viernes, 1 de julio de 2011

Lunes, 18 de Julio de 2011

“LA FE: SABIDURÍA QUE NOS LIBERA”


PRIMERA LECTURA
ÉXODO 14,5-18

“NO TENGAN MIEDO, ESTÉN FIRMES Y VERÁN LA VICTORIA”

Mientras tanto, el rey de Egipto recibió aviso de que los israelitas se habían escapado. Entonces el rey y sus funcionarios cambiaron de parecer en cuanto a ellos, y se dijeron: "¿Pero cómo pudimos permitir que los israelitas se fueran y dejaran de trabajar para nosotros?"

En seguida el faraón ordenó que prepararan su carro de combate, y se llevó a su ejército. Tomó seiscientos de los mejores carros, además de todos los carros de Egipto, que llevaban cada uno un oficial. El Señor hizo que el faraón se pusiera terco y persiguiera a los israelitas, aun cuando ellos habían salido ya con gran poder.

Los egipcios con todo su ejército, con carros y caballería, salieron a perseguir a los israelitas, y los alcanzaron a la orilla del mar, junto a Pi-hahirot y frente a Baal-sefón, donde estaban acampados. Cuando los israelitas se dieron cuenta de que el faraón y los egipcios se acercaban, tuvieron mucho miedo y pidieron ayuda al Señor. Y a Moisés le dijeron:

--¿Acaso no había sepulcros en Egipto, que nos sacaste de allá para hacernos morir en el desierto? ¿Por qué nos has hecho esto? ¿Por qué nos sacaste de Egipto? Esto es precisamente lo que te decíamos en Egipto: 'Déjanos trabajar para los egipcios. ¡Más nos vale ser esclavos de ellos que morir en el desierto!'

Pero Moisés les contestó:

--No tengan miedo. Manténganse firmes y fíjense en lo que el Señor va a hacer hoy para salvarlos, porque nunca más volverán a ver a los egipcios que hoy ven. Ustedes no se preocupen, que el Señor va a pelear por ustedes.

Entonces el Señor le dijo a Moisés:

--¿Por qué me pides ayuda? ¡Ordena a los israelitas que sigan adelante! Y tú, levanta tu bastón, extiende tu brazo y parte el mar en dos, para que los israelitas lo crucen en seco. Yo voy a hacer que los egipcios se pongan tercos y los persigan; entonces mostraré mi poder en el faraón y en todo su ejército, y en sus carros y caballería. Cuando haya mostrado mi poder en el faraón, y en sus carros y caballería, los egipcios sabrán que yo soy el Señor.

REFLEXIÓN
El Faraón habiendo visto el poder del Dios de Israel, ha permitido que salgas de Egipto; pero luego se arrepiente de haberlos dejado escapar y emprende su persecución, alcanzándolos mientras acampaban junto al mar. Entonces empiezan a murmurar contra Moisés, porque no le ven salida a la situación, se sienten acorralados. Es la prueba de la fe; ¿Quién es este Dios que se presenta como “salvador” y que aparentemente deja a los suyos en la miseria?
Moisés los tiene que animar: “No tengan miedo; estén firmes, y verán la victoria que el Señor les va a conceder a ustedes hoy….. “El Señor peleará por ustedes”. Y les invita a seguir adelante, con decisión, hacia la libertad. Puesta a dura prueba, la fe ha de triunfar con una fe más pura, más despojados de toda confianza en si mismos para confiar totalmente en el otro.
Esto es siempre actual. Igual que a los israelitas, que no estaban muy convencidos de querer ser salvados nos puede suceder que sigamos a gusto en nuestras esclavitudes, que, ante las dificultades, sintamos la tentación de volver a nuestro pasado sin Dios, es, entonces, cuando debemos recordar que Cristo ha vencido el pecado y toda forma de esclavitud o de muerte; que Él nos concede la fuerza para nuestro camino y nos libera de toda esclavitud.

SALMO RESPONSORIAL: ÉXODO 15,1-6
R./ Cantemos al Señor, sublime es su victoria.

Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor:
"Cantaré en honor del Señor,
que tuvo un triunfo maravilloso
al hundir en el mar caballos y jinetes.
Mi canto es al Señor,
quien es mi fuerza y salvación.
Él es mi Dios, y he de alabarlo;
es el Dios de mi padre, y he de enaltecerlo.
El Señor es un gran guerrero.
El Señor, ¡ese es su nombre!
El Señor hundió en el mar
los carros y el ejército del faraón;
¡sus mejores oficiales
se ahogaron en el Mar Rojo!
Cayeron hasta el fondo, como piedras,
y el mar profundo los cubrió.
Oh, Señor, fue tu mano derecha,
fuerte y poderosa,
la que destrozó al enemigo.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 12,38-42

CUANDO JUZGUEN A ESTA GENERACIÓN, LA REINA DEL SUR SE LEVANTARÁ

Algunos de los fariseos y maestros de la ley dijeron entonces a Jesús:
--Maestro, queremos verte hacer alguna señal milagrosa.
Jesús les contestó:
--Esta gente malvada e infiel pide una señal milagrosa; pero no va a dársele más señal que la del profeta Jonás. Pues así como Jonás estuvo tres días y tres noches dentro del gran pez, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches dentro de la tierra. Los de Nínive se levantarán en el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, y la condenarán; porque los de Nínive se volvieron a Dios cuando oyeron el mensaje de Jonás, y lo que hay aquí es mayor que Jonás. También la reina del Sur se levantará en el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, y la condenará; porque ella vino de lo más lejano de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y lo que hay aquí es mayor que Salomón.

REFLEXIÓN
El texto de hoy nos muestra la proclamación de la Palabra de Dios hecha por Jonás, que está en sintonía con la exigencia de mantenerse en la constante escucha de la palabra divina proclamada y puesta en práctica por Jesús. En este sentido, la discusión que ha tenido Jesús sobre el origen y el poder de su autoridad no puede estar fundamentada en señales mágicas como esperan sus oyentes. Es más, el paralelismo entre Jesús y Jonás tiene un sentido más profundo: ambos fueron enviados para anunciar el juicio de Dios que provoca la necesidad del arrepentimiento y la conversión. Sólo que en este caso la misión de Jesús es mayor que la de Jonás. La novedad de Jesús está en que, por la consumación con su vida del proyecto del Padre, Dios extenderá su liberación a toda la humanidad. Jesús es el modelo por excelencia, según el cual hombres y mujeres habrán de construir una fe madura y con criterios no alienantes. La vida y misión de Jesús tienen que ser experimentadas hoy por aquellos que, en medio de todo, son capaces de descubrir la presencia del reino en sus vidas.


ORACIÓN
Señor, Tú conoces cuan infieles y frágiles somos, sabes que nos gusta estar acomodados aunque sea bajo la esclavitud, fortalécenos y ayúdanos a permanecer firmes en la fe que tenemos y no permitas que caigamos en la tentación de querer devolvernos a nuestro pasado, en los tiempos de prueba. Amén.

Martes, 19 de julio de 2011

“FE Y LIBERACIÓN EN UNA MISMA ACCIÓN”

PRIMERA LECTURA
ÉXODO 14,21-15,1


"LOS ISRAELITAS ENTRARON EN MEDIO DEL MAR A PIE ENJUTO"


Moisés extendió su brazo sobre el mar, y el Señor envió un fuerte viento del este que sopló durante toda la noche y partió el mar en dos. Así el Señor convirtió el mar en tierra seca, y por tierra seca lo cruzaron los israelitas, entre dos murallas de agua, una a la derecha y otra a la izquierda.

Toda la caballería y los carros del faraón entraron detrás de ellos, y los persiguieron hasta la mitad del mar; pero a la madrugada el Señor miró de tal manera al ejército de los egipcios, desde la columna de fuego y de nube, que provocó un gran desorden entre ellos; descompuso además las ruedas de sus carros, de modo que apenas podían avanzar. Entonces los egipcios dijeron:

--Huyamos de los israelitas, pues el Señor pelea a favor de ellos y contra nosotros.

Pero el Señor le dijo a Moisés:

--Extiende tu brazo sobre el mar, para que el agua regrese y caiga sobre los egipcios, y sobre sus carros y caballería.

Moisés extendió su brazo sobre el mar y, al amanecer, el agua volvió a su cauce normal. Cuando los egipcios trataron de huir, se toparon con el mar, y así el Señor los hundió en él. Al volver el agua a su cauce normal, cubrió los carros y la caballería, y todo el ejército que había entrado en el mar para perseguir a los israelitas. Ni un solo soldado del faraón quedó vivo. Sin embargo, los israelitas cruzaron el mar por tierra seca, entre dos murallas de agua, una a la derecha y otra a la izquierda.

En aquel día el Señor salvó a los israelitas del poder de los egipcios, y los israelitas vieron los cadáveres de los egipcios a la orilla del mar. Al ver los israelitas el gran poder que el Señor había desplegado contra Egipto, mostraron reverencia ante el Señor y tuvieron confianza en él y en su siervo Moisés.

Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor:
"Cantaré en honor del Señor,
que tuvo un triunfo maravilloso
al hundir en el mar caballos y jinetes.

REFLEXIÓN
Hay que comprender este relato de acuerdo con el estilo que le caracteriza: es normal, siguiendo las costumbres de los demás pueblos, que Israel cuente en estilo épico (engrandecido) los acontecimientos que rodean su nacimiento, el carácter providencial y estrepitoso de la intervención de Dios que condujo al pueblo a la libertad mediante la destrucción de los carros y de los caballos de la potencia enemiga. Para Israel, este hecho es como el artículo fundamental de su fe: Dios los ha salvado de la esclavitud de Egipto. Se trata de una asistencia divina en una situación desesperada, humanamente hablando.
Este texto trata de explicar que los orígenes de Israel se deben ante todo a la iniciativa divina. Todos los hechos que se consignan, desde el ángel de Yavhé a la vara de Moisés, desde la columna hasta la oración del patriarca, tienden únicamente a poner de relieve esa prioridad de la acción de Dios en la salvación y en la constitución del pueblo. Esta iniciativa de Dios no necesita, sin embargo, revestir formas extraordinarias, como la de detener las aguas en masas suspendidas verticalmente, Dios actúa más bien con economía de medios y respetando las leyes de la naturaleza; hay sitios en donde un viento abrasador podía efectivamente hacer transitable un brazo de mar poco profundo.
Cuando leemos este episodio en la noche pascual, deberíamos entender la Pascua en un triple nivel: 1) como los judíos, estamos convencidos de que aquel día Dios salvó a Israel; 2) Esa pascua es figura de la segunda, la de Cristo, que pasa a la Nueva Vida de Resucitado a través de la muerte; 3) Recordamos que esa pascua de Jesús nos ha salvado a todos, y que los cristianos, por las aguas del Bautismo, hemos experimentado el paso de las tinieblas a la luz, de la esclavitud a la libertad.
Ya sabemos que ese paso es el inicio del camino; toda la vida estaremos luchando contra el mal, intentando liberarnos de toda esclavitud. Pero en el Bautismo ya nos ha alcanzado el amor de Dios y su gracia liberadora, que no nos abandonarán ya nunca más. Es una convicción que nos debe dar ánimos en todo momento y que debemos saber comunicar a otros, ante las dificultades de la vida.

