martes, 1 de marzo de 2016

Lunes 14 de Marzo de 2016


“CRISTO LUZ Y LIBERACIÓN DEL MUNDO”

PRIMERA LECTURA
DANIEL 13,1-9.15-17.19-30.33-62

“Ahora tengo que morir, siendo inocente”

En aquellos días, vivía en Babilonia un hombre llamado Joaquín, casado con Susana, hija de Jelcías, mujer muy bella y religiosa. Sus padres eran honrados y habían educado a su hija según la ley de Moisés. Joaquín era muy rico y tenía un parque junto a su casa; como era el más respetado de todos, los judíos solían reunirse allí. Aquel año fueron designados jueces dos ancianos del pueblo, de esos que el Señor denuncia diciendo: "En Babilonia la maldad ha brotado de los viejos jueces, que pasan por guías del pueblo." Solían ir a casa de Joaquín, y los que tenían pleitos que resolver acudían a ellos. A mediodía, cuando la gente se marchaba, Susana salía a pasear por el parque de su marido. Los dos ancianos la veían a diario, cuando salía a pasear en el parque, y se enamoraron de ella. Pervirtieron su corazón y desviaron los ojos, para no mirar a Dios ni acordarse de sus justas leyes.

Un día, mientras acechaban ellos el momento oportuno, salió ella como de ordinario, sola con dos criadas, y tuvo ganas de bañarse en el parque, porque hacía mucho calor. Y no había nadie allí, fuera de los dos ancianos escondidos y acechándola. Susana dijo a las criadas: "Traedme el perfume y las cremas y cerrad la puerta del parque mientras me baño." Apenas salieron las criadas, se levantaron los dos ancianos, corrieron hacia ella y le dijeron: "Las puertas del parque están cerradas, nadie nos ve, y nosotros estamos enamorados de ti; consiente y acuéstate con nosotros. Si no, daremos testimonio contra ti diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habías despachado a las criadas." Susana lanzó un gemido y dijo: "No tengo salida: si hago eso, seré rea de muerte; si no lo hago, no escaparé de vuestras manos. Pero prefiero no hacerlo y caer en vuestras manos antes que pecar contra Dios." Susana se puso a gritar, y los ancianos, por su parte, se pusieron también a gritar. Uno de ellos fue corriendo y abrió la puerta del parque. Al oír los gritos en el parque, la servidumbre vino corriendo por la puerta lateral a ver qué le había pasado. Y cuando los ancianos contaron su historia, los criados quedaron abochornados, porque Susana nunca había dado que hablar. Al día siguiente, cuando la gente vino a casa de Joaquín, su marido, vinieron también los dos ancianos con el propósito criminal de hacer morir a Susana. En presencia del pueblo ordenaron: "Id a buscar a Susana, hija de Jelcías, mujer de Joaquín." Fueron a buscarla y vino ella con sus padres, hijos y parientes. Toda su familia y cuantos la veían lloraban. Entonces los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y pusieron las manos sobre la cabeza de Susana. Ella, llorando, levantó la vista al cielo, porque su corazón confiaba en el Señor. Los ancianos declararon: "Mientras paseábamos nosotros solos por el parque, salió ésta con dos criadas, cerró la puerta del parque y despidió a las criadas. Entonces se le acercó un joven que estaba escondido y se acostó con ella. Nosotros estábamos en un rincón del parque y, al ver aquella maldad, corrimos hacia ellos. Los vimos abrazados, pero no pudimos sujetar al joven, porque era más fuerte que nosotros y, abriendo la puerta, salió corriendo. En cambio, a ésta le echamos mano y le preguntamos quién era el joven, pero no quiso decírnoslo. Damos testimonio de ello." Como eran ancianos del pueblo y jueces, la asamblea les creyó y condenó a muerte a Susana. Ella dijo gritando: "Dios eterno, que ves lo escondido, que lo sabes todo antes de que suceda, tú sabes que han dado falso testimonio contra mí, y ahora tengo que morir, siendo inocente de lo que su maldad ha inventado contra mí." El Señor la escuchó. Mientras la llevaban para ejecutarla, Dios movió con su santa inspiración a un muchacho llamado Daniel; éste dio una gran voz: "¡No soy responsable de ese homicidio!" Toda la gente se volvió a mirarlo, y le preguntaron: "¿Qué pasa, qué estás diciendo?" Él, plantado en medio de ellos, les contestó: "Pero, ¿estáis locos, israelitas? ¿Conque, sin discutir la causa ni apurar los hechos condenáis a una hija de Israel? Volved al tribunal, porque ésos han dado falso testimonio contra ella." La gente volvió a toda prisa, y los ancianos le dijeron: "Ven, siéntate con nosotros y explícate, porque Dios mismo te ha nombrado anciano." Daniel les dijo: "Separadlos lejos uno del otro, que los voy a interrogar yo." Los apartaron, él llamó a uno y le dijo: "¡Envejecido en años y en crímenes! Ahora vuelven tus pecados pasados, cuando dabas sentencias injustas condenando inocentes y absolviendo culpables, contra el mandato del Señor: "No matarás al inocente ni al justo." Ahora, puesto que tú la viste, dime debajo de qué árbol los viste abrazados." El respondió: "Debajo de una acacia." Respondió Daniel: "Tu calumnia se vuelve contra ti. El ángel de Dios ha recibido la sentencia divina y te va a partir por medio." Lo apartó, mandó traer al otro y le dijo: "¡Hijo de Canaán, y no de Judá! La belleza te sedujo y la pasión pervirtió tu corazón. Lo mismo hacíais con las mujeres israelitas, y ellas por miedo se acostaban con vosotros; pero una mujer judía no ha tolerado vuestra maldad. Ahora dime: ¿bajo qué árbol los sorprendiste abrazados?" Él contestó: "Debajo de una encina." Replicó Daniel: "Tu calumnia se vuelve contra ti. El ángel de Dios aguarda con la espada para dividirte por medio. Y así acabará con vosotros." Entonces toda la asamblea se puso a gritar bendiciendo a Dios, que salva a los que esperan en él. Se alzaron contra los dos ancianos a quienes Daniel había dejado convictos de falso testimonio por su propia confesión. Según la ley de Moisés, les aplicaron la pena que ellos habían tramado contra su prójimo y los ajusticiaron. Aquel día se salvó una vida inocente. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
En las dos lecturas de hoy el tema es el mismo: el juicio. La primera lectura presenta una escena muy conocida y trabajada: La de Susana, una hermosa mujer que recibe un falso testimonio en su contra por dos ancianos perversos. Sin embargo, Daniel, cuyo nombre significa “El Señor Juez”, sale en la defensa de la verdad y la justicia.  La actuación de Dios en la historia de salvación  busca establecer la verdad y la justicia, muestra su rostro misericordioso y nos salva.

