sábado, 1 de marzo de 2014

Sábado 15 de Marzo de 2014


“PERFECTOS, SÍ, PERO EN COMUNIDAD”

PRIMERA LECTURA
DEUTERONOMIO 26,16-19

“Serás el pueblo santo del Señor”

Moisés habló al pueblo, diciendo: "Hoy te manda el Señor, tu Dios, que cumplas estos mandatos y decretos. Guárdalos y cúmplelos con todo el corazón y con toda el alma. Hoy te has comprometido a aceptar lo que el Señor te propone: Que él será tu Dios, que tú irás por sus caminos, guardarás sus mandatos, preceptos y decretos, y escucharás su voz. Hoy se compromete el Señor a aceptar lo que tú le propones: Que serás su propio pueblo, como te prometió, que guardarás todos sus preceptos, que él te elevará en gloria, nombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho, y que serás el pueblo santo del Señor, como ha dicho." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Esta lectura nos enseña una cosa más: "Tú vas a ser propiedad del Señor", le dice Moisés al pueblo, a punto de entrar en la Tierra Prometida.
Con esa lógica, si nosotros somos propiedad de Dios, significa que Dios puede cumplir su voluntad en nosotros. Declararnos propiedad de Dios es declararnos obedientes a Dios, es declararnos siervos de Dios.
Es decirle a Dios: "Te doy permiso de que obres en mí tu voluntad, te doy permiso de que dispongas de mí". Con este acto por el que nosotros nos declaramos propiedad de Dios, le permitimos a Dios cumplir su voluntad en nosotros, que es la cosa más maravillosa, porque si Dios cumple su voluntad en nosotros, entonces Él nos lleva a su propia plenitud.
Nosotros somos la obra de Dios, cuando le damos permiso a Dios de que cumpla su voluntad en nosotros, le damos permiso de que Él complete su obra.
Nadie puede alcanzar la santidad si no es con la vida de Dios adentro; nadie alcanza la santidad si no es dejando obrar al Santo que es Dios en nosotros.
Por eso, ser propiedad de Dios y ser posesión de Dios significa que esa voluntad del Señor se va a cumplir en nosotros, y significa que esa santidad, que es su plan original, se va a realizar en nuestras vidas.

SALMO RESPONSORIAL: 118
R. / Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor;
 dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R.

Tú promulgas tus decretos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
 para cumplir tus consignas. R.

Te alabaré con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus leyes exactamente,
tú, no me abandones. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Este salmo, el más largo de todos, presenta las excelencias de la Ley de Dios, entendida como la manifestación de la voluntad de Dios para el hombre. Su cumplimiento le asegura el bienestar y la dicha. La urgencia de cumplir siempre la voluntad de Dios nace de la misma fe. Para nosotros se trata de “la ley perfecta del amor” que se encuentra en el evangelio y se encarna en el seguimiento de Cristo.  
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 5,43-48

“Sed perfectos como vuestro Padre celestial”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Jesús cuestiona la letra de ley, su lógica interna. Notemos que lo que la ley judía propone es lógica y proporcional. Lo normal es que tengamos en alta estima a las personas con quienes congeniamos y nos llevamos bien. Lo lógico es que las personas con quienes tenemos dificultades, conflictos, las alejemos de nosotros. La propuesta de Jesús “subvierte” la lógica común y corriente. Amar al enemigo, es decir, acogerlo, no atacarlo, no rechazarlo. Orar por él e invitarlo a la conversión y reconciliación. En esto consiste la superación de la letra de la ley que propone Jesús. Como se dijo anteriormente, romper el círculo de la violencia y la agresión. Instaurar una nueva forma de relaciones entre las personas como el signo más eficaz y contundente de que “algo nuevo” está naciendo. El Reino de Dios ha llegado porque el orden establecido sobre la conveniencia y el cumplimiento está siendo reemplazado por la misericordia y la compasión. Qué bien viene esta palabra de Jesús para decirles a todos que solo la lógica del amor, del diálogo abierto, del perdón y la reconciliación logrará instaurar un orden nuevo fundamentado en la paz y la justicia.

