jueves, 1 de octubre de 2015

Domingo 25 de Octubre de 2015


“EL CONSUELO DE DIOS TRAE ALEGRÍA, SALUD Y BIENESTAR”

PRIMERA LECTURA
JEREMÍAS 31, 7-9

“Guiaré entre consuelos a los ciegos y cojos”
Así dice el Señor: "Gritad de alegría por Jacob, regocijaos por el mejor de los pueblos: proclamad, alabad y decid: El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel. Mirad que yo os traeré del país del norte, os congregaré de los confines de la tierra. Entre ellos hay ciegos y cojos, preñadas y paridas: una gran multitud retorna. Se marcharon llorando, los guiaré entre consuelos: los llevaré a torrentes de agua, por un camino llano en que no tropezarán. Seré un padre para Israel, Efraín será mi primogénito." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
 El libro de Jeremías nos muestra un aspecto de la manifestación de Dios al que no estamos acostumbrados: la ternura. Dios nos ama sin importar si vamos por la vida como ciegos o cojos, es decir, si a duras penas podemos caminar o si apenas vemos o presentimos por dónde vamos. Dios nos ama, así estemos en un estado de vulnerabilidad o debilidad absoluta, como lo puede estar una mujer encinta o una madre que recién ha alumbrado a su hija. Dios nos ama incluso si hemos huido de él y nos hemos refugiado en el último confín de la tierra. Y la razón de ese amor no es otra que la de sentirnos hijos suyos, la de habernos engendrado por su amor, la de hacernos partícipes de su reino. Una de las insistencias de Jesús era la de vivir la experiencia amorosa de Dios como la esencia sobre la que se funda y funde nuestra vida; y no porque ello estuviera a tono con la sensibilidad religiosa de su tiempo.

SALMO RESPONSORIAL: 125

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R.

Hasta los gentiles decían:
"El Señor ha estado grande con ellos."
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla:
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
El salmo empalma bien con la primera lectura y nos muestra cómo la magnificencia de Dios consiste en el rescate y redención de su pueblo. La experiencia del exilio ya no es la de vivir en un país extranjero, sino la de sentir que ningún lugar del mundo es extraño al proyecto transformador de Dios.

SEGUNDA LECTURA
“Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec”
Hermanos: Todo sumo sacerdote, escogido entre los hombres, está puesto para presentar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades. A causa de ellas, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como por los del pueblo. Nadie puede arrogarse este honor: Dios es quien llama, como en el caso de Aarón. Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de Sumo Sacerdote, sino aquel que le dijo: "Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy", o, como dice otro pasaje de la Escritura: "Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec." Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
La segunda lectura, de la carta a los Hebreos, afianza y confirma esa dimensión del poder de Dios manifestado como compasión y misericordia. Jesús consagra nuestra vida a Dios por medio de su vida y su Palabra. Él redime nuestras faltas y nos encamina por una experiencia en la que convertimos en fortalezas nuestras infaltables debilidades humanas. Él nos ofrece un camino de redención que supera el puro precepto religioso, la simple justificación sentimental o un vacío racionalismo abstracto. Dios es el que llama, y nosotros somos quienes podemos responderle. Ya no queremos un gurú o un experto en religión, sino un hermano o una hermana que camine con nosotros y nos ayude a realizar esa vocación por la cual nos hemos hecho cristianos.
LECTURA DEL EVANGELIO
MARCOS 10, 46-52