Y esta lectura de hoy termina con una hermosa constatación: "aquel día se salvó una vida inocente". Por esta vez, a lo menos, la perversidad no triunfó, y la maldad del malvado recayó sobre su propia cabeza. Dios intervino a través del profeta Daniel para hacer posible que se salvara esa vida. Cuando el hombre clama, el Señor escucha.
Podemos aprender también de esta escena que ser inocente no siempre implica ser víctima. Ser inocente y buscar la inocencia es en sí mismo una victoria; incluso más: la primera y más radical de las victorias, porque entraña sinceridad, profundidad, durabilidad. De hecho, el que no busca la inocencia jamás se habrá rendido al poder del bien.  De otra parte, impresiona el veredicto: el mal cayó sobre el malvado; lo que él quería hacer se lo hicieron. Es algo drástico como remedio pero nos deja ver una verdad muy honda: la primera víctima del mal es el malvado. Y esto es fundamental para entrar en el camino del perdón, del perdón serio. No es posible perdonar al que nos ha hecho daño si no descubrimos en él o ella, antes que un agresor, una víctima, una pobre víctima de un poder que en el fondo lo está usando para su desgracia. Y así resulta que una ley tan dura, como aquello de aplicar al malvado su propia maldad, en realidad nos pone en ruta de compadecernos, entender y perdonar.

SALMO RESPONSORIAL: 22
R. / Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
 tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Un sentimiento de profunda confianza en Dios-expresado en un lenguaje de incomparable belleza poética- es la característica de este Salmo. En la primera parte (vs. 1-4), el salmista se vale de la imagen del “pastor” para describir su experiencia de la protección divina. En la segunda (vs. 5-6), los elementos simbólicos parecen entrecruzarse con la referencia a una situación concreta: el salmista, perseguido por sus enemigos se pone al amparo del Señor en el Templo, y allí el Señor le brinda su hospitalidad, haciéndolo partícipe de su mesa
LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 8,12-20