ORACIÓN
Señor, por favor ayúdanos a ser fieles a tus enseñanzas, a caminar por tus sendas, a amar a los que no nos aman, a dar aunque no nos devuelvan, a estar atentos a las necesidades de los nuestros, como de los que nada tienen que ver con nosotros, pero que necesitan una mano amiga.  Que en cada una de nuestras pequeñas comunidades nos desgastemos por entender y vivir esto, para que seas glorificado desde nuestro verdadero discipulado y apostolado. Amén


 “Los sueños individuales realmente no son nada, pero los sueños compartidos llevan el camino firme de su realización”

Domingo 16 de Marzo de 2014


“EN CAMINO HACIA LA LUZ DE LA PASCUA”

PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 12,1-4A

Vocación de Abrahán, padre del pueblo de Dios

En aquellos días, el Señor dijo a Abrán: "Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo." Abrán marchó, como le había dicho el señor. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Abraham y Sara pertenecían a un clan de pastores seminómadas, de los muchos que buscaban pastos para sus rebaños lejos de las ciudades-estado que, por los años 1800 a.C. se estaban organizando en Mesopotamia y a lo largo de las costas del Mediterráneo. Abraham fue uno de los muchos grupos que emigraban, lo mismo que hoy, «buscando la vida». En ese andar luchando por la vida descubrieron el llamado de Dios a dejarlo todo y fiarse de su promesa de vida. Dios promete a Abraham que será padre de un pueblo numeroso y que tendrá una tierra, la “tierra prometida”. Es lo que anhelan sus corazones, lo que necesitan para vivir una vida humana y digna. Hoy son muchas las “minorías abrahámicas” que siguen escuchando el llamado de Dios, que les invita a buscar nuevas formas de “vida prometida” para todos los hijos de Dios. Hoy también hay muchísimos desplazados por el sistema neoliberal globalizado, que crea marginación y expulsa a los más débiles de sus tierras. Y millones de desplazados por efecto de las guerras y los problemas políticos. Son los nuevos Abrahán y Sara, que se ven forzados a dejarlo todo en busca de la vida digna que la realidad les niega en su lugar de origen.
Es de tener en cuenta también que la Biblia pone el origen de Israel en esta mitológica «migración» desde Oriente Próximo, «justificándolo» en la voluntad de Dios de elegirse un pueblo... Así, en unos textos que son «Palabra de Dios» y que hablan de Dios... en realidad es el pueblo judío el que habla de sí mismo, y se da una identidad a sí mismo, que consiste en la voluntad del Dios altísimo de crearse un pueblo eligiendo a la persona de cuyas entrañas lo haría nacer. Además de padre «biológico» de Israel, a Abraham la Biblia le atribuye el ser «padre en la fe» de Israel, y también de todos nosotros.

SALMO RESPONSORIAL: 32
R. / Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Canto de alabanza a Dios por su poder manifestado en la creación, en el gobierno de las naciones, en la ayuda concedida a su pueblo. El nuevo pueblo de Dios es más extenso que el solo Israel y tiene motivos más amplios aún para cantar su alabanza, con la humilde confianza de ser objeto del amor de Dios.  
SEGUNDA LECTURA
2TIMOTEO 1,8B-10

“Dios nos llama y nos ilumina”

Querido hermano: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La segunda carta de Timoteo nos asegura que la Palabra de Dios no está encadenada. Ella hace su propio camino en medio de los muchos caminos del pueblo. Aunque hagamos muchas lecturas interesadas de ella, el Espíritu siempre encontrará las formas de echarla a volar, sobre todo en manos de los que buscan mejores situaciones de vida en dignidad y justicia, como Abrahán y Sara, o como los desplazados de hoy. Todos ellos, minorías abrahámicas o mayorías desplazadas, están pronunciando con su vida el rechazo a este sistema excluyente que ha perdido la brújula, y que podría encontrarla con la Buena Noticia de Jesucristo.

LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 17,1-9

“Su rostro resplandecía como el sol”

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro  a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías." Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: "Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo." Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: "Levantaos, no temáis."

Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: "No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
La  comunidad de Mateo, nos invita a reflexionar hoy sobre el acontecimiento de la transfiguración, un anticipo de lo que será la pascua. Este hecho sucede inmediatamente después del primer anuncio de la pasión (Mat. 16,21-26) y por tanto, debe ser leída y comprendida desde el llamado a los primeros discípulos(as) (comunidad) a ir con Jesús en su camino hacia la Pascua, pasando por la noche oscura que significa para ellos el escándalo de la cruz. La transfiguración es como un “aliciente esperanzador para el presente” de los discípulos(as); desconcertados por el anuncio de la pasión, dolor y sufrimiento del Señor, reciben en ella una justificación para su seguimiento discipulado; cuando Jesús les anuncia que va a subir a Jerusalén y allí va a morir en manos de los poderosos, de los hombres, sus miedos y temores se acrecentaron, y con ellos las confusiones y dudas sobre su seguimiento y si éste valía la pena. La Comunidad de Mateo, por su parte, también estaba temerosa y llena de miedos por la ruptura del cristianismo con el judaísmo oficial y por su expulsión de las sinagogas. Además, por el anuncio de la pasión y muerte de Jesús y la persecución y expulsión que vendría sobre la comunidad discipular de hombres y mujeres seguidores del Maestro. Desde esta realidad o breve contexto la transfiguración constituía una fuerza motivadora, o “aliciente para el futuro”; de antemano como un anticipo de lo que será la gran victoria del Resucitado en su comunidad en la próxima Pascua. Por eso nos deja ver algunos símbolos o rasgos pascuales en el relato: Rostros resplandecientes como el sol, sus vestidos blancos como la luz; y las mismas palabras de Jesús: “No digan nada a nadie hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos”. Jesús es el Mesías de Israel, porque con su Palabra y con su vida, ha llevado a plenitud lo anunciado en la ley antigua (Moisés) y los profetas (Elías). Jesús como en la antigüedad y todo gran profeta sube al monte (encuentro u oración), acompañado de sus discípulos (comunidad). Lo confirma una voz desde la nube, signo de la presencia Dios (Shekiná): “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escúchenlo”. En la vida cotidiana y en el seguimiento del Mesías sufriente los discípulos(as) deberán reconocerle y escucharle siempre como el “Hijo de Dios”, aunque vea “desfigurado a quien han contemplado “transfigurado”. Una vez bendecidos o transfigurados los discípulos, aunque sienten la tentación de quedarse en el monte ante tal espectáculo, no lo hacen , sino que son remitidos por el Maestro a bajar al valle y ser ayer, hoy y siempre signo de bendición y transfiguración por un mundo cada vez más desfigurado.

ORACIÓN
Precioso Jesús, necesitamos comprender cómo los cuarenta días de preparación para el  proceso de tu crucifixión y paso glorioso a la verdadera dimensión tuya, no se queda en un momento histórico, sino que es todo un sentido espiritual, que nos lleva a ver la Luz verdadera que eres Tú, amando, sirviendo y entregando la vida por amor extremo. ¡Qué gozo! Amén

“El cristianismo es el encuentro con el transfigurado que nos transfigura y nos invita a transfigurar el mundo”


Lunes 17 de Marzo de 2014


“APARTADOS(AS) DE DIOS, RECONCILIADOS(AS) Y RECONCILIADORES(AS)”

PRIMERA LECTURA
DANIEL 9,4B-10

“Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos”

Señor, Dios grande y terrible, que guardas la alianza y eres leal con los que te aman y cumplen tus mandamientos. Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos. No hicimos caso a tus siervos, los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, padres y terratenientes.

Tú, Señor, tienes razón, a nosotros nos abruma hoy la vergüenza: a los habitantes de Jerusalén, a judíos e israelitas, cercanos y lejanos, en todos los países por donde los dispersaste por los delitos que cometieron contra ti. Señor, nos abruma la vergüenza: a nuestros reyes, príncipes y padres, porque hemos pecado contra ti. Pero, aunque nosotros nos hemos rebelado, el Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona. No obedecimos al Señor, nuestro Dios, siguiendo las normas que nos daba por sus siervos, los profetas. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
La lectura de Daniel es una súplica de misericordia, es un texto muy provechoso para aprender humildad, para orar con humildad. El reconocimiento de que Dios es justo y que nosotros hemos pecado contra Él.
Pero ese reconocimiento de nuestros pecados se convierte en una fuerte súplica de misericordia, nosotros reconocemos nuestros pecados para hundirnos, pero no en la desesperación sino en la bondad de Dios, en su piedad, en su clemencia.