“Maestro, haz que pueda ver.”
En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: "Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí." Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: "Hijo de David, ten compasión de mí." Jesús se detuvo y dijo: "Llamadlo." Llamaron al ciego, diciéndole: "Ánimo, levántate, que te llama." Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo: "¿Qué quieres que haga por ti?" El ciego le contestó: "Maestro, que pueda ver." Jesús le dijo: "Anda, tu fe te ha curado." Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Los domingos anteriores, el Señor Jesús nos ha venido instruyendo sobre los valores cristianos de un discípulo(a) y nos ha invitado al esfuerzo y a la lucha por superarnos y alcanzar la felicidad de vivir en su escuela de santidad. Hoy nos enfrentamos con una realidad muy concreta y dura, pero común a nuestro proceso: la experiencia del cansancio y del desánimo.
El evangelio de Marcos nos habla de un hombre conocido en la comunidad y de su historia personal en el seguimiento de Jesús. Marcos es el único de los evangelistas que nos dice su nombre: era el hijo de Timeo (Bar-Timeo). Precisamente por ser conocido en la comunidad, su testimonio servía de base para una catequesis a discípulos cansados de luchar en la experiencia cristiana.
De camino a Jerusalén, Jesús y sus discípulos llegan ya a Jericó, una ciudad cerca del Mar Muerto y última población antes de subir a la capital. Del hijo de Timeo podemos deducir tres características. La primera es que se volvió ciego. No era ciego de nacimiento, pues al final Marcos dice que “recobró la vista”. En la catequesis a la comunidad, su historia sirve para indicar al discípulo que, en el seguimiento de Jesús, va perdiendo la visión de la cosas, su sentido pleno y, al final, queda sin ver y sin saber qué camino seguir.
La segunda característica es descriptiva. El hijo de Timeo, al no poder ver, prefirió sentarse al borde del camino y no continuar su proceso. Sentarse al borde es manifestar su cansancio y desilusión, mientras los demás continúan su propio camino. Como cuando, por cansancio desinterés o desilusión, tomamos la decisión de no seguir luchando y preferimos parar, quedarnos y estancarnos.     
La tercera característica es la miseria. El hijo de Timeo, sin ver un sentido de su vida, se sienta al borde del camino y prefiere depender de los demás, implorando su misericordia. Pedir limosna a los que van caminando con Jesús es depender de ellos, de su generosidad y apoyo, pero sin hacer ningún esfuerzo.
Por eso, al pasar Jesús por la ciudad, Bartimeo se entera que es Jesús de Nazareth y le grita con confianza: “Hijo de David ten compasión de mí”. Es un grito que implica una conciencia: Jesús es el Mesías, es el Salvador. Por eso le grita y suplica. Jesús, por su parte como buen Maestro, quiere probarlo y pedirle un esfuerzo: lo manda a llamar a través de la comunidad y con una llamada que es vocación: “Ánimo, Él te llama”. Aquí Jesús le pide a este discípulo cansado y desilusionado que se levante. El discípulo, pues, deja el manto (las acciones de miseria y de pecado que le impedían seguir a Jesús), se pone en pie (actitud de resucitado) y va hacia Jesús (el retorno a la escuela y al Maestro). La invitación de la comunidad y la confianza en Jesús le permite ponerse de pie y acudir a Jesús. ¿“Qué quieres que haga?, pregunta Jesús. Y la palabra del discípulo es expresiva: “¡Maestro, que pueda ver de nuevo!” Pero lo bello del evangelio es que Jesús le da una palabra de vida que lo devuelve a su identidad: “¡Anda! Tu fe te ha salvado”. El Maestro le devuelve la confianza y la misión (el verbo “ir” es propio de la misión) y el discípulo recobra la vista y sigue a Jesús de nuevo por el camino a Jerusalén.  
En el hijo de Timeo estamos todos representados y, cuando recuperamos la vista para seguir por el camino de Jesús, el hace fiesta y nos invita a cantar y a gozar porque sigue salvando a su pueblo.        

ORACIÓN
Amado Padre Dios en medio de la oscuridad del pecado tú nos has iluminado, nos has rescatado, nos has abierto un camino de verdad y justicia, pero nuestro egoísmo, nuestros fracasos y desalientos, nos han regresado de nuevo a la oscuridad y nos impide nuevamente seguirte con ardor claridad y decisión. Ábrenos hoy los ojos, devuélvenos la fuerza de la lucha  y déjanos sentir tu misericordia para que podamos recuperar la vista, comprometernos contigo en la causa de tu evangelio y seguirte como discípulos(as,) misioneros (as) en el camino de la vida. Amén

 “El Señor nos acompaña y nos enseña a ver la vida con los ojos del amor, la misericordia, el perdón y la tolerancia”

Lunes 26 de Octubre de 2015


“DEFENDER LA DIGNIDAD DE CADA PERSONA”

PRIMERA LECTURA
ROMANOS 8,12-17

“Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: "¡Abba!" (Padre)”
Hermanos: Estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis. Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: "¡Abba!" (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
¿Qué es tener espíritu de hijos? Pablo nos da una respuesta en la primera lectura de hoy: es ser guiado por el Espíritu Santo. Saberse, sentirse y comportarse como hijo, todo ello viene del Espíritu que nos ha hecho hijos. La manera de ser más hijos es recibir más espíritu.  Esas palabras tan sencillas tienen unas repercusiones inmensas. Toda la vida cristiana se resume en vivir como hijos de Dios. Y eso sólo lo da el Espíritu Santo. ¿Entendemos lo que esto implica? Implica que nuestros argumentos, costumbres,  liturgia solemne, vida consagrada, y todo lo demás, pueden hasta un cierto punto PREPARAR el camino para la acción del Espíritu, pero no REEMPLAZARLO.
Y en la Iglesia hemos querido muchas veces y de muchos modos reemplazar al Espíritu Santo.  Simplemente nos rehusamos a orar todo lo que debiéramos, y a buscar la pureza de mirada, corazón e intención que se requieren para que el Espíritu reine más y más en nosotros.

SALMO RESPONSORIAL: 67
R. / Nuestro Dios es un Dios que salva.

Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,
huyen de su presencia los que lo odian.
 En cambio, los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios,
rebosando de alegría. R.

Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece. R.