“Yo soy la luz del mundo”
En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar a los fariseos: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Le dijeron los fariseos: "Tú das testimonio de ti mismo, tu testimonio no es válido." Jesús les contestó: "Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de dónde he venido y adónde voy; en cambio, vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy. Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie; y, si juzgo yo, mi juicio es legítimo, porque no estoy yo solo, sino que estoy con el que me ha enviado, el Padre; y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos es válido. Yo doy testimonio de mí mismo, y además da testimonio de mí el que me envió, el Padre." Ellos le preguntaban: "¿Dónde está tu Padre?" Jesús contestó: "Ni me conocéis a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre." Jesús tuvo esta conversación junto al arca de las ofrendas, cuando enseñaba en el templo. Y nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Jesús es la luz del mundo, así lo dice el texto del evangelio de hoy; y su testimonio de sí es válido porque procede de la verdad, que libera y plenifica. En Jesús se reconoce el rostro del Padre, su voluntad está expresada en la manera de vivir del Maestro, en su propuesta de vida que no es un hecho religioso como el fariseísmo, sino un hecho existencial en el que los hombres entregan totalmente el corazón al Padre y Él vive y reina totalmente en ellos.
El testimonio de Jesús es avalado por el Padre pero sus adversarios, los dirigentes religiosos judíos, no aceptan ni comprenden su testimonio. Jesús proclama que es la luz para el mundo. De tal manera que su estilo de vida es referente obligado para todo ser humano que quiera alcanzar la plenitud de la vida. Dar testimonio de Jesús significa aceptar que su palabra es verdadera y que en sus acciones se revela la voluntad de Dios sobre la humanidad. Tal vez hoy no tengamos el mismo tipo de persecuciones que vivieron nuestros hermanos de los primeros siglos, pero muchos cristianos tienen que afrontar conflictos, calumnias, rechazos a causa de su compromiso social o eclesial inspirado en el evangelio. Por eso las pregunta para orar y meditar es: ¿Estás dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias en el seguimiento de Jesús?. 

ORACIÓN
Buen Señor, son tantas las veces en que los seres humanos no tenemos en cuenta que Tú eres el que da o quita la vida, nos creemos dueños y con derecho de hacer daño y hasta acabar con nuestros semejantes. Perdón Señor por esta cultura de la muerte que nos envuelve todavía, ayúdanos por favor a no aprobar, ni a ser indiferentes ante los actos de injusticia y de muerte. Ayúdanos a seguir en tu camino, luchando por la justicia y la verdad. Amén 


“La calumnia y la injuria son las actitudes más viles del ser humano”

Martes 15 de Marzo de 2016


“EL HIJO DEL HOMBRE SIGNO Y CAUSA DE SALVACIÓN”

PRIMERA LECTURA
NÚMEROS 21,4-9

“Los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce”
En aquellos días, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo, rodeando el territorio de Edom. El pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés: "¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo." El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: "Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes." Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió: "Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla." Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
El pasaje de la primera lectura siempre ha sido difícil de interpretar, y más todavía saber cuál fue la causa probable del signo de la serpiente de bronce, sobre todo, en un pueblo que rechaza cualquier posibilidad de generar idolatría, y podría ser que esta serpiente recordara restos de idolatría en la región. Con frecuencia, este animal era divinizado en las diversas culturas, por ejemplo, como símbolo de fecundidad. Parece que se permitió exhibir una imagen de la serpiente incluso en el Templo de Jerusalén, por la antigüedad de la costumbre y la interpretación más religiosa que se le daba en relación a Yahvé: hasta que el rey Ezequías mandó destruirla. (2R 18,4). El sentido más probable parece que era éste. En el desierto abundaban las serpientes, que constituían un peligro para el pueblo peregrino. Una plaga especialmente mortal que fue interpretada como castigo de Dios por los pecados del pueblo, y así una serpiente mandada levantar Moisés, se podía entender como un volver a Dios, reconocer el propio pecado e invocar su ayuda. El libro de la Sabiduría valora esta serpiente no en sí misma, sino como recordatorio de la bondad de Dios, cuando el pueblo la mira y nos dice: “el que a ella se volvía, se salvaba, no por lo que contemplaba, sino por ti, Señor, Salvador de todos” (Sab 1,6-7). No salva mágicamente, sino por la fe. Sería lo que el salmo de hoy nos invita a decir: “Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti, no me escondas tu rostro el día de la desgracia”
           
SALMO RESPONSORIAL: 101
R. / Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti.

Señor, escucha mi oración,
que mi grito llegue hasta ti;
no me escondas tu rostro
el día de la desgracia.
Inclina tu oído hacia mí;
cuando te invoco, escúchame en seguida. R.

Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R.

Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Invocación a Dios en una grave enfermedad y lamentación por la situación de la ciudad en ruinas. En medio de tal situación se expresa la confianza en la intervención salvadora de Dios.  Las calamidades personales y públicas nos ayudan a reconocer nuestra pequeñez y a poner la confianza en Dios

