sábado, 1 de junio de 2013

Martes 25 de junio de 2013


“BUSCAR EL BIEN DE LAS PERSONAS COMO SI FUERA EL BIEN PROPIO”

PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 13,2.5-18
“No haya disputas entre nosotros dos, pues somos hermanos”

Abrán era muy rico en ganado, plata y oro. También Lot, que acompañaba a Abrán, poseía ovejas, vacas y tiendas; de modo que ya no podían vivir juntos en el país, porque sus posesiones eran inmensas y ya no cabían juntos. Por ello surgieron disputas entre los pastores de Abrán y los de Lot. En aquel tiempo cananeos y fereceos ocupaban el país. Abrán dijo a Lot: "No haya disputas entre nosotros dos, ni entre nuestros pastores, pues somos hermanos. Tienes delante todo el país, sepárate de mí; si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; si vas a la derecha yo iré a la izquierda." Lot echó una mirada y vio que toda la vega del Jordán, hasta la entrada de Zear, era de regadío (esto era antes de que el Señor destruyera a Sodoma y Gomorra); parecía un jardín del Señor, o como Egipto. Lot se escogió la vega del Jordán y marchó hacia levante; y así se separaron los dos hermanos. Abrán habitó en Canaán; Lot en las ciudades de la vega, plantando las tiendas hasta Sodoma. Los habitantes de Sodoma eran malvados y pecaban gravemente contra el Señor.
El Señor habló a Abrán después que Lot se había separado de él: "Desde tu puesto dirige la mirada hacia el norte, mediodía, levante y poniente. Toda la tierra que abarques te la daré a ti y a tus descendientes para siempre. Haré a tus descendientes como el polvo; el que pueda contar el polvo podrá contar a tus descendientes. Anda, pasea el país a lo largo y a lo ancho, pues te lo voy a dar." Abrán alzó la tienda y fue a establecerse junto a la encina de Mambré, en Hebrón, donde construyó un altar en honor del Señor. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Hay varios temas que se entrecruzan en la primera lectura de hoy. Por una parte, es un ejemplo hermoso ver que estos parientes, tío y sobrino, Abraham y Lot, buscan una solución pacífica a sus diferencias. Es Abraham, el mayor, quien deja escoger al más joven, de modo que no haya división ni conflicto entre ellos. Obrando así, Abraham se exponía a quedarse con la parte menos apetecible de la tierra que tenían al frente, y de hecho eso fue lo que sucedió, pero este patriarca mostró su sabiduría prefiriendo perder eso y no la buena relación con su sobrino. Ese es un tema, que nos sirve de ejemplo.

Pero hay otro tema, apenas sugerido pero quizá más sugerente. Al describir la tierra que Lot escoge, la Biblia usa estas palabras: "era como el paraíso." Nosotros recordamos que Dios prohibió a nuestros primeros padres volver al paraíso (Génesis 3,24). Alguien podría pensar que es un acto de dureza. En realidad, más que parte del castigo es parte de la salvación, como podemos aprender de los hechos que acontecieron a Lot y su familia. Esa tierra que "era como el paraíso" será el escenario de acontecimientos bochornosos y dolorosos. Esa es la tierra de Sodoma, donde la abundancia de bienes y placeres ha creado una raza de gente dedicada sólo a complacerse a sí misma y a buscar la satisfacción en el refinamiento y la exquisitez hasta llegara a la depravación. Lo que parecía un paraíso se convirtió en un infierno.

Si Dios, pues, prohibió a nuestros padres volver al paraíso, aquello fue un acto de misericordia que quería buscar medio para salvarlos, pues para un corazón próximo al pecado la abundancia de bienes asegurados y crecientes no es algo bueno, sino algo que conduce a la idolatría de la comodidad, la vanidad y el culto al placer.

SALMO RESPONSORIAL: 14
R. / Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua. R.

El que no hace mal a su prójimo
ni difama al vecino,
el que considera despreciable al impío
y honra a los que temen al Señor. R.
El que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que así obra nunca fallará. R

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 7,6.12-14

“Tratad a los demás como queréis que ellos os traten”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; las pisotearán y luego se volverán para destrozaros. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas. Entrad por la puerta estrecha. Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Así como Abraham elige “el camino más estrecho”, Jesús va a realzar la importancia de dicho criterio para entrar en el Reino. Pero antes, da a sus discípulos un par de indicaciones:

Les advierte que, debido a los ataques y persecuciones que sufrirán, deben ser “prudentes” cuando prediquen el evangelio, por lo cual no deben hacerlo ante cualquiera: “no den a los perros lo que es santo, ni echen sus perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas y después volviéndose los despedacen” hay acontecimientos, misterios, eventos que son propios de la comunidad y que no entiende una persona de fuera. Contar a los recién convertidos sucesos internos de la comunidad puede significar exponerlas al desprestigio o la insensatez de quien aprovecha cualquier excusa para criticar. Personas así son capaces de practicar injusticias con el prójimo cuando están en juego sus intereses personales.