SALMO RESPONSORIAL: 78
R. / Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados.

No recuerdes contra nosotros
las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R.

Socórrenos, Dios, salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R.

Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso,
salva a los condenados a muerte. R.

Mientras, nosotros, pueblo tuyo,
ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
contaremos tus alabanzas
de generación en generación. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Después de recordar lo que Dios había hecho en tiempos antiguos a favor de Israel, el salmista se lamenta por la situación presente de aflicción y opresión y pide a Dios que tenga compasión de su pueblo. En la calamidad o en la prosperidad la persona debe reconocer la soberanía y la santidad de Dios y debe recordar que siempre está en manos de Dios y de su amor.  
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 6,36-38

“Perdonad, y seréis perdonados”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El evangelista Lucas subraya el tema de la compasión, de la mansedumbre y de la generosidad como valores importantes en el seguimiento de Jesús. El punto de referencia es Dios Padre. La compasión significa asumir la dura realidad del otro para comprender su situación y ayudarle a salir de ella. La compasión está íntimamente relacionada con la solidaridad fraterna, que debe caracterizar a los cristianos. Juzgar y condenar es una tendencia de todos los seres humanos; Jesús propone el perdón como actitud alternativa, y la generosidad, que derrumba todo egoísmo acaparador y arribista y que tanto seduce a los seres humanos. He aquí los valores supremos del evangelio, que deben estar como telón de fondo de nuestro proceso de conversión. Nuestro contexto cultural y social se caracteriza por todo lo contrario: el acaparamiento, el encerramiento en sí mismo, el aislamiento individualista y neurotizante, el deseo de venganza que se traduce en violencia de todo género, se proponen actualmente como “deber-ser” para la persona humana. – Nuestro compromiso existencial con Jesús nos invita a ser testigos de todo lo contrario: la solidaridad, la reconciliación, la generosidad, como actitudes elocuentes y proféticas que interpelan al mundo y lo invitan a la transformación radical de sus estructuras.

ORACIÓN
Señor, la consecuencia final del estar distanciados de ti, tus enseñanzas, ternura y  misericordia, es caer y caer, para luego ante algo muy puntual y difícil reconocer que nos hemos equivocado por haberte dejado de lado, pedir tu perdón y el de quienes hemos ofendido, dándonos la posibilidad de invitar a otros a reconciliarse contigo y convertirse en discípulos(as) y servidores(as) del Dios maravilloso de Israel y del mundo entero.  Gracias Señor, ayúdanos a no volver a fallarte. Amén  

  “Si permites que dentro de ti crezca la raíz del amor , no podrá salir de ti sino amor reconciliador y misericordioso”



Martes 18 de Marzo de 2014


“SER COHERENTES CON LA FE PROFESADA”

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 1,10.16-20

“Aprended a obrar bien, buscad el derecho”

Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma, escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra: "Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces, venid y litigaremos -dice el Señor-. Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana. Si sabéis obedecer, lo sabroso de la tierra comeréis; si rehusáis y os rebeláis, la espada os comerá. Lo ha dicho el Señor." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Isaías utiliza un lenguaje brusco para dirigirse a su propio pueblo. Llama a los jefes de Judá "príncipes de Sodoma" y a la gente del común "pueblo de Gomorra", comparándolos así con las ciudades pecadoras por excelencia, aquellas en que el pecado se volvió una forma de vida y una especie de ley.

Una comparación tan drástica sólo podía significar una cosa: el destino de Judá está echado; no cabe esperar otra cosa sino fuego y azufre desde el cielo. Sin embargo, he aquí que la voz del profeta no anuncia un diluvio de condenación sino una proclama de conversión: "lávense, purifíquense". El mensaje de fondo, entonces, tiene una connotación fortísima de esperanza, cual si dijera: "de un lodazal como Sodoma y de una ciénaga como Gomorra es posible aún la limpieza; es posible aún la conversión".