Bendito el Señor cada día,
 Dios lleva nuestras cargas,
es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Este canto de victoria rememora la gesta que realizó el Señor, cuando condujo triunfalmente a su Pueblo desde el Sinaí hasta el monte Sión (vs. 8-9, 18-19). En torno de esta idea central, se agrupan varios temas afines, expresados en un lenguaje acentuadamente poético y cargado de alusiones mitológicas. Las estrofas se suceden sin conexión aparente; pero esto se debe, en parte, a que el texto del Salmo corresponde a las diversas etapas de una liturgia procesional.

LECTURA DEL EVANGELIO
 LUCAS 13,10-17

“A ésta, que es hija de Abrahán, ¿no había que soltarla en sábado?”
Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: "Mujer, quedas libre de tu enfermedad." Le impuso las manos, y en seguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente: "Seis días tenéis para trabajar; venid esos días a que os curen, y no los sábados." Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo: "Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro y lo llevaba a abrevar, aunque sea sábado? Y a ésta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?" A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Con frecuencia pensamos en el pecado como en una especie de espantajo para asustar a los niños, o como una realidad ajena que hace referencia únicamente con la piedad religiosa. Pero el pecado es algo bien distinto, como nos muestra el evangelio. Puede acecharnos en cualquier momento y quebrar nuestra monótona existencia. Puede también agobiarnos hasta encoger nuestro ser. La mujer que acude a Jesús luego de toda una vida de sufrimiento lo hace en un momento en que ve fracturadas sus fuerzas humanas. Como ella, todos podemos pensar que somos capaces de soportar el pecado o incluso de aprender a convivir alegremente con él. Sin embargo, el pecado tiene poder para doblegarnos, para sumirnos en el dolor, la angustia y el sufrimiento. Sólo una actitud de soberana libertad nos puede inducir a buscar la ayuda del único que nos puede liberar; y a romper los cercos mentales, e incluso las grandes doctrinas religiosas que se convierten en obstáculos cuando de redimir a un ser humano se trata. Jesús sale al paso de sus adversarios y se enfrenta con ellos, no para dar muestras de su poder y autoridad, sino para utilizar su capacidad transformadora y hacer de su autoridad una fortaleza para obrar siempre el bien.

ORACIÓN
Señor aquí estamos para recibir de tu sanidad, reconocemos tu poder y soberanía sobre nuestras vidas. Te pedimos, Señor “enderézanos” a quienes estamos curvados, sánanos de toda enfermedad, libéranos y sácanos del sufrimiento que nos agobia. Permítenos que podamos alabarte y glorificarte con todas nuestras fuerzas por toda la obra que haces y sigues haciendo en nosotros  y en los que nos rodean.  Amén. 


“Los creyentes no deben ser legalistas… la fe no es un peso sobre las espaldas de la gente. A Jesús solo le interesa la persona y Dios” (Papa Francisco).

Martes 27 de Octubre de 2015


“EL REINO DE DIOS: LA REVOLUCIÓN DE LA SENCILLEZ”
 
PRIMERA LECTURA
ROMANOS 8,18-25

“La Creación está aguardando la manifestación de los hijos de Dios”

Considero que los sufrimientos del tiempo presente no son nada si los comparamos con la gloria que habremos de ver después. La creación espera con gran impaciencia el momento en que se manifieste claramente que somos hijos de Dios. Porque la creación perdió su verdadera finalidad, no por su propia voluntad, sino porque Dios así lo había dispuesto; pero le quedaba siempre la esperanza de ser liberada de la esclavitud y la destrucción, para alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que hasta ahora la creación entera se queja y sufre como una mujer con dolores de parto. Y no solo ella sufre, sino también nosotros, que ya tenemos el Espíritu como anticipo de lo que vamos a recibir. Sufrimos profundamente, esperando el momento de ser adoptados como hijos de Dios, con lo cual serán liberados nuestros cuerpos. Con esa esperanza hemos sido salvados. Solo que esperar lo que ya se está viendo no es esperanza, pues, ¿quién espera lo que ya está viendo? Pero si lo que esperamos es algo que todavía no vemos, tenemos que esperarlo sufriendo con firmeza. Palabra del Señor.


REFLEXIÓN
Pablo muestra la dificultad para obtener la vida nueva de resucitados con Cristo; aunque la dificultad es real, no es insuperable. Nuestra esperanza tiene unos sólidos apoyos con las primicias del Espíritu. Estamos destinados, en cuanto a hijos, a una plenitud mucho mayor de la que podríamos imaginar. No sólo nosotros, sino toda la creación, está en una actitud de esperanza gozosa, como en gestación, en estado de buena esperanza. Y cuando  “dé a luz”, nosotros seremos hijos en un sentido más pleno, pues entraremos “en la libertad gozosa de los hijos de Dios”. La imagen de la Iglesia, de la humanidad y de todo el cosmos lleno de vida, en espera de alumbrar un mundo nuevo, es una imagen poderosa y atrevida. Si lo que tenemos ya es bueno y llena de sentido la existencia, ¿cómo será esa vida gloriosa que nos dará Dios? Estamos en las “primicias del Espíritu” y todavía no somos hijos en plenitud, ni estamos totalmente liberados de la esclavitud. Caminamos hacia esa “libertad gloriosa de los hijos de Dios”, en medio de las pruebas y algunos momentos de sufrimiento pero, como dice Pablo, “los trabajos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá”. (Rom 8,18)  

SALMO RESPONSORIAL: 125
R. / El Señor ha estado grande con nosotros.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R.