SALMO RESPONSORIAL: ÉXODO 15,8-17
R./ Cantemos al Señor, sublime es su victoria

Soplaste con furia, y el agua se amontonó;
las olas se levantaron como un muro;
¡el centro del mar profundo se quedó inmóvil!
El enemigo había pensado:
'Los voy a perseguir hasta alcanzarlos,
y voy a repartir lo que les quite
hasta quedar satisfecho.
Sacaré la espada,
y mi brazo los destruirá.'
Pero soplaste, y el mar se los tragó;
se hundieron como plomo en el agua tempestuosa.
Oh, Señor,
¡ningún dios puede compararse a ti!
¡Nadie es santo ni grande como tú!
¡Haces cosas maravillosas y terribles!
¡Eres digno de alabanza!
¡Desplegaste tu poder
y se los tragó la tierra!
Con tu amor vas dirigiendo
a este pueblo que salvaste;
con tu poder lo llevas a tu santa casa.
Las naciones temblarán cuando lo sepan,
los filisteos se retorcerán de dolor,
los capitanes de Edom se quedarán sin aliento,
los jefes de Moab temblarán de miedo,
y perderán el valor todos los cananeos.
Oh, Señor,
¡que se asusten!, ¡que tengan miedo!,
¡que se queden como piedras
por la fuerza de tu brazo,
hasta que haya pasado tu pueblo,
el pueblo que has hecho tuyo!
Oh, Señor,
llévanos a vivir a tu santo monte,
al lugar que escogiste para vivir,
al santuario que afirmaste con tus manos
.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 12,46-50


"ÉSTOS SON MI MADRE Y MIS HERMANOS"


Todavía estaba Jesús hablando a la gente, cuando acudieron su madre y sus hermanos, que deseaban hablar con él. Como se quedaron fuera, alguien avisó a Jesús:
--Tu madre y tus hermanos están ahí fuera, y quieren hablar contigo.
Pero él contestó al que le llevó el aviso:
--¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?
Entonces, señalando a sus discípulos, dijo:
--Estos son mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.


REFLEXIÓN
Mateo define a los discípulos como la verdadera familia de Jesús. El objetivo del discipulado no es negar los vínculos familiares, sino afirmar la primacía de los vínculos presentes en la comunidad que Jesús congrega alrededor del Proyecto de su Padre: el Reino. La nueva familia de Jesús está abierta a la humanidad entera; la única exigencia para pertenecer a ella es llevar a efecto el deseo del Padre, que se concreta en la adhesión a Jesús mismo. La dimensión vertical de los lazos de sangre se convierte en la horizontalidad de las relaciones del reino. La invitación de Jesús a sus discípulos es la de ser oyentes y servidores de la Palabra, que se comprometan hasta el final con la obra salvadora de Dios para la humanidad. Todo aquel que se asocie a este compromiso queda unido a Jesús por vínculos más estrechos de amor, de intimidad y de universalidad. Se constituye de esta manera un mundo de relaciones atravesado por los valores del reino de la justicia, de solidaridad y de la igualdad de los hijos de Dios.


ORACIÓN
Te alabo Señor por tu Palabra, que es lámpara para mis pasos, que hace de mí una persona nueva, que me alimenta en el camino de la vida, que me sostiene en los momentos de dificultad. Haz que nunca me sacie de ella y que cada día que pasa sienta más necesidad de leerla, meditarla y hacerla vida. Te lo pido, Señor Amén.

Miércoles, 20 de julio de 2011

“LA SEMILLA DEL MANÁ NUEVO”


PRIMERA LECTURA
ÉXODO 16,1-5.9-15

“ACÉRQUENSE AL SEÑOR QUE HA ESCUCHADO SUS MURMURACIONES”


Toda la comunidad israelita salió de Elim y llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí. Era el día quince del mes segundo después de su salida de Egipto. Allí, en el desierto, todos ellos comenzaron a murmurar contra Moisés y Aarón. Y les decían:
--¡Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto! Allá nos sentábamos junto a las ollas de carne y comíamos hasta llenarnos, pero ustedes nos han traído al desierto para matarnos de hambre a todos.

Entonces el Señor le dijo a Moisés:

--Voy a hacer que les llueva comida del cielo. La gente deberá salir cada día, y recogerá solo lo necesario para ese día. Quiero ver quién obedece mis instrucciones y quién no. El sexto día, cuando preparen lo que van a llevar a casa, deberán recoger el doble de lo que recogen cada día.

Luego Moisés le dijo a Aarón:

--Di a todos los israelitas que se acerquen a la presencia del Señor, pues él ha escuchado sus murmuraciones.

En el momento en que Aarón estaba hablando con los israelitas, todos ellos miraron hacia el desierto, y la gloria del Señor se apareció en una nube. Y el Señor se dirigió a Moisés y le dijo:

--He oído murmurar a los israelitas. Habla con ellos y diles: 'Al atardecer, ustedes comerán carne, y por la mañana comerán pan hasta quedar satisfechos. Así sabrán que yo soy el Señor su Dios.'

Aquella misma tarde vinieron codornices, las cuales llenaron el campamento, y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento. Después que el rocío se hubo evaporado, algo muy fino, parecido a la escarcha, quedó sobre la superficie del desierto. Como los israelitas no sabían lo que era, al verlo se decían unos a otros: "¿Y esto qué es?" Y Moisés les dijo:

--Este es el pan que el Señor les da como alimento.

REFLEXIÓN

El pueblo luego del paso por el Mar Rojo, donde experimentó la fidelidad de Dios, empieza a experimentar la dureza del desierto y de nuevo protesta contra Moisés y contra Dios, anhelando el pan y la carne que comían en Egipto.
La respuesta de Dios es inmediata. Se sirve de dos fenómenos naturales que, por su oportunidad, fueron interpretados como actuaciones prodigiosas de Dios para con su pueblo: una bandada de codornices que emigran y se ponen al alcance de los israelitas, y el maná una especie de resina comestible de algún árbol o alguna clase de rocío alimenticio. Habrá alimento para todos, todos los días. Observemos algunos detalles del relato; 1) Cada uno debe recoger lo que necesita comer (justo reparto de los bienes); 2) nadie debe guardar para el día siguiente (no acaparar, no acumular, no concentrar los bienes en pocas manos), 3) El día sexto recogerán el doble (para reservar el día séptimo al descanso, pues el hombre es un hijo de Dios, no una máquina). Todo esto permite concluir que la intención del autor de este relato (de la corriente sacerdotal) es ayudar al israelita del exilio y del post-exilio a reconstruir su fe, meditando en los prodigios realizados por Dios en el pasado, en medio del pueblo.

SALMO RESPONSORIAL: 77
R./ El Señor les dio un trigo celeste.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 13, 1-9

“CAYÓ EN TIERRA BUENA Y DIO FRUTO”


Aquel mismo día salió Jesús de casa y se sentó a la orilla del lago. Como se reunió mucha gente, Jesús subió a una barca y se sentó, mientras la gente se quedaba en la playa. 3 Entonces se puso a hablarles de muchas cosas por medio de parábolas.
Les dijo: "Un sembrador salió a sembrar. Y al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y llegaron las aves y se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra; esa semilla brotó pronto, porque la tierra no era muy honda; pero el sol, al salir, la quemó, y como no tenía raíz, se secó. Otra parte de la semilla cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio buena cosecha; algunas espigas dieron cien granos por semilla, otras sesenta granos, y otras treinta. Los que tienen oídos, oigan."


REFLEXIÓN
No olvidemos que lo que está de fondo en este pasaje es la comunidad de Mateo. El tema de las parábolas de Jesús es el del Reinado de Dios, no como una teoría, sino como una praxis que exige una respuesta para ser comprendida. El sembrador es Dios; Jesús es el mensajero de Dios por excelencia. La semilla es la revelación de Dios y su proyecto de Reino. Los suelos representan las diferentes formas de recepción humana. El pasaje del evangelio de Mateo muestra la pedagogía de Jesús a través de sus parábolas: enseñar a la intemperie. Indudablemente la presión de la gente debe haber sido bastante fuerte como para justificar la posición extraña y sin precedentes de enseñar desde una barca. A partir de la parábola del sembrador nos damos cuenta de que la propuesta de crear una comunidad humana alternativa se nos da en realidades sencillas y cotidianas; pero se hace necesario seguir madurando la experiencia de fe, que conlleva necesariamente confiar más radicalmente en Dios. El mensaje es que, a pesar de algunos fallos, de los fracasos de la existencia, el Reino tendrá finalmente éxito.


PARA REFLEXIONAR
1. ¿Cómo soportamos la dureza del camino?
2. ¿Cómo reaccionamos cuando todo nos sale mal y parece que se oscurece el sol y no sentimos la cercanía de Dios, ni de los demás?
3. ¿Murmuramos siempre, como el pueblo de Israel?
4. ¿sabemos ser fuertes ante las adversidades sin culpar siempre a Dios, sin perder la confianza?

ORACIÓN
Te doy gracias, Señor, por llamarme a colaborar contigo en la transformación del mundo. Quiero ser tierra fecunda donde la semilla de tu Palabra produzca mucho fruto y donde otros hermanos encuentren una luz que ilumine sus vidas. Amén.

Jueves, 21 de julio de 2011

“EL ROSTRO DE DIOS SE PERCIBE EN SU PALABRA”


PRIMERA LECTURA
ÉXODO 19,1-2.9-11.16-20b


"EL SEÑOR BAJARÁ AL MONTE SINAÍ A LA VISTA DEL PUEBLO"




Los israelitas llegaron al desierto del Sinaí al tercer mes de haber salido de Egipto. Después de salir de Refidim, llegaron al desierto del Sinaí y acamparon allí mismo, frente al monte y el Señor le dijo:
--Mira, voy a presentarme ante ti en medio de una nube espesa, para que la gente me oiga hablar contigo y así tengan siempre confianza en ti.
Moisés le repitió al Señor la respuesta del pueblo, y el Señor le dijo:
--Ve y prepara al pueblo hoy y mañana para que me rinda culto. Deben lavarse la ropa y prepararse para pasado mañana, porque pasado mañana bajaré yo, el Señor, al monte Sinaí, a la vista de todo el pueblo.
Al amanecer del tercer día hubo relámpagos y truenos, y una espesa nube se posó sobre el monte. Un fuerte sonido de trompetas hizo que todos en el campamento temblaran de miedo. Entonces Moisés llevó al pueblo fuera del campamento para encontrarse con Dios, y se detuvieron al pie del monte. Todo el monte Sinaí echaba humo debido a que el Señor había bajado a él en medio de fuego. El humo subía como de un horno, y todo el monte temblaba violentamente. El sonido de trompetas fue haciéndose cada vez más fuerte; Moisés hablaba, y Dios le contestaba con voz de trueno.
El Señor bajó a la parte más alta del monte Sinaí, y le pidió a Moisés que subiera a ese mismo lugar.