Isaías nos enseña los pasos fundamentales para esta liberación: deja de hacer el mal, aprende a hacer el bien, busca la justicia, haz bien al necesitado. Destaquemos que se trata ante todo de acciones y no de sentimientos o afectos. No hay que esperar a sentirnos con ganas de ser buenos para empezar a ser buenos. Las "ganas" pueden estar o no, pero seguramente no nos vamos a deleitar en el bien cuando empezamos a educarnos en el bien. Al principio no tendrá buen sabor, y por eso no se nos pide que nos guste sino que lo hagamos.

En otro sentido, fijemos nuestra atención en el final del pasaje: comer o ser comido. Si obedeces a Dios puedes comer; si no obedeces a Dios serás comido. ¿Quieres recibir vida o alimentar las entrañas de la muerte? ¿Quieres alimentarte de la tierra o alimentar a la tierra?


SALMO RESPONSORIAL: 49
R. / Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

"No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños. R.

¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos? R.

Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
El que me ofrece acción de gracias,
ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios." R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
El Señor juez supremo, echa en cara a su pueblo el atribuir excesivo valor a los sacrificios de animales, y reprocha a los malos el no poner en práctica las exigencias de la alianza. El Nuevo Testamento reconoce que el sacrificio supera y hace caducos los antiguos sacrificios, pero nos recuerda también la necesidad de vivir de acuerdo con nuestra profesión de fe. 
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 23,1-12

“No hacen lo que dicen”

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.

Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido." Palabra del Señor.

 REFLEXIÓN
La tendencia humana es colocar las instituciones, las estructuras, las normas y las tradiciones culturales y religiosas sobre el espíritu y sobre las personas. Todos tenemos algo de letrados y fariseos en nuestro proceder cotidiano. Es lo que Jesús cuestiona en la práctica de los letrados y los fariseos. No están equivocados con relación a los contenidos que predican y enseñan, pero su praxis no es coherente con sus enseñanzas. Se caracterizan por una aparente ortodoxia, por el prestigio que les da su cargo, por el oculto deseo de poder y de prestigio. Los discípulos de Jesús, por el contrario, deben caracterizarse por su testimonio de vida, por la coherencia entre lo que enseñan y lo que viven, por una auténtica actitud de humildad y sencillez, por el servicio generoso, desinteresado, auténtico y comprometido. Pero fácilmente nos olvidamos de estas lecciones de vida que nos comunica Jesús. Hay una tendencia a buscar el poder y el prestigio, aun valiéndose de lo religioso para alcanzarlo. Pasa en grupos apostólicos, comunidades eclesiales, parroquias, institutos religiosos. – Volvamos la vista al Señor y escuchemos su enseñanza de vida. Es necesario convertir la mente y el corazón desde los valores del evangelio de Jesús.

ORACIÓN
Mi Buen Dios, Tú sabes que no es fácil ser una persona coherente, íntegra en todos los aspectos de la vida personal, social y comunitaria. Fácilmente nos dispersamos, nos dividimos, las cosas del mundo nos distraen, por eso te suplicamos que nos ayudes  a estar atentos(as) para que lo que decimos desde la Palabra se note con nuestras actitudes, con nuestro testimonio de vida. Que reflejemos todo lo bueno y noble que habita en el corazón humano. Amén


 “Esfuérzate por no separar tu fe de tus obras, que tus acciones acompañen tus palabras” 

Miércoles 19 de Marzo de 2014


“UNA VIDA BAJO LA GUÍA DE LA PALABRA”

PRIMERA LECTURA
2SAMUEL 7,4-5A.12-14A.16


“El Señor Dios le dará el trono de David, su padre”