Hasta los gentiles decían:
"El Señor ha estado grande con ellos."
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R.

OREMOS CON EL SALMO CONOCIENDO SU CONTEXTO
Recuerdo de la alegría que experimentó el pueblo al regresar del destierro e invocación de una nueva intervención divina en un nuevo peligro. La liberación de Israel seguirá siendo presagio y figura de la redención obrada por Cristo y esta será prenda de la liberación definitiva en la consumación del Reino de Dios. 

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 13, 18-21

“Crece el grano y se hace un arbusto”

Jesús dijo también: "¿A qué se parece el reino de Dios y con qué puedo compararlo? Es como una semilla de mostaza que un hombre siembra en su campo, y que crece hasta llegar a ser como un árbol, tan grande que las aves se posan en sus ramas."
También dijo Jesús: "¿Con qué puedo comparar el reino de Dios? Es como la levadura que una mujer mezcla con tres medidas de harina para hacer fermentar toda la masa." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El Señor hace grandes cosas por nosotros, y él solamente nos pide hacer brotar la semilla, que en tiempos de Jesús era lo más pequeño e insignificante. Esta conciencia que pide Jesús, se da luego de haber hecho un largo recorrido evangelizador, en el que ha vivido rechazos y desprecios. Él se ha convencido de que este asunto no es de multitudes. El Reino de Jesús debe comenzar desde lo más pequeño, desde lo imperceptible, y ese proceso es aplicable no sólo a las personas, sino también a situaciones y sucesos pequeños. El reino debe construirse con aquellos que no cuentan, con aquellos que la sociedad y el sistema desechan. Nuestro llamado es para acoger a aquellos que no tienen dónde cobijarse. Debemos ser como aquella primera comunidad cristiana, libre de poder, libre de orgullos y abierta a proteger a aquellos que nada tienen.

ORACIÓN
Gracias Señor, porque te has revelado a nuestra vida a través de tu Palabra, pero también a través de los signos de la creación. Danos tu Espíritu para que podamos discernir esos signos. Que tengamos corazones de niños para que sepamos acoger con entusiasmo y fe, tu bendita Palabra; que la semilla que un día sembraste en nosotros dé mucho fruto, que empecemos sembrando desde lo pequeño, que aprendamos a construir con humildad tu Reino, sobre todo desde los más pobres y  necesitados. Amén.


“La irrupción del Reino es silencioso y sin publicidad alguna, se va desarrollando como la semilla que el campesino siembra. No se nota pero su acción es eficaz”

Miércoles 28 de Octubre de 2015

Simón y Judas, apóstoles

“LOS APÓSTOLES ¡INSPIRADORES DE UNA FE COMPROMETIDA CON EL PROYECTO DE DIOS”

Hoy, en este día en que celebramos a los apóstoles Simón y Judas, los textos nos invitan conocer y a reflexionar sobre nuestro llamado de servidores en el nombre de Cristo.


PRIMERA LECTURA
EFESIOS 2,19-22


“Están ustedes edificados sobre el cimiento de los apóstoles”

Por eso, ustedes ya no son extranjeros, ya no están fuera de su tierra, sino que ahora comparten con el pueblo santo los mismos derechos, y son miembros de la familia de Dios. Ustedes son como un edificio levantado sobre los fundamentos que son los apóstoles y los profetas, y Jesucristo mismo es la piedra principal. En Cristo, todo el edificio va levantándose en todas y cada una de sus partes, hasta llegar a ser, en el Señor, un templo santo. En él también ustedes se unen todos entre sí para llegar a ser un templo en el cual Dios vive por medio de su Espíritu. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
San Pablo está como haciendo unas reflexiones en voz alta sobre lo que ha sucedido con sus hermanos de raza, es decir, con el pueblo judío. Los datos son sencillos: son el pueblo elegido. Sin embargo, la mayor parte de ellos no acepta a Jesús como el Mesías esperado. Jesús es ante todo el cumplimiento de las promesas de Dios a su pueblo, pero su pueblo lo rechaza. ¿Qué decir? En esto tiene que haber pecado, pero ¿ese pecado detiene el plan de Dios, o lo arruina?
El apóstol sigue meditando sin desprenderse de los datos reales y concretos: la negación de los judíos a creer es en sí misma un hecho lamentable y triste; eso es innegable. Pero esa negación sirvió para que la predicación se abriera a los pueblos no judíos, a los paganos. Y lo mismo que verificamos la triste noticia de la no aceptación de los judíos también tenemos que verificar que ello fue ocasión de que se manifestara la compasión sobreabundante de Dios para con los pueblos paganos.
Lo que se observa entonces es que de algo malo salió algo bueno. Entonces lo malo no significa que Dios ya no es Dios; no significa que Dios no reine, sino que su modo de reinar se manifestará de otra manera o por otro camino.