REFLEXIÓN
Todo el Antiguo Testamento contempla la experiencia de Dios que el pueblo hace en el Sinaí como el punto central de su historia, el soporte de la alianza y el nervio más íntimo de su espiritualidad como pueblo de Dios. La brevísima narración de aquella experiencia es de una sobriedad cautivadora. No se encuentra ningún elemento innecesario, ningún tipo de concesión a visiones sobrenaturales. Sin embargo, late toda la emoción mística y el convencimiento de que Dios se encuentra con su pueblo. Yahvé viene a Moisés, baja en forma de fuego a la cumbre de la montaña, responde con vez de trueno en el diálogo con Moisés. No es extraño, pues, que el pueblo se atemorice, tiemble y se mantenga a distancia. A pesar de todo, el pueblo entero sale al encuentro de Dios.
Aquí tenemos, pues, unos elementos preciosos de revelación. Yahvé, Creador y Señor de toda la tierra, ha bajado a su posesión, a la montaña que, aunque su presencia, tiembla y echa humo. Dios es inaccesible, pero se muestra al pueblo, es cercano y lejano al mismo tiempo. Dios se muestra poderoso en sus prodigios, pero adopta al mismo tiempo formas humanas. De esta manera, Moisés se convierte cada día más en el mediador entre Dios y el pueblo. El Dios del Sinaí no da miedo. Es también la consigna evangélica por Yahvé es el mismo Dios de Jesús, el Padre, el que ama y el que salva, el que lleva a los hombres a la construcción total de su personalidad.

SALMO RESPONSORIAL: Daniel 3,52-56
R./ Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres.

"Bendito eres, Señor, Dios de nuestros antepasados,
digno de honor y de toda alabanza por siempre.
Bendito tu nombre santo y glorioso,
digno de todo honor y de toda alabanza por siempre.
Bendito eres en tu santo y glorioso templo,
digno de todo honor y de toda gloria por siempre.
Bendito eres tú, que te sientas en trono de rey,
digno de todo honor y de toda alabanza por siempre.
Bendito eres tú, que estás sentado sobre querubines[f]
y con tu mirada penetras los abismos,
digno de honor y de toda alabanza por siempre.
Bendito eres en la bóveda del cielo,
digno de alabanza y de gloria por siempre.





LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 13,10-17


¡DICHOSOS SUS OJOS QUE VEN Y SUS OÍDOS QUE OYEN!


Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron por qué hablaba a la gente por medio de parábolas. Jesús les contestó: "A ustedes, Dios les da a conocer los secretos del reino de los cielos; pero a ellos no. Pues al que tiene, se le dará más, y tendrá bastante; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará. Por eso les hablo por medio de parábolas; porque ellos miran, pero no ven; escuchan, pero no oyen ni entienden. Así, en el caso de ellos se cumple lo que dijo el profeta Isaías:

'Por más que escuchen, no entenderán,
por más que miren, no verán.
Pues la mente de este pueblo está entorpecida,
tienen tapados los oídos
y han cerrado sus ojos,
para no ver ni oir,
para no entender ni volverse a mí,
para que yo no los sane.
"Pero dichosos ustedes, porque tienen ojos que ven y oídos que oyen. Les aseguro que muchos profetas y personas justas quisieron ver esto que ustedes ven, y no lo vieron; quisieron oir esto que ustedes oyen, y no lo oyeron.


REFLEXIÓN
El texto del evangelio de Mateo apunta a la finalidad de las parábolas proclamadas por Jesús: Los misterios del Reino de Dios sólo son revelados a los más pequeños y se pueden entender por la fe. Una vez más se plantea a los discípulos el tema de la ceguera y la sordera espiritual. Sin lugar a dudas, para Jesús, sus seguidores más inmediatos están en condiciones de entender la propuesta del reino, pero la gente del común no, y menos especialmente los fariseos y los maestros de la ley. No es que Jesús no quiera que la gente entienda su mensaje, sino que cuestiona, más bien, la imposibilidad de sus contemporáneos de entender su predicación del Reino. Es la creciente hostilidad y la negativa deliberada a comprender el mensaje de Jesús lo que les conduce a la condena y rechazo. Pero, por otro lado, los discípulos son bendecidos, porque son capaces de presenciar el acontecer de una comunidad y sociedad alternativa de acuerdo a los valores del Reino y de participar activamente en ella. La invitación es clara: sin la apertura espiritual, intelectual y social a la revelación del plan salvífico de Dios en la historia, no progresaremos en el acontecer de dicho plan.



ORACIÓN
Señor dame ojos y oídos de discípulo para ver y entender los signos de tu presencia en mi vida. No quiero pasar de largo ante tu presencia, pues el sentido de mi vida eres Tú. Quiero crecer en tu amor y en sabiduría ante Ti y ante los hombres. Quiero ser tuyo(a) Señor. Amén.

Viernes, 22 de julio de 2011

“LA CONVERSIÓN, UN PROCESO PARA UNA VIDA NUEVA”



PRIMERA LECTURA
CANTAR DE LOS CANTARES 3,1-4



"ENCONTRÉ EL AMOR DE MI ALMA"



En mi cama, por las noches,
busqué al amor de mi vida.
Lo busqué y no lo encontré.
Entonces me levanté
y recorrí la ciudad
buscando al amor de mi vida
por las calles y las plazas.
Lo busqué y no lo encontré.
Pregunté a los guardias
que hacen la ronda de la ciudad:
"¿No han visto ustedes al amor de mi vida?"
Apenas me había alejado de ellos,
cuando encontré al amor de mi vida.
Lo tomé de la mano, y sin soltarlo
lo llevé a las habitaciones de mi madre.

REFLEXIÓN
Aun no encuentran un acuerdo entre los especialistas sobre la interpretación del Cantar de los Cantares. ¿Cantan al amor humano y el encuentro del hombre y de la mujer liberada de prácticas mágicas y alienantes impuestos al amor por las religiones antiguas o bien son alegorías que celebran directamente el amor de Dios y de su pueblo?
Digamos algo en perspectiva de fe, ya que este escrito forma parte del canon de las Escrituras: el pasaje describe la ardiente pasión de los prometidos que arden en deseos de encontrarse de nuevo y que se esperan mutuamente con la impaciencia del encuentro. Es el amor en su expresión más fresca, aún no ha madurado por la prueba del tiempo. Los últimos poemas del Cantar propondrán un concepto más adulto del amor, marcado por la fidelidad y más fuerte que la muerte. Las etapas sucesivas del amor humano son buenas en sí mismas, y pueden servir de experiencia religiosa y convertirse en signos del amor de Dios a su pueblo.

A través de este cántico, la Escritura recuerda al hombre que su universo no está hecho solo de técnica y de razón, de ciencia y de política, sino de gratuidad y de don, de amor y de coparticipación. Le recuerda que todas las seguridades que elabora y las dimensiones que atribuye a las cosas y a los seres se derrumban frente al encuentro de dos corazones y el don mutuo de dos personas.

SALMO RESPONSORIAL: 62,2-6.8-9
R./ Mi alma está sedienta de Ti, Dios mío.

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 20,1.11-18





"¿MUJER, POR QUÉ LLORAS?



El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro; y vio quitada la piedra que tapaba la entrada.
María se quedó afuera, junto al sepulcro, llorando. Y llorando como estaba, se agachó para mirar dentro, y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús; uno a la cabecera y otro a los pies. Los ángeles le preguntaron:
--Mujer, ¿por qué lloras?

Ella les dijo:

--Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto.

Apenas dijo esto, volvió la cara y vio allí a Jesús, pero no sabía que era él. Jesús le preguntó:

--Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?

Ella, pensando que era el que cuidaba el huerto, le dijo:

--Señor, si usted se lo ha llevado, dígame dónde lo ha puesto, para que yo vaya a buscarlo.

Jesús entonces le dijo:

--¡María!

Ella se volvió y le dijo en hebreo:

--¡Rabuni! (que quiere decir: "Maestro").

Jesús le dijo:

--No me retengas, porque todavía no he ido a reunirme con mi Padre. Pero ve y di a mis hermanos que voy a reunirme con el que es mi Padre y Padre de ustedes, mi Dios y Dios de ustedes.

Entonces María Magdalena fue y contó a los discípulos que había visto al Señor, y también les contó lo que él le había dicho.

REFLEXIÓN
Hoy la liturgia hace memoria de María Magdalena. Los cuatro evangelios testimonian de manera diferente que ella fue la primera en ver a Jesús resucitado, bien a solas, como en evangelio de Juan, o bien en compañía de los otros discípulos, como en los sinópticos (Mt 28,1-8; Mc 16,1-8; Lc 24,1-9). El testimonio único de María Magdalena sobre la resurrección en el evangelio de Juan le ha otorgado, a través de la historia de la Iglesia, un puesto inigualable en las narraciones del Señor resucitado. Dicho testimonio le mereció el título de “apóstol de los apóstoles” que le dieron los Padres de la Iglesia. Lo más importante de esta escena es el envío que le hace el resucitado a María, que anuncie a los hermanos su mensaje pascual fundamental: Desde este momento, él y sus discípulos van a permanecer inseparablemente unidos como miembros de una única familia. Ella es la portadora del mensaje de la nueva creación. La exigencia para el “hoy” de la Iglesia es llevar hasta sus últimas consecuencias el papel otorgado por Jesús a las mujeres que lo siguen, como testigos principales de la resurrección, fundamento de nuestra fe.

ORACIÓN
Dame, Señor Jesús, el amor y la audacia de María Magdalena y de tantas santas mujeres que te amaron hasta el último momento de sus vidas, para que sepa afrontar mis propios miedos y nunca dude de tu acción misericordiosa en mi vida y la de todos los que se abren a tu amor. Amén

Sábado, 23 de julio de 2011

“LA FIDELIDAD A LAS PROMESAS DEL SEÑOR"

PRIMERA LECTURA
ÉXODO 224,3-8



“ESTA ES LA SANGRE DE LA ALIANZA QUE EL SEÑOR HA HECHO CON USTEDES”

Moisés fue y le contó al pueblo todo lo que el Señor había dicho y ordenado, y todos a una voz contestaron:

--¡Haremos todo lo que el Señor ha ordenado!

Entonces Moisés escribió todo lo que el Señor había dicho, y al día siguiente, muy temprano, se levantó y construyó un altar al pie del monte, y colocó doce piedras sagradas, una por cada tribu de Israel. Luego mandó a unos jóvenes israelitas que mataran toros y los ofrecieran al Señor como holocaustos y sacrificios de reconciliación. Moisés tomó la mitad de la sangre y la echó en unos tazones, y la otra mitad la roció sobre el altar. Después tomó el libro de la alianza y se lo leyó al pueblo, y ellos dijeron:

--Pondremos toda nuestra atención en hacer lo que el Señor ha ordenado.

Entonces Moisés tomó la sangre y, rociándola sobre la gente, dijo:

--Esta es la sangre que confirma la alianza que el Señor ha hecho con ustedes, sobre la base de todas estas palabras.

REFLEXIÓN
Vemos como Moisés y el pueblo ratifican su Alianza con Dios a través de un pacto con sangre, ritual muy común en aquella época. La sangre es símbolo de la vida, y la vida es algo sagrado que viene de Dios.
Es muy expresiva la ceremonia: 1) Se levanta una piedra grande a modo de altar,, que representa a Yahvé, y doce más pequeñas, una por cada tribu de Israel; 2) Se sacrifican unos animales y la sangre se guarda en recipientes; 3) Moisés proclama el texto de la Alianza que el pueblo va a hacer con Dios y todos contestan: “haremos todo lo que dice el Señor”; y 4) Entonces, con la mitad de la sangre, asperja el altar y con la otra mitad, las doce estelas: la misma sangre une a Dios y al pueblo de tal manera, que quedan obligados a cumplir la Alianza, bajo pena de que el que falte a ella pueda sufrir el mismo destino que los animales sacrificados.