En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: "Ve y dile a mi siervo David: "Esto dice el Señor: Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre."" Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Dios prometió a David, por boca del profeta Natán, que consolidaría su descendencia en el trono de Judá. Y así se cumplió visiblemente, por lo menos en el curso de unos siglos, pues mientras que los reyes del reino del Norte, el reino de Israel, se sucedían uno tras otro por las vías de hecho sin llegar a consolidar una dinastía, en el reino del Sur, el de Judá, la palabra dada se cumplía una generación tras otra. Fue así como pudo sostenerse el cetro de David a sus descendientes, por varias centurias.
Mas la profecía quedó en entredicho con el terrible acontecimiento del exilio. Desterrados a Babilonia, los hebreos vieron cómo sus más caras instituciones se derrumbaban estrepitosamente: el tempo profanado, el rey cautivo, la tierra antes prometida hoy abandonada... La palabra divina parecía irse al traste en medio de la devastación y agrietarse como se habían agrietado los muros de Jerusalén, impotentes ante la altanería y la agresividad del impío invasor, Nabucodonosor.
Dios había dicho que la dinastía de David no caería, y sin embargo los hechos estaban desmintiendo a Dios. ¿Quién, cuál sucesor de David podía ser llamado rey en medio de la humillación del destierro? Todo parecía sepultado bajo montañas de escombros y despojos de destrucción. Y sin embargo, siglos después, hay un hombre, de nombre José, cuyo primer título es "descendiente de David". ¡José es aquel por quien se sigue cumpliendo la promesa! Yo digo más: si por José llamamos a Jesús "hijo, es decir, descendiente y heredero, de David", entonces José era rey, y nadie lo sabía. José es el vínculo humildísimo, oculto a ojos del mundo y de su propio pueblo, por el que habría de brillar la increíble fidelidad de Dios.

SALMO RESPONSORIAL: 88
R. / Su linaje será perpetuo.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: "Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad." R.

Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
"Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades." R.

Él me invocará: "Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora."
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Lamentación con ocasión de la derrota sufrida por la nación y por la humillación del rey, que parecen contradecir las promesas hechas a David y sus descendientes. Como parte de la historia de salvación, las vicisitudes del pueblo de Israel, hacen parte de nuestra propia historia y os ayudan a comprender mejor los caminos de Dios.   
SEGUNDA LECTURA
ROMANOS 4,13.16-18.22

“Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza”

Hermanos: No fue la observancia de la Ley, sino la justificación obtenida por la fe, la que obtuvo para Abrahán y su descendencia la promesa de heredar el mundo. Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Así, dice la Escritura: "Te hago padre de muchos pueblos." Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe, Abrahán creyó. Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: "Así será tu descendencia." Por lo cual le valió la justificación. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
San Pablo en la carta a los Romanos defiende esta tesis: “no nos salva la observancia de la ley sino la justificación por la fe”. Pablo establece un fuerte contraste entre la ley (legalismo) y la justicia que viene de la fe (santidad). En ese sentido podemos ver la vida de José como hombre justo. Los descendientes de Abraham no son tanto los que viven según las exigencias de la ley, sino más bien los que acogen el don de la Fe que les ofrece Dios y viven con ánimo agradecido. De la misma manera nosotros, que hemos recibido la gracia de conocer a Jesús y creer en Él, así no seamos judíos, somos hijos de Abraham y herederos de la promesa que Dios les hizo.


LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 1,16.18-21.24A

“José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor”

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados." Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.


REFLEXIÓN
En el marco de la fiesta de hoy, José aparece como el garante de las promesas hechas en el Primer Testamento a Abraham (Segunda lectura) y a David (primera lectura). Dichas promesas se cumplirán por su disponibilidad generosa y oblativa. En él, Dios da cumplimiento a la profecía-alianza comunicada a David por el profeta Natán, de “ser un padre para el hijo del rey y que éste sería para él un hijo”. La promesa se cumple no por la observancia de la Ley, sino por la justificación obtenida mediante la fe de Abraham y su descendencia. Como a Abraham, a José su fe le fue acreditada como justicia.
La salvación no se improvisa, sino que se prepara minuciosamente, y suscita a lo largo de la historia humana, acciones como la de José, hombre justo y misericordioso, que asume valientemente el reto de ser el padre del Hijo de Dios, que le llama a ser facilitador de dicha salvación. José es un soñador que ve cumplidos sus sueños por la confianza que manifiesta en su Dios, y por la disponibilidad a su palabra, aunque ni su justicia ni su capacidad de soñar le eximieron de las exigencias de la fe. José nos enseña a ser realistas esperanzados.

