios nos protege con la bendición y nos libera con la oración sincera”

Viernes 02 de Enero de 2026

“PERMANECER EN CRISTO, LE DA EL NORTE A LA EXISTENCIA HUMANA”


  

PRIMERA LECTURA

1 JUAN 2,22-28

 

 

Instruidos en la sólida doctrina de la comunidad apostólica”

 

Queridos hermanos: ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ése es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien confiesa al Hijo posee también al Padre. En cuanto a vosotros, lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre; y ésta es la promesa que él mismo nos hizo: la vida eterna.

Os he escrito esto respecto a los que tratan de engañaros.

Y en cuanto a vosotros, la unción que de él habéis

recibido permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe. Pero como su unción os enseña acerca de todas las cosas -y es verdadera y no mentirosa- según os enseñó, permanecéis en él. Y ahora, hijos, permaneced en él para que, cuando se manifieste, tengamos plena confianza y no quedemos avergonzados lejos de él en su venida. Palabra del Señor.

 

 

REFLEXIÓN

Desde la óptica de Juan hay una verdad que es la más grande del mundo. Esa verdad está en la encarnación de Cristo, en Jesús hecho hombre, en esta revelación que hemos visto, oído y palpado, revelación en la que Dios nos ha dado de su amor y su salvación.

La gran mentira es negar esa revelación que tiene precio y valor de sangre del Hijo de Dios. Y eso es lo propio del anticristo; o sea de aquel o aquellos que se oponen a Jesús y a su proyecto.

Por eso es fuerte la exhortación de hoy: "permanezcan en lo que han oído" (1 Juan 2,24). Es una advertencia severa, que podríamos poner en paralelo con las palabras, también graves, del apóstol Pablo: Estoy muy sorprendido de que ustedes se hayan alejado tan pronto de Dios, que los llamó mostrando en Cristo su bondad, y se hayan pasado a otro evangelio. En realidad no es que haya otro evangelio. Lo que pasa es que hay algunos que los perturban a ustedes, y que quieren trastornar el evangelio de Cristo. Pero si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara un evangelio distinto del que ya les hemos anunciado, que caiga sobre él la maldición de Dios.

 

SALMO RESPONSORIAL: 97
R. /  Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,

porque ha hecho maravillas:

su diestra le ha dado la victoria,

su santo brazo. R.

 

 

El Señor da a conocer su victoria,

revela a las naciones su justicia:

se acordó de su misericordia y su fidelidad

en favor de la casa de Israel. R.

 

Los confines de la tierra han contemplado

la victoria de nuestro Dios.

Aclama al Señor, tierra entera;

gritad, vitoread, tocad. R.

 

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 1,19-28

 

“En medio de vosotros hay uno que no conocéis”

 

Este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan a que le preguntaran: "¿Tú quién eres?" Él confesó sin reservas: "Yo no soy el Mesías." Le preguntaron: "¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?" Él dijo: "No lo soy." "¿Eres tú el Profeta?" Respondió: "No." Y le dijeron: "¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?" Él contestó: "Yo soy la voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías."

Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: "Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?" Juan les respondió: "Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia." Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN:

La misión de Juan Bautista es sensibilizar al pueblo para reconocer al ungido de Dios. Pero esta misión choca con una dificultad enorme: la incredulidad. Y el problema no es sólo que no crean en él, sino que tampoco creen en el testimonio de la Escritura. La voz de los profetas, que desde Moisés resuena con toda claridad a través del Antiguo Testamento, parece atenuarse ante la cortina de conveniencias que las autoridades del Templo levantan para proteger sus privilegios. Por esta razón Juan se dirige al desierto. Allí nació el pueblo de Dios. Allí se prepara la venida del Señor. El desierto es la periferia donde nace la alternativa frente a Jerusalén, centro autoritario y opresor.

En nuestro tiempo ocurre algo semejante. Muchos profetas desde la periferia nos llaman a la cordura frente a las locuras del poder; a la sobriedad frente a la embriaguez de consumo en nuestras sociedades. Nosotros debemos elegir. El centro es seguro, pero destructor; la periferia es insegura, pero creativa.

Podemos ir al encuentro del Señor allí donde él nos espera con riesgo, o amarrarnos a nuestras seguridades y esperarlo donde no lo dejan llegar. ¿Tomamos el camino de Juan o el de sus inquisidores? ¿Estamos tomando el camino correcto?

 

ORACIÓN

 

Señor Jesús, te abrimos nuestro corazón con todo lo que llevamos dentro, con todo lo que somos, tenemos y podemos; queremos presentarnos delante de ti con transparencia, sin temor a que descubras nuestros  secretos más profundos, lo que tenemos guardado en secreto, tal vez  no son cosas buenas, pero hoy queremos ponerlas en tus manos con infinita confianza en tu misericordia. Síguenos  formando en la sólida doctrina de tu Palabra por medio de la Iglesia. Amén.

 

“Pidamos a Dios que seamos sensibles al paso del Espíritu Santo para reconocer dónde viene Cristo nuestro Salvador”