Que cada uno busque el interés del otro como si fuese el propio. Es la llamada “regla de oro”. “todo cuanto quieran que les hagan los hombres háganselo también ustedes a ellos”. Se trata del principio de la “reciprocidad”, que sintetiza toda la enseñanza del Sermón de la Montaña sobre la Justicia del Reino.

Por tanto entrar por la puerta estrecha en el Reino, significa no dejarnos llevar por los criterios de acción de la masa, sino seguir una vía fatigosa. El camino que lleva a la vida no es largo ni cómodo, sino fatigante y estrecho; es necesario afrontarlo con dificultad “y pocos son los que lo encuentran”. Pero la elección que se tome es decisiva: están en juego la vida eterna o la ruina eterna. Quien quiera entrar en la vida eterna tendrá que asumir las dolorosas renuncias que implica. Para un discípulo de Jesús el comportamiento de la masa no es criterio de acción.

ORACIÓN

Señor ayúdanos a tratar a nuestros semejantes como nos gustaría que nos trataran a nosotros(as); a preocuparnos por su bienestar, más que por el propio. Si así lo hiciéramos entonces tendríamos, menos conflictos, menos luchas de intereses, menos egoísmos, más solidaridad, justicia y paz.  Y se notaría que estamos amando a ejemplo tuyo. Amén  

Miércoles 26 de junio de 2013


“LA PROMESA DEL SEÑOR Y LOS FRUTOS DE JUSTICIA"

PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 15,1-12.17-18

“Abrán creyó a Dios, y esto le valió la justificación, y el Señor hizo alianza con él

En aquellos días, Abrán recibió en una visión la palabra del Señor: "No temas, Abrán, yo soy tu escudo, y tu paga será abundante." Abrán contestó: "Señor, ¿de qué me sirven tus dones, si soy estéril, y Eliezer de Damasco será el amo de mi casa?" Y añadió: "No me has dado hijos, y un criado de casa me heredará." La palabra del Señor le respondió: "No te heredará ése, sino uno salido de tus entrañas." Y el Señor lo sacó afuera y le dijo: "Mira el cielo; cuenta las estrellas, si puedes." Y añadió: "Así será tu descendencia."
Abrán creyó al Señor, y se le contó en su haber. El Señor le dijo: "Yo soy el Señor, que te sacó de Ur de los Caldeos, para darte en posesión esta tierra." Él replicó: "Señor Dios, ¿cómo sabré que yo voy a poseerla?" Respondió el Señor: "Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón." Abrán los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres, y Abrán los espantaba. Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrán, y un terror intenso y oscuro cayó sobre él. El sol se puso, y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados. Aquel día el Señor hizo alianza con Abrán en estos términos: "A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto al Gran Río Éufrates." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Es maravilloso pensar que todos nosotros somos como esas estrellas que veía Abraham en esa noche; en esa noche se le prometió a Abraham descendencia abundantísima, y nosotros somos esa descendencia; Dios nos pensaba con amor; Abraham nos miraba con ilusión en esa noche, y puede decirse que de la fe de este solo hombre, de esa fe que se sobrepone a las aves rapaces y a los terrores nocturnos, de esa fe hemos nacido todos nosotros. Somos inmensos como las estrellas del cielo, como la arena de las playa marinas.

Qué fruto maravilloso el que ha dado esta fe de Abraham, una fe probada hasta el extremo del sacrificio de su hijo, pero aunque no se tratara sólo de ese heroísmo, probada por su misma soledad, por la soledad del desierto; creyente en medio de un país de idólatras, Abraham es como una antorcha que brilla en la noche, y por eso Dios se le presenta también como un fuego nocturno que da garantía de la fidelidad de la promesa.

En esa noche, Abraham lo único que pudo ver fue ese fuego, unos animales feroces, unas aves rapaces y su corazón asustado. La mejor parte de la promesa no la pudo ver, pero sin esa fe de él no estaríamos nosotros aquí.

Nosotros no vamos a ver la mayor parte de lo que estamos sembrando, es necesario que lo sembremos como Abraham, en fe, con esa mezcla de humildad y de miedo que da la fe; con esa mezcla de confianza, de alegría, de desconcierto que tiene la fe, así hay que sembrar; hay que sembrar más allá de nuestros miedos, más allá de la noche, más allá del cansancio, más allá de las aves rapaces hay que sembrar, que si la semilla es buena, el fruto dirá qué fue lo que se sembró.

SALMO RESPONSORIAL: 104

R. / El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas. R.

Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder,
 buscad continuamente su rostro. R.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.

Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 7,15-20
“Por sus frutos los conoceréis”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuidado con los falsos profetas; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. A ver, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
En la comunidad todo árbol (persona) que no dé buenos frutos será cortado. En nuestro mundo estamos llenos de espinos y lobos rapaces, y nuestras comunidades cristianas no son excepción. Pero, ¿cómo identificar a esas personas? Por sus frutos los conocerán. Quien hace las cosas sólo por ser reconocido, quien muestra intereses egoístas frente al hermano, quien quiere ser siempre el primero, el mandamás, y no se pone a servir desinteresadamente a los demás, ése no es de Cristo, porque él nos enseñó que la vida de un verdadero hijo de Dios es estar siempre dispuesto a servir sin ningún interés, haciendo presente el Reino en medio de todos. Dar frutos buenos no es más que amar y servir a la comunidad, a la humanidad. Al que ama no le cuesta dar esos frutos; es más, los expresa espontáneamente con su testimonio de vida, con el cariño desinteresado. Son valores que tenemos que ir rescatando en nuestro ser como cristianos, y seguir trabajando para que en el mundo sean erradicados el odio y la violencia. Esos son frutos imprescindibles para hacer presente el Reino en medio de todos.

ORACIÓN
Padre Santo Tú eres el Dios de justicia y amor. Por favor que al modelo de tu Hijo, reflejemos ser, a través de nuestras obras, personas justas, que vivimos en la esperanza de tu justicia Divina. Que logremos hacer el bien de manera tan natural que no nos esforcemos, sino que fluya desde nuestro corazón, como fruto de estar en tu promesa. Amén  


Jueves 27 de junio de 2013

“EDIFICAR SOBRE ROCA CON LA FE FIRME EN EL SEÑOR”


PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 16,1-12.15-16

“Agar dio un hijo a Abrán, y Abrán lo llamó Ismael”

[Saray, la mujer de Abrán, no le daba hijos; pero tenía una sierva egipcia llamada Hagar. Y Saray dijo a Abrán: "El Señor no me deja tener hijos; llégate a mi sierva a ver si ella me da hijos." Abrán aceptó la propuesta. A los diez años de habitar Abrán en Canaán, Saray, la mujer de Abrán, tomó a  Agar, la esclava egipcia, y se la dio a Abrán, su marido, como esposa. Él se llegó a Agar, y ella concibió. Y, al verse encinta, le perdió el respeto a su señora. Entonces Saray dijo a Abrán: "Tú eres responsable de esta injusticia; yo he puesto en tus brazos a mi esclava, y ella, al verse encinta, me pierde el respeto. Sea el Señor nuestro juez." Abrán dijo a Saray: "De tu esclava dispones tú; trátala como te parezca."] Saray la maltrató, y ella se escapó.
El ángel del Señor la encontró junto a la fuente del desierto, la fuente del camino de Sur, y le dijo: "Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y adónde vas?" Ella respondió: "Vengo huyendo de mi señora." El ángel del Señor le dijo: "Vuelve a tu señora y sométete a ella." Y el ángel del Señor añadió: "Haré tan numerosa tu descendencia que no se podrá contar." Y el ángel del Señor concluyó: "Mira, estás encinta y darás a luz un hijo y lo llamarás Ismael, porque el Señor te ha escuchado en la aflicción. Será un potro salvaje: él contra todos y todos contra él; vivirá separado de sus hermanos."
Agar dio un hijo a Abrán, y Abrán llamó Ismael al hijo que le había dado Hagar. Abrán tenía ochenta y seis años cuando Agar dio a luz a Ismael. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
El mundo en el que Dios empezó a revelar su amor fue definitivamente un mundo muy distinto del nuestro. Aunque el nuestro es así distinto precisamente porque Dios se empezó a revelar en ese que era tan diferente de lo que somos. Ahí empezó un camino de revelación progresiva de su gracia, que finalmente condujo a la plenitud que es Cristo, en quien brilla con toda su fuerza la verdad de Dios.

Hay muchas cosas extrañas en el relato de la primera lectura de hoy. Sara diciéndole al esposo que tenga un hijo con una criada, Agar; luego esta criada burlándose de su señora; luego el ángel que dice a Agar, que se ha escapado aburrida de malos tratos, que vuelva al servicio de la señora. Por último, un hijo, Ismael, que es inocente de todo pero que llevará una vida marcada por conflictos. ¿Qué sentido hay en todo esto?