ORACIÓN
Amado Dios, hoy nos presentas en tu Palabra la vida de personas que como José, tienen tanta luz de Dios en su interior, que aún en medio de lo que no entiende y que va en contra de toda  norma social, se silencia logrando escuchar tu Palabra que le amplia el horizonte y le tranquiliza para continuar con una gran misión. Ayúdanos a no desfallecer en el estar día a día con tu mensaje que libera, sana, y guía, para ser personas de grato perfume para Ti. Amén      

“Las penas te mantienen humano, las caídas humilde, el éxito brillante, pero solo Dios te mantiene caminando”   

Jueves 20 de Marzo de 2014


“CON LA CONFIANZA PUESTA SOLO EN DIOS”

PRIMERA LECTURA
JEREMÍAS 17,5-10

“Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor”

Así dice el Señor: "Maldito quien confía en el hombre, y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor. Será como un cardo en la estepa, no verá llegar el bien; habitará la aridez del desierto, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto. Nada más falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo entenderá? Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta, según el fruto de sus acciones." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Al  profeta Jeremías le tocó vivir uno de los tiempos más duros del pueblo de Dios, ya sólo quedaba el reino del sur, porque hay que recordar cómo nos lo  cuenta el Antiguo Testamento, se dividieron, en el reino del Norte y el reino del Sur. Pero el reino del norte se  acaba y sólo quedaba el reino del sur que tenía su capital en Jerusalén. Fue desastroso lo que tuvo que vivir Jeremías, le tocó primero anunciar y luego padecer el destierro. Vino un pueblo cruel, el pueblo de los caldeos, y se llevó al destierro a los habitantes del reino del sur, también llamado reino de Judá, (de allí viene la palabra “judío”).
Incendiaron, saquearon, violaron y se llevaron al destierro lo mejor de la raza de Judá y Jeremías tuvo que vivir este terrible drama, tuvo que anunciarlo, tuvo que ver la terquedad del pueblo que no se convertía y luego  padecer los efectos de semejante desastre.  A Jeremías se le atribuye  el libro que lleva su nombre  y el de  las Lamentaciones; así  Jeremías de muchos modos expresó la tristeza y el dolor por el destierro,  ya que  fue lo más humillante,  lo más triste, lo más duro que tuvo que vivir, él con el pueblo de Dios.
¿Pero qué sacó Jeremías de ese desastre, de esa calamidad? A parte de las lamentaciones, a parte de las lágrimas, ¿qué sacó Jeremías de ahí? Jeremías nos va enseñar  cómo asumir, como enfrentar  el dolor, la tragedia y el desierto, nos muestra y nos dice que Dios no deja de ser Dios aunque tengamos dolor y tristeza.
Las palabras de Jeremías  en este texto son duras porque la vida le llevo a hablar así su vivir  fue muy duro: “Maldito quien confía en el hombre y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor”, "Maldito quien confía en el hombre apartando del Señor su confianza" Jeremías 17,5.  Jeremías  se dio cuenta de que aquellas personas que se apartan de Dios y creen que porque tienen amigos o porque pertenecen a este grupo, a este partido o a ese reino, que ya con eso tienen, esas personas traen las peores calamidades para ellas mismas y para su pueblo.
Pero Jeremías no se queda maldiciendo. Si dijo esa palabra tan dura es porque había visto que todos los causantes de la tragedia de su pueblo, habían sido la gente que había apartado su corazón de Dios, que se habían olvidado de Él y que habían buscado solamente alianzas con los seres humanos.
Y el ser humano es débil, se cansa, miente, traiciona, es infiel. Jeremías no se queda en la palabra de maldición, tiene una palabra de bendición: “Bendito quien confía en el Señor” Jeremías 17,7. Estas palabras valen mucho porque salieron de un corazón que pasó por la violencia, por la barbarie, por la crueldad, por las lágrimas, por el hambre, por la sangre.
Que una persona diga cosas bonitas porque ha tenido una vida feliz e ideal,  una vida de algodón, una vida de burbujas, no es extraño, pero la vida de Jeremías no fue así, fue una vida con dolor hasta  el extremo, de ver las cosas terribles  a causa del hambre, de la guerra y del odio. Y este hombre que pasó por todas esas cosas, tiene una bendición en el corazón. “Bendito, bendito quien confía en el Señor”.  Así como el metal se acrisola en el fuego, así también el corazón humano se vuelve oro puro cuando ha pasado por el sufrimiento y conserva su confianza en Dios.
Entonces, ese metal es oro puro, entonces esa persona es verdaderamente fiel, es verdaderamente amiga de Dios. Y eso fue lo que vivió Jeremías.
En este tiempo de Cuaresma, la iglesia que es Madre, quiere que nosotros nos alimentemos con los ejemplos que valen la pena,  que nosotros nos corrijamos, nos sanemos y nos alimentemos con el testimonio de estos hombres verdaderamente grandes. Y la grandeza de Jeremías fue mantenerse agarrado de  Dios, abrazado de Dios, poniendo su confianza en Dios, aunque todo se derrumbara.
El pecado realmente es  darle la espalda a Dios, es no creerle a Dios, es apartarse de Él, el enemigo en últimas, nos hace creer que nuestra felicidad, nuestro poder, que nuestra vida no nos la va a dar Dios, sino otros.  
 Hoy la invitación es: “Vamos a  creerle a Dios, vamos a poner nuestra confianza en Dios, a traer nuestro corazón y a traer los corazones de nuestros hermanos para que se depositen en Dios". Toda persona que descarga su corazón en Dios, descubre que hay vida, que hay gracia, que hay perdón,  siente la amistad, la sonrisa, el abrazo, el cuidado, el amor de Dios y cada persona que sienta eso se convierte en una fuente de amor, en una raíz de paz, en el comienzo de un mundo nuevo según la voluntad del Señor.
Sigamos  entonces el camino de la Cuaresma, traigamos nuestro corazón e invitemos a otros, traigamos el corazón de este pueblo, el de nuestra familia, y  pongámoslo sobre el altar, que allí junto al corazón de Jesucristo, y lleno de amor, recibiremos el Espíritu de Dios que nos transforma y que hará nacer en nosotros un tiempo nuevo.
SALMO RESPONSORIAL: 1
R. / Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.