SALMO RESPONSORIAL: 18
R. / A toda la tierra alcanza su pregón.

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Este salmo hace alabanza de la revelación de Dios, primero en las obras de la creación y luego en la ley, para terminar con una humilde oración. La revelación de Dios tiene su punto culminante en Jesús, palaba definitiva de Dios, camino, verdad y vida.     


LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 6,12-19

“Escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles”

En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que se puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El evangelio nos revela tres elementos principales en la misión de Jesús: la oración, la elección de los doce apóstoles y la sanación de la multitud enferma. Lucas destaca el tiempo de Jesús para la oración antes de elegir a sus colaboradores más inmediatos. El discipulado antecede a la elección de los apóstoles, una institución que simboliza a la Iglesia como Nuevo Pueblo de Dios, a semejanza de las doce tribus de Israel. Llama la atención que en este grupo los discípulos tienen nombre propio y hasta se revelan detalles de su identidad. De entre los discípulos salen los apóstoles. El gentío revela las precarias condiciones de salud en que vivía el pueblo y la esperanza puesta en el poder sanador de Jesús, fortalecido por la experiencia de la oración. El texto da cuenta de la procedencia universal de la multitud que sigue a Jesús. – En nuestros días nos cuesta mucho hacer un alto en el camino para escuchar a Dios en intimidad y oración. Jesús nos invita a tener el coraje de sacar tiempo para la oración, para que podamos tomar las mejores decisiones y poner al servicio de los demás los dones que Dios nos ha regalado.

ORACIÓN
Gracias, Señor Jesús, porque también nos llamaste por nuestro propio nombre para hacernos discípulos(as) y misioneros(as) de tu evangelio. Señor ayúdanos  a realizar bien la tarea que nos  has encomendado, haznos discípulos orantes, llénanos de ti, guíanos en cada paso y decisión que tomemos.  Pon hoy en nuestros  labios tus palabras de vida, pon en nuestro corazón tu amor misericordioso, en nuestra mente la sabiduría de tu Espíritu, en nuestro actuar la valentía y decisión de tu Espíritu para que podamos anunciarte a todos. Amén. 


“La vivencia de Jesús es comunitaria, por eso sus seguidores(as) deben reflejar su ejemplo, de unidad, valentía y entusiasmo para vivir y anunciar su propuesta de amor y misericordia”

Jueves 29 de Octubre de 2015

 “ANUNCIAR EL EVANGELIO CON TODA LIBERTAD”

PRIMERA LECTURA
ROMANOS 8,31B-39

“Ninguna criatura podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo”

Hermanos: Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros? ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?, como dice la Escritura: "Por tu causa nos degüellan cada día, nos tratan como a ovejas de matanza."

Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor Nuestro. Palabra del Señor.


REFLEXIÓN
En esta primera lectura Pablo en la comunidad de Roma, evoca una especie de canto o himno triunfal, que proclama el amor incondicional de Dios por nosotros. Nada nos puede separar, ni vencer, porque Dios esta de nuestra parte. Es tan grande el amor que el Padre nos manifestó en Cristo, que nadie ni nada nos podrá apartar de este amor. Esta certeza de la experiencia del amor de Dios de Pablo, es el punto de apoyo en sus momentos más difíciles, ese amor es el motor de su vida, la motivación de su entrega absoluta, a la labor misionera que se le ha encomendado. Él se sintió elegido y llamado (discípulo) personalmente por Dios, para una misión concreta; elegido, amado, enviado y sostenido por el amor de Dios en Jesucristo. Si todos nosotros tuviéramos aquella misma certeza que tenía Pablo del amor de Dios, nuestra vida tendría mucho más sentido y seríamos más optimistas y esperanzadores. Hagamos en este día  el ejercicio de repetir, orar y cantar con Pablo el amor que Dios nos tiene, y dejemos que ese amor penetre hasta lo más profundo de nuestro ser.  Jesús esta de nuestra parte e intercede hoy y siempre por nosotros, gracias a eso, podemos vencer cualquier ataque del mal. Ni siquiera nuestro pecado podrá apartarnos del amor personal, incondicional y eterno que Dios nos tiene en Cristo Jesús.   

SALMO RESPONSORIAL: 108
R. / Sálvame, señor, por tu bondad.

Tú, Señor, trátame bien, por tu nombre,
líbrame con la ternura de tu bondad;
que yo soy un pobre desvalido,
y llevo dentro el corazón traspasado. R.