Tal vez descubrir que no hay mucho sentido sea ya un buen descubrimiento. Si miramos qué criterios se dan en esta cadena de hechos absurdos, vemos que, quitando la indicación del ángel, todo lo demás es puro razonar "según el mundo". Y es la visión del mundo la que quiere "ayudar" a Dios a que cumpla sus promesas, y de ahí sale la idea que Sara tiene de que su esposo tenga un hijo con su criada. Es la carne, en forma de satisfacción del bien natural logrado, lo que hace que Agar se vuelva en desprecio hacia su señora. Es la carne, en forma de envidia e impaciencia, la que hace que Sara maltrate a Agar, y es de nuevo la carne la que lleva a Agar a huir al desierto, sin tener ni sustento ni dirección ni esperanza ninguna. Aprendemos de todo esto, como decia Pablo: "el que siembra en el mundo, en el mundo cosechará". De hecho, lo que Dios había prometido no se cumplirá a través de Ismael sino del que es llamado "hijo de la promesa," Isaac.

SALMO RESPONSORIAL: 105
R. / Dad gracias al Señor porque es bueno.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
¿Quién podrá contar las hazañas de Dios,
pregonar toda su alabanza? R.

Dichosos los que respetan el derecho
y practican siempre la justicia.
Acuérdate de mí por amor a tu pueblo. R.

Visítame con tu salvación:
 para que vea la dicha de tus escogidos,
y me alegre con la alegría de tu pueblo,
y me gloríe con tu heredad. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 7,21-29

“La casa edificada sobre roca y la casa edificada sobre arena”
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día muchos dirán: "Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?" Yo entonces les declararé: "Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados."
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente." Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, y no como los escribas. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La vida trae consigo muchas dificultades, y más, la vida cristiana las traerá por añadidura. Por eso, debemos construir nuestra casa sobre la roca que es Jesús mismo, para soportar todas las adversidades que se nos vengan. Quien no vaya cimentando su opción de vida cristiana en Cristo, fácilmente sucumbirá ante la calamidad. Por eso, no todo el que diga ¡Señor! de pura boca puede decir que anda en la luz. Jesús es bien claro: “Quien escucha estas palabras mías y no las pone en práctica…”, quien sabiendo lo que tiene que hacer no lo hace, ése no es digno de llamarse discípulo de Cristo. ¡Ha sido una ruina terrible! Es un hombre necio. En cambio, “quien escucha la palabra y la pone en práctica”, ése sí es digno de llamarse discípulo de Cristo, hombre prudente, que sabe lo que quiere y a dónde va. El que confía plenamente en el Señor, no le teme a ninguna tempestad; ni esa tempestad derrumbará lo que ha construido con esfuerzo y dedicación, con escucha atenta y disponibilidad.

ORACIÓN
Señor aunque a  veces parece que no hay esperanza frente a situaciones de dificultad, incluso en aspectos de nuestro ser que nos cuesta cambiar o despojar, y en todo este sistema de injustica social y vidas sumidas en el daño a sí mismas y a los demás, hoy te decimos gracias porque nos ayudas a cimentarnos en la Palabra de Dios como lo hizo Abraham y lo hiciste Tu, mi Jesús. Amén

Viernes 28 de junio de 2013

“LA FE Y LA VIDA EN MEDIO DE LAS ADVERSIDADES”

PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 17,1.9-10.15-22

“Circuncidad a todos vuestros varones en señal de mi pacto. Sara te va a dar un hijo”

Cuando Abrán tenía noventa y nueve años, se le apareció el señor y le dijo: "Yo soy el Dios Saday. Camina en mi presencia con lealtad." Dios añadió a Abrahán: "Tú guarda mi pacto, que hago contigo y tus descendientes por generaciones. Éste es el pacto que hago con vosotros y con tus descendientes y que habéis de guardar: circuncidad a todos vuestros varones." Dios dijo a Abrahán: "Saray, tu mujer, ya no se llamará Saray, sino Sara. La bendeciré, y te dará un hijo, y lo bendeciré; de ella nacerán pueblos y reyes de naciones."
Abrahán cayó rostro en tierra y se dijo sonriendo: "¿Un centenario va a tener un hijo, y Sara va a dar a luz a los noventa?" Y Abrahán dijo a Dios: "Me contento con que te guardes vivo a Ismael." Dios replicó: "No; es Sara quien te va a dar un hijo, a quien llamarás Isaac; con él estableceré mi pacto y con sus descendientes, un pacto perpetuo. En cuanto a Ismael, escucho tu petición: lo bendeciré, lo haré fecundo, lo haré multiplicarse sin medida, engendrará doce príncipes, y haré de él un pueblo numeroso. Pero mi pacto lo establezco con Isaac, el hijo que te dará Sara el año que viene por estas fechas." Cuando Dios terminó de hablar con Abrahán, se retiró.  Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Ya parecía poco probable, humanamente hablando, que Abraham pudiera ser padre cuando engendró a Ismael, que nació de la criada Agar. Del todo imposible que siendo casi centenario, pudiera llegar a ser padre de Isaac, engendrándolo en su propia esposa, estéril y de muy avanzada edad. Pero Dios lo hizo. Y si recorremos la Biblia, encontramos que nuestro Dios es el Dios de los imposibles, el Dios que parece gozarse abriendo caminos donde no los había. Contemos esterilidades vencidas: Sara, como estamos viendo, estéril. Rebeca, esposa de Isaac, estéril (Génesis 25,21); Raquel, la esposa preferida de Jacob, estéril (Génesis 29,31); la mamá de Sansón, estéril (Jueces 13,2); Ana, madre de Samuel, estéril (1 Samuel 1,2); Isabel, la mamá de Juan Bautista, estéril (Lucas 1,7). Todo esto indica que Dios se goza en vencer imposibles y mostrar así que él y sólo él es creador de todos.
Bien lo resume en poesía el profeta Isaías: "Grita de júbilo, oh estéril, la que no ha dado a luz; prorrumpe en gritos de júbilo y clama en alta voz, la que no ha estado de parto; porque son más los hijos de la desolada que los hijos de la casada--dice el Señor. Ensancha el lugar de tu tienda, extiende las cortinas de tus moradas, no escatimes; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas. Porque te extenderás hacia la derecha y hacia la izquierda; tu descendencia poseerá naciones, y poblarán ciudades desoladas. No temas, pues no serás avergonzada; ni te sientas humillada, pues no serás agraviada; sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y del oprobio de tu viudez no te acordarás más. Porque tu esposo es tu Hacedor, el Señor de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor es el Santo de Israel, que se llama Dios de toda la tierra. Porque como a mujer abandonada y afligida de espíritu, te ha llamado el Señor, y como a esposa de la juventud que es repudiada --dice tu Dios. Por un breve momento te abandoné, pero con gran compasión te recogeré. En un acceso de ira escondí mi rostro de ti por un momento, pero con misericordia eterna tendré compasión de ti --dice el Señor tu Redentor." (Isaías 54,1-8)