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 8,21-30
“Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que yo soy”
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: "Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros." Y los judíos comentaban: "¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: "Donde yo voy no podéis venir vosotros"?" Y él continuaba: "Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis por vuestros pecados: pues, si no creéis que yo soy, moriréis por vuestros pecados." Ellos le decían: "¿Quién eres tú?" Jesús les contestó: "Ante todo, eso mismo que os estoy diciendo. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me envió es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él." Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre. Y entonces dijo Jesús: "Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que yo soy, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada." Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
El estilo del evangelio de Juan juega con el lenguaje cifrado, polémico y simbólico. De este texto resaltamos algunos aspectos que llaman la atención: en primer lugar, la oposición que establece el autor entre arriba y abajo; Jesús pertenece al mundo de arriba, es decir, al mundo de Dios; los judíos y seguidores de Jesús pertenecen al mundo de abajo, mundo limitado, temporal e imperfecto. Por eso, los del mundo de abajo no pueden entender el mensaje que les anuncia Jesús, porque éste pertenece al mundo de arriba.
Otro aspecto, Jesús habla de retornar al Padre pero ellos piensan que Jesús está hablando de suicidarse. Lo que el autor del cuarto evangelio pretende reafirmar es que Jesús es el enviado del Padre. Se revela con el mismo nombre de Dios en el éxodo: Yo soy. Tiene plena conciencia que su misión consiste en hacer la voluntad de Dios. Y por supuesto que la voluntad de Dios es que todos los seres humanos crean, es decir, que acepten la propuesta de salvación como camino de humanización hasta alcanzar la plenitud de la vida en Cristo Jesús. Llegar a la comunión con Dios a través de Jesús es la misión principal de todo cristiano. Quien llega a esa comunión plena buscará su felicidad en la realización de la voluntad de Dios.
Pero sus oyentes no lo comprenden porque se está moviendo en dos dimensiones opuestas. No resulta fácil comprender a Jesús. Su propuesta no empata con las propuestas religiosas, políticas o sociales reformistas que pretenden las autoridades judías. La propuesta de Jesús es absolutamente novedosa. El Reinado de Dios acontece en el corazón del ser humano y desde allí transforma toda la realidad.

ORACIÓN
Bendito Jesús, Hijo del Dios, Salvador nuestro, Tú por amor viniste hasta nosotros y te hiciste hombre, fuiste fiel y obediente al Padre, te adheriste a Él para vencer la cruz, cumpliste su voluntad plenamente. Tú nos dejaste el ejemplo supremo de donación total a los demás con olvido de Ti mismo. Te pedimos que desde la cruz, con tu sangre y con tu amor, nos atraigas y nos ganes para siempre, y nos ayudes a ser fieles servidores como Tú, cumplidores de la voluntad del Padre. Amén


“Abrir el corazón a la novedad de Jesús es entrar en la dinámica de la conversión”

Miércoles 16 de Marzo de 2016


“CONOCER LA VERDAD PARA SER LIBRES”

PRIMERA LECTURA
DANIEL 3,14-20.91-92.95
“Envió un ángel a salvar a sus siervos”

En aquellos días, el rey Nabucodonosor dijo: "¿Es cierto, Sidrac, Misac y Abdénago, que no respetáis a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que he erigido? Mirad: si al oír tocar la trompeta, la flauta, la cítara, el laúd, el arpa, la vihuela y todos los demás instrumentos, estáis dispuestos a postraros adorando la estatua que he hecho, hacedlo; pero, si no la adoráis, seréis arrojados al punto al horno encendido, y ¿qué dios os librará de mis manos?" Sidrac, Misac y Abdénago contestaron: "Majestad, a eso no tenemos por qué responder. El Dios a quien veneramos puede librarnos del horno encendido y nos librará de tus manos. Y aunque no lo haga, conste, majestad, que no veneramos a tus dioses ni adoramos la estatua de oro que has erigido."  Nabucodonosor, furioso contra Sidrac, Misac y Abdénago, y con el rostro desencajado por la rabia, mandó encender el horno siete veces más fuerte que de costumbre, y ordenó a sus soldados más robustos que atasen a Sidrac, Misac y Abdénago y los echasen en el horno encendido. El rey los oyó cantar himnos; extrañado, se levantó y, al verlos vivos, preguntó, estupefacto, a sus consejeros: "¿No eran tres los hombres que atamos y echamos al horno?" Le respondieron: "Así es, majestad." Preguntó: "¿Entonces, cómo es que veo cuatro hombres, sin atar, paseando por el horno sin sufrir nada? Y el cuarto parece un ser divino."  Nabucodonosor entonces dijo: "Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que envió un ángel a salvar a sus siervos que, confiando en él, desobedecieron el decreto real y prefirieron arrostrar el fuego antes que venerar y adorar otros dioses que el suyo." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
En esta primera lectura, tres jóvenes hebreos se encuentran en medio del fuego, como castigo del rey Nabucodonosor,  (quien en realidad representa a un rey posterior, Antíoco IV), quien había puesto una estatua del dios pagano Zeus en el templo de Jerusalén y quería obligar a los judíos a adorarla. Para aquellos jóvenes, la fe y el servicio a Yahvé, Dios de la vida, es optar por la verdadera vida aun cuando ello conlleve sufrimiento o incluso el martirio. A pesar de estar en medio de un ambiente hostil, pagano, y a pesar de todas la ordenes y amenazas de la corte real en la que sirven, saben mantener su identidad de creyentes.  En medio de las llamas del horno, son un ejemplo viviente de libertad. Son  más libres ellos que el rey que ha mandado arrojarlos al horno. Es tal su fidelidad a Dios que, preservados de todo mal, provocan en el rey una alabanza al Dios de Israel. Con este relato el autor del libro nos intenta animar a todos los creyentes para que persistamos en la fe y resistamos la agresión de los poderosos que quieren ocupar el lugar de Dios. También nosotros hoy somos destinatarios de este mensaje. Son muchos los ídolos que nos presenta el mundo para que le rindamos culto. Pero si nuestra vida descansa en Dios, nada ni nadie nos va apartar del amor del Padre.   