Socórreme, Señor, Dios mío,
sálvame por tu bondad.
Reconozcan que aquí está tu mano,
que eres tú, Señor, quien lo ha hecho. R.

Yo daré gracias al Señor con voz potente
lo alabaré en medio de la multitud:
porque se puso a la derecha del pobre,
para salvar su vida de los jueces. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
108
Alguien injustamente acusado en un grave crimen pide a Dios que salga en defensa suya; repite las acusaciones que hacen contra él y confía en la ayuda de Dios. La apelación  a la bondad y al amor de Dios es lo único que nadie nos puede quitar. Él como Dios que ama la justicia, sale en defensa del que confía en Él.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 13,31-35

“No cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén”

En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: "Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte." Él contestó: "Id a decirle a ese zorro: "Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; pasado mañana llego a mi término." Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos baja las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: "Bendito el que viene en nombre del Señor." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio advierte sobre la situación peligrosa en que actúa Jesús, de los planes  que
hay para darle muerte y de la conciencia que tiene sobre su identidad profética. Jesús no
rehúye el peligro, por el contrario, lo enfrenta abiertamente. Su acción comprometida tiene como signos la denuncia, la expulsión de demonios y las sanaciones de los enfermos. Esa acción de Jesús se manifiesta en el tiempo presente (hoy) y futuro (mañana), sin perder el horizonte que la inspira. Busca confrontar los poderes en el lugar mismo donde se concentran. A través de la imagen de la gallina que arropa a sus polluelos, desvela la realidad de violencia, persecución y muerte que circunda a Jerusalén. El pasaje revela la humanidad de Jesús, su sentir más profundo y su visión sobre el destino que le espera en esta ciudad, que mata a los profetas y rechaza el mensaje del Evangelio. – La realidad de  hoy nos exige vivir una actitud profética al estilo de Jesús, denunciadora de los hechos de violencia y muerte que acontecen a diario en nuestros campos y ciudades, pero también  propositiva de hechos concretos de amor, paz y justicia. Una actitud profética que revele la  bendición de Dios.

ORACIÓN
Bendito seas, Señor, Dios Padre de misericordia. Gracias por tu amor derramado, y tu bendición en el caminar bíblico, día a día.  Gracias Señor, porque nos has amado desde antes con amor eterno; gracias porque nada ni nadie nos podrá separar  de ese amor que nos tienes en Cristo Jesús. Gracias por cada persona que nos has regalado, que hacen parte de nuestra historia, por  las innumerables oportunidades que nos das para: “Conocerte, amarte, servirte y anunciarte” que al hacerlo lo hagamos con valentía, fortaleza y  sin ningún temor.  Amén  


“Si él nos revela que el anuncio del Evangelio no está amarrado a ningún poder o ideología, nuestra misión es la de trabajar por la unidad y la justicia, sin temor”

Viernes 30 de Octubre de 2015


“NUESTRO CAMINO DE SERVICIO: LA PERSONA”

PRIMERA LECTURA
ROMANOS 9,1-5
“Quisiera ser un proscrito por el bien de mis hermanos”
Hermanos: Digo la verdad en Cristo; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante en mi corazón, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo. Ellos descienden de Israel, fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según la carne, nació el Mesías, el que está por encima de todo: Dios bendito por los siglos. Amén. Palabra del Señor.


REFLEXIÓN
Bastante han discutido los eruditos sobre cómo encajan los capítulos 9 a 11 de la Carta a los Romanos dentro del resto de esta Carta. El motivo es que hay un brusco cambio de tema entre el capítulo octavo, que hablaba de la vida en el Espíritu Santo y este noveno que trata un tema muy distinto, relativo a los judíos y cómo puede entenderse su dureza para creer, con el conjunto del anuncio de salvación y de gracia que Pablo predica. Para Pablo, era muy  doloroso el rechazo de su pueblo, por muchos aspectos.  Está la dimensión personal. Todo su mundo, hasta su conversión, había sido el mundo de su religión. Convertirse, para él, no significaba abandonar ese mundo, desde luego, sino entender que todo cobraba su pleno sentido y obtenía su real respuesta en Cristo, y por lo tanto, entender que toda la ley y todas las prácticas judías adquirían su valor en la gracia abundante que Cristo nos trajo. ¿Cómo abandonar a sus hermanos, amigos y parientes, precisamente cuando llega la esperanza, cuando amanece la gracia, cuando llega la respuesta a tantos años de desolación?
Está la dimensión teológica como tal. Pablo, iluminado por su experiencia del Espíritu Santo, ha podido contemplar como en un arco maravilloso el conjunto del plan divino. Ha podido comprender que hay una dinámica bellísima que va de la promesa al cumplimiento y de la esperanza a la posesión de lo prometido. Consiguientemente, se supone que el hombre ha de pasar del anhelo a la gratitud y de la súplica a la alabanza. Pero no sucede así. Hay un muro de ingratitud y dureza que tiene su parte más dura en el pueblo amado y elegido. Esto destroza el corazón de Pablo.
 Es posible que la Carta a los Romanos se haya formado de fragmentos preexistentes, como dicen algunos estudiosos; lo que no podemos dudar es que su distribución actual tiene una lógica. El judaísmo no es un tema ajeno a esta Carta. Desde el primer momento Pablo ha sentado como tesis básica que todos estamos necesitados de la salvación que nos llega por gracia y mediante la fe en el sacrificio redentor de Cristo. Y para afirmar ello, desde el principio ha dejado bien entendido en qué términos particulares quedan los judíos, precisamente en cuanto pueblo de las promesas, pueblo al que Dios ha empeñado su fidelidad.  ¿Y qué nos enseñan esos párrafos sobre el judaísmo? Mucho. Nos muestran de un modo muy sugestivo y real a un Dios sabio, fiel, compasivo y poderoso.
SALMO RESPONSORIAL: 147
R. / Glorifica al Señor, Jerusalén.