SALMO RESPONSORIAL: 127
R./Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 8,1-4
“Si quieres, puedes limpiarme”

En aquel tiempo, al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente. En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo: "Señor, si quieres, puedes limpiarme." Extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Quiero, queda limpio." Y en seguida quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: "No se lo digas a nadie, pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Una vez proclamadas las palabras de la nueva Ley por Jesús en el sermón de la montaña, Mateo se propone mostrar la manera cómo Jesús pone en práctica aquello que proclamaba. Un leproso se acerca y se postra ante Jesús; por ser leproso, era un excluido, debía apartarse de los demás para evitar hacer impuros a quienes entrasen en contacto con él. Este leproso transgredió las normas legalistas de su religión. No le dice a Jesús que lo toque, pues cree que con la sola voluntad del “Señor” es suficiente para alcanzar la sanación. Una actitud que revela la fe que el hombre tiene en las obras de Jesús. El hombre padece dos enfermedades: la lepra, que lo convierte en impuro, y la enfermedad de la exclusión a la que era condenado por la sociedad. Jesús se compadece, lo toca y lo sana de su segunda enfermedad, la exclusión. En seguida lo cura de la lepra. Si el leproso transgrede la ley al aproximarse a Jesús, Jesús también la transgrede al tocarle para poder ayudarlo. De esta manera se revela un nuevo rostro de Dios, un Dios que va mucho más allá de los falsos legalismos sociales y religiosos. Un Dios que sana nuestras heridas y humillaciones.

ORACIÓN

Señor, hoy nos insistes en mantener la fe puesta en ti y en tu Palabra que son la roca que sostiene en medio de todos los momentos duros que pasamos en nuestro ser.  Ayúdanos a no desfallecer, porque has soplado sobre tus  hijos e hijas la fuerza que da tu Palabra y tu Espíritu. De esta manera podremos llevar esperanza y sembrar fe, en quienes no han logrado cimentar su vida en Ti.  Amén 

Sábado 29 de junio de 2013

Fiesta de San Pedro Y San Pablo

“APÓSTOLES DE LA VERDAD"

Celebramos hoy la memoria solemne de las dos columnas de la Iglesia de Jesucristo: Pedro y Pablo. Pedro y Pablo son como complementarios: el primero nos habla de firmeza y el segundo de arrojo: dos cosas necesarias para la Iglesia.

Las dos lecturas propias del día de la solemnidad de los Apóstoles, nos los presentan al borde de la muerte. Porque así como Jesús dijo tantas palabras llenas de ternura, sabiduría y poder en esa Cena de despedida, así también cada persona, cuando se acerca la hora de la muerte y sabe que va a morir, de alguna manera hace su testamento, hace su resumen, recoge lo fundamental de sus opciones, intenta encontrar un sentido al conjunto de lo que ha sido su vida. Y esa es la imagen que nos aparece aquí, dos Apóstoles perseguidos y ambos cercanos a la muerte. Pero sus actitudes, entonces, frente a la muerte y lo que acontece con ellos cuando están cerca de la muerte, es una enseñanza para nosotros, es su testamento espiritual.