SALMO RESPONSORIAL: Daniel 3
R. / A ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
Bendito tu nombre santo y glorioso. R.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R.

Bendito eres sobre el trono de tu reino. R.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
sondeas los abismos. R.

Bendito eres en la bóveda del cielo. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS A SU CONTEXTO
También llamado el cántico de los tres jóvenes. Es una hermosa oración en forma de letanía. Este himno, cantado por tres jóvenes judíos que invitan a todas las criaturas a alabar a Dios, desemboca en una situación dramática. Ellos, perseguidos por el soberano babilonio, son arrojados a un horno de fuego ardiente a causa de su fe. Y aunque están a punto de sufrir el martirio, se ponen a cantar, alegres, alabando a Dios. El dolor terrible y violento de la prueba desaparece, se disuelve en presencia de la oración y la contemplación. Es precisamente esta actitud de abandono confiado la que suscita la intervención divina, a través del ángel que los libera de la muerte.


LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 8,31-42
“Si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres”
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: "Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres." Le replicaron: "Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: "Seréis libres"?" Jesús les contestó: "Os aseguro que quien comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque no dais cabida a mis palabras. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro Padre."  Ellos replicaron: "Nuestro padre es Abrahán." Jesús les dijo: "Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios, y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre." Le replicaron: "Nosotros no somos hijos de prostitutas; tenemos un solo padre: Dios." Jesús les contestó: "Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió." Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La verdad y la libertad son dos valores muy profundos en el evangelio de Juan. Es la verdad la garantía de la libertad. La verdad no es un conjunto de afirmaciones teóricas o de representaciones mentales que concuerdan con la realidad material u objetiva. La verdad, en el evangelio, hay que entenderla como manera correcta de proceder, transparencia de vida en la que no cabe engaño ni doble moral, coherencia entre lo que se piensa, se siente, se dice y se hace. Jesús no solo dice verdades, sino que él es la verdad, porque es transparencia del mismo Dios Padre. Ser libre no es hacer el propio capricho sin ningún tipo de límites. Ser libre es tomar distancia de todo lo que pueda encadenar, atrapar, esclavizar. La libertad también implica vivir con autenticidad, sin engaños y sin conveniencias. El ambiente sociocultural en que nos movemos está viciado por el engaño, la mentira, la manipulación y la corrupción. Es un ambiente que envuelve a todos, de tal manera que todos se sienten de alguna forma atrapados, sin libertad para denunciar las nuevas esclavitudes. – Nuestro empeño deberá estar orientado hacia la búsqueda de la verdad, para encontrar la auténtica libertad de los hijos de Dios.

ORACIÓN
Señor tu nos enseñas, lo importante de vivir bajo la verdad y libertad; esa libertad que  sentimos cuando estamos seguros de andar en tus caminos y obrar con rectitud, por eso te pedimos hoy que nos ayudes a salir de esas esclavitudes personales y sociales que aún nos mantienen atados(as) y alejados(as) de ti, para asumir la frescura que produce el amor de Dios que entrega a su Hijo. Amén.


“Para Dios la verdadera libertad consiste en aceptar su Palabra, practicarla y mantenerse fiel a ella”

Jueves 17 de Marzo de 2016


“FIELES A LA PALABRA DE CRISTO”

PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 17,3-9
“Serás padre de muchedumbre de pueblos”