Dichoso el hombre / que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R.

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R.

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R.

LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 16,19-31

“Recibiste tus bienes, y Lázaro males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces”

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: "Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle la llagas.

Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas." Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros." El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento." Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen." El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán." Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.""  Palabra del Señor.


REFLEXIÓN
El abismo entre ricos y pobres es cada vez más grande. Mientras un puñado de hombres, los más ricos y poderosos de la tierra, viven en la opulencia, millones de seres humanos se debaten entre el hambre y la miseria. Esta parábola de Jesús -el rico Epulón y Lázaro- es quizá la más dura, profética y subversiva. Refleja la realidad de los tiempos de Jesús en que muchos terratenientes y aristócratas (herodianos y saduceos) de Jerusalén y de Palestina vivían y se enriquecían a costa de los campesinos, pescadores, pastores y labriegos, que cada vez eran más pobres a causa de las cargas de impuestos que, tanto el templo como el imperio romano, les imponían. En el proyecto de Jesús, el Reino, esta realidad es insostenible. La equidad, la justicia social, la solidaridad y la comunión de bienes son valores fundamentales que sostienen su proyecto. El rico, que se obstina en su poder y en sus riquezas, no puede “entrar en el Reino”, ya que ha hecho del dinero y del prestigio su propio reino, mantenido por la codicia, la ambición y el egoísmo. – Nuestros pueblos tendrán que seguir trabajando para que el proyecto de igualdad del Reino de Dios se haga realidad en la humanidad.

ORACIÓN
Señor nuestras debilidades afectivas y emocionales nos pueden llevar a poner en el centro de la vida a otras personas, animales o cosas, apartándote a ti del corazón. Te pedimos que no nos permitas ante poner nada que no seas Tú en nuestra vida, solo en ti debemos colocar la confianza y el sentido de la existencia, para caminar en tu  amor y al final podamos volver a ti, plenamente, porque te tuvimos como centro en nuestra vida terrena. Amen

“Si Dios lo dice, yo lo creo y si yo lo creo, Él lo hace”