“LA SEGURIDAD DE SER IGLESIA CON FUNDAMENTO APOSTÓLICO”

PRIMERA LECTURA
HECHOS 12, 1-11

“El Señor me ha librado de las manos de Herodes”

Por aquel tiempo, el rey Herodes comenzó a perseguir a algunos de la iglesia. Ordenó matar a filo de espada a Santiago, el hermano de Juan; y como vio que esto había agradado a los judíos, hizo arrestar también a Pedro. Esto sucedió en los días de la fiesta en que se come el pan sin levadura. Después de arrestarlo, Herodes metió a Pedro en la cárcel, donde estaba vigilado por cuatro grupos de soldados, de cuatro soldados por grupo. Pensaba presentarlo ante el pueblo después de la Pascua. Así que Pedro estaba en la cárcel, bien vigilado, pero los de la iglesia seguían orando a Dios por él con mucho fervor.

Un ángel libra de la cárcel a Pedro
La misma noche anterior al día en que Herodes lo iba a presentar ante el pueblo, Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, mientras otros soldados estaban en la puerta vigilando la cárcel. De pronto se presentó un ángel del Señor, y la cárcel se llenó de luz. El ángel tocó a Pedro en el costado, lo despertó, y le dijo: "¡Levántate en seguida!" Al instante, las cadenas cayeron de las manos de Pedro, y el ángel le dijo: "Vístete y ponte las sandalias." Así lo hizo Pedro, y el ángel añadió: "Ponte tu capa y sígueme." Pedro salió tras el ángel, sin saber si era realidad o no lo que el ángel hacía. Más bien le parecía que estaba viendo una visión. Pero pasaron la primera guardia, luego la segunda, y cuando llegaron a la puerta de hierro que daba a la calle, la puerta se abrió por sí sola. Salieron, y después de haber caminado una calle, el ángel lo dejó solo. Pedro comprendió entonces, y dijo: "Ahora veo que verdaderamente el Señor ha enviado a su ángel para librarme de Herodes y de todo lo que los judíos querían hacerme." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN La primera lectura nos relata la experiencia “pascual” de Pedro, responsable del nuevo pueblo de Dios (la Iglesia), que se hallaba en la cárcel por orden de Herodes: las instrucciones que le da el ángel son las típicas de la comida pascual del pueblo judío que se prepara para su liberación (de pie, con prisa, la cintura ceñida y sandalias en los pies); pasa, además, por la misma prueba y la misma liberación que su Señor; y la oración de la comunidad acompaña a Pedro en su angustia. No se trata sólo de interceder por Pedro, sino de celebrar la vigilia pascual, pues la liberación de Pedro significa la liberación de la Iglesia.

SALMO RESPONSORIAL: 33
R. /El Señor me libró de todas mis ansias.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
 Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.

SEGUNDA LECTURA SEGUNDA CARTA A TIMOTEO 4,6-8. 17-18

“Ahora me espera la corona merecida”

Yo ya estoy para ser ofrecido en sacrificio; ya se acerca la hora de mi muerte. He peleado la buena batalla, he llegado al término de la carrera, me he mantenido fiel. 8 Ahora me espera la corona merecida que el Señor, el Juez justo, me dará en aquel día. Y no me la dará solamente a mí, sino también a todos los que con amor esperan su venida gloriosa.

En mi primera defensa ante las autoridades, nadie me ayudó; todos me abandonaron. Espero que Dios no se lo tome en cuenta. Pero el Señor sí me ayudó y me dio fuerzas, de modo que pude llevar a cabo la predicación del mensaje de salvación y hacer que lo oyeran todos los paganos. Así el Señor me libró de la boca del león, y me librará de todo mal, y me salvará llevándome a su reino celestial. ¡Gloria a él para siempre! Amén. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN La segunda lectura nos pone delante la figura de Pablo quien, a pesar de todas las penalidades, soledades, abandonos, persecuciones… ha entregado toda su vida a la causa del Evangelio. El Apóstol Pablo es elocuente en sus palabras: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe", él mira el conjunto de su vida, y de hecho puede hacer ese balance, está lleno de confianza y de paz.

Pablo, en la cárcel, a las puertas de la muerte, utiliza expresiones que denotan plena confianza: "Me aguarda la corona merecida con la que el Señor me premiará en aquel día, y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida" Miren estas palabras que Dios nos conceda decir al final de nuestros días.
"El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo" 2 Timoteo 4,18. El Apóstol, a las puertas de la muerte, sabe que no irá para el abismo, sino que, más bien, es alimento de la proclamación del Evangelio, su muerte no es en vano sino va a ser fecunda. Ya en otras ocasiones, apresado entre cadenas, había dicho el Apóstol San Pablo: "Yo estoy apresado, pero la Palabra de Dios no está encadenada" 2 Timoteo 2,9. Él quería, a toda costa, que el Evangelio se difundiera y lo hizo hasta el final.
Fundados en Jesucristo, con su vida y con su muerte, con su testimonio, le dan piso a nuestra fe. ¡Benditos Apóstoles!
  