SALMO RESPONSORIAL: 49
R./ Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 13,24-30


“DE DÓNDE VIENE LA CIZAÑA”


Jesús les contó esta otra parábola: "Sucede con el reino de los cielos como con un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero cuando todos estaban durmiendo, llegó un enemigo, sembró mala hierba entre el trigo y se fue. Cuando el trigo creció y se formó la espiga, apareció también la mala hierba. Entonces los trabajadores fueron a decirle al dueño: 'Señor, si la semilla que sembró usted en el campo era buena, ¿de dónde ha salido la mala hierba?' El dueño les dijo: 'Algún enemigo ha hecho esto.' Los trabajadores le preguntaron: '¿Quiere usted que vayamos a arrancar la mala hierba?' Pero él les dijo: 'No, porque al arrancar la mala hierba pueden arrancar también el trigo. Lo mejor es dejarlos crecer juntos hasta la cosecha; entonces mandaré a los que han de recogerla que recojan primero la mala hierba y la aten en manojos, para quemarla, y que después guarden el trigo en mi granero.' "

REFLEXIÓN
La parábola del evangelio de hoy es una respuesta fehaciente a la creencia común de que el reino mesiánico se establecería con la eliminación y destrucción de los malvados. Se coloca de manifiesto que el acontecer del reino está ya actuando en la germinación de las semillas de la justicia, de la paz, del diálogo sin exclusión. El Reino desde estas coordenadas está abierto a todos, lo mismo que Dios envía la lluvia y el sol sobre buenos y malos. Por tanto, lo crucial de la parábola está en la praxis de la paciencia y la tolerancia hasta la clasificación final. No podemos perder de vista que la realidad del reino va surgiendo en un ambiente hostil, que la justicia crece en medio de la corrupción y la opresión; que la paz va floreciendo aún en medio de la violencia. Un auténtico discipulado tiene que luchar en contra de todo tipo de pesimismo, desánimo y derrotismo, y encaminarse a seguir sembrando y compartiendo la vida junto con todos aquellos que son víctimas de la opresión, de la injusticia personal y colectiva.

ORACIÓN
Jesús, mi Señor, que no viniste a condenar sino a salvar, a curar las heridas de los que sufren y a cambiar el corazón de piedra de los pecadores por un corazón de carne… pasa por mi vida y límpiala de todo deseo de venganza, de toda pretensión de seguridad y de la necedad de creerme más que los demás. Enséñame a ser paciente con mis semejantes, así como Tú lo eres conmigo. Amén.

Domingo 24 de julio de 2011

“EL GRAN TESORO DE LA SABIDURÍA”


PRIMERA LECTURA
1 REYES 3,5.7-12, 9b-14


“SALOMÓN PIDE INTELIGENCIA PARA GOBERNAR”


En aquellos días, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: "Pídeme lo que quieras." Respondió Salomón: "Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?" Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: "Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti."

REFLEXIÓN
Salomón tiene justa fama de hombre sabio, y así lo destaca el Antiguo Testamento. Sin embargo, para comprender bien lo que significa ese elogio tenemos que hacer tres precisiones.
En primer lugar, la sabiduría según la Biblia es más que el simple conocimiento. Alguien puede amontonar muchos conocimientos y no ser sabio porque ser sabio no es tanto conocer sino saber qué hace uno con lo que conoce. Se relaciona más con saber vivir que con saber otras muchas cosas.
En segundo lugar, esta sabiduría es un don. Salomón pidió de Dios el regalo de ser sabio. Tenemos la imagen de que los científicos de nuestro tiempo son gente muy sabia, pero mucho de ellos despreciarían la fe como un camino para buscar nuestra ruta en esta vida. En la Biblia es lo contrario: la sabiduría empieza por reconocer que esta vida tiene mayor complejidad que todo lo que quepa en mi cabeza o mis palabras. Ser sabio es reconocer que necesito una luz más grande que la que yo me puedo dar. Nadie puede darme más y mejor luz que Dios, mi creador y quien más me ama. Según esto, la fe y la plegaria son caminos privilegiados para la genuina sabiduría.
La sabiduría, entendemos entonces, es patrimonio frecuente de los humildes. Tiene mucho que ver con el conocimiento de uno mismo. Salomón le habla a Dios diciendo: "Yo no soy más un muchacho y no sé cómo actuar. Soy tu siervo y me encuentro perdido en medio de este pueblo tuyo, tan numeroso, que es imposible contarlo. Por eso te pido que me concedas sabiduría de corazón para que sepa gobernar a tu pueblo." En vez de considerarse jefe de un pueblo se considera siervo de Dios. Por consecuencia, cuanto más uno mira a quiénes tiene "debajo" y menos mira a Quién tiene "arriba," menos sabiduría de verdad tendrá.


SALMO RESPONSORIAL: 118
R: ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor !

SEGUNDA LECTURA
ROMANOS 8,28-30
Hermanos: Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.


LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 13,44-53


“VENDE TODO LO QUE TIENE Y COMPRA EL CAMPO”


"El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un terreno. Un hombre encuentra el tesoro, y lo vuelve a esconder allí mismo; lleno de alegría, va y vende todo lo que tiene, y compra ese terreno.
La parábola de la perla de mucho valor
"Sucede también con el reino de los cielos como con un comerciante que andaba buscando perlas finas; cuando encontró una de mucho valor, fue y vendió todo lo que tenía, y compró esa perla.
La parábola de la red
"Sucede también con el reino de los cielos como con la red que se echa al mar y recoge toda clase de pescado. Cuando la red se llena, los pescadores la sacan a la playa, donde se sientan a escoger el pescado; guardan el bueno en canastas y tiran el malo. Así también sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles para separar a los malos de los buenos, y echarán a los malos en el horno de fuego. Entonces vendrán el llanto y la desesperación."
Lo nuevo y lo viejo
Jesús preguntó:
--¿Entienden ustedes todo esto?
--Sí --contestaron ellos.
Entonces Jesús les dijo:
--Cuando un maestro de la ley se instruye acerca del reino de los cielos, se parece al dueño de una casa, que de lo que tiene guardado sabe sacar cosas nuevas y cosas viejas.

REFLEXIÓN:
Descubrir el mensaje que se revela por Jesús y su reinado, abre los horizontes hacia una nueva humanidad. Una vez que se ha descubierto el valor que tiene el Reino, es necesario tomar una posición, y frente a este descubrimiento ningún precio es demasiado alto, pues el Reino se convierte en el único valor absoluto para quien lo descubre.


El proyecto del «Reino de los cielos», según la expresión de Mateo, se convierte para muchas personas en una alegre pero exigente sorpresa, que en el caminar normal de la vida se produjo por medio de un encuentro afortunado que impregnó de una gran riqueza la existencia. Ese Reino trajo una exigencia, que genera al mismo tiempo inseguridad, pues se descubre necesario venderlo todo, despojarse de muchos «bienes» y “cosas” que atan, e ir al encuentro de su absoluta posesión, como su mayor riqueza. Afortunado quien ha descubierto desde su práctica concreta en la vida, los valores del Reino...encontró su mejor tesoro, la mejor perla que podía estar buscando perdidamente en otros rincones.


Las dos parábolas iniciales (del tesoro escondido y de la perla de gran valor) parece que se contrapusieran a la llamada e invitación de Jesús a dejar bienes y riquezas para poder seguirlo. Sin embargo nos enseñan las parábolas, que el Reino es la mayor riqueza para el seguidor de Jesús: Luego de sentir la llamada de Jesús y de descubrir el Reino, el camino se debe seguir con alegría, porque se ha encontrado todo. El Reino, en estas dos parábolas, es la realidad que supera a nuestro egoísmo. Dejar las certezas inseguras del hoy, por la certeza mayor, hace que los caminos abiertos para que el reinado de Dios sea el mayor absoluto, que busca en todos los sentidos la transformación de tantas y tantas estructuras injustas.


Para el seguidor de Jesús es necesario romper los esquemas de muchas estructuras que deshumanizan. Personas que esperan un cambio sin ponerse en búsqueda, de nuevas posibilidades para su existencia o para la existencia de los demás, se enfrentan en estas parábolas a las personas que han encontrado un sentido que creían perdido para sus vidas y se arriesgan al cambio y a la novedad, poniéndose en marcha en la construcción de proyectos alternativos que construyan hermandad solidaria entre los seres humanos y se comprometen en afianzar, desde la práctica concreta, los valores de vida y justicia que han encontrado.


Jesús concluye esta enseñanza preguntando si han entendido todo lo dicho por medio de la palabra, que había estado escondida, pero que ahora no deja de salir a la luz. Aquí se presenta el modelo ideal del discípulo que es capaz de entender el mensaje del Reino y saca oportunamente lo viejo y lo nuevo del mensaje que ha recibido. La novedad del Reino viene por medio de la palabra, el proyecto original en torno al cual se dio origen a Israel como pueblo, sus luchas y procesos en búsqueda de la justicia y su interpretación de la historia desde un Dios liberador y a la opción de este Dios por los más pobres y oprimidos de la sociedad. Esta oferta del Reino que propone Jesús, es una realidad que quiere hombres y mujeres capaces de incorporar los propios valores de la historia y la cultura a las nuevas realidades, siempre impregnadas de justicia, solidaridad, equidad, valores que Jesús puso en marcha en su caminar y lideró siempre y nos invita a vivir ahora.

PARA REFLEXIONAR:
1. ¿He descubierto verdaderamente el Reino de Dios en mi vida? ¿Siento mi vida llena de gozo y alegría por ese hallazgo? ¿Soy capaz de venderlo todo por ese tesoro, por esa perla tan valiosa?

ORACIÓN
Jesús, Tú eres el único objeto de nuestro corazón. Tú sólo eres digno de ser amado. Sólo a ti amamos, sólo a ti buscamos, eres nuestro todo, nuestro gran tesoro, nuestra gran riqueza, todo lo restante no es nada para nosotros, no queremos amar ni minar nada más que a Ti en todas las cosas. Tú eres todo para nosotros y nosotros queremos ser todo para Ti por siempre. Amén

Lunes 25 de julio de 2011

“EL TESTIGO DA SU VIDA POR LA CAUSA DEL EVANGELIO”

2 CORINTIOS 4, 7-15




“NOS APRIETAN POR TODOS LADOS, PERO NO NOS APLASTAN”



Hermanos: Este tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros.
Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: "Creí, por eso hablé", también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros. Todo es para vuestro bien. Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios.
REFLEXIÓN
Pablo y, como él, todos los ministros de la comunidad, sienten que llevan un tesoro: la salvación de Dios, que anuncian y tratan de comunicar, pero lo llevan en “vasijas de barro”, porque son débiles y encuentran dificultades en su camino: “una fuerza extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros.