En aquellos días, Abrán cayó de bruces, y Dios le dijo: "Mira, éste es mi pacto contigo: Serás padre de muchedumbre de pueblos. Ya no te llamarás Abrán, sino que te llamarás Abrahán, porque te hago padre de muchedumbre de pueblos. Te haré crecer sin medida, sacando pueblos de ti, y reyes nacerán de ti. Mantendré mi pacto contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como pacto perpetuo. Seré tú Dios y el de tus descendientes futuros. Os daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, la tierra de Canaán, como posesión perpetua, y seré su Dios."  Dios añadió a Abrahán: "Tú guarda mi pacto, que hago contigo y tus descendientes por generaciones." Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
De la esterilidad vencida viene una fecundidad maravillosa, una muchedumbre de pueblos. Y conmueve pensar que a esa muchedumbre pertenecemos también nosotros, pues ciertamente es la fe de Abraham la que ha hecho posible que un día cada uno de nosotros lleguemos a la fe. La alianza con Abraham tiene tres puntos: una descendencia, una tierra y sobre todo, una relación: "Yo seré el Dios de tus descendientes". Aunque ciertamente lo más inmediato y visible es la tierra y la descendencia, es sobre todo ese modo de relación lo que va a resultar más durable y decisivo en la alianza cuyo comienzo presenciamos en esta primera lectura. Nosotros mismos, en una inmensa mayoría, no somos descendencia de Abraham según la carne y la sangre; no venimos de Isaac, en ese sentido. Tampoco vivimos en Palestina. Pero el género nuevo y único de relación de amor y bendición que Dios inauguró con Abraham, y que tiene su plenitud en Cristo, el Unigénito, eso sí es herencia nuestra.

SALMO RESPONSORIAL: 104
R. / El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.

Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Este salmo es un himno de alabanza a Dios por las maravillas hechas en favor de su pueblo, recordando la historia desde los patriarcas hasta la entrada a la tierra prometida. La historia de salvación de Israel hace parte de nuestra propia historia de salvación, pero ella se completa con la nueva alianza mediada por Jesucristo y con el ofrecimiento de salvación a todos los pueblos.  

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 8,51-59
“Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día”
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Os aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre." Los judíos le dijeron: "Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abraham murió, los profetas también, ¿y tú dices: "Quien guarde mi palabra no conocerá lo que es morir para siempre"? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?"
Jesús contestó: "Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: "Es nuestro Dios", aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera: "No lo conozco" sería, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría." Los judíos le dijeron: "No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?" Jesús les dijo: "Os aseguro que antes que naciera Abrahán, existo yo." Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
El conflicto de Jesús con sus adversarios va creciendo y se va agudizando. Los oyentes de Jesús no entienden su lenguaje. Son dos niveles de lenguaje que no encuentran coincidencia. Jesús habla con un lenguaje profundo, simbólico, trascedente. Sus adversarios se mueven en el nivel del lenguaje convencional, formal, superficial. Por eso es imposible que se puedan entender. También nosotros podemos caer en el error de quedarnos en lo superficial y convencional y no abrir la mente y el corazón al lenguaje profundo, existencial y sobrenatural de Jesús. Se trata de reconocer que Jesús no es un líder más en la historia, sino la figura visible del mismo Dios Padre. Por tanto, para comprenderlo tenemos que contemplarlo como el rostro de Dios que se nos revela para abrirnos el camino hacia la plenitud de la vida, de la paz y la comunión con él. De alguna manera, nosotros también estamos llamados a vivir esa profunda experiencia de comunión vital con Dios para mostrar su rostro a la humanidad. La misión evangelizadora, por lo tanto, no consiste en elaborar y pronunciar discursos acerca de Dios, sino de mostrar en las actitudes humanas la acción salvífica, liberadora de Dios.

ORACIÓN
Señor, hazte vida en nosotros, permítenos estar atentos a Ti, a tu Palabra, a tu voluntad, a tu promesa, a tu acción. Danos un corazón de discípulos, un corazón atento y abierto, un corazón en el que puedas vivir y reinar. Amén.


“La Palabra de Dios transforma desde los más profundo por eso nos salva, libera, dignifica y humaniza”

Viernes 18 de Marzo de 2016


“SUS ADVERSARIOS LO ENFRENTAN POR SUS PALABRAS Y OBRAS”

PRIMERA LECTURA
JEREMÍAS 20,10-13
“El Señor está conmigo, como fuerte soldado”

Oía el cuchicheo de la gente: "Pavor en torno; delatadlo, vamos a delatarlo." Mis amigos acechaban mi traspié: "A ver si se deja seducir, y lo abatiremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él." Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo. Se avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará. Señor de los ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo íntimo del corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos, porque a ti encomendé mi causa. Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró la vida del pobre de manos de los impíos. Palabra de Dios.
REFLEXIÓN
La vida de Jeremías fue una vida marcada por muchos miedos, especialmente debidos a la incomprensión y dureza de su propio pueblo. Marcado por una soledad dolorosa, que no carecía de significado en el conjunto de su ministerio profético, este hombre admirable vivió con intensidad singular lo que significa "amar a Dios sobre todas las cosas". En su voz, aterrada por las amenazas de sus enemigos, sigue siendo más fuerte el amor a Dios y a su alianza. Tal es la fuerza de la fe. No es un blindaje que nos impide sentir la oposición, la burla, el dolor o la incomprensión. No es una anestesia que nos distrae mientras el mundo nos ataca con su crueldad o nos castiga con su indiferencia. Es una luz sobrenatural que nos permite reconocer detrás de toda bruma el esplendor de un amor que se ha entregado entero por nosotros; es una energía interior que nos mueve más allá de nosotros mismos a una fidelidad que no es otra cosa sino la fidelidad divina obrando adentro de quienes han estado dispuestos a creer.