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

Ha puesto paz en tus fronteras,
 te sacia con flor de harina.
 Él envía su mensaje a la tierra,
 y su palabra corre veloz. R.

Anuncia su palabra a Jacob,
 sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R.
OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Canto de acción de gracias por la reconstrucción de Jerusalén y el regreso de los desterrados, y de alabanza por la providencia con que gobierna el universo. La restauración de Jerusalén es anticipo y símbolo de la redención obrada por Dios en Cristo. El sigue presente en medio de su pueblo y le ofrece diariamente pruebas de su amor.

LECTURA DEL EVANGELIO

“Si a uno se le cae al pozo el hijo o el buey, ¿no lo saca, aunque sea sábado?”
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los maestros de la Ley y fariseos, preguntó: "¿Es lícito curar los sábados, o no?" Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo: "Si a uno de vosotros se le cae al pozo el hijo o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?" Y se quedaron sin respuesta.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La escena del evangelio nos ubica ante un milagro y una polémica. Llama la atención que es Jesús el que toma la iniciativa. Ésta siempre ha sido la dinámica de Dios, el sale al encuentro del hombre. Él les pone una pregunta a los fariseos, la cual es rechazada con el silencio renuente de los allí presentes  y que se niegan a reconocer la obra de Dios en Jesús. Ellos se mantienen insolidarios con el ministerio de Jesús. No se unen a la tarea de encontrar una sanación, un alivio al sufrimiento humano, son indiferentes ante éste. Jesús nos ha dicho cuáles son los mandamientos más importantes: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo. Pues bien,  hoy este es el criterio que usa para sanar al hombre enfermo en sábado. Según las leyes de los fariseos no era lícito sanar en sábado, pero los rabinos si permitían que se salvara un buey que estaba en peligro. Jesús sabe y les hace saber que ese hombre vale más que el buey y por lo tanto vivir en la ley de Dios es manifestar la misericordia de Dios con él.   El reclamo de Jesús a estos “silenciosos” adversarios es que son capaces de dejar entrar la salvación de un buey en la casuística de lo permitido hacer en sábado pero no el sanar a un hombre.     
Existen muchas personas en nuestras comunidades, formalistas y legalistas que exageran el cumplimiento de lo externo y se olvidan de lo más importante, de la misericordia que debe ser nuestro criterio de vida. Cuántos de nosotros en nuestras familias y comunidades, le damos la espalda a las necesidades de nuestros hermanos, por estar atentos a lo formal del culto o de la ley. La fe de los que amamos a Dios, a la manera de Jesucristo se hace concreta en el servicio, en la misericordia, en la actuación bondadosa para con el otro. El énfasis de nuestro culto  no puede estar en lo externo sino en lo que tenemos en el corazón.  

ORACIÓN
Señor, danos la oportunidad de hacer bien las cosas, de vivir a tu manera, de no centrarnos en lo que es vacío y llano, sino sumergirnos en tu amor que nos lleva a vivir con misericordia y amor hacia los demás. Amén  

“La salvación no es exclusiva de un grupo de personas, jerarquías, grupos o religiones, sino que es un don gratuito de Dios y está abierta a todos(as) por igual” 


Sábado 31 de Octubre de 2015


“HUMILDAD: LA IDENTIDAD DE LOS CIUDADANOS DEL REINO”