La clave es fiarse totalmente de Dios, Pablo, en su mensaje, resume sus tareas como apóstol y discípulo: le aprietan, pero no le aplastan, esta apurado, pero no desesperado. En todo se siente unido a Cristo. Se ha solidarizado con él en los sufrimientos, con la esperanza de que también participará de su vida: “quien resucito al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará”.
Como Pablo, debemos confiar en Dios, no dejándonos amilanar, ni desilusionar por las dificultades. Pablo nos da ejemplo magnífico de valentía y generosidad, siguiendo los pasos del maestro, que se entrego totalmente para salvar a los demás.

SALMO RESPONSORIAL: 125
R: El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 20, 20-28





“EL PRIMERO QUE SEA EL SERVIDOR DE TODOS”




La madre de los hijos de Zebedeo, junto con sus hijos, se acercó a Jesús y se arrodilló delante de él para pedirle un favor. Jesús le preguntó:
--¿Qué quieres?
Ella le dijo:
--Manda que en tu reino uno de mis hijos se siente a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Jesús contestó:
--Ustedes no saben lo que piden. ¿Pueden beber el trago amargo que voy a beber yo?
Ellos dijeron:
--Podemos.
Jesús les respondió:
--Ustedes beberán este trago amargo, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí darlo, sino que se les dará a aquellos para quienes mi Padre lo ha preparado.
Cuando los otros diez discípulos oyeron esto, se enojaron con los dos hermanos. Pero Jesús los llamó, y les dijo:
--Como ustedes saben, entre los paganos los jefes gobiernan con tiranía a sus súbditos, y los grandes hacen sentir su autoridad sobre ellos. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que entre ustedes quiera ser grande, deberá servir a los demás; y el que entre ustedes quiera ser el primero, deberá ser su esclavo. Porque, del mismo modo, el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por una multitud.

REFLEXIÓN:
El mensaje de fondo de este texto radica en saber que los modelos políticos no son ejemplos adecuados para la construcción del Reino en la vida de los seres humanos. Jesús presenta un modelo distinto del acaecer del Reino en la historia, el modelo del servicio gratuito. Jesús no cede a la propuesta de la madre de los Zebedeos, aunque estos tomen parte en la pasión del Señor; pero una cosa es clara: el Reino pertenece al Padre. La indignación de los demás discípulos lleva al Maestro a juntarlos a todos y a explicarles las verdaderas implicaciones del discipulado, la manera de reinar Dios no es como el de los poderosos y de los delimitadores de las conciencias, sino justamente lo contrario: Servir con amor, ayudando a los demás a realizarse como seres humanos. El verdadero reinar pasa ineludiblemente por el servicio desinteresado, hasta asumir las últimas consecuencias, compartiendo incluso el mismo destino de Jesús. El privilegio dentro de la propuesta de Jesús no es la del poder por el poder, sino la de la solidaridad apasionada que construye igualdad.

ORACIÓN
Señor Jesús, aquí estoy, vengo ante ti sin excusas ni pretensiones. Tú te has hecho hombre para enseñarme, cuantas cosas me pueden llevar a ti, tanto el sufrimiento como la alegría, el sacrificio y la felicidad. Tú eres mi Roca y mi Salvación. Quiero responder a tu llamado y poner todo mi ser al servicio de mis hermanos, siguiendo tu ejemplo. Quiero sentir la alegría de gastar la vida en la construcción de tu Reino, en la construcción de un mundo más justo y más humano. Amén.

Martes 26 de julio de 2011

“SOMOS TESTIGOS DE LO QUE OTROS QUISIERON VER”


PRIMERA LECTURA
ÉXODO 33,7-11; 34,5b-9.28


“QUE MI SEÑOR VAYA CON NOSOTROS”


Moisés tomó la tienda de campaña y la puso a cierta distancia fuera del campamento, y la llamó tienda del encuentro con Dios. Cuando alguien quería consultar al Señor, iba a la tienda, la cual estaba fuera del campamento. Y cuando Moisés iba a la tienda, toda la gente se levantaba y permanecía de pie a la entrada de su propia tienda de campaña, siguiendo a Moisés con la mirada hasta que este entraba en la tienda. En cuanto Moisés entraba en ella, la columna de nube bajaba y se detenía a la entrada de la tienda, mientras el Señor hablaba a Moisés. Y cuando la gente veía que la columna de nube se detenía a la entrada de la tienda, cada uno se arrodillaba a la entrada de su propia tienda en actitud de adoración.
Dios hablaba con Moisés cara a cara, como quien habla con un amigo, y después Moisés regresaba al campamento. Pero su ayudante, el joven Josué, hijo de Nun, nunca se apartaba del interior de la tienda.


Entonces el Señor bajó en una nube y estuvo allí con Moisés, y pronunció su propio nombre. Pasó delante de Moisés, diciendo en voz alta:
--¡El Señor! ¡El Señor! ¡Dios tierno y compasivo, paciente y grande en amor y verdad! Por mil generaciones se mantiene fiel en su amor y perdona la maldad, la rebeldía y el pecado; pero no deja sin castigo al culpable, sino que castiga la maldad de los padres en los hijos y en los nietos, en los bisnietos y en los tataranietos.
Rápidamente Moisés se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, y adoró al Señor diciendo:
¡Señor! ¡Señor! Si en verdad me he ganado tu favor, acompáñanos. Esta gente es realmente muy terca, pero perdónanos nuestros pecados y maldad, y acéptanos como tu pueblo.
Moisés se quedó allí con el Señor cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber. Allí escribió sobre las tablas las palabras de la alianza, es decir, los diez mandamientos.

REFLEXIÓN
Dos pasajes distintos aparecen en la lectura de hoy: el que se refiere a la “tienda del encuentro”, junto al campamento, y el diálogo de Moisés con Dios, en la montaña. Pero en los dos aparece algo claro: al pecado y la debilidad del pueblo responde, por una parte, Moisés con su solidaridad e intercesión, y sobre todo Dios, con su amor y su paciencia.

La tienda del encuentro o de la reunión, a las afueras del campamento que van montando a lo largo de su recorrido por el desierto, es un símbolo que Dios no los abandona. Se visibiliza de alguna manera en forma de nube y habla con Moisés, el mediador, “cara a cara”. Moisés es un hombre de intensa oración además un guía eficaz del pueblo.

Si los israelitas apreciaban la cercanía de Dios en la tienda del encuentro, los cristianos estamos mucho más motivados para agradecer su presencia en todo momento de nuestra vida. Haremos bien en buscar momentos de silencio y de “encuentro” con Dios, de experiencia de oración ante Él. Debemos saber escapar el campamento de la actividad y tomar nuevo aliento en la cercanía de Dios.

SALMO RESPONSORIAL: 102
R: El Señor es compasivo y misericordioso.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 13, 36-43


“EL QUE SIEMBRA LA BUENA SEMILLA ES EL HIJO DEL HOMBRE”

Jesús despidió entonces a la gente y entró en la casa, donde sus discípulos se le acercaron y le pidieron que les explicara la parábola de la mala hierba en el campo. Jesús les respondió: "El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre, y el campo es el mundo. La buena semilla representa a los que son del reino, y la mala hierba representa a los que son del maligno,y el enemigo que sembró la mala hierba es el diablo. La cosecha representa el fin del mundo, y los que recogen la cosecha son los ángeles. Así como la mala hierba se recoge y se echa al fuego para quemarla, así sucederá también al fin del mundo. El Hijo del hombre mandará a sus ángeles a recoger de su reino a todos los que hacen pecar a otros, y a los que practican el mal. Los echarán en el horno encendido, y vendrán el llanto y la desesperación. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. Los que tienen oídos, oigan.

REFLEXIÓN:
La interpretación de la parábola de la cizaña tiene como fin la comprensión, por parte de los discípulos y de la comunidad cristiana, de tener que vivir en un mundo donde el bien (la justicia) tiene que abrirse camino en constante confrontación con el mal. El campo donde el Hijo del hombre siembra la buena semilla es el mundo y toda su condición ambivalente, entre las luchas por la justicia y la violencia sistemática. En el mundo, el trigo y la cizaña crecen juntamente y entremezclados. En este sentido, el mal no sólo está en el mundo, sino también al interior de la comunidad eclesial. La comunidad dentro de sí lleva siempre algo de cizaña, de ahí que los seguidores de Jesús se sientan invitados a ser como la semilla buena y no como la mala hierba. Las personas, las instituciones y los sistemas que han optado por convertir este mundo en un escenario de muerte, de violencia y ambición irremediablemente están condenadas a vivir de acuerdo a su propia elección. Pero los que hemos asumido la tarea de hacer germinar el Reino estamos llamados a resolver el destino del mundo en la tierra fértil de la historia siendo peregrinos de una comunidad de relaciones alternativas.

ORACIÓN
Señor te amamos, eres nuestro todo, que cada día sea un encuentro continuo contigo, ayúdanos a ser hombres y mujeres de oración, que siempre busquemos de tu cercanía, queremos recibir de tu aliento nuevo y fresco todos los días, queremos dejarnos guiar por ti y por tu palabra, ayúdanos a ser constructores de tu proyecto día a día. Amén

Miércoles 27 de julio de 2011

“EL ROSTRO BRILLANTE DEL AUTÉNTICO DISCÍPULO”

PRIMERA LECTURA
ÉXODO 34, 29-35


“UN ROSTRO RESPLANDECIENTE”


Después bajó Moisés del monte Sinaí llevando las dos tablas de la ley; pero al bajar del monte no se dio cuenta de que su cara resplandecía por haber hablado con el Señor. Cuando Aarón y todos los israelitas vieron que la cara de Moisés resplandecía, sintieron miedo y no se acercaron a él. Pero Moisés los llamó, y cuando Aarón y todos los jefes de la comunidad volvieron a donde estaba Moisés, él habló con ellos. Poco después se acercaron todos los israelitas, y Moisés les dio todas las órdenes que el Señor le había dado en el monte Sinaí. Luego que terminó de hablar con ellos, se puso un velo sobre la cara.
Cuando Moisés entraba a la presencia del Señor para hablar con él, se quitaba el velo y se quedaba así hasta que salía. Entonces comunicaba a los israelitas las órdenes que había recibido del Señor. Al ver los israelitas que la cara de Moisés resplandecía, él volvía a ponerse el velo sobre la cara, y se lo dejaba puesto hasta que entraba a hablar de nuevo con el Señor.

REFLEXIÓN
El rostro de Moisés reflejaba algo de la luz divina. La oración lo convertía en un pequeño espejo de la hermosura del cielo. Lo mismo hará Dios con nosotros si de veras nos enamoramos de la oración.
La oración que nos hace iluminar es aquella que primero nos ha hecho arder. Irradiamos luz porque hemos sido contagiados del fuego que viene de lo alto. En la escuela de los grandes orantes, como Moisés, aprenderemos a orar no como quien hace un negocio sino como quien dilata su tiempo y su corazón frente al mejor amigo.
La gente no entendía qué sucedía en el rostro de Moisés, uno diría que casi les molestaba o les aterraba esa luz extraña. Una persona espiritual será siempre un ser extraño para los que le rodean. Esto no lo autoriza a dejarse guiar por el capricho, pues no es el capricho lo que debe distinguirle, sino la novedad que trae el Espíritu. Tan grande es esa obra que nuestra mediocridad hace a veces que deseemos cubrir con un velo tanta maravilla.
SALMO RESPONSORIAL: 98
R: Santo eres, Señor, Dios nuestro.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 13, 44-46

“VENDE TODO LO QUE TIENE Y COMPRA EL CAMPO"


"El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un terreno. Un hombre encuentra el tesoro, y lo vuelve a esconder allí mismo; lleno de alegría, va y vende todo lo que tiene, y compra ese terreno.
La parábola de la perla de mucho valor
"Sucede también con el reino de los cielos como con un comerciante que andaba buscando perlas finas; cuando encontró una de mucho valor, fue y vendió todo lo que tenía, y compró esa perla.