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 16, 13-19

“Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”

Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos:
--¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?
Ellos contestaron:
--Algunos dicen que Juan el Bautista; otros dicen que Elías, y otros dicen que Jeremías o algún otro profeta.
--Y ustedes, ¿quién dicen que soy? --les preguntó.
Simón Pedro le respondió:
--Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente.
Entonces Jesús le dijo:
Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque esto no lo conociste por medios humanos, sino porque te lo reveló mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra voy a construir mi iglesia; y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que tú ates aquí en la tierra, también quedará atado en el cielo, y lo que tú desates aquí en la tierra, también quedará desatado en el cielo. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN: La pregunta fundamental que Jesús formula a los discípulos busca definir la concepción que éstos tienen sobre él: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. ¿Qué podemos decir del Señor? Es obvio que diremos lo que conocemos de él. Si tenemos una imagen equivocada de Jesús, ésa es la imagen que vamos a transmitir de él. ¿Y cómo saberlo? Leamos detenidamente los evangelios y confrontémoslos con la concepción que tenemos de Jesús. Pedro responde que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios vivo; a lo que Jesús replica: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra construiré mi Iglesia”. La fiesta que celebramos de los santos Pedro y Pablo, que dieron impulso al cristianismo, propone a la Iglesia dos caras de la misma moneda: Pedro, un humilde pescador, sincero y espontáneo en su trato con los demás, representa al pueblo sencillo; mientras que Pablo, de familia acomodada, ilustrado y conocedor de las Escrituras, representa al pueblo que se siente interpelado por Cristo, y se entrega al servicio de los más necesitados. Ambos con un ímpetu misionero incalculable. Perseguidos, martirizados por profesar la fe en Jesucristo, Pedro y Pablo fueron fieles y por ello dieron hasta dar su propia vida por el Evangelio.

ORACIÓN
Amado Dios, hoy te damos gracias por apóstoles y apóstolas, que como Pedro y Pablo, María de Nazaret y Magdalena, Aquila y Priscila, Francisco de Asís y Clara Favarone, y por tantos y tantas que han asumido la misión y entregado su vida  por la causa del Evangelio, incluso en este tiempo. Despierta en nuestras comunidades el hábito de conocer sus hechos de vida que nos dan ejemplo para nuestro apostolado. Amén


Domingo 30 de junio de 2013

“SEGUIR A JESÚS POR EL CAMINO DE LA DIFICULTAD”

  PRIMERA LECTURA
1REYES 19, 16B. 19-21

“Eliseo se levantó y marchó tras Elías”

En aquellos días, el Señor dijo a Elías: "Unge profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Prado Bailén."
Elías se marchó y encontró a Eliseo, hijo de Safat, arando con doce yuntas en fila, él con la última. Elías pasó a su lado y le echó encima el manto.
Entonces Eliseo, dejando los bueyes, corrió tras Elías y le pidió: "Déjame decir adiós a mis padres; luego vuelvo y te sigo."
Elías le dijo: "Ve y vuelve; ¿quién te lo impide?"
Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio; hizo fuego con aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente; luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a su servicio.  Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Este texto narra la vocación de un profeta, Eliseo. Eliseo era un rico campesino. Estaba arando su finca con doce yuntas de bueyes cuando lo encuentra Elías. Éste le echa encima su manto y con esto adquiere sobre él como cierto derecho. Eliseo no sabe negarse; sacrifica la pareja de bueyes con que araba, abandona su familia y se pone al servicio de Dios. Se dan en el caso de Eliseo las condiciones de una vocación especial: llamada de Dios, respuesta a la llamada, ruptura con el pasado y nuevo género de vida al servicio de su misión.

SALMO RESPONSORIAL: 15
Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: "Tú eres mi bien."
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.

Me enseñarás el sendero de la vida,
 me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R.

SEGUNDA LECTURA
GÁLATAS 5, 1. 13-18
Vuestra vocación es la libertad”

Hermanos: Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado.
Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud.
Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que
se aproveche la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la Ley se concentra en esta frase: "Amarás al prójimo como a ti mismo."
Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente.
Yo os lo digo: andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais.
En cambio, si os guía el Espíritu, no estáis bajo el dominio de la Ley. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Nunca como hoy el ser humano ha sido tan sensible a la libertad; el ser humano prefiere la pobreza y la miseria antes que la falta de libertad. Pablo dice con relación a este tema: el cristiano es libre: la vocación cristiana es vocación a la libertad, esta libertad nos la conquistó Cristo; la libertad se expresa y alcanza su plenitud en el amor; ante el peligro de que muchos seres humanos caigan en el libertinaje so pretexto de libertad, Pablo les advierte que la verdadera libertad, la que viene del Espíritu, libera de la esclavitud de la carne y del egoísmo.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 9, 51-62

“Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Te seguiré adonde vayas”

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante.
De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: "Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?"
Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.
Mientras iban de camino, le dijo uno: "Te seguiré adonde vayas."
Jesús le respondió: "Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza."
A otro le dijo: "Sígueme."
Él respondió: "Déjame primero ir a enterrar a mi padre."
Le contestó: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios."
Otro le dijo: "Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia."
Jesús le contestó: "El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios."