PRIMERA LECTURA
ROMANOS 11,1-2A.11-12.25-29

“Si la reprobación de los judíos es reconciliación del mundo, ¿qué será su reintegración sino un volver de la muerte a la vida?”
Hermanos: ¿Habrá Dios desechado a su pueblo? De ningún modo. También yo soy israelita, descendiente de Abrahán, de la tribu de Benjamín. Dios no ha desechado al pueblo que él eligió. Pregunto ahora: ¿Han caído para no levantarse? Por supuesto que no. Por haber caído ellos, la salvación ha pasado a los gentiles, para dar envidia a Israel. Por otra parte, si su caída es riqueza para el mundo, es decir, si su devaluación es la riqueza de los gentiles, ¿qué será cuando alcancen su pleno valor? Hay aquí una profunda verdad, hermanos, y, para evitar pretensiones entre vosotros, no quiero que la ignoréis: el endurecimiento de una parte de Israel durará hasta que entren de todos los pueblos; entonces todo Israel se salvará, según el texto de la Escritura: "Llegará de Sión el Libertador, para alejar los crímenes de Jacob; así será la alianza que haré con ellos cuando perdone sus pecados." Considerando el Evangelio, son enemigos, y ha sido para vuestro bien; pero considerando la elección, Dios los ama en atención a los patriarcas, pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
El apóstol sigue meditando sin desprenderse de los datos reales y concretos: la negación de los judíos a creer es en sí misma un hecho lamentable y triste; eso es innegable. Pero esa negación sirvió para que la predicación se abriera a los pueblos no judíos, a los paganos. Y lo mismo que verificamos la triste noticia de la terquedad  de la mayor parte de los judíos también tenemos que verificar que ello fue ocasión de que se manifestara la compasión sobreabundante de Dios para con los pueblos paganos. Lo que se observa entonces es que de algo malo salió algo bueno. Entonces lo malo no significa que Dios ya no es Dios; no significa que Dios no reine, sino que su modo de reinar se manifestará de otra manera o por otro camino. Santo Tomás comenta al respecto: "En realidad, por el mero hecho de que algo parece salirse en parte del orden de la providencia, atendiendo a una causa particular, necesariamente viene a caer dentro de este mismo orden por razón de otra causa también particular."
SALMO RESPONSORIAL: 93
R. / El Señor no rechaza a su pueblo.

Dichoso el hombre a quien tú educas,
al que enseñas tu ley,
dándole descanso tras los años duros. R.

Porque el Señor no rechaza a su pueblo
 ni abandona su heredad:
el justo obtendrá su derecho,
 y un porvenir los rectos de corazón. R.

Si el Señor no me hubiera auxiliado,
ya estaría yo habitando en el silencio.
Cuando me parece que voy a tropezar,
tu misericordia, Señor, me sostiene. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
El salmista comienza con una angustiosa invocación al Señor, para que se manifieste como Juez de la tierra y castigue a los opresores de su Pueblo (vs 1-7). La segunda parte del Salmo tiene un tono sapiencial, y es un severo reproche a los que ponen en duda el triunfo final de la justicia (vs. 8-15). Por último, el salmista se reconforta a sí mismo, fundado en su propia experiencia de la intervención salvadora de Dios (vs. 16-19) y en la seguridad de que el Señor no puede estar de parte de la injusticia (vs. 20-23).

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 14,1.7-11

“El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: "Cuando te conviden a una boda, no te sientes en puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: "Cédele el puesto a éste." Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Cualquiera se podría tomar este texto como una invitación a formar un manual de urbanidad y buenos modales cristianos; pero ésa no es la intención del evangelio. El problema que Jesús señala no es de modales, sino de valores y actitudes. Los valores son los principios que una persona o grupo asumen como líneas orientadoras de su comportamiento. Los valores modelan nuestras creencias y aspiraciones. Son también exigencias de compromiso y criterios estables en medio de la confusión cotidiana. Las actitudes son disposiciones permanentes que nos permiten encarar con firmeza y convicción las distintas circunstancias de la vida. ¿Qué nos pide hoy el evangelio? Desafiar nuestros hábitos para ir más allá de la elegancia o la estética de las buenas costumbres, comprometernos con los valores que nos propone Jesús mismo, y asumir las actitudes coherentes con esos nuevos valores. El cristianismo no es una religión de ciertas costumbres bien aceptadas socialmente, sino un compromiso de seguir diariamente el camino de Jesucristo de acuerdo con los valores que él nos propone y las actitudes que estos valores nos exigen. ¿Qué sería de nosotros si sólo nos conformáramos con marchar detrás de la procesión de idolatrías con la que cada día nos aliena el ambiente en que nos movemos?

ORACIÓN
Señor,  gracias por acompañarnos con tu Palabra durante este mes que termina; aquí estamos delante de ti, necesitados de tu amor y de tu fuerza.  Queremos asumir tu Palabra como nuestro único criterio de vida,  te pedimos, guíes nuestra vida por el camino de la humildad y no permitas que nada nos haga creer que el orgullo, el poder y, la vanidad son los caminos que requerimos para ser felices. Bendice nuestras familias, nuestros lugares de trabajo, nuestras comunidades, y especialmente hoy a todos nuestros niños, protégelos del mal, y guárdalos siempre para ti. Amén   

“Que nuestras prácticas cristinas sean para abrirnos a la justicia y misericordia, no para mostrarnos más que los demás”