REFLEXIÓN:
Uno de los sentidos primeros de estas parábolas está en comprender que el Reino y el reinado de Dios son un tesoro de tan alto valor que un entendido daría gozosamente todo para conseguirlo. En términos más coloquiales: “Las medias tintas” no ayudan al acontecer del Reino en la historia y en la condición humana de las personas, pueblos y comunidades. Esta conducta hace ver que Jesús comprendió el Reino de Dios como un descubrimiento cuyo gozo acaba con cualquier tipo de vacilación. En las dos parábolas se toma una decisión radical, renunciar libremente a todo por el tesoro encontrado; pero esa decisión se origina en la profunda fascinación que produce su descubrimiento. La alegría provocada por el hallazgo del tesoro, permite entender que la adhesión al proyecto de Dios no llega como una exigencia extraordinaria o heroica, sino como don gozoso de Dios, que por sus dimensiones y parámetros hace absolutamente feliz. Quienes han encontrado el tesoro se ponen en marcha por construir otro mundo posible, optando por construir fraternidad y solidaridad efectiva, en construir un caminar comunitario.

PARA REFLEXIONAR

¿Nos brilla el rostro después de haber estado orando y celebrando en la presencia de Dios? ¿Se nota el paso del Señor en nosotros? ¿Somos diferentes porque tenemos el "Sello" de la presencia de Dios?


ORACIÓN
Dios de amor y misericordia queremos seguir viviendo nuestra experiencia de vida contigo, síguenos haciéndonos fieles en la oración, queremos que así como Moisés nuestro rostro brille, nuestra vida irradie tu presencia, que sigas trasformando nuestra vida y nos des nuevas fuerzas no para quedarnos en la montaña sino para ir al valle donde nos necesitan y cumplir la misión. Amén

Jueves, 28 de julio de 2011

“NOSOTROS SOMOS LOS ACTUALES TABERNÁCULOS DE DIOS”


PRIMERA LECTURA
ÉXODO 40,16-21.34-38



"LA NUBE CUBRIÓ LA TIENDA DEL ENCUENTRO Y LA GLORIA DEL SEÑOR LLENÓ EL SANTUARIO"

Moisés lo hizo todo tal como el Señor se lo había ordenado. Y así, al comenzar el segundo año después de la salida de Egipto, el día primero del mes primero, fue instalado el santuario. Moisés instaló el santuario y puso sus bases, colocó las tablas, puso los travesaños, levantó los postes, extendió la tienda de campaña sobre el santuario, y colocó la cubierta para la parte superior de la tienda, tal como el Señor se lo había ordenado.

Después Moisés tomó las tablas de la ley y las puso en el arca de la alianza; luego le puso al arca los travesaños, y su tapa para la parte superior, y la llevó al interior del santuario; colgó entonces el velo y cubrió el arca, tal como el Señor se lo había ordenado.
Entonces la nube cubrió la tienda del encuentro y la gloria del Señor llenó el santuario. Moisés no podía entrar en la tienda del encuentro porque la nube se había asentado sobre ella y la gloria del Señor llenaba el santuario. Cuando la nube se levantaba de encima del santuario, los israelitas levantaban su campamento y seguían su camino, pero si no se levantaba la nube, tampoco ellos levantaban su campamento, sino que esperaban hasta que la nube se levantaba. A lo largo de todo el viaje de los israelitas, y a la vista de todos ellos, la nube del Señor estaba sobre el santuario durante el día, y durante la noche había un fuego sobre él.

REFLEXIÓN

Uno de los aspectos pedagógicos de nuestro acompañar a los israelitas a través del libro de Éxodo, en su peregrinar por el desierto es verlos obedecer e ir al ritmo de Dios. La nube misteriosa de la presencia divina no es un freno de incomprensión o de incapacidad para entender el plan divino: es más bien la guía maravillosa que marca un paso y que defiende el paso del pueblo de Dios.


Dios lo hace con una perspectiva esperanzadora: Dios está cercano a su pueblo, le acompaña en su camino a través del desierto. Moisés manda construir lo que aquí se llama “el santuario”, que no es todavía el Templo. Esta tienda, a veces envuelta en una nube misteriosa y otras veces por fuego, será el punto de referencia continuo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Contiene el Arca, con el documento en que constan las cláusulas de la Alianza.
Se trata de una “tienda”, un abrigo frágil y confortable, que se desmonta a cada partida y se remonta a cada nueva etapa, porque el Dios de Israel es un Dios que “hace camino” con su pueblo. Es invisible…pero tiene en cuenta el deseo de “signos” y acepta que los hombres materialicen un lugar que simbolice su Presencia.


De la misma forma, la Iglesia de Cristo y así mismo nosotros somos un pueblo peregrino, en marcha. En este camino, nos sentimos acompañados por Dios. Él nos ha enviado a su Hijo, el "Dios-con-nosotros", que ha “plantado su tienda" entre nosotros. Sólo seremos salvos y bendecidos caminando al ritmo de Dios, caminando paso a paso con Él. El agua que nos bendice o las dificultades y amenazas que nos acechan las conoce mejor aquella nube que desde su altura ve más de lo que nosotros vemos.
Vivir guiado por Dios es como vivir en la actitud del "sí" de María. Es acoger el querer divino y amar su voluntad como a la propia vida, o incluso más. Una prueba que los israelitas al final no lo superaron, fue cuando les acosó la sed o les apretó el hambre, pero que nosotros, llenos de su Espíritu Santo, alimentados por su Palabra, viviendo en la Eucaristía la cercanía del Señor Resucitado, que se hace alimento para el camino, lo podremos superar.

SALMO RESPONSORIAL: 83
R./ Que deseables son tus moradas Señor de los Ejércitos

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 13,47-53



"ESCOGIENDO LOS BUENOS CESTOS Y TIRANDO LOS MALOS"

"Sucede también con el reino de los cielos como con la red que se echa al mar y recoge toda clase de pescado. Cuando la red se llena, los pescadores la sacan a la playa, donde se sientan a escoger el pescado; guardan el bueno en canastas y tiran el malo. Así también sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles para separar a los malos de los buenos, y echarán a los malos en el horno de fuego. Entonces vendrán el llanto y la desesperación."
Lo nuevo y lo viejo
Jesús preguntó:
--¿Entienden ustedes todo esto?

--Sí --contestaron ellos.

Entonces Jesús les dijo:

--Cuando un maestro de la ley se instruye acerca del reino de los cielos, se parece al dueño de una casa, que de lo que tiene guardado sabe sacar cosas nuevas y cosas viejas.

Cuando Jesús terminó de contar estas parábolas, se fue de allí

REFLEXIÓN
La parábola de la red es una evocación de lo que el reinado de Dios será en el futuro, cuando llegue la hora del juicio final. Así como la cizaña crece junto con el trigo hasta el día de la recolección, así también la red recoge del mar peces de toda clase y condición. Lo bueno y lo malo han de convivir en una tensión histórica que permita que lo bueno se fortalezca y lo malo tenga la posibilidad de la restauración y la redención. El Reino es un cuerpo mixto que está formado por miembros que asumen la esencia de la existencia: la constitutiva ambivalencia de la vida, tender hacia el bien o al mal. La elección final de quienes deben ser dignos de salvación ha de dejarse a Dios, dado que el Reino está abierto a todos.
La comprensión es una de las características principales del discipulado que es capaz de actualizar el mensaje de salvación y liberación en la historia. El mensaje del Reino tiene ahora precedencia sobre lo antiguo y le da un significado nuevo.

ORACIÓN
Jesús, nuestro Maestro y Señor, queremos hacer camino contigo, que nos lleves paso a paso contigo, planta tu "tienda" entre nosotros, queremos que nos acompañes en cada instante de nuestra vida, guíanos en nuestras decisiones, planes, proyectos, visiones y ayúdanos Señor a cumplir fielmente la misión. Pasa y sigue pasando por nuestra vida, Señor. Amén.

Viernes 29 de julio de 2011

“LA VIDA ETERNA ES EL FRUTO O RESULTADO DEL AMOR”

PRIMERA LECTURA
1RA CARTA JUAN 4, 7-16


"EL AMOR, SEÑAL DE NUESTRA COMUNIÓN CON DIOS"


Queridos hermanos, debemos amarnos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Dios mostró su amor hacia nosotros al enviar a su Hijo único al mundo para que tengamos vida por él. El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados.
Queridos hermanos, si Dios nos ha amado así, nosotros también debemos amarnos unos a otros. A Dios nunca lo ha visto nadie; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor se hace realidad en nosotros. La prueba de que nosotros vivimos en Dios y de que él vive en nosotros, es que nos ha dado su Espíritu. Y nosotros mismos hemos visto y declaramos que el Padre envió a su Hijo para salvar al mundo. Cualquiera que reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, vive en Dios y Dios en él.
Así hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor, y el que vive en el amor, vive en Dios y Dios en él.
REFLEXIÓN
El tema del texto de la carta de Juan que leemos hoy es el amor fraterno; pues Juan no pierde de vista un momento la situación de la comunidad cristiana. Por eso se refiere concretamente a este amor, lo cual no excluye, sin embargo, la necesidad de amar a todos aunque no sean cristianos.
El amor, que debe ser el fundamento de toda comunidad cristiana y de todo cristiano, su distintivo, procede de Dios, y no debe confundirse con aquel amor con que pueden amarse los hombres en el mundo. Los que aman como Dios ama son Hijos de Dios, vienen de Dios, lo mismo que el amor que en ellos se manifiesta. Pero el que no ama de esa manera no tiene nada en común con Dios y tampoco puede conocerlo. El conocimiento de Dios es inseparable del amor que viene de Dios.


En Jesucristo, Dios nos da la prueba definitiva de su amor. Así, nos muestra que el amor no es sólo una propiedad más entre otras propiedades divinas, sino la misma esencia de Dios; pues nos da lo mejor que tiene y nos lo da sin reservas, nos da a su “Hijo único”. Y el amor que viene de Dios y se manifiesta plenamente en Jesucristo es amor desinteresado. Por lo tanto, el amor de Dios no es la respuesta al amor que los hombres ya le teníamos, sino el principio del amor que debemos tenernos los unos a los otros.

SALMO RESPONSORIAL: 33
R: Bendigo al Señor en todo momento.