SALMO RESPONSORIAL: 17
R. / En el peligro invoqué al Señor, y me escuchó.

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.

Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,
mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R.

Me cercaban olas mortales,
torrentes destructores me aterraban,
me envolvían las redes del abismo,
me alcanzaban los lazos de la muerte. R.

En el peligro invoqué al Señor,
grité a mi Dios:
desde su templo él escuchó mi voz,
y mi grito llegó a sus oídos. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Este Salmo es una alabanza a Dios (puesta en boca de David) por la protección que obtuvo en su lucha contra diversos enemigos. La presencia de Dios se manifestó en medio de la tormenta. Con este salmo meditamos el dolor y las afrentas en las persecuciones. Es como la oración de Cristo en su pasión. Fue perseguido pero también triunfó. El cristiano puede recitarlo en sus tribulaciones y dolores.   

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 10,31-42
“Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos”
En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús. Él les replicó: "Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?" Los judíos le contestaron: "No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios." Jesús les replicó: "¿No está escrito en vuestra ley: "Yo os digo: Sois dioses"? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y no puede fallar la Escritura), a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros que blasfema porque dice que es hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre."  Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: "Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de éste era verdad." Y muchos creyeron en él allí. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Como lo vimos en la primera lectura, la oración de Jeremías denuncia la situación de persecución en que el profeta se encuentra por señalar las maldades e infidelidades del pueblo. Al mismo tiempo es una declaración de la confianza y la seguridad que tiene en Dios. Jeremías anuncia la esperanza para quienes se conviertan de corazón. También Jesús tiene que enfrentar a sus adversarios. La tensión con ellos va creciendo hasta el punto que quieren lapidarlo por “blasfemo”. Se ha atribuido facultades que solo pertenecen a Dios. Sin embargo Jesús continúa confrontándolos: por cuál de sus obras o sus palabras lo van a apedrear, y les invita que examinen si lo que Él hace no es voluntad de Dios. Indudablemente que la confrontación con las autoridades religiosas es porque Jesús con sus palabras y su testimonio ha desvelado la manipulación religiosa y la explotación económica a que han sometido al pueblo en conjunto con Roma. En nuestra América Latina, muchos profetas han dado su vida por confrontar a los poderosos y defender la causa de los empobrecidos. Es larga la lista de mártires católicos y no católicos, creyentes y no creyentes que ha abonado con sangre nuestra tierra de la esperanza. Te invitamos a hacer memoria de personas que con su vida han denunciado, anunciado y testimoniado la vida del evangelio.

ORACIÓN
Señor que nos apasionemos por ti, que nos enamoremos de ti y tu proyecto cada vez más. Señor, ponemos nuestra vida en tus manos, te pedimos nos ayudes a ser evangelio vivo en medio de nuestra realidad, a anunciar y denunciar y confrontar a otros  cuando sea necesario; que tu Espíritu nos envuelva y fortalezca para continuar la tarea de construir tu Reino. Amén.


“Confiar nuestra existencia en Aquel que es la fuerza del amor y protección, nos da seguridad y apaga el temor a los enemigos y a la  muerte”

Sábado 19 de Marzo de 2016

Fiesta de San José

“EL ESPOSO DE MARÍA: MODELO DE FE  Y OBEDIENCIA”

PRIMERA LECTURA
2SAMUEL 7,4-5A.12-14A.16

“El Señor Dios le dará el trono de David, su padre”