REFLEXIÓN
El tema fundamental del evangelio es la presentación de tres vocaciones. Lucas las coloca en el marco del viaje de Jesús y sus discípulos hacia Jerusalén. Jesús, al que quiere seguirle le exige: despego de los bienes y comodidades materiales, pues el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar su cabeza; llamamiento de Dios; ruptura con el pasado y el presente, incluso con la propia familia, y seguimiento. Todo esto para que el discípulo quede libre y disponible para poder anunciar el Reino de Dios.
Las lecturas de hoy tienen un tema común: las exigencias de la vocación. En ellas descubrimos cómo se resalta la necesidad del desprendimiento, de la renuncia, del abandono de las cosas y personas como exigencia para seguir a Jesús. Por eso, no existe respuesta a la llamada para ponerse al servicio del Reino de Dios, en aquellos que anteponen a Jesús condiciones o intereses personales.
El Evangelio nos dice que el desprendimiento exigido por Jesús a los tres candidatos a su seguimiento, es radical e inmediato. Se tiene, incluso, la impresión de una cierta dureza de parte de Jesús. Pero todo está puesto bajo el signo de la urgencia. Jesús ha iniciado “el viaje hacia Jerusalén”. Esta “subida” interminable (que ocupa 10 capítulos en el evangelio de Lucas) no se encuadra en una dimensión estrictamente geográfica, sino teológica: Jesús se encamina decididamente hacia el cumplimiento de su misión.
El viaje de Jesús a Jerusalén no es un viaje turístico. Por eso el maestro exige a los discípulos la conciencia del riesgo que comparte esa aventura: “la entrega de la propia vida”. Se diría que Jesús hace todo lo posible para desanimar a los tres que pretenden seguirle a lo largo del camino. Parece que su intención es más la de rechazar que la de atraer, desilusionar más que seducir. En realidad, él no apaga el entusiasmo, sino las falsas ilusiones y los triunfalismos mesiánicos. Los discípulos deben ser conscientes de la dificultad de la empresa, de los sacrificios que comporta y de la gravedad de los compromisos que se asumen con aquella decisión.
Por tanto, seguir a Jesús exige:
- Disponibilidad para vivir en la inseguridad: “No tener nada, no llevar nada”. No se pone el acento en la pobreza absoluta, sino en la itinerancia. El discípulo lo mismo que Jesús, no puede programar, organizar la propia vida según criterios de exigencias personales, de “confort” individual.
- Ruptura con el pasado, con las estructuras sociales, políticas, económicas y culturales que atan y generan la muerte. Es necesario que los nuevos discípulos miren adelante, que anuncien el Reino, para que desaparezca el pasado y viva el proyecto de Jesús.
- Decisión irrevocable. Nada de vacilaciones, nada de componendas, ninguna concesión a las añoranzas y recuerdos del pasado, el compromiso es total, definitivo, la elección irrevocable.
Hoy como ayer, Jesús sigue llamando a hombres y mujeres que dejándolo todo se comprometen con la causa del Evangelio y, tomando el arado sin mirar hacia atrás, entregan la propia vida en la construcción de un mundo nuevo donde reine la justicia y la igualdad entre los seres humanos.
El seguimiento de Jesús es una invitación y un don de Dios, pero al mismo tiempo exige nuestra respuesta esforzada. Es pues un don y una conquista. Una invitación de Dios, y una meta que nos debemos proponer con tesón. Pero sólo por amor, por enamoramiento de la Causa de Jesús, podremos avanzar en el seguimiento. Ni las prescripciones legales, ni los encuadramientos jurídicos, pueden suplir el papel que el amor, el amor directo a la Causa de Jesús y a Dios mismo a través de la persona de Jesús, tiene que jugar insustituiblemente en nuestras vidas llamadas.

ORACIÓN
Señor, el mundo nos ofrece muchas oportunidades, enséñanos a descubrir que sólo tu ofreces una vida al servicio de Dios, en la apertura a la comunión y al despojo de todo lo que ofrece seguridad. Que sepamos abandonarnos en ti que te decidiste por el camino de la cruz que conduce a la transformación verdadera  de la existencia física y espiritual, que es la resurrección aquí y ahora. Amén