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 11, 19-27


“EL QUE CREE EN MÍ, AUNQUE MUERA, VIVIRÁ”


Y muchos de los judíos habían ido a visitar a Marta y a María, para consolarlas por la muerte de su hermano. Cuando Marta supo que Jesús estaba llegando, salió a recibirlo; pero María se quedó en la casa. Marta le dijo a Jesús:
--Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aún ahora Dios te dará todo lo que le pidas.
Jesús le contestó:
--Tu hermano volverá a vivir.
Marta le dijo:
--Sí, ya sé que volverá a vivir cuando los muertos resuciten, en el día último.
Jesús le dijo entonces:
--Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que todavía está vivo y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?
Ella le dijo:
--Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.

REFLEXIÓN:
Martha de Betania brilla en el evangelio de hoy con el resplandor de una fe vigorosa y firme de confianza en el Señor. Tomemos sus propias palabras, y admiremos el don de la fe, concedido por el Único que puede darla. "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas". Así habla Martha. Está segura del poder de Jesús, y esa certeza no queda destruida ni siquiera por el hecho aparentemente irreversible de la muerte.


Este encuentro de Jesús con Marta tiene también como sentido profundo el reconocimiento de Aquél como Señor de la resurrección y dador de vida. Para acceder a este reconocimiento se hace necesario creer en Jesús y en la promesa de la resurrección. El contenido de la confesión de fe de Marta consiste en la declaración de Jesús como Mesías y que su poder procede de Dios. Aunque Marta expresa la expectativa de la multitud de manera muy personal, si hubieras estado aquí (v. 21), ella se distingue del falso mesianismo de la multitud que queda maravillada sólo por las obras “extraordinarias de Jesús”. Ante la afirmación de Jesús de que Lázaro resucitará (v. 23), la respuesta de ella es una afirmación de fe en la resurrección en el tiempo final de los muertos. Al final, la declaración de Jesús como resurrección y vida termina con una pregunta vigente para los seguidores de Jesús hoy: ¿Creen esto? (v. 26b) La respuesta de Marta es una profesión de fe: “Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo” (v. 27). Esta confesión es el mensaje fundamental de todo el encuentro. Y hoy tu en tu experiencia personal ¿Crees tú esto?


PARA REFLEXIONAR
Martha de Betania, que hospedó a Jesucristo, nos obliga a preguntarnos. ¿Cuál es lugar que tiene Jesús en nuestras vidas? ¿Qué espacios y tiempos hoy le damos al Hijo de Dios en nuestra vida?.
ORACIÓN
Marta lo mismo que María, abrió no solamente un lugar a Jesús sino un tiempo, un tiempo para que Él estuviera y se quedara, Señor que como ellas nuestro tiempo y nuestra vida sea también para ti y que nuestra fe en ti también como la de ellas sea fortalecida día a día. Amén

Sábado 30 de julio de 2011

“EL AÑO DE GRACIA DEL SEÑOR”

PRIMERA LECTURA
LEVÍTICO 25, 1, 8-17


“EL AÑO JUBILAR CADA UNO RECOBRARÁ SU PROPIEDAD”



El Señor habló a Moisés en el monte Sinaí: "Haz el cómputo de siete semanas de años, siete por siete, o sea cuarenta y nueve años. A toque de trompeta darás un bando por todo el país, el día diez del séptimo mes. El día de la expiación haréis resonar la trompeta por todo vuestro país. Santificaréis el año cincuenta y promulgaréis manumisión en el país para todos sus moradores. Celebraréis jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y retornará a su familia. El año cincuenta es para vosotros jubilar; no sembraréis ni segaréis el grano de ricio ni cortaréis las uvas de cepas bordes. Porque es jubileo; lo considerarás sagrado. Comeréis de la cosecha de vuestros campos. En este año jubilar cada uno recobrará su propiedad. Cuando realices operaciones de compra y venta con alguien de tu pueblo, no lo perjudiques. Lo que compres a uno de tu pueblo se tasará según el número de años transcurridos después del jubileo. Él a su vez te lo cobrará según el número de cosechas anuales: cuantos más años falten, más alto será el precio; cuantos menos, menor será el precio. Porque él te cobra según el número de cosechas. Nadie perjudicará a uno de su pueblo. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor, vuestro Dios."



REFLEXIÓN

La primera lectura, del Levítico, que leemos hoy nos hace referencia a “El año de gracia del Señor”, se refiere al año jubilar, al año de remisión de todas las deudas, en sentido universalista, para todos. Nos cuenta una legislación un poco extraña; cada cincuenta años la gente volvía a su tierra original. Cuando llegó Josué con los Israelitas, a la tierra prometida, el Señor asignó las tierras a las distintas tribus, pero luego el movimiento del comercio, las necesidades, los problemas y las vicisitudes, las estrecheces, hacían que algunas personas tuvieran que vender sus tierras e incluso que tuvieran que venderse a sí mismos como esclavos.
El Señor había decretado, según escuchamos en el Libro levítico que cada cincuenta años las cosas tenían que volver a su forma original, el que había comprado una tierra, la devolvía al que la había vendido y todos se devolvían todas las cosas, de manera que se volvía, con esa legislación, se volvía a la repartición original de las tierras. Las tierras volvían a la familia, se condonaban las deudas, los esclavos son liberados, incluso el campo, la tierra descansa durante ese año.

El jubileo tenía para los judíos, un sentido religioso, de culto a Dios, pero también de carácter social, de justicia igualitaria que contribuye a que las propiedades no se vayan acumulando en unas pocas manos y todos tengan con que vivir.
¿Conocen ustedes un modelo de organización social que cuide más la equidad o que ame más a los pobres que este texto maravilloso que leemos en esta primera lectura de hoy? ¿Hay una utopía más grande o más bella, que declarar el destino universal de la tierra, de modo que nadie considere tan suyo lo propio como para llegar a la opresión, la explotación o la injusticia con su hermano?
¿Alguien ha buscado con más ardor el bien de todos, la solidaridad, la propiedad compartida, sin lastimar a nadie, o se ha preocupado así por cuidar de todos, como lo hace Dios, hoy en su palabra de Levítico?



El Reino de Dios empieza allí, donde se comparte, donde se vive la solidaridad, en el amor, cuando el corazón del hombre se abre al pensamiento de que todos somos iguales, de que las diferencias en entre los seres humanos son contrarias a la voluntad de Dios. Y a partir de allí se encuentran fuerzas para luchar por un mundo justo y libre. Bendita esta maravillosa enseñanza que viene de los cielos.



SALMO RESPONSORIAL: 66
R: ¡Oh Dios!, que te alaben todos los pueblos.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 14, 1-12


“MUERTE DE JUAN EL BAUTISTA”


Por aquel mismo tiempo, Herodes, el que gobernaba en Galilea, oyó hablar de Jesús, y dijo a los que estaban a su servicio: "Ese es Juan el Bautista, que ha resucitado. Por eso tiene este poder milagroso."
Es que Herodes había hecho arrestar y encarcelar a Juan. Lo hizo por causa de Herodías, esposa de su hermano Filipo, pues Juan había dicho a Herodes: "No debes tenerla como tu mujer."
Herodes, que quería matar a Juan, tenía miedo de la gente, porque todos creían que Juan era un profeta. Pero en el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías salió a bailar delante de los invitados, y le gustó tanto a Herodes que le prometió bajo juramento darle cualquier cosa que pidiera. Ella entonces, aconsejada por su madre, dijo a Herodes:
--Dame en un plato la cabeza de Juan el Bautista.
Esto entristeció al rey Herodes; pero como había hecho un juramento en presencia de sus invitados, mandó que se la dieran. Ordenó, pues, cortarle la cabeza a Juan en la cárcel; luego la llevaron en un plato y se la dieron a la muchacha, y ella se la entregó a su madre.
Llegaron los seguidores de Juan, se llevaron el cuerpo y lo enterraron; después fueron y avisaron a Jesús.

REFLEXIÓN:
El episodio del día de hoy tiene un significado desde la totalidad del evangelio de Mateo. Tras la expulsión de Jesús de Nazaret se produce otra señal del futuro: La muerte del precursor. La denuncia que hace Juan Bautista es que juzgaba que Herodes había pecado al casarse con la mujer de su hermano, mientras éste aún vivía, cometiendo por tanto adulterio e incesto. Pero este no fue el motivo fundamental para asesinar; la causa es de origen político: La influencia del Bautista era tal en medio del pueblo que el emperador de Roma temía una rebelión. Juan era la conciencia crítica de la Antigua Alianza ante un poder político corrupto. Él era, desde el desierto, la voz de los que no tenían voz, pero, como todos los auténticos profetas, resultó ser un estorbo para la institución totalitaria. En definitiva, en el contexto del evangelio, la muerte violenta, injusta, de Juan prefigura la muerte de Jesús en la cruz. Juan el Bautista, el más grande de los profetas, es el precursor de Jesús también en el sufrimiento.

ORACIÓN
Tú palabra Señor, nos exhorta nuevamente a ser solidarios, a compartir, a que nos veamos todos iguales, ayúdanos Señor ha cambiar la visión, a dejar nuestro egoísmo, a ampliar nuestro horizonte y luchar por un mundo justo y libre, a vivir y buscar tu tiempo de "gracia". . Amén

Domingo, 31 de julio de 2011

“EL COMPARTIR FRATERNO MULTIPLICA EL AMOR”



PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 55,1-3

“VENGAN COMPREN TRIGO SIN PAGAR”



"Todos los que tengan sed, vengan a beber agua;
los que no tengan dinero, vengan,
consigan trigo de balde y coman;
consigan vino y leche sin pagar nada.
¿Por qué dar dinero a cambio de lo que no es pan?
¿Por qué dar su salario por algo que no deja satisfecho?
Óiganme bien y comerán buenos alimentos,
comerán cosas deliciosas.
Vengan a mí y pongan atención,
escúchenme y vivirán.
Yo haré con ustedes una alianza eterna,
cumpliendo así las promesas que por amor hice a David.

REFLEXIÓN
Isaías nos hace una invitación a degustar con sabiduría todos los dones que Dios nos ofrece, sabiendo que lo mejor que podemos ofrecer nosotros mismos es la gratitud activa, que revierte sobre todos los menos favorecidos aquellos dones que unos pocos acaparan. Lo mismo ocurre con la Palabra de Dios, debe ser entregada con sabiduría y generosidad de modo que el pueblo de Dios no desfallezca. La Palabra de Dios nos invita y convoca a hacer de este ‘valle de lágrimas’ un jardín frondoso donde florezca la justicia y la sabiduría (Sal 72, 1-9).
El hambre y la sed son mecanismos fundamentales de los seres vivos. Todo ser viviente necesita nutrición e hidratación, pero en los seres humanos, estas necesidades biológicas tienen carácter social. En muchas culturas humanas –no todas-, compartir la bebida y el alimento son mecanismos de socialización y de integración. El autor toma, entonces, esta necesidad vital y la traslada al campo de la fe para mostrarnos que para el creyente la Palabra de Dios es algo más que una comunicación divina. La Palabra de Dios se convierte así en una necesidad inaplazable que alimenta nuestro ser y nos vivifica. Jesús mismo, retomando las reflexiones del Deuteronomio (Dt 8, 3; 6, 13), combate la tentación contraponiendo la voluntad divina al inmediatismo humano (Lc 4, 3-4). El problema de la humanidad no es únicamente la satisfacción de las necesidades básicas, sino, también, hacer surgir y formar una consciencia que exija la justa distribución de los recursos, que lleve a que la humanidad cultive lo mejor de sí y lo entregue como solidaridad y justicia en un proyecto social alternativo al proyecto egoísta.
Pero el autor, como buen poeta y profeta, no se contenta con hacer una arenga o una instrucción legal; busca, por medio de la imagen asociada a los mejores frutos (trigo, vino, leche), que el lector encuentre no sólo consuelo sino deleite. La Palabra de Dios se convierte así en un manjar sabroso que puede ser degustado por la pura gratuidad divina. El olor del amasijo fresco, del vino bien conservado y de la leche fresca nos recuerdan los dones que Dios le ha dado a su pueblo; dones que ayudan al ser humano a construir un cuerpo vigoroso pero que deben ser acompañados por una degustación asidua de su Palabra.