En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: "Ve y dile a mi siervo David: "Esto dice el Señor: Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Dios prometió a David, por boca del profeta Natán, que consolidaría su descendencia en el trono de Judá. Y así se cumplió visiblemente, por lo menos en el curso de unos siglos, pues mientras que los reyes del reino del Norte, el reino de Israel, se sucedían uno tras otro por las vías de hecho sin llegar a consolidar una dinastía, en el reino del Sur, el de Judá, la palabra dada se cumplía una generación tras otra. Fue así como pudo sostenerse el cetro de David a sus descendientes, por varias centurias. Mas la profecía quedó en entredicho con el terrible acontecimiento del exilio. Desterrados a Babilonia, los hebreos vieron cómo sus más caras instituciones se derrumbaban estrepitosamente: el tempo profanado, el rey cautivo, la tierra antes prometida hoy abandonada... La palabra divina parecía irse al traste en medio de la devastación y agrietarse como se habían agrietado los muros de Jerusalén, impotentes ante la altanería y la agresividad del impío invasor, Nabucodonosor.
Dios había dicho que la dinastía de David no caería, y sin embargo los hechos estaban desmintiendo a Dios. ¿Quién, cuál sucesor de David podía ser llamado rey en medio de la humillación del destierro? Todo parecía sepultado bajo montañas de escombros y despojos de destrucción. Y sin embargo, siglos después, hay un hombre, de nombre José, cuyo primer título es "descendiente de David". ¡José es aquel por quien se sigue cumpliendo la promesa! Si por José llamamos a Jesús "hijo, es decir, descendiente y heredero, de David", entonces José era rey, y nadie lo sabía. José es el vínculo humildísimo, oculto a ojos del mundo y de su propio pueblo, por el que habría de brillar la increíble fidelidad de Dios.

SALMO RESPONSORIAL: 88
R. / Su linaje será perpetuo.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: "Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad." R.

Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
"Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades." R.

Él me invocará: "Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora."
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
La evocación de las promesas hechas por el Señor a David - que constituye la parte central de este magnífico poema- sirve de base a la súplica por el rey, en un momento de grave humillación para la dinastía davídica. Con esta visión global del Salmo, es fácil percibir la conexión entre sus diversas partes. El breve preludio (v. 2) -seguido de una alusión a la alianza davídica (vs. 3-5) y de un himno al Creador (vs. 6-19)- introduce un oráculo divino (vs. 20-38), que anuncia los privilegios de David y su dinastía-. La situación que describen los versículos siguientes (39-46) es el reverso de esas antiguas promesas, y por eso el rey suplica al Señor que vuelva a manifestarle su amor y su fidelidad.
   
SEGUNDA LECTURA
ROMANOS 4,13.16-18.22

“Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza”

Hermanos: No fue la observancia de la Ley, sino la justificación obtenida por la fe, la que obtuvo para Abrahán y su descendencia la promesa de heredar el mundo. Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Así, dice la Escritura: "Te hago padre de muchos pueblos." Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe, Abrahán creyó. Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: "Así será tu descendencia." Por lo cual le valió la justificación. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
San Pablo en la carta a los Romanos defiende esta tesis: “no nos salva la observancia de la ley sino la justificación por la fe”. Pablo establece un fuerte contraste entre la ley (legalismo) y la justicia que viene de la fe (santidad). En ese sentido podemos ver la vida de José como hombre justo. Los descendientes de Abraham no son tanto los que viven según las exigencias de la ley, sino más bien los que acogen el don de la Fe que les ofrece Dios y viven con ánimo agradecido. De la misma manera nosotros, que hemos recibido la gracia de conocer a Jesús y creer en Él, así no seamos judíos, somos hijos de Abraham y herederos de la promesa que Dios les hizo.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 1,16.18-21.24A

“José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor”

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados." Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor. Palabra del Señor.


REFLEXIÓN
En el marco de la fiesta de hoy, José aparece como el garante de las promesas hechas en el Primer Testamento a Abraham (Segunda lectura) y a David (primera lectura). Dichas promesas se cumplirán por su disponibilidad generosa y oblativa. En él, Dios da cumplimiento a la profecía-alianza comunicada a David por el profeta Natán, de “ser un padre para el hijo del rey y que éste sería para él un hijo”. La promesa se cumple no por la observancia de la Ley, sino por la justificación obtenida mediante la fe de Abraham y su descendencia. Como a Abraham, a José su fe le fue acreditada como justicia.
La salvación no se improvisa, sino que se prepara minuciosamente, y suscita a lo largo de la historia humana, acciones como la de José, hombre justo y misericordioso, que asume valientemente el reto de ser el padre del Hijo de Dios, que le llama a ser facilitador de dicha salvación. José es un soñador que ve cumplidos sus sueños por la confianza que manifiesta en su Dios, y por la disponibilidad a su palabra, aunque ni su justicia ni su capacidad de soñar le eximieron de las exigencias de la fe. José nos enseña a ser realistas esperanzados.

ORACIÓN
Amado Dios, hoy nos presentas en tu Palabra la vida de personas que como José, tienen tanta luz de Dios en su interior, que aún en medio de lo que no entiende y que va en contra de toda  norma social, se silencia logrando escuchar tu Palabra que le amplia el horizonte y le tranquiliza para continuar con una gran misión. Ayúdanos a no desfallecer en el estar día a día con tu mensaje que libera, sana, y guía, para ser personas de grato perfume para Ti. Amén      

“Pidamos ser colaboradores eficaces del proyecto de Dios, siempre dispuestos(as) a cumplir su voluntad”