SALMO RESPONSORIAL: 144
R./ Abres tú la mano, Señor y nos sacias de favores.

SEGUNDA LECTURA
ROMANOS 8,35.37-39


“NINGUNA CRIATURA PODRÁ APARTARLES DEL AMOR DE DIOS”


¿Quién nos podrá separar del amor de Cristo? ¿El sufrimiento, o las dificultades, o la persecución, o el hambre, o la falta de ropa, o el peligro, o la muerte violenta?
Pero en todo esto salimos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Estoy convencido de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los poderes y fuerzas espirituales, ni lo presente, ni lo futuro, ni lo más alto, ni lo más profundo, ni ninguna otra de las cosas creadas por Dios. ¡Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor!

REFLEXIÓN
Si creer significa aceptar no sólo lo que Dios nos da sino sobre todo aceptar al Dios que nos lo da, uno entiende que no es posible acoger la gracia de Dios sin llegar a ser creaturas nuevas, dispuestas a vivir no según la lógica antigua del egoísmo y la satisfacción sino a la manera nueva, con la lógica de la donación y la santidad, como nos mostró Cristo.

El amor que Dios nos ha dado tiene expresión en regalos concretos, como el pan multiplicado o el perdón ofrecido, pero es ante todo un amor que quiere QUEDARSE en nosotros, habitar en nosotros. Ese amor es el don mismo del Espíritu Santo, y de ese amor nada puede separarnos,

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 14,13.21


MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES”


Cuando Jesús recibió la noticia, se fue de allí él solo, en una barca, a un lugar apartado. Pero la gente lo supo y salió de los pueblos para seguirlo por tierra. Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud; sintió compasión de ellos y sanó a los enfermos que llevaban. Como ya se hacía de noche, los discípulos se le acercaron y le dijeron:
--Ya es tarde, y este es un lugar solitario. Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y se compren comida.

Jesús les contestó:

--No es necesario que se vayan; denles ustedes de comer.

Ellos respondieron:

--No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados.

Jesús les dijo:

--Tráiganmelos aquí.

Entonces mandó a la multitud que se sentara sobre la hierba. Luego tomó en sus manos los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, pronunció la bendición y partió los panes, los dio a los discípulos y ellos los repartieron entre la gente. Todos comieron hasta quedar satisfechos; recogieron los pedazos sobrantes, y con ellos llenaron doce canastas. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

REFLEXIÓN
La multiplicación y los peces nos evoca la gran tentación de considerar que únicamente la satisfacción de las necesidades básicas nos conduce al Reino. Jesús se preocupó de que sus discípulos fueran mediadores efectivos frente a las necesidades del pueblo, pero no recurriendo a la mentalidad mercantilista que reduce todo a la presencia o ausencia de dinero (Mt 14, 15). Es muy fácil, a falta de un benefactor, despedir a la multitud hambrienta para que cada cual consiga lo necesario. Pero Jesús no quiere eso; él pide a sus seguidores que sean ellos mismos quienes se ofrezcan a ser agentes de la solidaridad entre el pueblo, ofreciendo lo que son y todo (lo poco) que tienen. Entonces la ración de tres personas, cinco panes y dos peces, se convierte en el incentivo para que todos aporten desde su pobreza y pueda ser alimentado todo el pueblo de Dios, que es lo que simbolizan las doce canastas. En la intención del evangelista, Jesús demuestra de este modo que el problema no es la carencia de recursos sino la falta de solidaridad.

Lo que nos acerca a Jesús no son los muchos rezos, genuflexiones o ceremonias, sino el amor incondicional a él y a su Causa, el Reino. Algo que hizo diferente a Jesús de todos los predicadores de su época fue la capacidad para despertar los mejores sentimientos de la gente: amor, generosidad y respeto. Nosotros no deberíamos amar a Jesús con un amor diferente al amor con el que él nos ama.

En este contexto, la multiplicación del pan y de los peces nos remite a la Eucaristía como regalo de Jesús para su pueblo hambriento y necesitado. El Señor Jesús ofrece a su pueblo como Buen Pastor, un banquete que sostiene, une y fortalece. El pan que Jesús ofrece sacia a la multitud y sobra porque está siempre disponible para alimentar el hambre de Dios y la necesidad de salvación que experimentamos los hombres.

PARA REFLEXIONAR
1. ¿Cómo y de qué manera me convierto yo en pan para los demás?
2. ¿El pan que yo ofrezco a los demás alimenta las ganas de construir el Reino o es más bien un pan que engorda y deja sentado?
3. ¿Quiénes son para mí "pan" que alimenta mis ganas de servir a los demás?
¿Cuál es el pan que busco?

ORACIÓN
Señor Jesús, de Ti aprendemos que son más importantes las necesidades de los demás que nuestros propios problemas. De Ti recibimos el Pan que alimenta verdaderamente y nos transforma. Enséñanos a darnos con amor al servicio de los hermanos y a alimentarnos con asiduidad de este Pan del cielo que Tú nos ofreces. Amén.

miércoles, 1 de junio de 2011

HECHOS A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS


Y dijo Dios: "Ahora hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Él tendrá poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y los salvajes, y sobre los que se arrastran por el suelo." Cuando Dios creó al hombre, lo creó a su imagen y conforme a su semejanza; varón y mujer los creó, y les dio su bendición. Genesis 1,26-28a

El espejo es implacable con nuestra belleza y nuestras imperfecciones. A todos podemos engañar, menos al espejo... y por supuesto menos a Dios, que lo sabe todo y lo conoce todo. Podemos disimular, podemos recubrir las cicatrices, podemos usar el mejor maquillaje, las mejores cremas, podemos poner aspecto juvenil con ropa nueva, con un nuevo peinado, con unos buenos lentes, podemos sonreír a diestra y siniestra, pero a la hora de la verdad, al enfrentarnos al espejo, todo eso pasa y nos encontramos la figura y la imagen de nosotros mismos ante quien no podemos definitivamente fingir ni disimular. Y el espejo es implacable con el paso del tiempo. Algún día llegará en que nos volvemos irreconocibles a nosotros mismos, pues hicieron presencia las arrugas y las canas, y llegamos a preguntarnos: ¿Este soy yo? ¿Tanto tiempo ha pasado? ¿Verdaderamente éste soy yo?


Pero además de reflejarnos a nosotros mismos el espejo nos revela la semejanza y el parecido con nuestros padres. Somos figura de nuestros padres. De esa misma manera, el espejo nos tendría que decir cada día que nos parecemos más a nuestro Padre del Cielo, que nos parecemos más a Dios, que en verdad si somos imagen y semejanza suya. Cada día tendríamos que parecernos más a Él, si en verdad somos hijos suyos y si en verdad somos sus seguidores.


Tendremos que reflejar en nuestro rostro y en nuestra vida la creatividad, el ingenio, la alegría, el amor para mejorar este mundo maravilloso y encantador en el que nos ha tocado vivir, y emplear toda nuestra capacidad para mejorarle, un mundo que salió bello y armónico de las manos de Dios, pero que otros han tratado de transformarlo con su imperfección. Somos hechura del Padre que se complació en nosotros e hizo este mundo bello como el teatro en que tenemos que ir realizando nuestro papel también creador con nuestro Dios, gestando un mundo en que la armonía entre las cosas y los seres humanos sea la nota distintiva, empleando toda nuestra capacidad para desterrar la basura, el desorden, el destrozo de la naturaleza, y realzar la armonía entre los mismos seres humanos. No le tengamos miedo a la vida. Es el distintivo de nuestro Creador y tiene que ser también nuestro distintivo. Cuando viene la primavera los tallos de las plantas que habían estado inactivos, como muertos, cobran nueva vida y aparecen los botones y enseguida flores vivas, fragantes y hermosas de mil colores. Así tiene que ser la primavera de nuestra vida que se prolonga en el día a día.


Parezcámonos también cada día un poquito más a Jesús el Señor, al Salvador, al Hijo de Dios, que tuvo su delicia de estar con nosotros, hacernos hermanos, hacernos una sola familia, acercarlos los unos a los otros, de manera que las barreras que nos dividen, el color, la raza, el dinero, las comodidades, los bienes materiales nos lleguen a parecer ridículos y tendamos puentes para que la miseria, la injusticia, la pobreza, la maldad, la división y la muerte y que esto se nos convierta en cosa del pasado. Recordemos que Jesús dijo : “Yo estaré todos los días con ustedes hasta el fin del mundo?” ¿A qué tenerle miedo? Aún un vaso de agua dado en el nombre de Jesús no quedará sin recompensa, ¿qué pasará si empeñamos toda nuestra vida en lograr la unidad y la paz entre nosotros, en el mundo que nos rodea?


Y recordemos, algo que denotará siempre nuestro espejo invisible: el Amor con que Dios nos ha adornado, y que tendrá que ser perfectamente reconocible en nosotros. Y no tendrá que ser cualquier amor, hecho según las dimensiones del corazón humano, sino el Amor mismo de Dios manifestado en la persona de su Hijo Jesús y también por el Espíritu Santo de Dios, el Espíritu de Amor, que se refleja en cada uno de los que nos rodean, pero sobre todo en los más pequeños. Ver a Jesús en los pequeños, en los pobres, en los necesitados hasta verlos como mis propios hermanos, este es nuestro llamado, será fruto de la presencia del Espíritu Santo en nosotros, y así seremos más parecidos al Dios que nos ha dado la vida.


Celebramos hoy la Fiesta de la Santísima Trinidad, ante la que no caben sino primero actitudes de contemplación, acción de gracias, alabanza, alegría por Dios que se nos ha manifestado en su intimidad porque nos quiere y nos ama, y segundo, una vida nueva, de entrega, de generosidad, de amor a todos los que nos rodean y a todo lo que nos rodea, pretendiendo vivir inmersos en ese Amor de Dios manifestado en su Hijo y en el Espíritu Santo.


Felicidades, Trinidad Santa, Felicidades Dios Creador, Felicidades Oh Espíritu de Amor, Felicidades Jesús, Hijo de Dios que nos has metido en la inmensidad del Amor de nuestro Dios. Felicidades a todos nosotros, porque cada uno somos y estamos llamados a ser reflejo del rostro del Señor, de nuestro Creador, del Dios que nos ama a todos con locura.

VIVAMOS INMERSOS EN EL AMOR DE NUESTRO PADRE DIOS, ÚNICO Y PERFECTO, MANIFESTADO EN UN SU HIJO JESÚS, Y EN SU ESPÍRITU DE AMOR, EL ESPÍRITU SANTO.